Presentado por: Clara Peñalver Dirigido por: Blanca Flaquer

'La mitad invisible' es un programa sobre arte que pretende conocer en cada capítulo una obra de arte y a su autor, si lo tiene.La mitad invisible' es un programa sobre arte que pretende conocer en cada capítulo una obra de arte y a su autor, si lo tiene. Con la ayuda de un conductora, interpretada por Clara Peñalver, se profundiza en los aspectos esenciales y triviales de la obra a través de entrevistas a expertos, visitas a lugares relacionados con la obra, búsqueda de archivo gráfico y un largo etcétera que dependerá de la obra escogida. Se trata de descubrir 'La mitad invisible' * 'Las obras se tocan, se ven, pero en el arte siempre hay una mitad invisible que explica muchos porqués' * El equipo del programa ha abierto un blog: http://blogs.rtve.es/lamitadinvisible/

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Para todos los públicos La mitad invisible - La caza, de Carlos Saura - ver ahora reproducir video 30.45 min
Transcripción completa

(Música)

"La caza",

una película de vanguardia rodada en 1965 por Carlos Saura.

La historia de un conflicto llevado al límite

en el que se ve la esencia más oscura del ser humano

aislado en un ambiente hostil.

¿Es un western o una obra de teatro?

¡No tires, no tires!

Esta es una película de emociones, aunque quizá no nos gusten.

En la sensación, en la emoción que provoca el arte

siempre hay una mitad invisible que explica muchos porqués.

(Cigarras)

(Pitido)

(GPS) "Después de 80 m gire a la derecha".

Estoy siguiendo las instrucciones que me ha dado él

para llegar al sitio exacto.

Espero no perderme, porque de aquí no me sacará nadie.

(GPS) "Gire a la izquierda".

Podría ser cualquier lugar de España:

La Mancha, Los Monegros, el norte de Granada...

Pero estoy en Seseña, Toledo.

En 1965 aquí se rodó "La caza" de Carlos Saura,

quien me ha dado las pistas para llegar.

Este paisaje también tiene un papel protagonista.

Los hombres y la tierra se identifican hasta fusionarse.

(GPS) "Su destino".

-Sabes que no me acuerdo de la película casi, ¿no?

(RÍEN)

Pero por una razón, yo no veo mis películas,

no me gusta nada verlas.

-Oye, José, ¿cuándo fue la última vez que nos vimos?

Todo empieza aquí,

mi periplo y el de cuatro personajes que verán su vida transformada.

Algunos ven esta película como un western.

Como yo soy del siglo XXI,

mi western favorito excede los límites planetarios.

Pienso que mis muñecos de "La guerra de las galaxias"

me servirán para contar el argumento de "La caza".

José ha organizado una jornada de caza

junto a sus amigos Paco y Luis.

A Paco hace años que no le ve. Se ha casado y se ha enriquecido.

A Luis no le van bien las cosas.

Su mujer le ha dejado y ahoga sus penas en alcohol.

José tiene problemas económicos.

El cuarto es Quique, cuñado de Paco y un novato en la caza de conejos.

El coto pertenece a José.

Fue escenario de la guerra civil.

Allí murió mucha gente.

José le quiere pedir un préstamo a Paco,

Luis odia a José, de quien depende.

A José le exaspera que Luis esté bebiendo todo el día.

Luis busca aliarse con Paco para dejar a José

y Quique es el testigo desconcertado.

Voy a hacer un spoiler,

Paco, José y Luis se enfrentan a muerte.

Y cuando digo a muerte, es a muerte.

(Disparos)

Este no es un bar cualquiera,

aquí se rodó la primera escena de "La caza".

Hoy tiene otro nombre y está completamente remodelado.

No se parece en nada.

Eduardo Rodríguez Merchán, catedrático de Cine Español

en la Universidad Complutense de Madrid,

intenta encontrar las trazas del rodaje en la cafetería actual.

En primer lugar, es una película realista.

