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Para todos los públicos Imprescindibles - Angalía Mzungu ("mira al blanco"). Isabel Muñoz - ver ahora
Transcripción completa

Nunca había imaginado que el ser humano

fuera capaz de llegar

a una brutalidad tan grande.

El infierno y el dolor ajeno son tan tremendos

que necesitas hablar de la vida,

hablar de la danza,

hablar del amor.

Y muchas veces,

quiero meterme debajo del agua

y poder fotografiar

el nacimiento, la vida.

Es una gorila que se llama Tumi.

Y es listísima.

Y entonces, ella quería... que se le fotografiara

y entonces cogió la rama de arce y se la puso.

Yo la llamo Julio César

porque cuando entraba los romanos triunfantes,

llevaban la corona de laurel,

pero también llevaban a una persona detrás

que les iban diciendo: "Ahora entras triunfante,

pero no te puedes olvidar

que puedes entrar también como vencido".

Y yo creo que eso es una cosa que todos nosotros

debemos de tener muy clara. Y entonces, le tengo un especial...

cariño, ¿no? Porque creo que no nos podemos olvidar

de que realmente no somos nada.

Llevo muchos años, cuarenta y tantos,

investigando sobre el ser humano.

Y cómo somos y cómo amamos, y las diferencias culturales.

Y en esa búsqueda, me enteré de que en Nueva Guinea Papúa

todavía quedaban algunas tribus

que viven de espaldas al progreso, y allí me fui.

Y en una de esas noches maravillosas en medio de esa naturaleza,

pensando y tal, dije: "Pero si el eslabón más cercano

a lo que nosotros somos son los primates".

Y me acordé de que cuando yo era pequeña,

cuando tenía vuestra edad,

y tuve mi primera cámara fotográfica a los 13 años,

acababa de llegar a Barcelona un primate blanco maravilloso,

Copito de Nieve.

Se te ponía delante y no paraba de posar.

Ya en ese momento...

Bueno, se enteran de que tú estás allí

y se enteran de cosas.

Y me di cuenta de que lo que hace Rembrandt es

poner en primer plano, con la luz y tal,

lo que él quiere contar.

Y se apoya en la parte de atrás con sombras.

Y entonces dije: "Pues eso es lo que voy a hacer".

"Voy a fotografiar

lo que yo quiero contar y la parte del fondo la voy a oscurecer,

pero sí que quiero que esté ahí porque es real".

Desde que vi ese abrazo y pude conseguirlo,

porque son muy rápidos,

y vi cómo se abrazaban y se querían, como nosotros hacemos...

Cuando nosotros nos abrazamos

y nos abandonamos a la persona que queremos, cerramos los ojos.

¿Verdad que cuando le das un beso a tu abuela cierras los ojos?

¿No? Pues hay que cerrar los ojos.

Tú prueba, cierra los ojos,

y verás cómo la vas a sentir mucho más que si no los cierras.

En este caso, son bonobos.

A mí siempre me había interesado conocerlos,

porque es una especie que es endémica del Congo

que está en peligro de desaparecer,

pero que arregla todos sus problemas societarios

haciendo el amor.

Y dije: "Me voy al Congo".

El Congo es un país maravilloso,

enorme, riquísimo

y donde pasan cosas tremendas

precisamente por esa riqueza.

Y es donde está el coltán, donde está el oro

y donde se están perpetrando esos crímenes contra la humanidad.

Pero ¿por qué tenemos que quitar el desnudo?

Pues porque una de las directrices es

que no puede haber desnudos en la exposición.

Si es como una escultura. Ya, pero...

Por eso he preparado dos opciones.

Vamos a presentarla. Vale.

Me gusta el desnudo porque despojas al ser humano de todo

y se pone delante de ti sin ningún tipo de máscara,

sin ningún tipo... no tiene ningún traje,

es esa persona, ¿no?

Esta que es como el sol de China.

Las contorsionistas.

Y esta igual nos la quitan también.

