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Para todos los públicos La mitad invisible - La Torre de Hércules - Ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Hoy busco lo invisible de la Torre de Hércules.

Un edificio que ha sobrevivido a 2000 años de avatares

desde los romanos hasta hoy.

Un monumento que es mucho más

que el faro activo más antiguo del mundo.

La Torre de Hércules es también un símbolo de A Coruña

y Patrimonio de la Humanidad.

Desde su nombre mismo,

la torre es protagonista de historias y leyendas

llenas de guerreros celtas,

de navegantes y pescadores valientes.

Un símbolo que sigue seduciendo a músicos

y a poetas.

En la sensación, en la emoción que provoca el arte,

siempre hay una mitad invisible que explica muchos porqués.

En la oscuridad,

a menudo la belleza se magnifica con la luz.

En mi primera noche en A Coruña, quiero ver y sentir

el latido nocturno de la Torre de Hércules.

(SUSURROS) "A Coruña. A Coruña".

Es un susurro rítmico, una cadencia que me acompaña

en mi ascensión hacia la linterna del faro.

Los 234 escalones

recorren la espina dorsal de la Torre de Hércules

hasta llegar a la cumbre, al faro.

Por la noche es cuando se percibe su vitalidad más intensamente.

La Torre de Hércules es música,

porque es puro ritmo.

Esos cuatro destellos de luz en la noche

que están diciendo: "A Coruña".

La gente mayor del barrio, ahora afortunadamente no sucede,

pero muchas veces se marchaba la luz en la ciudad

y en este barrio siempre nos llegaba esa caricia,

ese ritmo de la torre.

Música de luz, eso es la Torre de Hércules.

Me cuenta todo esto Xurxo Souto.

Es músico, escritor,

un compendio de cultural y genialidad gallega.

La Torre de Hércules es un fin del mundo

para la tradición grecolatina de Hércules, Heracles,

donde Hércules mató a Gerión

y enterró su cabeza en la base de la torre

y le robó su ganado.

Por eso, al pie de la torre hay unas islas que se llaman

O Boi, A Vaca, O Becerro y Becerriño, el buey, la vaca, el becerro...

Que quedaron petrificados.

Y tradición del fin del mundo para la cultura atlántica.

(HABLA EN GALLEGO)

(Cuerno)

La Torre de Hércules es todo leyendas.

La más famosa es la leyenda de Ith, el hijo de Breogán.

Breogán, que subió al alto de la torre,

vio Irlanda y su hijo llegó allí,

a la conquista, entre comillas, de la isla.

Los descendientes de Ith son los actuales irlandeses.

No me canso de escucharlo.

Luego volveré con Xurxo, con sus historias y sus amigos.

Ahora, bajo la atenta mirada del mítico Breogán,

subo la cuesta hasta la torre.

Yo y unos cuantos turistas más.

Todos mecidos por un viento siempre fuerte.

La torre mide 57 metros

y se eleva 106 sobre el nivel del mar.

Me guía por sus entrañas Ana Santorum,

responsable de la gestión de la torre.

En las últimas excavaciones de 1992,

se puso orden y valor a los vestigios.

La torre tiene la verticalidad de lo humano

y esa verticalidad nace aquí, en la tierra,

en la tierra donde están los cimientos.

Podemos tener, a través de esta excavación,

una idea mucho más completa de lo que visitaremos a posteriori,

como el muro perimetral

que, seguramente, tuvo la torre alguna vez

y que hoy ya no vemos,

pero, sin embargo, el nacimiento de ese muro

sí está en la excavación.

Así que hace 2000 años,

los romanos construyeron la torre sobre piedra viva,

un granito de gran calidad.

Ha habido muchos descubrimientos, uno muy interesante.

Una piedra que, en su momento, se encontró descontextualizada,

al lado del mar,

y que algunos estudiosos

identifican como la piedra que servía de base al antiguo faro.

