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Para todos los públicos Imprescindibles - Albéniz. El color de la música - ver ahora
Transcripción completa

-Albéniz nació en Camprodón.

Su padre era agente de aduanas, era funcionario,

y estaba destinado aquí. Camprodón es un pueblo fronterizo

y tenía cierta importancia en la organización de la frontera

catalano-francesa.

Estuvo aquí hasta los tres o cuatro años.

Creo que uno gira siempre en torno a un eje.

El suyo estaba aquí, en el Pirineo.

Aquí empezó y aquí acabó.

Esta referencia la tuvo siempre.

Hablaba con mucho cariño de Camprodón.

Piano

-Albéniz vivió en Barcelona

y aprendió con el piano que está aquí en el museo.

Ya tenía esa predisposición y ese talento natural.

Tuvo la suerte de que su hermana fuera profesora de piano

y con ese piano aprendió a tocar.

Hay gente que dice que los niños prodigio

no aprenden a tocar, recuerdan.

Piano

-Se ve que era un niño muy inquieto y se acercó al piano

y en seguida podía tocar y transformar

las melodías que cantaba, tocarlas en el teclado.

Llegó a sorprender. Siempre sorprendió.

Albéniz ya era un tipo sorprendente.

Piano

-Clementina es la hermana mayor, es la que toca el piano.

Y, cuando este mocoso empieza a crecer,

es ella la que pone las manos sobre el teclado

y que le enseña un poco a hacer las primeras notas.

En vista de la facilidad con la que Isaac responde,

pues deciden estimular sus posibilidades al piano.

A partir de ahí empieza a funcionar como niño prodigio

haciendo dúo con la hermana.

-El primer concierto lo da en el Romea de Barcelona.

El público creía que había un pianista dentro doblándole

y que él se limitaba a hacer así con la mano.

Nadie creía que un niño tan pequeño pudiera tocar tan bien.

A partir de ese momento fue cuando su padre

se dio cuenta de que tenía ahí un talento extraordinario.

Llevaba un álbum de presentación para otros lugares:

recortes de lo que decían de él o firmas, opiniones de autoridades

que habían ido a su concierto

y le recomendaban como gran pianista.

Era muy joven, cuando empezó.

A partir de ahí, no paró de viajar.

Tocaba en los pueblos, en los casinos de los pueblos,

que había en aquella época,

y le recomendaban para otros sitios.

Iba por todas partes tocando

y conoció muy bien Andalucía por esa razón.

Durante una cierta época, hizo también como Leopoldo Mozart

hacía con su hijo. Le llevó por toda Europa

y no sé si diría, como decía el padre de Beethoven,

que era más joven de la edad que tenía.

-Don Ángel fue un excelente padre, un excelente padre con su hijo.

Lo cuidó siempre, se ocupó de él, fue un poco su agente

durante la primera parte de su vida.

-Ángel Albéniz es un personaje controvertido, poco estudiado,

algo estrafalario, pero exigente

y consciente de las posibilidades de Isaac.

Trata de obtener de él lo mejor que su talante artístico puede darle.

Es él, precisamente, quien trata de abrirle camino siendo muy niño.

Hay una lectura, si quieres, de explotación,

hasta qué punto está explotando las capacidades artísticas del niño.

Pero también, hasta qué punto las está potenciando.

El padre tiene una impronta decisiva

que generará una relación de amor-odio del propio Albéniz.

Él se siente deudor de ese estímulo que recibió de su padre,

por otra parte, a veces se siente un poco prisionero

del camino que le va marcando.

Piano

-Don Ángel era masón

y pilotó a su hijo en un recorrido por España

yendo de hermano masón en hermano masón.

Todos son personajes conocidos y amigos de su padre.

-Es precisamente el padre

quien le embarca en las giras de conciertos infantiles.

Piano

Pero también es Ángel Albéniz quien lo matricula

en el Conservatorio de Madrid en el año 69, a los nueve años,

cuando se instalan en la capital

pensando en darle una instrucción académica reglada, ordenada, etc.

