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No recomendado para menores de 16 años La caza. Monteperdido - Capítulo 6: La guardia - ver ahora
Transcripción completa

"Seguro que habéis escuchado cientos de veces esta historia,"

"igual que la escucharon vuestros padres"

"y los padres de vuestros padres."

"Arriba, en las montañas, todavía está él."

"¿No escucháis sus aullidos?"

"Prestad atención."

(Aullido lastimero, casi rugido)

"Son los lamentos del gigante Silbán."

Los pocos que pudieron verlo

dicen que medía dos metros y medio.

De vez en cuando bajaba a los pueblos a comer ovejas.

Pero no solo secuestraba a animales,

(SUSURRANDO) a veces también

se llevaba a una niña.

Una de las niñas se llamaba Marieta.

¿Va a matarnos? No digas eso.

(NICOLÁS) "-Su familia, sus amigos, la buscaron por el pueblo"

"hasta que se dieron cuenta de que, si estaba en manos del gigante,"

no la encontrarían nunca.

-Silbán no le hizo daño a Marieta...

y él tampoco nos va a hacer nada a nosotras.

¿Silbán se enamoró de Marieta?

(NICOLÁS) "Una noche, Marieta, con la lana de las ovejas,"

"tejió una cuerda muy, muy, muy larga."

"Y mientras el gigante dormía,"

"escapó... de la cueva."

"¡Marieta!"

"¡Marieta!"

Marieta, ¿dónde estás?",

gritaba el gigante.

"Marieta sabía que el gigante no iba a renunciar a ella,"

"así que decidió tenderle una trampa."

"Marieta preparó un cuenco de leche para Silbán"

"y volvió a las montañas."

"Cuando el gigante apareció, le pidió que bebiera esa leche."

"El gigante, enamorado, bebió la leche."

No podía imaginar que estaba... envenenada.

(IMITA RUGIDO DE ANIMAL AGONIZANTE)

(RÍE)

Sara.

No es delito tener ropa interior de mujer.

Pues yo creo que sé de quién es.

Me dijo que a veces echaba en falta ropa del tendedero.

(Sintonía de la serie)

Claro. Claro que se lo conté a las niñas.

No es más que una leyenda.

Siempre se asustaban cuando les decía que esa leche envenenada

no mató a Silbán,

que lo que se oye por las noches en son los gritos del gigante.

"¡Marieta!".

Los lamentos del gigante enamorado.

¿Dónde estabas cuando secuestraron a las niñas?

A ver, escribo novelas de misterio.

No son muy buenas, vale,

pero uso las historias que contaban las abuelas: el gigante Silbán,

las tres "sorores", los "follets"...

¿Me vais a detener por eso? Ella te ha hecho una pregunta.

En la granja de Cuéllar,

recogiendo muestras de ganado. Allí es donde estaba.

¿Y dónde estabas cuando apareció Ana?En la plaza, en un acto.

Muy bien. Y después de acto, ¿qué hiciste?

Me fui a dormir. Y luego a tu casa, por lo de "Nieve".

Desde que llamé hasta que llegaste pasaron 2 horas.

Entre tu casa y la mía 10 minutos como mucho.

Que estaba durmiendo cuando llamaste. No.

Lo que pasa es que no estabas en casa, Nicolás.

¿Dónde estabas?

En la cama. Víctor, de verdad, que es que no te miento.

(HOMBRE) Lo siento mucho, Joaquín. (MUJER) Ayúdale, José. Venga.

-Que se vea bien, que no se le olvide por qué estamos aquí.

-¿Qué haces, Joaquín? -Tú no te metas, padre.

¿Dónde están las televisiones? -Esta no es forma de hacer las cosas.

Por Dios, dejad que la Guardia Civil haga su trabajo.

-Los guardias no sirven para nada, para nada.

Si han detenido a Nicolás, es gracias a mí. ¡Yo los he llevado hasta él!

-Ahí dentro está Nicolás. Todos sabéis de sobra cómo es.

Solo lo están interrogando. Nadie ha dicho que haya sido él.

¡Nicolás es uno de los nuestros! -¡Tiene a mi hija, Román, a mi Lucía!

No se te ocurra decir eso. (MUJER) ¡Es un puto cerdo!

Queremos justicia, justicia para Lucía.

¡Justicia para Lucía! ¡Queremos justicia!

(TODOS) ¡Justicia para Lucía! ¡Justicia para Lucía!

¡Justicia para Lucía!

-¿Cómo he podido no darme cuenta de nada? Parecía inofensivo.

Tú conoces a Nicolás.

¿Estás segura de que es él?

La Guardia Civil me ha dicho que tenía ropa interior mía.

¿Te acuerdas que te decía que echaba en falta cosas de la cuerda?

(SUSPIRA)

¿Te ha dicho algo Ana?

No.

Raquel, no sé si estamos perdiendo un tiempo que puede ser vital. Lucía...

puede que esté sola ahora. Si es él, me da vértigo solo de pensarlo.

Montse,

tienes que calmarte, tienes que pensar en ti.

Ana me lo ha contado.

Felicidades.

(GESTO DE RESIGNACIÓN)

Gracias.

Joaquín no lo quiere, dice que...

que es como una traición, que quiero reemplazar a Lucía.

No le hagas caso.

¿Y si todo lo que ha pasado es por mi culpa?

¿Y si Nicolás se llevó a Lucía porque me quería a mí?

Yo te juro que habría hecho lo que me pidiera, cualquier cosa.

Me habría acostado con él con tal de que dejara en paz a las niñas.

(GIME)

-Es una de las muñecas que le regalé a Concha. ¿Qué?

¿No pensaste en ellas cuando se hizo público lo que dijo Ana?

¿Una muñeca con sarampión? ¿Me habéis detenido por esto?

Con esta muñeca las niñas jugaban donde estaban secuestradas.

Me las encontré tiradas en una cuneta del Congosto,

habría cuatro o cinco. Las cogí y pensé en Concha.

Hará... dos años, tres.

Concha trabajaba en mi casa cuando Ximena era pequeña.

Tiene a la nieta a su cargo, no se gana mucho limpiando casas...

Pues por eso las cogí, para su nieta.

Y ya está, ¿me puedo ir?

No, no he terminado.

Cuando fuimos a su casa, encontramos algo más.

Toda esta ropa pertenece a Montse Ballarín, ¿me equivoco?

No tiene nada que ver.

Podría pensar que estás obsesionado con Montse. Como no la puedes tener,

decidiste llevarte a su hija. No, no, no.

Se las cogía.

Las cogía de la cuerda de la ropa cuando iba a su casa.

¿Por qué hacías eso?

Joder, Víctor, ¿quién no lo sabe en el pueblo?

Quiero oírte a ti. ¿Ah, sí?

Estoy enamorado de Montse desde que íbamos al colegio,

pero ella se casó con Joaquín y nunca ha pasado nada.

(Llaman a la puerta)

Disculpe, cabo, pero... debería venir.

¿Qué pasa? Joaquín.

¿Qué ha dicho de mi hija? ¿Está viva? ¿Ha dicho si está viva?

¡No hagas más tonterías!

¿Es verdad lo de las bragas? ¡Puto degenerado!

¡Te voy a matar, Nicolás! ¿Me oyes? ¡Te voy a matar!

No les he hecho nada a las niñas, no he hecho nada. (SOLLOZA)

(QUIM) ¿Adónde vas? -Me da igual,

a cualquier sitio lejos de este puto pueblo.

-¿Tienes dinero?

-28 euros.

-Con eso no llegas ni a Zaragoza.

¿Y tu padre? ¿Te vas a ir ahora que está en la cárcel?

-Los guardias se han llevado un cajón de bragas de tu madre.

Nicolás le robaba las bragas a tu madre.

¡El pervertido de mierda!

Estoy harta de sus libros patéticos

y de su sonrisa de gilipollas. -Ximena... Ximena, cálmate.

-¿Cómo quieres que me calme? ¡Que se llevó Ana y a tu hermana!

A saber las cerdadas que les haría... (SOLLOZA)

-No sé si tu padre habrá hecho algo,

pero eso no tiene nada que ver contigo.

-¡Vete a la mierda, Quim!

Ya solo piensas en Ana, estás deseando follártela.

¡Déjame en paz y vete con ella!

-Ximena, estás desvariando. -¡Que me dejes!

Te vine muy bien cuando estabas solo, ¿eh? Te vine de puta madre.

Pero ahora tienes a Ana, la pobre Ana.

Yo estoy de sobra.

¿Qué haces ahí? ¡Te he dicho que te vayas! ¡Coño, fuera! ¡Fuera!

Su trabajo le permite moverse por la comarca

sin necesidad de llamar la atención. Tiene acceso a anestésicos.

Acuérdate de lo que dijo Ana el día del secuestro: estaba inconsciente.

Ya, pero todo eso son indicios y...

y te olvidas de lo fundamental, de Nicolás.

Es que... no estás teniendo en cuenta quién es.

Un hombre solo, con una adolescente a su cargo de la que no es su padre,

obsesionado con Montse, marginado, débil...

Que no, Nicolás siempre está ahí cuando hace falta. Es un buen vecino

Y lo que hizo por Ximena no lo hace cualquiera.

¿Estás hablando ahora como guardia civil o como amigo de Nicolás?

Para mí es imposible separar una cosa de la otra.

¿No ves que tiene muchas cosas en su contra,

que ni siquiera tiene una buena coartada?

Hace cinco años estaba solo y ahora resulta

que nadie sabe dónde estuvo después del acto de la fundación.

Él dijo que en casa, durmiendo. Sí, ¿y tú te lo creíste?

¿Notaste algo raro cuando fue a atender a "Nieve"?

No, estaba igual que siempre.

Vamos a ver, buscamos a alguien que sepa moverse en el monte: un cazador

Y Nicolás no lo es, nunca ha venido a las batidas.

No, buscamos a dos hombres.

Puede que Nicolás fuera el carcelero.

No lo sé, no te puedo asegurar que fuera el culpable.

Pero lo que sí que te puedo decir

es que, cuando encontremos al que se llevó a las niñas,

va a doler.

Va a doler porque seguramente lo conozcas.

Igual es un familiar, un amigo...

No lo sé, pero es alguien que forma parte de vuestras vidas

y que ha estado escondido entre vosotros durante todo este tiempo.

Burgos me ha dicho que lo van a dejar en el cuartel esta noche.

Raquel...

¿Cómo podíamos tenerlo tan cerca? Ana estaba pegada a él.

Raquel, todavía no sabemos si tuvo algo que ver.

No lo sé, pero me da miedo todo el mundo. Me da miedo que la niña

ponga un pie en la calle, que vengan a verla...

Raquel, ¿quieres que nos vayamos de aquí?

¿Tampoco confías en mí?

Supongo que cinco años no son fáciles de olvidar.

¿Qué pasó con Elisa?

Si queremos que esto funcione, no podemos tener secretos.

(LUCÍA) No quiere hablar contigo.

(EN VOZ BAJA) No hables, cállate.

"Ana."

"Shh..."

"Ana..."

Supongo que tenías razón, ¿eh?

"Antes de ayudar, no olvides ponerte la mascarilla de oxígeno".

¿Dónde estabas cuando apareció Ana?

¡Que estaba en mi casa durmiendo!

¿Y por qué tardaste dos horas en llegar a casa de Víctor?

No busques ayuda en el cabo. Me da igual qué estuvieras haciendo.

Si tú no tienes nada que ver con Lucía, no voy a ir a por ti.

Voy a hablar con tu hija y, si ella me confirma que estabas en tu casa,

te dejaremos en libertad.

Sargento.

(EN VOZ BAJA) Cierre la puerta.

Esto se va a quedar aquí, ¿no?

Vale.

Arriba, en La Guardia, hay algunas chicas.

De vez en cuando subo al hotel y...

le subo la ropa de Montse...

y se la pongo.

Se parecen un poco. No mucho, pero... (SOLLOZA)

Y así es como si estuviera con Montse. Que no, pero...

¿Se puede uno pasar la vida enamorado de una mujer...

casada, que... que ni te ve?

Sí que se puede, se puede.

¿Cómo se llamaba la chica con la que estuviste esa noche?

Elena.

(Se cierra puerta)

-¡Largo, rastrera! -¡Fuera!

(Abucheos e imprecaciones)

-¡Concha! -Vale, vale.

-¡Cómo se te ocurre!

Rafael, vamos a tener la fiesta en paz, ¿eh?

-Yo no quería hacerle mal a nadie, pero Vd. sabe que necesito el dinero.

Tengo una nieta que mantener... -¡No me importa!

Tenías que haber ido a la Guardia Civil

y no sisarle el dinero a mi cuñado.

-Me gustaría pedirle perdón. -¿Perdón?

Pues ahí lo tienes, no quiere saber nada de ti.

¡Aquí no queremos saber nadie ya nada de ti!

-Venga, va, déjalo.

-¡Largo, rastrera! -¡Fuera!

(Turba enfurecida)

Pues lo esperamos aquí. Muchas gracias.

Ha ido a buscar a Serna.

Entonces, ¿de verdad crees que Nicolás mentiría con algo así?

Nadie se inventaría una historia como esta.

¿Tú sabías que había prostitución en este hotel?

Algo se comentaba en el valle, rumores.

Nunca le di demasiada importancia. Deberías habérmelo contado.

Víctor.

Siento lo que le ha ocurrido a su compañero.

Gracias.

¿Podríamos hablar en algún lugar más privado?

Por supuesto.

En esta época del año, la ocupación es baja.

En invierno, con la nieve, la cosa cambia,

La Guardia se torna en una especie de oasis en mitad de las montañas,

a veces hay más de 6 metros de nieve en la carretera.

¿Se quedan incomunicados? (ASIENTE)

Es lo que buscan los clientes, alejarse un poco del mundo.

Y para ello, no hay mejor sitio que este hotel.

Ya, ya me imagino. Además, este hotel tiene todos los servicios.

Incluso prostitución.

No sé de dónde se saca esa acusación, pero le han informado mal.

¿Cuánto tiempo vamos a estar con este teatrillo, señor Serna?

Usted se escandaliza, yo no le creo,

pido una orden de registro y sacamos toda la mierda que hay en este hotel

¿De verdad quiere que hagamos eso?

Si cree que ese es el mejor camino, adelante.

Necesitamos hablar con una de tus empleadas,

solo sabemos que se llama Elena.

Si hablamos con ella, quizás todo eso no haga falta.

No hay ninguna Elena en la plantilla.

Estamos perdiendo el tiempo, no va a colaborar.

Usted ha entrado en mi casa tratándome de delincuente.

Lo es. Y le voy a dar una mala noticia:

tener este hotel apartado de todo

no le da carta blanca para hacer lo que le dé la gana.

Pues no era tan difícil, Serna es un hombre con el que se puede hablar

La señorita Elena Moreno, la sargento Sara Campos.

Víctor dice que quería preguntarme algo sobre el veterinario.

Sí, queríamos saber si estuvo con Vd. la noche del 19 de junio,

cuando encontraron a Ana Montrell.

Sí, estábamos en la habitación, pero lo llamaron y se tuvo que ir.

Desde entonces, no ha vuelto.

Y solía pasarse una vez a la semana por lo menos.

Un tipo raro ese Nicolás.

Le traía ropa para que se la pusiera, ¿no?

Y me llamaba "Montse". Había noches que no quería ni follar.

Muy bien, no hacen falta más detalles. Gracias.

¿Cuánto cobra por noche?

Esto no es un burdel de carretera, Serna nos trata bien.

¿400?

¿Más de 400?

Lo suficiente.

Dígale a Serna que lo ha hecho muy bien, que ha cumplido.

Gracias.

¿Se puede saber qué estás buscando?

Hemos venido aquí para comprobar la coartada de Nicolás

y ahora parece que te da igual, ¿me lo explicas?

Que Nicolás tenga coartada tampoco nos dice mucho.

Él estuvo en este hotel la noche en que apareció Ana.

O eso es lo que dice Elena.

Igual es verdad.

Igual es verdad que Nicolás no fue el encargado de quemar el refugio.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Lo ponemos en libertad?

Pero bajo vigilancia. Si él tiene algo que ver, igual...

comete algún error y eso nos acerca más a Lucía.

Y quiero que pidas la orden de registro, saber qué pasa ahí.

¿Y no crees que eso es una pérdida de tiempo?

Quiero decir,

¿qué tiene que ver este hotel con las niñas?

Tenemos una casa de putas entre las montañas.

¿Te tengo que explicar por qué tenemos que investigarlo?

¿Tienes un registro con las entradas y salidas de los clientes?

Quiero repasar todos sus libros y las cámaras de seguridad.

(Móvil)

Burgos.

Sí, llévalos al cuartel. Quiero hablar con ellos.

Creemos que es lo mejor para ella, alejarla de todo lo que ha pasado.

Pero necesitamos a Ana.

Es la manera que tenemos de llegar a Lucía.

Le estamos pidiendo demasiado. ¿Y si ha sido Nicolás?

Vive delante de nuestra casa.

No podemos asegurar que tenga que ver.

Si no ha sido Nicolás, habrá sido otro del pueblo.

¿Estás en condiciones de jurarme que no tiene acceso a mi hija?

No voy a permitir que Ana corra ese peligro.

¿Puedo hablar con ella?

Ana, sé que te estamos exigiendo que seas una heroína.

Y eso no es justo.

No, después de todo lo que has pasado.

Deberías de poder hacer lo que te diera la gana,

no sé, disfrutar de la familia o irte de vacaciones.

Sara,

¿vas a encontrar a Lucía?

¿Quieres que te diga la verdad?

Yo lo voy a intentar,

pero quiero que tú estés preparada.

Han pasado muchos días desde que volviste

y no sabemos lo que habrá hecho él con Lucía.

"Ellos".

Dijiste que eran dos.

(ASIENTE) Uno cuidaba de ella.

Lo que no sabemos es cómo la tratará el otro, ¿verdad?

Quizás él no sea tan bueno con Lucía.

Mira, perdóname, Ana. Tú...

no tienes por qué estar pensando en Lucía, olvídala.

No la voy a olvidar. Pues ayúdame a encontrarla.

¿Crees que no lo estoy haciendo? ¡No!

Sé que tuviste que pasar un infierno y en ese agujero,

pero no puedes seguir encerrada en ese silencio.

¡No puedes darle la espalda, Lucía,

no puedes hacer como si no existiera!

¡Eso no va a hacer que la olvides! No la quiero olvidar, yo la quiero.

Ya, pero a veces se hace daño a quien más se quiere.

Como la corza blanca.

¿Qué está pasando aquí? ¿Estás bien?

¿Qué eso de la corza blanca?

¿No te da vergüenza? ¡No volverás a estar a solas con mi hija!

No te acerques, no te acerques.

-¿No quieres que te llevemos a Barbastro?

Puedes cogerte una habitación de hotel unos días.

-Quiero ver a mi hija.

-Estaremos por aquí.

-¡Nicolás!

-(LE CUESTA RESPIRAR)

¿Qué te...? (TOSE)

-¿Dónde la tienes, hijo de puta? -(EMPIEZA A ASFIXIARSE)

¡Joder! ¡Que soy yo, coño!

-¡Joaquín! ¡Joaquín! ¡Apártate de ahí!

-¿Qué me...? (TOSE)

-¡Quita!

¡Joaquín! ¡Joaquín!

¿Pero te has vuelto loco?

¡O te metes ahora mismo en casa o te vienes detenido!

-Papá, ¿qué has hecho? -¿Te has vuelto loco?

-Papá, para.

-Vete.

¡Que te he dicho que te vayas!

(LLORANDO) Y no va a volver, mi niña...

no va a volver.

Y he dejado que se la llevaran.

Ya no puedo hacer nada, nada.

-Has hecho todo lo que has podido. -No.

-Siempre has cuidado de nosotras,

deja que yo ahora cuide de ti.

-¿Y si está muerta?

Y si está muerta, ¿qué? -Si está muerta,

la lloraremos juntos.

Pero no, hasta entonces vamos a seguir luchando, Joaquín.

Yo te necesito.

Quim te necesita.

Y el bebé... también.

(LLORAN)

(Graznidos de ave rapaz)

¿Ismael?

He llamado, pero no me oías. La puerta estaba abierta.

Claro. ¿Quieres un café?

Ten, te he traído esto.

Te dije que no corría prisa.

Vamos a irnos a Barcelona.

La familia de Álvaro tiene un piso allí y, bueno,

creo que es lo mejor.

Es preciosa. ¿Para qué es?

Te estás equivocando con Álvaro.

Me contó lo que pasó con Elisa.

Te has portado muy bien conmigo... Sí,

me he portado como un caballero.

A lo mejor yo estoy harto de ser tan correcto.

Supongo que nada volverá a ser como antes.

Supongo que no.

Suerte de verdad, Raquel.

(LUCÍA) ¡No quiero, por favor! ¡Deja que me quede! ¡Por favor!

¡Por favor, déjame quedarme! ¡Suéltame!

¡Suéltame, por favor, te lo pido! ¡Suéltame!

¡Suéltame, por favor! ¡Suéltame!

(Búho ulula)

-Creo que le han hecho una nariz nueva al veterinario.

Está en el hospital de Barbastro, menos mal que la cosa no fue a más.

"Cuando se sienten las campanas de Cerler,

lluvia al caer". Cualquier mañana nos levantamos

con que los vecinos se han liado a tiros, Sara Campos.

Que aquí estamos todos medio "lluneros".

¿Estás preocupada?

Este es mi pueblo.

A lo mejor está lleno de hijos de puta,

pero son mis hijos de puta.

Pero se me está yendo de las manos.

Y como soy idiota, encima lo pago con quien menos lo merece.

"¡No lo estás haciendo!"

Hoy le he hecho sentir fatal a Ana.

"¡No puedes darle la espalda a Lucía,"

"no puedes hacer como si no existiera!"

Es que a veces se hace daño a quien más se quiere.

Pero a veces se hace daño a quien más se quiere.

(ANA Y SARA) Como la corza blanca.

-Claro.

¿Qué es eso de la corza blanca? La leyenda de Bécquer.

¿Me oyes? Vamos.

(ÁLVARO) ¡No te acerques a ella! ¡No te acerques a ella!

-Un mozo estaba enamorado

de la hija de su señor.

La muchacha era... caprichosa y muy guapa.

Bueno, como en todos los cuentos. Aunque habría que verla...

El mozo, para ganársela,

le promete que le va a cazar la corza blanca,

que dicen que corre por estos montes.

Y allá que se va con su escopeta. El caso

es que se encuentra al bicho bebiendo agua en el río.

El mozo no se lo piensa y, ¡pum!,

le pega un tiro.

Pero luego, cuando va a recoger su presa,

se encuentra con que allí ya no hay ninguna corza,

que a lo que le ha pegado el tiro es a la muchacha.

Está allí, muerta, con un agujero en la cabeza.

Precioso, ¿no?

¿Existen las corzas blancas?

De madera.

Mira, en el bar de Mercedes hay una que hizo Ismael.

¿Por qué Ismael vive al lado del hotel La Guardia?

(LLORA)

¡Joder! ¡Joder! ¡Joder!

(Campana)

-¿Es verdad que os vais? (ASIENTE)

Mis padres dicen que es por mi bien.

Y tienen razón.

¿Sabes lo que le pasó a Nicolás?

Mi padre ha reventado.

Algún día tenía que pasar.

Bastante con que no se ha llevado a nadie por delante.

Bueno, Quim, si Lucía hubiera aparecido,

igual hubiera sido mi padre quien habría perdido la cabeza.

Ximena lo está pasando fatal.

Da igual que lo hayan liberado, para muchos Nicolás ya es culpable.

Ni ella misma sabe qué pensar.

Se va a morir de envidia cuando sepa que te vas,

quiere salir de aquí desde que la conozco.

¿Y por qué no lo ha hecho antes?

A lo mejor la culpa es mía.

Han sido unos años muy raros,

para todos.

Ximena no entró en el bosque, pero tampoco no ha sido fácil para ella.

Creo que pensaba que no se merecía seguir aquí,

sin vosotras.

Todo esto es por mi culpa.

No, no.

No, perdona, no quería que pensaras eso.

Me tengo que ir.

Es que mi madre está recogiendo ya. Nos vemos, ¿vale?

Ismael empezó trabajando de camarero aquí en el hotel, pero luego lo dejó

Prefiero que me lo explique él mismo.

Tendrías que haberlo citado en el cuartel.

Sargento, ¿es cierto que ha solicitado una orden de registro?

Elena ya demostró su buena voluntad y ha respondido a sus preguntas.

¿Por qué siguen molestándome? Hemos venido a hablar con Ismael.

No tiene nada que ver con el hotel. Cálmate, por favor.

¿Es normal que esto esté así?

No sé qué ha pasado aquí.

Ismael no responde al móvil.

¿Cuándo fue la última vez que lo vio?

Ayer por la tarde. Pasa horas aquí.

¿Y qué relación tiene con él?

Cuando empezó a trabajar la madera, le dejé que montara su taller aquí.

Sí, empezó a ganarse fama en el valle con sus tallas

y muchos vecinos le han comprado.

¿Alguien tiene idea de qué es esto? "Corzos", "Rececho"...

Ismael es buen cazador, graba vídeos de sus lances.

Pueden llevárselo y verlo, pero no van a encontrar nada raro.

Es un buen chico.

Si estoy aquí, es para que no piensen que en este hotel escondemos algo.

Pregunte a la gente, no he hecho otra cosa que traer dinero.

¿O no, Víctor?

Así es, no hay quejas.

¿No oye lo que dice el cabo? Sí, sí, si está bien. Yo le creo.

Deme una lista con todos sus clientes.

Nombres y apellidos de las prostitutas.

Y una copia de seguridad de las cámaras.

Y yo le prometo que, cuando lo tenga todo, no le volveré a molestar.

Sabe que eso es imposible. Ya veremos qué dice el juez.

Sara.

¿Una talla de Ana? No, yo no se la pedí.

Tampoco sabía que estuviera haciendo eso.

¿Cuándo conociste a Ismael?

Hace...

¿dos años?

Él trabajaba en La Guardia.

Hace tallas. Yo empecé a hacer un negocio de reformas y...

Tú ya lo sabes, Víctor.

¿A qué vienen estas preguntas?

Es que no sabemos dónde está.

Hemos ido al taller y estaba hecho un desastre.

Por eso hemos visto la talla de Ana. Solo queremos para hablar con él.

¿Quieres que os deje solos?

No. No, Álvaro.

Empezamos a salir hace cosa de...

de ocho o nueve meses.

Pero, claro, todo cambió.

Ana volvió. Y Álvaro.

¿E Ismael no se lo tomó a bien?

No, al principio se mantuvo al margen.

Él sabe que lo primero para mí es mi hija.

Pero ayer fui a verlo para decirle

que nos íbamos a ir del pueblo, que quería estar con mi marido,

y fue distinto.

¿En qué sentido?

Supongo que tenía esperanzas

en que las cosas no funcionaran con Álvaro.

(Móvil)

Pujante, dime.

¿Tienes alguna idea de adónde pudo haber ido?

Él no es de Monteperdido, ¿verdad? No, él es de La Coruña.

No sé, siempre se iba de caza un par de días.

Le gustaba mucho la montaña.

No se perdía ninguna de las batidas.

Sara, tenemos que irnos. Es urgente.

Gracias, Raquel.

Gracias.

(Disparo)

La mayoría son lances como este,

pero me ha llamado la atención este vídeo.

Estaba en la tarjeta que pone "Corzos".

Es solo un segundo.

Atentos, ¿eh?

Es el refugio donde estuvieron las niñas.

El vídeo tiene fecha de hace dos años,

cuando ellas estaban allí.

No vuelve a salir en las otras tarjetas.

Pide una orden de busca y captura contra Ismael.

A sus órdenes.

-¡Puta corza, corre!

Te voy a cazar igual.

(ESCUPE)

(GRITA DOLORIDO)

(Ladridos)

-Vamos, venga.

Estos son los que vamos a llevar a la rehala, dales de comer.

Huelen el miedo, mandas tú.

No sé si ellos estarán de acuerdo.

Los perros están nerviosos.

En un par de días es la batida que abre la veda,

aunque no sé yo si la haremos.

Marcial solía ser el rehalero, el que lleva a los perros.

Los puestos están todos pagados,

pero no sé si alguien tendrá ganas de echarse al monte.

¿Ismael va a estar en esa batida?

En principio, sí.

Un puesto para él solo, como siempre.

Ismael es un buen cazador.

Tiene buena puntería, se suele cobrar unas cuentas piezas.

Aparecerá. Si ha subido al bosque, no lo encontraremos. Está claro.

Pero si pone un pie por el pueblo, lo detendrán.

No es fácil dejar pasar el tiempo sin hacer nada.

Vente a cenar hoy a mi casa. Román y mi cuñada vendrán con los críos.

Era hoy, ¿no? Sí, era hoy.

Vente. Y así te explico un poco mejor cómo se hace una batida.

A lo mejor hasta te convierto en cazadora,

que sabemos que tienes buena puntería con los animales.

No, no hace falta que me lo recuerdes.

Va.

(Música triste de piano)

Nos vamos.

Tengo... Tengo un hermano en Lérida.

Y aquí me va a costar encontrar trabajo.

Lo siento. De verdad.

Yo... (SOLLOZA)

Yo solo... pensaba en ella...

y en la falta que nos hacía el dinero, pero...

no estuvo bien.

-Todos nos equivocamos.

-Ojalá aparezca pronto.

Álvaro, déjale pasar.

Lo siento, Ana. De verdad.

Supongo que estaba pensando en mí

y no en lo que te está pasando.

Hombre, a veces tengo la sensación...

de que todo esto que he hecho no...

no lo he hecho por Lucía.

No hables así.

Mi padre decía que cuando...

se muere alguien, no lloramos por esa persona, sino por...

por quien se queda.

Y quizás eso es lo que he estado haciendo yo, llorar por mí.

-Bueno, no vas a empezar ahora a hacerle caso a tu padre.

-No, no, que yo no soy como él... todavía.

Confía en la Guardia Civil.

Eso intento.

Pero es que yo ya no sé qué más puedo hacer.

Hasta ahora era mi guerra

y todos eran culpables de lo que había pasado.

Tú también, Ana. En mi cabeza...

tú también eras responsable de que Lucía no volviera.

Lucía no está muerta.

Dios te oiga.

Ojalá esté bien.

¿Te puedo hacer una pregunta?

En esos... cinco años,

¿tú crees que Lucía ha sido feliz?

Aunque solo fuera un día.

No lo sé.

¿Hola?

¡Hola!

(QUEJIDOS)

Menos mal, pensé que me iba a morir aquí. He pisado un cepo.

¡Ayúdame, joder!

¡No sé quién cojones lo ha puesto!

-Es mío, como estos montes.

-Por favor.

Hola.

Buenas tardes.

(Música de ranchera)

Toma.

Oye, ¿me echas una mano con los platos?

(ASIENTE)

¡Eh!

No, no, no.

Comprobaba si había llegado la orden de registro de La Guardia.

Olvídalo, ya te he dicho que allí no vas a encontrar nada.

Además, date una noche, ¿no?

Está bien, esta noche mandas tú.

¡Huy, qué bien suena eso!

(ROMÁN) Eso sí, salimos temprano, al alba.

Bueno, ¿entonces qué?

¿Seguro que no quieres venir?

Te juro que en el monte no hay rancheras.

Bueno, cuando haya mariachis en la montaña,

esto ya será el paraíso.

No, no, no, gracias, pero yo de caza...

No entiendo cómo os pueden gustar tanto los animales y luego cazarlos.

Porque somos sus depredadores.

Si no, ¿quién iba a controlar la población de jabalíes o ciervos?

No tienen quien los cace, solo nosotros.

¿Y quién nos controla a nosotros?

Hacienda.

(RÍEN)

Lo digo en serio.

Si no fuera por los impuestos, nos extenderíamos como una plaga.

¿Tú sabes lo que cuesta mantenerlos?

Tenéis suerte, son un encanto.

(Móvil)

Perdón.

¿Sí?

¿Y vosotros cuándo descansáis? Mi hermano, en vez de libros,

lo único que tiene en las estanterías son informes.

Sara, ¿puedes? Es Elisa.

Los coches patrulla están a punto de llegar.

Te montas en uno y te vienes ahora mismo para el pueblo.

¿Quieres que te vaya a buscar yo?

Venga, buenas noches. Siento que...

¿Pero cómo se te ocurre? ...que la noche acabe así.

No, no, no Elisa, no. No voy a dejar que te quedes a sola con él.

Gracias.

¡Joder!

¡Mierda!

¿Qué pasa?

Elisa. Se ha empeñado se ha empeñado en volver a Barbastro con su padre.

Dice que no quiere estar sola. He avisado a la Guardia Civil

de Barbastro para que no se queden solos.

Oye, perdona, creo que lo he estropeado todo.

Me lo estaba pasando bien, de verdad.

No te preocupes, los peques ya estaban cansados también.

¿Por qué no te tomas otra copa de vino?

Te sentará bien.

(Aullidos)

Y no puedo evitarlo.

Es como si me viera a mí misma.

Cómo me desesperaba porque mis padres me hicieran caso.

Ya, supongo que cada uno elige a sus propios demonios.

Y no hay peor demonio que la soledad.

"Por eso Elisa necesita a Marcial."

"O por eso Lucía no se siente tan mal con Silbán o con quien sea,"

porque no podemos soportar la idea de estar solos,

de darnos cuenta, ¿no?, que... no le importas a nadie.

(Música sensual)

¿Me dejas que te cuente una historia?

¿Otra leyenda de las montañas?

(RÍE)

No.

"Yo tenía... diez años, creo."

"Y mi hermano se empeñó en subir al circo de Remuñe."

"Y yo fui detrás."

"Y como siempre andaba haciendo el cabra en la montaña,"

"me desorienté."

Y cuando me quise dar cuenta, no...

no encontraba a Román.

"Entonces salí a un cortado y me senté allí, en una roca,"

"a esperar."

A lo mejor solo fueron

un par de horas o así, pero a mí se me hicieron... (BUFA)

eternas.

"Se hizo de noche..."

"y empecé a pensar que..."

"que Román se había olvidado de mí..."

y que nadie vendría a buscarme.

Pero al final, ¡pa!,

apareció Román,

como un superhéroe,

mi superhéroe.

Y siempre es así,

siempre hay alguien buscándote.

Solo hay que saber esperar un poco más.

(Música dramática)

(RECORDANDO) Falta un informe. La 27-14, está en el índice.

"No aparece por ningún sitio."

"Está referenciada la declaración del que vio pasar un coche"

"el día del secuestro por el pueblo, pero no la encuentro."

(RECUERDA) "Olvídalo, ya te he dicho que allí no vas a encontrar nada."

"¿Se puede saber qué estás buscando?"

"¿Qué tiene que ver este hotel con las niñas?"

"Sara,"

no estás sola.

(Ladridos)

(CARIDAD) "Este es mi pueblo."

"A lo mejor está lleno de hijos de puta,"

"pero son mis hijos de puta."

(Música de suspense)

¿Puedo?

¿Te vas?

Lo que no sé es adónde llegaré.

Tú también, ¿no?

Me voy a Barcelona.

Estupendo.

Te vas a aburrir de nadar.

Perdona, es que...

es que no es fácil asumir que tu padre es un salido...

que va robando bragas y...

y a saber qué más.

No fue tu padre.

Nicolás no tenía nada que ver con esto.

(Mugido)

Al corzo le puede la curiosidad, como a ti.

Es rápido, pero no puede evitarlo.

Cuando sale al valle, siempre se para

y echa un vistazo hacia atrás para ver quién viene a cazarlo.

Si eres paciente, esta es una buena oportunidad.

Basta... con esperar el momento

y entonces, ¡bum!, ya es tuyo.

-Gracias, Aína.

Si no es por Bizén y por ti, a estas horas sigo en el bosque.

-Los jabalís habrían olido la sangre.

-Con la pierna así, no podré ir a la batida. ¿Tú has reservado puesto?

-Yo no quiero saber nada de la gente de ese pueblo.

-Está así por lo de Lucía, ¿no?

-Nosotros "enterramos" a la nieta el día que desapareció.

Cuando la montaña coge a alguien,

no lo suelta.

-(SORPRENDIDO) ¡Hola!

Ya volvía a casa.

-¿Te han dado el alta? -No hace ni cinco minutos.

-Me podría haber ahorrado el autobús.

¿Te duele? -Bueno, solo cuando respiro.

Tengo una costilla rota y...

y cara de payaso.

-¿Por qué te llevabas la ropa de Montse?

-Porque soy un gilipollas. No me digas que no lo sabías,

me lo has llamado más de una y de dos veces.

¿Te cuento un secreto?

Cumplir años no te hace más sabio,

sigues haciendo las mismas tonterías.

-Ana dice que no tuviste nada que ver con lo que les pasó.

-¿No lo sabías? Pero...

-Lo siento. -(SE QUEJA)

No pasa nada.

Si no duele, es que no importa. Ven, ven, ven. Ven aquí.

-Mi sargento.

Hemos requisado los ordenadores, los libros,

las grabaciones de las cámaras de seguridad...

Ha tenido tiempo de sobra para borrar todo lo que no le interesaba.

¿Habéis identificado a todo el mundo?Sí, todo en regla.

Buenos días. Buenos días.

¿Dónde estabas? Te llamé. Pensé que habías dejado este registro.

Espérame en el coche, que ahora voy.

¿Pasa algo?

Estás fuera del caso.

He pedido que te suspendan de empleo y sueldo.

¿A qué viene eso?

¡Me has estado ocultando información desde el principio!

¿Te suena de algo el informe 27-14?

Es el que estuvo buscando Santiago,

me lo he encontrado esta mañana en tu casa.

No era nada importante, la declaración...

¡Vete a la mierda! ¡Y no me digas que no era nada importante!

Ricardo Frisa. He estado hablando con él.

La Guardia Civil de Barbastro lo ha localizado.

Trabaja en negro para Serna llevando a gente de putas a este hotel.

¿Por qué lo has escondido?

(SUSPIRA)

A ver, pasó un coche demasiado rápido

el día que se llevaron a las niñas.

En él iba un empresario de Zaragoza. Un hombre casado y con tres hijos.

Lo tuve bajo vigilancia. Y durante cuatro putos meses

no se movió de su casa, no tuvo nada que ver con las niñas.

¿Y qué pasa con la gente que entra y sale de ese hotel?

¿Tú sabes algo de ellos? ¡Este sitio es un agujero negro!

El del coche. No tiene datos de los clientes,

no hay registros. ¡No hay nada!

Y tú me has estado apartando desde que llegue aquí.

¿Qué trato tienes con Serna?

¿Apartas a la Guardia Civil y a cambio te llevas un sueldo extra?

No he cogido ni un céntimo y lo sabes, Sara

¡No quiero volver a ver! Sara...

¡Sara!

Mi sargento, tengo el listado de clientes del 2014.

Pero faltan muchos datos.

No hay ni una sola grabación de las cámaras de seguridad.

¿Sabemos algo de Ismael? No, todavía no sabemos nada.

Mi sargento, yo...

No sé qué ha pasado, pero Víctor es el mejor...

El cabo ya no esta con nosotros, ahora eres tú quien está al mando.

Pero mi sargento...

(GRITA)

(Ladridos)

"Siento venir a estas horas."

Pasa.

¿Qué quiere ahora?

Bueno, la última vez no me porté muy bien con Ana,

y...

me gustaría pedirle disculpas y despedirme de ella.

¿Puedes dejarnos a solas un rato?

Voy a estar bien.

Estaremos arriba.

Tu padre hace bien,

tiene que cuidar de ti.

Aunque te marches, seguiremos en contacto.

Ojalá te pueda llamar y darte una buena noticia.

¿Sabes algo más de Lucía?

Creo que estoy cerca.

Pero ya sabes cómo es este pueblo,

como un laberinto, nunca es fácil encontrar la salida.

Gracias, Sara.

¿Por qué?

Por ayudarme, por entenderme.

Tú ya me conoces.

El otro día me lo dijiste y es verdad,

yo no soy una buena persona.

Es cierto que quiero olvidar a Lucía.

Pero, ¿por qué dices eso?

Porque no fui buena con ella.

¿Le hiciste algo malo? La odiaba.

La odiaba con todas mis fuerzas.

Silbán solo le hacía caso a ella, todo se lo daba a ella.

Y yo estaba ahí arriba atada, sola, muriéndome...

Eh, tranquila. Escúchame, mírame.

Nada de lo que pasó dentro de ese agujero era real.

No eras tú. No podías serlo, ¿entiendes?

Tú tienes que pensar que la que estaba allí dentro era otra Ana,

no la que tengo aquí delante.

"Sé que en el agujero"

abusaron de ti.

Sí.

"Pero fue para hacerle daño a ella."

¿Lucía está enamorada de Silbán? No lo sé.

"Pasaba las horas..." ¡Por favor!

"...recitando poemas en una esquina" ¡No, por favor, no! ¡No lo hagas!

"Como una loca."

¿Es que yo no entiendo por qué no me maté?

Sara.

¿Podemos hablar?

Mi hermano pasó una mala racha cuando Nuria murió.

No sé si lo sabes, pero iban a casarse.

Después de eso, mi hermano empezó a beber.

Bebía mucho, bebía... demasiado.

Y no quiero que ahora vuelva a parar lo mismo.

Para que no le vieran borracho, mi hermano empezó a subir al hotel.

Una noche, un cliente hasta arriba de coca, se puso violento

y pegó a una de las chicas en el bar.

¿A una de las prostitutas?

Sí.

Mi hermano estaba allí, pero demasiado borracho.

La cosa se fue de madre cuando el cliente le quitó la pistola

y amenazó con disparar a todo el mundo.

Al final, entre otro cliente y dos de las chicas, la quitaron la pistola.

Serna estaba por allí y le prometió a Víctor que no lo denunciaría.

Estaba de servicio, estaba borracho.

Y le habían quitado su pistola reglamentaria.

Habría significado su expulsión.

Serna...

quiso aprovecharse de Víctor y empezó a pedirle pequeños favores.

Que hiciera la vista gorda con el exceso de velocidad

de los taxis que subían al hotel.

Bueno,

le pidió que no se metiera en sus cosas

y poco a poco fue atándolo.

Habría sido mejor su expulsión.

Sara, mi hermano sería incapaz

de hacer algo que impidiera encontrar a esas chicas.

Víctor me ha dicho que vayas a ver a "El Negro". Pregúntale a él,

sabe más que nadie del hotel.

Trabaja en el vivero de Graus.

-¿Qué?

¿Qué? ¿A la batida?

-He quedado con mi tío en la Sociedad.

-¿Y pensabas irte sin saludar?

-No sabía si querías después de...

lo del otro día.

¿Cómo está tu padre?

-Bueno, quejándose todo el rato. Pero bien.

-Oye, no tenía que haberte dicho todo lo que te dije.

Lo siento mucho, de verdad.

-Se dicen muchas tonterías, yo también las digo.

-Quim, no te lo tomes a mal, ¿vale? Pero...

ayer Ana vino a verme.

Me dijo que mi padre no les había hecho nada.

Y estaba muy segura, sabe quién es él.

-No entiendo por qué han hecho eso contigo. ¿Sabe esa mujer

lo que has hecho por este pueblo?

Padre, no he venido a hablar de mi trabajo.

Vamos a asignar los puestos de la batida y punto.

Buenos días. (TODOS) Buenos días.

Víctor, ¿puedo hablar contigo?

Claro.

¿Qué pasa?

A lo mejor es una tontería, pero es sobre Ana.

El otro día le dijo a Ximena que Nicolás no le había hecho nada.

Créeme, no te lo diría si no me pareciera raro.

Sé que mi padre lleva tiempo diciendo que...

que Ana no cuenta todo lo que sabe.

¿Y si tiene razón?

Gracias, Quim.

Ana, ¿estás despierta?

Esta noche no has parado de moverte. Lo siento.

Me encanta. (RÍE)

¿Bajo a prepararte el desayuno?

¿No ha venido Sara?

Todavía no.

"Háblame sobre el hotel. El hotel y Serna."

Trabajé allí siete años de camarero.

Hasta que me enamoré de quien no debía, una de las chicas.

Serna me puso en la calle y, como soy un bocazas, monté un pollo.

Le puse una denuncia: por chuloputas,

por la droga que pasaba a los clientes.

¿Y Víctor paró la multa?

Se lo agradezco, no habría conseguido más que problemas.

"Mi novia me dejó colgado cuando me quedé sin curro,"

"prefería los lujos del hotel, las fiestas que se corren allí."

"¿En qué consistían esas fiestas?"

"Gaizka ponía la coca. Y 3 o 4 veces al año cerraban el hotel."

"Era cuando más se desbarraba:"

chicas nuevas, espectáculos...

¿Había menores entre esas chicas?

Serna vendía a algunas como menores. No lo eran, tenían más de 20 años.

Otra cosa era lo de las películas. ¿Qué películas?

Era rollo porno casero.

Yo solo vi un par. Ninguna con menores.

"Has visto las fotos de Ana y el retrato robot de Lucía."

"Me da igual lo que hayas contado. ¿Las viste en alguno de los vídeos?"

"Serna es un hijo de puta, pero no me creo que llegara tan lejos."

(ÁLVARO) Raquel, ¿puedes venir un momento? Han venido a verte.

¿Qué quieres ahora, Ismael?

Despedirme.

"¿Y las películas quién las traía? ¿Las chicas estaban ahí?"

Cuando yo estaba, se encargaba un camarero que tenían.

Luego resultó que al tío se le daba bien la madera. Un tal Ismael.

(ISMAEL) Cuando vine aquí, no era lo que se dice una persona "decente".

Pero tú me has cambiado...

y...

es un poco incomodo así.

(Sirenas)

¡Aléjate de ella, Ismael!

-¡Las manos donde pueda verlas! -¿Pero qué he hecho?

(Teléfono)

-¡Atrás, atrás!

(Sigue sonando el teléfono)

Tienes que venir con nosotros.

(Sigue sonando el teléfono)

¿Sí?

Ana.

"¿Estás ahí? ¿Me oyes?"

"Ana, por favor. Déjame hablar, por favor."

Va a matarme.

-Un día te mataré.

(Llaman a la puerta)

Me da igual qué tratos tuvieras con Serna.

¿Tu grabaste alguna vez a Ana y a Lucía dentro del agujero?

¿Qué quieres?

A lo mejor formaba parte de su juego. ¿Follarse a la madre de una niña?

¿Era él? Sí, es él.

Búscate un abogado.

Ana.

Hay algo que está... Pero si estaba aquí.

Ha sido maravilloso.

Haz cuadrantes y que rastreen los alrededores de la casa.

Yo solo quería confiar en alguien para contárselo.

¿Por qué no te mueres?

Dijo haber visto porno con menores de verdad, con niñas de 13 o 14 años.

-No te extrañe que un día se presenten a por ti.

¿Por qué no lo contaste desde el principio?

(SUSURRANDO) Ahora no, ahora no. No dejes que se te vaya la cabeza.

Víctor, me pones en un compromiso.

-¿Qué haces aquí?

(Disparo)

(Disparo)

(IRACUNDA) ¡Ponle las esposas!

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La caza. Monteperdido - Capítulo 6: La guardia

06 may 2019

La investigación altera las vidas de los padres de Lucía, cada vez más convencidos de que no verán a su hija con vida. Mientras Ana encuentra la estabilidad en su familia, los vecinos del pueblo ven como sus mentiras y secretos más íntimos son desvelados por la Guardia Civil. Nadie está a salvo.

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