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La galería - Alejandro Rojas Marcos - ver ahora
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(Música)

Grito: "¡Viva Andalucía libre!".

El alcalde de la etapa de esplendor de Sevilla

fue Alejandro Rojas Marcos.

Es fácil imaginar que, siendo un andalucista militante,

sintiera emociones especiales al ocupar un lugar preferente

en la expo 92 o en la inauguración del primer AVE español

que unía Madrid con Sevilla con parada en Córdoba.

Y, sobre todo, en el día a día, viendo el salto hacia el futuro

que daba su ciudad.

Ha vivido intensamente lo mejor y lo peor de la política.

¿De qué se siente usted más orgulloso en esta casa?

En el Congreso de los Diputados.

Como andalucista que soy, la verdad es que

haber sido el primer andaluz que gritó aquí ante el estupor

de las cámaras ¡viva Andalucía libre!

Blas Infante intentó dos veces llegar al parlamento. No lo consiguió.

Gritar viva Andalucía libre es mucho más importante...

cuando lo asesinaron, cuando le fusilaron.

Pero para mí eso es un gran honor.

Tengo también mi corazoncito.

Tengo mi pequeño honor no tan importante como ese.

He sido el único parlamentario, el único político

que aquí ha sido abucheado y pateado, cuando digo pateado

digo pateado... por la derecha y la izquierda simultáneamente.

Denuncié que el parlamento de España discriminaba, maltrataba Andalucía.

Todos se sintieron ofendidos.

-Y como compromiso con el andalucismo liberador de nuestro pueblo

grito ¡viva Andalucía libre! -¡Viva!

Por contar un momento de cierto orgullo.

Cuando llegó Batasuna a este parlamento

y por primera vez ocuparon su escaño.

Les tocó el turno.

Los demás portavoces consideraron conveniente silencio

ante las palabras de Batasuna,

pero yo iba inmediatamente detrás, cuando vi que el portavoz

de Batasuna...

hacía un canto a la paz porque se estaba debatiendo

sobre la guerra de Irak,

yo no me pude contener y le señalé con el dedo

diciéndole que no estaba legitimado para hablar de la paz.

-Ni usted ni Batasuna tienen la autoridad moral

para venir a esta Cámara, que representa la soberanía de España

a traer el mensaje de paz y solidaridad

al que ha hecho referencia.

-Entonces el presidente del Congreso me mandó callar, curiosamente.

Yo le desobedecí. No me callé.

Contesté al presidente que yo estaba hablando de esta manera,

aunque yo era diputado que representaba una parte

del pueblo andaluz,

porque el mayor número de muertos eran andaluces.

No por nada.

Las fuerzas de seguridad, Guardia Civil, etc.,

un gran número de andaluces.

Pero no por un patriotismo mayor que en otro sitio,

simplemente porque el paro era inmenso

y muchos entraban en la Guardia Civil, policía,

y acababan en el País Vasco.

Por eso la mayor parte eran andaluces.

También estoy orgulloso de haberme enfrentado a una realidad

que hacía sufrir a mi pueblo.

A mí me han contado, señor Rojas Marcos,

que después de debatir usted lo que dejo en el Congreso de los Diputados

de los Guardia Civiles y los policías andaluces que mataban

ETA en el País Vasco y en otros puntos de España,

en una plaza de Sevilla le sacaron en hombros.

Eso para mí fue el sueldo de un año.

Es equivalente al sueldo de un año.

Esas son las satisfacciones, las verdaderas satisfacciones,

de la política verdadera.

Las satisfacciones de la otra política...

Dicen la mayor parte de los políticos

que el mayor orgullo que puede tener un político,

el que más desea, es ser alcalde de su pueblo.

Usted llegó a ser alcalde de su pueblo.

Aunque su pueblo fuera Sevilla. De pueblo tiene poco.

Voy a defraudar.

A esos políticos...

No los voy a imitar. No.

Estoy muy orgulloso de haber sido alcalde de mi ciudad.

Muy orgulloso.

Pero en ese orgullo tengo un límite.

Lo limito a la realidad.

Aquello para mí fue un puesto de trabajo.

Cuando el ayuntamiento de Sevilla han decidido

que dar la medalla de la ciudad a los alcaldes,

a todos los alcaldes, uno tras otro,

yo he dicho que no. He sido el único que he dicho que no.

