Jara y sedal La 2

Jara y sedal

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Jara y sedal
Viernes a las 18.00 horas en La  

Dirigido por: Álvaro Benavent

'Jara y sedal' es un espacio dirigido por Álvaro Benavent, que muestra todas las modalidades de caza y pesca que se desarrollan en España, y que informa al espectador de todos los campeonatos, nacionales e internacionales, que se realizan de estos deportes. El programa arrancó hace 23 años con la idea de convertirse en el primer programa dedicado a grabar la riqueza cultural que la caza y la pesca representan en nuestro país.

El programa quiere ser también el espejo en el que se vean reflejados los miles de aficionados que cada temporada recorren los campos, los ríos y los mares de nuestra geografía. Su otro protagonista es la fauna del que probablemente sea el territorio cinegético y de pesca más completo de Europa.

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Para todos los públicos Jara y sedal - El corzo de Valdesotos - ver ahora
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Subtitulado por Accesibilidad TVE

La provincia de Guadalajara

es famosa por la densidad y calidad de sus corzos.

Sus extensos cultivos con frescos pastos

y rodeados de un tupido monte protector

acogen a una de las más afamadas cabañas corceras de España.

En el mes de abril los corzos están cambiando el pelo gris del invierno

al rojizo del verano

y están empezando a tomar posiciones en su área de influencia.

El corzo es un animal muy territorial

que defiende su cuartel ante cualquier intruso.

Una vez asentados en una zona,

suelen permanecer en ella toda la temporada.

Por estas fechas los corzos tienen ya formada totalmente la cuerna.

Aunque todavía queda algún macho joven sin descorrear,

como estos dos machetes que simulan una pelea de adultos

en los límites de un campo de alfalfa.

En el coto de Valdesotos,

un pequeño pueblo de la comarca de la Sierra de Ayllón

es donde Pedro Ros y Ramón Narváez

tienen su cuadrilla de entusiastas corceros.

Los dos son veteranos cazadores

que disfrutan de esta afición desde niños.

A lo largo de su vida han practicado diferentes modalidades de caza.

Pero tanto uno como otro,

reconocen sentirse tremendamente enganchados

a la caza de este esquivo ungulado.

Aunque para ellos lo primero y más importante es la amistad

que se ha forjado en la cuadrilla

y poder compartir los lances con los amigos de toda la vida.

Pedro, este es un buen sitio. Vamos a ponernos en esas piedras,

dominas la siembra, la hora es la correcta. Hay que ponerse allí.

-Vale, vale.

El corzo se suele dejar ver en las siembras, entre dos luces,

o bien de madrugada cuando abandona sus encames para pastar

o bien en el crepúsculo antes de volver al refugio del monte.

Esto obliga a apostarse antes de que amanezca, si el puesto es de mañana,

y a terminar cobrando casi de noche si la espera es de tarde.

Una mira luminosa y unos buenos prismáticos no pueden faltar

en el zurrón de un cazador de corzos.

El sitio es ideal.

Además está muy oculto, siéntate.

Y la hora, empieza ahora la hora buena.

Vamos a ver. No voy a necesitar ni trípode.

-La gente está equivocada. Cazar el corzo es esto.

Localizarlo, seguirlo y luego es cuando te da gusto tirarlo y matarlo.

-Es que lo bonito es ver un corzo al principio y seguirlo, seguirlo,

hasta que lo cazas.

-En fin, vamos a ver.

-La hora es buena.

Desde hace unos años la presencia de la mosca

ha mermado sensiblemente la población corcera en España,

creando gran incertidumbre y preocupación entre los cazadores.

Mira, mira, ahí están. ¿Los ves?

-Sí, los veo.

Es buena señal eh. -Sí, pero el nuestro no está ahí.

-Pero es buena señal, sí.

-A ver si acaba saliendo. -Vamos a ver.

-Por cierto, ¿habrá llegado la mosca por aquí?

-Es curioso porque esa mosca ni come ni hace nada,

nada más que vuela en el hocico, vuela sin posarse.

Y le inyecta un spray de larvas,

un montón de larvas alrededor del hocico.

Y cuando la larva está en la humedad del hocico,

empieza a penetrarle hasta que llega a las fosas nasales

y a la faringe y a la traquea.

