Presentado por: María José García Dirigido por: Salvador Valdés

Programa diario matinal destinado a la formación y la divulgación mediante entrevistas y series documentales. ''La aventura del Saber'' pertenece al espacio de TV Educativa, fruto de un Convenio de Colaboración entre el Ministerio de Educación y Radio Televisión Española.

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Para todos los públicos La aventura del saber - 23/02/17 - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Buenos días a todos.

Hoy jueves en "La aventura del saber"

abrimos el taller de solidaridad y el de español

para tratar respectivamente de la campaña de este año

de Manos Unidas y de cómo mejorar

nuestro uso del idioma.

También les invitamos hoy a visitar

la unidad de oncología pediátrica del hospital Montepríncipe,

donde podemos conocer las rutinas de unas personas

cuyo trabajo consiste en salvar vidas a diario.

Helena Pallarés es la artista invitada

al Boek Visual de esta semana. Tendremos ocasión de respirar hondo

y conocer una buena muestra de su obra.

Acaba de presentarse la nueva campaña de Manos Unidas:

"El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida".

Y fieles a nuestra cita anual, hemos invitado para hablar de ella

a la presidenta de Manos Unidas, Clara Pardo;

a Eugenio López, misionero paúl y director

de la escuela de agricultura de Nacuxa, en Mozambique,

y a Ruth Chaparro, subdirectora

de la Fundación Caminos de Identidad de Colombia.

Bienvenidos. Muchas gracias por vuestro tiempo

y, sobre todo, por vuestro trabajo habitual.

Muchas gracias a vosotros.

¿Cómo está yendo la campaña de este año?

Está yendo muy bien. Es una campaña muy bonita

en la que involucramos a la gente, intentamos concienciar

de que todos necesitamos poner un poquito nuestro compromiso,

nuestro grano de arena. Y nos están recibiendo muy bien

los medios de comunicación, las delegaciones.

Nos está gustando mucho.

Estamos dentro del, como llamáis, "Trienio de lucha contra el hambre,

2016-2018". ¿Cómo fue el año pasado?

Bueno, estamos en el "Trienio de la lucha contra el hambre"

aunque llevamos 58 años luchando contra el hambre.

Le estamos dando un énfasis insistiendo en ello

y ha sido un año bueno. El año pasado hicimos

más de 600 proyectos en todo el mundo

y un 29% fueron proyectos agrícolas precisamente en la línea

de esa lucha contra el hambre.

Hablemos de las tres cuestiones esenciales y urgentes

de las que habláis normalmente. Sí.

Esta campaña ha estado centrada en tres puntos.

Uno es que los alimentos deben ser para las personas,

no alimentos para especular. Luego, la cosecha,

los recursos agrícolas deben ser sostenibles

con respecto a la naturaleza. Muy de la línea, además,

de esa encíclica tan bonita que nos ha regalado el Papa,

que dice que cuidemos la casa común que es la Tierra.

Y luego tenemos mucho interés en reforzar el mensaje

del desperdicio de alimentos. Un tercio de los alimentos

que se producen en el mundo se tira a la basura,

en todos los procesos. Desde la recolección,

el transformado, el transporte, de nuestras neveras.

Debemos concienciarnos de no desperdiciar alimentos

mientras 800 millones de personas pasan hambre.

¿Cómo andáis de compromiso?

Pues muy bien.

¿Tenéis mucha gente? Tenemos mucha gente.

En España somos más de 5000 personas trabajando en 79 delegaciones

en esa lucha contra el hambre.

Nosotros nos apoyamos en nuestros socios locales

en los países del sur. Tenemos casi 60 países

donde nos apoyamos con esa gente que son gente comprometida

con nosotros y los más necesitados.

Luego sois una ONG, entre comillas, barata, gastáis poco.

Gastamos poquísimo. Es una de nuestras fortalezas.

Yo insisto mucho en la austeridad. Más del 90% de los fondos recaudados

van directamente a nuestro fines, que son la sensibilización

de la población española y la ayuda de los proyectos de desarrollo

en los que participamos. Eso debe tranquilizar a la gente,

que el dinero llega para aquello para lo que pedimos

que es ayudar a los más necesitados. Tú vienes de proyectos.

Sí, he estado 14 años en proyectos. Empecé en África

y luego he estado en Asia muchos años.

Es una experiencia maravillosa porque ves

todo lo que se hace con el dinero que recaudamos;

cómo cambias las vidas de esas comunidades;

cómo cambias la vida cuando haces una escuela

a una población para que los niños no estudien debajo de un árbol;

les haces un pozo y no emplean dos horas en ir a coger el agua;

les das un tractor y con eso mejoran sus cosechas.

Les cambias la vida. Es muy gratificante

ver que esos proyectos el año pasado beneficiaron

a más de dos millones personas en América Latina, Asia y África.

Otra característica como ONG es la seriedad, ¿no?

Quiero decir, que cuando decidís que vais a apoyar un proyecto,

lo seguís in situ y comprobáis realmente

que el proyecto funcione o no; cuáles son las dificultades.

Pero de verdad, quiero decir sin intermediarios.

Directamente nosotros. Nunca intentamos imponer un proyecto,

son siempre demandas que vienen de socios locales.

Antes de poner un proyecto casi siempre se viaja a visitarlos.

Se viaja para ver que hay realmente esa necesidad;

que hay una escuela derruida o unas posibilidades

de hacer un programa de fortalecimiento de mujeres

o un programa sanitario necesario. Vemos si realmente

se puede implementar ese proyecto. Luego, durante la vida del proyecto

o al terminarlo, vamos para ver que se ha cumplido de verdad.

No solo que se ha construido, sino que el impacto está,

que se ha conseguido llegar a educar a esos niños,

que mejoren su educación. Siempre visitamos, somos muy serios.

Además no regaláis las cosas, pedís algo a cambio.

Por supuesto. No llegamos y damos un dinero.

Primero nos deben presentar las cuentas.

Los socios locales contribuyen con un porcentaje más o menos alto,

según sus posibilidades en el proyecto.