Durante mucho tiempo, se pensó que el faro de la torre

se alimentaba con madera,

pero hay otra teoría que dice

que la luz del faro romano se alimentaba con aceite

y esta pieza de la que os hablo

podría ser la base de la que sería la llama,

como si fuera una linterna de las que se usaban en las casas,

de hecho, tiene una forma parecida, aunque es gigantesca,

pesa, aproximadamente, 800 kilos.

(Música)

Con Ana, mi mirada sobre la torre cambia.

Aún más cuando salimos fuera

y nos vemos rodeadas de música en vivo y en directo.

Al final será verdad que la torre tiene magia,

porque este grupo musical de espontáneas,

unas amigas cantando jotas, más la música que yo pongo,

tiene su punto surrealista, ¿o no?

Subimos, bajamos, rodeamos la torre...

Ana me descubre otro de los tesoros,

de hecho, el más relevante históricamente.

Nada menos que la firma romana de la obra.

Durante mucho tiempo

se atribuyó la construcción de la torre a Trajano.

Hubo una tendencia a atribuir muchas construcciones

a este emperador,

pero la evidencia histórica nos habla de que tuvo que ser anterior,

eso lo podemos constatar

en la inscripción que está fuera de la torre.

Este es el edículo, un elemento muy importante de la torre,

aquí está la piedra votiva de la que hablé en alguna ocasión.

La inscripción dice: “Consagrado a Marte Augusto.

Caio Sevio Lupo, arquitecto de Aeminium",

que era la antigua Coimbra,

"Lusitano en cumplimiento de una promesa".

Le pregunto cuándo ha sido el momento estelar del monumento.

La torre siempre ha brillado, porque la torre es como una casa,

con una ventana y desde ella se irradia una luz

y en cada momento, esa luz sirvió para algo diferente.

En la época actual, la torre es muy importante para la ciudad,

entonces, ¿podríamos decir

que este es el momento más importante de la torre?

Posiblemente, sea un momento también estelar.

La torre es ahora... Está incluida en la lista del Patrimonio mundial.

Esta animación me ayuda a ver, con la nitidez que da el dibujo,

que realmente la torre merecía todos los honores.

Con la declaración de la UNESCO en 2009,

se valoraba la estructura perfecta de los romanos

y la restauración neoclásica del siglo XVIII

y, por supuesto, se reconocía su valía como faro.

(Música)

El reconocimiento de la UNESCO para el faro, la torre y su ciudad,

fue especialmente intenso para Pedro Pasante.

Subo otra vez a la linterna acompañándole,

porque él fue el último farero analógico.

Durante 26 años,

vivió en la Torre de Hércules con su familia,

hasta que se pasó al control automático del faro.

Pedro, ¿cuál es la diferencia

entre el trabajo que hacías tú como farero de la Torre de Hércules

y el trabajo que hacen ahora tus compañeros?

Cuando vine aquí destinado, era una cosa más mecánica,

no estaba tan automatizado el faro, era todo manual, es diferente.

Antes había que estar más al pie de la señal.

Antes vivíamos aquí en la torre y estábamos tres técnicos

para la torre del faro de Torre de Hércules,

para prender el faro.

Ahora son tres técnicos,

pero tres técnicos que llevan 20 faros.

Pedro me cuenta que los barcos tienen un libro de faros,

porque cada uno es único.

Así conforman un lenguaje propio que él mismo me deletrea.

Cada faro tiene su identidad, su característica,

para distinguir los unos de los otros.

Por ejemplo, la Torre de Hércules,

que da cuatro destellos de 20 segundos,

que tiene 0.3 de luz y 1.3 de oscuridad

hasta completar los 20 segundos.

Para eso, tiene aquí unos contactos magnéticos

y al pasar por este contacto magnético,

se abre y se cierra

y está dando una señal abajo, a la centralita.

Tiene que dar, exactamente, cada 20 segundos una vuelta.

De ahí que, muchas veces, dicen: "Ahora los faros

ya no tienen razón de ser, porque con el GPS y con todo..."

Los faros siempre,

creo que mientras haya barcos, habrá faros.

Me comenta con emoción lo importante que es su faro.

Era el faro más antiguo del mundo en funcionamiento,

entonces tenías el de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo

y dices: "Si ahora es la torre la que está en funcionamiento,

Alejandría no existe, será mi faro, ¿no?", digo yo...

(Música)

Mi faro, dice Pedro, mi faro...

Seguro que su faro guarda cosas invisibles.

Cuéntanos el secreto más bonito de la Torre de Hércules.

Se encuentra aquí.

Me descubre un antiguo símbolo

en el que ve sus iniciales y las de su esposa.

Está grabado en una piedra, arriba en la linterna

y también más abajo, en la sala Giannini,

el nombre del ingeniero que la restauró en el siglo XVIII.

Me encanta el secreto de Pedro.

No hagas como algunos...

No puedo acabar mi conversación con Pedro sin preguntarle

por momentos durísimos

de los que la torre y él han sido testigos.

El primero fue en 1976, el del petrolero Urquiola.

Y fue mucho peor 16 años después.

En el 92, aquí, estaba yo de servicio,

en esa piedra de ahí, la piedra del Boi,

fue donde encalló en Mar Egeo.

Cuando bajó la marea se quedó con la proa,

al bajar la marea, la proa quedó más colgada

y con la fricción lo partió en dos y se incendió con el calor.

Pronto fueron los gases y fue cuando ardió todo.

Entonces, quedó todo negro, hasta la torre,

la puso toda negra de petróleo.

Son terribles estas imágenes de las mareas negras

que se han sucedido en esta costa gallega

y también mar adentro, como el desastre del Prestige.

Luego vienen las limpiezas,

y como en el caso del incendio del Mar Egeo,

además tuvieron que sacarle la costra negra a la torre.

Yo vuelvo a mis pesquisas, ahora en el centro de A Coruña.

Voy al Consulado del Mar,

en el mismo edificio de la Real Academia de Bellas Artes.

Uno de los tesoros del Consulado es la biblioteca,

la primera que se abrió al público en 1785.

Aquí guardan valiosos documentos sobre la historia de la ciudad

y, por tanto, sobre su Torre de Hércules.

Algunos se remontan al siglo XV,

cuando era la torre de la entonces ciudad de Brigantium.

Y los libros del XVIII documentan ese otro momento crucial.

La intervención del XVIII es un poco guardar dentro de un nuevo estuche,

actual, ilustrado, clásico y neoclásico,

que es lo que vemos en la actualidad,

la estructura romana que todavía se conserva.

En el Consulado del Mar de A Coruña atesoran libros como este,

con todos los detalles de la restauración

entre 1785 y 1791.

El profesor Alfredo Vigo, de la Universidad de Santiago,

los ha estudiado a fondo

y ha escrito un libro sobre ese tiempo.

En la torre, hicieron un trabajo modélico.

Probablemente sea una de las primeras restauraciones históricas

que se hacen en la España del Siglo de las Luces

con un conocimiento pleno de dónde se va a intervenir.

Por eso, va a intervenir el Ministerio de Marina,

el Consulado Marítimo,

un ingeniero militar, de hidráulico, de Marina,

va a intervenir un historiador e incluso la Academia de la Historia,

para tratar, con toda su labor, de que lo que se haga,

se haga con el máximo cuidado,

poniendo siempre en valor la valía del monumento

y, evidentemente, su funcionalidad como faro.

Y se levantó acta de todo, ¿verdad?

Este es el libro de actas.

Cuenta un poco todo lo que fue haciendo el Real Consulado

que se funda en 1785.

A partir de ese día, que se hace la primera junta,

en las páginas siguientes...

Este es el día de la primera junta, 24 de diciembre, la "e",

de 1785, eso es un 5.

"El ingeniero ordinario de Marina don Eustaquio Giannini", ahí está.

