La salud es determinante en nuestras vidas. Marca nuestra existencia, definiendo las curvas y los vaivenes que recorremos desde el día en que nacemos. Este programa se adentra a lo largo de trece programas en las vidas y las historias de pacientes y médicos para hacer una mirada humana al fascinante mundo de la salud y la medicina. Un recorrido documental por la apasionante aventura de estar vivo.

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La ciencia de la salud - Vivir en femenino - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

(Música rock)

Hola, soy Laia, aunque mi apodo en roller derby es Fura

y juego en Badalona con Las Bad'n'Rollers,

que es el equipo de aquí, de la ciudad.

Para mí el roller derby es un deporte especial

porque lo juegan básicamente mujeres, chicas,

es la diferencia con otros deportes que son deportes de contacto,

que la mayoría de equipos son femeninos.

Nace ya en ese sentido y es lo que le hace diferente.

Y rompe un montón de tópicos, digamos, en ese sentido.

Aquí todo el mundo vale,

y creo que es un deporte

donde las mujeres se sacan muchos complejos de encima.

Cada una viste como viste, es como es y, ya está,

es un deporte inclusivo en ese sentido.

(Continúa la música)

(Música suave)

La definición de ginecología que más me gusta es la etimológica,

la que hace referencia al origen de la palabra.

Ginecología quiere decir la ciencia de la mujer.

Esto va mucho más allá

de la clásica definición de los libros de medicina

de que es la parte de la medicina que estudia los órganos de la mujer.

La mujer es un ser complejo,

un ser que va a experimentar cambios biológicos a lo largo de su vida

y el ginecólogo debe acompañar

en todos los aspectos de la vida a la mujer y aconsejarla, ayudarla

en estos cambios biológicos que va a experimentar.

Los cambios biológicos, fisiológicos,

que experimenta la mujer a lo largo de su vida

no son simplemente cambios médicos,

no son simplemente cambios hormonales, que lo son,

tienen trascendencia en su día a día,

en los aspectos sociales, laborales, familiares...

La niña que llega la pubertad se convierte en adolescente

y eso le implica una serie de cambios.

La mujer adulta, en la etapa fértil,

los cambios durante el ciclo menstrual, la menstruación...

Implican una serie de cambios.

Y la menopausia, cuando se acaba la vida fértil,

también implica una serie de cambios.

De hecho, es curioso que la única especie animal

en que las hembras llegan a la menopausia es la especie humana

y esto ha permitido crear una figura social diferente

que solo existe entre los humanos, que es la abuela.

La ginecología debería ser capaz también de ayudarla en aquellas dudas

que se van presentando en cada una de estas etapas.

Ya no hablamos de obstetricia.

Hoy en día hablamos de medicina maternofetal.

Y también es importante que seamos capaces de aconsejar a las mujeres

en cómo adaptar estos cambios biológicos,

fisiológicos que ellas experimentan a los cambios sociales

que hemos visto en los últimos años.

Hoy en día las mujeres se quedan embarazadas entre los 30 y los 40.

Este vivir más en la vida no es así en la fisiología.

Aún no hemos sido capaces, en nuestra especie,

de adaptar nuestro cuerpo a los cambios sociales.

(Música suave)

Mi nombre es Mónica, Mónica Bonafonte.

Soy arquitecta de profesión, me dedico a la formación...

y, bueno, tengo endometriosis.

Bueno, yo, con 31 años, perdí un embarazo,

me quedé embarazada y, finalmente, el embarazo se perdió y aborté

y durante ese proceso,

que tuve muchos dolores a causa del aborto, tuve que ir a Urgencias.

Y fue entonces cuando los médicos vieron que tenía endometriosis.

Fue bastante evidente para ellos.

Me derivaron a las personas que debían tratarla

y se decidió que había que operarla.

Realmente, no había otra solución que operar.

Pero había siete meses de lista de espera y la enfermedad avanzando.

En esos siete meses fue bastante un calvario

porque los dolores son muy punzantes, como un puñal que te clavan dentro,

como un filo muy punzante...

y llega un momento que te incapacita. No puedes ni caminar.

Tenía que parar, apoyarme en una pared o en una farola

porque no podía soportarlo. Era un dolor muy fuerte.

Y empecé a no poder hacer una vida normal... porque no podía conducir.

Si cogía un vehículo y tenía una crisis de dolor,

pues, claro, era peligrosísimo.

Y la vida se complicó muchísimo.

Hasta el punto que, yo incluso, alguna vez,

tuve que recurrir al equipo del Clínico.

Recuerdo que se fui sin cita ni nada,

llorando, porque no podía soportar el dolor.

Bueno, yo nunca había oído hablar del término endometriosis.

Lo que ocurre es que en las reglas,

en lugar de evacuar toda la regla fuera,

una parte se queda dentro.

Entonces, esa parte que se queda dentro,

se va acumulando periodo tras periodo, mes tras mes,

y va generando unas adherencias.

Entonces, las adherencias van invadiendo ese espacio interior,

e invaden muchos otros órganos.

