Dirigido por: Ana María Peláez

Serie de documentales sobre los personajes más destacados de la cultura española del siglo XX cada semana en La 2 y en RTVE.es. Dirigido por Ana María Peláez

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Para todos los públicos Imprescindibles - El Capitán Centellas (Antonio Buero Vallejo) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Bueno.

Aquí tengo las entradas

de la primera representación de "Historia de una escalera".

Aquí están.

Siempre las hemos guardado en el libro

de "La historia de una escalera", junto con el programa.

"Querido Soto, mil perdones, pero no he tenido otro remedio

que subirte al alero.

Estáis en buena compañía, no te preocupes.

Tendrás al lado a Isa y a Arturo. Un abrazo".

Un día vino Vicente a las 8:00 de la mañana.

Un poco antes de que empezase.

Antonio llegó con su carpeta debajo del brazo.

Allí se sentaron.

Yo no podía imaginarme que eso iba a ser

parte fundamental de la vida de los dos.

Buero acababa de salir de la cárcel.

No tenía una máquina de escribir. Había que mandarlo mecanografiado.

Empezaron a sacar papeles,

empezaron a sacar papeles en los dedos.

Vicente de vez en cuando...

Toda la mañana así.

Toda la mañana.

Resultado...

"La historia de una escalera".

Eso fue.

(Música)

Antonio Buero Vallejo era un condenado a muerte.

Se le conmuta la pena de muerte,

se presenta al premio Lope de Vega y lo gana.

-De hecho, él no se quería presentar al premio,

porque decía que cómo se le iban a dar a él,

que acababa de salir de la cárcel.

Fue su gran amigo, Miguel, Ramón de Garciasol, en realidad,

compañero suyo y amigo desde el instituto,

el que le animó.

-Era un autor que no sabíamos nada de él.

Había cantidad de comentarios, había estado en la cárcel...

Yo qué sé. Cosas tremendas.

Teníamos mucho temor a ese estreno. Mucho temor.

-"Historia de una escalera" se estrena...

No creen demasiado en ella.

Como pasa siempre en el Lope de Vega.

Lo estrenamos, lo tenemos un mes y lo quitamos.

-¿En qué pensaron?

Como hay que estrenarlo en El Español,

lo estrenamos un poco antes del 1 de noviembre,

que ya representamos "El Tenorio", que era sagrado.

Con eso arreglado.

-Que no tengo derecho. -No, señora. Soy mayor de edad.

-La noche del estreno,

todos teníamos un poquito de temor a la reacción del público.

Un momento antes del final

estábamos en el relleno superior de la escalera

y había una gran pelea entre los vecinos.

-Basta, basta ya! -¡Se acabó, adentro!

-Y en esto,

oímos un jaleo muy grande en el público.

Hubo unos segundos de silencio

y en este momento lo que se oía era una gran ovación con bravos,

con...

De todo.

Y aún no había terminado la obra.

En ese momento pensé: "Dios mío, ¿qué estará sintiendo Buero?".

(Aplausos)

Tiene usted que salir. No, hombre, no.

No ha terminado el acto.

Que tiene usted que salir. No se sale.

Que le están reclamando...

(Aplausos)

"Historia de una escalera" fue el éxito teatral más importante,

diría yo, casi de todo aquel siglo.

Fue algo increíble.

Los llenos en el teatro Español eran continuos.

No pudieron quitar la obra y a nadie se le ocurrió.

Hubo alguna presión.

Finalmente, aquel año no se representó "El Tenorio",

después de muchos años, entonces le pusieron de apodo

"Capitán Centellas".

¿Por qué "El capitán Centellas"?

Porque era el que había matado a el Tenorio.

-La gente se identificó.

Faltaba eso.

Lo que se veía en un escenario... No dialogaba con la calle.

Eran historias más o menos frívolas.

Aparece "Historia en una escalera" y cambia todo.

-Y si no fuera más que la luz... ¿Y la leche y las patatas?

-¿Sabe usted que doña Asunción no podía pagar hoy al cobrador?

-¿De veras?

-Eso dice mi madre que estuvo escuchando.

Se lo pagó a don Manuel.

Como la niña está loca por Fernandito...

-Allí había un mensaje que venía, precisamente,

de alguien que estaba en otra España. Digamos, en el exilio interior.

Al que se le daba por primera vez voz.

(Música)

Vamos a ver. Imaginemos el año 49. Posguerra española.

¿Cómo estaba España?

Había cartillas de racionamiento.

El teatro era de evasión, de plumas,

de cuatro comedietas...

Y, de repente, aparece una obra en la que se habla de sindicatos.

¡Se habla de sindicatos!

Tú lo pienses bien y dices: "¿Pero cómo lo dejaron esto estrenar?".

-No conseguiremos mejorar de vida si no es con ayuda mutua.

Eso es el sindicato. Solidaridad.

Esa es nuestra palabra.

Y podría ser la tuya si te dieses cuenta de que no eres más

que un triste hortera. Pero como te crees un marqués...

-Recuerdo que me produjo una inmediata fascinación

porque, en "Historia de una escalera"

encontré una imagen de una España que para mí era desconocida.

Y en segundo lugar,

descubrí un escritor que tenía un extraordinario oído

para la palabra de la calle o, más bien,

para la palabra del descansillo de una escalera.

-Qué felices seremos.

-Carmina...

Mi Carmina.

-Yo recuerdo que las dos cosas que han causado verdadera sensación

y un eco, una repercusión en París,

han sido "Historia de un escalera" y "El Jarama".

-Eso fue el primer éxito rotundo de Antonio Buero Vallejo.

Merecidísimo.

El asombro, la especie de terror que llevaba dentro.

Toda la emoción de aquella ovación

creo que sigue impresionándome.

Cuando nos hicimos novios,

y cuando me fui a presentar a Tony,

dice: "¿Te acuerdas aquel día que llegó Antonio con su carpeta

y empezamos...?".

Era el manuscrito de "Historia de una escalera".

(Música)

Este es el sexto claro.

Que es restauro de Buero Vallejo.

Ya conoce un poco más acerca de él. De su técnica.

Apenas puedo desarrollar lo que es la faceta pictórica.

Dibujos hay muchos, pero de esta faceta tiene menos trabajos.

Lo que tienen la gran mayoría de ellos

es que tienen una fuerte oxidación.

Ha utilizado unos barnices bastante fuertes, degradantes,

que, unidos un poco a la polución atmosférica,

fumaba muchísimo,

y todo esto provoca que el cuadro se altere.

-¿Tienes más tabaco?

Acabo de observar que me lo he dejado en el abrigo.

Pedimos por ahí si le pueden dar un cigarrillo...

Alguno de nuestros compañeros tiene, sin duda.

Muchas gracias. Muchas gracias.

Luego también es cierto que en la época en la que él pintaba

se estaban desarrollando otros estilos pictóricos.