¿Y por qué? ¿No estoy orgulloso de ser alcalde de Sevilla?

Claro que sí. Orgullosísimo.

Pero eso de repartir medallas por tener un cargo público...

¿Pero eso cómo es?

Este señor ha sido un alcalde excepcional

porque ha tenido un problema grave, se merece una medalla.

Pero por ser alcalde una medalla... Hombre, por Dios.

Por ser alcalde, la medalla es ser alcalde.

¿Qué fue usted antes, socialista o andalucista?

Mi partido siempre fue socialista

aunque cambiara el nombre a andalucista.

Yo lo fui y lo soy.

Entendiendo por socialista, he tenido etapas radicales

y más moderadas.

Eso ha pasado en las mejores familias, ¿no?

Poder pasar de la moderación al radicalismo.

Y del radicalismo a la moderación.

Efectivamente, así.

Yo entiendo. El Partido Socialista en Andalucía

quería, de alguna manera, tener una hegemonía.

No ser el primero, ser el único.

Pero es que lo está consiguiendo. Hay que aplaudirle.

Yo no le aplaudiré porque no es mi gusto político,

pero hay que reconocer que se lo propusieron.

Hoy por hoy, el pueblo andaluz vota.

Van a estar 40 años gobernando en Andalucía.

¿Y eso a usted le produjo frustración en algún momento?

A mí la frustración política o la tristeza

es que un grupo de jóvenes universitarios en un momento dado,

en la primavera del año 65 ahora hace 50 años,

lanzamos una opción de poder andaluz.

Y nos equivocamos. No por haber hecho eso.

Yo lo volvería a hacer.

Nos equivocamos porque empezamos la casa por el tejado.

Creíamos que el pueblo andaluz iba a entender la utilidad

de un partido andaluz.

Al final, al cabo de 50 años, hemos decidido presentar

la dimisión al pueblo andaluz.

Llevamos 10 años en lo que el pueblo andaluz, claramente,

deja de manifiesto que no nos considera útiles.

Usted se ha quedado huérfano para votar.

Yo, hasta que no haya una opción exclusivamente andaluza,

yo votaré siempre en blanco.

Permítame que demos un salto atrás.

En el año 62 fundó usted un grupo político clandestino en Sevilla.

Desde el año 62 empecé a buscar gente a ver si podíamos buscar

un grupo político.

Tardé tres años.

A los tres años fuimos cinco y nos reunimos.

Empezamos a hablar.

Entonces allí empezamos a ver que, políticamente,

éramos demócratas. Estábamos en una dictadura.

Desde el punto de vista económico de la ordenación de la sociedad

nos sentíamos socialistas.

Estábamos en pleno capitalismo franquista.

El capitalismo más duro.

Constatamos que nos sentíamos socialistas.

Intelectualmente socialistas.

El tema cultural... religioso, etc., éramos liberales.

Absolutamente liberales.

Que estábamos en Andalucía.

Todo eso lo construíamos desde Andalucía.

Nos enfrentábamos a un pueblo que tenía las mayores cotas

de inmigración, analfabetismo, de paro, y ante eso,

vimos que la solución de todo eso era poder andaluz.

Veíamos lo que había ocurrido en Escocia, Argelia,

en la India, Cataluña, Euskadi.

Cuando un pueblo como pueblo se siente oprimido,

la respuesta es de poder. De poder a poder.

De poder de ese pueblo oprimido frente al poder de quien le oprime.

Y por eso nuestro eslogan de poder andaluz.

Que, por cierto, también es interesante de aquella época

que la primera vez que yo uso la palabra poder andaluz

en una entrevista en la ilustración regional,

el régimen ante la palabra que yo metía en una entrevista

diciendo que Andalucía lo que necesita es poder andaluz,

el régimen ante la palabra poder andaluz secuestró la revista

y la retiró de todos los quioscos. Una palabra subversiva.

El Partido Andalucista estuvo en la constitución

de la junta democrática en París. Efectivamente.

Yo fui el quinto miembro de la junta democrática.

La junta democrático se fundó lo que se llama en derecho,

la fundación simultánea, sino sucesiva.

Yo recibí un día una llamada de París,

que fuera urgentemente, que era algo importante.

No me lo podían decir. Yo fui allí.

