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Para todos los públicos La aventura del saber - 26/09/19 - ver ahora
Transcripción completa

Hola, buenos días a todos.

Basta con salir de España

y vivir durante un tiempo fuera de ella

para tener cierta perspectiva

y poder juzgar cómo se vive en nuestro país.

Qué nos gusta más y qué nos gusta menos de él

por comparación con otros.

A esa perspectiva contemporánea podemos sumar

una bien informada perspectiva histórica

conociendo hechos ciertos y demostrados

y procediendo escrupulosamente por comparación

con otros países.

Hoy hablaremos con un experto en ambas condiciones,

en la imagen que España y los españoles como colectividad

hemos proyectado fuera de nuestras fronteras

y una persona con experiencia de vida fuera de España.

Se trata de José Varela Ortega, nieto de José Ortega y Gasset,

quien acaba de publicar un muy nutrido ensayo

de interpretación histórica sobre España.

Luego hablaremos con la filóloga Luna Paredes

del uso correcto del español.

Nos centraremos hoy en la duplicidad de género.

¿Está bien eso

de dirigirse en los dos géneros a las personas?

Por ejemplo,

"estimados y estimadas", "amigos y amigas".

¿Es necesario?

¿Es conveniente para reivindicar la igualdad?

¿Es correcto lingüísticamente hablando?

¿Es el lenguaje machista?

Luna nos lo aclarará.

Les ofreceremos además un documento

sobre el arte como recurso educativo

a partir de uno de los cursos de verano

que imparte anualmente el Ministerio de Educación

en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo

para todos los profesores que estén interesados.

Finalmente,

Boek Visual nos ofrece hoy las cajas de Goval,

unas cajas de 10x10 centímetros

que son contenedores para mostrar objetos

fruto de la creatividad del artista

y que encuentra en mercadillos y almonedas.

Acaba de aparecer un voluminoso e iluminador ensayo

sobre la opinión que los españoles como colectividad

han merecido fuera de España.

Solamente los países que llegaron a construir un imperio

han merecido tanta atención por parte de terceros.

Es el caso, desde luego, de España.

José Varela Ortega es director de "Revista de Occidente"

y editor del "Imparcial",

aparte de doctor

por la Universidad de Oxford y la Universidad Complutense

y autor de este libro,

"España. Un relato de grandeza y odio",

del que nos recomienda que leamos sobre todo el subtítulo,

"Entre la realidad de la imagen y la de los hechos",

porque responde más a lo que hay dentro.

Sí.

Yo creo que la imagen es un hecho.

Lo estamos viendo ahora, ¿no?

Todos están actuando para la imagen, ¿no?

Y esto es un poco eso, ¿no?

Es la imagen de España, por un lado, y los hechos por otro.

Es una confrontación entre las dos cosas.

A veces coinciden, otras veces difieren,

y otras son contrarias.

Bueno, mire,

para hacer un anuncio de un colega mío que quiero mucho,

que es Gregorio Marañón

y que representa en El Real lo de "Don Carlo",

yo le digo a mis colegas historiadores:

"No os molestéis.

Lo habéis descrito perfecto. Lo habéis contado muy bien.

Felipe II no era un parricida.

Da lo mismo, Verdi está por encima de todo".

Claro.

"Os derrota Verdi".

"Os derrota Verdi".

Y, como sabe usted,

"Carmen" no es de Mérimée,

que es una novela clásica y excelente y tal.

Es de Bizet,

que estrenó la ópera;

por cierto, se murió creyendo que había sido un fracaso,

dicen que se suicidó,

40 años después o treintaitantos años después.

"Carmen" es de Bizet.

La ópera era la televisión de la época

y, por lo tanto, lo que la gente tenía como imagen.

Nos podemos poner como queramos, pero lo cierto...

Los que nos dedicamos a la realidad de verdad,

a la factual,

no nos damos cuenta

de que la literaria es muchas veces más importante

que la litera.

¿Y cómo empezó usted a interesarse por este asunto

de la imagen de España vista desde fuera de España?

Entre mis profesores de Oxford, grandes profesores,

estaba Joaquín Romero Maura,

que escribió

lo que para mí es uno de los mejores libros

que se han escrito de historia de España

en los últimos 50 años,

"La rosa de fuego",

sobre la Barcelona de finales del XIX

y principios del XX.

Es un libro que pasó sin pena ni gloria

precisamente porque no tuvo un agente de "marketing" tan bueno

como el que tengo yo, ¿no?

Es un libro fantástico.

Joaquín es un hombre portentosamente inteligente

que a mí me enseñó todo y a Juan Pablo Fusi también.

Coincidimos con él entonces como estudiantes.

Me envió un día una postal desde Washington

reproduciendo un cuadro impresionista

que se llamaba "El ballet español".

En el fondo era un baile andaluz de moda en el año 1830.

Y dijo:

"Para qué viajar si siempre encontramos lo mismo".

Yo, desde entonces, distraídamente, empecé a coleccionar eso.

Que, además, lo veía y lo vivía.

El qué dirán, qué piensan de nosotros.

El qué dirán, ¿no?

Y empecé a coleccionarlo.

Luego le di más estructura mucho más adelante,

pero ahí empecé a coleccionar mucho material

sobre este tipo de tema.

El gusanillo de la curiosidad me lo metió Joaquín Romero Maura.

Eso no ha acabado hasta este libro, ¿no?

Hasta que ha confeccionado... Bueno, vamos a ver.

Luego, dicté unos cursos de doctorado

en Estados Unidos y en España.

Luego, mi discurso de entrada

en la Academia de Historia de Argentina

fue un poco la introducción de ese libro.

La traducción.

Estaba en inglés la introducción.

La traducción de eso al español.

Y creí que ya estaba todo tanteado y digo: "Ahora hago el libro".

Ahí me quedé horrorizado.

Primero,

de la cantidad de material que yo tenía,

y de lo muchísimo que no sabía.

