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Para todos los públicos La aventura del saber - 24/09/14 - Ver ahora
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Buenos días. Hoy en "La aventura del saber"

vamos a demostrar que en España ha habido grandes inventores.

Haremos un recorrido por los siglos XIX y XX

para encontrarnos con algunos de aquellos genios

que por la situación y el momento

lo tuvieron difícil para desarrollar su talento.

Antes, el sumario.

La cultura "Maker" es mucho más que una simple moda pasajera.

La aparición de estudios, talleres, espacios de coworking y escuelas,

es una buena muestra de que este movimiento

crece cada día en la ciudad.

Madrid, "El taller de los Hacedores" es un referente nacional

porque se trata de la primera escuela especializada

donde los profesores enseñan a imprimir en 3D.

Estrenamos una serie fruto de la colaboración

entre la fundación española para la ciencia y la tecnología

y el museo de El Prado.

Una nueva forma de ver arte y ciencia

como dos caras de una misma moneda.

Hoy arrancamos con la obra de Sorolla "Chicos en la playa",

desde la perspectiva de Celia Sánchez Ramos,

profesora e investigadora de la Universidad Complutense de Madrid,

en el área de Ciencias de la visión.

Nuestro primer invitado de hoy está seguro de la importancia

de rescatar a algunos grandes genios olvidados.

Hombres y mujeres que en momentos de la historia

donde era casi un imposible apostar por el talento,

no se conformaron con soñar con que el mundo pudiese mejorar,

con mucho esfuerzo y voluntad, se atrevieron a inventar.

Miguel Delgado es periodista y divulgador,

y en el libro que les presentamos pasa revista a tres historias

que encajan en esta definición.

Hola, ¿qué tal? Hola, encantado.

¿Estás de acuerdo con los que dicen

que nunca hemos sido buenos inventando?

Totalmente en desacuerdo,

creo que hemos creado un complejo de inferioridad

en el que tenemos un poco asumido

que los españoles nos servimos para inventar.

La famosa frase de Unamuno o atribuida a Unamuno.

Sí, es verdad, "que inventen otros".

"Que inventen ellos". Exacto.

Se ha creído que es verdad y que tenemos un problema genético

que nos impide inventar, y no es verdad,

cuando uno mira el período que abarco en el libro,

que es desde mediados del siglo XIX hasta principios del XX,

en España aparecía el mismo número de talentos innatos

que en cualquier país de nuestro entorno, el problema era otro.

El país no estaba como para prestar soporte a estos genios.

Claro, el problema era España, pero no era un problema de talentos.

Fue una época en la que era casi una moda inventar,

la gente se animaba mucho a intentar llevar a la realidad sus sueños.

Sí, es la época, sobre todo de la II Revolución Industrial,

aparece la electricidad,

se aprovecha en todas sus posibilidades,

y en ese momento se vive el periodo de mayor progreso

y mayor invención de la historia en todo el mundo.

Hubo un estudio hace unos años que analizó el número de patentes

teniendo en cuenta la población,

y es el periodo en el que hubo mayor número de inventos.

Por ejemplo, una persona que naciera en 1850 y muriese en 1925,

nace en un mundo en el que la gente se mueve a caballo,

hay una enorme mortalidad, y en 1925 se mueven con automóviles,

está el cine, las ciudades iluminadas por la electricidad.

Nosotros no podemos imaginar ese cambio, en comparación,

nosotros vivimos una etapa mucho más aburrida.

Y este libro, "Inventar en el desierto",

tres historias de genios olvidados,

pasa revista a algunos de estos casos.

Hablamos de hombres que se atrevieron a intentar lo imposible

y que recibieron, casi siempre, mucha incomprensión.

Sí, la mayor parte de las historias que aparecen,

son gente que se movió mucho por sus ideas, por su empeño,

muchas veces, incluso de una manera casi suicida.

Considerados un poco locos, ¿no?

En gran medida sí, porque ni sus contemporáneos

entendían qué era lo que pretendían. Desde luego, estaban a otras cosas.

Pero eran personas con una enorme fe en sí mismos,

y en muchos casos, más movidos por su afán de mejorar a España,

de que lo que ellos hacían estaban convencidos de que, además,

se iba a conseguir que España,

que en ese periodo vive un periodo de decadencia,

pudiese tener un puesto en la escena internacional destacado.

Son historias bastante tristes.

Vamos a repasar a estos grandes nombres.

Mónico Sánchez,

para mí era el más conocido de los científicos que hablas.

Es un hombre muy revolucionario también en su forma de ser.

Sí, hablamos de un personaje en el que su vida es una novela,

es el pequeño de varios hijos,

nace en un pequeño pueblo de Ciudad Real, Piedra Buena.

No puede estudiar, solo hay dinero para pagar los estudios del mayor

y al pequeño ya no le toca.

Es un pueblo en una zona de terratenientes

y ahí lo que había que hacer trabajar las tierras del señorito.

Y sin embargo, es alguien con una enorme fuerza de voluntad...

Autodidacta total, ¿no?

Sí, no sabemos cómo, oye hablar

de la revolución de la electricidad que se está organizando,

viaja a Madrid con un par de zapatos para estudiar Ingeniería eléctrica,

sin haber terminado bachillerato.

Se encuentra la universidad cerrada y estudia a distancia y en inglés.

Nadie sabe cómo logra estudiar en inglés, pero lo hace tan bien,

que los profesores le ofrecen trabajo en Nueva York,

que termine sus estudios y que pueda trabajar allí.

Ni corto ni perezoso, lo hace,

termina sus estudios en la Universidad de Columbia,

empieza a trabajar en empresas de allí,

patenta un aparato portátil de rayos X revolucionario,

que incluso lo exponen en el Madison Square Garden.

Hace una pequeña fortuna, y cuando podía pensar, como otros,

que se podía quedar en Nueva York. Decide volver a su pueblo, ¿no?

