Jara y sedal La 2

Jara y sedal

Fuera de emisión

Jara y sedal
Viernes a las 18.00 horas en La  
www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.11.0/js
3833086
Para todos los públicos Jara y sedal - Tras la pista en la Sierra de Cameros - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

Berridos

Berridos

Berridos

Berridos

Berridos

Berridos

Entre dos luces,

cuando aún la noche y el día mezclan sus colores,

las siluetas de los grandes machos berrean

mientras se asoman al filo de la montaña.

Berridos

En estas sierras riojanas, el verano ya es pasado;

el otoño comienza a dejarse notar.

Es entonces cuando los ciervos machos elevan sus corvas

y una sinfonía de bramidos pone música a estas tierras de Cameros.

El rey del bosque ha vuelto.

Berridos

Los grupos de hembras son acosados, sin descanso, por los machos

que buscan excitados su premio.

Berridos

Berridos

Berridos

Berridos

Berridos

José Carlos ha hecho viaje desde Asturias

para disfrutar de este extraordinario entorno

que es la comarca de las Siete Villas.

Aprovechando las primeras horas de la mañana,

escudriña, por encima de la niebla, estas escarpadas montañas,

en busca de los ejemplares de ciervo que dejan oírse.

Berridos

Berridos

Berridos

Un mirador como éste, se convierte en un lugar privilegiado

para ver a los grandes machos medir sus fuerzas.

Muestran, orgullosos y altivos sus astas.

Las hembras están preparadas para concebir.

Berridos

Berridos

Berridos

Berridos

Los berridos identifican a cada uno de los competidores

y evitan, la mayoría de las veces, los enfrentamientos entre machos.

Berridos

Berridos

Berridos

Esta vez, los berridos parecen no ser suficientes

para evitar el enfrentamiento.

Berridos

El sonido de las cuernas, chocando entre sí,

inundan estas sierras.

Berridos

Berridos

Tras la victoria, el macho ganador deja escapar un enérgico berrido,

en señal de poder,

aunque todavía hay hembras

que no son receptivas a sus pretensiones.

Berridos

La mañana avanza,

y los machos y las hembras comienzan a retirase a lugares más frescos,

donde pasar el resto del día, resguardados del calor.

José Carlos aprovecha para ver los últimos ejemplares,

antes de regresar al pueblo.

Berridos

Berridos

En plena sierra riojana

y dentro de la conocida comarca de las Siete Villas,

llegamos hasta Brieva de Cameros, un pequeño y precioso pueblo,

encajonado entre la Sierra de Castejón y el monte San Cristóbal

Sus casas y edificios de piedra son uno de sus encantos

y hacen de Brieva un lugar casi mimetizado con su entorno.

Una escalinata de piedra erosionada domina la plaza principal de Brieva,

donde encontramos el Ayuntamiento y la parroquia de San Miguel,

construida en sillarejo, entre los siglos XV y XVI.

Paseando por su barrio central,

disfrutamos de calles empedradas y casas blasonadas,

vestigios de la historia de este pequeño rincón de La Rioja.

Berridos

(Susurrando) Estamos aireando un poco, pero bueno.

Vamos a ver si nos protegemos.

A ver Hugo, a ver donde hacemos la sompada.

Con la noche todavía echada,

José Ángel comienza el rececho, acompañado de Hugo,

un joven y experimentado guarda

de la Reserva regional de caza de Cameros.

Ahora, escondidos en la noche,

es el momento de tomar decisiones y precauciones.

A ver, tú dirás, que conoces mejor esto que yo, a ver.

Berridos

A ver, ¿qué me dices?

Aquí abajo está berreando uno, a ver si es el que habíamos dicho.

-Ya lo oigo, ya lo oigo.

No lo veo aún, pero bueno.

Ahora que asoma, así un poquito más.

-Bueno, vamos a seguir controlando un poco.

-Sí, hay que ver que el aire nos está bajando,

entonces habrá que hacer... a ver como hacemos la entrada.

Berridos

Con el alba aún por llegar,

nuestros dos amigos deben estar atentos,

no sólo a los sonidos, también a las escarpadas montañas.

(Susurrando) Cuidado con las piedras que resbalan, ¡eh!

Si el conocimiento del terreno

es importante para hacer un buen rececho,

en esta ocasión, se antoja vital.

Los consejos de Hugo serán muy valiosos,

de cara al éxito de la jornada.

Berridos

(Susurrando) Hay allí, tenemos un macho,

lo que pasa que ese parece pequeño.

Más que nada para que no se asuste.

En las encinas, en el visor, donde están las piedras,

justo en la esquinita, ahí está.

Berridos

Ya huele el macho.

-Bendita nariz la tuya.

-Está a nuestra altura porque me está viniendo aire de madera.

-Venga, pues ale.

La montaña tiene sus claros donde la vegetación escasea

y pasar desapercibidos, parece cosa imposible.

La preocupación de Hugo y José Carlos

es no ser vistos por las ciervas

que son las que pueden poner en alerta a los machos.

Ahora, si esperamos un poco, vamos a hacer una espera aquí,

porque suele aparecer aquí a la campa, entonces, desde aquí,

que no nos ve ni la cierva, ni nada, el aire lo llevamos bien,

entonces, vamos a hacer una espera, tranquilamente,

porque ese bicho va a subir y le esperamos un poco, ¿vale?

Berridos

La dirección del viento, por ahora, les está siendo favorable.

No dar el aire es tan importante como no ser visto.

Ahí veo a las ciervas,

pero me da un poco miedo aquí, no nos vayan a ver.

Lo que me da un poco de miedo es el tema del aire;

vamos a ver por dónde va el aire y, si eso,

a lo mejor, nos subimos un poco para arriba.

El macho está ahí, entre los brezos.

Entonces, vamos a esperar a que se deje ver en la campa,

y ahí, cuando le veas tiro, te apoyas bien y le tiras.

Escondidos tras la mata de brezo y con el aire de costado,

nuestros dos amigos pasan desapercibidos para estas ciervas,

que llegan hasta lo alto de la cuerda,

llamadas por el macho dominante.

Berridos

Berridos

El intimidatorio berrido del jefe del grupo

hace desistir de sus intenciones a este ciervo oportunista,

que rehúye el enfrentamiento, ante la imposibilidad de éxito.

Durante la época de berrea, gran parte del tiempo

la dedican a mantener alejados al resto de los machos.

Esta tarea supone un gran desgaste,

por lo que muchos venados pierden gran parte de su peso.

Berridos

Berridos

Sin reparar en la presencia de Hugo y José Carlos,

que se encuentran a una distancia considerable,

y una vez alejado el contrincante,

el macho dominante vuelve a trasponer la cuerda

para juntarse con el grupo de hembras.

A pesar de que el ciervo se les está acercando,

saber elegir el momento oportuno para realizar la última aproximación

es tan decisivo como el mismo instante del disparo.

Una precipitación a destiempo puede malograr todo el rececho.

(Susurrando) A ver, lo que vamos a hacer, está aquí debajo,

lo que vamos a hacer es, bueno, ¿tú ves esa piedra?,

te voy a poner la mochila y ya le puedes disparar desde ahí.

Ahí hay como una barranca, entonces, lo vas a tener ahí, ¿vale?

Me adelanto yo un poco, te pongo la mochila,

me echo para atrás y tú apoyas el rifle y..., venga.

(Susurrando) Ahí lo tienes. -Ya lo veo, ya lo veo.

-¿Lo ves? -Lo tengo, sí.

-Pues dispara cuando quieras ya, ¡eh!

-Espera un poco que se mejore, que está un poco "cruza'o".

Sí, ya lo he visto, ha pegado un salto, eh.

-¿Lo sigues? -Enhorabuena, eh.

(Ríen) Venga, gracias. -Por fin.

-Bueno, vamos a llamar a los perros.

-Saca la emisora, llama para que traigan los perros.

-A ver, ¿me recibís? (Emisora: A ver, sí, dime).

-A ver, estamos en el Cabeza de los Maguillos,

a ver si podéis traer los perros,

que es que se nos ha ido el bicho herido.

Traer los teckel y vamos a pistearlo un poco.

(Emisora: Venga, de acuerdo, en 15 minutos estamos allá).

-Vale, recibido, hasta luego.

¡Habéis "tarda'o", eh!

-Ya estamos aquí. -Ole.

-Pues nada, ahora vamos ahí, que se nos ha ido por ahí.

Entonces, vamos a coger los perros, a ver si...

-Vale. -Yo creo que echar a la carrera.

-Sí, sí, muy bien. -Vamos para allá entonces.

Marcos e Iker se unen al grupo y traen los dos teckel de José Ángel

Si por algo se caracterizan estos perros de sangre

es por su gran capacidad olfativa,

ideal para rastrear y localizar las piezas abatidas.

Yo creo que aquí tiene que haber algún rastro.

-A ver si... damos con ello.

-Sí, aquí, aquí, aquí.

-Mira, donde está el buitre...

Hemos tirado de aquí y aquí es donde ha pegado la patada.

Y ha corrido para aquí.

Entonces tengo que empezar aquí, pasar los perros...

-Aguántame ahí.

-Bueno, ¿empezamos ya, o qué?... al pisteo.

-Sí ahí, busca, busca.

Busca, busca, busca. -Ya se anima, ya.

Aquí parece que hay una... -¿Tenemos sangre?

-Mira a ver si...

-Hay una pezuña en esa piedra, ¿no?

-Aquí hay otra, por aquí abajo. -Sí, ¿no?, gracias Iñaki.

-Se ha tirado ahí, me parece, eh. -Sí.

-Dejar a la perra que pase. -Sí.

Aquí hay sangre, ¿no? -Ahí había gota.

-Aquí si que había sangre. Por donde ha pasado el perro, había.

Lo que, en principio, se suponía un pisteo corto,

se está alargando en demasía.

El cansancio y el calor hacen mella,

no en vano, son ya más de cuatro horas

siguiendo rastros que se pierden, a menudo,

y obligan a desandar el camino, una y otra vez.

La llegada de la noche empieza a preocupar

a los avezados rastreadores pero, por fin, con las fuerzas al límite,

logran su objetivo.

-¡Anda guapo, anda con él!

¡Anda con él todo! ¡Anda con él, hombre!

¡Ya lo tenemos, ya es nuestro!

-¡Ahí estamos! -Muchas gracias.

-Artista.

-Eres un fiera, muy bien. -¡Ahí, ahí!

-Lo hemos conseguido, después de un montón, pero...

ahí estamos. -Nos ha "costa'o".

-¡Coño, que si nos ha "costa'o"! -Ya está, aquí, está.

Casi de noche, pero bueno... -Hemos hecho lo que debemos.

-Por lo menos no se ha quedado muerto por ahí,

que el animal, para que sufra... -Siempre nos acordaremos.

-¡Nueve horitas! -Sí, nueve horitas de pisteo.

-Casi nada, ¿eh? -¡Hostias, que sudada!

-Habrá que cenar bien. -Un buen día.

-Ahí... estos perros también, ¡campeones!

-¡Buen trabajo! -Muy bien, ¿eh?

-Nos ha "costa'o", pero... -Nada, ahora aprovecharemos...

-Buena cena nos meteremos.

-Nos daremos un buen homenaje. -¡Ahí, ahí!

Berrido

Berrido

Es tu instinto.

Es tu refugio.

Es tu futuro.

Es tu gente.

Es tu vida.

Es tu desafío.

"Jara y Sedal", la revista de los cazadores.

  • Tras la pista en la Sierra de Cameros

Jara y sedal - Tras la pista en la Sierra de Cameros

16 dic 2016

Espectacular berrea en Brieva de Cameros, imágenes de dos machos peleando por conseguir la supremacía del grupo de hembras. José Carlos, abate un macho de ciervo y realiza un pisteo de nueve horas por estas agrestes montañas. Con la noche encima el grupo logra dar con la pieza.

Histórico de emisiones:
25/11/2011

ver más sobre "Jara y sedal - Tras la pista en la Sierra de Cameros" ver menos sobre "Jara y sedal - Tras la pista en la Sierra de Cameros"
Programas completos (180)

Los últimos 182 programas de Jara y sedal

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios