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Para todos los públicos La mitad invisible - Los Santos Inocentes - Ver ahora
Transcripción completa

Hoy me acerco a una de las mejores películas del cine español.

"Los santos inocentes" de Mario Camus.

Esta historia de poderosos y sumisos de inocencia,

está basada en una novela de Miguel Delibes.

Frente a nuestra cámara alguno de los protagonistas:

visibles e invisibles

explican por qué más de treinta años después

esta película sigue conmocionando al espectador.

Y hay muchas historias detrás.

Así que, atentos.

En la sensación,

en la emoción que provoca el arte

siempre hay una mitad invisible que explica muchos por qué

Extremadura se considera uno de los mejores destinos europeos

para la observación de aves.

Aquí puedes encontrar más de trescientas especies distintas,

y entre ellas, gran cantidad de especies rapaces.

Yo he venido en busca de una.

Una muy concreta.

-Milana bonita.

Milana bonita.

¡Eeeh!

Son las dos palabras más repetidas en esta película

situada en la España rural de los años 60

Una historia de desigualdad entre amos y siervos

que no deja indiferente.

No haría tu cuñado un buen secretario.

-Con el palomo puede,

para la perdiz es... corto de entendederas señorito.

Los santos inocentes se basa en la novela de Miguel Delibes

del mismo nombre.

Mario Camus la adaptó al cine y estrenó en 1984

No es una película más, es una película que...

que ha tenido un recorrido fantástico ¿no?

Delibes en el 25 aniversario de no se que...

se hizo una proyección, me llamaron en Torrelavega.

Entonces, Miguel...

me mandó una nota, no pudo venir;

me mandó una nota y era un librito pequeño.

Y la dedicatoria, me decía a mi,

a Mario, que triunfó, y me triunfó.

O sea que, era una cosa fantástica

que triunfó y me triunfó con ésta: con Los santos inocentes.

A ver, el tercer grado.

Queda claro que a Mario Camus no le gustan las entrevistas,

por eso le agradecemos especialmente que esté aquí,

para hablar de una de sus treinta películas.

Hemos iluminado imitando uno de los planos

de Los santos inocentes,

y él mismo nos cuenta que se hizo así

porque la lluvia impidió llegar a los equipos.

Y se arregló con una bombilla,

y siempre la llamamos en la luz del carburo.

Su amabilidad supera sin duda su timidez

y hasta firma en mi libreta.

Pregunto algo muy habitual, pero necesario:

el origen de la película.

Yo que lo he contado muchas veces, me repito, me repito,

aunque no sé estará por alguna entrevista.

La novela salió en el año 81

Creo recordar como en enero cosa así.

-Cuando yo leí la novela de Miguel que salió en el año 81

Yo pensé que ahí había una buena película.

¿Por qué razones?

Nunca hay leyes para eso.

Es decir, se acepta así, y entonces,

empiezas después a pensar como puedes desmenuzar todo aquello.

-Es una novela problemática, terrible, fantástica ¿no?

Y desde el primer día yo dije, yo quiero hacer esta historia ¿no?

-De lo que hay que hablar es que nosotros añadimos una historia más.

Es decir, añadimos una historia,

que permite contar la película en flashback.

Fue un comentario de Miguel Delibes diciendo

que había conocido a Azarías en un manicomio, la clave,

para que los tres guionistas:

Mario Camus, Antonio Larreta y Manuel Matji

añadiesen en esta acción

unos seis o siete años posterior a la de la novela.

Esto le facilitó el trabajo

y además pudo añadir cierta esperanza en el destino

de los hijos de los oprimidos.

Adelides le buscó la historia.

El único problema que había me acuerdo que fue un problema banal.

Era que nosotros habíamos suprimido...

bastantes veces, lo de milana bonita,

con lo cual, Miguel eh...

No se encontró a gusto, dijo, "No, no, está mal"

"Eso lo mejor es que lo metáis más veces".

