'Hundidos' es una serie documental que combina aventura y documentación histórica y que se adentrará en el misterio y la belleza de las profundidades marinas. De la mano del experto en buceo Karlos Simón, descubrirá la historia de 13 grandes barcos hundidos.

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Hundidos - Sirio - ver ahora
Transcripción completa

Las condiciones del mar son bastante malas.

Corriente, viento, mar...

Hay de todo aquí.

Hay olas de 1,5 metros, o 1,8.

Ya estamos equipados, ¡vamos a por el Sirio!

La más dura que he hecho en mi vida. Vaya paliza.

Nuestro próximo objetivo es el Sirio.

Un buque mercante con más de 1000 pasajeros a bordo

que se hundió justo en esas costas.

¿Me acompañáis a descubrirlo?

(EL NARRADOR) "El Sirio era un barco trasatlántico italiano

que naufragó en Cabo de Palos en 1906.

El recuento oficial de víctimas habla de 240 personas,

aunque algunos expertos señalan que podrían llegar a 500.

Con sus 129 metros de eslora y 14 de manga

era un buque que unía Italia con América.

Su tragedia sacudió el mundo entero,

no solo por la cantidad de víctimas,

sino por las circunstancias en que se produjo.

El archivo municipal de Cartagena guarda las huellas de ese naufragio,

uno de los más importantes de nuestra historia.

Karlos y Luca se sienten especialmente cercanos

a aquel drama".

Tenemos un documento que es muy importante

porque es el Bordo del Sirio,

en donde se reflejaba el dictado de los pasajeros

en sus distintas categorías,

de primera clase, de segunda clase...

Y aquí hay peticiones de toda España,

gente que se interesa por los náufragos

que han quedado huérfanos.

(NARRADOR) "En el Eureka, los buzos preparan los equipos

de forma minuciosa.

En esta ocasión, no cuentan con la ayuda de Teresa,

que no ha podido sumarse a la expedición".

Cómo voy a echar de menos a Teresa.

Estas son las botellas que vamos a llevar en esta inmersión,

las botellas descompresivas.

Las que utilizamos para la deco, para la descompresión.

En este caso, vamos a ir con una mezcla que es nitrox 50:

aire enriquecido con 50 % de oxígeno.

Nos va a permitir hacer una descompresión acelerada

y estar menos tiempo en las paradas.

Aquí vemos que está subiendo el porcentaje del oxígeno

que llevamos en la mezcla.

El aire normal que respiramos tiene un 21 % de oxígeno

y ahora vamos a ir en la descompresión con un 50 %.

Y efectivamente, llevamos 50 %, que es lo que marca aquí.

Está perfecto.

(NARRADOR) "Debido a la dificultad de la inmersión,

en esta ocasión les acompañará Miguel,

un buzo experto en la zona.

A las ocho de la mañana, el Eureka zarpa del puerto de Cabo de Palos

con dirección al Bajo de Fuera".

Hoy vamos a bucear en el Sirio.

Este barco chocó contra uno de los bajos de Cabo de Palos,

un bajo que sube hasta tres metros, que tiene forma de pirámide.

Cuando chocó, se partió por la mitad.

La proa cayó hacia un lado, a una zona más profunda,

y la popa hacia otro junto con las calderas.

Vamos a intentar bucear hoy en la popa

aunque para hacer bien el barco

tenemos que hacer dos inmersiones bien definidas.

¿Qué? ¿Interesante? Vaya drama leer esto.

La gente de la época, los muertos...

Tuvo que ser tremendo.

¿Nos sentamos aquí

con las cartas y lo identificamos un poco mejor?

Sí. ¿Vale?

¡Luca!

Está preparando el equipo.

Vamos a ver un poco en las cartas...

dónde está el pecio.

Y estudiamos un poco por dónde vamos a ir.

Estamos aquí, ¿no? Sí. Estamos navegando...

Estos son todos los bajos.

Aquí tenemos la isla Hormiga.

Y el pecio está en el Bajo de Fuera,

que es donde colisionó.

(NARRADOR) "El sirio zarpó de Génova con destino a América el 2 de agosto.

Oficialmente hizo escala en Barcelona y debía dirigirse a Cabo Verde,

pero su trayectoria le acercó peligrosamente a la costa murciana.

El motivo, recoger emigrantes ilegales

que pagaban su pasaje directamente a la tripulación".

El plan de hoy es hacer la popa.

Y, sobre todo, investigar sobre las calderas,

a ver cómo están.

Entraremos aquí, vamos por lo que es la cima,

y giraremos aquí a la derecha

y tiraremos...