Sí, decide volver a España, pero no a Madrid o a Barcelona,

u otra gran ciudad, no, vuelve

y construye una fábrica de aparatos de alta frecuencia en su pueblo,

en Piedra Buena, que ni tenía toma de agua ni electricidad,

y había que construirlo todo desde el principio.

Y vuelve en 1913.

En ese sentido, Mónico Sánchez vio triunfar en parte ese sueño,

porque recuperó parte del dinero invertido.

Eso no le pasó a otra de las figuras que tú recoges en tu libro.

Por ejemplo, aquellos que se empeñaron en participar

en la carrera de construir el submarino perfecto.

Que esto también se convirtió en una grandísima moda.

Sí, es una de las historias más fascinantes

porque hay como una carrera de relevos de la desgracia.

Porque, todos conocemos los nombres de Monturiol y el gran Isaac Peral,

pero antes estuvo Cosme García Sáez. Que es un gran olvidado.

Sí, que se lió la manta a la cabeza y dijo de construir un submarino.

Para que nos hagamos una idea,

la carrera de construir el submarino perfecto

es lo más parecido a la carrera espacial que vivimos en el siglo XX.

Hay un boom por construir submarinos.

¿Y estos no triunfaron?

No triunfaron ninguno, se arruinaron, acabaron amargados,

en el caso de Peral, o Monturiol que acabó arruinando,

además, con imágenes especialmente sangrantes,

Cosme hundió su submarino o su "garcibuzo",

el nombre tan curioso que le puso,

y lo hundió con sus propias manos para evitar que se lo embargaran.

Monturiol vio cómo su "Ictinio" fue convertido en chatarra

y vendido por lotes para pagar las deudas con Hacienda.

Y sabemos cómo acabó Peral,

su Peral, que así se llamaba su submarino,

después de demostrar que funcionaba perfectamente,

fue olvidado por el gobierno

y acabó convertido durante años hasta en letrina.

¿Estos genios en otro país habrían conseguido triunfar?

Por lo menos habrían tenido más oportunidades, porque en otro país,

por supuesto EE.UU. o Alemania,

si el gobierno no hubiese estado interesado,

habría industriales o iniciativa privada,

porque no solo en ese momento España carece de un gobierno

que invierta en investigación.

Ni la imagen que proyecta el propio país, hace que sea poco atractivo.

Exacto, y tampoco teníamos empresarios dispuestos a invertir

en estas investigaciones.

Y hablamos de hombres, pero ¿y mujeres?

¿Había mujeres que lo intentaran?

Yo no he encontrado, pero es uno de los retos que tengo.

Las mujeres tenían un problema,

estoy seguro que había buenos talentos,

pero si los hombres tenían dificultades

para acceder a la educación,

el caso de las mujeres era todavía más sangrante.

Pero, por ejemplo, es muy curioso encontrarse con los textos

de Emilia Pardo Bazán de esa época,

son textos que escribe sobre Peral,

ella era una mujer rica, con una buena situación,

se podía dedicar a esas cosas,

pero tenía un gran interés por la ciencia y la tecnología.

Emilia Pardo tiene un montón de artículos en los que comenta

los descubrimientos de Nikola Tesla, habla de Marconi,

habla de Peral, de los inventores españoles.

Estoy seguro que tiene que haber nombres de mujeres,

pero aparecen más casos curiosos en el siglo XX que en el XIX.

No quiero terminar la entrevista sin que en 20 segundos

nos hables de otro nombre propio, un pionero de la radio,

que creyó que España podría tener algo que decir

en el terreno de la ciencia y la tecnología.

Rápido, 20 segundos. Julio Cervera Baviera,

lo más rápido que se puede decir es que hay muchos investigadores

que están convencidos en que debería ser considerado

como uno de los padres de la radio.

Cuando en 1901 Marconi consiguió transmitir morse

de manera inalámbrica, dos años después Cervera hizo un experimento,

al parecer exitoso, para transmitir la voz

de manera inalámbrica a través del estrecho, desde Gibraltar.

Eso son como 10 años antes de lo que se considera ahora mismo

que es el nacimiento de la radio de verdad,

como la entendemos hoy en día.

Miguel, gracias por haber visitado "La aventura del saber",

porque inventar en el desierto no tuvo mucho reconocimiento,

pero al menos aquí aportamos nuestro granito de arena

para que estos hombres sean recordados como debe ser.

Muchas gracias a vosotros.

El movimiento "Maker" se basa en la reproducción a pequeña escala

a través de la tecnología y sin intermediarios,

se ha extendido como una poderosa red por todo el mundo

hasta alcanzar Madrid.

Los seguidores de este movimiento, conocidos como "makers",

hacedores en español,

ya la han bautizado como III Revolución Industrial.

Hoy visitamos "El taller de los Hacedores",

una escuela dedicada a la divulgación y enseñanza

de la fabricación digital a través del software y la impresión 3D.

Una impresora 3D es una máquina que imprime objetos,

básicamente es capaz de fabricar cualquier forma,

por compleja que sea, por eso es revolucionario.

Ese es el puente definitivo entre la imaginación y el mundo real.

Todo esto empieza a surgir gracias a Internet,

la primera revolución grande de la que podemos hablar

es la revolución de la información y las comunicaciones.

Con las redes y foros, la gente empieza colaborar,

es un poco donde también nace el movimiento Open Source,

que nos damos cuenta que la suma es mejor que la resta.

1 más 1 son 2, y 1 menos 1 es 0.

Hace 30 años que todo esto se inventó,

un señor llamado Charles Hull, de la empresa 3D Systems,

inventó una tecnología que se llamaba Stereolitografía.

Hace unos años se liberaron las patentes de esta tecnología,

y por eso tenemos aquí todo este tinglado.

Estas máquinas, básicamente, se convierten en pequeñas fábricas.

Es una fábrica que tenemos encima de la mesa,

antes hacía falta una nave entera con 20 procesos distintos

de mecanizado, de moldes, etc. Para hacer una pieza,

esto en un solo proceso, hacemos todo eso.

El movimiento "maker" es una continuación

del movimiento Did Yourself, DIY, que nace en los 70 en EE.UU.

Y es que la gente se hace sus propias cosas,

pasamos de comprar cosas a descubrir de nuevo

que hay cierto placer en hacer las uno mismo.

El movimiento "maker" es una continuación de esa historia,

solo que más asociado a las tecnologías digitales,

al control numérico, el control del ordenador.

Son los ordenadores los que controlan las máquinas.

Lo más importante,

toda esta tecnología lo que hace es emponderar al individuo.

Volvemos al poder de la persona.

Y quitamos de por medio todas esas estructuras

que en principio no nos están ayudando.

Hay mucho revuelo con el tema de fabricación de impresoras,

este modelo rápido, pero claro, hace falta aprender el lenguaje.

Damos talleres para gente que no sabe modelar,

el 3D es una cosa compleja, hay que empezar de cero.

Nos hemos dado cuenta que la gente aprende con la experiencia,

así que hemos pensado ofrecer formación de la misma forma

que nos hubiese gustado aprender nosotros.

Nos apasionaba el mundo de la impresión 3D,

le dábabamos vueltas día sí y día también,

así que montamos lo que sabemos que es la primera y única escuela

especializada en impresión 3D.

Además de la escuela, somos un taller

en el que se pueden hacer toda clase de cosas.

El taller principal, el que más salida está teniendo,

es el de modelado e impresión.

Tenemos uno completísimo que es solo de impresión 3D.

Estamos seguros de que la impresión 3D,

con los precios que ya tiene accesibles,

puede llegar a cualquier persona.

Desde un niño que se haga sus juguetes,

que es con quién nos estamos centrando ahora mismo,

no por el juguete en sí, sino por formar a futuros ingenieros,

o un manitas de casa que quiera arreglarse sus tiradores.

Vamos a modelar un objeto.

Tenéis todos delante una pinza de la ropa.

Lo primero que tenemos que saber es que es un objeto real,

eso significa que tenemos que observarlo.

Vamos a utilizar el lenguaje de la perspectiva,

hablamos del lenguaje espacial, de arriba abajo,

de izquierda a derecha, delante y detrás.

Quiero que observemos la pinza, hay que entenderla.

Es un mecanismo simple, tiene un muelle, tiene dos mitades,

por lo que es simétrica.

La técnica que vamos a utilizar para modelar, hay distintas formas,

se llama modelado de subdivisión.

Significa partir de una forma básica en tres dimensiones,

en este caso va a ser un rectángulo,

que es la forma general en la que encajaría la pinza.

Y vamos a ir subdividiendo la geometría,

para ir poco a poco describiendo la forma de la pinza.

Ahora coges las pinzas, cortas ahí,

se puede sacar el rollo por esta lengüeta.

Eso es. Le quitas el tubito.

Y ya sacamos el rollo de aquí y lo dejamos a un lado.

Lo primero es el alto de capa.

Esto lo que hace es coger el diseño y reproducirlo en capas.

Reproduce una a una para dar más detalles,

las capas van a ser muy finas

y va ser una pieza con mucha definición.

Lo utilizo como una herramienta que me ayuda a diseñar proyectos,

presentarlos y generar prototipos.

Creo que en un futuro seguro lo utilizaré para muchas más cosas,

porque es una herramienta muy útil para todo.

El objeto no pasa por toda esa cadena de producción,

sino que es el propio consumidor el que lo inventa,

lo genera y lo consume.

Me parece una revolución.

Primero se plantea la necesidad, una cosa que hace falta,

y luego esa idea se plasma en un boceto, coges un papel,

te haces un esquema para plantear las necesidades del objeto,

y de ahí pasamos al ordenador a modelarlo.

En el ordenador tienes un modelo tridimensional

que describe perfectamente lo que luego será el objeto real,

pasa después a un software de control de la impresora,

es como un loncheador, por así decirlo,

que coge el objetivo por capas en un grosor determinado.

Las máquinas de las que hablamos, generalmente,

en este movimiento "maker" se llaman máquinas FDM.

Pero hay mucha tecnología,

y dentro de esta misma tecnología hay un montón de materiales.

Está el plástico ABS, que es el que proviene del petróleo,

pero reutilizable. Lo podemos reutilizar infinitas veces,

sin que pierda propiedades.

Luego tenemos PLA, que es ácido poliláctico,

viene del almidón de maíz o almidón de patatas.

También tenemos madera, bueno,

filamentos de DM con carga de polimero de plástico

que produce piezas como de madera, y son lijables, pintables,

barnizables, etc. Han sacado fibra de carbono,

también una especie de piedra arenisca,

que utilizan mucho los arquitectos para hacer maquetas de arquitectura.

Unos chavales de Massachusetts han desarrollado un plástico

que conduce electricidad.

Nuestro compañero Ignacio García, de Recreus,

fabrica un filamento elástico

con el que se puede fabricar calzados y complementos de moda,

moldes para comida, infinitas cosas.

Aplicaciones, imagínate, son infinitas.

Se utiliza en ingeniería, medicina,

este año, una empresa llamada Organobo,

va a sacar al mercado el primer hígado en impresión 3D

con células madre de tu propio cuerpo.

Comida, moda, hay montón de diseñadores de moda

que ya están haciendo vestidos, calzado, joyas.

Hay otra empresa que va sacar un filete de ternera impreso en 3D

con todo lujo de detalles, vasos sanguíneos, grasa, tendones.

Va a afectar y a la fabricación, evidentemente, hay muchas cosas

que se van a seguir fabricando con los procesos habituales,

pero depende de cómo lo pensemos,

porque esto lo que hace desde localizar la fabricación,

con lo cual, es una forma mucho más eficiente de producción.

