Dirigido por: Ana María Peláez

Serie de documentales sobre los personajes más destacados de la cultura española del siglo XX cada semana en La 2 y en RTVE.es. Dirigido por Ana María Peláez

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Para todos los públicos Imprescindibles - El Capitán Centellas (Antonio Buero Vallejo) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Bueno.

Aquí tengo las entradas

de la primera representación de "Historia de una escalera".

Aquí están.

Siempre las hemos guardado en el libro

de "La historia de una escalera", junto con el programa.

"Querido Soto, mil perdones, pero no he tenido otro remedio

que subirte al alero.

Estáis en buena compañía, no te preocupes.

Tendrás al lado a Isa y a Arturo. Un abrazo".

Un día vino Vicente a las 8:00 de la mañana.

Un poco antes de que empezase.

Antonio llegó con su carpeta debajo del brazo.

Allí se sentaron.

Yo no podía imaginarme que eso iba a ser

parte fundamental de la vida de los dos.

Buero acababa de salir de la cárcel.

No tenía una máquina de escribir. Había que mandarlo mecanografiado.

Empezaron a sacar papeles,

empezaron a sacar papeles en los dedos.

Vicente de vez en cuando...

Toda la mañana así.

Toda la mañana.

Resultado...

"La historia de una escalera".

Eso fue.

(Música)

Antonio Buero Vallejo era un condenado a muerte.

Se le conmuta la pena de muerte,

se presenta al premio Lope de Vega y lo gana.

-De hecho, él no se quería presentar al premio,

porque decía que cómo se le iban a dar a él,

que acababa de salir de la cárcel.

Fue su gran amigo, Miguel, Ramón de Garciasol, en realidad,

compañero suyo y amigo desde el instituto,

el que le animó.

-Era un autor que no sabíamos nada de él.

Había cantidad de comentarios, había estado en la cárcel...

Yo qué sé. Cosas tremendas.

Teníamos mucho temor a ese estreno. Mucho temor.

-"Historia de una escalera" se estrena...

No creen demasiado en ella.

Como pasa siempre en el Lope de Vega.

Lo estrenamos, lo tenemos un mes y lo quitamos.

-¿En qué pensaron?

Como hay que estrenarlo en El Español,

lo estrenamos un poco antes del 1 de noviembre,

que ya representamos "El Tenorio", que era sagrado.

Con eso arreglado.

-Que no tengo derecho. -No, señora. Soy mayor de edad.

-La noche del estreno,

todos teníamos un poquito de temor a la reacción del público.

Un momento antes del final

estábamos en el relleno superior de la escalera

y había una gran pelea entre los vecinos.

-Basta, basta ya! -¡Se acabó, adentro!

-Y en esto,

oímos un jaleo muy grande en el público.

Hubo unos segundos de silencio

y en este momento lo que se oía era una gran ovación con bravos,

con...

De todo.

Y aún no había terminado la obra.

En ese momento pensé: "Dios mío, ¿qué estará sintiendo Buero?".

(Aplausos)

Tiene usted que salir. No, hombre, no.

No ha terminado el acto.

Que tiene usted que salir. No se sale.

Que le están reclamando...

(Aplausos)

"Historia de una escalera" fue el éxito teatral más importante,

diría yo, casi de todo aquel siglo.

Fue algo increíble.

Los llenos en el teatro Español eran continuos.

No pudieron quitar la obra y a nadie se le ocurrió.

Hubo alguna presión.

Finalmente, aquel año no se representó "El Tenorio",

después de muchos años, entonces le pusieron de apodo

"Capitán Centellas".

¿Por qué "El capitán Centellas"?

Porque era el que había matado a el Tenorio.

-La gente se identificó.

Faltaba eso.

Lo que se veía en un escenario... No dialogaba con la calle.

Eran historias más o menos frívolas.

Aparece "Historia en una escalera" y cambia todo.

-Y si no fuera más que la luz... ¿Y la leche y las patatas?

-¿Sabe usted que doña Asunción no podía pagar hoy al cobrador?

-¿De veras?

-Eso dice mi madre que estuvo escuchando.

Se lo pagó a don Manuel.

Como la niña está loca por Fernandito...

-Allí había un mensaje que venía, precisamente,

de alguien que estaba en otra España. Digamos, en el exilio interior.

Al que se le daba por primera vez voz.

(Música)

Vamos a ver. Imaginemos el año 49. Posguerra española.

¿Cómo estaba España?

Había cartillas de racionamiento.

El teatro era de evasión, de plumas,

de cuatro comedietas...

Y, de repente, aparece una obra en la que se habla de sindicatos.

¡Se habla de sindicatos!

Tú lo pienses bien y dices: "¿Pero cómo lo dejaron esto estrenar?".

-No conseguiremos mejorar de vida si no es con ayuda mutua.

Eso es el sindicato. Solidaridad.

Esa es nuestra palabra.

Y podría ser la tuya si te dieses cuenta de que no eres más

que un triste hortera. Pero como te crees un marqués...

-Recuerdo que me produjo una inmediata fascinación

porque, en "Historia de una escalera"

encontré una imagen de una España que para mí era desconocida.

Y en segundo lugar,

descubrí un escritor que tenía un extraordinario oído

para la palabra de la calle o, más bien,

para la palabra del descansillo de una escalera.

-Qué felices seremos.

-Carmina...

Mi Carmina.

-Yo recuerdo que las dos cosas que han causado verdadera sensación

y un eco, una repercusión en París,

han sido "Historia de un escalera" y "El Jarama".

-Eso fue el primer éxito rotundo de Antonio Buero Vallejo.

Merecidísimo.

El asombro, la especie de terror que llevaba dentro.

Toda la emoción de aquella ovación

creo que sigue impresionándome.

Cuando nos hicimos novios,

y cuando me fui a presentar a Tony,

dice: "¿Te acuerdas aquel día que llegó Antonio con su carpeta

y empezamos...?".

Era el manuscrito de "Historia de una escalera".

(Música)

Este es el sexto claro.

Que es restauro de Buero Vallejo.

Ya conoce un poco más acerca de él. De su técnica.

Apenas puedo desarrollar lo que es la faceta pictórica.

Dibujos hay muchos, pero de esta faceta tiene menos trabajos.

Lo que tienen la gran mayoría de ellos

es que tienen una fuerte oxidación.

Ha utilizado unos barnices bastante fuertes, degradantes,

que, unidos un poco a la polución atmosférica,

fumaba muchísimo,

y todo esto provoca que el cuadro se altere.

-¿Tienes más tabaco?

Acabo de observar que me lo he dejado en el abrigo.

Pedimos por ahí si le pueden dar un cigarrillo...

Alguno de nuestros compañeros tiene, sin duda.

Muchas gracias. Muchas gracias.

Luego también es cierto que en la época en la que él pintaba

se estaban desarrollando otros estilos pictóricos.

Él tenía la idea más del siglo XIX,

más impresionista.

Pero claro, es un inicio.

-Siempre dibujando.

Es lo que hizo durante toda su infancia.

Todo lo que aparece reflejado,

aparte de algunas referencias a las obras de Dumas,

lo que sí hay es una relación directa con las películas que veía

en El Ateneo.

Estaban los héroes cinematográficos de aquella época.

También reproduce escenas de sus películas más famosas.

El gaucho, el pirata negro, los tres mosqueteros, D'Artagnan.

Ahí es donde vemos la esencia entre la cinematografía

y el dibujante.

Buero nace en Guadalajara, hijo de un comandante

de la academia de ingenieros, que era lo más avanzado,

en todos los sentidos, del ejército español.

