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Para todos los públicos La aventura del saber - 24/01/19 - ver ahora
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Hola. Buenos días a todos.

Acabamos la semana de "La aventura del saber"

con César Rendueles en nuestro taller de ciudadanía

para hablar con él de moral cívica,

de confianza en las instituciones democráticas.

Lo haremos todavía a partir de su ensayo,

"Capitalismo canalla",

que venimos releyendo con mucho interés

desde hace ya algún tiempo.

Recordemos que tiene, además, dos ensayos

que tratan temas de gran actualidad

y están traducidos a varios idiomas,

"Sociofobia" y "En bruto",

de los que también hablaremos en alguna ocasión.

En la segunda parte del programa

en el estudio contaremos con la presencia

del escritor Jesús Ferrero

que acaba de ganar el premio de novela Café Gijón 2018

con "Las abismales"

que ha publicado la editorial Siruela

en su colección Nuevos Tiempos.

Recordemos que desde "Bélver Yin", su brillante primera novela,

ha mantenido a lectores y crítica pendientes de sus narraciones,

ensayos y poesía,

que ha merecido y obtenido un sinfín de premios

y que se ha traducido a un montón de idiomas.

Por ejemplo,

logró el premio Anagrama de ensayo en 2009

con "Las experiencias del deseo: Eros y Misos".

Hoy también viajaremos hasta una pequeña isla de Croacia

para conocer su rico patrimonio histórico

y el trabajo de un joven escultor

cuya pasión es convertir piedras en arte.

Hoy veremos el documental ganador de la última edición

del proyecto internacional Interrives.

Y en el Boek Visual paseamos por Santiago de Chile.

Damos una larga caminata con Patricio M. Lueiza

viendo su ensayo fotográfico "Ecos de un día cualquiera".

Abrimos nuestro taller de ciudadanía

de nuevo con César Rendueles,

profesor del departamento de Teoría Sociológica

de la facultad de Sociología y Ciencias Políticas

de la Universidad Complutense de Madrid

y ensayista autor de "Sociofobia", "En bruto", "Los bienes comunes"

y "Capitalismo canalla"

entre otros escritos de carácter más académico.

Bienvenido. ¿Qué tal, César? Muy bien. Muchas gracias.

¿Cómo han ido los exámenes?

Bien, bien, sí.

No soy muy duro.

¿No has sido muy duro? No, no.

Bueno, vamos a ver.

Empecemos por robots.

Ahora se habla de robots,

de cómo se está automatizando la vida social humana

en algunos trabajos,

cómo eso va a influir en nuestra vida futura, ¿no?

¿Tú crees que por fin

dejaremos de hacer trabajos que no nos gustan?

Repetitivos...

Inhumanos entre comillas.

Bueno, yo lo primero que diría

es que siempre ha existido la tendencia a la automatización

y ha sido una amenaza

que se ha cernido sobre los trabajadores.

El tener que luchar contra robots que hacían su antiguo trabajo.

Pero, la verdad, el robot más barato siempre ha sido el ser humano.

El robot más barato

siempre han sido los trabajadores mal pagados

y a día de hoy sigue pasando.

Donde hay un trabajador precario que pueda hacer ese trabajo

ninguna empresa va a recurrir a un robot.

Así que yo diría más bien

que deberíamos dejar de hacer trabajos inhumanos y repetitivos,

pero no necesitamos robots para hacerlos por nosotros.

Lo que tenemos que hacer es ponernos de acuerdo

para dejar de hacerlos, ¿no?

Pero ¿no son a veces necesarios?

¿No estás obligado a hacer determinadas cosas

para sobrevivir y para subsistir?

Sí, por supuesto.

Pero también podemos intentar eso, ¿no?

Llegar a acuerdos

para que en ese proceso no prime el beneficio de unos pocos

y sí el bienestar de muchos.

Seguro que hay tareas desagradables que vamos a seguir haciendo

y tendremos que repartirlas,

pero hay otras muchas tareas completamente absurdas

que tienen solo que ver con el beneficio privado.

¿Dirías que hay grupos humanos que sufren

si ven a los demás disfrutando?

Quiero decir, en teoría, la automatización,

todo este proceso desde la Revolución Industrial

debería haber ayudado a la liberación

de las tareas más penosas, ¿no?

Sí.

Lo que pasa

es que esas tareas tan penosas las seguimos haciendo

porque hay gente que se beneficia en términos económicos, ¿no?

Sí es verdad que hay gente que disfruta

u obtiene cierto gozo

al ver a otras personas con tareas muy penosas.

No obstante, no creo

que sea característica intrínseca del ser humano ni mucho menos.

Esperemos que no, ¿no? Pasa la contrario también, ¿no?

Nos regocijamos viendo a los demás disfrutar.

Yo diría más bien que es lo normal.

Yo diría que es lo normal.

Ese pesimismo antropológico siempre acaba legitimando

y justificando a los que mejor están

y sacan beneficio de ese sistema, ¿no?

Yo no creo en ese pesimismo antropológico.

Bueno, menos mal.

¿Crees que cuando uno tiene que hacer un trabajo

y tiene que contar con los demás

tiene que aprovecharse de los demás?

No, en absoluto.

Hay muchos trabajos en los que pasa todo lo contrario.

Hay dinámica...

Sin una dinámica cooperativa no se pueden hacer.

De hecho una cosa que pasa en centros de trabajo y empresas

es que cuando los empleadores ponen códigos estrictos

de cómo se deben hacer las cosas

las cosas no funcionan.

Y, por eso, una manera muy eficaz

de boicotear el trabajo en una empresa o centro de trabajo

es seguir al pie de la letra los códigos

porque se van generando cooperaciones informales

que son las que sostienen esos procesos de trabajo.

