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Para todos los públicos Imprescindibles - José Luis Gómez - ver ahora
Transcripción completa

Hay muchas plantas que sobreviven;

en un primer momento parecen negras y muertas pero no lo están,

muchas plantas rebrotan, hay muchas plantas que germinan.

El fuego en sí no es un desastre,

es una parte del sistema como lo es la lluvia o como lo es la sequía.

Nunca antes habíamos tenido tantos medios de extinción

y nunca antes habíamos tenido incendios forestales tan grandes

y tan intensos.

Si el monte no lo gestiona el hombre, ineludiblemente lo gestiona el fuego.

No hay otra posibilidad.

Aquí había medios de Madrid, de Aragón, de Cataluña,

de Baleares, Murcia, de Galicia creo que llegaron a enviar algún avión

había medios de toda España,

y los de la propia comunidad autónoma

es que teníamos 50.000 hectáreas a la vez.

Toda la Unidad Militar de Emergencias salvo de los de Canarias,

estaban aquí.

Al final es un crecimiento exponencial

que ahora son tres urbanizaciones, tres viviendas, tres granjas,

lo que queramos y después van a ser 6, luego serán 9,

y al final te hace colapsar como operativo.

El verano de 2012 en Valencia fue un escenario de pesadilla.

Dos Grandes Incendios Forestales, uno en Cortes de Pallás

y otro en Andilla, simultáneos, salvajes

y fuera de capacidad de extinción, colapsaron el sistema.

El incendio evoluciona por el fondo de este barranco,

sube en esa dirección hacia allá en esta dirección de aquí.

Llegan unidades de extinción pero no pueden hacer nada

porque la intensidad del fuego es enorme.

El barranco hace una cosa que nosotros llamamos efecto chimenea,

es decir, se disminuye la sección

y aumenta la velocidad del viento en su interior,

con lo cual el fuego propaga con mucha intensidad.

En este punto era totalmente imparable,

con llamas de treinta o cuarenta metros de altura,

con llamas de mucha longitud con una carga calórica brutal.

y un escenario bastante complicado para la extinción.

El principal factor de este incendio era

la alta disponibilidad de combustibles,

por esas olas de calor en las que estábamos inmersos

y por la baja pluviometría que habíamos recibido durante el 2012.

El fuego tenía todas las cartas a su favor para correr sin freno

a través de inmensas masas arboladas hasta la zona de los Serranos,

en el interior de Valencia Javalambre, en Teruel,

e incluso, con condiciones de viento apropiadas, la serranía de Cuenca.

Los equipos de extinción más que atacar el corazón del incendio

corrían detrás de las llamas.

La BRIF que hay parada que se venga para acá, a ver si podemos parar esto

De acuerdo, entonces la parte que tienes más activa es el frente

que se está descolgando desde los aerogeneradores hacia Andilla

¿afirmativo?

Negativo, el frente más activo lo tengo en Andilla,

llegándome a la población de Andilla.

En un incendio de esa virulencia, los medios aéreos pierden eficacia.

El agua no llega a empapar el suelo.

Y cuando el agua ya no sirve, el mejor aliado es el fuego.

Pues lo que planteamos es hacer quemas

para intentar cerrarlo en una pista que pasa justo detrás de esa montaña.

Utilizar el fuego de forma controlada para quitar el combustible

de tal forma que cuando llegue el frente principal con mucha virulencia

se para porque no tiene nada que quemar.

Dirigir la extinción de un gran incendio obliga a decidir

qué se salva y qué se sacrifica.

Los bomberos forestales estaban frenando el paso del fuego

al Parque Natural de Sierra Calderona

el pulmón verde de Valencia

cuando un cambio de viento les volvió a dejar fuera de juego.

El incendio coge muchísima virulencia

y a través de un pinar maduro como el que vemos allí al fondo,

recorre todas las sierras que tenemos por detrás

y llega hasta Teresa en unas tres horas,

abriendo otra cabeza de incendio que es brutal.

22 kilómetros en tres horas.

El fuego avanzó por las copas de los árboles

lanzando pavesas a cientos de metros.

Iba mucho más deprisa

de lo que podían avanzar los equipos de extinción.

En España, hay incendios que no se pueden apagar.

La tregua llegó tres días después

cuando cambiaron las condiciones meteorológicas

El balance final, 50.000 hectáreas quemadas

en los dos peores incendios de este siglo en la Comunidad Valenciana.

El sistema de extinción está luchando contra un cambio socioeconómico

y contra un cambio de clima,

y esto provoca los grandes incendios actuales.

Y el sistema se creó en los años 50, 60

para apagar incendios de una intensidad y velocidad factibles,

y esto se ha multiplicado por diez.

En estos momentos estamos, no siempre,

pero tenemos incendios que corren casi veinte veces más deprisa

que lo que el sistema de extinción puede.

El Parque Natural de Sierra Calderona

se libró de los devastadores incendios de 2012,

aunque el fuego ha pasado otras muchas veces por allí.

Está sometido a una intensa presión humana

debido a las actividades de ocio

y a las numerosas urbanizaciones que hay en su interior.

En esas circunstancias el riesgo de incendio aumenta.

En un clima de veranos cálidos y secos,

la vegetación es muy inflamable.

La Sierra Calderona es un típico ejemplo de monte mediterráneo,

de baja altitud, extremadamente adaptado a que haya incendios

y seguro que han ocurrido incendios en los últimos millones de años

sin ningún problema

tenemos muchos ejemplos de plantas muy bien adaptadas a los incendios

igual que hay regímenes de lluvia

y las plantas están adaptadas a diferentes regímenes de lluvia,

hay regímenes de incendios

y plantas adaptadas a diferentes regímenes de incendios.

Juli Pausas es un experto en ecología del fuego

la ciencia que estudia el papel de los incendios en el ecosistema.

Saber cómo afectan a la vegetación,

influirá en las decisiones que tomen los equipos de extinción.

Pueden apagarlos o dejarlo propagar,

porque los incendios, en sí mismos, no son buenos ni malos.

El pino carrasco, estos pinos mediterráneos hacen piñas

y estas piñas no se abren cada año,

sino que se quedan cerradas y retienen los piñones.

Entonces tenemos piñas de hace un par de años, hace 4, 5 años, 7 años,

incluso piñas que están esperando aquí cerradas durante diez años.

para que cuando haya un incendio la piña se abre,

los piñones se dispersan y pueden regenerarse.

De manera que este árbol, que tendrá unos 25 años,

ya está preparado para regenerar después de un incendio.

Si el fuego le hubiera alcanzado antes de llegar a su madurez,

entonces sí su muerte habría supuesto una pérdida de diversidad.

Por eso es importante diferenciar

que, no es el fuego el que sea malo, a los cinco años es malo,

pero a los treinta ya no es malo para la planta.

Es el régimen de incendios, la frecuencia de incendios.

Juli Pausas nos conduce a una zona de Sierra Calderona

por la que pasó el gran incendio de 1994,

para comprobar qué ha pasado después de 20 años.

Después del incendio gran parte de los árboles murieron,

pero gracias a la serotinia de los pinos regeneraron muy bien.

Y ahora vemos que la cobertura de los pinos es del cien por cien.

De manera que la regeneración después del incendio ha aumentado

incluso el número de pinos que había antes del fuego.

La ecología del fuego habla de

regímenes de incendios ecológicamente sostenibles.

Son aquellos que permiten a las plantas vivir.

Incendios parecidos, en frecuencia e intensidad

a los que han sucedido en los últimos miles de años.

La estrategia del alcornoque consiste en resistir al fuego

gracias a su gruesa corteza de corcho.

Este corcho es muy aislante del calor

y por tanto el tronco sobrevive entero después del incendio

al contrario por ejemplo que las encinas, que si se queman,

tienen que rebrotar desde abajo

y tardan mucho en volver a ser un árbol.

El alcornoque siempre es un árbol.

A nivel de suelo, encontramos otro superviviente.

La aliaga acumula sus semillas pero en la tierra

porque el calor del fuego, cuando pase,

estimulará su germinación

Estas plantas retienen la biomasa seca

para asegurarse de que cuando se queman

el incendio es más intenso

de forma que es más fácil

que se estimulen las semillas que tienen abajo,

que es su propia descendencia.

esta planta es un éxito evolutivo

para vivir en zonas con incendios recurrentes.

La diversidad de plantas que tenemos es el resultado no sólo del clima,

sino del régimen de incendios que han tenido

a lo largo de su historia evolutiva.

EL fuego, siempre ha estado aquí.

Expertos y colaboradores de la Fundación de Ecología del Fuego

y Gestión de Incendios Pau Costa,

nos ayudan a romper mitos

y a entender por qué el fuego, uno de los motores de la civilización

ha dejado de ser nuestro aliado para convertirse en una amenaza.

Por qué los incendios forestales del siglo XXI son los más peligrosos

y complejos de la historia.

Yo sé que en la mayoría de las mentes de los ciudadanos de a pie está

la idea de que la superficie forestal en España se está reduciendo

y que casi no nos queda monte,

pero la realidad es brutalmente distinta.

Son decenas de miles de hectáreas las que se suman

a la superficie forestal cada año.

Cuando se abandona un cultivo agrícola rápidamente,

en términos ecológicos, en un año, dos años,

se ha reconvertido en terreno forestal.

Un abandono del pastoreo rápidamente se invade también de herbazal,

de matorral, y por tanto, de terreno forestal.

Hay una famosa escena que pongo muchas veces de ejemplo radical

aquella famosa película de Will Smith de Soy Leyenda,

en la que el protagonista está en la sexta avenida de Nueva York

cazando leones y antílopes,

está selvático eso no es fantasía, es cierto,

cuando el hombre abandona el uso intenso de un terreno,

el monte lo recupera

y es lo que está pasando en toda la Península Ibérica,

y es que el hombre está abandonando el uso intenso

de grandísimas superficies.

Paco, uno; Víctor, dos; Lorenzo, tres;

la Josefa, cuatro; la Águeda, cinco; Manuel seis; yo siete y Felipe, ocho

y la Agapita, nueve, nueve vecinos.

Son los últimos vecinos que quedan en Cañadas de Haches de Abajo,

una pequeña aldea de la sierra de Albacete.

Después de ellos, nadie ha vuelto a hacer carbón en el monte,

a cultivar los campos o a resinar los pinos.

Los montes, tu sabes Martín, que ya no podemos entrar,

hay muchos sitios en los que no podemos entrar, esta todo cerrado.

Entonces la madera valía mucho, vendíamos los pinos, valía mucho,

pero ahora dicen que no vale nada

y no vienen a comprarlo y está todo abandonado.

Cogíamos la resina de los maridos, las mujeres

íbamos cuatro o cinco y nos lo pasábamos bien,

había arrieros con burros, iban por las cargas y ale.

Luego llegaba el verano, todos a segar

siempre poníamos piedras alrededor para que no saliera el fuego,

con mucha precaución, cocíamos nuestro puchero,

hacíamos nuestro almuerzo, llevábamos nuestra sartén y todo,

y no había fuegos.

Es que ahora va gente a hacer un fuego

y no sabe lo que está haciendo

y antiguamente, como todo el mundo encendía

sabía cada uno más o menos cómo y dónde podía hacerlo,

y no había fuego nunca.

Ganado tenían todos, el que menos tenía cincuenta ovejas como mínimo,

había quien tenía 200 o 300

en Cañadas de Abajo habría 2000 o 3000 ovejas en total

¿verdad que sí?

Lo que va a pasar es que si se pega fuego,

si se pega fuego, vamos a arder todos, o yo qué sé

mucha leña seca, si se pegara ahí fuego, daba miedo,

nos teníamos que ir de aquí.

Todavía más peligroso que tener un monte abandonado,

es vivir en un pueblo semiabandonado y envejecido dentro de ese monte.

España camina hacia este escenario a pasos de gigante.

Tenemos tanta superficie forestal como hace mil años,

y menos población, en muchas zonas del país que en Laponia.

La mayoría del monte de aquí de la provincia de Albacete, intransitable;

el monte se junta el de un lado con el del otro,

la gente no lo limpia,

porque como no vale nada la madera, no hay aprovechamiento,

pues lo dejan abandonado, entonces el monte está fatal.

Yo recuerdo ahí por los años 90, 91, 92, que ya estábamos él y yo,

teníamos muchos incendios, pero eran pequeñicos.

Ahora es totalmente al contrario.

Ahora tenemos pocos, pero son grandes y muy virulentos.

Queman mucho terreno en poco tiempo

por el abandono que tenemos aquí en toda la sierra.

Ahora mismo los pueblos se están despoblando

antes la gente salía al monte a coger leña, a coger la concha de los pinos,

sacaba el romero, el tomillo, el esparto, el esparto se cogía,

y ahora no se coge ya nada.

Formar parte de una brigada forestal

es una de las pocas opciones de trabajo

en los pueblos proscritos de la montaña.

Ellos son los que mantienen abiertos los caminos y clarean el bosque

para hacerlo más resistente al incendio

que antes o después llegará.

A lo mejor ahora cortar 100 pinos

evita quemar 10.000 si hay un incendio

y eso la gente no lo ve.

Este trabajo

que para una perspectiva urbana puede parecer sucio o negativo,

está haciendo lo mismo que la naturaleza,

que es eliminar los árboles que sobran

y lo que queda es un monte

con una estructura de combustible distinta a la que tenemos,

que es la que vemos al fondo.

El monte ha entrado tanto

que a base de no aprovechar lo que produce ha generado

una acumulación de combustible

que ahora es insostenible para el propio monte.

Martín Alcahud nos lleva por los caminos del abandono rural

en las sierras de Albacete.

Un territorio que se ha vuelto salvaje

una economía de montaña que se desmorona.

Aquí lo que vemos son los restos,

más escondidos ya por la invasión del monte,

de lo que era la vida agrícola forestal de todos estos pueblos.

La última terraza ni se ve,

porque están ahí los pinos de 40 o 50 años,

en lo que antes era cultivo.

Y eso lo que hace es que toda esta vega del arroyo,

que era la zona cultivada,

y eso significaba para el monte una discontinuidad,

era monte, cultivos, monte, pues ahora el monte ha recuperado todo.

Eso en un incendio supone

que nosotros tengamos muchas menos oportunidades

donde intentar parar el incendio.

Podemos decir no hacemos nada, no gestionamos, lo dejamos así,

pero lo que estamos apostando es que antes o después,

dentro de dos, diez, veinte años, esto se queme.

Todo empezó más o menos,

en la década de los años 50 del siglo pasado

cuando el tránsito de una sociedad agraria a otra industrial

despobló el campo y cambió la forma de vivir de los españoles.

El butano sustituyó a la leña, el tractor a la fuerza animal,

la ganadería intensiva al pastoreo

y el invernadero a la agricultura de subsistencia

y el fuego se enteró.

Y los incendios, que siempre quedaban limitados en la vid, el olivo,

el almendro, el pasto,

tiene capacidad de propagar libremente, tienen continuidad

y se hacen grandes porque no hay límites.

Es la primera generación de incendios

Pasan años y se carga más, hay más carga de combustible.

Los incendios ya no son solo continuos, sino que son rápidos,

entonces invertimos en sistemas de extinción motorizados, el camión,

pero otra vez hemos invertido contra las llamas,

pero en el problema, que es la carga de combustible.

Pasan más años y hay más carga de combustible,

ya no sólo continuidad y velocidad;

ahora tengo continuidad, velocidad e intensidad.

Es la tercera generación de incendios.

Y esa intensidad empieza a generar los primeros incendios convectivos,

hay fuegos secundarios, primeras tormentas de fuego,

y nos vemos sobrepasados,

e insistimos en redoblar los esfuerzos en extinción,

y cada vez que redoblamos esfuerzos en extinción,

el dinero lo sacamos de la gestión forestal.

Nuestros sistemas de extinción están entre los mejores del mundo:

consiguen dejar en simples conatos

más del 95 % de los incendios que se declaran.

Pero cuantos más incendios pequeños apagan,

más preparan el escenario de un gran incendio.

Ese círculo perverso se llama la paradoja de la extinción.

El precio del éxito es

la acumulación de combustible en el monte.

Hasta que un día de condiciones extremas

somos incapaces de apagar ese conato y se nos escapa,

es lo que los americanos llaman incendios escapados,

que nos producen grandes incendios forestales

que son esos que están fuera de capacidad extinción

por la gran acumulación de combustible que ha habido

en los años que hemos sido tan eficientes.

Correr detrás de las llamas, defenderse de los incendios,

invertir 1500 millones de euros anuales en apagar fuegos,

sin resolver el problema que los genera,

no es, dicen los expertos, una política de futuro.

El problema del incendio no es que surja, es que se propague.

La ignición es la causa, la cerilla, el pájaro que cae electrocutado,

la chispa de una radial

esa es la causa primaria de la ignición,

pero el problema no es que se haya encendido, es que se propaga.

Y si tenemos condiciones favorables para la propagación,

el fuego va a comerse todo el combustible que tenga disponible.

Yo veo aquí un incendio, veo la vegetación,

veo todo un potencial de incendio

en el que nosotros no vamos a poder hacer nada.

No vamos a poder hacer absolutamente nada.

Ese matorral que ecológicamente puede ser bonito, lo que queramos,

lo único que hace es aumentar la inflamabilidad del territorio,

ya que el fuego, su motor, está en el combustible de matorral,

por aquí es por donde él se mueve.

En un monte mediterráneo sin gestión forestal y deshidratado,

el fuego salta del suelo a los árboles

y se propaga por las copas sin ningún problema.

En Valencia, las olas de calor empezaron este año

en el mes de enero

Los modelos de cambio climático, no predicen nada bueno.

Para el Mediterráneo, que es donde estamos, nos está diciendo

que las temperaturas van a subir,

las olas de calor van a ser más largas en el tiempo

y más intensas en cuanto a temperaturas.

Y que las lluvias van a bajar,

pero en lugar de llover en primavera,

que es cuando las necesita el proceso vegetativo de las plantas,

lo que van a hacer es desplazarse al otoño y van a ser mucho más intensas.

El Cambio Climático está preparando el combustible

para arder más y mejor durante más meses del año.

Entre todos, hemos construido el escenario perfecto

para el incendio perfecto.

Se llaman incendios convectivos, y ya están aquí.

Tienen capacidad para generar suficiente energía

como para dejar de propagar por radiación

y generar convección por delante suya.

En este momento los incendios empiezan a ir muy deprisa

y con mucha intensidad.

Pero todavía el sistema de extinción tiene capacidad de poner maquinaria,

de poner medios aéreos,

de iniciar una carrera armamentística

contra unos incendios que cada vez son más intensos.

Pero hay un punto de rotura en todo el proceso,

que es cuando el incendio coge consciencia.

Eso es muy difícil de entender para alguien que no lo ha vivido.

Es la sensación de que el incendio sabe dónde va,

y no lo lleva el viento, como creemos,

sino que el incendio busca donde hay la mayor carga de bosque para quemar.

Los grandes incendios del siglo XXI no se combaten con agua.

Se apagan con inteligencia, conocimiento científico y estrategia

Marc Castellnou,

probablemente el analista forestal con más prestigio en Europa,

hace años que incorporó a su trabajo las previsiones del cambio climático

la ecología del fuego y la ingeniería forestal.

La primera vez que se enfrentó a un incendio convectivo fue

en Solsona interior de Cataluña, año 1998.

Eran campos de cereal que habíamos roturado totalmente

para frenar el incendio dos km.

Y al otro lado había el pueblo de Solsona

y a la izquierda, no en la dirección del viento,

a la izquierda,

había otra vez masa forestal.

EL incendio impacta contra los cultivos,

duda, salta a la masa forestal, y sigue diez mil hectáreas más.

En ese momento, te das cuenta que no estás delante de unas llamas,

estás delante de un ente muy distinto,

eso, hace veinte años,

se abrió una ventana y pudimos ver el futuro de nuestra profesión;

pudimos ver qué es lo que estábamos haciendo,

y realmente, apagando llamas estábamos creando monstruos,

que en ese momento los vimos un día, y ahora vemos cada verano.

Apagar todas las llamas, y a cualquier precio,

ha terminado generando incendios

que ponen en peligro la vida de los bomberos forestales más preparados.

Hay veces que ni la tecnología ni la experiencia,

evitan que el fuego les sorprenda y les atrape.

...a la hora de entrar todo el mundo tenía claro lo que tenía que hacer,

una ruta de escape, una zona de seguridad,

pero un cambio de viento rotundo, y además con mucha fuerza,

nos dio la vuelta y nos dejó dentro.

Simplemente veíamos fuego por todos lados

y no sabíamos si íbamos a poder llegar a la zona segura.

Porque además allí el monte está fatal, bueno, igual que éste.

...el tener que saltar de lo verde a lo negro costó un poquito...

bueno, un poquito no, bastante...

Fíjate, es una franja que viene ardiendo...

y hay que saltarla.

yo miraba y decía,

¿y por dónde me paso a la zonas quemada?

Si lo veo todo ardiendo...

y ya fue ver compañeros,

como conejos que salen de la madriguera, lo mismo,

los vi enfilar y dije,

por ahí tiene que ser,

y por ahí nos colamos...

Yo me acordé de mis dos hijos y mi mujer,

fue lo primero de que acordé,

porque hubo un intervalo de cuatro o cinco minutos, no más,

que no sabíamos lo que podía pasar.

Un incendio puede parecer un caos difícil de predecir.

Pero la realidad es muy distinta.

Las unidades de análisis forestal estudian el comportamiento del fuego

en función de variables como la humedad de los combustibles

y las condiciones meteorológicas.

Con esos datos, los equipos de extinción saben cuándo

y dónde el incendio les va a dar una oportunidad para vencerle.

Vamos a hablar de un incendio real, el que ocurrió en Artana, Castellón,

en julio de este verano,

en el que sabemos el punto de inicio del incendio

y que tiene esta configuración topográfica...

tenemos una previsión meteorológicas en este caso de viento del este

y vemos que en este caso la propagación más probable

es la que viene marcada por la línea azul.

ya de inicio eran mil hectáreas.

Es decir, estamos hablando de un incendio

que sabemos que era muy difícil de combatir.

Con esta previsión, vemos que hay una zona crítica

a la que el incendio no debe de llegar

porque si llega a esa zona crítica digamos que tiene el paso abierto

para propagar por todo este parque natural.

tenemos también monitorizada la humedad de los vegetales,

eso nos da una idea que cómo están de disponibles para el fuego,

porque en esta zona hacía ya mucho tiempo que no llovía.

En este caso ,se decidió que la mejor estrategia

era atacar el fuego con más fuego.

Esto puede sorprender a la gente;

la gente piensa que el fuego solo se apaga con agua,

esto no es así.

Esta maniobra funcionó muy bien

y se evitó que llegara a la zona crítica.

Hay que empezar paso a paso a aceptar que nuestros montes

han ardido, arden y arderán,

que nosotros podemos decidir no si van a arder o no,

sólo la intensidad con que lo van a hacer

y con lo cual los efectos que el fuego va a tener

y con lo cual que paisaje tendremos mañana.

Tenemos la capacidad de crear un paisaje más resiliente

y no susceptible a los grandes incendios de convección

o podemos seguir invirtiendo en crear un paisaje que no arde hoy

pero que tiene todos los números para arder mañana.

La Fundación Pau Costa de ecología del fuego

ha ido al colegio Sant Miquel, de LLiria,

un municipio forestal de la provincia de Valencia.

Explican a los chavales que el monte mediterráneo en el que viven

es el resultado de miles de años de intervención humana

y que dejarlo ahora a su suerte no es, precisamente, una buena decisión.

Los alumnos han fabricado dos bosques de papel:

uno abandonado

y otro en el que hay gestión forestal.

Y aquí estamos,

intentando focalizar un poco la atención de toda la sociedad,

que giren un poco la vista

y miren que el problema que hemos identificado con el fuego,

el fuego sólo es el resultado

de otro problema que tenemos todo el año en nuestros bosques,

en nuestro medio rural y en nuestros paisajes.

Tenemos mucha capacidad de arder

y poca gestión de esta capacidad de arder.

¿Alguien levantando la mano me puede decir

qué diferencias ven entre un bosque y otro bosque?

...que ahí hay más árboles y más probabilidad de quemarse antes...

y en este hay menos árboles, menos arbustos y hierba también,

pero menos...es la diferencia.

Cuando os hablábamos de una habitación ordenada y desordenada

¿ cuál sería la habitación desordenada?

está claro...

éste es el bosque desordenado o no gestionado

y este es el gestionado.

¿ cuál se quemará más? ..éste...

¿dónde querrías tener una casa para vivir?...en este.

Esto solo lo puede hacer un profesional, un bombero...

Cómo habéis visto necesitamos hacer gestión forestal,

que significa bajar la densidad de los bosques,

sacar árboles del monte, arbustos,

para que los incendios forestales no sean tan grandes como estos...

Éste es el escenario más peligroso del fuego...

la frontera imprecisa en la que el monte y las casas se entremezclan.

Técnicamente se llama interfaz urbano forestal.

Aquí ha nacido la cuarta generación de incendios,

la más peligrosa y devastadora.

Arde el monte, y todo lo que contiene.

Lo importante es antes de que ese frente,

antes de que el fuego llegue,

hayamos previsto que puede llegar

y la forma de prevenirlo es con unas franjas de defensa

alrededor de estas urbanizaciones

y sobre todo con una ordenación del territorio

que evite que estas situaciones se den.

Igual que no se puede poner una casa en el fondo de un torrente

porque sabemos que antes o después el agua se llevara esa casa,

antes o después el fuego aparece en determinados entornos

y por tanto sabemos que en 20-30 cuarenta años

vamos a tener un incendio que va a afectar a esas casas,

a esas residencias.

El pronóstico se cumplió en Jávea el pasado mes de septiembre.

Más de 15 urbanizaciones, ardieron.

El idílico paraje en plena naturaleza

que miles de personas habían elegido para vivir,

seconvirtió en una trampa.

El fuego corrió por dentro de las calles,

se alimentó de los setos inflamables de los jardines,

de los montones de leña, de los plásticos

y de los depósitos de combustible...

subió por las copas de los árboles hasta las ventanas...

y entró en las casas.

Ya no era un incendio forestal, era una emergencia civil.

...hay que hacer un llamamiento

a planes de prevención para cada urbanización

y un llamamiento a cada familia que reside pegada al bosque

para que tenga claro que su seguridad depende de él.

No puede confiar en que los medios de extinción

podrán actuar en una situación de esa gravedad.

Hay legislación y normativa, pero no se cumplen.

Cerca del 90 por ciento de las urbanizaciones

no cuentan con un plan de protección.

Cristina Montiel y Luis Galiana son geógrafos;

estudian los escenarios del fuego.

El peor, la interfaz urbano forestal...

porque allí dentro no hay conciencia del riesgo

ni vinculación con el territorio. La otra cara de la moneda

es un escenario como en el que nos muestran

en el término municipal de Enguera, Valencia.

Aquí estás en el mejor modelo que puedes tener.

Un modelo equilibrado, distrubuido,

y sobre todo en el que las personas son del lugar,

lo entienden, lo conocen, lo valoran y lo viven.

...tienes una población muy dispersa en el término,

hay pedanías, hay alquerías, hay parroquias, hay masías,

hay muchísimos caminos,

estamos en un término con mucha densidad de caminos.

Si sólo estamos pensando en la vegetación

o solo estamos pensando en el relieve,

nos estamos perdiendo lo más importante del paisaje,

lo más importante del territorio,

que son las personas.

A pesar del intenso uso agrario de esta comarca,

donde ni ha habido ni hay éxodo rural,

los incendios se han presentado de forma recurrente...

cada veinte años el paisaje está preparado para arder.

El fuego y el paisaje son dos asuntos

que están dialogando hasta el extremo de llegar a conocerse,

a entenderse, a compenetrarse

y a interactuar de una forma cómplice.

Si una ladera ya ha sido visitada por el fuego tres veces,

y además le ha visitado todas las noches

o le ha visitado una vez al año,

el juego no a ser el mismo.

El paisaje reacciona al fuego y, o se degrada, o se enriquece,

o simplemente, cambia.

Y en cualquier caso, el fuego deja su impronta,

deja su huella, deja su presencia.

Entender cómo el fuego lee el paisaje ayuda a tomar decisiones,

a los equipos de extinción y a los poderes públicos.

Quizá haya que aprovechar

los lugares que ya se han quemado

para defender otros espacios con más valor.

Quizá haya que dejar que esto se siga quemando,

es algo que cuesta entender y aceptar ,

pero es entenderlo y aceptarlo en clave territorial

a lo mejor lo peor que puedo hacer es repoblar esa pendiente,

a lo mejor, lo peor que puedo hacer es eliminar la huella del fuego

Cada incendio tiene su propia biografía.

El de las Sierra de los Donceles, en Hellín, nació en 2012,

pero empezó a gestarse antes de la Guerra Civil.

Elena Gómez, actual gestora del monte,

nos enseña una serie fotográfica

que cuenta la historia de un incendio anunciado.

Antes de la guerra, Hellín era un territorio sin árboles.

La mayor parte de la superficie forestal

se taló para cultivar esparto;

la industria que, entonces, daba trabajo y riqueza.

...ese aprovechamiento se abandona y el monte empieza a colonizar,

pero no tenemos masa,

tenemos matorral con ese espartizal como especie principal

el abandono del esparto se produce

porque ya no es rentable económicamente.

Son fibras sintéticas

que ya no exigen tanto trabajo en el monte,

son más baratas y queda totalmente desplazado.

Durante años nadie hizo nada por ese monte que ya no daba dinero,

hasta que la administración decidió repoblar

lo que antes había deforestado...

Se plantaron árboles y se sembraron incendios,

porque después los poderes públicos no gestionaron el monte,

y por segunda vez, lo abandonaron a su suerte.

entonces aquí tenemos imagen de antes del incendio...

¿qué se nos quema?

Pues lógicamente grandes masas de espartizal

y esas repoblaciones que se habían hecho con densidades muy altas

el esparto te hacía correr el incendio muy rápido

y esas repoblaciones te aportaban intensidades de fuego muy altas.

El esparto es una especie que en su hoja casi todo es fibra..

las hojas más secas, las más antiguas,

se conservan muchos años por esa condición

y tienen un peso muy ligero pero una longitud muy grande.

La columna de convección del incendio tiene mucha energía

y es capaz de desplazar estas hojas ardiendo

muy por delante del frente principal del incendio.

Una vez que cogió cumbre, ayudado por el viento,

que fue el motor principal del incendio,

corrió rápidamente con velocidades de propagación

por encima de lo que llamamos capacidad de extinción.

Treinta y cinco, incluso 45 metros por minuto,

sabiendo cómo anda una persona,

podemos ver como anduvo el incendio,

fuera de capacidad de extinción.

Esta es la imagen del incendio,

grabada por los medios aéreos de Castilla-La Mancha,

cuando llegó a la zona conocida como Hoya del Conejo.

con la velocidad que venía el incendio

la combustión fue rapidísima.

Imaginen el hongo de humo que hubo aquí,

y en definitiva la temperatura que hubo...

se declaró zona de hombre muerto

y se prohibió el paso de todos los medios de extinción.

En siete u ocho horas arrasó

una superficie equivalente a 500 campos de futbol.

Recorriendo aquel escenario,

Juan José Alarcón rompe el mito

de que los incendios se apagan en invierno.

Anualmente, y con los medios que tienen,

sólo podrían hacer trabajos preventivos

sobre unas dos mil hectáreas de monte.