Un hombre de carácter liberal, amante del teatro.

Él habla de un teatro de juguete que le regalaron los Reyes Magos.

Era de cartón.

Muy bien hecho, con escenografías.

Él empezó a jugar al teatro con él cuando era niño.

La gracia de esto es colocar una luz por detrás

y, cuando se alza el telón,

aparte de la iluminación natural,

el teatro tiene su propia iluminación.

Porque hay unos juegos de transparencias, ¿no?

En el instituto es un joven de su época.

Un joven que ve el nacimiento de la República,

que lo ve con la ilusión que se vivió el nacimiento de la República.

A pesar de todos los aspectos negativos

que se le hayan podido achacar a aquellos años,

considerado en su globalidad el recuerdo que yo tengo

en ellos es esplendoroso.

Él creía que iba a ser pintor.

Pero de pronto, la guerra civil y la primera tragedia

y terrible de vuelo.

Él, un joven republicano,

afiliado en las juventudes comunistas,

establece entre el Jarama,

le avisan de que han detenido a su padre,

vuelve a Madrid, cuando vuelve a Madrid,

y su padre ha sido fusilado en Paracuellos.

Era ya teniente coronel,

y por el simple delito de ser teniente coronel del ejército.

Esto a Buero lo rompe mucho.

Acaba la guerra,

él sigue en un grupo de resistencia,

es detenido, procesado y condenado a muerte.

Está dos veces con el "ejecútese".

Lo tomábamos con la mayor calma posible.

Y, por lo general, salvo algún caso que se desfondaba,

porque siempre lo hay,

la inmensa mayoría de los que he visto salir para el paredón,

salían muy erguidos. Muy seguros.

Alguno llegó a decir: "Tómenme el pulso. Así morimos".

Y condenado a muerte,

en 1940 le sería conmutada esa pena por la cárcel,

de la que salió en libertad provisional en 1946.

-En Buero es esencia la biografía para entender la obra.

Esto de la tragedia, por ejemplo,

el hecho de que haya cultivado la tragedia,

procede, fundamentalmente, no la experiencia literaria,

no de que hubiere leído las obras de los trágicos griegos

y luego las de Ibsen o la novela de Dostoyevski

que tanto le influyó, ¿no?

Sino que, en la propia tragedia de Buero viene de su vida.

De que la vida de Buero es un acontecer trágico.

En "La fundación", claro está, su experiencia en la cárcel.

-Cuando has estado en la cárcel acabas por comprender que,

vayas donde vayas,

estás en la cárcel.

-Reflejó experiencias carcelarias propias.

Hasta el punto de que, en "La fundación"

se habla de un intento de fuga

que existió realmente.

-Mi profesión me dio hace tiempo la oportunidad

de conocer los planos de toda esta zona y del edificio.

La celda de castigo no está junto al muro exterior.

Hay que tener cimientos gruesos.

Son sótanos con ventanucos a uno de los patios.

A 1 m solo de profundidad

a los 2 m, aproximadamente, tras la pared opuesta al ventanuco,

cruza paralela una alcantarilla.

"La fundación" nos cuenta la historia, aparentemente,

de unos científicos que están trabajando.

Vamos descubriendo lentamente fallos en el sistema.

-aborrezco a la fundación.

-La fundación es admirable, y lo sabes.

-Sacrifica ratones. -Y perros, monos,

héroes de la ciencia.

Si yo fuese un ratoncito, lo aceptaría.

-No.

Tú eres un ratoncito y no lo aceptas.

-Entonces hace algo alucinante.

Nos mete a los espectadores en la mente del protagonista.

No lo sabemos. Es una gran trampa.

Lentamente,

una vez que estamos ya metidos en la mente de este personaje,

de casi todos, pero básicamente, del protagonista,

caminamos lentamente hacia la verdad.

Lo que creíamos que era un lugar para investigar científicos,

en realidad vamos descubriendo, hay fallos:

qué está pasando aquí, qué está pasando.

La escenografía va cambiando.

Notamos que no participamos o participamos de...

Huele mal, pero es un sitio bellísimo, ¿no?

En realidad lo que cuenta es la historia

de unos condenados a muerte la noche anterior

a que les maten a todos.

-Me quise tirar por la barandilla. -Yo lo hice allí.

-Os denuncié... -Sí, nos denunciaste.

-Te cogieron por mi culpa. -A mí y a otro, sí.

-Y nos condenaron a muerte.

-Dije que te ayudaría a comprender, cálmate.

-¡He comprendido! -No has comprendido nada.

Te faltan 20 años para comprender.

-Crea un dispositivo teatral que se llama "efecto de inmersión".

Empieza más tibiamente en "La ardiente oscuridad"

y culmina en "La fundación".

-C-46 y T-72.

Salgan con todo lo que tengan.

-Yo me acuerdo que mi pensamiento en ese momento

fue: "He visto algo mágico. Totalmente mágico".

Pero es la magia que a mí me impacta, que es la magia de lo profundo.

La magia del arte, la magia de entrar a fondo en el alma humana,

que es lo que intentaba hacer Buero.

-Cuando vi que era del año 74 aluciné porque me pareció que tenía

una vigencia extremísima y parecía que estaba hablando

de lo que está pasando aquí y ahora.

Dije: "De lo que tengo que hablar es de esto".

-Sáquenme de aquí, por favor. Sáquenme.

-...cuando vean que lo hemos descubierto.

Lo tirarán a la basura.

Venga conmigo, será mejor.

-Creo que es una obra que tiene una envergadura universal.

No me resultaría nada extraño

que en los próximos años tuviésemos noticias

de distintas puestas en escena de la fundación en España

y fuera de España.

Creo que es una obra de enorme alcance.

En este solar que hay a mi espalda

estuvo, recién terminada la guerra,

la cárcel de Conde de Toreno.

Aquí conviví con él, en la sala de condenados a muerte,

y pasamos juntos, aproximadamente, nueve meses.

Hasta que a él, en septiembre del 40 lo trasladaron a Palencia.

En esos nueve meses hablé muchísimo con él de poesía,

de un futuro incierto. Intimé.

Cuando lees, además,

la poesía de Hernández,

te das cuenta que hay un ser humano verdaderamente maravilloso

y profundamente cargado de ternura.

Creo que eso lo transmitía.

Está muy bien recogido en la expresión de los ojos.

En el retrato que Buero le hace.

(Música)

Primero hay que decir que este retrato es un icono cultural.

Durante los años 70,

se hizo una tirada de pósters con el retrato de Miguel Hernández,

que, prácticamente, los tenía todo el mundo.

Todo el mundo, en aquella época, se ponía pósters en las paredes.

Entonces estaba el de Miguel Hernández.

A lo mejor el del Che Guevara, y a lo mejor yo qué sé cuál más.

Puedes poner el texto.

Localizó quién estaba editando eso.

Le dijo que los derechos correspondían,

o él entendía que correspondían a la familia de Miguel Hernández,

que, en cualquier caso, los que le pudieran corresponder a él

se los cedía a la familia de Miguel Hernández

y que, por favor, se pusiese en contacto

con la familia de Miguel Hernández

para resolver el porcentaje de derechos

de utilización de imagen que le correspondiesen.

Dibujó cientos de retratos de compañeros suyos.

Estarán desperdigados por cientos de familias.

En el último año, aproximadamente...

Yo andaba ya pensando que, sin abandonar la pintura,

aunque luego la abandoné,

sin abandonar la pintura,

que tenía también que dedicarme a la literatura.

Antonio, si tú durante treinta y tantos años de tu vida

habías sido pintor, te habías dedicado a eso,

¿por qué de pronto?

