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Para todos los públicos La mitad invisible - La mujer barbuda - Ribera - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

¿Qué tiene que ver el boxeo con "La mitad invisible" de hoy?

Que me enfrento a una obra de arte de impacto.

"La mujer barbuda" fue pintada en el siglo XVII en Nápoles, Italia.

Aunque en aquel entonces, la ciudad era española.

Su autor, José de Ribera, "El españoleto".

Es un cuadro atípico que genera estupor.

Y a pesar de su inscripción, está envuelto en enigmas.

En la sensación, en la emoción que provoca el arte,

siempre hay una mitad invisible que explica muchos porqués.

(Música)

Llego tarde, casi me pierdo este atardecer que han pintado

grandes artistas y descrito desde hace siglos escritores inspirados.

(Continúa música)

Es la hora mágica en Nápoles,

que me recibe con el Vesubio apacible al fondo.

Con una caracola que ha aparecido en mi mano

de la forma más insospechada y que me liga a un cuadro.

Una situación desconcertante,

pero en "La mitad invisible" todo puede suceder.

Hoy abordamos la obra de un pintor que no pintó, que se sepa,

un solo cuadro en España. Por eso estoy aquí.

Esta fue la tierra de adopción de José de Ribera, "El españoleto",

y aquí conocía y pintó a "La mujer barbuda".

(Continúa música)

Tengo que ir a Madrid, al Museo del Prado,

porque ahí está la insólita "Mujer barbuda",

entre el medio centenar de cuadros de Ribera.

"En magnun natura miraculum".

"El gran milagro de la naturaleza" se titula la inscripción en latín.

El propio cuadro nos presenta a Magdalena Ventura,

nacida en los Abruzos, que empezó a ver crecer su barba a los 37 años.

Y que ha sido madre de un tercer hijo a los 52,

cuando aparece retratada junto a su marido.

Este cuadro tiene una parte engañosa

y una inscripción pretendidamente científica

la que nos están dando datos extraordinariamente concretos.

No estamos ante una imagen ingenua, sino ante una construcción.

Una construcción tanto desde el punto de vista

de lo que representa la obra, como desde el punto de vista

de a quién representa la obra.

Javier Portús es la persona adecuada para hablar de un lienzo

que se pintó en 1631, dado que es el Jefe de Conservación

de Pintura Española hasta 1700 del Prado.

Conoce de verdad el trasfondo del cuadro.

Es un recurso por parte del pintor de evidenciar

que estamos ante una mujer, no de documentar un hecho histórico

y absolutamente improbable como era que con 52 años

pudiera seguir amamantando a un niño.

De hecho, hay un detalle muy revelador en la inscripción.

Y es que en un momento dado dice que más que una mujer

parece un magistrado barbudo.

Me admira el dominio del pincel en la mano de Ribera.

No en vano, es uno de los grandes del Barroco.

Lo hace en parte gracias a los planos de color.

Magdalena, que ocupa el primer plano de la composición...

Eh, está vestida con los tonos más claros

de toda la gama cromática del cuadro.

A base de esa sutil grabación de planos de color,

lo que Ribera está creando son una infinidad

de planos espaciales distintos, que entre otras cosas,

le sirven para arrojar al fondo a su marido, ¿no?

A Javier Portús ya le conocimos

cuando nos sumergimos en "Las meninas".

(Música)

No sé si le gusta más Velázquez o Ribera.

Un maestro en jugar con la luz y en crear texturas.

Se trata de un cuadro sobre la barba,

sobre un tema directamente relacionado con una cuestión

de texturas, de tacto, pero vemos la textura del bloque de piedra,

las diferentes texturas de los distintos tejidos

con lo que está elaborado la indumentaria de Magdalena,

pero sobre todo Ribera hace hincapié en la piel,

en lo que es la textura epidérmica de la propia Magdalena

a través de las manos y a través del rostro.

Mis ojos, no obstante, se van hacia esos objetos

encima de la piedra.

Portús dice que podrían ser un huso y una devanadera,

herramientas para tejer.

Yo podría pensar lo mismo si no fuera porque una caracola

aparece en mi mano.

(Música)

Yo ahora veo una caracola y pronto me enteraré de que no soy la única.

Esto es una señal que tengo que interpretar.

(Continúa música)

Voy a pasar un buen rato a la búsqueda de la especie

a la que pertenece esta caracola.

Ribera utilizó este elemento de forma simbólica,

no para rellenar la escena,

así que es importante conocer a qué quiso aludir con ella.

