La salud es determinante en nuestras vidas. Marca nuestra existencia, definiendo las curvas y los vaivenes que recorremos desde el día en que nacemos. Este programa se adentra a lo largo de trece programas en las vidas y las historias de pacientes y médicos para hacer una mirada humana al fascinante mundo de la salud y la medicina. Un recorrido documental por la apasionante aventura de estar vivo.

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La ciencia de la salud - Ver, mirar, sentir - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Música cabecera)

(Música)

Sabemos, por las cifras que tenemos,

que 253 millones de personas tienen problemas graves visuales,

y de ellos, 36 millones son ciegos.

En el mundo occidental, en el primer mundo,

si nosotros tenemos un problema visual,

vamos al oftalmólogo, vamos al optometrista,

y lo resolvemos.

Y son problemas visuales como muy fáciles, ¿no?

Por ejemplo, tener diez dioptrías de miopía o seis de hipermetropía

y ponerse las gafas y ver.

En el tercer mundo hay mucha gente que es ciega

porque no tiene unas gafas.

Y hay mucha gente que es ciega o ve muy poco

porque no ha tenido ninguna posibilidad

de optar a ir a una clínica oftalmológica,

a un hospital, y poderle hacer una operación supersencilla

para no sufrir esto.

Desde Ojos del Mundo, de las cosas más importantes

que nos parece que tenemos que hacer es la formación fuera, in situ,

pero sobre todo dar la oportunidad a esta gente de venir a Barcelona,

o a España, y poderles formar aquí en las diferentes clínicas

y hospitales que tenemos en nuestro mundo occidental

para que luego puedan ir allí y aplicar esas técnicas

que se hacen aquí habitualmente.

El 80 % de la información que tenemos en nuestro cerebro

entra por la visión.

No nos damos cuenta de la importancia que tiene

hasta que la perdemos.

(Música)

Los humanos somos animales muy visuales

en comparación con otros parientes relativamente próximos.

Muchos mamíferos son mucho más del olfato o del oído.

La dimensión de la vista como la causa de generar

este mundo consciente que tenemos a nivel cerebral

parece que es importantísima.

No somos conscientes de hasta qué punto

lo que vemos que nos parece real

en realidad es una representación de este mundo

generada dentro de nuestro cerebro.

El ojo es fundamentalmente como una cámara,

para entenderlo fácil.

Por tanto, si tenemos un modelo de ojo,

esta bola, digamos, es como una cámara

que tiene una apertura delante

y tiene una serie de elementos transparentes

que son realmente lentes.

Y como el ojo está vivo y deriva fundamentalmente

del desarrollo del embrión del cerebro,

tiene una serie de capas, como pasa con el cerebro

y las meninges, tiene una capa de protección blanca,

que es la primera.

Luego hay una capa, digamos, de servicios,

donde están los vasos y nervios,

y también incluye esta parte pigmentada

que llamamos el iris.

Y dentro hay una cavidad que, a través de estas lentes,

las imágenes van a enfocarse sobre la pantalla que está al fondo,

que es la retina, que es el elemento sensible

que va a ser capaz de captar las imágenes

y, a través del nervio óptico, transmitirlas al cerebro.

Hay que decir que el ojo no es el que ve,

el ojo solo capta, y la visión es un proceso

que tiene lugar a nivel del cerebro.

-La retina es la capa que tapiza la parte posterior del ojo,

del globo ocular.

En ella se encuentra la primera neurona de la vía visual.

La retina tiene como función recoger imágenes,

de tal forma que si la retina está dañada,

por mucho que el resto de las estructuras del ojo

estén perfectas, que el paciente no tenga catarata

y que todo esté transparente, las imágenes no se recogen nítidas

y el paciente no puede ver bien.

El desprendimiento de retina se produce porque se forman agujeros

en la retina que permiten que parte del líquido

que está dentro del ojo pase debajo de la retina,

donde normalmente no hay líquido, y esta capa comience a ser móvil,

a estar suelta, desprendida de las capas externas,

que son de las cuales se alimenta.

-Presión arterial.

(INAUDIBLE)

Gracias.

-Una vez que se produce un desprendimiento de retina,

el único tratamiento disponible es la cirugía.

Y hay dos técnicas quirúrgicas.

Una en la que trabajamos fuera del ojo,

colocando una banda de silicona y aplicando láser o frío,

y otra, que es la técnica que con más frecuencia usamos,

que se llama vitrectomía.

Nos introducimos con instrumental de pequeño calibre dentro del ojo

para conseguir volver a colocar la retina en su sitio

y dejar después gas.

Ese gas que dejamos en el ojo va a obligar al paciente

a realizar una posición hacia abajo de la cabeza durante días,

lo cual no es confortable,

pero por ahora es la única técnica de la que disponemos

para conseguir que la retina se aplique.

-Soy Manuel Rueda. Tengo la módica cantidad de 71 años.

Me operé de cataratas.

Y aprovechando esa operación,

me operé la miopía y el astigmatismo.

Todo salió perfecto,

pero, al año, tuve un desprendimiento de retina en el ojo derecho.

