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No recomendado para menores de 7 años Informe Semanal - 27/07/19 - ver ahora
Transcripción completa

Ha empezado ya el tiempo de descuento

para unas nuevas elecciones generales

el 10 de noviembre.

El reloj se ha puesto en marcha

con el fracaso de la investidura de Pedro Sánchez.

Y solo se parará si antes del 23 de septiembre

un candidato propuesto por el rey

consigue apoyos suficientes para ser jefe del Gobierno.

Sánchez puede ser otra vez el candidato,

pero el PSOE no muestra de momento sus cartas.

Las negociaciones para la investidura fallida

han dejado un reguero de reproches

y una evidente desconfianza entre los socialistas y Unidas Podemos.

Su acuerdo era indispensable

para que saliera adelante la investidura de Sánchez

una vez que los grupos de la derecha

habían descartado facilitarla con su abstención.

Buenas Noches.

Bienvenidos a Informe Semanal.

Hoy abordaremos también otra situación política complicada,

la del Reino Unido,

con su nuevo y polémico primer ministro,

Boris Johnson.

De su figura y sus desafíos hablaremos

dentro de unos minutos.

Empezamos con los datos y el análisis sobre la investidura

fallida de Pedro Sánchez.

Las miradas, los gestos,

lo decían todo en los escaños de la izquierda.

Esa votación era el resultado de un fracaso.

Por segunda vez en tres años,

el desacuerdo entre Unidas Podemos y el PSOE

impedía que Pedro Sánchez fuera investido presidente del Gobierno.

De nada le sirvió ser el ganador de las elecciones,

ni los intentos de última hora para hacer un gobierno de coalición,

ni el baile apresurado de ministerios.

Si el programa no es problema, ¿cual es el problema?,

lo dijo el Sr. Iglesias: los ministerios.

Lo único que pedimos son competencias, no sillones.

Sigue, señor Iglesias, sin querer entender

que hace falta un gobierno, un gobierno coherente y cohesionado,

no dos gobiernos en un gobierno.

Es muy difícil negociar en 48 horas

lo que no se ha querido negociar en 80 días.

Todo ha sido una encarnizada lucha de poder.

¿Cuál es el problema?

Que la banda no se ha puesto de acuerdo

en cómo repartirse el botín.

Se van a arrepentir de lo de hoy,

cuanto tiempo,

nos emplazan a septiembre y pregunto: ¿habrá septiembre?

Me niego a pensar que no podemos crear las condiciones necesarias

para hacer un gobierno antes de septiembre,

es más, incluso en agosto, si es posible.

Mientras los políticos se mostraban incapaces de llegar a un acuerdo,

en la calle la decepción crecía.

Tras la fallida investidura, Sánchez regresaba a la Moncloa

Tras la fallida investidura, Sánchez regresaba a la Moncloa

para seguir como presidente en funciones.

Volvemos a la casilla de salida, pero ahora el tiempo corre.

Si en dos meses no hay acuerdo, habrá nuevas elecciones.

Cada vez que poníamos una propuesta de aproximación,

un elemento de encuentro entre ambas formaciones,

se volvía al punto de partida.

Mi experiencia me dice

que la otra formación no quería realmente ese acuerdo.

O la idea que tenía de su participación

dentro de ese gobierno de coalición

discrepaba profundamente

de la que tenía el partido socialista.

Para nosotros, un gobierno de coalición

en ningún caso podía ser dos gobiernos en uno.

En ningún caso podía ocurrir que hubiera dos gobiernos paralelos

que discurrieran con independencia uno de otro.

Recitan en los medios de comunicación

una especie de lista de la compra

como si nos hubieran ofrecido un montón de cosas.

Fue todo muy caótico.

Es verdad que, en algún momento, nos ofrecieron algunas de esas cosas

pero, nunca todas juntas.

Siempre, la propuesta global era una propuesta

en la que el PSOE tenía

no menos del 90 % del gobierno de España

y en la cual Unidas Podemos no tenía competencias

para subir el salario mínimo,

no tenía competencias para bajar la factura de la luz...

Que no iba a ser fácil, se intuía,

con otras elecciones en medio en 80 días, no hubo avances.

El PSOE se aferró a un gobierno monocolor,

Pablo Iglesias a ser vicepresidente.

