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Para todos los públicos La aventura del saber - 24/01/18 - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Hola, muy buenos días

y bienvenidos a "La aventura del saber" de este miércoles,

a un programa que recibe en su estudio a Toni Montesinos.

Viene a presentarnos su último libro, "Leer. Escribir. Vivir".

Después, nuestra farmacéutica de confianza,

boticaria García, nos propone descubrir qué características

comparten los placebos que mejor funcionan

y a quiénes les son útiles.

No hablamos de magia, hablamos de ciencia.

Sumario y arrancamos.

(Música)

Hasta el próximo 4 de febrero, la sala Canal de Isabel II

acoge la exposición "Dios iberoamericano",

de Juan Manuel Díaz Burgos.

Un conjunto de más de 150 fotografías

centradas en las semejanzas y diferencias

de los distintos ritos religiosos

que se celebran en España e Iberoamérica.

Una exposición comisariada por Chema Conesa,

que invita a la reflexión

y que conforma, mayoritariamente, material inédito.

(Música)

La Terraza del Casino es uno de los grandes restaurantes en la capital.

Su sumiller, María José Huertas,

está al mando de la carta de vinos desde hace 17 años.

Estudió Ingeniería Agrícola,

y tiempo después se formó como sumiller.

Miembro del comité de cata de "Sobremesa",

disfruta de su precisión y no para de aprender

viajando, catando y descubriendo nuevos vinos.

Una profesión que se ha convertido en toda una forma de vida.

(Música)

Mi llegada al Casino fue totalmente accidental.

Yo estudié Ingeniería Técnica Agrícola

y me gustaba el tema del vino. Por lo menos, la carrera me sirvió

para tener claro cuál era mi vocación.

Descubrí el vino, la viticultura.

Empecé a trabajar en el Casino en el 2000,

o sea, veamos ya de hace 17 años,

y estaba en la recepción con una amiga para ganar dinero

mientras te buscas un trabajo de lo que realmente quieres.

El antiguo director, Alfonso Lara, me propuso...

un día, hablando con él, le conté lo que había estudiado,

que me gustaba el tema del vino, y me propuso ser sumiller,

que no sabía, en ese momento, ni lo que era.

Con lo cual, hice el curso de la Cámara de Comercio

de sumiller, para estudiar algo de hostelería, algo de cata.

Porque yo la parte que había estudiado, realmente,

era enología y viticultura.

Entonces, me faltaba más lo que era la parte de sala,

de hostelería, de servicio...

Y, bueno, pues hasta hoy.

(Música)

Partiendo de una base, del curso de sumilleres,

cuanto más completo sea,

aparte del de la Cámara de Comercio de Madrid

hay muchos otros, cuanto más completo, mejor.

Si antes tienes algo de formación en enología, en viticultura,

en hostelería, en turismo, todo va bien.

En idiomas. El inglés es fundamental

porque hoy en día tenemos muchísimo público extranjero.

Y, a partir de ahí, catar, catar y catar,

estudiar todo lo que puedas y, sobre todo, viajar, ¿no?

Viajar, porque es interesante ir a visitar bodegas,

viticultores que te cuenten lo que hacen.

En mi caso, me ayudan mucho mis compañeros de profesión.

Me gusta mucho quedar con ellos, hablar de, bueno,

el día a día de nuestro trabajo, probar vinos juntos...

Nos vamos descubriendo vinos unos a los otros...

Todo ayuda.

(Música)

Partiendo de la base de que no somos psicólogos,

y no tenemos porque serlo, es, quizá más la experiencia,

porque muchas veces la cara del cliente, y, sobre todo,

yo me río mucho porque hay un vocabulario

con el que te entiendes perfectamente,

aunque nada significa lo que significa.

Cuando un cliente dice: "Quiero un vino suave",

muchas veces se está refiriendo, quizá, a un vino barato.

Un vino que sea rico, que tenga buena calidad-precio.

Hay mesas que quieren

que les dediques más tiempo, que les cuentes más cosas,

otras, en las que debes darte cuenta que están de negocios

o están a su tema y no quieren que les interrumpas.

Entonces, al final es más la experiencia, yo creo,

que la psicología lo que te ayuda a ir viendo

cómo no meter la pata en cada mesa y cómo hacerlo bien.

(Música)

El vino emociona cuando da placer, cuando disfrutas bebiéndolo,

pero muchas veces es el momento,

porque yo elegiría un vino para un aperitivo,

elegiría un vino diferente para ver una película. Me encanta.

Ver una buena película con una buena copa de vino

me parece totalmente placentero.

No necesitas comida para disfrutar de un vino,

ni muchísimo menos.

Charlar con un amigo y tomarse una copa de vino...

Sobre todo, es que lo disfrutes, que te esté dando placer.

(Música)

Realmente, hay muchos vinos para cada ocasión,

pero sí podríamos decir

que hay ocasiones que requieren un vino tinto,

hay ocasiones en las que te apetecen jereces,

porque, al final, son nuestros grandes vinos,

y están un poquito, a veces, abandonados

o los tenemos poco presentes en la memoria.

Hay veces que te apetece un espumoso...

Bueno, porque la gente, cuando celebra algo,

parece que se brinda mejor con un espumoso.

Se puede tomar a media tarde una copa de vino dulce.

A mí no me gusta mucho tomar vinos dulces con los postres,

pero a media tarde es ideal.

Entonces, sí, hay ocasiones, hay vinos, hay días, hay momentos...

Y muchas veces el estado de ánimo, también,

es lo que nos dice: "Pues ahora hay que tomar...

(RÍE) ... este vino".

(Música)

A mí me gusta, por ejemplo,

la torta del Casar con un buen Oporto,

que también son unos vinos muy gastronómicos,

que tienen el toque de dulzor, tienen el toque del tanino,

tienen buena acidez, no son vinos que se hacen muy empalagosos.

Sería un maridaje ideal.

Y, en mi caso, me gustan más los quesos

en el final de una comida o de una cena,

y un Oporto sería un vino perfecto.

Quien dice un Oporto, dice algún riesling alemán

con buena acidez, viejo, con ese dulzor justo.

Sería perfecto.

(Música)

Un buen plato de jamón...

Yo hice una prueba con don Rafael Anson,

que probamos un buen plato de jamón con distintos vinos,

íbamos puntuando...

y, bueno, pues encajaba muy bien con un vino tinto que fuera reserva,

que estuviera ya domadito.

Pero, al final, la armonía que ganó fue con un fino de Jerez.

Y, al final, es que ves el plato de jamón,

ves la copa de fino, y no necesitas ni...

Bueno, un poco de Paco de Lucía de fondo,

si acaso.

