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Para todos los públicos La mitad invisible - Don Juan Tenorio - ver ahora
Transcripción completa

Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, es la obra más representada

de la historia del teatro español.

Desde 1844, no hay un Día de Difuntos sin su Tenorio.

Todo, porque el autor refundó la leyenda de D. Juan

al gusto de la iglesia Católica.

La novedad de este drama religioso-fantástico

fue que el amor de D. Inés redimía al D. Juan pecador,

un personaje que hoy vemos como un ligón orgulloso,

destructivo y, también, un poco patético.

Quiero descubrir al Tenorio y a su autor.

(Música suave)

En la sensación, en la emoción que provoca el arte

siempre hay una mitad invisible que explica muchos porqués.

¿No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla

más pura la luna brilla y se respira mejor?

Los versos más famosos del Tenorio que recuerda tanta gente,

especialmente los más mayores. Muchos lo recuerdan, sobre todo,

de ese Tenorio de Paco Rabal en un Estudio 1 de TVE.

Que espera cantando el día. ¿No es cierto, paloma mía,

que están respirando amor? En un acogedor café de Valladolid

la mano experta del filólogo Héctor Urzáiz

me guía por el manuscrito editado del Tenorio.

Entre tachones y correcciones, vemos los versos

como Zorrilla los escribió. Volvía a un tema conocido.

Él lo que hace, dicho por él, es una refundición.

Coge la obra de Tirso de Molina, El Burlador;

coge una obra de un autor poco conocido, Antonio de Zamora,

un dramaturgo de comienzos del s. XVIII.

Él reconoce que coge de esas obras según le conviene.

Luego hay una hipótesis de un supuesto plagio

y de las versiones que dieron autores franceses de D. Juan

pero acertó. Lo que era una refundición de trámite,

una obra más para dar de comer a una compañía de actores

y él ganarse un dinero, se convirtió en la versión definitiva.

y él ganarse un dinero, se convirtió en la versión definitiva.

Era una clásica comedia de capa y espada del Siglo de Oro.

-"Cuando Dios me llame a juicio, tú responderás por mí".

(HÉCTOR) -Él introdujo unos componentes de religiosidad,

de trascendencia del alma...

y una visión salvífica del amor que la distingue.

-"Clamé al cielo y no me oyó. Pues sus puertas me cierra,

de mis pasos en la tierra responde el cielo, no yo."

(Música ópera)

Es evidente que todos los D. Juanes se han mezclado entre ellos.

Parece haber una fascinación europea por el tema.

El Burlador de Sevilla; el Don Giovanni, de Mozart;

Casanova y tantos otros apuestan por un personaje seductor en serie,

rebelde, atractivo, cruel, que seduce sin criterio

a montones de mujeres necesitadas.

A Zorrilla le salió la versión más típica y tópicamente romántica,

con la novedad de su piadosa D. Inés.

(Música ópera)

La trama común a todos los D. Juanes desde el s. XVI hasta hoy,

con excepciones, es que el seductor acaba pagando por sus fechorías

y no tendrá salvación posible. Son cientos los D. Juanes escritos,

cantados, declamados o bailados con esta tesis.

En el de Zorrilla, el final fue sorprendente.

La novedad fundamental que incorpora Zorrilla a su Tenorio

es que el personaje, hasta entonces condenado al infierno por la vida

de pecado que había llevado, en su caso se redime, se salva

por la acción del amor, por la mano salvadora de Inés

que consigue salir del purgatorio con una acción benefactora.

Héctor, experto en teatro clásico español,

me hace una valoración de la calidad de la obra.

Coincide con la autocrítica que, años después de escribir El Tenorio,

haría el propio Zorrilla. En cuanto a la calidad, es una obra

muy truculenta, muy efectista, está llena de trucos.

Su argumento tiene fallos de guión, se diría hoy.

Su tratamiento de los personajes es muy inverosímil

pero a Zorrilla se le fue un poco la mano.

Dado que es teatro en verso, su herramienta fundamental es poesía

y siendo Zorrilla un gran poeta, es una obra que está llena

de versos malos, de ripios. Pues sí.

