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Para todos los públicos La mitad invisible - Puente Vizcaya - De Palacio - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Hoy aterrizo en el País Vasco.

Concretamente, en Bilbao.

Acabamos de llegar y nos recibe el puente de Vizcaya.

Por él hemos venido.

Fue el primer puente transbordador del mundo.

Su imagen está por todas partes y, cuando por fin llego

a la ría del Nervión, lo entiendo.

Este gigante de hierro impresiona.

(Música)

Alberto de Palacio lo diseñó a finales del XIX

para unir Portugalete y Getxo.

Con el tiempo se ha convertido en un símbolo

de la revolución industrial vasca

y en un transporte imprescindible para muchos.

Hoy viajo en él.

(Continúa música)

En la sensación, en la emoción que provoca el arte,

siempre hay una mitad invisible que explica muchos porqués.

(Voces remeros)

Funciona 24 horas, 365 días.

Lo utilizan cada año más de tres millones de personas

y 500 000 vehículos.

El trayecto en barquilla dura un minuto y medio.

Y además este puente Vizcaya,

a veces llamado de Portugalete o Palacio,

es Patrimonio de la Humanidad desde el año 2006.

(Gente y tráfico)

La Unesco consideró que el puente era un ejemplo

de creatividad técnica que combinaba perfectamente

belleza, estética y funcionalidad.

Quiero saberlo todo sobre el primer monumento de Euskadi

que recibe este reconocimiento.

Para eso, mi primer viaje será hacia el pasado.

¿Cómo era este lugar hace más de 120 años?

Mueve. (CON ESFUERZO) -¡Ay!

Hay que imaginarse que Portugalete en aquella época

era una ciudad con muy pocos habitantes.

Igual eran 2000 habitantes como muchísimo.

Teníamos bastantes fondas, el hotel...

Teníamos, sobre todo los veraneantes, y poco más.

Lo único que figuraba era la playa y la zona de la margen derecha,

todo esto veríamos campo, lo que es esto de alrededor.

Y luego, el tráfico fluvial pues que sí era importante

porque teníamos un comercio bastante importante

con distintas partes de países europeos.

(Música lenta)

Fue en este contexto de finales del siglo XIX

cuando la propuesta de Alberto de Palacio

de construir un puente transbordador que uniera Portugalete

con Las Arenas de Getxo, encontró apoyo y financiación.

Alfredo Pérez Trimiño, autor de varias publicaciones

sobre el puente, me habla de proyectos anteriores muy parecidos

que no llegaron a construirse.

Seguramente, De Palacio se fijó en ellos,

y con la colaboración de un ingeniero francés,

diseñó y construyó el primer puente de estas características del mundo.

Palacio tiene la idea, para mí, bajo la documentación

que va llegando a sus manos.

Habla con Arnodin, que era constructor de cables.

Inventa un sistema nuevo que era el cable de torsión alternativa,

un cable que tenía mucha más resistencia que los tradicionales.

Y tienen una visión conjunta de un proyecto

que yo creo que la idea nace de lo que es Alberto de Palacio.

Y, entonces, Arnodin le da unos puntos teóricos

que a Palacio se le escapa,

como es la sustentación de la barquilla.

Está proyectado para ser levantado exactamente,

aproximadamente, en nueve meses.

Tardan tres años en construirlo.

El proyecto inicial no llegaba a las 300 000 pesetas de la época.

Al final, pagan cerca de un millón.

Parece que hay historias que se repiten.

(Música)

Sea como fuere, gracias a la iniciativa privada,

liderada por Santos López de Letona, en julio de 1893,

la imagen de la ría cambiaría para siempre.

Cuatro torres de 61 m de altura y un travesaño de 160 de longitud,

sustentado por ocho cables de acero, unieron los márgenes del Nervión.

(Música)

Más allá del paisaje, también cambiaron las poblaciones.

Portugalete se quedó con gran parte de la clase obrera

y la burguesía se desplazó a Las Arenas.

Por eso, entre los primeros usuarios,

muchos iban a servir al margen derecho.

Sin duda, son las vidas de los que cruzan,

ahora y entonces, la mitad invisible del puente.

Una obra, que para sorpresa de De Palacio,

tuvo repercusión internacional.

Hay que tener en cuenta que este es el primero.

