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No recomendado para menores de 16 años La caza. Monteperdido - Capítulo 2: Trémols - ver ahora
Transcripción completa

(Música Telediario)

La Guardia Civil ha pedido la colaboración ciudadana

y la localidad oscense de Monteperdido

se ha movilizado para emprender la búsqueda

de las niñas desaparecidas en el día de ayer.

¡Lucía! ¡Lucía!

Si esto es una broma, no tiene gracia, ¿eh?

Ana y Lucía desaparecieron el 10 de febrero de 2014.

¿Dónde están nuestras hijas? ¿Quién se las llevó?

Un coche había caído por el barranco

y se pudo comprobar que el conductor había fallecido.

También había una joven, se trata de Ana Montrells.

¿Mi hija?

Estamos más cerca que nunca de saber que ha pasado con Lucía.

(Música de tensión)

(LLORA)

Los padres de Ana, están separados.

¿Quién ha dicho lo que ha pasado?

Encontró el coche y me llamó.

A Posets, sí...

Para mí también han pasado cinco años.-(HABLA EN VASCO)

-¿Me habrías cogido el teléfono?

¿Contento?

Santiago Gaín, teniente de la UCO.

Cabo Víctor Romero. Ella es la sargento Sara Campos.

¡Joder! ¡Ay!

Le presento a Nieve. ¿Le gustan los perros?No.

Esta vez lo vamos a hacer bien. Se hizo todo lo que se pudo.

Y no fue suficiente.

Este es el bosque en el que desaparecieron las niñas.

¡No sabía que era tu perro, no, no, no... sabía!¡Cállate!

Karina.

¿Has matado a alguien, Sara Campos?

Esto es muy pequeño, ya te darás cuenta.

Han puesto guardias en la entrada de la UVI,

no hay quién se acerque a la niña.

Dame una buena noticia.

Tenemos un nombre: Simón Herrera Solano

y una dirección en Ordial,

un pueblo que está a 20 km de Monteperdido,

estamos yendo para allá.

(Sirenas)

¡Guardia Civil!

Dos años en Martutene por posesión de pornografía infantil.

Y encima me hace eso...

(GENTE GRITANDO)

Cariño, ¡Ana ha despertado!

Van a encontrar a Lucía, ¿verdad?

¿Dónde está Lucía?

¿No lo sabes o tienes miedo a hablar?

Tiene que estar bien ella.

Ella se quedó en el agujero.

El hombre que te encerró ya no podrá hacerte nada.

Caísteis por el barranco, él murió en el accidente.

¿Quién me sacó... del agujero?

(TELÉFONO) Señorita... ¡Simón no me mentía!

¿Cuánto tiempo más vamos a tener que esperar?

¡Quiero estar con mi hija!

¿Cómo es?

Nunca le he visto la cara. Llevaba un casco negro.

(NIÑA) "Me he comprado unos zapatos chulísimos.

Ana.

Ana.

Ana.

¿Te quieres venir de compras conmigo?"

(Música rock en la radio)

(JADEAN ASUSTADAS)

"Tierra y polvo.

En humo, en nada.

En tierra, en polvo,

en humo y en nada."

(GRITO AGUDO)

(Sintonía de la serie)

Déjalo ya.

Está muerta y seguir dándole vueltas no nos va a llevar a ningún sitio.

Me mandó un mensaje al teléfono. Pilar.

Debió de hacerlo justo antes de... de cortarse las venas.

¿Y sabes qué decía?

Que su marido no le mentía.

Ha muerto pensando que Simón era un monstruo.

Sara, Lucía necesita que la encontremos.

Deja que hable con Ana, yo creo que ella se fiaría de mí.

No, Sara, ya estoy muy mayor.

Llama a Comandancia y pide un dibujante.

Quiero que nos haga un boceto de ese casco del que habla Ana.

(Campana)

Padre misericordioso,

que cuidas a todos y a cada uno de tus hijos,

protege a Lucía.

Que tu favor la ampare, que tu fortaleza

la defienda, que tu manto divino se extienda sobre Lucía

y sea la coraza en la que se guarezca.

Allá donde esté,

que Lucía pueda recibir tu amor,

tu misericordia y tu paz.

Te presentamos el sufrimiento

de quienes deseamos verla feliz,

nuestro mayor anhelo,

y te pedimos que nos ayudes en su búsqueda.

"Sus padres, su familia,

quieren volver a tenerla en sus brazos."

Me gustaría recordar aquí

las palabras del Libro Primero de Samuel:

"Por este niño oraba

y Jehová me dio lo que le pedí.

Santa María de Laude,

ayúdanos en esta oración,

por Jesucristo, nuestro Señor.

(ISMAEL) Raquel, tienes que descansar.

(Móvil)

Tengo un par de llamadas de Montse.

Es que yo no sé qué decirle.

Ana no sabe nada de Lucía.

¿Voy a verla? Se lo puedo decir. No, es cosa mía.

Raquel, sabes que puedes pedirme lo que quieras.

No tiene nada que ver contigo, pero...

necesito tiempo.

Te he cogido un café.

¿Sigues tomándolo cortado?

Sí. Sí, sí, así está bien. Gracias.

¿Y Ana?

Duerme.

La enfermera dice que le han dado sedantes por las cicatrices.

Es normal que le duela.

Los vecinos deben de estar haciéndose preguntas.

Te he visto en el parking.

Si vas a decirme algo sobre Ismael, ahórratelo.

Después de 4 años sin saber de ti, tengo derecho a hacer lo que quiera.

No es eso, Raquel, no. Pero...

tenemos que hablar, pensar en lo que vamos a hacer.

¿A qué te refieres? ¿Qué le vamos a decir a Ana?

A lo mejor, al principio, no hace falta que le contemos nada.

Por lo menos al principio, creo que es lo mejor.