Pensad que hay que bordear toda esta punta,

para bajar por la pared y encontrarnos,

primero con las calderas, según cuentan,

y luego con la popa. Hacemos el plan este, ¿vale?

Muy bien. ¿Charly?

Venga, voy. Venga, vamos a ello.

(NARRADOR) "La tragedia sucedió el 4 de agosto a las 16:00 horas.

Navegando a 15 nudos, el Sirio chocó contra el Bajo de Fuera.

El buque quedó clavado en la punta de la gran pirámide.

Luis Miguel Pérez Adán ha estudiado profundamente aquel naufragio".

Luis, tú que has estudiado bien el Sirio,

¿por qué sucedió el naufragio?

Por una serie de circunstancias.

El barco, a las 16:00 horas,

seguramente en el puente no iba el capitán Piccone

que estaba durmiendo la siesta.

El segundo oficial tampoco estaría la mando.

Seguramente, sería el tercer oficial,

un joven oficial con una gran impericia,

que se le dijo que se tenía que aproximar a la costa

y se empotró con el Bajo de Fuera, el Bajo de las Hormigas.

Y también, se da una circunstancia, que habría que tenerla en cuenta,

que era que en aquel tiempo las compañías competían en rapidez.

Y muchas veces esa rapidez

hacía que se descuidasen medidas de seguridad

como son aproximaciones de la costa.

Es posible que el Sirio compitiese

en ese momento con otro transatlántico

que hacía la misma ruta,

por llegar antes o por recoger a más inmigrantes ilegales.

¿La tripulación cómo reaccionó en el hundimiento?

Mal. Muy mal.

Fue la causa de que hubiese muchas más víctimas

de las que realmente tenía que haber habido.

Lo que hace la tripulación es inhibirse,

incluso se dan testimonios de pasajeros

que ven cómo los tripulantes se quitan su uniforme...

para pasar desapercibidos entre el pasaje,

no asumen la responsabilidad.

O sea, que empieza a haber un caos absoluto.

Por supuesto.

Un caos y el pánico entre el pasaje.

Se desata el pánico.

(Gritos)

(NARRADOR) "El Eureka se aproxima a la zona del pecio.

Sin duda, la inmersión en el Sirio

es muy especial para Karlos y su equipo".

Me puedo imaginar a esas 1000 personas

que embarcaron en el Sirio,

rumbo hacia el otro lado del Atlántico,

cuando el Sirio colisionó con estos bajos,

en un segundo sus sueños se vinieron a pique, desaparecieron.

Yo soy un buceador experto

y estoy acostumbrado a hacer este tipo de inmersiones,

pero tengo ahora mismo sentimientos encontrados.

Uno, las ganas que tengo de hacer esta inmersión

por ver qué nos da el Sirio,

y otro,

por esas víctimas,

que seguro que nos van a acompañar sus almas en esta inmersión.

(NARRADOR) "Después de casi una hora de navegación,

el Eureka llega a las coordenadas donde descansa el pecio del Sirio.

Las condiciones no son óptimas".

Hoy, como podéis ver,

las condiciones de mar que tenemos son bastante malas.

Hay olas de 1,5 metros o 1,8.

Para la entrada,

en principio no es problema.

La complicación es la salida.

Tenemos otro inconveniente más:

la corriente que existe en este bajo en el que vamos a bucear.

Hace la inmersión mucho más complicada.

Corriente, viento, mar...

Hay de todo aquí.

Yo aquí no sería pescador.

No... yo me mareo.

Ya estamos equipados.

¡Vamos a por el Sirio!

(NARRADOR) "Los buzos van cargados con varias botellas,

algunas de gran tamaño.

Necesitan rentabilizar al máximo el tiempo en el fondo.

Será una inmersión profunda, a 50 metros, y de larga duración.

Esta es la aguja contra la que chocó el Sirio.

En este punto permaneció varado dos semanas

hasta que se partió por la mitad y se hundió.

En la roca pueden apreciarse varias marcas.

¿Serán las cicatrices que dejaron los barcos

que han chocado contra ella?

¿Alguna la produjo el Sirio?

El descenso se hace siguiendo la línea del bajo,

la gran pirámide submarina que selló el destino del Sirio.

Es importante seguir el camino correcto

porque es fácil confundirse y acabar en el lugar equivocado.

La determinación de Karlos por conocer los secretos del Sirio

es total.

Es un descenso lento hasta los 50 metros de profundidad.

Pero el premio de esta inmersión llega mucho antes.

El Bajo de Fuera no solo es una trampa para los barcos.

También es un paraíso de vida submarina.

Cerca de ellos, dos serviolas continúan su camino.