¿La naturaleza inexorable? ¿La resistencia al paso del tiempo?

¿Y quién fue Ribera?

Por si había dudas, él mismo se preocupó en sus cuadros

de quedar inmortalizado en sus firmas como español,

valenciano y setabense, de Játiva.

Y eso que España la pisó poco.

A muy temprana edad cogió el petate y se fue... a Roma.

(Tráfico)

Ribera no llegó en tren como yo, pero seguro que le impresionó

la efervescencia de la ciudad santa.

Algo que no ha perdido con los siglos.

La estación de Roma Termini parece un hormiguero.

Ribera llego aquí igual que un buen puñado de artistas,

dispuestos a romper con el idealismo del Renacimiento.

Espero al experto que he venido a buscar a Roma

paseando por la Galería Corsini.

Una de esas grandes pinacotecas atestadas de obras

que nos pueden causar hasta mareos.

Me detiene la fuerza de este Ribera de temática mitológica.

"Venus y Adonis".

Yo buscaba "La negativa de San Pedro",

pero tenemos un disgusto, solo queda el hueco.

Está de gira, en Tokio.

Es lo que pasa con las obras de arte de calidad,

que a su manera, están vivas.

Este fue uno de los cuadros importantes para Gianni Papi,

experto en Caravaggio y en la etapa temprana de Ribera.

Papi atribuyó a Ribera esta obra entre otras,

cuando constaba como anónima.

(Música)

Hasta entonces, estas obras aparecían

bajo el nombre anónimo del pintor del "Juicio de Salomón".

(Música)

La vehemencia de Papi nos transmite ese mensaje asombroso.

Hasta hace muy pocos años, en nuestro siglo,

buena parte de Ribera seguía inédito.

(Continúa música)

El Ribera de la época romana será un pintor diferente

al Ribera de Nápoles que pinta a "La mujer barbuda".

Antes era pura experimentación, después sentó la cabeza.

Pero me he atascado en el joven Ribera.

Yo he de buscar pistas de "La mujer barbuda".

Le pregunto a Papi dónde puedo encontrar otra caracola

en la obra de Ribera.

Muchas gracias. "Arrivederci", "arrivederci".

"Arrivederci".

(Música)

¿Qué tendrá que ver "El sileno" con "La mujer barbuda",

dejando aparte la caracola?

Ribera me lo pone difícil.

Empiezo a ver caracolas por todas partes.

El Nápoles de hoy es caótico, bullicioso,

lleno de códigos que no alcanzo a descifrar.

Laberintos como los Quartieri Spagnoli

me ayudan a imaginar cómo serían las calles

que pisó Ribera 400 años antes.

Este fue su verdadero hogar.

Aquí se casó con la hija de Azzolini, un afamado artista.

(Continúa música)

Paseando entre los libreros de la plaza Dante y la Vía Port'Alba,

encuentro un mapa de la época.

Desde luego, no es el ideal para orientarse hoy

por estas callejuelas.

Aún así, en este plano sí que aparece

el Pio Monte della Misericordia, que ya existía en el siglo XVII.

Aquí podré disfrutar de una de las obras maestras

del genio que todos, incluido Ribera, querían emular:

Caravaggio.

(Continúa música)

Pasar siquiera unos minutos delante

de "Las siete obras de la misericordia,

uno de sus cuadros culminantes, es comprender el hechizo

que ejercía sobre los aspirantes a artistas.

Ya me lo decía Papi, que de Caravaggio sabe un rato.

(Música)

Lo más rico de todo... la pasta.

(Música)

Ribera vivió en el virreinato de Nápoles

bajo Felipe III y Felipe IV.

Allí convivían barrios de baja estofa

donde era peligroso adentrarse,

junto a las mansiones de los grandes linajes napolitanos

y los aristócratas españoles.

También construían fuentes como la de Monte Oliveto,

donde intento orientarme.

E iglesias, claro.

Nápoles era una de las ciudades más esplendorosos del imperio,

que rivalizaba con Roma y Florencia.

Ciudad monumental y brutal, hasta hoy.

(Tráfico y gente)

Aquí, a la catedral, vendría Magdalena Ventura,

la mujer barbuda, a rogar que Dios la librara de su maldición.

Y Ribera seguro que entró en el Duomo.

Los mecenas eran nobles devotos o las propias órdenes religiosas.

(Música)

Así que no es extraño que pintara tantos santos y mártires como este.

(Música religiosa)

San Genaro, patrono de la ciudad.