Esta biblioteca del Real Consulado del Mar

guarda mucha historia

y muchos detalles que revelan la estrecha unión con la ciudad,

con la torre y con la tradición naviera de A Coruña.

Más de 200 años después de abrirse,

el exceso de humedad y la falta de mantenimiento

se ven y se huelen.

Una lástima, porque este sitio se merece algo mejor.

Lo mismo opina también el profesor Vigo,

pero ahora me cuenta una teoría muy interesante

sobre la Torre de Hércules.

Soy de los que piensan que los edificios tienen género,

de la misma manera que las personas.

Cuando veo la torre, edificio que los romanos dedicaron a Marte,

dios de guerra y seductor de Venus, de hecho, es un edificio

que por fuera es muy sobrio, muy lacónico, apenas sin decoración,

es casi como un desnudo hercúleo, fornido.

Pues ahora que lo dice...

Qué casualidad que, en cambio, el faro francés

con el que el español hace competencia,

el faro de Cordouan,

es un faro redondo, no cuadrado, adornadísimo, lleno de decoración,

incluso con esculturas, pináculos, de orden Corintio

y con una capilla dedicada a la Virgen,

que es una mujer, en el interior.

Vaya, interesante teoría.

(Música)

(CANTA EN GALLEGO)

La música de Xurxo tiene mar en casi todas las notas.

Con su melodía zarpamos de puerto,

porque queremos ver la torre desde el mar.

Nuestro anfitrión es su amigo Xulio,

un joven "percebeiro" que, como Xurxo,

se conoce muy bien esta costa.

Cada piedra y cada tramo de mar tienen nombre.

Esta es una zona muy brava,

parece que no, pero la Costa da Morte empieza en A Coruña.

Yo reivindico siempre que la Costa da Morte es en Coruña.

Esto es un mar durísimo.

Aquí hay más la zona de las "aburelas".

Estamos con un mar... No hay mar. Hoy está perfecto.

(CANTA EN GALLEGO)

Muy bien. (HABLA EN GALLEGO)

Torre de Hércules.

Vista desde el mar,

la perspectiva de la torre y su faro es muy evocadora.

Puedo imaginar mejor qué piensan los marineros como Xulio.

Para los "percebeiros" es la zona... La mejor zona, más o menos.

La zona de situación del percebe es la Galera,

la Vaca, la isla del Pie, O Boi.

Por detrás está O Becerro y O Becerriño.

La calidad del percebe de la isla de O Boi

o en el Pie o de la Vaca, es una maravilla.

La referencia de la torre la tienes siempre.

A veces, no se ve.

-Tercer intento.

-Porque no es de aquí, es caribeña.

-Se ve, no sé si a 4 o 6 millas, una barbaridad.

Los barcos siguen usando la Torre de Hércules.

Ahora hay radares y hay medios,

pero si te quedaras sin medios, es una...

Sigue en funcionamiento. Esto te puede salvar la vida.

Para mí la torre, el faro en sí, es lo más grande que hay en Coruña,

en Coruña y en el mundo.

No hay nada represente lo que puede representar

este... Bueno, este compañero.

(HABLA EN GALLEGO)

(Música)

Después de unos percebes muy ricos y de unas copas de albariño,

veo torres por todos los lados

y me apunto, nos apuntamos,

a corear canciones amigas en tabernas como esta.

Estamos en el barrio de Monte Alto que es el de la torre.

No es cosa mía,

está comprobado que los gallegos son muy de comer y de cantar

y pocos habrá que no sean marineros o poetas.

Oyes el trabajo de la luz,

su punzón de tipógrafo,

el imprentar lo invisible en los espejos,

el gorjeo de la hora azul al morir en la deshora.

Tengo en la boca 26 millas de luz.

En la falta de los dientes, el dolor de la luz.

Son versos de "La desaparición de la nieve",

uno de tantos poemas y textos en los que Manuel Rivas

se refiere a la torre y al Faro de Hércules.