Yo una virtud sí tengo. Es que pregunto.

A la gente le gusta que le pregunten,

y, además, es gratis.

Pregunté a los modernistas.

Yo soy contemporáneo y, por tanto, tiendo al anacronismo.

A creer que lo de Felipe II es igual que ahora.

No es igual, no tiene nada que ver.

Y, entonces...

Se refiere usted a que es historiador.

De los que son modernistas del XVI y el XVII.

Por ejemplo, Luis Ribot, que es un hombre muy sabio,

Ricardo García Cárcel, otro sabio de historia moderna,

y Jon Juaristi,

que es el último sabio que queda en Europa occidental

quizás con Marc Fumaroli.

Bueno, entonces,

unos y otros me empezaron a sacar del anacronismo.

Y decían:

"Mira, esto no era así, esto es así".

Hasta darme lecturas infinitas.

Y estuve cinco años redactando ese libro,

pero ya un poco más ordenado

y cambiándome la perspectiva completamente.

Gracias a eso,

a estas gentes y los libros que ellos me dieron,

se ha hecho este libro.

Por lo menos, en la parte de historia moderna.

En lo otro me manejo yo un poco menos mal

a partir de la francesada, a partir de 1808.

Porque, aparte de eso,

realmente es España como motivo ha dado grandes obras, ¿no?

Artísticas, ¿no?

Hemos hablado de "Carmen" de Bizet,

pero, por ejemplo,

el célebre libro de George Borrow, de don Jorgito el Inglés,

"La Biblia en España", es un libro maravilloso, ¿no?

Maravilloso.

Y magníficamente traducido a español por Azaña.

Usted me lo decía antes de la entrevista.

Blanco White es un inglés porque escribe en inglés

y, además, quiso hacerse inglés.

"Cartas de España" y todo eso son estupendos.

Hay muchos libros muy buenos.

La guía de Ford es muy buena.

Tiene muchos problemas de realidad.

"Un inglesito soberbio", dice una especialista en el tema.

Un poco soberbio era,

pero era un hombre versado

y muy respetuoso de la realidad española.

Cuando volvió a Inglaterra se hizo una casa a la española

y en el cementerio donde está enterrado

tiene una inscripción

de su pasión por España, ¿no?

Hay muchos libros así.

El caso de Brenan quizás. Brenan es otro estupendo.

Muchos otros, ¿no?

Es un gran escritor, ¿no?

Y, luego, los románticos.

Tenga usted en cuenta

que España hay dos momentos que es ejemplo.

Uno, el barroco, y otro, el romántico.

¿Por qué es importante la imagen de España fuera?

Porque el mundo cultural occidental

ejemplifica en dos periodos fundamentales

el barroco y el romanticismo con España.

España es el ejemplo.

Eso se convierte en una imagen en sí misma.

Es muy difícil pensar en románticos sin la imagen de España

y en el barroco sin las lanzas o el "Quijote" y tal.

No se puede pensar, ¿no?

Porque el español aguerrido... Sin Calderón.

Era el héroe de los románticos alemanes.

Bueno, son cosas que están ahí.

Que están ahí.

Y eso es lo que hace que la imagen sea muy potente.

Muy potente.

Bueno, ustedes que están en esto.

Lo preguntas a cualquier publicista.

Te dice:

"Lo primero es existir. Aunque hablen mal, que hablen".

Que hablen. No puede ser que no hablen.

Dinamarca.

País que me encanta,

me parece civilizadísimo y me entusiasma.

No tiene imagen a pesar de Shakespeare.

Es verdad.

A pesar de Kierkegaard, pero bueno. O de Kierkegaard.

Si usted ve,

es un país simpático, agradable y estupendo y tal,

pero ¿qué es Dinamarca?

Pregunta usted a gente de la calle y no lo sabe.

Usted pregunta a un alemán corriente por España

e inmediatamente se representa...

Una gitana. Lo bueno y lo malo.

Puede representar lo que sea, ¿no? Sí.

Fiesta y siesta dicen los franceses para meterse un poco con nosotros.

Da lo mismo, pero existe.

Ha habido dos arquetipos muy diferenciados y antagónicos

de lo español, ¿no?

Por un lado,

está ese español indolente de la siesta y la fiesta,

pero también, un español más en positivo, ¿no?

Más aguerrido y más... Sin duda.

Es un estereotipo contradictorio en sus propios términos

porque son dos términos contradictorios.

Yo le llamo español militante,

que debo corregirlo si hay una segunda edición.

"Lato sensu", en sentido más general,

es el aguerrido militarmente.

Pero no solo eso.

Es también el español emprendedor,

el español empecinado en hacer una cosa,

el español trabajador, si usted quiere, enérgico.

En ese sentido.

Y, luego, efectivamente,

el de la siesta, el indolente, el que no hace nada.

Ese es el del XVIII.

El primero es del XVI y XVII

y el otro es del XVIII

fabricado por los filósofos y los ilustrados.

Por Voltaire, Diderot, Montesquieu, Raynal y toda esta gente

que nunca jamás estuvieron en España

y que tampoco estuvieron en la América española,

pero fabrican ese modelo porque les conviene.

Ellos con eso quieren criticar.

Recogen de la llamada leyenda negra, o mal llamada leyenda negra,

no la parte cruenta,

tanto como la parte fanática, retrasada, atrasada...

España es el modelo del país católico atrasado

y de la no modernidad.

Eso les conviene como manera de criticar a Francia.

Tenga en cuenta

que España es muchas veces cabeza de turco

para decir de sus propios países

lo que no se atreven a decir en los países,

porque el rey cristianísimo de Francia

era bastante contundente.

Voltaire no pudo entrar en París hasta el último año de su vida,

y Rousseau entró en Francia,

que diríamos los castizos, disfrazado de lagarterana.

O sea, no...

Porque lo perseguían

y lo metían en la cárcel o le mataban.

No era una broma.

Utilizan el subterfugio de España

para criticar lo que no les gusta de Francia.