Intentamos involucrar a los beneficiarios.

Cuando en una escuela hay que construir,

pues que los padres de los alumnos pongan su trabajo, lleven la arena...

Ellos al fin ven que es algo que nos cuesta a todos.

También les cuesta, pero el beneficio queda para ellos.

Claro.

Bueno, Ruth, cuéntanos algo de tu experiencia.

Danos testimonio de lo que has hecho hasta llegar aquí.

Yo vengo de Colombia, Suramérica, uno de los países más felices

del mundo, pero también uno de los más desiguales.

Trabajo con pueblos indígenas y, concretamente,

en un proyecto en el norte de Colombia, en la Guajira,

donde en los últimos cinco años más de 5000 niños

murieron de física hambre porque no hay agua,

no hay alimentos, no hay un servicio de sanidad adecuado.

Y allí es donde estrechamos las manos

con Manos Unidas para salvar vidas concretas.

Mientras los procedimientos políticos o administrativos avanzan,

la desnutrición tiene un ritmo que no da plazo.

Entonces, a través de estos proyectos salvamos vidas concretas.

Vamos por el desierto buscando niño a niño,

pesándolo y tallándolo; mirándolo a los ojos

porque esas cifras tienen rostros, tienen nombres.

Y salvando su vida; generando soluciones de agua.

Haciendo incidencia también para que el sector público

haga lo que le corresponde sin generar mendicidad,

paternalismo, dependencia. Formamos también

a líderes y autoridades para que sean ellos,

los mismos indígenas, quienes demanden sus derechos.

Es decir, cómo hacer una demanda, una tutela, un derecho de petición;

cómo ellos mismos pueden formular un proyecto.

En ese sentido pensamos que Manos Unidas

realmente no necesita más comida, necesita gente comprometida

a través de proyectos. Manos Unidas

es una organización especializada en acompañar a la gente

para superar el hambre. No se trata de regalar la comida

que ya se va a dañar o mandar la ropa que nos sobra,

sino de encontrar una estrategia especializada y sofisticada

que permita de verdad salir del hambre

de manera sostenida. Sí es posible y creo que la sociedad española

está haciendo lo que le corresponde en este momento tan difícil

que está pasando el planeta.

Manos Unidas apoya proyectos,

pero que nacen del lugar,

de la necesidad real y del lugar donde se da.

Siempre nacen del lugar. Son las personas de allí

que saben sus necesidades. No podemos llegar desde España

y pensar que sabemos de todo en todas partes

e imponer un proyecto. Nunca lo hacemos.

Y ponerse en contacto con vosotros es lo más fácil del mundo, ¿no?

Sí, muy fácil Tenemos una web: "www.manosunidas.rc".

Allí tienen los datos. Nos llegan muchas solicitudes

a lo largo del año. Estamos en las redes sociales,

Facebook, Twitter. Allí veréis los teléfonos.

Es muy fácil ponerse en contacto con nosotros.

Eugenio, cuéntanos, ¿desde cuándo eres misionero paúl?

Desde hace ya más de 30 años.

Vivía dedicado al Pastoral Juvenil

con las Juventudes Marianas Vicencianas, aquí en España.

Y después de 15 años de trabajo con los jóvenes,

me invitaron a ir a Mozambique en el 2001

y allí he estado estos 16 o 17 años.

¿Esa invitación fue fortuita, fue por casualidad?

¿O porque tú dices...? Bueno, fue la necesidad.

Nuestros superiores tenían la necesidad

de que alguien estuviera allí y fueron a sus memorias, es decir:

"Aquí hay un candidato que un día se ofreció,

vamos a acudir a aquel ofrecimiento de dos años antes"

y entonces me invitaron a ir a Nacala.

Y te cambió la vida. Y me cambió la vida.

¿Y por qué te la cambió? ¿Qué pasó? Me la cambió

porque entras en un ambiente diferente.

Son dos culturas diferentes. La española es muy bonita,

muy atrayente y la mozambiqueña también desde sus valores.

Mozambique es un país muy grande, tiene 3500 km de costa.

Nosotros estamos a 2500 de Macuto, del norte.

Mozambique había pasado una guerra civil y luego de la independencia

muy complicada y de muchos años, de mucho sufrimiento.

Cuando llegas a Nacala, que es un distrito olvidado del norte,

ves las necesidades de la población que quieren tener

una realidad diferente, pero que han pasado hambrunas,

guerras, aislamiento, desorganización.

Entonces acompañar a aquellas comunidades cristianas

y a aquel pueblo a tener más escuelas,

porque la mayoría de los chicos en aquel momento

no tenían escolarización, aún hoy hay un porcentaje alto

de chicos que no tienen escuela, en aquel momento

con la ayuda de Manos Unidas, diferentes proyectos

en toda la diócesis que era recién creada,

se fueron creando bastantes escuelas, unas diez escuelas primarias.

Es verdad, el Gobierno de Mozambique ayuda porque te da los profesores

una vez puesta en marcha la infraestructura

con la comunidad educativa, con los padres,

los profesores están. Se acompaña que esos profesores trabajen,

que se cuiden las infraestructuras. En los primeros años

se crearon esas escuelas primarias que siempre han ido apoyando.

Ahora mismo Manos Unidas acaba de apoyar

un proyecto para construir tres nuevas alas

en una escuela primaria que tiene 2000 alumnos

con 80 alumnos por sala. Entonces debemos disminuir

el número de alumnos por aula.

Luego se hizo alguna escuela secundaria.

Y la necesidad de acompañar a estos chicos

se hizo que se creara un instituto politécnico

que se inició siendo agropecuario, para ayudar a vencer...

Las necesidades... Y a producir más,

a producir con calidad. Con el cambio climático

en un lugar donde llueve poco, hay que insistir mucho

en la perseverancia, el trabajo de la tierra,

en saber aprovechar mejor el agua, hacer pequeños embalses

y acompañar bien la producción sin desesperar;

recogiendo lo que da para hacer un buen procesamiento;

ellos mismos consumir lo que producen,

saberlo conservar y darle el mayor rendimiento posible.