Aquí están los documentos firmados supuestamente

por Isaac Albéniz, pero la letra, la caligrafía, es de su padre Ángel

que es quien solicita el ingreso de Albéniz en las clases de solfeo

y piano del Conservatorio.

Piano

-Se empezó a ganar la vida muy pronto.

Es evidente que fue un niño prodigio.

Todo esto son hechos reales.

Pero hay épocas desconocidas de Albéniz,

sobre todo la juventud, hasta que se casó, que se casó pronto,

que no están documentadas.

Conociendo su carácter, lo decidido que era,

lo aventurero que era y lo talentoso que era,

cabe suponer que debió vivir cosas extraordinarias que ni contó a nadie

y que tendrían exactamente la misma fuerza que otras cosas

que han permanecido en su leyenda particular,

y a lo mejor no son exactamente ciertas.

-Una de las cosas que han llamado más la atención de mi familia

como consecuencia de los trabajos de Clark y de Torres

ha sido el deshacer muchas de las leyendas creadas en torno

a la biografía de Isaac Albéniz y creadas por el mismo Isaac.

Por ejemplo, según lo que él mismo explicaba a sus hijas,

se había escapado de casa, había llegado al puerto de Cádiz

y allí se había embarcado en un barco como polizonte

y el barco tenía que llegar a Buenos Aires.

La cuestión es que toda la leyenda del niño que cuando es descubierto

se gana el precio del pasaje tocando el piano

es totalmente falsa.

El niño no se fue solo en esta época, no había ningún barco

que saliera de Cádiz para ir a Buenos Aires.

Otra leyenda, bastante característica y reflejada

por el propio Isaac, explica que, en un momento determinado,

en un viaje que describe con detalle por Europa central llega a Budapest

y allí se entrevista con Franz Liszt.

También, según el diario, toca el piano delante de Liszt

y Liszt se queda muy contento de su dominio del piano

y de su capacidad como compositor.

La realidad, y eso lo ha demostrado Clark,

es que la fecha que dice Albéniz que se entrevista con Liszt

en Budapest, Liszt, simplemente, no estaba en Budapest.

-Hay quien dice: "no, el día que pone, 12 de junio,

Liszt no estaba en Budapest, estaba en otro sitio,

eso es mentira", y ¡qué va! Eso es verdad, lo que está mal es la fecha,

Albéniz era súper desordenado, posiblemente la fecha la pondría

mucho más tarde después de haber estado en Budapest.

-Ese diario lo hace para que lo lea el padre y así justifica

esas vacaciones de adolescente tarambana,

se inventa una entrevista con Liszt y ya con eso cumple.

Cambian las cosas un poco cuando pide una Pensión Real,

pide una ayuda a la Corona,

encuentra una especie de padre putativo

en la figura del Conde Morfi, el secretario personal del rey,

con quien se entrevista, y le resulta muy simpática

la figura de este chaval tan dinámico, entusiasta,

atrevido y capaz.

Consigue una Pensión Real para que vaya a estudiar a Bruselas.

Allí estudia durante tres años.

-Coincidió allí con Fernández Arbós que era un violinista y que después

fue director durante 30 años de la Orquesta Sinfónica de Madrid.

En Bruselas cuentan muchas historias de este dúo Arbós-Albéniz.

Es un ambiente muy formal, conservador

y, de repente, aparecen estos dos especialmente dinámicos

y cambiaron la vida del conservatorio.

Ha quedado esta cosa del tipo bonachón, muy alegre y simpático.

-Una persona muy artista en el fondo, en su forma

de concebir la vida y también muy generoso

porque Albéniz no era nada agarrado...

-Disfrutaba mucho de la vida y era un hombre elegante,

distinguido, llamaba la atención.

Un Sr. Alarcón escribió una biografía de él

cuando tenía 20 años, ya se daba cuenta de que Albéniz era un genio,

el repertorio que tenía es el mismo que tienen los pianistas de ahora,

no el que tenían los de su época.

Llegó a ser un músico de gran envergadura.

Breton, que era un hombre que sabía mucho,

siempre decía que Albéniz era un fuera de serie, siempre lo dijo,

que era un hombre extraordinario, que era diferente a todos los demás.