No tuve síntomas previos,

sino que, de repente, un día, dejas de ver por ese ojo,

notas algo raro.

Entonces, vas a urgencias,

y allí te diagnostican que tienes un desprendimiento de retina.

-Manuel acudió con pérdida de visión en un ojo muy marcada,

tenía un 30 % de visión.

Y en la exploración de fondo de ojo, cuando le dilatamos la pupila,

observamos la presencia de un desprendimiento de retina

que operamos rápidamente.

Hola, Manuel. -Hola, doctora. Buenos días.

-Buenos días. Apoye aquí un segundito, por favor.

Y gracias a la intervención precoz, los resultados funcionales,

es decir, la visión recuperada, ha sido muy buena.

Manuel ve ahora un 90 % con ese ojo.

Va a intentar mirar al frente, a un aspa que tiene delante.

Perfecto.

Por desgracia, poco después el desprendimiento en el ojo derecho

aconteció en el otro ojo.

Se produjo otro desprendimiento de retina,

que también tuvimos que intervenir.

-¿Están bien los dos? -Están bien los dos.

Está la mácula perfecta, con la depresión normal,

el nervio con buen aspecto, luego no tenemos que hacer nada más.

El que dos desprendimientos de retina sean tan consecutivos en el tiempo

es muy incómodo para el paciente

por el largo posicionamiento posoperatorio.

-Realmente la operación no es nada. Ni me enteré.

Te enteras un poco de la recuperación por la postura.

Aquí tenemos el potro

del tormento.

Lugar en el que pasé unos cuantos días inmóvil

en esta posición.

Lo cual llega a ser bastante aburrido.

Tienes que mantenerte en una postura muy incómoda

porque tienes que estar todo el tiempo con la cabeza para abajo,

mirando hacia abajo,

desde luego, sin hacer ningún movimiento brusco.

Y esa ha sido la cuestión.

¿Cree que a partir de ahora puedo llevar una vida normal,

hacer una vida normal ya?

-Ahora mismo, puede hacer una vida normal,

incluso de ejercicio. -Vale, perfecto.

-Y la siguiente revisión en principio la plantearíamos dentro de un año,

salvo que notara cualquier cosa que le alarme.

El desprendimiento de retina no duele.

Lo que el paciente puede empezar a notar

es que comienza a ver manchas que se mueven en su ojo

que antes no notaba, y de repente aparecen moscas.

Muchas veces, los pacientes los refieren como moscas,

manchas que se mueven en su ojo,

y que siguen un poco la dirección hacia donde miramos.

También puede notar, con los ojos abiertos en la oscuridad,

fogonazos de luz, como chispazos, que le alarman,

porque antes no percibía ninguno de estos trastornos.

Si esto ocurre, es importante una revisión con el retinólogo,

porque tenemos que ver si hay alguna rotura en la retina,

si hay un desprendimiento de retina

o si solo es un desprendimiento de vítreo posterior,

que no hay que hacer nada más que esperar a que esos síntomas,

que al principio son molestos, se acaben resolviendo.

-Pues gracias, doctora.

-Muchas gracias, Manuel. Que vaya muy bien.

Nos vemos en un añito. -Hasta la próxima revisión.

(Música)

-La córnea es esta especie de vidrio de reloj

que cierra el ojo por delante, y es una lente.

Es, de hecho, la lente más importante del ojo.

Una lente que tiene cuarenta y tantas dioptrías.

Interviene en la óptica del ojo,

lo que llamamos técnicamente la refracción.

Y los problemas refractivos, los problemas de gafas,

son quizá uno de los problemas que más afectan

en cuanto a la vista a la mayor parte de personas.

Lógicamente, ha de ser transparente,

pero, además, está en la pared del ojo,

por lo tanto, tiene que defender contra las posibles agresiones.

Y como tiene esta fisiología especial,

no tiene muy buena capacidad de regeneración.

Cuando hay una agresión, queda normalmente una alteración,

una pérdida de transparencia, una mancha o una deformación,

y eso hace que muchas veces tengamos que recurrir a trasplantes

para poderla restituir.

Al ser la córnea un tejido que no tiene circulación sanguínea,

tiene un cierto privilegio

y hace que los trasplantes, en general,

tengan un éxito mayor o sea más fácil conseguir el éxito

que en otro tipo de trasplantes,

como puedan ser los trasplantes de órganos mayores,

como un trasplante de riñón o de hígado.

Hay relativamente menos rechazo,

y muchos trasplantes de córnea se consigue que sobrevivan bien

sin tener que hacer grandes tratamientos

contra el sistema inmunitario.

-Me llamo Rafael Fernández Valentín, tengo 70 años, soy maestro jubilado,

y hace 20 años que me trasplantaron de córnea

en la clínica Marrakech.

Había acabado el verano de primero de bachillerato,

me hice una herida en una rodilla

y tuve tan mala fortuna que se me infectó.

La infección fue muy fuerte.

Tan fuerte que tardé mucho tiempo en recuperarme,

casi mes y medio.

