La salud es determinante en nuestras vidas. Marca nuestra existencia, definiendo las curvas y los vaivenes que recorremos desde el día en que nacemos. Este programa se adentra a lo largo de trece programas en las vidas y las historias de pacientes y médicos para hacer una mirada humana al fascinante mundo de la salud y la medicina. Un recorrido documental por la apasionante aventura de estar vivo.

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La ciencia de la salud - Ser cardiosaludables - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Tengo 66 años y hace 23, cuando tenía 43,

tuve un infarto.

Un infarto serio.

Me hicieron una operación de baipás simple,

pero de una arteria importante.

Eso marcó un antes y un después en mi vida familiar,

mi vida personal, obviamente, y también en mi vida profesional.

Muy poco después de la operación de baipás,

creo que debido a un problema con la medicación,

tuve una microembolia transitoria.

Fue una cosa leve, pero espectacular.

Físicamente te recuperas muy rápido,

pero psicológicamente la cosa es mucho más lenta.

Claro, a mí lo que me preocupaba mucho en estos dos primeros años

en los que te sientes muy frágil...

Entiendes que esto se puede acabar en cualquier momento.

Esto, durante una buena parte de tu vida no lo piensas

o lo piensas de una manera muy esporádica, ¿no?

Pero de repente, cuando le ves las orejas al lobo,

dices: "Caray, esto se podía haber acabado aquí".

Entonces sí, es evidente que mis hijos eran muy pequeños.

Pensé: "Si la cosa se hubiera acabado aquí,

mis hijos ni siquiera me conocerían".

Eran demasiado pequeños.

Evidentemente, valoras mucho esa segunda oportunidad

porque te das cuenta o quieres creer que es entonces cuando das

lo mejor de ti mismo de cara a mis hijos, a mi familia, desde luego.

De una forma clara y nítida.

Y de cara a mi profesión.

Yo me dedico a la pintura, me dedico a la escultura.

Para nosotros, vida y obra se mezcla absolutamente.

Creo que he dado lo mejor de mí mismo a partir de entonces.

A partir de esta segunda oportunidad.

-Cuando hablamos de las enfermedades cardiovasculares,

incluimos las enfermedades cardíacas y las cerebrovasculares.

-Hoy en día siguen siendo la primera causa de mortalidad del mundo.

Hablamos de cifras de 18 millones de muertes al año

con una previsión de 23 millones para el año 2030.

Continúa siendo la primera causa de mortalidad en nuestro país

por delante de las enfermedades oncológicas.

La arterioesclerosis

es un proceso inflamatorio crónico

que consiste en el engrosamiento y endurecimiento de las arterias.

La lesión fundamental es la placa de ateroma.

La placa de ateroma consiste en un depósito de lípidos,

tejido fibroso y células inflamatorias

en las paredes de las arterias.

Las manifestaciones clínicas dependerán del territorio afectado.

Si es a nivel de corazón,

hablaremos de una angina de pecho, un infarto de miocardio.

Lo que se conoce como cardiopatía isquémica.

Si hablamos de las arterias que hacen que riegue el cerebro,

será el accidente vascular cerebral o ictus,

y en el caso de la arteriopatía periférica,

se refiere a las arterias de las extremidades inferiores.

Es una enfermedad sistémica,

con lo que puede afectar a varios territorios

en un mismo paciente.

Hay varios factores de riesgo,

que son los factores que favorecen la enfermedad cardiovascular.

Debemos diferenciar aquellos factores modificables

de los no modificables.

Los no modificables son la edad, el sexo masculino,

la predisposición genética

o los antecedentes familiares.

Los factores de riesgo modificables

son el exceso de colesterol, la diabetes,

la obesidad, la hipertensión, el tabaquismo

y la vida sedentaria.

Todos estos factores son aquellos sobre los que debemos actuar,

porque de alguna manera, son aquellos que se pueden corregir.

Cuando tuviste el infarto ya vivías aquí.

-Sí, ya vivía aquí.

Yo vivo en un lugar maravilloso, en cierta manera, idílico.

Pero mi profesión es muy...

De una inseguridad aterradora.

Tenía dos niños muy pequeños y unos problemas económicos

que hoy me hacen sonreír, pero entonces no me hacían ninguna gracia.

-¿Y cómo afrontaste cuando tuviste un infarto?

¿Cómo afrontaste la situación?

-Atónito. No te lo puedes creer.

Vives de espaldas a la salud mientras eres joven y el cuerpo te sigue.

De repente, cuando pasa algo así, hay un antes y un después

porque, de repente, tomas consciencia de que eso puede pasar.

En cualquier momento se apaga la luz.

Es muy difícil de asimilar, ¿eh?

De hecho, todavía, 23 años más tarde lo estoy asimilando.

Es algo que no te esperas. Sencillamente, no te lo esperas.

-Comentabas que tenías un referente, ¿no?

Respecto a cuando te comentaron que tenías que operarte.

-Johan Cruyff. -¿Cómo fue? Explícate.

