Dirigido por: Ana María Peláez

Serie de documentales sobre los personajes más destacados de la cultura española del siglo XX cada semana en La 2 y en RTVE.es. Dirigido por Ana María Peláez

5424258 www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
Para todos los públicos Imprescindibles - Delibes, la X de Max - ver ahora
Transcripción completa

(Música suave)

Dice que iba por el Campo Grande.

Cuando paseaba, sí que no le gustaba que le molestaran.

Pero había unos niños de colegio con la profesora.

Y la profesora llamó a los niños, que eran 30 o 40, y les dijo:

"Mirad, que va por ahí Miguel Boyer".

La profesora se confundió, claro. Y se acercaron y le dijeron:

"¿Es Miguel Boyer?". Dice: "Sí".

Dicen: "¿Nos podría firmar?". Dice: "Sí".

Y firmó a las 30: "Miguel Boyer".

Y luego, la profesora creo que se echaba...

Pero es que, generalmente, los depresivos tienen esta retranca.

La gente dice que el tiempo todo lo cura, todo lo sana.

No, eso es mentira.

Lo que pasa es que, con el tiempo,

aprendes a vivir con la desgracia a cuestas, nada más.

Yo creo que es una...

situación esta de la melancolía estancada...

Se acrecentó cuando desapareció mi mujer

y en esas estamos.

Ocho, ocho...

Elisa tiene seis y Miguel tiene otro.

Elisita tiene cinco...

-Pasaron casi cinco años...

18 y 9,

27 descendientes directos.

-Todos somos X de Max.

¿Y la abuela cómo era, en ese sentido, qué papel jugaba?

Bueno, pues ella era muy jovial.

Era lo que ahora se llama emprendedora, quería hacer cosas.

Si no hubiera sido por ella,

tu abuelo habría hecho la mitad.

No se hubiera movido de Valladolid ni hubiera viajado.

Lo que el abuelo ha contado de ella

en libros o cuando ha charlado,

era realmente... real.

Era lo que aliviaba la pesadumbre de vivir

y lo que aliviaba la propia vida.

(JOSÉ SACRISTÁN) "Una mujer

que, con su sola presencia,

aligeraba la pesadumbre de vivir".

Cuando estaba ella,

pensé que sería capaz de escribir una obra importante,

Una obra... importante, sí, genial.

Y, claro, hoy día, he perdido esa ilusión.

Hoy, estoy convencido de que tengo un límite,

un nivel discreto, medio,

y que de ahí no pasaré aunque escriba otras 38 novelas.

Fijaos estos cipreses lo que han crecido.

Tenían mi altura y fíjate qué altura tienen,

que ya se pueden ver desde la cabaña

y desde la casa de arriba yo creo que ya se ven.

-Pero ¿cuál fue la primera casa que...?

-La primera casa fue la pequeña de arriba.

Y esta debe tener casi 50, entre 48 y 50 años.

Se enamoró la abuela de la casa.

Pero casi, prácticamente, ella no la pudo disfrutar.

Yo creo que la casa se compraría en el 71 o 72

y ella murió en el 74.

Lo pone en "Señora de rojo".

Es la casa que figura en "Señora de rojo sobre fondo gris".

(SACRISTÁN) "De esta vieja casa, con dos siglos a cuestas,

se enamoró hace años".

"Observaba apesadumbrada su ruina progresiva,

su desmoronamiento".

"Pero le atraía tanto esta casa que cada vez que dábamos un paseo

se detenía ante ella,

analizaba su original construcción".

"El balconaje de hierro,

los enjutos ventanucos al norte

con minúsculos cuarterones móviles".

"Una tarde, se introdujo por el hueco de una puerta lateral

y quedó prendada de la solidez de su fábrica".

"El envigado, los puntales, las sólidas zapatas,

el entarimado de tabla ancha

con quejidos dolientes cuando se pisaba".

Es la más bonita de todas. -Es muy bonita.

Claro, es que esta fue el año pasado.

No tengo esta

y esta. -¿Y esta tampoco?

Pero si esa es la primera.

Esta seguro que tu madre la tiene.

Nada más morirse el abuelo, en 2010.

Entonces, pensamos en hacer una camiseta,

no sabíamos qué.

Como era un poco un homenaje a nuestros padres

y el abuelo Miguel firmaba Max

en sus cuadros que hacía...

¿Y este año tenemos camiseta? -Sí.

Este año hemos hecho un polo con el logo que nos hizo Forges en 2014.

Es la décima Clásica Max.

Esta va a ser la que vamos a llevar todos esta tarde.

(Música suave)

Hay ensalada de macarrones.

¡Señores!

Décima Clásica Max.

Mañana, tenemos 100 kilómetros.

Brindis, señores.

¡Por el abuelo!

¡Abuelo!

¡La X somos todos!

¡La X somos todos!

¡La X somos todos!

¡La X somos todos!

Una mujer

que, con su sola presencia,

aligeraba la pesadumbre de vivir.

¿Puede decirse de alguien algo más hermoso?

Quizá por eso, en la etapa en la que cuidaba de García Elvira,

él le pintó el famoso retrato

con el vestido rojo,

el collar de perlas y guantes hasta el codo.

Mi gran curiosidad por ver cómo resolvía el fondo del cuadro

no quedó defraudada.

Lo eludió.

Únicamente una gran mancha gris azulada, muy oscura,

en contraste con el rojo del vestido.

Me asaltaron unos celos estúpidos.

Vamos a casa de Delibes. -Vamos.

Yo no era, de chico, muy aficionado a los libros,

es una cosa que debo confesar.

Mis primeros años, yo leí al inevitable Salgari.

¿Qué haces? -Estoy jugando.

Un poco a Julio Verne, que me parecía muy matemático,

y las matemáticas no me agradaban.

Pero de ahí no pasé.

Entonces, cuando me hice novio de Ángeles,

fue la que realmente despertó mi curiosidad,

es una de las muchas cosas que le debo.

"¿Será bonito esto?", se pregunta.

"Lo compramos Miguel y yo por curiosidad".

Ay...

Y luego, pone la fecha: 22-09-44.

Se hicieron novios en 1939, lo que pasa es que ellos aseguraban...

¿Te acuerdas cuando nos lo contaba?

...que no tenían ni una peseta, ni para tomar un café.

Entonces, me extraña que tuvieran para libros.

Debía ser muy barato, pero también es conmovedor.

Se regalaban libros que se ve que son libros muy malos,

pero ellos los encuadernaron y todo en piel y demás.

Y es gracioso, porque, cuando los abres, muchos están dedicados.

Libros se regalaban constantemente. -A tu madre le gustaba mucho leer.

Sí, pero siguieron luego.

Porque este, mira, ya es después de casados.

Y ella debe estar enfadada.

Y hace, además, una rima,

que a mi padre le pondría de los nervios.

Dice: "Como furioso has estado, este Larra te he entregado".

"Pero aún faltan dos días

para el medio año del día en que me casé contigo".

"Ya no te quiere, Ángeles".

Cuando murió tu padre,

encontramos ahí el cuadernito.

Y él guardaba poco, quiero decirte...

Yo creo que él ni se acordaba. -Posiblemente, lo habría destruido.

Tampoco es que hubiéramos destruido un Picasso, pero bueno...

