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Para todos los públicos La aventura del saber - 14/10/15  - Ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Hola, muy buenos días

y bienvenidos a nueva edición de "La aventura del saber".

Hoy vamos a recibir en este plató a un investigador

que busca formas nuevas de relacionarse con la ciudad.

Propone que abramos los ojos y los oídos

a nuevos espacios y a nuevos actores.

¿Cómo? A través de la participación y la cultura libre.

Otras propuestas, en el sumario. Empezamos.

A estas alturas seguro que saben que el presidente

de la Real Academia de Gastronomía Española

prefiere el término armonía frente al de maridaje.

Por eso, nuestra sección dedicada a la mejor cocina

se titula "Armonías gastronómicas".

Vamos a aprender con qué combinar el mejor jamón ibérico de bellota.

Hoy, a través de "El túnel del tiempo",

volvemos a la Edad del Bronce, a Villena, Alicante.

Nos detenemos hace unos 3200 años, donde, más que una edad del bronce,

parece que nos encontramos una edad de doro.

Nuestro primer invitado de "La aventura del saber"

es antropólogo e investigador y nos propone hablar

de esos temas que a menudo abordamos en el programa.

¿Ustedes saben qué es la pedagogía urbana en beta?

¿Cómo se puede construir una nueva ciudad a través del aprendizaje?

¿Quién dice que solo tiene valor el conocimiento académico?

Adolfo Estalella, buenos días. Buenos días.

Vamos a intentar explicar...

Vamos a hablar de lo que es tu forma de ver el mundo.

¿Tú propones una forma diferente, quizá, a la que la antropología

tradicionalmente ha defendido? ¿Por dónde empezamos?

Yo soy antropólogo,

y mi manera de mirar el mundo, como tú decías,

está modelada por la antropología,

que tiene una forma particular de producir conocimiento,

que es eso que se llama etnografía.

Ha consistido, a lo largo del último siglo, en...

Los antropólogos y antropólogas, cuando intentan comprender

algún pueblo o alguna sociedad, lo que hacen es pasar

largas temporadas de tiempo con ellos.

Involucrarse íntimamente para poder después relatar

estas sociedades.

Esa es mi manera de mirar el mundo,

pero, en los últimos años,

mi forma de investigar ha estado muy influida

por aquellos colectivos dedicados a intervenir en la ciudad

con los que he estado investigando.

De alguna manera no han sido solo,

como tradicionalmente se describe en antropología,

mis informantes o el objeto de estudio,

sino personas y colectivos e iniciativas

de las que he aprendido a investigar de nuevo.

Nos hablas de un modo de colaboración más activa.

Es ir más allá de simplemente mirar, de observar.

¿Cómo se articula esa otra forma de experimentar en la ciudad?

Pues...

La forma tradicional de la antropología

establece una distancia muy clara entre el antropólogo,

que es el que sabe, y aquellos a los que estudia,

que son los que no saben.

Pero cuando la antropología,

que normalmente se ha dedicado a estudiar

lugares exóticos durante un siglo,

vuelve a su lugar de origen, a los países occidentales,

y se dedica a estudiar, por ejemplo, laboratorios, parlamentos,

el Banco Mundial,

se encuentra con personas que investigan también.

Entonces, ¿cómo investigas a aquellos que investigan?

Una manera de plantearlo es a través de colaboraciones.

Incluso podríamos decir de colaboraciones experimentales.

Experimentales porque uno no tiene muy claro

exactamente qué es lo que pueden generar esos contextos.

Ya no se trata únicamente de observar,

sino cómo generamos lo que podría ser un contexto experimental

para que investiguemos juntos,

para que produzcamos juntos nuevas preguntas.

No es una experimentación a la manera del laboratorio

de contrastación de hipótesis y teorías que ya tenemos,

sino de la experimentación como una forma muy particular

de producir preguntas que ni siquiera teníamos.

Producir preguntas juntos.

En ese sentido, ¿quién está capacitado

para producir preguntas y producir conocimientos?

Porque, tradicionalmente,

el conocimiento solo ha salido de una serie de sitios concretos.

Por ejemplo, la universidad. ¿Esto ha cambiado?

¿Tenemos todos que aprender a mirar a nuestro alrededor

de una manera más horizontal en el sentido de permitirnos

que todos seamos productores de conocimientos?

No solo tenemos el derecho a eso,

sino que está ocurriendo ya.

La universidad, las instituciones educativas,

han monopolizado de alguna manera la producción de conocimiento,

y sabemos ciertamente que la ciencia

es la institución más sólida para producir conocimientos.

Pero también hemos descubierto

a lo largo de las últimas décadas

que el conocimiento sólido y fundado no lo producen únicamente

las universidades, los centros de investigación,

sean públicos o privados,

sino que se origina en contextos ciudadanos.

Movimientos sociales, iniciativas ecologistas,

proyectos vecinales,

están produciendo conocimiento sólido y fundado

sobre la ciudad, por ejemplo, el asunto que yo he investigado,

sobre el medio ambiente, sobre nuestro propio cuerpo.

Los estudios sociales de la ciencia y la tecnología,

que es un ámbito en el que he trabajado,

lo ha constatado desde hace al menos dos décadas.

Cómo, en la década de los ochenta, los enfermos de sida

produjeron un enorme conocimiento sobre los tratamientos

que en aquellos momentos se estaban probando

sobre su propio cuerpo, y fue un conocimiento

muy relevante para el desarrollo de nuevos fármacos y medicamentos.

Y la universidad, no sé si está en sus manos

cambiar algo para revertir la situación,

iba a decir, un poco de crisis de la institución,

no sé si es demasiado decir "crisis de la institución",

pero, al menos como productora de conocimiento, sí lo está.

Está un poco en entredicho en ese sentido

en el momento en el que muchas otras instituciones,

complejos, colectivos,

están demandando su espacio como productores.

Creo que la universidad está en crisis,

pero no es una crisis epistemológica,

es una crisis de pérdida de autonomía por recortes en financiación,

precarización de las condiciones laborales, aumento de las tasas,

una endogamia manifiesta en la universidad española...

Pero estos nuevos contextos y lugares de producción de conocimiento

no son necesariamente un desafío a la universidad,

sino una invitación a nuevos diálogos.

Y la manera cómo la universidad, en la academia en general,

podríamos recibir esa interpelación,

es a través de la generación de nuevos diálogos.

Es decir, si hay otros que están investigando

en otros lugares con otras metodologías,

que en lugar de escribir libros o papers

lo que hacen es representar su conocimiento

a través de obras de teatro, por ejemplo,

eso nos invita a repensar nuestros modos de hacer

habituales en la universidad.

A repensar los lugares donde podemos producir el conocimiento,

que quizá ya no son necesariamente nuestros despachos o departamentos,

sino que podemos producir conocimiento en la calle

o en determinados contextos urbanos

donde hay muchas personas involucradas

tratando de reinventar nuestra relación con la ciudad,

o de repensar el urbanismo,

imaginar nuevas formas de intervenir en la ciudad

y practicar la calle.

Te quería preguntar por un proyecto en el que estás inmerso tú,

también otros investigadores,

es la Red de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología.

¿Tiene que ver precisamente con esto que estamos hablando,

con abrir mucho más los ojos en la ciudad,

con dar más su hueco a la investigación

en el ámbito de las Ciencias Sociales en general?

Explícanos un poco.

La Red de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología

es una asociación informal,

una red de académicos y académicas

de distintos ámbitos, de antropología, de sociología,

de psicología social, que, originalmente,

cuando se desarrolla este ámbito, trabajaban en el estudio

y la investigación de la ciencia y la tecnología,

pero ahora se dedican a estudiar sociológicamente

cualquier asunto de nuestro mundo.

Y una cuestión muy particular de esta red

es problematizar justamente quién forma parte de la academia.

Al menos para algunos de sus miembros.

Por ejemplo, a un encuentro académico,

un congreso, normalmente van investigadores,

personal de la universidad, profesores...

Pero la cuestión es:

¿deberían sentirse interpelados otras personas que investigan

y que no necesariamente están dentro de la universidad?

El último encuentro, que titulamos

"Desbordes de los límites de la academia",

intentaba justamente explorar esos límites.

De manera que invitamos a distintos colectivos

dedicados a la investigación en ámbitos culturales,

en movimientos sociales y activistas,

que no están en la universidad.

Sin embargo, está produciendo investigación relevante

que, desde luego, permite un diálogo muy productivo

para aquellos que estamos dentro de la universidad.

La red intenta reinventar las formas de asociación académica

y expandir los límites de la universidad

para incorporar a aquellos que no forman parte de ella,

pero que pueden enriquecerla mucho.

¿La red nos invita también a entender la ciudad de otra manera?

Tanto la ciudad como entorno, lo que yo pido a mi ciudad

y lo que mi ciudad es capaz de darme a mí.

¿Hay un diálogo con la ciudad?

Yo diría que la red...

En cierta medida, esa sensibilidad tan particular

de algunos miembros de la red es heredada.

En mi caso, es una herencia y un aprendizaje

de lo que está ocurriendo en la ciudad

y lo que está ocurriendo en Madrid en los últimos años.

Mi investigación, en los últimos cinco años,

con mi colega Alberto Corsín,

se ha centrado en tratar de comprender

y tratar de relatar una serie de proyectos de intervención urbana,

de ciudadanos, activistas,

que se dedican a reinventar nuestro espacio público,

a amueblar, en muchas ocasiones, solares baldíos, vacíos urbanos...

Amueblarlos materialmente con unas infraestructuras,

pero amueblar también la ciudad con nuevos conceptos.

La acampada en Sol fue ejemplo paradigmático.

Una acampada en el centro de la ciudad

que no solo genera una nueva infraestructura

con biblioteca, con enfermería, con un comedor social,

sino que nos amuebló con nuevos conceptos para pensar la política.

En ese sentido, bebemos mucho de esa investigación

y de esa reinvención urbana que se está produciendo

por toda la ciudad.

Hay que reconocer que en pocos años han pasado muchas cosas.

La ciudad está probablemente mucho más viva que hace,

¿cinco, siete años?

¿Eso lo has notado objetivamente en tu investigación?

Sí.

Yo creo que Madrid vive ahora un momento de efervescencia política

y de creatividad ciudadana.

Proliferan por toda la ciudad este tipo de proyectos

dedicados a intervenir en ella.

La Red de Huertos Urbanos, que nació hace cinco o seis años,

y que aglutina unos 40 huertos, es un ejemplo paradigmático.

Personas que simplemente se juntan y se reúnen

para reverdecer solares

que estaban completamente baldíos.

En ese ejercicio, generan nuevas formas de aprendizaje

y de relacionarse con la ciudad.

Construyen sus propias infraestructuras,

aprenden de las variedades locales de los tomates,

contactan con otras personas que han desarrollado huertos

y que les ayudan. Y en cierta manera,

los huertos, como muchos de esos otros espacios,

como el campo de cebada, se convierten, literalmente,

en lugares de aprendizaje, donde el aprendizaje

no es un ejercicio de transmisión de saberes

a la manera de la pedagogía tradicional,

donde tienes un profesor o una maestra,

que es la que te enseña, sino el aprendizaje es un efecto

de tu relación con la ciudad. Casi podríamos decir

que es la ciudad la que te está enseñando.

De ahí el nombre de pedagogía urbana.

Es urbana porque es la ciudad

la que, al abrirse a la participación,

está liberando sus propias capacidades pedagógicas.

Unas posibilidades de aprendizaje que no habíamos imaginado.

Lo dejamos aquí. Gracias por visitar "La aventura del saber"

y por hacer el esfuerzo de intentar explicarnos

esos conceptos que a veces no son tan fáciles para la mayoría.

Gracias a vosotros.

