Juego de niños La 1

Juego de niños

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Para todos los públicos Juego de niños - 25/05/19 - ver ahora
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Yo me voy a ir a una isla desierta, pero no sé qué llevarme.

Vale.

Oye, ¿una radio o... un loro que hable?

¡Un loro! ¿Tú tienes?

¡Yo soy un loro, yo soy un loro! ¡Ah!

No, yo pregunto: ¿me llevo una guitarra o un jamón?

Un jamón. -No, una guitarra.

Pero el jamón se acaba.

¿Un despertador o un paraguas?

Paraguas, paraguas. -Despertador.

¿Mejor que...? -Paraguas, paraguas.

¡Ah!

-Un segundo, creo que lo que ha pasado

es que hemos puesto demasiadas cosas.

Hola. Con vuestro permiso.

¿Qué tal estáis? ¿Qué tal?

Bueno, bueno, bueno, esto es "Juego de niños",

un programa en el que ya sabéis que los niños son protagonistas,

y nosotros lo que haremos será intentar estar a su altura.

Tenemos concursantes, como es lo lógico y oportuno.

"Velvet", "Pequeñas coincidencias";

ella es una superactriz y muy televisiva.

¡Tenemos a Marta Hazas!

(Aplausos)

¿Qué tal? Encantado.

Igualmente, encantadísima.

Por favor, vamos a ver, ¿cómo te diría yo...?

Cómo te admiro.

Es muy tópico eso de decir que admiras a alguien.

Oh, me ha salido muy tópico, pero es que es verdad.

Hombre, que me lo digas tú a mí. No.

¡Pero claro que te admiro mucho! Bueno, bueno...

Muchísimo como actriz

y, sobre todo, que cuando algo no te sale

del todo bien, sonríes de una forma maravillosa.

Tenemos algunas fotos de tu infancia.

Mira.

¿Las gafas eran de atrezo o...? Qué va, ojalá.

Llevaba gafas, sí, sí, sí. Gafas.

Es como Janis Joplin de pequeña. (RÍE)

Y un reloj.

Bueno, es que iba a todos sitios con mi Casio. Era... lo más.

Lo más que se podía tener. ¡Uf!

Mira lo que vemos aquí. Eso fue justo antes de la comunión,

con mi primer perro, que se llamaba Snoopy.

Se llamaba Snoopy. Sí.

Y ahí estás sonriente; ya sonreías, ¿lo ves?

Ya sonreías. (RÍE)

En fin, que bienvenida y que gracias, gracias, gracias.

No, gracias a ti por invitarme.

Hay una cosa que me produce una envidia... sana o no tanto,

y es el hecho de que tu abuela tenía una papelería.

Sí. A ver, ¿cómo era la papelería?

Bueno, mis abuelos tenían dos papelerías;

una más grande, donde se vendían los libros de texto,

y mi abuela tenía en el centro de Santander una pequeña,

que estaba todo apilado, que es más bonito.

Con gomas de borrar, los sacapuntas...

Pero el material escolar era... ¿Y los bolis?

Uf, los bolis.

¿Te puedes creer? ¿Es que es una envidia o no?

Yo lo que quería era tener un boli normal,

porque como yo elegía lo que quería en la papelería,

pues tenía el boli de unicornio, el no sé qué de Mafalda;

todos los dibujos animados, y todo era estrambótico y raro;

y yo envidiaba a la gente con un lápiz y un boli normales.

¿Normal? Sí.

Un boli normal. Un boli normal.

Espera, a ver qué encuentro yo.

Toma. ¡Oh! Hombre, no... Por favor.

Por favor; hombre, es normal, pero...

Yo seguiría con ella todo el rato,

pero claro, tienes que concursar con alguien...

Ajá. A quien voy a presentar ahora.

Es un hombre inclasificable;

pero además, un actor cada vez más revelación:

¡Àngel Llàcer!

(Aplausos)

No, es que no... No.

No me aplaudáis porque ya... ¡No!

Y muchas gracias, pero yo ya vengo derrotado.

¿Por qué? Hombre, porque Marta Hazas...

-Tiene un boli. -Tiene un boli,

que además se lo has dado de oro... No, bueno, pero...

Vengo derrotado porque ella es muy lista.

Esto es un concurso, los dos somos muy competitivos;

somos capricornio...

Sí. Y los dos queremos ganar.

Ah, eso está muy bien para nosotros.

Pero lo peor de todo es que yo ya sé quién va a ganar.

¿Quién? Ella.

-No te pongas la piel de cordero. -No, no, mira.

-Ay, las mosquitas muertas. Lo siento, pero tengo fotos tuyas.

A ver. -A ver.

Vamos a verlas inmediatamente. Míralo.

Mira. ¿Pero cuál eres, el arlequín?

Sí, el otro es mi hermano.

¿Sabes qué pasa?

Yo tenía a mi madre y sus primas que me vestían.

Yo de pequeño era muy buen niño, muy bien niño.

Yo era el típico que me cogían

y me hacían lo que les daba la gana.

Tú te dejabas. Sí, hacía así...

Me ponía así y ya está, hacían conmigo lo que querían.

Y tengo cara de... Mira qué otra foto tengo.

Las orejas las tengo igual, eh.

Y la cara de desidia de tarta que no te gusta...

-Claro, es que a mí los dulces no me gustan;

entonces yo tenía un problema con los pasteles de cumpleaños,

porque no me gustaban los pasteles.

Pero qué niño tan raro. Entonces encontramos una solución,

que eran los donuts.

Y entonces hacíamos pasteles, montañas, de donuts.

Sí. Pero no me gusta el chocolate...

Te he cansado, ¡ya está! Es muy emocionante...

¡Ya salgo perdiendo!

Pero debo decir que lo siento por los dos,

pero empieza "Juego de niños". Ah, qué nervios.

-El animal es el amigo del hombre. -Sí, es verdad.

Como es el amigo del hombre, me querrá a mí.

Y a papá.

Pero no es el mejor amigo de la mujer, porque...

(TARAREA) -¿Cómo?

-"Expediente X"; cuando no sabes algo,

pues dices esa musiquita. -Sí, sí, sí.

-Bueno, que no sabemos nada más, resumido.

-Eso mismo.

Marta, Àngel...

Bien, estamos en el momento, digamos, de las definiciones;

muy esencial, muy "Juego de niños".

Tenéis que intentar averiguar qué es lo que dicen, ¿de acuerdo?

Vamos a empezar por Marta, contigo.

Vale. Primera definición.

Estos señores van al baño en su oficina.

-Son antipáticos. -No se ríen.

-Ellos hacen algo malo y se sienten a gusto.

Nos quieren quitar la Navidad, por ejemplo.

-No nos miman; a mí no me miman.

-Hasta podrían quitar una fiesta.

-Parecen por la tele y la radio ser simpáticos.

-Así que básicamente se dedican a intentar mejorar o empeorar

cualquier cosa.

-Son buenos.

-Son buenos, pero a veces mienten un poco.

-Siempre es lo que ellos quieran y no puede ser.

-No mienten. -Un poquitín.

-¿Pero tú has visto algún mayor que mienta alguna vez?

Marta, ¿qué dirías? Vale, yo diría que son políticos.

¡Políticos! ¡30, 30 gallifantes!

Esto es un estreno, un estreno de marcador,

en toda regla. ¡Gracias!

Marta, 30 gallifantes. Ay.

Qué emocionante resulta cuando se acierta a la primera;

son 30.

A la segunda, si te tengo que dar más información, 20;

y a la tercera, 10.

Tranquilo, Àngel.

Felicidades, eh. Gracias.

Gracias. -Era fácil.

Venga, vamos a ello; es un concepto o cosa...

No sé, adelante.

Es una pistola, ¡que lanza gases! -No.

-O a veces tiene lunares y es moradita... O carne.

-Yo creo que las personas,

a medida que se van haciendo grandes,

también tienen cosas que no tienen cuando eran pequeños.

-Los chicos solteros lo utilizan mucho.

-Se usa bastante para... ligar un poquito.

-Sirve para que te hagas fuerte y grande.

-Y tiene mucho potencial.

-Tiene todos los nombres posibles, como Dios.

-¿Tienes algo que decir? -No.

-A ver... A ver, sí.

Aquí hay una injusticia brutal. Tiene todos los nombres posibles.

Es una injusticia brutal.

Todo el mundo en casa sabía que lo de antes eran políticos

y esto nadie sabe qué es. -¡Claro, ahora...!

Pero perdóname... No, es que a ver...

Marta, ¿tú sabes lo que es? -Ahora mismo no.

-¡Pues ya está! En ese caso, no pasa nada.

No, voy a probar. No pasa nada.

Hombre, algo tendré que decir. Cuidado,

porque si fallas, te quedas sin nada.

No me digas eso. ¿Qué quieres que te diga si es así?

Que más quisiera yo.

Bueno... Te voy a dar otra pista.

Vale, pero que sepáis... Di algo

y, en cualquier caso, te daré otra pista. ¿Qué dirías?

¿Puedo decir? Sí.

Vitaminas. No.

¡No!

No; nunca van mal, también te diré que nunca van mal.

Pero más información, por favor.

Bueno, se parece más o menos a...

-A una salchicha.

-Es como una banana, pero o sea, que cuelga.

-Es como una fruta...

pero que es verde por dentro

y fuera naranja.

-Es una cosita que es como una butifarra.

-Es primero como un gusano

y después tiene como una parte de...

-Champiñón.

-Sí, un champiñón. -Sí, champiñón.

-También se puede parecer a la parte de arriba de una pistola

o la parte de abajo.

-Esta cosa se parece a una salchicha.

-Con huevos.

-A ver... A ver.

Es que claro... A ver.

Ahora parece que... Es que yo me he quedado

con la idea de que los solteros lo utilizan mucho.

Sí...

Más que los casados. Eso lo ha dicho un niño.

Bueno, ahora ya digo que es un pene.

Sí, señor, es un pene, efectivamente.

¡Es un pene! 20 gallifantes.

Tenemos que decir inmediatamente, en los tiempos que corren,

en los tiempos que corren,

tenemos que decir que esta palabra ya la definieron hace 27 años

en "Juego de niños".

Lo digo para que todo el mundo se tranquilice un poco.

Pero efectivamente, te ha costado.

Hombre. -Lo de morado despistaba.

-Y decía que tenía topos.

(RÍEN) Bueno, es que claro...