Fue su renuncia la que abrió el camino

para negociar una coalición

pero, estrategia o no, ya solo quedaban cinco días.

El gran error ha sido negociar muy a última hora,

que el partido socialista se haya movido muy tarde,

y que Unidas Podemos tampoco haya aceptado discutir,

primero las cuestiones programáticas

y dejar para el final las cuestiones ministeriales.

Estaríamos en otra tesitura, si hubiésemos empezado también así.

Sí había la sensación

de que los dos partidos estaban deseosos de ponerse de acuerdo.

Lo que no estaban de acuerdo era en qué medida,

cuáles eran las cartas que cada uno tenía.

Pablo Iglesias apostó por un casi, casi,

un repóquer de ases y Pedro Sánchez le dijo espérate,

porque igual las cartas que tienes no son tan ganadoras.

Creo que, más bien, ha estado ahí el juego;

creo que los dos eran conscientes.

Y además, ha sido una negociación

que han llevado muy directamente los dos.

También lo hemos sabido después.

El lunes 22, Pedro Sánchez llegaba al Congreso con su programa,

12 pactos de estado, 25 leyes y tres reformas

pero, sin los acuerdos necesarios para superar su minoría.

Sujeto a una idea, su gobierno es el único posible.

La disyuntiva es bien sencilla, señorías;

la disyuntiva es,

si queremos legislatura o queremos bloqueo.

Pero, lejos de servir para acercar posiciones,

el debate entre Sánchez e Iglesias

se convertía en una especie de negociación pública,

llena de reproches.

Respeten a nuestros votantes

y no nos propongan ser un mero decorado

porque no lo podemos aceptar.

Entre un gobierno de coalición como el que ustedes están planteando

y que ustedes voten con la ultraderecha

en contra de un gobierno socialista, por segunda vez en tres años,

creo que hay muchas opciones

que se pueden abrir durante estos días.

Querríamos alguna competencia de Hacienda.

Dijeron: ni hablar, ninguna competencia de Hacienda.

Bueno, para desarrollar el programa que pactemos con ustedes

querríamos alguna competencia de Trabajo.

Ni hablar, ni una competencia de Trabajo.

Querríamos alguna competencia de Transición Ecológica.

Dijeron: ni hablar.

Cuando les dijimos:

para desarrollar el programa que pactemos con ustedes,

queremos alguna competencia de Ciencia.

Sr. Sánchez ¿qué nos han ofrecido ustedes?, dígaselo a la Cámara.

Esta clarísimo que Sánchez no esperaba esa última intervención,

ahí desde el escaño, ese último minuto y medio

en el que prácticamente desvela

todo lo que les hemos pedido y ustedes nos han negado:

no lo esperaba Pedro Sánchez.

Yo creo que, en ese momento, Pedro Sánchez lo que dice es:

Mira, prefiero ni contestarte.

Más que un debate de investidura,

parecían, incluso, debates electorales,

como si no estuvieran decidiendo ya el gobierno,

si no como si estuvieran hablando de nuevo a sus electorados

y pensando siempre en la posibilidad

de que tuvieran que volver a ir a las urnas.

En todos ellos, en todos,

lo que se les ha visto es como justificaciones para decir:

si acudimos a las urnas, el culpable no soy yo.

En esa culpa, si finalmente fracasara la legislatura,

Sánchez quiso implicar también al Partido Popular y a Ciudadanos,

a los que pidió reiteradamente su abstención.

No está a la altura para ser investido presidente del Gobierno

en esta sesión porque, precisamente,

ha dicho lo mismo que en los últimos meses,

no ha aprendido nada, sigue contemporaneizando

con aquellos que quieren romper España,

sigue haciéndonos culpables

de que denunciemos esa ruptura nacional

y sobre todo, se sigue colocando

en el lado equivocado de la Historia.

Le hemos pillado, tiene usted un plan,

tiene una banda.

No, a mi la banda no me hace gracia, me da miedo.

Veo a Otegi, a Rufián, a Puigdemont, Torra y digo:

Prepárense ustedes, la que van a liar estos señores.

Utilizan Cataluña y a los catalanes

para disfrazar su enorme deslealtad a España,

votando en contra de la única forma de gobierno posible.