Él tenía la idea más del siglo XIX,

más impresionista.

Pero claro, es un inicio.

-Siempre dibujando.

Es lo que hizo durante toda su infancia.

Todo lo que aparece reflejado,

aparte de algunas referencias a las obras de Dumas,

lo que sí hay es una relación directa con las películas que veía

en El Ateneo.

Estaban los héroes cinematográficos de aquella época.

También reproduce escenas de sus películas más famosas.

El gaucho, el pirata negro, los tres mosqueteros, D'Artagnan.

Ahí es donde vemos la esencia entre la cinematografía

y el dibujante.

Buero nace en Guadalajara, hijo de un comandante

de la academia de ingenieros, que era lo más avanzado,

en todos los sentidos, del ejército español.

Un hombre de carácter liberal, amante del teatro.

Él habla de un teatro de juguete que le regalaron los Reyes Magos.

Era de cartón.

Muy bien hecho, con escenografías.

Él empezó a jugar al teatro con él cuando era niño.

La gracia de esto es colocar una luz por detrás

y, cuando se alza el telón,

aparte de la iluminación natural,

el teatro tiene su propia iluminación.

Porque hay unos juegos de transparencias, ¿no?

En el instituto es un joven de su época.

Un joven que ve el nacimiento de la República,

que lo ve con la ilusión que se vivió el nacimiento de la República.

A pesar de todos los aspectos negativos

que se le hayan podido achacar a aquellos años,

considerado en su globalidad el recuerdo que yo tengo

en ellos es esplendoroso.

Él creía que iba a ser pintor.

Pero de pronto, la guerra civil y la primera tragedia

y terrible de vuelo.

Él, un joven republicano,

afiliado en las juventudes comunistas,

establece entre el Jarama,

le avisan de que han detenido a su padre,

vuelve a Madrid, cuando vuelve a Madrid,

y su padre ha sido fusilado en Paracuellos.

Era ya teniente coronel,

y por el simple delito de ser teniente coronel del ejército.

Esto a Buero lo rompe mucho.

Acaba la guerra,

él sigue en un grupo de resistencia,

es detenido, procesado y condenado a muerte.

Está dos veces con el "ejecútese".

Lo tomábamos con la mayor calma posible.

Y, por lo general, salvo algún caso que se desfondaba,

porque siempre lo hay,

la inmensa mayoría de los que he visto salir para el paredón,

salían muy erguidos. Muy seguros.

Alguno llegó a decir: "Tómenme el pulso. Así morimos".

Y condenado a muerte,

en 1940 le sería conmutada esa pena por la cárcel,

de la que salió en libertad provisional en 1946.

-En Buero es esencia la biografía para entender la obra.

Esto de la tragedia, por ejemplo,

el hecho de que haya cultivado la tragedia,

procede, fundamentalmente, no la experiencia literaria,

no de que hubiere leído las obras de los trágicos griegos

y luego las de Ibsen o la novela de Dostoyevski

que tanto le influyó, ¿no?

Sino que, en la propia tragedia de Buero viene de su vida.

De que la vida de Buero es un acontecer trágico.

En "La fundación", claro está, su experiencia en la cárcel.

-Cuando has estado en la cárcel acabas por comprender que,

vayas donde vayas,

estás en la cárcel.

-Reflejó experiencias carcelarias propias.

Hasta el punto de que, en "La fundación"

se habla de un intento de fuga

que existió realmente.

-Mi profesión me dio hace tiempo la oportunidad

de conocer los planos de toda esta zona y del edificio.

La celda de castigo no está junto al muro exterior.

Hay que tener cimientos gruesos.

Son sótanos con ventanucos a uno de los patios.

A 1 m solo de profundidad

a los 2 m, aproximadamente, tras la pared opuesta al ventanuco,

cruza paralela una alcantarilla.

"La fundación" nos cuenta la historia, aparentemente,

de unos científicos que están trabajando.

Vamos descubriendo lentamente fallos en el sistema.

-aborrezco a la fundación.

-La fundación es admirable, y lo sabes.

-Sacrifica ratones. -Y perros, monos,

héroes de la ciencia.

Si yo fuese un ratoncito, lo aceptaría.

-No.

Tú eres un ratoncito y no lo aceptas.

-Entonces hace algo alucinante.

Nos mete a los espectadores en la mente del protagonista.

No lo sabemos. Es una gran trampa.

Lentamente,

una vez que estamos ya metidos en la mente de este personaje,

de casi todos, pero básicamente, del protagonista,

caminamos lentamente hacia la verdad.

Lo que creíamos que era un lugar para investigar científicos,

en realidad vamos descubriendo, hay fallos:

qué está pasando aquí, qué está pasando.

La escenografía va cambiando.

Notamos que no participamos o participamos de...

Huele mal, pero es un sitio bellísimo, ¿no?

En realidad lo que cuenta es la historia

de unos condenados a muerte la noche anterior

a que les maten a todos.

-Me quise tirar por la barandilla. -Yo lo hice allí.

-Os denuncié... -Sí, nos denunciaste.

-Te cogieron por mi culpa. -A mí y a otro, sí.

-Y nos condenaron a muerte.

-Dije que te ayudaría a comprender, cálmate.

-¡He comprendido! -No has comprendido nada.

Te faltan 20 años para comprender.

-Crea un dispositivo teatral que se llama "efecto de inmersión".

Empieza más tibiamente en "La ardiente oscuridad"

y culmina en "La fundación".

-C-46 y T-72.

Salgan con todo lo que tengan.

-Yo me acuerdo que mi pensamiento en ese momento

fue: "He visto algo mágico. Totalmente mágico".

Pero es la magia que a mí me impacta, que es la magia de lo profundo.

La magia del arte, la magia de entrar a fondo en el alma humana,

que es lo que intentaba hacer Buero.

-Cuando vi que era del año 74 aluciné porque me pareció que tenía

una vigencia extremísima y parecía que estaba hablando

de lo que está pasando aquí y ahora.

Dije: "De lo que tengo que hablar es de esto".

-Sáquenme de aquí, por favor. Sáquenme.

-...cuando vean que lo hemos descubierto.

Lo tirarán a la basura.

Venga conmigo, será mejor.

-Creo que es una obra que tiene una envergadura universal.

No me resultaría nada extraño

que en los próximos años tuviésemos noticias

de distintas puestas en escena de la fundación en España

y fuera de España.

Creo que es una obra de enorme alcance.

En este solar que hay a mi espalda

estuvo, recién terminada la guerra,

la cárcel de Conde de Toreno.

Aquí conviví con él, en la sala de condenados a muerte,

y pasamos juntos, aproximadamente, nueve meses.

Hasta que a él, en septiembre del 40 lo trasladaron a Palencia.

En esos nueve meses hablé muchísimo con él de poesía,

de un futuro incierto. Intimé.