Pero que a imagen y semejanza de este,

se hicieron luego 23 en todo el mundo.

No le dan la importancia en ese momento de lo que es la obra,

pero sí se la da Palacio después, cuando ve que Arnodin

pues hace... mucho dinero haciendo puentes como este

en todo el mundo, y vendiendo la patente a otros países

para que hagan puentes muy similares.

Me fijo ahora en otras obras del arquitecto Alberto de Palacio

que también siguen en pie.

Muchas de ellas están en Madrid.

Entre sus diseños más reconocidos está el Palacio de Cristal

en El Retiro y la Estación de Atocha.

Quiero saber más sobre este hijo de vascos

nacido por casualidad en el sur de Francia.

Era un personaje muy valiente, muy audaz,

que tuvo una vida muy azarosa, que perdió el arraigo

cuando se le murieron los padres cuando él tenía muy pocos años.

Cuando tenía menos de tres años, más o menos.

Y él llega posteriormente, de muy niño, a Portugalete.

En Portugalete vive en casa de su familia.

Posteriormente, estudia en Carrión de los Condes.

Se hace arquitecto, se marcha a París

e intenta convertirse en un hombre del Renacimiento

en aquellos momentos.

Josu Montalbán, autor de la última biografía publicada

sobre de De Palacio, me explica que a partir de entonces

su afán de reconocimiento le llevó a rodearse,

tanto en Francia como en España, de grandes artistas y arquitectos.

Le pido que tras tantas palabras escritas sobre él,

escoja tres que resuman su personalidad.

La primera es "sueños".

Yo no sé cómo diseñaba sus obras, pero yo creo que las tenía

que diseñar cuando estaba soñando

con el éxito, con la grandiosidad.

Yo diría también "posteridad".

Este era un hombre que quería ser

más importante que todos los de su época.

Y la tercera cosa "artista".

Porque la mayoría de sus obras no son exclusivamente útiles,

son útiles, pero están basadas en el arte

la mayoría de lo que ha hecho.

No todos los proyectos que surgieron de esta combinación

de sueño, posteridad y arte, llegaron a realizarse.

Algunos se quedaron solo en papel,

y Josu reconoce que fue toda una sorpresa descubrirlos.

Es mucho más importante la obra que no llegó a realizar

que la que llegó a realizar.

La que llegó a realizar es muy espectacular, es importante,

pero la que no llegó a realizar y en la que se encontró

con la negativa de quienes eran mucho más cobardes que él,

sí que era realmente majestuosa y muy ambiciosa.

Si a esos diseños se llegan a llevar a efecto,

hubiera sido una figura extraordinaria,

excesivamente extraordinaria casi.

De Palacio trabajaba siempre con la invención como meta

y eso me encanta.

Ojalá pudiera ver cómo el puente sigue funcionando hoy.

Seguro que estaría orgulloso.

Murió semanas después de finalizar la guerra,

cuando el puente se había derrumbado.

El destino hizo que los restos de Alberto de Palacio

cruzaran en barca para descansar en el cementerio de Portugalete.

(Música)

Pocos meses antes, una voladura en los anclajes había hecho caer

el travesaño al río.

Esta será la única pausa en el puente en más de 120 años.

En 1941 empezó a reconstruirse a imagen y semejanza del anterior.

De nuevo, piezas que venían hechas y clasificadas,

se unieron una a una en el lugar.

Hay que tener un dedo acá.

Es que toda la construcción, o sea, es tornillo y tuerca.

En realidad, el puente es un mecano, pero en grande.

Y en vez de tornillos, en el real hay más de 300 000 remaches.

Fermín Larrea crea estructuras con el sistema mecano desde niño

y he querido ver cómo lo hace para entender mejor

cómo fue concebido el puente Vizcaya.

Esta maqueta la ha montado en tres semanas,

pero no ha sido su primera vez.

Ya lo hizo con 14 años y fue más complicado.

(Música)

Hoy en día, con Internet, lo tenemos muy fácil.

O sea, buscas en Internet "puente colgante",

y entonces ya recibes información más o menos de lo que quieres.

Luego, claro, la medida real, ya tienes que jugar un poco

con el espacio que tienes y también con las piezas que tienes.

(Música)

Hay piezas para todo,

y todo se puede reproducir en mecano.