Tocaba Schumann, Chopin, dando clases, además,

daba clases de piano y una de las alumnas que tuvo

fue Rosina Jordana, con la que se casó

y con la que tuvo cuatro hijos, la hija murió pronto, pero bueno.

No sé si fue feliz pero sí, familiarmente creo que fue feliz

y, desde luego, la música le hizo muy feliz.

El siglo XIX es el gran siglo del piano.

El piano lo había en el 80% de las casas burguesas

de todas las ciudades europeas, incluida Madrid.

Él tocó en Madrid mucho en el Salón Romero,

que era un salón que había cerquita de la Puerta del Sol.

Ahí estrenó él el concierto para piano y orquesta siendo él solista.

Es uno de los pocos conciertos para piano y orquesta

del siglo XIX en España.

-Él es un pianista colosal, excelente.

Empieza a tejer una serie de relaciones que se basan,

fundamentalmente, en su capacidad como intérprete

maravilloso de piano, pero que, poco a poco,

empieza a combinar con una faceta nueva que es la de compositor.

Unas composiciones que, en principio, son piecitas amables,

correctas, algunas de ellas graciosas,

incluso de su primerísima época, puede que intranscendentes

en su mayor parte, pero muy del gusto del momento,

del gusto de aquella burguesía matritense, de salones...

-Esas obras como "Granada", "Sevilla", "Cádiz" etc.

están tan limpiamente escritas.

El problema era que, como casi no había repertorio español bueno

para los conservatorios, pues todas las niñas que tocaban esas obras

las tocaban muy mal y Albéniz dijo: "no, aquí yo me voy a poner

a escribir cosas más difíciles que el que toque esto

tiene que tocar el piano mucho".

El problema de esas obras es que eran "fáciles"

y las podía tocar cualquier pianista.

Eso no le gustaba.

Lo que quería es que lo tocaran grandes virtuosos.

Ahí empezó a componer cada vez más difícil.

Albéniz era un rarillo, algunos le decían afrancesado,

muy sutil, fino, inteligente.

Que no se conformaba con las dos cosas que podría haber hecho

y haberse ganado la vida perfectamente.

-Uno se queda admirado cuando oye las sonatas, los estudios,

las obras primeras que hizo

y de repente llega a "Azulejos", sin La Vega

y cambia el panorama de una forma tan brutal y tan inesperada

que es muy curioso.

Piano

-Él quiere y desea tener un éxito tipo Puccini o Verdi o Wagner,

que le paren por la calle, que es lo que pasaba entonces.

Y empieza con la zarzuela,

entonces no tenía mucho éxito porque el ambiente madrileño

era muy particular, muy determinado

eran círculos muy cerrados,

le estropean más de uno y dos estrenos,

no le comprende la crítica,...

Es una zarzuela refinada, un pelín afrancesada, dicen ellos.

¿Qué pasa? Que quiere otra cosa.

Usa la zarzuela como pretexto pero quiere escribir ópera.

Empieza a "operizar" la zarzuela

y eso chirría en aquel ambiente, no gusta, no es popular.

-En esos momentos, la obra de un compositor

dependía de la respuesta del público,

de lo que el público pagaba, concretamente.

Albéniz, Granados, Falla... querían otra cosa,

que es lo que fueron a buscar fuera

y la capacidad creativa de Albéniz necesitaba otros ambientes,

por eso se fue a Londres

y, después, sobre todo a París, que era el centro del mundo musical.

-En París pasó varios meses hasta que se estableció al final.

Ya, Albéniz, a partir del año 1900 hasta que muere vive en París.

Se relaciona con los grandes compositores del momento,

que es el momento en que Francia

deja de ser un país de segunda, musicalmente.

Y a final de siglo hay la aparición de un músico extraordinario:

Claude Debussy, que se hace amigo de Albéniz

porque lo admiraba mucho.

-Conoce a Debussy, se relaciona con el impresionismo francés.

Aunque uno escucha música popular española muy reconocible,

pero lo que lo hace genial y por encima de todo

es ese paso por otros estilos, otras...

Todo ese conocimiento.

-Con Debussy y con todos los músicos de entonces.