Y cuando lleguemos a casa y tú no estés, ¿qué?

Me gustaría estar, Raquel.

No.

No es buena idea y... no deberíamos mentirle.

Necesito... estar a su lado.

Si quieres, dile que ya no estamos juntos, pero no me apartes.

Ahora no me conviertas en la mala de la película. Tú desapareciste.

¿Y qué podía hacer?

Son demasiadas cosas.

Yo lo único que quiero es lo mejor para ella.

Raquel, lo mejor para Ana es que esté con su padre.

(SOLLOZOS)

-¡Ana!

¡Ana!

Sé que no es fácil, Ana, pero haz un esfuerzo. Intenta recordar.

No sé qué tengo qué decir.

Tranquila. Yo haré las preguntas, tú solo tienes que contestar.

Vamos a centrarnos en el lugar donde los tenía encerradas.

Era como una habitación normal, pero sin ventanas.

Por eso lo llamábamos el "agujero".

"Tiene papel en la pared.

Azul, con unos ciervos pintados."

¿Dónde está ese agujero?

No tengas miedo. Piensa en Lucía, sigue ahí afuera.

"Lo estás haciendo muy bien, Ana."

¡Déjala en paz!

-(GRITA ASUSTADA)

Ana, ¿qué más recuerdas de ese agujero?

¿Qué había a su alrededor?

Se podía ver el cielo.

"Una vez conté más de treinta estrellas fugaces."

Mi padre me había dicho que se podía pedir un deseo.

Yo pedí un montón.

Cariño, lo importante es que ahora estamos aquí juntos.

¿Cuándo viste esas estrellas?

¿Hace unos meses? ¿Más?

¿Hacía frío?

Hacía calor.

¿Qué veías a través del muro?

"Montañas y árboles.

Había una montaña muy grande.

Casi siempre estaba cubierta por nieve."

Pero ahora estamos en verano.

¿La montaña seguía con nieve?

Solo en el pico.

Ana, mírame.

¿Qué veías además de la montaña?

Árboles.

"Yo los llamaba los 'mentirosos'.

A veces parecía que estaba lloviendo,

pero no, era el ruido de las hojas con el viento."

Otras veces parecía que se estaban riendo de mí.

¿No creen que ya es suficiente?

Por favor, todavía no hemos terminado.

Algunas veces te quedabas fuera, ¿verdad?

¿Podías ver por dónde se ponía el sol desde donde tú estabas?

No sé,

la luz se iba apagando poco a poco.

En invierno era raro.

A veces el cielo ya estaba oscuro

y la nieve seguía brillando,

como si estuviera enchufada o algo así.

Ana,

¿alguna vez hablaste con él?

No.

¿Por qué nos mientes? No miento.

Han pasado cinco años, Ana. ¿Nunca hablaste con él? Dinos quién es.

¿O es que te da igual lo que le pase a Lucía?

Tú estás aquí con tus padres, pronto te irás a casa.

Si no empiezas a ayudarnos, cuando encontremos a Lucía, estará muerta.

¡Ya basta! ¡Ya está bien!

¿Qué pretende? Cariño, cariño.

¿Qué pretende?

Tú no tienes la culpa de nada, cariño. ¿Me oyes?

Mira, cariño.

Lo siento, Ana, tus padres tienen razón.

Pero yo tengo que hacer estas cosas.

(LLORA)

Ana. Tranquila, cariño.

Ya pasó. Tranquila.

Déjelos solos.

Joaquín, vaya a su casa.

Yo iré a informarle.

Ya pasó, ya pasó. Por favor.

Venga, Joaquín.

Lo estás haciendo muy bien.

Que no pase nadie.

¿Por qué tiene que tratarla así?

Porque es normal que no nos cuente todo lo que sabe.

Ha pasado muchos años con él, pero el tiempo corre en nuestra contra.

Aún es menor, puedo negarme a que sigan hablando con ella.

Eso sería negarle a Lucía la posibilidad de vivir.

¿Pero no ha sufrido suficiente?

Lo mejor es que hable a solas con ella.

¿Para seguir acusándola de mentirosa?

Tenéis que entendernos.

Álvaro...

Delante de vosotros no nos va a decir todo lo que sabe.

Por favor.

Piensa en Lucía,

piensa en Lucía.

Le he dado analgésicos. No... No le duele.

Bueno, no... no creo.

Gracias.

Oye, y con todo esto, ¿cómo está tu hija?

¡Buah! ¿Quién sabe cómo está una adolescente?

Cabreada, como siempre.

Pero, ¿qué le digo? ¿"Me alegro de que Ana este aquí"?

Eran amigas. Se llevaba mejor con Ana que con Lucía, pero, ¿qué le digo?

Oye (RÍE), ¿con la sargento qué tal?

Nicolás...

Yo no digo nada, no... no digo nada.

Mejor. Hasta luego.

(Lamentos del perro)

¿Has hablado con los guardias? ¿Te has enterado de algo?

-Raquel me ha dicho que la han tratado bien.

-¿Y Álvaro?

Llevábamos cuatro años sin verle el pelo. Y aparece de la nada.

-Creo que estaba en el negocio de Gaizka. Pero no he hablado con él.

-Mira, ahí están.

¿No te da la sensación que Ana busca la aprobación de su padre?

Revisa el expediente de Álvaro Montrell.

Llama al cabo, Vete al forense. A ver si la autopsia de Simón

nos cuenta algo del lugar donde encontró a Ana.

Yo hablaré con los padres de Lucía.

No hemos encontrado nada extraño,

aparte de las lesiones sufridas en el accidente.

El impacto contra el salpicadero le produjo una fractura craneal

y un hematoma subdural agudo.

Vamos, murió en el acto.

¿Algo más?

No, la analítica es normal.

Solo... el azúcar un poco alto.

En su casa encontramos un bote con betametasona.

Un tratamiento de cortisona sería una explicación

para esos niveles de azúcar. No sé, tal vez fuese alérgico a algo.

¿Qué pudo provocar estos eccemas? Plantas, un insecto...

La lista puede ser infinita.

Vamos a necesitar su historial.

Si recibió algún tratamiento, quizás también le hicieron pruebas.

(ANA) "Él no hizo nada, él me saco...

del agujero."

"Herrera no secuestró a las niñas."

Vio a Ana y se la llevó. ¿Pero mi hija no estaba allí?

Sí estaba, pero todo sucedió muy rápido.

Simón ni siquiera se imaginaba que allí habría otra chica.

Debió de llegar a la zona por casualidad, vio a Ana y...

Lucía está viva.

Es una gran noticia. Y haremos todo lo posible por encontrarla.

(JOAQUÍN) ¿Pero por qué Ana no le dijo nada? No tiene sentido.

Todavía tenemos muchas cosas que entender.

Creemos que estaba amordazada y... no está siendo fácil con Ana.

Su memoria no está tan clara como nos gustaría.

Si ese hombre no era quien tiene a mi hija, ¿entonces quién es?

¿No puede ser tan difícil decir un puto nombre?

La chica no es capaz de dar datos del secuestrador

ni del lugar donde las tenía secuestradas.

Según dice, jamás le vio la cara.

¡Han sido cinco años!

¿Cómo no va a ser capaz de...?

-Pero, ¿por qué no quiere decirlo? ¿Por qué no habla?

Lo está haciendo, pero debemos ser pacientes.

¿Hasta cuándo, hasta que ese hijo de puta mate a mi hija?

¿O qué cree que va a hacer ahora que Ana ha escapado?

Hacen falta más recursos.

Si esto hubiera salido en todos los telediarios,

nos harían más caso. También puede ser contraproducente.

Si ese hombre se siente acosado,

si le metemos demasiada presión...

Bueno, usted lo ha dicho antes.

Y no queremos que eso pase.

Álvaro Montrell.

Llevamos cuatro años sin saber de él y, de repente, aparece.

Conoce estas montañas como pocos.

-Cogí lo primero que vi en el almacén.

Gracias.

No hace falta que te quedes, vete a casa.

No, tranquilo.

Que va a salir todo bien. Seguro que encuentran a la otra niña.

¿Y Ana qué?

Joder, que es un milagro que esté aquí. Deberías sonreír.

No tengo hambre.

Oye, ¿qué tal con Raquel? ¿Te vas a ir a casa con ella?

No creo que quiera.

Cuando no está Joaquín, es Marcial, Rafael...

Son como alimañas.

Buenas tardes.

Pasarán unos días hasta que se acostumbren a que estén por aquí.

Ojalá podamos irnos antes.

¿Qué piensa del padre de Ana?

No lo conozco mucho.

Es que Álvaro no es de Monteperdido.

Vino con Raquel cuando abrieron el colegio, se puso a dar clases,

Ana acababa de nacer y, hombre, alguna vez fui al monte con él.

Y para no ser de aquí, la verdad es que se manejaba bien.

¿Y por qué se separó de Raquel?

Aparte de Ana, lo de Elisa les pasó factura.

La chica del hostal, tuvieron una historia.

Era su alumna. Y Elisa solo tenía 16 años entonces.

¿Álvaro se fue antes de que lo echaran?

No, Álvaro se enredó con mentiras y el pueblo se volcó con Raquel.

No ha estado sola ni un día.

No hace falta que justifique a su pueblo.

No estoy...

Vale.

Tienes que bajar hasta Castejón, ¿vale?

Y ahí coger la Nacional 260.

¿Me estás escuchando?

-No mucho, la verdad. Es que en realidad estaba pensando

en que me he dejado el abrigo en la habitación y, no sé,

a lo mejor deberíamos ir a buscarlo.

(Pasos)

-Sí, sería lo mejor.

Padre, le explicaba al chico cómo llegar a Luchón.

-Los políticos se olvidaron de nosotros

y dejaron el túnel de Francia a medio hacer.

Luchon está al otro lado de la montaña,

pero ahora nos cuesta más de 2 horas cruzar la frontera.

Hay que ir por el túnel de Viella. -Sí, es lo que me decía Elisa.

Bueno, voy a recoger mis cosas y así salgo cuanto antes.

-¿Han venido los guardias preguntándote?

Vendrán.

-Ya he contado muchas veces lo que pasó.

-Voy abrir el negocio.

-Cuando vuelva, se va a poner como loca con tantos regalos.

-Ya nos toca tener buena suerte.

-¿Te imaginas volverla a tener aquí?

Subir a arroparla por la noche...

-En serio, Quim, es que no lo entiendo.

¿Por qué te empeñas siempre en salir por ahí como si fueras un ladrón?

-Así mi madre se piensa que estoy en casa.

Podría volver para la cena y ni se enteraría. Y menos ahora.

-¿Saben algo de tu hermana?

-Nadie se atreve a decirlo, pero todos lo piensan,

que está muerta. -Eh, joder, tío.

No digas eso, ¿vale? Si Ana está viva, pues a lo mejor ella también.

-Bueno, ¿qué hacemos? -No sé, me da igual.

¿Vamos a casa de tu tío?

Hola, Ana.

Tranquila. Tus padres están ahí,

pero, para que te concentres, prefiero que esperen fuera.

No pasa nada.

¿Empezamos?

Vamos a volver entonces al hombre que os tenía encerradas.

¿Puedes decirme algo más que hayas recordado durante este tiempo?

Si te sacaba a la fuerza del refugio, tenía que ser un hombre fuerte,

corpulento. Tú te resistías.

No, era normal.

(LLORANDO) ¡No, no! ¡No!

Yo no me resistía.

(GRITA)

Después de tantos años, os hicisteis amigos.

No tienes que avergonzarte de eso. Yo no soy amiga de Silbán.

¿Silbán?

A veces Lucía y yo lo llamábamos así.

"Gigante Silbán".

Bueno, es un cuento que aprendimos de pequeñas.

¿Y por qué le llamabais así? Has dicho que él no era corpulento.

No sé, porque...

porque daba miedo.

Supongo que a Lucía también.

¿O Lucía sí era amiga de Silbán?

Ella se quedaba abajo cuando a ti te subía.

"En tierra,

polvo,

humo,

en nada."

¿Qué es eso, Ana? ¿Son unos versos?

Es un poema que aprendí.

¿Estás bien?

(LUCÍA) ¡Déjala en paz!

¡Para!

(ANA) En invierno era raro.

"A veces el cielo ya estaba oscuro

y la nieve seguía brillando,

como si estuviera enchufada."

(Llaman a la puerta)

Permiso.

Las grabaciones de interrogatorios a Álvaro Montrell de hace 5 años.

Víctor.

¿Qué tal está el perro? "Nieve".

Saldrá de esta,

aunque también es posible que le quede una buena cojera.

No sé.

¿Cuántos años tiene?

Seis años y tres meses.

Me lo regalaron cuando todavía era un cachorro,

una bola de pelo blanco así.

Y, hombre, yo por aquel entonces estaba...

Digamos que me vino muy bien.

Al principio el bicho era insoportable, se meaba y se cagaba

por toda la casa. (RÍE)

Hasta que descubrí que... que le encantan las rancheras.

¿Rocío Dúrcal?

Cualquier cosa con mariachis. (RÍE)

No preguntes por qué, pero es como si le dieran un Orfidal. Se queda...

Bueno, gracias por preguntar.

¿Quieres escuchar conmigo el interrogatorio de Ana?

Me encantaría.

(ANA) "Yo los llamaba los 'mentirosos'.

A veces parecía que estaba lloviendo,

pero no, era el ruido de las hojas con el viento."

¿Te importaría volver a ponerlo?

"Yo los llamaba los 'mentirosos'.

A veces parecía que estaba lloviendo,

pero no, era el ruido de las hojas con el vient..."

Los árboles de los que habla Ana son álamos temblones.

Aquí los llamamos "trémols".

Crecen a unos 1.800 metros de altitud

y tienen unas hojas que, cuando se mueven con el viento,

hacen ese ruido como de... como de lluvia.

(ASIENTE)

Hay muchos en el parque, al menos...

cinco bosques de "trémols" cerca de donde se estrelló el coche.

¿Y la montaña?

Ella decía que no podía ver ponerse el sol

y también que a veces se inundaba.

El refugio debe de estar orientado al noreste.

No se pone el sol a su espalda, pero sí refleja la luz del ocaso.

Por eso ese resplandor en la nieve.

El pico más alto es este, el Ixeia.

Aunque a lo mejor no es el que veía Ana, podría ser otro.

¿Cuántos refugios podría haber en esa zona?

(BUFA) Muchos.

Estamos hablando de una superficie de más de 5.000 hectáreas,

tardaríamos una semana en recorrerla entera. Quizá más.

La montaña es un laberinto.

Por fácil que parezca,

nunca te puedes fiar de ella.

(Campana)

Santa María de Laude, nuestra patrona.

Llevamos cinco años rezándole por las niñas.

Teniente Santiago Baín. Sé que es tarde, pero...

No se preocupe,

no seré yo quien eche a un feligrés de la casa del Señor.

Tampoco ando sobrado de público.

Aquí la gente le tiene más respeto a la montaña que a Dios.

¿Conocía a Ana?

Tuve más trato con Lucía Castán.

Hizo la comunión aquí, claro.

Los Castán son una familia muy importante para esta parroquia.

Estos bancos nuevos

son gracias a las donaciones de los padres de Joaquín.

¿Cómo era Lucía?

Buena, lista.

Yo diría que adelantada para su edad.

Era la niña de los ojos de su padre, el pobre.

Rezo todos los días para que vuelva con nosotros.

Ana.

Si quieres, puedo salir a comprarte algo fuera.

Unas empanadillas caseras, te encantaban. ¿Unas croquetas?

No sé.

Da igual.

¿Quieres ver la tele?

Si quieres, podemos hablar un poco.

Va, empiezo yo.

Monté un pequeño negocio de decoración,

ya sabes que siempre me había gustado mucho,

y me lancé.

Al principio no me salía nada, pero ahora tengo bastantes encargos.

En cuanto salgas de aquí, te voy a enseñar todas las cosas que he hecho.

¿Y papá?

Creo que fue a ducharse y cambiarse.

No tardará en volver.

Ana.

Ana, hija.

¿Hay algo que quieras contarme?

Sabes que a mí puedes decirme lo que quieras,

cualquier cosa. No pasa nada.

¿Me gustaban las empanadillas?

Sí, mucho.

Te las hacía los sábados para cenar. Nos acurrucábamos en el sofá

y nos comíamos las empanadillas mientras veíamos una película.

¿Te acuerdas?

(SUSPIRA)

(Móvil)

"Montse." Raquel, ¿cómo está la niña?

"Bien. Los médicos dicen que ya ha pasado el peligro.

Está un poco desorientada."

Cómo va a estar la pobre...

Montse,

la Guardia Civil está intentando que Ana...

(RESPIRA HONDO)

Le cuesta, no tiene las cosas claras.

Dile que hable, Raquel, por favor.

Tú ya la tienes a tu lado, pero nosotros...

"Lo sé, lo sé. Y está haciendo lo que puede."

No es suficiente, Raquel.

"Lucía se ha quedado con ese hombre.

A la tuya ya nadie puede hacerle daño, pero...

a Lucía..."

Joaquín y yo nos hemos desvivido por ti.

Y... yo no os estoy dejando de lado, ¿no es eso?

Entonces haz que hable de una vez.

(Sirena ambulancia)

Lo intentaré.

Tengo que dejarte, que viene un médico.

Adiós.

Claro, claro.

-¿El médico?

Pero si estaba en la calle.

-Su compañero preguntó por usted, le espera en la habitación.

Gracias.

Pero no es mi compañero, es mi jefe.

Ah.

Tu apellido es Nerín, ¿no? Elisa Nerín Crespo.

(INSEGURA) Sí. Me da miedo.

Es raro que la Guardia Civil sepa mis apellidos.

Conocí a tu padre Marcial en el hospital de Barbastro.

Sí, tiene que llevar a mi abuela a diálisis todas las semanas.

Qué bonito.

Gracias. Los hago yo.

Otro día me gustaría hablar contigo de Álvaro Montrell.

No es nada importante. Gracias.

No va a ser fácil manejar al padre.

¿Vas a dormir entre papeles?

Los refugios de montaña no tienen sótano,

probablemente estuvo preparándolo antes de coger a las niñas.

Igual le llevó meses.

¿Me estás escuchando?

¿Has cenado algo?

No. ¿Tú tienes hambre?

Olvídalo, seguro que ya han cerrado la cocina.

Me voy a dormir. Y tú deberías hacer lo mismo.

Sé lo que estás intentando hacer.

Y tranquilo, que estoy bien. No te preocupes.

Déjame hablar con Ana, por favor.

¿Me estás diciendo que no sé llevar un interrogatorio?

He acotado una zona de la montaña con Víctor, pero necesito algo más.

Debo reconstruir cómo Simón sacó de ese refugio a Ana, para encontrarlo.

(Alarma reloj)

Esas pastillas me matan el cerebro, no me dejan pensar con claridad.

Tómatelas.

Vale, yo me las tomo. Te lo prometo.

¿Y tú me dejas hablar con Ana?

¿Serás capaz de mantener la distancia?

Sé que eres buena, pero también te he visto derrumbarte.

Tienes una forma muy retorcida de decirme "te quiero".

No olvides las pastillas.

"Ana, quiero que estés tranquila."

Sabemos que no puedes decirnos adónde fuiste con Simón,

pero vamos a intentar recordarlo con detalle.

Tú solo tienes que dejarte guiar por mí.

¿Qué sensación tenías cuando estabas dentro del coche?

¿Subías o bajabas por la montaña?

Ana,

no busques la lógica. No nos hace falta.

Quiero ser tú y quiero estar dentro de ese coche.

Soy yo la que tiene que encontrar a Lucía.

Tranquila,

no grites.

¿Vamos?

¿Dónde estabas cuando llegó Simón?

Tranquila, voy a sacarte de aquí.

No te preocupes.

-Yo no pude decirle que Lucía estaba allí.

(Música dramática)

(JADEA)

Estate tranquila. Agáchate, ¿eh?

Y no te preocupes, estás a salvo. Te voy a llevar a casa.

¿Cuando el coche cayó por el barranco seguía sonando la música?

Sí. (SIMÓN) Dime, ¿estás bien?

(Frenazo)

-Tenía un pitido muy fuerte en la cabeza todo el rato.

Después la música paró.

Y ya no me acuerdo de más.

Dice que cuando se subió en el coche

empezó a sonar una canción en la radio

y que, después de caer, todavía pudo escuchar

unos segundos antes de que terminara.

¿Una canción de media cuánto puede durar? ¿Tres minutos?

¿Estaría en el coche tres minutos y medio, o cuatro?

Dice que iban rápido, pero...

por estas carreteras ir rápido son unos 60 km por hora.

¿Eso qué son? ¿2,5 km? ¿3?

¿Qué bosques de álamos hay en ese radio?

Hay uno al noreste, justo a unos 2,5 km.

¡Pujante, Burgos, Atocha, seguidnos! ¡Rápido!

(Sirenas)

"Ana se recupera muy bien."

Su examen neurológico es muy bueno, y las angiografías.

De hecho, estamos pensando en darle el alta muy pronto.

¿Cuándo?

Pues mañana. O pasado como mucho. Lo mejor es que siga recuperándose

en el entorno familiar y con el apoyo psicológico adecuado.

No es una buena noticia, ¿no?

Doctora, ¿Ana es virgen?

(Música de intriga)

A ver, vosotros id por allí y nosotros seguiremos esta senda.

Atentos al "walkie".

Burgos, Pujante, ¿tenéis algo?

"Por aquí no tenemos nada. Cambio."

OK, seguid buscando.

¿Qué plantas de por aquí dan alergia?

¿Alergia? Sí.

Muchas: el zumaque, la hiedra, el saúco...

¿Y ves alguna? ¿Por qué?

Si Simón estuvo por aquí, alguna le pudo dar reacción.

Espera.

Mi primo Feli tiene alergia a estas flores moradas.

Sí, se ve que tienen como unos pelillos transparentes

que, en cuanto las toca, le salen ronchones en las piernas.

Se llaman "ancianos de montaña".

(ANA) "Era el ruido de las hojas con el viento.

A veces parecía que se estaban riendo de mí."

(Música de misterio)

Lo ha quemado todo. Sara... Sara, no bajes. ¡Sara!

¡Sara, no entres ahí! ¡Sara!

¡Lucía! (TOSE)

¡Sara, por favor, sal de ahí! ¡Lucía!

Pásame la linterna. ¡Sal!

¡Pásamela!

¡Joder! ¡Cabo!

¡Lucía!

(TOSE)

¡Lucía!

(TOSE)

¡Lucía!

¡Sara! (TOSE)

¡Sara, sube! Sara, sal. (TOSE)

¡No está! ¡No está aquí!

Con suerte, encontrarán algo. Quién sabe.

No deberías haberte metido ahí abajo.

Ya lo sé.

Pero ahora sabemos que probablemente Lucía siga viva.

Debió de quemarlo todo por la noche para que no localizaran el humo.

No puede andar lejos.

Los restos de la chica no están y que no quiera deshacerse de ella,

sabiendo del cerco al que le estamos sometiendo, dice algo de él,

¿no crees?

¿Que prefiere correr el riesgo?

Le importa Lucía.

"No estaba allí."

El lugar está calcinado.

Va a ser muy difícil obtener respuestas de los restos,

más allá de que creamos de que Lucía está con vida...

y de que ese hombre, sea quien sea, no quiere hacerle daño.

¿De verdad?

¿De verdad cree que no le ha hecho daño a mi hija?

Ya puede caminar.

No tardarán en darle el alta.

Podrás venir a verla cuando quieras.

¿A verla?

No vamos a fingir que somos una familia.

(JOAQUÍN) "Hace una semana que apareció Ana

y nosotros seguimos sin saber nada de Lucía.

Cada día perdido se hace más difícil encontrar a nuestra hija.

Y no hay avances, no los hay."

"-Señor Castán, por favor, ¿a qué cree que se debe esta ineficacia?"

"-No lo sé, pero, mientras tanto, seguimos rezando por nuestra hija."

-¿La Guardia Civil tiene ya algún sospechoso?

-No nos comentan gran cosa, pero yo sí que tengo uno.

Si me disculpan...

(Alboroto de periodistas)

¡Un momento, a la cámara, por favor! -¡Aquí!

"-Por las declaraciones del padre de Lucía,

no están satisfechos con la labor que la Guardia Civil

ha llevado a cabo durante este..."

-No sé si les deberías haberles dicho eso.

-¿Es que tú no piensas lo mismo?

Te recuerdo que Álvaro se ha pasado cuatro años en esa montaña,

a tiro de piedra.

Yo nunca he puesto por delante a mi hija. Y mira ahora.

(Música tranquila de cuerda)

(ANA) ¿Cuánto queda?

Poco, en quince minutos llegamos.

¿Y papá?

¿Han hablado contigo los periodistas, Quim?

-Con mi padre ya tienen suficiente, habrá sido él quien los ha llamado.

Le encanta, quiere que todo el mundo sepa que es un mártir.

-No hables así de él.

He dejado una magra en el frigorífico y he preparado algo de ensalada.

-Gracias, Concha.

Me voy a casa de mi hermana. ¿Comeréis aquí?

(QUIM) Sí.

Pues entonces echad la llave cuando salgáis.

(ENFADADO) ¡Y ventilar un poco!

-¿Qué te pasa?

-No sé,

todo esto es raro.

Y pensar que Ana está volviendo a casa...

Si aquel día no hubiéramos discutido, todo habría sido distinto.

-Estoy harto de pensar en cómo podría haber sido, Ximena.

-Eres el único que me llama así.

En este pueblo solo soy "La colombiana",

la afortunada que logró escapar.

¿Crees que no sé que muchos aquí piensan que debería haber sido yo?

Pues lo sé,

veo cómo me miran.

(Bullicio de periodistas)

¡Ana! ¡Ya están ahí! -Ya están.

-No se acerquen. -Raquel, ¿cómo te encuentras?

-¡Ana, Ana!

¡No vamos a hacer ningún tipo de declaración!

¡Por favor, respeten la intimidad de la familia! ¡Por favor!

-Raquel, ¿cómo te encuentras? -Preguntadle.

Preguntadle por qué no dice quién se las llevo.

-No es el momento, Joaquín.

¿Qué te pasa Joaquín? ¿Qué haces? ¿Estás loco?

Ahora estoy loco, ¿verdad, Raquel? Ahora.

-¿Cómo te encuentras? Déjalo, vamos. Vamos.

Decidnos algo. -Raquel, por favor.

-¿Cómo te encuentras? -¡Señores, se acabó el circo!

¿Sabemos algo del padre? No.

-¡Decidnos algo! ¿Dónde está Ana?

¿Ana?

Tranquila. ¿Dónde está Ana?

Tranquila. ¿Dónde está?

Tranquila.

¡Ana!

¡Está aquí!

¿Estás bien? ¡Ana!

¿Estás bien?

¿Seguro?

Eh, tranquila, ya está. Todo va a salir bien.

¿Por qué no entró por la puerta principal, como todo el mundo?

Raquel... Es mi casa,

no sabía que estaba cometiendo un crimen al entrar en mi casa.

Eh, cariño. Oh, mi amor, no pasa nada.

¿No comes? Está exquisito el "ixarso".

No, no tengo hambre.

Un día me tienes que hacer un broche de esos.

Claro. ¿Qué te gustaría? ¿Un pájaro?

Sorpréndeme.

Vale.

Elisa Nerín.

Ella fue la que dejó sin coartada a Álvaro hace cinco años.

Te has empeñado en estropearme la comida.

Álvaro mintió

dos veces: la primera, cuando dijo que estaba en el colegio;

y, la segunda, cuando contó que se había ido con Elisa

a un piso que tiene su familia en Barbastro.

¿Quién se fabricaría una coartada así?

Elisa era menor.

Era alumna suya del instituto, tenía 16 años.

Quizás él pensó que podría pedirle que contara lo que él le quisiera.

El otro día estuve en la iglesia, hablando con el sacerdote.

Es bonita, románica, del siglo XI o XII.

Uno puede imaginarse a la gente refugiándose dentro,

como si esos muros protegieran de todo.

¿Cómo puedes ir a la iglesia después de todo lo que hemos visto?

Porque tengo fe en Dios y no en los hombres.

¿Y crees que tu Dios nos va a ayudar?

Según la doctora Sarabia,

es muy probable que Ana haya tenido relaciones sexuales.

(Murmullos de fondo)

¿Todo tuyo, Burgos?

Sí. Ahora va a venir el guardia civil tragón y se lo va a comer todo.

Que nada, lo meto en la nevera para que lo cene Ana, ¿vale?

-Esta era mi habitación.

Ana.

¿Me he equivocado? No.

Yo es que...

Cariño, tus cosas, algunas están en la buhardilla

(DUBITATIVA) y otras... otras las... las...

las di.

¿Las diste?

Cariño, ver tus cosas cada día...

Tu madre hizo lo que tenía que hacer para no venirse abajo.

Sé que es difícil, pero intenta comprenderla.

Pero quiero que sepas que nunca...

nunca te hemos olvidado, ni por un segundo.

Pero ha sido muy duro no tenerte con nosotros todo este tiempo.

Además, solo eran cosas.

Lo importante es que volvemos a estar juntos otra vez, todos juntos.

Y ya verás, dentro de nada tu cuarto volverá a estar como siempre.

Incluso mejor.

¿Y dónde voy a dormir?

Con tu madre, en su habitación.

(NERVIOSA) Claro, claro.

Antes te encantaba colarte en nuestra cama, ¿te acuerdas?

(LE CUESTA RESPIRAR)

"Ya lo he dicho diez veces, recibí una llamada de Elisa

y fui a verla a Barbastro. No se encontraba bien."

"Perdone que insista, señor Montrell,

pero hasta hace poco sostenía que se había quedado en el colegio."

"No quería implicar a Elisa.

Y pensaba que las niñas aparecerían en cualquier momento..."

(Conversación lejana)

Que te quedes conmigo. Un ratillo. -Vale, vale. Escucha, luego...

-Me voy contigo, ¿eh? -Luego vengo.

-Te voy a esperar, ¿eh? (CHICO) Te esperamos.

Estaba buenísima la tía. -Ahora me quedo contigo.

¿Ahora qué hacemos tú y yo? -Joder...

-Sí, "filla", estoy aquí.

Para mí todas las putas noches son iguales. ¿Una brisca?

Pintan oros.

Venga, sales tú, Sara Campos.

Es sangre.

Se lo he confesado a Rojas,

que ha venido a preguntarme dónde estaba yo hace 5 años.

De momento, no te tengo en mi lista de sospechosos.

Tranquila, que aquí en Monteperdido no te van a faltar.

¿Qué se dice en el pueblo?

Pues la gente piensa que fue cosa de Álvaro Montrell.

Pero es un pueblo de pensar poco, más bien de pensar

lo que digan los demás.

Los de la cofradía, por ejemplo.

¿Tú no pensarás que fue Montrell?

¿Qué es eso de la "cofradía"?

Una panda de santurrones que mandan más que el alcalde.

¿Álvaro pertenecía a ella?

No, Álvaro estaba en el pueblo, pero...

pero no estaba.

Álvaro era como un turista.

No, Marcial no le hubiera dejado.

¿Es el padre de Elisa?

Mira, no sé cómo lo haces, Sara Campos,

pero me tiras de la lengua y te vendo hasta a mi abuela.

Sin embargo me da la sensación de que estás contando lo que te da la gana.

Vamos a ver,

Marcial es el que parte el bacalao.

Está siempre metiéndose en la vida de los demás.

Mujer, para cualquier cosa que pasa, ahí esta Marcial

(DESPECTIVA) y la cofradía esa que lleva.

¿El perro que tiene Víctor se lo regaló la cofradía?

Sí, porque estaba pasando una mala racha.

Es que su novia murió

en la inundación de hace siete años.

El pobre no daba... no daba pie con bola.

¿Te ha dado un aire, Sara Campos?

¿En qué estás pensando?

En que te tendrías que apuntar a esa cofradía.

Está llena de cotillas, tú estarás en tu salsa.

(RÍE)

Soy la tesorera desde hace ocho años.

¿Cómo te quedas?

(Tormenta)

¿Tienes frío?

Si quieres, voy a buscar otra manta.

¿Se puede apagar la luz?

Claro.

(Música de miedo)

Buenas noches, cariño.

(LUCÍA) ¡Déjala en paz!

Por aquí es.

(Silencio absoluto)

Queríamos tomar café, ¿puede ser?

La Sociedad es solo para los vecinos del pueblo.

Hombre, si son solo dos cortados, yo creo que los puedes poner, Román.

Román es mi hermano. Mi hermano mayor.

El teniente Baín y la sargento Campos.

Nicolás Souto. Soy el veterinario.

Hola. Bueno, Nicolás, aquí donde lo ven,

aparte de curar vacas, es toda una eminencia en leyendas locales

y, ojo, el único novelista en patués del mundo.

(RÍE)

Entonces conocerá el cuento del gigante Silbán.

¿Silbán?

Sí, claro. Era un gigante que vivía cerca de Tella,

en una cueva llamada Espluca de lo Silbán.

Nadie se atrevió a subir allí. Un día conoció a una joven pastorcilla

y quiso devorarla, pero no pudo.

Era tan hermosa que se enamoró de ella.

-¿Ya estás con tus fantasías?

Es el símbolo de Santa María de Laude, la patrona del pueblo.

(Móvil)

Disculpadme.

¿No deberían estar haciendo otras cosas en vez de tomar café?

Tenemos la mala costumbre de comer y beber.

Ya seguiremos charlando, tenemos que irnos.

Teniente. Sargento.

Marcial...

¿Te ha gustado el desayuno? (ANA) Sí.

¿Sí? Si quieres, vamos a comprar más.

Me gustan esos.

(RECORDANDO) "Ana. ¡Ana!"

Baja a desayunar.

Pero es que se me han quedado pequeñas.

Lo han encontrado esta mañana.

Criminalística dice que no vamos a sacar nada,

ni huellas ni restos orgánicos.

¿Por qué lo quemó?

Después de cinco años, ¿por qué se deshace de él?

Porque le da igual que Lucía le vea la cara.

De quien se ocultaba era de Ana. Tengo que volver a hablar con ella.

¿Por qué no dejas que venga...? No.

Te ha cogido mucho cariño. Y esta vez no va a ser agradable.

¿Quién sentiría tal vergüenza para ocultarse detrás de un casco

durante tanto tiempo?

Elisa dijo que no había estado con Álvaro, pero...

todo el mundo pensó que había algo entre ellos.

Lo despidieron del colegio y Raquel, bueno...

Pues supongo que Raquel prefería creer

que su marido había tenido un lío con una alumna

antes que pensar que había tenido que ver en el secuestro de las niñas.

Entonces nunca se aclaró dónde estuvo Álvaro ese día.

Llegó a su casa como a las 9 de la noche,

cuando Raquel ya había dado parte a la Guardia Civil.

Cinco horas sin saber dónde estuvo.

Sara, es su padre.

¿Y tú te crees que eso lo exculpa? Hombre...

Mándame a Rojas en media hora, que voy a echar un vistazo.

Tú puedes volver al refugio, a ver si sale algo más.

Me gustaría hablar a solas con su hija, ¿no le importa?

Estaré fuera, por si me necesita.

¿Vas buscando a alguien? Te lo digo porque está cerrado.

Sara Campos, sargento de la UCO.

Pues muy bien, pero... yo tengo que irme.

He quedado con un grupo en diez minutos y ya voy tarde.

Estoy buscando a Gaizka Elordi. ¿Usted es...?

Jaime Noguera. Y de Gaizka olvídate,

ese aparece por ahí cuando le sale de los huevos. Y eso si aparece.

¿Qué más da que un turista se esté matando en un barranco?

No sé cómo Álvaro podía meter todo este material aquí.

¿No está aquí?

Ya entiendo. Tú vienes aquí por lo del padre de la niña, ¿verdad?

¿Crees que el retrato se parece a Lucía en la actualidad?

Hace lo que le voy diciendo.

Sí, se parece a ella.

"-Es un tipo muy raro. Vivía aquí."

La verdad es que a mí nunca me cayó demasiado bien, pero el cabrón

conoce la montaña como nadie.

¿Te importa que eche un vistazo dentro?

Si la puerta estaba abierta cuando llegaste aquí, no es problema mío.

Ana...

Sé que tiene que ser muy duro hablar de todo esto.

Voy a pensar que tienes miedo...

y que te da vergüenza hablar de todo eso.

Te doy esa oportunidad,

pero no puedes volver a mentirme.

(ANA) "No sé de qué me habla.

Yo estoy intentado recordarlo todo.

Pero no pude verlo, llevaba un casco."

"¿Por qué nos mientes, Ana? Estás intentando protegerlo."

Ana, en el hospital te hicieron pruebas,

te exploraron. ¿Sabes a qué me refiero?

Sabemos que has tenido relaciones sexuales.

Y me dijiste que nunca te tocó.

En eso no puedes engañarnos.

Ana,

quiero que me entiendas.

(SOLLOZANDO) Fue solo una vez, hace mucho tiempo.

Pues dime qué pasó.

Él se había enfadado con Lucía...

y, para hacerle daño, se quedó conmigo.

Me pidió que me desnudara.

Le juro que quería salir de allí, me daba mucha vergüenza.

Era como si me estuviera viendo un montón de gente.

Y me hizo mucho daño. (LLORA)

(LUCÍA) ¡Déjala en paz!

¡Ana!

-Por favor, no se lo cuente a mi padre.

Álvaro.

Tiene que acompañarnos al cuartel,

queremos hacerle unas preguntas.

Supongo que no debe de ser fácil volver aquí.

Han encontrado algo más en el refugio que resistió al calor.

¿Se venden bien esos chubasqueros? Se los entregan a los cofrades.

¡Te da igual lo que pase con Lucía! Llama al teniente o a Interior.

Es el ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas, no nos ayuda.

¿El día que apareció Ana? ¿A qué vienen estas preguntas?

-¡Ya está bien de tocarnos los cojones!

¡Ana!

¿Quién está a cargo del almacén?

No te puedes quedar aquí. ¡Joder, todo por la puta de Elisa!

¿Qué haces?

-Tú no sabes cómo es.

-¡Ah!

¡Álvaro! Que lo vas a matar. ¡Déjame!

Le costará tiempo salir de aquí.

Yo no soy el único que tenía acceso a esos cascos.

Cruzó el pueblo a cien por hora.

-¿Adónde vas, Gaizka? Ábreme el maletero.

¡Ana!

(LUCÍA) "¡Déjala en paz!"

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La caza. Monteperdido - Capítulo 2: Trémols

01 abr 2019

En el segundo capítulo de ‘La Caza. Monteperdido’, el teniente Santiago Baín y la sargento Sara Campos saben que están en manos de Ana. La niña que ha regresado después de cinco años de secuestro es todo lo que tienen para averiguar qué sucedió.

Sin embargo, el testimonio de Ana apenas les aporta datos. No puede identificar a su captor, ya que siempre llevaba una máscara. El trabajo de los agentes se centra en intentar localizar el zulo donde estuvieron secuestradas y donde suponen que aún está Lucía. A lo largo de esa búsqueda, Santiago y Sara se darán cuenta de que el hombre que buscan es alguien del propio pueblo. Tal vez, alguien muy cercano a Ana.

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