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Para todos los públicos La aventura del saber - 14/06/18 - ver ahora
Transcripción completa

Hola, muy buenos días.

Hoy, día en el que tradicionalmente hemos hecho hincapié en humanidades,

les ofreceremos dos talleres de humanidades.

En el primero, hemos invitado al periodista Juan Ramón Lucas

a que nos hable de su primera novela,

que trata sobre empresarios y mineros

y la conflictiva y dura vida de los habitantes de La Unión

durante el siglo XIX.

Tiene como título "La maldición de la casa grande".

Y en el segundo taller, contaremos con Hernán Zin,

corresponsal de guerra que acaba de publicar también

su primera novela, de carácter muy personal,

porque trata sobre ese oficio en primera persona.

Ya les adelantamos desde ahora que no es lo que parece

y que tiene menos de épico que de dramático, cómico

y a veces, por desgracia, trágico.

Además, hoy les ofrecemos un estupendo trabajo

sobre la ciudad de Tarragona,

sede de la XVIII edición de los Juegos Mediterráneos.

Digna heredera de su pasado imperial,

la ciudad está preparada para recibir la visita

de 4000 deportistas, 1000 jueces, 1000 periodistas,

y 150 000 espectadores.

Y en el "Boek Visual" nos ocupamos de mostrar parte de la obra

de Felipe Ortega Regalado, de carácter onírico,

y en la que el motivo vegetal tiene un gran protagonismo.

(Música)

Juan Ramón Lucas, a quien todos ustedes conocen

por su larga, fecunda y reconocida trayectoria

como periodista de radio y televisión,

y como escritor de un par de ensayos,

acaba de publicar su primera novela, esta, en Espasa:

"La maldición de la casa grande".

Bienvenido. Gracias por la novela.

No, gracias a ti por recibirme en esta casa ilustre.

¿Qué te decidió meterte en el mundo de la ficción?

Habías publicado dos libros,

pero los dos eran ensayos, más o menos, ¿no?

Pues es algo que yo...

Me apetecía desde hace mucho tiempo.

Pero fue conocer la historia

de este hombre que recorre la novela

cuya peripecia personal... Miguel Zapata.

...se cuenta en ella, a través de una mujer.

Cuando llega a mis manos,

cuando Francisco Bernabé me cuenta la historia,

yo pienso que es un personaje de novela

y que a ver si tirando de la poca información

que hay sobre él

y buscando documentación sobre aquella época

especialmente dura y violenta,

y desconocida también, en ese lugar de España,

puedo construir una novela.

Me puse a ello y fui encontrando cada vez más material

para narrar una historia que tuviera presente

todos esos componentes de la condición humana

que hacen que pueda resultar atractiva una historia.

Que te... Amor, odio, drama.

Amor, ambición, odio, violencia, miseria, lujo...

Un poco todo eso.

Y al final, terminé construyendo la novela

partiendo de aquella idea de que tenía una buena historia.

¿Quién fue exactamente Miguel Zapata?

Sabemos que fue muy rico.

Una persona, un español del siglo XIX, muy rico.

Él era un ganadero de familia ganadera

de la zona de la Ribera, junto al mar Menor,

que en un momento determinado decidió entrar,

en un momento de ebullición social y económica

de la sierra minera de La Unión, en el negocio minero.

Él entró, en principio, mediante un bar

que montó allí, en una zona donde pasaban los mineros.

Y a través de lo que fue conociendo de los mineros,

fue conociendo la sierra,

fue descubriendo lo que era aquel negocio.

Era una persona ambiciosa, tremendamente inteligente.

Y empezó a trabajar en el territorio a pie de mina.

Primero, ya digo, a través de lo que le contaban los mineros,

y luego con su propio negocio, a través de socios y partidarios.

Empezó siendo minero, explotando la minería,

empezó ganando dinero con eso.

Fue arriero también.

Conocía muy bien todo el proceso desde el principio

y terminó siendo un empresario que controlaba todo ese proceso,

desde el reconocimiento, la localización y la extracción,

hasta la puesta...

Vamos, al cliente, a través de los barcos.

Porque también tenía su propia naviera

mediante la empresa que fundó, que era La Maquinista.

La novela está contada a través de los ojos de una mujer.

Sí. Una mujer enamorada, apasionada.

Hablemos un poco de ella. La historia es...

Ella relata una historia de amor

a través de tres generaciones de una misma familia.

María "La Guapa" es uno de los personajes reales.

He de decir que es una novela que no es histórica.

Es una novela que se basa en personajes reales,

en circunstancias reales,

en sus caracteres también, en los que he querido investigar,

pero las tramas son... Son ficción, ¿no?

Salvos algunos hechos históricos en los que ellos participaban,

son ficcionadas.

María "La Guapa" fue un personaje que existió,

del que se tiene muy poco conocimiento,

que a mí me llega de manera parecida,

en una de las muchas conversaciones con personas que conocían el tema,

y que fue quien cuidó en los últimos años,

porque tenía una enfermedad que requería cuidados constantes,

a Miguel Zapata, de la piel.

Y quien finalmente fue su amante, o pudo ser su amante,

y vivieron juntos en la última época de Miguel Zapata.

Entonces, elegí a esta mujer para contar la historia de Zapata

porque me parecía una mirada subjetiva

y diferente.

Porque la mujer, en aquella época de miseria y explotación,

era particularmente miserable y explotada.

No exactamente María, aunque ella sufre al principio,

en el relato... fantástico, digamos,

en la licencia narrativa que me permito,

explotación y expulsión, y sufre esa miseria en sus carnes,

lo cierto es que en aquella época

las mujeres eran el último eslabón de la miseria.

Porque como ella dice en algún momento,

ser mujer de minero es tener que aguantar al minero,

su frustración, su alcohol.

la ansiedad de si llegaba o no.

Y si él moría, te quedabas en la calle.

Y en la calle, la única forma de mantener tu familia

y dar sustento a tus hijos,

si es que no los enviabas a morirse a la mina,

era la prostitución.

O la huida, o el exilio. Vamos, el exilio...

Regresar a tu hogar, los muchos que llegaron allí

desde Almería u otros lugares.

Pero, en todo caso, la miseria sobre la miseria.

Entonces, me interesaba esa mirada de mujer

que, además, me obligaba a mí a dar una vuelta más

al proceso de creación de la novela por el camino que yo quería,

que era el perfil psicológico de esos personajes.

Es decir, cómo sería y cómo sentiría una mujer de aquella época.

Cómo amaría, cómo sentiría.

Y cómo sería un tirano explotador, como era Zapata, de aquella época.

Cómo viviría y sentiría un cacique bueno,

como era José Maestre.

O cómo viviría y sentiría una mujer,

como la primera mujer de maestre, Visitación Zapata,

que era una mujer bastante adelantada para su tiempo,

y muy por encima de la regla social que su posición le obligaba entonces.

Y era una mujer más avanzada. Lo que pasa es que era mujer.

Y toda esa relación, la mujer incluso en la alta sociedad,

que tenía una cierta educación,

era considerada segunda o tercera fila.

Claro.

Y todo eso me interesa y por eso me meto en la mirada de una mujer

que, además, es una mujer que me permite retratar

tres generaciones de la misma familia

en las que cada uno vive aquella realidad de un siglo convulso

y una zona muy violenta, de forma diferente.

¿Cómo era la vida entonces, en el siglo XIX?

A mí, por ejemplo, siempre se me viene a la cabeza

la idea de que no había seguros.

Es decir, que te podía ir bien durante un tiempo,

pero como te fuera mal con cualquier cosa,

con cualquier accidente...

Por ejemplo, yo qué sé, una riada se podía llevar tu casa.

Nada. Primero, no había fiestas.

No había ningún tipo de seguro.

De hecho, lo único que hay es que a través de iniciativas

de empresarios como Zapata u otros empresarios mineros

se crea el hospital de mineros,

o las órdenes religiosas tenían hospitales,

pero la cobertura era cero.

Si tú tenías un accidente y morías,

o quedabas imposibilitado para trabajar o lisiado,

pues te quedabas a pedir en la calle. llegabas a la miseria.

Y tu mujer, probablemente, a la prostitución

y tus hijos a trabajar en la mina.

Los hijos, los niños, trabajaban a partir de los nueve o diez años.

Incluso cuando era ilegal, aquella zona, uno de los...

Encontraron muchas barreras para el cumplimiento de la ley

en el trabajo de menores.

A finales del siglo XIX estaba prohibido

que los menores de 16 años trabajaran en las minas.

Y un 30 % de los mineros que había en la sierra minera de La Unión,

tenían menos de 16 años.

Eran trabajadores disciplinados,

eran trabajadores que se podían meter por cualquier sitio,

y eran trabajadores muy fácilmente manejables.

Entonces, la vida cotidiana era terrible.

El minero trabajaba de sol a sol o de luna a luna.

Cuando salía de allí, normalmente, se iba al bar.

Cuando cobraba en dinero, porque muchos de los mineros,

desde luego, todos los trabajadores de Zapata,

cobraban en vales.

Es decir, que tú trabajabas en la mina de sol a sol

y para comer, ibas con el vale a la tienda

que te vendía los productos el propio empresario que te pagaba.

Comías poco, comías mal.

La vida en aquella zona...

La edad media...

Seguramente, a partir de los 35 años la gente empezaba ya a estar muy mal.

Y no había más...

No había más objetivo en la vida que la supervivencia. Y nada más.

Ya digo que en medio de una atmósfera muy violenta

porque se imponía la ley de los empresarios mineros

y se imponía a sangre y fuego. Claro.

Y todo eso es un poco lo que se retrata en la novela.

Eso sí que he buscado, que el escenario que cuenta,

aunque las tramas sean ficcionadas o sean licencias narrativas,

sea real.

Porque la mina es algo que te une a La Unión.

Porque tú eres de origen asturiano. Sí, lo que pasa...

A lo mejor de manera subconsciente, Juan Ramón, no lo sé.

Pues no te digo yo que no. La mina...

Yo creo que cuando uno escribe una novela, pone mucho de sí,

aunque cuente universos que no tienen nada que ver.

Por ejemplo, yo he descubierto

que uno de los elementos centrales de la novela es el olvido.

Y yo me he preguntado...

¿En qué medida me preocupa a mí también eso para retratarlo?

Algunos de los elementos centrales de la novela:

el valor del amor, la fuerza de la pasión...

Y luego, en cuanto al tema de la minería en concreto,

a mí me llamó la atención el personaje,

en la zona y el lugar.

Pero tampoco te digo que el hecho de que yo tenga familia asturiana,

y en algunos casos, por parte de familia,

de cierta tradición minero, pues no tuviera algo que ver

en algún lugar inconsciente.

Y luego, ¿cómo ha ido todo el tema de la documentación y todo eso?

Porque antes de empezar la entrevista me dijiste:

"Seis meses trabajando de sol a sol, escribiendo,

un año escribiendo la novela bien,

y luego casi cuatro años, tres años y pico más preparándola".

Pero con muchos altibajos. Ha habido muchos momentos...

Claro, no has dejado de trabajar. No he dejado de trabajar.

Hubo un tiempo que sí,

los primeros años sí estaba trabajando,

pero fuera de mi ámbito periodístico habitual.

Y, hombre, al principio abracé con entusiasmo

la búsqueda de documentación.

Porque había muy poca sobre Miguel Zapata.

Había mucha sobre aquella época, había mucha narración

sobre las huelgas mineras de finales del XIX.

También sobre un incidente que se relata en el libro, al final,

que es fundamental también para el final de la novela,

que fue una revuelta violentamente reprimida en 1916.

La vida cotidiana de los mineros...

Entonces, no había mucho, digamos, agrupado.

Pero sí había mucho material que pude ir encontrando

hasta que me hice con una cantidad de documentación.

También con la ayuda de algunos documentalistas.

Me permitió tener una idea bastante clara

de cómo era aquella época

y de cómo podría ser aquella familia.

Entonces, cuando tuve tanta documentación,

llegó un momento que dije: "¿Qué hago con esto?".

Y me desconcerté, no sabía...

Disfruté mucho en el proceso de documentación,

pero luego no sabía cómo ordenar aquello.

Hasta que no encontraste tu voz... Exacto.

Hasta que no encontré la voz de María.

Y cuando encuentras esa voz, dices: "Vale, entonces el relato...".

"Conozco aquel universo. He trabajado durante años sobre él.

Ahora voy a contarlo".

Pero claro, ya sé muchas cosas que me sobran.

Porque son cosas que esta mujer no sabía

y otras cosas... Escuchemos a María, ¿no?

Escuchemos a María, que hable ella.

Entonces, muchas de las cosas que conocía

las dejo en mi acervo personal y están ahí,

y evidentemente salen cuando escribes aunque no las consultes,

y luego había muchas otras

que al decidir que la voz era la de María

pues tuve que buscar con más ahínco, poner más el acento,

leer textos de mujeres de aquella época,

aproximarme al pensamiento de la mujer de entonces.

Claro, al principio, la referencia que tienes

es mujeres cultas que han escrito.