¿Y qué hay de cierto?

Quiero decir, ¿qué hay detrás de la imagen?

¿Qué hechos hay reales

por ejemplo del primer estereotipo de este español?

Bueno, me parece que es verdad que era un español enérgico,

y que por esto de conquistar medio mundo

y un lugar

que tiene 20 millones de kilómetros cuadrados

pues vagos no eran.

Uno puede decir lo que quiera de Hernán Cortés.

Puede decir que es cruel y avaricioso y tal.

Pero vago, indolente... Indolente no.

Bueno,

en eso coinciden los dos estereotipos.

Eso es muy potente y eso es así.

También hay una parte negativa.

A mí no me gusta lo de leyenda negra.

Prefiero llamarlo literatura de batalla o de combate,

que es lo que es.

Se fabrica en esa época porque es el país dominante

y porque ellos están convencidos de que labran y luego cabalgamos.

Es que domina de verdad.

Entonces,

domina una monarquía hispánica, Austria,

una dinastía más que nada

en que el componente español es fundamental.

No el único, pero es fundamental.

Y, bueno, como dominan, es también el que hay que criticar.

John Lynch lo explica muy bien.

El país más temido es el más admirado,

el más criticado...

Y el más envidiado. El más envidiado y el más ensalzado.

Están las dos cosas.

Y hay parte de verdad en las dos cosas.

Es evidente que hay crueldad en la conquista.

Que cuando Cortés,

a estas pobres mujeres indias, aztecas o no sé qué,

cree que le van a traicionar, le corta la mano a 50 de ellas.

Eso muy edificante no es como podemos reconocer.

Al mismo tiempo,

lo primero que hace nada más establecerse

y conquistar Tenochtitlán; es decir, México,

es hacer un hospital y una catedral y universidades enseguida.

Es un sitio,

que al final de los virreinatos,

el colegio, me parece, de San Pablo de Lima

tiene tres veces más o diez veces más libros

que Harvard.

O sea, algo hicieron, ¿no?

Algo bien se hizo, ¿no? Algo bien se hizo.

Bueno, pues eso.

Y los hispanoamericanos

en el albor de la emancipación

tenían un enorme sentido de la superioridad de su América.

Un enorme sentido.

Lo tenían muy claro.

Por eso, dicen:

"Esto de la metrópolis ya no nos hace falta.

No nos interesa".

En buena medida, por eso, ¿no?

Hay una sensación de pisar fuerte, de aplomo y superioridad.

Y eso es porque algo se hizo.

¿Y el otro estereotipo?

El estereotipo del español indolente

que solo piensa en dormir, en estar tranquilo

y en no preocuparse ni andar de un lado para otro.

Esa es la idea de que este es un país decadente.

Del XVIII.

Es un país decadente que vive del dinero de América,

que no hace nada, que se tumba a la bartola,

que no quiere trabajar, que el trabajo le parece degradante,

etcétera, etcétera.

Bueno, algo de eso hay.

Algunas cosas de esas.

Pero, hombre, vamos a ver.

Tienen la mala suerte de que fabrican ese estereotipo

cuando este país es un tiro ya en el reinado de Carlos III.

Está haciendo las navegaciones más importantes

que existen en el mundo.

La de Malaspina, la de la Vacuna,

la de gentes que llegan hasta Alaska y se les hielan las velas...

Bueno, es una cosa espectacular esas navegaciones del XVIII.

Y de grandes descubrimientos

que hoy día llamaríamos biológicos y de ciencias naturales, ¿no?

El Prado, el edificio del Prado, era para eso.

Para la extensión del Botánico.

Era un país en ese sentido puntero en muchas partes de la ciencia.

Es un poco el revés de la imagen.

Es de esos momentos en que más difiere la imagen.

Un país ilustrado, ¿no?

Es uno de los éxitos de la Ilustración

la España de Carlos III.

Incluso hasta la guerra de...

Lo que llamaríamos en nuestra jerga actual

subdesarrollo.

Tampoco es una palabra que me entusiasme, ¿no?

España es subdesarrollada

a partir de la llamada Guerra de la Independencia.

Un maleficio, por cierto, del que Napoleón se dio cuenta.

"Estas gentes han actuado como un héroe colectivo y tal

y se me han opuesto con un valor indescriptible,

pero van a pagar un altísimo precio por eso".

Me parece que en eso tuvo razón.

Sí.

¿Y se casa con los hechos esta última...?

Ya ha dicho que en cierto modo sí.

En cierto modo,

la España romántica

es una España, efectivamente, atrasada y a remolque.

Devastada y deshecha de guerras.

La Guerra de la Independencia dura siete años y destruye todo,

las carlistas, las americanas...

Son 40 años... Muy despoblada, ¿no?

Muy despoblada, muy depauperada...

Eso sí se casa bastante con la imagen romántica.

Lo que pasa

es que la imagen romántica es lisonjera.

Eso lo adjetivan positivamente porque ellos buscan el atraso.

Sí. Es el antiguo régimen.

Y el contraste con el resto de Europa.

Eso es.

No les gustan sus propios países.

Los que vienen aquí

son gente a la que no le gustan sus países.

El principio de la industrialización,

las grandes urbes, el principio del proletariado...

Todo eso no les gusta

y vienen aquí para encontrar la paz del antiguo régimen.

Hay un verso de Blake, usted que es aficionado a poesía,

que lo dice muy claramente.

"Yo quiero ver esas fábricas satánicas".

Dice algo así.

"Lo que quiero ver y preservar

son los maravillosos prados ingleses verdes".

Gente a la que no le gusta la modernización.

No le gusta el ferrocarril.

Wellington lo dice, ¿no?

"El ferrocarril va a pervertir a las clases humildes

y la gente va a empezar a viajar.

Esto es un desastre".

Se van a empezar a enterar de las cosas.

No les gusta nada.

Ni el ferrocarril ni el telégrafo ni esas cosas.

