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Para todos los públicos La aventura del saber - 25/01/16 - Ver ahora reproducir video 59.08 min
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(Música cabecera)

Buenos días y bienvenidos a "La aventura del saber".

Estrenamos semana. Una semana diferente de entrada,

porque el programa de hoy va a tener un formato monográfico.

En unos minutos vamos a ofrecerles un interesante documental

que se titula "Antártida, un continente para la ciencia".

Hay mucho que contar sobre el cómo y el por qué de este trabajo,

y por eso hemos invitado a José Antonio Jiménez de las Heras,

Marina Villegas y Antonio Quesada. Bienvenidos a los tres.

Muchas gracias. Hay mucho que contar.

Vamos a empezar por ti, José Antonio.

Como director, como productor ejecutivo,

como realizador y como director de la plataforma

de divulgación científica de la Complutense,

¿realmente este trabajo supone un antes y un después?

Sí, sin ninguna duda. Supone un antes y un después

porque era un sueño que teníamos de hace muchos años,

cuando hicimos la primera campaña en el Caribe con Andrés Carbó,

que también pusimos aquí el documental.

Él nos contaba cuando hacía sus campañas polares.

Y desde el principio era un sueño poder ir

hasta la Antártida y hacer allí un documental.

Cuando surgió la oportunidad, un poco accidentalmente

y de una forma entrevista, de presentar un proyecto

para hacer un documental sobre la ciencia en la Antártida,

no nos lo pensamos. Lo presentamos.

Y tuvimos la suerte de que al MINECO y al Comité Polar Español,

les resultó interesante la propuesta y dieron luz verde.

Así que fuimos hasta allí,

y la verdad es que ha sido una experiencia inolvidable.

Y ha marcado un antes y un después de nuestra trayectoria,

un punto de inflexión.

Además, el documental parece que está gustando mucho,

le gusta mucho a los científicos implicados en él.

Y eso para nosotros es una satisfacción.

A los científicos y a los profanos en la materia.

Porque es verdad, Marina,

como presidenta del Comité Polar Español,

como directora general de investigación,

¿qué sensación tuviste cuando viste el documental?

Se pone mucha información sobre la mesa,

se aborda información del presente y se sientan las bases

para que pensemos en ciencia y futuro.

Para el profano, como es mi caso,

dado que no conozco la investigación polar desde dentro,

dado que no es mi disciplina científica,

es muy impresionante. No solo las imágenes,

que lo son, porque tienen que serlo, porque la Antártida es así,

sino porque también el contenido sienta las bases

para que, gracias a la divulgación, el interés de la ciudadanía,

el interés de los científicos,

que se dejan la piel en estos programas.

Comentábamos lo duro que es estar allí un mes o dos meses

familiarmente, científicamente.

Creo que el documental lo refleja muy bien.

Despertar el interés,

despertar esa parte de interés de ciudadanía que diga:

"Se están haciendo cosas muy bien".

España es muy importante en la investigación polar.

Es muy importante. Tiene mucho calado.

Tiene decisiones importantes

dentro del Comité del Tratado Antártico.

El documental es una oportunidad

de dar a conocer qué está haciendo España

y qué va a hacer España en el futuro.

Antonio, tú eres el gestor del programa estatal

de investigaciones polares. Una persona que lleva muchos años,

desde el 93, vinculado con investigaciones

en el Ártico y en la Antártida. Te vas dentro en unos días

otra vez a la Antártida. Sí, efectivamente.

¿Qué tiene que engancha?

Algunas de las cosas que se dicen en el documental:

"un virus", "una experiencia inigualable"...

Todos los científicos coinciden en que quieren repetir.

Es un lugar para hacer ciencia de muy alta calidad.

Con las capacidades logísticas que aporta el programa

a la ciencia española, se puede hacer prácticamente de todo.

Y tenemos una gran oportunidad para trabajar y desarrollar elementos

que en otros lugares es muy difícil desarrollar.

Aunque parezca una contradicción, trabajar en la Antártida,

en algunos conceptos es más fácil que trabajar en otros lugares.

En algunos conceptos. Pero, por ejemplo,

por lo que a ti te ha tocado, ¿cómo es trabajar con la cámara?

Dicen que cada rodaje es diferente,

pero este, supongo que especialmente distinto.

Sí, ha sido especialmente distinto. Nosotros ya habíamos rodado

algunas cosas en alta montaña, pero no tiene nada que ver

con la experiencia de la Antártida. Sobre todo, el año pasado,

cuando fuimos todavía había mucha nieve.

Cuando llegamos a la base Juan Carlos I,

había 2 metros y medio de nieve.

Con lo cual, a pesar de que paleas, quitas la nieve,

luego, a la hora de moverte,

todo lo que rodea la base está lleno de nieve.

Con lo cual, poner un trípode, moverte 10 metros simplemente,

hundiéndote, porque vas con tu peso corporal

más los 14 kilos que pesa la cámara, es bastante complejo.

Luego, el tema de la lente y la condensación,

de verdad, es algo bastante complicado

y con lo que tienes que tener mucho cuidado.

Ha sido un reto. Supongo que todo es un plano bueno.

Allá donde mires, hay algo que te apetece retratar.

Eso es lo bueno, que pongas donde pongas la cámara,

hay plano. Y es cierto. No te cansas.

Mires donde mires, hay un plano bonito.

General, un plano corto, un animal que pasa delante de ti,

las focas, los leones marinos...

De hecho, te falta tiempo para hacer cosas

porque siempre tienes la impresión de que te queda algo por hacer.