Hiperrealista, incluso.

Muy física, muy a flor de piel.

Pero luego esconde muchísimas cosas.

Muchísimas más de las que el espectador normal

pueda ver en una primera visión.

También es la primera película en la que Saura abre su carrera

hacia la metáfora, hacia el cine metafórico,

hacia el cine en que cada detalle de la película

encierra un simbolismo.

Aquí, de alguna forma, cada crítico y cada estudioso

va a buscar unas referencias a lo que fue, en su momento,

la mentalidad sociológica del franquismo.

Para conseguirlo, Saura y su equipo

le dieron papel protagonista al entorno.

Y es muy buñuelesco.

Juega el papel de la claustrofobia.

Siendo un páramo tan abierto, el sol, ese calor,

Siendo un páramo tan abierto, el sol, ese calor,

esa dureza del paisaje

le da un aspecto casi claustrofóbico.

Los personajes se mueven en terreno muy pequeño,

casi teatral.

Es muy bonito el juego que hace Saura

gracias a la fotografía de Luis Cuadrado,

de grandes planos y miradas muy cercanas, cercanísimas.

-Nos estamos asando vivos aquí encerrados.

-Hay una secuencia que a mí me fascina,

en la que el espectador se siente un poco extraño,

no sabe muy bien lo que pasa, que es, con el objetivo muy cercano,

con un macro va recorriendo el cuerpo de Paco.

Poco a poco la piel, la camisa, el sudor...

Y parece que está contándonos la cámara una geografía

parecida a la que luego, abriendo el plano,

va a enseñarnos en el paisaje.

Saura ha dicho que nunca un travelling como este

le volvió a salir igual.

Esto solo era la calma antes de la tempestad.

El juego de las violencias, el clímax de la violencia,

momentos de mucha calma entre los personajes

y momentos muy bien estructurados de clímax violento

que va cerrando el ambiente, cerrando el ambiente,

cerrando como una olla exprés que explota al final.

El resultado es una película impactante

cuyos ecos llegaron incluso a Hollywood.

Uno de los grandes directores de western, Peckinpah,

tuvo esta película en la cabeza para "Grupo salvaje".

Pero cuando se habla de Peckinpah y Saura,

a mí me lleva más

a otra película de Peckinpah, "Perros de paja".

(Canción en inglés)

Poco queda de aquellos apriscos, aparceros y criadores de hurones.

Caciques sí, algunos.

Hoy, Seseña es un pueblo moderno,

con habitantes llegados de otros lugares

y nuevas construcciones

que han transformado por completo el paisaje.

Nadie puede pretender que me ponga a andar con este calor, ¿verdad?

Yo me quedo a la sombra.

Me pregunto cómo se sentirían los actores en un lugar así.

Alfredo Mayo, el galán de las décadas anteriores,

Ismael Merlo y José Luis Prada, hombres de teatro,

y la joven promesa, Emilio Gutiérrez Caba.

Todos metidos en la piel de personajes que conspiran

hacia la violencia desatada.

(Música)

Carlos Saura es el gran director

de "Cría cuervos", "La prima Angélica"

y esos documentales musicales como "Flamenco" o "Tango",

por citar solo una ínfima parte de su filmografía.

Siempre en exploración constante.

¿Cómo y por qué llega hasta esta película?

Yo creo que "La caza" cumple una misión

en una época de mi vida donde yo debía estar de mal humor.

Estaba muy harto de la situación española.

Creo que es una explosión personal de violencia.

Yo creo que era un momento de cólera,

donde yo necesitaba expresar esa cólera mía

de lo que yo pensaba de mi país y de la gente que me rodeaba.

Me pareció que la caza era una tema estupendo para hacerlo.

(Música)

Y hay otra razón, "Llanto por un bandido",

una película en la que Saura se sintió maltratado,

sobre todo, por el montador.

(Gritos)

A partir de ahí decidí

que no haría ninguna otra película si no la controlaba absolutamente,

cosa que he hecho hasta ahora y he hecho más de 40 películas.

