La noche temática
­ ­ ­ ­

La noche temática

Los sábados en la 23:00 h.

Síguelo también en directo en RTVE.es

Dirigido por: Cecilia Fernández

La Noche Temática comenzó su andadura en La 2 de TVE en octubre de 1995. A lo largo de su trayectoria, el programa ha conseguido unos índices de audiencia muy por encima de la media de la cadena y una aceptación por parte del telespectador que se ha mantenido prácticamente inalterable en el transcurso de los años.

La Noche Temática utiliza un formato poco habitual en la programación de las televisiones generalistas. Un formato interesante y distinto, abordar un mismo asunto desde distintas ópticas en una combinación de documentales, apoyado en ocasiones con largometrajes. Un espacio abierto a todos los conocimientos, que explora todas las corrientes de ideas, abierto a la innovación y al cambio.

Los contenidos de los documentales de La Noche Temática facilitan una mirada a los acontecimientos que han marcado el último siglo y a los asuntos que marcan las tendencias del actual. El programa invita cada semana al telespectador a perfeccionar sus conocimientos, a analizar los más importantes acontecimientos de la historia, a profundizar en los temas sociales, a conocer a fondo personajes relevantes, a descubrir otros horizontes y a entender otras culturas.

El equipo del programa utiliza una gran parte de sus recursos e infraestructuras en la búsqueda de las mejores piezas documentales que existen en el mercado mundial para proponer al espectador tanto obras originales como obras de patrimonio, nuevos talentos y valores seguros, formas sorprendentes y formas clásicas.

Este contenido solo está disponible para España y Andorra por restricciones de derechos.

5047558 www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
No recomendado para menores de 12 años La noche temática - Mujeres piloto en la 2ª Guerra Mundial - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad TVE

#Música#

-El 7 de diciembre de 1941,

una joven instructora de vuelo,

Cornelia Fort,

se encontraba en Pearl Harbor,

volando con un alumno,

cuando, de repente, vio llegar unos aviones

con el símbolo del sol rojo

y comprendió que eran japoneses.

No tenía ni idea de lo que estaba pasando,

hasta que uno de los aviones abrió fuego sobre ella.

Rápidamente,

cogió los mandos de su avión y aterrizó.

Y, dos días más tarde,

encontraron en la playa dos aviones civiles

que habían sido abatidos,

llenos de pasajeros muertos.

(SONIDO AVIÓN)

(ESTALLIDO BOMBA)

-Esa mañana, me desperté con unas detonaciones,

que me sonaron a bombas.

Entonces, me asomé al balcón,

y vi cómo caía una bomba sobre Kimakai,

una pequeña comunidad oriental

que se encontraba en una punta de Honolulu,

y vi cómo ardían unos edificios,

envueltos en llamas.

Había unos aviones sobrevolando la zona,

pero no los pude ver lo bastante bien

como para distinguir quiénes eran.

Me volví a meter, encendí la radio,

y oí a un locutor que gritaba

que nos estaban atacando los japoneses.

Me quedé en estado de shock.

Fue el comienzo de un día aterrador.

(VOZ RADIO) -Les ofrecemos un boletín informativo especial.

Los japoneses han atacado Pearl Harbor, en Hawái,

tal y como acaba de anunciar el presidente Roosevelt.

El mundo estaba en guerra.

En Europa y en el Pacífico las aeronaves enemigas

dominaban los cielos.

Los pilotos hombres estaban siendo movilizados

para luchar al otro lado del Océano Atlántico,

y había una dramática escasez de pilotos.

A raíz de Pearl Harbor,

las Fuerzas Aéreas necesitaban pilotos

para probar los nuevos modelos

y transportarlos hasta las zonas de combate.

Dos de las mejores aviadoras del momento,

Jacqueline Cochran y Nancy Harkness

propusieron, cada una por su cuenta,

que el ejército usara mujeres piloto.

Pero, que en los años 40,

una mujer pilotase un avión militar

era una rareza en los Estados Unidos.

A medida que escalaba el papel americano

en Europa y en el Pacífico,

la demanda de pilotos de combate era más apremiante.

Ésto obligó al ejército estadounidense

a plantearse el entrenar a mujeres,

para que pilotasen los aviones militares.

-Había una gran necesidad de pilotos

ya que producíamos aviones a toda prisa

para sostener el esfuerzo de guerra.

Y, con tantos hombres como había al otro lado del Atlántico,

era la ocasión perfecta para las mujeres.

E hicieron un trabajo fantástico.

El 10 de septiembre de 1942,

el General Harold L. George,

Comandante del Comando de Transporte Aéreo,

anunció la creación de un Escuadrón de Transporte Auxiliar de Mujeres

o “WAFS”,

con Nancy Harkness Love a la cabeza.

(SONIDO MOTORES AVIÓN)

Las veintiocho mujeres piloto del escuadrón original

se convirtieron así en las primeras mujeres en volar

para los Estados Unidos.

Pero para poder incorporarse al servicio,

tenían que contar quinientas horas de vuelo.

Poseer licencia comercial,

y experiencia pilotando un avión

de por lo menos doscientos cincuenta caballos.

Viendo que no había suficientes mujeres

que reunieran dichos requisitos

el Comandante de las Fuerzas Aéreas

el General “Hap” Arnold,

autorizó a Cochran a formar un segundo programa,

el Destacamento de Formación de Mujeres Piloto,

para así entrenarlas.

El tiempo de vuelo que se les requería

para entrar en el Destacamento

se redujo gradualmente

hasta las treinta y cinco horas.

-Cuando estas chicas entraron en la aviación,

eran verdaderas pioneras,

pero de algún modo

consiguieron obtener la licencia

que les permitiría ingresar en el cuerpo.

A los once meses de lanzarse el programa de entrenamiento,

el General Arnold apostó por combinar sus recursos

y expandir las atribuciones de todas las mujeres piloto.

En agosto de 1943,

el Escuadrón de Transporte Auxiliar de Mujeres

y el Destacamento de Formación de Mujeres Piloto

se fusionaron para formar el Servicio de Mujeres Piloto

de las Fuerzas Aéreas.

Bajo el mando de su directora,

Jacqueline Cochran,

y con Nancy Harkness a la cabeza

del Escuadrón de Transporte Auxiliar,

acababa de nacer el programa de las WASP.

Veinticinco mil mujeres estadounidenses,

muchas aún adolescentes, otras ya mayores,

se presentaron.

Esperaban hacer realidad su sueño.

Volar sirviendo a su país en un momento de crisis.

Había desde bailarinas hasta hijas de agricultores,

procedentes de todo tipo de entornos

y de todos los rincones del país.

Y empezaron su entrenamiento, al estilo militar.

Hay algo que nos cuesta entender hoy,

y es que, cuando aquellas mujeres

acometieron el reto de convertirse en WASP,

eran voluntarias.

Valerosas civiles dispuestas a desempeñar un singular trabajo,

y todo por aportar su granito de arena al esfuerzo de guerra.

Según el General “Hap” Arnold,

de no ser por ellas

los Estados Unidos no habrían podido ganar la guerra.

De las veinticinco mil voluntarias

admitieron tan solo a mil ochocientas treinta,

y de ellas solo 1.074

concluyeron, con éxito, su entrenamiento.

Antes de poder formar parte de las WASP,

tenían que someterse a un entrenamiento militar intensivo

y ni aun así tenían garantizado convertirse en pilotos militares.

Los primeros centros de entrenamiento

estuvieron en Texas.

Y Avenger Field en Sweet Water

se transformó en la primera academia de vuelo militar

sólo para mujeres en el mundo.