No les gustan la modernidad y en España ven un poco...

Lo dice Ford, me parece que es.

(HABLA EN INGLÉS)

"Es un país conservado para anticuarios", ¿no?

En realidad, es como un país oriental

en el extremo occidente europeo.

Es algo... Eso también es.

La otra es la imagen oriental.

Lo que les gusta de España es el legado árabe,

musulmán, oriental, etcétera.

No les gusta...

Para poner un ejemplo,

en Córdoba no les gusta la Córdoba italiana.

La Córdoba barroca, la Córdoba...

No.

Les gusta la judería, la mezquita, etcétera.

Eso es lo que les gusta.

Lo que no tienen ellos, ¿no? Sí.

Lo que contrasta.

La búsqueda del Oriente cercano

donde a partir de mitad de siglo se puede viajar en ferrocarril

y se puede ir de manera bastante segura

aunque ellos lo que quieren es buscar el bandolero.

Pero, generalmente, no lo encuentran.

No, les gusta eso.

Les gusta la España exótica, la España...

Si ve usted el bestiario romántico español,

son toreros, bandoleros, guerrilleros,

militares sublevados, gitanas, "manouches",

Estos contrabandistas...

Bueno, si busca usted alguien normal para un burgués como yo,

el único es el peluquero.

"El barbero de Sevilla", ¿no?

Beaumarchais jamás estuvo en Sevilla, por cierto.

Ese es el único que diría que tiene una profesión ordenada.

Empieza con un horario, termina con otro, corta el pelo...

Hace algo ordenado.

Los otros son gentes, si quieres, apasionadas y apasionantes,

pero muy raros, ¿no?

Un poco extraños.

Poco europeos. Claro.

Y eso es lo que ellos buscan.

Ellos no buscan una cosa europea.

Odian la imitación.

La España urbana, progresiva, los amigos del país,

la España ilustrada...

Eso les sobra. No les gusta nada.

Es más, no se juntan con ellos.

Brenan tampoco, ¿eh?

Luego entraron en el siglo XX.

Hay una tertulia de españoles ilustrados en Málaga,

Los Inviernos,

y no quiere ir.

No le interesa nada.

Él mismo dice:

"A Lorca lo vi una vez. Me interesa mucho su poesía".

No quiso hablar mucho con él ni conocerle.

Ni otras muchas gentes.

Ahí estaba Alberto Jiménez como ilustrado.

Jiménez Fraud era un hombre prácticamente bilingüe en inglés.

No le interesa conocer a ese tipo de...

La España ilustrada no les interesa.

Ha sido un verdadero honor el que nos ha hecho.

Muchísimas gracias por el libro.

Muchísimas gracias por estos minutos tan deliciosos

y mucha suerte.

Muchas gracias a ustedes.

Bueno, esto servirá para quedar bien con la editorial,

que han trabajado una barbaridad

y estoy espantado de que encima no se venda.

Léanlo porque es fantástico.

Seguimos.

La Universidad de Salamanca contesta hoy la siguiente pregunta.

¿A quién pertenecen los resultados de una investigación?

La universidad responde.

Tenemos que distinguir entre creaciones de tipo técnico

que resuelven un problema planteado por las fuerzas de la naturaleza

y la obra científica literaria.

Las creaciones de tipo técnico se protegen a través de patentes.

La legislación de patentes de 1986 en su artículo 20

contempla las patentes universitarias

y dice que los resultados

fruto de la investigación que resuelve un problema técnico,

y, por lo tanto, patentables,

pertenecerán, en principio, a la universidad.

El profesor o investigador tendrá derecho

a una remuneración adicional a su salario habitual

siempre que el resultado que ha producido

sea considerable.

La universidad puede ceder o puede renunciar a esa patente

y dejársela al profesor

reservándose la universidad la licencia de uso de esa invención.

La obra científica estrictamente es una obra

que se expresa por escrito normalmente,

aunque podemos ir a otro tipo de obras científicas,

que son el "software", bases de datos, etcétera,

hablamos casi siempre de obra literaria científica,

y se protege por el derecho de autor.

Es una creación propia del autor.

Siempre que sea original se protegerá

a través de ese derecho exclusivo del autor.

Aquí hay mucha confusión,

porque la ley de economía sostenible del año 2011

en su artículo 54.2

y la ley de ciencia de 2011 en sus artículos 14 y 15

vienen a establecer un régimen parecido al de las patentes

rompiendo la tradición española

que hablaba del privilegio del profesor.

Antes no se planteaba este problema.

Se entendía que el profesor investigador

era el propietario de los resultados de su obra escrita científica.

Pero ahora se viene a decir de manera bastante confusa

que los derechos de explotación sobre la obra científica

fruto de la investigación

pertenecerán al centro,

universidad o centro de investigación,

donde el profesor investigador presta sus servicios.

No obstante,

se remite a la ley de propiedad intelectual

y la ley de propiedad intelectual no tiene ninguna mención explícita

al respecto.

Por tanto, hoy día, tenemos opiniones divergente.

Hay quien opina

que la obra científica pertenecerá a la universidad;

y el profesor tiene que comunicar a la universidad

que ha escrito algo y quiere publicarlo

en una revista, libro, tratado, etcétera,

y la universidad tendrá que decidir,

y otros que opinan, me encuentro en este segundo grupo,

que realmente no ha cambiado nada,

porque el legislador no se ha manifestado

de forma clara y expresa,

y que los resultados de la obra científica

seguirán perteneciendo al investigador.

Abrimos de nuevo un taller de español

en "La aventura del saber"

en compañía de la filóloga Luna Paredes,

coautora de "Las 100 dudas más frecuentes del español".

Un libro al que hemos recurrido ya en varias ocasiones aquí mismo.

Hoy vamos a tratar

lo que los filólogos llaman duplicidad de género.

¿Qué es eso?

La duplicidad de género es duplicar una fórmula.

Es una fórmula de cortesía

para incluir al género masculino y al género femenino.