Y no se sabe por qué, me atacó de manera terrible a la vista.

(Música)

Yo el ojo derecho es el que he tenido siempre mal

a partir de entonces.

Con este, apenas podía leer.

Lo que pasa que el otro estaba en plena forma.

Entonces, yo no he tenido problemas para ir estudiando,

sino que he tenido que hacer mis trucos.

No me podía quedar estudiando, como algunos compañeros, media noche,

sino que tenía que estar estudiando una hora y media, descansaba,

otra hora y media, u otra hora, y así lo fui combinando muy bien.

De manera que, claro, aprovechaba los momentos

en que necesitaba descansar la vista para que descansara mi cabeza.

-A ver, ¿qué números ve ahí?

-Nueve, ocho y tres, me parece.

-¿Ese número nueve le ve algo mejor que antes?

-Un poquito mejor.

-Le distingue entonces... -Mucho mejor.

-Mejor ahora, ¿no? -Ahora veo que es nueve, seis y tres.

-Perfecto.

¿Mejor el nueve con la lente o mejor sin la lente?

Se lo vuelvo a repetir. -Sí, sí, sí.

Posiblemente, un pelín mejor. -Un poquito más claro.

-Un poquito.

A veces la diferencia es tan pequeñita...

-Es poquito, sí.

-Rafael vino aquí por primera vez cuando tenía 46 años

con un problema de mala visión en el ojo derecho.

El ojo izquierdo era prácticamente normal.

Contaba que había tenido desde la adolescencia,

desde los 13 años, problemas en este ojo derecho.

Un problema en la córnea

que probablemente fue unas úlceras o una infección, una queratitis,

y que se curó en aquel momento, pero, al cabo de unos años,

volvió a brotar.

Recuerda al menos dos brotes más.

Probablemente, esto fue haciendo que la córnea se fuera estropeando,

se fuera cicatrizando, y cuando vino,

en lugar de tener la córnea transparente,

tenía en la parte central de la córnea una mancha blanca,

que es cuando el tejido que ha sido atacado por la infección

cicatriza y queda opaco, queda blanco.

-¿Me puede leer este párrafo? -Sí.

(LEE) "La devota está copiando todas las oraciones

que habían sido escritas por varios sacerdotes".

-Perfecto. El que tiene más abajo.

-Aquí ya, si no me lo acerco...

Llegó un momento que ya el doctor que me trataba

me dijo: "Mire, aquí ya no podemos hacer nada más,

aquí la única opción es hacer un trasplante de córnea".

Y entonces, cuando me operé,

mi gran alegría fue que es como si esa ventana

que estaba cerrada, casi cerrada, o con una cortina bastante tupida,

que me impedía ver,

pues se abriera y yo recuperé bastante visión.

No recuperé el 100 % porque ya me dijeron que esto,

al haber ocurrido a edad tan temprana, sería muy difícil,

pero bueno, recuperé alrededor de un 70 %,

que para mí eso fue muy bueno.

-Te quito la montura.

-Posiblemente, las gafas estas ya están desactualizadas.

-En principio, está igual.

-Entonces, lo que dice usted, que a veces a lo mejor es el lagrimeo.

-Sí, porque está continuamente parpadeando.

-Prácticamente, el izquierdo sigue... -Sigue igual.

-Este es un campeón, ¿eh? -Sí, sí, ese se mantiene bien.

Pues nada, ahora le tienen que hacer una topografía

y un recuento de células.

(Música)

La operación, conceptualmente, es tremendamente simple

porque es cortar redondo,

que se hacía con un instrumento mecánico, un trépano,

se quita este tejido anómalo,

se obtiene previamente

un tejido igual, o casi igual, del donante, del ojo donante,

también con un trépano o con otro tipo de trépano,

se coloca el tejido del donante en la ventana que hemos creado

y se sutura con una serie de puntos.

-Recuerdo que me iba quitando los puntos poco a poco

y no sé si tardaron en quitarme todos los puntos tres o cuatro años.

Los puntos estaban como si fuera... Yo decía...

Recuerdo que comentaba: "El de las 2:10 o el de las 4:20".

Y, bueno, o sea, como si estuvieran distribuidos

según las agujas del reloj.

-La fisiología especial de la córnea,

el hecho de que no tiene vasos, no tiene circulación,

hace que todo el proceso de curación, el proceso de cicatrización,

sea un proceso lento a lo largo de muchos meses.

Eso hace que el posoperatorio de un trasplante de córnea

se suela prolongar durante mucho tiempo,

por no decir que toda la vida, a veces, algunos pacientes.

20 años, ¿eh?

20 años del trasplante del ojo derecho

y sigue funcionando muy bien. -Parece que fue ayer.

-El tiempo pasa volando. Vamos a ver...

El aspecto por las pruebas.

Igual que el año pasado, de hecho.

Y vamos a verlo en directo. -Exacto.

Ojo derecho, injerto transparente.

Lente en posición.

Ningún signo inflamatorio.

Y el ojo izquierdo...