Todos lo conocemos.

En cualquier empresa en que haya trabajado pasa eso.

Si sigues al pie de la letra lo que te dicen,

casi siempre todo se desmorona.

Hay mucha cooperación informal,

muchos interés por tu trabajo, por hacer las cosas bien,

que está ahí en juego, ¿no?

Así que yo creo que no.

Esa cooperación forma también parte de nosotros.

También el egoísmo, pero también esa cooperación.

Porque las dos actividades humanas entre humanos

no son cooperar y competir, ¿no?

¿Dónde pondrías tú el límite de una y de otra?

Bueno, cuando la competencia tiene efectos socialmente negativos.

Yo creo que la competencia, en cierto nivel, es buena.

Es bueno que nos esforcemos por hacer las cosas bien.

El reconocimiento es muy importante.

Que se reconozca que has hecho algo bien, ¿no?

Pero no está claro

que ese reconocimiento se tenga que medir,

por ejemplo, en millones de euros.

¿Un futbolista de élite jugaría peor y marcaría menos goles

si en vez de ganar diez millones ganara medio millón?

Eso es absurdo completamente.

¿Un ejecutivo lo haría mucho peor

si en vez de ganar cinco millones gana cincuenta mil euros?

No está claro, ¿no?

Yo creo que esa es la clave.

Qué efectos sociales tiene esa competencia

y en qué momento

empieza a tener efectos negativos que nos afectan negativamente.

¿Y dónde lo establecerías?

¿Hay algún modelo

que funcione de manera "más humana"?

Sí.

Yo creo que, en general, no hay un modelo estricto.

Estoy es muy contingente y hay que ir ajustando,

pero, en general, es muy peligroso

introducir los mecanismos de la competencia

en aquellos elementos que son básicos

para la vida y para la subsistencia social.

Por ejemplo, todos necesitamos una casa.

Someter la vivienda a un mercado ultracompetitivo

es muy muy arriesgado.

La sanidad.

Todos necesitamos sanidad.

Meter la sanidad en un mercado competitivo

es muy muy arriesgado.

Es muy fácil que tenga efectos muy perniciosos.

Hay otros ámbitos...

La educación. La educación.

En aquello que es necesario para la vida y la subsistencia,

que es un poco como la urdimbre de la sociedad,

es muy muy arriesgado introducir mecanismos competitivos.

Hay otros ámbitos donde importa menos.

En el fútbol.

Pues no pasa nada en el deporte.

Todo lo contrario. Claro.

Hay otros ámbitos donde es menos arriesgado.

Todo aquello que tenga que ver con la vida misma,

con el sostenimiento de la vida, los recursos naturales,

es muy muy arriesgado.

Yo creo que ese es el límite que no deberíamos franquear.

También cuando no hay competencia,

también la sociedad se va pudriendo, ¿no?

Se va corrompiendo, ¿no?

Porque, total, para qué voy a hacer esto

si lo único que logro es cansarme.

Pero fíjate que, de nuevo,

la cuestión es cómo se vive esa competencia

y qué significa competencia.

Puede significar cosas muy muy diferentes entre sí.

Por ejemplo, el reconocimiento es muy importante.

No tiene por qué expresarse necesariamente en dinero,

no tiene por qué expresarse en una jerarquía estricta,

no tiene por qué ser heredada, ¿no?

Podemos desconfiar de esa supuesta competencia

que da lugar a unas jerarquías que se heredan de padres a hijos.

Qué sospechoso, ¿verdad?

Qué sospechoso que sean los mismos que están en las mismas posiciones.

Entonces, creo que ahí hay espacio suficiente

para jugar con los mecanismos de la competencia

más positivos y con efectos sociales más positivos

sin que tengan efectos nihilistas.

Y hay muchas sociedades que han sabido hacerlo, ¿no?

Que limitan el peso del prestigio, por ejemplo.

Tienes prestigio en tu trabajo porque lo haces bien,

pero eso no te da derecho

a darle órdenes a la gente en el ámbito político.

Eres muy buen ingeniero. Felicidades, ¿no?

Pero eso no te da derecho a darme órdenes en otro ámbito, ¿no?

Claro.

En el libro, en "Capitalismo canalla",

hay una parte que dedicas a la historia...

Bueno, creo que era el trabajo y...

Era el trabajo y la... Espera que lo tengo aquí.

Cadena y montaje.

"La cadena y el montaje".

Hablemos un poco de ello.

De la historia del trabajo.

De cómo se ha ido transformando.

Sí.

Lo que cuento es que tenemos una imagen ahistórica

de cómo es el trabajo.

Pensamos que lo que hay ahora es lo que siempre ha habido

y no es así para nada, ¿no?

A lo largo del tiempo,

las formas en las que se entiende el trabajo

han ido cambiando mucho,

y el trabajo asalariado está dominado por la fábrica,

por el modelo fabril de trabajo que es muy peculiar y exótico

y exigió mucha disciplina.

Exigió domar a la gente

para que se adecuara esa forma de trabajar

muy repetitiva, muy monótona, muy fragmentaria...

Y eso es una fuente de problemas, de alienación y malestar muy grande.

Sabemos muy bien

que en trabajos manuales o intelectuales da igual.

Cuando no es fragmentado,

cuando controlas todo el proceso productivo

de que se empieza hasta que se termina,

se vive con mucho más interés y con mucha más alegría.

Incluso en el trabajo industrial, por ejemplo.

No es lo mismo trabajar en una fábrica de montaje

donde haces una cosa muy pequeña todo el rato

que en un astillero donde es una experiencia colectiva

donde entro a un proyecto en un barco

y sale un barco completo,

se celebra que se ha terminado el barco...