Es decir, "estimados ciudadanos y ciudadanas",

o "queridas vecinas y vecinos", etcétera.

Entonces, es duplicarlo.

Porque, normalmente, en castellano,

lo correcto en general es usar el masculino, ¿no?

"Hola, chicos" o "hola, ciudadanos".

Incluyes a las ciudadanas y a los ciudadanos.

Lo que pasa es que las chicas pueden decir:

"¿Y por qué no ciudadanas

si hay más chicas que chicos en esta colectividad?".

Claro, efectivamente.

Este es el debate.

Además, es un debate muy extralingüístico.

Claro.

Es muy social.

A mí, además, me apasiona que este debate exista

porque hay un cambio de mentalidad en la sociedad española.

Cada vez es más igualitaria y cada vez es más feminista.

Entonces, quiere reflejar eso.

Quiere que esa mentalidad se refleje en el lenguaje.

En la forma de expresarse. Claro, esoes.

Pero lo cierto es que el español tiene un género no marcado,

que es el masculino,

y un género marcado, que es el femenino.

Es decir,

con el masculino, sobre todo con el masculino plural,

estamos abarcando y apelando a hombres y a mujeres.

Sin embargo, si hablamos en femenino,

nos estamos refiriendo a las mujeres.

Esta es una cuestión lingüística.

Sí, bueno.

A lo mejor tiene que ver con la historia, ¿no?

Antiguamente, era más... Eso es.

En las colectividades había más hombres

porque tenían más acceso a lo público entre comillas.

Sí.

Puede haber muchas explicaciones,

pero lo cierto es que hoy ese es el uso.

Ese es el uso mayoritario.

El idioma no es que sea machista,

sino que la sociedad lo ha sido. Efectivamente.

Ahí está la cuestión sobre todo.

El idioma ni es machista ni es feminista

ni es egoísta ni es altruista ni es...

Somos nosotros, los que lo usamos. Exactamente.

Es una herramienta de comunicación.

¿Y tiene alguna manera de expresarse

de tal forma que realmente recoja esta pretensión de igualdad?

Es decir, de igualdad de trato y de...

Sí, hay maneras válidas.

En este intento de visibilizar a la mujer,

que a mí me parece un intento que no hay que ridiculizar...

Loable, ¿no?

Es muy necesario.

Además, es maravilloso

que estemos en este cambio de mentalidad.

Ahora realmente hay juezas. Claro.

Hasta hace no mucho no había, pero ahora sí.

Y hay doctoras. Eso es.

Y todo eso se está recogiendo, ¿no? Claro.

Entonces, bueno,

la sociedad lo que ha propuesto en los últimos años

son varias alternativas, ¿no?

Una de ellas es la arroba,

que parece que en su trazo tiene una A recogida por una O.

Parece que tiene las dos letras.

Sin embargo,

nos cuesta muchísimo leer unas palabras que tienen arroba.

¿Por qué?

Todo y todas. Claro.

Es "todoas".

Es muy complicado de poder...

Eso es porque la arroba es un símbolo informático.

No es una letra, no entra dentro del alfabeto,

y por eso es tan complicado leer esto.

Y lo mismo ocurre con la X.

La X, en este caso, no es una letra del alfabeto,

sino que se utiliza como la incógnita matemática.

Es un símbolo matemático de las ecuaciones, ¿no?

También es extralingüístico, ¿no? Es extralingüístico.

Por eso son alternativas que chirrían

porque no se pueden leer esas palabras.

Aparte, si, por ejemplo, usáramos la arroba,

¿qué es primero, la O o la A?

Claro. Ya empezamos a pelearnos otra vez.

"Ah, no, pues la A. Primero la A y luego la O".

Totalmente.

Además hay una cuestión que me preocupa ahí,

porque por intentar hacer un lenguaje inclusivo

estamos excluyendo también.

¿Qué pasaría con los audiolibros por ejemplo?

Los ciegos no podrían entender lo que estamos diciendo.

Esto es muy importante, ¿no?

Nuestro lenguaje y nuestro mensaje

tiene que ser lo más claro y lo más conciso posible

para que el interlocutor entienda y exista la comunicación.

Es la función...

Es la finalidad principal del lenguaje, ¿no?

Comunicarnos y hacernos entender.

Estas propuestas están muy bien

en ámbitos publicitarios o comerciales

porque son llamativas,

pero en ámbitos más formales se desaconseja,

porque no son gramaticales sobre todo.

¿Y qué podemos hacer?

Hay otras alternativas que están surgiendo ahora.

Por ejemplo, la E.

Hablar de "le niñe" en vez de "el niño" o "la niña".

"Le ciudadane". Pero que da un poco de risa.

Da un poco de risa. Son palabras que no existen.

Entonces,

también parece que tenemos que traducir eso

porque no existe esa fórmula.

También es algo

que de momento la Real Academia desaconseja.

De momento. Da un poco de risa.

Bueno, si se usa... Exactamente.

De lo que se trata

es que sea aceptado por el hablante de un idioma.

Por la mayoría.

Si dentro de unos años

todo el mundo ha aceptado que es la fórmula correcta...

Pues "ciudadane" o "pueble". Efectivamente.

El lenguaje va cambiando y va evolucionando.

Nosotros vamos a recoger estos nuevos usos.

Y también está el uso de esto que has comentado

de que si hay mayoría de mujeres, se habla en femenino,

y, si hay una mayoría de hombre, se habla en masculino.

También estamos intentando traducir.

Veo al que va a saludar contando.

Claro.

A ver si la colectividad...

"Uy, está al 50 %". A ver qué usamos.

Pero son fórmulas que están avanzando ahora

y que, a lo mejor, dentro de unos años,

se recoge como que si hay mayoría de mujeres...

Yo no soy adivina y no lo puedo saber,

pero el lenguaje es del hablante.

Claro.

Si decidimos que estas nuevas fórmulas...

¿Tú qué recomiendas?