-En fin, yo creo que al final la naturaleza, como siempre, equilibra.

-Sí, sí, sí. Tienes toda la razón.

Échale los prismáticos a aquel rincón,

que está al borde de aquella siembra.

-Míralo, míralo, ha aparecido ahí en el borde de la siembra. ¿Lo ves?

-Ya lo veo, ya lo veo, sí. -Oye, qué bonito es.

-Ha venido por detrás y no lo hemos visto.

-Está comiendo, está tranquilo. Espérate cuando se encuadre.

No lo tires todavía. -No, no.

Cuando se cuadre.

-Ya, ya lo tengo. Tranquilo. Ya lo tengo.

-Seco Pedro, seco. En el sitio. Buen tiro, buen tiro.

Oye ya era hora, ya era hora. Muy bien macho.

-Hemos acabado. -Ya era hora, ya era hora.

Con el buen recuerdo de la temporada pasada,

Pedro y Ramón regresan a Valdesotos en busca de un corzo

que se deja ver en la orilla del río Jarama.

Vamos a coger todas las cosas, que no se nos olvide nada,

porque después lo echaremos de menos.

-¿Qué rifle te has traído? por cierto.

-El 7 mm. que lo tengo hace 40 años, lo tengo.

Me va muy bien.

Yo se que para el corzo va mejor un calibre más pequeño como el 247,

pero como tenía este para montería y para todo, pues...

pues con este cazo.

Tiene un tiro muy tenso y me da unas alegrías tremendas.

Bueno, vamos a poner el rifle en condiciones.

Le pongo las 4 balas, pero en la recámara va vacía eh.

Ramón, acuérdate a la hora de tirar,

que siempre con las precipitaciones nos ponemos nerviosos

y no sabemos que no tenemos en la recámara.

-Esta silla te cojo.

-La silla, ¡ah! y los precintos. El precinto y el permiso.

-Vale. -Bueno, pues está todo.

-¿Cierro? -Sí, por mí sí.

-Ya está todo, venga nos vamos. -Venga vámonos.

Fíjate qué cantidad de agua trae.

Eso es que han soltado el pantano, seguro.

Yo no se si las truchas aguantan las crecidas estas o se van,

se van para abajo todas.

Mucha agua pero está precioso.

Venga vamos a seguir.

Ahora nos queda este repechito nada más.

-Sí, hay que empezar a separarse del río.

-Sí, subimos y nos separamos. -Tómatelo con calma.

-Sí, despacito.

Vamos a la caída del río y ahí en mitad de la ladera

de otros años yo conozco un montículo pequeñito,

donde nos podemos poner cerca del río

y a los dos lados pueden salir.

Al río siempre es donde están las laderas más jugosas y eso.

Ellos bajan al río quieran o no.

-¿Qué tal subes? -Bien.

-¿Vas cansado o no? -No, no.

-Para la trucha sigue por ahí Pedro.

-Mira, ¿qué es esto? ¿qué es esto?

Bueno, bueno, bueno, bueno. ¿Qué es esto?

¿Sabes lo que es? Un corzo con peluca.

-Es un corzo con peluca, pero jamás en la vida he visto yo esto eh.

-Pues esto creo que son genéticos algunos.

-Va a ser genética sí, porque hay un desastre hormonal dentro de eso

que le falta la testosterona y no tira el correal.

-Oye pues fenómeno. -Ya hemos hecho el día.

¡Qué cosa más bonita! Vamos, interesante el hallazgo.

Esto no lo tiene nadie. Esto es para un museo.

-Pues empezamos bien, ya hemos cazado.

-Palabra de honor, que eso es una cosa importante.

-Cierra, que no se caiga.

-Listo.

Voy a pasar por la trocha esa. Y tiraría por la derecha,

por la trocha de la derecha.

-Esto es una trocha bien hecha de los cochinos eh.

Pedro y Ramón son conscientes

de que todavía les queda un largo camino por recorrer

y muchas sorpresas por descubrir.

Mira la trocha, yo creo que la que va por la derecha.

Desde que empezaron con su afición

saben que la caza comienza

en el mismo momento en que se calzan las botas

y que cazar es mucho más que la obtención de un trofeo.

Mira Pedro, mira. -Mira, mira.

-Esto es una escodadura de un corzo.

Y además un corzo, que por la incisión que tiene,

tiene que tener un perlado bueno.

Si no, no le hace esa mella al pino. -Además es sobre todo muy reciente.

Esto si no ha sido esta mañana... seguro que esta noche o esta mañana.

-Puede ser.

-Oye, igual es el corzo que estamos buscando.

-Pues a ver si es verdad. -Hemos tenido una suerte estupenda.

-Bueno, por lo menos en la escodadura ya la hemos tenido.

-Bueno, pues venga vamos. -Venga vamos.

-Vamos a ponernos.

Estar horas en el monte y empaparse de naturaleza

es lo que a todo buen cazador le hace coger los achiperres

y salir de caza, por muchos impedimentos que se encuentren.

Lo que la naturaleza ofrece a cada paso

bien merece el esfuerzo que hay que realizar

para llegar a las mejores posturas a la hora idónea.

-Mira ahí hay uno. Al ras de la siembra.

¿Lo ves? Mira en la dirección de mis prismáticos.

-Sí, sí, sí, está al ras de la siembra.

-Vamos a taparnos que no nos vea, que estamos demasiado a la vista.

En partes pobladas como esta hay que extremar la precaución.

Permanecer al descubierto demasiado tiempo

tiene el riesgo de provocar la huída de este esquivo y astuto cérvido.

Mira, mira Pedro, son buitres.

-Seguro que hay un bicho muerto ahí.

-Hay 12, cuento yo.

-Un alimoche veo yo. -Estos son tremendos eh.

En una montería dejas el guarro 10 minutos y te lo limpian.

-Lo liquidan totalmente.

-¿Te acuerdas cuando salimos que salen los coches?

-Y ya empiezan los buitres a rondar por todos los sitios.

Un alimoche he visto eh. Entre ellos.

-Vamos a continuar. -Vámonos.

Dentro del parque natural Sierra Norte de Guadalajara

encontramos Valdesotos.

Paseando por sus calles

descubrimos sus añejas casas en pizarra

que no han perdido ni un ápice de su encanto.

Madera, tejas y adobe completan los tradicionales materiales

que podemos ver en sus envejecidas construcciones.

Como en tantos otros pueblos de Castilla

hoy son muy pocos los habitantes que viven en esta villa alcarreña.

Sus puertas y cerrojos recuerdan tiempos mejores

cuando el día a día del campo

llenaba de vida estas empinadas calles.

Además de la gestión de los cotos de caza,

el turismo de naturaleza es lo que más visitantes atrae

a estas tierras.

A las afueras de Valdesoto

se encuentra un pequeño salto de agua conocido como El Chorro.

Dos pequeños arroyos vierten sus aguas sobre la negra pizarra

creando una espectacular poza de agua cristalina.

La belleza del entorno y el susurro del agua al caer

invitan al visitante a un relajante alto en el camino

o a un refrescante baño en los cálidos días del verano.

No muy lejos de allí encontramos la Ciudad Encantada

de la vecina localidad de Tamajón.

Cuevas, arcos y monolitos se muestran al visitante

como si de una majestuosa exposición de escultura natural se tratara.

Se puede redondear la jornada disfrutando de algún pueblo

con la típica arquitectura negra de la zona.

Las edificaciones de estos pueblos están realizadas con pizarra negra,

lo que da nombre al modelo constructivo

desarrollado tradicionalmente en esta comarca.

Su buen estado de conservación y su peculiaridad

hacen de estos municipios una parada imprescindible

para todo aquel que visite la comarca.

Por último una visita al cercano embalse de El Vado

y su espectacular presa

puede servir para poner punto y final a este pequeño recorrido

por la parte noroeste de la provincia de Guadalajara.

A tan pocas horas de la puesta del sol,

elegir un buen apostadero que domine una pradera,

es una de las decisiones más acertadas que se pueden tomar.

El corzo posee una gran capacidad auditiva,

que sumada a sus desarrollados sentidos de vista y olfato,

hacen muy difícil aproximarse a él

si no se cuenta con un buen camuflaje y el viento a favor.

El aire viene bien, viene para acá. Vamos a bajar aquí a asomarnos allí.

Silencio absoluto. -Sí.

Despacito.

Sale por este lado. Hay que estar atentos a este lado.

-Pero puede estar ahí abajo.

-Espérate, te puede entrar de este otro lado también.

Vamos. -Vamos para abajo.

Pedro y Ramón han decidido apostarse en el borde de una atalaya

que domina una pradera muy cadenciosa

en la ribera del río Jarama.

Bájalo más Pedro, bájalo más que está un poco alto.

Ponte cómodo, que ya no hay que moverse.

Acuérdate de meter la bala en la recámara, acuérdate.

-Vale. -Monta el rifle.

Esos son 150 m., 160 m. -Sí, por ahí.

Bueno, vamos a ver si tenemos suerte y puede venir.

-Vale, yo me quedo aquí mirando esta pradera.

-Mira, mira esta pradera de la izquierda que a mí me viene mal.

Para muchos este sería el momento en que se empieza a cazar realmente

pero estos veteranos cazadores

son conscientes de que finalizar el lance

es sólo una parte más de una jornada de caza.

Unas veces se consigue y otras no.

El aire viene bien y la hora es la adecuada.

-Bueno sí, está bien. Temprano todavía.

-Mira por ahí viene. Lo primero que viene es una hembra.

-Y detrás viene uno pequeño, es un vareto.

-Sí, es un vareto,

lo que no sé, es de qué se habrán espantado

pero vienen, vienen derechos.

-Sí, sí, algo los ha movido.

-Es un vareto pequeño. -Es un vareto pequeño, sí.

-Van a aparecer ahí arriba, en la chaparra de ahí arriba.

-Sí, sí, suben por ahí.

-Estás tranquilo, ¿no?

-Te tiene que venir. Pegado al río.

Pedro mira, mira ahí abajo. Por la derecha.

-Ya lo veo, viene para acá.

-Vamos a dejarlo ahí. Vamos a dejarlo para que venga.

No se ve muy bien cómo es.

Mira, ya se le ve bien, ya lo veo. ¿Qué te parece?

Desde esta altura, desde luego, y con esta luz, sobre todo,

yo no me atrevo bien.

-Es que dice Jaime, el guarda, que hay dos, uno grande y uno chico.

-Igual nos equivocamos y nos llevamos un disgusto luego.

Yo no, yo no me atrevo a tirar.

Porque es que tengo la duda, desde aquí yo no lo veo bien.

-Yo creo que vamos a respetarlo. No hay que tirar a todo lo que se ve.

-Yo así, yo no le tiro. No, porque no estoy seguro.

-Y luego es un corzo joven...

Y tiene hechuras, para el año que viene es un corzo bueno, bueno.

-Vamos a disfrutar de ver cómo hace, mira cómo come.

Mira cómo come. ¡Qué bonito!

Mira, mira cómo está escodando ahí con el espino.

-Está marcando territorio.

-Mira qué bonito.

La verdad es que es un macho que va a ir muy para arriba,

promete mucho eh.

-Yo creo que sí.

Este tiene que ser el pequeño de los dos que decía el guarda.

-Pues es posible, es posible.

-Bueno, a mí ya me ha compensado la tarde el verlo.

Mira, mira, ya se va a tapar.

-Bueno, esto ya por hoy se ha acabado.

Hay que ver la buena tarde que hemos pasado.

-Buenísima.

Aunque no hemos tirado, esto es tan cazar como tirar.

-Es que la caza del corzo es una cosa apasionante, de verdad.

Bonita donde las haya.

-Bueno, pues hoy no ha podido ser. -¡Qué le vamos a hacer!

Para otro día.

-La verdad que está complicado el corzo.

Pero bueno, hay que esperar.

Hay que esperar porque tienen que acabar saliendo.

-Cualquier día, esto es así. El corzo es así.

La gente se cree que es una cosa muy fácil, llegar y tirar.

No es así.

Y esto que nos ha pasado, pues al año que viene será otro año.

-No, a mí no me preocupa. Otra vez será.

Es tu instinto.

Es tu refugio.

Es tu futuro.

Es tu gente.

Es tu vida.

Es tu desafío.

Jara y Sedal, la revista de los cazadores.

Jara y sedal - El corzo de Valdesotos

19 ene 2018

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