Es un trabajo muy duro en ambos casos

que es muy penoso,

pero es diferente.

Es diferente, ¿no?

Y ser conscientes de eso,

de que las cosas se pueden hacer de diferentes maneras,

creo que es muy importante

para pensar el trabajo de otra manera también.

Hablabas en ese capítulo de Hesíodo.

Empezabas hablando de los trabajos y los días

y acabas hablando de Rafael Barrett, ¿no?

A ver, cuéntanos un poco la relación entre ambos.

Es muy divertido.

La relación, sencillamente, es que distintas personas

que a lo largo del tiempo

han reflexionado sobre lo penoso que es el trabajo

y que estemos condenados a trabajar y tal.

Lo que pasa es que en esa reflexión, muy humana en el fondo...

Ojalá no tuviéramos que trabajar

y estuviéramos abandonados al ocio y al "dolce far niente".

A lo mejor nos aburriríamos. Claro.

En el fondo,

lo que he sacado a la luz es que eso tiene muchos matices

porque no es lo mismo un trabajo que siempre tiene un punto penoso

que otro, ¿no?

Era lo que contaba muy bien Barrett, en el fondo.

Barrett decía:

"Liberemos al pobre de la esclavitud del trabajo

y al rico de la esclavitud de la ociosidad",

decía Barrett.

Es una frase muy bonita

porque hay cierto tipo de tareas que son obligadas,

no es lo que yo quiero cuando me da la gana,

pero que forman un poco parte

del proceso de autorrealización como personas, ¿no?

Eso también lo reivindico.

El trabajo es una parte importante de nuestra vida

y tenemos que buscar las maneras

de limitar al máximo las dimensiones más alienantes

que nos deshumanizan más

y, en cambio, potenciar aquellas más creativas

que nos permiten mayor proceso de autorrealización.

Y eso es muy democrático, ¿eh?

Siempre digo:

"Es curioso

cómo gente que tiene trabajos mal considerados o poco apreciados

le importa su trabajo".

Hay muchos camareros y camareras... Quieren hacerlo bien.

Quieren hacerlo bien

y les importa dar de comer bien a la gente.

Y eso yo creo que es una enseñanza importante.

Yo creo que se podría dividir el mundo

entre quienes les gusta hacer bien lo que hacen

y quienes no.

Deberíamos, yo creo, que poner las condiciones

para que esa gente, efectivamente,

pueda hacer ese trabajo bien y con gusto

y de una forma bien remunerada y en buenas condiciones.

Entonces, ¿dirías que la historia del trabajo

ha sido necesariamente la historia de la sumisión,

de la obligación,

o también hay una posibilidad entre comillas redentora?

Sí. Las dos cosas.

Hombre, en los dos últimos siglos,

es un poco la historia de las luchas en torno al trabajo.

Las clases trabajadoras han luchado

por hacerse cargo de las condiciones

en las que se desempeña ese trabajo no para no trabajar,

sino para trabajar mejor,

para eliminar trabajos absurdos, alienantes o repetitivos sin sentido

y trabajar en mejores condiciones materiales,

y las clases altas, las élites, han intentado justo lo contrario.

Descualificar los trabajos

y, sobre todo, impedir

que los trabajadores controlemos esas condiciones de trabajo.

Esa es la historia de los dos últimos siglos

y ahí hay una gran variedad de situaciones

y procesos complejos de cualificación y descualificación.

Así que yo creo que es una historia de esperanza.

Estamos en un momento complicado de sueldos muy bajos

y mucha precariedad,

pero no quiere decir que las cosas tengan que ser así.

Pueden cambiar y pueden cambiar muy rápido.

Y, ahora, yéndonos a uno de los problemas así

que parecen como más amenazantes

que es el problema de la migración

o, por lo menos, que se percibe así.

¿Hay razones de peso? Quiero decir, números.

¿Se basa en números el miedo este

que se ha extendido a los emigrantes, a los refugiados,

la imposibilidad absoluta de poder ayudarles?

No, no se basa en números.

Sé que hay mucha gente que piensa eso,

nos lo dicen las encuestas a las que les preocupa la migración,

y a toda esa gente les diría que hicieran un ejercicio mental.

¿Por qué en 2010, en 2011, en los más profundo de la crisis,

cuando peor estábamos,

para casi nadie era un problema la migración,

o eso nos decían las encuestas,

cuando en España había muchos más migrantes,

y cambia ahora,

cuando la situación está más estabilizada

y ligeramente mejor? Un millón menos.

Hay muchos menos inmigrantes, muchísimos menos inmigrantes,

porque se han ido a sus países porque aquí no encontraban trabajo

y, sin embargo, ahora la preocupación ha crecido

en muy poco tiempo y en muy poco plazo.

Lo que preguntaría es que hagan un ejercicio.

¿Por qué?

¿Porque de repente ha tenido un ramalazo de lucidez

o porque nos están contaminando con mensajes alarmistas

que interesan a ciertos poderes

a ciertos poderes políticos y económicos?

Yo les pediría que hicieran ese ejercicio.

Por supuesto que la migración plantea desafíos.

Claro que sí.

Cualquier movimiento demográfico plantea desafíos,

pero, desde luego,

no es ese nuestro principal problema ni de lejos.

Tenemos problemas infinitamente más acuciantes.

Si la gente cree que no,

que son los migrantes los que les están quitando trabajo,

dinero, subsidios...

Eso se dice mucho.

"Nos están quitando las ayudas". ¿Qué ayudas?

Si en este país

las ayudas que hay son jubilaciones y los subsidios de desempleo.

No hay más ayudas.

Esas famosas ayudas sociales no existen.

Nadie las tiene. Ni los migrantes ni nadie,

porque, desgraciadamente,

tenemos un estado de bienestar raquítico completamente.