Pero también tenías que pensar en mujeres de aquella época

que no eran cultas, sino todo lo contrario.

Aunque en el caso de ella,

ella aprende a leer y a disfrutar de la lectura y de la música

el tiempo que pasa en la casa.

Ha sido un verdadero placer.

Me gustaría añadir una última pregunta muy cortita.

Porque me están diciendo... Te responderé brevemente.

Brevemente.

¿Qué te gustaría que le quedara al lector cuando lea la novela?

Pues mira, un cierto desasosiego.

Y no porque no le guste, ojalá le guste,

sino porque lo que busca la novela es, primero, conmover.

Siempre buscas emociones, ¿no?

La literatura te habla mejor de la condición humana

que la propia historia.

Pero en este caso, como relato un tiempo desconocido,

duro, cruel, violento,

quiero que se conozca, que se recuerde,

que se sepa que eso pasó en España.

Y eso que provoque cierto desasosiego

en el sentido de que tenemos que intentar...

Que remueva la conciencia y nos alerte.

Y luego, otra cosa, que yo me he sorprendido mucho,

y no me extiendo más,

que ha coincidido casi con la publicación de la novela.

Hay mucha referencia al papel del hombre sobre la mujer.

En abusos en todos los órdenes.

Y es que resulta que todavía en este tiempo

estamos viendo a diario noticias

de mujeres que han sido abusadas por hombres.

No en las mismas circunstancias, ni con el mismo resultado,

aquí no quedan impunes cuando se conocen,

pero en el fondo es una manera de mirar a la mujer

que creo que todavía tenemos que cambiar.

Pues que se cumpla y sean muchísimos los lectores que lo comprueben.

Eso espero. A ti, de verdad. Gracias, amigo.

Del 22 de junio al 1 de julio de este año

se celebran en Tarragona los XVIII Juegos Mediterráneos,

un gran acontecimiento deportivo que atraerá a la ciudad

a 150 000 visitantes

y difundirá la imagen por todo el mundo.

Todas las administraciones se han unido en un objetivo común:

que el evento se convierta en un gran éxito internacional.

Los Juegos Mediterráneos son un evento deportivo

que se viene celebrando cada cuatro años desde 1951.

Desde entonces, se han celebrado 17 ediciones

y Tarragona organizará este verano los XVIII Juegos Mediterráneos.

Una idea que intenta hermanar cultura y deporte

y reunir en este evento

a todos los países bañados por el mar Mediterráneo.

Tarraco fue capital del mundo mediterráneo

en la época romana.

2000 años después, Tarragona, digna heredera de su legado imperial

está preparada para la organización de los Juegos Mediterráneos.

Estamos preparados, hemos trabajado muy duro.

No hemos trabajado solos, hemos hecho un esfuerzo compartido

con el resto de administraciones públicas

y la ciudad y el territorio han hecho un esfuerzo

por ponerse en sus mejores galas, por mostrar su mejor imagen,

y por acoger con voluntad de concordia y de fraternidad

a todos los visitantes que vengan.

Tarragona es una ciudad mediterránea abierta al mar.

La costa que fascina a los viajeros del siglo XXI

ya atrajo a los romanos hace más de 2000 años.

"Tarraco es el puerto más rico de esta costa", escribieron.

Su privilegiado enclave geográfico, su clima suave y vitalidad comercial

propiciaron que se construyera aquí

el primer campamento militar del imperio en la península Ibérica.

Tarraco fue precisamente la entrada de Roma

en la península Ibérica, en Hispania, en Iberia,

y fue la capital de la provincia Hispania Citerior,

que después conocemos como "tarraconense".

Estamos hablando de 20 o 30 000 habitantes,

construida sobre una colina,

con una muralla impresionante de casi cuatro kilómetros,

con un templo dedicado al emperador Augusto en lo alto,

que genera un urbanismo que recordaría a las grandes ciudades

de tipo griego u osco, con una acrópolis

y con los principales monumentos de la ciudad

construidos con materiales traídos de todo el Mediterráneo.

Eso te da la importancia de esta ciudad,

la importancia económica, política, cultural,

e incluso religiosa,

al ser la primera ciudad de Occidente que rinde culto al emperador

como una divinidad.

El primer emperador del Imperio Romano, Octavio Augusto,

vivió en Tarraco durante dos años, y desde aquí dirigió el imperio.

Junto a su estatua encontramos a Xavier Mejuto,

director de la agencia Itinere.

Xavier está guiando a un grupo de amigos de Barcelona

a través del excepcional patrimonio de Tarragona.

Aquí decimos que las paredes hablan en latín.

Te encuentras desde inscripciones romanas

decorando casas del siglo XVI, XVII, XVIII,

rememorando este pasado,

o que la catedral se construye donde había el templo del emperador.

Entras en casas, en establecimientos del centro histórico,

y estás dentro de bóvedas romanas

con arcos medievales que son piedras recicladas del mundo romano,

o la presencia monumental de muros como el del foro

o del recinto de culto,

o casi un kilómetro de muralla del siglo II antes de Cristo.

Primera gran obra pública de nuestra península.

La muralla es la construcción romana más antigua de Europa

que se conserva fuera de Italia.

Las enormes piedras que la sustentan pueden llegar a pesar 30 toneladas.

Era una obra colosal que medía 10 o 12 metros de altura

y cuatro metros de ancho.

Se conserva aproximadamente un kilómetro,

pero en época romana tenía cinco kilómetros

y cerraba todo el perímetro de la ciudad.

El arco de Bará se construyó durante el mandato

del emperador Octavio Augusto.

Está a 20 kilómetros de Tarragona sobre la Vía Augusta,

la calzada romana más larga de Hispania.

El trazado en este tramo se corresponde con la actual N340.

Es uno de los arcos de triunfo más bellos de España

y el monumento más emblemático de Tarragona.

Tarraco tenía dos foros:

el foro colonial o local era un espacio público

dedicado a la administración y el comercio.

Las columnas que se conservan

soportaban una basílica de grandes dimensiones

que nos da idea de la magnificencia de la ciudad.

(Música)

En el otro foro, el provincial,

estaban las principales instituciones

de la Hispania Citerior o Tarraconensis.

Era un gran complejo monumental estructurado en tres espacios:

la plaza de culto imperial, la plaza de representación

y el circo.

(Vítores)

El circo romano estaba donde está la plaza de la Font.

Es una plaza enorme.

Sin embargo, el circo era cuatro veces más grande.

En un extremo, donde se levanta el ayuntamiento,

estaban los cárceres, el lugar de salida de los carros.

Las carreras de caballos eran un espectáculo de masas

y aquí se congregaban más de 20 000 espectadores.

Estas galerías abovedadas son la estructura

que sostenía las gradas.

Xavier está explicando a su grupo cómo era el circo

a través de estos espacios subterráneos

magníficamente conservados.

Además de servir como cimentación del edificio,

los corredores se usaban

para la logística de los espectáculos.

El anfiteatro es la joya de la corona

de la arquitectura romana de Tarragona.

Desde sus gradas a la orilla del mar,

la vista y la brisa son una delicia.

En su interior, se celebraban luchas de gladiadores,

combates con fieras y también ejecuciones públicas.

(Vítores)

Se construyó en una pendiente, aprovechando el perfil del terreno,

y tallando parte de las gradas sobre la roca.

Donde no se podía aprovechar la topografía,

las gradas se levantaron sobre bóvedas.

Las ruinas de su interior son restos de una iglesia visigoda

y otra románica,

Ambas se construyeron con las piedras del anfiteatro.

De hecho, la mayoría de las grandes obras romanas

fueron canibalizadas para su reciclaje.

El acueducto de las Ferreras evitó el expolio

porque está escondido en un precioso paraje rústico

a cinco kilómetros de Tarragona.

Esta obra maestra de ingeniería carece del reconocimiento

que le correspondería por sus dimensiones

y su extraordinario estado de conservación.

El acueducto, como otros monumentos de Tarragona,

igual no tienen el reconocimiento o la visibilidad

que tienen otros monumentos

en España, en Europa o en el mundo.

Porque cuando hablamos de acueductos, pensamos en Segovia.

Cuando hablamos de acueductos, pensamos en Mérida.

Y eso que está peor conservado que el nuestro.

Cuando hablamos de murallas, pensamos en Ávila,

pensamos en Lugo,

pero no pensamos que la muralla de Tarraco

es la muralla más antigua que hicieron los romanos

fuera de la península Itálica.

La visita a la Tarragona romana

continúa en la parte más alta de la ciudad.

En la cúspide de la acrópolis romana

estaba el templo dedicado al emperador.

Sobre sus restos se erigió en el siglo XII

la catedral de Santa Tecla.

Es la obra cumbre del desarrollo urbanístico

que se produjo en la Edad Media, tras siglos de decadencia.

Entramos en la catedral de Tarragona

y nos damos cuenta de que es algo enorme

para como era la ciudad en el siglo XII o XIII,

o hasta hace poco.

Era la catedral más grande de Cataluña, sin parangón.

Estamos hablando del siglo XII, como Toledo o Santiago de Compostela,

incluso más.

Esta construcción de grandísimas dimensiones

es de una calidad extraordinaria,

precisamente, reciclando los materiales

de la catedral visigoda

y reciclando los materiales del templo romano del siglo I.

Hay una metamorfosis y un reciclaje

en el mismo sitio con los mismos materiales.

Eso también da un valor excepcional.

El claustro está en la parte nordeste de la catedral.

Sus galerías son impresionantes.

(Campanas)

La decoración escultórica es de tradición románica,

pero algunos frisos y los óculos son de estilo islámico.

La planta mide 46 por 47 metros.

Es un claustro inmensamente grande

con una calidad escultórica del siglo XII,

con toda la programación iconográfica

dando el mensaje de conquista del siglo XII,

pero también de transmisión de los valores de la Iglesia

en aquel momento,

con una calidad escultórica de primera categoría.

(Música)

(Campanas)

Caminando por las estrechas calles del casco antiguo,

llegamos a uno de los mejores ejemplos

de arquitectura civil medieval de la ciudad:

el antiguo hospital de Santa Tecla.

Muy cerca, se encuentran los soportales con arcos góticos

de la calle Mercería, donde se celebraba el mercado.

Junto a la catedral, está la casa Balcells,

un palacio gótico que esconde in maravilloso patio.

La casa Castellarnau, actual sede del Museo de Historia,

era otra residencia nobiliaria.

En el patio, una escalera de vuelta y columnas góticas.

En el subsuelo se descubrieron restos

de la plaza de representación del foro provincial romano.

Las huellas romanas y medievales se entrelazan por toda la ciudad.

Además del patrimonio romano y medieval,

Tarragona puede presumir de un brillante manojo

de joyas modernistas.

Varias de ellas se encuentran en la Rambla Nova,

la calle principal de la Tarragona contemporánea.

La casa Salas es uno de los ejemplos más espectaculares.

La construyó el arquitecto tarraconense Ramón Salas

para sí mismo.

La casa Bofarull es obra del arquitecto Josep Maria Jujol,

colaborador de Gaudí.

Jujol firma también la casa del doctor Ximenis.

En la fachada llaman la atención

los esgrafiados que enmarcan puertas y ventanas.

El arquitecto instaló unos sorprendentes asientos

en las barandillas de hierro.

El estilo modernista del mercado central

se aprecia especialmente

en la tipología de las letras de la fachada

y en las puertas de acceso.

La Cámara de Comercio se construyó en 1929.

El Modernismo llegaba a su fin,

pero el edificio incorpora algunos elementos interesantes

como la cúpula o la barandilla de piedra.

Tarragona ofrece numerosos atractivos

al margen de su patrimonio arquitectónico.

La tradición de los "castells",

declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad,

se originó en Tarragona hace 200 años.

La ciudad acoge el concurso de "castells"

más importante de Cataluña.

(Comentarista en catalán)

Unimos el patrimonio material con el inmaterial en la misma ciudad.

Este espíritu, que nos viene de Roma,

que continúa en época visigoda,

que no lo sabemos ver, pero aún aparece en las calles,

en el trazado urbano, en los materiales,

dentro de las casas...

Sí, estamos en una ciudad romana.

Pero no, estamos en una ciudad medieval.

O sí, estamos en una ciudad medieval pero estamos en una ciudad romana.

Y se ha transformado, y es la ciudad del siglo XXI.

Tarraco era una ciudad de acogida abierta y multicultural

en la que se hablaban muchas lenguas.

Este espíritu cosmopolita e integrador

se ha mantenido con los siglos y alcanzará su culminación

en la inauguración de los Juegos Mediterráneos,

cuando se reúnan miles de deportistas de 26 países.

Esperamos una delegación de deportistas, de técnicos y jueces,

cercana a las 4500 personas.

En la primera cifra de preinscritos,

de atletas que están dispuestos a venir a Tarragona

ha superado todas las expectativas.

Hemos batido el récord de preinscritos

en los juegos de Tarragona.

Buena parte de la inversión se ha destinado

a la Anilla Mediterránea, la sede principal de los juegos.

Una amplia zona verde y un lago

se suman a las dos únicas infraestructuras

que se han construido de nueva planta.

En esta Anilla Mediterránea vemos especialmente

dos instalaciones nuevas,

que son la joya de la corona de este proyecto.

Una es la instalación a nuestra espalda,

que es el Palacio de Deportes, con capacidad para 5000 espectadores,

financiado íntegramente por el Gobierno de Cataluña,

y que acogerá la competición de balonmano.

Y muy cerca de aquí también, a pocos metros,

tenemos la piscina de 50 metros financiada por el Gobierno de España

a través del Consejo Superior de Deportes

y que acogerá la natación y el waterpolo.

El mayor esfuerzo presupuestario se ha destinado

a la rehabilitación de instalaciones existentes

y la actualización del equipamiento deportivo

de la ciudad.

Los juegos contribuirán ampliamente

al desarrollo económico, cultural y social de Tarragona.

Hay un legado en infraestructuras deportivas

que es obvio cuando uno se pasea, no solo por la Anilla Mediterránea,

sino por el conjunto de instalaciones deportivas.

Eran instalaciones, en muchos casos, envejecidas, obsoletas,

que sea han puesto al día

y eso beneficiará a nuestros ciudadanos,

que podrán practicar mejor y más deporte.

En segundo lugar, hay, obviamente, una campaña de promoción

y una imagen nacional e internacional de la ciudad de Tarragona

y del conjunto del territorio que está ligada al deporte

y, por tanto, con valores positivos.

Y luego, hay un tercer elemento, yo creo que es importantísimo,

de movilización social.

Para los tarraconenses,

la organización de los juegos es un orgullo

y supone una gran oportunidad

para la proyección internacional de la ciudad.

Tanto el Gobierno de España como el de Cataluña,

como las diputaciones y los ayuntamientos sede,

todo el mundo con sensibilidades diferentes,

con sus propias características, con sus propias visiones del mundo,

ha sabido aparcar las diferencias

y ha sabido poner en común lo que era relevante:

que es un proyecto bueno para todos,

es un proyecto que es marca Tarragona o marca Cataluña, o marca España.

Y en un momento difícil, yo creo que hemos demostrado

que somos capaces de hacer grandes cosas

si compartimos esfuerzos y visiones.

Desde Tarragona, a través del Mare Nostrum,

los Juegos Mediterráneos 2018

lanzarán un mensaje de fraternidad y convivencia

a toda la región mediterránea y al mundo.

(Música)

(Música)

"Taller de humanidades" con Hernán Zin,

corresponsal de guerra, realizador de documentales

y escritor

que se acaba de estrenar como escritor de ficción

con esta novela:

"Querida guerra mía", que edita La Esfera de los Libros.

En primer lugar, muchísimas gracias por volver a "La ventura del saber".

Han sido ya muchos años.

¿Cuándo estuviste la última vez? ¿Recuerdas?

He venido varias veces.

Buen día y muchas gracias por tenerme, Salva.

He venido muchas veces y siempre un placer.

Creo que fue hace tres o cuatro años la última.

Vamos a ver, Hernán,

el libro has confesado que lo has escrito en un mes.

Rápidamente. Que has llorado.

Yo me imagino que también te has reído alguna vez escribiendo.

Y que ha tenido una función terapéutica para ti

porque te querías despedir de un trabajo

que es un trabajo que puede acabar con el trabajador, ¿no?

Sí, han sido 22 años de reportero por el mundo.

22 años viendo lo mejor y lo peor de la condición humana.

Sobre todo en zonas de guerra, por eso lo de "Querida guerra mía".

Y hay un momento que ya no pude más el año pasado,

y lo digo con toda la sinceridad del mundo.

No pude más. ¿Qué pasó, Hernán?

Me rompí. Tuve una depresión en febrero del año pasado.

Estrés postraumático, una separación...

Se me juntó todo.

Saber que no puedo hacer el trabajo que amo,

ya no me da el físico, no me da la parte emocional.

Y dije: "Bueno, venga, me voy a despedir con una sonrisa".

Y empecé a reírme de mí mismo.

Y nada más terapéutico y más sano que reírse.

Y la guerra, con todos estos absurdos que tiene,

contradicciones...

Desde el momento que tú y yo tenemos una trifulca

y yo decido matarte, es totalmente absurdo.

Claro. Tiene una parte muy cómica.

Y la traté de explotar.

Y bueno, he llorado pero me he reído, tienes toda la razón del mundo.

Oye, vamos a ver, el libro es tu primera novela.

Y el personaje dices que no tiene nada que ver contigo,

pero tiene 50 años y ha recibido un montón de premios.

Y tú tienes 50 años y has recibido un montón de premios.

Soy un poquito más joven que Rodrigo. Bueno, es verdad, no llegas a 50.

No es por quitarme años, pero... Es verdad, tú eres del 71. Perdona.

Sí, somos de letras, ¿eh?

Y Rodrigo tiene cuatro hijos.

Yo todavía, en ese sentido, no me he estrenado.

Y es un poco más... Él quiere seguir ahí...

Supongo que es la parte mía que está sublimando

lo de querer seguir, ¿no? Pero bueno, es una vida apasionante.

Además de que ves muchas desgracias, también eres testigo de la historia.

Te sientes útil porque das voz a gente que lo está pasando muy mal,

sea en Irak, en Afganistán, en Somalia.

Te sientes muy útil.

Y estás de avión en avión, tampoco se pasa tan mal, ¿no?

Claro.

Y la novela tiene un montón de situaciones

que, supongo, son situaciones extraídas de tu propia vida,

de lo que has experimentado.

Hablemos un poco de ellas, de en qué situaciones te has visto

que estén en el libro y que tengan interés.

El libro son muchísimas anécdotas mías,

de compañeros, de muchos años.

Es un mundo totalmente surrealista.

Desde lo que implica entrar a Gaza, que es entrar por un túnel.

Es un túnel de un kilómetro, están bombardeando,

y te dan cinco minutos para cruzar.

De pronto llegas al otro lado y tienes tres taxistas palestinos

y tú tienes tu amigo palestino taxista,

pero hay uno que estaba primero en la cola,

y se pone a discutir.

Y tú sabes que te han dado 5 minutos, van a parar los bombardeos 5 minutos,

y están discutiendo a ver quién va primero.

Y tú dices: "Pero macho...".

Pero discutir a nivel de romper el dinero.

Parecía "Aída", eso era una ópera de Verdi.

Tirando el dinero... Digo: "Dios, nos van a matar".

Pero cosas que suelen pasar.

Y también me atreví a hacer con humor este libro

porque también la propia gente de ahí es la que se ríe, es como terapia.

Cuando tú llevas tantas desgracias,

hay un momento que empleas el humor negro

o te mueres, son mecanismos. Claro.

Entonces, todos los libros de guerra son tan serios...

Pero esto es parte de la guerra también

y nos reímos mucho en el trabajo, aunque parezca...

Es un mecanismo de protección. Fui muy honesto, dije:

"La guerra no es solo esta cosa solemne,

también hay una parte que es tan absurdo

que te entra la risa por momentos".

De hecho, el libro comienza con una cita...

Bueno, hay varias citas. Sí.

Pero una es del libro de Joseph Heller "Trampa 22",

que luego hicieron una película fantástica

en la que Orson Welles era uno de los personajes principales.

Así es un libro, "Trampa 22",

que no ha tenido mucho predicamento en el mundo hispanohablante,

es una frase hecha anglosajona, "catch 22",

e implica algo que nunca progresa, es una trampa kafkiana,

pero en este caso divertida. Porque nada progresa, es cierto.

Rodrigo, nuestro protagonista quiere llegar, contar la historia,

y tiene todo en contra: el Mundial de fútbol, la burocracia,

un equipo que es un desastre...

El cámara es muy malo. Todo le juega en contra.

No puede enfocar.

Un cámara con sobrepeso que no le entra el chaleco antibalas,

un productor novato que tiene miedo a todo...

Es muy divertida.

Y supongo que alguna vez ha pasado algo parecido en tu vida.

Muchas veces. Muchas veces, no una.

¿Y ha evolucionado mucho del corresponsal de guerra

desde que tú te iniciaste? En los años 90 fue, ¿no?

Sí.

Justo cuando empezaba este programa, tú empezabas también.

Tú empezaste en el 92, yo en el 94. Somos de la misma quinta.

Ha evolucionado mucho, claro.

Las nuevas tecnologías han cambiado la comunicación.

Yo creo que en muchos aspectos para bien.

Aunque hay mucha queja, estamos muy bien informados.

Hay que ir a las buenas fuentes, pero hay mucha información.

Y ha habido un cambio de paradigma que creo que es muy interesante.

Antes, yo iba a Somalia y contrataba a un productor local

que era un periodista local.

Ese periodista ha crecido tanto,

la economía de muchos países ha crecido,

que él genera la noticia.

A veces no hace falta que yo vaya.

Te metes en su periódico y hace crónicas maravillosas.

Es un mundo en el cual hablamos todos ya.

No solo es el occidental que va y cuenta.

También puede ser un periódico de Kenia,

un periódico, yo qué sé, de Corea de Sur,

e informarte superbién.

Entonces, es un mundo muy apasionante.

Creo que hay mucha información, solo hay que saber encontrarla.

Claro.

Pues a ver si aprendemos a encontrar la buena.

La que es cierto. No las "fake news".

Hernán, ¿qué cosas se aprenden con este oficio tuyo

de 22 años?

Se aprende, sobre todo, que estamos de paso en la vida.

Que esto es una experiencia.

Yo no sé bien por qué estamos aquí ni para qué,

pero que hay que sacar lo mejor de cada día,

y hay que tratar de ser generosos porque todo vuelve.

Te da una visión de la vida muy desapegada.

Que por una parte no es muy bueno si quieres construir una familia,

una vida normal.

Pero por otra parte, te da una filosofía de vida muy sana.

Lo que nos pasa a los reporteros de guerra

es que después nos cuesta mucho empatizar

con los problemas de la gente de aquí.

Porque claro... Viendo aquello...

Exacto. Tu pareja o tu amigo dice: "¡Ah, es que tal!":

Y tú: "¿Qué me cuentas?".

Y tu propio dolor lo dejas en segundo plano.

Pero hay que hacer un ejercicio para decir: "No te quedes muy solo".

Que me ha pasado muchas veces. Estar solo por no entender...

Volver a casa y... Parecen tonterías, ¿no?

Sí. Lo que te preocupa aquí,

en comparación, ¿no?

E ir al supermercado con tantas cosas y sentirte culpable.

Es un gran ejercicio.

La risa, como en este libro,

también nos ayuda a ese puente entre estos mundos, acercarlos,

y convivir en todo.

¿Y qué se aprende sobre las personas siendo corresponsal de guerra?

¿Tú qué has aprendido?

Que cualquiera de nosotros puede ser...

Malo. Un asesino, un violador.

Llegado el momento, las circunstancias.

Por eso hay que tener tanto cuidado de los populismos,

de los que mueven a la gente para enfrentarla.

Hay que tener mucho cuidado,

porque eso ha sido un cáncer en el siglo XX

y lo es todavía en muchos lugares del mundo.

Y también aprendes que la gente es maravillosa.

Ves lo mejor y lo peor de la condición humana.

Esa madre en Gaza, le acaban de bombardear la casa,

y lo ha perdido todo y dice: "Siéntate, te voy a hacer un té".

Y busca entre los escombros y te hace un té.

O ese abuelo que huye de los niños de la guerra en Irak

y da la vida por protegerlos.

Ves esos niños, como en mi película "Nacido en Siria"

que venían caminando desde Alepo hasta Alemania

y en un momento se paran para limpiarse los zapatos

y para ir bien vestidos cuando van a entrar a Austria.

La dignidad.

O los niños que juegan a pesar de todo.

Ves lo peor y lo mejor de la condición humana

y también eso te inspira como persona.

Y has confesado en alguna otra entrevista

que lloraste escribiendo, ya has contado que reíste.

La función terapéutica del libro es, a través de la risa, entender eso.

Pero también estás preparando, creo que ya está preparado,

el documental de esta misma casa. Sí.

¿Cuándo se estrena?

Mira, estrenamos en el Festival de Shanghái.

Se llama "Morir para contar".

Es una película en la cual hablan

los mejores reporteros de guerra de España en los últimos 30 años.

Reflexionamos sobre este trabajo.

Reflexionamos sobre las heridas psicológicas.

Estrenamos en noviembre en salas de cine

y esperamos que el año que viene ya en antena, en TVE.

Es mi despedida seria, esta es mi despedida en broma.

Pero me despido, porque son muchos años.

Hablemos de esas heridas de los corresponsales.

Porque eso sí que no se ha tratado. Se ha hablado, por ejemplo,

de la situación postraumática de los soldados,

que no pueden volver a la vida real, en paz.

Bueno, "real"... En paz, quiero decir.

Sí, yo estaba en 2012 con Sistiaga para Canal Plus en Afganistán

y tuve un ataque de pánico en medio de toda la guerra

y mi vida cambió a partir de ese momento.

Yo había estado en Afganistán otras veces, en primera línea,

y un ataque de pánico, y digo: "¿Qué me está pasando?".

Y "Morir para contar", vine a esta casa que me apoyó,

empecé a hablar con otros reporteros a ver si les había pasado lo mismo.

Y de los 30 y pico que entrevisto, de Gervasio Sánchez, Ramón Lobo,

todas las grandes voces de este país de reporteros,

te puedo decir que el 90 % ha tenido estrés postraumático.

Le ha cambiado la vida alguna experiencia

o la sumatoria de experiencias

y eso le ha cambiado la vida cotidiana:

depresión, medicamentos...

Manu Bravo, Ángel Sastre ha estado secuestrado en Siria.

Lo bueno es que todos se han abierto, y han abierto el corazón.

Y creo que es un documento muy bueno

para entender cómo funciona nuestra cabeza llevada al límite.

Y para los jóvenes reporteros, que sepan el precio que van a pagar.

A mí nadie me dijo. Me dijeron: "Puedes perder un brazo, la cabeza".

Pero perder el alma, no. Te dijeron:

"Sigourney Weaver se va a enamorar de ti".

Pero no te dijeron más, ¿no? Exactamente.

La parte mala.

Te venden la parte romántica, la parte de aventura, que la hay...

Rodrigo es un hombre muy seductor, con el poco cabello que le queda,

pero él lo intenta.

Y en esa parte está Sigourney Weaver, "El día que vivimos peligrosamente",

pero también la otra parte,

los jóvenes reporteros te escriben: "Quiero irme a la guerra".

Digo: "Vale, pero empieza a prepararte psicológicamente".

Porque se pueden prevenir muchas cosas que nos pasan.

Sin beber alcohol, sin drogarse,

volviendo de un viaje y durmiendo unos días,

yendo al terapeuta...

En los países nórdicos, un reportero que vuelve de fuera

tiene que, sí o sí, ir al psicólogo y sí o sí ir a la enfermería.

Aquí nos tomamos un "whisky" o nos tomamos un zumo.

Entonces, hay que cambiar esa cultura de cuidar más al reportero.

Más al tío que se va y se juega la vida por la noticia.

Hay cuidarlo porque también es la base de estar bien informados.

Es el antídoto contra las "fake news".

Es apoyar al tío que busca la noticia,

no al que especula, al que rumorea, al que opina.

Al que inventa. Al que inventa,

al que propaga cosas falsas en pro de un poder,

sea Putin, Trump o lo que sea.

Hay que apoyar al otro, al que hace el trabajo serio

porque, en una democracia,

la información nos mantiene informados

y nos permite elegir bien a la hora de votar.

Ha sido un verdadero placer reencontrarte, Hernán.

En fin, mucho éxito. Muchísimas gracias.

Y esperamos a ver el documental ese

que seguro va a ser un antes y un después en el oficio.

Gracias. Muchísimas gracias a ti, Salva.

"Boek Visual" nos presenta una selección de los trabajos

del artista multidisciplinar Felipe Ortega Regalado.

Se trata, en concreto, de una selección de dibujos

inspirados en el mundo vegetal.

(Música)

Yo sé que floreces, sé que hierves por dentro,

que ardes sin tregua, sin fin.

(Música)

Que el reloj se pare no significa que el tiempo lo haga.

Que el sol se esconda.

Desde aquí te digo, inocente, no hay noche oscura del alma,

sino luz en las antípodas.

Agáchate a mirar la rama del nido caída.

El niño la mira como nosotros al cielo.

El abecedario de las ramas es infinito.

Los árboles no cesan de escribir historias clarividentes

donde las personas estamos abocadas a amarnos las unas a las otras.

No hay más propósito que este.

(Música)

Ya lo hizo el Greco,

subir a los altares a mendigos y gente llana.

Estas ramas no dejan de tener el mismo propósito.

Todo tiene el mismo corazón y, por tanto,

el mismo derecho a la santidad y beatitud.

Algunos árboles se parten por no haber sabido compensar

el peso de sus ramas.

Han tenido, quizás, demasiada sed de luz.

Demasiado viendo azotándoles.

Muchos de estos árboles caídos son los más hermosos

cuando vuelven a brotar y se yerguen sobre su propio cadáver

una y otra vez.

(Música)

Un bosque es todo a la vez.

Todo creciendo a la vez. Nada para, el zumbido no cesa.

Si te digo que no hay nudo,

que son las manos de lo invisible modelándote.

(Música)

Recomendamos hoy la lectura de los cuadernos de notas

del cineasta sueco por antonomasia: Ingmar Bergman.

El autor de "Fresas salvajes" y "El séptimo sello"

entre otras películas.

Exponente del cine nórdico clásico junto a las del danés Dreyer.

El libro es "Cuadernos de trabajo: 1955-1974".

Supone una ocasión única para documentar al artista en acción

con sus dudas y obsesiones más que su cine,

que como Woody Allen decía,

no necesita más que verse con cierta atención.

El libro sirve para conocerle mejor de cerca,

con sus conflictos personales, doctrinales y estéticos.

Es el primero de dos tomos

que van desde "Sonrisas de una noche de verano"

a su última película.

Recordemos que fue el director de algunas de las más inolvidables,

como "El manantial de la doncella" o "Fanny y Alexander".

Y que este año se cumple su centenario.

Recuperamos un amplio fragmento de nuestro trabajo "Faros",

sobre la red de faros de España.

(Música)

Los faros son historia, arte y patrimonio.

Muy ligado al hombre desde la Antigüedad,

se localizan en puntos estratégicos de la costa,

en parajes espectaculares, a veces casi inaccesibles.

En España, hay unos 187 faros.

Algunos de ellos, muy pocos ya, habitados.

Han servido de gran ayuda, y a pesar de las nuevas tecnologías,

siguen siendo un referente para todos los navegantes.

Son mucho más que señales marítimas.

Todos merecen ser destacados por su importancia, singularidad,

o estética arquitectónica,

o por las historias y leyendas que despiertan gran interés

y un enigmático atractivo.

Mario y Francisco coinciden en esta pasión: los faros.

Uno por profesión,

porque es en la actualidad el farero de Mesa Roldán,

en Carboneras, Almería.

Y Francisco, por pura afición.

Los dos se han reunido hoy

en las instalaciones de la autoridad portuaria de Sevilla

donde a modo de museo se exponen señales de ayuda a la navegación

y maquetas de faros españoles,

además de lentes de Fresnel, luces

o esta antigua pieza de arco voltaico de Cabo Vilán,

que fue la primera señal luminosa eléctrica

que se instaló en un faro español.

Juntos, hablan de faros, de escaleras,

lámparas o libros de servicio,

pero también de los objetivos y proyectos

de la recién creada asociación Amigos Faros de Andalucía.

La idea surge a raíz de ir conociendo faros.

Porque a medida que los vas viendo,

te vas dando cuenta de que son tesoros,

de que cada uno es diferente, de que son historias que hay ahí,

y que prácticamente la población no los conoce.

Cuando subes al faro de Cádiz, por ejemplo,

y ves La Caleta, ves la catedral desde ahí arriba,

yo cuando lo hice, lo primero que me planteé fue:

¿Cuánta gente habrá visto este faro desde la playa

y cuántos gaditanos han visto su playa o su catedral

desde lo alto del faro?

Entonces, poco a poco, ha surgido la idea

de pensar que hace falta una asociación, como muchos países,

que defienda los faros, que mire por ellos,

que los de a conocer.

Porque hay una inmensa mayoría que no sabe absolutamente nada

de los faros, no sabe ni cuántos hay en Andalucía.

Y, básicamente, la idea surge de eso.

Que todo el mundo tiene que conocer los faros andaluces

y colaborar en defenderlos.

Los faros andaluces están de aniversario

porque hace 150 años se crearon muchos de ellos.

Por ejemplo, los de Almería, en Cabo de Gata, Roquetas

y Mesa Roldán, en Carboneras,

donde desempeña su profesión como farero Mario Sanz.

Un trabajo prácticamente en vías de extinción

debido, entre otras circunstancias,

a la mecanización de los sistemas de alumbrado

y el control de vigilancia.

-Los fareros, en España, están declarados a extinguir

desde el 93.

Y dentro de 15 años, no quedará ninguno

de los que entramos en el ministerio.

Llegará alguien con una furgoneta, revisará,

y no se preocupará mucho de la señal en sí,

solamente de que dé luz, de que funcione.

Entonces, el edificio, que son edificios históricos,

y todo el entorno que conllevan los faros,

pues me imagino que se quedará un poco olvidado.

Mario consiguió aprobar

una de las últimas oposiciones a farero.

Y desde 1993, realiza su trabajo en Mesa Roldán.

Aprovechando el aniversario, han editado un libro

sobre los faros almerienses

y han organizado una exposición itinerante.

El que surja la asociación de Amigos de los Faros de Andalucía

era algo necesario.

En todos los países del mundo medio civilizados

hay unas asociaciones de defensa de los faros

que tienen una fuerza enorme.

Influyen en todo.

En que las señales estén bien mantenidas,

obligan a que se pinte, a que se arregle.

Es necesario que un patrimonio histórico

como es el de los faros tenga unos defensores.

La asociación quiere difundir la belleza e historia

de los faros andaluces.

Darlos a conocer a la población

mediante charlas y conferencias en colegios.

Y poder visitarlos, porque la experiencia es única.

Entrar a un faro, lo que te decía,

es entrar un poco en la historia y en el presente a la vez.

Lo más impresionante, posiblemente, de entrar a un faro, sean las vistas.

Una vez que subes a la linterna

y ves la playa, el mar, el puerto,

a tus pies, de una manera que no lo has visto nunca.

Subir al de Cádiz y ver Cádiz enfrente

es impresionante.

Si subes al de Rota y ves las murallas,

el faro antiguo a tus pies, es una cosa impresionante.

Las escaleras, los mecanismos...

Son cosas que enganchan.

Y esas cosas son las que muchas veces

me han impulsado a crear la asociación.

Técnicamente, según el diccionario, un faro es una torre alta en la costa

con una luz encima que guía de noche a los barcos.

El que la torre sea alta o baja no influye para que sea faro.

Lo que hace faro a un faro es el alcance de su luz,

que tiene que ser superior a diez millas náuticas.

Un faro, en teoría, solamente es una ayuda la navegación.

Pero, para mí, un faro es mucho más que eso.

Los faros son una especie de monumento a la solidaridad,

a la generosidad.

Los hay originales,

como el faro del Castillo de San Sebastián, en Cádiz.

El único con estructura metálica en España,

construido con acero laminado.

(Música)

La Universidad de La Laguna nos invita hoy a conocer

la respuesta científica a la siguiente pregunta:

¿Por qué tienen los amaneceres colores rojos y anaranjados?

La Universidad responde.

(Música)

Los tonos rojizos de los amaneceres los podemos explicar

en la manera en que interacciona la radiación procedente del sol,

la luz procedente del sol, con la atmósfera terrestre.

Es decir, con el conjunto de gases y partículas

que forman la atmósfera terrestre.

Los colores, en ciencia, los denotamos por un número

que denominamos "longitud de onda".

Los colores en el azul tienen una longitud de onda más pequeña

que los colores que están en torno al rojo,

que tienen una longitud de onda mayor.

La mezcla de todos los colores en este rango visible,

en el rango que podemos visualizar, da luz blanca.

La interacción de esta luz blanca con la atmósfera

produce ahora la separación de los colores.

Igual que los podemos mezclar, los podemos separar.

El proceso de separación

lo denominamos "dispersión de radiación"

y se produce por el desvío de la radiación

que venía propagándose directamente desde el sol,

desviamos ahora la dirección de propagación

y se empieza a propagar en otra dirección distinta.

No todos los colores se dispersan con igual facilidad.

Los colores en torno al azul se dispersan con más facilidad

que los colores en torno al rojo, que se dispersan con más dificultad.

Por eso cuando miramos directo al sol vemos aquella radiación

que sea ha dispersado con más dificultad.

La estamos visualizando mirando directo al sol.

Por eso vemos los tonos rojizos.

Es decir, los tonos que se desvían con más dificultad.

(Música)

Nos vamos hasta el lunes.

Pase un buen fin de semana

y vuelvan, si así lo desean, tras el descanso.

Tenemos una cita en Segura de la Sierra, en Jaén,

donde se ha celebrado un interesantísimo festival musical.

Dicen que menos esos días,

es el pueblo más silencioso del mundo.

Ha sido un placer, como siempre, contar con su apoyo.

Les esperamos a todos.

  • La aventura del saber - 14/06/18

La aventura del saber - 14/06/18

14 jun 2018

Emitiremos los reportajes "Tarragona" y "Boek visual: Felipe Ortega Regalado". Además, entrevistaremos al escritor y periodista Juan Ramón Lucas, y al reportero de guerra Hernán Zin.

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