La impresión 3D, no requiere moldes, ni mecanizados,

puede reproducir cualquier forma, pero, sin embargo,

no se atiene a las leyes de escala,

me cuesta lo mismo imprimir la primera gafa de sol

que la número 1000. Pero tiene una ventaja,

es que puedo hacer interacciones entre la primera y la última,

y que todas y cada una de ellas pueden ser distinta a la anterior

sin coste añadido.

Nos interesa cambiar el mundo,

y esta tecnología provee el medio para hacerlo.

De ahí ha surgido el empezar a trabajar con niños,

si le explico a un niño,

que es libre de imaginar y puede crear lo que le dé la gana,

ahí creo que estamos realmente cambiando algo.

Sin educación no va a haber revolución.

Empecé haciendo un pequeño taller en mi garaje, me hacía muebles,

una banqueta o alguna cosilla, sobre todo madera,

y me metí también en el metal,

y esto es un mundo de posibilidades nuevo,

porque ya no es un taller, sino una pequeña fábrica en tu casa.

Es otro terreno más al que acogerme, ya que me gusta la madera

y el metal, por qué no el plástico,

porque puedes crear cualquier forma y sacarla en producto físico.

Estuve mirando para comprarme una,

pero primero tienes que aprender a diseñar.

En Internet hay un repositorio, y te puedes bajar lo que quieras,

pero realmente, si es para ti y lo utilizas a nivel personal,

a lo mejor esa pieza no la ha creado nadie

o no se ha planteado crearla, así que, si sabes diseñarla,

no tienes fin o límites.

Todo lo que te imagines, es todo lo que puede llegar a imprimir.

Las reproducciones que se monta la gente por su cuenta en casa,

no dan la calidad de las comerciales.

Las comerciales te la llevas a casa, las pone en la mesa,

y en media hora estás imprimiendo un objeto

y con una calidad estupenda.

Estas máquinas, en el sector doméstico, llevan muy poco años.

Estamos empezando y todavía quedan cosas por pulir,

entre ellos la velocidad.

Necesitan un pequeño mantenimiento pero es muy sencillo,

porque todo es muy mecánico y muy previsible.

Estas máquinas son capaces de crear un objeto dentro de otro,

por ejemplo, puedo hacer un silbato y que salga ya con la bola adentro.

Y es gracias a que va creando los objetos por capas.

Hace el suelo y va levantando las paredes de ese silbato,

y a la vez, ya dentro, está fabricando por capas la bolita.

Gracias a eso, podemos hacer cosas

que hasta la invención de esta tecnología,

éramos incapaces de fabricar, por ejemplo, cadenas ensambladas,

rodamientos, mecanismos sencillos

que ya salen directamente impresos desde la máquina.

Como escuela, tenemos distintas representaciones

de distintas marcas de impresoras.

Uno de los más interesantes que tenemos ahora es esta nueva máquina,

que se llama Witbox.

Es una impresora basada en tecnología reprad,

Aquí tenemos otra máquina que es reprad,

"reprad" significa reproducción rápida

y es un proyecto que proviene de la Universidad de Inglaterra.

A un profesor se le ocurrió una idea,

¿qué pasa si fabricamos una máquina capaz de auto fabricarse,

imprimirse a sí misma?

Estas tres máquinas que tenemos aquí están basadas en esa tecnología,

es una tecnología Open Source, todos los planos de estas máquinas

están libres y los puedes descargar de Internet,

y si tienes los medios, puedes fabricarte la máquina.

Lo bueno de esta máquina es que está súper bien fabricada,

es muy precisa y tiene un área de impresión muy grande.

Podemos imprimir objetos bastante grandes.

En el futuro hay quien vaticina que de aquí a cinco o 10 años,

va a haber impresoras en todas las casas,

y volveremos a tener capacidad para crear nuestros objetos.

Hola. Tal y como anunciamos el lunes pasado,

invitamos al autor de este libro, "El regreso de El Lobo",

del periodista de investigación especializado en terrorismo,

que fuera en tiempos profesor de la Universidad San Pablo CEU,

Fernando Rueda.

Ahora, supongo, no tienes tiempo para dedicarte a la docencia.

Claro que sí. Es fantasioso,

ahora estoy en el centro Universitario Villanueva

y al menos, aunque son tres horas, a la semana, es algo que tengo.

No pierdes el contacto con los alumnos, ¿no?

¿Te resulta gratificante?

Es súper gratificante, luego, también es muy duro,

porque yo llevo dando clases veintitantos años,

cuando empecé, tenía 26 o 27 y mis alumnos tenían 20.

Ahora he superado los 50 y mis alumnos siguen teniendo 20.

Esta es tu segunda novela, estamos hablando hace un momento

que habías escrito otra novela de espías que se publicó

en "Martínez Roca",

"La voz del pasado" y que tenía como protagonista un espía.

Era una novela que partía de la guerra civil española

para crear un entramado familiar porque los espías

normalmente son generaciones que,

una vez que entran en servicio secreto, después van los hijos,

después van los nietos...

Entonces es muy fácil descubrir a los agentes secretos.

Sí, pero si la familia mantiene la precaución, no te suelen decir

mi padre trabaja en el servicio secreto.

Claro. Pero quiero decir, si se publica algo sobre una persona

los hijos ya están al descubierto.

Pasan de unos a otros, sobre todo por un tema de confianza.

En el servicio secreto es muy importante tener personas

con garantías que no te vayan a traicionar.

Y una de esas garantías es ser familiar,

no sé si acertada o equivocadamente, de un miembro del centro.

¿Tú cómo te dedicaste al periodismo de investigación y especializada

en terrorismo? En principio no parece como la solución más fácil.

Básicamente lo que yo quería hacer periodismo de investigación

y había una cosa que me gustó mucho, los libros de Graham Greene,

de John Le Carré.