El electorado es desmemoriado, pero no es amnésico

y recuerda porque todo ha pasado hace muy poco

y ve las contradicciones.

Un candidato que estaba solicitando la abstención

o pidiendo el cambio de la Constitución

cuando él mismo es el que estaba instalado en el "no es no"

y todo eso, claro, al electorado la verdad es

que le sorprende esos cambios de posición tan rápidos.

Santiago Abascal se estrenaba en la tribuna del Congreso

como líder de Vox,

aunque Pedro Sánchez evitó contestarle directamente.

Las voceras del feminismo supremacista

no hablan en nombre de todas las mujeres.

No, hablan en nombre de su propia ideología

que es una ideología totalitaria y por cierto, también suicida.

¿Escucha?, es la ultraderecha Sr. Rivera, Sr. Casado.

¿Escuchan lo que ha dicho su socio?

El martes, cualquier acuerdo entre PSOE y Podemos

parecía imposible,

a pesar de que las otras fuerzas necesarias para la investidura,

Esquerra, PNV, Compromís, Bildu

habían anunciado que no se opondrían.

Hay que sumar y para sumar hay que ceder.

Hagan el favor de sentarse en torno a una mesa.

A media mañana, todo cambiaba,

Carmen Calvo aceptaba

la vicepresidencia de Asuntos Sociales

para Irene Montero,

Podemos se abstenía en la primera votación

y la negociación se retomaba.

De nada sirvió.

Las 48 horas siguientes acabaron en rumores

y filtraciones de documentos

que barajaban cargos, sin posibilidad de acuerdo.

Al final, el PSOE ofreció una vicepresidencia social

y tres ministerios: Sanidad, Vivienda e Igualdad,

pero, Podemos seguía pidiendo el de Trabajo

y los socialistas dieron por rotas las negociaciones.

Si nosotros no hubiéramos querido negociar, lo teníamos muy fácil.

Pablo Iglesias no da ese paso y ya está,

hubiera sido el final de las negociaciones.

Creo que hemos demostrado nuestra voluntad negociadora.

No fue posible que aceptaran nuestra propuesta,

y además la tacharon de propuesta decorativa.

Nosotros no podemos entender que la política sanitaria,

la política de juventud, la política de la infancia,

la política de vivienda, la política de igualdad,

sean políticas decorativas, porque son el núcleo,

el corazón de la política social de un programa de izquierdas,

y por tanto, no entendimos esa manera

que tuvieron ellos de rechazar una propuesta

que, francamente, hubiera sido muy buena en este país.

Rufían, Garzón, Compromís y el PNV intentaron mediar,

pero ni eso, ni la última propuesta de Iglesias en el pleno sirvieron.

Estoy haciendo la recomendación

que me ha hecho alguien de su partido:

renunciamos al ministerio de Trabajo

si ustedes nos ceden las políticas de Empleo.

Saben que las políticas activas de empleo, Sr. Iglesias,

están transferidas a las Comunidades Autónomas.

¿Quiere usted dirigir el ministerio de Trabajo

sin saber cuáles son sus competencias?

Ha sido una contrapropuesta precipitada.

No era el foro, ni el momento, ni el lugar,

pero nos da una pista interesante,

y es que Pablo Iglesias es capaz de aceptar el documento

que presentó el partido socialista con mínimas modificaciones.

Modificaciones que no afectan a la sustancia,

por lo tanto, lo que nos está diciendo,

lo que vimos, a pesar del debate agrio que vivimos,

es que en realidad existe un margen de acuerdo.

Votación, algún si, algún no, Iglesias abstención,

Echenique abstención.

A pesar de las mentiras que se han dicho

a lo largo de estos días, nosotros,

si Pedro Sánchez deja de poner excusas y deja de poner problemas,

estamos dispuestos a retomar las negociaciones, hoy mismo,

para que haya un gobierno en este país,

porque la gente lo sigue pasando mal.

No tengo duda de que cada una de las formaciones políticas

somos coherentes y consecuentes con lo que votamos.

Esto no es un juego.

Esto no es un "veremos qué pasa en un primer tiempo,

hay un segundo tiempo".

El PSOE descarta ya un gobierno de coalición.

Esa vía, han dicho, está cerrada,

pero explorará otras opciones.