-Claro que fue una época emocionante para todas.

Creo que todas nos moríamos de ganas

de comenzar con el entrenamiento.

Nos habían anunciado ya lo que iba a pasar sobre el terreno.

Y, claro, era emocionante estar allí,

y conocer a tantas personas nuevas,

con las que compartir esa experiencia.

Era una idea muy, muy emocionante.

Pero lo más importante

era que todas estábamos allí

por un mismo motivo:

La pasión por la aviación.

-Nos repartían en barracones con seis catres,

y luego había una letrina con dos lavabos,

dos inodoros y dos duchas,

que compartíamos con otro barracón,

que a su vez tenía otros seis catres.

Así que, todos los días,

a las seis de la madrugada,

éramos doce mujeres que competíamos por pasar al cuarto de baño.

En seguida, aprendimos que había que ponerse el “zoot suit”

que era como se llamaba a nuestros monos,

por encima del pijama,

ir a la cantina y desayunar

antes de volver a pelearse por usar la letrina.

Así que era todo muy diferente de la vida de una civil,

pero la camaradería lo compensaba todo.

-Convivía con otras cinco chicas en el barracón,

y nos volvimos muy amigas.

Creo que el hecho de no saber si seguiríamos vivas al día siguiente

fue algo que nos unió mucho.

-Empezamos pilotando biplanos de entrenamiento.

Nos hicieron entrega de unos viejos uniformes de hombre.

Hay que recordar que nunca había habido mujeres

en el ejército del aire,

por lo que todo lo que se nos daba estaba pensado para hombres.

Todos los días nos levantábamos a las seis de la madrugada,

y teníamos cuatro horas de vuelo.

Después, cuatro horas de clase teórica,

una hora de marcha,

una hora de ejercicio,

y cualquier otra cosa

que se les ocurriese hacernos hacer

hasta las diez de la noche.

-Era exactamente el mismo entrenamiento

que seguían los cadetes hombres,

solo que los hombres no tenían que tener una licencia,

ni experiencia de vuelo previa.

La mayoría estaban recién salidos del instituto,

o del primer o segundo año de universidad.

Aunque todas esas mujeres eran aviadoras expertas

el entrenamiento para convertirse en una WASP era todo menos fácil.

Tenían que demostrar su valía a cada momento.

La posibilidad de ser expulsadas

era siempre uno de sus mayores miedos.

-Nos apoyábamos unas a otras,

y éramos muy buenas compañeras.

Si alguna de nosotras tenía un problema,

intentábamos ayudarla a resolverlo entre todas,

ya fuese en clase o durante un vuelo.

Siempre intentábamos resolver los problemas en grupo.

Naturalmente, todo aquello nos unió aún más.

Claro que, con la perspectiva,

me doy cuenta de que había una presión muy fuerte,

en el sentido de que todas queríamos seguir en el cuerpo.

No nos queríamos quedar fuera.

Y era muy estresante,

porque nunca se sabía quién sería la siguiente.

Solo podías esperar no ser tú.

-Era duro, durísimo.

Te podían expulsar hasta por cosas

que ni siquiera tenían que ver con la aviación.

Si te pillaban confraternizando te echaban.

Si recibías demasiadas sanciones te echaban.

Y ya no había nada que hacer.

-Los fines de semana nos dejaban bajar a la ciudad,

pero seguíamos teniendo un toque de queda,

es decir, que teníamos que volver a una hora concreta,

y, si no, recibíamos una sanción.

Luego, por las noches,

si no apagábamos las luces a la hora estipulada,

recibíamos una sanción,

y, si no teníamos la ropa bien ordenada en la taquilla,

más de lo mismo.

Y, con cierto número de sanciones, te echaban.

-Acabaron expulsando

a un poco menos del 50 por ciento de cada clase,

pero no creo que fuera porque no supieran volar,

sino porque no conseguían aprender al ritmo que se nos exigía.

Siempre me dieron mucha lástima las chicas a las que expulsaron.

Desde el principio las WASP decidieron que querían una mascota,

y se decantaron por Fifinella,

un personaje de “Los gremlins”,

un proyecto de Walt Disney que no llegó a realizarse.

Las Fifinellas eran gremlins chicas.

Eran unos seres imaginarios dotados de poderes mágicos,

y siempre dispuestos a cometer travesuras.

De hecho es habitual

que los pilotos achaquen los fallos mecánicos a los gremlins.

Pero Fifinella era un gremlin bueno,

y esperaban que les trajese buena suerte.

Las WASP pidieron permiso para usar a Fifi de mascota

y Walt Disney accedió generosamente.

Y así, empezaron a llevarla

en un parche bordado en sus chaquetas oficiales,

y pintada en sus aviones.

Era un duro entrenamiento.

Se empleaba el modelo BT 13S,

para que aprendiesen a volar a ciegas.

El asiento trasero se separaba con una cortina

que le tapaba la vista a la piloto,

obligándola a guiarse exclusivamente

por los instrumentos de vuelo.

-Un día,

estaba a punto de despegar para un vuelo de entrenamiento

cuando llegó otra WASP,

y me preguntó si me importaba que fuera ella en mi lugar,

porque la que iba sentada en el asiento trasero,

detrás de la cortina,

era su mejor amiga.

Le dije que claro que no me importaba, que adelante.

Lo siguiente que supe fue que habían tenido un accidente

y que las dos estaban hospitalizadas,

porque habían intentado sobrevolar un árbol,

y se habían estampado contra él.

-Llevaron el avión destrozado

a una zona de la base,

en Avenger Field,

y esa noche nos hicieron ir a verlo,

después de la cena.

Ya os digo yo, que no era bonito.

Si en algún momento se me había pasado por la cabeza

probar a hacer un vuelo raso,

se me pasaron las ganas.

Los vuelos de entrenamiento

entrañaban ciertos peligros inherentes.

Janet Simpson perdió a su mejor amiga

por una colisión en pleno vuelo.

-Por la razón que fuese, no se vieron.

Elizabeth saltó en paracaídas,

pero, al caer desde una altitud

de poco más de quinientos metros,

el paracaídas se le abrió demasiado tarde.

La chica que pilotaba el otro avión

murió en el momento.

Era mi primera experiencia con la muerte.

Me pidieron que llevara yo sus pertenencias

a casa de sus padres,

pero no me vi con fuerzas.

Les pregunté si no podían encontrar mejor a alguien

que no la conociese tan bien como yo.

Hicimos un bote entre todas para costear el funeral,

y para repatriar el cadáver.

Sin embargo,

no fue enterrada con la bandera ni nada parecido.

En aquel entonces no gozábamos de ningún reconocimiento.

En total, treinta y ocho WASP

entregaron su vida por el esfuerzo de guerra.

(SONIDO DE LA TROMPETA)

Cada año se celebran por todo el país

ceremonias como esta, en Avenger Field,

para recordar y honrar a esas WASP

que sacrificaron su vida

al servicio de su país.

(SONIDO DE LA TROMPETA)

A pesar de la protección de su mascota, Fifi,

tuvieron su cuota de fallos mecánicos,

y algunas se libraron de morir por los pelos.

-Supongo que mis primeros vuelos en solitario

con cada nuevo modelo estuvieron gafados...

La vez que volé, por primera vez,

con un AT 6,

estaba llegando a la base en la que debía aterrizar

cuando de repente

vi que el escape se había incendiado.

Lo primero que se me pasó por la cabeza fue:

“Siempre puedo saltar, si la cosa se pone fea...

Pero, entonces, me van a interrogar sobre lo sucedido,

y me podrían acabar echando.

¡Mejor me quedo en el avión!”