En un momento de los años 80 en los cuales de todos los temas

de inteligencia no se podía hablar de ellos, veníamos de una dictadura.

Entonces, poco a poco fui entrando.

Ya va por los 30 años y ya he tratado tantos temas de espías,

no solamente de España sino de otros países,

que digamos que estoy en mi salsa.

¿No has tenido nunca miedo?

Creo recordar que había un libro que se llamaba

"Por qué nos da miedo el Cesid".

¿No has tenido nunca miedo a descubrir cosas...?

Nunca he tenido la sensación de que el servicio secreto

haya intentado acabar conmigo, además estoy seguro de que no

porque tienen cosas más importantes que hacer.

Lo que pasa es que cuando el periodista se mete

en terrenos complicados, entre los que ellos consideran secretos,

tienes trato con fuentes que ellos no identifican,

entonces sí que se activa la maquinaria y lo que hacen

es seguirte, vigilarte, controlarte, entrar en tu ordenador, es decir,

todas esas cosas sí que las he padecido y las he sufrido

con varios directores.

Pero la verdad que miedo, tengo que decir a su favor, nunca.

¿Eres amigo de Mikel Lejarza,

del personaje y de la persona que hay detrás del personaje?

Sí, soy uno de sus amigos y estoy absolutamente encantado.

Yo le conocí hace 10 o 12 años.

Me lo presentó otro periodista de investigación, Manuel Cerdán,

y desde entonces hemos mantenido una relación.

Una de esas relaciones que muchas veces no vas buscando

tanto la información secreta como, con dos buenos puros,

hablar de la vida y hablar de los sentimientos.

Eso es lo que lleva de alguna forma a que Mikel Lejarza

sea el protagonista de mi novela.

No son tantas las aventuras que él ha protagonizado

sino es un poco la persona, la soledad de la persona,

es un poco que alguien se mete muy joven en un mundo de tradiciones.

Pero hablemos un poco general de la vida de Mikel Lejarza

para ponernos en situación.

Mikel en 1973 es captado por el servicio secreto

para infiltrarse en ETA.

Es un candidato perfecto puesto que es vasco, joven

y tiene algunos amigos en el entorno de la banda terrorista.

Le meten con tanto éxito que en 1975 gracias a él

consiguen detener más de 200 terroristas

y desmantelan todos los pisos que tenían dentro de España.

Después de eso le hacen una operación de cirugía estética

y otras cosas, no solamente es la cara, sino que si estás delgado,

gordo, si tienes barba, te la quitan.

A partir de ahí él vuelve a la lucha contra ETA

y está durante muchos años señalando terroristas,

codeándose con ellos sin que vuelvan a saber

que es Mikel Lejarza porque no le identifican.

Y luego, qué es lo que la gente desconoce,

Mikel hasta ahora, que han pasado 40 años, sigue trabajando para el CNI,

es el agente más antiguo que tiene el CNI,

infiltrándose en otros grupos terroristas.

Gracias a él se pudo acabar con Terra Lliure,

se ha metido en tráfico de dinero,

en mafias, ha estado absolutamente en todos.

40 años infiltrándose y soportando esa doble vida

que es que eres amigo de tus enemigos y eres enemigo,

que es lo más grave, de tus amigos.

En el libro le metes en Al Qaeda, ¿ha estado?

Él ha tenido, que yo sepa, porque Mikel no cuenta sus cosas,

como es lógico, porque está sometido al secreto,

pero él ha tenido algunos escarceos. Pero la novela es ficción.

O sea, el mérito de la novela es que te lo crees.

Yo me lo creí y de hecho, cuando el lunes recomendamos el libro,

pensábamos que teníamos que preguntarte si esto es verdad,

hasta donde llega la ficción y acaba la realidad.

Esto es ficción.

Hace tres años me plantee una pregunta, "¿es posible infiltrar

a un occidental en Al Qaeda?"

Algo que todo el mundo decía que es imposible.

Un día comiendo con él me cuenta que tengo delante al protagonista

de la novela, un protagonista con aristas, con sentimientos,

alguien que a veces ha dudado incluso quien era él mismo.

Fíjate, yo empiezo a escribir la novela y me doy cuenta

que el personaje es tan complicado te recurro a un psicólogo clínico,

Carlos Ramos.

No lo sabía, pero mira,

una de las preguntas que te tenía preparada dice:

"Si lo que pretendes con la novela es interesar al lector diría que sí,

que mucho, que a mí me interesaba hasta el punto de no poder dejar

de leerla pero me da la impresión de que el libro va más allá

del puro entretenimiento, ¿has estudiado psicología?"

Yo no he estudiado pero ya habiendo empezado a escribir la novela

me doy cuenta que a pesar de todos los ratos que he pasado con Mikel,

yo no lo conozco, no conozco sus reacciones.

Entonces hablo con el psicólogo clínico,

que además nos escribíamos correos y era muy cómodo

porque contestábamos a la hora que pudiésemos,

y él me explicó cuáles eran los comportamientos.

Fue el primero que me habló de disociación,

que es algo que tienen muchas personas,

que de tanto vivir con una doble identidad al final

tienen que separar en el cerebro una parte que es su auténtica

personalidad y otra que es la personalidad que están adaptando.

Eso le lleva a sufrimientos físicos, dolor de estómago por la tensión,

por los nervios.

Yo le preguntaba si es verdad que son unos ligones,

porque todos conocemos a James Bond,

y él me decía que tenía algún fundamento psiquiátrico real

porque son personas despegadas, que no terminan de darse,

es decir, representan un perfil de esos que son muy atractivos

para el otro sexo.

También es verdad que como James Bond

y otros tantos espías son un desastre en su vida íntima

porque conllevar tanta tensión con una vida estable es muy complicado.

Uno de los personajes que a veces me recordaba del personaje

de "Homeland".

No es que tenga mucho que ver pero psicológicamente

sí que le encontraba parecido.