Cuando lees, además,

la poesía de Hernández,

te das cuenta que hay un ser humano verdaderamente maravilloso

y profundamente cargado de ternura.

Creo que eso lo transmitía.

Está muy bien recogido en la expresión de los ojos.

En el retrato que Buero le hace.

(Música)

Primero hay que decir que este retrato es un icono cultural.

Durante los años 70,

se hizo una tirada de pósters con el retrato de Miguel Hernández,

que, prácticamente, los tenía todo el mundo.

Todo el mundo, en aquella época, se ponía pósters en las paredes.

Entonces estaba el de Miguel Hernández.

A lo mejor el del Che Guevara, y a lo mejor yo qué sé cuál más.

Puedes poner el texto.

Localizó quién estaba editando eso.

Le dijo que los derechos correspondían,

o él entendía que correspondían a la familia de Miguel Hernández,

que, en cualquier caso, los que le pudieran corresponder a él

se los cedía a la familia de Miguel Hernández

y que, por favor, se pusiese en contacto

con la familia de Miguel Hernández

para resolver el porcentaje de derechos

de utilización de imagen que le correspondiesen.

Dibujó cientos de retratos de compañeros suyos.

Estarán desperdigados por cientos de familias.

En el último año, aproximadamente...

Yo andaba ya pensando que, sin abandonar la pintura,

aunque luego la abandoné,

sin abandonar la pintura,

que tenía también que dedicarme a la literatura.

Antonio, si tú durante treinta y tantos años de tu vida

habías sido pintor, te habías dedicado a eso,

¿por qué de pronto?

Y él me dijo...

Me dijo, pero luego rectificó.

Fermín,

porque vi que de esa manera iba a comer mejor.

Luego rectificó y dijo: "Bueno, a mí siempre me ha gustado la literatura.

Y padre me llevaba al teatro".

También me dijo una cosa que me pareció en aquel momento horrorosa.

"Fermín, cuando estás muchos años en la cárcel, te descuidas.

Yo ya no pintaba, dibujaba con los amigos.

Perdí mi muñeca.

Cuando salí de la cárcel ya no era pintor".

-No podíamos vivir en España. Era imposible.

Nos casamos y...

Dos años, aproximadamente, en el 54, dos o tres años,

nos tuvimos que venir aquí.

Entró a trabajar como friegaplatos en un restaurante español.

En el Soho.

Donde está la zona de los chinos.

"Querido amigo Antonio.

Más de tres meses llevo aquí pero solo hace 10 días

que tengo concedido permiso legal.

Lo primero que te llama la atención al pisar esto

es la educación exquisita de todo el mundo.

Te pisa un tío, me ha ocurrido, y te dice: 'Lo siento'.

Naturalmente, cuando se vino para acá fue un trasiego tremendo de cartas,

pues desde el 54 hasta el 99.

La última fue una carta que, enfermo, muy enfermo,

se lo dijo a Victorita.

¡Tengo que escribir a Vicente!

-Entonces Victorita nos escribió una carta diciendo lo enfermo que estaba.

-Quiero presentarles ahora

a un hombre que ha hecho culto de la amistad.

Es uno de esos amigos que se tienen pocas veces con fidelidad de años.

Antonio Buero Vallejo ha tenido esa suerte.

Desde Londres, donde vive, ha querido venir expresamente

para estar esta noche con nosotros, para estar con él, exactamente,

su gran amigo. Vicente Soto.

Buenas noches, don Vicente.

(Aplausos)

Es que no me apaño nunca bien con estas cosas.

No soy amigo del micro. Pero soy muy amigo de Antonio.

-Mira, mira, mira.

Mírala ahí.

-Quiero ver la de los lisboetas.

Nos reuníamos Buero, yo y otros oscuros personajes

de una posguerra a la que habíamos llegado, en general,

desde una guerra que habíamos perdido.

-Vicente, constantemente le pidió, desde el principio,

que viniera para acá.

-Sí, bueno, algo pensó y tal.

Pero...

Pero bueno, fundamentalmente,

la razón se encuentra en su obra sobre Goya.

-Sueña con Francia.

Aquí se aburre.

¿Por qué rayos me he de ir? Esta es mi casa, este es mi país.

-¿Por qué mi padre no se exilió? Porque este era su país.

Le pertenecían que tanto a él como a los que había ganado la guerra.

-Si Buero Vallejo se hubiera marchado al exilio

hubiera sido otro hombre al que le hubiera dolido España.

Yo creo que hizo muy bien en quedarse aquí, de verdad.

Lo que hizo desde dentro...

fue muy importante.

-Es un autor fundamental de esa época del teatro español.

Su nombre contribuyó a una elevación ética, moral y estética

del teatro que se practicaba en ese momento.

Con un compromiso también. Eso es estupendo.

-Cuando yo empezaba,

Antonio era gran autor que había en aquel momento

en el teatro español.

Él ocupó ese lugar

un poco de número uno

durante 30 años.

Desde el año 49,

que empezó con "Historia de una escalera"

hasta sus últimos estrenos.

-¿Te crees importante?

Según con quién me compare.

Según con quién me compare.

Creo que San Agustín, y perdón por la pedantería de la cita,

decía algo así como: "Si me miro, no soy nada.

Ah, pero si me comparo...".

(Música)

Los censores emitían informes.

Cada uno de ellos tenía que emitir un informe

tratando sobre los aspectos políticos, aspectos morales,

aspectos religiosos...

También debían informar sobre temas relacionados con el valor artístico

y el valor literario de cada una de las obras de teatro.

De forma que eran censores...

De algún modo, también eran críticos.

De hecho, entre los censores también hay algún crítico teatral.

-Lo conocía hasta yo.

Claro, esas cosas se corren, se dicen.

"Fulanito". "Menganito".

Pero vamos,

no puedes tú a un censor ir y decirle:

"Oye, ¿tú por qué...?". Ni hablar.

Eso Antonio no lo hubiera hecho jamás.

Jamás.

-Caja 8892.

Expediente 433.

La historia de Buero Vallejo con la censura

es la historia de una gran paradoja.

Porque, por una parte, nos encontramos con un autor

que ha sido encarcelado por el régimen franquista,

condenado a muerte por su proximidad al bando republicano

y por su militancia en el Partido Comunista,

y de pronto nos encontramos con que es uno de los autores

que más estrenan, en las mejores fechas,

e incluso muchas veces en los teatros oficiales.

En "Historia de una escalera" se prohíben tres fragmentos.

Uno de ellos que hace alusión a los frailes y a las monjas.

Otro que hace alusión al sindicato.

Cuando Ferrando le dice a Urbano:

"Sí, también vosotros ibais a llegar muy lejos con el sindicato

y la solidaridad".

Y una tercera frase en la que se dice:

"Sí, más vale ser un triste obrero que un señorito inútil".