Me encontré con Santiago Carrillo, Rafael Calvos,

me los presentó Antonio García.

Me hablaron de la junta democrática.

Ese era el embrión.

Para la clandestinidad nos dábamos una letra para hablar por teléfono

y no hablar nunca de nombres, ni de nombres figurados.

Sino de letras.

Entonces, la A era Rafael Calvo, la B era Santiago Carrillo,

la C Antonio García.

Luego habían decidido buscar un catalán y un andaluz.

Se trataba de, en su momento, entrar a negociar con las dos fuerzas

históricas de la República.

El PSOE y la Democracia Cristiana.

En principio se trataba de crear una plataforma.

Pensaron en un catalán y buscaron un socialista,

no del Partido Socialista porque había sido socialista histórico,

un abogado importante.

Tendría 60 años. Josep Andreu.

Era la letra D. Y la letra E, me buscaron a mí.

Tenía otra edad.

Estamos hablando del año 73. Tenía 32 años.

El PSOE estaba en otro grupo que era la plataforma...

Bueno, no... La plataforma se crea luego.

La junta nace así.

No hay otra plataforma.

La junta delega para que yo negocie con el PSOE

la integración.

Incluso le hacen a usted secretario de la junta.

Yo soy secretario de la Comisión permanente.

Yo propongo a la junta que la persona idónea para hablar con ella...

Ahí conocían a los históricos.

Enrique Mujica, Pablo Castellano. Era de lo que se hablaba, ¿no?

Yo decía que había alguien nuevo, joven, que valía mucho.

Que se llamaba Felipe González.

Lo conocía de la universidad. Entonces me autorizaron.

Yo hablé con Felipe González y tuve varias reuniones con él.

No fue posible la integración.

La junta proponía un entendimiento con don Juan de Borbón.

Y el padre.

Era una operación en la que era un lanzar la sustitución de Franco

de la mano, con la presencia del Partido Comunista,

con la derecha, muchos independientes.

Y los partidos que se fuera sumando, ¿no?

Felipe González me dijo que su partido, en ese momento,

de monarquía, nada de nada.

Fue el obstáculo. Yo me lo creí a medias.

Ese no era el problema, porque se podía haber discutido

dentro de la junta.

El problema era que, para el PSOE, era muy duro aceptar

integrarse en una plataforma cuya primera piedra

había puesto el Partido Comunista.

El PSOE, provocado por la junta democrática,

sino creo que hubiera negociado la transición.

De la mano de la democracia cristiana.

Sin plataforma ninguna con nadie. Estoy convencido de ello.

Al ver que existía una plataforma, crearon otra plataforma.

Luego se hizo la unidad, que fue lo que vulgarmente se conoció...

Se llama la plataforma de convergencia democrática.

Exactamente.

La junta democrática, yo para participar nuestro grupo

exigí que se aceptara que Andalucía tendría los mismos derechos

que las regionalidades históricas. Cosa que el PC no aceptaba.

El Partido Comunista solo aceptaba Cataluña, Euskadi y Galicia.

Pero la junta, la presión de las demás fuerzas,

luego se incorporó Tierno Galván,

se incorporaron los carlistas de Carlos Hugo.

Ahí se aceptó que todos los pueblos de España

tendrían los mismos derechos.

Aunque los hechos fueran diferentes.

Si Cataluña llegaba más lejos...

Diferencia en los hechos, sí. Diferencia en los derechos, no.

Pero llega la plata junta. Llega la plataforma de convergencia

del PSOE con la Democracia Cristiana.

La condición que lo ponen a la junta para la unidad

es que solo las tres nacionalidades históricas.

Entonces nosotros nos retiramos de la plata junta.

Esos polvos trajeron los lodos de una Constitución

que se otorga a las tres nacionalidades históricas

llamadas nacionalidades históricas,

unos derechos que no se les reconoce a los demás.

Luego ya eso se revela en la Constitución

dejando una puerta abierta a un precio de mayorías absolutas

imposibles de conseguir.

Quien se pone al frente con la bandera es Escudero, del PSOE.

Escudero era, en ese momento, el presidente provisional

de la Junta de Andalucía y enarbola la bandera del andalucismo

diciendo que de ninguna de las maneras irán

por el 144, sino que irán por el 150 y...