Bueno, esta sí que es una escultura, no es una fotografía.

Es que fue un descubrimiento el Barroco,

la sensualidad del Barroco.

Y esta, que nunca más...

La pirámide de Saqqara, ya nunca más.

A mí me duele renunciar porque me cuesta mucho elegir.

Hay siempre un instante mágico.

Sobre todo, cuando hay ojos, por ejemplo,

que es más complicado.

Tú, con los ojos, cuentas muchas cosas.

Esa mirada de tristeza o esa mirada de sensualidad.

Entonces, me cuesta, me cuesta.

La verdad es que me cuesta.

Creo que está explorando una parte muy irracional de todos nosotros.

Y creo que las fotos de Isabel tienen esa cualidad de juego,

pero de juego muy serio.

Esta especie de...

Es como si ella, cuando hace fotos,

jugara con la seriedad de un niño

que se aplica unas reglas estrictas para que el juego sea impecable.

¿Por qué un fotógrafo nos fascina? Por su mirada.

Hacer buenas fotos depende de una cualidad

que está en tu propia alma que es tu capacidad de mirar

y ver lo que otros no ven.

Ellos tienen una forma de vestirse, como los etíopes.

Ellos se visten... Porque son verdaderos tatuajes.

Para mí no es un trabajo sobre el sufrimiento, no.

Es la suspensión realmente de todo lo que has hecho.

Sí, me he encontrado con él, pero...

sufrimiento porque nosotros lo vemos como sufrimiento, ellos no lo ven.

Y como es algo desconocido para mí,

me gusta investigar sobre ello.

Espera un momento.

(AMBAS RÍEN)

Me partieron la costilla, son tan duros...

Me han machacado la costilla.

Pedro, ve preparando la ensalada.

-¿Cuántos van a ser? -Cuatro.

Esta es la foto que hice

cuando estaba haciendo pruebas con mi primera 912.

Y quería que se viera que eran gemelos.

Y es curioso porque cuando faltó Julio,

Manuel cogió la personalidad de su hermano,

y... es hoy

alguien que solo está contigo en tu memoria y en tus afectos.

Estoy preparada para irme

cuando haga falta,

porque tengo también a mucha gente que quiero en el otro lado.

¡Chicas, a comer, que ya está la comida!

Veréis qué comida he hecho tan buena. Y se queda Pedro a comer.

Me encontré a Isabel Muñoz en enero de 1996

en Siem Riep, en Camboya.

Estaba buscando protagonistas para la danza camboyana.

Yo estaba trabajando en el proyecto que luego sería "Vidas minadas",

documentando el impacto de las minas contra los civiles.

Y uno de los protagonistas de mi trabajo

iba a ser operado de urgencia

y le iban a amputar la pierna.

Y le dije a Isabel: "Están pasando cosas muy graves en Camboya".

"Si quieres, te llevo al hospital".

Eso provocó que empezase a interesarse por historias y temas

que no formaban parte de su agenda fotográfica.

Me di cuenta de que no podía hablar solo del cielo

sin hablar del infierno, porque es una media verdad,

y una media verdad es una mentira tremenda.

Y fue cuando yo me planteo y digo:

"Yo quiero hablar del tema de las minas antipersonales".

Y, por otro lado, también uní precisamente la arquitectura

con...

las personas que fui conociendo

que habían sufrido mutilaciones.

La muerte de su hijo afecta a la generalidad de su vida.

Y se dio cuenta de que ese dolor tan brutal

tenía que buscar nuevos cauces de expresión.

Yo creo que su obra en general le ha servido

como una forma de catarsis, de una metáfora sin fin,

en el sufrimiento de todo lo demás.

Para mí es muy importante que esté Fernando en el documental.

No es lo normal que un psicoterapeuta

aparezca en el documental,

pero para mí Fernando ha sido tan importante.

Lo conozco desde hace 16 años.

Y...

una parte muy importante de mi trabajo existe gracias a él.