Que seamos sensatos, ¿no?

¿Cómo se es lingüísticamente sensato?

Lo primero que recomiendo es no ridiculizar estos temas.

Tiene su importancia. Sí.

Me parece muy importante que esto no se ridiculice.

Y después recomiendo

lo que la Real Academia de la Lengua dice que es lo correcto hoy.

Ya veremos qué pasa dentro de unos años,

pero lo correcto es la duplicidad de género.

Si nos estamos dirigiendo a unos hablantes

en los que hay mujeres y hombres,

usemos fórmulas duplicadas.

Pero no demasiadas, no en exceso,

porque si no, nos perdemos en el mensaje

y no llega y no nos comunicamos.

Claro. No sirve.

Se debilita la comunicación. Claro.

Entonces, al principio, medio y al final de mi discurso

hago la duplicidad de género

y en el resto de casos de momento uso el masculino plural,

que es el género no marcado.

Esto es la recomendación.

Si estoy escribiendo, puedo utilizar la barra y decir:

"Ciudadanos/as o vecinas/os".

Y si no, puedo utilizar...

Eso va bien en determinados textos. Solamente.

Porque en un texto literario no me lo imagino, ¿no?

¿Te imaginas "Crónica de una muerte anunciada"?

Efectivamente.

Tiene que tener una intención literaria determinada

para incluirlo.

Y si no,

la fórmula que se puede utilizar es sustituir palabras.

En vez de hablar de "el hombre", hablar de "la humanidad".

En vez de hablar del "ciudadano", hablar de "la ciudadanía".

Etcétera, ¿no? Claro.

Y utilizar estas fórmulas.

Yo creo que va a ser el camino que tomará el idioma,

porque es el más sensato realmente.

Claro.

Como hay posibilidad de... Claro.

De abarcar en una misma palabra a...

Hombres y mujeres. Hombres y mujeres.

Es lo más sensato.

Yo creo que eso es.

De hecho,

que estemos empezando a utilizar estas palabras

ya habla de una evolución del lenguaje y de mentalidad.

Lo que no podemos es intentar cambiar el lenguaje

para cambiarnos nosotros y nosotras.

Eso no se puede hacer.

Tenemos que...

¿Hay registro de las palabras que se usan?

¿Los filólogos tenéis constancia

de las palabras que se usan más y menos

en el lenguaje en una época o en otra?

Sí, sí, hay registros.

Los propios diccionarios ya son un gran registro.

Ya hay palabras que no se usan

o que pone "en desuso" en el diccionario.

Entonces, sí.

Pero un registro como tal ahora mismo no te lo puedo decir.

Porque tendría que ser un registro informático, ¿no?

Y, además, sería de algo concreto, ¿no?

Cada vez hay más corpus informáticos

para en ese sentido saber qué palabras se están utilizando más

y cuáles menos,

en qué zonas, en qué otras,

si se utiliza más hombres o por mujeres...

Son cosas muy interesantes.

Yo creo que lo vamos a dejar aquí.

Esto está ahora en su punto álgido. Sí.

La próxima vez que nos veamos podemos hablar de las profesiones,

que también tienen una derivada

en relación con la igualdad de género.

Con el trato igualitario. Sí, sí.

Me parece muy bien.

Muchas gracias. Muchas gracias a ti.

Seguimos.

"El arte como recurso educativo" es el título

de uno de los cursos de formación del profesorado

ofrecidos por el Ministerio de Educación

que año tras año goza de más amplio reconocimiento.

Dentro de la convocatoria de cursos de verano

se pensó que en el bicentenario del Prado,

en colaboración también con el Museo Thyssen,

se podía elegir como escenario

el desarrollo de uno de los cursos que tuvo más valoración

en la convocatoria de la edición pasada.

Es "El arte como recurso educativo".

Este año nos parecía importante

que el curso ocurriera tanto en el Museo del Prado

como en el Museo Thyssen.

Desde el principio,

hemos sido los dos museos

que hemos concebido el curso de manera compartida.

Hay un objetivo que subyace en todo.

Es la posibilidad de generar grupos de trabajo.

Hemos visto

que la procedencia de nuestros profesores

es muy diversa,

y sería fantástico

que existieran proyectos de colaboración.

Hemos visto Jaén, Murcia y Lleida.

Que esas redes empiecen a construirse.

Los docentes son el mecanismo para cambiar las cosas.

Por eso, desde los museos, yo creo,

que tenemos que trabajar con el alumnado,

porque es necesario para su experiencia

que acudan aquí.

Pero si queremos realmente agilizar la transformación

hacia un mundo más social, más inclusivo, más creativo

y con mayor capacidad de adaptación y de cambio,

con quien hay que contar es con los profes.

Yo siento que muchas veces

el profesorado con ganas de cambio

a través de la educación artística o de la educación en arte

se siente muy solo.

Creo que generar que los museos y espacios de cultura

sean un espacio de encuentro para personas afines

es primario para que no decaiga su energía.

El arte es el elemento que pensamos que transforma, ¿no?

Que hace visibles cosas invisibles.

La escuela es ese lugar en el que se está formando.

Quizás no transformando, pero sí formando.

El arte,

al que hay que dar cabida como vehículo transversal

y que puede aportarnos muchos aprendizajes,

es una bisagra de diferentes gentes,

diferentes vivencias, conocimientos y experiencias.

La sensibilidad de desarrollar

la sensibilidad de los alumnos y el contacto con sus realidades

y su profundización en todas estas ideas

me parece una línea de trabajo a seguir.

El arte, cuando se introduce en las aulas

de una forma lúdica, creativa, abierta,

hace que los alumnos tengan un desarrollo mucho mayor

y es una oportunidad muy grande encontrarse con 60 compañeros

que van a estar en este curso de verano

y abrir un poco las expectativas respecto a lo que significan

los museos y el arte, que no solo es conocer

un pintor, una obra, sino poder trabajarlos

desde distintos puntos de vista.