Y le hicimos caso, lo metimos más veces

y tenía un poco de razón, porque es una especie de...

el mantra que se ha repetido y se ha repetido.

-Señorito pero hágase cuenta, mi cuñado echó los dientes aquí.

Muy cerca de donde se rodó la película

leo la novela de Delibes en la que está basada.

El texto de este representante del realismo social

se mantuvo en muchas secuencias intacto.

-Que si a tu cuñado le aguanté 61 años

lo que merezco es un premio ¿oyes?

-Sí me hago cargo señorito, pero ya ve.

Allí en la casa dos piezas con tres muchachos, ni rebullirnos.

-Todo lo que quieras tu, pero, el mío no es un asilo,

y para situaciones así está la familia ¿no?

-Si usted lo dice.

-Camus lo ha traducido muy sabiamente

en unas imágenes poéticas,

al mismo tiempo muy duras, como yo creo que es la novela:

mitad poética, mitad tremenda.

-Es una de las grandes adaptaciones,

siendo Mario Camus reconocido como uno de los directores españoles

de mayor cultura literaria

y de mayor capacidad para esa operación siempre de peligro

que supone llevar una novela al cine o una obra de teatro al cine.

Porque siempre se suele decir, es ya un lugar común que...

la película no está mal, pero, la novela es mucho mejor ¿no?

Bueno, pues dentro de ese lugar común yo creo que las películas

que ha hecho Mario Camus, que son adaptaciones,

todas ellas, son películas bastante incontestables

José Luis Sánchez Noriega es profesor de historia del cine

en la universidad Complutense de Madrid.

Además de manuales y libros sobre adaptaciones

ha publicado una biografía de Camus

y un estudio sobre el cambio social a través del cine.

Valora Los santos inocentes como un testimonio

de la sociedad jerárquica y tradicional

que predominó en el franquismo

y considera que llegó en el momento oportuno.

Se estrena en 1984, es decir, al año y pico

del triunfo del Partido Socialista, es decir, de un momento de cambio

donde se está replanteando, reformulando

y construyendo la democracia española y revisando el pasado histórico.

Y esto hace que llegue y cale en la gente

como algo que la gente ha vivido.

De hecho, a mi me han contado que hubo pueblos de Extremadura

donde la película se vio con lágrimas en los ojos,

y donde la gente llegaba a aplaudir

viendo el crimen que tiene lugar en la película,

la gente llegaba a aplaudir ese crimen.

-Buenas tardes nos dé Dios señores.

-Por ejemplo esa secuencia horrible que es cuando,

el señorito Iván, dice: "No, no si ahora a los campesinos

les enseñamos a leer y escribir".

Esmérate.

Esmérate que nada menos está en juego la dignidad nacional.

-Esa especie digamos de desprecio en el fondo

porque es un profundo desprecio hacia el conocimiento del saber,

ya no existe en la España de 1984 cuando se estrena la película,

y el público tiene necesidad porque...

el conocimiento de la historia es inherente casi al ser humano,

y el cine como vehículo para el conocimiento de la historia

pues siempre ha tenido un éxito importante en muchos casos.

¡Hala! podéis largaros.

Y Los santos inocentes entran en esta categoría.

Muestra una parte de nuestra historia.

Una parte muy cruda, pero real.

Y aunque algo se pueda considerar exagerado,

el conjunto rebosa autenticidad.

Camus ha rodado todo un recorrido histórico desde el siglo XIX

hasta el franquismo.

Sánchez Noriega lo incluye en una generación de cineastas formados

y comprometidos con la realidad social.

De él destaca una mirada muy concreta.

Uno de los rasgos de su cine es la estética del perdedor, es decir,

esa humanidad que tiene en mirar a los personajes,

en ver a los personajes que son los excluidos,

los perdedores, los fracasados;

ese mundo, de los personajes más débiles,

es un mundo al que él mira con sumo respeto,

pero también con una gran empatía,

con una gran sintonía.