Y él me dijo...

Me dijo, pero luego rectificó.

Fermín,

porque vi que de esa manera iba a comer mejor.

Luego rectificó y dijo: "Bueno, a mí siempre me ha gustado la literatura.

Y padre me llevaba al teatro".

También me dijo una cosa que me pareció en aquel momento horrorosa.

"Fermín, cuando estás muchos años en la cárcel, te descuidas.

Yo ya no pintaba, dibujaba con los amigos.

Perdí mi muñeca.

Cuando salí de la cárcel ya no era pintor".

-No podíamos vivir en España. Era imposible.

Nos casamos y...

Dos años, aproximadamente, en el 54, dos o tres años,

nos tuvimos que venir aquí.

Entró a trabajar como friegaplatos en un restaurante español.

En el Soho.

Donde está la zona de los chinos.

"Querido amigo Antonio.

Más de tres meses llevo aquí pero solo hace 10 días

que tengo concedido permiso legal.

Lo primero que te llama la atención al pisar esto

es la educación exquisita de todo el mundo.

Te pisa un tío, me ha ocurrido, y te dice: 'Lo siento'.

Naturalmente, cuando se vino para acá fue un trasiego tremendo de cartas,

pues desde el 54 hasta el 99.

La última fue una carta que, enfermo, muy enfermo,

se lo dijo a Victorita.

¡Tengo que escribir a Vicente!

-Entonces Victorita nos escribió una carta diciendo lo enfermo que estaba.

-Quiero presentarles ahora

a un hombre que ha hecho culto de la amistad.

Es uno de esos amigos que se tienen pocas veces con fidelidad de años.

Antonio Buero Vallejo ha tenido esa suerte.

Desde Londres, donde vive, ha querido venir expresamente

para estar esta noche con nosotros, para estar con él, exactamente,

su gran amigo. Vicente Soto.

Buenas noches, don Vicente.

(Aplausos)

Es que no me apaño nunca bien con estas cosas.

No soy amigo del micro. Pero soy muy amigo de Antonio.

-Mira, mira, mira.

Mírala ahí.

-Quiero ver la de los lisboetas.

Nos reuníamos Buero, yo y otros oscuros personajes

de una posguerra a la que habíamos llegado, en general,

desde una guerra que habíamos perdido.

-Vicente, constantemente le pidió, desde el principio,

que viniera para acá.

-Sí, bueno, algo pensó y tal.

Pero...

Pero bueno, fundamentalmente,

la razón se encuentra en su obra sobre Goya.

-Sueña con Francia.

Aquí se aburre.

¿Por qué rayos me he de ir? Esta es mi casa, este es mi país.

-¿Por qué mi padre no se exilió? Porque este era su país.

Le pertenecían que tanto a él como a los que había ganado la guerra.

-Si Buero Vallejo se hubiera marchado al exilio

hubiera sido otro hombre al que le hubiera dolido España.

Yo creo que hizo muy bien en quedarse aquí, de verdad.

Lo que hizo desde dentro...

fue muy importante.

-Es un autor fundamental de esa época del teatro español.

Su nombre contribuyó a una elevación ética, moral y estética

del teatro que se practicaba en ese momento.

Con un compromiso también. Eso es estupendo.

-Cuando yo empezaba,

Antonio era gran autor que había en aquel momento

en el teatro español.

Él ocupó ese lugar

un poco de número uno

durante 30 años.

Desde el año 49,

que empezó con "Historia de una escalera"

hasta sus últimos estrenos.

-¿Te crees importante?

Según con quién me compare.

Según con quién me compare.

Creo que San Agustín, y perdón por la pedantería de la cita,

decía algo así como: "Si me miro, no soy nada.

Ah, pero si me comparo...".

(Música)

Los censores emitían informes.

Cada uno de ellos tenía que emitir un informe

tratando sobre los aspectos políticos, aspectos morales,

aspectos religiosos...

También debían informar sobre temas relacionados con el valor artístico

y el valor literario de cada una de las obras de teatro.

De forma que eran censores...

De algún modo, también eran críticos.

De hecho, entre los censores también hay algún crítico teatral.

-Lo conocía hasta yo.

Claro, esas cosas se corren, se dicen.

"Fulanito". "Menganito".

Pero vamos,

no puedes tú a un censor ir y decirle:

"Oye, ¿tú por qué...?". Ni hablar.

Eso Antonio no lo hubiera hecho jamás.

Jamás.

-Caja 8892.

Expediente 433.

La historia de Buero Vallejo con la censura

es la historia de una gran paradoja.

Porque, por una parte, nos encontramos con un autor

que ha sido encarcelado por el régimen franquista,

condenado a muerte por su proximidad al bando republicano

y por su militancia en el Partido Comunista,

y de pronto nos encontramos con que es uno de los autores

que más estrenan, en las mejores fechas,

e incluso muchas veces en los teatros oficiales.

En "Historia de una escalera" se prohíben tres fragmentos.

Uno de ellos que hace alusión a los frailes y a las monjas.

Otro que hace alusión al sindicato.

Cuando Ferrando le dice a Urbano:

"Sí, también vosotros ibais a llegar muy lejos con el sindicato

y la solidaridad".

Y una tercera frase en la que se dice:

"Sí, más vale ser un triste obrero que un señorito inútil".

Le obligan a cambiar la palabra "señorito"

por "un soñador inútil".

Las dos o tres veces que a alguna de las protagonistas

se le llamaba "zorra",

yo todavía no me atrevía a poner "puta",

pero sí "zorra", pues les pareció excesivo

y nos sugirieron si podría ser cambiado por "golfa".

¿Que yo no tengo derecho? -No, señora, soy mayor de edad.

-¿Y quién te mantiene? ¡Golfa, más que golfa!

-¡No insulte! -¡Adentro!

Y yo, claro, a 24 horas del estreno, dije: "Bueno, pues nada, 'golfa'".

Y así quedó y así está ya en el texto.

La polémica del posibilismo teatral tiene lugar en el año 1960

en las páginas de la revista "Primer acto".

Esta polémica se produce entre Alfonso Sastre,

que es quien la desata, y Buero Vallejo.

Bueno, él defiende que el autor teatral

en ese momento tiene que ser imposibilista.

Un autor que escribe en un régimen de dictadura

no puede escribir pensando en la censura.

De algún modo, está enfrentándose a Buero Vallejo,

que poco antes ha defendido que el autor necesita tener

una postura posibilista.

Porque de nada sirve escribir grandes obras de teatro muy críticas

si están guardadas en el cajón.

Efectivamente, yo he defendido, he sido partidario del posibilismo,

pero siempre he dicho, y habría que tenerlo muy presente,

que yo he sido partidario del posibilismo

ni más ni menos que todos los que han hecho algo,

incluso aunque hubiera entre ellos personas

que negaban que hicieran posibilismo.

Yo no pretendo ahora, ni a Alfonso ni a ningún otro autor,

achacar inconsecuencias.

Todos podemos caer en inconsecuencias.

Pero, en fin, cuando Alfonso dijo que la mordaza era un criptograma

que no quería hacer, pero que hacía,

evidentemente, incurría en posibilismo.

Es un poco triste mi situación,

rodeado de todos vosotros, débiles y enfermos.

Pero el más viejo tiene que daros aún lecciones de fuerza y de coraje.

-Estaba el mensaje de la libertad

y de lo asfixiante que era vivir amordazados.

Y de cómo, si no se producía la libertad,

podían ocurrir grandes catástrofes en la sociedad.