Los más inmediatos, como los ovarios o las trompas,

hay muchas mujeres afectadas en este sentido,

pero incluso pueden llegar a afectar a los intestinos

o a cualquier otro órgano.

La endometriosis provoca muchos problemas

en muchas mujeres para quedarse embarazadas.

A partir de la operación, mi vida cambió muchísimo.

Y cuando realmente te solucionan el problema,

es una sensación de felicidad, de poder hacer tu vida,

lo que quieras. Poder conducir o ir por la calle tranquila.

Te da mucha paz. Yo creo que la palabra es paz.

Yo recomendaría que las mujeres que tienen síntomas,

que este es el tema y esta es la clave,

vayan a un equipo especializado y se hagan revisiones especializadas,

porque hace falta una prueba específica

y una mirada diferente de un médico que sabe lo que está buscando

para poder acertar con el diagnóstico.

Yo tuve la suerte que después de la operación quedé curada

y he tenido dos hijas después... Y eso ha sido una gran alegría.

(Música)

La vida, que como decíamos antes, ha cambiado y evolucionado

y ha hecho que la mujer se plantee la fertilidad más tarde,

hace que su cuerpo no esté preparado para este reto

y la fertilidad se encarga de dar solución a esos problemas.

La ginecología oncológica...

es aquella parte de la especialidad que se dedica específicamente

al tratamiento, al diagnóstico y tratamiento

de las enfermedades malignas de la mujer.

Hoy en día los cánceres de mama

se curan en alrededor del 90 % de las mujeres

y los cánceres de los órganos pélvicos de la mujer,

útero u ovarios, los curamos en, prácticamente,

el 70 y 80 % de los casos.

También las mujeres se enfrentan

a problemas relacionados con la patología benigna.

Problemas relacionados con el útero, con su regla, con sus ovarios...

que les merman mucha calidad de vida.

Aceptamos como normal el dolor de la regla.

La regla duele y eso está asumido. Y no. La regla no debe doler.

Un dolor invalidante es algo que ninguna mujer debería sufrir

y ninguna mujer debería soportar.

A mi juicio la ginecología

se enfrenta a grandes retos en el futuro.

Hoy en día la posibilidad de trasplantar un útero es una realidad

y creo que debemos convertirlo, sino en una rutina en el día a día,

en una alternativa real para conseguir ofrecer a estas mujeres

que carecen de útero la posibilidad real de ser madres

y no tener que recurrir a lo que se denomina subrogación uterina

o vientre de alquiler.

Por otra parte,

el hecho de que evolutivamente el ser humano se pusiese de pie

y caminase sobre dos piernas en lugar de caminar a cuatro patas,

lo que en los animales es una tapadera del tronco,

al caminar sobre dos piernas, ese fondo del tronco, esa tapadera,

se quedó justo en la parte de abajo

con el riesgo que eso puede ocasionar.

Hoy vamos a realizar una cirugía a una paciente muy joven, de 55 años,

con un problema muy grave en su suelo pélvico.

Esta mujer, que es madre de dos hijos,

fue sometida a una histerectomía hace cuatro años

y a raíz de entonces la mujer, que trabaja levantando pesos,

presenta hoy un prolapso total de su vagina.

Esto quiere decir que, cuando ella está de pie,

el peso de los órganos pélvicos hace que la vagina salga al exterior.

Realmente se ha dado la vuelta como un calcetín.

Lo que vamos a intentar es, mediante técnicas mínimamente invasivas,

una técnica que nos permite ser muy precisos,

vamos a intentar recolocar la vagina en su posición

y fijarla a uno de los huesos de la espalda, el sacro,

para que se mantenga en esa posición y esta mujer pueda hacer vida normal.

Hoy en día esto le es prácticamente imposible.

(Música)

Hola. ¿Qué tal? -Hola, guapa.

Buenos días. -Hola, buenas.

Sentaos, por favor.

-A los 11 años me detectaron una malformación en el útero

que impedía que me saliera la sangre de la menstruación

y se me quedó dentro.

Empecé a notar que algo no iba bien

cuando los dolores empezaron a ir a más y no podía moverme de la cama.

Vomitando, no podía ni comer... Unos dolores increíbles.

No podía ni levantarme. No podía incorporarme.

Me dolía tanto que lloraba. No me salía nada más.

No podía ni hablar. Me...

No sé, es como que sentía que algo dentro de mí explotaba.

Cuando me detectaron que tenía los ovarios poliquísticos

la doctora le dijo a mi madre que el tipo de dolor que tenía era normal

y que yo lo exageraba de alguna forma

para no ir al colegio o llamar la atención.

En total llevo cuatro operaciones.

Mi primera operación fue a los 14 años.

Me abrieron por primera vez

y se encontraron que tenía las dos trompas podridas

y un ovario mal. Fueron ocho horas de operación

e intentaron salvar todo lo que pudieron.

-Laia llegó por primera vez a nuestra consulta después

de su tratamiento quirúrgico de una malformación congénita.

En el caso de Laia se realizaron una serie de controles

después de su tratamiento quirúrgico y en uno de ellos se detectó

la aparición de un nuevo quiste en el ovario.