Me pierdo en este taller donde Fermín me enseña

su especialidad: los autobuses.

(Continúa música)

Esta embarcación, conocida por todos como "Gasolino",

cruza también pasajeros de un lado a otro del Nervión.

Yo he pedido un viaje personalizado para pasar por debajo del puente.

Me voy por esta ría, hoy tan poco transitada, hacia Bilbao.

(Continúa música)

He quedado con una historiadora del arte

en la Estación de la Concordia, un edificio contemporáneo al puente.

María Jesús Pacho conoce muy bien la arquitectura de este periodo

y trabaja en el grupo de investigación

en patrimonio construido de la Universidad del País Vasco.

La arquitectura de hierro es algo tan sencillo

como retomar tipologías que ya conocíamos,

pero introduciendo el material de hierro,

que es material que desde principios del XIX

ofrece la industria, que es especialmente adecuado

para estas nuevas tipologías arquitectónicas

que demanda la ciudad moderna e industrial.

La arquitectura del hierro es arquitectura moderna.

Además, tiene esta consideración, no solamente por parte

de los arquitectos, que son ciertamente reacios

a incorporar estos materiales que de alguna manera

no están testados por la tradición.

Tenemos que recordar que venimos del material noble,

que venimos del sillar, que venimos de la piedra.

Esta estación, ideada poco antes que el puente,

también fue obra de un arquitecto y un ingeniero.

En este caso, lograron una estructura industrial,

pero con un toque clásico.

María Jesús me cuenta que en este periodo

se vio un conflicto entre las dos disciplinas.

Por un lado, los ingenieros conocían mejor los nuevos materiales,

y por otro, los arquitectos no querían ceder su estatus especial

en las Bellas Artes.

Cualitativamente, la formación del arquitecto debe dar un salto

muy importante hacia la técnica, hacia la cientificación

y hacia la industrialización de los procesos constructivos.

Para el ingeniero ese proceso es mucho más natural

que para el arquitecto.

Palacio ejemplifica un poco de manera excepcional

las posibilidades que ofrece integrar esas dos facetas de la actividad.

(Música)

El hierro se convierte en el material de una época.

Con él se construyen mercados, estaciones,

pabellones para exposiciones universales, quioscos.

Desde mediados del XIX, la revolución industrial europea

generó muchas necesidades constructivas

que los arquitectos solos no podían asumir.

Además, por su tipología,

algunas estructuras ni les interesaban.

En el caso de los puentes previos al de Vizcaya,

se levantaron muchos y de todo tipo, la mayoría de ellos, de hierro.

María Jesús me habla de la evolución.

Se puede tender una línea desde estos puentes originales,

ingleses o franceses, que se adapta tal tipología en España,

tanto como desde las primeras décadas del XIX,

con diferentes versiones, hasta este puente de Vizcaya,

que hace de cierre de fin de siglo,

de cierre de ciclo también respecto a la tipología.

En patrimonio es un elemento interesante,

la cuestión de la excepcionalidad, es el último de su generación.

Y no solo sigue en pie, sino que sigue transportando

a personas y vehículos todos los días,

y eso lo convierte en un icono del pasado,

del presente, y del futuro.

(Música)

Y hablando de iconos, sigo en Bilbao frente a otro de los monumentos

más representativos de Vizcaya.

Es evidente que el hierro y sus derivados han sido hasta hoy

fundamentales para arquitectos, pero también para escultores.

Es muy curioso, porque tenemos diferentes tipos

de obras de acero en el museo. Tenemos obras en aceros inoxidables,

por ejemplo, las obras de Jeff Koons, "Tulipanes",

que son unos globos de una fiesta infantil, unos tulipanes hinchados,

que te dan la sensación de ser muy livianos,

pero muy pesados al mismo tiempo, porque están hechos de ese material,

pero te da una sensación de permanencia, ¿no?

Por otro lado, tenemos el acero en Richard Serra,

que lo utiliza de una manera totalmente diferente.

Richard Serra, cuando transitas por "La materia del tiempo",

transitas entre los materiales, entre la pesadez de esas planchas

de acero, que pesan toneladas.

Son toneladas que se sujetan ellas solas.

Lucía Aguirre es comisaria en el Museo Guggenheim.

Me comenta que los dos artistas vascos con más obra en el museo

tienen muchas esculturas de hierro.