La realidad es que los seres humanos

hemos adoptado un lugar en los paisajes

y eso se ve en las pinturas,

se siente en las pinturas, cuándo un artista estaba fuera,

mirando desde fuera el paisaje,

o cuándo estaba dentro, cuándo decide estar dentro.

Hemos hecho una dinámica muy sencilla

en la que a través del juego les hemos propuesto que hagan

un juego de dentro afuera.

¿Y cómo se hace esto?

Les hemos dado 27 imágenes de diferentes obras del museo

desde el siglo XIII hasta el siglo XXI,

en la que tenían que establecer un patrón

por el que consideraban que el artista se había situado

dentro del paisaje, o dentro de la experiencia

del paisaje, o fuera de la experiencia del paisaje.

Y los resultados han sido diversos,

con patrones coincidentes y otros diferentes,

en los que ha quedado algo claro,

al menos en mi grupo, que es que los patrones

no los establece la historia del arte

ni el crítico ni el museo, sino la experiencia personal

de cada persona.

-El Thyssen nos ha invitado

para participar en los talleres de formación

del profesorado.

Entonces una de nuestras primeras ideas fue:

muy bien, la educación está avanzando mucho

y los profesores están avanzando mucho

en formas de educación y metodologías dentro de las aulas,

pero, en el fondo, esa educación se sigue dando

en los mismos espacios que no han evolucionado mucho

a lo largo del tiempo. Entonces nuestro planteamiento era:

cómo podemos desde dentro intervenir, modificar y cambiar

esos espacios donde se imparte la educación.

Desde Basurama,

lo estamos haciendo con procesos de transformación,

por ejemplo, de patios, pero nos interesaba mucho traer

ejercicios que puedan transformar el aula

o que puedan transformar esos patios de manera efímera

para empezar a pensar en estas nuevas dinámicas.

Cómo están estructuradas las aulas,

cómo se produce el diálogo en un aula

y cómo se puede romper

esa distribución a través de intervenciones

a base de cartón. Como decía antes

mi compañero Rubén, podemos pensar

desde algo tan sencillo como cubrir todo el suelo

de cartones y de repente tienes un suelo blandito,

un suelo en el que puedes pintar,

un suelo que te aísla del frío del invierno,

a empezar a construir nuevo mobiliario

para hacer aulas en el exterior,

para cambiar la disposición de tu aula, o sea,

las posibilidades son infinitas. Así que nada, estamos aquí currando

y a ver qué sale después de esto.

Hay una parte importante en la educación de museos,

que no solamente el contemplar,

sino el hacer, el aprender o el experimentar,

hacer para aprender.

Por eso he elegido estas obras,

que son de Brueghel el Viejo

y que tienen que ver con los sentidos,

es la representación de los sentidos. Tenéis el oído;

el olfato que nos vamos a centrar en él;

el tacto, que lo tenéis ahí lleno de distintos materiales;

el gusto; y la vista.

A cada grupo os doy una bolsita que tiene diez cajitas.

¿Vale? Tenéis diez olores.

Entonces lo que quiero es que asociéis olores

con las obras que tenéis.

Lo que buscábamos

era trabajar la idea de los sentidos

a través de la obra de arte

y hablar de cómo los artistas

trabajan con la vegetación, con las flores,

no solamente como un objeto a representar,

sino también con otra serie de significados.

Por ejemplo, los sentidos

o, en el caso de frutas o de flores,

los ciclos también, las temporadas y en qué momento

hay un tipo de verdura u otro.

De alguna manera, lo que buscamos es que todos los profesores empiecen

a ver otras posibilidades

en la obra de arte, que es un recurso que les puede servir,

como nos ha dicho hoy una profesora,

por ejemplo, para la asignatura de Science,

a través de la obra de arte, poder hablar de los sentidos,

del oído o del olfato, y buscar todos esos elementos en las obras.

-Cursos que formen

al profesorado creo que son imprescindibles

porque la ciencia avanza, las teorías educativas también

y mantener a nuestro profesorado al día

en estos temas es imprescindible

para que llegue en buenas condiciones

el aprendizaje de nuestros hijos

y de la sociedad en general.

Nuestra aportación es "La botánica es color".

Entonces, bajo ese título,

lo que vamos a hacer es utilizar las plantas

para extraer diferentes colorantes,

con los que van a teñir, teñir diferentes fibras:

lanas, sedas y algodones también.

Además, van a pintar con pétalos de diferentes flores

y van a hacer una separación de pigmentos

mediante una cromatografía en papel.

Se relaciona con química, con matemáticas, con física

y como propuesta para utilizar por los maestros en la escuela.

He traído al museo una propuesta de danza contemporánea

dentro de las salas

porque creo que la danza, al ser un modo de expresión

que mueve el cuerpo, mueve la mente y utiliza la música,

es una propuesta muy interesante

para trabajar una forma de expresión y un desarrollo.

Sobre todo, es un buen método

para conceptualizar y conceptualizar desde el cuerpo,

desde la vivencia, desde la práctica.

Entonces, trabajando movimiento o propuestas coreográficas

o de improvisación o de composición

dentro de otro medio que no sea el teatro,

que no sea simplemente la representación,

sino también dentro de una sala de museo,

hace entender el arte desde dentro, no desde fuera.

Y por eso creo que la danza puede ser una herramienta muy rica

para desarrollar

con niños, con adolescentes y con adultos

y para acercar el mundo del arte.

Me interesa mucho que vean que a veces,

para enseñar algo,

el camino más correcto a veces no es el convencional,

sino que a veces, desde la práctica, desde vivir,

desde hacer, desde tú intentar recrear el mismo camino artístico,

puede resultar más enriquecedor.

-Es importante que el museo viva otras cosas.

El museo es vivo cuando hay personas, cuando hay docentes,

cuando hay alumnos,

y las obras no serían nada

si no hay un espectador que las mira,

las interpreta y busca otros lugares.