Y la primera fue "La caza".

La rodé por orden de guion rigurosamente,

modificando algunos diálogos, cambiando cosas...

Poco a poco se fue haciendo la película.

Poco a poco, en cuatro semanas, la hicimos en cuatro semanas.

Como te contaba, no teníamos más que un pequeño travelling de 5 m,

no tenemos focos, no teníamos luces.

Bueno, y la hicimos.

-¿Arturo? ¿Qué te ha dicho Luis?

-Nada, por eso te lo pregunto.

-No sé qué tiene que ver Arturo.

Era un socio nuestro.

Luego, cuando yo me fui, él también se separó.

Trabajó en una empresa.

De todos los actores tiene buenos recuerdos,

pero insiste en resaltar el papel de Alfredo Mayo,

un actor que arrastra la etiqueta de la época histórica

que le tocó vivir.

Me apetecía mucho que fuera Alfredo Mayo.

Alfredo Mayo fue el valedor más grande de la película,

es curioso, ¿no? Alfredo Mayo fue luchador tremendo.

Presentó la película a todos los productores que había y conocía

y todos dijeron que qué tontería era esa película.

Esos cuatro señores cazando, que a quién le interesaba eso.

Estaba un poco desesperado,

pero mantuvo la postura fantástica al final.

Una maravilla Alfredo.

Entrar en el estudio de Saura es pasar a la cueva de Aladino.

Veo toda una carrera artística entre esas cuatro paredes.

Nunca he creído demasiado en los guiones,

en los guiones de hierro, precisamente, por esa cosa mía

de improvisar, de tener margen siempre,

una posibilidad de cambiar las cosas. Esto era...

Yo tengo fotos... En España costó entenderlo,

así que probaron a cruzar la frontera.

Intentamos ir a Cannes y nos rechazaron la película.

Todo hay que decirlo.

En cambio, los de Berlín estaban entusiasmados y la pasaron allí.

Por suerte.

Y eso salvó la película, si no, hubiera desaparecido.

Oír a Carlos Saura es un placer.

Por sus reflexiones y también por recuerdos

como los del Festival de Berlín.

Cuando llegamos con Elías Querejeta, nos metieron en un hotel,

simpático y tal, pero las autoridades estaban

en el hotel importante, que era el Kempinski.

Además, la pasaron el primer día del festival,

que eso es la catástrofe.

Al tercer día, estábamos invitados tres días,

nos dijeron: "Pueden ustedes pasar a otro hotel".

Nos llevaron a otro hotel mejor.

Pues les ha gustado la película.

A los tres días nos pasaron al Kempinski

y nos dijeron: "Tienen ustedes un coche, un mercedes,

a vuestra disposición".

Entonces fue cuando nos dimos cuenta de que nos iban a dar un premio.

En el jurado estaba Pasolini.

Muy simpático. Luego fue bastante amigo mío.

Me felicitó y me dijo que merecía el León de Oro,

que había hecho lo posible, que estaba en el jurado él.

Había conseguido el León de Plata. Digo: "Bueno, es suficiente".

Hay que estar a las duras y a las maduras en este país.

Es un país duro este, un país que aquel que...

¿Quién lo dijo? Azaña o uno de estos, ¿no?

El que resiste es el que vence. Hay que resistir.

(Canción en inglés)

Carlos Saura resistió en esa España franquista.

Se había formado en lo que entonces se llamaba

Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas.

De sus aulas salieron los directores del nuevo cine español,

un movimiento efímero pero fructífero.

Películas como "La tía Tula", "La busca", "Nueve cartas a Berta"

o la misma "La caza" marcan un camino diferente.

La España de la censura y la peineta, la patria y el rosario

parecía que empezaba a tambalearse.

(Cigarras)

Como no estoy en el desierto, no puedo decir que sea un espejismo.

Pero sí, es uno de los protagonistas de la película,

el más joven, Emilio Gutiérrez Caba.

Cuando llegamos a aquella vaguada

y nos dimos cuenta además de donde estaba situada,

dijimos: "Dios mío, lo que se nos puede venir encima".

El 16 de julio, el 17,

sabíamos más o menos dónde nos metíamos.

Era un lugar inhóspito totalmente.

Han pasado más de 50 años desde que se rodó la película,

pero la nariz de Gutiérrez Caba sigue impregnada

con el olor a tomillo que redescubre en la entrevista.

Creo recordar que Carlos dirigía de una manera bastante...

No era minucioso, dejaba bastante libertad a los intérpretes.

Se encontraba con tres grandes intérpretes,

que era el caso de Ismael, Alfredo y José María Prada.

A mí tampoco me dirigía mucho. La verdad, no hacía mucha falta,

porque, realmente, "La caza", desde mi punto de vista,

es una película clarísima en cuanto al guion de Angelino Fons,

clarísima en cuanto a lo que se está contando

y tampoco hacía falta mucho.

Algo debería tener esta película, porque Gutiérrez Caba

recuerda partes del rodaje como si hubieran sucedido ayer.

Como el delicado momento en el que le disparan un tiro

a José María Prada.

Colocaron el cristal normal del jeep

y detrás una plancha de metacrilato,

con lo cual, parecía que la seguridad era absoluta.

Grabaron la toma y disparaban muy cerca,

creo que a un par de metros o tres con munición real.

Entonces, saltó todo el cristal y, efectivamente,

en el caso del metacrilato contuvo los perdigones.

Cuando ya habían terminado de dar por buena la toma,

llevaron el metacrilato a una especie de ladera

y ahí lo dejaron.

José María insistió en disparar

a una distancia mayor de la del jeep sobre el metacrilato.

Cuando dispararon, reventaron el metacrilato.

Creo que lo que le protegió fue que había delante cristal

y llegó amortiguado el disparo.

El momento más sorprendente de esta entrevista

es cuando nos revelan que las películas

no siempre acaban como uno supone.

Yo terminaba con mi personaje llegando otra vez a la cabaña,

mejor dicho, a la casa del guarda, y yo llegaba herido.

Le decía a aquella anciana que estaba allí:

"Avise a la Guardia Civil porque ha habido un accidente".

Rodado está, pero creo que Carlos, con muy buen criterio,

lo paró justamente cuando él sube por aquella cuesta.

Dejó la imagen congelada y prolongó el sonido.

A mí eso me parece que fue un hallazgo...

Cuando vi la primera vez la película me pareció extraordinario.

(JADEA)

Andar por estos páramos es convivir con un montón de fauna

aunque no se deje ver.

Estos agujeros en la tierra son las madrigueras de unos animales

que lo pasan muy mal en "La caza".

Para el buen cazador, la caza del conejo no tiene interés.

Un bicho inofensivo que lo único que intenta es esconderse.

-Los débiles no tienen nada que hacer en la vida.

Ni los débiles ni los tarados. Es una ley de la naturaleza.

-No lo dirás en serio. -En lo de la caza tiene razón Luis,

al conejo se le dan pocas oportunidades para defenderse.

Cuantas más defensas tiene el enemigo,

más bonita es la caza, se lucha de poder a poder.

-Por eso alguien dijo que la mejor caza

es la caza del hombre. -¿Qué dices tú?

-Alfredo Mayo, que era una persona maravillosa,

que todos pensábamos que era el gran héroe de España

y que había manejado rifles y tal, y tenía pinta de cazador,

no daba una con los conejos.

Claro, Luis Cuadrado... Yo también me reiría.

Todos matábamos a los conejos de maravilla menos él.

(Música)

Se mataron unos 40 conejos.

Hoy sería impensable rodar una secuencia así,

las leyes protegen a los animales.

Menos mal.

Como todo, ha evolucionado.

Hoy en día no puedes matar a un animal

con el fin de hacer una película.