Bueno. No sé, yo no lo tengo tan presente.

Yo con topos no... Bueno, Marta,

por favor, máxima atención.

Piensa que tú tienes 30 gallifantes y Àngel tiene 20.

Injustamente. Pero cuidado, no te me duermas.

No. Vamos a ver qué nos cuentan;

es una cosa o un concepto.

Esta cosa es como una tapa.

-Dentro de esa cosita hay como ruedas de un caracol.

-Parece una ciruela. -Si no la tienes te puedes morir.

-Una pelota. -El mío está un poco salido.

-Un botón. -Esa cosa es una forma circular.

-Es también el agujero del váter. -Tiene como una cruz.

-Ovalado o redondo.

-Puede estar para afuera o para dentro.

-Como un iglú que la chimenea y la puerta

estuvieran llenas de piedras y no se pudiera entrar.

-Si no tuvieras, saldría el agua por el pene.

Eh... ¿Me puedo yo arriesgar también?

Te puedes arriesgar.

¿El ombligo? Sí, señora.

¡Pero señora!

Llàcer, ¿qué haces? Por favor. ¡Ah, eh!

Pero esa rabia... No puedes tener esa rabia.

Qué mal perder.

Esta actitud está absolutamente alejada de "Juego de niños".

¿Pero cómo? No puede ser.

-¿Esta te la sabías? -No.

-¡Ah! Marta, mira qué carita.

60 gallifantes. Ya lo dije,

no tenía que venir con ella. 60.

Impresionante. ¿Estás preparado?

Vale. Es tu turno, ¿de acuerdo? Yo solo te digo esto.

Es también una cosa o un concepto. ¿Qué más quieres que te diga?

Pero yo no sé quién los diseña; no sé quién hace los dibujos

ni cómo los ponen ni nada.

Yo creo que eso lo deciden así en votación,

entre el rey y... todos los mandamases del país.

-Si tienes mucho, no compres, porque tienes mucha comida

y, si no, los otros no tienen... tanta comida.

-Trabajan lo mismo, entonces no es justo

que le den más cosas al hombre que a la mujer.

Tendrán que darle a los dos igual.

-Los femeninos y los masculinos somos iguales.

-Sí.

(TARAREA) ¿Qué dices, Llàcer? A ver, ¿puedo...?

¿Puedes qué?

Eh... Esto es los billetes, el dinero...

¡El dinero! ¡Bien!

¡Va, va!

Va, va. 30 gallifantes, hombre.

Moneda, hubiera dicho. Estábamos ya sufriendo.

Y fíjate, me gustaría que vierais cómo Nicolás resume

la evolución del sistema capitalista.

Antes todo se hacía cambio a cambio.

Después... fabricaron las pesetas.

Después fabricaron las monedas, después fabricaron los billetes

y después empezaron a hacer casas.

Así, este es el proceso. Sí, bien dicho.

Una evolución clarísima, eh. Sí.

Marta, tu turno. Bueno.

Venga...

Va ganando... Ah, sí, va ganando todavía Marta.

Oh, oh. No, es pura información.

Es objetividad.

Es que hemos jugado antes al futbolín...

Personaje. No me escucha.

Habéis jugado al futbolín. ¡Y me ha ganado ella!

¿Te ha ganado también al futbolín? ¡Sí!

¡Sí! Venga, Marta, adelante. Personaje.

Es un panadero.

-Creo que es un inventor. ¡Ah, sí, creo que sé!

-Habla como francés...

Y un poco francés y castellano.

-Tiene los ojos muy abiertos, como platos,

está muy atento a todo.

-Trabaja en... artista.

-Era muy imaginario, así, muy abierto a la gente...

Una mezcla de francés y castellano.

Chis, chis, chis. Bueno, yo...

Lo acaban de decir. ¡Chis!

Es un personaje... Chis, no, no, ¡eh!

Eh, de acuerdo, ¿qué quieres, dirigir tú?

¿Me siento yo ahí? No, pero la estás ayudando.

-No ha dicho nada que no hayan dicho los niños.

-Pero te lo repite. ¿Tienes alguna idea?

Sí. ¿Ratatouille? Hum... ¿Ratatouille?

¿Ratatouille me lo has llamado a mí?

(RÍE) No, no, no. Di que sí, mujer.

Di que me has llamado Ratatouille.

Pero era la oportunidad que antes le diste.

Ya, pero es que no. Tú me has llamado Ratatouille, ¿no?

Sí. ¡Vale!

Pues más información. Yo sé quién es.

-En su bigote largo se metía la caca

para que nunca subieran al bigote.

-Es como un pintor.

-Puede pintar. -Puede no, pinta.

-Es muy buen pintor

y sus obras, a mano, que eran tan bonitas,

costaban mucho dinero.

-Esa persona hoy en día hay un museo de ella

que es muy original.

-Era uno que se volvió loco.

-Estaba medio chalado.

-De tanto pintar.

-Parece que está muy drogado porque está un poco loco, así...

-Sí, pone una cara muy loca. -¡Así!

Loco, pero no se cortó una oreja. Vale, vale.

-¡Oh! Eh...

-Eh, eh. Marta...

¿Dalí? ¡Dalí, Dalí! ¿Has visto?

Es que había entendido que era panadero al principio.

Bueno, porque llevaba panes en la cabeza a veces.

Ah, vale. Hay imágenes de Dalí

con un pan payés en la cabeza. Vale.

Qué bien has dicho Dalí.

¿Has visto? Muy bien.

A ver, pero es que... Muy bien.

No, es que... ¿Qué te pasa?

No, escúchame una cosa. ¿Qué?

O sea, tú antes de que ella respondiera le has dicho:

"No se cortó una oreja"; le has dado una pista,

le has dicho que no era Van Gogh.

-A ver, tendría... Yo solo...

Ahora solo pido que me ayudes igual que a ella.

Vale, de acuerdo. Tú también es un personaje, ¿vale?

Y tú también.

Pero es el primer caso de concursante enfadado

en este programa. Lo vemos.

Pues que es muy fuerte y pega a los malos.

-Hace "pum".

-Y cuando se enfada con su madre, él lucha con su madre.

-¡Pum, pum, pum!

-Porque quiere salir a la calle para romper más cosas

y su madre, como le dice que no,

entonces se enfada con su madre y entonces pelean.

-Si tuviera madre, le echaría broncas,

se enfadaría con él

y le castigaría. -Y que lo pague él.

-Y levantaba el suelo, eh, y rompía cosas.

-Este se compra una ropa en una tienda de gigantes;

aunque es muy grande porque siempre está rompiendo ropa.

-Vive en África, creo, ayudando a los pobres.

-¿Quién?

Se compra la ropa en una tienda de gigantes...

Y no es Pau Gasol.

¿Ya qué más quieres, Àngel; qué más quieres, hijo?

¿Quieres más información?

¿Es cara de pensativo o de que no lo sabes?

No tengo ni idea.

Pues vamos a más información inmediatamente.

Era un científico

e hizo un experimento, que se podía oler.

Y lo olió y se convirtió en un monstruo.

-Pues es verde, lleva un pantalón morado...

-Iba a decir Hulk, a la primera, y no me ha dejado.

-Vive en Nueva York.

-Y los ojos muy negros, las pestañas no tiene,

cejas tampoco...

-Le gustan los pimientos.

-Tiene unas orejas sin pendientes.

-Le gusta correr aventuras por el mundo.

-Se rompe la camiseta porque es muy grande, entonces...

-Y es muy fuerte. -Y es muy fuerte,

porque cuando uno es muy fuerte, entonces se le rompe la camiseta.

-Porque también es gordo.

-Iba a decir Hulk. -Y también es muy grande.

-Qué rabia me da. ¿Qué más quieres que te diga?

Pero con una medicación o no sé qué que creó él,

pues se convierte en eso;

en eso verde y grande. -Es verdad, es verdad.

¿Qué más quieres ya...? Esta no dirás que era difícil.

-No, pero...

Es que ni lo miro. ¿Quieres mirarme?

Pero contesta ya, porque es que ya más pistas...

Claro, es que no he dicho Hulk al principio

porque tú ya me has hecho mirar el segundo vídeo.

-¡Hala, hala! ¡Oh, oh...!

Si me hubieras dado la oportunidad de decir algo, hubiera dicho Hulk.

Este momento queda en la antología de la televisión.

O sea, está "He venido a hablar de mi libro"

y él que dice: "Iba a decir Hulk y no me has dejado".

¡Pero sí, lo es! Vale.

Hombre.

Marta... Hubiéramos empatado.

Marta, ahora película, ¿vale? Película, vale.

Es la definición de una película. Vale.

Atenta.

Su mamá le castiga para que se vaya a la cama.

-Y quiere ya no vivir con él más.

-Ya cuando llegaban a París,

estaban buscando todo casas de las de llamar,

y fueron a una para llamar a la casa de su hijo.

-Resulta que el niño, Kevin,

se quedó atrás con el bolso de papá.

Y con la cartera.

-Gritó porque estaba diciendo que no tenía cepillo de dientes,

se iba a comprar uno, y gritó porque vio una araña.

-Y había unos malvados y entonces...

Entonces hizo, cuando iban a buscar al niño a la casa,

entonces el niño les hizo trampas.

Sí, sí, sí, bueno... ¡Oh!

¿Qué? Aventúrate un poquito. Sí, sí...

Se te respetará el turno, no te preocupes.

Vale. ¿"Mary Poppins"? No, no es "Mary Poppins".

No es "Mary Poppins", pero podía serlo, eh.

Hombre, claro. Ha dicho que se queda atrás

con el bolso de papá...

Pensé ahí lo del penique o... Muy misterioso.

Le vamos a dar más información, con tu permiso, Àngel.

Sí, claro. Por favor... Bien.

Uno de los protas también ha dicho: "Harry, voy a entrar".

-Bolas rotas para que se pincharan, cubos con cosas

para que se dieran con la cabeza.

-También se ponía para arriba para tirar las trampas.

Primero le lanzó y luego al otro. Y se cayeron.

-Luego también, subiendo las escaleras...

-Sí, había un bote de pintura y hace "plas".

-Y se lo tira todo.

-Y luego al otro también, porque el otro hacía así,

y de repente se gira y se lo tira aquí.

Y eso.

-Porque le querían robar su casa para que él se fuera a la calle

y ellos quedarse con su casa.

-Vale. Ah, ya la sé.

Pero no es un banco, eh. (RÍEN)

Es "Solo en casa". ¡"Solo en casa"!

¡20 gallifantes porque lo has dicho a la segunda!

¡20 gallifantes! Qué bien dicho.

"Solo en casa". Qué bien lo ha dicho.

No era fácil. Qué prosodia, qué dicción, eh.

Ha hablado clara, concisa y elocuentemente.

Claro que sí.

Eh, ahora, Àngel, también es una película para ti.

Muchas gracias también. (RÍE) Adelante.

Va sobre un grupo de cuatro chicas...

-Que van vestidas...

-Que van vestidas como las fichas del parchís.

-Las chicas...

-Estaban bailando.

-Querían irse de... -De "fiestuki".

-De "fiestuki", y una no quería.

-Porque yo creo que la que no quería ir era un poco tímida

y no quería ir al baile...

(TARAREAN)

-Pero las otras la obligaban y al final han conseguido que vaya.

-Y había tantas estrellas que hasta pudieron volar.

-Pues a mí me pareció muy rarita.

Unas chicas que querían irse de "fiestuki";

es decir, los niños de ahora también dicen "fiestuki".

O sea, podemos decir "chachi piruli".

Hum, no sé... ¿"Las Supernenas"? ¿Una qué?

"Las Supernenas". ¿"Las Supernenas" es una película?

Podría ser. -Y eran tres; han dicho cuatro.

-Ah, bueno, perdona, Marta.

(TODOS RÍEN)

Mereces más información, venga, por 20 gallifantes.

Había unos chicos y una chica que estaban bailando.

(TARAREAN)

-Luego el chico se empieza a poner a tocar el piano.

-Ah, mira que también lo iba a decir, eh.

-Mi madre está pesada, no, lo siguiente;

hasta se ha pedido el libro ese para Navidades.

-"La la land". Hay un chico que...

¿Pero cómo lo has sabido? Es "La la land".

Muy bien, muy bien.

Porque... Muy bien.

Sí, ahora no me hagas la pelota.

Un chico que toca piano pueden ser 50 películas.

Porque cuando ha dicho

que las chicas iban del color del parchís,

es la primera escena, cuando se van a la fiesta.

Muy bien, muy bien. He caído ahora.

Vamos a ver en qué situación nos encontramos.

Marta, 100 gallifantes.

Àngel, 90. La cosa está apretada, apretada.

Pero espera, una pregunta: ¿puedo ganar aún?

Sí, claro, queda mucho, queda mucho, queda mucho.

A ver, es difícil, pero queda mucho.

No... Por favor,

tenemos la visión de alguien desde una perspectiva diferente.

Sí, sí. ¡José Corbacho!

(Aplausos)

¿Qué tal?

Querido Sardà, querida Marta, querido presidente...

Bueno, querido Àngel Llàcer; que me lío.

¡Sí! No se está viendo mal

el programa, Sardà...

Gracias. Pero ya sabe usted

que yo no soy objetivo porque forma parte de esta cosa.

Entonces me gustaría ver

cómo se está viendo en las casas de la gente.

Vamos a ver, por ejemplo, esta imagen de Marta,

que ha habido un momento... ¿Ves? Que está ahí como bostezando.

Esto es cuando no la enfoca la cámara.

Pero es que en la televisión hay que estar siempre,

aunque enfoquen a otro... Pero viene cansada.

Claro. Marta Hazas es

la Audrey Hepburn española; tiene que estar siempre perfecta.

Ya. Bueno, y he bostezado perfecta.

Has bostezado perfecta, pero has bostezado.

Ojo, es verdad, ha bostezado.

Aquí nuestro querido Àngel, vean aquí...

¿Pero qué haces, Àngel? ¿Qué estabas buscando?

Bueno... ¿Estabas buscando cobertura?

O sea, mientras hablaba Marta, ¿tú hacías eso?

Pero es increíble. Ah, pero bueno...

Perdone. ¿Qué?

Que ahora vamos a verle a usted, querido Sardà...

¿Qué? Haciendo esto,

buscando como petróleo o la neurona perdida.

¿Pero esto...? Esto no irá, ¿no? Claro, esto sí que va.

Esto lo quitáis, ya está.

Además, en este programa... ¿Pero cómo puedes hacer esto?

En este programa, si usted hace este gesto;

es un programa de niños;

tiene que acabarlo como los niños, que es...

¡Ah! Esto es un lenguaje de los niños.

Otra cosa, estoy muy enfadado porque llevaba varios días

buscando mi boli dorado... Sí.

Porque es mío; ¿o usted no lo sabe?

Perdona... Tome este, tome este.

¿Pero qué dice? A Marta ya le compraré yo otro.

Es mi boli dorado. Aquí desaparecen las cosas...

Corbacho, no me hagas esto. Vamos a lo que nos interesa:

¿cómo lo están haciendo los concursantes?

Esto es "Juego de niños", no "Juego de gritos", ¿vale?

Si no he gritado...

Sí, se viene muy arriba: "Que yo lo sabía, que Hulk"...

No, ¿vale? Tranquilito y con elegancia.

Es verdad. Y a Marta, que es muy elegante,

le pido disculpas en nombre del programa

porque claro, esta actriz tan maravillosa, tan perfecta,

y le toca que los niños definan "ombligo".

¡Ombligo! Una cavidad donde no corre el aire,

que es la que primero transpira del cuerpo,

donde quedan las galletas que te comen por la noche en la cama...

Eso es el ombligo.

¿Y le hacemos definir lo que es el ombligo?

Es cierto. Lo ha adivinado, eh, pero muy bien.

A Àngel, perdona... A Àngel, que le ha tocado "dinero".

Sí. Dinero.

Y aquí quiero romper una lanza con los niños que han dicho

que las mujeres deben cobrar lo mismo que los hombres.

Sí, señor. Ministerio de Trabajo, tome nota.

Por favor, tomen nota.

Aunque... cuidado, que es verdad que se puede dar el caso

de que las mujeres cobren más que los hombres

cuando valen más que los hombres, como Marta Hazas.

(RÍE) Oye... -¡A ver!

-Ahí has pillado gratuitamente.

-A ver, yo veo aquí una tendencia a defender a Marta Hazas

y todo el programa va a favor de Marta Hazas.

No, Marta se lo ha ganado.

Será el primer caso en televisión de tongo absoluto cuando gane ella.

-No, de un concursante cabreado.

Me ayudan porque te estás enfadando mucho.

-No, yo no me enfado contigo; me estoy enfadando con ellos.

Siéntese. A su sitio cada concursante,

que no cada púgil.

Además, es la creadora del blog "Hola, ¿qué 'hazas'?",

que me lo ha contado ella. Sí.

En la universidad le decían: "Hola, ¿qué 'hazas'?";

pero a mí me decían Gazpacho, no pasa nada.

Vamos a la definición un poco loca del pene.

El pene. Los niños han definido el pene

como algo que los solteros usan mucho.

Ah, sí.

O sea, que los casados no lo usamos tanto.

¿Usted cómo lo lleva? Menos...

Según dicen, menos que los solteros.

Es que no me acuerdo; yo nunca he sido soltero.

Ah, vale. Nací casado.

Bueno, nuestros concursantes,

Àngel como propietario y Marta a nivel de usuario,

¿creéis que los solteros

lo usan más que los casados? Oye, eso es presumir muchas cosas.

Yo creo que tiene que ver con la edad.

La soltería suele ser de más joven y lo usas más;

y a medida que te haces mayor se usa menos.

-Yo también lo creo.

¿Estás de acuerdo? Sí.

Por eso ha dicho Sardà que van bien las vitaminas.

Yo he dicho: "No van mal". ¡Habla la voz de la experiencia!

Y por último, políticos; la definición de políticos.

He visto a los niños diciendo: "Nos van a robar la Navidad".

Ah, sí. Perdón, un momento,

¿cuál es mi cámara? Esta. Sí.

Quiero una música épica, por favor, compañeros.

Niños y niñas que estáis viendo "Juego de niños", tranquilos,

nadie os va a robar la Navidad; no lo permitiré.

La Navidad es la única época

en la que se puede comer sin mirar la báscula.

Y se traen regalos que luego los puedes cambiar

durante las rebajas si no te van bien.

Si los políticos quitan la Navidad, haré una locura.

Podéis quitarnos las prestaciones, la Sanidad, la Educación,

subir los impuestos;

¡pero jamás nos quitaréis los polvorones!

(Aplausos y vítores)

¡Bravo, bravo, bravo!

Gracias. Adiós, amigo.

Hasta luego. Hasta siempre.

Hasta siempre.

Bueno, ahora vamos a la última prueba de esta fase

de "Juego de niños".

Por favor, Marta, ¿te puedes sentar con Àngel,

a su lado? Bueno,

a ver si se le pasa el disgusto.

Espero que estéis bien dotados para la música,

que tengáis oído musical. Uf...

-Sí; bueno, Marta sobre todo.

El primero que sepa de qué canción están hablando aprieta el pulsador.

Sí. ¿Vale?

Vale. Ya sabéis;

si acertáis a la primera, 30 gallifantes;

si es a la segunda, 20; y, si es a la tercera, 10.

De cada uno de vosotros, ¿vale? Pues vamos a ello.

Cuando sacan esas canciones nuevas, en mi clase no hay boca que calle.

-Están en una guarida secreta haciéndolo.

-Una está vestida de reina y la otra creo que de Caperucita.

-La cantan chicas y... -Y un chico la baila.

-Esta canción dice palabras sin sentido.

Un león, no sé qué de rosas. No ha tenido sentido.

-Es una canción machista porque obliga a las chicas

a estar con un chico,

que esa chica que no quiere estar con el chico...

-Cuando un chico le obliga a una chica

y a la chica no le gusta ese chico y...

-Eso es a lo que yo me refiero. -Ya, pero...

-¿Por qué me sudan las manos? -¿Eh?

-Me sudan las manos. -A mí también.

-Unos chicos que bailan.

-Pero que no querían nada malo, ni ladrones ni guerra.

-Pues que se vaya lo malo.

-Que no sea... Que no sea... -Malo.

-Malo y eso, y asesino.

-Que vengan ladrones a tu casa... -O que no me maten.

-Hay muchas cosas malas... -Claro, demasiadas.

-Y no tendría que haber tantas, en mi opinión,

pero hay muchas, entonces... puede ser cualquier cosa.

-¡Ah! ¿Qué has hecho, traidora? ¡Eh, eh, eh!

¡Ha sido Marta, ha sido Marta! ¡Traidora!

¡Pero qué traidora! Pero ha sido Marta.

Marta, ¿te aventuras? ¿Qué dices?

Me aventuro. Sí.

"Malamente". ¡Ay...!

Ay, ay, ay, que no, que no, que no. ¡Ah!

Que no, que va por ahí, pero no. Oh...

No es "Malamente".

¿Seguimos un poco o qué? Sí.

-Tratrá. Venga, vamos, que siga la fiesta.

Para fuera lo malo, no, no, no. No quiero nada malo.

O sea, no... ¡Eh! Àngel... ¿Qué dices?

¿Qué dices?

"Lo malo". ¡"Lo malo"!

¡No! -¡Bien!

¡"Lo malo"!

¡"Lo malo"! Eso te pasa por ser tan traidora,

porque estabas con la energía así...

Son 30 gallifantes. Por eso te pasa.

-Claro, como es de tu antiguo programa...

Acaba de suceder; Àngel, 120. ¡Ay!

La gran Marta, 100. Bueno...

¿Cómo, has adjetivado Marta? No...

Has adjetivado Marta.

Hay otra canción. Has adjetivado Marta.

He dicho "la gran Marta". Y has dicho "Àngel" así...

Àngel, es que Àngel... ¿Qué más quieres que Àngel?

El cielo. Es un querubín.

¿Lo ves? Por favor, hay otra canción.

¿La queréis o no? Sí.

Pues venga, atención máxima.

Y había tres chicas y estaban bailando.

Una canción de... (AMBOS TARAREAN)

-Son unas señoras que tienen como un bikini

y es negro, lo tiene cortado así...

Y se pone un brazo de hierro una de ellas tres.

(TARAREA)

-Porque las ardillas salen en la canción,

como salen las chupis.

(TARAREA)

Sí, así. -Ardillas.

-Y hay una que tiene como... -Metal en la mano.

-Metal en la mano.

-En el dedo. -En los dedos.

-A Beyoncé bailando... con dos chicas,

haciendo una coreografía. Parecían un poco robots, no sé.

(AMBOS) Oh, oh, oh, oh... ¡Eh!

Àngel, Àngel, Àngel... Con el codo no vale.

-"Single ladies". Eres un poco violento con ella.

No, no, no. Muy caballeroso...

O sea, no ha sido un ejemplo de elegancia...

Estábamos haciéndonos muchos cariños, diciendo:

"A ver quién lo sabrá, cariño". Contesta.

(RÍE) Contesta, Àngel, ¿qué?

(CANTA) All the single ladies... ¡"Single ladies", sí!

¡La canción de moda, que dicen!

Bueno... Ahora estoy más tranquilo

porque tengo 50... -Me ha barrido.

150. Marta, 100; Àngel, 150; pero queda tanto programa...

Sí, ¿no? Y mira lo bien que lo llevo.

-Bueno, mírala;

pero si ya tienes la rabia dentro. Atención.

¡Que se pare todo! Calma, por favor; pido calma.

Ahora es el momento de presentar a nuestra Mini Big Band.

Son músicos de entre ocho y diez años

que hoy se estrena en nuestro programa.

Pero además, tocarán junto a un grupo que lo está petando,

que es Dvicio.

¡Yo ahora vengo!

¡Voy, voy, voy, voy! Vamos.

Vámonos que nos vamos. Esto se llama "Qué tienes tú"

y lo vamos a hacer con esta pedazo de banda.

¡Vamos esa bandita!

(CANTA) Tal vez no sirva de nada mi mejor esfuerzo.

No hay palabra en este mundo que te haga cambiar.

Oh, no, no, no.

Tú elegiste tu camino, aunque yo quede lejos.

Y decidiste caminar...

¡Vámonos!

Y yo como un tonto esperando por ti,

mientras tú ya tienes un mundo sin mí.

Y el mío se cae a pedazos,

no me dan los brazos para pelear por ti.

Dice...

Doy gracias a Dios de que te alejaras.

Yo tengo mi voz, tú no tienes nada.

¡Ahora sí!

Yo tengo mi garganta y tengo mis manos,

tengo la luz por si no me ves.

Yo tengo la fuerza y sigo cantando.

Traigo la luz...

Que yo tengo mi garganta y tengo mis manos,

tengo la luz por si no me ves.

Yo tengo la fuerza y sigo cantando.

Traigo la luz...

Y ahora dime qué tienes, qué tienes tú...

Solo dime qué tienes, qué tienes tú...

No, no, no...

Quisiste apagarme con tu cenicero.

Dime quién te crees tú para andar quemando el fuego.

Quisiste borrarme, pero lo prefiero,

porque ahora estoy sin ti comiendo cuando quiero.

Y yo esperando por ti

mientras tú ya tienes un mundo sin mí.

Y el mío se cae a pedazos,

no me dan los brazos para pelear por ti.

Yo tengo mi garganta y tengo mis manos,

tengo la luz por si no me ves.

Yo tengo la fuerza y sigo cantando.

Traigo la luz...

Que yo tengo mi garganta y tengo mis manos,

tengo la luz por si no me ves.

Yo tengo la fuerza y sigo cantando.

Traigo la luz...

Y ahora dime qué tienes, qué tienes tú...

Solo dime qué tienes, qué tienes tú...

Dime qué tienes tú.

¡Fuerte aplauso!

(Aplausos)

¡Bravo! ¡Esa banda!

¡Muy buenas! ¡Bravo!

¡Nuestra mini Big Band con Dvicio!

¡Gracias! ¡Bravo!

Me tenéis que contar esto; no tengo ni idea. ¿Para qué sirven?

Imagínate tú, a un chico que te gusta,

¿qué le enviarías? A ver.

Oh... -¡Oh!

-Le estás dando un beso; por eso sale un corazón.

¿Esto es un beso? Claro, así lo dibujan.

Son los labios así. -Yo le enviaría esto, el puño.

¡Ah! A ver.

Fuercita. Así, fuerza.

Yo hay uno que... Sí, la caca, ¡me encanta!

¿Cómo que te encanta la caca? (TODOS RÍEN)

¿Esto a quién se lo enviamos? A alguien que odias.

O a un profesor si te pone un examen.

A ver, este del vómito... Si tú estás mala,

estás vomitando, y le dices: "Profe, hoy no puedo ir",

y le pones el emoji de vomitar.

El mono, ¿para qué sirve? Si te has quedado ciego

por un accidente, le pones...

Ah, no verías el emoji. No, hombre, no.

Qué drama tú, qué drama.

¿Esto qué significa? "Amiga, voy de camino";

pues pones el emoji así.

Una, dos, tres.

(Aplausos)

Bien, bien, bien, bien.

Bueno, bueno; vamos a hacer un repaso de gallifantes.

Marta, 100; Àngel, 150.

Pero...

Le tengo que dejar para que pueda hacer el programa.

Mira qué relajado. Para que no se rebote.

Bueno, pero queda mucho.

Por ejemplo, ahora vamos a jugarnos,

por 100 gallifantes, la situación siguiente.

Vamos a nuestra ludoteca, nuestra sala de juegos.

Marta, te presento a Daniela.

Tendrás que averiguar qué es lo que va a hacer.

Pero primero te la presento.

Hala, cuántas cosas. ¡Guau!

-Un tobogán. -¿Es un tobogán?

A ver, a ver.

Pero no desliza, casi. Mira, ahí hay un tubo.

Qué guay. Venga, métete, que te vea la mamá.

Mira, un dado.

Mira, con colores, lo puedes tirar. Mira, Dani.

¡Toma!

Hala, mira. ¿Eso qué es? Oh, hay galletas.

Bueno, ¿pero has visto que se mueve solo?

¡Uh! Hala...

Daniela, la mami se ha dejado el móvil.

Ahora vengo, ¿vale? -Mira.

-¿Te sientas aquí y pones aquí todo lo que te gusta?

Ahora vengo, que me he dejado el móvil.

¿Vale, Daniela?

Vale; la cuestión es: ¿comerá algo o no probará nada?

Esa es la pregunta.

En el rato que dura el vídeo, hasta que entre su madre.

Si la madre no tarda mucho, yo creo que sí;

los niños siempre se llevan las cosas a la boca.

Le irán apareciendo, digamos, tentaciones en ese círculo rodante.

Vale, sí, sí; es que caería hasta yo.

Sí, yo digo que sí. Va a comer.

Va a probar algo, sí. Pues vamos a verlo.

Guau. (MARTA RÍE)

Muy bien, Daniela...

Venga. Mira su mirada y cómo gira ella.

Ya se sabe la copla de que girando... Bueno, esto gira;

pero además ella... ¡Ay!

A ver, ¿tú crees que...? Mierda, lo va a colocar todo.

Marta... Venga...

¿Tú crees que Daniela va a probar algo?

Venga, prueba algo; una galleta.

¡Ah, ah, ah! Ay, ay, ay.

¡¡¡No!!! No.

Oh. No, no...

No, no, no. No, no, no. Pero ahí ha habido una tentación.

Ella lo ordena. Ella lo ordena, sí.

O sea, no sé, no sé, Marta, si vas a...

A ver, un pellizco a la magdalena, un algo.

A ver, a ver. Eso es irresistible. ¡Bien!

Muy bien por Daniela. Muy bien. Muy bien.

Y mira atrás por si la ven. Ha probado algo, efectivamente.

Por lo tanto, 100 gallifantes. 100 gallifantes...

Para Marta. 100 gallifantes.

Ahora, Àngel, te toca a ti. Bueno.

Te toca a ti. Voy a presentarte a Valentina,

que tiene tres años.

Pero ojo con los prejuicios

y con las consideraciones de:. "Como uno tal, el otro cual".

Adelante, por favor.

Mira.

Mira qué cuarto de juegos.

¿Has visto? Es Valentina.

Quiero... -Mira, ¡ah!

¿Qué es eso? -Galletas.

-Hala. Mira, Valentina, mira. Ponlo aquí. Pon la merienda aquí.

¿Sí? Para el cole.

-¡Oh! -Pero esta se anima muchísimo.

-Si te sientas aquí, viene la comida, ¿vale?

¿Comerá algo o no probará nada, Àngel Llàcer?

¿Cuál es tu criterio? 100 gallifantes en juego.

Ella se los ha llevado.

La duda... Yo entiendo la duda.

Entre razón y pasión, quizá. Es que yo no sé...

Yo creo que... ¿Qué hará Valentina?

Que Valentina no va a comer nada.

No va a comer nada. ¿Te reafirmas?

¿Tú qué dirías, Marta? Yo estoy con Àngel,

diría que no va a comer nada.

Que no va a comer nada. No.

Venga, lo comprobamos.

Oh, qué cara. -Ay, ya va a comer.

-¡Mami! -Aunque se alegra muchísimo.

Cuidado, cuidado. Valentina, no cojas...

¡Valentina! Jo, jo.

Eso, tú guarda para casa. No, no... Muy bien, Valentina,

ahora tú coges eso para casa, ¡para casa!

Vale, eso, perfecto. Pero mira la cara, mira los ojos.

¡Mira susojos! Prueba, prueba, que no te cabe.

-Es que tenemos un problema. Mira sus ojos.

¡Pruébalo! -No, que no pruebe nada.

-Qué rico. -No, porque ahora verá

que no le cabe todo e igual se mete algo en la boca.

-Corre. -No, tú tranquila, Valentina,

que todo cabe en el tupperware ese. (RÍE) Pero...

Mira la reacción. Tú tranquila.

¡Plátano! Vale.

Mientras no salgan los ganchitos, que se ha comido la otra...

¡Es el cuerno de la abundancia! Sí, a ver...

Vale, perfecto, ella coge esto... -Claro, es que fruta no vale.

-No, pero como salgan los ganchitos la hemos cagado.

-Los ganchitos son la clave.

-Va, no comas nada, cariño. -Una galletita, una galletita.

-Vale, ya está, ya está. Y ahora se lo enseñas a mamá.

Y ahora se lo enseñas a mamá. Perfecto, ¡que acabe el vídeo ya!

-No, los ganchitos. -¡Que acabe el vídeo de una vez!

-¡Faltan los ganchitos! -¡Que acabe el vídeo de una vez!

Cuidado... ¡No te comas esa galleta horrible!

Cuidadito. ¡Vale, ya! ¡¿Pero queréis parar?!

¡¿Queréis parar?! -¡Lacasitos, Lacasitos!

-¡Va, ya está! Ya está, ya se acabó el vídeo.

La manzana, la manzana, la tentación.

Vale, que se acabe el vídeo ya. -No, ¡ganchitos, ganchitos!

-Vale, ya está. -¡Ah!

-Oh, cuántas cosas.

¡No ha comido nada! ¡Bien!

Àngel, 100 gallifantes también.

100 gallifantes cada uno. No han salido los ganchitos.

-Porque no había ganchitos. Porque no había ganchitos, claro.

Bueno, bueno... Era muy delicado

el tema de los ganchitos. Sí, sí, sí.

Bueno, pues habéis... Hemos empatado en esto.

Marcadores: Marta, 200; Àngel, 250.

(Aplausos)

Me parece injusto.

-No, injusto es el trato que estás recibiendo.

Ahora vamos a hacer un viaje en el tiempo

de los que para mí personalmente resultan especialmente emotivos.

Vamos a 1988, "Juego de niños".

1988. Mirad la pantalla, por favor.

Si lo dejas en el suelo, se escapa, mira.

Anda, corre, corre.

Si lo dejas en el suelo se escapa

y a veces come mucho y después se vuelve muy gordito.

Su dueño le da mucha leche.

Y...

Su dueño pequeñito, Javi,

le dio una casita de un perrito que tenía de juguete.

Y ahora Bananas está muy contentito durmiendo en esa casita con paja.

Es Luis.

Estuvo en "Juego de niños" en 1988.

Atención, porque tenéis que afinar vuestra intuición y mirada.

Hay un departamento que se dedica

a localizar a estos protagonistas de "Juego de niños".

Es el departamento de José Corbacho.

(Aplausos)

Dame el boli. Soy el de antes.

Dame el boli. ¿El boli?

Sí, dámelo. Ha quedado muy mal quitárselo.

Te lo cambio; mucho mejor y con tapa.

Se lo merece. Y este para ti.

¿Lo has localizado?

Mire, el departamento que encabezamos yo y José Corbacho,

que es el mismo que apunta frases del programa

para hacer camisetas como:

"¡Todo cabe en el tupperware!", que ha dicho Àngel;

una bonita frase para una camiseta.

No he encontrado solo a este Luis; he encontrado a cuatro Luises.

"Four" Luises; póquer de Luises.

Cuatro. Obviamente tres mienten

y solo uno es el real.

Por 100 gallifantes tendréis que descubrir...

(CANTURREA) Quién es el Luis verdadero.

Vale. ¿Estáis preparados?

¿Estás haciendo un musical?

Sí, bueno, yo por si Àngel me contrata, ¿sabes?

Por si me contrata, le voy tirando la cañita.

Pero bueno; el primer Luis trabaja de chef

en un prestigioso restaurante.

Su especialidad es el cangrejo real bañado en pan de oro.

Si tienes suerte, consigues mesa para dentro de tres meses

y, si no, mejor para tu cuenta corriente.

Tenéis un segundo para mirarlo. ¿Sí? Tiempo; ya pasó el segundo.

Nuestro segundo Luis quería ser veterinario,

pero el destino es caprichoso

y ahora es ingeniero de caminos, canales y puertos

en una gran constructora que, por increíble que parezca,

no pertenece a Florentino Pérez todavía.

¿Sabéis quién es Florentino Pérez? Paso al siguiente.

Nuestro tercer Luis estudió frío industrial,

pero ha acabado trabajando de comercial en un sector

donde la gente no para de decir: "Caliente, caliente";

el curioso mundo de las máquinas recreativas.

De las frutas de las tragaperras

la que más le gusta son las bananas.

Nuestro cuarto Luis... ¿Me pone una monedita para seguir?

Si no, me lo pone en la nómina,

que con el IRPF no me queda nada. Venga, va.

Nuestro cuarto Luis trabajó de maestro de Primaria,

pero unos problemas de afonía le han apartado de la docencia.

Actualmente es adiestrador de perros.

Eso sí, cada vez que pasea a estos perritos piensa en Bananas.

¿Cómo lo veis, queridos concursantes?

¿Qué diríais? Hacemos un repaso.

El cocinero, que se ha pasado toda la vida

entre hierbas aromáticas, la mayoría legales.

El ingeniero que acabó Veterinaria, siendo alérgico a los gatos.

El señor que se dedica a las máquinas recreativas

que nunca llevaba cambio.

Y un adiestrador de perros capaz de conseguir

que un perro se siente solo con pensarlo.

(JADEA)

Bueno... ¿Aquí quién habla primero?

-Claro, es que eso...

-Depende de lo que diga ella... Yo sé quién es.

Pero podéis ganar los dos. ¿Sabes quién es?

Podéis decir los dos el mismo. ¿Lo decimos a la vez?

Lo decimos a la vez. -Ah, a la vez.

No, a ver, empezamos contigo. No, no.

¿Cómo que no? No.

¿Quieres empezar tú? Tampoco. Lo decimos a la de tres.

Sí, ahora vamos a hacer el programa como quiera Àngel Llàcer.

Es que si no, nos copiamos; porque nos conocemos.

Va, ¿qué dices tú?

Va. No, yo no quiero hablar primero.

-Ah, yo tampoco. ¿Pero por qué?

Porque no, porque ella... No te diremos si es sí o no.

Bueno, yo te digo a la oreja quién creo que es.

No, pero no en la oreja, ¡dilo! No, porque me va a copiar.

Dímelo a mí en la oreja. Es que no quiero que me copie.

El cocinero, vale.

¿Y tú?

Yo digo el que tiene el casco. El casco y el cocinero.

No te ha copiado, eh. No te ha copiado.

Pero esta me la pagas porque aquí hay un claro favoritismo...

-¡Qué jeta! ¡Pero si vas ganando!

Hombre, hombre... Si te lo tiene que pagar Sardà,

lo llevas claro, Àngel, porque...

Muy bien; Àngel ha dicho el cocinero

y Marta ha dicho el del casco, ¿no? Sí.

Muy bien. Vamos a ir descartando Luises si os parece.

Vale. ¿Os parece?

Sí. Venga.

Luis número cuatro, adiestrador de perros,

¿eres tú el Luis verdadero?

No. No.

Pues nada, puedes irte con los perritos

que seguro que tienen necesidades. Gracias. Gracias.

Bueno...

Es que... Todavía estáis ahí, eh.

Ah, ¿podemos cambiar? -¿Podemos?

No, no vais a cambiar. Ah.

-Porque es el de las tragaperras.

Cocinero y el del casco. No, hemos cambiado.

No, ya no se puede. No podéis cambiar.

Ya no se puede. No se puede cambiar así como así.

Pero ¿cuál diríais? El de las tragaperras.

-Yo dudaba entre el casco y las tragaperras.

-A ver, yo solo me he fijado en la forma de los labios del niño.

Y los dos que tienen la forma de los labios del niño

son el cocinero y el tragaperras; pero con el bigote...

¿Vais a cambiar de criterio, seguro?

No pueden. No, yo no voy a cambiar.

No podéis. No se puede, no se puede.

Venga, vamos a dilucidarlo ya.

Vamos a descartar a uno de los concursantes.

Luis cocinero, ¿eres tú el Luis verdadero?

No. No, venga.

Oh... (TARAREA)

No, no, eh, eh, ¡eh!

No sabemos si ha ganado Marta o no.

Ya, pero sabemos que yo no. Eso sí, eso lo sabemos.

De eso doy fe. Eso sí.

Luis del casco, como te ha definido Marta...

Luis el del casco, ¿eres tú el Luis verdadero?

No. ¡No, tampoco! Lo siento, compañero.

¡El Luis verdadero, el de las máquinas recreativas!

Aquí se lo dejo, señor Sardà. Encantado, Luis.

¡Hasta luego, chicos!

Encantado, ¿cómo estás? Bien.

Impresionante; ¿cuántos años han pasado?

(TITUBEA) 34 casi. 34.

¿Recuerdas algo de ese momento? ¿De Bananas?

Sí. ¿Del perro Bananas? Del perro Bananas.

¿Quieres que veamos otro momento? Sí.

Porque fueron muchos, pero... Mira.

(CANTA) Debajo de un botón, ton ton.

Que encontró Martín, tin tin.

Había un ratón, ton ton.

Chiquitín, tin tin.

Es brutal, es brutal.

Sí, señor, 34 años.

Todos somos, todos somos niños que hemos crecido.

Pero nada más; pero niños.

Un abrazo y hasta siempre.

Gracias. Mucha suerte.

¡Gracias!

Bueno, este es el momento de hacer un cierto recuento,

si os parece bien.

Vamos a ver: Marta, 200;

Àngel, 250 gallifantes.

Esos 50, eh. Esos 50. La música me ha matado.

Esos 50.

Bueno, vamos a otro de nuestros juegos de la noche

en "Juego de niños".

Bueno, en ¿Qué me pongo?, en ¿Qué me pongo?,

ya no se trata de observar a los niños,

sino de algún modo convertirse en uno de ellos;

disfrazarse,

genuinamente, de la forma más... sencilla.

Y a la vez difícil, porque es un juego, es un juego.

Hay tres cabinas.

Cada uno de vosotros entrará en una de estas cabinas.

Y se trata de que os pongáis el primer disfraz que os parezca.

(AMBOS) Vale. Podéis repetirlo.

Lo haremos tres veces. (AMBOS) Vale.

Cada vez que coincidáis con el de la cabina central,

que es mi ayudante, será un punto. Vale.

El que tenga más puntos ganará 100 gallifantes.

Vale. ¿De acuerdo?

¿Lo habéis entendido? (AMBOS) Sí.

Pues ya es mucho. Tengo a mi ayudante Daniel, por favor.

¿Cómo estás?

¿Qué tal? Daniel, que ya nos conocemos, eh.

¿Qué tal estás? Bien.

Bien. ¿Estás preparado para disfrazarte?

¿Te has disfrazado alguna vez?

En Halloween me disfrazo de esqueleto.

Ah, en Halloween de esqueleto. ¡Uh, uh, uh!

Bueno, vamos a ver. Podéis entrar en la cabina.

Vale. Tú en la del centro.

Cuando yo diga entras aquí,

y podéis elegir el disfraz que os parezca más oportuno.

¿Vale? ¿Cómo se llama, cómo te llamas?

Daniel. Daniel.

-Daniel, ¿cómo estás? -Bien.

-Vale. Venga.

Uno, dos, tres. Adentro.

En este momento están encontrando tres disfraces.

Tienen que optar por uno de los tres.

Y si coinciden al salir con el de Daniel,

se llevan un punto.

¡Yo ya estoy! -Yo también.

¿Ya estás? Yo también.

Vale, atención, voy a contar de cinco a cero.

Cinco, cuatro, tres, dos, uno, ¡cero!

¡Bien! ¡Oh, oh, oh!

¡Choca ahí!

¡Oh! Muy bien, muy bien.

¡Un punto para Marta!

¡Bien!

Oh...

Venga, Llàcer, ¿de qué te has vestido?

De pirata, claro, de pirata. Venga, adentro, por favor.

Podéis repetir, eh; todos debéis saberlo.

Podéis repetir o no.

De momento 1-0.

Llàcer, no quiero ponerte nervioso, pero 1-0;

por lo tanto, ella tiene un punto.

Quien tenga más se lleva 100 gallifantes.

¿Cómo estáis? Bien.

-Yo todavía no estoy. Ah, ¿todavía no estás?

No, yo tampoco. -¡Pues yo tampoco!

Pero no podemos estar aquí toda la noche.

Vale, ¡estoy! ¿Ya, sí?

No, espera, que yo no estoy. Va, Llàcer, venga, va.

¡No! Voy a contar de cinco...

¡No vale cambiar! No vale cambiar.

Nadie sabe lo que estoy haciendo.

Cinco, cuatro,

tres, dos, uno, ¡cero!

¡Oh, oh, oh! (MARTA RÍE)

¡Chócala ahí!

Es que iba... ¡Marta y Daniel han coincidido!

¡Son dos puntos ya, ya has ganado!

¡He ganado!

Has ganado ya 100 gallifantes. ¡Toma!

Pero a ver, Llàcer, Àngel...

Es que llevaba el unicornio. Vamos a hacer una cosa.

Y te has cambiado porque estaba tardando.

-Sí. -Pensabas que se estaba poniendo

complementos. -Sí.

El gol del honor. ¿Quieres que repitamos?

Va, dentro. Una más, va.

Ya... El puntito del honor.

Ya, pero el puntito del honor; los gallifantes se van a la Hazas.

Sí, sí, pero... Entra, entra.

Yo creo que Llàcer merece, a ver si la mala suerte es genética

o puede ganar alguna vez.

A ver, ¿el niño se está cambiando?

Puede perder 3-0, pero no es lo mismo que 2-1.

Tiene más honor. Creo que es un momento muy delicado para Àngel.

¿Estáis listos? Sí.

Sí. Ay, mierda...

-¡No, Marta, no...! Va.

¿Qué? Que no cambie Marta.

No. ¿Pero ya estáis preparados? Voy a contar.

Cinco, cuatro, tres, dos, uno, ¡cero!

¡Ah, oh, oh, bueno!

¡Bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, bueno!

El gol del honor, efectivamente.

Habéis coincidido los tres. Habéis coincidido los tres.

Sí. Vamos a ver la situación

en la que nos encontramos en este momento.

250 Àngel,

¡Marta, 300!

¡Toma! Aquí se ha producido el "sorpasso".

Momento muy emocionante. Muy bien.

Daniel, muchas gracias. Daniel, gracias. Gracias.

Muchas gracias. Oye...

Vamos ahora a nuestro juego decisivo;

decisivo cualitativa y cuantitativamente.

Bueno, estamos en Juego de trolas.

Se trata de que cada uno cuente las anécdotas de infancia;

tres anécdotas de infancia;

pero solo una es cierta. Vale.

Y las otras dos son mentira podrida, digamos.

Por lo tanto; sois actores, ambos dos;

no sé si eso os lo pone más difícil,

pero tenéis que saber cuál es la historia auténtica

de vuestro rival, ¿vale? Vale.

Àngel, no mires con esta cara de "Ironside";

nadie sabe de qué estamos hablando, serie muy antiguas;

pero es que tienes un semblante antiguo.

Me ha llamado viejo. -Ahí has pillado porque sí.

No, antiguo, no viejo.

Va.

-Vale. Adelante.

(TITUBEA) A ver... Es que esto me... Bueno, da igual.

Me da un poco de corte contar esto porque... Bueno, a ver.

Cuando yo era pequeña tenía la típica pecera

que hemos tenido todos con pececitos

y a mí me encantaba dar de comer a los pececitos

y ver cómo hacían... Y se iban comiendo la comida.

Y era como más, más y más.

Pero, claro, tenía seis años. Bueno, pues los padres

no deberían dejar a los hijos de seis años

que den de comer solos a los peces, porque yo echaba más, más, más...

Hasta que se cayó la rejilla del bote que lo va dosificando

y se cayó todo dentro de la pecera.

Entonces eso se hizo un engrudo y pensé: "Me la voy a cargar,

porque se van a empachar los peces y se van a poner malos".

Y entonces... Parece que le tengo que hacer reír;

me mira impertinente. Está calibrando, está calibrando.

Porque estás exagerando mucho esa historia,

es una trola como una casa. -No estoy exagerando.

No estoy exagerando. Entonces cogí a los peces y...

-¡Te lo estás inventando!

-No, es que cogí a los peces... No, no se lo inventa.

Los metí en un bidé con el agua, pero no cerré esto que hay así,

se fue el agua, y cuando volví a mirar,

después de limpiar la pecera, pues los peces estaban muertos.

Oh. Pero lo peor,

ya no es asesinar a los peces, sino que encima fui capaz

de agarrar a los peces muertos, meterlos otra vez en la pecera

y hacer luego el drama de: "¿En serio, están muertos?".

"¿Qué ha pasado?". Sí;

o sea, eso es una historia muy terrible mía.

-Cuando tú eras pequeña los bidés no tenían esta cosita.

-¿Perdona? ¿Cuántos años te crees que tengo?

Primera historia. Perdóname.

Pero que no es la historia del bidé.

Bueno, pero ella lo ha contado así. -Vale, segunda historia.

En la tienda de al lado de mi casa de regalos

siempre tienen cosas superchulas

y un día vi un colgante que me flipaba, superbonito.

Y ese día no tenía dinero

ni creía que me lo fueran a comprar.

Entonces dije: "Me lo llevo y ya lo pago cuando tenga dinero,

cuando junte de las pagas", y me lo llevé.

Y dije: "Ya lo pagaré, eh"; pero luego, eso que ya lo tienes,

va pasando el tiempo, no te han pillado...

Y ya te confías, vuelves a la tienda

y cuando me ve el tendero me dice: "A ti te quería ver".

Y yo... "¿Dónde está el collar?".

Y yo: "Que yo no he sido", negándolo;

hasta que me dice: "Tenemos cámaras".

Ahora dirás que no había cámaras en mi época.

Y no sé si sería verdad o no,

el caso es que yo le creí que tenía cámaras;

yo tendría nueve o diez años;

y me inventé que tenía una hermana gemela, que tal..

Y llevé la mentira hasta el final,

que fue a hablar con mi abuela a la papelería y me la cargué,

y tuve un castigo monumental. Por ser un poco Winona.

Ahí ya quería ser actriz.

¿Qué impresiones? Esta podría ser verdad.

La del bidé no. Ajá, ajá...

"Esta podría ser verdad".

Te queda una. Bueno, me queda una.

Pues... yo tengo una amiga de la infancia, Silvana;

nuestras madres son muy amigas y nosotras también.

Un día estábamos en el parque merendando

y vemos que viene Silvana llorando a todo llorar.

En aquella época teníamos seis y siete años.

Y la veo que viene llorando y le digo: "¿Qué te ha pasado?".

"Que un niño me ha pegado, que me ha pegado"...

Yo me quedo mordiendo el bocadillo

y dice mi madre que me ve salir corriendo.

Y entonces se quedan así,

y al cabo de dos minutos vuelvo llorando yo.

Y me dicen: "¿También te ha pegado el niño?".

Y yo: "No, me equivoqué de niño".

Había pegado a otro niño, le había ido a zurrar

y me había equivocado de niño.

-Esta si es verdad... es más tonta.

Vamos a ver las historias de Marta, ¿vale?

Ahora que ya las has contado; tenemos: peces en el bidé,

el collar y la gemela,

y a tortas por error, ¿vale?

No digas todavía.

¿Tienes alguna intuición clara?

No digas nada, no te pronuncies, mírame.

Sí, parece que sí tiene una opción.

Cuando él hace así... Eso quiere decir que sí en catalán.

En catalán quiere decir sí. Bueno, ahora es el momento

de que tú le observes con máxima atención.

Has pasado una buena maroma, eh.

Es que es muy difícil con él mirándote en ese plan.

Pues míralo igual tú.

Te voy a mirar impertinente, como tú.

-A ver, a mí siempre me ha gustado mucho comer;

sí, siempre he comido mucho.

Y como no me gustan los dulces y esas cosas, pues eso.

Entonces yo siempre tengo hambre; es un problema que tú conoces.

Tengo hambre y tengo una tendencia a engordar.

Y luego no me abrochan las... Pues ya me venía de pequeño.

Entonces recuerdo... Bueno, lo recuerdo más

por las veces que se ha contado en casa que por cuando pasó.

Yo tenía hambre y le dije a mi madre:

"Prepárame la merienda", y me dejó unas cosas ahí... nada,

porque mi madre no quería que comiese demasiado,

y se fue a duchar.

Entonces yo tenía mucha hambre; me acabé lo que tenía de comer

y empecé a buscar, a buscar... Y me encontré un tupperware,

que hoy va de tupperwares,

con unas... Vamos, que tú en la ludoteca

te lo hubieses zampado todo. Todo.

Sigue. Con unas cosas de no sé qué.

Y como mi padre se había ido fuera y había traído comidas raras,

yo pensé... Eran como unas bolas, pero eran saladas,

no eran dulces.

Entonces yo hice... Y me la comí entera.

Conclusión: era la comida de mi perro,

Gandul.

Gandul era el nombre de mi perro.

Y yo recuerdo que me gustaron bastante;

eran buenas, eh.

Y de hecho ahora, con Óscar, mi perro,

muchas veces vuelvo a probar su comida

para ver si tengo el recuerdo de esa comida de cuando era niño.

Pero no me gusta.

Esta es una.

Tu mirada, tu cara es... También es muy...

Esta puede ser perfectamente. Puede no ser, pero puede ser.

Analizando cada palabra. Sí, sí.

Luego otra. Yo tengo una madre muy espabilada.

Es como: "Venga", ¿sabes? -Pinós.

-Exacto, Pinós; la señora Pinós.

Y entonces me acuerdo de un día que yo estaba en la guardería

y la llamaron... Yo tenía como un peto,

que me gustaba mucho, tenía como... Era de estos que hacen ruido.

Bueno, no sé, tenía una tela como muy graciosilla.

Entonces yo me meé.

Me meé encima. Me meé encima del... esto.

Pero no lo recuerdo como una cosa traumática, eh.

Recuerdo que me meé y estaba todo calentito ahí...

Y entonces dije: "Es que me he meado".

Y me dicen: "Pues tenemos nada para cambiarte".

Y llamaron a mi madre.

Entonces mi madre vino y recuerdo perfectamente

que me cambió entre la verja, en la calle...

"Coge al niño". Me cogió y, a través de la reja,

ella en la acera y yo dentro de la escuela,

hizo...

Y yo: "Ah, ah"... Entre la reja, me desnudó de arriba a abajo...

Pim, pum, y me vistió, y yo: "Pues ya estoy cambiado".

¿Pero esto te traumatizó? No.

-Le ha traumatizado más lo de los disfraces de allí.

¿Qué dirías de momento? ¿Qué dirías de momento?

No sé, no sé. Todavía queda una historia, pero...

La cabeza por la reja no le entra,

entonces para cambiarle lo veo difícil.

Sí, porque él era sí de pequeño. Así, pero más pequeño de cuerpo.

-Yo de pequeño me caía de cabeza. O sea, los niños del cole...

Esto no es una historia, esto es una anécdota.

Ah, vale. ¿Pero esta es fuera de concurso?

-Es fuera de concurso. Sí, sí.

Porque esta es verdad. Es un corto.

Los niños me decían: "Àngel, mira, mira, ven, ven",

para que yo corriera

y, como tenía la cabeza tan grande y me pesaba... ¡pum! ¡Ay!

-Y te sigue pasando. Sí, le acaba de pasar ahora.

¡Todavía le pasa, todavía le pasa!

(TODOS RÍEN) Bueno...

Llàcer, la tercera historia. La tercera.

En mi casa siempre hacíamos intercambios.

Como yo estudié en el Liceo Francés;

siempre hacíamos intercambios de... ¿Por qué te ríes?

-No, por tu cara; cómo arrancas las historias.

-Porque tengo que ir a la historia.

Y entonces siempre hacíamos intercambios y siempre teníamos...

¿Pero intercambios de qué? De estudiantes.

Ah. En verano venían americanos...

Ahora, vale, vale.

Y en invierno venían franceses. Vale.

Y en mi casa siempre teníamos gente.

Entonces vino uno, Fabrice, que me caía fatal.

Fatal, Fabrice.

Además, olía muy mal y era muy guarro.

Y entonces a Fabrice lo metieron a dormir en mi habitación.

Teníamos 13 o 14 años.

Y yo estaba, con la cara llena de acné...

Que no podía.

Entonces a mí me pusieron a dormir con mi abuela,

que era muy maja mi abuela, en paz descanse;

pero yo recuerdo que me pusieron, ya sabes cómo es mi casa,

ahí una cosa en el suelo, un camastro...

Y yo dormía que solo veía los pies, los juanetes de mi abuela,

y yo durmiendo ahí con los pies de mi abuela.

Hasta que yo dije: "No puedo más". Entonces una noche a medianoche,

me levanté y monté toda una escena del crimen.

Cogí clínex, así arrugados,

los puse al lado de la cama de Fabrice;

puse unas latas de cerveza, porque mi padre bebía...

(RÍE) Mi padre no bebía mucho, pero...

Tenía cerveza. Tenía cerveza, Voll-Damm,

porque siempre bebe Voll-Damm.

Y entonces unas cervezas de mi padre allí,

los clínex arrugados, una revista porno mía abierta

y unos cigarrillos de mi madre. Y lo puse todo allí.

No dije nada y me volví con los pies de mi abuela.

Y a la mañana siguiente se montó un cristo

y ese chico, Fabrice, desapareció de mi casa.

Maldito.

Pobre Fabrice. Pero Fabrice no era buena persona.

No era bueno, pero pobre, no sé si merecía esto.

Bueno, no era buena persona. Vamos a ver las tres historias.

En el caso de Àngel, tenemos merienda de perro,

tenemos desnudo en la verja y boicot al francés.

Boicot al francés.

Y entonces ahora ya es el momento de que ustedes de algún modo

vayan a pronunciarse.

Tenéis que decir cuál de las historias,

cuál es la única historia cierta.

Marta, de las que ha dicho Àngel, tienes que decidir:

merienda de perro, desnudo en la verja

o boicot al francés.

Di una.

A ver, voy a ir por descarte...

Ve descartando.

Merienda de perro. Yo creo que ha sido capaz

de probar la comida de Óscar hoy en día.

Marcamos merienda de perro. Esa es la que verdad.

Marcada merienda de perro.

Esa es la que tú dices que es verdad.

Àngel, peces en el bidé... Esa es mentira.

Peces en el bidé mentira. ¿El collar y la gemela?

Si la de tortas por error es verdad,

Marta es tonta y deja de ser mi amiga.

¿Por lo tanto? Por tanto, yo creo que es collar,

porque es muy de ella ... ¿El collar y la gemela?

Sí, sí. Marcamos el collar y la gemela.

Yo creo que el collar y la gemela.

Tenemos que deciros a los dos... ¿Estáis seguros?

Sí. -Bueno, seguro no.

Yo estoy seguro de que peces en bidé no es.

Vale, de acuerdo.

Entonces, ahora es el momento...

Àngel, ¿cuál es tu historia verdadera?

La de que mi madre me cambió a través de la verja.

¡Desnudo en la verja!

Imaginen a este angelito allí desnudo todo meado...

¡Pero físicamente es imposible!

Eso quiere decir que he ganado porque ha fallado.

Bueno... No, no, no, ella no ha acertado.

Vale. Ella, por lo tanto,

no gana los 500 gallifantes.

Pero... Sí.

Puede que tú los ganes. Gano seguro.

Ah, ¿sí? Hombre.

¡Hombre!

A ver... El collar y la que se hizo pasar

por su hermana gemela para no tener que admitir que había robado,

eso es Marta Hazas.

-¿Eso piensas de mí? -Eso es Marta Hazas.

Y voy a ganar... ¡Voy a ganar desenmascarándote!

¿Cuál es, Marta, después de esta sonrisa maléfica,

cuál es la historia cierta?

A tortas por error. ¡Oh, oh!

¡Oh!

Pero no fue maldad, fue miopía.

Ya visteis las gafotas antes. Me equivoqué de niño por miopía;

ese niño tenía un bocata... Le atizaste al que no era.

Comía un bocadillo que le había robado a mi amiga.

Según tu creencia. Sí, me equivoqué de niño.

-Pero tú fuiste con maldad a pegarle a un niño.

-Fui a defender a mi amiga, ¡cosa que tú no has hecho!

Bueno, a ver...

Cómo queda la situación. ¡Me ha llamado ladrona!

Marta, 300 gallifantes.

Àngel, 250.

Bueno... Hemos llegado al instante preciso

de decidir quién gana hoy "Juego de niños".

¿Y por qué haces tanto suspense?

Es que no entiendo a qué tanto suspense.

¡Es Marta! ¡Bien!

Pero, pero, pero... Esto no se ha acabado.

Tú nos vas a acompañar y vas a ir a nuestro palco...

¡Yo no quiero ir a ningún palco!

Sí, vas a ir a nuestro palco de honor

y vas a ver cómo ella sufre

a lo mejor más de lo que tú perdiendo.

Ojo, porque ella se va a enfrentar a la posibilidad de ganar o perder

¡1000 gallifantes!

Bueno.

Bueno, bueno, bueno...

Ahora es el momento del gallifantazo,

que no es un tema menor.

Àngel, está ya en perfecto...

Donde tiene que estar. En su trono.

Muy bien, eh. No, muy bien no.

O sea, ha habido un claro favoritismo desde el principio

por Marta Hazas.

Todo ha ido a por que ella ganara el programa, ¿sí o no?

¡Esto es un clamor popular!

-Qué valor. Nada, nada.

No, no. Sí, es verdad.

Lo primero que he dicho al empezar el programa:

"Este programa lo va a ganar Marta Hazas", y así ha sido.

-Hombre... Eres vidente,

¿qué quieres que te diga? En algo tiene que tener razón.

-¡Pues ya está, jugad! Tú quédate ahí.

Tú quédate ahí; no hagas... ¡Deja a la gente de al lado!

Bueno, ahora es el momento del gallifantazo.

Se encarga de él, y es brutal,

nuestro experto, todo un equipo, eh,

¡José Corbacho!

¡¡¡El gallifantazo!!!

Oh, el gallifantazo.

Yo también sabía que ganaría Marta Hazas, ja.

Pero no me ha ido bien hasta que he recuperado el boli.

Àngel, no te levantes, que sabemos que te sigue pasando,

a ver si te vas a caer por el peso de la cabeza.

Venga, va. Yo también;

yo llevaba chichonera de pequeño.

Muy bien, el gallifantazo. Te preguntarás en qué consiste.

Pues mira, yo te lo explico.

Son ocho definiciones que van a hacer ocho niños diferentes;

definiciones de conceptos o personajes;

y tú tienes que completar el panel

con las ocho soluciones en tres minutos.

¿Vale? Vale.

Cada niño define una cosa distinta.

No entre todos, una; no, cada niño la suya.

Cada niño su palabra, definición, concepto o personaje.

Los ocho niños son: Izan, Lena, Martina y Lola,

Jorge, Lluna, Malva, Amadou y Alan y Yago.

Uh. ¿Preparada?

Sí. Claro que sí.

Joven y sobradamente preparada.

El tiempo empieza ya. Adelante.

Mi madre siempre me dice que lo soy.

-Guapo. Siguiente.

A veces pierde a su compañero.

-Paso. Siguiente.

Es peludo y marrón. -Parece un coco blandito.

-Peluche. Siguiente.

Es tan todos, todos, todos los días.

-Telediario. Siguiente.

Si hay mucha gente a alguno se le corta la cabeza.

-Guillotina. Siguiente.

Canta y baila, y se mete en líos.

-Maluma. Siguiente.

Lleva todos los colores, pero sobre todo verde.

-No lo he entendido, ¡paso!

Colores, sobre todo verde. Siguiente.

(TARAREAN)

-Rock. Paramos.

¿Pero que paramos? Paramos.

Frénate, un momento. No, porque entonces se relaja.

Se está relajando la concursante.

No, al contrario, no la estamos relajando;

tiene las neuronas la pobre... Que se me olvida lo que han dicho.

Dando vueltas. (RÍE)

Ostras. Hemos hecho un panel entero;

como te veo un poco despistada...

Tranquila, no vamos mal.

No has acertado ni una. Ni una, o sea, ni una.

O sea, no vamos mal, vamos peor.

Vamos a volver a Izan y seguiremos con cada uno;

siempre es la misma definición la de cada niño, ¿eh?

Son pistas diferentes. Vale.

Tiempo.

A veces es azul y a veces es negro.

-Pitufo. Siguiente.

¿Pitufo negro? En verano paso de ellos.

-Calcetines. ¡Sí!

¡Bien, bien! ¡Una!

Una. Una, una, una.

Una. Queda la mitad del tiempo.

Pero no vamos mal, ya tenemos una. Bien.

Por lo menos la de la vergüenza. Seguimos con Martina y Lola.

Tiempo.

Tiene una pegatina. -Y yo siempre me la pongo aquí.

-Marrón y peludo, con una pegatina, siempre se la pone aquí...

Unicornio. No, siguiente.

Están llenos de números.

-Pizarra. No, siguiente.

Se te queda cara de tonto.

Oh... Eh, susto.

No, siguiente.

Tiene muchas fans que gritan como locas.

-Cantante. No, siguiente.

A mí me obligan a comerla,

pero a mí me gusta más la hamburguesa.

-Verdura. No.

Siguiente. Era normal que fuera verdura.

Algunos son hombres. -Y por detrás parecen mujeres.

-Las Nancys Rubias. (TODOS RÍEN)

Paramos, paramos, paramos un momento, un momento.

Mira, te digo una cosa, Marta.

Has consumido dos minutos y cuatro segundos;

pero no vamos tan mal... como antes.

He mejorado. Me refiero;

por aquí has definido a Amadou que era verdura;

te digo que no vas tan mal.

Con las Nancys Rubias tampoco vamos tan mal.

Y Malva, que dijiste que era un cantante, pero no Maluma,

tampoco vas tan mal.

O sea, tienes tres muy enfiladas. Vale.

-Es que no entiendo

por qué la estás ayudando de esta manera.

No lo entiendo. -Tú dirás que te la sabes.

-Yo en 56 segundos esto te lo resuelvo.

Muy bien. Baja.

-Pero como no me dejáis jugar.

Para eso... Para eso tendrías que haber ganado.

Claro. Lo siento, eh.

¿Qué me vas a tirar, una zapatilla? ¡Hombre!

Pero... Al final me enfadaré de verdad.

Gracias, tira la otra. Hombre, es que...

Vale, ¡eso, eso! Eso está mucho mejor.

¡Hombre! Gracias. Ya tenemos dos zapatillas.

Sigue.

Por cierto, Alan y Yago, la primera vez dijiste rock...

Rock, ¿iba bien? No va mal. Vamos a seguir.

Y la estoy ayudando a ella, Àngel, porque usted no está ahí;

si no, también le ayudaría a usted. Oh...

Qué bonito.

¡Pero no está!

Tiempo, seguimos.

Es donde van los globos que se escapan.

-Cielo. ¡Sí, correcto!

Correcto.

"Mi madre dice que yo soy uno, puede ser azul y negro"...

El cielo.

Seguimos con Martina y Lola. Tiempo.

Viene de Australia. -Y tiene un nombre de pájaro.

-Canguro. ¿Qué? Siguiente.

Puede estar colgado en la pared o en el móvil.

-¿En la pared o en el...? En la pared o en el móvil.

Eh... Cuadro.

¿Cuadro? No. Siguiente.

Te lo puedes hacer solo o con gente.

-Tatuaje. No.

Ni idea. -De pequeño era muy famoso.

-Joselito.

Siguiente. Los que no comen carne

comen muchas.

No era verdura y era verde.

Hum, fruta. No.

Cuando bailan mueven la cabeza así.

-Gun N' Roses. ¡Roqueros!

Ah, jo, vale, vale. Roqueros.

Bueno, bueno...

Oye, rock... Bueno, bueno,

no ha estado mal, porque es que es muy difícil.

No, no ha estado mal. ¿Qué era lo marrón...?

Es muy difícil. Es muy difícil, sí.

Es muy difícil. Bueno,

vamos a decir rápidamente qué eran.

Vamos a decir lo que decían Martina y Lola;

peludo, marrón, con pegatina, viene de Australia

y con nombre de pájaro. Muy sabios los niños. ¡Era kiwi!

Kiwi, kiwi, kiwi. Nombre de pájaro.

Jorge; están todos los días, lleno de números,

en la pared o en el móvil: calendario.

Esa era fácil, sí.

Lluna; hay mucha gente, se cortan las cabezas;

cara de tonto y se puede hacer solo o acompañado:

selfie. Selfie.

¡Ah! Malva; canta, baila y se mete en líos,

tiene muchas fans, de niño era famoso...

(CANTA) ¡Justin Bieber!

Amadou; tiene muchos colores, sobre todo verde,

prefiere las hamburguesas: ¡ensalada!

Ah. Y Alan y Yago; hacen movimientos,

por delante parecen hombres y por detrás mujeres:

Roqueros. ¡Roqueros o heavys!

¡Ah! Oh, bueno, bueno...

Bueno, bueno. Bueno.

No ha estado mal. Esto es muy difícil.

Es muy difícil. Es muy difícil, eh.

Sí, el gallifantazo... Tampoco era tan, tan, tan difícil.

-Qué fácil es hablar desde ahí.

Bueno... Vamos a ver, vamos a hacer números.

Vamos a ver dónde estamos y lo que has ganado.

El número de gallifantes son 300.

Vamos a ver en cuánto se cotizan hoy...

Ah. Los gallifantes.

8,34; no está nada mal. Bueno...

Por lo tanto, 8,34 euros por gallifante

hacen un total de 2502.

Bueno, está muy bien. 2502 euros.

Y ahora es el momento especial en el que tú tienes que decirnos

dónde quieres que este dinero vaya a parar.

Pues yo quiero que este dinero vaya a Idea Libre,

que son unas chicas que se lo están currando mucho,

que están ayudando en Kenia a hacer escuelas,

a llevar libros, a que los niños tengan zapatos...

Y a trabajar en lo importante, la educación;

empezar a solucionar los problemas desde abajo.

Y luego conseguir también que las niñas no estén discriminadas

y, bueno, luchan contra la ablación...

Hacen una labor increíble. Así que, Sandra, para vosotras.

¿Has dicho zapatos? He dicho zapatos.

Toma. Zapatos.

Dos zapatos.

Llàcer solidariamente entrega dos zapatos

para esa asociación. Genial.

2502 y dos zapatos.

Felicidades. Gracias.

Àngel, ven para acá. Va, venga, hombre.

No te enfades.

Aquí estamos, hombre, compañía de comedias.

Saluda a tu amiga. Qué lástima, qué lástima.

Bonito momento. No me trates como a un perro.

Sois todos muy majos. Bueno...

Recordad...

que lo mejor de infancia son los primeros 90 años.

Lo dice por experiencia. Exacto.

Sí. Hasta la próxima semana. Hasta luego.

Podéis quitarnos las prestaciones, la Sanidad, la Educación,

¡pero jamás nos quitaréis los polvorones!

No mienten. -Un poquitín.

-¿Pero tú has visto algún mayor que mienta alguna vez?

-Es una cosita que es como una butifarra.

-¡Oh! ¿Qué has hecho, traidora? ¡Eh, eh, ha sido trampa!

¿Tienes algo que decir? -No.

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Juego de niños - 25/05/19

25 may 2019

Renovada versión del programa, se retoma el formato original para convertirlo en un gran espectáculo de entretenimiento dirigido al publico familiar. Concursan Marta Hazas y Ángel Llàcer.

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