Mira, ya han colgado el vídeo.

(VOZ EN OFF) -"En la Casa de África de Las Palmas se acaba de inaugurar

la exposición 'Mujeres del Congo hacia la esperanza',

con fotografías de Isabel Muñoz".

Se llama Fabulonga.

"Isabel llegó al Congo para retratar primates, el origen del hombre".

"Allí conoció a la Premio Príncipe de Asturias Caddy Adzuba

que le habló de la violencia que vivían las mujeres y niñas

de los alrededores de Bukavu

de donde se extraen minerales como el coltán".

"Comenzó entonces a hacer fotografías y a recoger testimonios

de mujeres líderes, de mujeres violadas

que se incorporan a la vida con pequeños microcréditos,

y testimonios de madres cuyas hijas han sido raptadas y violadas".

Cuando tienes conocimiento de una realidad así,

no puedes vivir si no lo denuncias.

Además, sabes que es la única forma de que esto cambie.

"La exposición viajará al Congo, a Bukavu,

donde viven estas mujeres y niñas y donde Isabel Muñoz y Caddy Adzuba

esperan que sus testimonios ayuden a cambiar esta realidad".

"Hace unos años, el Congo era un país donde...

el peor país donde nacer mujer".

"Varias personas en Occidente nos dijeron:"

"'Sí, pero es vuestro problema

porque sois vosotros que combatís entre vosotros'".

"Solamente quieren que creamos esto,

que nos creamos esto".

"Puedo asegurarles que en sus teléfonos está

la sangre de las congoleñas".

"Si el coltán no existiera en el Congo,

pienso que, a lo mejor, tendríamos un poco de paz".

"Tenemos que exigir a las multinacionales

el seguimiento de esos minerales, de ver que sean extraídos

en zonas que no sean de conflicto".

Cuando volví de mi primer viaje al Congo:

"No, no, no, no me cuentes eso".

Y me di cuenta de que yo tenía que buscar una forma

para empatizar

con la persona que luego hará suyas esas imágenes,

porque si no, no tienen razón de ser.

El tema del sufrimiento es un tema

que, a medida que vas cumpliendo más años

y que la vida te enseña, se vuelve recurrente.

La falta de libertad,

la injusticia,

la impunidad también.

Es la primera vez que viene Caddy al estudio.

Vamos a poder ver

y prácticamente inaugurar

la exposición de Bukavu.

Radar es el jefe

de todo el Parque Kahuzi-Biega, que es extensísimo

y viven varias...

Familias. tribus.

No. Tribus enteras.

De él dependía el que me dieran permiso

para poder fotografiar a los gorilas.

Y normalmente,

cuesta una fortuna ir a ver el gorila.

¿Cuál es mi asombro cuando, de repente,

empieza a hablarme de arte, de los derechos de la naturaleza?

Me permitió fotografiar cuatro días, sola.

Madre mía.

¿Eso lo tenían en casa o...? No, no.

Es que son las mujeres de los guardas.

Ellas decían que cuando habían tenido su primer bebé,

se habían dado cuenta de que no iban a comer nunca más

comida de primate.

La que ha muerto es esta muchacha, ¿no?

Era la vendedora de cebollas, Fabulonga.

Esta. Y ella ya decía:

"Cuatro años en el hospital

para intentar reconstruir... algo".

Me gustaría llevarle su retrato a sus hijos.

Mírala, es esta. ¿Es esta?

Esta es.

Es una foto que yo nunca hubiera elegido

porque está sonriendo, pero es la que les va a gustar.

Le daría menos... menos aire.

Hay que bajarla. ¿Por qué no te gusta que sonrían?

Porque la sonrisa

a veces no da...

Te fijas en la sonrisa y no miras tanto a los ojos.

Y realmente, a veces las sonrisas no son sonrisas.

Fue un instante... Que sonríe.

que sonríe. A mí me dice más, ¿sabes?

¡Yo no entiendo una cosa!