-Bueno, yo soy muy Cruyffista.

Es una persona que me transmitía, como a mucha gente,

una creatividad, una energía, una positividad espectacular.

-Yo también. -Sí.

Era una persona que, en fin...

Un referente para mí.

El hecho de que a él le pasara lo mismo,

él era muy fumador...

Decía que fumaba en los descansos de los partidos.

Lo cual es el colmo.

Veías la cara de salud que tenía,

con el chupachups entrenando al Barça

y había pasado por quirófano.

Además, creo que tuvo un triple o cuádruple baipás.

A mí me hicieron uno solo.

Claro, era una arteria importante. Esto lo descubrí más tarde, ¿no?

Pero pensé: "Bueno, si a él le ha ido así de bien,

a mi me irá bien también".

-Creo que tendríamos que remarcar

que es muy importante los tratamientos que se hacen,

las medicaciones que se recetan,

pero es muy importante la participación del paciente.

De todos modos, has sido un ejemplo.

-Bueno, al principio no lo hice muy bien con el tabaco.

Pero las adicciones es otro tema.

De todas maneras,

es fácil cuando te lo ponen fácil.

Y es muy difícil cuando las cosas van...

-Importante remarcar esto. Efectivamente.

Recuerdo que no dejaste de fumar después de la cirugía.

-No, me costó, me costó.

-Pero luego lo subsanaste. -Sí, sí.

El hecho este de caminar, intentar llevar una vida más sana y tal,

bueno, es que le has visto las orejas al lobo.

Entonces te lo pone fácil.

Por otro lado,

estar en manos de buenos profesionales de la medicina

también ayuda muchísimo. Te da confianza.

-Me llamo Arturo, tengo 46 años.

Padezco un cuadro de hipercolesterolemia.

Es un mal que, evidentemente, es hereditario.

En mi caso, lo he heredado por parte de mi madre.

En la actualidad tengo dos hijos.

Naia de ocho años y Unai de diez.

Me temo, ojalá que no sea así,

pero que alguno de los dos lo va a heredar.

Supongo que para ellos será muchísimo más sencillo

y la medicación habrá avanzado lo suficiente

como para que ellos lo sufran de una forma no tan...

brutal como la que lo he sufrido yo.

El colesterol, el principal problema que tiene,

es que no tienes ningún síntoma que te diga que tienes

esta enfermedad

y no tienes ninguna incapacidad para poder hacer nada en absoluto.

La sensación un poquitín es de que soy una bomba de relojería.

Es decir, en un momento dado puedas crear una angio...

De hecho,

estuve con este síntoma más de dos semanas.

Me dolía el pecho y cuando caminaba más rápido de lo normal,

no podía continuar, ¿de acuerdo?

Uno de los días más grave fue cuando tenía que buscar

a mis hijos al colegio y llegaba un poquitín tarde.

Realmente vi que mi cuerpo no daba, pero no sabía qué era

que estaba generando una angio.

En ese momento es cuando te das cuenta de que realmente

un mal así te puede limitar en muchísimas cosas.

-Aparte de esos trastornos más complejos

del metabolismo del colesterol como la hipercolesterolemia familiar,

hay que tener en cuenta que la mayoría de la población general,

es decir, más del 50 %, presentan un exceso de colesterol sanguíneo.

Este exceso de colesterol no quiere decir que deban ser tratados

con fármacos u otros tratamientos complejos,

pero sí que es verdad que deberíamos intervenir en la población general

para conseguir que la cifra de colesterol disminuya globalmente.

El cuerpo humano funciona perfectamente

con cifras de colesterol muy bajas,

incluso por debajo de 100 mg/dl

o de 50 mg/dl.

El intervalo de 120 a 200 es el que se ha fijado

porque es el que presenta un porcentaje alto

de la población sin enfermedad

y que se encuentran en un nivel alto de salud.

El colesterol no provoca ninguna molestia

y si no determinamos la concentración en la sangre de una persona,

no sabremos si esta persona tiene un exceso de colesterol

hasta que aparezcan las complicaciones,

que son, fundamentalmente, la enfermedad cardiovascular

en forma de angina de pecho e infarto de miocardio

o accidente vascular cerebral.

Las autoridades sanitarias recomiendan que, en general,

todas las personas de 40 años o más

deberían conocer su cifra de colesterol.

Y por debajo de esta edad,

en los casos en los que pueda haber otros trastornos asociados

como es diabetes, obesidad,

historia familiar de exceso de colesterol

y otros problemas.

-Yo lo que sí que tengo claro es que el colesterol,

aparte, está comprobado,

que yo sin química no puedo quitarme el colesterol.

Es que yo género colesterol.

Yo ahora estoy a 70. Del EDL malo.

Pero claro, hay que tener en cuenta que le hipercolesterolemia,

si lo normal es estar a 180,

los niveles de colesterol que estamos hablando,

estamos hablando de 400, 500, 600 de colesterol.

Pero que es lo que decimos.

El colesterol el gran peligro que tiene ¿cuál es?

-Que no sabes... -Que no te duele.

Es una enfermedad que no te duele.

Es decir...

-Que si no es por un análisis de sangre...

-Por los análisis, es la única manera de la que te puedes enterar.

-Que no te cansas más, que no te cansas menos,

que tienes una vida normal...

-Sí, te parece que haces la vida totalmente normal.

-Efectivamente.

¿Cuántos de vosotros tenéis colesterol?

-Yo tengo. -Hemos tenido.

-He tenido y tengo.

-El colesterol todo el mundo tiene.

-Me tomo cuatro pastillas cada día para el colesterol.

-Cuatro pastillas...

(Música)

-Me llamo José Antonio Gómez Díaz,

tengo 67 años.

Empecé hace 35 con una diabetes tipo 2

que venía por vía hereditaria, tanto por mi madre como por mi padre.

Y luego, al cabo del tiempo,

ha pasado a diabetes tipo 1, insulinodependiente,

con tres aplicaciones de insulina

y otros tantos dobles

de control de la glucosa.

El principal problema de la diabetes, con insulina o no insulina,

pero sobre todo con insulina, es que sube y baja.

La insulina le hace bajar,

pero tiene que estar combinado con lo que comes.

A veces, entre una insulina y otra insulina,

hay una curva baja,

que esa es la que más tememos todos los diabéticos.

Te deja hecho un trapo,

tienes que tomar inmediatamente algo que tenga

abundante glucosa y demás, y luego, además,

a la hora de haber hecho eso,

tienes que volver a pincharte para ver si se ha recuperado

el nivel de glucosa.

El mínimo es 105

y lo máximo, por encima de 170 ya está mal.

El tema es que para eso te tienes que pinchar.

Yo tengo aquí lo que es el glucometer.

Esto tiene un portalancetas, que es este.

Te pinchas en el dedo.

Aquí hay unas tiritas que pones en el aparato

y el aparato te marca los miligramos de glucosa

que tienes en ese momento en sangre.

Entonces actúas.

Dices: "Ah, bien, no pasa nada". "Tendré que comer algo...".

-¿Cuántas veces lo haces al día esto?

-Al día... Como ocho veces.

-¡Ocho veces! -¡Ocho veces!

-Necesito llevar bolsa refrigerada con un bloque de estos azules

porque la insulina tiene que estar...

Mantenerse en una temperatura fría.

-El medicamento que yo me tomo también tiene que estar frío.

-Que si no se estropea. -Aquí parecemos todos MacGyver.

-Esta, concretamente, la que es azul del todo,

esta es la de la noche.

La otra es rosa esta parte de aquí.

La caperuza también es azul.

Esta es más lenta de actuar y la otra más rápida.

La del día me la tengo que pinchar antes del desayuno

y la otra antes de la comida.

Con lo cual, son tres pinchazos de estos,

ocho de estos,

y así desde hace 35 años.

A los pinchazos no se acostumbra uno.

El problema es si te pinchas siempre en el mismo sitio,

se hace como un quiste.

Entonces yo me hice un plano de todos los días del mes

y una parte es la derecha y otra la izquierda.

Así no repito pinchazo.

-La diabetes mellitus tipo 2

es una enfermedad, generalmente, de curso asintomático

y que está aumentando su prevalencia de forma alarmante

a nivel mundial.

El hecho de que sea asintomática

no quiere decir que no vaya acompañada

de una serie de manifestaciones, unas clínicas y otras metabólicas,

que son muy importantes en el devenir del futuro del enfermo.

Me estoy refiriendo al perímetro abdominal,

me estoy refiriendo a la hipertensión,

me estoy refiriendo a los triglicéridos elevados,

me estoy refiriendo al colesterol bueno

que está disminuido.

En definitiva, es una enfermedad que va acompañada

de otros procesos, formando parte todos ellos

de un complejo clásicamente llamado síndrome metabólico

y que tiene tres principales causas.

En primer lugar, el envejecimiento poblacional,

en segundo lugar, el sedentarismo,

que se ha instaurado en nuestra población.

En tercer lugar, el sobrepeso creciente de la misma.

Actualmente se conocen perfectamente los motivos

por los cuales el infarto de miocardio,

además de más frecuente,

es más grave en el enfermo diabético que en el paciente no diabético.

¿Por qué?

En primer lugar,

porque muchas veces es indoloro

y el paciente tarda en recurrir a los servicios médicos.

En segundo lugar, porque se comprometen

los vasos de pequeño calibre, lo que se llama la microcirculación.

Es una característica de la diabetes que, generalmente,

no aparece en el enfermo no diabético,

aunque hay sujetos con el síndrome metabólico

que también pueden tener daños microvasculares.

Por eso, dos motivos en la mortalidad del infarto de miocardio

en el paciente diabético

es mayor que en el paciente no diabético.

Hay que mejorar la prevención,

hay que mejorar la investigación, sobre todo a nivel vascular,

y ahí, el endotelio tiene un protagonismo destacado

y en tercer lugar,

hay que potenciar la relación entre la enfermería y el paciente.

Eso para mí es más importante que el mejor de los medicamentos

que esté por venir.

(Música)

Juan, ¿qué tal? -Aquí andamos.

Encantado de verte. -Igualmente.

Hacía unos días que no coincidíamos.

-Eso es buena señal. Cuando no hay que ir al médico...

Supongo que no me escogiste como factor de riesgo peligroso.

-No, no. Más bien como amigo.

Juan Rosell es una persona que lleva una vida muy ajetreada,

pero es de las pocas personas que, a pesar de llevar una vida ajetreada,

hay una cosa que sigue regularmente. Es el ejercicio físico.

-Esto es importantísimo.

Yo juego al tenis.

Antes jugaba al fútbol, ahora ya lo he dejado por las lesiones

y porque es demasiado peligroso para mí,

pero sigo jugando al tenis y además tenis de competición,

tres o cuatro veces por semana cuando puedo.

Pero seguro un par de veces.

-Esto es extraordinario.

Compaginas también... -Es cuestión de cuadrarlo.

Digamos, yo salgo por las mañanas

o hay un par de días a la semana que seguro que salgo

en un avión a las 6:30 o una cosa así,

vuelvo por la noche a las tantas, duermo un par de días o tres

a la semana fuera, tienes comidas, cenas,

yo intento no cenar con nadie en ningún sitio.

Es realmente complicado.

Por eso, cuando me hacen los análisis,

tú siempre me dices: "Primero del todo, el peso.

No logramos bajar el peso".

Esperaremos a que me vaya de las responsabilidades actuales

para intentar bajar el peso.

A partir de ahí, intentaremos cumplir al pie de la letra

todas y cada una de las instrucciones que me vas dando cada año.

Yo no fumo, yo no... -No has fumado nunca.

-No he fumado nunca.

-No bebo alcohol. Nada.

Simplemente una copa de cava o champán

cuando hay que celebrar algo muy gordo.

-Dos temas muy importantes.

-Yo creo que esto es muy importante. Eso sí, como fatal.

Desayuno muy poco,

hay muchos días que no como o como poquísimo,

y en cambio, por la noche, cuando llego,

si no he comido durante todo el día, tengo que cenar.

Todo eso trae como resultado que no hay manera de bajar peso.

-Por eso me consta que intentas...

-Lo intento, pero sin ningún éxito, digamos.

Sin ningún éxito, porque de la misma manera que los bajo, los subo.

Me gusta comer...

Si no me ponen nada delante, no como,

pero si me ponen cosas delante, las como todas.

Ese es el problema. -Lo intentas.

-Después, otra cosa que siempre me dices. Come despacio.

Pues no hay manera. Como muy rápido.

Entonces es otro error.

La teoría me la sé toda,

el problema es cómo traspasamos la teoría que me vais explicando siempre

a la práctica.

Intento hacerlo lo mejor posible.

Creo que he mejorado en los últimos años.

-Es muy importante también el tema de la dieta.

En este país tenemos la gran suerte

de tener la dieta mediterránea.

-Si queremos, podemos comer bien.

La otra historia es cómo comemos,

en qué momentos, cuántas veces, de qué manera.

Eso, en el caso mío, soy perfectamente consciente

de que es manifiestamente mejorable.

-Tú, como presidente de los empresarios,

verás que la prevención no solo es buena para mejorar

nuestra calidad de vida,

sino para evitar tener que llegar, desde el punto de vista económico,

a costear...

-Sí, la prevención ahorra costes. -Ahorra costes.

-Una vez no has tenido prevención

y ha ocurrido lo que no tenía que ocurrir,

el poder curar tiene unos costes impresionantes.

La palabra prevención es eficacia, menor coste.

Claro, si estás jugando con tu cuerpo,

hay que explicar a la gente que cuanto más prevención hagas,

mejor vas a mantener tu cuerpo atléticamente y en forma.

Lo mismo que con el tema de las máquinas.

Una máquina, si la cuidas, le das cariño, le pones aceite,

la vas manteniendo todos los días de la semana,

al final esa máquina no se rompe. Lo mismo pasa con el cuerpo.

(Música)

Soy Roberto. Tengo 67 años.

Mido 1,67 y llegué a pesar sobre los 100 kilos.

Caminaba y me dolían mucho las piernas.

Eso me hace ir al médico a ver lo que tengo.

En esto me encuentran lo de la diabetes y el colesterol.

De pesar casi los 100 kilos que llegué a pesar,

cuando me pesaba, porque había veces que ni te pesabas.

Igual los pasé.

He ido bajando en peso

y eso me ha llevado a bajar el azúcar en sangre,

la glucemia, estoy con unos niveles muy normales, medicado,

con metformina y viztoza, pero bueno.

Camino mucho entre la mañana y la tarde.

Entre hora u hora y media cada vez

y eso también me ha hecho bajar mucho de peso.

Y luego, un poco las comidas.

Tengo cuidado sobre todo

con el tema de qué cosas como.

No como grasas, todo a la plancha.

Intento comer poca proteína animal y mucho vegetal.

-La obesidad es una enfermedad.

Nos ha costado mucho que esto sea reconocido como tal.

No ha sido fácil.

En muchos sitios no se acaba de reconocer la obesidad

como enfermedad.

Es una enfermedad crónica, metabólica,

pero que viene definida fundamentalmente

por un exceso de grasa corporal.

Esa es la definición fundamental.

No es tanto un exceso de peso, que también, en muchos casos,

pero lo más importante es el exceso de grasa corporal.

Esto es lo que la define, ¿no?

La obesidad en sí va a producir en la inmensa mayoría de las situaciones

una alteración en la función de la insulina

que llamamos resistencia a la insulina,

que a su vez va a dar lugar a una elevación en la producción

de esta hormona, en la medida de que el organismo aguante su producción,

es decir, un exceso de insulina.

Este hiperinsulinismo, que así lo denominamos en clínica,

generalmente está en la base de la aparición de todos estos problemas.

De la hipertensión, de dislipemia aterogénicas,

de diabetes, etc.

El problema de la obesidad es el origen, muchas veces,

de todas estas situaciones.

-Primero me cuentas tú cómo han ido las cosas.

-Me encuentro normal. He bajado de peso.

Poco a poco, porque ya no es como antes.

Voy caminando como me han dicho. La hora y pico diaria.

A la mañana y a la tarde.

-Pero el objetivo ya sabes que es ir perdiendo, lo que podamos,

y sobre todo no recuperarlo.

-No recuperar, sobre todo. -Perfecto.

¿Y controles glucémicos te has hecho alguno?

-Sí, ya le pasé también.

Ando sobre 110-120 cuando me levanto.

-Aunque me has dicho que la cosa ahora está un poco más lenta,

en cuanto al plan de alimentación que te pusimos,

eres capaz de mantenerlo a más largo plazo.

-Sí. Tranquilamente.

No tengo momentos de hambre ni nada. Me sacio.

Incluso algo menos. A veces me parece demasiado.

-¿Ah, sí? -Sí.

-Es verdad que en un momento determinado

puede que encontremos pacientes

que, a pesar de obesidades importantes

no detectemos ninguna alteración metabólica,

pero si no es en ese momento,

es muy probable que a lo largo de la evolución

vayan apareciendo todos estos problemas

porque, como digo, la obesidad está detrás de prácticamente

la totalidad de las alteraciones que hemos nombrado.

-En una de las revisiones del endocrino:

"Vamos a hacerte, que llevas un par de años...".

Esto fue en el 2015.

"Vamos a hacerte una revisión más general".

Empezaron por la vista por el tema de la diabetes y tal.

Al llegar al corazón una válvula no cerraba.

Se quedaba un trozo bailando. Me la tuvieron que cambiar.

Estoy perfectamente.

Sigo andando, sigo haciendo...

Quizá ando más ahora que antes. A lo mejor también por miedo.

-A lo mejor te encuentras más fuerte.

-Nota que la sangre le llega a lo que le pide el corazón.

-La vida la hacía normal. Andaba, sí.

Pero claro, antes me paraba.

Ahora, hora y cuarto, hora y media sin parar, tranquilamente.

-Perfecto. -Tranquilamente.

-A mí lo que me cuesta es arrancar. Una vez he arrancado...

Me caliento y sigo. Pum, pum, pum.

Pero me cuesta empezar.

Y subir las escaleras o una pendiente.

Me tengo que parar y me canso.

También llevo unos kilitos de más. Es lo que hay.

Me ha dicho el cardiólogo que tengo que hacer un poco de dieta también.

Yo soy una cabeza loca y la dieta no la he hecho.

Ahora empiezo a hacerla.

-Eso de evitar los picoteos tontos... De no sé qué hacer y...

-No, yo no soy de picoteo. -Cuando comes, comes.

-Cuando me pongo a comer, me pongo.

Si es un chuletón kilo y medio me lo como.

No hay problema.

-Es verdad que los alimentos pueden ayudarnos y mucho

a prevenir la enfermedad cardiovascular.

Aquí tenemos toda una serie de alimentos

que muchos de ellos tenemos en casa, algunos no.

¿Qué tenemos a mi derecha?

Fruta, verdura, hierbas aromáticas, frutos secos,

cereales integrales, aquí tenemos nueces, semillas,

un fantástico pescado azul, un atún increíble.

Los cítricos, por supuesto.

El aceite de oliva, que es la grasa, por excelencia,

protectora de arterias y del corazón

y al otro del lado tenemos lo que deberíamos tomar

en pequeñas cantidades en lo que más perjudica a nuestro corazón

y a nuestras arterias.

La mantequilla, por supuesto, aquí tenemos los embutidos,

los embutidos porque además reúnen grasa saturada,

sal y muchas calorías.

No olvidemos que el sobrepeso es un factor de riesgo cardiovascular.

Por lo tanto, embutidos poquitos.

Tenemos la famosa carne roja.

Tenemos azúcar.

No olvidemos que el azúcar está relacionado con el sobrepeso

y con la diabetes,

y que la diabetes también es un factor de riesgo cardiovascular.

La bollería.

Por supuesto que sí. Energética, con mucho azúcar y con grasa.

Y la sal.

La sal directamente relacionada con la hipertensión.

La hipertensión es un gran factor de riesgo cardiovascular.

Y los quesos.

El queso es un derivado lácteo que tiene mucha grasa y mucha energía.

Por lo tanto, si queremos cuidar nuestras arterias y nuestro corazón,

debemos ser muy generosos con esta parte,

y muy precavidos con esta.

Uy, creo que me dejo algo. El brownie, justamente.

Hombre, diréis, es verdad, es energético.

Tiene mantequilla, tiene huevos, es potente,

pero también tiene cacao.

Con el brownie pasa como con otras cosas.

Hay ingredientes que nos gustan y los hay que nos gustan menos.

En cualquier caso, no es tan complicado.

Se trata de seguir las pautas básicas de las dieta equilibrada y ya está.

Con eso cuidamos la salud, nuestro corazón y nuestras arterias.

Zahin, ¿qué nos vas a preparar?

-Bueno, con los alimentos que me habías comentado,

te voy a preparar una milhojas de col lila y calabacín

con un pesto de tomatitos secos.

-Milhojas. Suena a hojaldre esto. -Espectacular.

-Empecemos, va. -¿Sí?

Vale. Vamos a coger la col y vamos a partirla.

La vamos a hacer en papillote. -Papillote de col.

-Exacto.

Aceite de oliva. Quedará espectacular.

Un poquito de sal. -Poca, ¿eh?

-Un poquito de cúrcuma, que le dará un aroma fantástico.

Pero es nada, un pelín. -Un pelín.

Antioxidante, anticancerígeno.

-Luego lo llevaremos al horno durante 35 minutos a 180 grados.

-Así tal cual. -Tal cual.

Mientras tanto, vamos haciendo el pesto de tomatitos secos,

menta, piñones...

Me pasas, por favor, el pan tostado. -Vale.

-De cereales. -Un poco ya partido imagino.

-Sí, sí...

-Oye, pues cambiar la albahaca por la menta

tiene la ventaja que va a ser más digestivo.

Listo...

-Añadimos la menta y el aceite.

Perfecto.

Para que no nos quede muy espeso,

vamos a añadirle un poquito más de aceite de oliva.

-Si quieres yo te ayudo con esto. -¿Sí? Perfecto.

-Yo te lo pongo. Un pelín.

-Vale, perfecto.

Vamos a ello.

Tiene que quedar una textura más bien como el yogur.

-Cremoso. -Cremoso.

-¿Ves cómo ha quedado? -Sí, muy bien.

-Está perfecto.

Este es el punto en el que tiene que quedar.

Entonces sacamos la col del horno. Perfecto.

Vale. -Sorpresa.

-¿Ves? -Suelta la humedad.

-Esto está espectacular. Y así tal cual te la puedes comer.

Vamos a hacer las láminas para que se llame milhojas.

¿Ves? Las capitas estas son perfectas.

-Cada hoja es una hoja. -Exacto. Y empezamos.

Con estos retales puedes hacer un wok con unas gambitas,

unos langostinos.

Queda espectacular. Es una pena tirar esto.

-No, esto no se tira.

-Se nos ocurre poco hacer las verduras en papillote

y es un buen sistema.

Es limpio, nutritivo. -Conserva mejor sus aromas.

-Claro. Mucho más sabor también.

A mí lo que me gusta es que es fácil

y que cuida el corazón y las arterias.

Vamos a cortar el calabacín.

Vamos a cuadricularlo para que no se mueva mucho.

Tenemos aquí el calabacín cuadrado y vamos a cortar fino.

-¿Sabes que el calabacín no llega a las 15 calorías los 100 gramos?

Es todo agua. Todo agua.

Aquí construyes tú tu milhojas. -Exacto.

Vamos a hacer la milhojas.

Ponemos la col, calabacín, col.

He cogido en el mortero y he chafado unos anarcados

y un poquito de sésamo. -Versión especial.

-Le va a dar un toque crujiente bastante interesante.

Ahora cogemos así, tal cual. -Tal cual al horno.

-Un minuto y medio, dos como mucho y ya está.

-¿Sabes qué es lo interesante de esta salsa?

Los frutos secos.

¿Sabes que tienen una sustancia muy divertida

que se llama fitoesteroles? Baja el colesterol.

-Igual que la col, ¿no? -Exacto.

Es una receta fantástica porque entre el fruto seco

y la verdura tenemos sabor y salud.

-Muy bien.

Y voilà. -Ya está.

-Ya está, perfecto. -Casi.

-Con cuidadito, no nos quememos.

Quedará espectacular.

Ahora el pesto. Mira qué color, qué aroma.

Es espectacular.

Con una es suficiente. Mira, mira.

-Uy, qué pinta. -¿Vale?

Luego le añadiremos la picadita esta. ¿Vale?

Perfecto.

Y no nos olvidemos del aceite de oliva, que es...

Hojita de menta, porque también lleva menta la receta.

El toquecito final.

(Música)

Me llamo Jordi, tengo 63 años,

soy hipertenso desde hace 17 años. Soy enfermero.

Cuando tenía 46 años me empecé a marear en el trabajo.

Bajé al consultorio médico,

tenía un episodio de tensión alta y el médico me dijo:

"Lo vamos a tomar durante 15 días para ver si es

una cosa puntual o no".

Me estuvo tomando en tres momentos del día la presión.

Efectivamente, era hipertenso.

Te queda un poco la...

No como una losa, pero te queda el decir:

"¿Tendré que cambiar mucho los hábitos personales?".

En la visita del médico pautamos la medicación.

Posteriormente vimos que tendría que perder un poco de peso.

Pautamos una dieta.

Creo que la hipertensión hay que verla como una enfermedad crónica,

sobre todo, es llevar una vida normal,

aplicar el sentido común

y a nivel familiar, la única queja

es que les gusta mucho la sal y yo no utilizo sal.

-La presión arterial es el equilibrio entre la sangre

que expulsa el corazón, el volumen de sangre

y la resistencia que las arterias oponen a ella.

Entonces la hipertensión arterial es cuando este equilibrio se rompe

y hay un aumento de estas cifras de tensión.

Se considera hipertensión arterial por encima de 130-80 mmHg,

pero hay que tener en cuenta que hay que individualizarlo a cada paciente.

De manera que no pediremos las mismas cifras

a un paciente de 80 años con el que somos más permisivos

que a un paciente de 30 años en el que somos más estrictos

y podemos pedir incluso cifras inferiores a estas.

La hipertensión arterial es un factor de riesgo cardiovascular

muy importante.

Por un lado, a nivel del corazón.

El corazón tiene que hacer más fuerza para vencer estas resistencias

de las arterias y esto hace que aumente su musculatura

y se vuelva más grande y más musculoso.

Esto lo que comporta es que haya un mayor riesgo de arritmias

y de angina de pecho.

Por otro lado, las arterias soportan más presión y se vuelven más rígidas,

de manera que aumenta el riesgo de sangrado

por riesgo de rotura de la misma arteria.

Por lo que tenemos más riesgo de infarto cardiaco

y de sangrados a nivel cerebral o de cualquier otra zona del cuerpo.

La prevalencia de la hipertensión arterial es una prevalencia

que ha ido en aumento durante los últimos años.

Con una clara relación con el estilo de vida que llevamos,

ya sea la dieta, el estrés u otros factores de riesgo.

Por lo tanto, es importante para todos nosotros hacer una prevención

de la hipertensión arterial para evitar que esta aparezca.

Esto se basa en una dieta cardiosaludable variada,

una dieta mediterránea sobre todo baja en sal

y un estilo de vida activo.

Evitar la vida sedentaria y, sobre todo,

evitar el tabaco, el aumento de peso, y el alcohol.

-Yo pesaba 20 kilos más que ahora.

Te acostumbras a comer menos.

Puede que sí, antes engordas porque comes más.

-¿Tenías una alimentación de comer mucha cantidad?

-Sí, sí. -Vale, vale.

-Era aquello que se dice de buena vida.

Entonces, claro, comes menos y ves que rebajas.

Luego es cuando el médico te dice:

"Aparte de comer menos, haz una dieta, pero saludable.

Andar 45 minutos como mínimo, ir haciendo pequeñas cosas de estas

para que el cuerpo vaya mejor".

-Al final es una vida saludable. En todos los casos.

(Música)

Julio Albella. -Sí.

-Soy Julio, tengo 65 años, soy jubilado.

En total, he fumado 45 años en mi vida.

Los dos paquetes diarios, más o menos.

Yo tenía siete años

y ya fumaba de todo lo que encontraba.

Al ser camarero, en el restaurante fumaban

los clientes y también fumaba yo.

Desde que dejé de fumar, mi vida es otra.

Me resfrío menos.

Yo fumé porque, claro,

delante de las chicas parece que sería más hombre.

Cuando ves las orejas al lobo,

el tabaco no trae nada bueno.

Tenían que prohibirlo, como una droga.

-Julio es una persona que acumula diversos factores de riesgo

y hace aproximadamente 10 años sufrió un primer problema

por culpa de fumar.

Tuvo un problema de corazón.

A raíz del problema de corazón,

se detectaron otra serie de enfermedades,

sobre todo vasculares y respiratorias.

Y ahora, después de unos 10 años que Julio hoy ya no fuma,

se ha mantenido estable y no ha tenido más sustos importantes.

Tanto la nicotina, como el monóxido de carbono,

como otras sustancias del tabaco,

provocan daños que degeneran y alteran las arterias

de una forma prematura y conducen a la arterioesclerosis

y a problemas y patologías relacionadas con la circulación.

Son más frecuentes los problemas de circulación periférica,

los ataques de corazón,

los problemas cerebrales.

Por otra parte, además, el tabaco incluye

múltiples productos que son nocivos para el pulmón,

que es el órgano que impacta de forma directa

con el humo del cigarro y provoca bronquitis crónica,

enfisema y aumenta el riesgo de cáncer de pulmón,

además de otros cánceres en otras partes del cuerpo.

El tabaquismo continúa siendo muy importante,

muy prevalente,

porque es un producto de consumo legal,

a pesar de que, probablemente,

excepto las armas, no hay ningún producto de consumo legal

cuya única finalidad sea matar,

y a pesar de toda la información disponible

y de la de legislación que ya tenemos,

continúa afectando a una parte de la población importante

y todavía hay un tercio de los jóvenes,

de los adolescentes, que empiezan a fumar.

Los pacientes que fuman tienen la posibilidad actual

de utilizar diferentes tratamientos que les ayudarán a dejar de fumar,

desde los sustitutos de nicotina, que ayudan a disminuir la adicción,

que están en forma de chicles, parches, comprimidos,

hasta otros medicamentos que permiten

que el porcentaje de éxito cuando uno hace el intento de dejar de fumar

sea más alto.

Estos tratamientos están disponibles, son comerciales.

Y con un uso correcto, pueden ayudar a muchas personas a dejar de fumar.

-¿Alguno de vosotros fumáis o habéis fumado?

-Yo fumaba dos paquetes diarios. -Dos...

-Yo no he fumado nunca.

Nada más que a los siete u ocho años, detrás del colegio,

en el descampado... Un cigarro de anís. De estos que había.

Pero luego...

En cuanto mi padre me dio permiso, ya no fumé.

-Ahí se empieza ya. Con los de anís.

Empecé así y mira cómo cabe.

He tenido problemas de corazón, de pulmón

y casi de todas las enfermedades que ha habido.

Me bajé del autobús un día, la tos, la tos, la tos...

Esputos de sangre.

Me llevaron al hospital San Pablo.

El doctor me puso una broncoscopia...

Después tuve problemas de corazón.

Tuve una angina de pecho.

Un dolor en el pecho y en la espalda.

Llamé a la ambulancia y me hicieron la prueba.

Me dijeron que sí. Era una angina.

Después en junio tuve otra. Hace cuatro años tuve otra.

Ahora de momento bien.

Revisiones, claro...

Al neumólogo, al cardiólogo,

y régimen...

Voy tirandillo.

Procuro no comer mucha grasa,

no bebo casi nada de alcohol, muy poco.

Desde 2005 no me pongo un cigarro en la boca ni apagado ni encendido.

Yo vi las orejas al lobo.

Dije: "No, no".

Desde entonces no me he puesto un cigarro en la boca.

-Quisiera ser optimista en cuanto a futuro

de cara a la prevención de las enfermedades cardiovasculares,

dado que sabemos que previniéndolas y que solo depende de nosotros,

disminuiríamos estas enfermedades, disminuiríamos la mortalidad.

Hay un factor que es el que se habla muchas veces,

es la responsabilidad de los pacientes.

Aquí nos afecta a cada uno de nosotros

porque somos conscientes de lo que estamos haciendo.

Si queremos que la enfermedad disminuya,

debemos contribuir a ello.

No solamente para mejorar nuestra calidad de vida,

sino también para disminuir unos costes altísimos

que se emplean en el tratamiento de estas enfermedades.

(Música)

Estaba pensando que si juntamos al fumador, el hipertenso,

el tal y la obesidad,

aquí estamos haciendo una bomba de relojería, un infarto.

Un infarto somos aquí los cinco. ¿No os parece?

Nos damos un abrazo aquí y esto peta. -Explota.

(Música)

Pero lo podemos explicar porque hemos hecho caso.

-Eso también es verdad.

-A la bata blanca la hemos hecho caso.

(Música)

He pintado una menina porque es una figura icónica para mí.

Después del infarto, unos pocos años después,

empecé a pintar lo que se ha convertido para mí

en un icono de la feminidad,

que es la mujer ataviada con ese vestido,

con las caderas sobredimensionadas,

que, de alguna manera, nos remiten a las antiguas diosas

de la fertilidad.

He ido un poco más allá.

Esto lo he hecho después del infarto,

después de la operación de corazón abierto,

y después de la recuperación del ictus que tuve.

Esta segunda oportunidad a todos los niveles

me ha enriquecido a nivel personal y familiar, es obvio.

Pero a nivel profesional también.

Por eso he querido pintar esta menina que pinto habitualmente.

Está enmarcada dentro de una argumentario completamente diferente

al que tenía antes de la operación de corazón.

(Música créditos)

La ciencia de la salud - Ser cardiosaludables

49:37 20 may 2018

Nuestros hábitos de vida influyen directamente en nuestro bienestar. En este programa conoceremos los principales factores de riesgo para nuestro corazón y aprenderemos a ser cardiosaludables.

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