Así que yo sugeriría a esa gente que tiene esa preocupación

que hiciera ese ejercicio mental porque no es verdad, no es real.

Son "fake news", mentiras,

creadas por gente que le vienen bien esas mentiras.

Ha sido un verdadero placer contar contigo, César.

En cuanto podamos, volvemos a vernos.

Muchas gracias. Gracias.

La llamada arquitectura pasiva

es una de las soluciones de la Agenda verde mundial

que se va imponiendo por la fuerza de los hechos

como el conjunto de medidas más apropiadas

para luchar contra el cambio climático

y el crecimiento de la población humana.

"La piedra natural es sinónimo de durabilidad,

de fuerza, de poderío, de universalidad.

Cada vez que golpeas una piedra te cuenta algo.

Hay que escuchar la piedra.

Me metí a cantero más por las circunstancias

que por vocación.

Me saqué el graduado escolar justo antes de la guerra.

Francamente, no me interesaba gran cosa,

así que decidí quedarme un par de años más en casa

y ver qué pasaba.

Al cabo del primer año me enamoré de este oficio,

pero mi decisión de hacerme cantero fue circunstancial.

Es la lógica de Brac. De una piedra sacar dos.

Estoy intentado que parezca

que el bajo formaba parte de una casa antigua que había aquí.

Básicamente, todo lo que veis lo he hecho yo.

Si te fijas en un muro como este, cada piedra es distinta a las demás.

Luego te acuerdas de su historia.

Ah, sí. Esa piedra quedó un poco irregular.

Ese día estaba de muy mal humor.

Pero fíjate en lo lisa que me quedó la otra.

Ese día estaba de muy buen humor.

Te vas acordando de esas cosas.

A lo mejor te golpeaste la mano

mientras trabajabas sobre otra piedra.

Ocurren toda clase de cosas,

pero lo cierto es que cada piedra te cuenta su historia."

-"Quien quiere quedarse en la isla se queda.

Con la de piedras que hay trabajo no falta.

Hace unos diez años

tendríamos a lo sumo uno o dos alumnos de Brac,

pero este año tenemos nueve o diez.

Es un oficio que está resurgiendo.

Se necesita un periodo de evaluación de entre 10, 15 o quizás 20 días.

Por los gestos y la habilidad de la persona

te das cuenta de si será un día un gran maestro cantero.

Esto lo han hecho chavales de entre 14 y 18 años.

Son unas piezas excepcionales."

-"Cuando entras por primera vez y ves lo que están haciendo,

te da miedo estropear algo,

pero con el tiempo ese miedo se desvanece

y te pones manos a la obra.

Siempre decimos

que cuando una piedra es buena se nota por el sonido.

Ella misma te indica lo que se puede hacer o no con ella.

Cuando deja de hablar quiere decir que la has echado a perder.

Estábamos trabajando en una ventana, un rosetón redondo,

y yo di un golpe más fuerte de la cuenta

y rompí parte de ese borde.

La mañana anterior

mi profesor me había dicho que tuviera cuidado,

que esa era la parte más delicada.

Tuve que hacer otro rosetón a modo de castigo.

Denis fue mi profesor, mi maestro.

Aprendí mucho de él.

Este tipo de tejado

a lo mejor sería más problemático si fuera enteramente blanco.

Quedaría todo muy cerrado.

Parecería todo solo un bloque."

-"Ni te darías cuenta."

-"Esta es la cueva de Veselje.

Aquí es donde empezó todo.

Me refiero a la industria de la cantería

de Pucisca y la isla de Brac.

Estas son las famosas canteras.

Todos los que pasamos por la escuela de cantería

hemos tenido que hacer prácticas en verano.

El aspecto actual es muy distinto a cuando iba a la escuela,

pero es normal.

A menudo nos preguntan por qué se conoce como Veselje;

o sea, 'alegría'.

Probablemente, se deba al sentido del humor dálmata.

Trabajar en una cantera es muy duro físicamente.

A lo mejor esta era su forma de hacerlo más llevadero.

También puede que inconscientemente

la gente supiera que con estas piedras

iban a poder ganarse la vida.

En aquel entonces, la gente pasaba hambre

y esta era su fuente de alegría.

Antes de que tuviéramos las tecnologías modernas

como las sierras de cable, etcétera,

los bloques de piedra se cortaban partiéndolos.

Se practicaban unos agujeros

y se insertaban unas cuñas a lo largo de cuatro o cinco metros.

Había cinco o seis hombres golpeando las cuñas.

Era muy importante que golpeasen a la vez.

Ese ritmo era muy importante.

Hoy no trabajo ya tanto de cantero como antes.

El trabajo en proyectos

se ha convertido en mi ocupación principal.

Me he hecho ingeniero de construcción

y trabajo en un taller de cantería

que se dedica exclusivamente a extraer,

procesar e instalar piedras.

Construimos este mausoleo como se construían

antes de que se inventara el cemento.

No hay cemento aquí.

Solo piedras apiladas.

Mi parte favorita de nuestra labor es la restauración.

Me encanta

ver cómo se hacían las cosas en el pasado

y cómo se hacen hoy

Siempre admiras a esos maestros antiguos

que construían unas cosas tan impresionantes

sin la tecnología actual.

Es un orgullo trabajar en una pieza

en la que trabajó hace 300 o 400 años

uno de esos tipos de los que has oído hablar

en los libros de texto."

-"Tenemos que preparar esos bloques para el invierno.

Para que no se estropeen con el hielo.

Hay que coger los secos. No los húmedos."

-"¿Crees que habrá algo ahí abajo?

Desde que recuerdo ha habido."

-"El siguiente estará mejor.

Este bloque tiene buena pinta,

pero con ese no hay nada que hacer."

-"La gente trabaja cada vez más con máquinas

y menos con sus propias manos.

La tecnología nos ayuda a trabajar más rápido

para ser más competitivos.

Sin embargo,

lo que se obtienen son productos inacabados,

superficies aburridas.

Hay que darles un toque final a mano

para insuflarles algo de alma.

Así es como se hacían las cosas hace 500 años

y así es como se seguirán haciendo en el futuro.

Espero.

Me viene a la mente

una hermosa imagen del poeta Jakša Fiamengo,

dijo que mientras hubiera cielo, habría una piedra para sujetarlo.

No sé si el cielo descansará sobre una piedra,

pero está claro que los habitantes de esta isla sí.

Taller de humanidades hoy con Jesús Ferrero,

autor de la novela que ha merecido

el último premio de novela Café Gijón

que viene a sumarse a sus muchos otros premios.

Recordemos: premio Ciudad de Barcelona,

Internacional de Novela, Azorín, Fernando Quiñones,

Barcarola de Poesía y Anagrama de Ensayo

y seguro que se me ha pasado alguno.

La novela es esta:

"Las abismales".

En primer lugar, enhorabuena.

Muchísimas gracias por tu nuevo libro, Jesús.

Muchas gracias por estar aquí

y por poder verte una vez más.

Muchas gracias, de verdad.

Vamos a empezar con el escenario.

El escenario del libro es Madrid

y el tiempo en el que se desarrolla la historia

es nuestra contemporaneidad, ¿no?,

o sea, el presente.

¿Por qué lo decidiste así?

Bueno...

Hubo una primicia, una primicia total.

En principio, la novela estaba planteada ambientarla

en Barcelona porque la idea se me ocurrió

cuando yo aún vivía en Barcelona.

(CARRASPEA) Pero vi

que si la ubicaba en Barcelona,

la lectura se podía pervertir completamente

y esa entidad

que obsesiona a la gente que no se sabe muy bien lo que es

y que representa lo desconocido

y el miedo a lo desconocido

en Barcelona cobraba otro sentido.

Lo cual me hizo reflexionar

en algo que los griegos tenían mucha importancia:

las historias hay que colocarlas

en el lugar más adecuado.

Y viendo que ubicándola en Madrid,

la novela adquiría el significado que yo quería darle.

¿Y por qué en la actualidad?

Porque...

Me parecía lo más idóneo,

básicamente porque estamos en una realidad enormemente compleja

en donde el lector se puede reconocer mucho más

en lo que ocurre.

Al fin y al cabo, los disturbios que estamos viendo ahora en Francia

que están poniendo en peligro

la gobernabilidad misma de la república

mucho más de lo que creemos aquí,

yo estoy muy pendiente de eso,

pues tiene ya mucho que ver

con todas esas revueltas masivas,

con todos esos miedos colectivos

que se ven en mi novela.

Digamos que eso que ocurre en las masas de Madrid

en el momento más culminante de la novela

son cosas que, en cierto modo, están ocurriendo ahora en el mundo,

aunque sea por causas diferentes.

"Las abismales" así, si no abres el libro,

ya suena, por lo menos a mí me suena,

al parnaso, a Rimbaud, a Verlaine,

a la época y a París.

No me importa que evoques a esos autores

que son mis lecturas permanentes

sobre todos de los que has citado.

Sí, quería evocar un poco eso,

incluso las iluminaciones de Rimbaud,

pero, al mismo tiempo, está inspirado en el concepto romano

de las saturnales,

que eran unas fiestas muy caóticas

donde la gente se explayaba mucho

y donde ocurrían auténticas tragedias

en numerosas ocasiones.

Y, en principio, se iba a titular "Las abismales de julio"

porque la acción sobre todo trascurre en julio,

pero me aconsejaron,

no sé si bien o mal,

que evitara lo de "julio"

porque podía traer a confusiones,

podía referirse a las abismales

de un personaje llamado Julio

y ya... También a "Los idus de marzo"

de Thornton Wilder. Eso no me importaba.

Eso no me importaba,

de hecho, quería darle como ese significado,

como de "Idus de marzo",

pero prefirieron...

Las personas que estaban a mi alrededor

prefirieron "Las abismales" porque quedaba más contundente.

Vamos a hablar también

del tema de la novela.

Ya yo creo que has dicho algo,

pero ¿es el miedo el tema esencial,

el tema central de la...?

El miedo y cómo gestionamos el miedo.

(CARRASPEA)

Creo que la sociología moderna anda muy preocupada por el miedo,

pero ¿cómo se gestiona el miedo?

Probablemente el poder es una forma de gestionar el miedo,

bueno, no probablemente, seguramente lo es

y es un tema para la filosofía,

pero sobre todo es un tema para la novela.

Los... escritores

se han ocupado mucho del miedo.

Una de las referencias básicas para esta novela es el prólogo

del "Decamerón" de Boccaccio,

donde hace esa descripción espléndida

de la peste en Florencia,

¿cómo los florentinos gestionan el miedo?

Pues de muchas maneras.

La experiencia del miedo es tan variada

como la especie humana

y cada individuo lo interpreta de una manera.

Y ya vamos a ver que algunos van a buscar ayuda en la religión,

otros se van a refugiar en la masa,

pero otros se van a refugiar en la soledad,

otros se van a refugiar en la reflexión

y otros en el delirio.

En contra de lo que piensan

algunos sociólogos,

yo pienso que el miedo es una experiencia fundamental

en la vida,

la política existe porque existe el miedo,

la cultura existe porque existe el miedo,

pero, al mismo tiempo, es una experiencia que cada uno

la vive a su manera

y eso es también lo que he querido expresar

en la novela, que partió de una pregunta:

"¿qué miedo es más irritante:

el miedo a lo desconocido o a lo conocido?",

que ya en mi ensayo

"Las experiencias del deseo. Eros y misos"

intenté responder,

porque yo dudo cuál de los miedos es más terrible.