Le obligan a cambiar la palabra "señorito"

por "un soñador inútil".

Las dos o tres veces que a alguna de las protagonistas

se le llamaba "zorra",

yo todavía no me atrevía a poner "puta",

pero sí "zorra", pues les pareció excesivo

y nos sugirieron si podría ser cambiado por "golfa".

¿Que yo no tengo derecho? -No, señora, soy mayor de edad.

-¿Y quién te mantiene? ¡Golfa, más que golfa!

-¡No insulte! -¡Adentro!

Y yo, claro, a 24 horas del estreno, dije: "Bueno, pues nada, 'golfa'".

Y así quedó y así está ya en el texto.

La polémica del posibilismo teatral tiene lugar en el año 1960

en las páginas de la revista "Primer acto".

Esta polémica se produce entre Alfonso Sastre,

que es quien la desata, y Buero Vallejo.

Bueno, él defiende que el autor teatral

en ese momento tiene que ser imposibilista.

Un autor que escribe en un régimen de dictadura

no puede escribir pensando en la censura.

De algún modo, está enfrentándose a Buero Vallejo,

que poco antes ha defendido que el autor necesita tener

una postura posibilista.

Porque de nada sirve escribir grandes obras de teatro muy críticas

si están guardadas en el cajón.

Efectivamente, yo he defendido, he sido partidario del posibilismo,

pero siempre he dicho, y habría que tenerlo muy presente,

que yo he sido partidario del posibilismo

ni más ni menos que todos los que han hecho algo,

incluso aunque hubiera entre ellos personas

que negaban que hicieran posibilismo.

Yo no pretendo ahora, ni a Alfonso ni a ningún otro autor,

achacar inconsecuencias.

Todos podemos caer en inconsecuencias.

Pero, en fin, cuando Alfonso dijo que la mordaza era un criptograma

que no quería hacer, pero que hacía,

evidentemente, incurría en posibilismo.

Es un poco triste mi situación,

rodeado de todos vosotros, débiles y enfermos.

Pero el más viejo tiene que daros aún lecciones de fuerza y de coraje.

-Estaba el mensaje de la libertad

y de lo asfixiante que era vivir amordazados.

Y de cómo, si no se producía la libertad,

podían ocurrir grandes catástrofes en la sociedad.

Ese mensaje quedaba tan sumergido en la trama policiaco rural

que no se vio. No lo vio ni la censura

ni lo vieron los espectadores. La obra se puso muchas veces.

Se hicieron giras por España con la obra,

y todo el mundo veía una obra buena, rural, fuerte, de personajes fuertes.

Pero mi mensaje quedaba oscurecido ahí.

"Pero si yo lo que quería decir es que la censura es horrible".

-Los dos son posibilistas,

con dos grados diferentes de posibilismo,

pero también los dos posibilistas.

Es una polémica que estuvo bien porque enfrentó a dos monstruos

sagrados de la dramaturgia de aquel momento,

pero es un poco más ficticia que real.

-Puesto que vais a enfrentaros con la falsedad y la mentira,

mentid si fuese preciso en beneficio de vuestra obra,

que es verdadera.

Sed digno, pero sed hábil.

-Gracias.

Pese a los peores vientos, pese a las peores mareas,

se han hecho cosas. Por nuestro tesón,

por nuestra decidida voluntad

de sacar a la cultura del país adelante.

Hubo una obra que no se pudo representar

hasta llegada la democracia.

Porque hablaba de la tortura.

(Música)

El personaje del doctor Valmy tiene una entidad interesante.

Lo recuerdo como un trabajo interesante.

Es la historia de la caída en barrena, en picado,

de un torturador.

Con todas las implicaciones psicológicas, personales

y familiares que ello conlleva

al efectuar, por orden de sus superiores,

la mutilación sexual de un...

Bueno, de un supuesto terrorista.

-No sé para qué os metéis en estos líos.

Si sales de esta, ¿no te gustaría tener hijos?

-Hay un personaje, el psicólogo, el psiquiatra,

que al mismo tiempo trata al personaje, a la mujer,

a una exnovia, y que va explicando los vericuetos de la historia.

Es una obra arriesgada, una obra difícil.

Una obra que en su momento tuvo muchísimos problemas con la censura.

-Verá...

No es fácil. -Estoy aquí para ayudarle.

Tranquilícese.

-Desde hace unos 20 días, doctor, no...

No puedo cumplir con mis deberes matrimoniales.

-¿Le asusta la palabra? -¿Cómo?

-Quiere decir que padece impotencia.

-Sí.

-Evidentemente, en aquellos años, la obra no se autoriza.

Se intenta autorizarla imponiéndole una serie de cortes

que Buero Vallejo no va a aceptar.

Porque, entre otras cosas, uno de ellos era importante.

Hay una pareja elegante que actúa en el prólogo y en el intermedio

que crea una distancia diciendo: "Bueno, este tipo de cosas

aquí no se hicieron. En España esto nunca se ha hecho".

(Música)

-Sonrían tranquilos.

Esto no sucedió entre nosotros.

No nos atañe.

-Si ocurrió algo parecido, fue en países lejanos.

-En tierras semibárbaras.

-No crean tales desatinos. Son falsos.

-Y sobre todo, sonrían, conserven la sonrisa.

-El más bello hallazgo de la humanidad.

-Solo sé que él decía: "No estreno", cuando le cortaban...

cosas que él creía que no debían cortarse,

que eran imprescindibles para la obra.

-Durante los años en que está sin estrenar,

tiene que tirar de los ahorros y lo pasa mal,

y, aun así, es capaz de estar temporadas sin estrenar

por no cortar unos fragmentos que el régimen le ha dicho que corte.

-Y claro, cuando se estrenó, la gente no encontraba entradas.

Sobre todo en el País Vasco fue una locura.

-Soy funcionario público. -¿Qué clase de funcionario?

-No solemos franquearnos acerca de esto.

Hay prejuicios contra nosotros. Pero no veo la...

-¿Es usted policía, señor Barnes?

-Pertenezco a la Sección Política de la Seguridad Nacional.

-¿Es usted un S.P.? -Sí.

-Fíjate que hay una época en que podemos hablar

un poco del tardofranquismo ya realmente.

La obra tarda varios años en estrenarse.

Y tiene un estreno en Inglaterra.

-Pensar que mi marido estaba estrenando en Chester,

porque no fue en Londres, fue en Chester.

En idioma inglés. Todo eso a mí me impactó.

Entonces, yo creo que estaba pendiente de todo y de nada.

(Música suave)

Sí es verdad que practicó yoga, y eso es algo que choca mucho.

Porque, efectivamente, en los años 50,

pocos practicantes de yoga había en España.

De hecho, él lo practicó por su cuenta.

Es decir, no había ningún profesor de yoga a mano.