Estoy en Fauna y Acción,

una finca donde Tato y sus hermanos se dedican desde hace años

al adiestramiento de animales para el cine.

Como no tenía conejos,

nos ha enseñado cómo adiestran a un animal parecido.

Nuestra liebre es una liebre argentina.

Se llama liebre o mara.

Justo vino Ricardo Darín hace poco a rodar una película.

Han estado en Andorra rodando y nos pidieron una liebre

para una escena de caza, precisamente.

¿Cómo rodamos la escena?

Primero vimos la liebre caminando por la nieve,

al lado estaba el cuidador, no se va a ver en pantalla,

y luego hay un disparo donde la libre ya no está,

pusieron un ficticio de liebre muerta.

Ya sé qué planos aparecerían en "La caza" si se rodara hoy,

pero aprovecho para curiosear un poco más.

En esta finca tienen todo tipo de animales salvajes.

No todos actúan, también hacen labor de acogida.

Me gusta que Tato me diga que esto es una forma de vida

más que un negocio.

Cuando nos piden un animal salvaje,

nos piden que evolucione delante de la cámara como lo que es,

como un animal.

Es lo que hacemos, acostumbrar al animal

a que esté tranquilo delante de una cámara.

Hoy vienes tú a darle de comer a los lobos,

necesito que no se asuste de ti.

Es muy importante que conozcan a lo largo de su vida a mucha gente.

Los lobos Peca y Peque no se han asustado.

Como yo también paso la prueba,

ahora Tato me propone subir el nivel de adrenalina.

Tenemos seis tigres.

De los seis que tenemos, solo trabajamos con uno,

porque es el único que te deja llegar a eso,

a tenerlo entre nosotros y que se comporte de manera natural.

El resto ha decidido no hacerlo,

lo único que puedes hacer es respetarlo.

-Fíjate en los leopardos. -Ella piensa que se lo vas a quitar.

No sé si es más fácil sobrevivir entre los animales de Fauna y Acción

o expuesta a este sol de justicia que Saura y Luis Cuadrado,

el director de fotografía, consiguieron dominar.

Recuerdo que Luis hizo una cosa que me pareció estupenda.

Es utilizar un material muy rápido, un material de 400 ASA,

que en la época era muchísimo,

pero revelarlo con una gama muy baja,

porque el contraste era brutal.

Rodábamos a horas donde el sol estaba arriba.

(Música)

El laboratorio se sorprendió del resultado.

Me dijo: "Mira, Saura, esta fotografía es un desastre.

Esta copia va a salir fatal.

No se puede rodar de esta manera.

Creo que tienes que decirle a este chico que se vaya".

Y yo le dije: "Pues mira, chico, lo siento mucho,

pero me gustaría ver los negativos".

"Vamos a enseñártelos". Me enseñaron los negativos

y eran estupendos, eran perfectos para lo que quería yo.

Son perfectos.

Estuvieron a punto de echar a Luis Cuadrado

y yo dije que no, que eran perfectos. Entonces, continuó con la película.

(Música)

Por más que he buscado, no los he encontrado.

Hoy en día, los laboratorios de imagen fotoquímica ya no existen.

Aquella frase tan sugerente de: "A positivar"

ha pasado a la historia.

Adiós al celuloide.

Hola al mundo digital.

Me encanta comprobar cómo una película

es capaz de alimentar análisis y reflexiones.

Mi pasión es que esta nave abandonada

me remite a la única construcción que aparece en la película

dejando aparte el bar, "La casa del guardián".

Su relación de sometimiento a José, es un apunte crudo y sin piedad

de la dominación y las clases.

Yo creo que sí, ¿no?, que de alguna manera eso existía

y todavía existe.

Todavía vas a las fincas por ahí, donde tú quieres, por ahí,

por donde los cazadores y todo eso y existe todavía

ese tipo de cosas, ¿no?

El señorito ya no se llama señorito porque está mal visto,

pero el señor, digamos, del cortijo, o de la dehesa o de lo que sea,

tiene ahí una serie de personas que dependen totalmente de él, ¿no?

