Dirigido por: Ana María Peláez

Serie de documentales sobre los personajes más destacados de la cultura española del siglo XX cada semana en La 2 y en RTVE.es. Dirigido por Ana María Peláez

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Para todos los públicos Imprescindibles - Alcanzar el cielo sin subir los hombros. Cristina Hoyos  - Ver ahora
Transcripción completa

El flamenco es sentimiento, el flamenco es transmitir.

Porque si yo no bailo de corazón no sería verdad.

Pero a la vez es teatro.

En la vida cotidiana hay teatro

y en el teatro hay verdad.

La técnica es machacarte muchas horas todos los días,

es bailar y bailar.

Y los zapateados te llevan a tener dolores en todas partes.

El hacer unos ciertos movimientos que van al contrario

de lo que es tu cuerpo...

te duele mucho todo: las cervicales, la espalda,

las rodillas, la parte lumbar.

Y, bueno, con el tiempo una llega a estar tocada.

Pero, bueno, una se acostumbra al dolor

y cuando sales al escenario parece que hay algo mágico

que se te olvida un poco.

Indiscutiblemente una con los años termina mal

pues de todo, de todo.

Respiración.

Vamos a seguir el ensayo, ¿eh?

Todas las pautas que os he marcado, todas las correcciones,

todas las cosas que salgan lo mejor posible.

Así que cada uno a su posición.

¡Arriba esos cuerpos!

Los hombros en su sitio, Abel.

Yo con 12 años no fui más al colegio porque entonces

no se podía ser artista.

En el colegio te decían: "¿Artista?

Me he enterado que estabas bailando".

Y ya mi padre vio que yo sabía las cuatro reglas

Porque mi hermana la mayor desde los 14 años

en una fábrica 12 horas todos los días, ¿no?

¡Arriba, arriba, arriba!

Entonces mi padre sabía que mi salida,

y yo también lo llegué a entender, que mi salida era el baile.

-Venga, ¿qué quieres que te cuente de la señora Hoyos?

-Bueno, pues aquí estoy a hablar de mi gran amiga

y gran bailaora Cristina Hoyos.

-A Cristina la conocí en una Feria de Sevilla

que iba con Farruco, Antonio "Farruco",

que es un gran bailador.

Y salió bailar y me dijo Antonio:

"Vas a ver a esta niña bailar por bulerías".

La verdad que era...

era una cosa increíble.

Música flamenca.

Qué pena tan grande.

Corro a mi casa como una loca.

Las trenzas por el suelo de la cocina a la alcoba.

¡Ay, me estoy volviendo de azabache, carne y ropa!

Ay, mis camisas de hilo.

Ay, mis muslos de amapola.

Cante hondo.

Cante hondo.

Cante hondo.

Yo creo que el flamenco nace de muchas culturas que han pasado

por Andalucía, pero que nace de la pobreza, ¿no?

Respiración.

El taranto habla de las minas, que el señor que no me paga,

que estamos aquí trabajando en las minas todo el día.

Música flamenca.

Gente del campo cantando los cantes de trilla.

Y siempre sacaban las letras

reflejando ese sufrimiento que tenían, ¿no?

Música flamenca.

Que también hay cosas alegres,

porque están las alegrías de Cádiz, los tanguillos...

Hay muchas cosas alegres dentro del flamenco.

Pero yo creo que lo verdaderamente fuerte

y que tiene peso de contar

yo creo que son las cosas trágicas, ¿no?

-Oh, pena de los gitanos,

pena limpia y siempre sola.

Pena limpia y siempre sola.

Oh, pena de cauce oculto

y madrugada remota.

Y madrugada remota.

Música flamenca.

-Hay dos clases de flamencos: los flamencos que disfrutan

aparte de ganar dinero en una fiesta.

Y los flamencos que les gusta levantarse temprano

e irse a un estudio de baile.

No dejan de ser flamencos, pero unos son más de incubadora

y otros son más de... de la noche.

Cristina, como Antonio Gades y como todo ese tipo de artista

ya que han hecho obras de teatro

y que han hecho otro tipo de flamenco,

pues eran más de levantarse temprano.

-Me llamaron un día del CAT

para hacer un homenaje a Vicente Aleixandre.

Y me atreví a llamar a Cristina.

Palmas.

Palmas.

Aplausos. El borracho.

Aplausos.

Aplausos.

(RÍEN Y APLAUDEN)

-Es tan estupendo que yo todavía me pregunto:

"¿pero yo tengo algo que ver con esta joya?"

Es tan hermoso lo que haces.

A pesar de eso tengo un pequeño cuaderno.

Risas.

Pero al estar un poco frío aquí me un poco de miedo hacerlas ahora.

-No, no, venga. -¿No?

-Estamos para eso.

-Está muy bien la rabia cuando el zapateado y todo eso,

pero hay momentos de la soleá que es de mucha tristeza, ¿no?

Es que fíjate las cosas que dice:

"vestida de mantos negros, su corazón es inmenso,

el mundo le parece pequeño".

Eh... las dos putas que están rotas

romperlas, Zaida y María, una de una manera y otra de otra.

A ver cómo estáis. No, aquí mismo.

El cuerpo. -No, estáis igual.

Claro, tiene razón. Tú ponte así.

-Diferentes posiciones. -Que sea distinto totalmente.

-Claro, una para arriba y otra para abajo,

que sean dos muñecas rotas. -Tú para atrás, eso, así.

José Carlos, ¿te va así? -Perfecto.

-Al cabo de muy poco tiempo me llamó para hacer

nada más y nada menos que "Fedra".

Y me dijo algo que yo no olvidaré nunca, me dijo:

"Pero yo, no te asustes, yo no voy a hacer 'Fedra'.

Yo hago otra cosa.

Pero 'Fedra' yo no tengo edad para hacerlo".

Esa inteligencia es saber que ella puede aportar

una vieja pagana o esta mujer maga

que nos hemos inventado en este espectáculo

para poder bailar el zorongo

puede aportar mucho más

que si hiciera un papel de protagonista.

Y ella sabe que ahora mismo ella está dejando paso...

pues dejando paso a todas.

Las chicas jóvenes se lucen doscientas mil veces más que ella.

Pero ella sale y hace así con una mano

y se acaba el mundo, quiero decir, se paró.

La intención de José Carlos es que sean movimientos

de donde va a ir.

Donde va a ir, donde va a ir. -No, hay demasiado de esto.

Son movimientos de calle, de normal, de donde vais:

"Voy hacia allí, voy hacia aquí".

Pero no "voy hacia aquí". -Exacto.

¿No? -Eso, exacto.

¿Para qué hablaré yo? Si es eso.

No, se lo he podido corregir pero no se lo he corregido

hasta que no vinieras tú. -Vale, vale.

Yo nunca he creído que tuviera mucho talento,

yo siempre he creído que he tenido mucha voluntad,

muchas ganas de bailar.

Nunca he querido parecerme a nadie

y hago el baile como yo lo siento.

-Tiene un... una vida

que en sí mismo es un relato literario.

Como una persona que cuando nace no tenía

ningún elemento para pensar que pudiera ser una artista

de la dimensión que Cristina ha sido,

ni siquiera una artista mediocre.

Y sin embargo ella, luchando contra esas adversidades,

acaba siendo una primera figura del baile internacional.

Música flamenca.

Cuando yo empecé a bailar era muy chica.

Yo llegaba del colegio y me ponía la radio

y me ponía a bailar.

Y entonces mi padre me decía: "Baila, baila, Tina, baila".

Me llamaba Tinita. "Venga, Tinita, baila.

Tú vas a ser una bailaora estupenda, porque yo lo veo,

porque yo lo siento", me decía.

Y yo decía: "no, porque yo tan flacucha y tan así".

"No, las bailaoras no todas son guapísimas.

Tú mira a Carmen Amaya, mira a Rosario, mira a Pilar López.

No son guapas, no son guapísimas,

pero mira cómo bailan de bien.

Pues tú vas a ser igual".

Y entonces mi padre me daba un ánimo

que yo me creía que era, no sé, fantástica, maravillosa.

Yo no sé si me hubiera podido casar con una persona

que no tuviera el mismo lenguaje en la danza

o en el arte del flamenco, ¿no?

Por tener ese mismo lenguaje, por sentir de la misma manera.

Quizás por yo tener ese arropo de poder viajar los dos juntos,

que soy una persona que me gusta estar acompañada.

Entonces por esos motivos

mis parejas han sido siempre bailaores.

-Buenos días, bienvenida.

Hola, buenos días. Muchas gracias.

-¿Cómo estás? Contenta de venir

al Teatro Maestraza, de hacer el estreno aquí en Sevilla

del "Poema del canto hondo"...

(NARRA) Él no se siente desplazado.

Él sabe que siempre la gente acude a Cristina Hoyos

para las entrevistas, para una invitación.

Dicen "Cristina Hoyos y su marido".

Él muchas veces cuando entramos en los hoteles

y le dicen "Señor Hoyos" pues se ríe.

Yo es que no hago nada si no está él mirándome.

Y le encanta, ¿no?

Para mí eso, pues bueno, ese cariño, ese amor

y esa admiración añadida pues también me ha dado

mucha satisfacción, por supuesto.

Con ilusión me levanto siempre.

La segunda etapa, llegar a Madrid y encontrarme con Antonio Gades.

Cómo decirte, para mí eso fue...

yo digo que como una lotería, porque había tantas bailaoras

buenísimas que querían entrar con Antonio Gades.

Pero, bueno, fui la elegida.

-Bueno, el baile ha sido y es mi vida, toda mi vida.

Porque empecé con 17 años, aunque con 8 años ya quise bailar

porque me llevaron a ver un espectáculo y lo vi.

Era un espectáculo de danza.

Afortunadamente me llamó Antonio Gades.

Y, bueno, pues una maravilla para mí, fue aquello el sumun, ¿no?

Y ahí conocí a Cristina.

Y un día nos encontramos.

Y un día nos encontramos...

y, bueno, hoy hace 30 años que estamos juntos, ¿no?

Hice mi compañía, pues lo mismo, ¿no?

El tratar de bailar bien, que todo el equipo fuera buenísimo,

que me vine a vivir a Sevilla.

Ahora la ilusión es del ballet,

de yo irme poco a poco, que yo siempre he dicho que me voy

despacito y al compás, sin anunciarlo.

-Supongo que a mucha gente le pasa, que un día ve algo y dice:

"eso es lo que yo quiero hacer.

O eso es lo que me gustaría hacer en la vida".

Y esto fue así tal cual, ¿no?

Eso me sacó de todas...

fíjate, y siendo tan pequeño,

pues me sacó de todas las dudas que pudiera tener,

si es que tenía alguna, que tendría muchas.

Pero eso es lo que quiero hacer.

Y efectivamente, eso hasta hoy día.

Muy bien, cariño.

(RÍEN) Muy bien.

Música flamenca.

Cante hondo.

-El flamenco parece que es una cosa muy sencilla, ¿no?

El flamenco es lo más grande que hay

y yo lo he defendido siempre.

Porque no sé nada y llevo 50 años trabajando el flamenco.

Y sigo sin entender de flamenco.

Los que saben de flamenco son...

los bailaores, los guitarristas,

la gente que está dentro.

Voy a llamar a dos verdaderos gitanos.

¡Juan, llama "al Toni" y "al Pelao" que vengan un momento!

Música flamenca.

-Cristina es otra de las mujeres que sin ser gitana

ha bailado el baile de verdad.

-Porque se ha preocupado de aprender,

de irse a las fiestas de los gitanos, a los bautizos,

que es donde verdaderamente se recogen las antiguas.

Y ella se recoge como se recogen las canasteras,

nuestras canasteras.

A mí padre lo recuerdo muchísimo.

Fue albañil, bombero, fue fotógrafo muchos años.

Por eso tengo yo fotografías de pequeña.

Mi hermana la mayor estaba en una fábrica

desde que tenía 14 años, una fábrica de tejidos.

Mis otras dos hermanas bordaban y cosían.

Mi madre cosía también.

Y cuando ya me pusieron en la academia,

cuando ya se dieron cuenta que yo lo que quería era bailar,

recuerdo ver a mi madre y mi hermana coser muchas pellizas.

Todo el día desde por la mañana hasta por la noche

venga a coser pellizas, ¿por qué?

Bueno, porque era la manera de que...

me podían ayudar a pagar la academia

y estaba todo el mundo cosiendo.

Música flamenca en el piano.

(RÍEN)

¡Vale, vámonos!

Yo empecé cantando, como casi todas las que veníamos a la academia.

Pero yo me acuerdo el consejo que me diste:

"tú baila, tú no cantes, tú baila". (RÍE)

A ver si te gusta mi papel. -A ver.

Yo hago el papel... es "El café de Chinitas".

Y yo hago una señora que está allí en el café de toda la vida,

que echa las cartas, que está medio loca, ya sabes tú.

A saber la niña aquella que estuvo aquí cuando chica.

Que todavía, a pesar de mi edad;

no soy viejísima, pero ya tengo una edad;

pues hago mi bailecito todavía.

¿Tú te acuerdas cuando yo vine aquí la primera vez, no?

-Claro. ¿Cómo era?

-Bueno, era una niña...

más bien feilla.

(RÍE)

-Con pequillas. -Con pequitas.

Eso, ¿no me voy a acordar?

Pero, vamos, siempre se te veía que ibas a ser una figura.

La afición que has tenido

es lo que te ha hecho llegar donde has llegado.

Hombre, porque mis padres yo veían con el esfuerzo

que me pagaban la academia.

Y yo sé que algunas semanas no tenía dinero

y entonces tú me decías: "no te preocupes".

-Usted no deje de traer a la niña. Exactamente.

-"Adelita, no voy a poder traer a la niña esta semana

porque no tengo dinero". Eran 3 duros a la semana, fíjate.

Digo: "no se preocupe, me trae a la niña y le doy clase".

Yo sé que técnicamente tú no has enseñado

con una técnica depurada. -No, yo he enseñado a ser artista.

Eso es. -Siempre lo digo

y me gusta que quede claro.

Yo no he enseñado ni a vocalizar,

ni a lo que hacen ahora que si cantar con el estómago...

Yo no canto con nada de eso.

Pero a ser artista sí enseño. Claroque sí.

-Y ponerla en un escenario.

Y siempre me acuerdo que decía:

"venga, que eres la mejor, como una reina.

Tú en el escenario como una reina".

Música flamenca con el piano.

-"Arsa y toma" yo creo que es...

la obra que mejor relata

la propia historia de Cristina Hoyos.

Lo primero con lo que nos encontramos

es cómo era el baile para turistas de los años 60.

Música flamenca.

Aquello fue un éxito apoteósico.

Y transcurrido un tiempo nos enteramos todos

de lo del cáncer de Cristina Hoyos.

Salí del quirófano y dormida ya salí moviendo los brazos.

O sea, que también la obsesión mía de seguir en el baile

fue lo que también me dio muchísima fuerza, ¿no?

Música flamenca.

Entonces yo me operé en diciembre

y en marzo me estaba subiendo a un escenario.

-La lucha interior que esta artista tenía por dentro

nadie ni por asomo lo sabíamos.

Es precisamente el dilema arte-vida,

que es lo que en definitiva hace grande a nuestros artistas.

Música flamenca.

-Es una persona con un carácter muy fuerte, ¿no?

Es una mujer digamos con...

Cante hondo.

Música flamenca.

-¿Cómo va el tema de la venta del museo?

Muy bien, ha habido ofertas...

que no la tenemos ahí muy segura

porque esperamos ese socio que quiera asociarse con nosotros,

porque el museo funciona, funciona bien.

O esa persona que venga y que lo compra

y que no quite el museo, que siga con el museo adelante.

Porque creo que el museo es una joya que tiene Sevilla.

-Cristina buscaba una manera de perpetuarse en el mundo flamenco

una vez cuando se retire de los escenarios.

Necesitaba un continente físico; si queréis material,

para dejar una especie de herencia al flamenco

y a los amantes del flamenco

que tiene que ver con su profesión,

con su vocación y también con sus éxitos y fracasos.

Y nosotros ahora luchamos para que ese museo

no sea un fracaso al final de su carrera.

Vamos a tener que pensar en otras cosas, ¿no?

Yo creo que poco a poco como tú sabes me voy retirando,

poco a poco cada vez bailo menos.

Y entonces yo creo que había que hacer...

coger imágenes del museo, llevarlas a las personas

que no vienen aquí al museo

pues llevarle un poco del museo a su país.

Yo dar un tipo de conferencia,

coger a un bailaor, una bailaora, una guitarrista...

Y yo creo que de alguna manera movernos de esa forma, ¿no?

Si no vienen para acá pues ir nosotros.

-Hombre, eso sería una opción. Sí, claro.

-Estamos ya trabajando un poco sobre ella,

porque sabes que no podemos volver a invertir grandes sumas.

No, no tenemos, Kurt.

Salí de una habitación y estaba mi marido

hablando con el médico y le vi la cara a mi marido.

Estaba peor que yo.

Y entonces en ese momento

piensas en la familia, en tu marido, en todo el mundo.

Y lo que intentas es que ellos sufran lo menos posible.

Porque a mi madre, una persona mayor

no se lo tuvimos que contar, ella se dio cuenta.

Ella cuando nos vio las caras pues dijo:

"¿qué tiene mi hija?"

Música flamenca.

Música flamenca.

-¿Tú pensaste en ese momento

en que nos podíamos ir, que te podías ir?

No, solamente lo he tenido al principio cuando te dice:

"tienes cáncer de mama.

Cuando te lo dicen no sabemos de qué magnitud.

Entonces en ese momento sí que sientes miedo

y por la cabeza en segundos te pasan muchas cosas.

Pero pensaba en el baile.

Yo pensaba en el baile.

En que yo tenía un ballet.

¡Esos cuerpos arriba, arriba, arriba!

En que había muchas familias que estaban comiendo de mi ballet.

¡Sin agachase! ¡Arriba esos cuerpos!

En que el baile para mí es la energía, es vida.

Así que aunque me quitaran los ganglios,

aunque la quimio, aunque la radio,

aunque se me quedara esto como fuera...

para mí era importantísimo

el seguir bailando.

Entonces yo creo que por eso tuve menos miedo,

porque yo tenía esa valentía y esa seguridad.

Yo pienso que el estrés, el agobio...

Bueno, yo he tenido una vida muy agitada, ¿no?

Muchos viajes, muchos estrenos,

el querer siempre que todo salga bien...

Pero a partir de entonces lo que piensas es en...

en disfrutar mucho de la vida, en disfrutar de las cosas,

disfrutar de tu marido, de tu familia.

Yo vengo de una familia pobre,

entonces valoro mucho cualquier cosa.

Por ejemplo...

pienso menos en las malas críticas que pueda tener.

Pienso menos en los enemigos.

Y quiero decir que si tengo enemigos

que pierdan el tiempo ellos en ser mis enemigos

porque yo no soy enemigo de nadie.

(CANTA)

Música flamenca.

Música flamenca.

Música flamenca.

Aplausos.

-El río Guadalquivir va entre naranjos y olivos.

Los dos ríos de Granada bajan de la nieve hasta el trigo.

Ay, amor que se fue y no vino.

Así que hay que hacer como el río, hacia adelante.

Siempre.

Sí, pídeme un licor

que se está moviendo el avión, estoy muy nerviosa.

(HABLA EN INGLÉS)

Música flamenca.

Risa de Cristina.

Estando trabajando en Sevilla vino Manuela Vargas

y estaba haciendo una compañía

para ir a la Feria Mundial de Nueva York en el año 65.

Allí fue el salto, ¿no?

Y, bueno, sorprendida, porque Nueva York es fascinante.

Esos edificios tan altos, esa avenida, Broadway,

con tantísimos teatros.

Que eso, venir de Sevilla, de no haber prácticamente nada

y además ver las luces...

Porque en mi casa había una bombilla.

Y mi madre todos los meses apurada decía:

"ay, que tengo que ir a pagar la luz, que no tengo dinero".

Y entonces ver esa inmensidad de luces tan grande, yo decía:

"madre mía lo que tienen que pagar aquí de dinero

con estas luces tan maravillosas", ¿no?

Y por supuesto pasear, ver los museos...

que en Sevilla no había prácticamente nada.

-Este poblado que le ha nacido a Nueva York

es su Feria Internacional.

-He aquí el pabellón español

que nos obliga a descender para visitarlo.

