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Para todos los públicos La aventura del saber - 04/05/17 - ver ahora
Transcripción completa

Buenos días a todos, hoy jueves, en "La aventura del saber",

hablaremos con la escritora Elia Barceló

de su última novela, que acaba de publicar la editorial Roca.

En la segunda parte del programa, hablaremos de los mayores

con Elisa Suliá y Alba García,

y en la tercera hablaremos y escucharemos sin interrumpir

hasta el final del programa a Jennifer Almeida.

También les invitamos hoy a visitar con nosotros

una residencia de ancianos de Madrid.

y a que convivan,

aunque solo sea durante poco más de un cuarto de hora,

con los residentes, el personal que los cuida

y también con los voluntarios.

Estamos seguros de que se van a sorprender y mucho.

Los poemas visuales de Toni Prat

desconciertan, divierten y emocionan.

El poeta catalán,

uno de los seguidores más destacados de Joan Brossa,

es un maestro de la paradoja,

herramienta que utiliza con precisión

para demostrar que el mundo no está ni mucho menos construido,

que queda mucho por hacer.

(Música)

En el taller de literatura de "La aventura del saber",

hemos invitado hoy a una gran escritora española,

una gran escritora española con una gran proyección

también fuera de España.

Comenzó escribiendo relatos de ciencia ficción,

se especializó en literatura fantástica,

ha escrito novelas

que se han convertido en best sellers internacionales,

literatura juvenil y ahora acaba de publicar una nueva novela,

está, "El color del silencio" en Roca editorial.

Elia Barceló, bienvenida,

muchas gracias por aceptar nuestra invitación.

Muchas gracias por invitarme. Encantada de estar aquí.

Vamos a ver, tú vives en Austria,

das clases de Literatura Hispánica en una universidad austríaca

y, naturalmente, lees en inglés, lees en alemán,

pero escribes en español.

¿Es verdad que el español es más proclive a la literatura realista

que a la fantástica, como decía Menéndez Pidal?

Menéndez Pidal, con todos mis respetos,

decía muchas tonterías. Esta es una de ellas.

Quiero decir, yo lo respeto muchísimo,

por supuesto como gran académico

y lo que hizo por el poema de "El Cid"

fue una cosa estupenda,

pero esa idea de que la literatura española

no es dada al fantástico, resulta bastante curioso,

porque nosotros tenemos nuestra gran obra universal,

que es "El Quijote",

tiene un montón de cosas que no son realistas

y la parte que gusta de "El Quijote" es, precisamente,

todo lo que no es realista.

Todo lo que llama la atención,

todo lo que es mezclar los planos de realidad y ficción,

el juego de narradores, todo lo que es fuera de lo normal.

El pobre del señor Quijano se vuelve loco, se supone,

a base de leer cosas que son falsedades probadas.

Tenemos ya muchísima implicación con lo fantástico en España,

y luego nuestro romanticismo está lleno de fantástico.

Hasta Pardo Bazán tiene cosas fantásticas, y Azorín,

que son personas muy serias.

Pedro Antonio de Alarcón. Pedro Antonio de Alarcón.

Y si nos venimos ahora, aunque no sean españoles,

pero escriben en español o escribieron en español,

el caso de Borges.

Claro, por supuesto, todos los grandes del boom latinoamericano.

Cortázar.

Cortázar, ni gran amado y maestro.

Sobre el que hiciste tu tesis doctoral.

Sí, sí.

Mi tesis doctoral fue un trabajo muy divertido,

yo me lo pasé muy bien, muy bien, no fue nada sesudo y aburrido,

porque yo trabajé, o sea, lo que yo quería probar

es que Cortázar, aparte de ser un escritor fantástico,

como todos conocemos, escribió género, género de terror.

Entonces, tiene también relatos claramente vampíricos,

relatos licantrópicos, tiene relatos de casa embrujada,

el famoso "Casa tomada", y me lo pasé muy bien,

porque yo pienso que conseguí probarlo con bastante comodidad.

Aparte que la traducción que hizo,

si no hubiera habido nada de tradición fantástica

en la lengua española, ya a partir de ahí podría haberla, ¿no?

Por supuesto, Cortázar hizo, que yo sepa, la mejor traducción,

porque lo suyo ni siquiera es, cómo se diría yo,

no es una traducción, sino que es acercar a alguien que habla español

los textos de Poe.

Es contarlos otra vez como los habría contado

un gran maestro que escribe en español.

Es lo mismo le pasó a Coen con Lorca, cuando hizo la de "Toma este vals".

La verdad es que es casi mejor la suya, es increíble,

esa es una traducción como Dios manda.

Vamos a ver, Elia, el libro no es literatura fantástica.

"El color del silencio" es literatura realista.

Totalmente, aquí no pasa nada, quiero decir, pasan cosas,

que tampoco le pasan a todo el mundo todos los días,

pero que no tienen nada que ver con fantasmas

ni con nada que sea sobrenatural ni con nada

que sea ni siquiera poco habitual.

Es una historia que es, en parte, novela histórica,

porque sucede en varios periodos anteriores,

como tú sabes, desde poco antes del principio de la guerra,

durante la guerra y luego los años 60, los años 70.

Lo que sucede son todo cosas absolutamente normales

en el marco de una familia que se lleva bastante a matar.

Se lleva bastante a matar por el silencio,

por que hay un montón de cosas que tendrían que haber hablado a tiempo

y tendrían que haber aclarado entre ellos,

y, sin embargo, hay cosas que uno prefiere callar,

porque les da vergüenza, porque le da miedo,

porque teme perder algo, porque teme que su prestigio quede en entredicho.

Al final, acabas haciendo el mayor daño posible

a las personas que más quieres, por el afán de no hacerles daño,

y para mí ese es un tema muy importante en mi obra,

es algo que uso con frecuencia, porque me parece

que todos mejoraríamos mucho si habláramos más claro.

Está en la vida de todos.

En la vida de todo el mundo existen esas cosas,

que uno prefiere apartar, prefiere callar,

trata de olvidar con el tiempo

y también este tipo de cosas que uno se va contando a sí mismo,

se va narrando a sí mismo, hasta que al final,

lo que tu cuentas es lo que recuerdas.

Lo que no entra en la narración, ya lo has olvidado, has ido olvidando,

porque siempre hay fragmentos que editas, que quitas.

¿Cómo evitamos eso?

Según yo, lo mejor, desde el principio,

cuando tienes niños pequeños, es... ¿Decirles la verdad?

Sí, decirles la verdad, pero sin hacerles daños,

quiero decir, sin ser brutal, sin ser cruel,

pero, sobre todo, lo más importante, pienso yo, cuando tienes hijos

es ir enseñándolos que los sentimientos tienen una palabra

que más o menos los explica.

Cuando un niño es pequeño y viene del cole

y está frustrado o celoso o envidioso,

tú le dices: "Lo que tú sientes ahora es envidia,

porque es tu amigo tiene algo que te gustaría tener".

Entonces, la próxima vez que viene a casa te dice:

"Mamá, tengo envidia de Jorge".

Tú ya sabes lo que le pasa y le puedes ayudar.

Cuando tiene 16 años, si tiene palabras,

te puede contar lo que le pasa.

Si no tienen palabras, le preguntas: "¿Qué te pasa?"

Y te dice: "Nada", y pega un portazo.

Luego, tiene 40 años, una mujer y dos hijos y hace lo mismo.

No hay comunicación.

Entonces, lo que yo pienso es que lo que hay que hacer es aficionarse

a poner tus sentimientos en palabras.

A nombrar lo que uno siente.

A nombrar lo que sientes, lo que piensas

y a tener la limpieza de decir: "He hecho una cosa que no está bien,

que no te va gustar saberla, que te va a hacer daño,

pero te la voy a contar porque es mejor que te lo diga yo

a que te enteres por ahí".

Oye, tu protagonista se llama Helena.

Que es Helena, con hache.

Es una pintora famosa,

que está muy bien considerada internacionalmente.

Háblanos un poco de ese personaje.

Es un personaje al que le tengo mucho cariño,

a pesar de que no es simpática.

Yo no sé lo que te pasó a ti, pero cuando se empieza a leer la novela,

Helena no te cae bien directamente.

Es una persona bastante mal bicho,

que contesta de manera bastante desagradable

a las personas que tratan de acercarse a ella,

y que tiene características que dices:

"Esta señora no es precisamente muy dulce".

Luego, la vas entendiendo,

y además no hay por qué justificarla, ella es así.

También hay que considerar que ella es una gran pintora,

que se ha pasado la vida luchando en un mundo de hombres,

donde todo el mundo ha hecho lo posible por hacerla de menos,

por pagarla menos,

por darle condiciones peores que la de los hombres,

eso es lo que sucede en el mundo en el que nos movemos.

Sigue sucediendo. Sigue sucediendo.

Entonces, a mí me parecía muy importante

poner un personaje femenino, que sea una mujer fuerte,

una mujer que tiene sus debilidades, pero que las oculta,

que ha estado luchando toda su vida por estar donde está

y que piensa que tiene derecho a hablar claro siendo mujer.

Es una mujer que no es jovencita, es una mujer que tiene casi 68 años.

Cuando me vino este personaje, algunas amigas mías me dijeron:

"¿A a ti no te parece que es demasiado mayor?

Eso no va a funcionar".

Nace en el 47 o en el 46.

Entonces, está cerca de los 70.

Entonces, me decían: "Quizás tenga más posibilidades de identificación

para que las lectoras y los lectores si es una chica de 30 y tantos".

Si eres una chica de 30 y tantos...

No tiene esa historia, no tienen ese background.

No puede ser lo que yo quiero.

Helena es así porque ya es mayor.

Porque tú te documentaste para describir esto

en la época en la que transcurre, lo dices al principio del libro,

leíste tres libros sobre la época de Franco,

sobre cómo eran las cosas entonces.

Hay una parte que transcurre en Marruecos.

Sí, una parte muy amplia que sucede en Rabat,

porque a mí Rabat me gusta muchísimo, es una ciudad a la que amo mucho.

Mi hermana vivió ahí una larga temporada

y yo la visité muchas veces.

Yo traté de documentarme en lo posible

de todo lo que forma el trasfondo de realidad,

el trasfondo histórico, ambiental, todo lo que digo es verdad,

dentro de lo que yo he podido averiguar, claro.

El resto es fricción, por supuesto.

Los personajes son inventados, no han existido nunca,

esta familia no ha existido nunca. Los sentimientos son verdaderos.

Los sentimientos son verdad, los sentimientos siempre son verdad.

La sombra, la zona en sombra que todos tenemos también es verdad.

Eso también es verdad.

Esos secretos de los que hablábamos antes,

esas cosas de las que no se habla,

esas cosas que te hicieron mucho daño en el pasado

y que son heridas que no llegaron a cicatrizar bien,

y que de vez en cuando aún se infectan.

Todo eso es verdad y eso es algo que yo pienso

que es muy, muy general, que es universal, que todos tenemos.

¿Tú crees que el lector, cuando termine la novela,

puede sacar conclusiones que le ayuden a evitar eso,

a poner nombre a los sentimientos a tiempo?

Yo espero que sí, yo espero que cuando alguien lea esto

y se dé cuenta de que hay momentos en que era el momento adecuado

para decir algo que te hubiera podido salvar para el resto de tu vida

que te lo plantees y digas:

"Vamos a ver, ¿por qué no puedo decir las cosas,

porque no puedo preguntar lo que quiero preguntar?"

Cuando tú tienes la sensación de que yo que sé,

de que tu madre quiere más a tu hermano que a ti, por ejemplo,

y eso lo has tenido toda la vida,

¿por qué tienes que esperar a que se muera tu madre

para ver si ha dejado cartas o diarios y ahí lo explica,

en lugar de preguntarle a tu madre mientras aún está viva:

"Oye, ¿tú de verdad quieres más a mi hermano y por qué?"

Porque te pareces más a tu padre.

Sí, o a lo mejor te dice: "¿Quién? ¿Yo a tu hermano más?

Qué va, qué va, pero si yo siempre quise tener una hija".

Hay cosas que son muy importantes aclararlas en ese momento.

Mi marido tiene, su abuela era la única hija.

Tu marido es austriaco, ¿no? Mi marido es austriaco.

Historiador contemporáneo.

Su abuela era la única niña en una familia de 12, once chicos y ella.

Ella creció con la idea de que, se comentaba en casa,

que si hubiera tenido doce varones, el emperador

le habría puesto una condecoración por dar doce varones a la patria.

Entonces, ella siempre tuvo la idea de que le había fastidiado

a su madre y a su padre, porque por un niño más se lo habrían dado,

aquí ella solo era una chica.

Entonces, ella siempre pensó que no la querían.

A los 13 años o por ahí, se puso enfermísima,

que creían que se moría,

y, al parecer, su madre estaba arrodillada al lado de la cama

y le decía: "No te me mueras hija, no te me mueras,

que eres mi única nena".

Ella en ese momento dijo: "Mi madre me quiere".

A partir de ahí, ya estuve todo claro.

Muy bien, Elia, de verdad que ha sido una gran experiencia

la lectura de tu novela

y extraordinaria experiencia también conocerte.

Hasta siempre, cuando tengas la siguiente,

aquí te esperamos.

Encantada de venir aquí, de hablar con ustedes

y de presentarles estas historias mías, muchas gracias.

Muchas gracias, Elia.

Seguimos, Ander Duque y su equipo han pasado una semana

en una residencia de ancianos de Madrid,

conviviendo con los residentes, personal y voluntarios.

Esta ha sido su experiencia.

Lola, ¿te acuerdas de cuando estuvimos

en Benidorm o en Torremolinos,

que cogimos una barca y todo eso? ¿No te acuerdas?

En la playa y fuimos remando y todo eso por el agua.

Tenías mucho miedo.

Tuvimos que dejar la barca, volver, darnos la vuelta

y dejarlas allí, en el puerto, ¿eh?

¿Te parece bien? ¿No te acuerdas de aquello?

Te subiste a la barca y todo.

Fuimos remando, ¿no te acuerdas?

No, la memoria te falla mucho.

Pero lo pasamos bien, ¿no?

Estuvimos varios días allí.

Así que todo bien.

Salvo eso, que ya empezaste a delirar.

Pero bueno, qué le vamos a hacer.

Mira cómo te ves ahora, ahora ni playa ni nada.

¿Eh, Lolita?

Ay aquellos tiempos, ¿eh?

(Música)

Dile que se te ha muerto tu marido y quieres que te salga un novio.

-No, novios no quiero ya más.

No, porque no tengo necesidad de andar así,

porque yo ya lo he tenido y no.

No, es que el cuerpo no me hace a mí tener otro hombre,

si es que yo no puedo.

Se me murió.

Si me hace algo, yo no puedo estar así.

Estamos mejor así, porque son muy buenos y yo también.

Puede ser todo lo que sea. -Pero no digas que no te gustan.

-Hombre, a ver, ¿dónde voy a meter?

¿Quién me gusta? ¿Quién me gusta? Pero si no hay nadie.

-Ahí, por ejemplo.

-¿No ves ese de ahí de la tele?

-Ese de la primera que sale a bailar. -Pues a bailar.

Que quiero,

pero yo veo que lo saco bien y voy bien eso.

Sin nada más que hiciera tonterías, no lo haría, ¿comprendes?

No iría a eso.

Yo me pongo a bailar y tú lo verás si me pongo a bailar bien.

Como no hay tíos...

-Bueno, bailar no sabes bailar bien. -Si no tengo tíos ni nada.

-Aunque seas madrileña. -Hombre soy madrileña.

-Menuda alegría que se va a llevar, voy a avisarla enseguida.

Pasen al saloncito, pasen.

-¿A mí lo que más me gusta? -Sí.

-El veros, en lo oíros,

y cuando cantáis.

-Cuando cantamos, a ella lo que le gustaba es el taller musical.

-Y cuando bailáis también,

pero me gusta mucho cuando estáis contando vuestras cositas.

-Que no tienes que hacer lo que estás haciendo, Lola.

Te tienes que, las uñas te las cortaron ayer.

Yo las he visto y están cortadas,

pero no te tienes que rascar para nada en absoluto.

¿Entendido?

Porque se te hace sangre y vas a tener con una cara,

pues si eres bonita, se va a poner muy fea, ¿eh?

Así que a ver si te entra eso en la cabecita,

me parece a mí que se va a ser muy raro que te entré,

que no nos conoces a ninguno de la familia ni nada, en absoluto.

¿Eh, Lola?

¿No me contestas? ¿No puedes o qué?

(Música)

Es alta y delgada,

como tu madre, morenaza.

Como tu madre.

(CANTAN)

Desde que te vi con la pata y el palo.

Desde que te vi con la pata de madera,

dije: "Para tu abuela, para tu abuela".

(Música)

Pero cuando no hay otra manera, ahora, no la dejes aparcada

y le eches la culpa, no, tienes que ir a verla,

tienes que darle cariño, tienes que preocuparte, la ropa,

y, sobre todo, cariño.

Que eso, aunque ella esté así, el cariño es importantísimo.

¿Las personas esas que están solicas en su casa?

-Yo, vamos, siempre he pensado y a mí, bien parece muy duro

tener que traer a cualquier persona a una residencia,

pero es que a veces no queda otra.

-Yo, mi madre, que estaba...

-Perola culpa la vas a tener, yo vivo con la culpa.

-Sentimiento ese.

-Por eso no les puedes tener abandonados.

Tú vives con la culpa siempre.

-El sentimiento ese, se te parte el alma, porque...

-Pero que no hagas un drama, también hay que desdramatizar las cosas.

Que tienes que vivir con ello, oye, pues vive,

pero que no hay otra solución.

-Me lo trajeron de Roma mis nietas.

Yo ya tengo nietas, yo ya soy más vieja que la catedral de Burgos,

soy burgalesa, amigo.

-Se le murió.

-Bueno, si viene uno que sea, de nuestra edad,

que este bien de presencia... -No quiero ya más,

ya he tenido una persona tan buena, tan buena, y yo...

También tengo a mi hija la otra hija y la otra hija.

Dicen: "Eso no, mama, tienes que hacer lo que tienes que hacer".

Y ya está, nada más.

Ya me quieren hasta para bailar y todo.

No sé cómo me voy a quedar cuando sea vieja.

Pero no soy vieja, ¿verdad que no? Claro que no.

Que no soy vieja, cariño, no me digas a mi rollos,

porque cuando hablo, hablo directamente, muy requetebién.

Pero, hombre, dónde va a parar.

-Luego ya, cuando no recogíamos, a la cama, a dormir al hotel.

Si no te acuerdas, claro.

Qué le vamos a hacer, resignación.

A ver si hubiera algo para que te quitaran el alzhéimer,

pero me parece a mí que va para largo.

Si sacan algo, tardará todavía años

para podérselo dar a los pacientes que tengan alzhéimer,

como tú que tienes.

Si tuviéramos suerte que venga un sabio

y que lo hicieran rápidamente

y que te dieran la medicina que te fueran adecuada para ello.

Que te pusiera buena.

Es la ilusión que nos queda.

A ver si se puede cumplir algo de eso, ¿eh, Lolita?

(Música)

Venía a pedir información de la residencia y eso.

-El centro está muy diferenciado, según la persona que vaya a venir,

según como ella se encuentra, se valora aquí,

se hace una valoración inicial

y la ubicamos en el sitio que mejor vaya a estar.

La idea de residencia no es como antes,

esto ha cambiado mucho.

Se hace en otras actividades, hay terapias,

está todo muy adaptado a la persona que va a venir.

Tenemos actividades con la psicóloga, con los terapeutas,

con fisios y con la animadora.

Es muy bueno que él venga, que lo vea,

que vea cómo funciona el centro.

-Que qué gimnasia habéis hecho arriba.

-Corriente. -Corriente, corriente.

-Facilona, facilona.

-Para arriba, para abajo; para abajo, para arriba.

Ya está, ya está.

-¿Para qué es? Para mover los brazos. -Claro.

-Los músculos, el otro día me lo explicó a mí, que no veas.

-Es mover todo el cuerpo,

primero la cabeza, después el cuello, después los brazos,

luego la espalda,

así, poco a poco, todo, todo el cuerpo.

Pero, alguien lo hace muy bien. -Hay gente que lo hace muy bien.

-Otros lo hacen peor. -¿Tú qué tal lo haces?

¿Bien? ¿Se te da bien?

-Pero tampoco me esmero. -Te tienes que esmeras, ¿eh?

-No, no yo estoy como ese barniz que hay ahí.

-Como ese cuadro. -Como ese cuadro,

que no se lo que es, porque está tan oscuro.

(Música)

¿Cuántos años tiene?

¿Cuántos años tienes? -96.

-96.

-Estás como un...

-96. -Muy bien, muy bien, muy bien.

-96. -Y esta mañana has salido de paseo.

-Sí, un poco por ahí. -Muy bien.

-Han venido mis hijos y un paseo por ahí.

-A dar un paseíto. -A dar una vuelta, no puedo ir solo.

Ya no puede andar mucho.

He andado mucho ya. Ahora no puedo.

-Pues nada. Ya sabes que tenemos bingo esta tarde.

Hay que bajar. -Claro que bajo.

A ver dónde la pones. Seguro no veo alguna.

-Alguna. Otras no. -O no la oigo, a lo mejor.

Me la pones. Yo no la oigo.

Pues no, dentro de un poquito bajaremos.

Después de tomar el cafecito.

-Isidro está ahí. -Sí, sí.

Está muy pachucho. -Ya, está fastidiado.

Ha estado un poco.

-Pero todavía sale a la calle a fumar.

-Ya, claro. -Se sale con el sillón.

-Y sale a fumar. Con el ruido que hace...

-Y ya ves, con 103 años. -103...

-Claro. Y no deja de fumar. Tantos años...

-¿Cuántos años tienes? -103.

Madre mía, 103 años. Yo 84 y parece que soy una anciana.

-A ver si pasa el tren, ¿quieres? -Sí.

-¿Vemos el tren? -Claro.

-Mira, por allí. Va a venir el tren por ahí arriba.

Vamos a verlo, a ver si tenemos suerte.

-Ya lo haremos unos pocos.

-A ver si lo vemos y saludamos. -Pues ya estamos.

-¿Y la más guapa? Guapísimo.

Ahora vamos a ver... -A casa.

-¿A casa nos vamos? ¿Ahora cuando acabemos? ¿Sí?

Qué bien. Guapísimo.

-Hija. -Guapo, papi.

-Buena hija. -¿Por que no estáis tontos, a que no?

Teresa. -Sí...

-No, dilo alto y claro. No estás tonta.

-Estamos desgastados. -Desgastados sí.

Desgastados sí. -Estorbamos, también.

-¿Estorbáis? -Yo creo que sí.

-¿Aquí? -¿A quién le estorba?

-En mi casa. Estorbo yo a mi hermana.

-Pero eso, a lo mejor es lo que tú crees.

Eso también nos pasa. ¿Cómo me percibo yo?

Como una carga. Aunque no lo sea.

Yo me percibo así.

A lo mejor le preguntamos a tu hermana

y tu hermana dice: "Eso es mentira".

-Cuando yo vine aquí

me sentí hundido. -Y es verdad.

Fue muy duro. Su llegada... Lo pasó mal.

-Yo también.

-¿Y ahora? ¿Mejor? Como uno más y mucho mejor.

-¿Cómo te llamas? -Loreto de Paz.

De Paz, ¿y el otro apellido? -El otro apellido...

Pues uno de mi madre y otro de mi padre.

Burgueño, ¿no? -Ya está, sí. Eso es.

¿Y tu padre cómo se llamaba? -Eustaquio.

-¿Y tu madre?

-Mi madre se llamaba...

-¿No te sale? San...

Santiaga.

¿Y yo cómo me llamo? -Eustaquio.

¿Yo Eustaquio? Eso era tu padre.

¿No sabes cómo me llamo yo? Tu marido...

-Fede.

(Música)

58. 5, 8. 48. 4, 8.

-¡Bingo!

-Se va a llevar todos los premios.

Di los números. Cuando se callen.

-Por favor... A vosotros no os dejan entrar en ningún bingo.

-A ver si se callan.

A ver, Mariano. Quiero escuchar a Mariano.

-Que lo diga.

-11, 21, 30, 40, 80,

2, 17, 4, 4, 5, 2,

81, 29, 48,

53, 67 y 78.

Muy bien, señores. -Ahí, ahí.

Colonia, para que te perfumes. Paro que te salga una novia.

(Música)

Hemos invitado a Alba García,

trabajadora social de la residencia AMMA Arganzuela

y Elisa Chuliá, directora de estudios sociales de Funcas

para detenernos unos minutos más para reflexionar sobre un colectivo

cada vez numéricamente más importante en España.

Bienvenidas, gracias por aceptar nuestra invitación.

Gracias por vuestro trabajo. Gracias.

Es superchulo. Sinceramente.

¿Cuál es el perfil de la población española que vive en residencias?

Quizá lo primero que tenemos que decir es cuántos son, más o menos.

De acuerdo con el último censo de población y de viviendas

del que disponemos, es el de 2011, es un censo decenal,

había en España 270 000, aproximadamente,

270 000 personas que vivían en residencias de mayores.

¿Eso es mucho?

Eso, para que te hagas una idea,

es el equivalente a una ciudad como Gijón.

Es bastante. Es bastante, la verdad.

Lo que podíamos. Me preguntabas si el perfil...

Sí, si es representativo el perfil de estas personas.

No, no lo es por una razón.

La población que vive en residencias de mayores

es una población feminizada y mayor.

Aproximadamente, entre el 70 %,

dependiendo también del grupo de edad.

Pero podríamos decir que el 70 % de la población que reside

o que vive en residencias de ancianos son mujeres.

¿A lo mejor es porque viven más tiempo?

Exactamente.

Además, si avanzas en la edad.

Por ejemplo, entre las mayores de 90 años, por cada hombre

hay siete mujeres.

Eso tiene que ver con una razón demográfica.

También tiene que ver con que las mujeres, quizá,

porque llegan a esas edades más avanzadas

sufren más dependencias.

El perfil de la persona que reside o habita

en una residencia de mayores

es un mayor, normalmente, de 80 y más años

y, mayoritariamente, son mujeres.

Vamos a ver. ¿En España hay déficit de plazas?

Las situaciones son muy diversas según comunidades autónomas.

En algunas comunidades autónomas hay una población

que vive en residencias bastante elevada, respecto a otras.

¿Por ejemplo?

Por ejemplo en Castilla y León, Castilla la Mancha, Aragón.

Sin embargo, otras Comunidades Autónomas como Murcia,

Baleares, Canarias, que tienen una población más joven,

pero no solo por eso,

tienen a muchos menos mayores viviendo en residencias.

¿Porque viven, normalmente, en familia?

Porque viven en familias mediterráneas clásicas,

abuelos, padres, tíos.

Sí, sí. En gran medida viven solos.

La mayor parte de la población mayor en España vive sola.

En hogares unipersonales. O con sus parejas.

Como decía, la situación por Comunidades Autónomas

y provincias es diferente.

Pero me preguntabas por el déficit.

Tomadas en conjunto las plazas de residencia,

de mayores no hay déficit. ¿Por qué?

Porque hay plazas privadas, plazas públicas y concertadas.

Sí que hay algún déficit, es decir,

sí que hay listas de espera en plazas públicas y concertadas.

Por los precios. Porque suelen ser bastante elevados.

Efectivamente.

Aproximadamente, para que nos hagamos una idea,

el 50 % de las plazas de residencias de mayores son privadas.

El otro 50 % se repite a partes iguales

entre plazas de titularidad pública y plazas concertadas.

Y, naturalmente, las plazas de titularidad pública

y las concertadas tienen una mayor demanda.

Hay listas de espera,

mientras que, hasta donde he podido averiguar,

aproximadamente, en el 80 % de las residencias estrictamente privadas

tienen alguna plaza que pueden ofrecer, en caso de que haya demanda.

¿Los precios son comparativamente...

digamos, está a la par de nuestros...?

Sí, salarios... No, no.

En relación con los salarios de España

y en relación con los países que nos rodean.

¿Dirías que, más o menos...? Depende un poco.

En la residencias privadas, los precios son elevados.

Teniendo en cuenta nuestro nivel salarial

y teniendo en cuenta también el nivel de las pensiones.

Aproximadamente, de media en España,

según uno de los últimos estudios que cabe consultar,

una plaza privada cuesta en torno a los 1800 E.

En algunas Comunidades Autónomas, o en algunas provincias,

porque estaba pensando en Vizcaya,

puede llegar la media a los 2000 E.

Eso es mucho dinero, teniendo en cuenta el nivel de nuestras pensiones

y de nuestros salarios.

En términos comparados, depende.

En algunos países, la distribución entre plazas públicas y privadas

es diferente.

Suele haber más plazas públicas que en España.

Por lo tanto, los precios son más accesibles.

¿El tipo y la cantidad de personas que hay en España es comparable

con la cantidad de personas que hay en residencias,

por ejemplo en Francia, Italia?

Comparativamente también con el número de habitantes del país.

Sí, sí.

Respecto a esa cuestión, tenemos datos recientes de Eurostat.

De acuerdo con esos datos,

en España, el porcentaje de población, como se llama,

se suele llamar estadísticamente institucionalizada.

De población mayor de 85 años institucionalizada.

Es relativamente moderado.

Con respecto a otros países.

Con respecto a países como Francia y los centroeuropeos,

también los nórdicos.

Sin embargo, en Italia y Grecia,

la proporción de mayores de 85 años

o de personas de 85 y más años institucionalizadas, es menor.

En Portugal, en cambio, es mayor. Sobre todo en el sur de Portugal.

Hay más tradición. Hay bastante diversidad.

Pero hay que tener siempre en cuenta que la población española

de mayores que viven en residencias de ancianos o mayores,

a mí no me gusta decir ancianos, prefiero decir mayores.

Es, relativamente...

Esa proporción es relativamente escasa

con respecto a la población total.

Hay que tener en cuenta que entre los 65 y 69 años,

es que estamos a los 65 estupendamente.

Ahí, prácticamente, no hay población.

Menos de un 1 % de la población española

reside o vive en esas residencias.

El problema es que las proporciones cambian cuando avanzas.

Pero incluso entre los mayores de 80 años,

el porcentaje entre las mujeres es menor del 20 %.

Entre los hombres es menor del 15 %.

Luego, la mayor parte de nuestros mayores

vive en sus hogares acompañados por sus parejas,

solos o con miembros de otras familias.

Perdona, ¿cambia mucho la vida de los mayores

cuando llegan a una residencia? Sí, la verdad que cambia muchísimo.

Ellos vienen de vivir en casa

y su núcleo de relación es la familia o el cuidador que lo tiene.

Alguna vecina.

Normalmente es un entorno muy cerrado.

Ellos pasan a ingresar a una institución en un centro

y de pasar a vivir con una persona o dos, como mucho,

a vivir en nuestros centros. Son 180.

Las relaciones cambian. ¿Se adaptan bien, no se adaptan?

¿Depende mucho de la familia?

Depende mucho de la persona.

Es verdad que cada mayor lo lleva de una manera.

Es verdad que las personas que vienen,

que ingresan en los centros por voluntad propia,

que ellos son conscientes, porque en casa...

Necesitan más de ayuda, a nivel sanitario,

a niveles de actividades de la vida diaria.

Es verdad que esas personas lo llevan muchísimo mejor.

La adaptación es muchísimo más rápida.

Sin embargo, las personas que vienen...

que no son tan conscientes, les cuesta mucho más.

Hay que trabajarlo desde los centros, con la familia.

Se tienen que implicar todos los profesionales del centro.

Ahí cuesta un poquito más.

Pero, por lo general, la adaptación oscila entre un mes y tres.

Pero depende mucho de la persona.

Y las relaciones que se inician en las residencias...

¿Sentimentales, se refiere? Sí.

Pues no es lo normal.

Es verdad que en los centros,

no por el hecho de ser una persona mayor,

se dejan de tener sentimientos hacia otras personas.

Pero es verdad que, en la residencia,

es algo que hay que trabajar, porque no está bien visto.

Existen muchos prejuicios... Entre los mismos residentes.

Entre ellos es verdad que no lo ven bien.

Es una persona viuda... Celos, ¿no?

Claro. Entre ellos mismos es como: "Uy, mira, este se ha enamorado".

Es verdad que cuesta.

Las familias, también,

es un tema que es complicado. Les fastidia, normalmente.

Mi madre, el qué dirán... Es un momento complicado.

¿Tú crees que eso va a ir cambiando o no?

Creo que desde los centros tenemos mucho trabajo que hacer

para que eso cambie.

Es un rechazo social lo que hay por esa parte,

y luego, el hecho de estar en una institución,

también lo complica un poco más.

La intimidad desaparece. No es lo mismo que en un domicilio.

En los centros hay unos horarios.

Si se produce un enamoramiento,

querrían, a lo mejor, una habitación aparte.

Claro.

En nuestros centros es verdad que la intimidad es más complicada.

Hay unos horarios, unas normas. Lo dificulta un poquito más.

Pero sobre todo, los prejuicios que hay sobre el tema...

Lo que sí que hay son muchas relaciones sentimentales.

Pero afectivas. Claro, de amigos.

Al final pasan muchas horas. Comparten muchas experiencias.

Se crean unos lazos importantes entre ellos.

¿Tú dirías que, en término general,

los mayores que están en una residencia están mejor?

¿Se relaciona mejor con otros ancianos o, perdón,

mayores, de su edad...?

Yo creo que, las personas mayores,

mientras puedan estar en el domicilio, en su casa...

Como en su casa no hay ningún otro sitio.

Pero es verdad que hay personas,

el grado de personas que nos llega al centro

cada vez es más dependiente. Eso en casa es muy complicado.

Y luego, a nivel de relaciones personales, sociales,

como en un centro no se van a relacionar nunca en su casa.

Es verdad que también hay que respetar que hay personas

que no es lo que quieren.

Están en un centro por estar atendidas.

Más reservadas... Claro.

Hay personas que, durante su vida,

este tipo de relaciones no lo han tenido.

Y se encuentran en el momento en que sí que lo pueden llevar a cabo.

Hacemos excursiones, salidas. Para ir al gimnasio.

O simplemente el hecho de comer.

Ellos están acostumbrados a comer en su casa con una cuidadora o solos.

Y de repente, comen con 52 personas.

Enfermeras, auxiliares.

Vamos a ver, Alba.

Desde tu punto de vista,

que estás ahí todos los días como trabajadora social,

¿cómo deberían ser las residencias de ancianos?

Y luego también para ti, Elisa.

Yo creo que debería tenerse en cuenta la opinión del residente.

Muchas veces tiramos más a la familia y la opinión del residente

es la principal.

Al final es quien vive y quien está allí.

Y también creo que deberíamos especializarnos un poquito.

Cada vez, las personas que nos llegan son más dependientes.

Como se vive mucho más, llegan más mayores.

Claro. Es verdad que se necesitan una serie de cuidados más específicos.

Habría que invertir. Sí.

A ver, Elisa.

Yo, la verdad, suscribía lo que acaba de decir Alba.

En general, diría que supuesto el buen cuidado físico y afectivo,

que eso debería ser un supuesto básico,

habría que procurar que las residencias fueran espacios

de libertad para configurar relaciones de todo tipo.

Entre ellas, las afectivas. Naturalmente.

Yo creo que, en todas las fases de la vida,

el cariño, el acompañamiento, la compañía, el amor,

son fundamentales.

En esa fase, seguramente todavía más. Todavía más, claro.

Como la infancia, ¿no? Exactamente.

Todo lo que pueda favorecer ese tipo de compañía, cariño,

establecimiento de relaciones afectivas, al fin y al cabo,

me parece que se debería de promover.

Sería mucho bien social.

Muy bien, Elisa. Muy bien, Alba. Muchísimas gracias.

Ha sido un verdadero placer. Gracias por vuestro trabajo.

Por estar aquí hoy. Muchas gracias.

Seguimos.

Les invitamos a revisitar el trabajo que "La aventura del saber" realizó

sobre la Fundación Gomaespuma.

Lo recordamos un momento.

Los invitamos a seguir viéndolo en la página web,

cuando acabe la edición de este programa.

En todos los países hay cambio de hora,

pero aquí en la India, como son más chulos que nadie,

cambian de media en media.

Son tres horas y media más que en España.

Son las 7:03 minutos hora peninsular.

Aquí son las 10:33 minutos de la mañana.

Bienvenidos, seres humanos, desde Calcuta.

-¡Buenos días!

"Gomaespuma", "Gomaespuma".

El programa va a empezar.

"Gomaespuma", "Gomaespuma".

Las orejas despegar.

La Fundación Gomaespuma es una iniciativa

de los periodistas Juan Luis Cano y Guillermo Fesser.

Su origen está en su conocido programa de radio,

"Gomaespuma".

En la década de los 90 del pasado siglo,

los acontecimientos que sacudían al mundo

y la respuesta activa de su audiencia,

hicieron germinar un proyecto social y educativo,

cuyos protagonistas son los niños del mundo.

Nocturna Ediciones acaba de publicar esta auténtica maravilla.

"Nicholas Nickleby" de Charles Dickens.

El mejor novelista del siglo XIX,

según otro de los mejores novelistas del siglo XIX, León Tolstói.

Recordemos que se trata de la novela que Dickens publicó,

tras la revelación que supuso los papeles del Club Pickwick

y que su publicación supuso un éxito inmediato y total,

aunque produjo cierto malestar en cierta parte del estamento docente

de la época, al que se retrataba no muy favorecedoramente,

aunque es más que probable que sí con justicia.

La era Dickens es siempre un entretenimiento vivaz

y muy instructivo. En este caso, además,

es introducirse en el alma de sus personajes

y en los ritmos de la vida de su época por medio de un objeto

cuidado al máximo, con una traducción extraordinaria

que conserva el espíritu de su autor.

Leer el libro es todavía mejor que ver cualquiera de las versiones

para televisión que se han hecho, aunque no incompatible;

no hay que renunciar a nada.

Toni Prat es uno de los poetas que más y mejor ha seguido

la línea poética de Joan Brossa.

Para el poeta catalán, la poesía tiene la capacidad

de conmover el consciente y el inconsciente de las personas.

(Música)

Aunque Joan Brossa es la figura paradigmática

de nuestra poesía visual, otros poetas han seguido su estela

con el propósito de desafiar los códigos petrificados

que la cultura visual hegemónica

está empleando en estos tiempos modernos.

Toni Prat es uno de estos creadores

que con su obra quiere provocar la reflexión.

Objetivo que le ha llevado a emplear los diversos registros

que tenía a su alcance.

La escultura, la pintura, la fotografía y la poesía.

También la poesía visual.

Aquella que juega con el sexto sentido

que todos tenemos.

El artista trabaja con la intuición, la sorpresa,

la desinhibición y la inteligencia emocional,

aquella que tiene la capacidad de conmover el consciente

y el inconsciente de las personas.

En efecto, los poemas visuales pratianos nos desconciertan,

nos cautivan y nos divierten,

porque el artista sabe jugar con la contradicción,

con la antinomia y con la paradoja

o con lo insólito.

Unos mecanismos que le permiten crear una realidad diferente,

que rehúye la lógica y que nos seduce

porque genera nuevos significados y nos puede sorprender.

Y esta es precisamente la misión de la poesía,

concebir imágenes alternativas, elocuentes, paradójicas,

que en este caso, pertenecen a su inventiva.

Y si los objetos y las imágenes transgredidas

nos fascinan y nos atraen,

aún lo hacen más sus matemático poemas,

los cuales no nacen de un discurso matemático concreto,

sino de una facultad innata para trabajar con guarismos

y enunciados numéricos que despiertan nuestra curiosidad

y que nos hacen hacer cálculos quiméricos,

porque visualmente, nos parecen raros e intrigantes.

(Música)

Para acabar la semana universitaria, "La aventura del saber",

como solemos, escuchando música, estamos junto a Jennifer Almeida,

alma máter del jazz para mascotas. Bienvenida, Jennifer.

Muchas gracias, un placer estar aquí. ¿Qué es eso de jazz para mascotas?

Eso es algo que tienes que ver, tienen que ver todos.

Es un espectáculo musical, infantil, para toda la familia también,

de jazz y latin jazz.

Es una historia que se cuenta,

de ahí el título de "Jazz por una mascota",

en la cual yo estoy buscando una mascota,

pero no una mascota cualquiera.

Vamos yendo por repertorio infantil muy conocido,

canciones tradicionales pero escuchadas como nunca antes,

con arreglos que suenan muy cubanos,

latinos, mezclados con jazz y otras cosas de swing y boogie.

También hay repertorio Disney.

¿Tiene alguna relación con los trabajos que habías hecho

en Cuba para críos?

Sí, tiene el mismo tono, no es en la televisión,

que es lo que más solía hacer en Cuba.

Estuviste ocho años, ¿no? En un programa infantil.

Ocho años haciendo "Amanecer feliz",

ese programa para niños que tanto amo.

Sí que hice cosas muy similares,

pero fíjate, nunca había hecho una de jazz.

De ahí que la propuesta de Dick, el dueño del Bogui me encantara,

porque jazz y latin jazz además, para niños, porque es verdad

que de jazz se ha escuchado que se han hecho cosas,

pero de latin jazz para niños, es algo más novedoso.

Vamos a bailar muchísimo, va a haber juegos también,

va a ser un espectáculo muy interactivo.

Será el 7 de mayo, ¿no?

El 7 de mayo a las 6:00 de la tarde,

a las 18 horas en el Bogui Jazz, calle Barquillo 27.

Muy bien. Oye, tú has intervenido en algunas series en España

como actriz, aparte de como cantante en "All that jazz".

En España, hasta ahora, solo he hecho "Centro médico",

y muy contenta porque son superprofesionales,

muy buenos, cada cual en su trabajo,

tanto el equipo técnico como el equipo creativo y de actores.

Lo pasé genial, me encantaría repetir.

Obviamente, me encantaría hacer muchas cosas

en la televisión española también. Aquí estoy, hola.

Mucha suerte, de verdad. Y bueno, en Cuba sí que hice

varias series. "Bajo el mismo sol",

"Flores con Patricia", este programa, "Amanecer feliz",

hice otros programas como presentadora también.

Algunos episódicos policiacos, de drama.

Oye, y publicaste este disco, ¿no? "Ofrenda".

"Ofrenda". Hace unos años, en el año 2010...

En el 2010 se lanzó el concurso, el Premio de Creación Ojalá

que convoca Silvio Rodríguez, y en el 2013 fue que salió entonces

el disco que era el premio...

Consistía en grabar el disco, ¿no? Exactamente.

Era el resultado de musicalizar la poesía

de Rubén Martínez Villena que es un poeta cubano

que tuvo su esplendor en los años 20, 1920, aproximadamente.

Nos vas a interpretar una canción que viene del disco.

Sí, la que le da nombre al disco. "Ofrenda".

"Ofrenda". Tú hiciste la música, ¿no?

Sí, yo hice la música y también gran parte de los arreglos

y la otra parte la hizo Denis Peralta,

que es el productor musical,

Silvio Rodríguez es el productor general del disco.

Muy bien, la mejor suerte para ti, de verdad.

Muchas gracias.

Si quieres, yo despido mientras tanto.

Les dejamos con Jennifer Almeida, pasen un buen fin de semana

y vuelvan el lunes a las 10:00 de la mañana más o menos

en La 2 de RTVE, será un placer como siempre compartir

"La aventura del saber" con todos ustedes.

(Piano)

Qué te puede ofrecer el canto mío,

si el presente no cuadra a tu belleza

y hasta mi amor ardiente en tu grandeza

para ofrendarlo a ti resulta frío.

Yo te doy lo que quiero, mi extravío.

Mas te doy lo que puede mi pobreza,

el espíritu lleno de terneza

y el laúd que lamenta tu desvío.

Y el alma he dividido en mil fragmentos.

Trocados en mi lira por acentos,

pues del alma.

Mis versos son...

retazos.

Qué te puede ofrecer el canto mío,

si el presente no cuadra a tu belleza.

Y hasta mi amor ardiente en su grandeza,

para ofrendarlo a ti resulta frío.

Y el alma he dividido en mil fragmentos,

trocados en mi lira por acentos,

pues del alma.

Mis versos son...

El alma he dividido en mil fragmentos.

Trocados en mi lira por acentos,

pues del alma.

Mis versos son retazos,

y así de pie mi cantiga amorosa

va esparciendo del alma los pedazos

como lluvia de pétalos de rosa.

El alma he dividido en mil fragmentos,

trocados en mi lira por acentos

pues del alma.

Mis versos son...

Y el alma he dividido en mil fragmentos,

trocados en mi lira por acentos

pues del alma.

Mis versos son...

Retazas.

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La aventura del saber - 04/05/17

04 may 2017

Ofreceremos los reportajes "Amor residente" y "Boek visual: Toni Prat". Además, entrevistaremos a la escritora Elia Barceló, a Elisa Chuliá Coord. de Estudios Sociales de Funcas, a la trabajadora social Alba García, y contaremos con la actuación de Jennifer Almeida.

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