Sin embargo, su relación con este metal es muy distinta.

Todos son artistas que trabajan con el material, en el caso de Chillida,

en el caso de Richard Serra,

trabajan con las características del material.

En el caso de Oteiza, es muy diferente.

Oteiza, el material es un elemento más para producir

su proceso experimental.

Y yo me pregunto si en la elección de los materiales

influye el origen de los artistas.

En el caso de Chillida, aunque él decía que no,

Lucía considera que alguna de sus primeras obras le delataba.

Y si nos fijamos en esas primeras piezas en hierro,

hay muchas que tienen referencias a los aperos de labranza

que se utilizan aquí en los caseríos.

Entonces, sí existe en cierta manera esa relación

con el material y con la tradición.

En el caso de Richard Serra, él mismo lo dice y lo transmite,

es un material con el que se siente cómodo,

porque es un material que conoce desde que tiene 14 años,

con el que ha trabajado.

Y con el que recordaba las serrerías de su San Francisco natal.

(Música)

Tiempo, materia, tradición...

Está claro que todo influye, y la fuente de riqueza de esta zona

lo ha hecho en muchos ámbitos.

(Música)

Después de ver hierro en esculturas, edificios o puentes,

es hora de acercarse a la mitad invisible de este material.

(Música)

Me han dicho que aquí fundieron parte de las piezas del puente.

(Música)

Estoy en una empresa familiar de hierro y acero cercana a Bilbao.

Aquí puedo ver cómo se trabaja este metal.

Hoy funden cuatro toneladas de hierro que se convierten en caldo,

con él se van llenando los moldes de una forma semimanual,

y aquí quedarán enfriándose más o menos días, en función del peso.

Un proceso duro pero atractivo, como esta tierra.

Euskadi y hierro son sinónimos, y en ese sentido,

sería imposible concebir una obra de esas características

en otro lugar en el que no hubiera tanta vinculación

entre el hierro y nuestra actividad social, económica,

política, sindical... Está absolutamente vinculado,

y es que es inevitable.

Para Javier Puertas, presidente de la Asociación Vasca

de Patrimonio Industrial, el puente Vizcaya es un símbolo

del pasado industrial que ellos intentan conservar y dar a conocer.

Hemos quedado con él en este horno alto,

uno de los lugares más representativos

de la actividad industrial vasca,

no funciona desde 1995.

Javier habla de este edificio como de su catedral.

Es un horno alto que formó parte de la gran siderúrgica

del sur de Europa, Altos Hornos de Vizcaya,

que formaba parte de un conjunto de tres hornos en la factoría de Sestao.

Es el icono del proceso de revolución industrial,

porque no se puede entender, en este caso,

la industrialización en Euskadi,

si no es a través de la importancia que la siderurgia tuvo,

y la producción de hierro.

La revolución industrial vasca se fecha a partir de 1841,

vinculada a la producción de este material.

El tipo de actividad requería muchísima mano de obra,

y nacieron grandes empresas con miles de trabajadores.

La ría, con todas las industrias alrededor,

se convirtió en una arteria principal,

comunicaba el puerto de Bilbao con las empresas y el exterior.

Las poblaciones de ambos lados crecieron,

y en este contexto De Palacio diseñó y construyó el puente Vizcaya.

Yo creo que lo que produce es un cambio iconográfico,

y en ese sentido, yo lo considero la puerta de entrada,

de alguna manera, a este mundo industrial

que era todo el entorno del Bilbao metropolitano,

porque todos los buques que entraban, lo primero que veían

era la majestuosidad del puente,

y cuando salían, era la puerta de despedida del Bilbao industrial.

(Música)

El puente como una puerta, un arco de entrada.

El puente como símbolo de unión, de progreso,

de salvador de pasos imposibles.

Estoy ante una estructura que por sí sola ya representa muchas cosas,

y en el caso del puente Vizcaya, aún más.

Tras conocer su historia, me queda hablar del presente y del futuro.

(Música)

Lo visito de nuevo con Javier Goitia,

ingeniero y asesor de la empresa concesionaria actual,

que restauró el puente hace más de 15 años.

Hablamos de cómo está ahora.

El puente, ahora que lo veis aquí por fuera,

es exactamente igual que en el siglo XIX,

pero por dentro, todo lo que es la potencia y las comunicaciones,

están en lo último de lo último.