Zorrilla se sabía mejor poeta. Aunque le pesara,

la magia del Tenorio ha prevalecido. Dramaturgos y artistas, como Dalí,

han hecho su versión, como esta surrealista de 1964.

Al convertirse en una costumbre, tipo Halloween español,

El Tenorio ha sido un gran negocio para todos menos para Zorrilla,

que la vendió por cuatro duros. Fue una relación de odio absoluto.

Supongo que de amor-odio, se puede decir, porque es lo que le dio fama.

Pero de odio absoluto y denigración pública. No tuvo

reparo en criticarla. Él consideraba aquello un pecado de juventud.

Sobre todo, le cogió cierta manía al ver cómo todo el mundo

hacía dinero, menos él.

A muchos artistas les ha pasado lo mismo que a Zorrilla.

Dolidos al ver cómo todo el mundo se forra con su obra más popular,

cuando ellos ni la consideran lo mejor que han hecho

y que con eso pasen a la historia. Y el tema de los derechos de autor,

a los que Zorrilla llegó tarde y mal

porque necesitaba dinero rápido y malvendió su Tenorio.

Esas cosas, aunque menos, siguen pasando.

Todavía en Valladolid,

voy a la casa donde nació y vivió los primeros años de su vida.

Es una finca muy agradable, especialmente el jardín romántico,

donde hacen actividades relacionadas con su inquilino más ilustre.

Me las cuenta Ángela Hernández, responsable de esta casa museo

y experta en la biografía familiar de los Zorrilla.

Es una saga extinta porque era hijo único y no tuvo descendencia.

Su viuda les donó algunos objetos y el resto es decoración romántica.

Ángela me cuenta detalles reveladores de José.

Una madre muy ausente y un padre muy intolerante.

Fue un romántico tardío.

Se empecinó en un romanticismo conservador para agradar a su padre.

Él, a toda costa, quería agradar a su padre.

Que su padre entendiera qué hacía; cosa que nunca entendió.

Esa fue la espina que tuvo clavada. Su padre quería que fuera abogado

pero él, desde joven, quería ser poeta. Dibujar, escribir teatro.

A los 19 años huyó de la universidad y se escondió en Madrid,

donde vivía como un bohemio romántico. Sin dinero pero libre;

cultivando el amor, desafiando al poder y escribiendo mucho.

Si sabemos leer entre líneas, hay mucho de él en El Tenorio

porque tenemos una primera leyenda donde ya está implícito El Tenorio.

Es D. Margarita, la tornera. Es una pequeña autobiografía.

Ese desacato al padre que él tiene es amar a conciencia toda la vida.

Y está en El Tenorio. Eso que lo escribió con 27 años.

Ángela me sigue contando. Este es el dormitorio.

Esta es la cama donde nació. Él no tenía buenos recuerdos,

más bien era su pesadilla infantil. La familia nunca le apoyó,

ni cuando tuvo éxito con el poema dedicado a la muerte de Larra.

Estuvo unos años viviendo en México y al volver a España, en 1866,

fue recibido como un ídolo. Su suerte económica no mejoró.

Incluso reescribió El Tenorio dos veces para conseguir más dinero.

Trabajó y fue pobre hasta el final. Esta es la silla

donde murió. Tenía una enfermedad que no le permitía

estar mucho tiempo en horizontal y tenía que estar reclinado.

¿Es verdad que trabajó hasta el último momento?

Creo que la última noche no trabajó pero los últimos días,

los últimos 12 días que fueron los peores,

todavía estuvo trabajando. Incluso tuvo encargos.

Tuvo muy poca ayuda y era muy mayor porque tuvo

"la desgracia" de vivir muchos años. Fue un romántico

que, cuando todos se suicidaban a los 33 años, él vivió

75; iba a cumplir 76.

Viendo sus cosas personales, pienso que tuvo un final penoso.

Siendo académico de la lengua y cronista oficial de Valladolid,

merecía algo mejor. Su ciudad natal le recuerda y le honra.

Aquí una presentadora sacrificada que, en medio de la lluvia,

quiere enseñaros la estatua de Zorrilla.