Eso no significa que renuncia, ni que tire la toalla,

al contrario, creo que los cuatro partidos mayoritarios,

PSOE, PP, Ciudadanos y Unidas Podemos

debemos reflexionar sobre lo ocurrido

y buscar una fórmula para desbloquearlo.

Desde fuera, la investidura fallida se observa

entre la sorpresa y la incredulidad.

En Portugal, gobierna el partido socialista en minoría,

con apoyo de fuerzas de izquierdas.

Es el llamado "gobierno a la portuguesa"

que inspiró el primer movimiento de Sánchez.

Mientras, en Alemania, gobierna la gran coalición

entre conservadores y socialdemócratas.

Yo creo que en Portugal hay una sorpresa muy grande.

Pero, yo me acuerdo perfectamente de en 2016,

cuando llegó a la sala de prensa Pablo Iglesias, de corbata,

y ofreciéndose para vicepresidente,

y yo he dicho, este partido no es como el Bloque de Izquierda.

Es que el Bloque de Izquierda nunca ha querido ir para el poder,

siempre ha querido ser oposición.

Y la oposición tiene mucha fuerza si tiene un gobierno minoritario.

Muchos alemanes se preguntan

por qué es tan difícil encontrar un acuerdo

entre dos partidos de la izquierda.

Porque no hablamos sobre Vox y Podemos.

Hablamos sobre PSOE y Podemos, partidos muy 'cercas'.

Y Alemania tiene una tradición muy grande,

una historia de coaliciones, y por eso

para Alemania es una pregunta tan grande:

¿por qué es tan difícil encontrar una solución aquí?

El Brexit, la sentencia del Proces

y ahora un gobierno por desbloquear,

anuncian un otoño caliente.

El rey no convocará a los partidos, por ahora; les dará tiempo.

En el PP, algunos empiezan a hablar de una abstención

que Casado y Rivera siguen rechazando.

Izquierda Unida y los anticapitalistas le piden a Podemos

que facilite la investidura, aún sin entrar en el gobierno.

Nadie quiere hablar de nuevas elecciones,

pero, todo es tan complicado que cuesta no mirar el calendario.

Boris Johnson ha visto realizado esta semana uno de sus sueños:

ser primer ministro del Reino Unido.

Y ha nombrado ya un Gobierno a su medida,

con varios ministros euroescépticos que ocupan

los puestos clave.

Johnson no oculta su deseo de lograr más concesiones de la Unión Europea,

pero insiste en que el 31 de octubre habrá divorcio,

con acuerdo o sin el.

Bruselas le ha recibido con frialdad

y con el mensaje de que no hay renegociación posible

sobre el Brexit.

El Reino Unido tiene un nuevo primer ministro,

surgido de la crisis que sume al partido conservador

tras el referéndum de hace tres años sobre el divorcio

de la Unión Europea.

Alexander Boris de Pfeiffel Johnson, ex periodista, parlamentario,

alcalde de Londres, y ministro de Exteriores,

es el nuevo líder tory, y primer ministro.

Ya sé que algún gracioso ha apuntado que llevar a cabo,

unir, y derrotar, no es el acrónimo perfecto

para una campaña electoral, ya que se deletrea como fiasco,

pero se han olvidado de la E final de energía,

y tenemos las iniciales de tío

y eso es lo que les digo a todos los incrédulos,

tío, vamos a energizar el país.

Johnson es un hombre de récords.

El último, perder una moción cinco días antes

de ser elegido primer ministro.

El 18 de julio, la Cámara de los Comunes aprobaba

una moción laborista

para impedir la disolución del Parlamento antes del Brexit.

La propuesta laborista pasaba con los votos de una parte

de diputados del partido tory de Johnson.

Los sí a la derecha, 315, los nos a la izquierda, 274.

Ha ganado el sí, ha ganado el sí.

Todas las opciones están sobre la mesa a

ntes de que transcurran los cien días de la prórroga

para la salida del Reino Unido de la Unión Europea,

incluida la que se conoce como "nuclear": que laboristas

y una parte de conservadores anti-Johnson se pongan de acuerdo

y le hagan una moción de censura antes del 31 de octubre,

para impedir a Johnson que convoque elecciones anticipadas

antes de esa fecha.