Así que llamé por radio,

para comunicar que quería efectuar un aterrizaje de emergencia.

Y me dieron la autorización, y aterricé,

y entonces supimos por qué fallaba el avión.

Realmente había un fallo.

Y se lo notificaron a la base,

yo me recuperé del susto,

y me libré de que me echaran.

-Una noche, debía de ser la una de la madrugada,

despegué de la base de Avenger Field,

y me dirigía a San Angelo,

que era la primera parada de mi ruta.

De allí, cambiaría de rumbo

e iría a la segunda parada.

Pues bien, fui a San Angelo,

y cuando cambié de rumbo para mi segundo trayecto,

se produjo, de repente,

un fallo eléctrico total del avión.

Por suerte, la visibilidad era buena, por la luna llena.

Y pensé:

“Supongo que no me queda otra que dar media vuelta y volver a San Angelo”,

cosa que hice.

Pero, cuando llegué a San Angelo, estaba todo a oscuras.

Tan solo estaban encendidas las luces del perímetro, me acuerdo.

Y recuerdo que pasé a ras de la base,

di media vuelta,

volví a pasar al ras,

y por fin conseguí aterrizar.

Cuando empecé a acercarme al hangar,

salió un pequeño jeep,

con un letrero en la parte de atrás que decía:

“Sígueme”.

Y lo seguí hasta el hangar,

donde me esperaba un comité de bienvenida.

Y, cuando salí del avión,

oí decir a alguien:

“¡Dios mío, es una mujer!”.

En cada una de las fases de la formación,

permanecía el miedo a ser expulsadas.

La presión a la que estaban sometidas las WASP

era cada vez mayor en sus vuelos de examen

con oficiales hombres.

-Vino a nuestra base un joven teniente,

que había estado en el frente,

y hacía de examinador de vuelo.

Nos hacían pasar dos exámenes de vuelo, de hecho,

uno civil y otro militar,

en cada fase de la formación.

Y ese era mi último examen.

Había superado ya el examen civil,

y, ahora, me tocaba someterme al examen militar.

Y nos subimos al avión,

despegamos,

me hizo volar a distintos ritmos,

y todo estaba saliendo bien.

Y, por último, me dijo:

“Antes de volver a la base,

vamos a hacer un trompo”.

Y le contesté:

“¿Disculpe?”.

Y me dijo:

“¡Un trompo!”.

Yo pensé:

“Haga lo que haga, esto no puede salir bien”.

Así que me dejé caer en picado,

y cuando traté de remontar,

no lo conseguí.

Solté la palanca de mando,

volví a tirar, y no pasó nada.

Y él me dijo:

“Ya lo hago yo”,

y yo le dije:

“¡Ni se le ocurra tocar ese panel de mando, señor!”,

y lo volví a intentar.

Y, esta vez, conseguí remontar el avión.

Y en aquel momento

supe que había superado la prueba.

Y, en cuanto descendimos a la base,

ese pequeño teniente,

que hasta aquel momento,

había permanecido muy, muy callado me dijo:

“Ha sido un muy buen vuelo, Miss Chase”

¡El caso es que nos habían enseñado que nunca,

bajo ningún concepto,

se podía hacer un trompo con un T6!

Pero yo no se lo podía decir a él en pleno vuelo.

Sabía que si él hubiera tenido que intervenir

para que parásemos de dar vueltas,

habría quedado eliminada.

Y yo no estaba dispuesta a que me echasen.

Y, si nos estrellábamos...

Pues ¿qué se le iba a hacer?

Las jóvenes siguieron rompiendo con las tradiciones

y rebasando todas las expectativas,

todo con tal de ser un día una WASP.

-Me gradué,

y me mandaron a la base Gunter Field, en Montgomery,

en el estado de Alabama,

como piloto de prueba.

También hice algo de transporte aéreo,

y algo de instrucción.

Y fue maravilloso.

Se tomaban su trabajo en serio:

ya fuera transportar un avión de un lado a otro,

remolcar dianas para las prácticas de tiro antiaéreo

o poner a prueba aviones cuestionables,

las WASP encaraban con entusiasmo sus misiones.

-Allá donde te ordenaran ir,

allá ibas.

A mí me habría encantado estar en el servicio de transporte aéreo,

porque eso te permitía pilotar un montón de modelos diferentes.

Pero no pudo ser.

Yo estaba estacionada en Pecos, Texas,

donde tenían modelos UC 78 y AT 17.

Eran bimotores avanzados,

y uno de mis cometidos era hacer pruebas de ingeniería.

Cada vez que reparaban un avión,

había que pilotarlo de una cierta manera

durante un número dado de horas,

antes de devolverlo al servicio.

Y ese era uno de mis cometidos.

Otro era el de trasladar personal militar

por todo el país,

fuese donde fuese.

Esa parte me gustaba mucho.

-Iba a estar estacionada

en la Base Militar Aérea de Blackland,

en Waco, Texas,

junto con la que era mi mejor amiga,

Nancy.

Y pedí un bimotor.

Lo que quería yo, en realidad,

era pilotar un B 52,

pero cometí el error de decir que quería un bimotor,

y eso fue justo lo que me asignaron:

un AT 10, que, efectivamente, era un bimotor.

Y, a la mañana siguiente,

me presenté al servicio,

y le comuniqué al Capitán:

“Soy su nueva piloto de pruebas, señor”.

Y él me dijo:

“¡Madre del amor hermoso!”,

y yo le dije:

“¡No, Barry Vincent!”

¡Estaba en estado de shock,

porque era la primera vez

que una mujer pisaba ese hangar!

Pero, en seguida, me consiguió un bimotor,

y un instructor,

y un paracaídas,

me dieron un cursillo de tres horas de vuelo en doble mando,

tras lo cual el instructor me dijo:

“Ya eres una piloto de prueba.

Te he enseñado todo lo que sé”.

Entonces, aterrizamos en la base,

conocí a todos los mecánicos

y me pasé horas hablando con ellos,

de todo lo que iba a tener que hacer.

Tenía que probar ocho AT 10,

y los probé, como si supiera lo que estaba haciendo.

Transportar un avión hasta su punto de partida

pasaba a menudo por realizar largos vuelos por todo el país.

Betty Blake relata su experiencia

al sobrevolar un campo de Illinois

a bordo de un avión de caza,

el P39 Air Cobra.

-Era temprano, y no sé por qué,

me dio por mirar hacia atrás.

Tenía el sol a mi espalda,

y me volví,

y vi un penacho de humo negro

que salía de la parte trasera del avión.

Me podría haber tirado en paracaídas,

pero estaba, creo, a unos seis kilómetros de altitud.

Estaba lejísimos de tierra.

Miré un par de veces,

y me pareció que estaba saliendo menos humo que hacía un rato,

y, más tarde, volví a mirar

y me pareció que cada vez había menos,

o por lo menos eso me dije.

Por fin, llegué a mi destino, y aterricé,

y cuando levantamos el carenado para ver el motor

resultó que estaba carbonizado.

No sé quién me estaba protegiendo ese día,

pero tuve mucha suerte...

También tenían por cometido ayudar en la formación

de las fuerzas de tierra,

que así podían entrenarse para detectar

y abatir aviones enemigos.

Una de las misiones más peligrosas

era remolcar las dianas en las prácticas de tiro antiaéreo.

-Se supone que estábamos en contacto por radio con ellos.

Y que ellos nos daban instrucciones de lo que querían que hiciéramos.

Y nos hacían volar de un lado a otro, a otro, a otro...

Y nos disparaban proyectiles trazadores,

que dejaban una estela visible,

para que los pudiéramos sortear.