Está en la calle más larga. Hay un instituto y un teatro Zorrilla.

Incluso el estadio de fútbol lleva su nombre.

Me han dicho que le gustaba el deporte.

Seguro que lo del campo del Zorrilla le hubiera encantado.

(Viento)

Me alejo unos kilómetros de la ciudad para explorar

otro aspecto interesante del personaje de El Tenorio.

He quedado con Félix Pérez,

Catedrático de Psicología de la Sexualidad.

Paseamos entre tumbas en la Ermita de Nuestra Señora de Canteces,

en Vega de Valdetronco. Es una ruina preciosa.

Nos viene muy bien para hablar de psicología emocional de D. Juan.

Como dicen en Castilla, el cielo empeorado obliga a buscar refugio.

El profesor ha puesto al tenorio en el diván y tiene un diagnóstico.

La verdad es que me siento bastante seguro de él.

He trabajado en la teoría del apego. Creo que tiene un apego inadecuado,

inseguro y su forma de inseguridad la llamamos evitativa.

Es decir, es una persona que no solo no puede tener intimidad,

empatía en relación con la pareja o con las víctimas,

sino que no puede amar. El discurso amoroso que hace

es un discurso aprendido para seducirlas;

pero no las seduce para amarlas. Las seduce para vencerlas,

para romper el máximo valor de una mujer, la virginidad.

A Félix le asombra tanta desfachatez hasta para echar cuentas.

En unas líneas traigo los nombres apartados, para mayor claridad.

-Del mismo modo, arregladas mis cuentas traigo en el mío.

En dos líneas separadas: los muertos en desafío y las mujeres burladas,

Contad. -Contad.

-Es muy curioso que cuando hacen la apuesta con D. Luis,

la apuesta es quién se porta peor durante todo un año.

Luego contabilizan en muertes y en seducciones.

-23. -Son los muertos. A ver vos.

Por la Cruz de San Andrés. Sumo 32. -Nueve os llevo.

-Me vencéis. Pasemos a las conquistas.

-Sumo, aquí, 56. -Yo sumo, en vuestras listas, 72.

-Pues perdéis. -Es increíble, D. Juan.

-D. Juan era un calavera; un hombre que arrasaba con todo,

que le daba igual, que sabía que producía dolor.

-Desde una princesa real a la hija de un pescador.

Ha recorrido mi amor toda la escala social.

-Mujeres seducidas en un año, que han perdido la virginidad

y que ha dejado abandonadas y tiradas. Terrible.

Al Tenorio le apasiona escandalizar, pecar, desafiar a la Iglesia.

Estando en esta parroquia de S. Miguel, se hace más evidente

el poder de la moral cristiana en el mensaje de El Tenorio.

El autor decide hacer de esta obra...

una obra de moralización. El malvado, arrogante, acaba mal

pero al final se salva gracias al amor de D. Inés,

con la cual consigue dos cosas, yo diría perversas,

pero que han tenido un peso fuerte en la doctrina católica:

el machismo de los hombres y el dominio frente a la mujer.

La mujer se somete incondicionalmente

pero ese machismo conlleva pecados, conlleva engaños, agresiones.

Tiene que acabar en arrepentimiento. Solo así habrá perdón y salvación.

-Yo soy D. Inés, D. Juan; que te oyó en su sepultura.

-¿Con qué vives? -Para ti.

Mas tengo mi purgatorio en este mármol mortuorio

que labraron para mí. Yo, a Dios, mi alma ofrecí en precio de tu alma.

Dios, al ver la ternura con que te amaba mi afán, me dijo

espera a D. Juan en tu misma sepultura.

(Música suave)

Las invocaciones de ultratumba,

en especial en la 2. parte del Tenorio,

son un recurso estilístico y conceptual importante.

Lo comentamos con el profesor mientras nos fijamos

en las imágenes barrocas de esta pequeña parroquia.

(Música suave)

Buscando otros aires vamos a Madrid, donde más años vivió y trabajó

y donde estrenó El Tenorio.

Fue aquí; en el Teatro de la Cruz un 28 de marzo de 1844.

El estreno fue un fracaso pero luego sus versos conquistarían al público.