Con un montón de gente,

con todos los compositores que eran alguien en París.

Con Ravel... con todos los de entonces.

-Allí había un grupo de catalanes y Falla y Turina,

que hicieron una labor

importantísima para la misma música francesa.

Se les metía en una bolsa, les llamaron nacionalistas.

En cambio a Debussy,

que era el primer nacionalista de Francia,

de la música francesa,

lo catalogaron como impresionista.

Esto no nos ha dejado ver la verdadera dimensión,

sobre todo la de Albéniz, que tuvo él en esos años.

-Hay algunas obras, como por ejemplo,

varias de las que constituyen la "Suite Española"

que son hermosas, prodigiosas, teniendo en cuenta

quién es Albéniz en aquel momento.

Está "Granada", los "Rumores de la Caleta",...

Algunas otras, obras que son perfectamente redondas,

llenas de gracia, de luz.

Más adelante, además, incorpora elementos de carácter técnico,

expresivo, más exigentes para el pianista, más atrevidos

con los cuales se apoya en

elementos del folclore, de nuestra música popular.

-Se sirve de algunos temas que transforma y recrea a su manera

y los convierte en suyos.

Pero los reconocibles: "La Tarara"...

Es el "Corpus Christi en Sevilla"

que comienza a modo de procesión.

Etc., etc.

Luego acaba aquello siendo... (RÍE)

Un mogollón de notas imposibles de tocar. (RÍE)

-¿Qué es lo español?

Lo español es un invento del exotismo francés,

que se genera en París a partir de los escritos de Gautier,

de Merimée que hacían novelas ambientadas en España.

El espíritu romántico, de la ruina romántica, de la Alhambra, todo eso.

Los tópicos: la gitanilla, el bandolero...

En pintura, Manet hace lo mismo.

Pinta personajes españoles con guitarra.

Se genera un movimiento dentro de esta búsqueda

que hacían en Francia del exotismo.

Lo español entra dentro del orientalismo, de lo exótico.

Y usan recursos musicales propios de España:

la famosa escala andaluza, por ejemplo

y lo usan como tópico, como elemento de distinción.

-Creo que llega un momento en que Albéniz, como Falla

y como todos, se dan cuenta de que el nacionalismo musical

es un callejón sin salida.

Llega un momento en que se acaba.

Hay que hacer otro tipo de cosas con un carácter menos local.

-Habíamos oído hablar que Albéniz era un compositor nacionalista

y punto, ya está. Y realmente no es así.

Uno de sus biógrafos, un estupendo biógrafo, Walter Aaron Clark

lo ha definido como "El último gran romántico".

Esto puede tener muchos significados.

Primero, que nació en una etapa romántica

y que se nutrió del Romanticismo,

pero también que fue el primer moderno.

Que además viajó por América, que viajó por Inglaterra.

Solo violín

-"A comienzos de los 90 él se instala en Londres y triunfa.

Compone allí, como hacía cualquier compositor inglés, y tiene éxito.

Incluso encuentra a un mecenas,

el famoso banquero, Money-Coutts".

-Un banquero que no quería ser banquero.

Es una banca de Londres, está en el centro,

al lado de Trafalgar Square.

Este señor es un admirador enorme de su música

y decide, como es escritor,

darle una cantidad anual para que él ponga música a sus versos.

Era poeta. Tenía canciones, óperas...

y de hecho hizo las tres óperas que tiene sobre textos de él

y cerca de 30 canciones

sobre textos también poéticos de Francis Money-Coutts.

-No me podía creer que a finales de 1890 y tantos

había escrito una canción como por ejemplo "Will you be mine?",

que la cantaba él. Él cantaba con su voz...

Por supuesto estaba pensada para cantantes profesionales,

pero voy a hacer un pequeño ejemplo.

"Will you be mine?".

Voz y piano (CANTA EN INGLÉS)

-Money-Coutts es una persona extremadamente sensible,

de una psicología realmente quebradiza...

Conecta con la calidez, la vehemencia casi de ese Albéniz,

con el que puede hablar de cuestiones

como las desdichas de su matrimonio, por ejemplo,

que no se le hubiera ocurrido hablar con ningún miembro de su club.

Y se va tejiendo una relación humana intensa,

cordial, permanente, honda... en la que Money-Coutts

llega a sentir verdadero cariño, un cariño amoroso por Albéniz.

-"Quien lea la correspondencia entre Coutts y Albéniz

se encontrará con que a veces parece haber una relación homosexual.

Pero me parece que eso no corresponde

a la figura de Don Isaac.

Isaac era un hombre bastante mujeriego".

-De hecho, cuando Albéniz le decía:

"¡No, porque he hecho una cosa que es ya wagneriana",

y decía Money-Coutts

"¿Qué dices, de Wagner? ¡Si tú eres mucho mejor que Wagner, hombre!".

Es increíble, pero es cierto, le decía eso,

que él era el mejor músico del mundo,

que no pensara que Wagner o otros iban a ser... era el mejor.

Y yo creo que este hombre se hubiera arruinado

con tal de que Albéniz hubiera podido seguir componiendo.

Instrumentos afinando

-Evidentemente es un autor que busca

su lenguaje orquestal como todos los que escriben para orquesta.

Y lo encuentra. "Merlín" es una elaboración

bastante refinada de la orquesta.

Vuelvo a insistir, "no, es que son orquestas muy grandes"

Como todas las de la época postromántica.

Se verían voces muy dramáticas, voces muy fuertes en ese sentido,

que podían traspasar una masa orquestal tan gruesa.

Pero ningún autor a los 49 años

consigue un afinamiento orquestal definitivo.

Están en proceso todavía, claro.

Orquesta sinfónica y ópera

Al darse cuenta de que quiere tener más que cierta fama,

quiere ser un compositor trascendente a través de la ópera.

Y ahí dedica la mayor parte de sus últimos años,

junto con "Iberia", su otra obra maestra,

y que tiene mucho que ver

en algunos aspectos estilísticos con la propia obra lírica.

-Es que él realmente quería un triunfo en la escena.

Se sentía capaz porque había aprendido

a manejar orquestas, coros, personajes, etc.,

trabajando en el foso del Lyric Theatre, en Londres,

primero con Lowenfeld y luego con Money-Coutts

donde aprendió a dirigir una orquesta,

aprendió a manejar la escritura orquestal

y a enfrentarse con el espectáculo de la ópera.

Date cuenta de que Albéniz muere sin haber oído "Merlín",

sin saber cómo suena.

Lo escribe, lo mira, hace una versión al piano.

Él al piano cantando un poco de mala manera,

una ópera como esa... de traza wagneriana, ¿eh?

A la inglesa, con temas ingleses,

pero es el ciclo artúrico en lugar del ciclo de los nibelungos.

Él se muere sin saber cómo suena aquello.

Orquesta sinfónica

-No es cierto eso que se ha dicho muchas veces

que no supiera orquestar. Sabía orquestar, y bien,

y ahí están sus ópera para demostrarlo.

Conocía perfectamente el oficio.

Música enérgica

-No consigue que se represente su "Merlín".

No consigue que sus enormes esfuerzos

por la creación de una ópera cuajen,

y entonces, en un momento en el que también se siente acosado

por una enfermedad renal incurable

mi lectura es que esa visión grandiosa

con todos los medios,

orquestas, escena, tramoya, coros, personajes, etc.,

que él quería darnos del mundo quijotesco,

de ese mundo ibérico, global.

De alguna manera la reduce, la sublima

y quizá sea eso lo que le mueve a regresar a la soledad de su piano.

Y de ahí es donde nace esa "Iberia".

"Iberia"

-¿Cuándo decide un autor,

de la faceta artística que sea,

pasar a una siguiente fase?

No me importa ya nada. Yo quiero ser trascendente.

Yo quiero que de mí

quede una gota grande en el mar de la cultura europea.

De la cultura de toda la historia de Europa.

En este momento, hace una "Iberia" que trasciende al piano,

es otro pianismo.

Es un pianismo que influye en otros pianismos del siglo XX.

Hace unas óperas que intentaban eso también.

Música de piano rápida

Música de piano lenta

-Viene de la cantidad de notas que tiene y de acordes.

Parece una cosa de una exuberancia

y un barroquismo en el sentido de cantidad de notas,

de adorno de todo tipo y de dificultades.

En algunos momentos tenía que tocar con la nariz

porque no tienes dedos suficientes para tocar aquello.

-Muy gracioso porque él ponía todas las indicaciones en francés.

Cuanto más peliagudo es el pasaje pone "monchalant".

Cuanto más se te cruzan los ojos, de repente, pone con calma

y hay que intentar cruzar menos las manos

y, sobre todo, no pelear con los dedos de la otra mano.

Parecen diez pero cinco son enemigos de los otros cinco.

Algo curioso que dijo Albéniz en una carta

fue que estaba harto de alumnas de la "bonne societé",

él hablaba mucho en francés, que estropeaban todo lo que tocaban.

Dijo una vez que esa obra no la tocara ninguna mujer.

Ha sido el destino de "Iberia", que lo hicieran cantidad de mujeres

como un reto, han querido tocar la "Iberia".

-Escoger las notas que tienen que sonar.

Al final se trata de una selección y uno tiene que calibrar

lo que se tiene que oír y lo que tiene que bajar.

Los volúmenes.

El problema es que hay muchas notas que tocar.

Para Lavapiés hacer el organillo quetodos hemos oído en Madrid...

Si recuerdas el organillo de los barrios de Madrid...

Va dando la vuelta y parece que se para y luego sigue.

Es una salvajada y solo se ve compensado por eso,

porque la música es maravillosa

y es una música de la cual jamás me canso.

-"Iberia" tenía unas dificultades feroces para la interpretación

y creo que sorprendió como lo que es.

Es una obra impresionante.

-Elogios sobre "Iberia" hay de cantidad de musicólogos

y de gente que ha escrito sobre música,

compositores de todas clases.

"Iberia" es una obra que suscita la admiración

de los que la han estudiado a fondo.

-Fue muy celebrada tanto en España como en Europa.

Una gran obra

en la línea de las grandes obras para piano de Debussy.

-Tengo una carta preciosa de Messiaen,

en la que dice:"'Iberia'

para mí es la más gran obra maestra de piano.

La quiero y la he admirado tanto como Ud.

pero creo que sería un sacrilegio llevar esta obra a la orquesta".

Se refiere, sobre todo, a esa cualidad del piano,

a la resonancia de todos esos sonidos

que se mezclan pero dejan filtrar siempre la esencia

o la tonalidad en la que está hecha, el color.

-Si se trasladan las vibraciones escritas por Albéniz,

las vibraciones estrictas de la partitura a la orquesta,

sale un sonido seco,

mucho más de lo que resulta en la versión pianística.

La versión pianística, además de eso que está escrito,

se usa el pedal que prolonga una serie de sonidos,

recoge las harmonías,

eso además de que hay cuerdas que vibran por simpatía.

En fin, hay más resonancia en general.

(TARAREA)

Sale demasiado precipitado.

Muy cantable y muy ligado, por favor.

Muy ligado. Otra vez.

-Si eso se traslada a lo que está en la partitura

sin tener en consideración la indicación del pedal

a la orquesta, pues queda muy seco.

Los compositores con orquesta, cuando no es para piano,

se les olvida que el piano tiene pedales.

-Es el pedal lo que le da el color.

El pedal en Albéniz, más que pedales tonales,

hay que usar mucho la intensidad de un bajo que se quiere guardar

para que guarde el color de la tonalidad

moviéndolo mucho para que respire el sonido.

En fin, eso ya son tecnicismos...

-Al margen de cualquier análisis técnico,

de cualquier análisis severo y especializado,

la mera percepción acústica, sonora de la música

tiene una virtud como de resonancia.

Como sentir una especie de "dejà vu".

Como decir: "Esto me suena".

Lo que haces es hacer resonar por simpatía

la música que cada cual lleva dentro.

Creo que es un acierto que escapa al análisis del pentagrama,

del acorde, del intervalo, de la harmonía.

Esa es la gracia de Albéniz.

-En Cataluña se le consideró demasiado andaluz

a pesar de haber nacido en Camprodón.