Estábamos muy pendientes.

En cuanto veías que te llegaba uno de frente,

ponías pies en polvorosa...

Y todos aquellos chicos eran muy jóvenes.

Muchos no tendrían más de dieciocho años.

Y allí los tenían, disparando esas armas

que no habían disparado en su vida.

Así que nunca se sabía lo que podía pasar.

Eran misiones peligrosas.

Pero a mí me gustaban.

¿Qué digo?, ¡me encantaban!

Porque estaba volando...

-Mi tarea era pilotar los aviones dañados,

para llevarlos al depósito,

que estaba en Mines Field.

Hoy es el Aeropuerto de Los Ángeles.

Y luego volverlos a traer una vez reparados.

Así como llevar al personal,

transportar material,

tareas de ingeniería,

como, por ejemplo,

probar un avión

si un cadete decía que había algún problema,

para ver si tenía razón...

Era lo que se conocía como “misiones de friegaplatos”,

pequeñas tareas que alguien tenía que hacer...

Pero, gracias a eso,

los hombres podían dedicarse exclusivamente a la guerra.

No reemplazarlos

pero sí librarlos de ciertas tareas,

para que pudieran centrarse en el combate.

En plena escalada bélica,

había cada vez más WASP en todos los frentes,

transportando aviones de una costa a otra.

En total,

transportarían más de doce mil aviones militares

entre el 1942 y el 1944,

cerca del 50 por ciento de todas las aeronaves

fabricadas en los Estados Unidos durante la guerra.

-No había muchos hombres disponibles.

Muchos estaban en el extranjero,

en Europa y en el Pacífico.

Así que había una escasez de pilotos.

Y cuando necesitaban a alguien que transportase los aviones,

y no tenían a hombres a mano,

terminaban por decir:

“Pues lo tendrá que hacer una chica”.

Te daban un informe,

y te lo tenías que empollar en casa por la noche,

y al día siguiente pilotabas el avión.

Ni comprobabas que hubieras hecho los deberes.

Te subías y despegabas.

Una de las primeras WASP que murió en combate

sería Cornelia Fort,

la piloto que había escapado por los pelos

de los bombarderos japoneses en Pearl Harbor,

mientras impartía una clase de vuelo privada.

El 21 de marzo de 1943

estaba pilotando un BT 13

cuando otro avión chocó con el suyo,

y la hizo estrellarse.

A medida que las WASP demostraban una y otra vez

ser pilotos solventes,

también se fueron expandiendo sus atribuciones

dentro de las fuerzas aéreas.

Algunas de ellas fueron asignadas incluso a misiones secretas.

En 1944,

Inglaterra estaba sufriendo los estragos

de los misiles V 2 de los alemanes.

Para contrarrestarlos

el General Arnold

autorizó la creación de una misión secreta.

La “Operación Afrodita”.

Que desarrollaría una tecnología

que permitiese operar aviones no tripulados,

controlados por radio,

y estrellarlos

contra las plataformas de lanzamiento de los misiles V 2.

Helen Snapp

fue una de las pocas WASP

que participó en este operativo.

Para aviones grandes hacía falta un piloto

que tomase los mandos, si algo salía mal.

Helen fué uno de ellos.

-El avión robotizado que más se usó

era de unos dos metros de largo

y, naturalmente, no podía ir pilotado.

Era un robot de verdad.

Luego estaban los PQ 8 y los PQ 14,

que tenían que ir pilotados, por seguridad.

Los tuvimos que aprender a manejar,

igual que hubo que aprender a maniobrar los robots no tripulados.

Tuve que aprenderme todas las fases de su manejo.

Fue muy divertido.

Lo que ocurre es que, cuando se alejaban demasiado

de la nave nodriza, perdíamos el control.

Esa es la razón por la que hacía falta un piloto de seguridad a bordo.

Durante dos gloriosos años,

ellas desempeñaron un papel crucial en la victoria aliada,

poniendo en jaque la idea de que las mujeres

no podían pilotar un avión militar.

Las WASP recorrieron cien millones de kilómetros,

a bordo de todos los modelos de aviones.

Y en todo tipo de misiones no bélicas.

Su tasa de seguridad superó a la de los hombres

a igualdad tareas.

Se entrenaron para pilotar

desde el biplano Stearman hasta el B 17,

la “Fortaleza Volante”.

Hay aviones similares a los que pilotaron las WASP,

que han sido restaurados,

y que hoy pueden verse en espectáculos aéreos

por todos los Estados Unidos.

Al igual que sus homólogos masculinos,

las WASP se entrenaban con el North American T 6 Texan,

conocido como el “Fabricante de Pilotos”.

Una de las naves favoritas de muchas WASP

era el P 51 Mustang de un solo asiento,

un bombardero empleado en las misiones de larga distancia

y para escoltar a los bombarderos que operaban en Alemania.

Las WASP volaron cientos de cazas P 39 hasta la costa oeste,

desde donde se llevaban a Rusia,

para su uso por las Fuerzas Aéreas soviéticas.

Las WASP aprendieron a maniobrar aviones multimotores

como el B 25 “Mitchell”,

un bombardero bimotor que se paseó con éxito

por todos los teatros de la Segunda Guerra Mundial.

(SONIDO MOTOR AVION)

También pilotaron el B 24 o “Libertador”,

un bombardero pesado

que se empleó tanto en Europa como en el Océano Pacífico.

Se encargaron del transporte del Boeing B 17,

con diferencia el bombardero más conocido

de la Segunda Guerra Mundial.

#Música#

El bombardero pesado definitivo de la Segunda Guerra Mundial

es el B 29, la “Superfortaleza”.

Varias de las WASP se entrenaron para maniobrar este avión,

y enseñar a su vez a los pilotos hombres.

El B 29 se recuerda, sobre todo,

como el modelo que soltó las bombas atómicas

de Hiroshima y Nagasaki.

-Para comienzos del año 1944,

los Aliados habían debilitado considerablemente

a las Fuerzas Aéreas de Alemania y Japón,

por lo que sobrevivían más pilotos americanos,

y no necesitaban tantas escuelas de vuelo para formar a más pilotos.

-Había muchos instructores de vuelo,

sin trabajo en los Estados Unidos,

que como mucho podían aspirar a acceder al ejército de tierra.

Y, entonces, se fijaron en aquellas mujeres

que estaban pilotando aviones

y decidieron que querían su trabajo.

Cuando el General Arnold se propuso militarizar a las WASP,

las quejas de los instructores de vuelo hombres

y de los veteranos que volvían del frente

llegaron a oídos de la prensa y el Congreso.

Aquello desencadenó una lamentable campaña de desprestigio.

-Fue terrible.

Los hombres se reían de nosotras y nos menospreciaban.

No les gustábamos.

Nos decían que las mujeres tenían que quedarse en casa,

que tenían que quedarse en la cocina...

-Los medios nos presentaron como unas mujeres ligeras de cascos,

que teníamos un trabajo glamuroso,

e insinuaban que era un despilfarro de dinero público

y que no servía de nada enseñarnos a volar.

Se dijeron toda clase de barbaridades sobre nosotras, en mi opinión.

Y me parecía increíble que la gente les hiciera caso, pero así fue.

Y eso nos dio un montón de problemas.

Creo que sufrí más discriminación por parte de las mujeres

que la que he recibido jamás a manos de los hombres.

-Para empezar,

nuestro programa era experimental.

No sabían si las mujeres seríamos capaces de soportar

el estilo de vida militar,

ni si podríamos maniobrar los aviones militares,

grandes y pequeños.

Así que todo comenzó como un experimento,

y se nos pagaba como si fuéramos funcionarias.