Sí, "Homeland" es una serie que me encantaba.

De alguna forma el reto de esta novela que yo he perseguido

tenía un aire a "Homeland", ¿es posible infiltrarlo?

Ese "es posible" es porque normalmente esta novela arranca

de una situación muy convulsa, el 11 S.

Tras el 11 S la CIA y el FBI se vuelven absolutamente caóticos

y se dan cuenta de que se han equivocado

porque han puesto tanto empeño en los satélites que olvidaron

el espionaje del hombre contra el hombre

y se dan cuenta de que la única forma de combatir

a un grupo terrorista que se comunica por palomas mensajeras

es con infiltrados y que no tienen.

Lo primero que se dan cuenta es que no pueden filtrar

a sus agentes altos y rubios porque los detectarían

y hay una pelea por conseguir infiltrarlo.

Ellos llegan a la conclusión de que lo mejor es coger árabes

y meterlos dentro.

Yo en la novela intento demostrar que se pueden

infiltrar occidentales, siempre y cuando tengan determinadas

características que no vamos a contar.

De hecho no hace mucho hemos tenido noticia de chicas españolas

que iban a un Estado islámico,

también el inglés que aparece en las tétricas imágenes de internet.

Es verdad que hay un reclutamiento muy importante de gente

que tiene pasaporte en Europa o en occidente.

Tienen una libertad de movimiento que no gozan los residentes

en Arabia Saudí y los países de la zona.

Para ellos es muy importante,

no solamente en este caso para combatir en Siria,

sino para cometer atentados en occidente.

Por eso, de alguna forma, adquiere importancia la figura

de Mikel Lejarta como parte de Al Qaeda

porque tiene un pasaporte europeo y de hecho pueden intentar

mandarlo a EE.UU. a cometer un nuevo atentado.

Fernando, ha sido un verdadero placer

y un rato de charla extraordinario este que hemos tenido.

Muchísimas gracias por este y por los anteriores libros.

Recomendamos vivamente la lectura de "El regreso de El Lobo"

y esperamos verte muy pronto en el programa hablando

de otras cosas que quieras,

algunos ensayos que estés preparando sobre el tema del servicio secreto,

que es tu especialidad. Encantado, se me ha hecho cortísimo.

Seguimos con la digitalización del día, un nuevo capítulo

de la serie "El bosque protector.

Repoblaciones productoras. El bosque artificial".

El paso ininterrumpido de civilizaciones

por la península ibérica acarreó, además de avances técnicos

y culturales, el comienzo de la regresión del bosque peninsular,

muchas veces de forma vertiginosa.

Un ritmo frenético de talas y desembosques se apoderó

de los montes que rodeaban pueblos y ciudades.

Y lo que antes era un manto continuo de árboles y se convirtió

en interminables campos de cultivo y pastos para el incipiente ganado.

Además la explotación minera requería ingentes

cantidades de madera.

La leña y el carbón vegetal eran utilizados como los únicos

combustibles y el desarrollo urbano de las ciudades se realizó

a expensas del bosque.

Por si esto fuera poco, la ganadería también necesitaba

de los originales territorios del bosque para su expansión

y mantenimiento.

La mesta y sus millones de cabezas de ganado lanar dejaron,

durante más de 500 años, una profunda herida en los montes.

Definir tu "PLE", definir tu entorno personal de aprendizaje

es pensar cómo uno aprende.

Pensar cómo aprendes significa,

nada más y nada menos que reflexionar de dónde adquieres

la información, el conocimiento, cómo transformas ese conocimiento

y con quien adquieres ese conocimiento,

cuál es tu red de personas con las que estás aprendiendo.

Por tanto, definir nuestro "PLE"

es tomar conciencia de nuestro proceso de aprendizaje.

Hablamos ahora de arte y ciencia, dos mundos que se convierten

uno gracias a una serie de reportajes que nacen

de la colaboración entre la FECYT y el museo del Prado.

El director general de la fundación española para la ciencia

y la tecnología, José Ignacio Fernández Vera,

nos va a presentar esta serie de reportajes.

Buenos días.

Hablamos de seis reportajes que sé que a la gente le va a sorprender.

Vamos a empezar explicando cuál es el denominador común.

La razón que motiva estos reportajes es la necesidad de unir una parte

de la expresión humana que busca la comunicación y la expresividad,

que es el arte,

con otra que realmente ha venido siendo más oculta, la ciencia.

La ciencia es descubrir cosas que la humanidad no conoce

para poderlas utilizar, y por tanto, comunicar.

Lo que hemos hecho es intentar juntar en una serie

de seis programas a un científico muy reconocible

con una obra de arte del museo del Prado.

Al efecto de que sea el vehículo óptimo de trasmisión

de ese conocimiento y esa cultura.

Nos enseña a mirar a través de sus ojos de científico una obra.

Y trasmite la importancia que tiene para él la carrera

y el desarrollo de su temática expresada en un cuadro

o en una escultura.

¿Cuál ha sido el perfil de esos científicos?

Hablamos de seis personas de gran renombre.

Claro, en problema que teníamos cuando nos pusimos a elaborar

este programa es que corríamos el riesgo de que la obra de arte

fuera más reconocible que la persona que estaba explicando

lo que ella hacía.

No se trata tanto de explicar el cuadro,

se trata de explicar el trabajo de una persona.

Teníamos la intención y teníamos el objetivo de conseguir

que el científico fuera al menos tan reconocible.

Como sabes en España existe una muy buena apreciación

de la ciencia y en muchas ocasiones un cierto desconocimiento

de sus científicos más importantes.

Siendo esto cierto también hay científicos muy reconocibles

y tuvimos que buscar de entre ellos aquellos que realmente

estuviesen dispuestos a aceptar el reto.

La idea es que delante de un cuadro se ponga un científico

que la sociedad acepte como alguien relacionado

con el conocimiento científico y les cuente su carrera profesional

a través del cuadro.

Y tenemos, por ejemplo, a Mariano Barbacid.

Sí, que trabaja en investigación oncológica.

Referente mundial, fue uno de los primeros científicos

del mundo que trató de demostrar que el cáncer es una enfermedad

genética, no congénita, en el 82, lo hizo fuera de España

y ha trabajado durante muchísimos años en el centro nacional

de investigaciones ecológicas,

centro que puso en el máximo nivel internacional.

Tenemos a Juan Luis Arsuaga,

un paleontólogo que es una persona muy reconocida,

es el que ha seleccionado una obra distinta a una obra pictórica.

Tenemos a Avelino Corma, premio Príncipe de Asturias

y posiblemente el científico más prestigioso que hoy por hoy

está trabajando en España, trabaja en Catalysis,

en relación con mejora y optimización del combustible

en hidrocarburos.

Tenemos a Celia Sánchez Ramos que trabaja en visión.

Especialista en el campo de la salud visual.

Exacto. Además es muy interesante porque el año que viene,

además tiene que ver con el cuadro que ha seleccionado,

ha sido seleccionado por las Naciones Unidas

como el año de la luz,

y Celia Sánchez Ramos va a explicar el desarrollo de la luz.

Está Luis Serrano, biología sintética.

María Blasco, que trabaja en cáncer y envejecimiento,

que son dos de los motivos más importantes de la investigación

que ella desarrolla.

Muchas veces los científicos son excepcionalmente respetuosos

y tienen miedo de meterse en un campo que no es el suyo,

no sé si has tenido esa sensación a la hora de entrar en contacto

con ellos, cuando les dices que queréis que elijan una obra de arte,

¿se mostraron reticentes?

El científico es muy reticente porque es muy riguroso

y lo que nosotros hemos querido trasmitir desde el principio

no se trata de que hables de la importancia pictórica

o escultórica de lo que vas a ver.

Queremos que hables de tu trabajo a través de esta obra.

Una vez que lo entendieron aceptaron inmediatamente porque realmente

para cualquier ciudadano explicar lo que él hace,

con la pasión que lo hace,

delante de una obra del museo del Prado fue maravilloso.

No tuvimos ningún problema en que aceptasen ese reto.

Lo hicieron los seis y los seis estuvieron encantados.

¿Ellos mismos son los que han elegido la obra?

¿Tenían libertad para dar un paseo por museo?

Exacto, debido a que esta iniciativa es muy pionera

intentamos facilitarlo, pero no hizo falta,

ellos sabían el cuadro que querían comentar

porque se veían perfectamente representados.

Como nos pasa a todos cuando vamos por la pinacoteca nacional,

cuando vas al Prado cada uno tiene su favorito

porque representa un mensaje que quieres trasmitir.

Ellos lo seleccionaron y lo hicieron de una forma fácil

y para ellos fue muy sencillo.

Realmente las grabaciones fueron casi coser y cantar.

Fueron muy rápidas aunque realmente en el momento

en que lo hicieron tampoco podían estar mucho tiempo

porque el museo nunca descansa.

Además del gran trabajo y la gran colaboración

que tuvimos ellos lo hicieron muy sencillo.

¿Cómo es trabajar cerca de estas obras de arte?

Supongo que a la hora de establecer este contacto

con el museo del Prado hay que poner varias cosas por delante.

Hay que tener claro que hablamos de grandes profesionales

y de grandes joyas de la historia del arte.

El museo del Prado siempre es un museo,

la pinacoteca más importante del mundo,

y es un museo que siempre acepta proyectos basados en el rigor

y con un objetivo que de alguna forma trasciende

su propia expresión y realmente cuando se lo comentamos,

lo elaboramos y lo trabajamos con ellos se mostraron tremendamente

colaborativos y colaboradores para el desarrollo de esta iniciativa.

Ha sido maravilloso trabajar allí y realmente los científicos

nos han dado las gracias y nosotros queremos agradecer todo el trabajo.

A lo largo de las próximas seis semanas vamos

a ir viendo cada uno de estos capítulos.

Hoy vamos a ver el primer pero te quiero pedir que nos digas

cuál ha sido tu obra favorita.

Cuando viste qué había elegido cada uno de estos científicos,

¿cuál dijiste, esta también lo hubiese elegido yo?

Si tuviese que hablar temáticamente de lo que ellos hablan,

por supuesto que hubiera elegido las que han elegido ellos.

Permíteme que lo diga yo por no mediatizar a nadie

cuál es el que más se ajusta.

Yo creo que los científicos han hecho un trabajo muy interesante

de selección de en qué obras se ven más representados

y también es verdad que lo que ellos van a contar, en muy poco tiempo,

no es la historia de la ciencia,

es la historia de su vida como científicos.

Ellos van a contar por qué se hicieron científicos

a través de un cuadro.

Y cuáles son las ventajas y cuáles son los beneficios

que la sociedad ha obtenido a través de sus descubrimientos

a través de ese cuadro,

por tanto creo que elegir una haría un flaco favor al programa.

Bueno, pues vamos a ver el primer capítulo.

Gracias por haber venido a presentarnos la serie

y vamos a verlo para que la gente sepa exactamente

cómo se puede acercar la ciencia a través del arte.

Muchas gracias, María.

La primera entrega de la serie "Arte y ciencia".

Una experta en el campo de la prevención de la salud visual

nos invita a descubrir una obra de Joaquín Sorolla.

Celia Sánchez Ramos nos propone mirar "Chicos en la playa"

para hablar de la luz y sus efectos.

Soy Celia Sánchez Ramos,

profesora e investigadora de la Universidad Complutense de Madrid

en el área de ciencias de la visión.

Llevo 30 años trabajando en el campo de la neuro-degeneración,

prevención y protección de la salud visual.

La luz, la óptica y todo lo que rodea la manera

en que percibimos el mundo a través de nuestros ojos

ha sido el centro de todas mis investigaciones.