Y en ese sentido,

yo creo que el Paco el Bajo y Azarías y Régula;

es decir, son todos ellos, toda la familia,

el cartel de la película expresa muy bien lo que es la película

porque el cartel es la foto de familia,

pues toda esa familia...

ese mundo de perdedores, ese mundo de excluidos

y eso es una marca incuestionable de Mario Camus.

-Un momento, un momento júntense, eh, bien.

Quieto un momentito ¿eh? por favor.

Este cartel se pudo ver en el cine casi un año y medio.

Y la película recaudó cerca de quinientos millones de pesetas.

Se estrenó en el Palacio de la Prensa en Madrid

en abril del 84

A partir de ese momento la vieron en pantalla grande

cerca de dos millones de espectadores.

Incluso llevó al cine gente que habitualmente no iba.

Además del éxito de público,

la reconocieron también a nivel internacional.

En el festival de Cannes fue muy aplaudida

y el jurado les dio una mención especial.

En contra de los que algunos consideraban,

no recibieron la Palma de Oro,

pero si premiaron la interpretación de los actores.

Alfredo Landa

y Francisco Rabal.

Ellos sin duda son una de las claves del éxito de la película.

Milana bonita.

-Yo hago el personaje de Azarías,

que es uno de los personajes más hermosos

y al mismo tiempo más difíciles con que yo...

he tropezado en mi larguísima vida de trabajo.

Mi personaje es muy inocente.

La inocencia es de las cosas más hermosas del mundo.

-Y en el año 43, en el ojeo del día de la rasa,

todo el mundo palma.

El Ivancito entre los tres primeros.

-Esta gente solo trabaja,

obedece y soporta todo lo que hay que soportar,

sin una queja, sin pedir nada,

y además... dando amor, dando cariño.

Yo creo, sinceramente además, que es...

...si no el mejor trabajo mío uno de los más importantes

por no decir el mejor.

-Ya te cansas de correr unos metros ¿eh? te estás poniendo viejo, maricón

¿Y ese?

-El haber coincidido

tanto talento interpretativo en una película, es complicado.

Y todos de común acuerdo, en unos papeles además, que les iban,

que estaban perfectamente encajados.

Dices bueno, a veces, hay un actor que se encaja en un papel,

pero cinco o seis u ocho;

esa coincidencia es...

es bastante...

...increíble.

¿Quién es la dramática para decirnos en qué orden tienen que ir

las palabras en el alfabeto o en la oración?

Pues nada, que lo decidan los mercados.

Otros de los aciertos fue la elección de Juan Diego.

Lo encuentro el el teatro Luchana ensayando la obra

que protagoniza estos días: La lengua madre.

Un texto de Juan José Millas.

Tu eres la de la entrevista.

Usted es de la tarde y la noche invisible.

Con mucho humor acepta cambiar de personaje.

A ver, vamos a hablar de Los santos inocentes, hombre.

Y me cuenta su primer contacto con Camus.

Y me dijo, "viejo ¿cómo estas?"

y le digo, bien.

Estaba Julián Mateos, Maribel Martín.

"Y que quiero que hagas conmigo este guión, Los santos inocentes".

Digo que maravilla pero...

¿y lo has pensado bien?

Y dice, "¿cómo? no lo entiendo bien".

Y digo, pues que...

yo he pensado que este tío lo podía hacer Bertín Osborne

o Carlos Larrañaga, pero yo escuchimizado y tal.

Y dice, "ah, no te preocupes, lo haces tu".

Mario lo había visto en una serie de televisión

y no tuvo duda de su capacidad, para convertirse en el señorito.

El disfraz el personaje mientras se rueda, por lo menos yo,

yo no me lo quito,

porque entonces se queda en un disfraz ¿no?

Yo el personaje lo llevas a cuestas...

bastantes meses antes de empezar

ya estás siendo un poco hijoputa en la vida día a día ¿no?

En este caso ¿no?

pues San Juan de la Cruz estaba siendo un místico

todo el tiempo, y dice, ¿qué te pasa? estas alunado.