(RÍE)

(Música flamenca)

¡Mmm, qué bueno!

(Continúa la música)

Dentro de estas armonías con vinos de Jerez, por ejemplo,

ahora tenemos una tapa que es la tórtola,

y que va perfecto...

tengo un poco de dudas entre un amontillado,

un Palo Cortado, pero encaja muy bien.

Encaja muy bien, siempre y cuando el cliente esté dispuesto a...

a hacer un maridaje un poquito arriesgado.

Luego, por ejemplo, a mí me gustan, con platos tipo setas,

vinos tipo nebbiolos...

Este tipo de vinos tintos domados, pero tánicos,

pero muy aromáticos, que son intensos en nariz, que son complejos,

que, al final, también, muchas veces buscas armonías por...

por intensidades: plato aromático-vino aromático.

Otras veces, por contrastes.

Depende. Depende.

(Música)

(Música)

El escritor Toni Montesinos acaba de publicar este libro

con cinco grandes de la literatura universal,

"Escribir. Leer. Vivir.

Goethe, Tolstói, Mann, Zweig y Kafka",

en Ediciones del Subsuelo. Bienvenido.

Muchísimas gracias por estar aquí, Toni.

Gracias a ti.

Y la primera pregunta, así, pum, como si fuera una bofetada,

pero incruenta, ¿vale?

Adelante. Mucha gente piensa

que eso de leer es...

Que está bien, ¿no?

Que leer y escribir, pues está bien, pero que es secundario, ¿no?

Y que vivir de verdad es vivir en primera persona

una historia que uno mismo escribe haciendo las cosas. ¿Tú qué dirías?

Pues, por ejemplo, que...

leer también es la autobiografía que nos damos cada día.

Que leer nos secunda como seres humanos, nos apoya,

nos extiende, nos trasciende...

Y esa labor solitaria, al final,

nos lleva a entender la vida de manera más plural, más íntegra,

nos lleva a conocer lo exterior y a conocernos a nosotros mismos,

con lo cual, no es algo ajeno a nosotros,

sino que debe formar parte de nuestra cotidianidad.

El gran pensador Emerson,

del siglo XIX, estadounidense,

él hablaba de cómo la lectura

debía imbricarse en la vida cotidiana,

e, incluso, digamos, divulgaba esa idea

para unos nacientes Estados Unidos que, como sociedad,

incluso, tenía que adscribirse a esa metodología de autoenseñanza.

Yo creo mucho en la autoenseñanza y en la autoformación

mediante la lectura, que nos puede, digamos,

hacer más allá de nosotros mismos como seres humanos,

físicamente hablando. (ASIENTE)

Otras personas piensan justo lo contrario, es decir,

que realmente para vivir de verdad y tal, se vive a través de los demás

y, sobre todo, de los textos. (ASIENTE)

Hay, de hecho, quien piensa que todos necesitamos historias,

y que facilitar esas historias es la tarea del escritor,

una tarea que puede ser, incluso, bastante lucrativa

si uno acierta a contar la historia que los demás quieren entender

o quieren oír. Sí, hay muchos escritores

con mucho olfato para deducir lo que el público puede necesitar,

por así decirlo, ¿no?, o requerir o gustar, ¿verdad?

Lo que pasa que, yo creo, que el auténtico literato,

el que está pendiente de su obra

y de llevar su desafío estético a puerto,

no está por estas labores.

Por supuesto, siempre habrá un condicionante crematístico

y en eso consiste también el oficio de escribir,

y para muchos es su medio de vida.

Pero siempre me quedo yo con el escritor que,

más allá del público, no piensa en él,

no busca reconocimiento, sino que se entrega a su labor,

estos cinco autores son un claro ejemplo de lo que intento explicar,

y lo hace de manera... gratuita,

en el sentido de no esperar nada a cambio.

Y así, hay una honestidad detrás de esa labor

que, al final, lo que hace es llevarle a un buen puerto

y a conseguir un reto estético que le satisfaga a él,

y no a un público. Por ejemplo, cuando...

Julio Cortázar dice que el éxito le era totalmente ajeno

y no le importa en absoluto,

cuando Walt Whitman dice que solamente ha conocido el fracaso,

hablamos del mejor poeta de Estados Unidos

de toda la historia, yo me los creo porque son autores auténticos

que buscan autenticidad y honestidad en sus obras.

Y eso está muy por encima de que haya un público

que después reaccione mejor o peor a esas obras.

(ASIENTE) Y estos cinco autores que has elegido,

¿los has elegido porque pertenecen a este último grupo de escritores,

escritores que escriben con un sentido trascendente,

como para salvarse a través de la escritura

y que uno luego, leyéndolos, puede encontrar también, a su vez,

modos de actuar que no habría imaginado

o soluciones a problemas prácticos que se plantea día a día?

Sí, yo creo que la literatura de estos cinco autores

nos lleva a plantearnos el mundo y la vida

de maneras muy diferentes, muy plurales.

Somos un poco todos Fernando Pessoa en potencia,

estamos llenos de heterónimos, somos un poliedro,

y estos autores nos abren las miras.

Y los cinco se entregan

con una pasión fervorosa a la literatura,

es una labor, para ellos, obsesiva,

y... una de sus intuiciones es captar un mundo,

captar un momento y captar una emoción,

y captar un sentimiento,

y lo hacen de manera prodigiosa a partir de poesías,

de novelas, el teatro...

Estos cinco autores, además, en ese ejercicio

buscan la verdad con mayúscula,

este desafío, que es quimérico, que es inalcanzable.

Pero en la obra de los cinco

yo he deducido esa intención de buscar la autenticidad de la vida,

esa verdad idealizada y que está lejos,

pero que el camino de irla a buscar también es el trabajo del escritor

y es lo que le hace... da sentido a su labor diaria.

¿Y que podemos encontrar a día de de hoy en Goethe

que nos ayude a mejorar nuestra vida?

Goethe, en su momento, era Dios.

(RÍE) Directamente.

Así lo decía un amigo de Schiller, que era otro gran amigo de Goethe.

Es decir, era un referente, un guía moral, literario,

intelectual... descomunal.

Y podemos, un poco, recuperar esa guía de Goethe

porque es un hombre de una tenacidad extraordinaria.

Él toda la vida está preparando su gran obra, "Fausto",

superando depresiones, superando problemas de todo tipo.

Eh... él se interesa por todo lo que uno puede imaginar,

lo científico, la botánica, las leyes del derecho,

la óptica, todo tipo de géneros literarios...

Es decir, es un emprendedor y es un observador.

Y me gusta mucho esa capacidad de Goethe

de liderar, digamos, liderarse a sí mismo,

de buscar, de investigar por sí mismo cosas que, incluso,

en aquel tiempo, eran bastante poco tratadas.

Fue un pionero en cosas relacionadas con la ciencia, la literatura...

Es la actitud de Goethe lo que nos puede ayudar

que es una persona que no se pone fronteras

y que va en busca del conocimiento de manera directa,

y así lo ejercitó durante toda su vida.

Hay un libro del que hablas en el ensayo que dedicas a Goethe,

que es "Las conversaciones con Goethe", de Eckermann.

Cuéntanos un poco... algo sobre este libro,

por otra parte, clásico y emblemático.

Eckermann era un admirador como tantísimos otros.

Un lector. Un lector extraordinario de Goethe.

Fue caminando de su localidad donde vivía Goethe a visitarlo

y Goethe se encariñó con él y se convirtió

casi en una especie de compañero diario.

Hizo una labor extraordinaria Eckermann,

que fue ir anotando lo que Goethe entendía bien,

reflexionar y contarle continuamente y hace un libro extraordinario

que es estas "Conversaciones con Goethe",

de las que dijo Nietzsche que era el mejor libro

de la literatura alemana de la historia nada menos.

Hablemos ahora de Tolstói.

¿Tolstói es un escritor, es un santo o es las dos cosas

o es un personaje creado por él mismo en su propia literatura?

Sí, un poco de todo.

Lo santificaron bastante por su mensaje.

Él quería reivindicar los evangelios,

quería transgredir la norma eclesiástica del momento,

incluso fue excomulgado por ello,

y tiene también un mensaje pacifista que unos se lo acogieron

para sus fines un poco manipuladores

e incluso eso hizo que hubiera muchos problemas

con la mujer de Tolstói, Sofía.

Es decir, estamos frente a un escritor

que tiene mucha vida social en conflicto,

lo que se aúna con el conflicto consigo mismo.

Tolstói es un gigante, una fuerza de la naturaleza,

que lucha contra sí mismo.

Es una persona desbocada en todos los sentidos.

Es interesantísimo, cualquier aspecto de su biografía,

porque tendemos a un Tolstói íntimo, escritor,

un Tolstói familiar que tiene conflicto continuo en su familia

porque él quería hacer derechos de autor a la gente necesitada

y eso estaba en contra de su mujer.

Tenemos a este escritor que trasciende su casa,

trasciende su obra y se convierte en un líder espiritual mundial.

Gandhi se comunica por él, por ejemplo.

Él era muy admirador de los trascendentalistas americanos,

Emerson, acogió ese legado de pacifismo

en un tiempo convulso para Estados Unidos, siglo XIX.

Con lo cual, al final se convirtió en un portavoz de muchas causas,

muchas de signo pacifista, muchas de signo, en fin,

de aunar, de evangelizar, desde la palabra de Jesús y llana

al mundo entero.

Se convirtió en otra especie de Dios como en el caso de Goethe,

pero en su tiempo en Rusia.

Hay una serie extraordinaria de la BBC,

hay también una gran película clásica de King Vidor.

¿Te parece bien entrar por ahí hacia el universo de Tolstói

o prefieres entrar, por ejemplo, por los diarios de los que hablas?

Lo audiovisual y las películas son un medio fabuloso

para entrar dentro de un autor interesante por su obra

e ir más allá con ella.

Esas adaptaciones que conozco, son magníficas todas,

son grandes espectáculos visuales y son muy recomendables.

Ahora, claro, no puede en ningún caso captar

la magnitud de una obra como "Guerra y paz", por ejemplo,

que es una obra de 1500 páginas, con montones de personajes, situaciones,

porque hay una cosa muy interesante a la hora de leer

que es captar, captar lo que el cine no te da.

Cuando un personaje como Pierre en "Guerra y paz"

para él dice, se puede intuir, que para él

mientras hay vida hay felicidad, dice,

que para mí es una frase preciosa,

eso no se capta con una película, eso lo tiene uno que leer,

lo tiene que vivir mediante un libro, ¿verdad?

Por otra parte, aparte de "Guerra y paz"

o "Anna Karenina", que es la mejor lectura que uno puede recomendar,

a cualquiera, porque "Guerra y paz" puede ser un poco abrumadora,

por la extensión y por lo intrincado del trasfondo belicista que narra.

Los diarios son una manera extraordinaria

para entrar en Tolstói,

porque ahí está el Tolstói íntimo,

está el Tolstói que comenta el tiempo que le tocó vivir,

comenta autores próximos

y también es muy interesante, porque ahí el hombre se enfrenta

a su autoformación como decíamos al comienzo,

porque él, desde joven, se propone ser mejor persona

y hace una especie de diario de cómo podía ser él.

Ahí vemos cómo Tolstói lucha consigo mismo,

porque él es una persona desbocada sentimentalmente hablando.

Él quiere controlarse y ser mejor persona.

Muy ruso. Era muy ruso.

Se ve, se ve en "Guerra y paz", al principio,

cuando está bebiendo con los amigos del ejército, ¿no?

Sí, sí. Digamos, toda la obra de Tolstói

casi podríamos considerarlo una autobiografía,

porque ahí se da por entero.

Él se extiende en sus personajes.

En todas las obras vemos un poco de Tolstói,

el Levin de "Anna Karenina",

el hombre celoso de "La sonata a Kreutzer".

En fin, en toda su obra vemos

un trasfondo autobiográfico muy extensible.

Me están diciendo, Toni, que tenemos que acabar,

pero es que solamente hemos hablado de dos de los cinco.

Vamos al último, Kafka.

¿Qué es lo que crees tú que da Kafka para que su obra

siga leyéndose desde que la publicó,

sin que él quisiera, Max Brod?

Sí. Kafka habla de nosotros hoy, mañana y siempre.

Habla de la deshumanización de la sociedad,

habla de la burocratización de la sociedad,

de que estamos controlados, estamos dirigidos,

estamos en pleno proceso de algo que no sabemos,

estamos en un castillo, hablando de sus obras,

al que nos conduce y no sabemos por qué,

porque tenemos la culpa, esta primigenia, que nos atenaza.

Kafka habla de la angustia de todos, de los traumas que todos atesoramos

y todos arrastramos.

Él escribe "La metamorfosis", que es un relato de 30 páginas,

que ha trascendido en la historia de la literatura.

Por todo ello y por la simbología y por el ánimo del perfeccionismo

que él tenía, Kafka es un autor contemporáneo nuestro

y que todavía tiene mucho que decirnos.

Toni, nos tenemos que marchar. Muchísimas gracias por el libro,

por estos minutos estupendos que nos has brindado. Hasta siempre.