Y, a partir de un cuentecito, que era "La bruja Leopoldina", fue Max.

Bueno, fue una manera...

romántica y juvenil

de firmar mis monos, mis dibujos.

M era Miguel,

A era Ángeles, que entonces era mi novia,

y X era la incógnita del futuro.

Me presenté en la redacción de "El Norte de Castilla", con 20 años,

con unas caricaturas de unas personas conocidas de Valladolid.

Y el gerente me dijo: "Muy bien".

"Muy bien, usted se incorpora".

Y entonces, tuve que hacer un poco de todo,

porque éramos muy poca gente.

Y creo firmemente que la verdadera escuela de periodismo

es un periódico de provincias,

donde lo mismo redactas un día una necrológica que un suceso.

Yo no tuve nunca vocación de periodista.

Pero, si te digo la verdad, tampoco tuve vocación de abogado,

ni tuve nunca vocación de intendente mercantil.

Yo, entonces, no me daba cuenta, pero...

el padre ha sido una persona muy muy trabajadora

y, además, le ha dado tiempo a divertirse,

a ir de caza, a ir al fútbol.

Por las mañanas, daba sus clases en la Escuela de Comercio.

Luego, en ratos libres,

escribía.

Y luego, por la tarde noche, se iba al periódico.

Cuando fue director, volvía a casa

más tarde de las 12 de de la noche.

Sí, la verdad es que siempre decíamos Elisa y yo...

No sabíamos si éramos ricos o pobres,

porque es verdad que no se hablaba de dinero en casa.

Nada, nunca. No teníamos tele.

Todo el mundo: "¿Viste ayer el Justiniano?". Y yo no veía nada.

Íbamos a casa de los vecinos a ver el hombre en la luna,

porque no teníamos televisión.

La primera televisión se la compró

para cuando se rompió la pierna. -Me acuerdo.

Conviví con mi padre 58 años,

desde que yo nací hasta que él se murió.

Soy presidenta de la Fundación Miguel Delibes,

pero yo no he hecho nada, no tengo ningún mérito

para ostentar ese cargo tan ostentoso.

Pero decir que soy hija...

No puedo negarlo.

Todo o casi todo lo que se dice de Miguel Delibes es cierto.

Él era depresivo por naturaleza,

como lo demuestra en la mayor parte de sus obras,

con una visión muy negativa de la vida,

casi determinista, que hemos heredado muchos de los hijos.

En mi cabeza, tenía una idea obsesiva

en torno a la muerte.

Una idea obsesiva y prematura,

puesto que me acompañó desde niño, desde...

la infancia más remota.

Lo cierto es que la muerte, para mí, era una obsesión.

No solo como posible protagonista de esa muerte,

sino como hombre que tendría que soportar

unos desligamientos, unos desasimientos

cuya sola idea me atormentaba.

Un buen día, como tenía ese tiempo,

menos, pues estaba en la redacción de "El Norte de Castilla", dije:

"Realmente, yo puedo hacer una novela".

Porque yo considero "La sombra del ciprés" una novela floja.

que tiene un desarrollo admisible,

solo digo admisible, en su primera parte,

pero totalmente inadmisible en la segunda parte.

Si no hubiera ganado, seguramente, no habría seguido escribiendo,

porque tenía otros trabajos, tampoco era lo...

-¿Y a ti no te contaba...?

Yo se lo pedía de niño, que me contara otra vez...

-Sí, que estaba en el periódico esperando.

-En las linotipias.

Clac, clac, las teclas del... -Sí. Ta, ta, ta.

...del teletipo.

Las teclas del teletipo.

Y era muy gracioso, la verdad.

Y era una historia emocionante, porque tenía... ¿cuántos años, 26?

Pues no me acuerdo, debía... -O 27, pero jovencísimo.

Y, claro, el golpe del Nadal

debió ser muy afortunado, vamos.

(HIJA) A partir de este momento, yo no había nacido todavía,

pero la vida de mis padres, lo sé mucho por las cartas

que mi padre escribe a su editor, Vergés, que se hicieron muy amigos,

es una locura: no para de tener hijos, no para de escribir novelas.

Y luego, yo le veo como un hombre

infinitamente más humano de lo que fue después.

Le sentaban fatal las críticas negativas,

quería vender muchos libros,

quería que sus libros estuvieran en los escaparates de las tiendas,

cosa que al final de su vida...

Le pareció que ya había demostrado que valía

y se acabó.

Yo, cuando escribí "La sombra del ciprés", creía

que había que hablar de una manera petulante

y un poco artificial,

buscando las palabras difíciles y raras y bonitas.

Y luego, me di cuenta de que no,

de que había escogido un mal camino para empezar.

"Al destronador de todos los príncipes,

a Guillermo, mi primer bisnieto,

primer Delibes de nueva generación,

con muchos besos y todas las bendiciones

de su bisabuelo, Miguel Delibes".

Me dice una amiga mía que si tengo muchos libros en mi casa.

Pues sí, tengo bastantes.

A mí me dicen que es impresionante

que sea el bisnieto de Miguel Delibes,

porque era una persona

muy famosa, muy...

como muy de Valladolid, que toda la gente le quería.

Se quedan impresionados.

"Daniel, el Mochuelo, el protagonista de esta historia,

es un niño de ojos redondos y verdes

a quien todo el mundo llama Mochuelo".

"Aunque no tiene ninguna cicatriz...".

De lo que me di cuenta

es de que, para escribir, no necesitaba disfrazarme.

Y entonces, sencillamente, escribí como hablaba o como pensaba,

de una manera fluida y de una manera natural.

Y resulta que la cosa salió mejor.

De manera, que me dije: "Pues ahí tienes el camino".

Fue un libro muy celebrado, no solo en España,

sino que tiene 15 o 16 traducciones.

Y, quizá, a todo el mundo le gusta

porque la infancia de todo el mundo coincide en un punto:

en las travesuras a los 12 años, creo que coincidimos todos.

Yo voy a decir dos.

Me gustan muchas.

Pero "El camino"... Yo creo que "El camino"...

A mí me parece una novela maravillosa.

La he vuelto a leer, a releer, y me ha gustado todavía más.

En mi generación, la leíamos en el colegio.

Sí, si lo la leí en su día, pero...

El otro día, estuvimos viendo los manuscritos de Miguel Delibes

que se custodian en el archivo la fundación

y fue muy impresionante ver el manuscrito de "El camino"

y ese principio inolvidable que todos recordamos

como uno de esos grandes principios de la historia de la literatura:

"Las cosas podrían haber ocurrido de otra manera,

pero ocurrieron así".

La base está en esa necesidad

de opinar de las cosas

con los pies en la tierra.

No opinar

en lo establecido, en lo políticamente correcto,

sino en la realidad cotidiana, que... provoca mucha lucidez.

Yo te estaba oyendo hablar

y recordaba una novela suya:

"El disputado voto del señor Cayo".

De qué forma,

al plantearse un mundo que desaparece...

En medio de unas elecciones

y de unos señores que llegan de la ciudad

a pedir el voto en un pueblecito,

un símbolo del mundo rural,

de pronto, cómo eso deja de ser

una reivindicación limitada

para iluminar muchas cosas

de lo que después se ha ido viendo:

los peligros de la política como sociedad del espectáculo,

como mentira, como discursos aprendidos...

Aquellos viejos

que eran la sal de los pueblos,

que sabían cómo se llamaba cada planta,

que sabían cómo se llamaba cada árbol, cada pájaro,

pues han desaparecido, van muriendo.

No quedan señores Cayos en el campo.

El abuelo, antes, contaba historias

y los nietos le escuchaban boquiabiertos.

Hoy día, ya el abuelo no tiene nada que contar.

Creo que hoy ya, mis libros, en buena parte, en buena medida,

necesitan una consulta al diccionario.

Porque realmente yo he quedado un poco, digamos, anclado

en el idioma rural de la generación vieja.

Yo recuerdo muchísimas palabras que conoció conmigo.

Cuando íbamos a hacer entrevistas en los pueblos,

al piñero, al pastor, etc., etc.,

veía la vida

con ojos de novelista.

Y cuando conocía

a un personaje o veía

un paisaje, pues él a veces veía

una novela y otras veces no la veía.

(HIJO) Íbamos un día

en el coche con nuestros padres delante

y detrás dos señores y yo.

Nuestra madre sacó una libreta.

Y vi que apuntaba palabras que decían en el coche.

Yo tenía siete u ocho años.

Al bajar del coche le dije: "¿Por qué apuntabas todo lo que decía?".

"¡Ay, qué horror, que me veías desde atrás!".

"Lo puede haber visto él".

Horrorizada de que él lo hubiera visto.

Padre le había dicho: "Tú apunta todo lo que te suene raro".

Yo no estoy satisfecho

de ninguna de mis novelas.

Ya, puesto a elegir, solo salvaría

"Las viejas historias de Castilla la Vieja".

Es un relato muy simple,

de 70 páginas, que a mí me gusta.

No es que me parezca una gran cosa.

# Reloj no marques las horas

# porque voy a enloquecer. #

(Tictac)

Hay que llevar toda una vida

acercándose domingo tras domingo al campo castellano

para ver hasta qué punto de abandono

nos han llevado, ¿verdad?

Y entonces te encuentras tipos como el ratero,

que tiene que vivir cazando ratas,

o como la pobre Desi, que tiene que servir

con un analfabetismo total.

Y en cuanto a mi inclinación hacia ellos, pues es simplemente

una cuestión de sensibilidad.

Yo creo que si hay alguien

por quien vale la pena luchar

es sencillamente

por estos seres marginados.

(HOMBRE) Creo que Delibes

era notario de su época. -Exactamente.

Llegarán épocas

en que interesará mucho. -A lo mejor lo que produce vértigo

es precisamente pensar que es notario de su época

y que lo hemos tenido

tan cerca, tan cerca. -Los muchachos que leen ahora

las obras de nuestro padre,

"Las Ratas", por ejemplo, pinta un mundo rural

que no se lo creen. Les parece que es una broma,

que se lo ha inventado,

que no ha existido nunca. -Algunos empiezan a hablar

del realismo mágico. De mágico, nada. Esa magia

la he conocido yo y es una magia pura y dura.

Es la realidad más plana y más básica que hemos conocido.

(HIJO) Absolutamente. -Absolutamente era eso.

(Campanadas)

En un momento en que la mordaza es mucho más cerrada

para la prensa que para la literatura,

en la novela se pueden decir cosas

que no puedes decir en el periódico.

Te pongo el caso concreto de mi novela "Las ratas".

Sale precisamente por la imposibilidad de seguir

con una campaña denunciando el desastre

de la economía castellana y, al no poder seguir con esta campaña,

pues a mí se me ocurrió hacer "Las ratas".

(HIJA) Fue muy combativo

en una época y yo creo que le iba bastante.

La persecución del periódico

que tuvo hasta dejar la dirección.

Y que era como lo justo.

Eran tiempos de Fraga Iribarne y le dijeron

que si él se desmandaba, como el que iba a sufrir las represalias...

Era su segundo. -Era su segundo.

Entonces a él eso le alteraba muchísimo.

El aviso de que le iban a detener lo recuerdo perfectamente.

El vecino del segundo

era juez y nos advirtió... -Me acuerdo.

...de que estuviera preparado, porque le iban

a detener. Entonces a mí se me encogió el corazón, claro.

¿Será a las 3 de la mañana, será a las 2?

Yo sí que recuerdo, fíjate, cuando pasaban cosas,

pues Carrero Blanco, tal, que decía: "Todos

a Serrano", porque había movimiento

y era él el que decía venga... Sobre todo la gente joven,

que pueden venir a por ellos y tal.

Eso lo recuerdo y sí que ha marcado mi infancia como un poco de miedo.

Socialmente era un tío muy comprometido,

pero los partidos políticos le desilusionaban todos.

Y de él desde luego no podríamos decir

de si era esto o era lo otro. Yo no lo podría decir ahora.

No lo sé. -Yo creo que casi todo el mundo

echa de menos que no fuera de los suyos.

Sí. -Y a veces se apropian de él.

Algunas tardes...,

solíamos sentarnos frente a frente.

Y charlábamos.

Yo asentía cuando ella me preguntaba

si habían bajado los ángeles...

engañándola a sabiendas.

Y ella también intentaba engañarme diciéndome que se encontraba...

algo mejor que la víspera.

Yo tuve noticia de la novela

representando las guerras de nuestros antepasados

y nada más leerla le propuse a tu padre Miguel...

Yo quiero hacer esto en teatro, pero se negó terminantemente.

Es sabido también que no solamente a mí,

sino durante muchísimo tiempo Miguel no quiso en absoluto

que nadie tocara eso. -Pilar Miró, que la leyó.

Quiso hacer una película.

Claro, ahora, a mí, lo que yo experimento

a la hora de representar "Señora de rojo"

son cuestiones ambivalentes, porque, por un lado,

es un trabajo de actor y es un personaje.

Pero cuando has tenido

el privilegio de conocer a Miguel Delibes,

es al mismo tiempo un compromiso.

Estas novelas con una base biográfica,

pues tienen una composición

un tanto anárquica y extraña.

Y la primera redacción,

le confieso, o por lo menos en las primeras páginas,

que sentí un dolor intenso.

En fin.

Creía que me iba a imposibilitar el escribir el libro.

He tardado 15 años en hacerlo.

(HIJA) Realmente se le vio muy, muy abatido.

Perdió muchos kilos.

Para él,

su vida había sido siempre el escribir y dejó de escribir.

Tuvo un parón muy grande

y yo creo que, cuando decidió escribir "Señora de rojo",

fue una cosa que le costó mucho tomar la decisión.

(HIJA) Lo que sí que tengo grabado es, cuando se murió mamá,

que fue horroroso

cómo era el ambiente en casa.

Que yo volvía del colegio, con las persianas bajadas toda la casa.

No podíamos ni cantar.

Estaba destrozado y era un ambiente realmente para niños...,

que ya tenía 12...,

era como que no querías volver del colegio.

¡Ay, qué horror! Ahora meternos ahí.

Pero porque estaba hundido.

Yo, lo que no lloré viviendo

todo lo que se cuenta en la novela

lo lloré leyéndolo, porque yo creo...

Para mí es lo mejor de la novela

cómo están descritos los sentimientos,

cómo se vive cada cosa. Eso me impresiona mucho.