Sino que se compró libros.

Hay libros con las diferentes posturas de yoga, etc., etc.,

y él, por su cuenta, empezó a practicar yoga.

-El yoga, los ovnis,

la telepatía, la percepción extrasensorial

y un largo etcétera

de temas parecidos, digamos,

le resultaban interesantísimos.

-Siempre me llamó la atención lo pálido que estaba.

El primer día que lo conocí, siendo yo un chaval,

dije: "Yo creo que está enfermo". Me dijeron: "No, es que es así".

Uno tenía la imagen como de Don Quijote.

Como un caballero español, castellano, seco, altivo.

Irónico. Eso lo fui descubriendo después.

-Tienes una imagen de hombre tal vez no del todo optimista.

Entonces, cuando de una persona se dice que está más alegre

que unas pascuas, ¿de ti se puede decir

que estás más triste que unas pascuas?

De ninguna manera. Ah, de ninguna manera.

No. Hay la famosa Pascua triste, claro,

de modo que tu pregunta no está demasiado descaminada.

Pero yo soy una persona muy normal.

Y, como creo que a ti mismo te consta,

soy una persona muy bienhumorada en bastantes ocasiones mi vida.

Cuando uno no le conocía, pensaba que era así.

Además, tenía un aspecto tan ascético,

un aspecto tan sobrio, tan serio,

tan delgado,

con aquellos perfiles, aquellos huesos tan pronunciados,

no le sobraba un átomo de grasa,

pues daba la sensación de que era un asceta

de los que pintaba Rivera.

Luego lo conocías y era encantador.

Le encantaban, por ejemplo, las torrijas.

Bailar con las señoritas era su pasión.

-Tengo muchas fotos bailando con él.

Bailando tangos, bailando vals, bailando todo tipo de bailes

y absolutamente feliz.

-¿A ti te gusta bailar? ¿Cuándo bailaste por última vez?

Sí, sí. No hace tanto, no hace tanto.

La gente cree que soy un tipo fúnebre que no baila ni ríe.

Yo bailo y me río, ya lo creo que sí.

Hubo algunos escarceos

con algunas actrices de la época muy famosas.

Pero en esto era un caballero, ¿eh?

Jamás diría un nombre.

Vamos, no entra en una personalidad alcarreña y castellana

el andar alardeando de una conquista. Jamás.

Pero, sin duda, el amor de su vida fue Victoria.

-Ni creo que hablásemos ninguna vez antes

de que me contrataran para hacer "Hoy es fiesta"

en el teatro María Guerrero.

-El autor, partiendo del problema de las vidas acongojadas y humildes,

encarna en sus personajes las más variadas historias,

donde no falta la nota tierno del amor.

-Cuando fui a darle las gracias por haberme dado ese papel,

me dijo: "Bueno, yo había dado otro nombre,

que era el tuyo y el de María Fernanda D'Ocón".

Dice: "Pero como tú eres más menudita, más aniñada,

dabas mejor el papel para tener hambre".

-En nuestro mundo de ahora de las actrices,

una actriz de teatro parece que no.

Entonces, es que era...

Que era Marilyn Monroe a la española, pero es que era guapísima.

-Nos vamos a otro sitio. -¿Adónde?

¿Adiós?

Antonio, ¿te parece bien así? Sí, está bien.

Es eso lo que quieres, ¿no? Muchas gracias.

Un amigo suyo cubano,

un día estábamos sentados los tres en una mesa del Gijón,

y debíamos estar chacoteando Antonio y yo,

porque él dijo: "¿Y tú por qué no te casas

con una chica tan mona y tan simpática como Victorita?",

y él dijo: "Porque no ha leído a Ibsen".

Y entonces yo dije: "Pues no, no lo he leído".

Si yo era una cría, estaba empezando como aquel que dice.

Y leí a Ibsen.

En una semana, leí cinco obras de Ibsen.

(Música, cláxones)

La llegada de la democracia

hace que todos estos autores se vean viejos.

Nos estorben.

Fíjate lo que te digo.

Y, bueno, se le llama para hacer versiones.

Pero era como que aquello había que olvidarlo.

-Yo creo que era injusto.

Bueno, el teatro comercial del franquismo

era muy decadente y muy espantoso,

pero una persona que no era culpable de eso era Antonio.

-El fenómeno fue muy extraño.

En la transición, fue un estado de ánimo general

en el que se consideraba que había que olvidarse de todo lo anterior

e irse al encuentro de nuevas experiencias.

Todo aquello que se había destacado durante el franquismo

había que olvidarlo o, por lo menos, posponerlo.

Entonces, Buero Vallejo fue la primera víctima

de este estado de cosas.

Era un hombre sensible

y con un hondo sentido de la justicia,

y pensó, con toda razón, que se le estaba haciendo una faena.

Antes, yo era un escritor, a juicio de algunos,

demasiado radical,

y a juicio de otros, demasiado poco...

comprometido. Comprometido.

Vino la transición,

y entonces se han dicho las mismas dos cosas, solo que al revés.

Había autores que decían: "Cuando venga la democracia,

van a saber lo que es teatro".

"Y no lo que hace Buero", supongo que querrían decir,

pero eso no lo decían.

-Que el Partido Comunista de España tenga muchos votos.

¡A vuestra salud!

-Se cernió la sombra de la sospecha sobre Buero.

Y a un autor como él, que venía de ese acontecer trágico,

que no tenía que enseñarle a nadie ningún carné

porque su compromiso, primero con la República,

luego con el antifranquismo, fue siempre claro.

Le dolió muchísimo.

"Querido Vicente,

te estarás preguntando o suponiendo los motivos de mi largo silencio.

Pues sí, algo y bastante hay de una depresión

que no quiere irse ni tendría por qué.

Unida a la desgana de abrumar con tristezas a un amigo.

Pero se acercan las fechas de La Paloma

y aún quiero ser fiel a ese rito".

Consiguió seguir estrenando. Es decir, consiguió seguir estrenando

porque era una persona que trabajaba también esa parte.

No era un escritor de mesa

que después mandaba las obras y se olvidaba.

Él era un hombre de teatro, era un hombre de las tablas,

era un hombre que iba con su obra debajo del brazo

y hablaba con empresarios, con escenógrafos...

Y luchó mucho en ese terreno.

Pero no le resultaba nada fácil estrenar.

-La cultura oficial de la democracia, por así decirlo,

funcionaba por un lado.

Ahora, la calle era otra cosa.

Porque los dos mayores éxitos teatrales

en cuanto a número de representaciones

y afluencia de público

que ha tenido mi padre en toda su carrera

se producen, uno, durante la transición,

que es "La doble historia del doctor Valmy",

y otro, en plena democracia, que es "Diálogo secreto".

-Verde como una rana.

Un verde clarito.

Tan claro como el sonrosado de la cara, justo su complementario.