Marina, supongo que a estas alturas ya casi nadie duda

de que comunicación y ciencia deben ir de la mano,

pero también hay que señalar que estos investigadores

han hecho un esfuerzo para bajar a tierra

el trabajo que hacen, para divulgarlo.

Eso se percibe claramente en el documental.

Por supuesto. Nosotros estamos convencidos

de que la ciencia sin divulgación no tiene sentido.

Tenemos que darle sentido y comunicar a la gente

lo que los científicos hacen. Lo que sirve para su vida.

Realmente la ciencia sirve para avanzar en la vida.

Y la investigación polar, presupuesto.

El que se haya hecho un documental para el gran público

es fantástico para nosotros, para divulgar la ciencia en general,

en particular, la investigación polar,

con un tema tan atractivo que es fácil que llegue a la gente.

Eso es importante, porque hay temas más arduos,

más difíciles de contar,

pero tenemos que tratar de divulgar cualquier tema.

Esta oportunidad es estupenda.

Y verles allí, dando todo lo que su capacidad científica

y, por supuesto, las maravillosas imágenes.

Que tampoco es fácil. No es fácil.

No es algo que se tenga que dar bien a todo el mundo.

No todo el mundo sirve para divulgar, pero tenemos grandes divulgadores

entre los científicos españoles.

Tenemos gente que hace cosas interesantes

en divulgación de la ciencia. Hay que aprender,

hay que tratar que la ciencia se divulgue,

y se divulgue más, y que el gran público entre

y conozca todo lo que nuestros científicos hacen.

Es un poco así, pero su vida depende muchas veces

de lo que los científicos hacen. Antonio, el título del documental

ya lo dice: "Antártida, un continente para la ciencia".

Hablamos de un lugar donde la política,

las relaciones comerciales, lo militar, todo se aparca,

y el conocimiento es lo más importante.

Hay que insistir en eso también.

Es un esfuerzo enorme para muchas instituciones distintas.

Muchos entornos diferentes, desde militares hasta civiles,

pasando por técnicos de alta montaña.

Y todos al final tenemos un único objetivo, que es la ciencia.

Todos los esfuerzos que hacemos las instituciones

se hacen con el único objetivo de que la ciencia funcione

y obtener datos de buena calidad para que puedan ser publicados

en las mejores revistas internacionales.

Cuando ya se han cumplido 25 años de la adhesión de España

al Tratado Antártico,

¿por qué el interés de los científicos va en aumento?

Parece que cada vez hay más idea de que hay mucha información

que merece la pena extraer y que puede tener mucha utilidad

para el momento presente y para el futuro.

Realmente, cada año estamos teniendo más demanda y mejor demanda

de proyectos financiados.

Hay muy buenas ideas, hay trabajos muy interesantes

y que tienen una perspectiva futura tremenda.

Es realmente muy importante.

¿Por qué? Es difícil de contestar.

Yo creo que porque abrimos cada vez nuevas vías

que abren un abanico de nuevas tendencias en la ciencia.

Estamos encontrando cosas muy interesantes

que nos van a conducir a unos resultados impresionantes.

Esto es un desarrollo exponencial.

Un pasito que damos nos va a abrir diez pasos más.

Realmente, es un campo magnífico.

Os quiero dar 10 segundos más a cada uno

por si hay algo que queráis añadir, algo que quede en el tintero.

Bueno, yo, lo único, que esta ha sido una experiencia apasionante

que creo que se refleja en el documental.

Insisto en algo que ya se ha tratado, y es que la ciencia y la comunicación

han de ir de la mano, y es necesario que eso sea así.

Los científicos, además de hacer ciencia, deben comunicar,

y para eso estamos los comunicadores, para ayudarles y darles los medios.

Tender ese puente, ¿no? Efectivamente.

Marina. Yo quería agradecer el esfuerzo

que hacen nuestros científicos de vivir allí

durante el tiempo de las campañas. Al Ejército de Tierra y a la Armada

por esa disponibilidad que tienen siempre

de dejarnos sus bases, su logística, los buques,

a la Unidad Técnica Marina del CSIC,

que también es fundamental para realizar ese trabajo.

A este magnífico documental.

A Antonio, que representa a nuestros científicos.

Todo el esfuerzo que se pone para que la ciencia española

vaya para adelante. Muchas gracias a los tres

por visitar "La aventura del saber". Suerte en tu expedición.

Muchas gracias.

Gracias de nuevo por acercarnos el documental

y explicarnos lo que habéis contado en plató.

(LOS TRES) Muchas gracias.

En los próximos 47 minutos, queremos presentarles

"Antártida, un continente para la ciencia".

Un trabajo de divulgación científica que muestra imágenes

de extraordinaria belleza y que nos acerca

a un imponente desierto blanco que sobrecoge al que lo visita.

Las razones que justifican la investigación polar

al alcance de todos los públicos.

"Hay un lugar en el planeta que tiene la atmósfera más pura

encerrada entre hielos.

Un lugar donde la luz dibuja las montañas

entre blancos, azules y plomizos.

Un enorme desierto helado.

El más frío, seco y ventoso conocido.

Un lugar donde no se pone el sol o donde no llega a salir.

No tiene población.

Apenas tiene vegetación.

Casi no tiene fauna.

Inhóspita e inaccesible,

pero, mágica y sorprendente, emerge la Antártida.

Un lugar para rastrear, entre hielos,

los orígenes de nuestro planeta".

(Música)

Este año, en la campaña antártica 2014-2015,

España va a contar con 15 proyectos de investigación.

Y entre estos proyectos cabe destacar la gran colaboración internacional

que vamos a tener. Vamos a tener participación de países

como Japón, Bélgica, Chile y Argentina,

y vamos a estar trabajando en colaboración,

en íntima colaboración, con estos países.