¿Qué es esto? Ah.

Esto es un secreto, tengo más para los niños que sean buenos.

Pero es un secreto. ¡Caramelos!

Guarda esto ahora mismo y ven aquí que os voy a enseñar una cosa.

A ver, a ver. A ver, ven.

-Si parecía un mono. Tú eres curioso como la abuela.

Mira cómo era Manuela cuando tenía tus años.

¿Te acuerdas

de la foto que te conté de la niña de Camboya?

Mira.

-Sí. ¿Te acuerdas?

Y de la mano. -¿Ella?

No, cariño, no. Es otra niña. Ah.

¿Te acuerdas de lo que te conté de la historia de esta niña?

-No lo veo. ¿El qué no ves, cariño?

Ven aquí y lo verás, chiquitín.

-Pero tampoco lo destroces. Ven aquí.

No me estás haciendo nada de caso.

Es que no me haces caso.

Este es el baúl de Ivan Kolosin,

mi tatarabuelo ruso,

que vino a España por amor

y que...

y que hacía fotos.

Es curioso, porque utilizaba las mismas técnicas

que utilizo yo ahora.

Contiene también la historia de mi abuela,

porque a mi abuela también le gustaba hacer fotos.

Hay algunos que no me atrevo a abrir, como este por ejemplo,

del viaje a Palestina

en el año 1891.

Se debieron de sentir en aquella época como Burton,

muchas veces, como verdaderos antropólogos.

A veces, pienso que te sientes así.

Tu niñez te marca, ¿no?

No solo... a la hora de contar y a la hora de expresar

lo que quieres contar, sino que te marca.

He podido ver la parte oscura y he podido ver también la luz

tanto del poder como del dinero, como del amor,

como de lo que es una familia. Tantas cosas, ¿no?

Sí que es importante la elección

de si es un papel,

si es un baritado,

porque no hablan igual.

La sensualidad del papel de acuarela la consigo con los platinos.

Y es un momento como... antes de despedirte de la pieza,

donde rara vez puedes estar

en la soledad, tranquila, pensando muchas veces

en las cosas para las que no tienes tiempo.

Era el día 30 de diciembre.

Bueno, a Jose le encanta esquiar y entonces, yo le acompañaba.

Salgo del telesilla, y cuando yo ya había salido, ¡zas!

Recuerdo que le dije a Jose:

"No me toquéis, me he partido la columna".

Yo ya estoy muy preparada

para irme en el momento que sea.

De repente, dije: "Bueno, iré en silla de ruedas,

pero seguiré haciendo fotos".

Y bueno, pasé... un año

pensando, soñando también, y viendo cuándo podía ir al Congo

y...

y, bueno, te das cuenta de muchas cosas.

Tuve la ayuda de muchísima gente; por ejemplo, Laura, Ana...

Y yo soñaba con Malabo, con el Congo.

Y fue mi primer contacto

con este país que es...

que es como el cielo y el infierno,

donde hay las cosas más maravillosas y las cosas más duras

que he podido ver en mi vida.

Y desde entonces,

estoy en el Congo.

No quiero parar porque tampoco somos eternos.

Y también está empezando a contar

el crono de repente, dices de repente:

"Isabel, Dios mío, 65 años,

y es que quieres contar muchas cosas".

Y, a lo mejor, después del accidente también:

"Oye, has tenido la suerte de poder andar".

¿Cuánto tiempo vas a poder seguir andando y contando?

(SUSURRA) Qué maravilla.

Sácalo.

No, tú no. A ellos.

Míralo. Mira, mira.

Mira, mira, mira. El placer.

Mírala, ¿la ves?

Acerca la cámara que van a copular más veces.

Aunque digan que no, estos copulan mucho.

Ya saben que estamos aquí.

Nos miran con curiosidad.

Madre mía. Me tiembla el pulso.

Eh. Eh.

Oye, mírame.

Nos mira.

Aquí estás.

Se está yendo.