Tu hija se ha vuelto una ranita verde. ¡Cro-cro!

Y tú no lo has visto.

-No había tenido una vida fácil, y también de mayor.

Otro momento también muy delicado, ¿no?

Perdió a un hijo en un accidente de automóvil.

Eso sí lo he vivido,

porque eso lo he hablado con él, y estaba...

A mí a veces, hablando con él, me impresionaba el dolor que sentía.

Yo creo que Antonio era un hombre con muchísimo sentimiento.

Y el menor,

Enrique,

se nos mató en la carretera a los 24 años.

En un coche.

¿Cómo se puede compaginar eso con la esperanza,

o con el ánimo para continuar?

Una pérdida de ese tipo...

es incurable.

Las letras españolas se han vestido un año más de gran gala

para asistir en la Universidad de Alcalá de Henares

a la entrega, por parte del rey, Juan Carlos, del Premio Cervantes,

que en esta ocasión ha recaído en la figura

y en la obra del dramaturgo Antonio Buero Vallejo.

-Hombre, la satisfacción es la satisfacción.

Pero a mí no me consolaba nada.

Se acababa de matar un hijo mío.

(Música emotiva)

No grites, tonta.

Mejor es holgar.

(Grito)

Tal para cual.

(Música suspense)

-No se puede mirar.

-Se aprovechan.

Y son fieras.

¡Y son fieras!

-Y no hay remedio.

-Divina razón,

no dejes ninguno.

-Creo que la unión entre el autor, que es Buero Vallejo,

gran autor de la segunda mitad del siglo XX, en mi opinión,

y el encuentro con Goya era una especie de, como se dice...,

una especie de choque de trenes que me atraía.

Este es "El aquelarre",

que en el texto de Buero aparece varias veces

y que, de alguna forma, es como si fuera el marco de la obra.

-¿Qué le parecen? -Raras.

-Son espantosas.

-Ya vimos en sus grabados cosas parecidas.

-No era lo mismo. ¡Estas son horribles pinturas de demente!

-Para mí, es la obra cumbre de Buero.

Creo que es donde...

intensifica al máximo todo su teatro.

-Es brutal.

Lo destacaría todo.

La forma, el fondo, lo que plantea...

Y todas las posibilidades que da para un director escénico.

Y la temática que lleva con él, con el personaje ahí, en el centro.

Es una obra muy muy poliédrica.

-Todo lo que dicen los personajes, sabemos lo que dicen

a través de la voz de la conciencia de Goya.

No oímos a los personajes cuando él está en el escenario,

sino cómo él los entiende.

-¿A qué vienen esos aspavientos? Ten calma, mujer, hazte comprender.

¡Cállate, no te oigo! ¡Pero cállate!

-Estuvo en Madrid en el Centro Dramático,

en el María Guerrero,

estuvo en el Centro Dramático de Barcelona,

que era de las primeras obras que llegaban allí en castellano,

estuvo, por supuesto, en Zaragoza, en Bilbao, etc., etc.

Pero, sobre todo, fuimos durante muchísimos años

la primera compañía española que fue al Dramaten de Estocolmo,

a una de las catedrales del teatro.

-En los años 80, a Buero se le representaba

en lo que se llamaba entonces "los países del este".

En Francia, en Alemania también.

Era un autor importante europeo.

-Entre los países del este, el teatro más importante

en el que se estrena es el Teatro del Arte de Moscú,

que es uno de los grandes teatros del mundo.

-Desde el año 1970 hasta el 91, que lo hice yo,

en España se hicieron dos montajes, el de Osuna y, luego, el mío.

En 20 años. Mientras tanto, en el resto del mundo

se habían hecho 22 montajes. En Rusia, en Rumanía...

Por ejemplo, en Polonia, Andrzej Wajda, el director de cine,

la hizo, que es una de mis frustraciones,

no haber visto Wajda, aunque solo fuera por copiarlo.

-Los polacos se vieron identificados.

Y no veían al rey Fernando VII...

Los españoles a la mejor pensaban en Franco,

pero los polacos no pensaban en Franco,

pensaban en el Franco que les había tocado.

-¡Dios sabe por cuántos siglos todavía!

¡He pintado esta barbarie, padre, porque la he visto!

Y después...

he pintado ese perro solitario

que ya no entiende nada.

-Buero relaciona los dos cuadros, "Duelo a garrotazos"

y ese enigma que es "El perro",

porque de esa violencia, de esa lucha,

de esa destrucción fraticida, como se suele decir,

emerge un animal que no sabe nada, que no entiende.

Y él lo que hace es contar un relato, hacer un relato,

con las pinturas

al hilo de lo que iba sucediendo en la función de teatro.

Es decir, que el relato, el argumento de la obra,

organiza el discurso de las pinturas.

-Es mi mayor deseo.

¡Que un día baje

como un ejército resplandeciente,

y llamen a todas las puertas

con golpes tan atronadores que yo mismo los oiré!

¡Golpes como tremendos martillazos!

-Buero pinta, podríamos hacerlo así,

pinta los cuadros de nuevo.

Y algunos de ellos, incluso pintándolos durante la función.

Los pinta imaginando lo que se ve y lo que no se ve.

-El palco desde donde Buero Vallejo veía sus obras es este.

El palco de dirección, que se ha dicho toda la vida.

Entraba cuando ya la obra había empezado

porque no quería que le viese la gente.

Él siempre decía: "En oscuro, porque, si no, la gente me reconoce

y no se concentra".

Y en esta silla, aquí precisamente,

Buero se sentaba a ver la representación.

Si querías enfadar a Buero, era fácil, ¿eh?

Decías: "¿Cuándo montamos 'Historia de una escalera'?".

"¡Y dale, y dale! Vamos a ver, que he escrito mejores obras".

"Claro que has escrito mejores obras".

Todo el mundo me pregunta por "Historia de una escalera",

y yo estoy temiendo que voy a quedarme

como el autor que fue de "Historia de una escalera"

y que después ha sido un mamarracho.

Un día, su mujer estaba trabajando aquí con nosotros

en "La visita de la vieja dama" con María Jesús Valdés,

vino en silla de ruedas,

faltaban seis o siete días para que muriera,

y a la salida, en el cocherón, había una foto impresionante

con los reyes el día del estreno de la fundación.

Dije: "Le voy a enfadar un poco para animarle", porque le vi bajo.

Digo: "Maestro, a ver cuándo montamos 'Historia de una escalera'",

y dice: "Esta vez no me voy a enfadar.

La vas a montar. Porque yo estoy muy mal y me voy a marchar pronto".

-¿Ha visto usted la subida de la luz? -Calla, hija, no me digas.

Si no fuera más que la luz... ¿Y la leche y las patatas?

-Sabe usted que doña Asunción no podía pagar hoy al cobrador.