Además, uno de los grandes aspectos que vamos a trabajar

va a ser el cambio climático,

y vamos a interpretar cómo el cambio climático

está afectando tanto a las masas de hielo

como a los organismos que están penetrando en la Antártida

y pueden invadir estos ecosistemas.

(Música suave)

El buque oceanográfica Hespérides es un barco que opera

en todas las zonas polares, y en el intervalo

entre las campañas polares, el desarrollo de investigación

oceanográfica en el resto del territorio mundial

según las necesidades de España.

En la Antártida, tiene características

de buque oceanográfico multipurpose, es decir, multipropósito.

Puede realizar cualquier tipo de investigación oceanográfica.

El Hespérides funciona sin necesidad de ningún apoyo

y realiza la presencia de España

tanto en los mares antárticos como en el Ártico.

-El Hespérides nace como una respuesta

a la necesidad de España de tener un buque

que pueda hacer investigación polar.

Inicialmente, era un proyecto que debía llevar adelante el CSIC.

De hecho, una persona del Instituto de Ciencias del Mar

fue la persona responsable en todo el proceso de construcción.

Fundamentalmente, lo que ocurrió es que no había capacidad

en esos momentos para gestionar un buque de esas características.

Era un barco de 84 metros de eslora,

con mucha capacidad científica, mucha capacidad de personal.

Se decidió que el buque lo operara la Armada,

y así ha sido hasta ahora.

-Lo primero que llama la atención, porque es un buque de la Armada,

es que está pintado de rojo.

Con eso, rápidamente identificamos que es un buque oceanográfico.

En el interior, lo que nos distingue son los laboratorios.

Tenemos laboratorios en distintas cubiertas.

Para muestras, otro que llamamos vía húmeda,

que es para tomar muestras en contacto con el agua...

Y distintos laboratorios más pequeños.

Y por último, el elemento destacable de la silueta del buque

es la antena de conexión satélite,

que nos permite mantener enlace telefónico y de datos,

que permite también, por supuesto, a los científicos

mantener su conexión con sus universidades

o centros de investigación en tierra.

Nosotros hemos salido de Cartagena.

El 20 de octubre, hemos salido al océano Atlántico

y hemos llegado a Punta Arenas

después de más de 30 días de navegación.

Lo que hemos podido ver es cómo cambia

la propiedad biológica del océano.

Y al tener miles de kilómetros de diferencia,

hemos podido ver cómo los microorganismos

se distribuyen en toda esta parte del mundo.

Hemos podido también estudiar las variaciones de la atmósfera

y las variaciones del mar en este trayecto bastante largo.

Hay un componente bastante importante,

que es cómo se forman las nubes.

Es decir, para que podamos comprender cómo se está calentando la Tierra,

tenemos que comprender cómo las partículas

afectan a la formación de las nubes.

Hay microorganismos que viven en el mar,

y tenemos prueba de que el plancton que vive en la superficie del agua

es el agente principal de estas partículas orgánicas

que, una vez metida en la mar,

pueden participar en la formación de las nubes.

Nosotros, para medir las partículas en el mar,

necesitamos un buque oceanográfico, y hemos conseguido el Hespérides,

donde por primera vez hemos podido poner instrumentos

que miden partículas. Es muy sencillo.

Tiene que, fundamentalmente, coger muestras de atmósfera

y ponerlo en un filtro que te dé la característica química

y física de las partículas.

Pero tienes que ponerte en la proa,

porque tiene que medir el aire limpio.

Por esto hemos tenido que modificar este buque oceanográfico

y poner un tubo que lo que hace es sacar partículas

y baja a la proa, en la bodega,

donde tenemos los instrumentos que pueden medir estas partículas.

Para comprender cómo el ser humano

está modificando el clima,

nosotros tenemos que ver cómo era la atmósfera

antes del ser humano.

Y para comprender esto, tenemos que estar en zonas

muy limpias, donde la contaminación es prácticamente inexistente.

Una vez que hemos comprendido los mecanismos biológicos

que regulan la formación de las nubes,

y tenemos un conocimiento químico y físico de cómo se forman,

podemos poner los modelos que nos pueden ayudar

a cómo se modificará el clima en el 2100.

"Montañas que se elevan y acantilados que van a dar al mar.

Nieves que se desploman

y canales que se estrechan.

El barco esboza una estela a su paso.

Atrás quedan, dibujados por el viento,

los límites del continente.

Por delante, lo desconocido.

Solo ante lo desconocido".

(Música suave)

"Separando Pacífico y Atlántico,

entre el cabo de Hornos y las islas del sur,

el mar de Hoces, también llamado Pasaje de Drake.

Lugar de vientos y corrientes,

de intercambios de masas de agua y calor,

de tormentas y olas que rozan los cielos.

Cuentan que el navegante Francisco de Hoces

fue arrastrado por el fuerte temporal hacia los 55 grados sur.

No llegó a la Antártida,

tal vez porque, como sentencia el refrán marinero,

'si por debajo de los 40 grados no hay ley,

por debajo de los 50, no hay Dios'".

El protocolo surge como una necesidad.

En la medida en que el Tratado Antártico

y las posibilidades de investigación abierta en la Antártida

van llegando a todas las naciones,

la cantidad de científicos que van al territorio antártico es masiva.

Esto hace que haya que proteger ese territorio,

no solo como símbolo, sino como una realidad física.

Y el protocolo crea un comité,

que es el Comité de Protección Ambiental Antártico,

en el cual están presentes todas las naciones

que forman parte consultiva del tratado,

que son 29 en este momento.