Para entender por qué, me acerco a un local de Carabanchel

donde sé que encontraré respuestas y lo pasaremos bien.

La gente de la compañía teatral Ron Lalá adora a los clásicos,

y a los D. Juanes, en particular. (CANTAN)

Hoy conozco a Álvaro Tato y a Yayo Cáceres, que la dirigen,

y a dos actores. Sus estrategias para trabajar los textos clásicos,

para sentir el verso, tienen poco que ver con métodos tradicionales.

Entramos por puertas que tienen que ver con un trabajo práctico.

El tema de la visualización es una cosa...

para la que todos estamos capacitados.

Por eso digo que una cosa es ver y otra cosa es mostrar.

(A LA VEZ) (HABLAN)

Me dejan participar en un ejercicio para potenciar la memoria

a través de la repetición; para interiorizar palabras

que acaban teniendo su melodía. (TODOS) (RÍEN)

Explícanos cómo se hace en una obra como El Tenorio.

Tan simple como hacerle caso a lo que está escrito;

a "¿No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla

más pura la luna brilla y se respira mejor?"

Si le haces caso a lo escrito, tienes todas las sensaciones ahí.

-El Tenorio, de Zorrilla, es el gran texto pirotécnico

de la literatura española desde el punto de vista del verso.

Nos crea muchas dificultades porque requiere toda tu atención.

Contrariamente a lo que se piensa, se dice que el verso...

se piensa que el verso es algo elevado o culto,

incluso polvoriento. En realidad, esta obra

al igual que los clásicos del Siglo de Oro, te demuestra

que el verso es todo lo contrario, es popular.

Es prácticamente un "thriller". Yo creo que esa es la gran lección

del romanticismo de cartón piedra. No deja de ser una obra

llena de espadachines, de batallas...

Pero tiene un juego con la potencia teatral de lo que es la acción...

Para nosotros, Ron Lalá, el verso es eso: música, acción.

Si lo entiendes así, El Tenorio es una partitura.

-Tu presencia me enajena, tus palabras me alucinan

y tus ojos me fascinan y tu aliento me envenena.

Cuando estás leyendo el verso, tienes la mitad del trabajo hecho.

Como actriz, tienes muchas cosas en el texto. Te dejas llevar.

Hay que ser muy disciplinada con el verso y no hacer otra cosa.

Es pura música. ¿Quién no se sabe canciones

que escucha en la radio y no ha prestado atención?

De repente, dices la 1. palabra y sigues porque la has escuchado.

El verso es así. Antes el verso... (BALBUCEA) ¿Lo decían los juglares?

-Y ahora. Los juglares de ahora son los cantantes.

También les pregunto si comparten la opinión de que esta obra popular

realmente no es buena literatura. Está llena de ripios pero, ¿qué son?

Es muy fácil de entender. Ripio es... "melón con jamón".

Cuando te dicen: ha rimado melón con jamón; ha hecho un ripio.

Un ripio es rimar dos palabras con el mismo número de sílabas

o de la misma categoría gramatical o con la misma posición en la frase.

¿Por qué "melón con jamón" es un ripio?

Porque los dos son sustantivos y los dos son bisílabos.

Es muy fácil. No hagas ripios. -Si él te lo dice.

La pasión de estos comediantes por el teatro clásico es contagiosa.

La ejercen como profesores de la Academia del Verso de Alcalá

y como dramaturgos. Su mirada es valiente y desmitificadora.

Así montaron, en 2014, esta obra: Jota,

un mix de los D. Juanes más famosos con un mensaje muy rompedor.

Me fijo ahora en la última propuesta alternativa al tradicional Tenorio.

La ha hecho la actriz y directora teatral Blanca Portillo.

Esta versión de Juan Mayorga ha roto con la imagen,

hasta ahora comprensiva, del arquetipo del Tenorio.

Está este planteamiento que se hizo, en un principio, de la reja.

Con esa idea, desde la aparente invisibilidad del iluminador,

trabajó también Pedro Yagüe. Este creador de luces y sombras

me abre las puertas de su casa y me enseña cómo plantearon

todos los aspectos de la escenografía y la iluminación.