Nunca ha habido una crisis Constitucional

como la que afrontamos ahora en el Reino Unido,

yo diría que, desde la década de 1640.

Nos tenemos que remontar al siglo XVII.

Desde entonces habíamos tenido esencialmente instituciones

que funcionaban en este país,

y ahora no las tenemos.

Es lo mejor que nos podía haber pasado.

Este país necesita que se hagan cosas

y espero que sea quien las haga.

No te puedes creer ni una palabra de lo que dice este hombre.

No sé por qué ahora va a ser diferente.

No, creo que será un desastre.

Soy miembro del Partido Tory y he votado por Boris

porque creo que representa nuestra mejor oportunidad

para salir de la Unión Europea tan pronto como sea posible.

Boris Johnson es bisnieto de una personalidad otomana,

Alí Kemal Bey, por línea paterna,

de un presidente de la Comisión Europea

de los derechos humanos,

por la materna, es hijo de un funcionario

del Banco Mundial en Nueva York,

donde nació antes de pasar su infancia en Bruselas,

donde luego trabajaría como corresponsal.

Lo del Brexit parece ser un asunto de familia.

Lo que hemos escuchado hoy supone un paso importante.

He venido a apoyarle

y estoy muy contento sobre el frente del Brexit.

Obviamente vamos a liquidar el Brexit,

pero como Primer Ministro,

vamos, el boj no es sólo para la Navidad,

y él no está solo para el Brexit.

Miremos hacia adelante.

El presidente norteamericano quiere poner también el acelerador

para el Brexit,

ofreciendo al Reino Unido un tratado comercial preferente.

Verdaderamente es un gran hombre,

quien ahora va a ser primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson.

Buen hombre.

Resolutivo e inteligente.

Es el Trump británico.

Le llaman así, y a la gente le gusta.

Ivanka Trump felicitaba a Johnson vía Twitter.

Kingston Unido, en vez de Reino Unido.

Desde Bruselas ya se ha rechazado la posibilidad de renegociar

el acuerdo de salida de la Unión Europea.

La presidenta de la Comisión tendía la mano a Johnson

ante un no muy convencido.

Antes de nada,

felicitaciones a Boris Johnson como primer ministro.

Espero tener con él una buena relación de trabajo.

Tenemos que afrontar muchos temas difíciles.

Tiempos de desafíos.

Menos de una semana antes de su elección

por los votos internos del partido Tory,

Boris Johnson provocaba otra crisis con la Unión Europea

a cuenta de un arenque ahumado.

Según él, en la isla de Man,

los pescadores se veían obligados

a despilfarrar envases de plástico al vacío debido a las reglas

de Europa.

Pero ni la isla de Man pertenece al Reino Unido,

es una dependencia con autogobierno de la Corona,

ni a la Unión Europea.

Que no regula nada referido al pescado ahumado,

si no fresco.

El Financial Times jugaba con la palabra fish,

y tachaba a Johnson de "fishy", torticero.

He leído en mi Financial Times esta mañana,

que nunca ha habido un nuevo líder que haya tenido que encarar

tantas circunstancias tan abrumadoras.

Bueno, os miro esta mañana y pregunto ¿os parezco abrumado?

Y vosotros no me parecéis abrumados.

Ni remotamente.

Bueno, ha sido elegido por menos de cien mil personas

de su propio partido,

con un programa que parece ser fuera impuestos para los ricos,

y un Brexit duro de la Unión Europea.

Creo que debería reflexionar con más cuidado

sobre a dónde estamos yendo.

Entre la colección de circunstancias abrumadoras

a las que se refería el periódico de la City financiera de Londres,

el secuestro del petrolero británico Stena Impero,

en aguas del Estrecho de Hormuz,

por parte de la Guardia Revolucionaria iraní.

En Gibraltar antes se había apresado el Grace I, procedente de Irán.

Un día antes de la elección de Johnson,

el contrincante tory de Johnson pedía la creación

de una fuerza militar europea.

La nueva fuerza se centrará en la libertad de navegación,

considerando que una quinta parte del petróleo mundial,

una cuarta parte del gas

y medio billón en intercambios comerciales

pasan anualmente por el Estrecho de Hormuz.

