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Para todos los públicos La aventura del saber - 07/02/19 - ver ahora
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Hola. Buenos días a todos.

Contamos de nuevo hoy en "La aventura del saber"

con la compañía del profesor y ensayista César Rendueles

para seguir hablando con él

de nuestra capacidad como personas normales

para mejorar las condiciones de la vida social.

Es uno de los temas que le han preocupado desde siempre

y atraviesa todos sus ensayos.

Recordemos.

"Sociofobia", "Capitalismo canalla" y "En bruto".

Luego, en la segunda parte del programa,

abrimos taller de historia

para ocuparnos de un episodio curioso

de la primera guerra carlista.

Aquella otra guerra civil española del siglo XIX.

Hablaremos a partir de la novela de León Arsenal

inspirada por hechos reales y contrastados

"Bandera negra".

Recuperamos nuestro trabajo

sobre la vitalidad urbana de la ciudad de Barcelona

en el que dos profesores

de la Universidad Autónoma de Barcelona

aplican el método propuesto

por la estudiosa norteamericana Jane Jacobs.

En el Boek Visual de cada jueves

repasamos hoy parte de la obra de Juan Vidaurre,

un cartógrafo excepcional.

Su vasto mapa artístico contiene multitud de caminos

que conducen a lugares por desvelar.

Taller de ciudadanía en "La aventura del saber"

con el profesor de Sociología

de la facultad de Ciencias Políticas

de la Universidad Complutense de Madrid

y ensayista César Rendueles.

Hoy hablaremos con él

de propuestas de acción cotidiana al alcance de todos

para mejorar nuestra vida social.

Ahí es nada, ¿eh?

¿Cuáles son los ámbitos

que tú crees que son manifiestamente mejorables

en nuestra vida social?

Bueno, seguramente,

aquellos que tienen que ver con el bienestar compartido, ¿no?

Vivimos en una sociedad a la española

con un estado de bienestar raquítico completamente subdesarrollado

y ese es seguramente nuestro mayor déficit

como sociedad colectiva.

¿Y en qué ámbitos concretamente por ejemplo?

Todos aquellos que tienen que ver

con el cuidado de las personas dependientes,

con la ayuda de las familias

y, sobre todo,

con aquellas intervenciones que mitigan la desigualdad.

Uno de los principales efectos

de la crisis económica en nuestro país

ha sido que se ha disparado la desigualdad

sobre todo en aquellas franjas de la población española

que ya estaban mal antes de la crisis.

No estamos hablando de unas pocas personas.

Estamos hablando de muchos millones de personas.

10 o 20 000 000 de personas.

De un 25 % de la población que había perdido...

Antes de empezar la entrevista me comentabas

que había un 25 % de la población española

que había perdido todo, ¿no?

Sí, la totalidad de su patrimonio.

Según las cifras de las que disponemos,

el 25 % de la población española que peor está

ha perdido el 100 % de su patrimonio.

O sea, debe más de lo que tiene.

Pero, realmente,

las cifras de la gente que lo está pasando mal

son realmente terribles, ¿no?

Estamos hablando, insisto, de muchos millones de personas.

Y eso tiene que ver

con medidas sociales de largo alcance

que no se han tomado en el pasado

y que es urgente que tomemos en el futuro.

Creo que es el ámbito donde más necesitamos incidir

y donde más esfuerzo hacer.

¿Y hay modelos?

¿Hay lugares en lo que se ha hecho bien hecho?

Sí, claro que sí.

No existe un nirvana político y social

donde haya pasado,

pero a lo largo del tiempo tenemos cantidad de ejemplos

de medidas que se pueden tomar y que funcionan, ¿no?

Por ejemplo, en el campo de las ayudas familiares

porque, por ejemplo,

los hogares monoparentales son grandes núcleos de pobreza

en nuestro país.

Bueno, hay países que tienen ayudas a las familias con hijos.

Las personas dependientes

que son otro de los núcleos de problemas.

Hay países que tienen ayudas a personas dependientes.

Y así sucesivamente.

Tenemos muchísimos ejemplos a lo largo del siglo XX

de medidas realistas que se pueden tomar,

que tienen costes, por supuesto,

pero que tienen un retorno positivo en términos sociales

y a veces incluso económicos.

Y, hablando de ciberpolítica,

de la capacidad que tenemos

para intervenir en la sociedad a través de internet,

¿crees que se ha vuelto en contra?

¿Que primero fue liberador el uso de internet

y ahora no y ahora es más bien...?

Bueno, yo no creo

que en ningún momento haya sido particularmente liberador.

Lo que pasa es que había expectativas tan altas

respecto a lo que iba a aportar internet

que ha habido una especie de bajón.

Una especie de aceptar la realidad

de qué es lo que nos puede ofrecer y proporcionar esa tecnología.

Creo que hubo cierto ciberfetichismo

del que nos estamos desencantando simplemente.

Pero hubo, por ejemplo, en el caso de Obama

intervención de las redes sociales

y ahora se habla sobre todo de "fake news", ¿no?

Sí.

Yo creo que se ha otorgado demasiada importancia

a las tecnologías digitales de la comunicación

y, curiosamente,

en detrimento de las tecnologías que más importaban.

Las tecnologías de la comunicación

que por lo menos en España más cuentan

es la televisión con muchísima diferencia.

Es el principal medio de información política hoy

para la mayor parte de los españoles

y lo seguirá siendo todavía durante algún tiempo.

Sin embargo, prestamos más atención a Twitter o a Facebook

que a lo que pasa en las televisiones, ¿no?

Yo creo que hay un punto de espejismo en eso

y ahora estamos aceptando la realidad

y es un proceso a veces un poco doloroso.

Porque nuestra relación con internet

y de internet con la realidad

no es muy estrecha, ¿no?

Yo creo que hemos buscado en la tecnología de la comunicación

una especie de piedra filosofal que nos lo iba a arreglar todo.

Si te das cuenta,

uno de los puntos de consenso entre todas las fuerzas políticas,

y es de los pocos que hay,

es que las tecnologías de la comunicación

son centrales en el cambio social y político

y, además, tienen efectos positivos en una enorme cantidad de problemas

ecológicos, educativos, culturales, políticos...

Es lo que nos va a solucionar la participación política

y los problemas de la educación y los problemas medioambientales.

Eso es muy poco realista.

La tecnología, por supuesto, cuenta mucho en nuestras vidas,

pero no sabemos qué tecnología va a resultar más influyente.

No lo sabemos.

Somos muy ciegos respecto a eso.

¿Y qué está produciendo en nosotros esa mediación?

¿Se está estudiando?

Sí, se está estudiando mucho.

Lo que pasa es que me temo que también entre los estudiosos

de la tecnología de la comunicación ha habido a menudo cierto espejismo

y se ha tendido a sobreestimar muchísimo

los efectos sociales de las tecnologías digitales.

En general,

lo que hacen las tecnologías digitales

es prolongar y a veces acentuar

procesos que están ya en curso en la sociedad.

Rara vez generan rupturas radicales.

Esa es un poco mi idea, ¿no?

Has hablado antes de la desigualdad

y la desigualdad como la causa y el motor

de todo lo que nos está pasando.

¿Tú crees que las clases sociales tal y como las entendió Marx

son un concepto

que a día de hoy tiene "traducción digital"?

Tal y como las entendió exactamente no, por supuesto,

porque no había tecnología digital en su momento,

pero sí es cierto

que en el mundo digital se reproducen muchas desigualdades

que observamos en el mundo analógico.

También ahí se da una gran continuidad.

Y frente a lo que mucha gente cree o se creía antes

no tiene mucho que ver necesariamente

con que los ricos tengan más aparatos

o usen más el medio digital.

Muchas veces es al revés.

Por ejemplo, en Inglaterra había un estudio

que citaba a un sociólogo que se llama Richard Sennett

que explicaba que los niños de clases populares

pasaban más horas conectados a instrumentos digitales y pantallas

que los niños de clase media alta

y tenían mayor riqueza relacional

y una mayor cantidad de distintos medios de desarrollo

y de comunicación y de entretenimiento.

Claro que hay diferencias muy importantes

en las formas en las que se manejan esos medios

y en qué tipo de usos se hace.

Son diferencias complejas,

pero están muy presentes las desigualdades también.

Recuérdanos un poco la teoría marxista

sobre las clases sociales.

¿Qué era una clase social?

Sí.

Marx definía las clases sociales

en función de qué papel ocupabas en el sistema productivo, ¿no?

Él decía que había dos clases principales.

Una la de que aquellos que poseían los medios de producción

y tenían por tanto capacidad para extraer plusvalía

y para generar beneficio económico,

y otra gente que no era propietaria de sus propios medios de producción

y solo contaba con su trabajo

y con su capacidad para trabajar para sobrevivir, ¿no?

Él decía

que en las sociedades capitalistas eso generaba una dicotomía esencial

que era una fuente de desigualdad sistemática, ¿no?

Y algo de eso creo que es muy de sentido común.

El hecho de que tengamos que buscar un trabajo en el mercado de trabajo

para sobrevivir

es un hecho completamente esencial de nuestra sociedad.

Es un elemento medular

que es una fuente de desigualdades efectivamente muy estructural.

Creo que es un legado irrenunciable de la obra de Marx.

Lo que pasa es que es verdad también

que vivimos en sociedades mucho más complejas

que las de la época de Marx

donde hay también otras fuentes de desigualdad.

De hecho, una de las críticas que le hacía la izquierda moderada

era precisamente arreglar las cosas

para que nunca se arreglaran del todo, ¿no?

Bueno, no sé

si del todo las podremos arreglar alguna vez,

pero sí es verdad que, de alguna forma,

lo que señala Marx y la tradición marxista

es que es una fuente de conflictos.

De conflictos entre dos grupos sociales

que tienen intereses contrapuestos

que en cierto sentido es irreconciliable.

Que necesitas desde luego medidas profundas, estructurales.

Que no se resuelve sencillamente

con unos pequeños apaños en la distribución,

sino que va a estar generando sistemáticamente enfrentamientos.

Creo que también hay una profunda verdad ahí.

A lo mejor no se nos ocurre nada mejor,

a lo mejor tenemos que contentarnos con eso,

pero que es una fuente de conflictos sistemáticos

yo creo que es verdad.

¿Y por qué es buena la igualdad?

¿Por qué es buena?

Bueno, la igualdad es importante por muchos motivos.

Uno de ellos creo que tiene que ver

con que es absolutamente esencial para la cohesión social.

Una de las cosas que vemos

es que la desigualdad genera niveles altísimos de conflictividad

y de toda clase de padecimientos tanto colectivos como individuales.

Somos animales sociales en un sentido muy profundo.

Cuando no tenemos esa cohesión y ese vínculo social, sufrimos.

Sufrimos profundamente en lo más íntimo de nuestro ser.

Y la igualdad es una precondición importantísima

para que se dé ese vínculo social y esa cohesión.

Es algo que se ve incluso en niños muy pequeños.

Cuando los niños pequeños padecen fuentes de desigualdad

y ven que hay niños que tienen más que ellos,

ropa diferente, ropa que consideran mejor

o que tienen casas mejores,

sufren mucho

y es un motivo de conflictividad muy grande.

Sí, sí, dime.

¿No es inevitable?

No es inevitable en absoluto.

O mejor dicho, es inevitable en algún grado,

pero el grado influye muchísimo y es muy importante.

Esto es lo que dicen los pesimistas antropológicos.

Siempre ha sido así.

Hombre, ya, sí,

pero es muy diferente el grado en el que es así.

No es lo mismo tener el doble que tener 1000 veces más.

Aquí el grado importa e importa muchísimo

y, de hecho, se puede expresar de maneras muy diferentes.

Creo que esta es un poco la clave.

¿Y modelos de sociedad

en los que se haya ido hacia esa igualación suficiente?

Hemos tenido

a lo largo de la historia muchísimos casos

de sociedades que han tendido a reducir la desigualdad.

Fue la tónica general después de la II Guerra Mundial

en la mayor parte de los países de occidente.

Tendieron a una mayor igualdad.

A una cierta compresión de la desigualdad.

Es una dinámica que se rompe a partir de los 70 en occidente,

pero hemos visto que es posible y que, de hecho, es deseable

y que genera dinámicas sociales muy beneficiosas.

¿Y no producía también efectos indeseables

como la falta de competitividad entre comillas

o de eficacia?

Yo creo que eso no es verdad sencillamente, ¿no?

Yo creo que es un mito

que se puso en circulación de nuevo en los años 70

para justificar precisamente

esa reversión de esas dinámicas igualitaristas.

La eficiencia o la productividad se pueden medir de muchas maneras.

Son fenómenos muy disputados teóricamente.

A mí me parece que eso es básicamente un mito.

Sí es cierto que el modelo económico

que va desde la II Guerra Mundial hasta principios de los 70

basado en un crecimiento permanente

y con fuertes intervenciones del Estado

encontró ciertas limitaciones a principios de los años 70,

pero no, precisamente, porque la igualdad sea mala,

nociva o tenga efector perniciosos,

sino porque el crecimiento económico tiene límites, ¿no?

No es un modelo que se pueda prolongar infinitamente

que es lo que nos dicen algunos economistas.

No tiene nada que ver con la igualdad.

¿A lo mejor porque hay intereses encontrados?

Los que más tienen nos quieren que se acerquen los que menos

y los que menos...

Lo que vivimos desde esa época, desde inicios de los años 70,

fue una auténtica rebelión de las élites.

Una contrarreforma por parte de las élites

que, efectivamente, han conseguido restaurar su poder

que tenían antes de la II Guerra Mundial.

Y es un fenómenos global. Ha pasado en todo el mundo.

De nuevo, de forma más acentuada en unos países que en otros.

Desde el inicio de la crisis, por ejemplo,

en España se ha disparado la desigualdad.

Parece que es inevitable.

Se nos dice: "Es la crisis. Qué vamos a hacer".

Pero no es verdad.

Hay países que desde la crisis han reducido la desigualdad,

que lo que han hecho justamente es responder a esa situación.

¿Por ejemplo? Irlanda, por ejemplo.

Por ejemplo, Irlanda, ¿no?

Son países, Italia, donde se ha reducido la desigualdad

porque se ha intentado que paguen más quienes...

No son países socialistas ni mucho menos, ¿no?

Que paguen más quienes más tenían.

De hecho, en España,

quienes mejor están

prácticamente no han padecido la crisis.

Les ha ido literalmente mejor desde el inicio de la crisis.

Han ganado desde el inicio de la crisis.

Un placer como siempre, César, tenerte aquí.

Gracias. Muchas gracias.

Seguimos.

¿Qué determina la vitalidad o no de una ciudad?

Jane Jacobs estableció variables para determinarla.

A partir de ellas

dos profesores

de la Universidad Autónoma de Barcelona

han creado un proyecto para cuantificar

y mapificar con todo detalle

la vitalidad urbana de Barcelona hace más de un año.

Las plazas en las ciudades

siempre han sido lugares de encuentro,

lugares de vida,

pero esta plaza se caracteriza por todo lo contrario.

Jacobs nos decía

que la vitalidad se daba en el espacio público

y las plazas son elementos del espacio público.

En cambio, la plaza en que estamos es un espacio que repele,

que no es cómodo, en el que no estás confortable.

Hay alguna gente que pasa por la plaza,

pero no está en la plaza

porque esta plaza no es un lugar para estar

porque no es un lugar vital.

Incluso, los alrededores de la plaza no comunican con la propia plaza.

Hay muchos coches que la rodean,

pero no hay personas, no hay actividad,

no hay comercios,

no hay bares donde la gente esté sentada

que es lo lógico en las plazas mediterráneas.

Ahora estamos en la plaza dOsca

en el centro o uno de los centros

del barrio de Sants de Barcelona,

un barrio tradicional del siglo XIX

y es un barrio en el que hay mucha vitalidad.

De hecho, estamos en una plaza que atrae a las personas.

Es una plaza donde las personas se reúnen,

pueden hablar, sentarse, interaccionar,

y alrededor de esa plaza hay actividad diversa.

Eso es lo que Jane Jacobs cualifica como un espacio vital,

un espacio de encuentro.

Conversar también es un calificativo de los espacios vitales.

-Jane Jacobs fue una activista y pensadora urbana

que en los años 60 en Nueva York

empezó a explicar desde la calle, desde el detalle,

cómo funcionaban las ciudades

y a medida que fue avanzando en su trayectoria profesional

fue colaborando con revistas

del ámbito de la arquitectura, del urbanismo,

hasta llegar a ser a día de hoy

una de las pensadoras urbanas más reconocidas

de la historia de la ciudad.

-La filosofía

es que las ciudades tienen que ser mixtas

y tiene que haber muchas cosas distintas

en muy poco espacio.

Tenemos que encontrar por la calle a gente diversa en edades,

de género, de niveles socioculturales,

y, además,

las ciudades nos tienen que aportar funciones muy diversas también.

Tenemos que encontrarnos lugares donde trabajar,

lugares donde comprar, escuelas, equipamientos,

todo esto muy cerca uno de lo otro.

-Ella habla de que los bloques, las manzanas,

deben intentar no tener una dimensión demasiado grande

porque eso va a desincentivar

que las personas puedan escoger distintos itinerarios al caminar,

y también de la importancia del ancho de las calles.

Ella habla de que es necesario

que en las calles haya un cierto nivel de ojos.

Habla de la necesidad

de que en cada barrio tengamos la capacidad

de preservar aquellos edificios históricos

y no lo dice desde un punto de vista estético.

Distintas edades de los edificios

seguramente van a promover que las personas que vivan ahí

puedan tener distintos niveles socioeconómicos

y distintas capacidades adquisitivas.

Jane Jacobs defiende una ciudad

en la que los ciudadanos se puedan mover de forma democrática

y no dependiendo del vehículo privado.

Defiende la necesidad de la ciudad pensada para el peatón.

Y, por último, es un concepto interesante también,

el que ella explica también cómo los elementos de frontera

son aquellos elementos urbanos

que, precisamente, desincentivan la actividad en la calle.

Y ella cuando habla de los "border vacuums",

como los describe ella,

son aquellos elementos,

como, por ejemplo,

infraestructuras de transporte muy pesadas,

que son elementos impermeables en la ciudad

que no permiten el tránsito peatonal de un lado a otro.

Pero también vías del tren en superficie,

algunos grandes parques en determinadas horas del día

que pueden ser espacios que no sean acogedores

y que ciertas personas pueden tener miedo de pasar por ahí

e incluso grandes edificios de un solo uso,

equipamientos grandes o grandes centros comerciales

que suponen un elemento de frontera.

Estas son las distintas condiciones

que nos pone encima de la mesa de una forma muy sencilla

y muy fácil de entender

como condicionantes para que exista vida en la calle.

Esa actividad defectiva del uso del espacio público.

-El proyecto trata de cuantificar y mapificar

el índice de vitalidad urbana.

Jacobs, en los años 60,

nos dijo qué características tenían que tener las ciudades

para que sean vitales.

Lo que hemos hecho es cuantificar estas variables

sobre una cuadrícula de 100 por 100 metros.

La importancia de verlo cuantificado y mapificado

es muy relevante

porque Jacobs solo lo intuyó, lo describió,

pero nunca lo cuantificó.

No tenía herramientas ni conocimiento cartográfico

para hacerlo en ese momento.

-Para cada una de esas cuadrículas de 100 por 100

que equivale más o menos a una manzana del ensanche

hemos recogido un total de 11 variables específicas

que las hemos sintetizado en un indicador global

que nos da una puntuación más o menos del 0 a 100

de cómo de vital es esa porción del territorio.

Teóricamente y siguiendo la lógica del discurso de Jacobs,

una de estas parcelas muy vitales

se correspondería con una parcela con elevada densidad poblacional,

con una elevada diversidad de usos,

con una trama urbana que permita el contacto

como función del ancho de la calle y la dimensión del bloque

lejos de esos elementos frontera de los que ella nos hablaba

con un alto nivel de accesibilidad

y, por último,

con una diversidad también de tipos de edificios

medida en este caso

a través del año de la construcción de esos edificios.

Por contra,

una parcela sin vitalidad o de vitalidad potencial nula

sería aquella que no cumple con estos requisitos.

Entonces, entre esos dos extremos, tenemos un rango muy amplio

de distintos niveles de vitalidad potencial.

-El método que hemos utilizado

para entender y ubicar el índice de vitalidad urbana

según Jane Jacobs

es un método que podríamos utilizar en todas las ciudades del mundo

que tuvieran información cartográfica y estadística

para poder hacer este ejercicio.

Y, ahora, en este momento,

lo estamos haciendo en Santiago de Chile,

una ciudad muy alejada de nosotros,

pero que tiene una morfología muy parecida a nuestras ciudades.

Los que vivimos en centros de ciudades

de nuestro entorno

sabemos perfectamente qué es un espacio urbano vital

porque lo hemos vivido

y lo han vivido nuestros padres y nuestros abuelos.

Entonces, enraíza directamente

con nuestra tradición de ciudad mediterránea.

-Por otro lado, esa ciudad heredera de la lógica moderna de la ciudad

que es heredera

de este movimiento moderno del urbanismo anglosajón

en lo que se prima totalmente lo contrario, ¿no?

Las largas distancias, la segregación de funciones

y, sobre todo, la ciudad pensada alrededor del automóvil.

-La vitalidad en Barcelona tiene una lógica centro-periferia.

En el centro hay más vitalidad que en las periferias urbanas,

pero también,

y eso nos pareció lo más interesante,

en las periferias también hay vitalidad

y también hay pequeños centros vitales

y periferias no vitales.

Y ahora estamos estudiando esas periferias,

las periferias vitales,

porque vitalidad

la asociamos también a capital social.

Es decir, si el barrio o la calle

te ofrece unos altos índices de vitalidad,

tú como persona tienes más capital social

porque sin mucho coste económico y mucho coste de tiempo

puedes llegar a actividades muy diversas.

Entonces,

la vitalidad también forma parte de nuestra riqueza colectiva

y también de nuestra riqueza individual.

Por tanto, dónde está la vitalidad en esas periferias

nos puede dar luz

de en barrios menos favorecidos económicamente,

pero con más vitalidad

los ciudadanos pueden tener más recursos

individuales y colectivos.

-Jane Jacobs en su libro,

"La muerte y vida de las grandes ciudades americanas",

ya nos habla de la posibilidad de autodestrucción por diversidad.

Cree que en estos barrios

llega un momento en que mueren de éxito.

Que es tal la vitalidad

y es tal el atractivo y la comodidad de vivir en este tipo de barrios

que bajo una lógica, digamos, de un sistema capitalista

toda cosa que tiene éxito y que funciona

se acaba convirtiendo en un producto

y que, por tanto, solo esté al alcance

de quien se lo pueda permitir.

Y esto lo tenemos de ejemplo en nuestras ciudades.

Barcelona es un claro ejemplo

de cómo cada vez es más difícil vivir en estas ciudades

precisamente por el éxito y el atractivo que tienen,

y no solo por parte de residentes locales,

sino de flujos migratorios internacionales

que deciden ubicarse en Barcelona

por el modelo de ciudad que representa

y por el atractivo.

Y es paradigmático

que el barrio en el que ideó este cuerpo teórico

que es el Greenwich Village en la parte oeste de Nueva York

sea ahora uno de los barrio más caros en los que vivir

solo al alcance de millonarios

y que se haya pervertido totalmente

ese componente de diversidad del que nos hablaba.

-Y siendo cierto esto

lo que tenemos que pensar es cómo hacemos barrios vitales.

No solo cómo conservamos los que tenemos.

¿Por qué no hacemos o por qué no imitamos

en otros lugares de nuestras grandes ciudades

barrios que se parezcan

y que tengan esa calidad, ese confort,

esa proximidad y esa vitalidad para sus vecinos?

Por eso nos interesan las periferias

porque Gracia en Barcelona y Lavapiés en Madrid

eso es por todos conocido y eso es parte de su éxito.

Pero ahora lo que nos interesa es pensar en las periferias.

¿Cómo hacemos para que se parezcan a esos centros?

-Ahí es muy importante

mecanismos de regulación del precio de la vivienda

como una de las principales herramientas

que tiene la política pública

precisamente para contrarrestar esas dinámicas de exclusión

que se pueden dar en estos espacios tan exitosos.

-Jane Jacobs, la ciudad,

eran sus vecinos y sus ciudadanos y ciudadanas.

Por la tanto, la ciudad se tenía que construir,

planificar y gestionar desde esos vecinos y esas vecinas.

La participación de la ciudadanía es vital

y no solo la participación formal, sino la participación informal.

La ciudad se construye desde los planos,

pero también desde el uso de la ciudad.

Y entender el uso de los espacios urbanos

es imprescindible para entender

cómo gestionar y planificar las propias ciudades.

Taller de historia con el escritor León Arsenal

hoy para hablar de la primera guerra carlista,

una de las guerras civiles del siglo XIX en España

y de las vicisitudes particulares

que han dado origen a este libro de aventuras fenomenal

que se llama "Bandera negra"

que obtuvo el premio Letras del Mediterráneo 2017

otorgado por la diputación de Castellón.

Bienvenido. Muchas gracias.

Comencemos hablando de este otro libro

que tiene que ver mucho con este.

Bueno, en realidad, es una guía.

La verdad es que ya que me das la oportunidad

me parece una iniciativa estupenda

y que a mí me llena de alegría y de orgullo

porque la diputación de Castellón ha decidido con cuatro libros,

uno de ellos el mío,

hacer rutas turísticas por las localidades

donde se desarrollan las acciones de esos libros.

Una de esas rutas turísticas es la de "Bandera negra"

que aquí la vemos

y recorre por todas las localidades de la costa y el interior

donde se desarrollan las peripecias de mis personajes

y, la verdad, más allá del orgullo personal,

creo que es lo que necesitamos en este país.

Iniciativas nuevas que engranen a la cultura

con los sectores productivos, en este caso el turismo,

para que la población...

Una forma de que apoye la cultura, por supuesto,

es que le dé un retorno inmediato de trabajo, beneficio y prestigio.

¿Tú te has recorrido toda la región o todo el maestrazgo paso a paso?

¿Porque no ha variado mucho

desde que ocurren los hechos de esta novela

que está situada en la primera guerra carlista

hasta ahora más o menos?

La costa lógicamente ha variado.

Ha variado, se ha urbanizado mucho, el relieve también cambia,

pero el interior de Castellón que es un paraje muy bello,

pero es agreste

y da de sí lo que da de sí productivamente.

Entonces, sí es cierto

que pueblos como San Mateo por ejemplo por citar uno

todavía el casco antiguo es perceptible

y es fácil para un escritor situarse en las colinas cercanas

y ver prácticamente la población como la debían de ver los carlistas

que la asediaban hace casi dos siglos,

porque el tiempo corre.

Vamos a hablar un poco del escenario,

pero también un poco, digamos, del contexto histórico.

Es el contexto de la primera guerra carlista.

Recordemos un poco por qué se produce,

hay problema dinástico,

hay también una cuestión ideológica.

Efectivamente, hay un problema dinástico,

pero la primera guerra carlista

es muy interesante por muchas razones,

quizás es el comienzo del "guerracivilismo" feroz

de los españoles que ya nos ha acompañado

hasta casi estos días.

Pero, efectivamente, hay un problema dinástico

porque Fernando VII, al morir,

deja el trono a su hija Isabel,

pero su hermano Carlos no se resigna

y trata invocar otras leyes para llegar al trono.

Claro, aquí entra más un problema muy típico

de la historia, que es que cuando leemos

los manuales de historia escritos a la antigua usanza,

vemos que todo el mundo se empieza a pelear y dices:

"¿Por qué se matan para que mande uno u otro?",

no, es que hay razones ideológicas detrás.

Al ver Isabel que Carlos

aspira al trono,

lo que hace Carlos es aglutinar a su alrededor

a los elementos más conservadores,

más absolutistas, todos aquellos que estaban

disconformes, incluso con las reformas tibias

de Fernando VII, como abolir la Inquisición y tal.

Isabel lo que hace es recurrir a lo que le quedaba,

a los liberales, porque...

Perdón, Isabel...

María Cristina, la regente,

recurre a los liberales.

Entonces se produce una aglutinación:

de repente, una lucha puramente dinástica

se convierte en una guerra más que ideológica.

Esto es muy interesante para entender la historia de España.

Es que en la primera guerra carlista

chocan algo más que dos ideologías,

chocan dos cosmovisiones:

una cosmovisión de un mundo regido por el sistema antiguo,

por un esquema de valores por donde la religión, la monarquía

son valores absolutos que tienen

el poder de decidir prácticamente qué es bueno y es malo;

y la visión liberal,

donde nadie está por encima de nadie,

donde ya están ahí los esbozos de la democracia.

Y eso se produce una lucha brutal

y ya se extiende a todos los índoles:

índole religioso, índole local...

Y, bueno, se produce una confederación

que, aunque la hemos olvidado a nivel popular, fue terrible

porque causó más de 200.000 muertos

y devastó el país.

Y luego también tenía unas...,

quiero decir, una derivada internacional, ¿no?,

con los Cien Mil Hijos de San Luis

y todo aquello.

Los Cien Mil Hijos de San Luis eran los que habían repuesto,

efectivamente, es el antecedente...

Habían repuesto a Fernando VII años atrás en el poder.

Pero, efectivamente,

es que con nuestra arrogancia contemporánea

o ya posmoderna,

creemos que lo hemos inventado todo;

no, las grandes confederaciones de bloques existían.

Y aquí tenemos otra comparación

entre la guerra del 36, 1936,

y la guerra del 34, 1834, que es la primera guerra carlista,

y es que España se convierte en campo de batalla

entre las potencias absolutistas y las potencias liberales

de la época.

Inmediatamente, Prusia, Rusia y algunos estados italianos

apoyan a los carlistas.

Inglaterra y Francia

lo que hacen es apoyar al gobierno liberal.

Y, por ejemplo...

Hemos de pensar una cosa,

que también se oculta.

Si hubiéramos aplicado la teoría moderna...

Sé que os vais a reír, pero si hubiéramos aplicado

la teoría moderna de que todo se vota

y hubieran sometido a votación la cosa,

España seguiría siendo un país absolutista,

o sea, la gran mayoría de la población rural y tal

profundamente conservadora,

profundamente católica,

aunque los liberales,

en su mayoría, también eran católicos,

pero eran absolutistas...

Pero entonces el gobierno liberal aguantó

porque los ingleses y los franceses

les mandaron tropas,

les mandaron armas, les mandaron dinero,

aquí estuvo luchando la Legión Extranjera Francesa,

estuvieron luchando brigadas inglesas,

estuvo luchando la Legión Portuguesa,

también llamada "Los cazadores de Oporto".

En fin, hubo intervención enorme de tropas;

a su vez, un montón de voluntarios de Prusia, de partes de Alemania.

Vinieron a luchas con los carlistas

porque el romanticismo ya triunfaba en Europa

y la lucha de los carlistas se vía como esa lucha romántica

de los defensores de los viejos valores.

Todo es la óptica de donde se vea.

Pero en esos países, sobre todo los... conservadores

veían a estos adalides de los valores tradicionales,

de la nobleza tradicional,

luchando contra una banda de desarrapados

que lo que querían era...

De hecho, Valle-Inclán

escribe su serie de "Las guerras carlistas"

y está a favor de los carlistas.

Baroja escribe también en "Zalacaín el aventurero"

y, en algunos o en algún otro lugar,

hay también referencia a las guerras carlistas.

No es que estén a favor de los carlistas,

pero sí muestran...

Intentan ser más objetivos,

pero si Pío Baroja...

Perdón... Valle-Inclán.

Sí, Valle-Inclán.

Se me estaba olvidando un personaje que tuvo que salir,

no sé si fue Pío Baroja o quién,

que tuvo que salir por pies de España rápido.

Por algo sería.

Pero, por ejemplo,

un personaje como don Benito Pérez Galdós

muestra mucha aversión a los carlistas

porque está más cercano quizás, a la cosa,

y los carlistas...

Los liberales no eran ningunos santos;

ahora, las ferocidades que acabaron perpetrando

los carlistas, por ejemplo, al mando de Cabrera

fueron terribles.

Cabrera es un gran general,

es un tipo que acaba luchando en la tercera..., o sea,

al final, acaba haciéndose partidario de los liberales,

pero durante la primera guerra carlista era un tipo

que decía que si no fusilaba a alguien,

ese día no hacía bien la digestión.

Era un personaje que también tenía su...

Siniestro.

Terrible, porque también es verdad que a este señor,

a su madre se la fusilaron

simplemente porque era madre de Cabrera,

lo cual fue un escándalo internacional.

En fin, como siempre, las historias de buenos y malos

son reduccionistas.

Las barbaridades, como los actos de heroísmo,

que se perpetraron en la guerra carlista

fueron tremendas. Por ejemplo, yo ahí cuento

un episodio bastante olvidado y bastante heroico

de cómo los carlistas catalanes armaban barcas de bou para atacar

a las barcas valencianas que abastecían a Barcelona

y, a su vez, la milicia nacional de Castellón

armaba faluchos para combatir a esos piratas,

con lo cual se produjo una guerra entre piratas y corsarios

en las costas de Castellón y Tarragona

dignas de las mejores aventuras de Sandokán en Malasia.

Que, por cierto, tiene mucho que ver con la novela,

como se descubre al final,

porque es un homenaje ese tipo de literatura

de aventuras. Efectivamente.

Yo soy un admirador de Salgari,

porque quizás sería

un escritor popular con muchos defectos,

pero ¿por qué no vemos sus virtudes?

Era capaz de transmitir

y creo que todos aquellos que hemos sido adolescentes

y hemos leído a Salgari, se nos ha quedado un poco

esa imagen de mares y barcos atestados de piratas

disparándose como tigres.

Entonces yo quería hacer algo así

y es que en España también pasó

y ¿por qué no hemos de recordar esos episodios

verdaderamente fabulosos y heroicos

que en tierra y en mar salpicaron todo el XIX español,

que es un siglo tan oscuro como tan brillante.

¿Cómo fue tu documentación de la historia?

Porque la historia, en todos sus extremos,

no ocurrió así, pero sí hay una gran base documental, ¿no?

Efectivamente, la base está en las crónicas de la época.

Existen libros olvidados,

olvidados por el público general,

pero a disposición de todo gracias a la digitalización,

donde, si esto ocurrió en el 30 y tantos,

en el 40 y tantos,

Antonio Pirala y otros escritores

escriben con detalle porque están hablando con la gente,

pero un detalle que ahora nos cuentan:

"Y llegaron los carlistas a tal pueblo

y mataron al farmacéutico, fusilaron a su hija,

asesinaron a...",

un detalle que, además, muestra ahí la ferocidad

donde vecinos se mataban contra vecinos,

lo cual también es un clásico español, por cierto.

Entonces es dedicarle tiempo.

En otros libros no, pero aquí hay que tener cuidado

porque si no te documentas,

vas a estar contando cosas que no son como eran,

que ese es el problema cuando hay mucha documentación.

Pero aquí sí que, aunque se nos haya olvidado

y haya desaparecido del imaginario popular,

existen cantidades de libros,

don Vicente Box también escribió libros sobre eso,

donde nos podemos documentar al detalle de los cabecillas,

de las batallas, de las aventuras, de las defensas desesperadas,

porque llegó un momento en que en Castellón

estaban arrinconadas las poblaciones contra la costa.

Era algo terrible porque las poblaciones de la costa,

como Burriana o como Vinaroz o como el propio Castellón,

eran liberales porque se estaban industrializando,

pero a unos kilómetros, la gente del campo era carlista.

Entonces era estar peleando

contra tu vecino de al lado prácticamente.

Era algo terrible ya territorializado incluso.

La verdad es que la guerra carlista

fue escenario de todo eso

y también un lugar, digamos,

de la imaginación literaria, ¿no?,

porque también Conrad escribió una novela, no sé,

"La flecha de oro" me parece que se llamaba

o así, que está...

Aunque es en el País Vasco, me parece.

Sí, es que Conrad, que fue marino antes de dedicarse a escribir por...

Como tú, por ejemplo.

Sí, aunque Conrad fue por una fuerza mucho mayor

porque sufrió un accidente que le dejó lesionado.

Pero Conrad, que, como todos los marinos

de la época, se tuvo que buscar la vida en lo que podía,

durante una época contrabandeó armas

a favor de los carlistas en el País Vasco.

Es que en uno de los núcleos...

Por eso digo que la guerra es muy complicada,

porque, por ejemplo, las rebeliones fueron múltiples.

Uno de los núcleos de las insurrecciones carlistas

fueron las vascongadas y Navarra

por la cuestión foral,

porque los liberales pretendían abolir los fueros

y entonces, claro, por muy injustos

que los fueros sean, que, para el que no lo entienda,

es un régimen especial, son unas leyes especiales

que, en su caso, les concedían privilegios,

pero los liberales, que lo hacían un poco a la española,

querían cortar las cosas de raíz.

Eso también es remediar un mal con otro mal.

No puedes cortar una situa...

Cuando ya se ha creado

una situación, si tú automáticamente cercenas eso,

arruinas a la gente.

Por el caso es que, por esas razones y por otras

por el profundo tradicionalismo de esas zonas,

esos fueron dos de los viveros

de guerreros carlistas.

Hay que tener en cuenta

que Zumalacárregui en la Primera Guerra Mundial,

el más brillante general carlis... En la primera guerra carlista.

Sí, perdón, la primera guerra carlista.

Era mundial, pero de aquí, en el sentido de...

Sí, y, por ejemplo,

en la tercera guerra carlista,

Bilbao estuvo sitiada

por los carlistas y, de hecho, allí estuvo luchando...

La situación fue tan desesperada

que los estudiantes abandonaron las facultades

para defender Bilbao. Por ejemplo, allí estuvo un insigne,

el creador del teleférico del Niágara, Torres Quevedo,

ahí estuvo luchando contra los carlistas.

O sea, la cosa estaba ahí,

la cosa estaba más complicada que ahora,

por mucho que nos quejemos.

Muy bien, ha sido un verdadero placer.

Además, hay que decir que hay una gran cantidad de información,

por ejemplo, sobre el tipo de barcos y todo eso, que supongo

que no te ha costado demasiado trabajo.

Bueno, yo... Y lo has disfrutado, eso seguro.

Lo he disfrutado, sí, pero yo vengo

de los mercantes de metal, no vengo de los veleros,

que son, reconozco, más bonitos y más divertidos.

Ha sido un verdadero placer, como siempre.

El placer es mío. Gracias.

A vosotros. Seguimos.

Tiempo ahora para el "Boek Visual"

hoy dedicado a Juan Vidaurre.

"'Para el pintor y poeta Henri Michaux,

cualquier proceso de creación de una obra de arte

es un trayecto, un espacio que se recorre

de un punto a otro.

En su trascurso, lleva implícito el tiempo,

pero considero muy sugestivo el vínculo

que el vocablo 'trayecto'

establece con 'itinerario',

con el concepto 'viaje'.

A esta travesía creadora en poesía visual

no me la imagino por su subjetividad

con una línea de un punto A a un punto B,

sino como una senda multidireccional

en la que van confluyendo las ideas germen del poeta

con cada mirada cómplice de los espectadores.

Como un peregrinaje al interior,

se establecen entre emisor y receptor

caminos íntimos en ambos sentidos

y, a la vez, los hace verdaderos coautores

de cada trabajo.

Bajo este enfoque,

Juan Vidaurre es un cartógrafo excepcional.

Su vasto mapa artístico

esta ya repleto de multitudes sendas,

de bellos horizontes revelados

y por desvelar.

Cada una de sus series,

cada una de sus obras son

pequeñas Ítacas en las que el autor,

al investigar las posibilidades combinatorias,

muchas veces inverosímiles,

de humildes objetos o sencillos 'collages',

plantea sorpresivos conceptos

a través del artificio.

Contraposiciones, confluencias, pareidolias y mutaciones

que, impregnadas de su imaginación,

suscitan a nuestra mirada dormida

una inadvertida significación de lo existente.

Bienvenidos al laboratorio artesano de Juan,

a su mundo de delicada fantasía,

a su decir desde lo mínimo,

a su rastro de naufragios y fragilidades.

Perdonen si no les hablo en concreto de las obras que ahora están viendo.

Se podría escribir mucho sobre ellas

por su riqueza en matices,

por su abanico de significados,

por la cantidad de figuras retóricas literarias

que contienen.

Prefiero que las observen sin demasiados condicionantes

porque estas esculturas mínimas

son poesía para sus ojos.

Y felicidades si se sienten copartícipes de las piezas,

porque estoy seguro de que a Juan Vidaurre

le va a encantar compartir la autoría y complicidad

de sus objetos en libertad'.

Así ve la obra de Juan Vidaurre

Edu Barbero."

La Editorial Almuzara acaba de publicar este libro,

"Un jardín en Granada. La fruta prohibida de Al Ándalus"

del viajero y escritor norteamericano Steven Nightingale.

Se trata de un libro

en la tradición del Brenan del sur de Granada

a mitad de camino entre la antropología,

el libro de viajes,

el ensayo erudito

y la memoria personal.

Puede leerse también como una introducción

a la cultura del lugar en la actualidad

y está lleno de simpatía.

Es recomendable incluso para cualquiera

de por allí cerca, un libro delicioso.

La Universidad de Alicante

nos propone responder a una extraña pregunta:

"¿Pueden ser las plantas inmortales?".

"La Universidad responde".

La criopreservación

es la conservación de material biológico vivo

a la temperatura del nitrógeno líquido:

196 grados bajo cero.

Esta técnica de congelación

tiene en la actualidad numerosas aplicaciones

tanto en investigación básica como aplicada y, entre ellas,

la conservación de la diversidad vegetal,

como hacemos en el Laboratorio de Biotecnología Vegetal

del Centro Iberoamericano de la Biodiversidad.

En este caso, nuestro principal desafío

es proceder con la congelación del material

evitando su muerte,

de manera que, cuando pasado un determinado tiempo,

el material se descongele,

este se encuentre vivo

y haya mantenido, por tanto, intactas

todas sus capacidades de crecimiento y desarrollo.

Esto se ha conseguido,

principalmente, mediante la aplicación

de los principios de la vitrificación,

según los cuales se sustituye el agua interna y externa existente

en los tejidos vegetales capaz de formar hielo

por una mezcla muy concentrada de sustancias anticongelantes

muy similares a las que se utilizan

en la congelación de embriones humanos.

En estas condiciones, los tejidos no se congelarán

al ser expuestos a temperaturas bajas,

sino que adquirirán un estado amorfo

que evita los daños causados por las aristas de hielo.

Si hemos realizado todo este proceso de manera apropiada,

habremos capacitado a nuestras plantas

para escapar de los efectos del paso del tiempo.

Es, sin duda, lo más parecido

a alcanzar la inmortalidad.

Recuperamos un fragmento

sobre el reportaje que dedicamos en su día

al fotógrafo Garry Winogrand.

Como siempre, el resto, en la red.

"Si cualquiera de nosotros, por gusto o necesidad,

se lanza a la zalle a zambullirse en la realidad

un día cualquiera en cualquier ciudad del mundo,

lo más probable es que en su trayecto

se encuentre con pocas sorpresas.

Cientos de rostros anodinos se cruzarán en nuestro camino

sin despertar en nosotros el menor interés.

Puede que en nuestro alrededor

estén sucediendo infinidad de historias,

incluso cosas ciertamente extraordinarias,

pero lo más normal es que nos pasen desapercibidas.

Claro que ninguno de nosotros es Garry Winogrand.

Garry Winogrand es un gran fotógrafo norteamericano

nacido en el Bronx de Nueva York en 1928

y muerto en 1984 a la temprana edad de 56 años.

Se inició en la fotografía profesional

mediante el ejercicio del fotoperiodismo y la publicidad.

Ello le permitió empezar a ganarse la vida con el medio

y cobrar experiencia.

Pero su auténtico interés y su vocación profunda

era la fotografía documental.

Garry Winogrand fue uno de los grandes impulsores

de la fotografía documental norteamericana

que en las décadas centrales del pasado siglo XX

abrieron el camino de lo que finalmente ha constituido

el género de la fotografía callejera.

Winogrand ha sido uno de los mejores

y más intensos fotógrafos

que ha intentado capturar con su cámara

el alma de la sociedad americana.

'A veces siento como si el mundo fuera un lugar

para el que he comprado una entrada,

un gran espectáculo dirigido a mí

como si nada fuera a suceder

a menos que yo estuviera allí con mi cámara'.

Garry Winogrand vivía la fotografía

como una pasión compulsiva.

Winogrand se lanzaba día tras día a retratar sin descanso

la vida que bullía en las calles de su ciudad, Nueva York,

o en otros territorios

de la pujante América de los años 50, 60 y 70.

Lo hacía armado con una cámara ágil y sencilla,

su Leica M4.

Abundantes rollos de película virgen

y una portentosa capacidad

para prestar atención y captar la magia del momento

de todo aquello que ocurría a su alrededor.

Las fotos de Winogrand tienen un impacto especial

para todo aquel que las contempla.

Pese a ser instantáneas reales captadas sin preparación alguna,

están llenas de contenido y realidad

y son estéticamente muy atractivas.

Cada una de sus fotos es una pequeña o gran historia.

Una pieza de un descomunal mosaico visual

que relata las formas de vida y el alma americanas.

Un gran espejo fotográfico que Winogrand fue creando

disparo a disparo a lo largo de su incansable labor.

Aunque Winogrand gozó de cierta consideración en vida,

ha sido con posterioridad

a su muerte en 1984

cuando se han empezado a apreciar con claridad

su valía y su aportación

al desenvolvimiento de la fotografía norteamericana

y mundial.

(Cámara)

(Cámara)

Garry Winogrand trabajó de una forma impetuosa

a la par que desorganizada e incluso anárquica

sin catalogar ni archivar adecuadamente sus fotos.

Tampoco se preocupó por dejar constancia por escrito

de sus planteamientos o inquietudes artísticas

o profesionales.

No tuvo discípulos ni seguidores,

por lo que, tras su prematura e inesperada muerte,

su obra quedó un tarto huérfana.

Tan solo años más tarde,

diversas instituciones

se encargaron de promover adecuadamente

su ingente legado.

En este sentido, la Fundación MAPFRE

exhibe ahora la exposición 'Garry Winogrand',

una muestra antológica de la obra de Winogrand

que pretende ser un reconocimiento

a la labor de uno de los fotógrafos más importantes

del pasado siglo XX.

Se trata de una exposición internacional

que inició su periplo viajero en 2013 en San Francisco

y que recorrerá ciudades,

como Washington, Nueva York o París.

Actualmente, podemos verla en Madrid

en la sala Bárbara de Braganza de la Fundación MAPFRE,

el espacio expositivo

donde se celebran las exposiciones fotográficas

que lleva a cabo esta entidad.

La muestra está estructurada en tres partes.

La primera, bajando desde el Bronx,

reúne fotografías tomadas desde 1950 hasta 1971 en Nueva York,

la ciudad que fue el principal filón

y motivo de inspiración del artista.

De la misma época son las fotos

de la sección 'Un estudioso de Norteamérica',

hechas en el resto de los territorios de Estados Unidos

que Winogrand recorrió con su cámara

usualmente becado por la Fundación Guggenheim."

Nos vamos hasta el lunes.

Estará con nosotros el profesor de la Universidad del País Vasco

Daniel Innerarity.

Pasen un buen viernes, un espléndido fin de semana.

Les esperamos a todos a la vuelta. Adiós.

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La aventura del saber - 07/02/19

07 feb 2019

Ofreceremos los reportajes "Índice de vitalidad urbana" y "Boek visual: Juan Vidaurre". Además, entrevistaremos a César Rendueles, profesor de la UCM, y al escritor León Arsenal.

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