Es normal, excepto la catarata incipiente.

Bueno, pues qué bien.

Vamos a...

Mirar la presión, como siempre. -Sí.

Mira para delante.

Ojo derecho...

14.

Izquierdo...

18.

Perfecto. Muy bien, pues, en principio, el derecho

sigue muy bien, hemos mirado la topografía, está estable.

Hemos mirado el endotelio. La verdad que, para llevar 20 años,

casi 1000 células por milímetro está muy bien para un trasplante.

-Puedo decir que ahora, de mayor, veo mejor que cuando era más joven.

Porque, claro, antes del trasplante veía peor con el ojo derecho.

El otro, afortunadamente, siempre ha sido mi gran aliado

y siempre ha funcionado muy bien.

-Perfecto.

Bueno, pues nada, hasta el año que viene y nos vemos.

-Pues eso. Gracias. -Me alegro mucho.

-Que nos veamos el año que viene igual de bien que este año.

Adiós, buenas tardes. Adiós. -Adiós, buenas tardes.

-El nervio óptico es el nervio que lleva la información visual

que captan los ojos hacia el cerebro.

Podría considerarse como un cable

que conecta las células sensibles a la luz que están en los ojos

con el cerebro,

y esto permite que esas imágenes lleguen a ser conscientes

y que la persona pueda ver.

(Música)

El ojo es como una esfera

que necesita mantener una cierta tensión para funcionar correctamente.

Está relleno de un gel en la parte posterior

y de un líquido en la parte anterior,

que son necesarios para su funcionamiento,

de tal manera que, cuando el líquido que contiene el ojo, aumenta,

eso provoca una elevación de la presión interocular

y ese es el factor de riesgo más importante

para el desarrollo de glaucoma.

Cuanto más alta está la presión ocular,

más riesgo hay de desarrollar la enfermedad

y más riesgo hay de perder visión como consecuencia del glaucoma.

Afecta al nervio óptico.

Se llama una neuropatía progresiva,

que quiere decir que ese nervio que está formado por muchas neuronas

se altera, esas neuronas mueren antes de tiempo

y, como consecuencia, se altera su función,

y su función es llevar la visión desde los ojos hasta el cerebro,

de tal manera que en el glaucoma, lo que ocurre,

es que, de manera progresiva, el paciente va perdiendo visión,

sobre todo, por la parte periférica

y, finalmente, por la parte central del campo de visión.

(Música)

La mayor parte de los glaucomas, que son crónicos, llamamos,

porque son de evolución lenta,

lo que ocurre es que esa pérdida de visión es progresiva,

pero no produce síntomas en el paciente.

Es decir, al paciente no le duele el ojo, no está rojo,

y estas son las formas más frecuentes del glaucoma.

Por eso es tan importante la detección precoz

y las revisiones periódicas en aquellos pacientes

que están en mayor riesgo de sufrir la enfermedad.

(Música)

Hay un porcentaje mucho menor de glaucomas

que se manifiestan de forma aguda,

que quiere decir que sube la presión muy deprisa.

Son, generalmente, los glaucomas de ángulo cerrado

y estos sí pueden producir síntomas

porque, al subir la presión muy deprisa,

provocan dolor, ojo rojo, pérdida de visión,

y estos casos, lógicamente, son más fáciles de diagnosticar

porque el paciente suele acudir a urgencias.

(Música)

Es una enfermedad grave porque puede producir ceguera.

Es una enfermedad frecuente

porque afecta a más del 2 % de los mayores de 40 años.

Pero también es una enfermedad que podemos tratar

si se diagnostica a tiempo

y para la mayor parte de los pacientes tenemos tratamientos

capaces de enlentecer

o incluso detener la evolución de la enfermedad.

(Música)

(Música)

La operación que me hiciste hace 12 o 13 años...

-Más, más. -O más, bueno, el tiempo pasa.

Pues fue, tú lo explicarás mejor,

eliminando, que tenía algo de catarata...

No me molestaba para nada, pero me propusisteis

que la graduación de mis lentes la poníais en la córnea...

-Tú tenías un defecto muy común de óptica,

que es la hipermetropía,

y esto es un tipo de defecto, el contrario de la miopía,

que, digamos, en ciertas edades juveniles

hay una capacidad como para compensarlo, disimularlo,

y el mismo proceso que hace que todo el mundo, a partir de cierta edad,

sobre todo, a partir de los 40, empiece a tener dificultad para leer,

se llama la vista cansada,

hace que estos defectos que son de toda la vida

molesten cada vez más.

-Bueno, no sé, fue una cosa fácil.

Me introdujisteis la córnea.

-El ojo tiene varias lentes y una de las lentes, el cristalino,

la cambiamos. -Cristalino, eso.

-La cambiamos por una lente artificial

que, de paso corrige el problema. -Pero con la misma graduación.

-Bueno, la que te toca.

-Sí, la mía. -Claro.

-Entonces, con mis lentes,

son ahumadas porque así me relajan el sol,

pero sin lentes veo igual y leo igual

porque tengo la graduación dentro.

Sin tener que ponerme lentillas cada día y tal.

(Música)

La verdad es que no había estado antes en tu estudio.

-Es verdad.

-Realmente, este lugar es impresionante.

Tú has evolucionado de un arte que era, inicialmente,

más plano, más fotografía o pintura,

a este arte tridimensional. -Me fue tan fácil,

porque había estado desde los 17 años

trabajando volúmenes.

Una cara tiene un volumen, el pelo hace un volumen.

Entonces, el volumen de la escultura se me daba...

Si aprovechas la experiencia de cosas que has hecho

y te sirven para nuevos planteamientos, fantástico.

-Nosotros tenemos esa visión tridimensional,

tenemos unos mecanismos que nos permite reconstruir

este mundo que nos parece tan evidente

dentro de nuestra cabeza.

Es muy difícil imaginar esto si no es en tres dimensiones, además.

-Exacto. La mente va guardando en la memoria

y va analizando lo que ve, afortunadamente.

-Se ha podido, por ejemplo, demostrar que cuando una persona rememora algo,

se activan las mismas zonas del cerebro

que cuando estamos reconociendo en directo, en vivo, un objeto.

-Claro.

-Por eso la visión es mucho reconocimiento por memoria.

Si no, no se podría explicar. -Sí, sí, sí.

-No somos conscientes de que esto que nos parece

que creemos que es la realidad,

en realidad, es una cosa que está dentro de nuestra cabeza.

-Exacto. O sea, los ojos son solo la transmisión.

Lo que llega al fondo... -Solo son la cámara.

-¿Qué es lo que llega al fondo? -¿Y dónde está ese fondo?

-Eso. -La gran pregunta.

-¿Y qué entiendes de lo que ves?

El ser humano necesita observar.

-No podemos menospreciar los otros sentidos.

-No, no, pero es un sentido menos.

-Sería muy difícil tener esta conversación, por ejemplo,

si no tuviéramos la audición. -Sí.

-Por eso yo hacía antes la referencia

a que tu interés actual por la escultura

trasciende un poco más lo puramente visual

porque la escultura tiene esa...

Sí, tiene las tres dimensiones, pero también se puede tocar.

-Pero no me imagino muchas manos pasando por estas esculturas

porque son complicadas.

Pero puedo enseñarte algunas,

cuerpos femeninos que son mucho más fáciles.

-Muy bien. -Ya verás.

(Música)

El cristalino es una lente biconvexa

que tiene como función fundamental el posibilitar la acomodación.

La acomodación es el mecanismo

que hace que podamos ver de lejos y de cerca,

únicamente por movimientos de esta lente.

A partir de los 45 años, aproximadamente,

ese cristalino se vuelve rígido.

Eso hace que no pueda modificar su morfología.

Y al no poder modificar su morfología,

las personas empiezan cada vez a tener más dificultades

para poder mirar de cerca, para poder ver de cerca.

Y eso es lo que se llama la presbicia o vista cansada,

que hace que no pueda ver bien de cerca, fundamentalmente.

A partir de una edad determinada, en torno a los 55 años,

podríamos corregir la presbicia quitando el cristalino,

que ya no funciona, que ya ha perdido su capacidad

de enfocar de lejos y de cerca,

y sustituirlo por una lente multifocal que haga esa función.

En torno a los 65-70 años, aparecen opacidades en el cristalino,

hasta que llega un momento que puede volverse completamente opaco

y esa es la catarata completa.

Una persona que tiene cataratas,

empieza a notar, probablemente, problemas de deslumbramiento.

Es decir, le deslumbran las luces más de lo habitual.

Una visión como una neblina, una visión cada vez más opaca,

hasta que, según va avanzando el proceso,

llega un momento en que ve cada vez mucho peor.

(Música)

La catarata es...

Tiene un tratamiento quirúrgico desde hace muchos años,

pero en los últimos años,

ha evolucionado de una forma muy importante.

Porque ahora hacemos parte de la intervención con un láser

que posibilita el hacer lo que llamamos la capsulorrexis,

que es la ruptura de la membrana que está recubriendo el cristalino.

Entonces, la desgarramos con el láser

y la desgarramos de una manera circular y siempre perfecta

y siempre con el mismo tamaño.

La cápsula que habíamos cortado con el láser

estamos comprobando que esté perfectamente suelta.

Y sacándola ahora.

Después utilizamos ultrasonidos

para ir destruyendo la catarata propiamente dicha,

lo que es destruyendo el cristalino, y a la vez lo vamos aspirando.

Ahora con ultrasonidos estamos haciendo el surco.

Ahora vamos a quitar los restos que quedan de masas.

Y una vez que hemos dejado toda la zona limpia,

entonces, introducimos una lente.

Hoy día, tenemos la posibilidad de introducir una lente trifocal

que posibilita ver de lejos, intermedio y de cerca

sin necesidad de tener que ponerse ningún tipo de gafas.

Y todo esto lo hacemos con anestesia local,

lo que llamamos anestesia atópica, es decir, con gotas.

Por lo tanto, hoy día, una persona que se opera de cataratas,

puede reintegrarse a su actividad laboral, a su actividad social,

a su actividad deportiva, en muy pocos días

con un posoperatorio muy cómodo, prácticamente sin molestias,

sin dolores

y únicamente necesitando ponerse unas gotas durante unos cuantos días.

Ya hemos terminado, ¿eh? Todo muy bien.

(Música)

(Música)

Me llamo Enrique,

en la actualidad tengo 70 años

y hace 6 me operé

de vista cansada y de cataratas.

Para lo cual, me quitaron el cristalino

y me pusieron unas lentes intraoculares

que me han resuelto el problema perfectamente.

Cuando yo era joven, tenía una vista magnífica.

Veía de lejos, de cerca, todo, absolutamente todo.

Pero el tiempo pasa

y, más o menos, cuando tenía 45 o 46 años,

pues empecé con los primeros síntomas de vista cansada.

Y, bueno, al principio lo iba arreglando a base de alejar el papel,

pero, claro, el papel... El brazo tiene un límite

y llegó un momento en que ya no era capaz de ver.

Al principio, puse solo gafas de cerca,

pero cada vez se complicaba más, de lejos cada vez veía peor

y llegó un momento en que me tenía que poner gafas de cerca,

de lejos y de todo.

Eso se complicó todavía más cuando empecé con las cataratas.

Un día vine a una revisión de las que hacía normalmente

y ya el doctor me dijo

que tenía una catarata incipiente.

-Parpadee.

Abra bien.

Quieto.

Perfecto. Sepárese.

-En la siguiente revisión,

lo que era incipiente ya dejó de serlo

y ya era una catarata que podía ser operada perfectamente.

Entonces, me explicó que se podrían poner unas lentes intraoculares.

A mí me pareció una idea magnífica. Planificamos la operación

y decidimos operar primero un ojo, al cabo de una semana el otro ojo,

y tengo que decir que, para mí, el resultado fue espectacular.

-Apóyame aquí la barbilla.

Pues, mira, estoy viendo que está la lente de su sitio,

perfectamente centrada.

Tanto un ojo como el otro. Es decir, que estás muy bien.

-Oye, eso es que lo hiciste francamente bien, ¿eh?

-Pues oye, para llevar ya unos cuantos años operados,

sigue todo perfecto. -Pues ahora hace 6.

Al principio, tenía cierto reparo

porque pensé que, lo mejor, iba a haber alguna pequeña...

Problema de que si una arenilla, que si los puntos me iban a doler...

Tengo que decir que no noté nada, nada, nada desde el primer momento.

-Mira de frente.

12 de tensión.

Y ya puestos...

Y 12 de tensión.

-¿Eso es que está bien o mal? -Completamente normal.

-Y el resultado es que, ahora mismo, no necesito gafas

ni para conducir,

ni para manejar el móvil, ni para ver la televisión.

Y la televisión, además, me acuerdo que,

cuando antes tenía vista cansada,

yo me recostaba hacia atrás en una butaca para adormilar

y era horroroso porque, claro,

me quedaba la vista de la televisión por debajo de la gafa

y era imposible verlo.

Ahora me encuentro en una situación perfecta.

(Música)

Para tener unos ojos sanos, como para el resto de los órganos,

es importante comer bien.

Es importante también tener un peso sano

porque, si estamos con sobrepeso o con obesidad,

será más fácil ser diabéticos

y nada peor para los ojos que la diabetes.

Por tanto, atención al peso

y a la cantidad de azúcares que tomamos.

También es importante que la dosis de vitamina C sea la adecuada.

O sea, frutas y verduras.

Pero también es importante que tenga la dosis adecuada

de vitamina A y provitamina A,

que está en las frutas de color amarillo.

El mango, el melocotón, el melón amarillo, la zanahoria...

Por supuesto, es importante también

evitar problemas como la hipertensión.

Es decir, ¿cuándo viene la hipertensión?

Por un exceso de sodio muchas veces y por un exceso de peso.

Y por cierto, ¿sabéis que los huevos tienen antioxidantes

que son muy interesantes para prevenir la degeneración macular?

Es una enfermedad muy frecuente y muy seria del ojo.

Tiene dos antioxidantes que se llaman luteína y zeaxantina.

Estos dos nombres tan extraños nos protegen de la degeneración macular.

Por tanto, para tener unos ojos en forma,

es cuidar nuestra dieta, tener un peso sano,

evitar la hipertensión y la diabetes,

buenas dosis de vitamina C, de vitamina A y huevos.

(Música)

Rafa, ¿qué tal? -Hola, Magda, guapa.

-Hola. -¿Cómo estás?

-Me estás haciendo algo exótico, ¿no? -Pues, bueno, según tú,

me pediste una lista... -Veo el mango.

-Me pediste una receta con verduras, frutas tropicales...

-Exacto. -Se me ocurrió hacer un salmorejo.

¿Qué te parece? Un poco más divertido, más colorido...

Más, no sé, diferente. -Me parece muy bien.

-Mira, el salmorejo sabes que, tradicionalmente,

lleva el tomate bien madurito, el ajo, el pan,

el aceite y la sal. Vamos a hacer algo diferente.

Es un salmorejo con un crujiente de pollo.

¿Qué te parece? -La cosa crujiente me gusta.

-Además, al pollo no le vamos a poner sal,

lo vamos a macerar con un poquito de soja

y luego lo vamos a rebozar con almendras.

-Genial, porque esto es para cuidar nuestra vista.

-Perfecto, ¿verdad? Explícame. -Lo de no sal me parece estupendo.

-Te gusta la idea. -Hombre...

-Hemos cogido un pollo campero. Hay una gran diferencia.

-No es cualquier pollo, es consistente.

-La diferencia visualmente es en el color.

Tiene menos grasa y más sabor.

-Y nos comemos el músculo mucho más consistente.

Es un pollo que se mueve, ¿no? -Sí, sí, correcto.

Fíjate que no vamos a tocar aceite.

-Esto es interesante también. -Lo vamos a rebozar al horno.

-O sea, rebozar con almendra y sin aceite en el horno.

-Bien, ¿no? -Son dos cosas curiosas.

-Vamos con la cocina saludable. -Total.

-Lo cortamos a taquitos y a macerar unos 15 minutos.

¿Qué te parece? -Perfecto.

-Lo hacemos muy pequeñito porque con la almendra crece muy rápido.

Se hace una bolita gorda.

Iremos macerando el pollo. Lo dejaremos un ratito.

10 minutos sobra. -10 minutos y ya está.

-Mientras pelo los tomates, si te parece,

me vas pelando unas zanahorias. -Sí, ya tengo práctica.

La zanahoria todo el mundo sabe identificar con la vista.

Poca gente no sabe que la zanahoria es para los ojos.

Vamos, es clarísimo.

Es la provitamina A, que tiene este colorcito amarillo-naranja.

-Le hemos puesto la zanahoria, el tomate, el mango...

-¿El mismo peso de mango que de tomates o...?

-No, pongo un kilo de tomate por un mango.

-Vale. -Le pongo la frambuesa.

Échala si quieres.

-¿Todas? -Todas.

Echamos el mango.

Y los ajitos.

-¿Dos ajos? -Un ajo.

Lo he partido por la mitad porque le quito el corazón.

-Vale, vale. -Un ajo, una pizca de sal,

una pizca de comino. Comino, simplemente, un poquito.

Una cucharada de vinagre de manzana, en este caso.

El aceite... -Que esto sí va en el salmorejo.

-Esto sí.

-Oye, háblame de la cantidad del aceite.

-Tiene que ir haciendo como una emulsión.

Al hacer una emulsión, cuando tengamos la textura deseada,

ya lo tenemos. Queda muy cremoso.

¿Ves? -Muy bien.

-¿Ves la textura? -Sí, sí.

-Ya tiene bastante aceite. Ahora le pondremos el pan.

Bueno, mientras se acaba de hacer, vamos a por el crujiente.

¿Qué te parece? -Me parece muy original.

-Sí, ¿verdad? El pollo macerado en soja.

Lo vamos a escurrir.

Enharinamos el pollo.

¿Me bates un huevo? -Sí.

O sea, ¿pones la harina primero? -Sí, te explico por qué.

-Ya está. -Ya lo tenemos listo.

-Se acabó. -Ya lo tenemos.

Yo pongo primero la harina

porque el huevo quiero que me haga de pegamento.

Entonces, ahora lo rebozo. -Además, el huevo me gusta.

-El huevo hace de pegamento.

-De pegamento y nos va bien para los ojos.

-¿Qué te parece? ¿Ves?

Estas bolitas... -Muy fácil.

-Esto ahora se pondría al horno, 180°, 25 minutos.

Y este sería el resultado. -¡Ah! El resultado.

Me encanta. -¿Qué te parece?

-Muy bien, muy bien.

¿Ves?

-¿Sabes qué me gusta de la copa? Que entra poca dosis.

-Engañamos, ¿verdad? -Claro.

-Un poquito de mango.

Y le pondremos un toque de frambuesa.

-Mira...

-El salmorejo lleva jamón...

-Tú lo vas completando. -Una pizquita, una pizca.

Vamos a rayar un poquito de huevo.

Entonces, ahora le pondremos una hojita de menta fresca.

-Hará el plato más digestivo.

Y más aromático. Muy bien.

Ya no veo sitio para el crujiente. -Sí hay sitio, sí. Mira.

Entonces, la idea es mojar el salmorejo, comer el pollo.

¿Qué te parece? -Estupendo.

-¿Te gusta la idea? -Me encanta.

(Música)

Pues yo soy muy optimista con el futuro de la oftalmología,

viendo de dónde venimos y dónde estamos en este momento.

Hace 25 años, en un quirófano, por ejemplo, de cataratas,

el instrumento más importante que había era el bisturí,

porque se necesitaba abrir una incisión de 12, 14, 16 mm

para poder extraer una catarata.

Hoy en día, esto se hace por incisiones de 2-3 mm.

Se han hecho avances enormes en la parte del diagnóstico,

en las técnicas quirúrgicas, en la tecnología que se utiliza

para que sean cirugías menos invasivas,

donde el paciente tenga una mejor recuperación,

pero la verdad es que todo no está inventado,

todavía quedan muchas cosas por hacer.

Nos encontramos en un centro de formación.

Aquí lo que tenemos es la última tecnología

para realizar cirugías oftálmicas.

Recibimos oftalmólogos,

tanto de España como del resto de Europa,

para entrenarles en las últimas técnicas o tecnologías

que hay a su disposición.

-Para hacer el intercambio del líquido a aire, ¿cómo se hace?

-Lo que hemos dicho es que, en principio,

el desprendimiento de retina

lo estamos haciendo bajo la infusión de líquido.

Cuando queremos cambiar a aire tenemos dos opciones.

Una, es darle simplemente al botón y en la vía empieza a entrar aire.

Al aspirar, lo que entraría ese aire se va haciendo el intercambio

y luego tenemos el pedal que se puede configurar.

-Se estima que un 80 % de las patologías

tienen cura o tratamiento, pero todavía existe un 20 %

donde tenemos que avanzar y seguir investigando.

Estamos desarrollando una lente de contacto,

una lentilla para hacer medidas de glucosa,

que sería para ayudar a los pacientes con diabetes.

Y por otro lado estamos trabajando también

en una lentilla y una lente intraocular,

que son lo que llamamos lentes intraoculares acomodativas

porque lo que hacen es, a través de impulsos eléctricos,

ayudarnos a enfocar a cualquier distancia.

Será muy útil para los pacientes con presbicia o vista cansada,

para que puedan enfocar a cualquier distancia, sin problemas

y sin utilizar gafas.

Hay que tener en cuenta que la oftalmología

es una especialidad tremendamente tecnológica,

por lo tanto, en el futuro todas las tecnologías que intervienen,

tanto en el diagnóstico como en el tratamiento

o el procedimiento quirúrgico de un paciente, estarán interconectadas.

Incluso, ¿quién sabe?, puede que estén hasta interconectadas

con los sistemas informáticos del hospital

y que se puedan incluir esos datos en la historia clínica del paciente.

Y ya pensando también en futuro, creo que el big data.

El big data yo creo que es el futuro de cualquier tratamiento médico

y el poder introducir en grandes bases de datos

datos de centenares de miles de pacientes,

creo que permitirá en un futuro hacer diagnósticos,

a través de algoritmos matemáticos, mucho más personalizados.

(Música)

Como retinóloga, creo que el mensaje que debo transmitir

es la importancia del diagnóstico y del tratamiento precoz

de las lesiones de la retina,

porque solo así podemos evitar pérdidas de visión permanentes.

Y eso obliga a hacer revisiones periódicas

y acudir al oftalmólogo cuando uno comienza a notar

que algo anormal está sucediendo en su ojo.

-Personas mayores, miopes,

personas que tienen antecedentes familiares de glaucoma,

grupo étnico negro,

necesitan realizar revisiones periódicas.

Es una enfermedad seria y grave,

pero es también tratable y controlable con tratamiento

en la mayor parte de los casos.

-A veces, una persona con 75 años

tiene unas pequeñas opacidades de cristalino

y, si llega a los 80,

puede tener ya la catarata o no tenerla,

pero si viviese hasta los 85 o hasta los 90,

terminaría desarrollándola.

Por lo tanto, la catarata es un proceso normal del envejecimiento

y unas personas la desarrollan antes y otras después,

pero hay que tener en cuenta que, probablemente,

en torno a los 65-70 años, más del 60 % de la población

tiene algún indicio o inicio de cataratas.

-Toda la sofisticación del trasplante de córnea no serviría de nada

si no dispusiéramos del tejido,

y esto viene por una cosa que es la donación,

el gesto altruista de las personas que,

cuando ya no van a necesitar sus córneas,

después de dejar este mundo, todavía pueden hacerle un favor

al menos dos personas, incluso a veces más,

que tienen un problema en la vista por la córnea.

(Música)

(Música)

El contacto con la naturaleza me gusta.

Te relaja.

Observas lo que vas viendo, los detalles.

He hecho todo lo posible porque ese trasplante que se me hizo

tenga buen final, funcione bien.

Lo pienso incluso por solidaridad con la persona

que me donó la córnea.

(Música)

La ciencia de la salud - Ver, mirar, sentir

49:28 01 jul 2018

Desde que los abrimos, nuestros ojos captan el mundo que nos rodea. Pero ¿qué ocurre cuando nuestros propios ojos nos fallan? Pacientes y doctores nos acompañan en esta mirada al fascinante mundo de la oftalmología.

Desde que los abrimos, nuestros ojos captan el mundo que nos rodea. Pero ¿qué ocurre cuando nuestros propios ojos nos fallan? Pacientes y doctores nos acompañan en esta mirada al fascinante mundo de la oftalmología.

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