Que no está tan lejano, hombre, España, ha cambiado muchísimo,

por supuesto, ¿no?

La música es esencial en la filmografía de Saura.

(Música)

"Pues no lo haces mal, ¿eh?

Muy bien. Míralo, mueve los brazos.

Los brazos juntos, junto a las caderas, venga.

Uno, dos, uno, dos, venga, sigue".

Esta canción es uno de los pocos éxitos del momento

que aparecen en la película.

Como me cuenta Conrado Xalabarder, experto en bandas sonoras,

creador de la web "mundoBSO", la música tiene un papel crucial.

Se desarrolla en dos ámbitos, uno, es la música

que los personajes escuchan, la que ponen en el aparato de música

para intentar aparentar una normalidad que se va derrumbando,

que cada vez ha siendo más impostada, más falsa.

Y la otra música, la de Luis de Pablo, es fantástico,

en créditos iniciales se presenta esta música

con esos redobles de tambor, y el piano, como una música

muy arrogante, muy categórica, muy imponente, y se focaliza

sobre los hurones.

Esa música aparece también sobre los cazadores.

Inmediatamente el espectador asocia esos hurones a los personajes,

y ya después, en la escena de la caza, con esa masiva

caza de conejos y está sonando toda esa misma música en su esplendor,

es evidente que esos personajes se han vuelto hurones.

Xalabarder, me llama la atención sobre cómo nos manipula

lo que oímos.

El sonido ambiente es lo realista, es decir, es el ambiente que hay

y la música es lo psicológico.

Es la manera de explicarle o de hacerle llegar al espectador

un mensaje, y es que no deberías estar aquí, pero te tenemos aquí.

Lo siento, esto no suele suceder en "La mitad invisible",

pero el cansancio y el calor pueden conmigo.

Solo serán cinco minutos, lo prometo.

Ni en sueños puedo dejar de pensar en la película.

La única película que he producido, que a lo mejor no lo sabéis,

es "La caza".

Yo le pedí dinero a mi padre, me dio un millón de pesetas

y me dijo: "Mira, hijo, esto es para ti. A partir de aquí,

es una especie de tu herencia". Más o menos me dijo eso,

no exactamente, ¿verdad?

Elías puso otro millón, e hicimos "La caza"

con dos millones de pesetas.

Y yo luego, como la película se vendió bien,

se lo devolví con los intereses y mi padre me dijo:

"Cuando quieras, hijo mío, te doy dinero para que hagas otra película".

Elías Querejeta, el productor atrevido y comprometido,

el único que se podía lanzar a un proyecto como este.

Saura y Querejeta, un tándem fructífero

que empieza con "La caza", aunque tuvieron

que saltar otro obstáculo, la censura.

Yo sabía la historia de "La caza", ¿no?

del título que es muy gracioso, ¿no?

Esto no puede ser verdad, ahora, seguro que estoy soñando.

Querejeta, falleció en 2013.

Lo primero que hice es llamar a Carlos, para decirle:

Carlos, a partir de ahora, "La caza del conejo" no, "La caza".

-Mucho mejor, por una vez, acertaron.

Solo aparecen dos mujeres en medio de los arquetipos

masculinos protagonistas, con papeles secundarios.

Una es Carmen, metáfora del concepto de la mujer de la época,

sumisa y como es joven, objeto erótico.

Hay otras, pero no se las ve,

aparecen en conversaciones y recuerdos.

Es una peli masculina, pero no pueden vivir sin las mujeres.

Nuestro equipo, la mitad visible de "La mitad invisible",

está lleno de mujeres y ya no respondemos

a este estereotipo que queremos que pase a la historia.

Yo veo en "La caza", una alegoría de la ira,

con motivos anidados en el alma de personajes atormentados,

exacerbados por el calor, por el paisaje árido.

Yo siempre digo una cosa, que yo no mato a mis actores

o a mis protagonistas, se matan ellos.

Siempre lo digo muy en serio, yo quiero salvarlos muchas veces,

en este caso no tanto, ¿no?

pero hay otras películas mías donde los personajes mueren,

me gustaría salvarlos y no puedo ¿no?

No puedo porque indefectiblemente la historia los conduce

a la situación final que es la muerte, ¿no?

Ósea, es una situación límite.

Yo soy muy respetuoso con eso, por eso yo no...

Las películas americanas, donde se mata la gente

con esa alegría, a mí me parece un horror, ¿no?

Hoy no es fácil encontrar restos visibles de la guerra civil,

o están todavía bajo el suelo, o en nuestras almas,

y a "La caza", se le ha atribuido la etiqueta de metáfora

de la guerra.

Saura, no confirma ni desmiente, deja que el espectador

se apropie de la película y decida por sí mismo.

La película tiene esa idea, pero no tan descarada, ¿no?

No tan descarada como se dice, ¿no?

Pero la idea está, está presente, claro,

y además el lugar donde rodamos, precisamente...

la motivación para mí fue esa, ¿no? esas cuevas que habían estado

enfrente, que había habido ahí... pues había muertos,

había de todo, ¿no?

"¿Eso es de la guerra?

-Aquí murió mucha gente, montones murieron aquí

y ahora solo quedan los agujeros, buen lugar para matar".

Yo me acuerdo cuando era niño en uno de los colegios estuve interno

que me mandaron mis padres nada más acabar la guerra,

porque mis padres tuvieron que reorganizar

un poco su vida, que eran los salesianos,

había unas cuevas también,

y en una de ellas encontramos un muerto.

Sí, los niños encontramos un muerto, ¿no?

Y esa idea se me quedó en la cabeza.

O sea, que es un muerto de la guerra. ¿Y por qué no?

Y evidentemente esa especie de conflicto,

pero no es un conflicto ideológico tampoco

el que se plantea en la película, no es político, digamos, ¿no?

Es una confrontación simplemente de relaciones humanas

y de poder si quieres, de dinero, de me debes, tú me debes un favor.

Eso que es tan, tan español si quieres, ¿no?

"¿Desde cuándo te dedicas a coleccionar muertos?

Yo no aguanto aquí ni un minuto más".

En "La caza", las armas se limpian, se pulen, se admiran,

la violencia siempre está latente.

(Música)

Si en aquella época hubiera existido el paintball,

quizá no se hubiera estresado tanto.

Hoy, la descarga de adrenalina se convierte en pintura amarilla

y después de una ducha, como nueva.

¡Oye, que estoy muerta!

"Hubo un quinto planeta y explotó, fue volado en pedazos".

"La Luna fue bombardeada y lo mismo la Tierra".

Pedazos como montañas cayeron del cielo sobre la Tierra y la Luna,

tal vez algún que otro lugar se salvó de la destrucción.

(Música)

Durante toda la película, planea como una sombra que crece

el relato apocalíptico de Luis.

A Saura le gusta la ciencia-ficción, pero se quedó a las puertas

de una película como esta.

No puedo más, este calor, las peleas de la película,

los pobres conejos, creo que estoy desvariando.

No quiero caer yo también en una cacería humana,

lo de quiero es hallar la mitad invisible de "La caza".

Hombre, es una pregunta poco absurda, porque la mitad invisible

es lo que no se ve.

-Es lo que nosotros veíamos siempre en el otro lado de la cámara

quiero decir, nosotros veíamos a todo el equipo técnico ahí detrás,

y para nosotros eso era parte también de la película,

porque ellos estaban sufriendo más o menos

igual que nosotros el rigor del calor, ¿no?

(Música)

Nos sumamos al homenaje para todos aquellos que trabajan en la sombra,

para que esta película o cualquier proyecto en equipo

genere una sensación intensa que se queda bajo la piel.

La mitad invisible - La caza, de Carlos Saura

27 sep 2016

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