Podemos llegar a él por diferentes medios.

A diario se anuncian

los programas de cine, teatro y atracciones

que se van a ofrecer a lo largo de la jornada.

Música flamenca.

Había bailaores de Madrid.

Entonces da la casualidad que me hice pareja

de uno de los bailaores.

Félix Ordóñez era bailaor de la compañía de Gades.

Y estaba fascinada porque él había estado con Pilar López,

había estado con Antonio Gades, había estado en otras compañías.

Y las cosas que ocurrían en Madrid, los maestros que había,

los tablados que había.

Y, bueno, estuvimos 10 años juntos.

-¿Crees que montar una escuela con el nombre de Cristina Hoyos

en Pekín o en Shangai sería rentable,

ya no económicamente, pero por ponerle el nombre

y esperar un poco a que dentro de 5 ó 10 años

diese un poquito de dinero?

-Para empezar no se puede pretender

llegar aquí y ya puede forrar.

Cualquier negocio hay que empezar poco a poco.

Y además en China todavía no hay ninguna escuela

auténtica que da clase flamenco.

-Mándame si quieres los números

porque hoy tengo un poquito de prisa.

Tengo que hacer la maleta porque Cristina está en Budapest

y yo me marcho mañana con ellos.

Cuando vine de Nueva York fue cuando me planteé

verdaderamente dar el salto a Madrid.

Me sentía con la necesidad de aprender, de saber

y de estar en otro sitio.

No que Sevilla pues se me quedaba pequeña.

Mi madre se llevó un disgusto grandísimo.

"¿Cómo te vas a ir sola a Madrid?"

Madre mía. (RÍE)

La pobre, "¿te vas a ir a Madrid sola?

¿Qué van a decir la gente?", me decía.

En los años 60 que fue cuando yo empecé a bailar

pues el flamenco era una manera de supervivencia, ¿no?

Había mucha gente que casi no sabía bailar

pero aprendía unos mesecitos a bailar,

se ponía un vestido, se ponían unas flores muy grandes

y entonces había muchos locales para atraer al turismo

donde ponían flamenco, champán a gogó con flamenco...

O sea, te anunciaban la bebida con el flamenco.

-Se bailaba dando muchos rodillazos,

tirándose a suelo para llamar la atención

y que la gente aplaudiera.

-Yo conocí a Cristina con...

creo que tenía 19 años, éramos dos crías las dos.

Ella venía de Sevilla

con muchas ganas de triunfar aquí en Madrid,

de pagarse sus clases.

Y, bueno, y la vida de Madrid eran los tablaos.

Era el único sitio que teníamos los flamencos

para vivir.

Música flamenca.

La verdad que los comienzos en Madrid lo pasé regular.

Yo era muy delgadita, flacucha.

No era lo que se llevaba en aquella época

en Madrid en los tablaos,

que todo eran mujeres guapísimas.

Y entonces pues fui al tablao y me hizo una prueba, ¿no?

El director de ese tablao

pues cuando terminé de bailar me llamó aparte.

Y me dice: "bueno, nos ha gustado mucho cómo bailas.

Pero yo he notado que...

que eres un poco seria, que estás seria.

Y además, el vestido que llevas es muy largo".

(RÍE) ¿Y yo qué le contesté?

"Pero te vamos a contratar", me dijeron.

Y entonces pues...

yo le dije: "pues mire usted, lo siento mucho pero..

ni me voy a reír si no viene a cuento

y tampoco me voy a poner el vestido más corto.

Así que muchísimas gracias", y nada...

-Paco Cepero, Camarón, "El Lebrijano"...

En fin, todos, yo creo que todos

hemos pasado por las fiestas flamencas.

Eran fiestas donde los señoritos se sentaban en un lado

y los artistas en otro.

Y ahora baila tú, canta tú...

Ponían 2 ó 3 pollos, ponían whisky, ponían vino.

Y luego te daban un dinerito que esa te hacía...

pues en el caso de Cristina pagarse las clases.

Y en el caso mío pues comerme un buen centollo

o darme por ahí un garbeo.

-A esa gente anterior a nosotros

le tenemos que agradecer muchísimo, ¿no?

Porque han pasado muchas fatigas, ¿no?

Yo me acuerdo que mi tío, Manuel Soto Sordera,

me contaba muchas anécdotas de aquella época

donde, bueno, había que beberse 3 cajas de vino

para que te dieran una tapita de queso, ¿no?

O sea, que no me extraña que terminaran los pobres míos

con los estómagos reventados y...

Yo lo que quería era estar en los grandes teatros, viajar,

no quedarme en Madrid.

O sea, mi ilusión era una proyección un poco más amplia.

Bien en un ballet, el de Antonio Gades, por ejemplo.

Porque yo la pasión que tenía

era entrar en el ballet de Antonio Gades.

La primera vez que yo conocí a Antonio Gades,

que fue cuando me lo presentó Félix,

en un tablao, yo estaba muy nerviosa.

Me impactó, porque era guapísimo,

porque tenía una mirada muy especial,

que te calaba hasta dónde.

Yo creo que no ha salido ninguno como Antonio Gades;

con esa visión teatral, con esa visión coreográfica,

con esa visión seria del flamenco.

Él me corroboró que yo necesitaba adquirir una técnica más depurada.

Por lo tanto, yo empecé a ensayar y empecé a ensayar,

a saber cómo dar las vueltas, cómo... Bueno...

Así que el poquito dinero que ganaba,

pues me lo gastaba en aprender, en aprender.

Y además, con problemas en la pensión,

porque la pensión, había veces que la podía pagar;

otra veces, que no.

Eso que yo he sentido por Antonio, desde el primer día,

pues, prácticamente, lo he sentido siempre,

porque ha sido... Bueno, es que... Era muy seductor.

La principal dificultad de "El amor brujo"

es que el libro es demasiado concreto,

hay demasiado argumento;

y la música no es nada descriptiva.

Creo que Falla quizá se adelantó e hizo un ballet que, a lo mejor,

el argumento lo debía de haber hecho Freud,

sobre un complejo.

-¿Quiénes son los que participan contigo?

-Bueno, la Candelas es Cristina Hoyos,

que es una bailarina en la que tengo puesta toda mi fe.

Música clásica.

Y el hombre, que es el Carmelo,

es Juan Antonio, un gran compañero mío.

Lo mismo que el fuego fatuo

se desvanece el querer.

Bueno, y el espectro soy yo.

Música clásica.

Porque nuestra compañía, la compañía que dirijo,

es un cuerpo, y yo soy una célula, lo mismo que los demás,

que hacemos ese cuerpo.

Música clásica.

Fueron tiempo de mucho esfuerzo, pero bueno, al final, conseguí...

Yo creo que conseguí lo que muchas bailaoras, en Madrid,

hubiesen querido: Que era entrar en la compañía

de Antonio Gades y, además, ser su pareja.

Desde mi vera...

Castañuelas y guitarra al compás.

De las parejas más bonitas que yo he visto en la vida,

en mi vida artística. Sí.

-Está claro, lo tengo claro. (AMBOS) Sí.

-A veces, cuando salía Gades, en las seguiriyas...

Sí. -Él de azul, de azul marino.

Sí. Y yo, de blanco. -Y tú, de blanco;

peinada con la raya en medio. Sí.

-Con lo caracoles, aquí, en la cara.

Sí. -Aquello era... Era espectacular.

Hacíamos muy buena pareja y, además, salíamos a bailar

y siempre había como una especie de conquista.

¿Tú te acuerdas de cómo nos mirábamos Gades y yo?

Y las seguiriyas, que salíamos y nos mirábamos,

dando la vuelta al escenario;

en un redondel, mirándonos, mirándonos, mirándonos.

Hasta que nos juntábamos, ¿no? -Ajá.

Como unos gallos de pelea, que primero, se miran,

y después, se juntan, ¿no?

Castañuelas y guitarra al compás.

Antonio exigía de la bailaora

como una especie de enamoramiento repentino.

O sea, que la bailaora estuviese absolutamente entregada

al poder erótico del bailaor.

Gades era muy parecido a Cristina.

(RÍE)

Gades se enamoró un poco del baile de Cristina,

porque aunque Cristina era de estudio,

Cristina era muy personal.

Cristina se ponía a bailar por bulerías

y parecía una de ahí, de Triana, como buena trianera,

como buena sevillana,

tiene mucho pellizco.

Música flamenca.

Entonces, Gades era un hombre cerebral,

un hombre que, la Farruca...

Un hombre que era cuadrado.

Era el pentagrama, ¿entiendes?

Y la chispa de la cosa era Cristina.

Música flamenca con guitarras.

Estando yo de guardia un día,

en los montes de Ginés,

me dijo mi coronel

que adónde yo pertenecía.

Gades fue para ella como su maestro;

y Gades, con ella, fue como su musa.

No sé... Hay, entre los dos,

hubo una química.

Gades hace de una bailaora, una bailarina,

pero no del todo,

porque Cristina tuvo el acierto, la sabiduría de no olvidar

esas fuentes de las que estamos hablando,

las fuentes de su baile en el corral de vecinos,

del aprendizaje popular de verdad.

Cuando veo unos ojitos negros,

negros, negritos, como mi suerte.

Cuando veo unos ojitos negros,

negros, negritos, como mi suerte.

Cuando veo unos ojitos negros,

negros, negritoooos,

Aplauso. como mi suerte.

Con Gades descubre los teatros y descubre el mundo.

O sea, que le cambia la vida, no tanto o no sólo artísticamente;

le cambia la vida también como ser humano.

¡Foto! ¡Foto!

¡Foto!

¿Has visto el brazo? Parece como si fuera a hacer...

-Sí, parece que baila. Un movimiento de baile.

-Lo asemejaría... Contaría una historia

con estas tres mujeres; podrían estar contándose algo.

Las mujeres de Lorca, ¿no?

-Claro, las mujeres de Lorca, exacto.

-Esta es una de las exposiciones más importantes

de pintura española, fuera de España.

Ajá. -Toda la galería contiene

obras desde finales del siglo XV, hasta finales del siglo XIX.

¿Tú sabes que Picasso hizo un decorado para Tablao Flamenco,

que se llamaba? Y llevó artistas a París, artistas de Andalucía;

hizo el decorado en el año 17, en 1917.

Y después, lo repitió en el año 22,

que se empezó a fomentar mucho el flamenco en Andalucía.

Y yo, después, he hecho, digamos, más o menos, he intentado hacer

el grupo, bailar como se bailaba en aquellos años

y lo repetí en la ópera de Cannes. -Ajá.

Y después, en París, en el teatro Le Châtelier.

Así es el arte. -Así es.

Yo también tengo un museo del baile flamenco en Sevilla

y bueno, yo creo que el arte hay que exhibirlo,

no puede ser patrimonio de una sola persona.

Y uno, dos, tres, cuatro.

Y pecho, dos, tres, cuatro.

Y pecho, dos, tres... Tanto mi pareja como yo,

mi primera pareja, Félix, y Juan Antonio, mi pareja actual,

han tenido tanto cariño y tanta admiración por Antonio,

que no sentía celos, porque le querían,

le querían muchísimo y le admiraban muchísimo.

Y estaban siempre embobados con él.

Hay una pareja ahí, unas sevillanas, que me molesta.

¿Dónde? -Ahí, al lado de la columna

del teatrillo. No, hombre, no.

-Sí, sí, molesta, Tina. Aquí, los que bailan son

los niños con Zaída. -Pero ayer corregimos que,

cuando vienen a bailar los niños... No, es aquí.

Pero es aquí; el teatro está aquí. Es aquí.

-Eso digo: Hay alguien bailando ahí.

La mesa está atrás; eran ellos,

los que estorban eran ellos. -Vale.

Yo estuve estudiando la obra de Lorca,

en concreto, "Bodas de sangre",

durante muchísimo tiempo, más de un año.

Ver en la desgracia un tesoro...

(GADES) Encontré todos los elementos

que dicen que existen en el pueblo español:

el matriarcado, los celos, la pasión...

¡Sombrero...! De mi querer...

Conserva...

El teatro es una cosa y el flamenco es otra.

Cuando el flamenco llega al teatro,

algo cambia y se convierte

en una expresión artística distinta

a lo que es un baile,

un baile flamenco en sus fuentes,

en su espacio natural.

La bailarina tiene que aprender una técnica basada

en el ballet expresionista europeo de los años 20.

Pero Cristina nunca olvida

el origen de haber sido una bailaora.

Nos gustaba mucho bailar el uno con el otro.

Decía: "Salimos a bailar y olvidamos el resto".

Éramos dos personas que se encuentran en el escenario

y que tienen que mirarse y que tienen que acercarse

y que tienen que quererse.

Yo creo que, verdaderamente, cada vez que bailábamos juntos,

nos enamorábamos en el escenario.

Música de pasodoble.

¡Viva la boda! (TODOS) ¡Viva!

Cuando Antonio, en el año 75, dejó el ballet

y dijo que tenía que recapacitar, que él no tenía ánimos,

por lo que sucedía en España, para bailar,

yo, entonces, me fui a Japón.

Me sentía un poco, no perdida, pero me sentía que tenía que volver

otra vez a empezar, pero no quise marcharme

a otro ballet, porque yo sabía que Antonio iba a volver.

Y que, quizá, me llamaría.

No soy un experto en flamenco, de verdad;

todos piensan que sé mucho, pero no sé demasiado.

Y nunca se sabe suficiente, además.

(HABLAN A LA VEZ)

(SAURA) Eso era del productor Emiliano Piedra, no yo;

un día, me dice: "Oye, quiero hacer una película contigo",

y me propone tres temas. Y uno de ellos era hacer

una película con Antonio Gades, un musical.

Pero yo, la verdad, es que lo de "Bodas de sangre",

me parecía a mí, lo dije al principio; "Mira, me da miedo,

porque a mí, esto de Lorca, con todos mis respetos,

cuando veo una representación, ya me imagino,

sobre todo, en el extranjero, paredes blancas,

gitanos renegridos, cuchillos... ¿Verdad? Y navajas.

Bueno, y me da un poco de repelús", le dije.

(RÍE) "Pero bueno..". "No, por favor, ven, ven.

Vamos a ver, que Antonio te va a hacer una exhibición especial".

Entonces, me hicieron una representación

de "Bodas de sangre", en aquella sala,

pues con los espejos y con las barras de baile.

Me pareció extraordinario el rehacer esa idea

que siempre a mí me fascina de que me interesan

más los ensayos que las representaciones terminadas,

porque hay una vida

que, en el teatro, se pierde un poco.

Se queda todo más bonito,

pero se pierde esa relación directa

con el ser humano que baila y que canta.

Cristina y Antonio casi no tenían que hablar,

así que la verdad es que cualquier cosa

que decía Antonio, inmediatamente, ella lo recogía;

como si había alguna cosa que decía ella,

con el máximo respeto por Antonio.

Ella era muy lista; aprendía enseguida.

Un paso que le daba Antonio, un movimiento, un cambio...

De inmediato, lo aprendía, hasta el punto de que,

muchas veces, le recordaba a Antonio los pasos.

O sea, los memorizaba más ella que Antonio.

Música flamenca con guitarras.

La posición de la cara en el baile es muy importante,

como el quiebro del cuerpo.

Y Cristina ponía muy bien la cara, siempre.

Y cuando bailaba con Antonio, estaba muy cerca de él, también.

Se rozaban,

se separaban,

pero, al mismo tiempo, había una aproximación,

un imán, una imantación,

que hacía que la cara de Cristina, por ejemplo,

adquiriera una nueva belleza.

Música flamenca con guitarras.

Lo que es importante es que nace el flamenco en España,

en un momento determinado,

y que es algo único en el mundo, ¿verdad?

No hay nada semejante al flamenco, más que el jazz.

El baile, sobre todo, en la mujer,

tiene algo excepcional dentro del mundo del baile,

del ballet internacional,

que es que el baile flamenco tiene: primero, en la mujer

de verdad, lo que son los pies, es la tierra,

muy apretados a la tierra;

luego, está la cintura;

y luego, los brazos aéreos son el cielo y esa mezcla

no la hay en ninguna cultura, que yo sepa.

Y Cristina, pues siempre ha sido

una maravillosa bailarina. Excepcional.

Se transformaba; era muy elegante,

maravillosa bailando, estupenda.

Pero Antonio era igual.

¿Tú sabes lo que decían en Italia de él?

Decían: "De la troupe". Decían: "Esta troupe,

que parece insignificante en la calle

y, en cambio, cuando están en el escenario,

son como dioses. Y es verdad,

Antonio Gades era una persona pequeña de altura;

iba un poco jorobado y tal...

Y cuando bailaba, pues parecía otra persona.

Con Gades, hemos hecho ballets maravillosos

y, cómo no, hemos hecho tres películas...

La trilogía, con Saura.

Música clásica.

"Bodas de sangre" fue la primera

y abrió la puerta de las otras dos películas.

"Carmen" ha sido la que más éxito ha tenido.

Y "Carmen", bueno, en "Carmen", yo hacía el papel de Cristina.

Música clásica.

Cristina, que yo había empezado a ensayar con Gades:

"Venga, Cristina, vamos a hacer esto,

vamos a hacer esta parte de 'Carmen'".

Y de pronto, pues veo que están buscando a una Carmen

y no me cuenta nadie nada.

Entonces, ya empezaron ahí las cosas un poco más frías,

porque no me contaron, en realidad,

que Saura había hecho una historia paralela

y quería una Carmen más joven; dar una imagen de una mujer guapa,

una mujer más joven.

Música flamenca.

Muy bien.

Muy bien. -Oye, haz una cosa.

Ponles a las chicas unos pasos, pero... ¿Eh?

Vale. -De brazos, más bien, de postura.

Vale, vale. -¿Eh?

Música flamenca. Esto va bien.

Sigue trabajando por ahí.

Chicos, fuera, vamos.

Vamos a hacer unos pasos. Quique... Quique, fuera.

Vamos a hacer unos pasitos por bulerías.

(SAURA) Pensaba que Carmen debía ser una chica joven,

muy joven; no sé, que no llegara a los 20 años.

Y Cristina me daba otra edad.

O sea, yo pensaba que Cristina no era la ideal;

era una mujer muy andaluza, muy de la tierra,

muy de un pueblo concreto.

Con todos mis respetos, yo pensaba que era mejor bailarina

o bailaora, que mejor no la iba a encontrar,

pero que una chica con más desparpajo,

descarada o diferente, y entonces, apareció Laura del Sol.

(PIENSA GADES) "Carmen era de una belleza extraña y salvaje.

Sus labios, algo carnosos, pero bien perfilados,

dejaban ver unos dientes más blancos

que las almendras desprovistas de su piel".

Por favor, mirad cómo lo hace;

no aprendáis solamente el paso, mirad cómo lo hace.

(SAURA) Entonces, yo creo que a Cristina le dolió.

La historia de Laura del Sol es fantástica,

porque nadie la quería;

no la quería Antonio Gades, no la quería nadie.

Yo creo que Gades intentaba siempre

meter en la película a todo su equipo

y cualquier cosa que se saliera de eso, no es que le molestara,

pero había que convencerle de que era necesario.

Música de ópera.

No sé qué le has encontrado a esa; las hay mejores que ella.

-Eso es cosa mía; ella vale para lo que quiero.

Tiene algo, lo sé.

Sí,

que es joven.

-Vamos a dejar las cosas claras, Cristina:

Tú eres la que mejor baila, pero no vas a ser Carmen;

necesito una mujer diferente y más joven, ¿está claro?

(RESPIRA HONDO)

Taconazos al compás.

Taconazos y gritos de ánimo.

¡Ole! ¡Ole! ¡Esas morenas!

Palmas y taconazos al compás.

Canto por bulerías.

La condición sine qua non de que Laura del Sol

hiciera Carmen es que, luego, Cristina Hoyos

hiciera la obra de teatro.

Música de la ópera "Carmen".

(RADIO) "Aquí, en la capital de la URSS, casi una semana

de llenos diarios, con el cartel de no hay billetes,

a pesar de ser el palacio de Congresos el auditorio

más grande de la URSS.

Antonio Gades, ¿por qué piensa usted que Cristina Hoyos

ha embrujado tanto al espectador soviético?

-Bueno, porque es muy buena, muy buena bailarina

y porque es muy buena artista.

Y lógicamente, tiene un papel privilegiado para una bailarina;

es de los papeles que buscamos toda la vida,

todos los que nos dedicamos al teatro o al cine,

encontrar el papel idóneo que te va a tu personalidad

y que te permite el lucimiento".

Lógicamente, el papel de Juan no es un papel fácil:

Estar detrás, digamos, de la cabecera de cartel.

Este es el caso, ¿no?

Pero... Eh... Él sabe que, por encima de todo,

está él también.

Pero él... ¿Cómo decirte?

Él dice que donde está... Cuéntalo, que estás muy bien.

-No, no, le voy a llevar la contraria:

Es mentira, "no es fácil", sí es fácil, muy fácil.

(RÍE) -Es nada más que estar

donde uno sabe que tiene que estar. Punto.

Esto... ¿Tengo que estar aquí? Allí estoy, doy la cara.

¿Aquí no tengo que estar? Estoy tres pasos atrás.

Eso es tan sencillo como la vida misma.

Y nada más, así de sencillo.

Sí. Ha sido muy buen profesional y, además, está destacado,

porque siempre ha estado de coprotagonista con Antonio Gades.

¿Cómo decirte? Es un buen sitio.

Y después, estando en mi compañía, ha bailado con los chicos jóvenes.

El estar junto a mí, que yo siempre he dicho...

Siempre hemos dicho: "Vamos a intentar estar

los dos juntos, en el escenario,

y cuando se retire uno, se retirará el otro".

Entonces, por eso él está aguantando...

-No, y que, verás, parece un tópico esto,

pero no es así, es que no sé qué hacer.

Es que no sé qué hacer; solo, ya no sé adónde ir.

Música clásica.

El problema fue con "El amor brujo":

Antonio estaba de gira por Francia

y, entonces, Emiliano, me mandó a mí a Francia,

porque Antonio había dicho ya que si no era Cristina,

que no hacía la película.

Eso ya lo dijo desde el principio.

Y yo fui un poco también con la idea de convencerle

de que quizá estaría muy bien que estuviera Cristina,

con un papel importantísimo en la película,

pero que la protagonista tendría que ser

una persona también más joven.

Seguramente, Laura del Sol sería la ideal, ¿no?

Y ahí se cerró en banda y dijo que no.

Siempre ella, la mosquita muerta.

¿Qué le veis a Candela?

¿Qué tiene ella que no tenga yo? A ver.

¿No soy yo más guapa que ella?

Hasta el punto de que me llamó Emiliano:

"Oye, que no hacemos la película.

Antonio me ha dicho que o es Cristina, o nadie".

A mí me pareció, por parte de Antonio,

un poco exagerada esa postura

y yo nunca lo he entendido demasiado bien.

Música clásica.

Música flamenca. (ALEGRES) ¡Vamos allá, ahí!

¡Ole! ¡Vamos, vamos! ¡Arsa!

¡Vamos! ¡Ole!

Viva Sevilla,

viva Triana.

(TODOS) ¡Ole!

Viva Sevilla...

He estado con él por muchos años,

hasta el año 88, en el que ya pensábamos,

tanto Juan Antonio como yo,

que era el momento de marcharse. ¿Por qué?

Porque empezaba la relación a deteriorarse un poco

y entonces, veíamos que quizá eran demasiados años con él

y que era el momento de marcharse.

-Pensábamos y creíamos que nuestro ciclo,

en la compañía de Antonio Gades había concluido.

Sí. Yo también tenía ganas de dejar de ser un personaje,

de dejar de ser la novia de "Bodas de sangre", de ser Carmen.

Música flamenca.

Yo quería ya ponerme una bata de cola.

Música flamenca con guitarras.

Yo estaba viendo que había un movimiento flamenco,

que no es que estuviera lejos de nosotros,

pero que había otro movimiento, al cual a mí me apetecía volver,

volver a mis raíces, volver a Sevilla,

bailar con la gente de Andalucía.

Palmas y taconeos al compás.

Canto flamenco.

Entre estas dos o tres cosas, nos hizo decirle a Antonio:

"Mira, Antonio, si a ti no te parece mal,

pues vamos a marcharnos".

Canto flamenco.

Música flamenca por megafonía.

Y cuando nos fuimos... Cuando nos fuimos,

maduramos la historia de hacer una compañía. ¿Fue así?

Sí, así. -Entonces, la compañía

Aplauso. de Cristina Hoyos.

Los miedos están, porque después de haber estado

con el mejor ballet que existía,

pues hacer tu propio ballet era un reto.

Aplauso.

Palmas de lento a rápido.

(VOZ EN OFF) El río Guadalquivir va entre naranjos y olivos;

los dos ríos de Granada bajan de la nieve al trigo.

Ay, amor que se fue y no vino.

Ay, amor que se fue por el río.

Como dice el refrán: "No hay río que atrás se vuelva

y mal que 100 años dure".

Así que hay que hacer como el río: Hacia delante.

Siempre.

Se habla de un itinerario circular,

en el que uno vuelve al origen,

vuelve a las fuentes,

porque es el eterno retorno.

Uno vuelve adonde ha nacido, adonde ha sido, más o menos...

Donde ha aprendido a vivir, donde ha descubierto el mundo.

Realmente, yo creo que Cristina encontró su camino

cuando empezó a trabajar ella sola

y creo que volvió a ser otra vez Cristina Hoyos.

Y a ser la bailaora grandiosa que llevaba dentro, por supuesto.

(VOZ EN OFF) La ópera de París está considerada

como la catedral mundial de la danza clásica.

Por primera vez, se presentaba un espectáculo de flamenco.

La sevillana Cristina Hoyos, al final, tuvo que repetir

en varias ocasiones,

ya que el público se negaba a marcharse.

Música flamenca con guitarras.

Palmas al compás de la música.

¡Ole!

Música flamenca.

El flamenco sigue siendo contemplado aún hoy,

desde distintos sectores,

con cierta prevención.

Se le entronca con el exotismo, con lo raro;

quizás sea esa imagen de Cristina a caballo

en la olimpiada, uno de los iconos

de la globalización del flamenco,

teniendo en cuenta, eso sí,

que nunca el flamenco ha renunciado a su propia identidad.

Aplauso.

-¿En la actualidad? -Horroroso.

-No nos dejaban... -No te lo quiero contar;

que te lo cuente él. -No te valoran.

Es increíble, tío.

Muchas gracias. -De nada.

Venga.

Bueno, a ver de qué están hablando estos niños.

Bueno, en China.

Con los palillos... O sea, el ballet, maravilloso.

Les aplaudían mucho. -Sí.

Pero salía Mariano con el zapateado:

Taca, taca, tacatá. -Se acababa.

Los chinos... (IMITA GRITOS DE EUFORIA)

-Rompían en cualquier momento. Como no te imaginas.

Les impactaron los palillos. -También.

Hice algo con los palillos. -Les llamó la atención.