Si, por ejemplo, volviésemos a la guerra civil,

que es algo que conocemos perfectamente,

hemos tenido cuatro,

es algo que está en nuestra historia,

pues resultaría inmensamente más inquietante

o tan inquietante como que, de pronto, nos viésemos

sometidos a una entidad

o a una homósfera

que nos resulta absolutamente enigmática

y que no podemos apresar

ni con el pensamiento

ni con el cuerpo.

Ni con las manos. Ni con las manos.

Porque el miedo

puede ser muy peligroso, ¿no?

O sea, el miedo puede llevarnos

al abismo.

El miedo, que lo podríamos considerar

una pasión cuando se hace patologi...

por una pulsión,

cuando es inmediata,

es siempre peligroso,

incluso muchas veces no sabemos para qué existe

en nuestro propio ser,

porque todos sabemos que, cuando nos asalta,

muchas veces nos paraliza y no nos tendría que paralizar,

más bien tendría que mover nuestros pies

a la velocidad del sonido.

Aparece un...

Parece un sistema de protección,

pero no podemos evitarlo.

En realidad es un sistema de protección

y no es propiamente humano,

en los animales lo podemos ver continuamente,

es algo que pertenece a nuestra naturaleza,

a la sustancia misma de nuestra animalidad,

en el mejor de los sentidos,

y el peor de los sufrimientos,

pero también la más intensa de las emociones,

porque de niño

es como nos gusta pasar miedo.

Claro, le gustan las películas de terror, por ejemplo.

Y con eso juegan todos los novelistas

cuando abordan el miedo y el terror.

Yo no intento jugar de forma tan fácil

como esos "bestsellerianos",

no me interesa ese camino,

me interesa que el lector se emocione,

que la novela sea un tejido de emociones

que le pueda trasportar emocionalmente lejos,

pero que, a la vez, le sumerja en una cierta reflexión.

No quiero asustar a los lectores,

sobre todo se van a encontrar

con un tejido de emociones,

pero con un tejido de emociones que, probablemente, al final,

les obliga a hacerse más de una pregunta.

Vamos a hablar de los personajes, ¿vale?

Hablemos de algunos de ellos por lo menos.

Por ejemplo,

Serafina.

Es uno de los mejores personajes femeninos

de mi vida.

Serafina apareció en mi mente mucho antes

de que yo empezase a escribir la novela,

pero no sabía dónde se iba a colocar.

En mí, los personajes se van viniendo

como si fuesen fantasmas que me poseen desde dentro.

Primero son figuras bastantes difusas.

Luego esas figuras se van concretando

y entiendo que ya me están poseyendo de verdad,

pero como posee un fantasma,

cuando ya empiezan a hablar

y me obligan a coger la pluma

y a apuntar sus pensamientos

o sus parlamentos.

En el momento en que ya me siento obligado a escribir

porque empiezan a emerger frases interesantes,

en ese momento y no antes

empiezo la novela.

Antes puede estar flotando años en mi mente,

yo no cojo ni un solo apunte.

Y con Serafina pasó esto,

hasta tal punto

que si la dejo crecer más, más, más,

se hubiese comido la novela.

Me interesaba ese contrapunto

de la inocencia,

porque su hermano es un sabio, es un mitólogo.

Este contrapunto de la inocencia,

pero esa inocencia absolutamente intuitiva

que a la hora de la verdad

se puede convertir en una sabiduría superior

a la de la ciencia y a la de la filosofía.

De hecho, Serafina

yo diría que es más sabia que su hermano, el mitólogo,

y que el otro que la cuida.

Y sobre todo

quería meter en medio de todo este berenjenal

un animal

y un animal que sorprendiera en la ciudad.

Un oso no podía ser,

pero sí que podía ser un caballo.

Un caballo. Un caballo,

primero porque aún quedan algunos en Madrid

en estas carrozas para turistas,

porque quería haberlo perdido,

quería haberlo perdido,

incluso perdido donde puede resultar más inverosímil

y eso ya no lo quiero decir dónde acaba,

dónde acaba perdido el caballo.

Seguramente que el lector no imagina

dónde va a acabar perdido ese caballo.

Y más que un homenaje a los equinos,

como he hecho más de una vez,

yo lo veo como una metáfora de la condición humana,

es un caballo perdido en la noche,

como nosotros muchas veces estamos perdidos en la noche.

Claro, acuérdate de cómo se dice en inglés

no poder dormir, una pesadilla es un "nightmare",

o sea, es una yegua

de noche.

Fíjate qué bonito, sí, sí.

Cuéntanos un poco, porque me están diciendo

que tenemos que terminar, pero es que acabamos de empezar...

Cuéntanos un poco de qué va el argumento,

sin desentrañar, solamente para...

Para que nos hagamos una idea de lo que nos espera.

El argumento es que en un Madrid totalmente actual

descrito de forma bastante naturalista

porque es necesario dar una gran sensación de realidad

para que cuando llegue lo surreal...

Claro, encaje.

Encaje mejor en un Madrid descrito

de forma bastante naturista,

aunque también acentuando un poco

ciertos matices tenebrosos

y eso ya... Desde el principio.

Es una busc...

Eso ya está buscado, que tiene que ser así para dirigir

el lector hacia una dimensión extraña.

Empiezan a ocurrir muertes

aparentemente que no tienen nada que ver

y la gente empieza a sentir,

empieza a sentirse invadida

por algo que no puede definir

ni puede interpretar.

