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La huella del crimen - El caso de las envenenadas de Valencia - ver ahora
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Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

La historia de un país es también la historia de sus crímenes,

de aquellos crímenes que dejaron huella.

Campana sobre campana, y sobre campana una.

Asómate a la ventana, verás al niño en la cuna.

Belén, campanas de Belén, que los ángeles tocan,

que nueva nos traéis.

Recogido tu rebaño, ¿a dónde vas, pastorcillo?

Voy a llevar al portal requesón, manteca y vino.

Belén, campanas de Belén, que los ángeles tocan,

que nueva nos traeréis.

Campana sobre campana,...

¿Cuánto es? -15 pesetas.

Tenga. -¿Y usted?

Cuarto de mollejas.

-Este año, la campaña ha sido un éxito.

La verdad es que la gente se ha volcado.

-Por lo menos, que esa pobre gente

pueda pasar una navidad como Dios manda.

¿Usted qué desea? Hablar con la señora.

Está ahí dentro. ¡Adela, preguntan por ti!

¿Quién es?

¿Qué quieres?

Estoy buscando una casa para servir.

Y me han dicho que ustedes necesitan una criada.

¿Tienes referencias? Aquí, en Valencia,

sólo he servido a una señora anciana que falleció.

Por eso busco trabajo. También he servido en Castellón.

Bueno, espera un momento que acabo y ya hablaremos.

Pobrecilla, voy a darle trabajo.

Armónica de afilador.

¿Quién es la última? -Servidora.

¿Quiere algo más? -Sí, póngame una libra de blanqué.

Perdone un momento.

¿Cómo está? Bien, tranquila.

Ahora se ha quedado dormida. Vuelve con ella.

No te separes ni un minuto. Yo acabo de despachar y cierro.

Sí, señor.

Pilar.

Voy, señora.

Pilar.

Pilar, estoy mal. Llama a mi marido. Ahora viene. Está despachando.

¿Quiere otra taza de hierbas? Dile que venga, que venga.

Muchísimas gracias.

Gracias.

Gracias.

¿Marco, puedo dejar esta caja por ahí?

Buenos días.

Adiós.

¿Por qué has abierto la tienda? Tenía la casa ya hecha y...

Pensé que no había que descuidar el negocio.

¿Y esa ropa?

De la señora. Creí que podría aprovecharla.

La pobre ya...

Tiene el desayuno preparado en la cocina.

Pilar, tengo que hablar con usted.

¿Qué ocurre? Es necesario que se vaya.

¿Pero, por qué? ¿Pero, qué he hecho mal?

Tiene que irse. Ahora mismo. Pero, señor...

¡Nada! Ahora mismo.

Sí, señor.

Como usted mande.

¿Pero, cómo me voy a ir ahora? ¿Y mi baúl?

¿Su baúl?

Bueno, ya se lo mandaré donde usted diga.

Está bien.

Timbre.

Hola, Pilar. Hola, Paquita.

¿No me digas que te han despedido otra vez?

Me acaban de poner de patitas en la calle.

Anda, pasa.

Ala, niños, id al patio a jugar.

Y no me dio más explicaciones. Con lo que yo quería a doña Adela...

¿Pero, la querías?

¿Cómo no la iba a querer con lo buena que era conmigo?

Regalaba siempre sus vestidos usados, viejos,

me dejaba oler sus frascos de colonia.

¿Pero de verdad era buena contigo?

Sí, muy buena. Nunca se enfadaba cuando yo estaba de mal humor.

Los domingos insistía para que saliera y no me quedara en casa.

A veces, incluso, se sentaba en la cocina y se ponía a charlar conmigo.

Le hacía gracia la ilusión que yo ponía en el ajuar.

Bueno... Pero si tu no te vas a casar nunca,

me decía siempre.

Tu también te portaste muy bien con ella.

No te separaste de su cama mientras duró la enfermedad.

Mujer, era mi obligación.

Lástima que no te hayas casado. Con lo que te gustan los niños...

Y todavía puedo hacerlo.

Pero si no te he conocido ningún novio desde aquel.

¿Cómo se llamaba? Hace tanto...