En este caso, el único ovario de Laia.

Afortunadamente, este quiste no presentaba

ningún criterio de malignidad y eso nos daba cierto margen

para poder actuar con un doble objetivo:

por un lado, tratar el quiste,

y, por el otro, preservar la fertilidad de Laia.

Debe tenerse en cuenta que su procedimiento quirúrgico

implicó una extirpación de las trompas, por tanto,

Laia, en un futuro, cuando se plantee ser madre,

deberá recurrir a técnicas de fecundación in vitro.

Aparte, únicamente, tiene un solo ovario.

Aquí es especialmente interesante proponer a Laia y a sus padres

una técnica, alguna estrategia, de preservación de la fertilidad.

(Música)

-Yo creo que la relación con mi madre se ha fortalecido gracias a esto,

porque ha estado en todo momento conmigo,

he podido hablar con ella de todo.

Ha estado ahí cien por cien, y por eso le doy gracias por todo.

Me llamo Laia Portero, tengo 16 años,

estoy haciendo un tratamiento hormonal

para poder quedarme embarazada de cara al futuro.

-Cuando Laia llegó a nuestro servicio,

venía con la amenaza de poderle practicar una histerectomía

porque no había otra solución.

Todo el equipo, fuimos un equipo muy grande, de unas 15 personas,

conseguimos finalmente solucionar su problema anatómico.

(Música)

¿Qué tal, Aurora? -Bien, bien.

De momento, va bien. -¿Sí?

-Sí, se lo ha tomado muy bien. -Ya estáis con el proceso, ¿no?

-Sí, solo llevamos dos días, pero la cría se quiere pinchar ella.

-¿Se pincha ella? -Sí, sí.

-Muy bien. -Yo vigilo que lo haga bien,

pero ella lo lleva todo a rajatabla. Lo está llevando bien.

-¿Cómo lo llevó cuando el diagnóstico?

-Te recuerdo que, cuando se tiró los 20 días ingresada,

no quería visitas de nadie.

Hasta que por sí sola lo ha ido asimilando.

Lo hemos hablado mucho.

-¿Y tú cómo lo viviste? Como madre, es muy duro.

-La verdad es que mal, porque ves a tu hija retorcerse de dolor

y no tienes un diagnóstico hasta que fuimos al clínico

y nos atendisteis.

Pero estuvimos dos años entrando y saliendo de urgencias

y no daban con el diagnóstico porque era una niña,

y al ser una niña, la atendía un pediatra,

no un ginecólogo.

-Os hablaron de histerectomía, de quitar el útero.

-Sí, sí, sí. -¿Y cómo lo viviste?

-Lo primero que miras es la salud de tu hija

y que no sufra como estaba sufriendo.

Luego, fríamente, vas teniendo más opciones.

A ver, sí y no.

¿Qué más opciones tenemos antes de quitarle el útero?

¿Se puede salvar, no se puede salvar?

-Me hablabas de ti, de Laia, pero sus amigas, la familia...

-Siempre hay una vecina, una tía o incluso una madre que te dice:

"Laia, yo tuve a Paula vía vitro. No pasa nada.

Son muchas mujeres que tenemos ese tipo de problema.

Por otras enfermedades, por un cáncer o por otras historias.

Que aquí no se acaba el mundo, que tienes muchas opciones".

-La he visto guapísima. -Está muy guapa.

-Laia es una persona excepcional.

Alguien que de repente, a una tan edad temprana,

se enfrenta con un problema de salud tan serio

y que lo sabe...

llevar con la normalidad que ella lo ha llevado,

con la entereza que lo ha llevado, la fortaleza que lo ha llevado.

-Todo el mérito lo tiene ella.

Porque ella lo ha sabido ir encajando a medida que le pasaban las cosas,

y nosotros le hemos dado un soporte como padres.

Qué no harían unos padres, ¿no?

Supongo yo.

(Música)

"Ya está aquí.

La primera niña probeta nacida en territorio español

no esperó a la fecha que los doctores le habían asignado,

y el jueves, a las 8 de la noche, decidió que había llegado la hora

de conocer a sus padres.

Los médicos, por su parte, no ocultaban su satisfacción".

-"Detrás de Victoria Ana está el trabajo de todo el equipo.

Un equipo compenetrado,

un equipo bien aglutinado,

en el que se ha conseguido llegar a este primer nacimiento,

que tanto para los padres como para nosotros

son una gran victoria".

-En estos 34 años,

la reproducción asistida ha cambiado notablemente.

Ha cambiado desde el punto de vista médico.

Yo diría que las técnicas se han simplificado notablemente,

se han hecho más llevaderas para los pacientes.

Han mejorado en cuanto a los resultados.

Hoy en día, es fácil obtener el nacimiento de un niño

en el 40 % de los ciclos de tratamiento.

Es decir, la eficacia ha mejorado notablemente.

La seguridad de las técnicas ha cambiado también

y ha mejorado de forma sustancial.

Sobre todo, un cambio que ha habido importante

ha sido un cambio social.

Se ha normalizado, primero, el conocimiento,

y, luego, la aceptación que la sociedad tiene

de las técnicas de reproducción asistida.