Y hablando de personajes él se queda con el de Terele Pávez

en la película.

Ya, con nota ¿no?, Régula de reguladora.

Regla de comportamiento, la madre ¿no?

Unido también a la naturaleza ¿no?

Y entonces la naturaleza es generosa, esforzada.

La naturaleza está ahí y aguanta;

mira que llevamos siglos haciéndole daño ¿no?

y a cada vez darnos el fruto que sea.

Ese personaje ¿no?

No sé si es el lugar, el escenario

o la confianza que da quitar brillo a un entrevistado,

pero esta tarde me siento muy emocionante.

Ese rodaje también lo fue

y Juan Diego lo revive.

Como no cabe toda la entrevista colgaremos una parte en nuestro blog

Vale la pena leer como entiende su oficio.

Sin duda, ha sido muy sincero y lo reconoce en estas líneas.

Sentíamos cada secuencia que nos hacíamos, que aquello,

que nos mirábamos.

Que nos dábamos el uno al otro.

Que no era decir un papel,

que yo me alimentaba viendo la cara de Azarías,

diciendo, Milana bonita

o a Paco, el Bajo.

Que nos miramos de verdad,

porque a mi personaje muy potente

y que te podía muchas veces el personaje,

y la sensación de estar haciendo algo muy grande.

Alguna gran película.

-Ya podías poner más cuidado, cinco pájaros me lleva el ministro.

Pienso en esta obsesión del señorito Iván.

La casa es sin duda elemental en la historia,

y refleja muy bien la relación entre opresores y humillados.

Hay muchas secuencias y se ven distintos tipos de caza.

Quiero saber más sobre esta actividad entonces, y ahora.

Persigue al palomo y no perdamos más tiempo.

-La caza de la paloma torcaz no tiene nada que ver con lo que hay ahora.

-¿No me oíste?

-Antes normalmente se cogían las palomas

como aquél que dice, el día antes

y se cegaban,

que era una cosa que ahora está totalmente prohibido.

Ahora se utilizan como un estilo de caretas.

Un capuchón ¿no?

Un capuchón y no se ciega a la paloma.

En esta finca cercana a Badajoz crían palomas

para la caza de la paloma torcaz.

Desde que nacen aprenden a volar desde cimbel.

y así atraen a las presas.

José García me habla de otros cambios

respecto a Los santos inocentes.

-El que cazaba antes era el señorito.

Y ahora el que caza es el trabajador.

Todo el mundo tiene su trabajo

y el que no lo tiene, pues casi que no puede,

pero el que tiene trabajo va ahorrando un poquito para comprar

pues un puesto para poder salir a cazar en invierno,

pero antes no.

-La pareja.

-¡Calla la boca, maricón!

-Sí se utilizaban los cimbeles.

Es cierto que las barras telescópicas

nadie se pone arriba encima de una encina para tirar

sino desde abajo es donde se manipula el cimbelero.

Pero yo comprendo que en la adaptación a la novela

pues el eje principal es

pues que alguien al señorito le manejara los cimbeles desde arriba

Y así Paco podía romperse la pierna, por ejemplo.

Antonio Bueno tiene una empresa dedicada a la caza.

Una afición que practica desde joven

En la película participó de ésta

y ayudó en muchas secuencias de campo.

Para él fue una gran experiencia.

Y entre las anécdotas recuerda las que provocó un clima

como el de hoy.

Es cierto que como ellos hemos visto una Extremadura verde y lluviosa;

no es la más habitual, pero es la de la película.

Yo no he encontrado pájaros,

pero sí, he disfrutado de otros de esos atractivos.

Los comparto con este extremeño,

que como muchos invisibles ayudaron en el rodaje

y junto Antonio está la siguiente entrevistada.

¿Os suena?

En Alburquerque, el pueblo más cercano a la finca de la película

he quedado con Belén Ballesteros,

la hija de Paco y Régula, en Los santos inocentes.

Vive y vivía en Badajoz

y no entraba en sus planes convertirse en Nieves,

pero un día...

Me dijeron, en tal sitio, necesitan a tantas niñas

y niños también, porque estaban buscando a Nieves

y a Quirce,

y bueno, nos hicieron fotografías,

de ahí, nos llamaron a seis para hacer prueba de vídeo

y de la prueba de vídeo,

me llama Benito Rabal y me dice, que en una semana empezamos.

Con 16 años y ver el pedazo de actores que me rodeaban:

Mario Camus..., un sueño.

Imagínate, 16 años.

En una provincia, en Badajoz,

que de repente a mi

que me cogerían por la cara de bruta que tengo,

pues alucinada, totalmente alucinada.

-Si la c con la i hace "ci", y la z con la i también hace "zi",

una de las dos está de más padre.

-Eso cuéntaselo a los académicos.

Recuerda perfectamente ésta escena.

Entre otras cosas por lo que les sorprendió del lugar

en el que se hizo.

En el 83, cuando rodamos esa secuencia,

sí había una familia viviendo en ese chozo.

Nos lo sacaron y nos metimos nosotros a rodar.

Y por cierto, me picaron chinches.

Tres chinches.

Esto nos lleva a hablar de la injusticia

que se evidenciaba en la película

y de cómo se vio en la zona.

De hecho, treinta años después los propietarios de la finca

no nos han dejado grabar allí.

Belén que pertenecía a una familia sin problemas económicos,

me habla de la reacción de su entorno.

Yo no fui consciente, ni nadie, creo

de lo que en realidad iba a ser la película.

Lo que iba a traer después.

A mí, pues personalmente las he pasado mal.

Las he pasado mal porque en Badajoz ha habido muchísimo...

aunque esto no se sabe, porque ha sido solo en Badajoz,

ha habido mucho enfrentamiento y la película ha sido muy polémica.

Entonces, a mi me han llegado a decir amigos míos,

que cómo me había prestado a hacer esta película.

-Por favor señora marquesa usted dispone de su gente.

-Me pareció que contaba la verdad,

pero que también contaba un horror;

un horror social ¿no?

Un horror que en todas las comunidades se sufría

no solo en la extremeña ¿no?

Pero le sentó mal al extremeño de a pie,

esas cosas no era capaz de verlas,

porque aunque había ciudadanos de otros sitios dentro de la película

personajes de otros sitios.

Siempre la sociedad, ¿por qué nos sacan así de esta forma?

Como muchos extremeños tienen muy presente la película.

Javier Remedios organizador del festival de cine de Cáceres

es amigo de Mario Camus, y para él, es ante todo un orgullo

que Los santos inocentes se rodara aquí.

Por eso hace unos años le dedicó una exposición

llamada, Milana bonita.

Gustó mucho.

Contaba con fotos y obras de artistas.

Milana bonita, milana bonita, milana bonita.

Es increíble que aunque no sea el título del libro

hay frases en Los santos inocentes, que han marcado,

bueno han marcado a nivel nacional.

De hecho, podemos encontrar cosas como esta,

por un montón de sitios.

Por ejemplo en Águilas, Murcia

donde encontramos una casa con este nombre,

pero es un poco trampa,

porque creo que pertenece a alguien del equipo de la película.

Dejo el mar y vuelvo a Badajoz a la lluvia de estos días,

al lugar, donde se hizo casi todo.

Yo en Extremadura es una gozada trabajar allí, es una gozada.

Yo, siempre que voy allí he encontrado lo que necesitaba.

Me parece que...

Es tan grande, que tiene cualquier tipo de paisaje.

Aparte de que el clásico de las dehesas,

era... de los encinares y todo eso, es impresionante.

Pero Extremadura es un lugar privilegiado,

y para robar es... una gozada.

Además de Extremadura es Reyes Abades,

que es uno de los artífices de la película.

El era entonces el chico de los efectos.

Reyes Abades hoy considerado con nueve Goyas,

un auténtico maestro

me enseña la silla que le guarda a Mario Camus

Me habla de un rodaje muy especial

porque a historia hablaba de su tierra.

Es una película que no estaba allí muy llena de efectos especiales,

los efectos especiales fueron surgiendo.

Empezó a surgir que todas la mañana había niebla,

había que hacer niebla.

Hubo que soltar las perdices para la caza.

Alfredo Landa se rompe una pierna había que hacer una escayola.

O sea, hubo muchos efectos de andar por casa

que pasan en la vida real.

Son efectos muy puntuales

pero a la vez muy necesarios para la historia.

Te los tienes que creer

y eso para mi es lo bonito.

Por ejemplo ayudó al entrenador de pájaros

para que la graja volase hasta su destino.

Me cuenta que él sigue prefiriendo los efectos más artesanos.

Todos esos amaneceres,

esas pequeñas tinieblas.

Todo eso puede parecer algo tan mágico,

que es verdad que ocurre

y ocurría para la película, hay que hacerlo ocurrir.

Ese amanecer que vemos se rueda pero el plano siguiente

posiblemente sean ya las doce de la mañana.

A las doce de la mañana ya no está ese mundo tan mágico.

Entonces, ese mundo mágico que había antes en el plano general

hay que crearlo: plano medio, plano corto.

Para mí es lo invisible.

-La mañana tienen niebla, como niebla tuvo la noche.

Gracias a estos efectos pudo enseñar su tierra como es,

y para él fue un orgullo.

prefiere el cine en el que manda la historia

y no la espectacularidad.

Por eso admira a Camus.

Me cuenta con emoción su relación con él.

Habla de padre cinematográfico, y sobre todo, de amigo.

Una persona muy generosa, pero muy exigente en el trabajo.

Y entre las relaciones difíciles

recuerda el plano que le obligó a crear este arnés.

Ahí, me llevó más allá del límite

porque yo nunca lo había hecho.

Con la cámara arriba todos sabemos que hay un truco

que está colgado el personaje; hay un cable, está colgado,

pero aquí no lo podíamos hacer.

-¿Qué pretendes hacer?

¡Dios, Dios, Diooos!

Y te ahogas... y entonces.

Y te quedas un minuto, medio minuto y miro a los lados...

y dices: estos hijos de puta.

¡Me estoy ahorcando!

Estaban todos mirando el combo, la maquilladora, Mario.

Todo el mundo se había olvidado de que estaba ahí ahorcado.

Bueno, pues ese es el secreto del cine.

El plano no es el que lo hace,

el plano es un plano que hacemos siempre entre todos.

Eran un equipo habitual.

Mario Camus tenía muchos proyectos

y eso daba continuidad a la parte técnica.

Se conocían y todos eran imprescindibles.

De hecho, la película está dedicada a un invisible: Julipi (Julián Díaz)

Un maquillador que había muerto meses antes.

Me gustaría hablar con todos, pero no todos caben.

Así que ya solo nos queda espacio para él.

Antón García Abril fue el responsable de la banda sonora.

Mario sabía muy bien lo que quería y lo explicaba muy bien.

El caso de Los santos inocentes,

él estaba muy interesado como siempre y muy preocupado por la música

y yo, todavía más,

hasta tal punto,

que... yo, generalmente a un director le mostraba, generalmente,

un tema o una idea general de la película,

pero en el caso de Los santos inocente

hice varios temas, como seis u ocho o diez incluso.

Y coincidieron en esta melodía.

Este compositor, autor de muchas bandas sonoras de cine

y televisión,

tenía claro lo que le pedía ésta historia.

¿Y cuál es la música que tanto Mario y yo fuimos buscando?

Pues una música... humilde;

más que triste, que lo era, pero humilde

y luego la entraña, que eso, también la busqué yo

con una música que muchas veces

hago uso de conceptos rítmicos populares

con botellas de anís y dedales y panderetas y golpes y...

y eso va creando una tensión enorme.