Ya se va.

Se va.

Pero da igual,

he cogido esa mirada.

Mira cómo miran.

Pero ha habido un momento mágico.

También hay momentos mágicos, ¿sabes?,

que te guardas para ti.

Caddy me acaba de dar dos noticias,

una buena y una mala.

La buena es que Fabulonga no ha muerto.

Y por otro lado, debe de haber algún problema

con la exposición.

(HABLAN EN FRANCÉS)

A ver, déjame, déjame.

Un momento, perdona.

Es que no estaba ni el título:

"Mujeres del Congo hacia la esperanza".

Perdona, ¿eh?

Realmente, habían manipulado todo,

desde el título, desde la imagen en sí...

Les he explicado un proyecto, Caddy les ha explicado un proyecto

que no tenía nada que ver con lo que habíamos visto.

Ella lo veía...

ese dolor

viendo las imágenes como las vio.

Y yo estoy de acuerdo con ella, yo tampoco estaba de acuerdo.

No vio ni las mujeres de éxito,

las mujeres activistas que forman parte de la exposición,

no vio las cartelas, no vio las historias,

no vio...

cómo puede dignificar la vida

solo el hecho de un pequeño microcrédito.

Si a esas imágenes les quitas el testimonio,

no están contando lo que tú quieres contar.

Yo no estoy manipulando nada.

Porque dentro del sufrimiento hay belleza.

Es la forma que yo tengo

de poder contar, y es como yo lo veo.

Si tú estás viendo a esta mujer y le estás viendo los ojos,

te estás dando cuenta de que va más allá de la belleza.

Esos ojos te están contando tanto.

(HABLAN EN LENGUA AFRICANA)

Kabula es un pueblo pequeño

al lado del Parque Nacional de Kahuzi-Biega

y al lado de las minas de coltán, de oro,

donde hace dos años,

dos o tres años,

se vienen perpetrando unas violaciones tremendas

a niñas de cero a cuatro años.

(TRADUCE A LENGUA AFRICANA)

"¿Cómo

nos ven fuera?".

Me dijeron: "En vuestro país, ¿cómo nos ven?".

Y yo me lo sigo preguntando.

¿Cómo las vemos?

Voy a una maternidad

que me han contado Solange y Caddy,

porque quiero hablar del tema del paludismo

y del tema de la mujer embarazada.

Hay aquí un medicamento que lo produce

una empresa llamada Pharmakina, que es la quinina,

una quinina muy potente.

Falsifican en otros países esa quinina

y no tiene esos efectos,

así que también están engañando a la población

tomando una medicación que realmente no les va a curar

de la forma que tiene esta.

(HABLA EN FRANCÉS)

Cuando somos... jóvenes,

cualquier sufrimiento que tú tengas es como decir:

"Bueno, ahora lo estoy pasando mal, pero el día de mañana...".

Claro, creías que hasta en eso había justicia.

Y te das cuenta, a medida que vas viviendo,

que eso no es así

y te das cuenta de que no hay ni premio ni castigo,

que la vida es como es y que...

que es un privilegio también

poder vivirla.

(Llantos)

Cuando alguien se te pone delante,

yo digo siempre que es un momento de tanta generosidad,

y te lo está dando todo.

Yo estoy amando eso.

Tiene fiebre, ¿eh?

Tenemos que esperar porque la luz no es la buena.

Va a ser dentro de poco. Mientras tanto, vamos a montar.

Montamos un flash. No, pondría una luz...

Un punto de luz con un paraguas. Debemos esperar, hay que esperar.

Aunque como tenemos tiempo, ¿por qué no me traes el trípode?

Porque voy a hacer un plano general primero y luego, me acerco.

Juan, ahora no hay magia, hay que esperar a que no haya...

No se ve. Vamos a esperar tranquilamente, con paciencia.

Las prisas...

El sol va para allá, lo que no sé es adónde van las nubes.

Es como si se fueran las nubes.