Y ante esa invasión de algo

que parece que se puede sentir de forma táctil,

pero que no se puede ver,

que no tiene forma,

que parece que tampoco tiene contenido,

las respuestas

de cada grupo social y de cada individuo

van a ser diferentes.

Y lo más divertido

o lo más emocionante, quizá, de la novela es

el caos que se va creando

en ese no entender

y cómo las masas

van formando

espacios diferentes

según sus preferencias,

según su religión,

según su ideología, etc.

¿Por qué se van a formar masas muy densas

que al principio no lo parecían tanto?

Porque, como ya bien saben los sociólogos,

el miedo nos une

y nuestra propensión a la masa

está totalmente vinculada al miedo.

¿Tú crees que el espectador lector

que asista a este espectáculo terrible,

cuando termine de leer el libro,

va a contar con algo más

para pensar eso,

para defenderse de eso?

Sí, yo creo que...

Yo creo que es un libro que anticipa muchas cosas,

porque, al fin y al cabo,

esa entidad flotante,

que el narrador no sabe cómo llamarla

porque no se puede definir y hay...

Está una de las claves de la novela:

puede ser una ideología.

¿Qué fue el nazismo?

Un monstruo flotante

que se apoderó de toda Alemania,

quiero decir, que... y...

En realidad, la literatura continuamente nos está preparando

para cosas que nos pueden pasar

y, es más, a veces anuncia cosas,

a veces anuncia un tipo de personaje

que está...,

que todavía no ha aparecido, pero que va a aparecer,

por ejemplo, cuando éramos adolescentes,

el protagonista de "El extranjero", de Camus,

nos parecía asombroso, qué extraño;

ahora todos somos como él:

igual de indolentes, igual de inhumanos,

en muchos aspectos, quiero decir.

En ese sentido, hay algo de profético en la literatura.

Y, aparte de eso,

nos ayuda a interpretar el mundo,

pero también nos ayuda a divertirnos con el mundo.

Claro. Ha sido un verdadero placer,

como siempre, reencontrarte, Jesús.

Muchas gracias por este libro.

Y estamos a la espera ya del siguiente.

(RÍE) Pues muchas gracias.

Para mí este programa es como mi casa

y siempre que vengo,

me encuentro sumido en la más profunda felicidad.

Gracias, amigo.

"Boek Visual" nos ofrece hoy

una muestra de las fotografías que comportan,

que componen el proyecto, perdón,

"Ecos de un día cualquiera",

de Patricio M. Lueiza.

"'Ecos de un día cualquiera'

es un ensayo fotográfico realizado

entre los años 2009 y 2014,

una síntesis de largas caminatas

y observación del entorno físico y emocional

de Santiago de Chile.

En la vereda de papel de la cabeza naturalmente curiosa

del fotógrafo,

surgió prontamente

una incipiente idea que se encontraba suspendida

en las ganas extremas de salir

de la fosa común del diario vivir.

Escapar de lo estancado y sin movimiento

se tornó una necesidad del presente,

sostenidas ganas de vivir un día cualquiera

como si durara un mes, años o, al menos,

la sensación de aquello.

Matices, trozos de tiempo

e instantes de días dispersos

buscan crear un corpus de trabajo

que narra un día compuesto de muchos otros días

de la mano y el ojos fisgón del escritor

con tinta de luz.

Un vínculo con la ciudad

se hace presente

de manera inevitable

haciendo eco en el soporte fotográfico.

Un camino de relatos visuales acompañado

de personajes del día a día,

de la cotidiana locura y desenfreno

en espacios cargados de historias escritas

sobre texturas de piel y cemento.

que da cuenta de una sociedad distinta,

una que tiene ganas de crecer,

pero que se detiene muchas veces

en tensos y complicados escenarios.

Sin duda, una ciudad de contraste.

Con cada imagen, Patricio M. Lueiza

recuerda que existe para mirar,

para observar bien,

para entender o también válidamente

para llenarse de dudas.

¿Qué es lo real? ¿Dónde está?

Quizás solo fue cuando el fotógrafo respiró

antes de disparar con su cámara."

La editorial Los Libros del Kultrún

acaba de publicar una colección de prosas

de Lester Bangs,

uno de los críticos culturales

más celebrados de la cultura popular

de todos los tiempos.

El libro es este:

"Reacciones psicóticas y mierda de carburador"

en edición de Greil Marcus,

otro de los grandes,

y con magnífica traducción

de Ignacio Julià.

Se trata de una colección de artículos publicados

en "Rolling Stone", en "Creem", en "Village Voice", etc.

Y tratan sobre la cultura "rock",

sea eso lo que sea a estas alturas.

En cualquier caso,

recordemos que, a pesar de morir a los 33 años,

Lester Bangs

dejó una buena colección de artículos y proyectos literarios

a medio terminar

con un denominador común:

su extraordinario talento para hacer compartir lo que sentía.

El libro es

una crónica llena de vida,

de gracia y sinceridad

absolutamente recomendable

para los amantes del "rock", si queda alguno,

esperemos que sí.

La Universidad de Valladolid

nos propone hoy una pregunta trampa:

"¿Pueden los afectos acabar

con el fracaso en matemáticas?".

"La Universidad responde".

Hablar de matemáticas

es hablar de un tema que no deja indiferente a nadie,

provocando o evocando emociones

que en demasiadas ocasiones son muy negativas.

Este hecho provoca estados que quedan fuertemente ligados

al fracaso académico,

el cual no queda únicamente en el marco de bajo rendimiento,

sino que incluye también abandono escolar,

baja autoestima, rechazo hacia las matemáticas

y limitaciones serias a la hora de interpretar información

o de resolver problemas en nuestra vida cotidiana

en situaciones que requieren

cierto grado de competencia matemática.