Todavía ahora con la obra de teatro,

que acaba de hacer Sacristán,

pues... -Sí, te remueve.

Me remueve mucho, muchísimo. -Claro.

Cuando me aparté de la librería y nos miramos de frente, se lo dije.

Hoy estas cosas tienen arreglo, me contestó.

Y en el peor de los casos...,

yo he sido feliz 48 años.

Hay quien no logra serlo 48 horas en toda una vida.

(HIJO) Era muy cercano,

muy íntimo.

Y muy un poco

como desnudar sentimientos familiares,

no solo suyos, ante los demás.

(SACRISTÁN) Yo la amaba tanto que habría sacrificado

la falange de un dedo por acertar siquiera

una sola vez en la vida que al menos una vez ella al recibirme...

Yo creo que fue una liberación para él

de alguna manera. -Sí.

Es la sensación que da.

(SACRISTÁN) Recuerdo, entre otras muchas, una fiesta

en París, en casa de García Elvira.

Contó historias, conversó y al final tocó las castañuelas.

Que ella decía que no las tocaba, que solo las hacía sonar.

A mí, que era su contrario, me maravillaba ver

cómo dominaba ese arte tan difícil

de abandonar a una persona para dirigirse a otra

sin humillar a la primera.

Yo envidiaba su facultad de acomodación

porque no era infrecuente que acabara la fiesta

con el primero que me asaltó a la entrada.

El primero, de ordinario,

el más cargante de toda la reunión.

(HIJA) Mi padre era muy pesimista;

mi madre, muy optimista.

Mi padre era muy ordenado; mi madre, muy desordenada.

Se complementaban.

Sabía que todo lo que a él le faltaba ella lo tenía.

Pero es que además a ella le divertía,

porque podría decir, una mártir.

No, no, no. A ella la divertía muchísimo

ir a las fiestas y tocar castañuelas.

(SACRISTÁN) Mediado el verano la invité a dar un paseo en bicicleta.

Nunca había necesitado tanto que la animasen,

pero los últimos días de julio se mostró más abatida.

Esa tarde, en la curva del pinsapo,

reconoció que el campo por sí solo

no aliviaba la melancolía,

que era preciso traer

la alegría dentro para disfrutarla.

(HOMBRE) En realidad, la melancolía

de Delibes

es de larga duración porque representa

al ser humano moderno.

El ser humano moderno tiene conciencia de lo efímero,

del tiempo, del desarraigo.

(HOMBRE) Pero fíjate, sin embargo, yo creo que Delibes

tiene una vida plena,

hace cantidad de cosas pequeñas,

pero que le gustan, llenan y hacen feliz.

(HOMBRE) Su padre les enseñó

a mirar la naturaleza, a montar en bicicleta,

a nadar. -Cogí hace poco

mi querida bicicleta.

(HOMBRE) Estaba acordándome cuando citabas al padre

cómo explica cómo le enseñó

a montar en bicicleta en el jardín familiar, un jardín minúsculo,

en el que le dice muy escuetamente:

"Mira para adelante, no mires a las ruedas nunca".

Y le empuja el sillín.

Abuelo... -No, ya está.

Haced lo que queráis.

(CANTAN)

(Conversaciones indistintas)

(Conversaciones indistintas)

¿La bici del abuelo sabéis cuál es?

Fijaos. ¿Cuál creéis que es?

¿Esta? -La que tiene más polvo.

(NIETA) ¿Por qué hacemos mañana la carrera?

(MUJER) ¿No os imagináis por qué?

¿Ninguno sabe por qué? -Será un aniversario o algo.

Porque el abuelo antes vivía en otro pueblo

y venía aquí a ver a su mujer en bici.

No, veraneaba en otro pueblo y venía aquí

a ver a su novia, no a su mujer.

Su novia veraneaba en Sedano.

La echaba de menos y como no tenía dinero

para pagar el autobús, que era muy caro,

dijo: "Pues venga, voy a ir en bici".

El amor hizo que viniera en bici

y entonces, cuando el abuelo se murió,

decidimos hacer un homenaje y cada verano

hacemos la clásica ciclista.

Y este año se cumplen diez años de clásica ciclista.

¿Nosotros vamos a hacer lo mismo?

(MUJER) Yo creo que hay que hacer una carrera de niños.

La he arreglado yo, que se había roto la válvula.

¡Buen día!

(Conversaciones indistintas)

¡Aúpa!

Bueno, señores, precaución.

Las paradas van a ser un poco más breves que otros años,

que somos un montón.

Hay coches de apoyo para cualquier avería

o coche escoba incluso.

Así que, señores, clásica número 10 Miguel Delibes.

Vamos.

(Música dramática, sin audio)

(Para la música)

En Sedano éramos todos,

él y nosotros, todos, absolutamente felices.

¿Cuántos meses pasábamos?

Cuatro, tres de verano

más fines de semana y Semana Santa.

Y se lo pasaba como un enano porque es que cazaba, pescaba,

pescaba cangrejos también, truchas.

Jugaba al tenis, jugaba al "ping pong" muy bien,

hacía paellas. -A las cartas

por la noche. -Le quedaban bastante bien

las paellas de carne. -Recuerdo

que casi siempre cuando venía alguien,

era como el plan... Un poco espectáculo.

(HIJA) Él decía: "He pasado media vida al aire libre".

"Y si algo lamento es no haber pasado también la otra media".

Además,

este amor a la naturaleza le hizo escribir páginas estupendas

de sus novelas, pero incluso la propia naturaleza

fue protagonista única de dos de sus obras.

Una de ellas fue el discurso de entrada en la Academia,

que se llamaba "El sentido del progreso desde mi obra",

donde él ya se presentó como un ecologista

cuando nadie conocíamos esa palabra todavía.

(HOMBRE) En un sitio como la Academia debía llamar la atención

que hiciese un manifiesto ecologista de tal magnitud

en su discurso.

Él no quería hacer un discurso literario.

Él siempre presumió de que no era un intelectual,

de que él era un señor que escribía,

pero que sabía escribir y nada más.

Y, desde el principio, quiso hacer un manifiesto,

algo que transmitiera unas ideas

sobre cómo debía ser el mundo

o no debía ser el mundo.

Algunos me tacharon de reaccionario.

No querían admitir que a lo que renunciaba Daniel el Mochuelo

era a convertirse en cómplice

de un progreso de dorada apariencia,

pero absolutamente irracional,

donde el poder del dinero y la organización,

quintaesencia de este progreso,

termina por convertir en borrego a un hombre sensible.

(Música dramática)

Y ahí fue donde empezaron a decir que era el primer ecologista,

que evidentemente no era verdad.

Pero era el primer hombre célebre, célebre por dedicarse

a otra cosa, en este caso a la literatura,

que hacía ecologismo en España.

Pero a muchos académicos

les pareció un poco que no era lo que había que hacer allí.

Sí, he podido aportar algunas palabras

que están lejos de las bibliotecas y las academias,

como nombres de pájaros,

nombres de animales, nombres de artilugios de pesca,

alguna expresión rural.

(HIJO) Creo recordar que en unos primeros momentos

se le puso buena cara

por parte de sus colegas académicos,

pero creo que, a la tercera hornada de pájaros,

le dijeron que no era lugar para tanta ciencia

y a él no le gustó nada, nada, que dieran tan poca importancia

a algo que a él le parecía tan importante.

Sobre todo es que iba muy lento.

La Academia, pues introducen tres palabras nuevas

o seis palabras nuevas y él llegaba con una lista de 20 pájaros

y a la siguiente reunión, otros 20, y decían:

"Bueno, Miguel, para estudiar esto ya tenemos varios años".

Y a él le parecía que no era tan difícil, ¿no?

Hoy hemos cumplido una vez más un viejo rito,

un rito largo de 50 años,

es el rito de la caza.

Levantarse

antes de amanecer...,

salir de Valladolid con el alba...,

tomar nuestro desayuno.

(HIJO) Creo que nuestro padre la primera vez

que vino por aquí

debió ser a finales de los años 50, a comienzos de los 60,

cuando le invitaba el propietario de la finca,

que era Alejandro Fernández.

(HIJO) Adolfo, y tú, que vienes más a menudo

todavía a cazar por aquí,

esta casa, que era una mansión en su día,

se abandona como casi toda Castilla.

No hay nadie interesado en rehabilitarla.

(HIJO) La casa se ha ido cayendo para pena de Servando.

Dice: "Me da una pena cómo veo caerse poco a poco

la casa de mis padres...".

(HIJO) Recuerdo el primer día

que me trajo nuestro padre de morralero,

que recuerdo que vi las perdices, vi las cabecitas,

y me felicitó mucho, cosa que...

me llenó enormemente.

"Vas a ser un buen cazador".

(NIETO) Esta sí que es bonita.

Esta es la del abuelo.

La frase suya

es: "No soy un escritor que caza, sino un cazador que escribe".

Cuando me pregunta mucha gente:

"¿Cuáles son las obras que más te gustan de tu abuelo?",

pues siempre digo: "A mí, las de caza, las de naturaleza...".

La gente se queda sorprendida de que no sean las más conocidas.

"El hereje", "Los santos inocentes"...

Sí.

Me gustan las de caza, es lo que he vivido.

Y en algunas como en "El último coto"

hemos llegado a compartir con él algunas jornadas de caza.

De hecho, en "El último coto" salgo matando dos perdices.

De hecho, salimos en algún libro que nos encantaba.

Ah, claro.

La primera perdiz de Coque, la primera de Germán,

la primera de Pancho...

Entonces, vamos poco a poco.

Llevo yo la mano.

Llevas tú la mano.

Y el que vaya a la izquierda que no pase del camino este,

que eso lo dejamos para la vuelta.

"En realidad, yo no busco en la caza un número de víctimas

elevado".

"Sencillamente busco un esparcimiento".

Estaba produciendo una gran satisfacción.

Es un poco la idea también de nuestro padre,

aquella que decía que no era necesario

hacer grandes morrales para pasarlo bien en la caza.

Que lo normal era disparar, no bajar ninguna perdiz

y, sin embargo, irte contento a casa.

Llegar cansado, con la satisfacción del deber cumplido

y 25 kilómetros en la mochila no está nada mal.

Decían también que le gustaba...

"¿Qué es lo que más te gusta del día de caza?".

Dice: "Volver a casa y ponerme las zapatillas".

Claro. -Sí.

"En todo caso, pinte bien o pinte mal la perdiz,

lo que no fallará nunca

es el haber hecho apetito

para atender el aperitivo

al abrigaño de la casilla de escuderos

con que cerramos nuestro domingo cinegético".

"Señores, por Miguel y Manuel Delibes,

fundadores de nuestra cuadrilla".

Y por José Ramón Delibes,

que nos dejó por otra

y llevaba de postre un tocinillo.

Vamos allá.

(Bullicio)

# Bebiéndolo del Pinar, del Pinar de Antequera,

# venimos de coger, de coger una borrachera.

# Desde que te vi con la pata de palo,

# dije para mí: "Malo, malo, malo, malo".

# Desde que te vi con la pata de madera,

# dije para mí... #

"Todos los personajes tienen

mucho de mí mismo".

Yo diría que hay siempre en cada personaje

una faceta mía llevada al extremo.

Ahora que estamos leyendo las cartas de Umbral,

Umbral le dice que es Lorenzo el cazador.

Sí.

En una de las cartas le dice: "Es que eres igual".

A mí me parece que no, que Lorenzo es un tipo divertido,

un tipo divertido totalmente y que mi padre no lo era.

Y lo sacó, precisamente,

pues al revés, como lo que le faltaba a él.

Pero es muy gracioso. -Sí, sí.

Me gustaría más ser como Lorenzo el cazador.

Más despreocupado, más alegre, más optimista,

pero realmente yo creo que tengo más de Mario Diez Collado.

Desengáñate, Mario, cariño.

El mundo necesita autoridad y mano dura.

Qué manía la tuya, que me sacas de quicio.

Cada día, algo distinto.

Quizá, lo que yo pretenda hacer en esta novela es...

el proceso de humillación de un modesto intelectual

de provincia.

Alguno ha querido ver ahí en Mario

un arquetipo.

Es un arquetipo de honestidad.

Por lo demás es un hombre bastante pesado

y bastante rácano

cuando no quiere comprar el 600.

Yo creo que de Mario tiene muchísimo,

muchísimo que se ríe de sí mismo.

O sea, a cuenta de...

Que si llevaba la paja, que si le enfriaban los pies,

que si tenía...

Pues yo creo que es donde más hay de Miguel.

Yo siempre he pensado que muchos y todos, yo creo,

de los personajes de la obra de nuestro padre

son personas conocidas, personas reales.

Sí, total, sí, sí.

Mira, este es no sé cuántos, esta es no sé quién...

Y luego está la historia que conoce muy poca gente

de "Los santos inocentes".

Cómo se inspiró en los viajes que hacía a Extremadura

invitado por unos parientes... -Unos familiares.

...de nuestra madre lejanos, pero muy cariñoso.

Y se inspiró allí de "Los santos inocentes".

Lo escribió, pero luego le dio tanta...

vergüenza publicarlo

que la tuvo en un cajón guardada no sé si fueron 13 años o algo así.

No se atrevió. -Sí, sí.

Le intimidaba.

Le daba horror, como diciendo: "Les va a sentar fatal,

con la buena relación que tenemos...".

Y de hecho hubo alguna reacción... -Sí.

...no muy... no muy...

"Creo que todo está relacionado

por la suerte que ha tenido la literatura de Delibes

también con las adaptaciones al teatro y al cine".

"Yo pienso muchas veces"

en Azarías representado por Paco Rabal

y en la manera en que decía: "milana bonita, milana, bonita"

frente a la injusticia del mundo, ¿no?

La facilidad está

en la creación de unos personajes

a los que les pasan unas cosas

con las que es imposible permanecer ajeno.

Porque el vehículo es la condición humana.

A las 19:00 del día siguiente,

sin aviso previo,

vi venir el piquete de batas verdes

encabezado por la maciza figura del cirujano jefe

por el fondo del corredor

en penumbra.

Señor Delibes, ¿es usted realmente tan huraño,

tan melancólico, tan...

poco deseoso de comunicarse con las gentes y con las ciudades?

Mucho me temo que sí.

Es decir, yo establecería una distinción.

La hurañía es algo que me ha caracterizado

desde niño,

pero no en el sentido de retirarme

y de no querer conversar con las gentes,

lo que no me gusta es conversar con la gente a codazos.

Mira, Elisa, este papel fue cuando empecé yo a trabajar,

que tu padre me puso unas notas con lo que yo tenía.

Pone: "Conferencias, mesa redonda, etcétera".

O sea, me dice:

"Lo siento mucho, pero el señor Delibes no puede".

(RÍE) Puntos suspensivos.

"Hace años que no doy conferencias".

"En todo caso, no...".

Un "no" enorme.

"Dedicar libros, puede dejarlos aquí,

confirmando el nombre de la persona

y pasar a recogerlo otro día".

"Visita de desconocidos".

"No tiene tiempo para recibir visitas".

Le citaron los reyes

y dijo que estaba muy mayor y que él no iba a ir a Madrid.

Entonces, vinieron los reyes a su casa.

Que él los invitaba, decía.

"Yo les invito encantado en mi casa".

Y le decíamos: "Pero ¿cuándo has visto tú

que los reyes vayan a casa de un señor en el ascensor,

que suban al séptimo?".

Fueron al séptimo en el ascensor

y aparecieron en casa.

"Se ha menospreciado siempre".

"Esos son provincianos, esos son pueblerinos, son paletos...".

"Bueno, yo soy paleto, soy pueblerino y soy provinciano".

"No me cuesta nada aceptar estos calificativos".

"A mí lo que no me gusta es Madrid".

"Madrid me sofoca, Madrid me ahoga".

Yo creo que una ciudad más grande le habría costado.

De "El País".

-La oferta que le hicieron para dirigirlo

y él yo creo que dudó bastante

porque... -Sí, no, que estuvimos a punto.

Si lo hablábamos, que teníamos colegio y...

Hubo un momento en que creí que lo había aceptado.

Profesionalmente era una oferta atractiva para él.

Ortega me dijo

que tenía mucho interés el Consejo

en que yo fuera director de "El País".

Pero

le dije que me dejara pensarlo y a los dos días le dije que no.

Que no podía, que se me hacía muy cuesta arriba

y que si además de quedarme viudo

me quedaba viudo del norte de Castilla

y viudo del Real Valladolid Deportivo

y viudo del monte de Valdés y viudo

de todo lo que tenía,

entonces no lo iba a poder resistir.

Y, entonces, es cuando aparece en escena este...

Cebrián.

Yo, que en esa época era más mayor, lo veía como una oportunidad

de salir de ese pozo.

Lo que pasa es que yo veía que era muy difícil

que él tomara la decisión.

Quién no te dice que si se hubiera ido hubiera hecho cosas fabulosas.

Ya. -No sé, o se hubiera enamorado.

(Música de piano)

"¿A qué escritor español admira usted más?".

Así...

quieres que te diga qué novelista.

Para mí,

el que ha conseguido la diana más perfecta en estos años

te diría que Ferlosio con "El Jarama".

Y si te dijera a qué escritor admiro más

te diría que a Francisco Umbral.

Todos los valores españoles del momento

están aquí.

O sea, vemos a Sánchez Ferlosio, Carmen Martín Gaite,

esto... Juan Goytisolo,

Petit...

Te pasabas la vida aquí colocando. -Claro.

Lo único que tenía asegurado de valor.

Ni cuadros ni manuscritos ni nada.

Era esta colección.

Porque le encantaba y, entonces, él aquí encontraba todo.

Que si fue antes del primer Nadal, que el primer Nadal fue en el 44.

Entonces, a mí me pasma

porque mi padre trataba muy bien los libros

y los cuidaba muy bien.

Sin embargo, este, la última vez que fui a mirarlo,

empecé a leer un poquito y digo: "¿Cómo puede estar tan destrozado?".

Yo creo que lo leería también mi madre un poco,

que era menos cuidadosa.

Pero, de todas las maneras,

él sentía verdadera devoción por Pla.

"El Nobel llama una vez

por generación como mucho,

de manera que yo me estoy despidiendo"

o me he despedido ya del Nobel.

El Nobel ha pasado por la ventana, le he dicho adiós,

ha caído en un amigo, me parece estupendo y todos contentos.

Y él decía siempre:

"Yo me alegro mucho de que se lo hayan dado a Camilo

porque toda la vida estuvo pendiente".

Decía: "Si le dieran el Nobel...".

Dice: "Le hacía mucha más ilusión a él que a mí".

Yo creo que es verdad porque él nunca hablaba del Nobel.

Sí. -Nunca, yo creo que nunca.

Yo creo que hay que trabajárselo un poco el Nobel.

Entonces, nuestro padre no se lo trabajó

absolutamente nada

y probablemente otros sí que se lo trabajaron más.

Me contó

que nunca había tenido problemas

con que le hubieran dado el Nobel a Cela

y a él no se lo hubieran dado,

pero sin embargo siempre decía que cómo era posible

que le hubieran hecho a Cela cantero de honor,

que te permite tener tu propio cuño en casa

y ahorrarte el dinero de los sellos.

Dice: "A mí lo del Nobel me da igual,

pero que hagan cantero de honor a Cela,

que no debe escribir ninguna carta,

pudiéndome hacer cantero de honor a mí,

que estoy escribiendo todo el día

y que me ahorraría un dinero y una serie de molestias...".

Eso creo que da una buena medida

de la importancia que le daba Delibes al Nobel.

A mí me parece que si a Delibes le hubieran dado el Nobel

no se hubiera pasado la vida pensando en el Nobel.

Hubiera estado pensando en su mujer, en sus hijos,

en la España rural que desaparecía

o en sus propios límites como persona.

A lo mejor por eso es por lo que no se lo dieron.

En 1993 le conceden el Premio Cervantes,

pero desde tres años antes

la casa se llevaba de periodistas que estaban seguros...

seguros de que le iban a dar el Cervantes.

Entonces llegaban: "Hola, buenas tardes,

que venimos a lo del Cervantes".

Se sentaban, pero mi padre se quedaba en mi casa.

Él decía: "Que no me vean la cara de tonto

cuando vean que no me he levantado".

Y durante tres años

les gritaba desde mi casa:

"Señores, váyanse a casa, que se lo han dado

a Adolfo Bioy Casares,

que se lo han dado a Roa Bastos,

que se lo han dado a Dulce María Loynaz".

Yo recuerdo que con esta última le preguntó un periodista:

"¿Quién es?".

Y dice: "Ah, no sé".

(RÍE) Él tampoco sabía quién era,

pero sabía que se lo habían dado.

Y ya en el 93 lo consiguió

y pronunció un discurso de agradecimiento

que el periódico "El País" se atrevió a calificar

como el discurso más bello que puede imaginarse.

"Pasé la vida disfrazándome de otros".

"Imaginando ingenuamente que este juego de máscaras

ampliaba mi existencia".

"Veía crecer a mi alrededor

seres como el mochuelo, Lorenzo el cazador,

el viejo Eloy, el niño, el señor Cayo, Azarías,

Pacífico Pérez...".

"Seres que eran yo en diferentes coyunturas".

"Ellos iban redondeando sus vidas

a costa de la mía".

No he sido tanto yo

como los personajes que representé en este carnaval literario.

Ellos son pues en buena medida

mi biografía.

Nada más.

He oído decir a alguien de algún profesor de Literatura

que esa obra no la escribió Delibes y es de la que tenemos más pruebas.

Es de la que tenemos más pruebas.

Porque es todos los apuntes a máquina,

a mano...

Lo hacía rápido, cogía todo,

que luego me lo pasaba

y yo iba pasando y todavía no sabía que estaba escribiendo...

¿Sabes?

Él estaba cogiendo datos, datos, datos.

Lo he comentado mucho con un profesor mío de Historia moderna.

Y entonces iba a hablar todo el rato con él,

encantador y hacía...

Pero que estudió muchísimo.

O sea, yo le recuerdo estudiando años y documentándose

porque quería hacerlo perfecto.

"El Hereje" es una obra que no tiene nada que ver

con las restantes suyas.

Sí, sí. -Una novela histórica

que no le pegaba en principio.

Puede ser su novela que más

prestigio o que más haya gustado a la gente.

Sí, es verdad que hablan de las demás.

En Hungría, el Instituto Cervantes, me preguntaron:

"¿Qué le costó más a tu padre?".

"O sea, ¿tener que dejar de cazar o tener que dejar de escribir?".

Y es que no lo dudé.

O sea, no me lo había planteado nunca,

pero dije por supuesto que no poder salir de caza.

Y él lo pasaba tan mal, él sufría tanto, tanto, tanto...

No admitía lo que le estaba pasando. -Claro.

Y eso le llevó a enloquecer, a enloquecer.

(Música melancólica)

"¿Qué hace a lo largo del día Miguel Delibes?".

"Quejarse".

"Quejarse".

La vida además que se nos da ahora está plagada de...

de sin sabores

y no vale la pena, la verdad es esa.

No vale la pena.

(CARRASPEA)

Yo sé que si bebo la dosis justa la veré.

Con tal nitidez que podría describir

la expresión de su rostro y los detalles de su atuendo.

Algunas mañanas no la veo.

Únicamente la oigo.

La siento acercarse por detrás,

haciendo crujir las tablas de roble.

Entonces intuyo que me acompaña,

aunque no la vea.

Es claro que son visiones producidas por el alcohol,

pero me valen.

Yo ya no puedo vivir sin esas visiones.

"Mi padre nos contaba la historia

de que paraba siempre en esta tasca

y se comía un par de huevos fritos con chorizo

camino de Sedano".

Entonces cuenta que ya con el estómago lleno

y la alegría de tener la novia cerca

se bajaba sin manos las cuestas cantando:

# Soy el hombre más feliz. #

Venga, dale al chorizo, chico.

(Bullicio)

(TODOS) ¡Bueno, bueno, bueno, abuelo!

¡Bueno, bueno, bueno, abuelo!

Imprescindibles - Delibes, la X de Max

59:00 27 oct 2019

Cuando Miguel Delibes conoció al amor de su vida, Ángeles de Castro, empezó a firmar sus primeras obras con el acrónimo MAX. En realidad, era una simple y romántica ecuación donde M era Miguel, A era Ángeles y X era la incógnita que el futuro podía deparar a la joven pareja. Décadas después la incógnita estaba totalmente despejada. Una exitosa y prolífica carrera literaria y una estirpe de 7 hijos, hasta que en 1974 la enfermedad se llevó a Ángeles y desequilibró para siempre la ecuación.

La "Señora de rojo sobre fondo gris" es una de las novelas más personales y descarnadas de Miguel Delibes donde, en un ejercicio de sinceridad, expuso toda la tristeza y vacío que le sumió la muerte de su esposa. La figura de Ángeles de Castro es el hilo conductor del documental que cuenta con el privilegio añadido de la participación del actor José Sacristán, amigo personal del escritor, y que pone en escena en estos momentos la adaptación teatral de la obra.

Cuando Miguel Delibes conoció al amor de su vida, Ángeles de Castro, empezó a firmar sus primeras obras con el acrónimo MAX. En realidad, era una simple y romántica ecuación donde M era Miguel, A era Ángeles y X era la incógnita que el futuro podía deparar a la joven pareja. Décadas después la incógnita estaba totalmente despejada. Una exitosa y prolífica carrera literaria y una estirpe de 7 hijos, hasta que en 1974 la enfermedad se llevó a Ángeles y desequilibró para siempre la ecuación.

La "Señora de rojo sobre fondo gris" es una de las novelas más personales y descarnadas de Miguel Delibes donde, en un ejercicio de sinceridad, expuso toda la tristeza y vacío que le sumió la muerte de su esposa. La figura de Ángeles de Castro es el hilo conductor del documental que cuenta con el privilegio añadido de la participación del actor José Sacristán, amigo personal del escritor, y que pone en escena en estos momentos la adaptación teatral de la obra.

ver más sobre "Imprescindibles - Delibes, la X de Max" ver menos sobre "Imprescindibles - Delibes, la X de Max"

Los últimos 419 documentales de Imprescindibles

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • Peret, yo soy la rumba

    Peret, yo soy la rumba

    58:04 pasado domingo

    58:04 pasado domingo De los corrales de Mataró a los escenarios de medio mundo: Peret, yo soy la rumba cuenta la aventura artística y personal del artista que con un poco de mambo, un chorro de tanguillo y una pizca de rock creó la rumba catalana. 50 años después del éxito de ‘Borriquito’, los nietos del maestro protagonizan un retrato íntimo de la familia Peret.

  • 00:46 pasado miércoles Dios, la familia y la rumba fueron los tres pilares de la vida de Peret. Por eso, los nietos del artista protagonizan un retrato íntimo de la familia en 'Peret, yo soy la rumba'. El documental de Imprescindibles relata la vida del cantante a base de charlas hogareñas y de sobremesa en el bar, así como una carretada de material de archivo e incluso divertidas dramatizaciones.

  • 00:37 12 nov 2019 Peret tenía una personalidad y carácter producto de la tensión entre el mundo de los gitanos y los payos y sus canciones así lo mostravan. Este es un fragmento del documental de 'Imprescindibles' 'Peret, yo soy la rumba'

  • 1:11 12 nov 2019 'Imprescindibles' estrena 'Yo soy la rumba'. De los corrales de Mataró a los escenarios de medio mundo, la aventura artística y personal de Peret, el artista que con un poco de mambo, un chorro de tanguillo y una pizca de rock creó la rumba catalana. 50 años después del éxito de Borriquito, los nietos del maestro protagonizan un retrato íntimo de la familia, y de la creación del único género musical nacido en la calle en Europa durante el siglo XX, con Andreu Buenafuente como narrador.

  • 53:14 11 nov 2019 Chiquito de la Calzada fue un artista, curtido en los tablaos como cantaor de acompañamiento, que sin pretenderlo revolucionó la forma de hacer comedia. Más de 20 años después de su debut como humorista, su lenguaje surrealista sigue presente en nuestros hábitos sociales. Chiquito falleció el 11 de noviembre de 2017 y, justo un año después de su muerte, 'Imprescindibles' le rinde homenaje con este documental. "Chiquito, el cantaor de atrás" es la historia de alguien que estuvo en esa parte de atrás del escenario poco iluminada por los focos y la fama y que durante años tuvo que sudar mucho arte para poder llevar un jornal a casa. Histórico de emisiones: 11/11/2018

  • 59:05 10 nov 2019 Basado en uno de los más destacados escritores de la generación del medio siglo, el documental nos muestra su periplo por todas las islas canarias, de esta experiencia resultó el libro de relatos "Cuadernos de Godo".