El perfil de mujeres que se someten a reproducción asistida

son mujeres habitualmente con problemas de fertilidad,

que llevan años buscando este embarazo

y que quizá han seguido ya algunos tratamientos sin éxito,

y que recurren a la fecundación in vitro

conociendo que es la mejor opción,

que es la técnica que más posibilidades

puede brindarles de tener un diagnóstico completo

de la patología que se da en su caso concreto.

Hoy en día, también estamos tratando cada vez más a mujeres

que no tienen ninguna patología médica,

sino que, simplemente, su opción de vida es formar parte

de una pareja homosexual y tener como compañera a otra mujer,

y necesitan para reproducirse

el recurso de las técnicas de reproducción asistida.

En otras ocasiones, son mujeres solas

que se plantean tirar adelante un proyecto de embarazo.

Y hay otra posibilidad, otra circunstancia que vemos,

que es la de la mujer que está en mitad de sus 30,

que no tiene un proyecto de embarazo a corto plazo,

sea por una situación profesional, por una situación económica

o por una situación personal, y decide preservar su fertilidad.

Decide congelar sus óvulos para utilizarlos posteriormente

cuando se den las condiciones personales o profesionales

que le permitan afrontar esta maternidad

con tranquilidad y con garantías.

(Música)

-Soy Estel Solé. Soy dramaturga, escritora, actriz.

Yo padezco endometriosis.

Descubrí que tenía esta enfermedad buscando un hijo.

Después de dos años, supe que era infértil

a causa de la enfermedad

y tuve que someterme a un tratamiento FIV.

Yo llevaba dos años con mi pareja buscando un embarazo

y no había manera.

Entonces, acudimos a hacernos las pruebas,

y, a raíz de ahí, buscando, descubren que tengo endometriosis,

y me someto a una operación quirúrgica

donde yo entré pensando que iba a perder

mi trompa de Falopio izquierda. Por suerte, la pudimos salvar.

En la operación me limpiaron.

Y a los dos meses de la operación,

empezamos un tratamiento de FIV, de fecundación in vitro.

Yo tenía unas reglas dolorosísima desde siempre,

de tirarme al suelo y morirme del dolor.

Lo lamentable es que yo, como tantas otras mujeres,

me había acostumbrado a ese dolor.

Un poco antes de la operación, unos meses antes,

empecé a notar dolor pélvico crónico,

pero yo lo achacaba a cansancio,

a estar haciendo mucha actividad física.

La causa mayor que me ha dado la endometriosis

era el hecho de no quedarme embarazada.

No fue fácil para mí aceptar que tenía una enfermedad,

que me habían operado.

Entonces, personalmente,

encaré la FIV con ilusión, pero con mucho miedo también,

y pensando que aún es un tabú hablar de hacer una fecundación in vitro,

porque todo el mundo lo esconde.

Me quedo embarazada.

Eso fue una ilusión tremenda después de tanto sufrimiento.

A mí me habían implantado dos óvulos.

Y sí que es cierto que, siguiendo en el camino

de las cosas que no iban del todo bien, perdí uno de los...

Uno de los embriones no fluyó, digamos, y lo perdí.

Me he puesto muy en conciencia con el hecho de ser mujer.

Yo tuve que hacer tratamiento en un psicólogo

antes de entrar a quirófano.

Quien pasa por este proceso lo mejor que podemos hacer es contarlo,

porque, al fin y al cabo, es un problema de salud

en nuestro país ahora mismo.

Me pregunté qué significa ser madre

y me interrogué sobre si realmente era un deseo que yo tenía

o era más un capricho, un impulso,

de, porque llega cierta edad en la sociedad,

de repente tenemos que ser madres. Y me hizo madurar.

A través del dolor, pero saber que era infértil

me puso en su sitio y me hizo crecer

y entender que en la vida también hay momentos para luchar

y momentos para aceptar.

Creo que he vivido un embarazo muy feliz, pero con mucho miedo,

porque había perdido uno de los bebés que estaban intentando surgir,

pero a medida que pasaban los meses lo cogía con más ilusión.

Y al final, pues sí, nació Max.

(Música)

(Música)

-Entendemos por técnicas de reproducción asistida

todas aquellas técnicas que ayudan a la concepción,

ayudan al embarazo, con intervención médica.

Estas técnicas de reproducción asistida

pueden ser de baja complejidad, es decir, más sencillas,

como las técnicas de inducción de la ovulación,

donde se da una medicación a la mujer para que produzca más óvulos,

y se indica, a través de los controles de ecografía,

determinaciones hormonales, qué días son los más fértiles

para que aquella pareja tenga relaciones sexuales

en el momento óptimo.

En otros casos, lo que se hace es combinar esta estimulación

de la ovulación con la práctica de una inseminación,

pero fundamentalmente lo que entendemos como técnicas

de reproducción asistida de alta complejidad

es la fecundación in vitro, congelación de embriones,

en las que se obtienen los gametos, se cultivan en el laboratorio,

y al cabo de este periodo de cultivo embrionario en el laboratorio

los embriones están en disposición de ser implantados

en el útero de la mujer.

(Música)

-El proceso de fecundación in vitro empieza con un tratamiento hormonal

para estimular a la mujer y que, en un ciclo determinado,

en lugar de producir un solo óvulo, se produzcan ocho o diez por ciclo.

Estos óvulos se extraen de los ovarios

mediante una función folicular,

y luego se guardan en unas pequeñas placas de cultivo.

Paralelamente a eso, se obtiene la muestra seminal

con la que haremos la inseminación.

Si la muestra de semen procede de un paciente sin ningún problema,

se insemina cada ovocito con cien mil espermatozoides.

Se dejan juntos toda la noche,

y al día siguiente se puede ver si ha habido fecundación o no.

Si estos espermatozoides no tienen buena movilidad,

se procede a la técnica de microinyección espermática,

lo que se conoce como ICSI.

Quiere decir que cogemos un óvulo, un espermatozoide,

y lo inyectamos directamente dentro del óvulo.

(Música)

Cuando hay fecundación, se dejan en el laboratorio,

en el incubador, durante varios días

para ver si se desarrollan correctamente.

Generalmente es el quinto o al sexto día

cuando los embriones se transfieren al útero de la mujer

para intentar una gestación.

También se pueden hacer pruebas genéticas

para ver si los embriones tienen alguna anomalía cromosómica o no.

Estas técnicas genéticas, conocidas con el nombre

de diagnóstico genético preimplantacional,

se realizan haciendo una biopsia, es decir, sacando algunas células

del embrión o del blastocisto que se analizan genéticamente.

En general, los embriones que están criopreservados

son para fines reproductivos.

Es decir, las parejas los conservan para intentar futuros embarazos.

En el caso de que, o bien por edad o por cualquier motivo,

ya no se desee un nuevo embarazo,

existen distintas opciones en nuestro país.

Son o bien donarlos, o bien, como última opción,

la destrucción cuando no se cumplen los requisitos

para poder llevar a término un embarazo.

(Música)

El trabajo como embrióloga es muy satisfactorio

y muy gratificante.

Ver cómo las pacientes que acuden a nosotros

vuelven a vernos al cabo de un tiempo con un bebé en brazos

nos llena de satisfacción.

(Música)

(Música)

-Medicina fetal es todo aquello que afecta a la salud del feto.

Por tanto, tiene una acepción muy amplia.

Incluye desde la ecografía, que hacemos a cualquier embarazada

cuando detectamos problemas y cuando los podemos tratar.

Dentro de la medicina fetal existe una parte pequeña,

que es la más sofisticada, que es la terapia fetal,

que también solemos llamar cirugía fetal,

dado que en general comporta utilizar técnicas quirúrgicas sobre el feto.

Esto era una opción que hasta hace 20 años

se consideraba prácticamente ciencia-ficción,

pero que en la actualidad, gracias a los avances tecnológicos

y a la investigación, hemos conseguido realizar.

La calidad de la medicina fetal es fundamental para la salud

de nuestra sociedad.

Por poner algunos ejemplos fáciles, la prematuridad,

el nacer antes del término del embarazo,

el retraso de crecimiento, una situación en la cual el bebé

no recibe todos los nutrientes que necesita

y nace con un peso inferior al que sería óptimo,

pueden hacer que este organismo se programe de forma diferente,

porque se le ha cambiado el programa de alguna forma,

y puede tener más facilidad

para tener enfermedades cardiovasculares.

Es muy importante entender que hablamos de predisposiciones,

no de enfermedades.

Por tanto, hay que entenderlo como una oportunidad

más que como un problema, dado que nuestra investigación

también ha demostrado que podemos intervenir

y podemos cambiar de forma relevante

la forma en que se ha producido esta programación fetal,

Y podemos cambiar totalmente la historia de la salud del individuo

si identificamos problemas antes de nacer

e intervenimos en los primeros años de vida.

El caso que nos ocupa es una complicación del embarazo

afortunadamente muy rara.

Sucede aproximadamente en uno de cada dos mil a tres mil embarazos

y es uno de las ejemplos típicos que podemos tratar con cirugía fetal.

El nombre técnico es transfusión feto-fetal,

y lo que sucede es que un embarazo de gemelos que comparten placenta,

que no son la mayoría de los gemelos, son una fracción pequeña de ellos,

se ha complicado.

Cuando los gemelos comparten placenta,

por definición pasan sangre del uno al otro a través de la placenta,

como si dos árboles estuviesen plantados en un tiesto

y compartiesen sus raíces y se pasasen sangre del uno al otro.

En condiciones habituales, esta sangre pasa de forma equilibrada

de un lado al otro.

Es decir, la misma cantidad,

pero en ocasiones es posible que poco a poco, gota a gota,

uno de los bebés empiece a perder sangre en el otro

que no puede recuperar.

Lamentablemente, prácticamente el 100 % de los casos

en una semana o diez días vamos a perder todo el embarazo.

Se trata de una complicación, por lo tanto, terrible.

Para la cual hoy en día disponemos de un tratamiento de cirugía fetal.