-¿De veras? -Eso dice mi madre,

que estuvo escuchando. Se lo pagó don Manuel.

Como la niña está loca por Fernandito...

-Aquello fue un suplicio. Lo pasé muy mal en los ensayos.

Tenía mucha presión, muchísima. Había miedo.

-Nunca lograremos mejorar de vida sin la ayuda mutua,

y eso es el sindicato. Solidaridad, esa es nuestra palabra.

Y sería la tuya también si te dieras cuenta

de que no eres más que un triste hortera.

-A mí me parece que hizo un trabajo estupendo.

Hombre, un poco de miedo me daban las escaleras,

porque no había donde agarrarse.

Pero el conjunto en sí

estuvo muy bien.

-Solo quisiera dejar a esta hija

con un hombre de bien antes de morirme.

-Mejor sin morirse. -¿Para qué?

-¿Te imaginas por unos momentos que se hubiera levantado el telón

de la mítica "Historia de una escalera"

y hubiera sido un fiasco? Pues me hubiera cargado un mito,

una leyenda de las pocas que tenemos en teatro.

-Seremos muy felices, Fernando. -Carmina...

-Y se levantó el telón y sucedió.

Pero podía no haber sucedido.

Y de nuevo, sucedía.

Y, de alguna forma, continuaba la leyenda

de "Historia de una escalera".

-¡Peor, porque tú has sabido nadar y guardar la ropa!

-¡No te parto la cabeza porque...!

-¡Porque no puedes! ¡No te atreves!

(Aplausos)

Pobre de mí.

Cualquiera sabe qué van a decir estos señores.

Como yo no estaré, no me enteraré.

Creo, al menos.

Imprescindibles - El Capitán Centellas (Antonio Buero Vallejo)

57:22 27 mar 2017

Historia de una escalera' de Buero Vallejo fue un estreno de tal éxito que su vida y la historia del teatro español dieron un giro de 180 grados. Durante casi treinta años fue el número uno indiscutido de la dramaturgia española, con un teatro comprometido y sin abandonar sus convicciones. ¿Cómo lo consiguió en plena dictadura franquista? Imprescindibles ahonda en la figura del autor de la mano de familiares, amigos y compañeros de profesión.
En el caso de Buero Vallejo conocer su biografía es esencial para entender su obra. El documental repasa su vida vinculada a algunos de sus textos, como 'La fundación', ambientada en un presidio, 'La doble historia del doctor Valmy', que trata la tortura y que no se pudo estrenar hasta 1976 por la censura, y 'El sueño de la razón', que resucita al Buero pintor.
Para muchos expertos, Buero Vallejo es el tercer gran dramaturgo del siglo XX tras Valle Inclán y García Lorca. Durante el franquismo fue el número uno, algo que resulta paradójico dada su procedencia política. Grandes nombres del teatro como Mario Gas, Juan Mayorga o Juan Carlos Pérez de la Fuente analizan este aspecto.
En el plano personal, Buero Vallejo tenía fama de ser una persona seria, pero nada más lejos de la realidad. Para el documental se desempolvarán viejas fotos que muestran a un hombre divertido y curioso, que muestran su amor por el baile y que fue uno de los primeros yoguis de España. Su mujer, la actriz Victoria Rodríguez, y su hijo Carlos, recordarán cómo era el dramaturgo en las distancias cortas.

Historia de una escalera' de Buero Vallejo fue un estreno de tal éxito que su vida y la historia del teatro español dieron un giro de 180 grados. Durante casi treinta años fue el número uno indiscutido de la dramaturgia española, con un teatro comprometido y sin abandonar sus convicciones. ¿Cómo lo consiguió en plena dictadura franquista? Imprescindibles ahonda en la figura del autor de la mano de familiares, amigos y compañeros de profesión.
En el caso de Buero Vallejo conocer su biografía es esencial para entender su obra. El documental repasa su vida vinculada a algunos de sus textos, como 'La fundación', ambientada en un presidio, 'La doble historia del doctor Valmy', que trata la tortura y que no se pudo estrenar hasta 1976 por la censura, y 'El sueño de la razón', que resucita al Buero pintor.
Para muchos expertos, Buero Vallejo es el tercer gran dramaturgo del siglo XX tras Valle Inclán y García Lorca. Durante el franquismo fue el número uno, algo que resulta paradójico dada su procedencia política. Grandes nombres del teatro como Mario Gas, Juan Mayorga o Juan Carlos Pérez de la Fuente analizan este aspecto.
En el plano personal, Buero Vallejo tenía fama de ser una persona seria, pero nada más lejos de la realidad. Para el documental se desempolvarán viejas fotos que muestran a un hombre divertido y curioso, que muestran su amor por el baile y que fue uno de los primeros yoguis de España. Su mujer, la actriz Victoria Rodríguez, y su hijo Carlos, recordarán cómo era el dramaturgo en las distancias cortas.

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  • 54:22 ayer La publicidad nos rodea. Forma parte de nuestras vidas, de nuestra memoria y de nuestra cultura, y es un puro reflejo de nuestra sociedad. Sin embargo, los que la piensan y hacen son unos grandes desconocidos. Jugando con los mecanismos publicitarios como recurso narrativo nos adentramos en este medio a través del mejor director creativo de nuestro país: Toni Segarra. Con el anuncio del perro Pippin consiguió llevarse un Grand Prix en Cannes, cuando ese premio era grande de verdad. Es el único español en la lista de las 100 top creative minds de la revista Shots. En el documental 'Un tipo que escribe anuncios', además de Segarra, hablan amigos y compañeros de profesión como Ferran Adrià, Risto Mejide, Isabel Coixet o Luis Bassat. Contenido disponible hasta el 13 de junio de 2017.

  • 57:05 22 may 2017 Documental que repasa la trayectoria vital y profesional de un auténtico genio de la televisión en España. Contamos con el testimonio de aquellos que han estudiado su obra, pero sobre todo con el de sus amigos y de la gente que ha trabajado muy estrechamente junto a él a lo largo de tantos años. Directores de cine, como Alex de la Iglesia o Juan Antonio Bayona, nos hablan de la enorme influencia que, con tan sólo dos películas, ha ejercido Narciso Ibáñez Serrador en toda una generación de cineastas españoles. Mientras que el testimonio de su familia nos ayuda a descubrir el lado más desconocido y personal de Chicho.