Por otra parte, sus óperas eran consideradas

como demasiado Wagnerianas y, por tanto, poco españolas.

Sus intentos de cultivar la zarzuela no dieron nunca un resultado claro

y, realmente, acabó sus días bastante desilusionado

de este país.

-Albéniz, en cierto modo, es un inadaptado

porque él mismo lo elige. Él se va por dos razones.

Se exilia, se autoexilia.

Es un exilio económico en el sentido en que él busca

una satisfacción, una remuneración y una contrapartida a un trabajo

como intérprete y como creador que él es consciente perfectamente

de que tiene una valía que merece ese reconocimiento.

Y un exilio estético, también, porque las pautas

por las que él se guía para su creación artística

chocan con el ambiente un poco adormecido, un poco modorro

de aquella España de la restauración

en la que sus novedades son recibidas con interés,

un poco displicente, tal vez, pero sin el más mínimo entusiasmo

y sin la más mínima visión de que en ese camino

está el futuro de la música española.

Finalmente, luego habrá también otro exilio

que es el propiamente físico.

Exiliado de sí mismo por una enfermedad mortal

que le va corroyendo en sus últimos años.

Eso es muy patente y, de alguna manera, lo deja dicho en su música,

esa melancolía que respiran

algunas de sus páginas más luminosas, curiosamente.

Cantante femenina en inglés

-Se va al país vasco francés, al final, desde Niza

y decide acercarse a España.

¿Para qué? Para que vayan los españoles a verle.

-Albéniz cuando preguntaba ya en su leche de muerte a Malaz,

que fue a visitarle, le dice: “Dame noticias de mi morena ingrata”.

No se refería a su mujer, se refería a España.

Piano

-Estuvo atendido, en su última etapa, por su sobrino,

el hijo de Clementina Albéniz, Víctor Ruiz Albéniz;

y murió después allí, según la leyenda,

absolutamente desolado de haber sido olvidado

por el Gobierno español. Del cual esperaba...

No, no es que pidiera dinero ni nada por el estilo,

pedía un poco de reconocimiento, cosa que nunca tuvo.

-Si tuviese que hacer un relato de Albéniz,

empezaría en lo que fue su último viaje hacia Cambo,

pueblo este del balneario donde muere.

Y donde, seguramente, habrá recordado su vertiente,

de alguna manera, vasca. Pero, sin duda, que todo ese pirineo

le habrá inspirado cosas como le habrá inspirado ese traslado,

ese viaje desde París, Niza y, seguramente,

apareciendo muchos recuerdos.

-Al final, pues nada, en el mes de mayo le dice a su hija:

“En España, la rosa, ya habría salido y aquí todavía no.

Estoy pensando en el buen tiempo, en a ver si llego al buen tiempo,

pero no, no llego”.

Piano y ópera

-Las fotografías del entierro en Barcelona son notables.

La banda municipal al lado del ataúd

tocando la marcha fúnebre de Chopin.

Le entierran en Montjuic, precisamente, el día 18 de mayo.

Piano y ópera

-¿Qué hubiera pasado, si Albéniz no se muere?

¿Qué hubiera pasado? Si ves la trayectoria

y sobre todo la madurez musical, pero la madurez humana.

Ese muchachito jugador, faldero, bebedor...

Cómo se va transformando y cómo en esa edad adulta

de 40 y tantos años. Qué profundidad en sus juicios.

Igual que construye hacia afuera ese personaje extrovertido,

también construye hacia adentro ese personaje denso, muy denso.

Piano y ópera

-Albéniz fue un español de verdad, de los de verdad.

-Albéniz construyó el personaje de Albéniz,

incluso en contra de su salud.

Y, a veces, con una ironía extraordinariamente amarga.

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Imprescindibles - Albéniz. El color de la música

20 mar 2015

El documental es un homenaje a uno de los compositores españoles más importantes de todos los tiempos en elprimer centenario de su muerte. Isaac Albéniz nació en Camprodón (Girona) y murió 49 años después en Cambo-les Bains (Francia). Una vida breve y, sin embargo, intensa.

Histórico de emisiones:

06/01/2011

 

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