Conocido porque la reliquia de su sangre se licúa cada año.

Enciendo una vela porque me encanta el fulgor

que crea la luz en la capilla.

Quizás sea transgresor no hacerlo por devoción,

pero esta ciudad resiste bien los contrastes.

No en vano, es capaz de adorar a la vez a un santo y a un futbolista.

Que por cierto, no requiere presentación.

La transgresión está en dejar que convivan altares

a un dios católico y a un dios del balón.

O en pintar una mujer barbuda tal y como lo hace Ribera.

Que nos incomoda al obligarnos a mirar a una mujer

a la que no sabemos etiquetar,

como al futbolista ascendido al Olimpo.

(Música)

Uno de esos altares profanos está en el Bar Nilo,

en el casco antiguo.

Maradona en el Barça jugaba bien,

pero en Nápoles llegó a cotas insuperables,

viene a decirme el camarero.

(HABLA ITALIANO)

Me llama la atención esta reliquia contemporánea,

unos pelos del futbolista robados del asiento del avión

en un vuelo a Nápoles. ¿Seguro que eran de Maradona?

En el fondo, qué más da.

Yo también hago deporte, pero mi terreno de juego es otro,

aunque hace unos meses que no practico el "kravmagá",

un sistema de combate.

Hoy me subo a un ring para intentar algo parecido.

Manolo del Río, entrenador de grandes boxeadores,

me recibe con los brazos abiertos para enseñarme cómo dar

un buen directo.

Izquierda. Izquierda.

Vamos. Gira.

Ocupo un espacio que no ha sido femenino.

A mí también me gusta la transgresión.

Aquí, hasta hace poco, no se esperaba ver a mujeres.

Era una frontera cerrada para nosotras.

(Murmullo)

Aún quiero ir más allá.

Al final, imaginando qué se sentirá traspasando los límites,

siempre y de verdad,

me quedo atrapada en una esquina del cuadrilátero.

¿La mujer barbuda también?

Yo creo que Magdalena Ventura, en el cuadro de José de Ribera,

para alguna gente podría estar atrapada.

Yo no creo que esté atrapada. En cualquier caso,

creo que se queda atrapado es nuestra mirada en su cuerpo.

Lucas Platero es experto en transexualidad

por profesión y por experiencia.

Es doctor en Ciencias Políticas y Sociología

y dirige una línea de estudios transexuales

para la editorial Bellaterra.

Cuando nos enfrentamos a lo raro, a lo monstruoso...

lo que eso desvela es una norma social

que todos damos por buena. Hay muchísimos.

Desde la depilación...

desde.... siéntate bien...

Esto que hacía Letizia Ortiz a sus hijas de juntar las rodillas

porque las muchachas no van con las piernas abiertas.

Es decir, hay muchos ejercicios de la vida cotidiana

que tiene que ver con impostar una corporalidad

que, supuestamente, es muy distinta en hombres y mujeres.

La misma tendencia tenemos a abrir las piernas que a cerrarlas,

a llorar que no a llorar...

Los cuadros, como los de "La mujer barbuda",

lo que nos está demostrando es que esa línea, esas cajitas estancas

no están necesariamente tan separadas.

Eso sí, escondida en una de esas cajas

está una de las mitades invisibles de nuestro cuadro.

Quizás su marido, que está detrás, ¿no?

Esa sociedad que acompaña a las personas

que, si quieres, somos un poco raras o que no salimos poco de...

de lo cotidiano... Las personas de nuestro entorno

también viven esta sensación de señalamiento.

No solo te afecta ti,

sino que le afecta a las personas que tienes a tu alrededor, ¿no?

Tu pareja, tu familia, tus vecinos...

Que también se preguntan cómo les cambia a ellos

a través de la relación contigo.

(Música)

El de Lucas es un viaje transgresor.

En la conversación con él,

aparece la reivindicación y la dignidad.

Y esta me lleva a la que exuda Magdalena Ventura,

a la que Rivera trata como un gran personaje.

(Tráfico)

Ya en Nápoles, sacamos a Vicente Lleó de un congreso

en el que participa en el Palacio Ceballos.

Es catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla

y patrono de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli,

a la que pertenece el cuadro de "La mujer barbuda".

Durante mucho tiempo, desde luego, desde el siglo XVI,

por ejemplo, pues había habido ese gusto por la rareza,

por las cosas raras. Ya fuera un feto de carnero

con dos cabezas, huevos de avestruz...

Ese tipo de cosas, ¿no? Y también seres humanos extraños.