  • 1:01:02 15 may 2017 Considerada como la gran dama de la cocina mundial, Ruscalleda es la mujer con más estrellas Michelin del mundo: tres por el Restaurante Sant Pau de Sant Pol de Mar, embrión del Sant Pau de Tokio que tiene dos, y otras dos el Moments de Barcelona. En total siete, y muchos galardones y reconocimientos. Nos metemos en la vida y en la cocina de Carme Ruscalleda. Es imposible conocer y entender el éxito de la cocinera con más estrellas Michelin del mundo sin su marido Toni. El Sant Pau de Sant Pol está situado en el Carrer Nou, en el corazón del pueblo, justo enfrente de su casa. En el verano de 1988 Carme y Toni crearon el Sant Pau: ella en los fogones y él en la sala. La primera estrella llegó a los dos años y medio. Un empresario japonés se presentó en Sant Pol a comer y les propuso montar un restaurant en ´Tokio. En 2004 abría el Sant Pau de Tokio, réplica exacta del de Sant Pol, con la diferencia que en lugar de tener enfrente el mar tiene un jardín. El matrimonio Ruscalleda-Balam viajan un par de veces al año a Japón y hay una relación diaria via 'Skype'. Unos años más tarde llegó la oferta de llevar el restaurant Moments situado dentro del Hotel Mandarín Oriental de Barcelona. Al frente del mismo se encuentra su hijo Raúl Balam, primer seguidor de la cocina de su madre. Carme Ruscalleda es inquieta, es tenaz, no descansa. Asistimos a la presentación de su última investigación "Paleta de colores" que presentó en uno de los congresos más prestigiosos de gastronomía que tiene lugar cada año en San Sebastián. Histórico de emisiones: 11/12/2015

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  • Ole, ole, Lola Flores

    Ole, ole, Lola Flores

    57:30 20 mar 2017

    57:30 20 mar 2017 Una visión contemporánea de "La Faraona" para descubrir a Lola Flores a través de la visión de artistas y familiares que la conocieron bien, como sus nietas Elena Furiase y Alba Flores; Estrella Morente y Miguel Poveda interpretan temas en exclusiva para este documental, con los que se compone parte del hilo argumental. También participan Joan Manuel Serrat, Paco Cepero o Curro Romero. Histórico de emisiones: 15/01/2014

  • 56:47 13 mar 2017 El documental repasa las tres facetas que conformaron la vida y la obra del compositor Xavier Montsalvatge: su personalidad, su época de crítico musical y su trabajo como compositor. Xavier Montsalvatge es, indudablemente, una de las personalidades musicales más importantes del período que recorre desde la República hasta la transición democrática española. Pero Xavier Montsalvatge también es una personalidad intelectual de primer orden que se relaciona con los artistas y pensadores más significativos delo siglo XX, tanto a nivel catalán, como a nivel español e internacional. Lúcido crítico musical de La Vanguardia y el Semanario Destino, revista clave de la posguerra española y de la que llegó a ser director, a través de la figura de Montsalvatge se puede vislumbrar de manera lúcida el paisaje cultural de la preguerra y posguerra en España, un periodo inevitablemente opaco de nuestra historia. Este documental sobre su vida y obra pretende situar la figura artística en el lugar que le corresponde, contextualizando su obra con la evolución artística, política y social de la época que le tocó vivir, tanto a nivel español como internacional, así como aclarar determinados aspectos poco conocidos de su biografía. Contenido disponible hasta el 31 de diciembre de 2061. Histórico de emisiones: 01/04/2012

  • 1:01:19 06 mar 2017 Con setenta años de profesión, Imperio Argentina lo fue todo para el cine y la canción española, siendo reconocida como una estrella indiscutible en el mundo entero. Nació a principios del siglo XX con una mentalidad fuera de su tiempo y supo llegar de la nada hasta lo más alto. Su forma valiente y diferente de afrontar la vida la hizo única, inagotable, dinámica, optimista, luchadora, exigente, soberbia y ante todo, perfeccionista. El documental ahonda en la vida de una artista irrepetible que supo cómo ninguna interpretar la canción española. Nos descubre a través de los que la conocieron una personalidad fuerte, plagada de matices artísticos, sus películas, su intensa vida personal y su lucha final ya sin los escenarios. Histórico de emisiones: 29/01/2012 15/12/2013

  • Joaquín Achúcarro

    Joaquín Achúcarro

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    51:09 23 ene 2017 El programa recorre la trayectoria vital y profesional del pianista bilbaíno Joaquín Achúcarro, a través de una larga entrevista, en la que nos desvela los secretos de su depurada técnica con el piano. Histórico de emisiones: 07/12/2012

  • Forges

    Forges

    58:52 16 ene 2017

    58:52 16 ene 2017 Documental que abarca la extensa y productiva biografía del dibujante Antonio Fraguas Forges, contada en primera persona y apoyado en el análisis de su trayectoria. Histórico de emisiones: 04/02/2013

  • 57:07 09 ene 2017 Roberto Bolaño es uno de los escritores latinoamericanos más importantes de los últimos tiempos. Pero su vida y su realidad no fueron la de un escritor de éxito, más bien lo contrario. En este documental nos adentramos en la vida itinerante de Bolaño a través de entrevistas con las gentes más cercanas a su entorno, centrándonos sobre todo en sus últimos años en España, cuando paralelo al comienzo de un cierto respeto en los entornos literarios, siguió llevando una vida de austeridad cercana a la pobreza. Histórico de emisiones: 21/10/2010 09/09/2011 13/06/2014

  • 54:58 26 dic 2016 El documental de Imprescindibles "Mariposas Blancas" es la historia de una pasión, del amor de la soprano Ainhoa Arteta al mundo de la lírica. Desde sus comienzos en la Coral Eresoinka de Tolosa hasta el estreno de la Ópera Manon Lescaut en el mítico teatro Bolshoi de Moscú.  

  • 59:44 19 dic 2016 Documental biográfico sobre la personalidad y las facetas como escritor, periodista y cineasta de Gonzalo Suárez, un acercamiento a su peculiar forma de hacer ficción.

  • 58:59 28 nov 2016 Presentamos un recorrido por la vida y trayectoria de una figura ligada a la historia del teatro español. El director y actor José Luis Gómez comienza a preparar un ambicioso montaje de ‘La Celestina’, una obra a través de la cual desgrana todos sus recuerdos. Para descubrir ese misterio, el equipo de ‘Imprescindibles’ ha acompañado a José Luis Gómez durante varios meses en el proceso creativo del montaje de ‘La Celestina’, al mismo tiempo que ha investigado su trayectoria a lo largo de la historia del teatro español de las últimas cinco décadas. El documental cuenta con los testimonios de personalidades cercanas a José Luis Gómez, como Israel Elejalde, Blanca Portillo, Carmen Machi, Albert Boadella, José Sanchís Sinisterra, Ana Belén, Ernesto Arias, Beatriz Argüello y Emilio Lledó, entre otros, y muestra en vivo un ensayo de José Luis Gómez en el Teatro de La Abadía y en el Teatro de la Comedia, donde se estrenó su obra. Un equipo del programa ha viajado con él durante sus vacaciones y ha finalizado el rodaje en el Festival de Almagro, en un momento personal muy delicado para él en el que demostró su enorme dedicación a su profesión.

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