En este momento hemos identificado vasos sanguíneos.

Lo que estamos haciendo es coagularlos.

Quemarlos con un láser, aprovechar la frecuencia de onda

para realizar esta coagulación.

Dejando aparte cualquier consideración de tipo religioso,

es incuestionable que la vida, y por tanto la salud,

empieza mucho antes del momento en que consideramos que nacemos.

Existimos desde muchos meses antes y se trata de un proceso muy delicado

en el que la mayoría de los sistemas de nuestro organismo,

los que van a determinar cómo funcionamos en la vida,

se están programando y preparando, y, por tanto,

el sistema puede creer, de alguna forma,

que lo que está sucediendo es lo que va a pasar el resto de la vida.

Se programa de otra forma

y estos cambios, si no los detectamos adecuadamente,

pueden persistir durante toda nuestra vida

y pueden afectar a nuestra salud.

(Música)

(Música)

¿Cómo descubriste que te interesaban las mujeres

como objeto de la medicina que escogiste?

-Cuando tenía uso de razón. -¿Ah, sí?

-¿Cómo? ¿Que no es la cigüeña?

¿Qué hacéis qué? ¿Y si sale un niño?

No lo entendí. -Es apasionante.

-Y lo sigo sin entender, pero me sigue apasionando.

La mujer es un ente complejo, social, biológicamente,

pero socialmente...

desde todos los puntos de vista.

Y sigue siendo... -Sí, sí.

Y me refiero al eje central sobre el cual gira la familia muchas veces,

sobre el cual gira muchas veces una sociedad.

-Eso es lo que nos está dejando extenuadas, por cierto.

-Claro.

-Seguir teniendo la obligación reproductiva,

seguir siendo un poco el eje de la familia

y tener que salir igualmente a trabajar,

y competir en igualdad de condiciones con los hombres.

Tengo una amiga que siempre dice:

"Es que antes unos iban a cazar el oso

y otras se quedaban en casa a cuidar de la prole.

Ahora tenemos que salir a cazar el oso,

a veces cazamos el oso más grande que el señor que tenemos al lado,

más rápido, volvemos a casa y tenemos a nuestros propios ositos".

-Yo, como soy hombre, te ayudo. Es tu deber.

Es tu obligación. -No, es el 50 %.

-Tú eres una mujer, una profesional de éxito.

¿Eso cómo te ha influido?

-Me ha influido tanto que he tenido solamente una hija.

Yo soy hija única.

Desde que recuerdo, desde que era un retaco,

les reprochaba a mis padres que hubieran tenido una hija única

y la verdad es que me hubiera gustado tener más hijos,

porque el tiempo además pasa volando. -Pasa volando.

Cuando te das cuenta... Tuve a mi hija con 36 años.

Luego intenté tener más y no pudo ser, lamentablemente.

Tampoco le cuentan a las mujeres que el periodo fértil de verdad,

el periodo que tenemos los mejores óvulos es muy pronto.

Quieres tener hijos pero no encuentras el momento.

Tu ejercicio profesional te impide tomar la decisión

en el momento que tú quisieras, ¿no?

Profesional o económico, o una mezcla de ambas cosas.

Si yo tuviera ahora 30 años,

yo ahora congelaría óvulos, por ejemplo.

Cuando me encuentro entre mujeres de esa edad

siempre les hago yo la propuesta.

"Oye, infórmate de esto, piénsalo,

porque ganas un margen de tiempo importante".

Me hubiera encantado tener tres o cuatro hijos.

No pude, me quedé con una hija única.

Por supuesto que ha marcado

porque antes la vida profesional no me lo permitió.

De hecho, yo desteté a mi hija

para ir a Madrid a entrevistar a Felipe González.

Sí.

Se cumplía el tercer mes desde que había nacido, tercer mes.

A los tres meses exactos volví al trabajo.

Imagínate hasta qué extremo te puede condicionar.

Todo el proceso de la maternidad, todo el proceso hormonal

para las mujeres, sobre todo en la época reproductiva,

marca mucho las cartas profesionales de nuestra vida profesional.

-¿Tú crees que las mujeres tenéis oportunidades?

-No, no, no. No solamente no las tenemos.

Te recuerdo que acabamos de vivir un 8 de marzo apoteósico

por las reivindicaciones de las mujeres

en las que la brecha de todo tipo,

no solamente salarial,

los techos de cristal están ahí.

Cuando depende de un examen en el que nos examinamos nosotras,

cuando depende de llegar a una nota de corte,

cuando depende una oposición de nuestros codos,

de ponernos a estudiar, estamos muy por encima de los hombres.

¿Quién dirige los departamentos? ¿Quién dirige los hospitales?

-La mayoría de jefes de servicio somos hombres.

-Claro.

Entonces hasta ahora la excusa es:

"Bueno, es que las mujeres se han incorporado más tarde".

De acuerdo.

Me gustará ver dentro de 30 años, como la judicatura,

qué está ocurriendo.

Porque si dentro de 30 años,

con el 80 % de estudiantes con las mejores notas,

los jefes de departamento, directores de áreas científicas y demás

vinculadas a la medicina siguen en manos de hombres

es que algo ha ocurrido.