Será que no he encontrado todavía ninguno que merezca la pena.

Ramón. ¿No se llamaba Ramón? ¿Le has vuelto a ver? ¿Se casó?

Hace mucho que lo tengo olvidado. Con lo buena ama de casa que serías.

En fin... Dios da pan a quien no tiene dientes.

Quédate a dormir si quieres.

¿O qué piensas hacer ahora?

Mañana es jueves. Iré al baile para preguntar para una casa.

A ver si esta vez aciertas y tienes más suerte.

No, Paquita. Se cambia de amos pero no de suerte.

Le están buscando como el cuanto desde quiere.

Ay campanera, aunque la gente no quiera.

Tú eres la mejor de las mujeres porque te hizo Dios su pregonera.

Por qué se para la gente na más la ven pasar,

por qué a la alondra valiente que hasta la frente echa "patrás".

Dicen que soy perseguido que anda escondío, la viene a ver.

Cuentan que amante espera, la campanera, con la roda de las 3

Trae la corona de gloria, porque el revelo del desvelo por amores.

Con el rodal en la noria, tampoco en velo toca el cielo de colores.

Ay, campanera, desde el amante que espera.

Con la bendición de los altares como manda Dios, tu compañera.

Ten, a ver si no me haces quedar mal.

Ya verás como todo irá bien.

Nunca te lo pagaré bastante, Aurelia.

Reloj.

Gracias.

Pilar, vaya a ver si se han acostado los niños.

Sí, señora.

No parece mala chica. No, pero me parece un poco seca.

Uf, por que poquito.

Ala, niños, cada uno a su cama.

Yo tuve un novio en mi pueblo. A veces me acuerdo de él.

Tengo unas ganas de tener otro... Ningún hombre merece la pena.

Yo espero encontrar a uno que me quiera de verdad.

¿Tú tienes algo hecho? De ropa, quiero decir.

Lo voy haciendo poco a poco. ¿Y alhajas?

Alguna. Qué suerte.

Yo llevo cuatro años sirviendo y ni para un pañuelo tengo.

Pero los señores son gente importante, y eso da tono.

Don Manuel, a parte de ser médico, es coronel.

A veces, me paro a pensar en cómo será mi casa

y cómo será mi marido y mis hijos, y las cosas que tendré

y cómo lo organizaré todo. ¿Tú nunca lo haces, Pilar?

Sí, pero ahora déjame dormir. ¿Apago ya?

Sí. Por mi, sí. Estoy más cansada...

¿Irás al baile el jueves? Sí, pero ahora déjame en paz.

Reloj, no marques las horas, porque voy a enloquecer.

Ella ser irá para siempre, cuando amanezca otra vez.

No más nos queda esta noche, para vivir nuestro amor.

Y tú tic tac me recuerda mi irremediable dolor.

Reloj, detén tu camino, porque mi vida se apaga...

Hay uno que me está mirando.

Ella, la estrella que alumbra mi ser.

Yo, sin su amor, no soy nada. Detén el tiempo en tus manos...

¿Bailas? Bueno. Guárdame el bolso.

Haz esta noche perpetua.

Para que nunca se vaya de mi, para que nunca amanezca.

Detén el tiempo en tus manos, haz esta noche perpetua,

para que nunca se vaya de mi, para que nunca amanezca,

para que nunca se vaya de mi, para que nunca amanezca.

Me da miedo hacerme demasiadas ilusiones.

Pero creo que esta vez va en serio. Es tan cariñoso conmigo...

No voy a parar de rezar a San Antonio

para que todo me salga bien.

¿Te imaginas a un chico como Eusebio

diciéndome que si quiero ser su novia?

Ay, Pilar, sería tan maravilloso...

Dejar eso y cuidar sólo de mi casa, mi marido, nuestros hijos,...

Pilar, reza también tú por mi, que luego pediremos al santo por ti.

¿No sales? No.

Bueno, que lo pases bien.

Adiós.

Lo trajeron ayer por la tarde. ¿Cuándo te lo vas a llevar?

Pronto. Ahora voy a coger unas cosas.