Nosotros tenemos aquí, en esta campaña,

varios periodos bien definidos.

Tenemos uno de apertura de bases, en el que estamos ahora mismo,

que nuestra misión es nada más que el transporte de personal

y material, desembarcarlo a tierra y apoyarles.

Les hemos apoyado en algunos detalles

que necesitan para poner las bases en funcionamiento.

-La Unidad de Tecnología Marina

aparece como tal y con ese nombre en el año 2001.

Al principio era un grupo de tres, cuatro técnicos.

Eso fue creciendo hasta formarse

la Unidad de Gestión de Buques Oceanográficos,

que siempre ha estado ligada al Instituto de Ciencias del Mar,

en Barcelona.

-La UTM, en concreto, es una parte del CSIC.

En este caso somos una unidad especializada en barcos.

Nos encargamos de llevar barcos del CSIC a nivel científico,

o la parte técnica-científica del buque Hespérides

que lleva la Armada.

Y aparte, también llevamos la ICPS,

en este caso, la infraestructura, que es la base Juan Carlos I.

No solo nos encargamos de la propia infraestructura,

porque todo depende de la UTM, sino también de la parte logística

de todo lo que sería la campaña antártica.

También está asignado a UTM. Eso significa que tanto las bases

como lo que son los movimientos del barco

están coordinados y dirigidos por nosotros.

En este caso, la UTM es la encargada de llevarlo.

-Las cosas han ido cambiando en los últimos 10 años.

En las dos bases españolas ahora hay maquinaria

que puede descargar material pesado,

pero antes se bajaban en cajas individuales

que no pesaran más de 30 o 40 kilos

para que se pudieran bajar por dos personas.

El recipiente donde va todo el material está estandarizado.

Las dos bases utilizamos el mismo tipo de caja.

Dependemos más de las máquinas, es cierto,

pero también está un poco más organizado.

En el tránsito que se hace del buque a la base,

todo se hace a través de la zodiac del buque.

Y es un trabajo que lleva su tiempo, y también su esfuerzo.

-Es verdad que noviembre es muy variado de un año para otro.

En noviembre suele haber nieve.

Pero de encontrarse un metro y medio de nieve

a encontrarse dos y medio, como este año, varía mucho.

Aun así, tener un equipo preparado

y llevar repitiendo bastantes veces,

favorece mucho a facilitarles apertura.

Realmente, si lo comparas con otros años,

a nivel de tiempos o de movimientos,

tampoco aparenta como que hubiéramos tenido

casi el doble de nieve de lo esperado.

Me encargo de dirigir el grupo y que funcione durante el año.

Como gestor formo parte de la decisión

y la parte científica está bajo mi responsabilidad,

en el sentido de que tengan unas instalaciones adecuadas para ellos,

que puedan trabajar y también su seguridad.

En muchos sentidos el tema de seguridad...

Hay gente que, por ejemplo, simplemente muestrea

en el área de la base, con lo cual es que conozca las zonas.

Sabiendo en qué zona trabajan,

básicamente para que no se pierdan o les pase algo,

pero hay gente que está trabajando el mar en zodiacs

y nosotros ponemos un patrón que es el encargado de llevarlos

y hacer que funcione y acercarlos a los puntos.

Y toma las decisiones de si se puede ir a un sitio o no.

O, por ejemplo, los trabajos en glaciar,

donde dos o tres personas especializadas en montaña

supervisan y dirigen los trabajos en glaciar,

siempre siguiendo las directrices de los proyectos.

(Música)

La isla Decepción tiene un diámetro en torno a 15 km

y es lo que se conoce como un estratovolcán.

Lo más característico, quizá sea, la caldera en la que nos encontramos.

Caldera, que no cráter.

Cráters volcánicos podemos tener en la isla, no sé, decenas.

Nosotros, una de las funciones que tenemos,

lo establece nuestro protocolo antártico,

es la vigilancia.

Hablar de semáforo verde, para nosotros,

es la situación en la que nos encontramos,

la situación que nos determina nuestra red sísmica,

entonces, hablar de semáforo verde,

es que tenemos una actividad sísmica normal.

Para nosotros la normalidad está en el registro...

El registro típico de este volcán en concreto,

este volcán activo, que no deja de ser una situación anómala,

y cuando decimos esto nos referimos a una situación

que puede suponer algo de peligro o riesgo.

En caso de semáforo rojo... Esa situación aún no se nos ha dado.

Sí que hemos tenido algún caso de crisis sísmica

y en ese caso... pasaríamos a una situación amarilla.

En ese momento, cuando tenemos los primeros indicios,

lo que se hace es avisar al personal de la base, el jefe,

al personal especialista en cuanto a evacuaciones

y son ellos los que se encargan de tener previsto de antemano

cuál sería el plan de evacuación.

La situación de semáforo rojo sería la situación límite.

Sería una situación en la que... ya deberíamos abandonar la isla.

En ese caso serían el jefe de la base y los especialistas,

en conjunto con las autoridades españolas,

los que determinarían en qué momento deberíamos abandonar la isla.

Sobre todo siempre se mira

la seguridad de toda la gente que está aquí trabajando.

-Los requisitos para abrir la base, para la dotación,

bajar con la mochila de ataque, bajar con el Big Boss de apertura,

y con eso ya podríamos abrir la base.

Pero principal principal... tener energía eléctrica.

Llegar a los grupos electrógenos, eso significa palear,

como hemos paleado este año dos metros de nieve

hasta llegar a los grupos, encenderlos, y a partir de ahí

poner en funcionamiento los módulos principales.