Mujeres barbudas...

La barbuda de Peñaranda, por ejemplo.

Pero esto es un encargo directo de Alcalá

porque le han dicho que existe esta mujer,

Magdalena Ventura, que a una edad determinada,

de repente, después de estar casada

y haber tenido tres hijos, pues le surgió la barba.

No eran raros los mecenas. Ribera encontró a uno

que le encajaba al dedillo, Fernando Afán de Ribera y Enríquez,

tercer duque de Alcalá y virrey de Nápoles.

Fue una suerte que Alcalá se encontrara con Ribera

y que Rivera se encontrará con Alcalá.

Porque el duque de Alcalá... es un personaje interesantísimo,

al que desgraciadamente no hay buenas biografías

ni buenos estudios sobre él.

Pero fue un hombre muy culto, con una biblioteca impresionante.

Y a Ribera le interesaba tanto estar a buenas con él

que firma el cuadro como Apeles, algo que tiene truco.

Apeles se convierte en un paradigma, desde la Edad Media, de pintor.

Es a lo que todos los pintores medievales, renacentistas y barrocos

aspiran, a ser un "alter Apelles". Ribera firma como "otro Apeles"

porque, como Apeles fue pintor de Alejandro Magno,

el único que lo podía retratar; al mismo tiempo,

lo estaba considerando, al duque de Alcalá,

como otro Alejandro Magno.

Con mecenas o sin mecenas,

ser artista en Nápoles era ser un buscavidas.

Ribera tenía que salir a la calle para ganarse los encargos,

incluso a puñetazos, como los demás.

También se las recorría para buscar sus modelos,

él no idealizaba a sus personajes.

(GRITAN EN ITALIANO)

Ve el uso que hace Caravaggio de los tipos populares,

es decir, que pueden ser santos, que pueden ser aristócratas...

No disimula nada y los representa con toda la crudeza del mundo.

Sin duda, eso le debió impactar.

De modo que cuando él llega aquí y ve esa población,

pues eso, caótica, ingobernable... debió sentirse en su terreno

y aplicar esas técnicas caravaggistas.

Junto a la plaza del Plebiscito está el Café Gambrinus,

una de esas paradas en Nápoles que no se pierden los turistas.

Ahí me detengo un rato pensando en la barbuda.

¿Cómo se sentiría Magdalena Ventura?

He comprado unas cuantas fotografías.

Aquí están Sophia Loren, Ornella Muti...

las bellezas reconocidas del cine italiano.

¿Dónde está su belleza?

¿Nos gustarían igual con barba y bigote?

¿Por qué vemos monstruosa a una mujer con barba?

(Música)

En el siglo XIX, se asociaron a lo bestial,

fruto de la misoginia imperante.

Estas mujeres eran convertidas en negocio:

los gabinetes de rarezas, los circos de monstruos...

La mujer barbuda era una atracción de feria.

(Continúa la música)

Avanzado el siglo XX, eso dio un giro en el arte.

Artistas como Cindy Sherman, Ana Mendieta y Carmen Calvo,

a quien espero conocer pronto,

las representan con voluntad de denuncia.

Nos acercamos a una tétrica belleza en la exposición de Marina Núñez.

Expone en la sala Alcalá 31, en Madrid.

Como ella misma dice,

sus obras en directo causan mucho más impacto.

A esta artista le interesan los monstruos,

como la mujer barbuda.

Es una "monstrua" o un monstruo. Porque, a mí,

la primera sensación extraña que me da ese cuadro, maravilloso,

es que no es tanto la mujer con barba como un nombre con un pecho.

Además, un pecho situado también como debajo del cuello

y en todo el centro, sitio muy raro, insólito.

Yo veo a la mujer, a la supuesta mujer,

a Magdalena Ventura, la veo enfadada,

la veo con una actitud que no es femenina en absoluto.

No era una friki de circo o de feria de fenómenos,

era mujer casada, con tres niños ya,

a la que, en un momento dado, le sale esta barba,

en teoría, según la historia que cuentan.

Deja claro que es una "monstrua"

inscrita en un territorio convencional,

el del ama de casa o la madre, ¿no?

Entonces, ¿hay belleza en el cuadro de la barbuda?

La belleza que, sin duda, existe, por un lado,

se debe a cualidades formales como siempre pasa en los cuadros.

Hay una destreza técnica impresionante,

la que siempre tiene Ribera. Es muy bello en claroscuros,

muy bella la composición... En ese sentido,

es un cuadro muy perfecto, ¿no? No se sale de tono en lo formal.