La sala del Canal de Isabel II presenta

la exposición "Dios iberoamericano", de Juan Manuel Díaz Burgos,

un conjunto de 150 fotografías sobre las diferencias y semejanzas

de ciertos ritos religiosos celebrados

a ambos lados del Atlántico.

(Música)

Soy Jaime de los Santos y les presento

la exposición "Dios iberoamericano" de Juan Manuel Díaz Burgos.

Con "Dios iberoamericano", Juan Manuel Díaz Burgos presenta

un trabajo de más de 35 años.

Un viaje de ida y vuelta entre España y Latinoamérica

a través de la fe, de la religiosidad,

de una manera de entender la espiritualidad

que, aunque tiene la base de la Iglesia católica,

se desarrolló de manera muy especial tras la conquista de América.

(Música)

Soy Juan Manuel Díaz Burgos y esta es mi exposición "Dios iberoamericano".

La primera idea que yo tuve a la hora de hacer este trabajo

es una reflexión en torno a la religiosidad.

El nombre de Dios iberoamericano te da la segunda clave.

La religiosidad vista desde dos vertientes,

una vertiente de aquí, la que de alguna manera

llevamos a América y la otra vertiente

vistas de América hacia acá,

caminos, que de alguna manera, se cruzan, se entrecruzan,

en algunos casos como gotas de agua y, en otros casos,

con los matices evidentes que el tiempo y el mestizaje

ha ido conformando esta religión.

(Música)

Soy Chema Conesa, comisario de la exposición "Dios iberoamericano"

de Juan Manuel Díaz Burgos.

(Música)

El trabajo realmente lo empieza Juan Manuel

lo empieza de una forma un tanto aleatoria.

En un viaje se da cuenta de que una foto

es muy parecida a otra

y que representan dos culturas y dos religiones muy diferentes.

A partir de ahí, él empieza a hacer esa especie de juego

de unir dos fotografías y ver qué sucedía ahí, ¿no?

Después, cuando yo ya entro en esta historia,

él ya tiene el trabajo bastante avanzado.

Lo que ya hago es, como solemos hacer los comisarios,

hacer de Pepito Grillo

y hacerle que él se cuestione esas comparaciones

para lograr una mayor profundidad en la comunicación con la gente.

(Música)

Yo siempre repito la misma historia.

La fotografía no es de quien la hace, es de quien la contempla.

Y en esa contemplación, los editores tenemos la obligación

de cuestionar la mirada del fotógrafo.

No para tener razón, sino para hacerle pensar

y que su decisión sea más fuerte y asentada

en una idea genuina.

(Música)

Desde la foto más antigua que hay en el proyecto

a la foto más contemporánea, han pasado 35 años exactos.

Siempre la religión a mí ha sido fuente de inspiración,

pero no para mí, yo creo

que para cualquier persona que ha nacido en este país.

Pero nunca he tenido muy claro qué hacer con esas fotos

que, yo de alguna manera, hacía de una manera sistemática.

Ahora, al paso del tiempo y con este trabajo,

me di cuenta que aquella persecución que yo tenía con estos rituales,

ahora lo veo claro.

Cómo desde el inicio esa mirada que yo tenía

hacia ciertos aspectos de esa religión los sigo teniendo ahora.

Es curioso, porque entre lo que te decía de la primera foto a la última

pocas diferencias hay.

Las hay, porque evidentemente, creo que en esos años

he madurado muchísimo.

No solamente en la edad, sino en los conocimientos

y creo que se transmite también en la fotografía,

pero lo básico, lo principal,

es que la mirada y el trasfondo de un fotógrafo

yo creo que no tanto, ¿no?

Para mí, desde luego no, porque sigo intentando, mirando las fotografías,

en la misma vertiente que las miraba al inicio.

Yo tenía muy claro qué es lo que no gustaba de la fotografía

y a mí no ha habido moda o algo que me haya tumbado

el sentimiento mío o la preferencia mía a la hora de mirar.

-A mí me ha resultado muy interesante

construir una exposición partiendo de un libro,

en el sentido de que esta forma de confrontar imágenes

es la forma ideal en la que funcionan los libros.

El libro tiene esa cosa íntima, cercana,

es un trato casi en soledad de quien lo lea con quien lo sujeta en la mano

y yo quería que esta exposición fuese un poquito eso.

Por eso le he querido también incidir en el tema del individualismo.

El individuo ante la llamada de la fe, la llamada de la creencia,

cómo resolver eso.

-Yo no sé si entro en el mundo del carroza

o si entró ya en lo ya arcaico, me da igual,

porque como siempre me ha dado igual,

a estas alturas de mi vida, evidentemente,

va a ser difícil que cambie, ¿no?

Sigo mirando con la misma pasión, eso sí.

Un fotógrafo tiene que tener pasión y saber la justificación.

Eso no quita que el fotógrafo tiene que estar ausente

de una idea, de un concepto.

Por supuesto que debe tenerlo. ¿Cómo no lo va a tener?

Estas posición es prueba de ello.

(Música)

Lo que tengo que tener bien claro, la idea es cómo lo quieres contar

y es el gran problema, ¿no?

Que vivimos en un mundo donde se enseña más el tema,

se está más pendiente de enseñar el último pluggin que sale al mercado

que la idea, el concepto

y simplemente lo que tú lo que tienes que saber es positivar.

Yo, cuando me metía en el laboratorio,

positivaba de esta manera y ahora cuando me meto

y cojo el Photoshop, trabajo con el Photoshop,

exactamente como si de una ampliadora se tratara.

Y ese es el secreto, equilibrar y no pasarte.

(Música)

Díaz Burgos es un fotógrafo impulsivo,

que fotografía sin parar y que después descubre o redescubre

el trabajo que ha llevado a cabo.

En este caso, un trabajo que lo que hace es cruzar miradas,

poder admirar, presenciar, perspectivas muy similares,

pero con desarrollos completamente diferentes.

Te enfrenta ante procesiones,

te enfrenta a la fe, a la enfervorecida fe

de ciudadanos en ambos lados del océano.

Esta exposición es una ocasión única,

no solo para disfrutar de uno de los mejores fotógrafos españoles

del último siglo, sino también para entender hasta qué punto

el alma, el rito, es imprescindible en casi todas las vidas.

También, en las de los que no creen.

Invito a todos, a los madrileños, a los que nos visitan diariamente,

que no pierdan la oportunidad de, a través de esta exposición,

conocerse más a sí mismos, conocer de dónde venimos

y también a dónde vamos.

(Música)

Tiempo ahora para hablar de salud, en concreto,

hoy queremos centrarnos en el fenómeno por el cual

los síntomas de un paciente pueden mejorar

mediante un tratamiento basado en la sugestión.

Digamos que con sustancias que no son medicamentos,

pero funcionan como tal.

Boticaria García puede explicárnoslo más claramente

e ilustrarlo para que todos lo entendamos.

Hola, Marian, ¿qué tal? ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Vamos a empezar explicando qué es el placebo.

Yo creo que es una palabra que a todo el mundo le suena,

pero hablamos con propiedad. ¿Qué es el placebo?

El placebo viene del latín. Quiere decir "yo complaceré".

Es decir, son sustancias que te van a hacer sentir bien,

pero sustancias que son inocuas

y no solo sustancias, lo que es más importante,

sino también acciones, palabras,

una especie de consejo que yo pueda darte

puede influirte para que te sientas mejor.

Hablamos de una horquilla amplia de herramientas, digamos.

¿Qué dice la ciencia, qué es lo que hace que el placebo funcione?

¿Que yo realmente pienso que me estás tratando

o que veo la curación a corto plazo?

Hay gente que dice: "¿Cómo puede ser que una cápsula

que lleva almidón de maíz dentro cure? Eso es magia".

Lo que hay es una sugestión y lo que ocurre

cuando tomas una cápsula de placebo o cuando alguien te habla

O e intenta sugestionarte sobre que algo va a ser positivo para ti

en el cerebro lo que ocurre es que se se agregan neurotransmisores,

la dopamina, que es lo mismo que ocurre

cuando se toman fármacos, por ejemplo,

o como cuando se toman drogas, por ejemplo, cuando tomas marihuana.

Entonces, esta dopamina que se segrega genera

una sensación de placer, se genera

como una especie de mecanismo de recompensa, de gratificación,

pero realmente hay un efecto, digamos, no farmacológico,

porque no hay un fármaco, pero sí que hay una acción fisiológica

en el organismo.

Y por ejemplo, ¿lo podemos poner al mismo nivel del bienestar,

el bienestar entre comillas, que uno puede sentir,

cuando uno está enfermo, llega a la consulta del médico

y ya simplemente la presencia del médico

te hace sentir mejor,

eso es sugestión también o no, hablamos de otro tipo de cosas?

Sí, también es un efecto placebo.

Hay una especie halo curativo, que envuelve al medio sanitario.

El hecho de tratar con un profesional sanitario,

realmente aunque los consejos de la cuñada y la vecina

a todos nos afectan, pero si nos los da el médico

o si lo vemos a un señor en la tele que sale con una bata blanca

realmente pensamos que va a ser más efectivo.

Entonces, esto es interesante, porque también podemos utilizar

los profesionales sanitarios ese halo curativo

para intentar utilizarlo en beneficio del paciente sin engañarlo,

porque una de las claves es que no haya engaño en el placebo.

¿Halo curativo también puede tener el hecho

de que tú, como profesional sanitaria,

me digas: "No creo que necesites nada".

No creo que necesites que yo vaya a tu farmacia y te diga:

"Me pasa esto". Y tú digas: "Nada, tómate un vaso de leche con miel

y seguro que estás mejor". También podría servir ese consejo?

Puede servir, pero sobre todo, sirve si yo te doy una argumentación

y tú eres más consciente de por qué va a funcionar.

Si realmente yo te explico: "Lo que tienes es un proceso

que en tres días va a desaparecer y, además, la miel va a ejercer

una película en la garganta",

tú vas a saber más sobre tu enfermedad,

vas a ser más autónomo en tus decisiones,

y me vas a creer más.

Si yo simplemente te digo: "No tienes nada, bebe agua",

dirás: "Paso de ti y me voy a que él me dé un consejo".

Todos necesitamos sentirnos escuchados

y ahí es donde entran en juego muchas veces las pseudoterapias

y por este motivo el placebo y la psedouterapia

parece que van de la mano, pero no tiene nada que ver.

¿Y el placebo siempre tiene efecto positivo?

Siempre hablamos de una función que claramente mejora

cómo te encuentra.

Bueno, está la parte contraria, opuesta, que es el nocebo.

Tenemos el efecto nocebo que viene de nocivo,

algo dañino que te pueda ocurrir.

Es tener una expectativa negativa sobre algo que vamos a tomar.

Esto ocurre también, se ha visto en estudios,

sobre todo con el tema del dolor, ¿no?

Porque es importante decir que el placebo, el nocebo,

funcionan con temas relacionados

con el dolor, con la depresión, con el insomnio.

No vale para el colesterol, no vale para el cáncer, esto es importante.

Entonces, se han hecho estudios, por ejemplo, con morfina

a gente que, después de una operación, tomaba morfina

y les dejan de dar la morfina a todos.

Al grupo A les dicen: "Ustedes han dejado de tomar morfina".

Y al grupo B les dicen: "Ustedes siguen tomando morfina".

Bueno, pues los que le dicen que han dejado de tomar morfina

se quejan mucho más que los que piensan que siguen tomando morfina.

No está tomando morfina ninguno, pero se ha creado un efecto nocebo.

Al decirle: "Ya no tienes este efecto positivo",

te lo crees y te duelen más.

Nos ha influido psicológicamente esa información que nos han dado, ¿no?

Eso es, porque los neurotransmisores que se segregan

van en todas las direcciones, claro.

¿Y les afecta a todos por igual?

Porque tú dices que una parte de nuestro cerebro

se pone en funcionamiento, ¿pero qué dicen los estudios?

¿Cuál es el perfil más o menos tipo si es que lo hay

de las personas que más se pueden dejar atrapar por el placebo?

Es curioso, hay un estudio de 2016, que es bastante reciente,

en el que se ha hecho resonancias magnéticas

a personas que estaban tomando placebo.

Y se ha visto que a las personas que les hacía efecto el placebo,

cuando les hacían la resonancia magnética

tenían mayor actividad aquí, en la corteza prefrontal,

que de las personas que no les hacía el efecto.

Es decir, hay personas que fisiológicamente

están más predispuestas a que les haga el efecto el placebo.

Entonces, esto puede ser muy interesante

de cara a poder saber: "A esta persona le hace efecto el placebo",

pues igual sería una opción terapéutica también para ella.

¿Y es frecuente que los médicos prescriban placebo,

tú lo ves en la farmacia?

Se puede prescribir con receta médica.

Yo he tenido algún caso, sobre todo de personas con enfermedad mental,

que no son autónomos en sus decisiones y, por ejemplo, dicen:

"Yo estas cápsulas rojas que me ha mandado el médico

ya no las quiero", y son incapaces de razonar.

Entonces, el médico les puede hacer un placebo de cápsulas azules

como las que tomaban antes,

y una vez que se toman las del placebo,

ya aceptan tomarse las rojas.

Esto no es que sea demasiado frecuente,

pero se puede hacer.

Lo que sí es frecuente y se ha hecho una encuesta en Reino Unido

y es que el 97 %, casi el 100 %, de los médicos del Reino Unido

confiesan haber usado placebo,

pero placebo en el sentido de que tú vas a la consulta y le dices:

"Recétale algo a mi niño para los mocos o quiero un antibiótico"

y acaban recetando fármacos por la presión.

Esto es un mal uso del placebo y aquí tenemos responsabilidad todos.

De no presionar a los médicos para que nos receten fármacos

cuando no los necesitamos.

Pero yo, como paciente,

¿tengo derecho a saber que me están prescribiendo placebo?

¿Qué dice la normativa en este sentido en España?

Realmente, el placebo para que su uso sea ético

la persona debe saber que está utilizando un placebo.

El caso que te comentaba eran personas con enfermedad mental

que no tienen autonomía.

Hay dos supuestos.

La autonomía del paciente. Primero tú saber que estás tomando placebo

o en el caso de que no hay autonomía, el tutor legal,

y luego, la beneficencia, es decir,

tú puedes prescribir placebos si no hay

una alternativa mejor para esa persona.

Tú no puedes prescribir un placebo si hay un fármaco que es más eficaz

para la depresión o para el dolor de cabeza.

Pero si se han agotado las alternativas terapéuticas,

en ese caso, sí que se pueden utilizar un placebo.

También se utiliza en los extremos de la vida,

personas mayores, también han perdido el raciocinio,

o incluso hay pediatras que lo hacen con niños que exageran los síntomas

y que, bueno, tienen algún tipo de problema psicológico

y se utiliza como un recurso sin más.

Antes nos hablabas de hasta qué punto

el ambiente de un entorno sanitario

nos puede transmitir confianza en ese sentido,

¿pero qué más nos sugestiona como pacientes?

Bueno, es que el efecto placebo depende de muchos factores.

Por ejemplo, hablábamos del color, cápsulas rojas, cápsulas azules,

la vía de administración: "Es que me lo han puesto en vena".

Tomar algo en vena no es como tomarte un comprimidito.

Si te lo meten en vena, eso funciona.

Luego, que nos digan que es un tratamiento

de bioingeniería genética.

Eso nos suena fenomenal, o los nombres de los fármacos,

que acaben en "x", "y". ¿De verdad?

Eso realmente afecta muchísimo. ¿El precio también?

El precio. Para mí lo mejor es lo más caro.

En las farmacias: "¿Cómo va a hacer esto efecto si valen 0,98 E?"

La gente está más predispuesta

y de esto se aprovechan mucho también las pseudoterapias.

Todos estos elementos son los que recogen las pseudoterapias y dicen:

"Vamos a inventar una terapia que le ponemos un precio que sea caro,

que suene chulo, que el nombre sea bonito, que sea exótico".

Parece que lo que viene de fuera, del extranjero,

siempre es más efectivo que lo que hay aquí

y todo esto influye en la sugestión.

Marian, ¿dónde estaría el matiz?

Si cuando un tratamiento no funciona,

hablamos de un medicamento normal,

tienen que pasar una serie de procesos.

Si funciona en los mismos términos que el placebo,

se supone, estoy resumiendo mucho, se supone que el medicamento

no funciona, ¿no? No cumple con las expectativas

para tratar una enfermedad X.

Pero, por ejemplo, con la homeopatía no se siguen los mismos estándares.

¿Por qué?

La homeopatía tiene otra serie de, digamos, de normativa propia,

ya que lo único que se le exige, por lo menos aquí, en España,

es que demuestre que es inocuo.

No ser él le exige que demuestre una actividad.

Realmente, esto es algo que yo vengo demandando

desde hace mucho tiempo y gran parte de los sanitarios también

y es que se dé una explicación y que se regule,

porque incluso dentro del Ministerio de Sanidad

se dice, se recoge dentro un documento las pseudoterapias,

pero, por otro lado, está autorizado.

Entonces, esto debería actualizarse, porque la ley hay como un borrador

que no ha llegado a firmarse.

Todo eso está un poco en el limbo

y realmente hay un debate social muy importante, o sea,

hablas de homeopatía, pones homeopatía en el periódico

y la gente hace clic como loca.

Es un tema que interesa y yo creo que interesa mucho

precisamente porque no se ha abordado bien.

Entonces, yo creo que sería interesante

que se tomaran cartas en el asunto y dijeran:

"Vamos a legislar esto bien, vamos a definir, por qué sí, por qué no",

y no es lo pondrían mucho más fácil a los profesionales sanitarios

que ahora mismo estamos un poco entre la espada y la pared.

Y ha salido en la conversación varias veces las pseudoterapias.

Habrá gente que considere las pseudoterapias

casi un tipo de placebo.

¿Dónde está la línea que separa lo ético de lo que no es tanto?

¿Dónde pones tú esa distancia? Yo la veo clarísima.

Hay mucha gente que dice: "Es lo mismo".

No, no es lo mismo.

Si tú tomas placebo, primero hemos hablado del principio de autonomía,

es decir, tú eres autónomo y sabes que lo estás tomando

y de beneficencia y es que lo vas a tomar si no hay nada mejor.

Cuando tú utilizas una pseudoterapia,

primero, no eres autónomo, porque te están engañando,

a ti te están diciendo que, por ejemplo,

el reiki funciona por una transferencia de energía.

Si usas un placebo, no te están diciendo

que haya ningún mecanismo de acción.

Aquí se están inventando una transferencia de energía

por las flores, por las flores de bach,

por las manos, por las... La energía es muy recurrente.

Por las bolas electromagnéticas.

Entonces, hay un engaño,

porque se está inventando un mecanismo de acción

que realmente no existe.

Luego, además, en las pseudoterapias

no se respeta el principio de beneficencia,

porque generalmente hay un tratamiento

que es mejor para el paciente

y que se dejas de lado para utilizar la pseudoterapia,

algo que un médico que prescribe placebo

nunca va a hacer.

Entonces, el engaño y la beneficencia es fundamental.

Se nos acaba el tiempo.

Yo creo que hemos abordado muchos temas en poco tiempo,

pero al final esto del placebo a mí me suena mucho:

"A mí me funciona".

Sí, sirve para todo, para los niños,

para la cebolla, para la tos y todas estas cosas.

En mi opinión, si realmente lo que deberíamos hacer

es utilizarlo en nuestro beneficio,

pero sin engañar al paciente.

No hacer todo lo posible porque las personas se encuentren mejor.

Pues yo creo que hemos aprendido mucho

en el ratito que hemos pasado contigo hoy.

Gracias por haber visitado "La aventura".

Nos vemos en dos semanitas.

Ahora, un fragmento del reportaje que dedicamos a Circolab,

un laboratorio de experimentación educativo tecnológico

cargado de herramientas para demostrar

que la ciencia, la tecnología y las artes están interrelacionadas.

(Música)

Circolab es un laboratorio de experimentación rodante.

Bueno, ¿no? ¿Cómo lo definíamos?

-Circolab es un laboratorio de experimentación educativo tecnológico

que lleva tres meses dando la vuelta a España

y que enseña tecnología creativa a gente entre 0 y 100 años

en todo tipo de contextos educativo, tecnológico, cultural,

tanto público como privados.

(Música)

Yo estuve trabajando en Estados Unidos con Google.

Hicimos un proyecto con una furgoneta,

fuimos por todo Estados Unidos yendo a un montón de universidades

y, a posteriori, cuando volví a Europa y empecé a trabajar con BQ,

se propuso esa idea de montar una versión adaptada al contexto

con una furgoneta para llevar tecnología

a donde normalmente no llega.

(Música)

Fue bastante reto

conseguir tener algo en tan poco tiempo y encima en verano.

Entonces, esta furgoneta es la que encontramos

que podía suplirnos nuestras necesidades.

Luego tuvimos ciertos problemillas ahí,

porque legalmente no se pueden anclar cosas dentro

y por eso decidimos transformar todo en una serie de muebles

que podemos sacar fácilmente con una serie de rampas

y es donde tenemos en cada uno diferentes máquinas,

diferentes objetos o cosas que vamos a utilizar

en nuestros talleres.

(Música)

Tenemos todo tipo de herramientas de fabricación digital.

Tanto maquinarias como pueden ser impresoras 3D, cortadoras láser,

cortadoras de vinilos, dobladora de varillas,

hasta máquinas de coser incluso.

(Música)

Hoy el taller que vamos a dar el equipo de Circolab

aquí, en Toledo, en la escuela de arte,

es un taller en el que los estudiantes de escultura

se van a aproximar a la tecnología.

En este caso, a lo que es, van a entender

lo que es un microcontrolador y van a entender un poco

cómo funcionan las herramientas de fabricación digital

a partir de un proceso de creación que es el suyo.

Es decir, vamos a coger una metodología de creación escultórica,

vamos a estar en un taller donde ellos están habituados

a trabajar con diferentes materiales y vamos a integrar los materiales

que ellos comúnmente no trabajan con ellos

para realizar una escultura.

Tanto este como esta pieza

se han creado a partir de un diseño

que se ha hecho en un programa de un ordenador.

La idea es que le busquéis una función o un significado

a todos estos componentes

dentro de la pieza escultórica que vais a crear.

El objetivo es que os juntéis en grupos de tres.

Tenemos una serie de materiales que os vamos a dar

y luego, a posteriori, vosotros empezaréis a diseñar

como todos estos elementos pueden conformar

una forma que le llamemos escultura.

-Esto es una placa microcontroladora.

Esto básicamente es un ordenadorcito.

Es un ordenador igual que el que tenéis vosotros en casa

o luego la tablet o el teléfono móvil,

básicamente esto es lo que conforma un ordenador,

es un chip que puede ser reprogramado,

se le puede cambiar el comportamiento para hacer una u otra cosa.

Se pueden conectar sensores, se pueden conectar luces,

se pueden conectar motores.

Entonces, lo que queremos también es, de alguna manera,

que busquéis alguna manera de cómo podéis integrar

este tipo de tecnología en vuestras esculturas.

(Música)

Yo estudié Bellas Artes

y siempre he sido una apasionada de la tecnología.

Todo esto me llevó a irme a Estados Unidos

y durante unos años estuve allí investigando

nuevas metodologías de integrar las bellas artes con la tecnología,

lo que me llevó a querer investigar

un campo que cada veces están más de moda,

que es la tecnología STEM, que consiste en integrar

diferentes disciplinas, la ciencia, la tecnología,

la ingeniería, las matemáticas, y, sobre todo, el arte.

En Circolab defendemos la integración del arte y el diseño

como disciplinas que integradas con la tecnología

pueden facilitar el aprendizaje de este.

Digamos, la tecnología siempre se ha conocido,

porque tiene una curva de aprendizaje muy compleja

y nosotros lo que hacemos es que a través del arte y el diseño

facilitamos este aprendizaje.

El ejemplo de hoy, digamos que en el taller de hoy lo que hacemos es,

a través de un proceso más tradicional de creación

ponemos o empezamos a iniciar a gente

que no tiene experiencia previa en la tecnología

en conceptos como es el diseño de objetos en 3D,

cómo programar un microcontrolador o, básicamente,

cómo trabajar en equipos dividiendo tareas

donde uno se tendrá que encargar más de la parte tecnológica,

otros más del diseño digamos de lo que tienen que hacer

o de la parte más conceptual, artística.

(Música)

Con los plásticos es la primera vez que trabajamos.

De hecho, nos ofrecen una serie de transparencias

que nos permite que la luz y la de transparencia y el plástico

se una con el volumen y eso es

lo interesante que estamos descubriendo ahora.

-Muy sacar al niño interior.

Y, sobre todo, ver un poco del mecanismo

de todos los cacharritos, como dice Alberto,

y, bueno, una oportunidad de trabajar en equipo.

-En principio, hemos comenzado a intentar hacer

una estructura con el modulito,

pero con esto de variar y darle un poquito más de creatividad,

hemos intentado proyectar la luz a través de un tubo

y que rebote en una superficie traslúcida.

Jugar un poquito con la luz.

-Uso las piezas que nos han dado de plástico

y una de cerámica que teníamos nosotros en el taller

y ahora le vamos a meter el LED.

-Simplemente hemos seleccionado un trabajo anterior

que hicieron hace muchos años

y, bueno, fuimos colocando distintas piezas

intentando realizar algún juego de composición

y, bueno, probando cosas nuevas como, por ejemplo,

un hilo del mismo color de este trabajo

y vamos probando cositas, así, despacito.

-Circolab se diferencia sobre todo por ser un experimento.

Y como experimento, nosotros tenemos que llevar en la furgoneta

todo tipo de herramientas que nos permitan adaptarnos a cada contexto

y podamos crear, personalizar cada actividad, cada contexto.

Entonces, nosotros hemos hecho casi 80 actividades

por toda la península en 90 días

y todas las actividades han sido diferentes.

(Música)

Hemos hecho un montón de talleres, desde talleres de punto de cruz

en los que utilizábamos hilo conductivo,

que es un hilo que funciona como un cable

y, entonces, nos pusimos en la entrada de un museo

y estuvimos allí haciendo punto de cruz.

Entonces, buscábamos ese momento para crear interacciones

con personas mayores y también con personas

que a lo mejor, a priori, le asusten, por ejemplo,

un tipo de tecnologías más contemporáneas

como puede ser la electrónica.

Al nosotros hacer punto de cruz,

introducir ese elemento que es un cable en forma de hilo,

podíamos también acceder a ese tipo de personas que, a priori,

podría tener miedo a esa tecnología.

Fue un taller que hicimos en San Sebastián.

Otro, por ejemplo, otros tipo de taller

fue pasando por la creación de robots

imprimibles en tres dimensiones,

que cada uno diseñase un carácter adecuado a una temática,

que en ese caso era de la robótica.

Desde eso hasta hacer, por ejemplo, grafitis interactivos,

donde combinamos también electrónica, artes manuales,

arte en general para crear eso, grafitis en murales

integrando tecnología, electrónica y luces LED interactivos

en ese mural.

(Música)

En Barcelona hicimos un taller con la Fundación Ared,

es una fundación que trabaja para la reinserción de mujeres

que han estado en prisión o están en alto riesgo de exclusión social.

Entonces, lo que hicimos fue acercarles la fabricación digital,

les enseñamos a utilizar un ordenador,

a diseñar en 3D en el ordenador,

y un poco cogimos a las alumnas de confección

y les enseñamos cómo en su mercado hay mucha gente

que diseña en el ordenador

y qué aplicación tienen las tecnologías

que son punteras ahora mismo,

como pueden ser las impresoras 3D, la cortadora láser,

todo el mundo de la fabricación digital

en el contexto suyo de la confección.

Otro ejemplo sería un taller que hicimos en el Planetario de Pamplona

con un colegio público de la zona

que hicimos hubo una actividad ad hoc al contexto en el que estábamos,

en donde lo que hacíamos era trabajar una de las leyes de Newton,

porque lo que hacían era crear un pequeño coche espacial

con distintos componentes de fabricación digital,

con distintas herramientas de manualidades, con globos.

Una participación completa en el ciclo tecnología, arte,

manualidades, trabajo en equipo, aprendizaje,

conocimientos teóricos de ciencia.

-Te cambio. Verde, ¿cuál quieres tú?

-Quizás en Circolab lo que siempre intentamos hacer

en la mayoría de talleres

es coger distintas disciplinas y mezclarlas.

De alguna manera, para que realmente la gente entienda

que las disciplinas no son islas, que el conocimiento no está aislado,

sino que al final el conocimiento se hibrida, está junto,

y la gente pueda ver eso.

Esos momentos, cuando les enseñas ese tipo de cosas a la gente,

tiene un clic mental que nosotros siempre vemos,

esa expresión de la gente de decir: "Ah, eso no me lo esperaba".

Y esos son los momentos que siempre buscamos con Circolab,

que la gente vea algo que nunca ha visto antes

y pueda hacer conexiones entre disciplinas.

(Música)

Podemos empezar con esto de las impresoras

que esperamos meterlas en los nuevos ciclos

que se van a introducir ahora.

Yo hasta pienso en infografías que puedas manipular

como si fuera barro, ¿no?

Y estás modelando una y haces así y dices: "Paso a otra".

En cuenta la experiencia esta está muy bien.

El utilizar esto otro no sorprende

y empieza a salir cierto lirismo, ¿no?

Las figuras que nos ayudan a verlo de otra manera.

Yo lo veo muy positivo.

(Música)

¿Cuánto tiempo habéis tardado en acabar esta obra?

-Pues no sé cuánto tiempo ha sido, unas horas.

-¿Y conmigo por qué tardáis unos meses?

-Porque no es lo mismo, son materiales distintos.

(Música)

En Circolab siempre hemos utilizado software libre.

Es software, programas, que están creados de tal manera

que la receta, básicamente el código de cómo está hecho

se libera.

Nosotros defendemos mucho lo que se dice como conocimiento libre.

Significa que ellos si aprendo una cosa,

no me la voy a quedar únicamente para mí,

sino que yo quiero compartirla con el mundo

para que todos podamos crecer.

(Música)

Nosotros estamos acostumbrados en los talleres,

por ejemplo, trabajamos el metal, la madera, la piedra,

y siempre es una cosa como definitiva, ¿no?

Pero al meterle una programación

que están cambiando las luces constantemente,

puedes jugar con texturas, con reflejos, con transparencias,

ahora mismo la escultura está viva constantemente.

(Música)

La editorial Arial acaba de publicar este libro,

"Contra el elitismo. Gramschi. Manual de uso",

un comentario algunas de las ideas del gran político italiano,

fundador e ideólogo del Partido Comunista de aquel país.

Aparte de intelectual, preocupado

por el papel de la cultura en la sociedad.

Se trata, como decimos, de un comentario

a algunas de las ideas expresadas en los cuadernos de la cárcel.

Recordemos que Gramschi escribió 32 cuadernos

con miles de páginas sobre los más diversos temas.

Algunos los desarrollaría en obras pensadas para ser publicadas.

Sin embargo, el germen y su expresión más cálida y urgente

está, precisamente, en estas notas

que las profesoras Maite Larrauri y Dolores Sánchez

desarrollan e interpretan actualizando y preparando el texto

para un uso en el aquí y ahora,

con temas que nos suenan tanto como el economicismo,

la voluntad colectiva o el sentido común.

El libro incluye un prólogo de Íñigo Errejón.

Mañana tendremos más libros interesantes sobre la mesa.

Por ejemplo, "En busca del unicornio",

el que fuera Premio Planeta en 1987.

Su autor, Juan Eslava Galán, nos visita para hacer balance

de lo que ha sucedido en estos 30 años.

Además, veremos un nuevo capítulo de la serie "El túnel del tiempo"

y también una entrega más de "Boek Visual".

El resto de nuestros contenidos se los desvelamos mañana mismo

a partir de las 10 en "La aventura del saber". Feliz día.

(Música)

  • La aventura del saber - 24/01/18

La aventura del saber - 24/01/18

24 ene 2018

Veremos los reportajes "Sumiller: Mª José Huertas", "Exposición Dios Iberoamericano", de J.M. Díaz Burgos, y "Circolab". Además, entrevistaremos al escritor Toni Montesinos y a Marián García, farmacéutica y nutricionista.

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