¿Has sido sustituido, Eugenio, o vuelves a Mozambique?

Vuelvo a Mozambique dentro de unos días.

Muy bien. Yo estoy allí feliz.

Hay muchos campos. Estamos presentándole

a Manos Unidas un proyecto de una escuela de pesca y náutica

porque en un país de 3500 km de costa,

la mayor fuente de alimentación está en el mar

y de momento se lo lleva Pescanova y multinacionales de la pesca

y, hombre, hay que dejar algo para los que viven allí.

Realmente tienen la metodología de los tiempos de Jesucristo,

entonces hay que ayudar... A sacar rendimiento al mar.

Y al turismo. Sobre todo la zona norte del país

tiene muy buen clima. Es una zona segura, ¿no?

Sí, va a ser segura. Hemos tenido un tiempo de crisis,

pero el mozambiqueño es un hombre de paz.

Bueno, se apoyarán proyectos turísticos

con el tiempo, entonces hay que ayudar también

a que sepan moverse con seguridad con las barcas

y que hagan buen uso de las potencialidades del lugar.

Ha sido un verdadero placer compartir estos minutos

tan emocionantes con vosotros. Cuando queráis,

solo tenéis que decirlo y volvéis al programa

a contar lo que fuere, la iniciativa concreta

que consideréis oportuna. Muchísimas gracias.

Seguimos. Andrés Duque se ha acercado al hospital

HM Montepríncipe donde su directora, Blanca López-Ibor,

una de las mejores especialistas de oncología pediátrica de Europa,

le ha permitido rodar la rutina de su día.

El resultado es luminoso.

Mar, ¿nos vamos con papá y mamá?

¿Eh?

-A ver. -Vamos, hala.

Vamos con mamá. -Venga.

En mayo, no este pasado, hace dos mayos,

le diagnosticaron leucemia de alto estándar.

Estuvo aquí ingresada.

Tuvo un tratamiento hasta febrero de quimio,

donde estuvo prácticamente ingresada. Estuvo asistiendo al colegió aquí.

Desde febrero está en mantenimiento y venimos de vez en cuando

a hacernos una revisión.

-Ya, ¿eh?

¿Vale? -Sí.

-¿Vemos a papá?

Una cosa que llama mucho la atención

es el cambio que se produce en los padres

desde el día en que los conocimos hasta el día del alta.

Nuestra relación con ellos

a veces es continua.

Y muy emotiva.

Ya estamos.

Sonríe.

¡Sonríe!

¡Qué bien lo has hecho! -¡Bravo!

-¿Has tenido fiebre en casa? -Sí.

-¿Sí? -¿Y qué hicimos?

Pues llamamos. Pero cuéntalo tú. -¿Llamaste tú?

¿Quién llamó? ¿Tú o mamá?

-Mamá. -¿Mamá?

¿Y qué dijo?

Que Mar tenía fiebre.

-Un poquito. -Y entonces llamaste.

-¿Qué me dijo que te diera? -Para...

¡Ay! -Paracetamol, dos gramos.

Para el desamor. -¡Para el desamor!

-¡Para el desamor! Lo llamamos ahora Paracetamol.

Pitufo, ¿puedo estar contigo aquí?

¿Este cuál es?

-El Safety Car.

Pero es un Mercedes, ¿no?

Sabes lo que te ha dicho, ¿no? -¿Qué?

-Safety Car. -Safety Car.

¡Oh!

¿Y este cuál es?

-Es uno normal.

-¿No lo sabes?

¿Este es uno normal?

-¿Una furgoneta?

Ea, ahora vengo.

(CONVERSAN)

-¿Cómo van los cultivos?

-Bueno, dos días y te digo.

Al final creo que el secreto está en integrar la enfermedad

a su vida normal, en ver el niño que hay por encima de la enfermedad.

Dejarle que siga madurando, que siga creciendo.

Cultivarlo como cultivan los padres; apostar por su vida.

Creo que esto es todo con mucho sentido común,

como todo muy obvio, pero funciona, ¿no?

¿Me dejas ese?

-La tripilla le molesta un poco porque está a punto

de echar una bomba.

¿La caja china dónde está?

En musicoterapia, los niños como Iván, por ejemplo,

o como Vicki o como muchos niños con daño neurológico,

la música tiene un efecto rehabilitador.

Pone en marcha muchos factores cognitivos

como la atención, la coordinación.

Hoy con Jaime, poniéndole alrededor todos los instrumentos

y era un reloj: los instrumentos de tal a las nueve, a las cinco.

Tiene una localización espacial y es capaz de jugar, de reconocer.

Él ahora mismo está en ello, en ser capaz de manejarse

en el espacio con confianza.

(Música)

¿Cuál es esa canción?

-No sé. ¿Cuál es?

(Música)

(CANTURREAN)

¿Ponemos esa?

Si toco el clarinete...

¿Esa? -Sí.

-Vale.

¿Esa será de Miliki? -A lo mejor.

-Cántamela, que no me acuerdo cómo era.

(TARAREA)

Tocas el tambor.

Porrom, porrom.

A ver.

¿Es esta?

(Música)

-Creo que sí.

-¿Y con qué instrumento lo podemos acompañar?

-¡Con el tambor! -¡Venga, vale!

¿Dónde estaba el tambor?

A ver.

¿Cómo era el tambor? Había que cantar fuerte

para que se oyera, ¿cómo era?

-Bajito. -Bajito, vale.

Es Blanca. ¿Qué querrá?

-Blanca, ¿qué quieres?

-¿Qué quiero cuando entro en este despacho?

-¡Nubes!

-Mira.

-¡Ay, ay!

-Coge esto.

-¡Oh! -¡Qué bueno!

-¿Qué son? -Nubes.

Hay otras en el otro armario.

-¿Nos pegamos un banquete de nubes?

¿Sí? -Pero no te comas todas.

-¿Que no me las coma todas?

-¿Qué pasa cuando se comen todas?

-¡Que te salen caries!

-¿Y qué es lo que te encanta?

¿El qué?

Que son negras.

-Las moras negras.

-¿Las moras negras?

-¿Y cómo se te pone la lengua?

-Negra. -¿De verdad?

-¿Te vamos a pinchar, nene?

-Y yo voy recogiendo. -Claro.

-¿Te preparo? -Mientras prepara Juani los animales.

-¿Saco mi bolsa?

-Mejor.

-Dame la mano.

-¿Quién tiene hora?

-Es la una y media. Ya me tengo que ir.

-¿Qué hora es, Marcos?

-La... -¡La una y media!

-¡Ah, y 25! ¡Me tengo que ir! Luego os veo, ¿vale?

-Venga, va.

-¿Vas al cole ya? -Sí.

Lo leemos una última vez y luego memorizas las palabras.

"Hielo, zapatillas,

bruja, caracoles,

infusión y hermana". -Hermana, vale.

Desde el primero momento en que el niño

empieza el colegio aquí, le preparamos

para volver a su colegio.

En las mismas condiciones

que aquellos niños que no están enfermos.

En cuanto a conocimiento, habilidades,

en cuanto a cultura. O más porque, de hecho,

al final sacan mejores notas

porque es una educación muy tutelada.

Es fundamental que todos los instrumentos

estén muy relacionados;

que trabajen muy bien

y, además, con el mayor cariño posible.

El director de orquesta es un niño.

-Coles. -Caracoles.

Y hermana. -Infusión y hermana. Bueno.

Vale.

¿Qué es? -Una infusión.

-¿Qué está haciendo? ¿Le está preguntando?

-Sí.

-Entonces, ¿cómo se lee eso?

-Um...

En alto.

-¿Qué canción te gusta de "El Rey León"?

Yo voy a ser el Rey León

y tú lo vas a ver.

Pues sin pelo en este cabezón

un rey no puede ser.

La enfermedad forma parte de la vida del ser humano.

Evidentemente,

todos lo aceptamos en una persona mayor

y nos cuesta aceptarlo en un niño.

El niño no quiere ni darse pena

ni dar pena.

Ellos no se lamentan de lo que les está pasando,

un niño está a otra cosa, ¿no?

Creo que eso también deberíamos respetarlo.

Por eso, todas las imágenes que inspiren pena,

yo creo que no,

no ayudan.

¡Sirve para ser el rey!

A ver, saca la lengua.

A ver.

¡Ah, qué horror, pareces un monstruo!

-Está negra porque me he tomado una mora negra.

(RÍEN)

-¿No te quieres hacer un análisis para ver por qué está negra?

-No.

-Qué susto te ha dado, ¿eh? -¡Sí!

Si tuvieses que decir qué es lo que más te está ayudando

a afrontar la enfermedad de tu hijo, ¿qué me dirías?

Pues lo que más me ayudó a afrontar la enfermedad

fue tener un diagnóstico.

Porque llevábamos un mes dando tumbos

por diferentes especialistas

y nadie daba con ello.

Y fue entrar aquí y en un solo día

nos dieron una luz al final de un túnel muy largo,

pero nos enseñaron una luz y nos transmitieron una tranquilidad

que en ese momento era impensable.

Creo que fue un aspecto muy importante,

encontrarnos con un equipo de doctoras

que sabían de lo que hablaban; que conocían lo que tenía Marcos;

que no era nuevo para ellas, con todos los médicos

que habíamos hablado todo era desconocido;

que había un tratamiento;

que no era el fin

y que nos daban esperanzas de que podía salir bien.

Eso nos ayudó mucho.

¡Corre!

(GRITAN)

Álvaro, me acuerdo que cuando entraste en el hospital,

una semana antes te corregí una redacción

y ponías que querías ser médico, ¿te acuerdas?

-Sí. -¿Para qué querías ser médico?

-Para ayudar a la gente. -A los enfermos, ¿verdad?

-Sí. -Y que la enfermedad

no se extienda cada vez más.

-Es una escuela. "This is a school".

-La profe. -Sí.

"She is a teacher".

-Y los niños.

-"In this school, who is the teacher?".

¿Quién es el profe?

"Who is the teacher?".

"In this school".

Yo.

"You". -"You".

Las resonancias son dos técnicas juntas que se suman.

Son dos técnicas que, independientemente,

se les conoce su valía y lo que hacemos

es juntarlas en una misma máquina.

El PET resonancia no radia tanto como el PET TAC.

Tanto como que ahorra entre el 70 y el 80%

de la radiación.

En el caso de los niños, que es lo que hemos estado viendo,

pues hay muchos tumores que son potencialmente curables.

Entonces esos tumores, a la larga, si los radias mucho,

puedes producirle otro tumor.

Entonces evitar eso, pues imagínate,

cuéntale a esos padres que tienen un niño con el linfoma

que va a mejorar, que lo van a cuidar

y que, además, disminuye las posibilidades

de que en un futuro pueda tener un segundo tumor.

Que ocurre, a ver si ahora se va a pensar que tratarse un tumor

es peor. Pero ahora tenemos un arsenal,

un diagnóstico tan extenso, que hacemos tantas pruebas,

que debemos llegar a un equilibrio entre las cosas que hacemos

y la radiación.

Otra cosa que nos ayudó mucho

fue encontrarnos con el grupo de madres y padres

que vivimos aquí

y que formamos una familia.

No sé, te encuentras con gente

que siente lo mismo que tú;

que te acogen como si fueses una conocida de toda la vida;

que te entienden;

que sienten exactamente igual que sientes tú

y con las que compartes los momentos más duros de tu vida,

porque esto es lo más duro que nos puede pasar.

Te encuentras realmente a gusto con ellos.

-Compañeros. -Sí, porque en ese momento,

todos coincidimos, lo hemos hablado,

en ese momento desencajas de tu vida normal.

O sea, tus amigos ya no encajas con ellos

porque no te entienden, nadie entiende lo que sientes.

Por mucho que lo intentes es imposible saber

lo que estás sintiendo.

En cambio, aquí llegas, entras en esa sala de padres,

te funden en un abrazo

y...

Y te acogen, te hacen sentir bien.

Y te explican que todo lo que estás sintiendo

ellos también lo han sentido como padres;

que cada día vas a estar un poco mejor.

Para mí son esos aspectos que recuerdo

que el primer día me hicieron irme a la cama de otra forma.

Ay.

(RÍE)

Que no se explote, ¿eh?

Pena sí que hay, sentimiento mucho.

Pero está encarado desde el realismo.

Tampoco es el único sitio, ¿eh?

"Hay que ser positivo". ¿Cómo eres positivo en esto?

Tienes que ser realista. Entender dónde estás

y hacia dónde vas.

Y eso es lo que les explicamos.

Y luego les damos mucha información a los padres,

los convertimos en verdaderos expertos

de las enfermedades de sus hijos sin necesidad

de que tengan que recurrir a Internet

u otras fuentes de información que no seamos nosotros.

Y si lo hacen, que lo sepan interpretar.

Así, muchos puntitos.

Así, para conocer las que son tuyas.

Las que son tuyas son las que tienen agujeritos.

Y las que no tienen agujeritos son las mías.

Mira qué rápido.

Están los tiburones a punto de despertarse, Jaime.

Mira, lo noto yo, mira.

Mira.

Acompañar, tener la suerte de acompañar a los niños,

Y luego poder estar con los padres.

Y haces las dos cosas juntas.

Y es un regalo.

Me agobia el pensar que está yendo en progresión.

Supongo que como a todos.

Y luego si se va a parar.

-Estamos en ello. -Ya.

-Estoy buscando.

Pregúntame. -Vale.

-Te digo.

Que la operemos lo va a parar.

-¿Está segura de eso?

¿A pesar de que no había habido más progresión?

-Desde que empezamos

hasta que te di el primer al último escáner, sí.

Yo sé que es un argumento muy débil. -Ya.

No, yo pensaba que a lo mejor era poco.

-Posible, puede ser.

Puede ser. Pero el hecho es que aprovechamos

al empezarla y al terminarla.

Entonces, bueno,

eso está ahí.

Vamos a pensarlo entre todos y ver cómo va.

Vamos a pensar en todos los temas.

Y vamos a ver. -Ya.

Es que no puedo evitar pensar... -Lo sé.

-Y pienso si podría haber algo que parara el empujón.

-Eso es lo que vamos a ver.

-Vale. -Pero...

entended que no... -Que no siempre se puede, ¿no?

Que llegará el momento en el que no se pueda.

Pero si todavía se puede. -Sí.

O sea, seguimos mirando.

Anoche mismo nos mandaron un artículo.

Yo no voy a dormir

hasta no encontrar algo que lo pueda parar.

Pero soy consciente de que quizá no lo hay.

-Nosotros también. -Porque se lo hemos dado

o porque los resultados de la prueba no son buenos.

O porque...

Si vemos que hay una posibilidad de pararlo

o tratar de encontrar algo que lo pueda parar sin...

sin ponerla en peligro.

Se hizo a finales de mayo, primeros de julio.

Y tengo lo del test

y el postratamiento.

Desde ese momento no ha cambiado nada.

Hay una que aparece en el fémur.

Esta es la única que aparece nueva,

pero revisándolo en el test sí que se veía.

Con lo cual entiendo que no eran nuevas,

sino que de esta mancha negra a esta mancha había otras.

Con lo cual no hay nada diferente.

Tú sobre todo quieres ver la "reso", Leo.

Es que quiero ver las dos. Por eso te decía

que para mí es muy interesante y que me gustaría...

No se nos ocurre ir a casa, si sabemos un resultado de escáner,

una resonancia, no se nos ocurre irnos a casa

sin informar a los padres antes.

Irme pensando en un niño que no tiene opciones de tratamiento

y, de repente, ver un camino y decir:

"Vamos a estudiar esto".

Esto es el tumor, una pelota,

que sería esto. -Sí.

-Que está en la celda suprarrenal.

está justo detrás de ella.

Seguimos bajando, bajamos,

y aquí se continúa con lo que empieza aquí,

con esto.

Y este es el riñón desplazado.

Esto parece que son las adenopatías retroperitoneales

las que engloban el que lleguen hasta aquí abajo.

Entre la cava y la aorta.

-Si no se puede quitar del todo porque es inseparable de los vasos,

porque a veces ocurre, no se hace de forma automática.

Pero si dado el caso, después de cuatro o cinco horas,

el primero se ha podido quitar, creo que a este niño

le merece la pena quitarle ese trozo de hígado.

Sin perder de vista, como dice Marta, que tiene ese diagnóstico.

Igual de repente te encuentras que el tumor se puede separar

con paciencia, pues genial.

Igual me encuentro que no se puede, que me peleo con él y que me marea.

Lo que no hago es poner en riesgo la vida del niño.

En momentos de estos de repente hay muchos silencios

que suenan mucho.

Es un bombero muy serio.

-¿Está el bombero? -Sí.

-¿Cómo se llama?

¡Chócala!

¡Yuju!

-Tenemos hambre.

-¡Yo también quiero!

¡Hala!

-¡Límpiame la visera!

-Eva, hay que limpiar la visera.

-Vale, en cuanto entre.

-¿A qué huele aquí?

Aquí hay alguien se ha tirado un pedo.

-A ver, vamos a contar.

-¡Yo no he sido! ¿Has sido tú?

-¡Yo no he sido! -Yo tampoco.

-Solo queda uno. -¿Entonces quién ha sido?

-¡Ah, tú!

-¡Bueno! Es que vamos.

-¡Oye! ¡Eh!

Te necesito.

Oye, ¿tú no...? ¿Qué es eso que tienes ahí?

¿Qué tienes?

Que necesitamos un bombero como tú.

-Toma ya. -De verdad, te necesitamos.

-¿Dónde?

-¡Que hay un fuego en el bosque y lo tienes que apagar!

-¿Vas a apagar el fuego al bosque?

¡Hay fuego en el bosque!

-Te llevamos.

Pero tienes que vestirte de bombero, necesitamos un bombero de verdad.

¿No? -¡Sí!

-Venga.

Vamos, bombero.

-¡Bombero llegando!

-¡Ese bombero, lo necesitamos! -¿A dónde vais?

-Que necesitamos un bombero para apagar un fuego.

-¿Dónde? -¡En el bosque!

¡Lo tenemos que llevar al bosque!

-¡Pero qué bombero, por favor!

¡Qué tranquilidad me da que esté este bombero aquí!

-¡Dale caña!

¡Bravo! -¡Bravo!

-¡Ha apagado el fuego!

¡Muy bien!

-¡Muchas gracias!

-El bombero Luis se retira a su habitación.

Si hay otro fuego, nos llamáis.

-¡Vale, acudiremos a ti! -Vale.

-Comprendes que el ser humano es capaz

de sacar lo mejor de sí en medio de todo esto.

Eso es muy bonito.

En España, la última vez que esto lo miré

en el Registro Nacional de Enfermedades Infantiles,

creo que el último dato que nos dio

estaba alrededor del 82% de los niños que se curaban.

Yo cuando empecé, se curaban menos del 50% de los niños,

En España y en Estados Unidos, cuando me fui a formar allí.

El aumento de cura de cáncer infantil en España

en los últimos 30 años es un desahogo.

Trabajar como si todo dependiera de ti

sabiendo que nada depende de ti.

Que pase lo que pase, que todos sepamos,

todos estemos tranquilos que hemos hecho

todo lo que hemos podido

y con el mayor cariño posible.

Dime si te gustan los dinosaurios.

-Por supuesto.

El gato y el ratón

se peleaban.

El rey ponía paz con su bastón.

El dueño de la casa se enfadaba

diciéndole al gato y al ratón:

"Quiero dormir, dejad de pelear.

Mirad que vuestro rey os puede castigar".

Y el gordinflón reía sin parar,

sentado bajo el árbol, sin querer mirar.

¿Y cómo se reía el rey gordinflón?

(RÍEN)

Taller de Español en "La aventura del saber"

con la profesora de la Universidad de Sevilla,

Lola Pons, que hoy nos propone hablar

de una letra que es más que una letra.

Una letra que fue un número entre los romanos

y, posteriormente, un concepto matemático complejo

y hasta la abreviatura de un día de la semana en español,

la letra X.

¿No es así, Lola? Bienvenida. Bien hallada.

Pues sí, la X sirve para todo. Es el número diez

en la numeración romana; reemplaza al miércoles

para no coincidir con la M del martes;

es la incógnita de los matemáticos y es una letra,

que es la que vamos a estudiar en este taller de hoy.

Hace algunas semanas hablábamos lateralmente

de la historia de la letra X. Sí, la mencionábamos,

decíamos que era la última letra del alfabeto latino

hasta que este alfabeto introdujo dos nuevas letras del griego:

la Y y la Z.

Hablemos un poco de la historia de la X.

En fin, cuéntanos.

Vamos a fijarnos primero cómo se pronuncia en la actualidad.

Pensemos que hoy equivale a dos letras.

Por ejemplo, si decimos examen,

pronunciamos esa X como una K y una S.

Lo mismo si está en posición final de palabra: relax.

Cuando está a principio de palabra la solemos pronunciar con una S

y es una pronunciación correcta, por ejemplo en xilófono.

No obstante, esa equivalencia que se da

entre el sonido de la K-S, examen, y el de la S, xilófono,

incluso en el interior de palabra, explicar, se pronuncia como S,

hace que a veces se cometan faltas de ortografía.

Pero como hemos dicho otras veces, la medicina es la lectura.

Claro que sí.

¿Siempre ha sonado la X de la misma manera

a lo largo de la historia?

La X en latín se pronunciaba como esa K-S que tenemos ahora.

Los latinos escribían dixit y lo pronunciaban

tal y como lo he dicho, como K-S.

Pero ese sonido del latín, esa X latina,

dio lugar a dos herencias.

Por una parte la herencia de las palabras cultas,

que se transmiten por vía escrita, por ejemplo examen.

Y la herencia de las palabras que van de voz en voz.

Lenguaje oral sobre todo. En el lenguaje oral.

Y ese dixit dio lugar a un sonido que era el de "disho", ¿vale?

Y ese sonido, que se llama palatal técnicamente, se mantuvo

en todo el castellano, desde los orígenes del castellano

hasta el siglo XV. ¿Qué pasa en el siglo XVI?

Que ese sonido de "disho" atrasó su articulación.

Y de decirse "disho" se pasó a decir dos posibilidades

según la zona de la península en la que estemos.

En el castellano central y norteño ese "disho" pasó a ser dijo.

Y en la zona meridional, sobre todo en Andalucía occidental,

ese "disho" pasó a ser dijo, que es como pronuncio yo en español,

que soy sevillana.

Oye, ¿y por qué pasó eso? ¿No se sabe?

¿Por qué esa diferencia?

Bueno, hemos visto en otra ocasión, en otro taller, algo parecido.

Cuando hablábamos del seseo, decíamos que en el siglo XVI

surge esta norma nueva y que se escinde

en la pronunciación peninsular entre el centro y el sur.

Algo similar en fecha y en fenómeno ocurre aquí.

En el siglo XVI Sevilla es otra capital,

la capital económica de las Indias, junto con Madrid

que es la capital del Estado en el siglo XVI.

Y esa prelación,

esa importancia económica, social, hace legítima,

hace posible que esa pronunciación que pasa de "disho" a dijo

en el español de Madrid no se extienda

en el español sevillano.

¿Por qué? ¿Por qué pasa al dijo?

Porque así como en las zonas central y norteña

se inventa un nuevo sonido, el de dijo, un sonido nuevo

del siglo XVI y XVII,

en la zona andaluza se recicla un sonido que ya existía,

que es el sonido de la aspirada.

Vamos a ponerlo aquí representado con esta H.

Ese sonido de la aspirada lo tenían los andaluces

porque existió en todo el castellano; se perdió para todo el castellano

menos para algunos puntos como por ejemplo Andalucía,

que aún en el XVI decía cosas como "jambre",

decía cosas como "jarto". Siempre en posición inicial

y en palabras que venían de la S latina.

Cuando hay que atrasar articulatoriamente,

cuando hay que echar para atrás ese "disho",

no se inventa un sonido nuevo, como se hace en Madrid,

sino que se recicla el que ya se tiene.

Se va a decir "jambre", pero también "dijo".

¿Y el "disho" por qué no prevaleció? ¿Por qué no sobrevivió?

Siempre que hay un cambio lingüístico decimos: "¿Por qué han hecho esto?

¿Por qué han atrasado la pronunciación de "disho"?".

Sospechamos que era porque ese sonido de "disho"

convivía en una posición más adelantada de la boca con la S.

De tal manera que la S de casa y la Sh de "disho"

se podían confundir. De hecho, se confundieron.

Y tenemos palabras que tenían una S en latín, por ejemplo "sapone",

que acabó en español en "xabón" y después jabón.

Y no digo "shabón",

lo que debería haber dado por etimología.

Como la S y la Sh se confundían, la manera de solucionar,

de hacer evolucionar esa convivencia es separarlas

y hacer que ese sonido de la Sh se atrase;

se haga más atrasado y por tanto tengamos un dijo.

¿Y qué pasó con la ortografía?

La ortografía va siempre por detrás.

Desde los orígenes del castellano hasta el siglo XIX

me voy a encontrar siempre la X. Lo que debemos saber

es que bajo esa X hay sonidos distintos.

En la Edad Media se escribe "dixo", con X;

en el siglo XVI se escribe "dijo", pero también con X.

Esa equivalencia de la X al sonido de Sh

se eliminó en el siglo XIX cuando ya el sonido ha desparecido

y ya se pronuncia solo dijo y la Academia regula

que la X se emplee solo para la K-S, tipo examen.

O sea, es en ese momento cuando la Real Academia

fija la grafía. Aunque hay supervivencias, ¿no?

Por ejemplo México, se puede poner con J,

pero normalmente se pone con X. Se pone con X.

Texas también. También.

Hay una reforma académica a partir de 1815

que elimina esa X equivalente a "dijo" en la escritura.

Pero hay nombres de lugar, algunos apellidos de personas,

Ximénez, Mexías, México, que mantienen esa X.

Es una cuestión a veces identitaria. Lo que debemos saber

es que no podemos pronunciar México ni Texas,

sino Méjico, Tejas y sus derivados, mejicano, tejano.

Muy bien.

Oye, ¿y el sonido Sh desapareció definitivamente?

Es posible oírlo. ¿Cuándo?

Pues cuando pronunciamos palabras de otras lenguas de España.

Palabras que vienen del catalán, a veces decimos Xavi

y pronunciamos ese sonido; cuando tomamos palabras del gallego.

Ahí es posible usar esa vieja palatal

que para el castellano desapareció en el XVI.

Vamos a ver el vídeo que nos has seleccionado

que hay un ejemplo muy claro de ese uso.

"Una familia entera de jabalíes. La Policía local grabó

uno de sus paseos nocturnos justo en la entrada de A Coruña.

La Xunta de Galicia ha autorizado una batida

a lo Robin Hood. Parapetados en árboles

tres cazadores han pasado las dos últimas noches al acecho

armados con arcos y flechas. Pero ni una presa".

Hay muchos, la verdad.

Se acercan mucho a la gente,

pero creo que es un poco exagerado lo que estamos viendo.

Bueno, Xunta y exagerado. Ahí están...

La misma letra con dos sonidos distintos:

en exagerado la K-S que hemos dicho en el español de hoy

y en Xunta el viejo sonido que desapareció del castellano,

pero no en el gallego.

Y en andaluz, cuando decimos "shaval",

¿no estamos un poco...?

Sí, tenemos ese mismo sonido en "shaval", "noshe", "musho".

Ha reaparecido ese sonido en el español hablado en Andalucía,

pero no para las palabras en las que antes se usaba,

no para "disho", sino para una variante

de lo que escribimos con la letra Ch. También pasa en el Caribe.

Es un ejemplo de que la lengua está viva

y los sonidos pueden aparecer, desaparecer y reaparecer.

Claro.

¿Qué recordamos hoy de lo que hemos dicho en el taller?

¿Qué debemos recordar? Aparte de que podemos encontrarnos

jabalíes circulando por las calles españolas...

Hay que tener cuidado. Y hay que tener cuidado.

Tenemos que recordar que la historia de los sonidos

cambia mucho más rápido que la historia de las letras.

Muy bien. Muchas gracias, Lola.

Nos vemos dentro de 15 días. Gracias a vosotros.

Seguimos, vamos con el Boek Visual hoy dedicado a Helena Pallarés.

(Música)

La obra de Helena Pallarés

surge de una miscelánea de elementos afines

a las fuentes de inspiración Dadá y surrealista.

Los sueños, el inconsciente, el azar y lo absurdo

se mezclan con la textura del papel, los recortes de periódico

y los fragmentos de fotografías antiguas

para construir imágenes delicadas de significado ambiguo

a través de un lenguaje que habla por sí mismo

de fantasías y realidades oníricas imposibles.

(Música)

Los collages de esta ilustradora

son una ventana al subconsciente desde la perspectiva del sueño,

lugar de donde provienen las ideas que conforman sus composiciones

y del que el concepto del paso del tiempo

ocupa un lugar esencial,

presente en la mayoría de sus obras.

(Música)

Metáforas y juegos visuales invitan al espectador

a observar la realidad desde un punto de vista utópico

en el que la interpretación de cada imagen se hace libre

y la nostalgia adquiere valor o elemento propio

dentro de la composición.

Los retazos de fotografía en blanco y negro

confieren un pedazo de realidad a un universo ilógico

en el que las texturas, los elementos aislados

y las formas geométricas y las orgánicas

se funden en el plano

dando lugar a imágenes sugerentes de carácter frágil

y potente al mismo tiempo.

Acaba de salir un nuevo trabajo

del grupo de música rock La Guardia,

que está a puntito de cumplir 35 años de carrera.

Desde su primera grabación en 1983,

no han dejado de producir discos inolvidables

con más de un millón y medio de copias vendidas.

Desde aquel disco de La Sepulvedana,

desde aquel Fuengirola 85 no han dejado de sorprender

con nuevas canciones. Bienvenidos, de verdad.

Gracias por estar aquí. Encantado de teneros al lado.

Un placer. -Un placer.

¿Es verdad eso que dices, o dicen que dices,

que es una cobardía ponerse a ensayar?

Esa fase es la que se va a quedar ahí al final.

Somos una banda que desde que nos conocimos

en la segunda etapa, nos presentamos allí prácticamente:

"Hola, soy Manuel"; "Barragán"; "Yo soy Paco",

hicimos un único ensayo y desde ese día

no hemos vuelto a ensayar. -No.

El ensayo fue la prueba de sonido, ¿no, Barragán?

Sí. Cuando preparamos un tema nuevo, siempre quedamos

en la prueba de sonido si hay un nuevo final;

cuánto va a durar el solo, etc. -No hay ensayo físico.

Oye, ¿y cómo os pasáis las ideas musicales?

¿A través de WhatsApp? (RÍEN)

Sí, bueno. Sería buena opción a través de wasap.

No, utilizamos más el correo.

Manuel nos manda los audios que graba en casa,

los chequeamos para hacernos la idea y la intención de la canción.

Barra y tú sois profesores en Alcalá y tú vives en Granada.

En Granada. Yo tengo mucho ganado con estos dos,

tienen la lección ya aprendida.

Sería ya llover sobre mojado.

Tocan tan bien y lo tienen súper claro, es un placer.

Para no quemar los temas, sobre todo los clásicos

de La Guardia, lo mejor es tocarlos en directo.

Claro.

Y a los ensayos les doy un cero.

-Así tocamos con ganas, no se pierde la chispa

y se machaca mucho el tema. Claro.

Además, la verdad que se ve así es mucho más eficaz,

no demasiado... Además, si te equivocas un poco

no pasa nada. Nada, somos roqueros.

Claro. Y está vivo el concierto.

Desde que empieza hasta que acaba no sabemos qué va a pasar

y qué va a suceder. -Cada concierto es diferente.

-Alguna vez hemos metido alguna versión en medio

porque uno ha arrancado con un riff o lo que sea.

Y nos sorprende.

Oye, ¿qué canción...? Vamos a ver, "Por la cara",

creo que la canción es diferente al resto del disco,

es un poco más dura quizá, un poco más chula, ¿no?

O sea, como... Sí, sí.

Es una versión de un grupo madrileño también muy chulo,

la única versión del disco, y una deuda pendiente

que teníamos con esa canción que la tocaban en los 80.

La Guardia la cogimos para hacer los primeros conciertos,

cuando éramos pequeñitos y nos quedábamos sin canciones,

solo teníamos un disco en el mercado, y tocábamos "Por la cara".

Había mucha gente que se preguntaba en qué disco estaba "Por la cara"

y ha llegado el momento de hacerlo ahora.

Pues a mí me van a quitar de en medio

si no os dejo ya que os arranquéis ahí.

Pero antes habladnos un poco de la canción que vais a tocar.

Pues vamos a tocar una canción muy en la línea de La Guardia,

muy rock sureño y con aires así fronterizos,

como la música que nos gusta. Habla de una relación fatídica,

pero viéndola en un tono positivo,

como viene siendo la música de La Guardia,

un poco de quitarle importancia a las cosas

y quitarla a través de la música y del rock, que es lo que nos gusta.

Y del buen humor también. Y del buen humor.

-Eso siempre. Que no falte.

Estamos juntos por eso. -Sí, sobre todo por el wasap.

Lleváis 15 años dándole que te pego todos los días sin parar.

Para qué vais a andar... Sí, somos amigos, familia.

Y cuando no estamos de concierto, nos llamamos para ver cómo andamos

y todos con mucho mono de tocar. Contábamos a micrófono cerrado

que llevamos como 15 años tocando prácticamente todos los meses.

-Sin parar. -Empalmando gira verano-invierno.

Muy bien.

Pues muchísimas gracias. Muchas gracias.

Os dejo para tocar ya mientras que yo despido.

Muy bien. -Muy bien.

Ha sido un verdadero placer. Gracias, amigos.

Gracias.

Seguimos. Les dejamos ya con La Guardia,

grupo mítico de La Movida que aún sigue moviéndonos

lo mejor de nosotros mismos por dentro.

Pasen un buen fin de semana y vuelvan el lunes

a las diez de la mañana más o menos en La 2 de RTVE.

Será un placer, como siempre,

compartir "La aventura del saber" con todos.

Un, dos, un, dos, tres.

(Música)

Puede que no te abandone tu fin de semana.

Puede que cierre la puerta y no vuelva jamás.

Puede que cuando te hable me falten palabras.

Puede que mienta y te diga la verdad después.

Voy a ponerle dos velas al santo más malo.

Voy a alquilar una peli de ciencia ficción.

Voy a poner la colada esta noche en remojo.

Ojo por ojo las cosas se llevan mejor.

Soy un perro que ladra.

Soy una llamada

que ella no contestó.

Como un pez en el agua

que sin decir nada

te lo dice todo.

Y es que los días normales

contigo son fin de semana.

Ropa tirada junto a la cama,

revistas y alcohol.

Ahí va.

Voy a cambiar hoy las pizzas por tus ensaladas.

Y mi cepillo de dientes por tu secador.

Porque los días sin ti ya no sirven de nada.

Cuento las rayas que pinto en el televisor.

Soy un perro que ladra.

Soy una llamada

que ella no contestó.

Como un pez en el agua,

que sin decir nada

te lo dice todo.

Es que los días normales

contigo son fin de semana.

¡Oh, oh!

Ropa tirada

junto a la cama,

revistas y alcohol.

La 2,

la mejor.

La 2...

Uh, uh, uh.

La aventura del saber - 23/02/17

23 feb 2017

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