Ha sido llegar... y se acabó la sombra.

No pasa nada, ahora vendrá.

Estoy tan obsesionada que no puedo ver otra foto.

¡Juan! Acabo de ver una imagen mientras tanto.

La vamos a hacer... Perdona.

Con el trípode.

Porque si tú coges desde abajo, es como las pirámides mexicanas.

Que no, que está muy alto, que está muy alto.

Que está muy alto. Que sí, es que está muy alto.

Vamos a tener paciencia aunque no la tengo nunca.

De pronto, te paras y piensas: "¿Cómo nos verán?".

Porque llegamos a unos sitios con luces,

miramos al cielo y decimos que no nos vale.

¿Por qué hemos elegido esta pared que está en construcción

en vez de esta casa que es...? ¿Cómo nos verán?

(Ruido ambiente)

Pero bueno.

(HABLA EN FRANCÉS)

Cuando una persona te está mirando

a los ojos, a cámara,

y te está contando su historia,

ese testimonio quedará.

Gracias.

Vamos a inaugurar la exposición de Bukavu.

Bukavu es de donde son ellas,

las mujeres que han representado esta exposición.

Bueno, Dios mío.

No.

(Ruido ambiente)

Ha sido un día muy especial porque...

las iba a ver,

a mis heroínas,

en la casa de Charlotte,

en el medio donde ellas viven,

rodeadas de la gente que quieren o que no quieren.

Mirad qué maravilla de vista del lago.

Charlotte es una mujer que ha vivido...

la misma realidad

que las otras mujeres con las que pude trabajar,

y que convirtió su casa

en un refugio para todas esas mujeres.

Charlotte tiene a su cargo a ciento y pico mujeres

y, viviendo en su casa, 11 niños.

(CANTAN EN LENGUA AFRICANA)

Me he visto totalmente envuelta

en una realidad

donde ese acto de fotografiar se me ha olvidado totalmente.

Ana.

Ah.

Pues ha dicho

que se queja

de que no se le ha dado nada a cambio.

Es que quiero saber qué está pasando.

Fue como un shock, ¿no?,

que...

cuando me dijeron eso.

"Muy bien las fotos,

muchas gracias", y tal y cual, pero...

"¿en qué nos revierte eso a nosotras?".

Eso ya te hace pensar.

Claro.

"¿Y después?".

"Con las fotos no comemos".

Porque, efectivamente,

ellas no comen con las fotos.

Yo comprendo la indignación

que esta mujer sentía, ¿no?

Pero yo también sentí indignación

porque yo nunca hago una foto

sin pedir permiso.

Ese proyecto se ha explicado,

ya saben que servía precisamente para que esto,

de alguna forma, dejara de existir.

No haces eso si no crees que va a servir para algo.

Y aunque estamos hablando del Congo,

es lo mismo que puede pasar en nuestro país.

¿Hasta qué punto nos interesa que todas esas cosas estén pasando?

Desde muy pequeñita me he pasado observando.

Y he observado lo mismo el sufrimiento

como... como la felicidad,

el poder, por ejemplo,

el dinero,

la amistad.

Sí que hay ahí una necesidad de dar voz

a personas que no tienen voz.

(Cantos en lengua africana)

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Imprescindibles - Angalía Mzungu ("mira al blanco"). Isabel Muñoz

31 oct 2016

Angalía Mzungu, que significa "mira al blanco" en swahili, es un documental experiencial que retrata el proceso vital y creativo que vivió durante su tercer viaje al Congo, Isabel Muñoz (dos veces World Press Photo y medalla al Mérito de las Bellas Artes). Acompañamos a la fotógrafa a Bukavu, ciudad frontera con Ruanda, donde la existencia de minerales como el coltán y el oro alimenta una guerra encubierta, financiada desde el exterior, con el objetivo de hacerse con los preciados minerales. El trabajo de Isabel Muñoz se centra en las mujeres y niñas que viven un clima de violencia y barbarie.

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