Teniendo idea de las seiscientas mil hectáreas forestales

que hay en la provincia de Albacete,

podemos dar una idea de la cantidad de años que necesitaríamos

para hacer una limpieza de monte,

un tratamiento preventivo

para que fuera menos vulnerable a los incendios.

Tardaríamos más de cien años en poder hacer esto.

Es que ahora no hay presupuesto y además no hay gente...

entonces recurramos al recurso que utilizaban nuestros ancestros:

el fuego.

El fuego es, sin la menor duda, el mejor aliado, y más económico,

contra los incendios forestales.

Las quemas prescritas son una herramienta de gestión del paisaje,

barata y eficaz.

Una vacuna contra los incendios.

En un pinar que nosotros, en la época adecuada,

y a la hora adecuada, y en la forma oportuna,

quemamos controladamente,

ese pinar ya está garantizado que no a a arder en fuegos de suelo

durante una década.

También podemos convertir lo que ahora es un problema

en una oportunidad.

En nuestros montes hay millones de toneladas de biomasa forestal

esperando que algún gobierno

se tome en serio el potencial de esta energía alternativa.

En el pequeño municipio valenciano de Serra, ya han pasado a la acción.

Su proyecto de biomasa es pionero a nivel local.

Casi una necesidad en un término con el 95% de superficie forestal.

Si el monte de Serra se quema, se quema el futuro del pueblo.

Nos quedamos sin pelets, nos quedamos sin turismo,

nos quedamos sin nada.

No estamos diciendo que esto sea la panacea,

ni mucho menos,

pero hay que generar estructuras de defensa

contra incendios forestales

que permitan asegurar el futuro del municipio.

El pelet que fabrican procede de los residuos del monte,

de los jardines y de la actividad agrícola.

Han hecho las cuentas,

y el ahorro medio por no eliminarlo fuera del pueblo

es de 24 mil euros anuales.

Con ese pelet, además, calientan todos los edificios municipales.

Como no estamos usando el sistema de energía tradicional

que aquí era energía eléctrica

estamos ahorrando también unos 16 mil euros anuales

en ahorro energético.

Del no uso de las energías tradicionales

conseguimos una reducción

en la emisión de gases efecto invernadero

que hemos cifrado en cien mil kilos en cuatro años de proyecto,

y lo más importante de todo,

que estos ahorros energéticos,

además de pagar y amortizar parte de la maquinaria,

han permitido generar empleo.

La bioeconomía local funciona

y sirve para fijar población en los núcleos rurales.

Lo que empezó siendo una producción artesanal,

hoy es una planta semiindustrial

que podrá abastecer a todos los habitantes de Serra

que apuesten por la biomasa.

Al fin y al cabo, es lo mismo que hicieron sus abuelos,

y otros muchos habitantes del monte antes que sus abuelos.

Supieron entender, mejor que nosotros, la cultura del fuego.

Todos somos corresponsables

y todos tenemos capacidad de hacer que cuando el fuego vuelva,

cuando venga el siguiente gran incendio, que va a venir,

no cause grandes catástrofes,

no cause pérdidas humanas

y se pueda recuperar el paisaje, el territorio los usos, la vida.

Que se pueda continuar viviendo después.

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Imprescindibles - José Luis Gómez. La máscara y la palabra

28 nov 2016

Presentamos un recorrido por la vida y trayectoria de una figura ligada a la historia del teatro español. El director y actor José Luis Gómez comienza a preparar un ambicioso montaje de ‘La Celestina’, una obra a través de la cual desgrana todos sus recuerdos.

Para descubrir ese misterio, el equipo de ‘Imprescindibles’ ha acompañado a José Luis Gómez durante varios meses en el proceso creativo del montaje de ‘La Celestina’, al mismo tiempo que ha investigado su trayectoria a lo largo de la historia del teatro español de las últimas cinco décadas.

El documental cuenta con los testimonios de personalidades cercanas a José Luis Gómez, como Israel Elejalde, Blanca Portillo, Carmen Machi, Albert Boadella, José Sanchís Sinisterra, Ana Belén, Ernesto Arias, Beatriz Argüello y Emilio Lledó, entre otros, y muestra en vivo un ensayo de José Luis Gómez en el Teatro de La Abadía y en el Teatro de la Comedia, donde se estrenó su obra. Un equipo del programa ha viajado con él durante sus vacaciones y ha finalizado el rodaje en el Festival de Almagro, en un momento personal muy delicado para él en el que demostró su enorme dedicación a su profesión.

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  1. Actor

    Precioso documental: la realizacion y la musica son geniales. Bravo!

    29 nov 2016
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