Presentado por: Clara Peñalver Dirigido por: Blanca Flaquer

'La mitad invisible' es un programa sobre arte que pretende conocer en cada capítulo una obra de arte y a su autor, si lo tiene.La mitad invisible' es un programa sobre arte que pretende conocer en cada capítulo una obra de arte y a su autor, si lo tiene. Con la ayuda de un conductora, interpretada por Clara Peñalver, se profundiza en los aspectos esenciales y triviales de la obra a través de entrevistas a expertos, visitas a lugares relacionados con la obra, búsqueda de archivo gráfico y un largo etcétera que dependerá de la obra escogida. Se trata de descubrir 'La mitad invisible' * 'Las obras se tocan, se ven, pero en el arte siempre hay una mitad invisible que explica muchos porqués' * El equipo del programa ha abierto un blog: http://blogs.rtve.es/lamitadinvisible/

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.0.0/js
3415083
Para todos los públicos La mitad invisible - Tete Montoliu: improvisación - Ver ahora
Transcripción completa

Escuchamos más jazz del que creemos y a veces no nos damos ni cuenta.

Es el gran desconocido del mundo de la música

y a menudo incomprendido.

Por eso quiero dedicarle este programa.

Busco un título, una obra, pero todo me lleva hacia un nombre,

un español que está entre los grandes del jazz.

Me lanzo a conocer a Tete Montoliu.

(Música)

En la sensación,

en la emoción que provoca el arte,

siempre hay una mitad invisible que explica muchos porqués.

Me gusta escuchar jazz mientras escribo.

Y aunque no sé mucho,

sí que me atrae esa parte de improvisación

que lo distingue de cualquier otra música.

En el fondo, escribir también es improvisar partiendo de una base.

Puede que por eso me ayude a inspirarme.

A mí y a otros escritores.

Y puede que también ocurra al revés.

Precisamente fue Tete Montoliu,

el jazzman más famoso que ha dado este país,

quien dijo que la literatura de Cortázar

le servía de inspiración.

Yo leí "Rayuela" y me quedé con la primera parte.

Me quedé con el jazz.

Me parece muy interesante la propuesta de Cortázar,

impresionante.

Y entonces pensé que sería estupendo estar leyendo "Rayuela"

y estar oyendo en ese mismo momento el jazz.

Porque te abre unas puertas enormes a los personajes,

a lo que es la escritura...

Pilar Peyrats sabe tanto sobre jazz

y le gusta tanto la literatura de Cortázar

que escribió un libro mezclando las dos cosas.

Y no me refiero solo al título.

"Jazzuela" nace...

cuando escribió Cortázar "El perseguidor" en 1958

se interesó mucho...

Lo conoció por la revista "Jazz Hot"

que hablaba de la muerte de Charlie Parker.

Entonces su biografía le intereso muchísimo.

Y es cuando escribió "El perseguidor"

y después "Rayuela" le vino...

porque le gustaba muchísimo el jazz.

Consideraba que el jazz era una improvisación pura

y que él la podía adaptar a su escritura.

-Mi trabajo de escritor se da de una manera...

donde hay una especie de ritmo que no tiene nada que ver

con la rima y las aliteraciones y... no, no, no.

Es una especie de latido, de swing, como dicen los hombres de jazz...

una especie de ritmo que si no está en lo que yo hago

es para mí la prueba de que no sirve

y hay que tirarlo y volver.

(Música)

Ya convencida de la relación entre jazz y literatura

decido entrar en el juego.

Quiero saber más sobre jazz,

y, como me ha recomendado Pilar, lo haré paso a paso.

Empezaré por los orígenes y por los más grandes,

ellos son los que me ayudaran a entender.

Y entre los españoles, el más reconocido es Tete Montoliu.

Busco su primera lección sobre jazz

en el archivo de Televisión Española.

El jazz es una expresión musical

que nace de una mezcla de culturas en una ciudad que era la Babilonia

de final del siglo XIX y principios del siglo XX,

que era Nueva Orleáns, en Estados Unidos.

Una ciudad portuaria, una ciudad donde se mezclaba gente

procedente de muchos lugares el planeta.

Desde los esclavos africanos a los colonos españoles,

franceses y europeos en general.

Los nuevos colonos que estaban formando Estados Unidos.