Oye, Pilar, ¿puedes quedarte un momento con los niños,

que voy a un recado? Sí.

Vuelvo enseguida.

Niños, ahora vuelvo, eh. Sí, mamá.

Adiós.

¿Cómo estás, Aurelia? -No sé que me pasa, señora.

El resfriado ya se me quitó. Me duele muchísimo el estómago

y estoy como hinchada.

El señor está a punto de llegar, le diré que pase a verte.

Pilar, hágale a Aurelia una manzanilla.

Sí, señora. La cena estará enseguida.

Huele muy bien. Ah, que Aurelia no coma nada.

A ver qué tal le sienta la manzanilla Sí, señora.

(Radio): "Ama Rosa", con la gran compañía de actores de Radio Madrid

y la reaparición en España del popular actor hispano americano

Doroteo Martín.

"Ama Rosa", una serie radiofónica

original de Guillermo Sutier Cassaseca.

Hoy, el hervido me ha salido buenísimo.

(Radio):La obra que conquistó el corazón de las mujeres americanas.

Una producción de...

Qué pena que no hayas podido probarlo.

¿Necesitas algo? Si ves a Eusebio, ya sabes.

(Asiente). ...Encabezando un reparto

de primeras figuras de la radio española.

Con Julio Varela como narrador, y la colaboración extraordinaria de...

Bueno, hasta luego. Adios.

...de Pedro Pablo Ayuso.

Hola, Eusebio. Hola. ¿Y Aurelia?

Está enferma. Hoy no puede salir, me ha dicho que te lo diga.

¿Qué tiene? Debe ser una indigestión.

La semana que viene os veréis si Dios quiere.

Vaya faena. Yo me voy al baile.

¿Por qué no te vienes conmigo? No, sin Aurelia no me apetece.

Pero si no tiene nada grave. Anda, ven conmigo, nos divertiremos.

Prefiero volver al barrio. Como quieras.

Bueno, saluda a Aurelia y que se mejore.

Adiós, Pilar. Adiós.

Realmente, los síntomas son muy extraños,

vómitos, hinchazón, inapetencia,...

Yo creo que lo mejor será ingresarla mañana en el hospital.

Pobre Aurelia.

Hola, Pilar. Buenas tardes.

Que pronto vuelves. Quiero hacer compañía a Aurelia.

Muy bien.

Gracias.

Pilar, he pensado que desde que está Aurelia en el hospital

usted debe tener demasiado trabajo, y quizá yo podría buscar una chica

para que viniera a ayudarla unas horas.

No, no, señora, no, no hace falta. Además, a mi la casa me gusta mucho.

El invierno está siendo muy frio. ¿Tiene usted abrigo?

Acérquese al armario y ábralo.

A la derecha.

Coja el abrigo marrón.

Pruébeselo a ver como le está.

Se lo regalo.

Gracias, señora, pero no lo quiero. Pero Pilar, si le está muy bien.

Arreglándolo un poco... Además, es casi nuevo.

No lo quiero, señora. Si no manda nada más, me voy.

Tengo que ir a la compra.

Campanas.

Campanilla.

Hola, Pilar, cuanto tiempo sin verte. Buenas tardes.

Pasa.

Hola, hermana. Hola, Pilar. Ven.

Mira, Pilar, te va a gustar. Está quedando precioso.

Parece que está bordado por los ángeles.

¿Te gusta? ¡Qué relieve!

Ya hemos empezado el otro juego.

Podrás venir a recogerlo todo muy pronto.

Tengo unas ganas...

¿Está sor Encarnación?

Sí, precisamente, acaba de llegar de tu pueblo.

¿Podría verla un momento? Está en la cocina.

Puedes pasar a saludarla.

Adiós, hermana. Adiós, Pilar.

Hola, Pilar, me alegro de verte. Buenas tardes, sor Encarnación.

Mira, estas naranjas son de la huerta del tío Vicente.

Siempre guarda las mejores para nuestra orden.

¿Quieres una? No, gracias, hermana.

Guárdatela y te la comes luego. ¿Vio usted a mi padre?

¿Cómo está? Yo le encontré muy bien.