Pero se nos prometió que, si el programa era un éxito,

nos incorporarían al ejército del aire,

y hasta nos hicieron firmar unos papeles.

Dicho de otra manera,

no querían costearnos un entrenamiento tan caro,

para que luego nos fuésemos a casa.

-Tanto Cochran como Arnold

estaban empeñados en que las mujeres piloto

pasaran a formar parte de las Fuerzas Aéreas del ejército.

Sin embargo, el Congreso se opuso a ello.

En junio del 44,

el Comité de Función Pública del Congreso

declaró que se trataba de un servicio

“innecesario y costoso”

Y recomendaron que se dejase de reclutar y de entrenar a las mujeres.

-Estábamos todas muy emocionadas

cuando viajamos a Washington,

porque todo indicaba

que el programa iba a salir adelante,

y que nos iban a incorporar a las Fuerzas Aéreas,

porque el programa había sido un éxito.

Pero luego resultó que tenían sus dudas,

y, al final, la ley que sometió el General Arnold al Congreso

fue rechazada por tan solo diecinueve votos.

Tras demostrar que eran capaces de lidiar

con los últimos modelos de caza

y los bombarderos más pesados

el programa se canceló de repente.

El 20 de diciembre del 1944

su cuerpo fue disuelto.

No recibieron honores militares,

ni las prestaciones sociales

de las que gozaban los veteranos de guerra.

Apenas les dieron las gracias.

-Estábamos en la base de Avenger Field,

siguiendo un curso de vuelo instrumental avanzado,

cuando nos enteramos

de que iba a venir Jackie Cochra esa misma tarde.

Ni que decir tiene que estábamos eufóricas.

Pensábamos que venía a hacernos una breve visita.

Y aterrizó.

Y nos agolpamos todas en la pista,

y nos sentamos en círculo.

Entonces nos contó que “Hap” Arnold

había disuelto el grupo ese mismo día,

y que nos iban a mandar a casa el 20 de diciembre.

Nadie dijo nada.

No había un ojo seco entre nosotras...

No recuerdo cuánto tiempo nos quedamos así.

Por fin, nos levantamos, sin más,

y nos fuimos a los barracones.

-Nos llegó una carta de Jacqueline Cochran

y del General Arnold,

que decía que iban a disolver nuestro servicio.

No dábamos crédito.

Habíamos pilotado todos y cada uno de los aviones

que había en las Fuerzas Aéreas,

habíamos hecho todas y cada una de las cosas

que habían hecho los hombres,

y, aun así, se querían deshacer de nosotras.

-Fue un día triste.

Yo me disponía a seguir un curso

para pilotar los B 25.

Evidentemente,

cuando nos enteramos de que nos iban a disolver,

nos quedamos heladas.

Pensábamos que aún nos íbamos a quedar en el servicio

durante un tiempo.

Así que era demoledor...

Que quisieran disolvernos.

-La verdad es que daba la sensación de que nos estaban despidiendo.

No sabíamos nada de la bomba atómica

ni teníamos ni idea de que la guerra se iba a acabar en seguida,

y no entendíamos por qué nos mandaban a casa.

-Fue terrible,

pero esperábamos que hubiese algún tipo de retractación

de última hora.

En octubre nos llegó el documento oficial,

que decía que el programa se acababa ese mismo 20 de diciembre.

No creo que ninguna de nosotras

se haya repuesto de ese golpe.

Seguí con mi vida, sabiendo que,

con la misma rapidez

con la que los sueños se pueden cumplir,

también te los pueden arrebatar.

-Dos de los escuadrones, entre ellos el mío,

le mandaron un telegrama al presidente,

ofreciéndole nuestros servicios por un dólar al día

siempre que se nos necesitase.

Pero nos dijeron que no,

que la cosa estaba decidida.

Fue un final de lo más triste.

Al perder su estatus de aviadoras militares,

las WASP se vieron obligadas a reincorporarse a la vida civil.

Muchas buscaron trabajo en la aviación civil,

pero, a pesar de su formación avanzada y su gran experiencia,

las aerolíneas se negaban a contratar a mujeres piloto.

Y en su lugar, les ofrecían trabajo de azafatas

o entre el personal de control de tierra.

Era como si las hubieran castigado.

Su sueño de ser pilotos militares quedaba hecho añicos.

-Estábamos hechas polvo.

Nos despedían con un...

“Adiós, muy buenas. Buen trabajo. Adiós”.

No se nos concedió ninguno de los privilegios

que sí obtuvieron las demás mujeres que trabajaron para el ejército.

Universidad gratis, seguro médico, todo...

A nosotras no nos dieron nada.

-Si me hubiera podido beneficiar de la Ley del Soldado,

me habría cambiado la vida.

Habría cogido un rumbo muy diferente.

Hace no mucho, alguien me dijo:

“Te han concedido la Medalla de Oro del Congreso.

¿Qué prefieres, la Medalla de Oro o la Ley del Soldado?”.

Y le dije: “La Ley del Soldado, de cabeza”.

Siempre insisto en el papel de la educación.

Sin ella, estás condenado a ser un friegaplatos.

-Mientras tanto las más veteranas

escribieron cartas a las demás,

diciendo: “Vamos a buscar trabajo,

y, si encontramos algo,

os haremos saber a todas que hay empleo disponible”.

Pero no salía nada.

-Y ahora, ¿qué?

¿Qué se supone que íbamos a hacer con toda ese formación

tan estupenda que nos habían dado?

Yo mandé un montón de cartas,

y nunca había oído tantas maneras diferentes de decir que no.

Pero no era de extrañar,

porque los pilotos que estaban volviendo de la guerra

tenían mucha más experiencia de vuelo que yo.

Y no tardé en darme cuenta

de que iba a tener que buscarme la vida por mi cuenta.

Mientras el país celebraba el final de la guerra

y se empezaba a gestar un nuevo futuro,

ellas siguieron con sus vidas,

fundando familias y persiguiendo sus sueños.

Su contribución al esfuerzo de guerra

no se reconoció oficialmente.

-Se estaban empezando a construir aviones para su uso civil,

así que fui a ver al distribuidor de Cessna y Aeronca,

y les pregunté si estaban buscaban a alguien para trasladar sus aviones,

y me dijeron que sí.

Así que junté a unas cuantas pilotos,

y lancé un pequeño negocio de transporte aéreo.

Luego eso se convertiría en un concesionario de Cessna.

Para mantenerse en contacto tras su desmovilización,

crearon una organización,

a la que llamaron “Orden de Fifinella”.

Originalmente,

sirvió para ayudar a las WASP a buscar trabajo

y para organizar reuniones,

pero más adelante se convertiría en el núcleo

de su lucha política

por el reconocimiento de su estatus de veteranas.

-Todo empezó con una promoción que se graduó,

y empezaron a verse titulares como:

“¡Primera mujer en volar un avión militar!”.

Y eso nos molestó un poco,

porque las primeras mujeres en volar un avión militar

habíamos sido nosotras...

Así que, a raíz de aquello,

nos volvimos a poner en contacto para organizarnos.

“¿Te has enterado de esto? ¿Y ahora qué hacemos?”.

-Algún periódico tituló:

“Estas son las primeras mujeres en pilotar aviones militares”.

Ahí fue cuando nos dijimos: “¡Un momento!”.

Y decidimos reclamar el estatus de veteranas de guerra.

-¿Y nosotras, qué?

¿No habíamos perdido a 38 de las nuestras?

¿Había sido en vano su sacrificio?

Eso fue lo que nos hizo movilizarnos.

Así que empezamos a mandar cartas a congresistas.