Ese mensaje quedaba tan sumergido en la trama policiaco rural

que no se vio. No lo vio ni la censura

ni lo vieron los espectadores. La obra se puso muchas veces.

Se hicieron giras por España con la obra,

y todo el mundo veía una obra buena, rural, fuerte, de personajes fuertes.

Pero mi mensaje quedaba oscurecido ahí.

"Pero si yo lo que quería decir es que la censura es horrible".

-Los dos son posibilistas,

con dos grados diferentes de posibilismo,

pero también los dos posibilistas.

Es una polémica que estuvo bien porque enfrentó a dos monstruos

sagrados de la dramaturgia de aquel momento,

pero es un poco más ficticia que real.

-Puesto que vais a enfrentaros con la falsedad y la mentira,

mentid si fuese preciso en beneficio de vuestra obra,

que es verdadera.

Sed digno, pero sed hábil.

-Gracias.

Pese a los peores vientos, pese a las peores mareas,

se han hecho cosas. Por nuestro tesón,

por nuestra decidida voluntad

de sacar a la cultura del país adelante.

Hubo una obra que no se pudo representar

hasta llegada la democracia.

Porque hablaba de la tortura.

(Música)

El personaje del doctor Valmy tiene una entidad interesante.

Lo recuerdo como un trabajo interesante.

Es la historia de la caída en barrena, en picado,

de un torturador.

Con todas las implicaciones psicológicas, personales

y familiares que ello conlleva

al efectuar, por orden de sus superiores,

la mutilación sexual de un...

Bueno, de un supuesto terrorista.

-No sé para qué os metéis en estos líos.

Si sales de esta, ¿no te gustaría tener hijos?

-Hay un personaje, el psicólogo, el psiquiatra,

que al mismo tiempo trata al personaje, a la mujer,

a una exnovia, y que va explicando los vericuetos de la historia.

Es una obra arriesgada, una obra difícil.

Una obra que en su momento tuvo muchísimos problemas con la censura.

-Verá...

No es fácil. -Estoy aquí para ayudarle.

Tranquilícese.

-Desde hace unos 20 días, doctor, no...

No puedo cumplir con mis deberes matrimoniales.

-¿Le asusta la palabra? -¿Cómo?

-Quiere decir que padece impotencia.

-Sí.

-Evidentemente, en aquellos años, la obra no se autoriza.

Se intenta autorizarla imponiéndole una serie de cortes

que Buero Vallejo no va a aceptar.

Porque, entre otras cosas, uno de ellos era importante.

Hay una pareja elegante que actúa en el prólogo y en el intermedio

que crea una distancia diciendo: "Bueno, este tipo de cosas

aquí no se hicieron. En España esto nunca se ha hecho".

(Música)

-Sonrían tranquilos.

Esto no sucedió entre nosotros.

No nos atañe.

-Si ocurrió algo parecido, fue en países lejanos.

-En tierras semibárbaras.

-No crean tales desatinos. Son falsos.

-Y sobre todo, sonrían, conserven la sonrisa.

-El más bello hallazgo de la humanidad.

-Solo sé que él decía: "No estreno", cuando le cortaban...

cosas que él creía que no debían cortarse,

que eran imprescindibles para la obra.

-Durante los años en que está sin estrenar,

tiene que tirar de los ahorros y lo pasa mal,

y, aun así, es capaz de estar temporadas sin estrenar

por no cortar unos fragmentos que el régimen le ha dicho que corte.

-Y claro, cuando se estrenó, la gente no encontraba entradas.

Sobre todo en el País Vasco fue una locura.

-Soy funcionario público. -¿Qué clase de funcionario?

-No solemos franquearnos acerca de esto.

Hay prejuicios contra nosotros. Pero no veo la...

-¿Es usted policía, señor Barnes?

-Pertenezco a la Sección Política de la Seguridad Nacional.

-¿Es usted un S.P.? -Sí.

-Fíjate que hay una época en que podemos hablar

un poco del tardofranquismo ya realmente.

La obra tarda varios años en estrenarse.

Y tiene un estreno en Inglaterra.

-Pensar que mi marido estaba estrenando en Chester,

porque no fue en Londres, fue en Chester.

En idioma inglés. Todo eso a mí me impactó.

Entonces, yo creo que estaba pendiente de todo y de nada.

(Música suave)

Sí es verdad que practicó yoga, y eso es algo que choca mucho.

Porque, efectivamente, en los años 50,

pocos practicantes de yoga había en España.

De hecho, él lo practicó por su cuenta.

Es decir, no había ningún profesor de yoga a mano.

Sino que se compró libros.

Hay libros con las diferentes posturas de yoga, etc., etc.,

y él, por su cuenta, empezó a practicar yoga.

-El yoga, los ovnis,

la telepatía, la percepción extrasensorial

y un largo etcétera

de temas parecidos, digamos,

le resultaban interesantísimos.

-Siempre me llamó la atención lo pálido que estaba.

El primer día que lo conocí, siendo yo un chaval,

dije: "Yo creo que está enfermo". Me dijeron: "No, es que es así".

Uno tenía la imagen como de Don Quijote.

Como un caballero español, castellano, seco, altivo.

Irónico. Eso lo fui descubriendo después.

-Tienes una imagen de hombre tal vez no del todo optimista.

Entonces, cuando de una persona se dice que está más alegre

que unas pascuas, ¿de ti se puede decir

que estás más triste que unas pascuas?

De ninguna manera. Ah, de ninguna manera.

No. Hay la famosa Pascua triste, claro,

de modo que tu pregunta no está demasiado descaminada.

Pero yo soy una persona muy normal.

Y, como creo que a ti mismo te consta,

soy una persona muy bienhumorada en bastantes ocasiones mi vida.

Cuando uno no le conocía, pensaba que era así.

Además, tenía un aspecto tan ascético,

un aspecto tan sobrio, tan serio,

tan delgado,

con aquellos perfiles, aquellos huesos tan pronunciados,

no le sobraba un átomo de grasa,

pues daba la sensación de que era un asceta

de los que pintaba Rivera.

Luego lo conocías y era encantador.

Le encantaban, por ejemplo, las torrijas.

Bailar con las señoritas era su pasión.

-Tengo muchas fotos bailando con él.

Bailando tangos, bailando vals, bailando todo tipo de bailes

y absolutamente feliz.

-¿A ti te gusta bailar? ¿Cuándo bailaste por última vez?

Sí, sí. No hace tanto, no hace tanto.

La gente cree que soy un tipo fúnebre que no baila ni ríe.

Yo bailo y me río, ya lo creo que sí.

Hubo algunos escarceos

con algunas actrices de la época muy famosas.

Pero en esto era un caballero, ¿eh?

Jamás diría un nombre.

Vamos, no entra en una personalidad alcarreña y castellana

el andar alardeando de una conquista. Jamás.

Pero, sin duda, el amor de su vida fue Victoria.

-Ni creo que hablásemos ninguna vez antes

de que me contrataran para hacer "Hoy es fiesta"

en el teatro María Guerrero.

-El autor, partiendo del problema de las vidas acongojadas y humildes,

encarna en sus personajes las más variadas historias,

donde no falta la nota tierno del amor.

-Cuando fui a darle las gracias por haberme dado ese papel,

me dijo: "Bueno, yo había dado otro nombre,

que era el tuyo y el de María Fernanda D'Ocón".

Dice: "Pero como tú eres más menudita, más aniñada,

dabas mejor el papel para tener hambre".

-En nuestro mundo de ahora de las actrices,

una actriz de teatro parece que no.

Entonces, es que era...