Pronto descubren que, alrededor, hay más.

Hace años el Bajo de Fuera entró a formar parte de una Reserva Marina,

donde la pesca está restringida.

Por eso la vida florece en este punto.

Este es un lugar idóneo para este falso abadejo

y otros peces.

Lo último que encuentran antes de llegar al pecio

son gorgonias azules.

Iluminados por los focos de Óscar,

sus colores adquieren tonos eléctricos.

El equipo por fin llega a los primeros restos del Sirio,

a 40 metros de profundidad.

La parte trasera del Sirio se muestra ante ellos.

Lo primero que encuentran es un condensador de vapor.

Estos tubos eran los que condensaban el vapor.

Ese color verde es característico del latón sumergido en el mar.

Más allá de ese punto, a 50 metros de profundidad,

siguen apareciendo restos del pecio.

Los elementos que componían la estructura del Sirio

se han convertido en una ruina,

heridas abiertas por todos lados, como si fueran huesos rotos.

Las gorgonias han colonizado algunos hierros del barco.

Es el único toque de belleza en esta destrucción desoladora.

El tamaño del buque era formidable.

129 metros de eslora y capacidad para cientos de personas.

Los elementos que permitían la navegación y la vida a bordo

están hoy desgastados, quebrados y mezclados

por efecto del choque, el hundimiento y las corrientes.

Karlos bucea junto al costado del pecio.

El buzo tiene una enorme curiosidad por ver los detalles,

pero las gorgonias lo cubren casi todo.

Karlos hace un gesto a Óscar para que le siga

a una zona que parece más despejada.

¡Inodoros! Unos sobre otros.

¿Serían estos los de segunda clase?

Eso explicaría que haya tantos juntos.

Karlos se acerca a ese descubrimiento.

Espera encontrar más huellas de la vida a bordo.

Entre los inodoros ve algo.

Es una vieja botella de vino.

El equipo quiere internarse en el barco,

pero algunos pasos son estrechos.

No pueden precipitarse.

A través de la cubierta, querrían entrar en las bodegas,

descubrir si algo resistió al expolio que sufrió el barco

cuando estaba varado sobre la roca

y después, cuando reposaba bajo el mar.

Con los años, algunas redes de pesca se han enredado en el casco.

Aquí permanecen ya para siempre,

viendo pasar los años y los peces.

En su búsqueda de un acceso al interior,

encuentran un montón de botellas.

Tal vez estén buceando en uno de los restaurantes

o en la bodega.

Desde luego, la tercera clase que se hacinaba en el buque

no gozaba de estos lujos.

Karlos se queda prendado.

Las botellas rotas y desparramadas

son una imagen potente sobre el destino de la opulencia.

Karlos se aleja de las botellas.

Quiere seguir investigando en este mastodonte sumergido.

En algunos casos, el acceso de una zona a otra del pecio

es muy angosto.

El equipo llega al costado del casco.

Ahora recorren la piel del barco por la parte de dentro.

Así llegan hasta lo que se llama "el plan del barco",

la parte de abajo de la bodega.

Karlos sale de nuevo al exterior,

al fondo marino.

El pantoque se encuentra bien visible.

El pantoque es la estructura que unía el fondo de la bodega

con el costado del buque.

Después de varios minutos sin apenas encontrar peces,

este mero parece un tímido viajero que se hubiese perdido.

A punto de completar el tiempo que pueden pasar en el fondo,

los buzos se alejan de la popa para buscar alrededor.

No muy lejos, encuentran una de las calderas del buque.

Su tamaño es impresionante.

Esas son las bocas por donde se alimentaba de carbón a las calderas.

Dos de las calderas del Sirio, una junto a otra,

permanecen impasibles para siempre.

En el momento de la colisión,

el agua fría entró en contacto con algunas de estas calderas

que en ese momento estaban calientes.

Las calderas explotaron

llevándose por delante la vida de muchas personas.

En cuanto comienzan a ascender de regreso al Eureka,

se repite el espectáculo.

Junto a la pirámide rocosa, la vida vuelve a multiplicarse.

Las piedras y los hierros sirven de cobijo a los peces.

Sobre la falda del Bajo de Fuera,

los hierros de los diversos naufragios

que esta piedra ha provocado a lo largo de su historia

se mezclan unos con otros.

Resulta imposible determinar si algunos pertenecen al Sirio.

En cualquier caso, los buzos deben dejarlos atrás.

Tras varios minutos, el equipo llega a superficie.

La primera parte del Sirio ha sido investigada.

¿Qué les espera mañana en la proa?".

Bastante corriente.