¿Preguntó por mi? Le conté que estás colocada

en una casa muy buena. Sigues en la carnicería, ¿verdad?

Sí. Pero no preguntó por mi.

Está muy preocupado por el arreglo de la casa.

Y le vino muy bien el dinero que le enviaste.

O sea, que cogió el dinero y ni las gracias.

Compréndelo, Pilar. Tu padre es muy mayor,

pero te quiere, de eso puedes estar segura.

¡Qué me va a querer! Llevo sirviendo desde los 12 años

y jamás ha preguntado por mi, pero el dinero bien que lo coge, eso sí.

Pero Pilar, es una obra de caridad que haces, y además, como quedamos,

una pequeña cantidad la reservamos para socorrer a otros más necesitados

Estoy harta, hermana. Me cuesta mucho esfuerzo ganar ese dinero.

No pienso mandarle a mi padre ni una sola perra más.

No te pongas así, Pilar. Te prometo que la próxima vez que vaya,

tu padre tendrá un detalle contigo. Déjalo de mi cuenta.

Lo siento, hermana. Volveré a por el resto de mi ajuar.

Pero a mi padre no le pienso mandar ni un solo céntimo más.

Eres injusta, Pilar. Bueno, ahora estás muy nerviosa,

pero cuando te calmes, lo verás todo distinto.

Adiós, hermana.

Ya sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras.

Lo más extraño de todo, Drau,

es que se está repitiendo lo mismo que pasó con la cocinera.

Primero, resfriado, después, los vómitos,

la hinchazón, las diarreas,... Yo lo que pensé al principio

es si tuviera que ver con algo que hubiera comido,

pero no puede ser, todos comemos lo mismo, incluso los niños.

La única comida que no hacemos en común es el desayuno.

Hoy he ido a ver a la cocinera al hospital

y ya tiene los brazos y las piernas paralizadas.

Drau, temo que a Isabel le pase lo mismo.

Anda, vamos a verla.

Para mi que es una polineuritis. Lo que hay que descubrir es la causa

porque la enfermedad avanza. La veo muy hinchadas las muñecas.

En fin, cuando tengamos los análisis,

veremos si se puede sacar algo en limpio.

En cuanto los tengas, llámame. Dentro de 3 días.

Me dijeron que estarían el martes. Y muchas gracias, Grau.

Quizás, estoy abusando de nuestra amistad,

pero es que no entiendo lo que pasa. Nada, hombre, nada. Tú llámame.

Somos amigos y colegas.

Hola, Aurelia. ¿Cómo estás? ¿Mejor? La señora te echa mucho de menos.

Ahora lo hago yo todo. Es para que no busquen a otra chica.

Vete.

¿Pero qué le ocurre?

He tenido un sueño y se que eres mala.

No quiero volverte a ver nunca. Márchate.

¿Pero qué te he hecho yo? Vete, no quiero volverte a ver, vete

Volveré en otro momento que esté más tranquila.

Adiós, Aurelia. Que te mejores.

Es ella, esa mujer. Nunca me gustó. Vamos, Isabel, cálmate.

No te encuentras bien y estás nerviosa.

Ya verás como pronto, pasará. Dila que se vaya.

Ella tiene la culpa de todo, de todo. Trata de dormir un poco.

Y el príncipe al verla, se enamoró locamente de la muchacha.

Si quieres casarte conmigo, le dijo, tendrás que pasar por 3 pruebas.

Pilar.

¿Quiere que le prepare ya la cena, señor?

Sí. A la señora no le prepare nada. Vamos, niños, a dormir.

Adiós. Adiós, hija.

Hasta luego. Adiós, hasta mañana.

Adiós, papá. Adiós, hijo.

Buenas noches. Buenas noches.

Pilar, a usted le gustan mucho los niños, ¿verdad?

Sí, señor.

Y en la casa en la que trabajaba antes, ¿no había niños?

No, era un matrimonio sin hijos.

¿Y por qué dejó la casa? Era mucho trabajo.

Tenía que ocuparme de la casa, de la carnicería,...

Ah, ¿tenían una carnicería?