Que era Marilyn Monroe a la española, pero es que era guapísima.

-Nos vamos a otro sitio. -¿Adónde?

¿Adiós?

Antonio, ¿te parece bien así? Sí, está bien.

Es eso lo que quieres, ¿no? Muchas gracias.

Un amigo suyo cubano,

un día estábamos sentados los tres en una mesa del Gijón,

y debíamos estar chacoteando Antonio y yo,

porque él dijo: "¿Y tú por qué no te casas

con una chica tan mona y tan simpática como Victorita?",

y él dijo: "Porque no ha leído a Ibsen".

Y entonces yo dije: "Pues no, no lo he leído".

Si yo era una cría, estaba empezando como aquel que dice.

Y leí a Ibsen.

En una semana, leí cinco obras de Ibsen.

(Música, cláxones)

La llegada de la democracia

hace que todos estos autores se vean viejos.

Nos estorben.

Fíjate lo que te digo.

Y, bueno, se le llama para hacer versiones.

Pero era como que aquello había que olvidarlo.

-Yo creo que era injusto.

Bueno, el teatro comercial del franquismo

era muy decadente y muy espantoso,

pero una persona que no era culpable de eso era Antonio.

-El fenómeno fue muy extraño.

En la transición, fue un estado de ánimo general

en el que se consideraba que había que olvidarse de todo lo anterior

e irse al encuentro de nuevas experiencias.

Todo aquello que se había destacado durante el franquismo

había que olvidarlo o, por lo menos, posponerlo.

Entonces, Buero Vallejo fue la primera víctima

de este estado de cosas.

Era un hombre sensible

y con un hondo sentido de la justicia,

y pensó, con toda razón, que se le estaba haciendo una faena.

Antes, yo era un escritor, a juicio de algunos,

demasiado radical,

y a juicio de otros, demasiado poco...

comprometido. Comprometido.

Vino la transición,

y entonces se han dicho las mismas dos cosas, solo que al revés.

Había autores que decían: "Cuando venga la democracia,

van a saber lo que es teatro".

"Y no lo que hace Buero", supongo que querrían decir,

pero eso no lo decían.

-Que el Partido Comunista de España tenga muchos votos.

¡A vuestra salud!

-Se cernió la sombra de la sospecha sobre Buero.

Y a un autor como él, que venía de ese acontecer trágico,

que no tenía que enseñarle a nadie ningún carné

porque su compromiso, primero con la República,

luego con el antifranquismo, fue siempre claro.

Le dolió muchísimo.

"Querido Vicente,

te estarás preguntando o suponiendo los motivos de mi largo silencio.

Pues sí, algo y bastante hay de una depresión

que no quiere irse ni tendría por qué.

Unida a la desgana de abrumar con tristezas a un amigo.

Pero se acercan las fechas de La Paloma

y aún quiero ser fiel a ese rito".

Consiguió seguir estrenando. Es decir, consiguió seguir estrenando

porque era una persona que trabajaba también esa parte.

No era un escritor de mesa

que después mandaba las obras y se olvidaba.

Él era un hombre de teatro, era un hombre de las tablas,

era un hombre que iba con su obra debajo del brazo

y hablaba con empresarios, con escenógrafos...

Y luchó mucho en ese terreno.

Pero no le resultaba nada fácil estrenar.

-La cultura oficial de la democracia, por así decirlo,

funcionaba por un lado.

Ahora, la calle era otra cosa.

Porque los dos mayores éxitos teatrales

en cuanto a número de representaciones

y afluencia de público

que ha tenido mi padre en toda su carrera

se producen, uno, durante la transición,

que es "La doble historia del doctor Valmy",

y otro, en plena democracia, que es "Diálogo secreto".

-Verde como una rana.

Un verde clarito.

Tan claro como el sonrosado de la cara, justo su complementario.

Tu hija se ha vuelto una ranita verde. ¡Cro-cro!

Y tú no lo has visto.

-No había tenido una vida fácil, y también de mayor.

Otro momento también muy delicado, ¿no?

Perdió a un hijo en un accidente de automóvil.

Eso sí lo he vivido,

porque eso lo he hablado con él, y estaba...

A mí a veces, hablando con él, me impresionaba el dolor que sentía.

Yo creo que Antonio era un hombre con muchísimo sentimiento.

Y el menor,

Enrique,

se nos mató en la carretera a los 24 años.

En un coche.

¿Cómo se puede compaginar eso con la esperanza,

o con el ánimo para continuar?

Una pérdida de ese tipo...

es incurable.

Las letras españolas se han vestido un año más de gran gala

para asistir en la Universidad de Alcalá de Henares

a la entrega, por parte del rey, Juan Carlos, del Premio Cervantes,

que en esta ocasión ha recaído en la figura

y en la obra del dramaturgo Antonio Buero Vallejo.

-Hombre, la satisfacción es la satisfacción.

Pero a mí no me consolaba nada.

Se acababa de matar un hijo mío.

(Música emotiva)

No grites, tonta.

Mejor es holgar.

(Grito)

Tal para cual.

(Música suspense)

-No se puede mirar.

-Se aprovechan.

Y son fieras.

¡Y son fieras!

-Y no hay remedio.

-Divina razón,

no dejes ninguno.

-Creo que la unión entre el autor, que es Buero Vallejo,

gran autor de la segunda mitad del siglo XX, en mi opinión,

y el encuentro con Goya era una especie de, como se dice...,

una especie de choque de trenes que me atraía.

Este es "El aquelarre",

que en el texto de Buero aparece varias veces

y que, de alguna forma, es como si fuera el marco de la obra.

-¿Qué le parecen? -Raras.

-Son espantosas.

-Ya vimos en sus grabados cosas parecidas.

-No era lo mismo. ¡Estas son horribles pinturas de demente!

-Para mí, es la obra cumbre de Buero.

Creo que es donde...

intensifica al máximo todo su teatro.

-Es brutal.

Lo destacaría todo.

La forma, el fondo, lo que plantea...

Y todas las posibilidades que da para un director escénico.

Y la temática que lleva con él, con el personaje ahí, en el centro.

Es una obra muy muy poliédrica.

-Todo lo que dicen los personajes, sabemos lo que dicen

a través de la voz de la conciencia de Goya.

No oímos a los personajes cuando él está en el escenario,

sino cómo él los entiende.

-¿A qué vienen esos aspavientos? Ten calma, mujer, hazte comprender.

¡Cállate, no te oigo! ¡Pero cállate!

-Estuvo en Madrid en el Centro Dramático,

en el María Guerrero,

estuvo en el Centro Dramático de Barcelona,

que era de las primeras obras que llegaban allí en castellano,

estuvo, por supuesto, en Zaragoza, en Bilbao, etc., etc.

Pero, sobre todo, fuimos durante muchísimos años

la primera compañía española que fue al Dramaten de Estocolmo,

a una de las catedrales del teatro.

-En los años 80, a Buero se le representaba

en lo que se llamaba entonces "los países del este".

En Francia, en Alemania también.

Era un autor importante europeo.

-Entre los países del este, el teatro más importante

en el que se estrena es el Teatro del Arte de Moscú,

que es uno de los grandes teatros del mundo.

-Desde el año 1970 hasta el 91, que lo hice yo,

en España se hicieron dos montajes, el de Osuna y, luego, el mío.

En 20 años. Mientras tanto, en el resto del mundo

se habían hecho 22 montajes. En Rusia, en Rumanía...

Por ejemplo, en Polonia, Andrzej Wajda, el director de cine,

la hizo, que es una de mis frustraciones,

no haber visto Wajda, aunque solo fuera por copiarlo.

-Los polacos se vieron identificados.

Y no veían al rey Fernando VII...

Los españoles a la mejor pensaban en Franco,

pero los polacos no pensaban en Franco,

pensaban en el Franco que les había tocado.

-¡Dios sabe por cuántos siglos todavía!

¡He pintado esta barbarie, padre, porque la he visto!

Y después...

he pintado ese perro solitario

que ya no entiende nada.

-Buero relaciona los dos cuadros, "Duelo a garrotazos"

y ese enigma que es "El perro",

porque de esa violencia, de esa lucha,

de esa destrucción fraticida, como se suele decir,

emerge un animal que no sabe nada, que no entiende.

Y él lo que hace es contar un relato, hacer un relato,

con las pinturas

al hilo de lo que iba sucediendo en la función de teatro.

Es decir, que el relato, el argumento de la obra,

organiza el discurso de las pinturas.

-Es mi mayor deseo.

¡Que un día baje

como un ejército resplandeciente,

y llamen a todas las puertas

con golpes tan atronadores que yo mismo los oiré!

¡Golpes como tremendos martillazos!

-Buero pinta, podríamos hacerlo así,

pinta los cuadros de nuevo.

Y algunos de ellos, incluso pintándolos durante la función.

Los pinta imaginando lo que se ve y lo que no se ve.

-El palco desde donde Buero Vallejo veía sus obras es este.

El palco de dirección, que se ha dicho toda la vida.

Entraba cuando ya la obra había empezado

porque no quería que le viese la gente.

Él siempre decía: "En oscuro, porque, si no, la gente me reconoce

y no se concentra".

Y en esta silla, aquí precisamente,

Buero se sentaba a ver la representación.

Si querías enfadar a Buero, era fácil, ¿eh?

Decías: "¿Cuándo montamos 'Historia de una escalera'?".

"¡Y dale, y dale! Vamos a ver, que he escrito mejores obras".

"Claro que has escrito mejores obras".

Todo el mundo me pregunta por "Historia de una escalera",

y yo estoy temiendo que voy a quedarme

como el autor que fue de "Historia de una escalera"

y que después ha sido un mamarracho.

Un día, su mujer estaba trabajando aquí con nosotros

en "La visita de la vieja dama" con María Jesús Valdés,

vino en silla de ruedas,

faltaban seis o siete días para que muriera,

y a la salida, en el cocherón, había una foto impresionante

con los reyes el día del estreno de la fundación.

Dije: "Le voy a enfadar un poco para animarle", porque le vi bajo.

Digo: "Maestro, a ver cuándo montamos 'Historia de una escalera'",

y dice: "Esta vez no me voy a enfadar.

La vas a montar. Porque yo estoy muy mal y me voy a marchar pronto".

-¿Ha visto usted la subida de la luz? -Calla, hija, no me digas.

Si no fuera más que la luz... ¿Y la leche y las patatas?

-Sabe usted que doña Asunción no podía pagar hoy al cobrador.

-¿De veras? -Eso dice mi madre,

que estuvo escuchando. Se lo pagó don Manuel.

Como la niña está loca por Fernandito...

-Aquello fue un suplicio. Lo pasé muy mal en los ensayos.

Tenía mucha presión, muchísima. Había miedo.

-Nunca lograremos mejorar de vida sin la ayuda mutua,

y eso es el sindicato. Solidaridad, esa es nuestra palabra.

Y sería la tuya también si te dieras cuenta

de que no eres más que un triste hortera.

-A mí me parece que hizo un trabajo estupendo.

Hombre, un poco de miedo me daban las escaleras,

porque no había donde agarrarse.

Pero el conjunto en sí

estuvo muy bien.

-Solo quisiera dejar a esta hija

con un hombre de bien antes de morirme.

-Mejor sin morirse. -¿Para qué?

-¿Te imaginas por unos momentos que se hubiera levantado el telón

de la mítica "Historia de una escalera"

y hubiera sido un fiasco? Pues me hubiera cargado un mito,

una leyenda de las pocas que tenemos en teatro.

-Seremos muy felices, Fernando. -Carmina...

-Y se levantó el telón y sucedió.

Pero podía no haber sucedido.

Y de nuevo, sucedía.

Y, de alguna forma, continuaba la leyenda

de "Historia de una escalera".

-¡Peor, porque tú has sabido nadar y guardar la ropa!

-¡No te parto la cabeza porque...!

-¡Porque no puedes! ¡No te atreves!

(Aplausos)

Pobre de mí.

Cualquiera sabe qué van a decir estos señores.

Como yo no estaré, no me enteraré.

Creo, al menos.

Imprescindibles - El Capitán Centellas (Antonio Buero Vallejo)

57:22 27 mar 2017

Historia de una escalera' de Buero Vallejo fue un estreno de tal éxito que su vida y la historia del teatro español dieron un giro de 180 grados. Durante casi treinta años fue el número uno indiscutido de la dramaturgia española, con un teatro comprometido y sin abandonar sus convicciones. ¿Cómo lo consiguió en plena dictadura franquista? Imprescindibles ahonda en la figura del autor de la mano de familiares, amigos y compañeros de profesión.
En el caso de Buero Vallejo conocer su biografía es esencial para entender su obra. El documental repasa su vida vinculada a algunos de sus textos, como 'La fundación', ambientada en un presidio, 'La doble historia del doctor Valmy', que trata la tortura y que no se pudo estrenar hasta 1976 por la censura, y 'El sueño de la razón', que resucita al Buero pintor.
Para muchos expertos, Buero Vallejo es el tercer gran dramaturgo del siglo XX tras Valle Inclán y García Lorca. Durante el franquismo fue el número uno, algo que resulta paradójico dada su procedencia política. Grandes nombres del teatro como Mario Gas, Juan Mayorga o Juan Carlos Pérez de la Fuente analizan este aspecto.
En el plano personal, Buero Vallejo tenía fama de ser una persona seria, pero nada más lejos de la realidad. Para el documental se desempolvarán viejas fotos que muestran a un hombre divertido y curioso, que muestran su amor por el baile y que fue uno de los primeros yoguis de España. Su mujer, la actriz Victoria Rodríguez, y su hijo Carlos, recordarán cómo era el dramaturgo en las distancias cortas.

Historia de una escalera' de Buero Vallejo fue un estreno de tal éxito que su vida y la historia del teatro español dieron un giro de 180 grados. Durante casi treinta años fue el número uno indiscutido de la dramaturgia española, con un teatro comprometido y sin abandonar sus convicciones. ¿Cómo lo consiguió en plena dictadura franquista? Imprescindibles ahonda en la figura del autor de la mano de familiares, amigos y compañeros de profesión.
En el caso de Buero Vallejo conocer su biografía es esencial para entender su obra. El documental repasa su vida vinculada a algunos de sus textos, como 'La fundación', ambientada en un presidio, 'La doble historia del doctor Valmy', que trata la tortura y que no se pudo estrenar hasta 1976 por la censura, y 'El sueño de la razón', que resucita al Buero pintor.
Para muchos expertos, Buero Vallejo es el tercer gran dramaturgo del siglo XX tras Valle Inclán y García Lorca. Durante el franquismo fue el número uno, algo que resulta paradójico dada su procedencia política. Grandes nombres del teatro como Mario Gas, Juan Mayorga o Juan Carlos Pérez de la Fuente analizan este aspecto.
En el plano personal, Buero Vallejo tenía fama de ser una persona seria, pero nada más lejos de la realidad. Para el documental se desempolvarán viejas fotos que muestran a un hombre divertido y curioso, que muestran su amor por el baile y que fue uno de los primeros yoguis de España. Su mujer, la actriz Victoria Rodríguez, y su hijo Carlos, recordarán cómo era el dramaturgo en las distancias cortas.

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  • La Chana - presentación

    La Chana - presentación

    1:49 pasado miércoles

    1:49 pasado miércoles En los años 60, 70 y 80 La Chana fue una de las más grandes estrellas del mundo del flamenco. La bailaora gitana autodidacta irrumpió en los escenarios en plena edad dorada del flamenco, deslumbrando el público gracias a su estilo innovador caracterizado por sus novedosas combinaciones rítmicas, nada tradicionales, y por su velocidad, expresión y fuerza sin precedentes. Sus actuaciones se anunciaban en colosales carteles alrededor de todo Madrid. Peter Sellers, con el cual actuó en la película The Bobo (1967), la invitó a Hollywood. Pero nunca fue. Repentinamente, en la cúspide de su carrera, desapareció de los escenarios. Siguiendo el backstage de la última importante actuación de La Chana, en 2013, se desenmaraña la historia de una vida turbulenta para revelar el secreto que truncó su prometedora carrera: fue víctima, durante 18 años, de abusos domésticos por parte de su primer marido. LA CHANA no trata sobre una vida que pudo haber sido, sino de la increíble fuerza de La Chana que le permitió superar las complicadas circunstancias de su vida. Es una historia sobre los procesos de creación y su fuerza, sobre el amor, la amistad y la reinvención. La Chana nos lleva a la esencia de su pasión, revelándonos una historia poética e inspiradora, cristalizada en los inevitables conflictos de una vida extrema y contradictoria; entre el artista encima del escenario y la mujer detrás del telón. Gracias a una amiga en común, la flamencologa y músicologa Beatriz del Pozo, conozco a La Chana en el 2012 y en seguida iniciamos el proyecto documental. A medida que me empieza a explicar su historia de vida, empieza también a exponer las conexiones entre su necesidad de crear y las duras circunstancias vitales por las que pasó. La mujer poderosa en el escenario se yuxtapone a una mujer con las alas cortadas detrás del telón. La Chana se encuentra en un momento de su vida donde se enfrenta a su vejez y a la imagen de mujer y bailarina que una vez fue. Su particular confrontación con esta situación la hace aún más bella e impresionante como personaje. El lunes, 28 de mayo, a las 20.50 horas, en Imprescindibles de La 2

  • 59:44 pasado lunes Documental biográfico sobre la personalidad y las facetas como escritor, periodista y cineasta de Gonzalo Suarez, un acercamiento a su peculiar forma de hacer ficción. Histórico de emisiones: 19/12/2016

  • 54:24 14 may 2018 Josep Renau (1907-1982), multifacético artista valenciano, activista político e intelectual comprometido fue nombrado Director General de Bellas Artes del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes en 1936, jugó un gran papel en la salvaguarda y evacuación de las colecciones artísticas antes de los bombardeos y su encargo a Picasso, derivó en la realización del “Guernica” para el pabellón español de la Exposición Internacional de París de 1937. Debido a su compromiso político tuvo que huir de España tras la Guerra Civil, recalando primero en México, donde se desarrolló como cartelista antes de asentarse en Alemania, país en el que continuó con su carrera artística. Filmado entre Valencia y Alemania, “Josep Renau. El arte en peligro” pasea por la infancia del artista en las calles del Cabañal para luego viajar hasta lo que era la República Democrática Alemana, donde desarrolló los murales que todavía se encuentran en la ciudad de Halle-Neustandt. El trabajo recoge las voces y testimonios de Marta Hoffman, artista y amiga del creador; José Miguel G. Cortés, director del Instituto Valenciano de Arte Moderno; Fernando Bellón, biógrafo de Renau; Manuel García, crítico de arte y Doro Balaguer, amigo y fundador de la Fundación Josep Renau, entre otros.

  • 2:56 10 may 2018 Josep Renau (1907-1982), multifacético artista valenciano, activista político e intelectual comprometido fue nombrado Director General de Bellas Artes del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes en 1936, jugó un gran papel en la salvaguarda y evacuación de las colecciones artísticas antes de los bombardeos y su encargo a Picasso, derivó en la realización del “Guernica” para el pabellón español de la Exposición Internacional de París de 1937. Son muchos los motivos por los que Josep Renau es un imprescindible de nuestra cultura. Cartelista fotomontador, teórico del arte, pintor, muralista, dibujante de películas de animación... hablar de Renau es hablar de un hombre del Renacimiento solo que nacido en los albores del siglo XX. En el diseño gráfico introdujo novedades como el uso del aerógrafo y tras dejar atrás su etapa como artista “decó” se sumergió en las aguas de las primeras vanguardias situándose así como cabeza visible en España de movimientos como el constructivismo ruso o el dadaísmo alemán. Su compromiso político le llevó muy pronto a abandonar su fulgurante carrera y los trillados caminos del mercado del arte para zambullirse en la producción de obras abiertamente políticas y muy críticas con el fascismo que acechaba Europa. Su colaboración con importantes revistas del momento de carácter anarquista como Estudios, Orto o Nueva Cultura así lo demuestran. Josep Renau, el lunes, 14 de mayo, a las 20.50 horas, en Imprescindibles de La 2

  • 2:30 10 may 2018 Filmado entre Valencia y Alemania, “Josep Renau. El arte en peligro” pasea por la infancia del artista en las calles del Cabañal para luego viajar hasta lo que era la República Democrática Alemana, donde desarrolló los murales que todavía se encuentran en la ciudad de Halle-Neustandt. El trabajo recoge las voces y testimonios de Marta Hoffman, artista y amiga del creador; José Miguel G. Cortés, director del Instituto Valenciano de Arte Moderno; Fernando Bellón, biógrafo de Renau; Manuel García, crítico de arte y Doro Balaguer, amigo y fundador de la Fundación Josep Renau, entre otros.

  • 3:37 09 may 2018 Josep Renau (1907-1982), multifacético artista valenciano, activista político e intelectual comprometido fue nombrado Director General de Bellas Artes del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes en 1936, jugó un gran papel en la salvaguarda y evacuación de las colecciones artísticas antes de los bombardeos y su encargo a Picasso, derivó en la realización del “Guernica” para el pabellón español de la Exposición Internacional de París de 1937.

  • Salvador Espriu

    Salvador Espriu

    57:13 07 may 2018

    57:13 07 may 2018 Documental dedicado a la personalidad y la obra del poeta Salvador Espriu, al que se le llamó el poeta de la muerte, pero también era el poeta de la vida, ya que muerte y vida para el poeta no son dos cosas contradictorias. Histórico de emisiones: 01/12/2013

  • 2:21 17 abr 2018 En el Día de las Letras, el día de Sant Jordi, el Día del Libro, en Imprescindibles estrenamos este documental sobre el destacado escritor barcelonés. “La verdad sobre el caso Mendoza” no es un documental dedicado a relatar la brillante trayectoria de Eduardo Mendoza. De hecho, nuestro relato se detiene en 1975, fecha de la aparición de su primer libro, La verdad sobre el caso Savolta, que significó a la vez su debut literario y su consagración como uno de los autores más populares y respetados de la literatura española. Porque más que el relato de una exitosa carrera literaria, cuajada de reconocimientos, de éxitos de crítica y público, de traducciones a decenas de lenguas y coronada por el premio Cervantes, queríamos explorar los años de iniciación del autor, años de formación, de búsqueda y de aprendizaje. Averiguar, en la medida de lo posible, quién y cómo era Eduardo Mendoza antes de alcanzar la notoriedad. Basado en un relato autobiográfico escrito ex profeso por el autor y en una serie de entrevistas y revisiones de su archivo personal, el documental nos permitirá conocer algo de los orígenes familiares del escritor, de sus primeras lecturas, los balbuceos de su vocación, el deseo de escapar de una España gris y asfixiante, sus estudios en Londres, así como las circunstancias que concurrieron en la concepción, la redacción y la edición de la novela con la que alcanzaría una inesperada notoriedad con apenas treinta y dos años. “La verdad sobre el caso Mendoza” propone una mirada íntima y cercana, no exenta de humor, a uno de los autores capitales de la cultura española de las últimas décadas.