Acabamos de vivir que en una oposición,

una señora por una baja maternal ha perdido los números

y ha perdido fuelle respecto a sus competidores masculinos.

Eso no puede ser bajo ningún concepto.

-Eso no puede ser.

-Por cierto, ¿qué pasaría, Paco, doctor...?

Esto me gusta, mira.

¿Qué pasaría si los hombres tuvieran un proceso parecido a la menopausia?

Porque a las mujeres también... -Esa es muy buena pregunta también.

Es decir, yo afortunadamente ya la he pasado.

No pasa nada, por cierto. Ningún drama.

-Es una etapa normal. -Nada, nada, nada.

-Hay que adaptarse, pero no pasa nada.

No es una enfermedad.

Pero qué ocurriría...

Las mujeres a partir de los 30 o 40 años vas oyendo,

te vas fijando en tus madres, tu abuela...

"No, es que viene la menopausia, es que claro,

los sofocos, la sequedad, toda la casuística.

Es que es duro...".

De pronto aparece una posibilidad de medicación hormonal pequeñita,

y puedes combatir, de alguna forma, la carencia hormonal.

Te encuentras con ginecólogos que son anti, todo a pelo.

¿Sufres y tiene sofocos?

Te aguantas, mona. Te abanicas... Te dicen: "Es la época del abanico".

Abaníquese usted, oiga.

Si los tíos pasarais la menopausia, tendríais un abanico de pastillas

de toda índole... -Y de inyecciones.

-Para hacer frente a todo.

-He tenido suerte que no he tenido insomnio, por ejemplo.

Yo lo he llevado superbién.

-Estamos hablando de etapas de la vida

en que tú tienes que ayudar a la mujer...

-A sobrellevar ciertos síntomas.

-El objetivo debe ser calidad de vida.

-Exacto.

-Eso es muy individual.

-¿Hay alguna investigación, Paco, del mundo de la ginecología

que tú, como médico y prescriptor notes en falta?

-Hay cosas que se investigan muy poco,

y es la calidad de vida de las mujeres.

-En general, claro.

Esperemos que la incorporación de las mujeres a la ciencia

y en la propia ginecología abra esos caminos... espero.

-Estoy convencido,

aunque la verdad es que muchas veces, como las reglas del juego

las hemos marcado durante mucho tiempo los hombres,

las mujeres se adaptan a esas reglas del juego

y juegan muy bien, pero con nuestras reglas.

-Sí, pero eso es lo que no puede ser. -Y eso es lo que no puede ser.

-Hay que cambiar.

-Creo que las mujeres poco a poco están trabajando

para cambiar esas reglas del juego y hacerlas más equitativas.

Más igualitarias.

-Qué bien que tengamos esta conversación

porque no sabes la cantidad de mujeres que van al ginecólogo

y preguntan: "¿Hay algo para...?".

Y le dicen: "No, no, aguante, aguante.

En un par de años se le pasa".

-Hay muchas cosas.

El médico debe informar.

Te puede decir: "Esta camisa para el color de tus ojos te cae fatal".

"Pero a mí me gusta". "Pues póntela".

-¿Te gusta mi camisa, por cierto? -Me encanta.

-Es que me habías preocupado.

(Música)

Toda la comunidad científica está de acuerdo en que la dieta mediterránea

es óptima para todos, y es cierto,

pero para la salud de la mujer es ideal.

Y en todas las etapas de su vida.

En la adolescencia, en la pubertad, ginecológica, del embarazo,

de la menopausia.

Y es que, además, hay nutrientes de la dieta mediterránea

que son especiales para cada momento de su vida.

Las verduras y las frutas con su ácido fólico

nos ayudan en el embarazo.

El calcio de los frutos secos y de las legumbres

ideal para estos periodos en que los requerimientos de calcio

son más altos, como el embarazo y la menopausia.

Hay una grasa especial

que es el ácido graso poliinsaturado omega 3

que es una grasa que se encuentra sobre todo en el pescado azul

y ayuda a conservar los óvulos, ayuda a nuestra salud cardiovascular,

disminuye la tensión premenstrual.

Hay alimentos que son para la mujer ideales.

Hoy hablaremos especialmente de las sardinas

porque tiene muchísimo omega 3.

Además, la sardina es tan idónea que incluso en su versión en conserva

es muy nutritiva.

En realidad, una sardina en conserva

aporta más calcio que la misma leche.

-Muchas gracias. -Muchas gracias. Hasta pronto.

Adiós.

Rafa. -Hola, Magda.

-¿Qué tal? -¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Uy, las sardinas que te he traído.

-Tú sabías... -Qué pinta que tienen.

-Me las has traído limpias pero voy a quitarlas la sangre.

Con tus ingredientes se me ha ocurrido algo.

Hacer una ensalada de quinoa con mango,

con una vinagreta cítrica de lima

y acompañado con una sardina marinada y adobada.

¿Qué te parece?

-Me parece genial porque tiene todos los ingredientes que nos interesan

de la dieta mediterránea. -Perfecto.

Es tan sencillo como hacer un 50 a 50 de sal y azúcar,

Cubrir la sardina y dejarla aproximadamente una horita.

Tenemos más que suficiente. Yo lo veo fácil, ¿no?

Esto lo guardamos en frío.

Nos olvidamos durante una hora, más o menos.

Mientras tanto, ¿qué haremos?

La quinoa.

Uno de los secretos para trabajar con la quinoa

es poner dos tazas de agua por una de quinoa.

Vamos a hacer una ensalada. Algo muy típico y sencillo.

He confitado unas sardinas para hacer un paté de sardinas

que luego te explico.

-Este confitados ya había salido,

que es ponerlo en aceite de oliva a 60°.

-Correcto. -Muy bien. Cubierto.

-Yo le he puesto una base de cebolla. La sardina encima.

Con un poquito de laurel la he confitado.

Entonces la cebolla la he recuperado para añadirla a la ensalada.

-Vale, vale, vale.

-Entonces en la ensalada lo que haremos será una vinagreta.

En este caso, jugaremos con lima y aceite de oliva.

Es importante rayar un poquito de lima,

que no llegue a lo blanco. Tenemos la vinagreta por un lado.

Tenemos la sémola hervida. Tenemos la cebolla.

Tenemos el mango y vamos a sacar las sardinas.

¿Has visto qué cantidad de agua han soltado?

-La sal las deshidrata. -Claro.

-Ahora quitamos la sal.

Ahora tenemos un adobo muy sencillo, macerado muy sencillo.

Con un punto de vinagre de arroz, soja y aceite de oliva.

Solo tenemos que moverlo bien y ligarla bien.

-Con el boquerón lo mismo, con la anchoa lo mismo.

-Por ejemplo. Lo dejamos en la nevera.

En fresquito, nos olvidamos de ella un rato.

La quinoa.

¿Ves qué fácil? Dos cucharaditas o tres por persona.

Metemos una cucharadita de cebolla,

un poquitito de mango...

-Si no tenemos mango, puede ser melocotón.

-Melocotón, una piña madura...

Pondremos unos espárragos hervidos y los guardamos para decorar.

-Cada vez me gusta más tu receta.

Tiene todo lo que me interesa, fíjate.

-Sí.

-Tendré el omega 3 de la sardina, la vitamina C del mango,

los antioxidantes de la cebolla, la fibra de la quinoa...

Yo pensaba que para que sacabas esto. La parte verde es la más vitamínica.

-Luego decoramos. Ahí mezclamos.

Los tomates los hemos escaldado.

Ponemos un punto de vinagreta.

No demasiado para que no humedezca mucho la quinoa.

Ya tenemos bastante.

-Mezclamos. -Mezclamos.

-Ya lo tenemos. La medida perfecta.

-Mira qué fácil.

-Ahora el espárrago verde. -Eso también me ha gustado mucho.

-Yo lo pongo así. Tenemos la sardina en aceite.

-Un toque, cirugía de la sardina.

-Ahora voy a enseñarte a hacer un paté de sardina.

-¿Paté? -Paté.

La palabra asusta, ¿verdad? Tengo una sardina confitada.

Ya la he confitados. Mira qué fácil.

Tres sardinas.

Ponemos un poco de su propio aceite.

Le ponemos lima al gusto. Un chorrito para probar...

Un poquito de cebolla con la que hemos confitados la sardina.

No tiene más secreto.

Un toquecito de paté.

Vamos a poner unos pocos pétalos de rosa.

-Uy, flores. Pétalos de rosa. -Esto se comen.

La espina de la sardina simplemente hay que harinarla, freírla,

crujientita y es espectacular.

Creo que con esto... ¿Qué te parece?

-Me has dejado con la boca abierta. Fíjate que no he hecho nada.

Prefería ver. Ver y escuchar.

Me he concentrado.

-Te has centrado solo en escuchar para hacerlo.

Creo que te ha gustado la receta.

-Es que a partir de una sardina has hecho un monumento.

-¿Verdad que sí?

-No pasa nada por ser infértil,

por haberse tenido que someter a una FIV,

por haber tenido abortos.

Tenemos que ser libres y hay que romper esos tabús

que nos hacen vivir en las sombras.

-Yo lo que les digo a las niñas del mañana es que no sean tontas,

que hay dolores normales y hay otro tipo de dolores,

que vayan al médico, que está para ayudarles en todo momento.

-Que no es normal el tener dolores cuando tienes la regla.

Que tampoco es normal que esta sociedad sea tan machista

con el tema de la menstruación y quedarse embarazada.

-Somos mujeres, tenemos intereses de mujeres,

necesidades de mujeres, enfermedades específicas de la mujer

y tenemos que vivirlos con naturalidad, con tranquilidad,

hablar de todo y disfrutar de esta condición que es ser mujer.

(Música créditos)

La ciencia de la salud - Vivir en femenino

49:50 03 jun 2018

La ginecología se define como la ciencia de la mujer. Pero ¿qué significa ser mujer? En este programa conoceremos casos que dan respuesta a esta pregunta y que van más allá de una cuestión biológica.

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