La cuestión aquí es la iconografía, que es la que es sorprendente.

En este sentido, creo que apuesta por un territorio

de una belleza...

que los surrealistas llamaron "convulsa"

o que los románticos llamaron "sublime".

Meterse de lleno en el mundo de Marina

es entrar en una interpelación de uno mismo.

A mí, este mundo me pone en jaque.

Hay un intento en todo de proponer a un ser humano

que está hecho no solamente de luz, sino también de penumbras.

O sea, de que entendamos que las pesadillas y los fantasmas

también son parte nuestra, de que el monstruo nos habita.

En ese sentido, creo que un ser humano

que no acepte eso suele ser un ser humano dividido

e, incluso, fragmentado,

que puede llegar a estallar en pedazos.

Me pregunto cómo sería la mujer barbuda

si Ribera la hubiera hecho con estas técnicas.

(Música)

En cualquiera de estos periódicos, podría encontrar la noticia

de una mujer barbuda. El cuadro no deja de ser

una forma de comunicar esa noticia.

Es un cuadro realista y, a la vez,

¿cómo puede ser verdad

que una mujer del siglo XVII dé a luz a los 52 años?

No sé si es la mitad de invisible, pero es una gran paradoja.

El cuadro no se ajusta de manera exacta

a lo que actualmente entendemos por retrato.

En ese campo,

en el que entran en juego la idea científica de la veracidad

y la construcción pictórica de Ribera,

yo creo que es el lugar donde la mujer barbuda revela

hasta qué punto es un cuadro enigmático

y es un cuadro que nos plantea numerosas preguntas.

Cierto porque, de hecho, a mí todavía me queda una.

¿Y la caracola?

A lo largo de la historia del arte,

los moluscos se han utilizado como símbolo de hermafroditismo,

tal y como me dicen estos libros.

En ese caso, la caracola podría ser un mensaje críptico.

Llamo a José Ramón Alonso,

catedrático de Biología de la Universidad de Salamanca.

Doctor, necesito un diagnóstico para Magdalena Ventura.

Aquí no hay ningún hermafroditismo. Es la mujer, una mujer fértil aún,

que ha tenido su tercer hijo

y no tiene ningún rasgo de hermafroditismo.

Bueno, lo primero, sin ninguna duda, hirsutismo.

Eso es que el vello normal, en algunas partes

a llegar a la pubertad, se convierte en pelos terminales.

Vamos, que son más grandes, más largos, más oscuros.

Lo más normal es lo que se llama el síndrome de ovario poliquístico.

Tenemos ovarios que tienen muchos quistes

y producen hormonas masculinas. Entonces, lo que la mujer tiene

es un exceso de andrógenos, la causa más común es un tumor.

Como lleva 15 años desde que tuvo los primeros síntomas,

tiene que ser un tumor benigno porque, si no, habría muerto,

y de desarrollo lento.

Ya con un diagnóstico tan preciso, me despido el doctor Alonso.

Otra vez en Nápoles,

en el piso de arriba del Pio Monte della Misericordia,

descubro un par de cuadros que me interesan.

Uno de la última de Ribera, "San Antonio Abad".

(Música)

El otro, atribuido al maestro de "El juicio de Salomón".

Eso me suena.

Este, de momento, seguirá siendo un enigma.

(Música)

He alimentado mucho el alma y menos el estómago.

Lo soluciono con unos taralli, unas rosquillas tradicionales.

Lo digeriré todo con tranquilidad

en mis últimos ratos al pie del Vesubio.

(Música)

Si en un cuadro como este la pugna entre la oscuridad

y la luz parece inclinarse hacia la primera,

yo quiero apostar por lo que está iluminado.

Esa mirada de la mujer barbuda digna,

que parece aceptarse tal y como es.

Ribera nunca volvió a España.

En Santa María del Parto está enterrado

y quiero rendirle tributo.

Porque no sé si lo que se ve en el cuadro es una caracola,

pero sé que ahora le entiendo mucho más a él

y a la mujer que inmortalizó.

(Música créditos)

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  • La mujer barbuda - Ribera

La mitad invisible - La mujer barbuda - Ribera

04 oct 2016

Se profundiza en los aspectos esenciales y triviales de la obra a través de entrevistas a expertos, visitas a lugares relacionados con la obra, búsqueda de archivo gráfico y un largo etcétera que dependerá de la obra escogida.
En este capítulo, sobre el cuadro de José de Ribera (el Españoleto), La mujer barbuda.

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