  • 1:54 17 abr 2018 “La verdad sobre el caso Mendoza” no es un documental dedicado a relatar la brillante trayectoria de Eduardo Mendoza. De hecho, nuestro relato se detiene en 1975, fecha de la aparición de su primer libro, La verdad sobre el caso Savolta, que significó a la vez su debut literario y su consagración como uno de los autores más populares y respetados de la literatura española. Porque más que el relato de una exitosa carrera literaria, cuajada de reconocimientos, de éxitos de crítica y público, de traducciones a decenas de lenguas y coronada por el premio Cervantes, queríamos explorar los años de iniciación del autor, años de formación, de búsqueda y de aprendizaje. Averiguar, en la medida de lo posible, quién y cómo era Eduardo Mendoza antes de alcanzar la notoriedad. Basado en un relato autobiográfico escrito ex profeso por el autor y en una serie de entrevistas y revisiones de su archivo personal, el documental nos permitirá conocer algo de los orígenes familiares del escritor, de sus primeras lecturas, los balbuceos de su vocación, el deseo de escapar de una España gris y asfixiante, sus estudios en Londres, así como las circunstancias que concurrieron en la concepción, la redacción y la edición de la novela con la que alcanzaría una inesperada notoriedad con apenas treinta y dos años. “La verdad sobre el caso Mendoza” propone una mirada íntima y cercana, no exenta de humor, a uno de los autores capitales de la cultura española de las últimas décadas.

  • Jardiel Poncela

    Jardiel Poncela

    56:25 26 mar 2018

    56:25 26 mar 2018 Inverosímil, Jardiel Poncela, bucea en la creatividad de un autor, que para el dramaturgo Sergi Belbel, es uno de los grandes del teatro de todos los tiempos, un out sider avanzado a su tiempo. Jardiel fue un escritor con una abundante producción literaria, poco comprendido, incluso censurado, tanto por la II República, como por el franquismo "fue también director de cine en Hollywood, escenógrafo, director de actores, diseñador de un edificio teatral". Nos lo cuentan, entre otros, sus nietos, Paloma Paso, Enrique Gallud y Carlos Dorrell, Gil Parrondo, Román Gubern, Jesús García Dueñas Además, Pepe Viyuela interpreta las palabras de Jardiel. Histórico de emisiones: 19/12/2014

  • 57:07 12 mar 2018 El documental retrocede en el tiempo y llega a los recuerdos infantiles de espectadores que se pegaban al televisor para ver y escuchar al carismático divulgador y naturalista Félix Rodríguez de la Fuente en unos programas que cambiaron la mentalidad de los españoles en relación con la naturaleza. 'El animal humano' cuenta con testimonios de su hija menor, Odile, su viuda Marcelle Parmentier, compañeros de trabajo y reconocidos científicos y naturalistas como Luis Miguel Domínguez o Carlos Tabernero, profesor de la historia de la ciencia. Además, ha profundizado en el archivo personal del naturalista donde se encuentran miles de documentos entre los que destaca la correspondencia que mantuvo con su público.

  • 2:34 06 mar 2018 Un emotivo homenaje al hombre que consiguió cambiar la mentalidad de los españoles en relación con el medio ambiente Félix Rodríguez de la Fuente hubiera cumplido 90 años el próximo 14 de marzo No te pierdas el especial de RTVE.es sobre Félix Rodríguez de la Fuente Estreno: el lunes 12 de marzo a las 21.00 horas, en “Imprescindibles” de La 2 Pre-estreno el martes 6 de marzo, a las 20.30 horas, en Cineteca Madrid La 2 ha preparado una programación especial dedicada a Félix para toda la semana del 12 al 18 de marzo

  • 00:35 01 mar 2018 La obra que le catapultó fue “el hombre y la tierra” una serie de documental que estuvo en antena desde 1974 hasta 1981, un año después de su muerte. “el hombre y la tierra” se divide en tres grandes bloques: las series venezolana y americana primera y última respectivamente y la ibérica considerada por muchos su obra magna.

  • 00:24 01 mar 2018 Félix Rodríguez de la Fuente fue una de las personalidades más influyentes de la segunda mitad del siglo XX hasta el punto de marcar con su trabajo a un par de generaciones de españoles.

  • 00:29 01 mar 2018 A Rodríguez de la Fuente se le conocía como al amigo de los animales, una apreciación que su hija Odile considera errónea “él sentía una profunda admiración por la humanidad y lo que más le preocupaba era la capacidad de la raza humana para hacerse daño a si misma”.

  • 00:35 01 mar 2018 “Su verdadero público eran los niños, porque pensaba que la juventud el día de mañana se dejarían de tanta palabra y pasarían a los hechos” explica su viuda Marcelle Parmentier. Rodríguez de la Fuente sembró intencionadamente la conciencia ecológica, tan pronto llegó a la televisión se dio cuenta de su poder de seducción, de su talento para comunicar y supo sacarle partido en una España que sólo distinguía a su fauna en función de si era una buena pieza de caza o que sólo valoraba sus paisajes y ecosistemas por la rentabilidad económica de sus recursos…. “Querido amigo Félix (….) pienso que Dios ha puesto en el mundo a los animales para que los veamos correr y crecer y no para matarlos, por eso me gustan mucho sus programas” (Carmen, 1976) Este fragmento corresponde a una carta enviada a Rodríguez de la Fuente por una niña de 8 años. El documental ha tenido el privilegio de hurgar en el archivo personal del naturalista: miles de documentos entre los que destaca la correspondencia que mantuvo con su público infantil y adulto. Como cuenta el profesor de historia de la ciencia Carlos Tabernero “esas cartas tienen un valor histórico incalculable porque en ellas se puede ver el nacimiento de la cultura ecologista con Félix como inductor desde su posición mediática”

  • 00:45 01 mar 2018 Un fragmento del documental "El animal humano", dedicado al gran Félix Rodríguez de la Fuente.  El gran naturalista defiende al lobo ibérico, para salvarlo de la extinción y ganar el cariño de los espectadores.

  • 2:16 27 feb 2018 ¿Quién fue la primera mujer que osó franquear la entrada de una redacción? ¿Cuánto ha cambiado el oficio desde entonces? Josefina Carabias (1908-1980) fue la primera periodista todo terreno tal y como hoy lo entendemos. Su vida ilustra perfectamente lo que significó para una mujer entrar en el mundo laboral. El retrato de Josefina Carabias, el lunes, 5 de marzo, a las 21.00h. n La 2

  • Jaume Plensa

    Jaume Plensa

    58:10 26 feb 2018

    58:10 26 feb 2018 Este documental es un recorrido por la obra del escultor español Jaume Plensa, conocido internacionalmente por su compromiso con el arte en espacios públicos y por ser uno de los máximos exponentes de la escena escultórica actual. Histórico de emisiones: 11/11/2010 14/03/2014

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