Aquí está lo que se llama leyenda de iluminación.

Es donde aparece todo el material que voy a utilizar de focos.

Lo que nos funcionó muy bien, a Blanca y a mí,

fue la luz indirecta detrás de estas rafias o tules.

Eran una especie de arpilleras de sacos.

-Aquí, a los besos del aura vuestro cáliz abriré.

(PEDRO) -Nos funcionó muy bien y eso fue un descubrimiento

que nos aportó bastante a la hora de apoyar los diferentes espacios

que queríamos crear. -Fue el diablo tener a Gloria.

-Esta noche quiero ver por mis ojos la verdad; y el monstruo...

La manipulación de la luz consigue maravillas visuales.

Ese es el territorio que domina Pedro Yagüe.

Su casa está llena de reconocimientos y premios.

Él trabaja para que la iluminación aporte lo suyo al mensaje.

En este caso, desmontar un mito popular, el de un héroe.

La costumbre nos ha llevado a ver a D. Juan como un héroe.

Creo que la visión de Blanca va en el lado contrario:

desmontar el mito de que esa figura, tal y como está planteada

en el texto de Zorrilla, nos pueda remitir a que, en vez de un villano,

que es la visión que intentamos dar, se convierta en héroe.

-Por donde quiera que fui, la razón atropellé,

la virtud escarnecí, a la justicia burlé

y a las mujeres vendí. Yo, a las cabañas bajé.

(ALZA LA VOZ) Yo, a los palacios subí.

Yo, a los claustros escalé

(MURMURA) y en todas partes dejé memoria amarga de mí.

En mi cabeza resuenan esos versos tan duros y amargos del Tenorio.

Estoy en el jardín del Museo del Romanticismo de Madrid

y tengo algunas preguntas para José Luis García Pérez,

quien le dio vida en el montaje de Portillo.

El actor sevillano no había hecho una obra en verso hasta el momento.

La propuesta de, como ella le dijo, llamar al Tenorio por su nombre

fue irresistible. ¿Tu opinión es distinta

sin analizar el D. Juan a nivel profesional que a nivel personal?

A nivel profesional, mi opinión es muy favorable.

Me lo he pasado muy bien, he disfrutado porque el personaje

se disfruta, el texto se disfruta, con una compañía enorme

y con un espectáculo brutal.

Es un personaje que destruye, nunca crea.

Todo lo que hace es destruir. Ese es el punto de partida.

Personalmente, me parece lo mismo. Me parece un destructor.

Hay veces que se confunde... Hoy, estando aquí en este museo,

se confunde la forma literaria romántica

y el fondo filosófico romántico con que el personaje sea romántico.

Me parece que son cosas distintas. Esa confusión pasa en D. Juan.

El personaje es de todo, menos romántico. Me parecía un reto.

Un reto fue actuar en verso y, le gustó tanto, que va a repetir.

Me confiesa que en la segunda parte de la obra

hay monólogos del Tenorio impresionantes.

Nos regala un fragmento de la escena tercera

con un Tenorio lleno de remordimientos.

No os podéis quejar de mí vosotros, a quien maté.

Si buena vida os quité, buena sepultura os di.

Mi buen padre empleó en esto entera la hacienda mía.

Hizo bien. Yo, el otro día, la hubiera en la carta puesto.

Más que en D. Juan, en este museo pienso en Zorrilla;

un hombre del s. XIX imbuido en la estética romántica.

Hoy, ese romanticismo nos parece edulcorado y caduco

pero para artistas como él, la muerte por duelo o por suicidio,

el amor platónico o la libertad de pensamiento

eran debates vitales y filosóficos extremos.

Todo esto se puede captar en un recorrido tranquilo

por este Museo del Romanticismo de Madrid.

El sustrato cultural y social de la época impregna las salas

de este palacio aristocrático lleno de obras de arte.

Encuentro huellas de Zorrilla, como este retrato de la actriz

que encarnó a D. Inés en el fracasado estreno en 1844.

Aquí es fácil imaginar al Tenorio fanfarroneando de conquistas.

¿Cuántos días empleáis en cada mujer que amáis?