Milana bonita.

Mario también le propuso usar el rabel.

Un instrumento primitivo muy arraigado

en la Cordillera Cantábrica.

Él aplaudió la idea.

La historia es que lo tocaba un vaquero de este valle.

Entonces, yo escribí el tema

y le mandamos el tema grabado

y que se lo aprendiera de memoria para tocar en el rabel.

Pero cuando llegó a citarle producción

para que viniese a Madrid a grabar,

dijo, que él no se movía de sus vacas,

y que si queríamos teníamos que ir allí,

y efectivamente, así lo hicimos.

Una casa aislada en la montaña y una nevada de dos metros

rematan esta aventura.

Después en Madrid, García Abril mezcló el sonido

con un violín afinado de una manera distinta

y la mezcla quedó así.

Llega angustia,

llega a doler.

La música de cine buena cuando está bien escrita

debe de convertirse en imagen,

y la imagen debe de convertirse en música

y ahí sí, que seguramente ha sido uno de los éxitos

más celebrados de mi música cinematográfica.

Está claro que el éxito fue para todos

y lo sigue siendo.

Y aunque ya he conocido mucho de los motivos,

mi última pregunta a Mario Camus será ésta:

¿Por qué cree que Los santos inocentes siguen captando?

Pensando un poco en toda ésta historia...,

dices bueno, aquí lo que se es

es una especie de misión de trato personal

que se da entre personas de distinta clase;

que ellos creen que son de distinta clase

o que se consideran seres superiores.

Es el trato este terrible ¿no? de superioridad que tiene

pues cualquier gerifalte de un banco con un señor que trabaja allí

o cualquier señor de una empresa;

esa cosa como entre familiaridad...

Delibes lo hizo divinamente.

Y allí se vio algo que sobrepasa los límites de lugar,

y si sigue chocando, será, porque todavía en muchos ámbitos

y muchas disciplinas distintas

este tipo de despotismo se sigue dando ¿no?

- Y la que bajó mi señorito ¿qué?

- A mí que coños me importa.

Es una de las cosas que tiene la película.

Nada de eso hubiera sido de la misma manera

si el texto no hubiera sido el que fue,

si los actores no hubieran sido los que fueron etc.

Me habéis exprimido ¿no?

Eso parece, pero ha valido la pena, de verdad.

Subtitulación realizada por: María Sánchez Grano de Oro.

  • Los Santos Inocentes

La mitad invisible - Los Santos Inocentes

12 dic 2015

La mitad invisible se adentra en uno de los grandes éxitos del cine español 'Los Santos Inocentes' de Mario Camus. Treinta años después de ser estrenada, esta película basada en la novela del mismo nombre de Miguel Delibes, sigue conmocionando al espectador. Para descubrir las claves y algunos de los misterios de esta película, Clara Peñalver entrevista a su director, Mario Camus.
La película, protagonizada por Alfredo Landa y Paco Rabal, se estrenó en 1984 y fue un gran éxito tanto en taquilla como en reconocimientos. Gracias al archivo de TVE, el programa recordará a estos dos grandes actores de nuestro cine, ya desaparecidos.
Para entender mejor esta historia basada en la España rural de los años 60, en la que una familia de campesinos vive miserablemente en un cortijo extremeño de un terrateniente.
José Luis Sánchez Noriega, historiador de cine y biógrafo del director cántabro, hablará de la importancia de la película como testimonio histórico de la España rural del franquismo, y explicará el porqué de su éxito al principio de la democracia.
Siguiendo las indicaciones del director Mario Camus, 'La mitad invisible' conversará con el extremeño Reyes Abades, uno de los máximos expertos en efectos especiales del cine español. Abades comentará los pequeños efectos que utilizó al servicio de la historia.
Por último, el compositor Antón García Abril, creador de la banda sonora de la película, explicará los que Camus quería plasmar con la música y cómo ayudo a escoger los instrumentos al compositor.

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