Eso fue una estratagema inteligente, brillante, de Escudero.

Personal, incluso.

Pero que no responde la realidad.

En los discursos de esta Cámara,

y yo lo invito a que recupere en mi discurso

ese día que se debatía,

y verá usted que yo repito una y otra vez

que Andalucía solo irá por el 151.

Lo que pasa es que, para ir por el 151,

la llave era el 144.

Retengo las declaraciones del señor Marcos,

que se manifestó en términos bastante exultantes,

en el sentido de que la solución era muy clara.

Andalucía iba a ir por el 151 de la Constitución a través del 144.

Y fue lo que se utilizó.

Hay un documento firmado por Santiago Carrillo,

por Alfonso en nombre del PSOE, por Fraga...

Por todos los grupos,

donde se utiliza la frase famosa que aparece en el artículo 144.

La autonomía de Andalucía se desbloqueó por el 144.

El Partido Socialista creó un ambiente...

Llenaron las pintadas de Rojas Marcos traidor a Andalucía.

Así, pintadas. ¿Por lo de 144?

Porque era la respuesta que nosotros habíamos conseguido

llegar a un acuerdo para desbloquear la autonomía,

el PSOE, que lo podía haber hecho con más fuerza que nosotros

por enfrentarse a Suárez, no lo había considerado oportuno,

y al ver que nos colábamos nosotros, arrancando de Suárez,

que en ese momento estaba débil, lo que ellos podían haber arrancado,

pero no les interesaba.

Les interesaba que saliera del gobierno.

Ellos quedaron mal.

Las páginas de los periódicos al día siguiente...

Pendientes de nuestra acuerdo con la UCD, con Suárez,

las páginas nos daban un triunfo espectacular del desbloqueo

de la autonomía andaluza.

El PSOE eso no lo puede consentir. Utilizaron todas las armas,

las limpias y las sucias también.

Pero parece que tampoco podía consentir que Escudero

se pusiera la medalla.

Después le tocó a Escudero...

A mí Escudero me decía: "Alejandro, vente con nosotros.

Te damos lo que tú quieres, y tal".

Y yo: "Morir en el andalucismo".

Él me decía: "Vamos a ver, si no tenéis nada que hacer.

Por cada viva Andalucía que tú digas, yo voy a decir 10.

Por cada viva Blas Infante que tú digas,

yo voy a decir 25.

Tu altavoz es así, es un megáfono pequeñito.

Mis altavoces son así. No tienes nada que hacer.

No tenéis nada que hacer. Y vais a desaparecer.

Y yo le dije: "Vamos a ver.

Cuando tu partido crea que el partido andalucista

no tiene nada que hacer a ti te tirarán

como un kleenex usado.

Y entonces será una nueva oportunidad para nosotros". Y así fue.

¿Cómo le sienta usted, después de lo que ha trabajado,

del currículo que tiene, lo que ha estudiado,

que digan, que haya gente que diga que los andaluces son vagos?

Eso es un insulto como otro cualquiera. Es inadmisible.

Lo que pasa es que en Andalucía hay arte de vivir.

Una cosa es el arte de vivir y la alegría

y otra el sufrimiento del paro, la inmigración.

De ahí se sale con poder.

Los sevillanos, señor Rojas Marcos, le deben mucho a usted

en lo que se refiere a tener metro.

¿La gente sabe, cuando entra en el metro de Sevilla,

que se lo debe a usted? ¿Que se puso cabezón?

Cabezón me puse.

Pero estas cosas no las hace una persona sola.

Esto, sin que el PSOE hubiera aceptado...

Claro, que nosotros dijimos: "No gobernaremos

en el ayuntamiento de Sevilla con otro partido

que resuelva el problema del metro.

¿El pacto con el PP de para ser alcalde le permitió ser alcalde?

¿Le permitió trabajar con libertad? Absolutamente.

Yo le puedo decir que nosotros, el Partido Andalucista,

convivió con el Partido Comunista en la junta democrática.

Ese pacto con el Partido Comunista en la dictadura no nos limitó

nuestra independencia.

Nosotros pactamos con el PSOE ocho años de gobierno de Andalucía.

Nosotros, los errores que cometimos, los cometimos nosotros.

No le puedes echar la culpa al PSOE.