El puente fue de las primeras instalaciones en España

en tener fibra óptica de emisión lateral, por ejemplo.

Los motores que ahora llevan el carro están guiados con un sistema

vectorial de control de potencia, lo hace ser suavísimo.

El carril sobre el que rueda el puente es de diseño nuestro.

Para manejarlo, no hay una persona acelerando y parando,

sino que hay hasta tres o cuatro ordenadores combinados,

que están atendiendo a la situación de las puertas,

a la carga que lleva la barquilla, al punto en el que están...

Es una cosa muy compleja, que exige un cuidado continuo,

porque esto funciona de manera semiautomática,

la persona solo dice: "Adelante, que no hay barcos".

Además de los nuevos sistemas como la doble rueda del carro,

que él mismo diseñó, y que me muestra orgulloso,

otro de los principales cambios fue el color.

El negro generaba oscilaciones de temperatura poco recomendables

para la conservación. Decidieron, previa consulta popular,

cambiar a este óxido llamado vena rojo Somorrostro.

Uno de los objetivos, cuando llegó esta nueva empresa al puente,

era recuperar todo aquello que hubiera estado

entre las ilusiones del que lo inventó, del que lo creó.

Una de ellas era que el carro fuera autónomo,

y otra era que el puente fuera visitable.

(Música)

Y ahora, los turistas pagan y suben, y cruzan el travesaño,

y esta antigua cabina de control es curiosa para el visitante.

(Música)

Hoy comparten espacio usuarios y turistas,

los dispensadores de tickets se mezclan con paneles informativos,

y en la base de las torres hay tiendas de recuerdos.

De entre todos los souvenirs que venden del puente,

los que más me sorprenden son las piezas antiguas.

Quizá parezcan caras, pero supongo que algunos

le dan el valor de la historia vivida.

Cientos de interferencias de ensayos...

Ya solo queda preguntarle por el futuro.

Esa pregunta es muy difícil de contestar.

Si el puente se cuidara mal, le quedaría muy poca vida,

porque todos los elementos de hierro, de acero,

en un ambiente como el que estamos, hostil,

sabes lo que es la lluvia ácida,

sabes lo que es una atmósfera de oxígeno,

están condenados a la corrosión, es decir, no pueden mejorar.

Cualquier pedazo de hierro, de acero que dejes a la intemperie,

no puede mejorar, siempre empeora.

La cuestión es que hay que cuidarlo muchísimo,

nosotros medimos, auscultamos diariamente el puente

para saber cómo está.

Hay un equipo de conservación, y una asesoría continua,

y está continuamente vigilado, continuamente auscultado.

De momento, espero que tenga mucha vida.

(Música)

Eh, que yo tengo el culo más gordo que tú.

El puente sigue en marcha, y ha ido adaptándose al mundo de alrededor.

En esta realidad actual en la que el ocio llega a todas partes,

también han surgido nuevos usos para esta estructura:

desde hace unos años, se puede saltar en "goming",

o bajar en rápel por el puente.

Yo escojo la segunda opción para acabar,

me hace ilusión subir entre las torres de hierro,

ascender como lo hicieron sus piezas hace más de un siglo.

(Música)

Vas a bajar tú sola, ¿vale?

¿Por qué has tomado esa decisión? Porque tú me lo has dicho.

Me lo has pedido expresamente. (RÍE NERVIOSA) Es verdad.

Es que abajo era más fácil. Pero, venga, va.

Estoy acojonada, ¿eh? Bueno...

Esto, para los cabrones de "La mitad invisible",

que sepáis, ya no vuelvo a decir que sí a nada, que lo sepáis.

Disculpad el vocabulario. El miedo, supongo.

Al final, acabo colgada dentro de una obra Patrimonio de la Humanidad.

¿Por qué no? Es una manera distinta de vivirla, de sentirla.

(Música)

Vamos a enganchar sin prisa.

Uno, dos...

(Música créditos)

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La mitad invisible - Puente Vizcaya - De Palacio

20 sep 2016

Se profundiza en los aspectos esenciales y triviales de la obra a través de entrevistas a expertos, visitas a lugares relacionados con la obra, búsqueda de archivo gráfico y un largo etcétera que dependerá de la obra escogida 

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