Y luego también la gente de Centroamérica y población del Caribe.

Bueno, igual nos hemos ido muy al principio,

pero es que contamos con Pere Pons, que es todo un experto

y además trabaja en la casa, concretamente en Radio Nacional,

donde dirige presenta el programa "L'home del jazz",

el hombre del jazz.

Nos cuenta también que esta música llega a Barcelona

con motivo de la Exposición Universal de 1929.

Otra ciudad como Nueva Orleáns, con puerto,

es la ciudad con gente que entra y sale, con comercio,

muy conectada a Europa y también muy conectada a América

y hace que sea la puerta de entrada del jazz a la península.

Siguiendo con la política

de aprovechar los recursos de la empresa

me cuelo en la discoteca de Radio Televisión Española.

Me atiende Xavier Maristany. El cuida la música del programa.

Ha compuesto la sintonía de "La mitad invisible"

y se encarga de la ambientación musical de cada capítulo.

Es músico y además sabe mucho de jazz.

En jazz se tocan muchos standards, sean o no sean de jazz.

Hay muchos standards americanos. Temas de Cole Porter...,

de autores famosos, aunque no sean de jazz, repito.

Por ejemplo este disco es otra de las facetas de Tete.

Temas latinoamericanos: "El frenesí", "Contigo en la distancia",

"Quizás quizás quizás", "Perfidia"... son boleros.

Tete Montoliu fue el primero en trascender nuestras fronteras,

a pesar de ser ciego de nacimiento

y gracias a una forma muy personal de entender el jazz.

Como vemos en sus discos

la composición queda en un segundo plano.

Los músicos de jazz también crean improvisando.

Él mismo se preguntaba... ¿para qué voy a escribir algo

si hay muchas cosas escritas a las que no va a superar?

Entonces cogía lo que ya estaba escrito y le daba su acento,

su sonido. En el jazz, más que...

que la autoría, que también,

lo que se valora es el sonido. El sonido personal de un músico.

Y que tú, escuchando ese músico, sin verlo, lo puedas identificar

por la forma en que toca.

(Música)

Hay muchos temas, que se llaman standards,

que son temas clásicos pasados al jazz por diferentes...

por todo tipo de intérpretes y cada uno lo hace a su manera,

con su grupo, con su formación y también con su sonido

y eso hace que ese tema tenga muchas vidas.

-Nos llevamos los discos y si quieres vamos al Taller

que está ahí Lluís, y Lluís Cabrera sabe mucho de estas cosas.

Sigo la recomendación de Xavi.

Viendo la importancia que tiene la interpretación en el jazz

creo que ir al Taller de Músics es imprescindible.

Se trata de una amalgama de pequeños locales, entre aulas y oficinas,

situados en el barrio del Raval de Barcelona.

Nació a finales de los 70 cuando los estudiantes de música

no tenían aún la posibilidad de formarse en el jazz.

Además tuvieron muy buena relación con Tete Montoliu.

Desde sus inicios han formado a estudiantes como Julia.

Ahora mismo con ella el trabajo que estamos haciendo

es un trabajo de profundizar un poco en las escalas.

Lo que estamos haciendo ahora es que ella tome consciencia

de cuál es esa sonoridad...

Hacemos un ejercicio primero de que lo encuentre por ella misma,

que es algo que está estudiando y que es algo que ya le sale,

que ya tiene en la cabeza,

y entonces que desarrolle su creatividad en ese sentido.

Lo que no me queda muy claro es si cantar jazz

se aprende de manera distinta a otras formas de canto.

Yo creo que, básicamente,

una clase de canto de jazz de una clase de canto se diferencia,

sobre todo, en lo que tiene que ver con la improvisación

y sobre todo la interpretación de temas de jazz...

o temas que estén un poco en la frontera esa,

porque ahora ya no está claro cuál es la frontera del jazz.

(Tarareos)

Lluís Cabrera es el director del Taller de Músics

y una mina de información.

A lo largo de su dilatada carrera ha conocido a muchas personalidades

de ambientes muy distintos, entre ellos su amigo Tete Montoliu.

Mi relación con Tete Montoliu nace casi casi cuando montamos el Taller.

A finales del año 1979 o primeros de 1980.

Me lo presentó Petri Palou

que fue la profesora de técnica pianística de Tete.