Asimismo habilitar la rampa que tenemos...

para poder descargar todo el material del Hespérides,

porque sino no tendría sentido una apertura.

Este año hemos tenido que tirar malla de estabilización

y echar piedra a la rampa

porque si no, no había manera de que la máquina Merlo subiese.

Tengo a la mitad de la dotación

que por las noches se les duermen los antebrazos

y se le duermen las manos y eso ha sido de, los primeros días,

estar constantemente paleando nieve.

-Partimos de que todo el personal que viene

ha pasado un reconocimiento médico exhaustivo,

entonces no viene nadie con una patología.

Sobre todo temas de accidentes, caídas, congelaciones, hipotermias...

nosotros hacemos una preparación específica antes de venir

para evitar este tipo de lesiones. El tema de infecciones...

la Antártida es virgen y no hay patógenos para el hombre.

Igual, cuando desembarcas del buque, hay gente con un catarro

o algún problema digestivo, pero... a los cinco días desaparece todo.

Uno de los peligros que nosotros corremos aquí es, en la zodiac,

el caer un hombre al agua, por eso el tema de la campaña de seguridad,

porque está el agua muy fría pero llevamos trajes de protección

que nos permiten estar en el agua casi tres cuartos de hora

sin llegar a entrar en la hipotermia o congelación.

Son incómodos de ponerse... pero te salvan la vida.

-Tenemos varios objetivos principales.

El primero es mantener la presencia física de España

en el continente antártico dentro del marco

del tratado antártico y los demás protocolos que se han firmado,

apoyar a los científicos

del Ministerio de Economía y Competitividad,

mantener las instalaciones, material y equipo en condiciones de empleo

para poder posibilitar las labores de investigación

y llevar a cabo proyectos específicos del Ejército de Tierra

en el ámbito de las comunicaciones, la sanidad, medioambiente...

-Lo más agradecido de una misión como esta

es el alto grado de compromiso

de todos los componentes de la dotación

y también de los científicos.

Todos somos extraordinariamente conscientes

de que nuestra presencia, en sí mismo, es un impacto

y que el objetivo común es minimizar el mismo.

El sistema de gestión medioambiental obliga, por su propia definición,

a establecer un sistema de mejora continua.

La aportación de esta campaña

es la introducción de algunos sistemas de protección biológico

para impedir el asentamiento

de esas especies que hemos denominado foráneas.

Adicionalmente también se ha planteado en algunos casos

las situaciones en las cuales algunos componentes científicos,

o incluso de la dotación,

pueden permanecer durante muchas horas fuera de la base.

Esto implica también, que tengan que realizar sus necesidades,

igual que en condiciones normales

eso supone obviamente un problema de impacto

porque pueden llevar a cabo contaminaciones.

En este sentido nosotros incorporamos también algunos sistemas

que ya hemos ensayado en otras zonas, como Afganistán o el Líbano,

y utilizamos estos sistemas de tal forma que esos residuos

pueden ser portados de nuevo hasta base

y ser gestionados de forma adecuada.

(Música)

-Yo creo que es un lugar de investigación internacional y,

desde luego, española. Hasta en los momentos más complejos

por los que hemos pasado, nos podemos referir al año 2012,

incluso en esas circunstancias tuvimos expedición a la Antártida.

Tan solo en el año 2014,

pero además sumado no solo a una cuestión de tipo presupuestario

sino por cuestión de eficacia, teníamos tres grupos

que tenían que tomar muestras y hacer trabajo

y fue fruto de esa colaboración internacional

y la ayuda que nosotros hemos tenido con otros países, como con Bulgaria,

con Portugal, con Brasil o con Chile

y pudimos hacer que no se rompiera en absoluto la serie histórica

y que nuestros investigadores estuvieran haciendo allí trabajos.

Este año el Hespérides salió,

tuve oportunidad de encontrarme con él en Buenos Aires,

y recibimos periódicamente los reportes de cómo van las actividades

y van muy bien. Tenemos una tarea importante

y es finalizar la remodelación de la base.

Está en vías de solución y tenemos la voluntad de terminar

para que la Antártida siga siendo referencia

para la investigación española.

-La antena del georadar.

-Esto por aquí...

- Aquí estamos en el proceso de rellenar las cajas

con el material que ha de ir a isla Livingston,

a la base Juan Carlos I.

En esta isla desarrollamos desde hace bastantes años

los glaciólogos de la universidad politécnica

un proyecto en el que hacemos trabajos de georadar

con el cual estudiamos el espesor de los hielos,

las propiedades físicas del hielo

que influyen en el propio movimiento del glaciar.

(Música)

La importancia que tienen los glaciares...

Daos cuenta de la Antártida es la reserva de agua dulce

más grande que hay en el mundo.

Si se produce la descongelación de los glaciares

afecta al nivel del mar

y a consecuencia de eso cambia la estructura del planeta.

Medidas físicas sobre el glaciar tenemos desde el año 2000.

Además de eso, contamos con fotos de 1957 y 1990.

Esto nos ha permitido estudiar dos periodos del glaciar.

La conclusión que sacamos

es que la pérdida de masa de los glaciares desde el 57 al 2000

ha sido la misma que del 2000 al 2010.

La estabilización

relacionada con el incremento del nivel de precipitaciones.

Como consecuencia del calentamiento general

en esta zona hay más precipitaciones

lo que ha hecho que en la zona alta del glaciar

se acumule más nieve y como consecuencia de eso

el glaciar es menos detectable.