Entonces es básico que nuestros museos se conviertan

en lugares de trabajo, en un aliado para el aula

y un lugar de referencia y un lugar al que pueden recurrir

los profesores para poder ampliar algún contenido

o hacer otro tipo de dinámicas.

Palabras como "emoción", "pasión", "aprendizaje", "arte",

en todos los sentidos el arte.

Me voy llena de mucho conocimiento de arte;

muchas emociones;

sobre todo, un trabajo que voy a poder desarrollar

en mi aula de Educación Infantil,

ya que soy maestra de niños pequeños.

El curso es pura magia,

es como "por fin he vivido el arte como magia, el arte vivo",

de verdad que me ha llegado, me está llegando al corazón,

y, de esta misma manera que ya lo llevo ahí,

espero transmitírselo a mis alumnos.

Me quedo con la ilusión y la emoción y todo lo que he vivido

en este curso. Me he sentido como protagonista de una película,

la película de "Noche en el museo" de Tom Hanks,

que me impresionó muchísimo,

y me he visto identificada como un personaje más

flotando, enamorándome, viviendo esos momentos mágicos aquí,

en el Museo del Prado, en Madrid.

A mí, de siempre, los museos me han aburrido,

me han parecido algo sin vida, que no te aportaba nada,

creo que quizá por cómo nos lo han enseñado,

que venías, veías una obra, una pieza, y ahí te quedabas.

Y me apunté a este curso un poco para ver

cómo podía aplicarlo yo en el aula,

que, al final, la plástica se reduce,

la educación artística a cortar, pegar, y la verdad

es que ha sido maravilloso porque me ha conectado ahí

la neurona aburrimiento con creatividad y con poder hacer.

(VOZ ELECTRÓNICA HABLA EN INGLÉS)

Objetos desechados, materiales de derribo

adquieren una nueva vida

en las cajas del artista cordobés Goval.

"Boek Visual" nos presenta hoy

una muestra de ellas.

"'Hay un universo en el que los objetos más dispares

acarician la llegada en que sean tocados por la gracia

de ese trapero de sueños, coleccionista de suspiros y mago

de abracadabra etéreos autollamado Goval.

Según te pille el ánimo, fervorosamente indignado

o líricamente poseso,

desvelar la tapa

de cualquiera de sus minipizzas,

piezas de 10 x 10 cm de lado,

algo así muy parecido a descerrajar

la tapa de sus sesos, te sumerge en un vertiginoso

y electrizante mundo de sorpresas, descubrimientos,

rechazos o desahogos

que alegran amargamente la existencia

o te amargan alegremente el día.

Caja tras caja, siempre

con la boca abierta y el corazón en un puño.

En tan constreñido espacio,

Goval dispone

esos tesoros de desecho largamente buscados

por mercadillos y almonedas

entre materiales de derribo de otras vidas

sin dejar nada al azar,

salvo el propio azar,

que decide otorgarse unas alas para revolotear

perpetuamente sobre ese mundo amable

de naturaleza muerta irrigada

por un soplo de vida en el que confrontan

duelos y sonrisas, corazones antídoto

de la discordia,

enigmas armónicos de luces y sombras.

Una vez hayas entrado a formar parte

de ese universo, nunca jamás, sea la circunstancia que sea,

podrás contemplar una caja cerrada cualquiera

sin que un cosquilleo

invada tu estómago y empiecen a destilarse en él

los jugos gástricos del pensamiento crítico'.

Así nos presenta la obra de Goval

el poeta Antonio Monterroso."

Para terminar la semana,

recomendamos hoy la lectura de este libro singular y adictivo:

"Filosofía en la calle: #FiloRetos para la vida cotidiana"

del profesor de Filosofía en Bachillerato Eduardo Infante.

Se trata del libro de texto que todos habíamos soñado con tener

a los 14 o 15 años, un libro que parte de la problemática

que suelen vivir los alumnos

y procede a analizarla a la luz de los grandes pensadores

de todos los tiempos aplicando sus puntos de vista.

Un capítulo se pregunta si se debería contar todo

a la pareja; otro, si se debe obedecer

siempre a la autoridad;

otro, si tiene importancia que tu pareja fisgue en tu móvil;

otro, por qué existe el "bullying"; y así sucesivamente.

El resultado es sencillamente asombroso,

un libro de filosofía de verdad, ni un recetario, ni un ladrillo,

nada abstruso cabe en él,

solo pensar la vida, pero viviéndola, una maravilla.

Nos encantaría poder contar con el autor en el programa.

Recuperamos un fragmento

de nuestro trabajo sobre el maestro de pedagogos

Francisco Giner de los Ríos.

El resto, en la red.

"A veces ciertas eminencias de la cultura

no gozan del debido reconocimiento

y se hace necesaria la reivindicación

de su figura y su obra.

Francisco Giner de los Ríos

es uno de estos casos.

Giner de los Ríos es un personaje capital

de la cultura española

en la transición entre el siglo XIX y el siglo XX

y, sin embargo, es poco o nada conocido por el gran público.

Maestro, pedagogo y ensayista,

Giner fue todo un filósofo de la educación,

un líder cultural y uno de los máximos impulsores

del proceso de modernización en España.

Francisco Giner de los Ríos

nació en Ronda, Málaga, en 1839

y murió en Madrid

en 1915."

Nos vamos hasta el próximo lunes.

Volveremos en compañía

del doctor Romero para hablar de salud

y del novelista y profesor de la Universidad de Salamanca

Luis García Jambrina, que acaba de publicar nuevo libro:

"El manuscrito de aire".

Pasen un espléndido fin de semana.

Les esperamos a todos, como siempre, a las 10:00

en La 2, en "La aventura del saber".

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La aventura del saber - 26/09/19

26 sep 2019

Ofreceremos los reportajes "Curso UIMP El arte como recurso educativo" y "Boek visual: Goval". Además, entrevistaremos al historiador José Varela Ortega y a la filóloga y actriz Luna Paredes.

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