Porque le echaron del Conservatorio. No le dejaron...

Porque era ciego no le dejaron entrar. No sabían cómo enseñarle.

Ella fue la que... Ella decía: Yo le separé los dedos,

porqué los tenía juntos y tocaba así.

Y ella le enseñó a que había que digitalizar.

Los que como Lluís conocieron a Tete

dicen que, además de una fuerza y un oído musical enorme,

tenía la convicción de que lo suyo era el jazz,

hasta el punto de afirmar que era negro.

Pero es que lo decía con aquel sentido del humor

que él toda su vida tuvo, tenía un sentido del humor muy grande.

Él decía: "si soy ciego, soy negro.

Por dentro solo veo oscuridad".

Es que lo decía él.

Y lo decía riendo, vamos...

Estas imágenes son, precisamente,

de Tete con la banda del Taller de Músics.

Con ellos se grabó el único disco

que existe del músico catalán con una Big Band.

(Música)

Vale, vale. Ok. ¿Qué tal? -A mí me gustaría oír más...

(TARAREA) Con más potencia, con más swing.

-Hay que tocar más fuerte. -No es más fuerte, es...

-Más intenso. El ritmo más...

(TARAREA)

Pero así, agresivo, no fuerte, agresivo.

-Un, dos, un, dos...

-De Tete Montoliu echo en falta...

muchas cosas.

Que haya músicos como él hoy en día con ese genio y ese carácter,

pero a nivel discográfico

él fue el primero que se despreocupó absolutamente

de cuidar su discografía porque, como decíamos antes,

él no creía en los discos, él creía en la música

y en hacer música en su momento. Hacía discos porque era lo que tocaba

y porque estaba dentro de un... circuito, una escena, una industria.

Me voy con Xavier Maristany al Club del Taller de Músics

para que me explique in situ

cómo funciona y se plantea un concierto de jazz.

(Música)

Me cuenta que las piezas son improvisaciones a partir de un tema.

Una vez expuesto los músicos hacen 1000 variaciones alrededor de él.

Me fijo y voy entendiendo.

Y de local a local nos vamos a otro de los lugares favoritos de Tete.

Otro jazz club mítico de Barcelona, el Harlem.

Aquí encontramos a Horacio Fumero, argentino y contrabajista

con Tete Montoliu durante más de 20 años.

Yo me vine a Europa. Estuve unos años por el norte de Europa

y luego, cuando vine parar aquí, para estas tierras,

estuve en Valencia un tiempo tocando en un club fantástico

llamado Los tres tristes tigres. Entonces un día estaba en casa

muy tranquilamente y sonó el teléfono...

y me dijo hola. Y preguntó si era yo.

Me dijo que era Tete Montoliu.

Quería probarme, quería ver si yo podía funcionar para lo que él hacía.

Fui a su casa, tocamos un rato

y al cabo de un rato pues...

término, cerró, paró y me dijo que me fichaba.

Él usaba mucho lenguaje futbolístico.

(Música)

La afición de Tete por el fútbol y su predilección por el Barça

forman parte de ese personaje que llegó a ser Tete Montoliu.

Era habitual encontrarle en el Camp Nou en días de partido

y se dice que en más de una ocasión

se había llevado una radio a sus conciertos

para escuchar el fútbol incluso mientras tocaba en el escenario.

Poco a poco voy conociendo un Tete

con un sentido del humor muy especial.

Pero a la vez con un carácter muy fuerte

tanto a nivel personal como sobre el escenario.

Jamás se me habría ocurrido a mí preguntarle qué iba a tocar.

Subíamos al escenario y Tete empezaba a tocar.

Hacía a veces cosas muy raras.

Tocaba como muy rápido muy rápido muy rápido y se pegaba en la mano

y seguía tocando por allá.

Quiero decir que le gustaba... como sorprenderse...

entonces, lo del repertorio, o aquello que dices de las tonalidades,

que a veces cambiaba las tonalidades de los temas...

Él lo daba por hecho.

Si tú estabas en el escenario era porque podías...

hacerlo... o te espabilabas.

(Música)

Tenía esto... Tenía espontaneidad. Pero era una espontaneidad...

fabricada, digamos. O sea...

No se ponía apoyo, digamos.