Yo escribí a todos los congresistas que pude,

de todos los Estados,

igual que el resto de mis compañeras.

Y lo que descubrí fue que a los políticos

se les da de maravilla una cosa,

que es decir que “no” con toda la educación del mundo.

-No buscábamos la gloria.

No buscábamos ninguna publicidad.

Tan solo queríamos que nuestro gobierno

reconociese el hecho de que habíamos puesto de nuestra parte

cuando el país estaba en guerra.

Nos pidieron ayuda,

y nosotras se la brindamos,

y además de buena gana.

Es todo lo que queríamos, nada más.

En 1972,

un pequeño grupo de WASP,

que se disponían a retirarse de la reserva de las Fuerzas Aéreas

y del servicio civil,

se enteró de que los dos años de servicio

que habían realizado durante la guerra

no computaban para su jubilación.

Así que lucharon para que el Congreso votara una ley

que reconociese el servicio que habían prestado

en tiempos de guerra.

Pero la ley no llegó a aprobarse.

Quedó claro que las WASP

tendría que combatir

si querían ser reconocidas como veteranas de guerra.

-En 1975,

me nombraron presidenta de la organización de las WASP,

y el hijo del General Arnold, el Coronel Bruce Arnold,

había acudido a una de nuestras reuniones,

y nos había dicho:

“Yo soy lobista en Washington D. C.,

y pienso ayudaros a obtener el reconocimiento como veteranas

de la Segunda Guerra Mundial,

que era el sueño de mi padre”.

Todo el proceso empezó en 1975.

Sin sus conocimientos y sus contactos

en Washington D. C.,

empezando por el propio Barry Goldwater,

yo creo...

Que nunca habríamos conseguido

obtener ese reconocimiento.

En marzo de 1975,

el senador Barry Goldwater

presentó ante el comité de Asuntos de Veteranos del Senado

una proposición de ley para reconocer a las WASP

el estatus de veteranas.

Pero el presidente del comité,

se negó a que se celebrase la sesión.

Cuando una proposición de ley idéntica

fue llevada a la Cámara de Representantes,

también fue rechazada.

-Las WASP

comprendieron que la única forma que tenían de convencer al Congreso

de que les concediese el estatus

de veteranas de guerra era demostrando que eran militares.

Para ello orquestaron una dinámica campaña ciudadana.

Bajo la supervisión de Bee Haydu y Bruce Arnold,

las WASP lanzaron un comité de militarización,

para recopilar toda la documentación necesaria.

Dora Dougherty Strother

enumeró todas las hazañas de las WASP.

Presentaron pruebas de que habían sido tratadas como personal militar,

y compararon su entrenamiento

con el de los cadetes y oficiales hombres.

Se facilitó esa documentación a las WASP,

para que se la pudieran mostrar a los congresistas

de sus Estados respectivos.

-Hablamos con el Congreso y el Senado.

Todas las senadoras, en particular, se portaron genial.

Y nos apoyaron en nuestra demanda de acceder al estatus de veteranas.

Barry Goldwater, que había volado con las WASP,

testificó en nuestro nombre.

-No se puede minusvalorar el papel del senador Barry Goldwater.

Y estamos hablando del padre del conservadurismo moderno,

un senador que se opuso

a la Enmienda de Igualdad de Derechos.

Pero, a raíz de sus experiencias personales volando con ellas,

estaba empeñado en que las WASP

consiguieran ese reconocimiento.

Así que recurrió a toda clase de favores

para tratar de aprobar la ley.

Llegó al extremo de añadir una enmienda

en todas y cada una de las votaciones del senado,

para que obtuvieran por fin ese reconocimiento.

-Para influir en la opinión pública,

compartieron con la prensa sus experiencias durante la guerra.

Una de las principales razones

por las que se le dio tanta prensa a su campaña

fue que las Fuerzas Aéreas y la Marina

habían empezado a hablar de la nueva promoción de mujeres piloto

como si fueran las primeras mujeres de la historia

en pilotar aviones militares.

Y las WASP se pusieron en contacto con esos mismos reporteros

para decirles:

“Oiga, que eso no es verdad,

que eso ya lo hicimos nosotras, durante la guerra.

¡No lo olviden!”.

Eso les permitió dar un poco de publicidad extra

a sus reivindicaciones.

Una de las historias más interesantes

tiene que ver con la “superfortaleza volante” B 29

La historia de la “Superfortaleza” es interesante,

ya que los pilotos que probaron el Boeing B 29

murieron maniobrando el prototipo,

por lo que la mayoría de los hombres se negaban a pilotar esa aeronave.

Era considerada tan peligrosa

que pasó a conocerse como la “Fabricante de Viudas”.

El General Hap Arnold ordenó entonces a Paul Tibbets,

quien acabaría pilotando el B 29

que soltó la bomba atómica de Hiroshima,

que entrenara a las WASP para maniobrar esos aviones.

Y, así, éstas los pudieron transportar a las bases de combate

en las que estaban estacionados sus homólogos varones.

Tras verlas pilotar el mayor bombardero del ejército,

los hombres dejaron de quejarse.

-Una de las cosas que hicieron las WASP

fue coordinarse para lanzar una innovadora campaña de firmas

para promover la ley.

Dorothy Davis consiguió muchas.

Presentándose en uniforme a un cine

en el que proyectaban “La guerra de las galaxias”,

y montando un puesto que decía

firmad esta petición para que se nos conceda el estatus de veteranas.

En total,

reunieron unas veintidós mil firmas de ciudadanos de todo el país.

Y su causa recibió cobertura televisiva nacional

en noviembre de 1977,

cuando Bernice Falk Haydu

salió de invitada especial

en el programa “To Tell The Truth”.

-Número dos.

-Me llamo Bee Falk Haydu.

Su lobby comenzó a cosechar sus primeros éxitos.

En marzo de 1977,

el nonagésimo quinto congreso vivió una primicia histórica,

con la tramitación de la ley H. R. 5087,

que reconocía que las WASP eran efectivamente veteranas de guerra.

Boggs y Heckler

capitanearon la lucha en la Cámara de Representantes.

Era la primera vez que, todas a una,

las mujeres de la Cámara Baja

se ponían de acuerdo para apadrinar conjuntamente una ley.

Pese a todo, no iba a ser fácil de aprobar.

Arnold sabía que tendrían que convencer

al congresista Olin “Tiger” Teague, de Texas,

si querían tener una mínima posibilidad de aprobar la ley.

-Se seguían resistiendo a reconocer que éramos veteranas.

Pero juntamos un dosier,

en cuya primera página figuraba la copia del...

“Licenciamiento honroso de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos”

de una de las chicas.

Bueno, ponía “Fuerzas Aéreas” en lugar de “Cuerpos Aéreos”,

pero en fin, era lo mismo que tenía el Presidente de la Cámara.

Le echó un vistazo, y dijo:

“¡Pero si es exactamente igual que el mío!

Estas mujeres son veteranas”.

Yo creo que ni hacía falta que estuviéramos presentes,

porque teníamos esos documentos

que acreditaban nuestro “licenciamiento honroso”.

Pero aquello fue lo que les hizo cambiar de opinión a todos.

-Para asegurarse de que nadie la fuera a vetar,

Barry Goldwater

hizo votar la ley

como si fuera una cláusula adicional

de una ley de formación de los veteranos,

que sabía que se aprobaría.

Cientos de ellas acudieron a Washington

con sus uniformes puestos,

para presenciar la votación.

La Cámara de Representantes y el Senado, aprobaron la ley,

sin una sola WASP presente,

y el presidente Jimmy Carter la ratificó.

-Gracias a nuestra campaña de presión conseguimos en 1977

que el Gobierno reconociera el error

que había cometido con nosotras en el 44.

Y fue un éxito rotundo.

Por fin,

se nos consideraba veteranas de la Segunda Guerra Mundial.

-Era una gran satisfacción

que se nos reconociese el estatus de veteranas de guerra.

Dicho eso,

habría sido mucho mejor que nos lo reconociesen

cuando aún éramos WASP.

Hubo que esperar otros 33 años

hasta que se reconociera oficialmente

el excepcional servicio prestado durante la Segunda Guerra Mundial.

-Esta mañana tomo la palabra para presentar una ley

que ha recibido el apoyo unánime de todas las mujeres

del Senado de los Estados Unidos.

Las diecisiete nos hemos puesto de acuerdo

para otorgar la Medalla de Oro del Congreso de los Estados Unidos

a las mujeres del Servicio de Mujeres Piloto

de las Fuerzas Aéreas, conocidas como las “WASP”.

Y, el 1 de julio de 2009,

el presidente Barack Obama

firmó la ley S. 614,

por la que se autorizaba a las WASP

a recibir la Medalla de Oro del Congreso de los Estados Unidos,

el mayor honor que podía conceder esa cámara

a un civil o grupo de civiles.

Por fin, el 10 de marzo de 2010,

es decir, casi setenta años después

fueron homenajeadas oficialmente por el Congreso.

La directora asociada de Wings Across America,

Deanie Parrish,

aceptó la Medalla de Oro del Congreso de los Estados Unidos

en su nombre.

(APLAUSOS)

-Solo pedíamos que nuestra historia saliera del olvido,

y que dejara de ser un capítulo perdido de la historia

de la Segunda Guerra Mundial,

de la historia de las Fuerzas Aéreas,

de la historia de la aviación,

pero, más allá de eso,

de la historia de los Estados Unidos.

(SONIDO DEL AVIÓN)

Subtitulado realizado por María del Carmen Casado Rubio

-Lo hicimos por amor a la aviación.

Nos pareció, creo que a todas,

una oportunidad única de pilotar

esos aviones militares tan maravillosos,

que de otra forma

jamás habríamos soñado con pilotar.

-A pesar de todo fue una experiencia maravillosa,

y yo no la cambiaría por nada.

De no ser por eso,

mi vida habría sido una lata.

-Seguro que hay mujeres

que han oído hablar de nosotras.

Mujeres que, como yo,

a lo mejor quisieron volar desde niñas,

y que, gracias a que oyeron hablar de nosotras,

reunieron el valor

para probar suerte.

-Lo volvería hacer,

una y otra y otra y otra vez.

Disfruté cada minuto de esos años.

#Música#

La noche temática - Mujeres piloto en la 2ª Guerra Mundial

51:02 10 mar 2019

Durante La II Guerra Mundial la falta de pilotos para probar los nuevos modelos de aviones y transportarlos hasta las zonas de combate obligó al ejército estadounidense a entrenar a mujeres.


Contenido disponible hasta el 24 de marzo de 2019.

Durante La II Guerra Mundial la falta de pilotos para probar los nuevos modelos de aviones y transportarlos hasta las zonas de combate obligó al ejército estadounidense a entrenar a mujeres.


Contenido disponible hasta el 24 de marzo de 2019.

ver más sobre "La noche temática - Mujeres piloto en la 2ª Guerra Mundial" ver menos sobre "La noche temática - Mujeres piloto en la 2ª Guerra Mundial"

Los últimos 633 documentales de La noche temática

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • 52:41 hoy ¿Cómo llegó una niña negra y pobre de Misuri, nacida en 1906 a convertirse en la Reina de París? Josephine Baker, con su alternancia de personajes entre payasa y seductora, primitiva y civilizada impactó como una bomba. Abrió nuevos horizontes durante toda su carrera artística, pero siempre que regresó a su país sufrió el racismo. La batalla por los Derechos Civiles se convirtió en la suya propia. En 1963 fue la única mujer que habló en el escenario junto a Martin Luther King, durante la Marcha en Washington. Contenido disponible hasta el 7 de abril de 2019.

  • 52:54 ayer Tatuadas en la piel y el acero de los aviones del ejército americano en los años 20, las pin-ups se convirtieron en la novia soñada de América, la compañera inseparable de los soldados. Hoy en día las mujeres han resucitado esta figura erótica que se ha convertido en símbolo de la reivindicación femenina. La nueva pin-up dice adiós a la imagen de la chica agradable, sexy y muda. No está dispuesta a ser una simple chica de calendario. La directora del documental, Sophie Peyrard, reunió en París, Berlín, Bruselas y Los Ángeles a pin-ups y strippers modernos como Lada Redstar, y Lolly Wish, y a expertos como Dian Hanson y Maria Buszek. En esta producción mezcla bellas imágenes de archivo y entrevistas, para acercarse el reinado de las chicas pin-up ayer y hoy. Contenido disponible hasta el 7 de abril de 2019. Histórico de emisiones: 23/09/2017

  • 3:31 pasado domingo Josephine Baker fue la primera gran estrella negra de la Historia. Cantante, bailarina y actriz, a pesar de su fama mundial, tuvo que luchar contra el racismo en Estados Unidos. Encarnó la liberación de la mujer bailando con picardía y descaro, traspasando las barreras impuestas en la primera mitad del siglo XX. Icono de aquel siglo son también las pin-up, inventadas por los hombres y reinventadas ahora por las mujeres, quienes en los últimos años han resucitado esta figura sensual y retro. Pero ¿qué se esconde detrás de las imágenes de este icono erótico? Hoy, La Noche Temática nos acerca a la mujer artista y femenina capaz de crearse a sí misma a pesar de los cánones establecidos.

  • Rebelión en la moda

    Rebelión en la moda

    52:35 pasado domingo

    52:35 pasado domingo El 24 de abril de 2013, el Rana Plaza se derrumbó en Bangladesh. Bajo sus ruinas, 1135 trabajadores explotados de la moda, mueren aplastados. Un suceso que conmovió al mundo entero. De repente, quedó al descubierto el rostro de un sistema de producción enloquecido. Demasiadas colecciones, demasiado consumo. En todo el mundo, creadores y activistas se levantan contra la moda globalizada. Algunos vuelven a tejer, otros transforman ropa usada o crean con impresoras 3D. La moda ha redescubierto la artesanía, pero será la alta tecnología la que cambiará los viejos hábitos. Contenido disponible hasta el 31 de marzo de 2019.

  • 55:10 16 mar 2019 Diseñadora de moda, mecenas, agente secreto, fugitiva. Coco Chanel conocida como la costurera más famosa del mundo, la eterna encarnación de la elegancia parisina. Liberó a la mujer del corsé y formó un imperio de la moda. Buscó la elegancia y lo ponderó en toda ocasión. Fue una guerrera despiadada y decidida, capaz de hacer cualquier cosa. Más de una vez arriesgará su reputación y no dudó en acercarse a las autoridades nazis durante la II Guerra Mundial. Contenido disponible hasta el 31 de marzo de 2019.

  • 3:57 10 mar 2019 Con un temperamento de acero, un formidable instinto de supervivencia, y un insaciable afán de independencia, Coco Chanel, figura icónica del siglo XX, libró más de una guerra para pasar de su posición de sirvienta huérfana a la de costurera celebrada en todo el mundo. Pero el mundo de la moda que conoció Coco Chanel fue desapareciendo gradualmente. Hoy en día, la moda produce más de ochenta mil millones de prendas al año, lo que la convierte en la segunda industria más contaminante del mundo. Ahora un movimiento internacional quiere despertar las conciencias y difundir el mensaje de que otra moda más sostenible es posible. Esta Noche Temática nos sumerge en la revolución que supuso Coco Chanel y en la de hoy en día.

  • 51:02 10 mar 2019 Durante La II Guerra Mundial la falta de pilotos para probar los nuevos modelos de aviones y transportarlos hasta las zonas de combate obligó al ejército estadounidense a entrenar a mujeres. Contenido disponible hasta el 24 de marzo de 2019.

  • 52:14 09 mar 2019 En 1932, a los 19 años Nancy Corrigan hizo su primer vuelo sola con tan solo 5 horas de prácticas. Dejó el trabajo de niñera para cumplir su sueño. Contenido disponible hasta el 24 de marzo de 2019.

  • 4:19 03 mar 2019 Nancy Corrigan fue una de las primeras mujeres piloto. Irrumpiendo en un mundo exclusivamente masculino, llegó a entrenar a pilotos de caza durante la Segunda Guerra Mundial. Mujeres que con una gran voluntad estuvieron dispuestas a romper barreras y correr riesgos como las que formaron parte de las Fuerza Aéreas estadounidenses, pioneras en pilotar aviones militares durante la guerra. La Noche Temática con ocasión del Día Internacional de la Mujer, rinde homenaje a aquellas mujeres que ya hace décadas luchaban por sus ilusiones en una sociedad desigual.

  • 3:29 17 feb 2019 Inquieto, contestatario, generoso, así es Kirk Douglas, leyenda viva del Hollywood clásico. Testigo activo y comprometido de su época, el centenario actor ha desprendido un enorme magnetismo en la pantalla. Contemporáneos de Douglas son James Stewart y Robert Mitchum. Stewart encarna al padre de familia de arraigados principios, mientras que Mitchum simboliza al antihéroe. La Noche Temática, nos acerca a tres grandes leyendas de Hollywood.

  • 4:36 10 feb 2019 Nuestras hormonas funcionan como mensajeros químicos del cuerpo controlando numerosas funciones, como el crecimiento o la reproducción. En la pubertad, el cerebro se convierte en una obra en construcción. Algunas conexiones neuronales se disuelven y recombinan. El resultado es un comportamiento errático. También durante la menopausia y la andropausia, las hormonas sexuales se desbocan. ¿Qué es lo que nos pasa, biológicamente, durante estos períodos? La Noche Temática investiga los cambios hormonales que nos perturban.

  • 3:36 03 feb 2019 En los últimos 30 años, la población carcelaria de Estados Unidos ha aumentado de 330,000 a 2.300.000 reclusos. La mitad son afroamericanos pese a formar tan solo el 14% de la población total. Los encierros masivos comenzaron como una manera de controlar a los activistas negros durante el movimiento por los derechos civiles en los años 60. Para Martin Luther King la lucha por la discriminación racial pasaba por la desobediencia civil sin violencia alguna. Un movimiento que aún continúa. La Noche Temática nos acerca a la discriminación racial y los Derechos Civiles

  • Firmado, Dalí - Avance

    Firmado, Dalí - Avance

    2:49 27 ene 2019

    2:49 27 ene 2019 Salvador Dalí, excéntrico, genial, provocador y subversivo, fue uno de los artistas más influyentes del movimiento surrealista. Poco amigo de las convenciones, no dudaba en sembrar la confusión para que se le recordase siempre, incluso después de su muerte. Comprobar la autenticidad de un Dalí no es tarea fácil y es una gran responsabilidad, sobre todo teniendo en cuenta que en la mayoría de las ocasiones hay mucho dinero en juego. Con motivo de los 30 años del fallecimiento de Salvador Dalí, la Noche Temática profundiza en el laberíntico mundo del pintor.

  • 2:35 20 ene 2019 En su incesante búsqueda de la píldora milagrosa que lo convierta en invencible, Adolf Hitler inicia una carrera de armas farmacológicas. El ejército alemán suministró drogas a sus altos mandos y soldados hasta el punto de la extenuación. Y en la postguerra, la CIA realizó experimentos en humanos, control mental, irradiación, inyección de químicos, inoculación de virus… El objetivo del experimento era la manipulación mental y el lavado de cerebro. Esta Noche Temática incluye los siguientes títulos: “Los yonkis de Hitler” y “Las cobayas de la CIA”.

  • 2:39 13 ene 2019 La población de elefantes ha disminuido vertiginosamente. Perseguidos por su codiciado marfil apenas queda un millón. Cada quince minutos muere cruelmente un elefante, lo que equivale a noventa animales cada día. Los cuernos de rinocerontes suponen otro de los negocios ilegales más rentables del mundo. 30.000 euros por kilo. Más caro que el oro o la cocaína. La Noche Temática se adentra en la caza y extinción de los animales salvajes.

  • 2:57 30 dic 2018 Durante los últimos 50 años se ha relacionado directamente a los accidentes cardiovasculares con el colesterol. Lo que sigue provocando el enfrentamiento entre científicos y la industria agroalimentaria y farmacéutica. ¿Qué argumentos hacen creer que el colesterol es pernicioso para nuestras arterias, cuando se trata de una sustancia indispensable para la vida? ¿Es cierto que hay un colesterol malo? Pero, ¿y si no fuera el colesterol sino el azúcar el que está detrás de las enfermedades cardíacas?

  • 2:33 16 dic 2018 Apasionados con su trabajo, la fotografía se convirtió en su forma de vida. Robert Doisneau fotógrafo de lo cotidiano y Harry Benson fotógrafo de los famosos, son pilares fundamentales de la fotografía del siglo XX. Y al igual que sus fotografías, ellos también se han convertido en iconos. La Noche Temática nos acerca a la vida y trayectoria artística de dos grandes de la fotografía.

  • 2:40 09 dic 2018 Los cíborgs son personas que llevan dispositivos electrónicos implantados en su organismo. Esto les proporciona capacidades que pueden ir más allá de las normales de un ser humano, pero ¿hasta dónde podemos mejorarnos a través de la tecnología? El futuro siempre conlleva progreso, pero la automatización de millones de empleos puede afectar seriamente a nuestra sociedad y replantear el futuro mercado laboral. La Noche Temática analiza los pros y los contras de la inteligencia artificial.

  • 3:27 02 dic 2018 A través de nuestro cuerpo podemos comunicar las emociones más profundas. Expresiones que transmiten felicidad, sorpresa, ira o miedo son universalmente reconocidas y tienen mucho que ver con nuestra propia supervivencia como especie. La forma en que las personas se mueven puede ser más reveladora incluso, que las cosas que dicen. Sin embargo, las palabras y los discursos han influido en poblaciones enteras llegando a cambiar el curso de la historia. La Noche Temática nos desvela las claves del lenguaje corporal y la fuerza de las palabras

  • El mercado de esclavas

    El mercado de esclavas

    3:08 25 nov 2018

    3:08 25 nov 2018 Secuestradas, vendidas y utilizadas como esclavas sexuales, más que nunca se ha generado un lucrativo negocio en torno a las mujeres como mercancía. Casi 200 millones de niñas y mujeres están hoy desaparecidas en el mundo. En países como Corea del Sur, China, India y Vietnam las mujeres son las principales víctimas de las políticas de planificación familiar. Los expertos temen que en otras regiones de África y el mundo árabe ocurra lo mismo, porque también en estos países prefieren tener hijos varones. La Noche Temática nos acerca a las mujeres víctimas de la guerra, la pobreza o la planificación familiar.

Mostrando 1 de 32 Ver más