  • 58:16 03 nov 2019 El documental Cristina Rota, beber bajo el agua, indaga en el método de enseñanza teatral de una de las grandes profesoras de arte dramático, Cristina Rota. Un camino que nos sumerge en la propia psique del aspirante a actor para entender la profundidad creativa de la creación de un personaje.

  • 2:36 29 oct 2019 Imprescindibles estrena "Gay Mercader: El gran Mercader del Rock and Roll". Gay Mercader fue durante 4 décadas, el único promotor musical nacional que se atrevió a traer a las grandes figuras del rock en una España recién salida del franquismo. Sin infraestructuras ni grandes medios para ello. Los Rollings Stones, Patti Smith, Bob Marley, Dylan, AC/DC, o The Cure, son algunos de los 3.400 artistas internacionales que programó a lo largo de su trayectoria laboral. Gay nos ha abierto, de par en par, su casa ,un lugar apartado de todo, donde es absolutamente feliz. Acompañado por Juliya, desde hace más de 10 años y rodeado de naturaleza y de animales. 

  • 2:06 29 oct 2019  En el documental de Imprescindibles 'Cristina Rota, beber bajo el agua' Cristina Rota nos cuenta con qué problemas se encuentra un actor al abordar un personaje mientras se ven imágenes de la Katarsis del tomatazo.

  • 1:32 29 oct 2019 Cristina Rota habla sobre el ego, según el filósofo Lacan, en el documental de Imprescindibles 'Cristina Rota, beber bajo el agua'. La maestra de actores explica que de alguna manera lo que cuenta es que hay que dejar el ego a una lado y la única manera de hacerlo es centrarnos en el trabajo y en el deseo de ser actor. 

  • Delibes, la X de Max

    Delibes, la X de Max

    59:00 27 oct 2019

    59:00 27 oct 2019 Cuando Miguel Delibes conoció al amor de su vida, Ángeles de Castro, empezó a firmar sus primeras obras con el acrónimo MAX. En realidad, era una simple y romántica ecuación donde M era Miguel, A era Ángeles y X era la incógnita que el futuro podía deparar a la joven pareja. Décadas después la incógnita estaba totalmente despejada. Una exitosa y prolífica carrera literaria y una estirpe de 7 hijos, hasta que en 1974 la enfermedad se llevó a Ángeles y desequilibró para siempre la ecuación. La "Señora de rojo sobre fondo gris" es una de las novelas más personales y descarnadas de Miguel Delibes donde, en un ejercicio de sinceridad, expuso toda la tristeza y vacío que le sumió la muerte de su esposa. La figura de Ángeles de Castro es el hilo conductor del documental que cuenta con el privilegio añadido de la participación del actor José Sacristán, amigo personal del escritor, y que pone en escena en estos momentos la adaptación teatral de la obra.

  • 1:06 24 oct 2019 Buscando la intimidad y la complicidad de reuniones y encuentros familiares, el documental de Imprescindibles va desvelando la compleja personalidad de Miguel Delibes y sus dualidades, como su ecologismo militante y su pasión por la caza o su sentido del humor frente a su naturaleza melancólica o su fuerte sentimiento campesino frente a su fidelidad a la vida burguesa de Valladolid y sus costumbres.

  • 00:53 24 oct 2019 “Señora de rojo sobre fondo gris” es de las novelas más personales y descarnadas de Miguel Delibes donde en un ejercicio de sinceridad expuso toda la tristeza y vacío que le sumió la muerte de su esposa Ángeles. En el documental de Imprescindibles 'La x de MAX' descubrirás cómo afectó esta pérdida al escritor.

  • 1:35 24 oct 2019 En Imprescindibles descubrimos los inicios de Miguel Delibes que es, a día de hoy, el tercer autor más leído de la lengua castellana tras Cervantes y Pérez Galdós. ¿Cómo fueron sus primeros pasos en el mundo de la escritura?

  • La España vaciada

    La España vaciada

    00:38 23 oct 2019

    00:38 23 oct 2019 Las preocupaciones de Miguel Delibes miraban hacia el campo y cielo castellanos, hacia una cultura rural que desaparecía por el olvido institucional y que sólo se acordaba de sus habitantes en época electoral como escribió en “El disputado voto del señor Cayo”. Lejos de ser una obra desclasada esta novela es ahora el vivo ejemplo de la vigencia del mensaje de Delibes que supo preocuparse cuando aún nadie lo hacía por el drama de la España Vaciada. 

  • 57:15 20 oct 2019 ¡Ay, Carmen! narra la trayectoria artística de Carmen Maura, una de nuestras mejores actrices de cine, teatro y televisión, así como su inconfundible personalidad a través de algunos rasgos de su vida cotidiana que alterna entre Madrid y París.

  • 59:45 18 oct 2019 Documental dedicado a una de las mejores bailarinas de la historia del ballet clásico capaz de crear un movimiento artístico y cultural reconocido internacionalmente más allá de su figura. Retrato de una bailarina genial que quiso bailar siempre a pesar de su ceguera y que, gracias a su pasión, esfuerzo y gran voluntad, cambió para siempre la historia del baile y puso en el mapa de la danza mundial a un país al que no se le esperaba: Cuba. Una historia contada por sus compañeros, admiradores, alumnos, amigos... y por ella misma. Histórico de emisiones: 23/01/2015

  • 3:52 17 oct 2019 Imprescindibles estrena el documental ‘¡Ay Carmen!' que narra en primera persona la vida de Carmen Maura, una mujer que renunció a las comodidades de la vida burguesa para convertirse en actriz, costase lo que costase.

  • 1:00:38 13 oct 2019 Largometraje documental sobre la escultora tinerfeña Mª Belén Morales (1928-2016). Morales se dedicó a la escultura desde temprana edad, una disciplina reservada casi exclusivamente a los hombres, y aprendió a trabajar distintos materiales en talleres y fábricas. Es una de las pocas mujeres de su generación que se orientaron hacia la escultura abstracta. El documental reivindica su obra en el tercer aniversario de su muerte. La personalidad carismática de Mª Belén transportará al espectador a través de casi un siglo por las Islas Canarias, para descubrirlas, más allá de los tópicos, mediante los ojos de una de sus artistas más importantes. La película reconstruye la vida de la escultora, que siguió ideando nuevas obras y dándoles forma en su taller hasta su fallecimiento en 2016, a los 88 años.

  • 2:00 09 oct 2019 Tráiler del documental 'Isla, vuelo y horizonte' sobre la escultora Mª Belén Morales. La tinerfeña se dedicó a la escultura desde temprana edad, una disciplina reservada casi exclusivamente a los hombres, aprendiendo a trabajar distintos materiales en talleres y fábricas. Pocas mujeres de su generación se orientaron hacia la escultura abstracta y no solo en la España franquista. El documental se estrena en Imprescindibles el 13 de octubre.

Mostrando 1 de 21 Ver más