Salía como a ver qué pasa.

Entonces esto, sus fraseos, su manera de tocar,

él tenía en algún punto, un toque...

En el touché del instrumento había un punto latino.

Tete era muy buen...

Tocaba muy bien salsa. De hecho su mujer era cubana.

De ella, de la primera esposa de Tete Montoliu,

ya me había hablado Lluís Cabrera

cuando me respondió a la pregunta obligatoria del programa.

La mitad invisible de Tete Montoliu...

es...

los discos que hizo con Pilar Morales de boleros.

Esa es.

Ahí está el gran quid de Tete Montoliu.

Se juntaron dos personas... una catalana y una cubana,

por lo tanto Cataluña ha tenido una relación enorme con Cuba

y se cruzaron, se juntaron y dieron a luz a Nuria que es una belleza

y una persona súper inteligente. Es el amor la cara invisible de Tete.

Tenía más.

Tenía máscaras Tete.

Pero esta es...

la invisible de la que nadie habla nunca.

Me aprovechó una vez más del archivo de la casa

para acceder a esas famosas canciones.

(Música)

Es la verdad.

No quiero pensar que haya sido...

Y no deja de sorprenderme que lo más preciado de un jazzman

tan reconocido sea, precisamente, un disco de boleros.

Muchos años más tarde, casi al final de su vida,

Tete repitió la fusión del jazz con los boleros.

Esta vez con Maite Martín.

Una voz ya entonces famosa del mundo del flamenco.

De decirte siempre,

pero siempre siempre...

Una de las fusiones más interesantes del jazz

es con la música latina y con el flamenco.

Es una fusión que es bastante natural.

De hecho hay aportaciones enormes de músicos cubanos

que van a Estados Unidos, u otros que se quedan,

pero ya hay un trasvase...

De hecho es que Estados Unidos y Cuba están ahí...

Yo creo que es una de las bases más interesantes

para exportar nuestro jazz.

Tras varios días mirando archivos y escuchando discos de Tete Montoliu

me parece que se atrevía con todo.

Pero me cuentan que los suyo siempre fue el bebop.

El bebop es romper con lo establecido y crear algo...

Es como el punk del rock, digamos, en su momento,

pero aplicado al jazz.

Romper con todo, aparentemente, desde la rebeldía,

pero también desde un concepto que liga, que se asocia,

con el movimiento de pintura abstracta.

No todo es lo que se ve sino lo que uno quiere ver...

o quiere oír.

-Él se consideraba intérprete. Siempre.

Tiene seis u ocho temas propios, pero si los escuchas es bebop.

Es decir, su gran pasión, lo que a él le motivaba,

era la época de el bebop.

La época que sigue a lo que es el swing, digamos,

la de las grandes Big Bands,

cuando los músicos de estas Big Bands se reúnen en clubs

y ya no tienen que estar atados al atril y a la partitura

y entonces tocan lo que les da la gana.

Y a partir de ahí él es esta onda. Es un boper.

(Música)

Esa sensación de libertad que tiene el jazz en general,

y el bebop en particular, tiene su contrapartida.

Los conciertos de jazz acostumbraban a ser a altas horas de la noche,

en locales pequeños, oscuros y muchos de sus músicos

tienen una leyenda relacionada con el alcohol y las drogas.

Hoy las cosas han cambiado bastante.

El jazz ha pasado a menudo a escenarios más oficiales

y quedan pocos locales especializados.

Vengo al Jamboree

uno de los referentes del jazz en Barcelona

y con programación diaria todos los días del año.

Me pregunto cómo eran los lugares en los que tocaba Tete.

Él tocaba en un club,

que en realidad era un bar muy pequeño,

que se llamaba l'Eixample y recuerdo que tocaba allí muy a gusto.

Recuerdo que la cara de satisfacción que ponía al tocar allí...

Era un lugar donde el público estaba muy próximo.

Curiosamente, el Palau de la Música, cuando tocaba Tete,

siempre estaba lleno a desbordar

y en este local eran cuatro gatos

que no se enteraban de que estaba Tete allí

y lo hacía cada semana.

Josep Puig me cuenta que Tete

se sentía más valorado en otras ciudades que en la suya

y que solía lamentarse de que en sus recitales

la mayor parte del público fuera extranjero.