Con ellas quiero promover y mejorar el cuidado de la vista.

Para hablar de luz nada mejor que mirar un cuadro de Sorolla,

el pintor que mejor ha sabido captarla,

por eso estamos hoy en el museo del Prado.

"Chicos en la playa" es un cuadro de 1910,

un óleo sobre lienzo obra del pintor español Joaquín Sorolla

que retrata a tres niños desnudos tendidos boca abajo

en la orilla de una playa en la costa de Valencia, su ciudad natal.

Se trata de una de las obras con las que el artista alcanzó

mayor reconocimiento y popularidad a nivel internacional.

He elegido este cuadro porque me da pie para hablar de la luz

y de cómo lo percibimos los humanos.

En cada pincelada Sorolla consigue con sus colores brillantes

trasmitir libertad, trasmitir energía

y consigue transmitir espontaneidad.

Me maravilla la destreza del pintor para plasmar las sombras

del sol en estas manchas violaceas, cómo capta los rayos del sol,

cómo capta por otra parte los reflejos de los cuerpos

de los niños y las sombras propias de los niños.

Creo que consiguió transmitir lo que pretendía,

los efectos de la luz en su obra.

Una obra que se consideró impresionista, postimpresionista

o luminista, como a él le gustaba definirse.

Es realmente un genio de la luz.

La belleza de este cuadro, en mi opinión,

radica en la representación y la interpretación que Sorolla

hace de la luz. Algo que nos interesa todos los que nos dedicamos

a la óptica y a la visión.

Él es consciente de la importancia de la luz y es posible

que este óleo intérprete de una forma bastante realista

la luz que había en esos momentos.

Ahora bien, al mismo tiempo Sorolla aplica

una mirada exagerada de los contrastes,

también utiliza de manera muy viva los colores,

con qué intención, con la intención de dar

o promover alegría a la escena.

Se aproxima más a una interpretación artística

que a una representación de la realidad.

Además Sorolla utiliza pinceladas de blanco como un truco

para simular el efecto de los rayos en la piel mojada de los niños.

También el uso maestro de la luz y del color permite destacar

en un primer plano al niño rubio con la piel más clara

con el codo apoyado y donde están en un segundo plano

los niños más morenos.

Además están difuminados con objeto de que la escena

tenga mayor profundidad.

En la época en la que se pintó esta obra no existían

los conocimientos de los efectos dañinos que la radiación solar

podía producir en la piel o en los ojos.

Hoy en día esta escena que vemos nos la imaginaríamos

con estos mismos niños pero con protección cutánea y, desde luego,

con gafas de sol.

Hay que saber que la exposición excesiva a la luz solar

puede producir patologías oftálmicas tales como queratitis,

inflamación de la córnea, o cataratas dentro del cristalino,

o daños en el fondo del ojo,

que son procesos de degeneración macular irreversible casi siempre.

Mi trabajo se centraba en encontrar soluciones para preservar

la salud visual en oficios o deporte mediante gafas

de protección y de prevención.

Actualmente trabajamos en el desarrollo de lentes oftálmicas

y lentes de contacto que permiten,

no solo corregir o compensar los errores de refracción,

miopía, hipermetropía o astigmatismo,

sino también utilizarlas como soporte para conseguir

absorber la radiación nociva y de esa manera preservar

al sistema de la degeneración macular asociada a la edad,

que es la primera causa de ceguera en el mundo desarrollado.

"Chicos en la playa" es una de las mejores obras del pintor Sorolla.

Un auténtico maestro de la representación de la luz

y del color y que utilizó los avances científicos de la época

para la fabricación de pigmentos y de técnicas para reflejar

de una forma muy particular e interpretar la alegría de la vida.

Hoy podemos estudiar mejor como percibimos y como nos afectan

los rayos solares a nuestros ojos, pero algo más y mejor,

podemos conocer como preservarlos, disfrutando de la luz

pero consiguiendo ver durante toda nuestra vida.

Escribir para jóvenes libros que todo el mundo acepte leer

con gusto es una tarea difícil al alcance de muy pocos.

Lo logró sin duda Lucy Maud Montgomery,

la famosa autora de "Ana de las Tejas Verdes",

un clásico de la literatura juvenil de todos los tiempos,

por lo menos desde que se publicó.

Y lo logró de nuevo con la serie de Emily,

cuya publicación ha iniciado ahora la editorial "Toro mítico"

con este volumen "Emily la de Luna Nueva".

Se trata de la historia de una huérfana que se traslada

a vivir con su tía, una persona rígida con la que no congenia.

Sin embargo a consecuencia su nueva vida conoce a otros niños

con los que se divierte y crece porque cada uno de ellos

tiene un talento especial.

El planteamiento es clásico,

como algo que parece muy malo deja de serlo poco a poco

y puede descubrirnos algo muy bueno que desconocíamos si somos capaces

de afrontar las dificultades con la actitud correcta.

El libro está basado en las experiencias de su propia infancia

y resulta verdaderamente una delicia.

Recuerden, "Emily la de Luna Nueva" de Lucy Maud Montgomery,

recientemente publicada por "Toro mítico".

Con la recomendación de lectura nos marchamos por hoy,

mañana volvemos con un programa en el que hablaremos de arte

y poesía visual y de historia.

Recibiremos la visita de una compañera de RNE

que cada semana trata de animar a los niños a descubrir

todo lo bueno que la cultura puede ofrecer.

La cita, con ella y con ustedes,

como cada día, a partir de las 10:00 en "La aventura del saber".

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La aventura del saber - 24/09/14

24 sep 2014

Veremos los reportajes "Los hacedores" y "Museo del Prado:  Chicos en la playa". Además, entrevistaremos a Miguel Ángel Delgado, periodista y escritor, y a José Ignacio Fernández Vera, Director General de la FECYT.

 

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