La resolución de este problema precisa del rigor y la objetividad

que la investigación en educación matemática aporta.

En particular, existen líneas de trabajo ya muy consolidadas

centradas en las cuestiones afectivas

en matemáticas y en la influencia de estas

tanto en el rendimiento de los estudiantes

como en su forma de ver y vivir las matemáticas.

Las actitudes hacia las matemáticas,

las creencias sobre su naturaleza

o sobre cómo se enseñan y aprenden,

el autoconcepto matemático, la ansiedad hacia las matemáticas

y la percepción de su dificultad y utilidad

son algunos de los ingredientes

de un dominio afectivo

cuya caracterización, dinámica y comportamiento

experimenta notables avances.

El reto ahora es cómo aprovechar todo lo que sabemos y no sabíamos

y todo lo que seguimos aprendiendo

para reducir el fracaso académico en matemáticas

y caminar hacia una sociedad matemáticamente más competente

y más feliz.

Recuperamos un fragmento

de nuestro trabajo sobre la iniciativa

de Patrizia Di Monte y Nacho Grávalos

surgida en el marco del plan de empleo municipal

de Zaragoza en 2009.

Vemos un fragmento

y el resto, como siempre, en la red.

"Estonoesunsolar"

es el fruto de muchos años

de investigación que hemos llevado adelante

desde el estudio,

desde un grupo de arquitectos.

Llevábamos muchos años enfocando

todos los problemas que representan

estos vacíos salpicados

en las tramas urbanas de muchas ciudades contemporáneas

intentando invitar también a la ciudadanía

para mirar estos espacios con otros ojos.

Realmente el mismo nombre

casi es una invitación a decir

"si esto no es un solar, ¿qué es entonces?, ¿qué es lo que ves?".

En 2009, como os decía,

hemos empezado en el casco histórico.

Se reactivan 14 solares.

Eran intervenciones

de una escala muy reducida, muy puntual.

Realmente siempre hablamos

de intervenciones de microcirugía urbana

justamente porque son

pequeños espacios que consiguen poner en común

incluso a distintas franjas de edades a nivel local de barrio.

Es muy importante la posibilidad que hemos tenido

de infiltración

de la franja de edad más joven.

Hemos hecho espacios destinados a la población mayor,

hemos colaborado con muchos centros de mayores

e incluso hemos intentado,

dentro de lo posible,

infiltraciones de espacios verdes,

porque realmente el caso histórico tiene

una trama consolidada muy densa

y entonces estas pequeñas infiltraciones

han permitido estos esponjamientos

de usos públicos

y han permitido

esos usos flexibles

y han dinamizado mucho

a nivel también social el barrio.

Yo recuerdo el primer día que empezamos,

íbamos a plantar ajos.

Empezamos a picar ahí, en esa parte.

Y estaba... Yo creo que era en febrero o por ahí,

sobre febrero o así del 2009.

Pero estaba mal, o sea, lo tuvimos que adecentar

y bien, pero, bueno, lo arreglamos.

¿Y ahora qué sensación te da cuando lo ves, que está...?

Ahora nos da mucha sensación, mucha alegría,

además, cuando bajas

aquí y ves tres tomates rojos,

que los coges y dices:

"Tomates que los he criado yo",

te hace una sensación muy grande.

Un lugar no es un espacio físico,

que sí que lo es, pero es algo más,

y ese algo más es la intención o el significado

que le aporta la existencia

y el paso de la gente por el espacio urbano.

En ese sentido, nosotros

lo que hacemos con estas intervenciones

es crear una plataforma

en que la gente

puede entrar en interacción, en contacto entre ellos,

y, de esa manera, crear como vínculos sociales

que lo que hacen es cohesionar los barrios,

cohesionar la ciudad,

primero a pequeña escala,

después, quizá, a una escala más global de ciudad,

pero estos solares

vienen a ser como un centro de gravedad

en la que capacitan y dan la facilidad

a que haya encuentro entre gente

y al final es el encuentro entre la gente

la que carga de significado

a un espacio para convertirlo en un lugar.

La mayoría de estos espacios

tiene una calificación

de uso residencial, uso de equipamiento,

por lo tanto, todos estos usos deportivos,

usos verdes, huertos urbanos que se han ido implantando,

son usos que han sido posibles

solo en cuanto transitorios.

El presupuesto que se ha invertido es mínimo.

Todos estos espacios, en su media, han costado 24 euros.

Por lo tanto, no ha supuesto para la ciudad

una gran inversión económica,

pero sí ha representado

y ha recogido también unos enormes beneficios

de cara a la ciudadanía, como hemos podido ver

en la mayoría de estos espacios.

Otra vertiente muy importante que ha sido siempre muy valorada

es la de la integración social.

De hecho, el premio Eurocities, por ejemplo,

el lema era "Planning for people",

o sea, todo esto ha sido planificado

siempre dando una respuesta específica

a un determinado grupo social o determinada asociación

o determinado colegio.

Nos vamos hasta el lunes.

Estará con nosotros el politólogo y analista internacional

Daniel Kselman, con quien hablaremos de las razones

por las que se está extendiendo

la costumbre de votar a líderes airados

que se presentan a sí mismos

como salvadores del mundo, pero con un programa que contradice

sus promesas.

Pasen un buen día y un espléndido fin de semana.

Les esperamos a todos a la vuelta. Hasta luego.

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La aventura del saber - 24/01/19

24 ene 2019

Ofreceremos los reportajes "Interrives: Listen to the stone" y "Boek visual: Patricio M. Lueiza". Además, entrevistaremos a César Rendueles, profesor de la UCM, y al escritor Jesús Ferrero.

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