Me gusta mucho este escritor coruñés

que de niño vivió aquí, en Monte Alto.

En novelas como "El lápiz del carpintero"

o "Las voces bajas", Rivas da vida literaria

al triángulo del faro, la cárcel y el cementerio de San Amaro.

Es un espacio físico y emocional.

Para mí es una... La cárcel y el triángulo,

y dentro del triángulo, la cárcel,

es una metáfora del mundo.

Creo que está ahí

todo lo que puede ocurrir con la condición humana.

Después está ese componente

que asociaba a la construcción de la esperanza, que es el faro.

Mucha gente que estuvo ahí con la que hablé,

hablaba de la importancia de esa luz, de ver la luz del faro,

la importancia de escuchar el mar.

Te mantenían vivos.

Rivas se sirve de estas metáforas para invocar, una y otra vez,

las heridas de la historia.

La represión de la dictadura, la pobreza, la inmigración.

Con la ficción, el escritor consigue que cualquier espacio,

como este cementerio, la cárcel o el faro,

se conviertan en un mundo donde todo es posible.

A Coruña es inspiradora.

Me parece muy sugerente

que una ciudad se pueda decir que nació de un faro.

Hay muchos orígenes en las ciudades, normalmente, asociados a guerras,

a ferias, a un templo...

Es muy significativo que uno de los escudos de la ciudad,

en el siglo XIX, la Ciudad de la Ilustración,

este puerto que era un puerto de comunicación,

de lugar de encuentro,

resulta que el escudo que en ese momento se aprueba

por la primera corporación democrática,

tiene la Torre de Hércules

y sobre la luz, está un libro.

Después, cuando viene el periodo de opresión,

sobre todo, cuando viene la dictadura,

lo que hace es arrancar el libro.

Manuel Rivas me anima a encontrar ese escudo no censurado,

el invisible.

Voy hasta la plaza de María Pita, en el centro de A Coruña,

y veo el escudo oficial, sin libro, en la fachada del Ayuntamiento.

Busco un poco más y sí, ahí está,

el escudo coronado por un libro abierto.

Invisible para casi todo el mundo, coruñeses incluidos.

Menos mal que los censores, en su estupidez,

no fueron infalibles.

Quedan rastros de este libro

que simboliza la Coruña más ilustrada y abierta al mundo.

La torre y el faro, como signos identitarios,

están por todas partes.

A veces, con imágenes más modernas,

otras, dentro de ese subgénero de los souvenirs

que algunos llaman "pongos",

pero ahí está la torre, bien a la vista.

Y ahora, para profundizar un poco más

en su dimensión cultural y artística,

me acerco a la Fundación Luis Seoane.

Tengo que tomar precauciones para ojear los dibujos originales

que el pintor hizo en su libro ilustrado,

homenaje a Torre de Hércules, de 1944, en el exilio americano.

Poco después, los libreros de Nueva York

lo distinguieron como uno de los 10 mejores álbumes del mundo.

Me recreo en estos dibujos

de uno de los libros más bellos de la cultura gallega.

La Fundación Luis Seoane, que cuida y difunde su legado,

también tiene esta preciosa película de animación con los 49 dibujos.

Cae la tarde.

Vuelvo a los pies de la Torre de Hércules

donde han ubicado varias esculturas.

Me fijo en las del llamado Campo da Rata,

un lugar de triste memoria histórica.

He quedado con el escultor Manolo Paz,

autor de este grupo de 12 menhires tan impactantes y poéticos.

Cuando me acerqué a la Torre de Hércules,

lo primero que vi es que ahí no se podía hacer nada

porque la obra de arte ya estaba hecha,

que era la misma torre en sí,

y ponerme al lado de ella sería hacer un poco el ridículo,

porque la torre me comería,

porque no iba a ser una escultura más grande que la torre.

Me cuenta que, para él, este encargo en el año 92 fue emocionante.