En los glaciares, lo que nosotros tenemos instalado,

es un área de estacas, estacas de madera de 3,75 m de longitud

que están clavadas en el glaciar

y a consecuencia de eso se mueven solidariamente con él.

Nosotros lo que medimos es la posición de esas estacas año a año.

La zona de glaciar,

la zona del frente, que es el glaciar que acaba en mar

y a consecuencia de ello produce icebergs

que se mueven aproximadamente 50 m al año.

Sin embargo hay otra zona, la alta, la zona de acumulación,

en la cual el movimiento es de unos centímetros al año.

Todos los frentes glaciares que tenemos en la bahía sur

que está al otro lado de aquí, al otro lado de la isla,

esos frentes son inaccesibles para el ser humano

porque hay muchas grietas

y no podemos establecer estacas ni ir a medir

y el hecho de los drones nos permite estudiarlo todos los años

lo mismo que estamos haciendo en el resto del glaciar.

-En este proyecto estamos aportando una nueva tecnología

basada en sistemas aéreos no tripulados

los cuales nos van a permitir obtener una cartografía de precisión,

cálculos volumétricos, líneas de quiebro, generación

y perímetros de glaciares. Con esto vamos a poder obtener

cuales son las superficies glaciares que queremos afectar.

Los objetivos con los que hemos traído el dispositivo son dos.

Por un lado cartografiar zonas

que no han sido cartografiadas con frecuencia

o no están actualizadas suficientemente

y por otro lado el controlar los frentes glaciares

y tener una información más a demanda y con mayor frecuencia

de cuál es la evolución de esos glaciares.

Trabajando en la Antártida nos hemos encontrado con dos grandes retos:

uno de ellos es la meteorología cambiante.

Observamos que cambia muy rápidamente.

Eso nos limita en cuanto a la operación

y estar más pendiente a nivel de pilotaje y como se utiliza el avión.

Por otro lado la mayoría de la zona que estamos cartografiando

se encuentra muy nevada y hay nieves muy continuas.

La información que estamos obteniendo se genera en liso.

Por explicarlo de forma sencilla,

estamos encontrando velos continuamente

y no tenemos diferencias de contraste

en las superficies nevadas que estamos midiendo.

-Cuando vamos al glaciar

lo que hacemos es dar el apoyo en cuanto a seguridad.

Ellos suben, tienen desconocimiento, lógicamente, de moverse en grietas.

En ocasiones somos nosotros los que tomamos mediciones

porque están en sitios complicados de llegar.

Lo que más nos preocupa cuando estamos trabajando son las grietas.

Luego también tenemos problemas con la zona, con el mal tiempo,

la niebla, el viento... Normalmente siempre nos movemos con el GPS

porque hay días que no somos capaces de ver la parte delantera de la moto.

Aquí nos viene lo del famoso viento blanco.

Pierdes totalmente la perspectiva de lo que es subir, bajar...

No sabes muy bien donde estás

y en esos momentos el GPS es fundamental.

-Aquí en la base Livingston tenemos un observatorio geofísico

que se compone de sensores geomagnéticos

que están midiendo durante todo el año

la actividad geomagnética de esta zona.

Además también tenemos un sondeador ionosférico

que solo está instalado durante el verano austral.

Ayer montamos la antena ionosférica

y los trabajos que realizábamos eran el despliegue de dos antenas,

en realidad, no una sola, es un mástil con dos antenas.

Esas dos antenas... una es la receptora y la otra la transmisora

pero, claro, trabajar en la Antártida y desplegarlo es bastante complicado.

En un principio levantamos un mástil de 26 m verticalmente hacia arriba

pero con el tiempo se va deteriorando, se va doblando

y al final se decidió dejarlo levantado

y solo desplegar las antenas

para evitar que el mástil se acabara cayendo.

En las casetas tenemos tres sensores.

Se complementan los tres porque realizan un trabajo diferente

pero con los datos de dos y del tercero conseguimos

los datos redundantes desde puntos de vista diferentes.

La razón principal de por qué estamos en la Antártida

también es porque llevamos ya

casi 20 años de presencia continuada de datos aquí.

Tenemos una serie histórica de 20 años de datos geomagnéticos

los cuales son muy importantes porque hemos completado un ciclo solar

y vamos a por el siguiente, lo cual es muy interesante a nivel científico

para el estudio del comportamiento geomagnético en la zona.

-La Antártida en la meteorología mundial

hace un papel de regulador del clima del planeta.

Es como el termostato que regula el planeta

porque funciona como un sumidero de calor a nivel global.

Lo que es ahora la AEMET,

en su día Instituto Nacional de Meteorología,

instaló la primera estación meteorológica

justo al mes de abrir la base, en febrero de 88,

con lo que la serie más longeva de datos que tiene España

en la Antártida actualmente es la meteorológica.

En las series climatológicas que se forman acumulando medidas,

son de 30 años.

Aquí estamos por el año 28 a punto de completar una serie climática.

Nuestro observatorio Juan Carlos I es un observatorio oficial

registrado en la organización meteorológica mundial

de manera que forma parte de la red mundial

de estaciones meteorológicas.

Cada seis horas envía un parte con las condiciones

que ingesta automáticamente en los modelos de predicción numérica.

Se puede consultar en tiempo real por Internet.

Aquí tenemos la medición de radiación ultravioleta B,

que es la que absorbe el ozono.

En los últimos años se está constatando

lo que parece una recuperación del agujero de ozono.

En parte se atribuye a que están haciendo efecto

las medidas políticas que se han tomado por la mayoría de los países

de reducción de compuestos CFC

y demás productos que destruyen ozono.

-Cuando recibimos un componente orgánico persistente,

lo recibimos por varios parámetros.