Tiempo ahora para la armonía gastronómica,

perfecta para este miércoles.

Hoy, el protagonista es un plato de jamón ibérico de bellota.

¿Con qué tomarían un exquisito plato de jamón?

Les invitamos a que prueben estas sugerencias.

Pero ya saben que para gustos se hicieron los colores.

(Música)

Vamos a seguir con las armonías.

Esta vez, una entre sólido y líquido.

Sin duda alguna, entre el icono de la gastronomía española,

uno de los cuatro ases de la baraja en el mundo de los alimentos,

y, naturalmente, en relación con los vinos.

Con diferentes tipos de vinos.

Y la gracia hoy es que ustedes hagan lo mismo

y encuentren cuál es la armonía ideal.

Es decir, con qué vino tomarían el jamón.

Y quiero adelantar que también en ocasiones

se puede tomar con cerveza o con otras bebidas,

pero, sin duda alguna, la armonía ideal es con vino.

Vamos a ver con qué vino. Para eso nos va a ayudar,

como siempre, nuestro chef favorito, que es Pedro Larumbe.

Pedro. -Hola, Rafael.

-¿Cómo estamos? -Pues muy bien.

Con vino y jamón, perfecto.

Con pan, vino y jamón se anda el camino.

Sin duda alguna.

-Pues tenemos cinco tipos de vino diferentes.

Tenemos la suerte de contar en España con vinos tan estupendos como estos,

y, sobre todo, yo diría que el jamón,

que, como has dicho, es uno de los iconos

de la gastronomía española. -Mundial.

-Casi te diría que, en función de la región donde esté,

me apetece un vino u otro. -Los cinco vinos que hemos elegido

son el vino generoso seco,

que es el fino de Jerez,

o de Montilla también, tienen un fino estupendo.

En segundo lugar, el espumoso. En este caso, un cava.

Podría ser champán, pero, obviamente...

En España cada vez hay mejores cavas.

Lo que pasa que los más conocidos normalmente son los más económicos

y, por lo tanto, tendríamos que empezar a pensar

en tener un mejor conocimiento de los cavas,

que son Prestige, son como los champanes,

y, aunque sean un poco más caros,

son mucho menos caros que el champán, y a veces son igual de buenos.

El tercer vino es un vino blanco.

Hay muchos blancos. Puede ser un albariño, un verdejo,

más seco, menos seco, con madera, sin madera...

Y luego, en tinto hemos separado

entre el tinto crianza, el tinto normal, digamos,

que envejece poco en madera,

y luego un tinto reserva o gran reserva.

Entonces, lo que vamos a hacer es ir cogiendo un trozo de jamón.

Tal cual, así.

El jamón, en principio, hay que cogerlo con los dedos.

Pero si uno está delante de gente y no quiere mancharse,

puede utilizar el tenedor, pero es un poco cursi.

Es mejor cogerlo con los dedos.

-En este caso,

el jerez que estamos probando ahora, el fino.

Una copa mucho más recogida, un olor más intenso...

-Catavinos. -Claro, un catavinos.

-El jamón necesita algo cálido.

El jamón hay que tomarlo a unos 22 grados o 23,

nunca más frío.

El jamón hay que cortarlo muy bien.

El cortador del jamón es un artista.

El primer libro que se escribe en España de gastronomía

prácticamente es el "Arte cisoria", del marqués de Villena,

al arte de cortar.

Eso ahora ya en las carnes no es tan importante,

pero en el tema del jamón es fundamental.

El jamón es, sobre todo, un alimento muy saludable.

Es evidente que tiene grasa, y grasa animal,

pero si el cerdo, que es lo que tiene que hacer,

come bellota, la grasa de la bellota es igual que la de la aceituna.

Por eso decía Grande Covián que el cerdo ibérico

que come bellota es como un olivo con patas.

Y hay mucha gente que habla del jamón de pata negra.

El cerdo ibérico es negro y, por lo tanto, la pata también.

Pero lo importante del cerdo ibérico es que viva en libertad

y viva en la dehesa, que coma bellota y que ande mucho.

Si el cerdo es vago y se está quieto, el jamón es mucho peor.

-Yo casi diría que el vino blanco

pienso que va a ser el que menos me va a gustar

en la armonía con el jamón.

-Tanto el cava como el blanco tienen el problema

de que hay que tomarlo más frío y más ácido,

y el jamón necesita algo más cálido. -Como bien has dicho,

el jamón hay que tomarlo con una temperatura determinada.

Tiene que sudar.

Por lo tanto, cuando vemos la típica imagen

de los jamones colgados en un establecimiento,

lo que está haciendo es sudar el jamón.

-En España hay cuatro denominaciones de origen.

La zona de Huelva, Guijuelo... Perdón, Jabugo.

La zona de Dehesa de Extremadura.

Otro en Andalucía, que es Los Pedroches, en Córdoba.

Y luego, el famoso Guijuelo.

Los jamones son bastante parecidos.

Porque el cerdo es ibérico y come más o menos parecido.

Puede cambiar la forma de secarlo, los aires,

pero en último término, un jamón ibérico puro

de bellota en la dehesa es bueno siempre.

Vamos a ver cómo va con el tinto.

-Yo, siguiendo tu opinión, estoy casi convencido

que me va a gustar más con el crianza y con el reserva.

Tal vez el reserva y el jamón son dos protagonistas importantes.

Esta la tenemos ya muy...

Es muy habitual el vino tinto con el jamón, por lo tanto...

Estamos ya muy acostumbrados y muy hechos,

y lo relacionamos muy bien.

-Vamos a terminar con el gran reserva después de tomar un poco de pan.

Esto, que al final es tomar jamón con vino,

convierte esto en un espectáculo. No dejen de hacerlo.

Si además de poner estos vinos quieren poner algún otro,

quieren poner un albariño y un chardonnay o un verdejo,

quieren poner cerveza, pónganla.

Porque la gracia de esto es que es sin cocina,

sin fuego, con cocinero-amigo, con el que hablo.

Se puede transformar sabores y se puede disfrutar

igual que si uno va a un gran restaurante.

Yo creo que es difícil haber hecho una cosa más agradable

que la que hacemos Pedro y yo.

Que es, en lugar de tomar jamón sin más,

ir combinándolo con las bebidas

e ir viendo de verdad con qué uno disfruta más.

Yo creo que el fino es la bebida ideal.

Quizá también porque los dos son del mismo territorio,

las zonas son parecidas.

Luego creo que va muy bien con el tinto crianza.

Primero, porque combina muy bien,

y segundo, al final un tinto crianza suele ser más barato,

y el tema económico influye mucho.

El jamón ya tiene un precio determinado,

busquemos una combinación más razonable.

Luego, por supuesto, con el tinto reserva casi igual.

-Aunque no sea para todos los días, nos podemos permitir el lujo.

-Entre el blanco y el cava, preferiría el cava,

porque, efectivamente, la burbuja limpia más la boca.

Arrastra más la grasa.

Por lo tanto, después de todo eso,

la mejor, la suya, y nos la cuenta, ¿vale?

Dedicamos un tercer capítulo al yacimiento del Cabezo Redondo.

En los dos primeros vimos sus casas, sus tumbas,

sus industrias, sus modos de vida.

Incluso hemos podido hablar con algunos de sus pobladores.

Nos hemos reservado este último

para mostrarles los tesoros que acumularon.

Parece de fábula.

(Música)

Nos encontramos en el entorno del Cabezo Redondo.

Aquí, aprovechando un espacio de una superficie llana,

se ha intentado recuperar, mediante la vegetación y el agua,

el ambiente que existía hace 4000 años

en este excepcional yacimiento del Cabezo Redondo.

Aquí, en esta ladera oriental,

se conservan vestigios arqueológicos de una excepcional importancia.

Algunos de ellos están ubicados en la cresta,

en la parte superior, debajo de unos afloramientos calizos,

y allí se abrieron varias cuevas,

donde los hombres prehistóricos del Cabezo Redondo

enterraron a sus muertos: hombres, mujeres y niños,

con ajuares extraordinariamente ricos.

En algún caso, con objetos de oro.

Esos fueron los primeros testimonios de la existencia

de orfebrería prehistórica en este yacimiento.

Pero fue en 1963, en los primeros meses,

con ocasión de las labores que se hacían en una

de las tantas canteras que nos encontramos

en los bordes que muerden el yacimiento,

donde se descubrió ese conocido

como Tesorillo del Cabezo Redondo,

que fue el que dio las pistas para que, años después,

meses después y hasta ahora,

podamos reconstruir la sociedad

que vivió durante varios siglos en este yacimiento.

Aquí, los objetos recuperados

que se caían de las arenas en el borde de la cantera,

que fueron recuperados para la ciencia y el patrimonio

gracias a la labor inestimable de José María Soler.

Había algunos de ellos

que recordaban a otros objetos

que se van a localizar meses después

en el interior de una vasija

situada en una rambla, en una rambla seca,

en un lugar en el que no hay vestigios de ocupación prehistórica

y que, en un momento determinado del final del poblado,

se escondió a unos 8 kilómetros.

Es la rambla del Panadero.

-1963 fue un año excepcional

para la prehistoria villenense y europea.

En el mes de abril, se produjo un hallazgo casual

en el Cabezo Redondo de una serie de piezas de oro

que el eminente arqueólogo villenense José María Soler

recuperó y agrupó bajo la denominación

del Tesorillo de Cabezo Redondo.

Poco después, en octubre,

tuvo lugar otro descubrimiento casual entre las arenas y gravas

que habían sido transportadas desde la rambla del Panadero

a una obra de la calle Madrid de Villena.

Se trataba de un aro metálico

que el capataz de la construcción colgó en un alambre,

creyendo que se trataba de una pieza de un motor del camión.

Días después, uno de los albañiles, Francisco Contreras,

se lo llevó a su domicilio,

para, finalmente, mostrárselo a un joyero de la localidad,

Carlos Miguel Esquembre,

quien observó minuciosamente el objeto

e informó a José María Soler García de este descubrimiento,

de un brazalete muy antiguo que había sido fabricado en oro.

Este acontecimiento fortuito

generó un proceso de investigación

que culminó con la excavación arqueológica

en la rambla del Panadero.

De este modo, José María Soler

y sus colaboradores, Enrique y Pedro Domenech,

hallaron un conjunto singular,

extraordinario,

que es conocido con el nombre de el Tesoro de Villena.

Un tesoro que ha permanecido en la localidad

gracias a la valía científica y personal

del arqueólogo José María Soler García.

(Música)

-Pero fue ese momento

cuando pudo recuperar

de una manera brillante,

por la actuación con que don José María Soler actuó,

y pudo rescatar esta vasija y este tesoro

que terminó excavando en su despacho.

Observó cómo dentro de la vasija

se conservaba un conjunto excepcional

de objetos de oro, de plata, de hierro,

y una resina que en su momento se identificó como ámbar.

Si hoy, algo más de 50 años,

nos acercamos a esta vitrina,

lo primero que nos llama la atención es un conjunto de cuencos,

cuencos que, si los analizamos con detalle,

podemos observar que no tienen remaches,

que no hay soldaduras, que están hechos de una misma pieza.

Se trata de una delgada lámina de oro

que, mediante un punzón de punta redonda,

desde dentro hacia afuera, han ido golpeando

con un exquisito detalle,

siempre con la misma profundidad,

para formar unas decoraciones geométricas,

de bandas, de distinto tamaño, de distinto grosor.

Unas bandas, horizontales; otras, verticales;

y, en algún caso, unas guirnaldas semicirculares

que cuelgan de una banda en horizontal.

Si observamos las piezas, cualquiera de ellas,

vemos cómo el vaso, los cuencos,

tiene un borde ligeramente exvasado, abierto hacia fuera.

Son recipientes que facilitan, que permiten beber.

Son unas piezas claramente

orientadas a esa finalidad.

También encontró, formando parte del mismo conjunto,

otros recipientes

para recibir líquidos.

Otros recipientes, unos de oro y otros de plata.

Son de distinto tamaño, de distinta altura,

de distinta capacidad.

Pero todos ellos tienen un cuello alargado

que facilita el poder verter el líquido,

y unos gallones verticales

que arrancan de uno circular

que está situado en el cuello.

Además, localizó

un conjunto de pulseras de oro de distinto tamaño,

con distintas decoraciones.

La más excepcional es, sin lugar a dudas, una de ellas

que pesa cerca de medio kilo de oro,

que tiene una decoración calada y una decoración de pequeños prismas

y, junto a él, otras mucho más sencillas.

Encontró, además,

otros objetos

que han generado una gran discusión

porque no sabemos

para qué servían.

Evidentemente, se trata de unos objetos pequeños

que debieron formar parte de un instrumento,

de un elemento que tenía una estructura circular.

Un trozo de hierro

decorado con unas bandas de oro.

Y ese hierro también lo encontramos en una pulsera.

Una pulsera de hierro

que ha generado una abundante literatura

acerca de su cronología

y que, desde un primer momento,

ha planteado bastantes dudas.

Porque la importancia del tesoro es en la cantidad de oro.

Son cerca de 10 kilos de oro.

La importancia del tesoro es la perfección técnica

en su realización.

La importancia del tesoro

es que en ningún otro lugar de España

nos encontramos un hallazgo prehistórico de estas dimensiones.

En este sentido,

nos tenemos que aproximar, tenemos que preguntarnos, mejor,

¿cuándo se hizo el tesoro? ¿Se hizo aquí? ¿Fuera de aquí?

Tenemos que preguntarnos: ¿Quién acumuló?

¿Quién tenía este conjunto

de piezas de oro

que escondió en un lugar de una rambla

alejado de otros poblados de la Edad del Bronce?

Y que, como arqueólogos, como historiadores,

todos tenemos que responder a esa pregunta.

Y esa pregunta la podemos responder desde distintos caminos.

Antes de descubrir el tesoro,

se descubrió el Tesorillo del Cabezo Redondo.

En el borde de una cantera, como ya hemos hablado,

se descubrió varias cintas de oro,

se descubrieron unas que están

cerradas o intentando cerrar como si fuesen pulseras,

y se descubrieron también unas pequeñas trompetitas

que formaban parte de adornos, de ropa o del propio cuerpo humano.

Estas piezas, algunas de ellas,

que tienen una decoración

muy simple,

recuerdan, aunque se trate de anillos,

a las decoraciones de las pulseras.

Pero en el Tesorillo se encontraron dos piezas claves.

Una de ellas es un trozo

de brazalete,

roto,

doblado,

que tiene una decoración de púas

exactamente igual como la que tiene

algunas piezas del tesoro.

Esa decoración de púas

nos está indicando que existe una estrecha relación

entre esa pieza,

que está amortizada para poder trabajar el oro,

y el tesoro.

Y, además,

en ese Tesorillo nos encontramos con un lingote.

Un lingote que nos habla, nos informa que, posiblemente,

también se reparaban estos objetos.

Tenemos, por tanto,

una primera relación entre el Tesorillo

y el tesoro.

Es incuestionable estas relaciones por los paralelos formales.

También es incuestionable

que el Tesorillo aparece en una ladera

del poblado Cabezo Redondo.

Por lo tanto, debió

haber sido propiedad

de alguno de los habitantes del poblado

o de un linaje o de un grupo.

Y esta idea de relación del Tesorillo del Cabezo Redondo

con el poblado,

nos lo aporta también, nos lo corrobora, mejor,

otra serie de objetos que, en los últimos años,

ya en las excavaciones de Soler

y, sobre todo, en las de los últimos años,

se han aportado,

han enriquecido esta orfebrería prehistórica de Villena.

Son un conjunto de piezas donde podemos encontrar

los mismos tipos de

trompetitas o de conos.

Hemos encontrado también los mismo tipos de cintas

que tienen un pasador de sección cuadrada que es igual

a los clavos del tesoro.

Nos hemos encontrado también una especie de chincheta, de clavos,

que permitían fijar

esa pieza a otra.

Y estas piezas

son incuestionablemente

del Cabezo Redondo.

Son propiedad

de estas gentes.

Por lo tanto, no podemos descartar

que todo esto formara parte de un mismo conjunto.

Y, hablando de relaciones,

también podemos observar

que algunas de las piezas de esa especie de chincheta, de clavo,

con una...

un apéndice cuadrado

están exactamente de la misma forma

en un yacimiento de la serranía de Cuenca.

En Abia de la Obispalía,

que nos habla claramente de relaciones

entre un lugar y otro.

Los objetos de oro

hallados en los últimos años,

son abundantes.

Y algunos son tan pequeños

como una serie de clavitos, más de 80,

pequeños, que formaban parte,

y estaban enlazados con fragmentos de cobre

que, evidentemente, nos hablaba de un collar.

Son piezas

que estaban,

que fueron disfrutadas

por gentes que vivieron en el Cabezo.

Sabemos que el Cabezo Redondo

tiene una cronología

que abarca la segunda mitad

del segundo milenio antes de Cristo.

Sabemos que en el Cabezo Redondo no hay...

No hay elementos de un Bronce final.

Sabemos, por tanto, que esto tiene que ser anterior.

Posiblemente, el tesoro

fue recogido en un momento de cambio,

se desmontaron las piezas para recuperar el oro

y abandonar aquello que fuese menos significativo,

se metió dentro de una vasija

y se escondió

en la rambla.

El tesoro

nos informa, como ningún otro elemento,

del abandono del Cabeza Redondo.

Las causas

las veremos si volvemos al Cabezo Redondo.

El Cabezo Redondo está en lo que es el centro de la cubeta de Villena.

Un lugar excepcional.

Es un lugar de cruces de caminos.

Un camino que viene desde la meseta, por el puerto de Almansa,

y que va a descender hacia el mar

a través del corredor del Vinalopó.

Desde aquí podemos ver, ya casi en el fondo,

el castillo de Sax.

Es un castillo donde, en la base,

nos encontramos restos de construcciones

que son contemporáneas

al Cabezo Redondo.

Allí nos encontramos un horno de fundición.

Y, desde el castillo de Sax, podemos ir siguiendo,

de una manera visual,

otra serie de yacimientos

que jalonan el recorrido hasta el mar

por el campello.

Es indudable que aquí nosotros

podemos ver cómo este yacimiento articula

todo el espacio.

Este yacimiento permite, y lo veremos,

y lo podemos ver desde la parte alta, articula todo el territorio.

Es, por un lado,

un yacimiento que se explica por el lugar que está,

que se explica porque aquí podemos ver

un gran poblado. Es el poblado más grande

del que tenemos información

de la segunda mitad del segundo milenio

en las tierras del sudeste peninsular,

y es un poblado desde el que se controla

el movimiento de los rebaños de animales.

Es un poblado ubicado en el centro de esa gran...

esas grandes tierras privilegiadas,

que es Villena.

Muy próximo a la laguna de Villena.

Muy próximo a otras pequeñas lagunas

que permitían que animales y personas

tuvieran facilidad para acceder al agua.

Por eso, el poblado no tiene,

o al menos no hemos encontrado, cisternas.

Es un poblado que el agua lo tiene próximo

y es, además, un poblado donde la sal,

los afloramientos de sal están próximos.

Es decir, donde se puede actuar.

Tener un gran rebaño

o recibir rebaños para aquí incluso, como creemos, procesar la carne.

Porque uno de estos caminos que parten desde el Cabezo

son los que van al interior de Alicante.

Van al interior de Valencia.

Y, desde Valencia, van hasta Cuenca.

En Cuenca hay una serie de yacimientos

que tienen objetos similares a los del Cabezo Redondo.

Sabemos, además, que ese camino

sería frecuentado durante mucho tiempo.

Es un camino que mucha gente conoce,

un viejo camino de trashumancia,

que conocen con el nombre del "Camino de los valencianos".

Es decir, un lugar donde las tierras,

y hemos visto nosotros, lo hemos podido comprobar,

cómo rebaños de la serranía de Cuenca

vienen a estas tierras en los meses de

otoño e invierno.

Vienen a aprovechar los pastos cuando allí las condiciones

son mucho más duras.

Y esto es lo que no explica la riqueza del Cabezo Redondo.

(Música)

El tesoro es el resultado

de un largo proceso de acumulación.

De gentes que, posiblemente,

en los cuencos de oro

podían beber tras firmar pactos.

Y las pulseras formaban parte de dotes.

Es decir,

de elementos de intercambio para asegurar

lo que tiene de poder el Cabezo Redondo,

su estratégica posición.

En el centro de un cruce de caminos,

en un momento en que el mundo empieza a cambiar.

Cuando las influencias por la costa

se desplazan hacia otro punto,

el Cabezo se abandona.

Y ese tesoro es el resultado,

es la visión más clara

de un mundo nuevo

que se está iniciando en el Mediterráneo

y que va a eclosionar varios siglos después.

Hola a todos. Tiempo para aprender a emprender

en "La aventura del saber" de la mano de Arturo de las Heras,

director general del Centro de Estudios Financieros

y la Universidad a distancia de Madrid. Bienvenido.

Muchas gracias, Salva.

Si no recuerdo mal, hace 15 días nos prometías que nos ibas a presentar

a una persona que había convertido una empresa familiar

en otra que es una sociedad anónima.

Que cotiza en Bolsa. Eso eso, que cotiza en Bolsa.

Para eso está conmigo Eduardo Baviera,

que es el consejero delegado de las Clínicas Baviera,

que es una empresa familiar

que pasó a cotizar en Bolsa.

Y esa historia es la que queremos contar hoy.

Bueno, a ver, ¿cómo fue la idea?

La idea de la compañía de Clínica Baviera,

nacimos hace 20 años,

somos una compañía centrada en oftalmología,

especializados en el tratamiento de todas las enfermedades

relacionadas con la vista.

Tratamos tanto... ¿Y eso como fue?

Porque tu padre era oftalmólogo... No.

Mi hermano es oftalmólogo, yo soy economista.

Yo trabajaba de muy joven, recién acabados los estudios universitarios,

trabajaba en una asesoría de empresas.

La creasteis vosotros, ¿no?

Yo pensaba que era de tu padre. No.

Mi hermano y yo.

Mi hermano tenía una clínica personalista de éxito en Valencia,

y yo los fines de semana, los ratos libres.

Al ser hermanos, esa ventaja tiene.

Le decía: "¿Por qué no la profesionalizamos?

¿Por qué no la organizamos?

¿Por qué no incorporas más profesionales

para subespecializar todas las actividades,

como hacen otros sectores,

pero que en medicina no es tan habitual?"

Y, a partir de ahí, generamos esa ilusión tan grande.

Y empezamos a crecer, a incorporar personas,

con un objetivo de dar la máxima calidad

y el máximo de atención a todos nuestros pacientes

y, en la actualidad,

estamos en tres países, España, Alemania e Italia.

Tenemos 70 clínicas.

Y somos casi 1000 personas

y 200 oftalmólogos especialistas que nos permite

tanto estar especializados en cada una de las áreas,

como el trabajo en equipo.

Esa combinación permite la realidad de lo que hoy somos y dónde estamos.

Pero, Eduardo, ¿qué fue antes,

la decisión de convertirla

en una sociedad anónima que cotizara en Bolsa

o fue primero el crecimiento?

¿O fueron las dos cosas al mismo tiempo?

No, no, sin duda,

primero es el sueño emprendedor y el crecimiento

el motor de cualquier compañía.

Creo que ningún emprendedor debe tener como objetivo

crear una compañía para sacarla a Bolsa.

Creo que el objetivo de un emprendedor, es nuestro caso

y nuestros valores corporativos,

es hacerlo lo mejor posible a nuestros pacientes,

con el mayor volumen posible,

e innovando de la forma más adecuada.

Si todo eso lo consigues

y la compañía va teniendo éxito y confianza,

se te abre la ventana de oportunidad que es sacarla a cotizar a Bolsa.

¿Y cuáles con las condiciones necesarias para poder hacerlo?

Bueno, pues hay unas condiciones legales, puramente legales,

reguladas por las leyes que están sometidas las empresas que cotizan

y supervisadas por la Comisión Nacional del Mercado de Valores,

y hay otras no legales, pero sí exigidas por el mercado

que requiere que la empresa tenga beneficios durante unos años,

que los inversores financieros entiendan la compañía el futuro

y dónde se van a embarcar

porque, cuando compran acciones,

están compartiendo contigo el riesgo y la oportunidad.

Hay dos tipos de obligaciones, las legales, que son más sencillas,

y otras más las emocionales o de momento puntual,

que es donde tienes que ver si el mercado,

esos inversores financieros, lo ve interesante.

Arturo, ¿cuáles son las ventajas de lo que hizo Eduardo?

Bueno, a la vista está el resultado, pero quiero que tú nos lo concretes.

Las ventajas de cotizar en Bolsa

está, por un lado, de financiación.

Pides dinero al mercado y el mercado te lo facilita.

Tienes otra ventaja y es que te obliga

a mejorar como empresa, tienes que mejorar tu gestión,

tienes que ser, además, más transparente,

porque a estos inversores tú les tienes que facilitar

toda la información para que decidan

si les interesa o no invertir contigo.

Te da también una publicidad extra.

No solamente en el caso de las Clínicas Baviera,

que son en el tema médico,

que saliesen en esas publicaciones

relacionadas con la medicina de los ojos,

sino también en las revistas económicas,

cada vez que miras un listado de la Bolsa aparece su nombre...

Hay otra serie de cosas que son, sin duda, ventajas.

¿Vosotros cómo controláis todo este personal?

¿Tienes que estar viajando de un lado para otro?

Bueno, somos un equipo de personas,

dos personas que se dedican a facilitar toda la información

que los inversores necesitan.

Trimestralmente suministramos unos indicadores,

de actividad, económicos y las noticias relevantes,

y hay una persona dedicada a responder preguntas a los inversores

y ellos toman sus decisiones de la forma más adecuada.

Otra de las ventajas que tiene, añadiendo a lo que ha comentado,

es que permite a los accionistas, de una forma sencilla y fácil,

entrar y salir en el proyecto empresarial

cuando lo estiman conveniente.

En una empresa privada, no pública o no cotizada en Bolsa,

es más difícil

invertir o desinvertir, en ambos casos.

La cotización en Bolsa te permite que cada día

hay gente que compra y vende acciones de Clínica Baviera

y cualquier empresa que cotiza en Bolsa.

Eduardo, ¿cuál ha sido el momento crítico, el momento en el que,

dentro de la historia de esta empresa, que son ya 20 años,

te planteaste...?

Bueno, sí... Estabas a punto de tirar la toalla.

En 20 años hay muchos

pero, quizá los más difíciles, o los momentos más difíciles,

son aquellos en los cuales tienes que tomar decisiones con incertidumbre

y que, además, afecta a personas.

La incertidumbre y las personas son las decisiones más críticas,

las que le das muchas vueltas, no te puedes paralizar.

Un empresario tiene que tomar medidas, acciones.

Y esas son las más difíciles.

Pero, como experiencia, un poco,

te diría que una empresa o un proyecto empresarial

que vaya bien, siempre tiene muchas más gratitudes

y momentos buenos que momentos difíciles.

Compensan totalmente unos a otros. Recuérdanos uno.

Un momento bueno.

Los momentos buenos, sobre todo, es cuando abres centros

y contratas personas.

Cuando los pacientes te dicen:

"Lo mejor que he hecho en mi vida es conoceros

y haberme puesto en vuestras manos

y haber eliminado la dependencia de mis gafas

en 5 minutos".

Sobre todo la satisfacción de clientes,

en nuestro caso, pacientes, y empleados.

Ver cómo una persona que se incorpora con nosotros

tiene una cualificación o una edad

y va creciendo con nosotros y va aprendiendo,

y lo ves que tiene unas capacidades muy... magníficas,

eso es una gratitud muy grande.

¿Y retos de futuro a medio plazo?

Los retos que tenemos... ¿Seguir creciendo?

Seguir haciendo mucha actividad, con máxima calidad,

y adecuando los cambios tecnológicos y científicos de una forma acertada.

Y todo eso con la misma ilusión que teníamos el primer día.

La combinación de esos factores:

crecimiento, innovación tecnológica e ilusión,

son un reto que tenemos año tras año

y que utilizamos todas las energías tácticas y aprendizajes

para ir a por él.

Arturo, háblanos de los valores de Eduardo.

¿Cuáles son...? ¿Cómo lo caracterizarías tú?

Desde mi punto de vista,

lo más importante de un empresario como Eduardo,

que está en el sector de la salud, es la integridad.

Es los valores que tiene que tener esa empresa porque hay que pensar

que por allí pasan cientos o miles de pacientes al año

a los que le operan de algo tan importante como la vista.

Entonces, la confianza que tienes que depositar en una empresa

de este estilo,

hacen que los valores que tienen que tener

y esa integridad,

sean, para mi gusto,

lo más destacable de una empresa como Clínica Baviera.

Porque, Eduardo, al estar en distintos países,

hay que estar sujetos a distintas legislaciones.

Supongo que distintos niveles de... Exigencia.

De exigencia. Y de actividad.

Diferentes lenguas, diferentes culturas.

¿Qué países sois los...? Recuérdanos alguno.

Estamos en Alemania, en Italia y en España.

Y en Austria también, tenemos una clínica en Viena.

No son países fáciles ninguno. No son países fáciles.

Cada uno por unas circunstancias,

o bien por la legislación particular del país,

por el idioma, inclusive.

Nosotros movemos mucho capital humano y conocimiento,

entonces, el idioma es una barrera.

Pero los cuatro países están dentro de la Unión Europea

y hay que reconocer que la homogeneización

de todas las normas que se imponen desde la UE

y que son de aplicación interna en cada país,

nos ayuda mucho a habilitar títulos académicos,

a especificaciones técnicas.

¿No habéis pensado en salir dentro de nuestro, digamos,

mundo cultural hacia Sudamérica, Latinoamérica...?

Pensado siempre. Pensado muchas veces.

Somos emprendedores y pensado...

Ves el mapa y ves Asia, Latinoamérica...

Pero aún no habéis visto la oportunidad.

Pero tienes que valorar.

Una vez que lo piensas y te ilusionas y lo sueñas,

luego tienes que bajar al terreno, poner los pros y los contras,

y, bueno, por diferentes motivos,

Latinoamérica la distancia es una barrera.

Es un continente muy extenso.

Asia, por diferentes motivos,

la legislación, el idioma y la distancia también lo ponen...

Y, sobre todo, porque, dentro de nuestro proyecto

y de los países en los que estamos, tenemos unas oportunidades

muy atractivas de crecimiento, entonces, si lo tenemos aquí...

Vamos primero a lo que tenemos más cercano y más fácil,

y, posteriormente, retos más...

Te deseamos lo mejor, de verdad.

Muchísimas gracias por haber venido a darnos cuenta de lo que haces.

Mucho éxito.

Y muchas gracias a ti también, como siempre, Arturo.

A vosotros, siempre encantado de estar aquí.

¿Dentro de 15 días de qué podíamos hablar?

¿De qué te parece que podríamos...?

Pues va a ser sorpresa. ¿Sí?

Seguro que grata. Seguro que grata y agradable.

Pero... Lo dejamos así. ¿Seguiremos hablando de empresa,

de emprendedores? ¿Dando consejos

a las personas que quieren iniciar una aventura, un proyecto?

Eso es porque, de alguna forma, el espacio este lo que busca

es transmitirle al espectador la posibilidad

de estar en este lado de la mesa

y contarnos su experiencia como emprendedor.

Muy bien, muchísimas gracias, amigo.

Seguimos, vamos con la digitalización del día.

Un nuevo capítulo de "Legados de colección",

la colección Botet.

(Música)

Son muchos los que solo pueden relacionar su nombre

con una recoleta placita situada en el centro de Valencia.

Sin embargo, pocos conocen los méritos

que llevaron al ilustre don José Rodrigo Botet

hasta el callejero valenciano.

(Música)

Gracias al trabajo de investigación

del que fuera cronista oficial de Manises,

José María Moreno Royo, fallecido recientemente,

sabemos que José Rodrigo Botet

nació el 2 de abril de 1842 en Manises,

donde también vio la luz su madre, Teresa Botet.

Su padre, en cambio, era natural del vecino pueblo de Cuart.

(Música)

En estas imágenes,

que pertenecen al archivo de Carlos Sanchís, fotógrafo de Manises,

podemos ver la ya desaparecida casa en la que residió la familia Botet.

(Música)

La palabra maestro a mí me sugiere

la idea de que el maestro ha de ser un mentor,

ha de ser una persona muy ligada al alumno,

ha de provocar y producir la admiración en el alumno

para que el alumno tenga admiración hacia los conocimientos,

admiración hacia lo que tiene que aprender.

Realmente, es el modelo a imitar.

Y debe tener ciertos lazos, desde el punto de vista afectivo,

con el alumno para que el alumno pueda sacar de sí mismo

todo lo que es posible.

Hola de nuevo.

Durante toda esta semana

y con motivo de la aparición de su autobiografía,

"La vida es matemática",

estamos recordando algunos de los libros del gran divulgador

John Allen Paulos.

Hoy recordamos este.

"Un matemático invierte en la Bolsa".

Que fue un gran éxito en su día

y sigue siendo un libro fundamental para entender cómo funciona.

De hecho, nada menos que "The Washington Post"

lo considera de lectura obligatoria para quien quiera operar en Bolsa.

Aunque, quizá, lo principal del libro sea la parte no técnica,

la divertida parte humana,

el anecdotario sobre lo que realmente le pasó a él

jugando en Bolsa,

lo cierto es que puede leerse también como un manual,

y un manual fácil de comprender

porque va de lo, digamos, psicológico

a lo simplemente lógico continuamente.

En un vaivén de lo concreto a lo abstracto

y de lo abstracto a lo concreto,

que consigue, además de diversión, comprensión.

Pensemos que el libro es el relato de cómo John Allen Paulos

perdió casi casi la camisa invirtiendo en Bolsa.

Es, además, enormemente divertido.

"Un matemático invierte en la Bolsa", John Allen Paulos,

recientemente publicado entre nosotros por la Editorial Tusquets.

Mañana volvemos con más propuestas.

Les hablaremos de una rama de la nutrición

que permite a los expertos

adaptar las necesidades nutricionales de cada persona

a su perfil genético

y así poder mejorar la alimentación y la salud.

La ciencia avanza deprisa por el camino de la prevención.

Como cada jueves, tendremos música en directo.

Será el turno de Pablo Moro.

Esto y mucho más a partir de las 22 en "La aventura del saber".

Gracias por estar ahí.

(Música)

  • La aventura del saber - 14/10/15

La aventura del saber - 14/10/15

14 oct 2015

Veremos los reportajes "Armonías: Jamón ibérico" y "El túnel del tiempo: Cabezo Redondo III". Además, entrevistaremos al antropólogo Adolfo Estalella, Arturo de las Heras, Dir. Gral de CEF y UDIMA, y aEduardo Baviera, Consejero Delegado de Clínica Baviera.

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