Lo sabe porque tiene uno de esos oficios

que a mí me parecen poéticos pero que, sin embargo,

pasan casi desapercibidos. Es afinador de pianos

y fue el último afinador de Tete Montoliu.

Normalmente se afina una vez al año un piano.

Es más que suficiente para un uso particular doméstico.

Y se afinan con mucha frecuencia los pianos de escenario,

los pianos que están en sitios públicos.

Pero su propio piano...

inusualmente me lo hacía afinar con bastante frecuencia, cada tres meses.

En este sentido sí que era muy exigente

y quería el piano bien afinado.

Le lanzo la pregunta del programa:

cuál es para él la mitad invisible de Tete Montoliu.

Su instrumento sin duda.

Para él el piano era su herramienta de trabajo.

No hay otra explicación que esa.

Él tenía un Yamaha convencional.

Un media cola Yamaha. No es una gran maravilla de piano.

Sin duda alguna no era el piano que él se merecía.

Se merecía mucho más.

-Tete Montoliu, como compositor, nunca destacó

porque él tampoco quiso destacar.

Yo creo que sí tiene un tema propio, de autoría propia,

es un tema que se llama "Jo vull que m'acariciis",

"Yo quiero que me acaricies"

que es uno de los pocos temas que él compuso

y que luego han quedado ahí.

Un tema que también refleja...

la parte sensible y romántica,

pero intensa, que tenía Tete.

(Música)

Tete es una leyenda del jazz.

Pero no debió ser nada fácil para él

seguir el camino que se había marcado.

En su juventud

el jazz era una música estigmatizada por el franquismo

y solo unos pocos se decidían a seguirlo.

Y Tete fue uno de estos rebeldes...

a los que el jazz les pudo más...

y también, el hecho de ser ciego,

en su caso, también le ayudó.

¿Por qué? Porque a diferencia de sus compañeros

no podía leer partituras y no podía hacer arreglos.

Al no poder ver tenía que memorizar toda la música.

Los grandes del jazz, como el propio Tete,

siguen vivos gracias a las grabaciones

y a los que siguen su música. Pero, ¿cuál es el futuro del jazz?

Nada mejor que preguntarle a un neófito

con tanto talento como Joan Solana.

Él está en el mundo del jazz desde niño

y le queda mucho camino por delante.

Queremos saber si el jazz que conoció Tete

es el mismo que escuchamos hoy, si suena igual

y si se improvisa de la misma manera.

Tenemos mucha... o demasiada información.

Para mí tocar standards de swing

no tiene el mismo sentido ahora que en los años 30.

Nadie conoce estas canciones.

Sí que son la base del lenguaje de la música

que tocamos los músicos de jazz pero no tiene...

No es lo mismo tocar esas canciones antes que ahora.

Lo que pasaba antes, si se tradujera ahora,

es que nosotros cogiéramos temas de los 40 Principales

e hiciéramos jazz con esos temas,

pero el problema es que la complejidad armónica

que tenían los temas de swing de los años 30

es mucho más compleja que un tema...

de la lista de grandes éxitos de ahora.

A nivel artístico no es tan interesante, a lo mejor.

Le pedimos a Joan que improvise sobre un tema actual

y escoge uno de Oasis: "Wonderwall".

Esto sería la armonía.

(Música)

Y cada...

la melodía...

Etcétera etcétera. Que seguro que todos conocéis.

y dentro de cada acorde hay una escala.

Y combinando las escalas...

Simplemente tienes que crear una nueva melodía

a partir de la nada... de tu imaginación.

(Música)

No puedo evitar preguntarme qué diría Tete

de este futuro del jazz que ya es presente.

De hecho nos hemos encontrado en el archivo su respuesta

a lo que podría ser para él la mitad invisible del jazz.

Ha sido un programa atípico.

De la literatura al jazz,

del jazz a los intérpretes más allá de las obras concretas

y de allí a Tete Montoliu, uno de los grandes.

He disfrutado conociendo a este artista,

su personalidad única,

y además lo hemos pasado muy bien porque ha salido todo improvisado,

como el mismo jazz.

(Música)

(Música créditos)

La mitad invisible - Tete Montoliu: improvisación

19 dic 2015

Los últimos 126 programas de La mitad invisible

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios