Sábados a las 21.30 h.
Hace un año España vivió una de las noches más inolvidables de los últimos tiempos. El 11 de julio, La Roja ganaba el mundial de fútbol de Sudáfrica. Un gol de Iniesta en los útlimos minutos de la prórroga convirtió en realidad lo que, hasta entonces, para muchos era sólo un sueño. La selección española de fútbol sólo había alcanzado el cuarto puesto en un mundial. Tras el pitido final de aquel partido agónico ante Holanda, la alegría tardó poco en salir a las calles de todas las ciudades españolas. Pero lo más importante no fue la euforia desatada, sino el sentimiento de victoria colectiva. Habíamos desterrado la idea ancestral de fracaso y, por unos días, "todos fuimos campeones".