Sí, Casa Pascual, en la calle Santo Tomás.

¿Qué desea el señor? No tengo prisa.

Quiero hablar con usted en privado.

Hola, Isabel.

Muy bien. No has tomado nada, ¿verdad?

Aunque Pilar te ofrezca algo,

tú no tomes nada hasta la hora de la comida.

Cuando venga del mercado y recoja la bandeja,

diles que no tenías hambre y por eso no te lo has terminado todo.

Hasta ahora.

¿Qué hace aquí? Estaba limpiando el despacho, señor.

¿No ha ido a la compra? No, ha ido la portera.

¿Le ha gustado el desayuno a la señora?

Sí, sí.

Es que hoy no he podido prepararlo yo.

Tenía un poco de fiebre y me he quedado en la cama.

Por eso le pedí a la portera que hiciera el desayuno

y que fuera a la compra.

Pilar, queda despedida. Coja sus cosas y márchese.

¿Pero, por qué me despide usted, señor?

Si repasa su actuación en los últimos días, lo comprenderá.

De todas formas, cuando le haga falta,

daré buenos informes de usted.

Timbre.

Ya voy.

Dígame. ¿Pilar Prades expósito?

Sí, está aquí. Tiene que acompañarnos a la comisaria

¡Pilar!

¿Qué ha pasado, qué has hecho? Nada.

Vamos, Pilar, llevamos muchas horas.

Se desenterró el cuerpo de la señora Pascual

y se encontró arsénico en su cadáver.

Y gracias al doctor Juncosa, hemos podido detener a tiempo

el envenenamiento de su mujer y su criada.

Está muy claro que sólo tú has podido ser.

¿Por qué no me lo cuentas todo de una vez?

Dime, ¿qué veneno utilizaste?

¿Quieres una? No.

Las aspirinas, no, por favor.

¿Qué te apetecería tomar?

Café, un poco de café.

Si me lo cuentas todo, haré que te traigan uno bien cargado.

Yo quería a doña Adela. Trabajaba demasiado.

No paraba entre la tienda y la casa.

Yo tenía que descansar.

Una vez se puso enferma, se quedó todo el día en la cama.

Yo pensé que unos días de descanso le vendrían bien.

¿Y la señora Juncosa, también necesitaba descansar?

Era muy exigente conmigo. Una vez se me terminó el azúcar.

Tenía que llevarla el desayuno y no tenía azúcar.

Busqué entre los botes de la despensa,

encontré uno que sabía dulce.

Se lo puse en el café, para que no notara mi falta.

¿Qué ponía en la etiqueta del tarro?

No se leer, señor.

Vamos. Vamos, Pilar.

Dime, ¿por qué mataste a doña Adela? ¿Y por qué has querido envenenar

a la señora Juncosa y a tu compañera Aurelia?

Yo no he matado a nadie.

Yo quería a doña Adela.

Y a Aurelia y a doña Isabel.

Fue esto lo que utilizaste para endulzar el café, ¿verdad?

"Mata hormigas, Diluvión".

Firma. ¿Y el café?

¡Déjate de cafés y firma! No.

¿Y si te traigo el café?

No, firmar, no.

¿Quieres que vuelva Merino?

Tú lo has querido.

(Voz en off):El gobierno del caudillo, desde el primer momento,

ha demostrado un constante y profundo interés

por todas las vicisitudes de estas sucesivas viradas,

(Grita). ...Capitosas,...

Y ha puesto todo su esfuerzo.

Y el mantener un contacto constante con nosotros,

que mañana se verá representado

por el hecho de que varios ministros del gobierno vendrán a Galicia,

para reunirse con nosotros...

Firma.

El señor Catalá. -Que pase.

Buenos días. -Buenos días.

Siéntese, Catalá. -Gracias.

Ante todo, permitamé que le felicite por la entrega y dedicación

con que a trabajado usted ese asunto de la envenenadora,

a pesar de haberle correspondido en turno de oficio.

Gracias. -Usted dirá.

Puede imaginar a lo que vengo.

El caso de Pilar Prades ya está sentenciado.

Sí, ya se me ha notificado la confirmación del Supremo.

Por eso vengo. Está en sus manos desaconsejar la ejecución.

Una pena de muerte sin pruebas claras me parece terrible.

No tengo ninguna duda sobre la responsabilidad de la sentenciada.

Se que el proceso ha terminado y no vengo a discutir absolutamente nada.

Le recuerdo tan solo que no hubo una sola prueba concluyente

de que Pilar hubiera suministrado veneno a las víctimas.

Se encontraron restos de arsénico. Y ahí está su confesión.

Conoce muy bien que sólo hubo pruebas de existencia de arsénico

en el caso de la única fallecida, es decir, Adela Pascual.

Y que no se investigó si hubo otros culpables o se trató de un suicidio.

En cuanto a su confesión, también sabemos como se obtuvo.

¿Qué quiere decir? -Durante 36 horas,

la alimentaron tan sólo con 7 tabletas de aspirina.

Y además, los policías se negaron a declarar como testigos

en el juicio oral. -Eso son detalles...

No diga que no le concierne. Ahora no se trata de una sentencia.

Se trata de la vida de una persona.

-Catalá, a mi no me cabe la menor duda

de que Pilar Prades envenenó a esas mujeres.

Es más, hasta los móviles están claros.

Envenenó a la carnicera para quedarse como mujer del negocio y de la casa.

Perfecto. La criada que trata de suplantar a su señora.

¿Y el caso de la señora Juncosa? Pilar, una analfabeta,

tratando de convertirse nada menos que en la esposa

de todo un docto de medicina y oficial del ejército.

No es demasiado lógico, ¿no cree?

Reconozco que, hasta para mi,

es confusa la personalidad de mi defendida.

Le propuse que se declarara culpable y que encontraríamos atenuantes,

pero se negó. Insistía e insiste en su inocencia.

Por todo ello, en tales circunstancias, sólo pido clemencia.

Pido un informe favorable al consejo de ministros.

Amigo Catalá, la mentalidad de quien comete un crimen escapa siempre

a la comprensión de una persona normal.

Yo, en conciencia, no puedo apoyarle.

Pero siempre queda una posibilidad de gracia por parte del jefe del estado.

Lo siento. No puedo hacer más.

(Ejecutar a una mujer es mucho peor que hacerlo con 30 hombres.

Tendríamos que exigir no ejecutar nunca a una mujer).

¡Eh, Antonio!

Sube.

(Con lo bien que estaba yo en la plaza del pueblo,

con el puesto de caramelos

y los niños que venían después de la escuela.

Dios mío, quien me mandaría a mi meterme en esto).

¡Ay, señorita, que me van a matar, señorita!

Todavía puede llegar el indulto, Pilar.

No va a llegar, señorita, no va a llegar, señorita.

Ay, señorita, que me van a matar. Ay, señorita.

Ay, señorita.

Hija mía, has confesado y comulgado.

Ya estás en condiciones de ser recibida por Dios, nuestro señor,

si él te llama a su lado. Ahora, quisiera pedirte

que tus ahorros y todo lo que tengas lo dejes a nuestra orden

para misas por tu alma. Yo no necesito misas, padre.

Yo necesito vivir.

Vivir.

Y si me matan, quiero que mis cosas se las den a mi amiga la comadrona,

que se la han llevado a la prisión de Gandía.

No puede dejárselas a esa mujer. Todo debe quedar aquí.

Puede presentarse algún pariente.

Yo no tengo a nadie.

No tengo a nadie.

He dispuesto que nadie use el teléfono. Pueden llamar del Pardo.

Esperaremos un poco, pero me temo que no hay nada que hacer.

¿Qué pasa? ¿Qué no va a llegar el indulto?

Reloj.

No me mate.

Yo no he hecho nada. No me maten, yo soy inocente.

¡Soy inocente!

No me maten.

Esperemos un momento más.

¡Ya es de día! ¡Si no se hace esto de una vez, yo me voy!

¿Por qué tienes tanta prisa? ¿Por qué me quieres matar?

¿No tienes una madre o una hija?

No puedo hacerlo, ¡no puedo hacerlo! ¡Déjenme ir!

¡Déjenme ir!

Déjenme ir. -Tranquilo, ven con nosotros.

¿Qué me van a hacer? -Nada, tranquilo, tranquilo.

A Sandro Rosell, expresidente del Barcelona,

más o menos lo mismo.

Está en la cárcel por blanquear dinero y allí va a seguir,

porque también le han denegado la fianza.

En cambio, a Villar, expresidente de la Federación Española de Futbol,

le han dicho que sí: podrá salir,

pero antes tendrá que pagar una fianza de 300.000 euros.

Procedamos.

Como si de un estreno de cine se tratara,

Vamos, Pilar, ya no hay remedio. Ay, señorita,

no han faltado los focos, las cámaras

o incluso un buen atril.

Aunque el escenario no era nada cinematográfico,

los juzgados de instrucción de Pozuelo de Alarcón.

que me van a matar como a un borrego.

No era para menos, hoy declaraba Cristiano Ronaldo,

Se valiente, vamos.

aunque esta vez la estrella del Madrid,

prefería esquivar los focos.

El portugués ha declarado en calidad de investigado

por cuatro delitos contra la Hacienda pública.

La fiscalía le acusa de defraudar casi 15 millones de euros ,

entre 2011 y 2014.

(Grita).

Cree que el jugador tendría que haber tributado

en suelo español desde 2010,

cuando trasladó su residencia fiscal a España

tras ser fichado por el Real Madrid.

Según la fiscalía, para no pagar impuestos aquí,

simuló ceder sus derechos de imagen a una sociedad de las islas vírgenes

¡No! ¡No!

de la que era socio.

Más de 200 periodistas han estado pendientes de la entrada,

pero sobre todo de su salida,

cuando estaba previsto que hiciera una declaración ,aunque

finalmente ha dado plantón.

¡Nooo!

"Ahora mismo está camino de su casa".

¡Nooo!

Ni una palabra en público.

Sí lo ha hecho por escrito, en un comunicado,

¡No!

donde el jugador se ha limitado a decir

que no ha defraudado a Hacienda

ni ha tenido la intención de evadir impuestos.

El portugués le habría dicho a la jueza

que si no fuera quien es no estaría estaría en esta situación.

De hecho, él siempre ha dicho que su éxito le ha pasado factura.

"Me tienen envidia porque soy rico, guapo y un gran jugador".

Ahora la jueza tiene que valorar si hay indicios de delito.

En ese caso volveremos a tener a un astro del balón,

en el banquillo.

Hace unas dos horas ha finalizado el plazo

para que la Generalitat de Cataluña devolviera 44 piezas de arte

al Monasterio de Sijena, en Zaragoza.

Esas obras de arte sacro están en el Museo de Lleida,

porque hace 34 años las compró la Generalitat.

Pero en 2015 un tribunal de Huesca

declaró nulo el contrato de compra-venta.

Cataluña ya le devolvió a Aragón 51 obras de menor valor

y esta noche acababa el plazo judicial

para que entregara el resto al Monasterio de Sijena.

Pero esa entrega no se ha producido,

y el contencioso sigue sin resolverse.

Si la Generalitat no reintegra las obras,

la justicia podría enviar a la fuerza pública

Subtitulación realizada por Mercedes Escudero.

al Museo de Lleida para recuperarlas.

  • El caso de las envenenadas de Valencia

La huella del crimen - El caso de las envenenadas de Valencia

31 jul 2017

Pilar Prades entra como sirvienta en casa de un matrimonio valenciano dueños de una tocinería. La propietaria muere en extrañas circunstancias. Al intentar suplantarla es despedida y contratada de nuevo, por medio de su amiga Amelia, en casa de Isabel Juncosa; al poco tiempo ambas caen repentinamente enfermas, lo que levanta las sospechas de su esposo, médico y militar. Pilar es detenida e interrogada por la policía que la hace firmar su confesión. Pilar es condenada a muerte a pesar de que no hay pruebas concluyentes. Será la última mujer ejecutada a garrote vil.

Histórico de emisiones:

29/08/2012

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