Uno porque es tóxico.

Segundo porque se acumulan.

Son persistentes y pueden contaminar el medioambiente,

décadas, e incluso siglos después de que fueran emitidos

y, además, los contaminantes que estudiamos en la Antártida

se pueden transportar a larga distancia.

Nosotros lo que intentamos en esta campaña es cuantificar los flujos

de los contaminantes entre los distintos medios.

Entre la atmósfera y la nieve, entre nieve y suelo.

Cuando hay el deshielo, cómo pasa al mar,

cómo se incorporan los organismos vivos.

Y ver cómo estos flujos dependen de variables ambientales.

Una de ellas es la temperatura.

Una vez tengamos ese estudio terminado,

podemos intentar hacer proyecciones de cómo el cambio climático

va a afectar el ciclo de estos contaminantes

en la Antártida en el futuro.

Una segunda parte del proyecto que estamos realizando aquí

es entender cómo se movilizan los contaminantes en el medio acuático.

En la zona costera,

aquí en la bahía delante de la base Juan Carlos I.

Lo que hacemos es tomar muestras de agua de mar.

Necesitamos muchos litros y después los concentramos.

Además, tomamos muestras biológicas

que, en este caso, nos centramos en niveles bajos de la cadena trófica,

que aquí será fitoplancton.

-Hemos hecho un estudio reciente con aves.

En concreto, con petreles marinos

que ocupan unos niveles altos grados de la red trófica,

porque son especies bastante oportunistas y carroñeras.

Por lo tanto, están ingiriendo

una concentración bastante elevada de contaminantes,

puesto que le vienen de niveles inferiores de la red trófica.

-Lo contaminantes orgánicos sus concentraciones son muy bajas.

Si los miráramos uno a uno,

no representaría ningún peligro para el medioambiente.

Pero, como hay miles de ellos,

todos juntos sí que pueden tener un efecto en los organismos biológicos.

-Se ha demostrado que pueden tener efectos neurotóxicos,

inmunológicos, incluso efectos a nivel de reproducción

y, en el caso más grave,

podrían llegar a producir alteraciones a nivel poblacional.

Significa que pueden cambiarse las relaciones

en la proporción de machos y hembras

en una determinada población, por ejemplo.

De manera global, la parte más importante

es conseguir comprender bien toda la dinámica

del comportamiento de estos contaminantes en el medio.

Pero no solamente en el medio físico,

sino también de paso a lo que serían los ecosistemas antárticos.

-Tomamos muestras de la nieve que ya lleva unos días

o la que acaba de depositarse.

Después estas muestras serán analizadas

en el laboratorio en Barcelona.

Además, tomamos muestras de suelos cuando no hay nieve y de líquenes.

-Nuestro proyecto se centra en estudiar

el proceso de colonización vegetal.

En el caso de la Antártida, líquenes y musgos,

después del retroceso glacial.

Por lo tanto, tiene mucho que ver con el cambio climático.

Los glaciares retroceden y eso es una oportunidad para la vida

y también para la investigación.

Los líderes que nosotros estudiamos pueden ser considerados extremófilos.

Es decir, formas de vida

que subsisten donde otros no pueden sobrevivir.

Todo el mundo de la extremofilia nos enseña cómo la vida

se adapta y sobrevive a condiciones muy difíciles.

A partir de aquí, se extraen multitud de enseñanzas,

de conclusiones,

y de líneas de investigación muy interesantes

como, por ejemplo, la criogenia, cómo congelar tejidos

e incluso otros seres vivos más complejos sin que mueran.

Las proteínas o moléculas relacionadas con la supervivencia.

En el caso de los líquenes,

antibióticos que se obtienen en bastante cantidad,

que son una nueva fuente para la lucha antimicrobiana.

-Fundamentalmente, nos ocupamos de dos aspectos,

que son la deformación

y las anomalías geotérmicas de la isla.

Pero también se están introduciendo otros factores nuevos de estudio.

Hace unos años nuestro investigador principal, Manuel Berrocoso,

pensó que la actividad mareal podría ser interesante también estudiarla

para ver si tenía la actividad volcánica

alguna repercusión sobre ella.

Entonces, se abrió una nueva línea de investigación hace unos años

con el fondeo de mareógrafos en dos puntos.

Uno en la isla Decepción,

que estaría afectado por la actividad volcánica,

y, por supuesto, para poder comparar,

necesitábamos otro mareógrafo

en un sitio que no estuviera afectado de la actividad volcánica.

En este caso,

tenemos la suerte de que España tiene dos bases que están muy próximas.

Una de ellas está afectada por el volcán, está en el propio volcán,

y la otra de ellas no, en la isla Livingston.

Ayer lo que hicimos fue precisamente recuperar

el mareógrafo que hemos tenido instalado durante un año completo,

lo hemos recuperado con éxito.

Previamente llevábamos otro instrumento ya programado

y lo hemos fondeado en su lugar

con la idea de que el próximo año tengamos ya...

Y poco a poco tenemos series cada vez más amplias

que nos darán información.

-Para hacer el procesado de GPS,

uno de los datos que se emplea es la carga oceánica.

Pero que, al no haber muchos mareógrafos en la Antártida,

pensamos que en el momento que tengamos una serie temporal

lo suficientemente amplia,

podremos mejorar ese modelo de carga oceánica,

con lo cual, aumentaremos la precisión

y podremos estudiar el volcán desde el punto de vista de la deformación

mucho mejor también.

No solo basta con eso.

Necesitamos hacer unos trabajos de apoyo topográfico

para luego poder situar exactamente a qué altura está el mareógrafo.