Nosotros pactamos en Sevilla la alcaldía de Sevilla

y fue un pacto absolutamente razonable.

En beneficio de Sevilla.

Cuando consideramos que ya no funcionaba en beneficio de Sevilla

porque el PP se negó al metro, llamamos a la puerta del PSOE.

Dijimos: "Condición, el metro".

El PSOE dijo, el presidente Chaves me dio su palabra y la cumplió.

Yo tengo que reconocerlo.

¿Nunca se aproximó usted al PSOE?

Al PSOE de Felipe, Guerra...

No me refiero al PSOE...

Más próximo...

Hemos estado en la universidad, he sido amigo de su padre.

El problema es que nos conocemos demasiado.

Estamos demasiado cerca.

Yo admiro como político a Felipe González.

Quiero dejar constancia de eso.

Discrepo de él. Es un gran político.

Los errores suyos están en las páginas de los periódicos.

No soy yo quién.

Pero hizo una opción. Su patria es España

y la mía es Andalucía.

-Y con ello, quien gana más que un partido concreto

es la democracia y el pueblo español.

-Yo he pasado por el tribunal en público dos veces.

La primera vez por una conferencia, me absolvieron.

La segunda vez, otra conferencia sobre derechos humanos.

El fiscal me pedía dos años de cárcel por cada conferencia.

Cuatro años.

La sentencia fue de dos años de cárcel.

Recurrí al supremo.

El supremo me cambió los dos años de cárcel

por tres años de destierro.

Ellos creyeron que, arrancándome de mi sitio,

lo que pretendía era hacer política para Andalucía.

Que sacándome de allí, porque yo me iba a olvidar.

¿Dónde fue el destierro?

El destierro es desde.

Lo otro es confinamiento. Ah, es verdad.

El destierro es desde Sevilla. Yo no podía...

No podía entrar en Sevilla. Un radio de 50 km.

Las reuniones de la mesa democrática a las que estaba el PSOE, PC y tal,

las celebra vamos en Écija,

y ahí nos reuníamos.

¿Dónde vivía usted en eso momento?

Yo estaba...

Había montado en mi cuartel general político en Écija.

Ahí nació el Partido Andalucista.

Ha gobernado el ayuntamiento y ha tenido varios alcaldes.

Écija es un bastión andalucista.

El mayor orgullo como político es haberme pateado Andalucía

y escuchar a los andaluces.

Y ver a los andaluces llorar por la migración y el paro.

Por la opresión.

Y ver que reconocen alguna cosa buena que ha hecho el andalucismo.

Que hemos hecho unos cuantos.

Eso es apasionante.

En la clandestinidad de la dictadura y a la luz abierta de la democracia.

Defíname qué es ser andalucista.

Ejercer de andaluz. Simplemente.

Se ejerce de andaluz habiendo nacido en Andalucía

o una persona que ha llegado a Andalucía y ha asumido

su patria como Andalucía.

Para un andalucista, su patria es Andalucía.

La patria la escogemos cada uno.

Eso de que la patria nos la imponen,

eso no es admisible.

La patria la escojamos cada uno.

Tengo amigos que han escogido su patria y es la humanidad.

Respetable.

La patria es Europa. Respetable.

Su patria es España. Respetable.

Mi patria, porque yo he querido así, es Andalucía.

Los andalucistas, nuestra patria es Andalucía.

Eso no quiere decir romper con España, con Europa, con la humanidad

ni con nadie.

Pero nuestra patria es nuestra patria.

Porque estamos convencidos que nunca habrá una Andalucía libre

fuera del marco de una España democrática.

A finales de 2004 abandonó la política.

Pero Alejandro Rojas Marcos nunca abandonará

la política a secas.

No inventó la ideología andalucista que no es separatista.

Pero sí la desarrolló todo lo que pudo,

hasta convertirla en una filosofía de vida en la que se mantiene

contumaz y coherente.

(Música créditos)

La galería - Alejandro Rojas Marcos

18 ene 2019

Programa de entrevistas con grandes personajes de la política que ya viajan de vuelta tras haber vivido en primera línea situaciones que pasaran a la historia de nuestro país. Todos ellos protagonistas de nuestra Transición política, social y cultural a la democracia.

Perfil del abogado y político Alejandro Rojas Marcos.

Histórico de emisiones:
19/10/2016

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