-Uno, para enamorarlas. Otro, para conseguirlas.

Otro, para abandonarlas. Dos, para sustituirlas

y un hora, para olvidarlas.

No dejo de preguntarme qué queda de esa forma de proceder del Tenorio

en nuestros días. Para saberlo, paseo por este escenario real

con Mario Luna. Él enseña los secretos de la seducción,

especialmente a los hombres. Además, le encanta El Tenorio.

¿Cuál es tu relación con El Tenorio? ¿Lo interpretaste en el instituto?

Lo interpreté. Se me dio muy bien y una parte de mí quería

interpretarlo desesperadamente. Como era lo que peor se me daba,

era mi forma de compensar mi realidad; de vivir un sueño.

Hay 2 personajes a los que me habría encantado hacerles "coaching".

Uno es Nietzsche y, el otro, D. Juan.

Lo primero que te diría D. Juan es que necesitas una vida.

Una vez tengas una pasión, eso te permitirá ofrecer una experiencia

a la persona que tienes delante.

Yo digo que, para ligar, tienes que tener algo mejor que hacer.

Lo llama seducción científica. Lo explica en su libro

y lo enseña a decenas de alumnos desde hace diez años.

Veo imágenes de alguna sesión. Sus consignas y argumentos, dice,

ayudan a la gente a superar sus miedos.

Las podemos utilizar luego. Creo que hago "coaching" integral

porque lo que he ido descubriendo, en toda esta evolución,

es que cuando dejas algún aspecto más importante de tu vida de lado,

el resto se resiente.

Antes de despedirnos, me sorprende con unos pasos de baile.

Los gestos inesperados, la amabilidad, lo original,

dice Mario que funcionan para ligar. No sé yo...

Pero si hay que sorprender, esta es la mía.

Saliendo del Parque del Retiro, le cuento que tengo pendiente

visitar la tumba de José Zorrilla.

(Música suave)

Doy un último paseo por el cementerio de Valladolid.

A lo mejor nos dejan encerrados aquí pero queríamos enseñaros

el panteón de los ilustres en el que fue enterrado Zorrilla.

(Música suave)

Zorrilla fue un dramaturgo prolífico.

Entre sus 32 obras de teatro destaca Traidor, inconfeso y mártir,

aunque El Tenorio se lleva toda la fama.

Escribió buenos poemas, artículos de prensa

y una novela autobiográfica: Recuerdos del tiempo viejo.

Que empiecen para D. Juan en las mismas sepulturas.

-Clemente, Dios. Gloria a ti.

Mañana a los sevillanos aterrará el creer

que a manos de mis víctimas caí. Mas es justo

que de aquí al universo notorio que, pues, me abre el purgatorio

un punto de penitencia es el Dios de la clemencia,

el Dios de D. Juan Tenorio.

(Música triunfal)

(Música créditos)

  • Don Juan Tenorio

La mitad invisible - Don Juan Tenorio

21 nov 2015

José Zorrilla escribió su ‘Don Juan’ en 1844, con 27 años, pero no tuvo éxito. La fama de este drama religioso-fantástico, en dos partes, cuya novedad radicaba en que el amor de Doña Inés redime al Don Juan pecador, no llegó a su autor. Para descubrir las claves y trucos de esta obra, Clara Peñalver habla con el filólogo Héctor Urzaiz, que sitúa al ‘Don Juan’ de Zorrilla entre las anteriores versiones de este personaje y profundiza en el personaje de Doña Inés. Además, coincide en la autocrítica del propio autor en cuanto a la calidad literaria de la obra.
En cuanto al personaje de ‘Don Juan Tenorio’, actualmente se le podría calificar como un hombre ligón, orgulloso y destructivo. Con la ayuda del psicólogo Félix Pérez, Clara Peñalver intenta desvelar su perfil. Perfil que será actualizado de la mano de Mario Luna, que enseña los secretos de la seducción, especialmente a los hombres.
Además, habla con los protagonistas de la versión de ‘Don Juan Tenorio’ de Juan Mayorga, la directora Blanca Portillo y el actor José Luis García Pérez.

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