¿Cómo se hace eso?

Con los trabajos que hicimos ayer.

Con un nivel muy preciso, una regla graduada en milímetros

se hace una serie de operaciones.

Tenemos una marca que está colocada en el suelo

mediante un clavo geodésico,

que tiene una nivelación muy precisa,

y lo utilizamos de apoyo para poder dar luego cota

al mareógrafo que está fondeando.

La estación multiparamétrica

es un trabajo que se está probando aquí en Decepción.

Y lo que pretendemos con ella

es agrupar en diferentes tipos de parámetros

que puedan dar información del volcán,

pueden ser sensores termométricos, pueden ser sismógrafos,

pueden ser equipos GPS.

Estamos experimentando una estación que integre

en el mismo aparato, en el mismo registro,

todos esos datos

y que, en tiempo real, los pueda emitir vía Wi-Fi

a un lugar donde podrían analizarse en tiempo casi real esas señales.

(Música)

En contra de lo que dicen, aquí hay muchos virus.

Entonces, yo, el primer año que llegué,

como nos pasa a muchos, me afectó dicho virus

y cada vez que puedo, vuelvo.

Es verdad que llevo ya nueve campañas,

pero cada campaña es distinta

y cada campaña es igual o mejor que la anterior.

-Supone un sueño alcanzado, un reto,

el mantener esta base abierta a 13.000 km de distancia

de territorio nacional.

El paisaje es inigualable.

Es una experiencia que no voy a olvidar en toda la vida.

Y un orgullo poder izar la bandera de España en estos parajes.

-La relación es de enganche.

Realmente apetece siempre volver.

Hay cosas que no puedes hacer en tu vida diaria,

como navegar en una zodiak y que, de repente, aparezca una ballena

o tener la posibilidad de ver animales

que no encuentras en ningún otro lado.

Pingüinos, focas, elefantes marinos...

La luz, el espacio, el paisaje, la sensación de aislamiento...

Hay un montón de cuestiones que hacen que la Antártida enganche

y que apetezca volver.

-A mí me cambió la vida.

Nuevas preguntas, nuevas posibilidades.

Una nueva línea de investigación

que se ha mostrado muy interesante, productiva también.

Me ha abierto un horizonte absolutamente nuevo,

así que estoy tremendamente agradecido a la Antártida.

Me ha dado la posibilidad de conocer

a muchos científicos de diferentes países.

Equipos internacionales que son tan importantes

para mantenerte ilusionado con tu trabajo.

-Para mí esto es un premio. Lo volvería a repetir.

(Música)

"Y digo adiós al continente blanco.

No sin antes reconocer el privilegio que es pisar sus costas,

conocer a los barbijos

o fotografiar a las elefantas marinas.

Sentir el frío verdadero, conocer el día sin noche,

el crepitar del hielo rompiendo en intensa sinfonía

contra el aire que respiro,

la sensación de aislamiento y de capricho ante la naturaleza,

el tiempo que no pasa.

Y compartir,

compartir con personas muy diferentes un sentimiento de cooperación,

trabajo, esfuerzo y cercanía.

Un conjunto de personas

movidas por la necesidad de investigar nuestro entorno,

allá, en los confines de nuestro planeta.

Eso es la Antártida.

Un inmenso desierto blanco,

un continente vivo para la ciencia".

(Música)

Hola de nuevo.

Recomendamos la lectura del segundo tomo de memorias

del científico inglés Richard Dawkins.

"Una luz fugaz en la oscuridad.

Recuerdos de una vida dedicada a la ciencia",

que acaba de publicar como el primero Tusquest Editores

en su colección Tiempo de Memoria.

Se trata de una exposición de sus recuerdos de Oxford,

donde recaló como tutor del New College en su primer trabajo,

las investigaciones en la isla de Barro Colorado, en Panamá,

su experiencia docente

y su vida intelectual y social a lo largo de los años.

Sus discusiones con otros científicos y con el gran público.

En fin, lo que cabe esperar

de uno de los más conocidos científicos actuales

y autor de grandes obras de divulgación,

además de valiosas aportaciones a la filosofía de la biología,

como la creación del concepto meme.

Recordemos también que Dawkins

ha presentado y dirigido documentales y series documentales

para la televisión británica.

En fin, un héroe de nuestro tiempo que, aparte de todo lo dicho,

es un maravilloso escritor que no defrauda nunca.

Recuerden, "Una luz fugaz en la oscuridad",

de Richard Dawkings,

recientemente publicada entre nosotros por la Editorial Tusquets.

Mañana volvemos con más asuntos y nuevos protagonistas.

Recuperamos la estructura habitual del programa

para hablarles de una novela de género histórico

que nos ha fascinado por su manera de contar

un capítulo bastante desconocido de nuestra historia.

Aborda las circunstancias por las que León V, rey de Armenia,

terminó siendo señor de Madrid.

Un viaje al siglo XIV en el que queremos que nos acompañen.

También hablaremos de psicología y vida cotidiana.

Veremos un nuevo capítulo de la serie de viajes de Miquel Silvestre

y les contamos la historia de un libro de relatos

inspirados en algunos de los mejores discos del pop.

Todo aquí mañana a las 10. Que pasen un feliz día.

(Música)

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La aventura del saber - 25/01/16

25 ene 2016

Ofreceremos el documental: Antártida. Un continente para la ciencia. Además, entrevistaremos a José Antonio Jiménez de las Heras, Director de Plataforma UCM, Marina Villegas, Presidenta del Comité Polar Español, y Antonio Quesada, Gestor del Programa Estatal de Investigaciones Polares.

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