Y el empresario dijo: "Cuando vengáis la próxima vez,

harás algo con los palillos". (TODOS RÍEN)

Yo iba a dirigir "Carmen", en Covent Garden

y era mi sueño el que ella accediese a la coreografía,

porque es un momento bellísimo, pero muy corto

y porque quería, además, que me ayudara

con la cantante, que era una cantante extraordinaria,

María Ewing, que tenía

que bailar en un momento determinado.

Y aquí vino, con sus ideas nuevas, diferentes, maravillosas

y tuvo un éxito personal extraordinario.

-Exactamente. Me han propuesto hacer una escuela.

-Sí, sí. Me lo han propuesto

por dos sitios: una, por Pekín; y otra, por Shangai.

-Y estás ahí... A ver por dónde,

a ver por dónde. (TODOS RÍEN)

Pedro. -Hay que componer en chino, ¿eh?

(TODOS RÍEN) -En chino.

Hay que componer música en chino.

Taca, taca, taca, tacatá.

(IMITANDO MÚSICA CHINA) Gli, gli, gli, glin, glin.

-Anda que no.

Y me preguntan; "¿Y cuándo te vas a retirar?"

Y yo digo: "No lo sé".

Eso es. Eso es, ahí, ahí.

Los hombros, los hombros.

Es una vida entera dedicada; el baile está dentro de mí

y el flamenco, también.

(TACONEAN) Eso es.

Bien. (TACONEAN AL COMPÁS)

Vamos.

Sin venirse abajo los cuerpos. Ahí arriba.

Ahí arriba.

Vamos. Acordaos de que al subir los brazos,

no hay que subir los hombros;

deben estar abajo. Aquí.

Alcanzar el cielo,

pero sin subir los hombros.

Eso es.

Ahora, con mi edad, pues no bailo

como una joven de 25 años,

no bailo con las mismas fuerzas,

pero si intento dar más haciendo menos.

Yo creo que el arte nunca se pierde.

Cuando una persona baila con todos sus adentros,

quizá, a lo mejor, no hay edad para retirarse.

(RESPIRA HONDO)

Música flamenca.

Imprescindibles - Alcanzar el cielo sin subir los hombros. Cristina Hoyos

01:03:45 19 jun 2015

Un retrato de la bailaora Cristina Hoyos y de cómo encaró éxitos y fracasos. Una incursión en su vida cotidiana y en sus recuerdos que arranca con una determinación. Hay encuentros que marcan una vida. Encuentros que transforman a una persona en lo profesional y en lo sentimental. La primera vez que la bailaora Cristina Hoyos escuchó hablar de Antonio Gades no había cumplido 18 años, pero tomó una determinación que marcaría su futuro: conocer a Antonio Gades y formar parte de su Ballet. Fue la misma determinación con la que encaró su vida personal y artística. La misma que le ayudó, muchos años después, a afrontar una grave enfermedad: 'Salí de la operación moviendo el brazo porque tenía la seguridad de que no me podía morir, de que el baile para mí era vida y que nada me iba a alejar del baile'. A través del documental asistimos a su vida cotidiana en la sala de ensayos donde prepara la obra de García Lorca Poema del Cante Hondo en el Café de Chinitas y su estreno, en el Teatro Maestranza. Viajamos también al estreno, de la misma obra, en el Teatro Thália, en Budapest. 

Histórico de emisiones:

01/04/2011

02/09/2011

Un retrato de la bailaora Cristina Hoyos y de cómo encaró éxitos y fracasos. Una incursión en su vida cotidiana y en sus recuerdos que arranca con una determinación. Hay encuentros que marcan una vida. Encuentros que transforman a una persona en lo profesional y en lo sentimental. La primera vez que la bailaora Cristina Hoyos escuchó hablar de Antonio Gades no había cumplido 18 años, pero tomó una determinación que marcaría su futuro: conocer a Antonio Gades y formar parte de su Ballet. Fue la misma determinación con la que encaró su vida personal y artística. La misma que le ayudó, muchos años después, a afrontar una grave enfermedad: 'Salí de la operación moviendo el brazo porque tenía la seguridad de que no me podía morir, de que el baile para mí era vida y que nada me iba a alejar del baile'. A través del documental asistimos a su vida cotidiana en la sala de ensayos donde prepara la obra de García Lorca Poema del Cante Hondo en el Café de Chinitas y su estreno, en el Teatro Maestranza. Viajamos también al estreno, de la misma obra, en el Teatro Thália, en Budapest. 

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01/04/2011

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    58:52 16 ene 2017 Documental que abarca la extensa y productiva biografía del dibujante Antonio Fraguas Forges, contada en primera persona y apoyado en el análisis de su trayectoria. Histórico de emisiones: 04/02/2013

  • 57:07 09 ene 2017 Roberto Bolaño es uno de los escritores latinoamericanos más importantes de los últimos tiempos. Pero su vida y su realidad no fueron la de un escritor de éxito, más bien lo contrario. En este documental nos adentramos en la vida itinerante de Bolaño a través de entrevistas con las gentes más cercanas a su entorno, centrándonos sobre todo en sus últimos años en España, cuando paralelo al comienzo de un cierto respeto en los entornos literarios, siguió llevando una vida de austeridad cercana a la pobreza. Histórico de emisiones: 21/10/2010 09/09/2011 13/06/2014

  • 54:58 26 dic 2016 El documental de Imprescindibles "Mariposas Blancas" es la historia de una pasión, del amor de la soprano Ainhoa Arteta al mundo de la lírica. Desde sus comienzos en la Coral Eresoinka de Tolosa hasta el estreno de la Ópera Manon Lescaut en el mítico teatro Bolshoi de Moscú.  

  • 59:44 19 dic 2016 Documental biográfico sobre la personalidad y las facetas como escritor, periodista y cineasta de Gonzalo Suárez, un acercamiento a su peculiar forma de hacer ficción.

  • 58:59 28 nov 2016 Presentamos un recorrido por la vida y trayectoria de una figura ligada a la historia del teatro español. El director y actor José Luis Gómez comienza a preparar un ambicioso montaje de ‘La Celestina’, una obra a través de la cual desgrana todos sus recuerdos. Para descubrir ese misterio, el equipo de ‘Imprescindibles’ ha acompañado a José Luis Gómez durante varios meses en el proceso creativo del montaje de ‘La Celestina’, al mismo tiempo que ha investigado su trayectoria a lo largo de la historia del teatro español de las últimas cinco décadas. El documental cuenta con los testimonios de personalidades cercanas a José Luis Gómez, como Israel Elejalde, Blanca Portillo, Carmen Machi, Albert Boadella, José Sanchís Sinisterra, Ana Belén, Ernesto Arias, Beatriz Argüello y Emilio Lledó, entre otros, y muestra en vivo un ensayo de José Luis Gómez en el Teatro de La Abadía y en el Teatro de la Comedia, donde se estrenó su obra. Un equipo del programa ha viajado con él durante sus vacaciones y ha finalizado el rodaje en el Festival de Almagro, en un momento personal muy delicado para él en el que demostró su enorme dedicación a su profesión.

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