Entonces, vivía en Nueva York y ya era un artista reconocido,

pero poner su obra aquí

le conectaba con Coruña y con su historia reciente.

Un recuerdo que no se puede olvidar,

que aquí era donde paseaban a la gente

en una época determinada.

Eso se puede ver ahora en las ventanas,

que siempre quedó un vacío de la historia.

Finalmente, en el 94 trasladó estas piedras desde Cambados,

las horadó y les dio un sentido.

Fue un reto artístico y logístico muy gratificante.

El crítico más importante, para mí, en este caso, es el tiempo,

porque la obra al aire libre tiene que reunir unas condiciones

que la gente que pase por ahí, que le transmita buenas vibraciones

y que le haga pensar que ahí hay algo.

Según va pasando el tiempo, hay obras que mejoran

y hay otras que, el tiempo mismo, las borra.

Creo que Manolo Paz tiene mucha razón.

En su caso han pasado 20 años, pero parecen muchos más

y su obra ya se ha integrado en el paisaje.

Otra de las esculturas

que parecen estar desde siempre a los pies de la Torre de Hércules

es esta rosa de los vientos, de Javier Correa.

Tradicionalmente, aquí eran buenos los del norte

y muy malos los del sur para los barcos a vela,

le llamaban el viento de las viudas.

Aquí, el viento y el agua

son elementos naturales inmutables y envolventes,

como la torre misma.

(Canción en inglés)

La verdad es que el poderoso Atlántico cautiva.

Por su fuerza, por sus leyendas,

por las historias reales e imaginadas que nos da.

Además, la gente que hemos conocido y nos ha ayudado en este programa,

ha sido mágica

y en buena parte es mérito de Xurxo, un coruñés genial.

(Continúa la canción)

Pues eso,

el aspecto más invisible de la torre es este cosmos maravilloso,

piedra, mar mayor, viento

y la torre que es como el catalizador de tantas emociones invisibles.

Creo que la torre, por fuera, por dentro,

pone fácil la búsqueda de lo invisible

que intentamos hacer en cada obra de arte.

Aquí, las piedras hablan,

cuentan historias de romanos y de reyes,

de ingenieros ilustrados que le dieron nueva vida

y ahora, las piedras son un icono cultural

como un faro que sigue iluminándonos, incansable.

(Música)

Es muy agradable pasear por estos campos

que, no hace demasiado tiempo, todavía tenían granjas y cultivos.

Muchos coruñeses lo han disfrutado a lo largo de los siglos,

mecidos por el sonido del mar,

el mar de los celtas,

y siempre bajo la atenta mirada de la Torre de Hércules.

(Música)

(Música créditos)

  • La Torre de Hércules

La mitad invisible - La Torre de Hércules

14 nov 2015

La mitad invisible se adentra este sábado en la Torre de Hércules, patrimonio de la humanidad de la UNESCO, un faro que guía con su luz desde hace 2000 años a navegantes y marineros. De la mano de Ana María Santorum, responsable de la gestión de la torre, Clara Peñalver recorre desde sus cimientos hasta el lugar donde se encuentra la inscripción de los responsables romanos. Pedro Pasantes, el último farero analógico y habitante durante 26 años de la torre, explicará el funcionamiento ahora y antes de este faro.

Además, el programa visitará la Fundación Luis Seoane para ver el libro de ilustraciones Homenaxe a la Torre de Hércules, y también la biblioteca del Consulado del Mar. En ésta última, Clara Peñalver encuentra toda la documentación sobre la historia de la torre. El profesor Alfredo Vigo, de la Universidad de Santiago, habla de la modélica restauración que se hizo en el siglo XVIII.

Para comprobar cómo esta construcción ha inspirado a muchos artistas, el programa habla con el escritor Manuel Rivas que en varias ocasiones ha dado vida literaria al triángulo del faro, la cárcel y el cementerio; y con el escultor Manolo Paz, autor del grupo de doce menhires que se encuentran al pie de la torre. 

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