No formará parte de la política de máxima presión de Estados Unidos

sobre Irán

porque seguimos comprometidos a preservar

el Acuerdo Nuclear con Irán.

Ahora la pregunta del nuevo primer ministro,

aparentemente tan identificado con su colega norteamericano,

va a seguir alineado con Europa en cuestiones de política Exterior

como la relacionada con Irán.

¿Se está desintegrando el partido Tory a causa de Europa?

Es interesante porque en los últimos treinta años,

más o menos desde los tiempos del Tratado de Maastricht

a principios de los años 90,

los tories siempre han estado divididos sobre Europa,

pero habían conseguido mantener su unidad.

Creo que lo que ahora vemos con el Brexit es

que el partido Tory está cayendo finalmente

sobre la espada de Damocles de Europa

y, verdaderamente, no pueden culpar a nadie

sino a sí mismos.

Misha Glenny,

creador de la serie de moda de la BBC, Mcmafia,

antes también fue periodista.

Experto en política europea,

se estrenó con "La caída de Yugoslavia",

y teme un Reino desunido como consecuencia del Brexit.

Nos quedamos sin imperio después de la II Guerra Mundial,

pero todavía creemos que lo tenemos,

y cometemos crasos errores como la guerra de Suez de 1956,

y casos similares,

aunque paulatinamente nos hemos ido haciendo a la idea

de que ya no tenemos el poder del pasado.

Esa es una de las razones principales

por las que nos sumamos al Mercado Común Europeo

en los años 70.

Pero para los ingleses nunca ha sido suficiente.

Para los escoceses y los irlandeses ha sido muy valioso

formar parte de la Unión Europea,

y es absolutamente crítico

el Acuerdo del Viernes Santo de 1997,

que transformó radicalmente Irlanda del Norte.

De una zona de conflicto extremadamente traumático,

a otra de paz y desarrollo económico.

Ese acuerdo depende de manera crítica de los dos lados,

ambos parte de la Unión Europea.

Por eso ahora que el nacionalismo inglés

nos empuja a salir de la Unión Europea,

eso significa que estás haciendo reemerger el conflicto

en Irlanda del Norte,

y nuestra nostalgia imperial nos está llevando a un lugar,

muy, muy oscuro.

Boris Johson repite hasta la saciedad su mantra.

Cumpliremos con las repetidas promesas que hemos hecho a la gente

en el Parlamento,

y nos iremos de la Unión Europea el 31 de Octubre,

sin sin peros que valgan.

En su gabinete,

los defensores a ultranza del divorcio de Bruselas.

Empezando por el cerebro de la campaña

del referéndum de 2016,

ahora su primer consejero, Dominique Cummings.

A Cummings lo echaron de Downing Street,

a Boris Johnson del partido Conservador.

Ahora prometen rematar su proyecto con un grito de guerra: Brexit

o Muerte.

Si nos vamos de la Unión Europea, y más sin un acuerdo,

será el principio de la crisis,

no el final de la crisis.

Y así es como el alumno aventajado de Eton y Oxford,

que habla latín y griego,

admira a Pericles y Aristóteles

se convertía en el primer ministro número 14

que besaba la mano de la reina Isabel II

desde que esta ocupase el trono en 1953.

66 años después del primero, Winston Churchill.

Hasta aquí el programa de hoy

Recuerden que pueden ver de nuevo los reportajes de Informe Semanal

en la web de RTVE..

Gracias por acompañarnos.

Hasta la próxima semana.

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Informe Semanal - 27/07/19

27 jul 2019

Investidura fallida
Ha empezado ya a correr el tiempo de descuento para unas nuevas elecciones generales el 10 de noviembre. La cuenta atrás se ha iniciado con el fracaso de la investidura de Pedro Sánchez. Y sólo se parará si antes del 23 de septiembre un candidato propuesto por el Rey consigue apoyos suficientes para ser jefe del Gobierno. Informe Semanal habla del fracaso de las negociaciones entre los socialistas y Unidas Podemos y analiza las explicaciones de algunos de sus protagonistas.

El primer ministro número 14 
De la compleja situación política del Reino Unido en la que se produce la llegada al 10 de Downing Street de Boris Johnson Informe Semanal habla con el escritor y experto en política europea Misha Glenny.

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