La salud es determinante en nuestras vidas. Marca nuestra existencia, definiendo las curvas y los vaivenes que recorremos desde el día en que nacemos. Este programa se adentra a lo largo de trece programas en las vidas y las historias de pacientes y médicos para hacer una mirada humana al fascinante mundo de la salud y la medicina. Un recorrido documental por la apasionante aventura de estar vivo.

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La Ciencia de la salud - Diagnóstico Parkinson - ver ahora
Transcripción completa

(LOCUTOR) "Camacho.

De nuevo abre para Víctor.

Víctor.

Qué pena, qué fallos consecutivos.

Los nervios, señores, importantísimos.

Víctor.

Señor y Víctor.

Víctor. Ha caído.

Señor, señor, ¡gol!

¡Gol de Señor!

¡Gol de Señor! ¡El número 12, señores!

(Música)

(Música)

Las enfermedades neurodegenerativas son una manera anormal

de envejecer el cerebro.

En general,

la enfermedad neurodegenerativa más famosa

es la enfermedad de Alzheimer, que es la más frecuente.

Luego le sigue la enfermedad del Parkinson,

luego hay otras formas de parkinsonismos,

otra que se llama esclerosis lateral amiotrófica.

En cada caso de estas enfermedades

hay una población de neuronas,

un tipo de neuronas particular que es el que degenera.

En la enfermedad de Parkinson,

las neuronas que degeneran son sobre todo neuronas

que fabrican dopamina, que es un neurotransmisor

que lo que hace es facilitar los movimientos,

no solamente los movimientos, sino también una serie

de procesos mentales

que luego se verán como síntomas de la enfermedad de Parkinson.

Hay tres clásicos, el temblor, la rigidez de los músculos

y la lentitud a la hora de producir los movimientos.

Esos síntomas se presentan de una manera muy lenta,

por lo tanto, la gente,

muchas veces no se da cuenta de que poco a poco

van apareciendo.

Alguna gente sí que después de 20 años, por ejemplo de enfermedad,

o a más mayor que haya sido el comienzo de la enfermedad,

puede desarrollar síntomas más de alteración de memoria

semejantes a los de la enfermedad de Alzheimer,

y acabar haciendo síntomas que pueden parecer una enfermedad de Alzheimer.

Cuando uno pregunta:

"¿Es el Parkinson una enfermedad hereditaria?".

No hay una respuesta al 100 %.

Es una enfermedad que sí tiene causas genéticas,

pero, en general, una minoría. No más del 5 o 10 %.

La causa genética es lo que llamamos genes causables.

Eso quiere decir que si los padres o los abuelos lo han tenido,

hay una gran probabilidad de que alguien lo tenga si tiene el gen,

que no siempre.

Pero en general, esta enfermedad genética,

que ya digo, es la minoría, afecta a individuos jóvenes como enfermedad.

(Música)

Soy Carmen Mejías.

Tengo 55 años y tengo un Parkinson diagnosticado con 42 años.

Era enfermera.

Soy enfermera y trabajaba en el hospital en neurología

cuando me hicieron el diagnóstico.

Tenía mucho dolor en la parte derecha.

Pero desde la punta del pelo hasta la punta del pie, ¿no?

Entonces lo achacaba a levantar pacientes y tal.

Hasta que apareció el temblor.

Pasaron unos meses que se lo comenté a una residente.

Me hizo una exploración y yo misma le dije: "¿No será Parkinson?".

El Parkinson hace estragos.

Hace estragos, por lo menos en mi familia.

Lo siento por llegar tarde. -No pasa nada.

-Sabes que los enfermos de Parkinson siempre vamos tarde.

Nos cuesta...

Yo cuando iba a trabajar, en media hora estoy fuera.

Ahora me cuesta arrancar. -Pierdes el tiempo.

-Una hora.

-Estamos en la Asociación del Parkinson.

Somos los que hemos tenido un diagnóstico de Parkinson

con una edad temprana.

¿Qué edad tienes tú? -Yo tengo 37.

-37...

Yo lo pasé muy mal, en su momento, en su día.

Cuando era joven, pensaba que con esta edad yo estaría muy deteriorada.

No con esta edad, sino con estos años de progresión.

-¿Antes qué tomabas?

-Toda la medicación que tomaba es Levodopa,

y con el Sedavo,

como me han reducido medicación, estoy bastante bien.

-¿Estás bien? -Sí, yo creo que sí.

-La enfermedad de Parkinson,

como el principal déficit es un problema de la dopamina,

podemos dar en forma de medicamento

esta sustancia, este neurotransmisor que falta

y lo que vemos es una mejoría que muchas veces es impactante.

-Hay un periodo de adaptación.

Yo me parece que estuve unos siete u ocho años

sin querer venir a la asociación,

porque la primera vez que fui

me impresionó mucho la expresión de la cara.

O la no expresión de la cara.

-Es verdad que nuestra cara no expresa lo que sentimos.

Ni la alegría o el enfado...

Es inexpresiva.

-Un día hay que buscar los recursos en sí mismo

para poder convivir con el señor Parkinson que está a nuestro lado,

y que se porte un poco decentemente con nosotros.

-Es una enfermedad que, en principio, no acorta la vida.

La expectativa de vida del paciente es la misma casi,

hoy en día con los medicamentos, que la población general.

Lo que más nos interesa es la calidad de vida.

Y con los medicamentos que disponemos,

que cada vez tenemos más,

la calidad de vida del paciente se mantiene durante muchos años.

-A mí me ha ayudado, por ejemplo, públicamente,

decir que tengo Parkinson.

A medida que lo dices, normalizas una situación.

En la medida que normalizas una situación,

tienes más capacidad de luchar y buscar recursos personales y fuera.

-¿Pero físicamente tú estabas muy deteriorada cuando empezaste?

-No, no, no.

Vi que había un cortocircuito.

Yo daba las órdenes a mi mano, y mi mano no me obedecía.

-Hay muchos temblores que no son propios de la enfermedad de Parkinson

y no todos los Parkinson tienen temblor.

Hay hasta un 30 % de pacientes

que no tienen temblor ni tendrán temblor a lo largo de la enfermedad.

El temblor típico es lo que llamamos un temblor de reposo.

Quiere decir que aparece cuando, por ejemplo, la mano la dejas quieta

y alguien te dice: "Mira, te está temblando la mano".

Con la particularidad de que, a la que mueves la mano

o la observas atentamente,

el temblor se atenúa o desaparece.

Otra característica muy importante de la enfermedad

es que suele ser asimétrica.

Quiere decir que suele comenzar en un lado del cuerpo

y, en general, se mantiene a lo largo de la evolución de la enfermedad

más localizada a un lado que al otro.

Yo tengo la esperanza de que en el futuro salga algo que lo frene

o que realmente lo cure.

Yo soy positiva en este sentido.

Ánimo a todos los compañeros...

Lo he pasado muy mal.

Y nunca me hubiese imaginado llegar a estar como estoy ahora.

-Y aparte de eso, adicionalmente,

¿qué te parece si tenemos un objetivo de viajar a algún sitio?

¿Alguno tiene una idea? -El Camino de Santiago sería genial.

-¿Sería genial? -Pues sí.

Por mi sí.

Un crucero también. -Me apunto yo también.

-Empezamos con el crucero, que es más fácil, ¿no?

(Música)

Yo empecé con una capsulitis retráctil en el hombro derecho.

Los médicos no veían nada. No era seguro.

No lo tenían muy claro.

Entonces, empecé a hacer recuperación.

En la recuperación duraba, duraba y los médicos no lo entendían.

Las fisios no lo entendían.

Yo seguía con mi dolor, que era paralizante.

No podía hacer nada.

Soy Laura Ferrer.

Me diagnosticaron Parkinson hace dos años con 54 años.

La fisio me dijo: "Este tema es un poco raro.

¿Por qué no vas a ver a un neurólogo?".

Me diagnosticaron dolor complejo temporal.

Yo seguí, pero veía que no iba bien.

Veía que mi cuerpo no funcionaba bien.

Era como si...

mi media mitad no funcionara como la otra.

Volví al médico,

me dijo que era algo parkinsoniano

y me dirigió a un médico especialista en Parkinson.

Es así como llegue al doctor Kulisevsky.

Y nada, él me vio, hablamos y solamente verme y hablarme,

me dijo: "Tú tienes Parkinson".

Y el mundo se apagó.

-El caso de Laura es el típico ejemplo de una persona

que comienza la enfermedad a una edad relativamente joven.

Descubrir que los síntomas de lentitud,

de dificultad al caminar, de ocasionalmente algún temblor

son atribuibles a una enfermedad neurodegenerativa,

impacta e impacta también sobre "Qué me va a pasar, doctor".

-Fue muy fuerte, fue muy fuerte porque estaba trabajando,

estaba a tope de todo profesionalmente, personalmente.

Claro, se me planteaba delante de mí

un cúmulo de...

dudas y situaciones que desconocía.

Pero yo dije: "Tengo que seguir, tengo que seguir,

aunque mal, pero tengo que seguir".

Lo que trabajamos con ella es una fase

de entender lo que le pasa,

entender que tiene la enfermedad de Parkinson,

que esto no va a afectar a su expectativa de vida

y que hay muchos recursos para tratarla.

Y de hecho, es lo que hicimos.

Ponerle un tratamiento,

que es el tratamiento de reemplazo dopaminérgico,

desde hace dos años que está diagnosticada,

pues hemos ido adecuando el tratamiento que ella recibe

a sus necesidades.

Y, desde luego, está preocupada,

como todos lo estamos, por una enfermedad

que te pone como una etiqueta, tengo el Parkinson...

Pero también se aprende a vivir con esto, a afrontarla,

y creo que en su caso, nos da un ejemplo

de cómo una persona joven,

a pesar de tener un diagnóstico de este tipo,

continúa su actividad social, laboral, profesional,

de una manera totalmente adecuada.

-Hola Frank.

Hola, Laura, ¿tendrías un momento, por favor, para ver una cosita?

-Sí, vale, ningún problema. Ahora vengo.

-He tenido mucho apoyo con mi marido.

El mejor apoyo del mundo. Se lo debo todo.

Ha estado a mi lado.

En los momentos en los que lloraba, lloraba, lloraba...

Él me animaba, me daba solo su parte positiva, su parte alegre.

Supongo que él también lo estaba pasando fatal,

porque esto afecta a toda la familia.

-¿Y qué es realmente el Parkinson?

Entonces empiezas a leer, te informas un poco,

y te llega un poco el miedo y pánico, realmente.

Dices: "Ostras, esto es más grave de lo que yo pensaba".

Entonces viene la incertidumbre.

La incertidumbre de cómo evolucionará y cómo harás.

Y cómo harás en el futuro.

Adaptas un poco tu estilo de vida.

Te acomodas al estilo de vida de tu pareja.

Y como tal, es un momento muy bonito.

Lo convives y es un momento intenso.

Es un momento intenso, no es fácil.

Si ella se cansa, descansas con ella,

si ella no puede, paras con ella.

Es un momento en el cual te tienes que adaptar.

-Poco a poco lo fuimos diciendo mi madre, mi familia, mi hermana.

Fue duro decírselo.

Mis amigos...

Es curioso el proceso de comunicarlo.

Te tiene que apetecer.

Hay mucha gente que es incapaz de decirlo.

Yo es una cosa que siempre...

Bueno, por eso estoy aquí.

Es lo que hay, ¿no?

Y de alguna manera, justifico actuaciones que no son propias en mí.

Yo que sé, la lentitud,

o el que hablo...

Hablo un poco, tartamudeo a veces.

De alguna manera, justifico esto diciéndolo.

Y me siento más tranquila, me siento más apoyada.

Hola, Frank. -Hola, Laura.

¿Qué tal?

¿Cuántas copias tenemos que hacer de este catálogo?

Unas 10 000 unidades o algo así. -¿Y esta máquina de aquí?

Profesionalmente, yo estaba trabajando

en el momento que se diagnóstico.

Era una agencia de publicidad.

Era un trabajo muy estresante.

Una de las causas principales de mi inestabilidad eran los nervios.

Vi que tenía que cambiar. Que mi profesión tenía que cambiar.

Entonces le propuse a mi marido,

que tiene una empresa de suministros industriales,

si le parecería bien colaborar con él.

-En este aspecto ha estado bien.

Es curioso.

Es una versión y un día a día diferente.

Es positivo, lo veo como positivo.

(Música)

Me llamo Jaume, tengo 63 años

y padezco de la enfermedad de Parkinson desde hace 18 años.

Empecé a notar sobre todo trabajando

que se me caían las cosas de las manos.

También tenía mucha rigidez en el lado izquierdo del cuello.

Yo le echaba la culpa de que,

siempre que iba con el coche, llevaba el cristal medio abierto.

Al final no era esto.

Me hicieron varias pruebas para ir descartando lo que fuera.

-El caso de Jaume,

él fue notando los síntomas típicos de la enfermedad

de una manera lenta y progresiva.

Aunque muchas veces sucede que alguno lo atribuye a algún evento.

"Desde que me dio ese golpe de aire".

"Desde que vi a una persona atropellando a un perro".

Algún evento que desencadena algo que venía siendo latente.

-Cuando me diagnosticaron el Parkinson tenía 45 años.

Fue un golpe duro y yo no pensaba que era esto.

No quería aceptarlo.

Me costó mucho ver la realidad.

Hasta que me di cuenta que no podía ser,

y empecé a luchar para combatir la enfermedad.

Empezaron los síntomas de que me temblaba la mano izquierda.

Si me ponía nervioso, hablaba mal.

Tenía inseguridad también.

Me caía algunas veces.

Siempre me ha gustado mucho trabajar y hacer cosas, eventos.

Pero llegó un momento en que no puedo hacerlo más.

Perdía el equilibrio.

Con las máquinas que trabajaba eran peligrosas.

Podía causarme daño a mí y a otras personas.

El médico me dijo que no podía trabajar más.

La pintura para mí es una terapia.

Parte de un medicamento.

-La dopamina aumenta la creatividad.

De alguna manera, también no solo está trabajando

sobre el sistema motor, sino que tiene una parte cognitiva

y, sobre todo, aumenta la motivación.

Creo que en su caso, le ayudó a retomar la pintura

y, sobre todo, a cambiar su estilo.

Él hizo como una revolución en su manera de pintar.

Pasó a un estilo mucho más suelto, más colorido, más impresionista.

Y a producir, en vez de un cuadro cada seis meses,

uno a la semana.

Luego era uno al día, luego eran tres al día

y luego pintaba día y noche.

Esto es pasarse de vueltas.

Entonces hubo que retirar un poco de medicación,

ponerlo en su punto, y así se pudo ajustar

a seguir manteniendo su actividad, seguir siendo creativo,

exponer, pero de una manera que no sea exagerada.

-Mi familia es

una piña, digamos.

Estoy me contento con todos porque me ayudan mucho.

Están muy pendientes de mí.

Y quiero que no sufran tanto, digamos.

Que ellos lo pasen mejor, yo voy espabilado, de momento.

Siempre que pueda, dar el máximo en todo

y si puedo ayudar en lo que sea, también lo hago.

Me preocupa el día de mañana, que esté peor

y que me tengan que cuidar en otras condiciones.

Espero que se pueda alargar mucho y no les dé mucha faena.

El futuro lo veo con mucha ilusión y ganas de trabajar.

Y hacer las cosas como pueda.

Y no equivocarme.

Y gracias a mi familia también.

Seguiré pintando si pudo,

y si no puede pintar, haré otra cosa.

Parado no voy a estar.

(Música)

Cuando la enfermedad está avanzada,

cuando la medicación vía oral o transdermal,

es decir, en parche, no hace efecto,

se pueden hacer diferentes intervenciones.

La más conocida es la estimulación cerebral profunda.

Se implantan unos electrodos en el cerebro

que hacen que el paciente retroceda unos años en su enfermedad.

Hace que las fluctuaciones que aparecen con los años disminuyan.

-¿Así estás bien o prefieres más atrás?

-No se operan, habitualmente, en etapas muy tempranas,

porque el paciente todavía puede ir tirando con su medicación habitual,

pero tampoco se puede ni se debe esperar

a que el paciente esté sobrepasado.

Es decir, a que aparezcan síntomas como problemas cognitivos,

dificultades para tragar, caídas.

Hay cosas que la cirugía no mejora.

La cirugía de estimulación cerebral profunda consiste

en poner unos electrodos en el cerebro,

en una zona determinada que funciona de modo anormal.

Estos electrodos están conectados con un marcapasos

que habitualmente se coloca debajo de la clavícula

o en el abdomen.

En el paciente con Parkinson los circuitos funcionan excesivamente.

Lo que hacemos con estos electrodos es hacer que los circuitos se frenen

y se regulen, de modo que los síntomas mejoran.

Por ejemplo el temblor, los movimientos,

los altibajos que tiene el paciente.

-Esto se ha acoplado ya.

Empezamos. Lado izquierdo.

59. Fíjalo aquí. Izquierdo 103.

Vale, marcamos.

-La intervención consta de dos fases.

En la primera fase, el paciente está despierto.

-Ahora viene el pinchacito de la anestesia, ¿vale?

-Si durante el procedimiento sientes dolor,

nos lo dices y te ponemos un poquito más de anestesia.

No tienes que notar nada de dolor.

¿Bien de momento? ¿Esto no duele?

Vale, fenomenal.

Otra. Corta ahí.

¿Está?

Está muy bien todo. Fenomenal.

Cortamos.

Hacemos la equis.

83. -Equis 83.

-Se le hace un trépano en la cabeza,

bueno con un par de trépanos en la cabeza,

por donde se introducen los electrodos.

-Dame suero y aspiración.

-Tranquilo.

Es la vibración del trépano.

-Mientras tanto, el paciente está despierto.

Puede oír a todo el personal del quirófano.

Se le piden tareas.

Se le pide que mueva las manos,

se le mira cómo está la rigidez,

se le pregunta si ha tenido algún efecto secundario.

Conforme se va metiendo el electrodo,

se va viendo si el electrodo pasa realmente por los sitios

por los que queremos que pase.

-¿Impedancias bien? -Perfecto.

-Correctas, vale.

Cuando quieras, puedes proceder al registro.

Cierre la mano, abra, cierre, abra...

cierre.

Abra, cierre. Muy bien.

-¿Mejora? -Espectacular.

-Perfecto.

¿Bien, no? -¿Usted lo nota que está más suelto?

¿Cómo dice? -¿Se me escucha bien?

-Perfecto.

-En la segunda fase, el paciente está anestesiado.

El paciente se duerme porque se necesita introducir unos cables

y el marcapasos en el abdomen.

Se va de alta, pero se va con el marcapasos apagado.

El encendido se hace más o menos al cabo de tres o cuatro semanas.

-Hola, doctora. -Hola, buenos días.

-El paciente viene a la consulta. Viene sin medicación.

Durante un par de horas miramos a ver cuál es la mejor manera

de mejorar al paciente.

Hay que programar el marcapasos.

Hay una serie de parámetros que tenemos que mirar.

Entonces sale de la consulta con el programador encendido,

pero no significa que esto haga que mejore al momento,

sino que el proceso puede tardar dos o tres meses.

¿Qué tal está desde la última visita?

-La mano me tiembla un poquitín. -¿La mano izquierda?

-Y un poquitín la mandíbula. -Todavía le queda.

-Me queda todavía, pero bueno, mejor.

-Aparte del temblor, notaba usted alguna sensación...

-Mucho malestar.

-¿Este malestar general ha mejorado también?

-Un poquito. -Un poquito. Vale.

La medicación por el momento la toma igual, ¿no?

-Sí.

-Es que hace solamente un mes que se ha operado.

-Claro, es que es muy poco.

-Vale, pero vamos en buen camino.

Es decir, necesitamos ajustar la programación,

ir modificando los parámetros.

-Es lo que yo deseo y espero.

-Antes de la cirugía no podía hacer nada. No era yo.

No era mi vida.

A raíz de la operación, que yo tenía muchas ganas,

estoy bastante mejor.

He podido recuperar un poquito de movilidad.

Sujétese usted el programador.

Yo le voy a apagar el estimulador a ver si notamos algún efecto.

Ahora mismo le he pagado. ¿Qué nota?

-Ya está aquí. -¿Ya está aquí?

-El triqui triqui, como yo digo. El baile.

-¿Nota algo más aparte de temblor en la mano?

-Sí. -¿Qué nota?

-Se me contrae mucho. -La mano.

-La mano y la espalda. Me pongo rígida.

-Póngasela ahí otra vez.

-No es que yo tiemble mucho,

lo que pasa es que tengo mucho malestar en el cuerpo.

Ahora estoy más tranquila, más sosegada.

Puedo descansar mejor.

-Ahora yo le voy a volver a encender.

-Esto lo apaga. -¿Nota algo más por dentro?

-Sí.

Te encuentras muy mal y de golpe y porrazo te notas mejor.

-Muy bien.

Se aprecia que ha mejorado el temblor,

no para del todo, pero casi casi.

Luego las visitas son bastante frecuentes

hasta que consideramos que el paciente está lo suficientemente bien

como para más o menos mantener los parámetros y la medicación.

-Así que nos vemos la semana que viene, a ver cómo le ha ido.

Otra cosa importante es que después de la cirugía,

habitualmente se reduce medicación.

No se quita del todo, no es el objetivo.

El objetivo es que el paciente esté mejor.

-Nos vemos la semana que viene. -Venga.

Adiós, doctora. -Venga, adiós.

-Hasta luego.

-Nos ponemos por aquí.

Espera, te pongo la toallita, un momento.

Comenzaríamos aquí.

Vamos a coger con las manitas la una y la otra.

Trabajaremos un poquito de movilidad escapular, ¿de acuerdo?

Entonces cierra un pelín más las piernas.

Cojo aire, suelto.

-Voy al gimnasio cada día, excepto un día que voy a rehabilitación.

Trabajo la flexibilidad de los músculos de la zona...

De las piernas, de los brazos, de los hombros.

Empezamos con dos minutos de elíptica.

-Cojo aire aquí atrás. Eso es.

Cojo aire cuando vengo hacia atrás. Suelto el aire.

Luego pasamos a la mesa

de pilates, donde hacemos diferentes ejercicios abdominales,

piernas, brazos.

-Suelto el aire, poquito a poco. Como si te fueses desenroscando.

Poco a poco, poco a poco, poco a poco.

Bajo, bajo, bajo. Aquí soltaste todo el aire.

Cojo el aire aquí y traigo hacia atrás.

Laura hace dos años y algo que está trabajando con nosotros en el centro.

Abajo suave. Bajo poco a poco.

Exacto.

Cojo aire por la nariz, suelto el aire.

Empezamos a trabajar con todos los ejercicios de movilidad articular,

tanto para mantener, para prevenir cualquier restricción

a nivel movilidad que tenga.

Se trabaja la potenciación muscular.

La flexibilidad.

Tanto para mejorarla como para prevenir

posibles restricciones músculoligamentarias

que pueden ser propias de la enfermedad.

Me agacho suave. Vale.

Ella, cuando ingresa en un principio estaba muy pendiente de su mano,

que era donde realmente tenía grandes limitaciones.

Después se vio supernecesario ampliar más el trabajo de equilibrio,

el trabajo de coordinación, el trabajo de marcha.

A su vez, potenciar esto para que la calidad de vida sea mejor.

-Después de una sesión de rehabilitación

me encuentro superbién.

No estoy cansada, en absoluto. Al contrario.

El movimiento me da movimiento. El mover me ayuda a mover.

Talón delante, eso.

Talón. Eso.

Lo importante de la actividad física es que el paciente se sienta seguro,

tanto sea en el hogar, en el trabajo, donde sea.

El moverse de una cama, moverse del baño,

levantarse de una silla y demás.

Creo que por último, también, es importante que a nivel psíquico

y a nivel emocional, esta persona se sienta contenida en el espacio,

se sienta bien, se sienta saludable, se sienta mejor.

Sobre todo que se sienta mejor.

-Me va muy bien. Me va muy bien.

Me da mucha energía positiva.

Sí.

(Música)

Hombre, doctor. -¿Qué tal, José Ángel?

-Muy bien. -¿Cómo estás?

-Encantado de saludarte. Un abrazo.

Nos sentamos.

-Recordando cosas en los campos de fútbol.

-Hombre, a ti te tienen que traer muchísimos recuerdos.

-Este no, porque es muy nuevo.

Yo ya no me dedicaba a mi profesión cuando se inauguró.

-Oye, José Ángel. ¿Por qué te dicen gol de Señor a ti?

-Eso fue en el año 1983. En la Navidad del 83.

Cuando la clasificación de España para la Eurocopa.

Estábamos jugando el último partido de la clasificación contra Malta.

Había que meter 11 goles porque había un empate a puntos

entre España y Holanda.

Entonces, se jugó en Sevilla.

Era un partido al que la gente no prestaba atención

porque decía: "Cómo van a meter 11 goles, es imposible".

Eso cuando empezó el partido, pero en el descanso íbamos 3-1.

Había que meter nueve goles en 45 minutos.

La gente empezaba a irse del estadio.

De pronto, hubo una racha que en cinco minutos marcaron cuatro goles.

Se pusieron de cinco en nueve.

Entonces la gente empezó a verlo posible, volvieron a los bares.

-Tú retransmitías el partido. Cantabas cada gol.

-Era la única televisión que había en la época.

Podía haber veinte o veintitantos millones de personas

viendo el partido.

Entonces, como el último gol fue Señor,

aparte, en ese gol me salió un gallo.

No sé si de tanto cantar goles,

pero quedó muy famoso el gallo de Señor, el gol de Señor.

-Tú ya tenías síntomas de Parkinson cuando trabajabas.

-Sí, ya estaba diagnosticado desde 2004.

Me fui en 2007.

La verdad es que no llegué a sentirme incómodo

más que en dos o tres ocasiones.

El temblor se manifestaba fundamentalmente...

como decimos en la Copa de Europa, en los campos del norte de Europa.

Cuando hacía mucho frío. El frío me afectaba mucho.

-Hay gente muy sensible a los cambios de temperatura.

Pero sobre todo, el temblor afecta cuando está más estresado.

-Cuando está más estresado, cuando hay tensión.

-Pero tú no lo escondidas.

-No, no lo he escondido nunca.

Quizá porque estaba familiarizado con ello.

Lo tuvo mi padre.

Era algo muy presente en nuestra familia, en nuestro ambiente.

Yo lo daba como consecuencia lógica, una ley natural.

Lo ha tenido mi padre, ahora me toca a mí.

La gente lo que identifica en la enfermedad sobre todo es el temblor.

-El temblor, sí.

El temblor, digamos que es lo que te delata.

Entonces, a mucha gente le da cierta vergüenza.

Delatarlo. Que se note, que se lo vea.

Decirlo.

Como eso lo tenía muy superado, lo he llevado bastante bien.

Lo que me tiene muy preocupado es el equilibrio.

De pronto, no sabes cómo, te giras y te ves en el suelo.

Es una caída muy escandalosa. -Inesperada.

-Inesperada.

Te sorprendes totalmente.

Desde que te desequilibras hasta que te golpeas,

es un instante muy canalla.

Muy canalla porque no sabes dónde vas a terminar.

-¿Tú crees que en los últimos años que estabas activo en tu oficio

y tenías la enfermedad, notabas limitaciones?

O mirando hacia atrás decías:

"Hombre, esto ya no lo hacía tan bien".

-Sí recuerdo que en los últimos tiempos de mi etapa

como director de deporte de TVE,

empecé a dejar de viajar.

Entendí que no era imprescindible ni necesario que estuviera,

cosa que no había hecho nunca.

Hubo un momento en el que dije:

"Todo lo que pueda, voy a parar un poquito

porque necesito darme un poquito de tregua".

Hubo otra cosa que también me asustó, me sorprendió mucho.

Un día que estaba con los chicos, estaban jugando.

"Venga, vente con nosotros a jugar.

Fui a jugar y de pronto, jugando al fútbol en una cancha pequeña,

al girarme, noté que había perdido el equilibrio y no me controlaba.

Cuando quería golpear el balón, no lo golpeaba

como yo hacía y recordaba que lo daba bien.

De pronto dije: "Será posible".

-Vamos, no te hubieran fichado.

No me hubieran fichado ni para jugar con el equipo de los pequeños.

Hay enfermedades y tratamientos que uno los reaprovecha.

Por un lado dices: "Esto qué mal me ha hecho".

Pero por otro lado te hace bien.

La medicación del Parkinson,

sobre todo los agonistas dopaminérgicos

que tú tomas una de ellos,

muchas veces estimulan la creatividad, ¿no?

¿Tú crees que a partir de tener la enfermedad

te ha disminuido el interés, la creatividad o al revés?

-Al revés.

Desde que tengo la enfermedad y dejé la televisión,

he escrito bastante, he dado clases de piano,

he dado clases de canto.

Canto una hora todos los días. Me he comprado un karaoke.

Entre el canto, el piano, la escritura...

A veces digo: "Para, para un poquito".

-Esto pasa también.

La música sabemos que es muy buena para el Parkinson.

Las actividades de musicoterapia. -Te viene muy bien para los dedos.

-No solo te organizan mentalmente,

sino que también te sintonizan,

desde el punto de vista cognitivo y del humor.

-Tengo en mi casa un piano pequeñito, un karaoke.

Me pongo a tocar o a cantar.

Y a escribir... tengo rachas. Ahora estoy vago.

No quiero escribir, no tengo ganas de escribir.

-¿Hay alguien más en tu familia que tenga la enfermedad,

aparte de tu padre que la ha tenido? -No, ahora ya no.

Que yo conozca, después de mi padre, no.

Lo he hablado con mis hijos.

Si se quieren hacer alguna prueba o alguna cosa.

Pero mis hijos no están preocupados.

A los hijos les pasa un poco como me pasó a mí con mi padre.

Me daba la tranquilidad de verle a él.

Se sienten bien, porque me ven seguro y me ven bien.

-Vale.

Esta enfermedad sabes que no te acorta la vida. Te la incomoda.

-Es una enfermedad de largo recorrido.

Es como una maratón.

(Música)

En mi situación creo que sí es importante tener claro

todo el tema legal, testamentos, papeles,

porque no sabes cómo vas a evolucionar.

Como no sabes cómo evolucionar,

mejor tenerlo preparado

apunto y claro,

para evitar problemas no para ti, sino para los demás, más que nada.

Cuando te diagnostican una enfermedad así,

no piensas en el futuro, piensas en el presente.

De hecho, me agarro, cojo al presente totalmente.

Pero claro, el futuro no está tan lejos.

-Ya sé que es complejo,

porque cuando te diagnostican tienes otras preocupaciones

para plantearte exactamente tu planificación sucesorio,

para hacer una reflexión de, exactamente,

qué tipo de planificación sucesoria quieres y dejarte aconsejar.

Hay notarios que te pueden aconsejar muy bien.

Primera de ellas, el testamento.

¿En tu caso lo tienes cubierto esto? -Sí, sí.

Solo eso.

-Es importante tenerlo cubierto.

Segundo punto, testamento vital.

Las voluntades anticipadas.

También es importante tenerlo en paralelo.

En el testamento regulas a quién va a ir tu patrimonio

cuando fallezcas, y en el testamento vital,

que es muy importante lo que regulas,

son tus condiciones de vida, de los últimos años de tu vida,

que es un tema muy importante.

Tercer punto, tu tutela.

Cuando una persona llega a un estadio

en el que ha perdido las facultades mentales,

la forma que tiene el derecho de proteger es a través

de lo que se llama la incapacitación.

Es decir que hay un proceso judicial,

el juez valora que la persona haya perdido las facultades,

y designa lo que se llama un tutor.

El derecho español permite que la propia persona designe,

cuando aún está en sus facultades mentales,

quién le gustaría que fuera esa persona.

Está bien porque anticipas,

si algún día llegas a ese momento,

tú ya le has dicho al juez quién te gustaría

que te asignara como tutor.

Luego hay una cuarta figura que es muy útil.

Son los poderes preventivos.

Son unos poderes que siguen funcionando,

a pesar de que la persona que ha dado el poder

no está en sus facultades mentales.

Piensa que los poderes son libremente revocables en cualquier momento,

siempre que conserves la capacidad.

Pero es importante que ese tipo de poderes lo hagas a favor de alguien

que sea de tu absoluta y máxima confianza.

Y además, comentarlo con ellos.

Con los hijos es bueno hacer una previa.

A propósito de hablar de la enfermedad.

Decir: "Mira, quiero hacer unos poderes".

Hablar con ellos, con todos.

A pesar de que es un tabú,

parece que sacar el tema jurídico ahora no...

-Sí, parece... -Es como agresivo, ¿no?

Es como cuando sacas el tema del testamento.

No, que aún soy joven.

Es importante que lo trates. Yo creo, mi opinión personal.

Al final la que decides eres tú.

-Pero no te lo planteas, ¿eh?

Cuando te lo diagnostican no te lo planteas.

Y veo que es muy importante. -Mucho.

Y hacer partícipe a la familia también.

-Sí, la familia, sí.

A veces te cuesta decirlo.

(Música)

En la prevención de las enfermedades neurodegenerativas,

comer bien es importante. Muy importante.

Además, son enfermedades que van en aumento.

¿Cómo tendría que ser la dieta?

Básicamente como una dieta equilibrada.

Una dieta que cuide nuestro sistema cardiovascular

y nuestra circulación cerebral,

porque no olvidemos que son enfermedades

que empiezan en el cerebro.

Por lo tanto, ¿qué es lo que debemos evitar?

Un exceso de calorías,

un exceso de grasa saturada, ya sabéis dónde están.

Carnes rojas, grasas, pasteles, embutidos, quesos, lácteos,

etc., etc.

También prevenir un exceso de sodio,

porque el exceso de sodio nos lleva a la hipertensión.

Nada peor para la cabeza que la hipertensión.

Atención a eso.

Por supuesto, incluir siempre frutas con sus vitaminas y antioxidantes,

verduras, legumbres y alimentos que tengan Omega-3.

El Omega-3 es muy beneficioso para nuestra circulación cerebral.

¿Dónde está el Omega-3? En el pescado.

En el pescado azul, que es el más graso.

Justamente esta grasa es donde está incluida el Omega-3.

Resumen, dieta equilibrada con las calorías justas,

con frutas, con verduras, con legumbres,

con muy poquito sodio, muy poquita sal,

y una buena cantidad de pescado,

porque son alimentos ricos en Omega-3.

Y, por supuesto, alcohol en mínimas dosis.

Hola, Josep. -Hola, Magda, buenos días.

-¿Cómo estamos? -Bien.

Vamos a hacer un plato típico de los pescadores,

que es un arroz de sardinas y verduras.

-Arroz que no es paella. A veces la gente lo confunde.

-No, no.

En Cataluña se usa más la cazuela que la paella.

-¿Qué ingredientes tenemos?

Tenemos aquí un sofrito que se va cociendo poco a poco.

-Lo veo muy oscuro.

-Hasta que quede caramelizada totalmente.

Son tres o cuatro horas. -¿Tres o cuatro horas?

-Sí, sí. -Ya lo tienes hecho, por suerte.

Sí, sí, sí.

Un sofrito de tomate.

La picada de ajo, perejil y almendras.

-Ajo, perejil y almendras. Todo cardiosaludable.

-Sí, sí.

-Luego los verduras de temporada.

En este caso tenemos alcachofas, que es de temporada,

las judías verdes, los espárragos, los guisantes.

Pimiento rojo, pimiento verde.

-Dime una cosa. ¿Qué arroz utilizáis?

-Arroz de Pals, es un arroz que queda muy bien para paellas.

La sardina es de aquí, del puerto.

-Es curioso que hagamos un arroz de sardinas

cuando años atrás la sardina era un pescado más bien...

como sencillo, barato...

Como que la gente despreciaba porque engordaba más que el otro.

Ahora se está viendo medicamente que la sardina con su grasa,

con su omega 3, nos interesa muchísimo.

-Incluso son platos que han vuelto a los restaurantes.

-Al final la paradoja es que la sardina,

que es mucho más barata que un lenguado, por ejemplo,

o que el rape, acaba siendo más nutritiva e interesante

desde el punto de vista de la salud.

-Es un pescado buenísimo.

La sardina hecha a la brasa, a la plancha, como quieras.

Es un pescado muy sabroso.

Vamos a comenzar a hacer el arroz.

Comenzaremos poniendo la picada de ajo, perejil y almendras.

Luego ponemos también un poquito de aceite.

-¿Qué aceite le pones? -Aceite de oliva.

Ahora va cogiendo...

Que la almendra se dore un poquito.

Ahora ponemos tomate. -Que este tomate ya está sofrito.

-Sí.

El sofrito, que este es lo que me da el color característico.

Le ponemos los guisantes.

Y todas las verduras.

-Tú vas poniendo y ya está.

-Sí.

Después medimos el arroz de Pals.

Normalmente ponemos un cucharón de estos pequeños por persona.

¿Qué es esto? 50 g o por ahí. -Sí.

-Este es un arroz para tres. -Sí.

Se mezcla un poco.

Luego ponemos el fumet de pescado. Lo hemos hecho con pescado de roca.

Dos cucharones por persona.

-Cuando decís fumet,

en realidad ponéis pescado de roca, pero pescado entero, las espinas...

¿Qué ponemos? -Sí, sí.

Hacemos una picada con cangrejos, galeras,

se tritura y se mezcla.

-O sea que el fumet también tiene su secreto, ¿eh?

-Sí, sí.

Esto está 20 minutos. -20 minutos.

Cuando tengamos el arroz a media cocción añadimos las sardinas.

-Vale.

-Ponemos un poquito de pimienta negra.

Sal.

-No está mal la sal, ¿eh?

-Ya sabes por qué te lo digo, ¿no?

Es una receta para las enfermedades neurodegenerativas,

y entonces es importante que las arterias funcionen

y que no haya hipertensión.

Uno de los puntos es no tomar demasiada sal.

Lo de la sal es opcional. Pones más o menos.

-Claro.

-Mientras se va haciendo, vamos a meter las sardinas.

Recién pescados.

Se coge la cabeza.

-Coges la cabeza, se estira y está. -Se estira, sí.

Ponemos dos o tres sardinas por persona.

-Una ración, 100 g de sardinas, ¿no?

-Tenemos el arroz a medio hacer. Añadimos las sardinas.

-Vale.

¿Sabes qué estoy viendo? Este pescado es fresquísimo.

No huele a nada. A mar un poco.

-Es lo que tiene el pescado azul.

La sardina y la anchoa tiene que ser fresco del día.

-Ah, y las pones enteras. -Enteras.

Puede ser enteras o en filete.

Vamos a añadir un poquito más de fumet.

En 10 minutos lo tenemos.

-¿Cómo sabéis los cocineros el punto de arroz

cuando está perfecto?

Dices: "10 minutos", pero es difícil de saber".

O lo pruebas.

-Normalmente no.

He hecho muchos.

Sé más o menos cómo va.

-Qué color más oscuro, ¿no?

Sabes, Josep, que esto podría ser un plato único.

Tiene sardina, tiene verduras,

tiene guisante como que es una legumbre, tiene las verduritas.

El arroz, no falta nada.

-Es opcional, una vez terminado,

los pescadores y mucha gente de aquí se ponían un poquito de alioli,

pero alioli auténtico.

Ajo y aceite. Sin huevo.

-Fíjate, vuelve a ser otra salsa cardiosaludable

ideal para nuestro cuerpo. Ajo y aceite.

-Sí, sí.

Prácticamente tendremos el arroz terminado.

Se puede emplatar.

Ponemos la sardina.

-Esto sería un plato.

-Es un plato sencillo.

-Le podemos poner un poquito de alioli.

No mucho, no abusar. El plato está acabado.

-Esto está genial. ¿Lo puedo probar un poquito?

Esto no me lo puedo perder yo.

Divino, ¿eh? -Muchas gracias.

(Música)

Es una enfermedad dura de largo recorrido,

pero por sí misma no mata.

Por lo tanto, con la ayuda de los médicos,

de la familia y de la investigación,

hay que plantarle cara con optimismo y con muchísima decisión.

(Música créditos)

(Continúa la música)

La Ciencia de la salud - Diagnóstico Parkinson

52:47 29 jul 2018

Todos hemos oído hablar de ella y reconocemos sus principales síntomas cuando los vemos, pero la enfermedad de Parkinson sigue siendo una de las grandes desconocidas entre las enfermedades neurodegenerativas. Es el momento de conocerla más a fondo de la mano de pacientes y personal médico.

Todos hemos oído hablar de ella y reconocemos sus principales síntomas cuando los vemos, pero la enfermedad de Parkinson sigue siendo una de las grandes desconocidas entre las enfermedades neurodegenerativas. Es el momento de conocerla más a fondo de la mano de pacientes y personal médico.

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