Vale. (RÍE)

Menuda paliza, ¿eh? Joder.

La deco. Corriente, ¿no?

La descompresión entera

nos la hemos chupado luchando a contracorriente.

La deco más dura que he hecho en mi vida.

Otro problema añadido han sido las medusas.

Son pequeñas, moradas,

pero de tentáculos muy largos. Y una de ellas, mirad.

Le pegó a Luca aquí.

Eso te pasa por no tener pelo. Sí.

Mañana, chicos,

mañana vamos a por la proa. Está más profunda, a ver qué pasa.

Venga. Con este mar y con esta corriente.

(NARRADOR) "El Eureka vuelve a puerto tras una dura jornada.

Allí les espera Francisco José Franco,

quien ha investigado las causas

que llevaban a los emigrantes europeos

a subirse a barcos como el Sirio con destino a América".

¿Cómo fueron las migraciones

desde Europa al resto del mundo a principios del siglo XX?

Bueno, es un proceso complejo.

Es un momento en el que la mayoría de los países europeos

están cambiando sus regímenes demográficos.

Hay una gran superpoblación,

debido, sobre todo, al aumento de la natalidad.

Espectacular. Y la disminución de la mortalidad.

Tiene que ver también con la revolución agrícola.

En el campo se libera mucha mano de obra por la mecanización,

por la tecnificación de las labores.

Va a haber excedentes de población muy muy importantes.

¿Qué países destacan en Europa en estas migraciones?

Sobre todo Irlanda, España, Portugal e Italia son los países

mayores emisores.

Son los países donde se moderniza un poquito el campo.

Sobre todo en sitios donde no hay una industria potente en la ciudad.

Aprovechan y cruzan el Atlántico para encontrar

el nuevo sueño allí, ¿no?

Un sueño, muchas veces el boca a boca,

las cartas que les mandan sus amigos

y sus parientes que están allí, muchas veces exageradas.

Pero bueno, que cuentan que tienen tierras con cierta facilidad,

que no se les piden, a veces, papeles.

Ya. No hay un empadronamiento ni hay

un rigor en la administración como en Europa.

Hay extensiones de terreno

donde no vive nadie prácticamente.

En busca de esa libertad y ese Nuevo Mundo pues...

va esta gente, que muchas veces no tienen nada que perder.

(NARRADOR) "En aquellos barcos había muchas historias.

En el Sirio, por ejemplo, viajaba Lola Millanes,

una famosa cupletista que iba a hacer las Américas.

Cuando vio que el barco se hundía pidió un revólver para suicidarse,

pero cayó al mar antes de que pudiera usarlo.

Su cuerpo fue hallado en la playa de Torrevieja

y allí fue enterrada".

En esta playa, donde la gente toma el sol en verano, aparecieron

cientos de cadáveres. Cadáveres del naufragio del Sirio.

Este pueblo, Cabo de Palos, se volcó con las víctimas.

Abasteció de víveres, de ropa...

Pero no solo Cabo de Palos, sino también Cartagena,

que dio cobijo a muchas de las víctimas.

(NARRADOR) "Entre las personas

que participaron en el rescate aquel día

destacó Vicente Buigues.

Enfrentándose a su propia tripulación,

lanzó su barco, el Joven Miguel, contra el Sirio

para que los pasajeros pudieran saltar

directamente a su cubierta. Salvó a más de 300 personas.

Andrés Ortola fue íntimo amigo de la familia Buigues".

¿Qué hizo Vicente

el día del accidente del Sirio?

Era un hombre valiente. Se fue a tratar de ayudar.

Tiró un bote al agua,

pero, claro, la gente se arremolinó y se cogió al bote de él y lo volcó.

Visto eso, hizo una maniobra muy difícil

y muy complicada en un barco de vela,

que fue poner el Joven Miguel cara al Sirio

y, entre el puente y la cubierta,

incrustó la botavara del barco. Y ahí se dedicó a pasar gente.

Fue el que más náufragos salvó, porque hubo otros,

pero eran botes más pequeños.

Algún vapor que había por ahí no se arriesgó.

Sin embargo, él ayudó en lo que pudo.

(NARRADOR) "Al despuntar el nuevo día,

los buzos ponen rumbo al Sirio.

En su cabeza permanece el recuerdo de las víctimas del trasatlántico".

Cualquier detalle que veas,

una botella, un lo que sea y pensar

que la gente que tocó eso murió ahí

es brutal. Eso es...

absolutamente emocionante.

Te transporta totalmente

a ese momento de 1906,

cuando el barco se fue a pique.

El Titanic del Mediterráneo.

(NARRADOR) "El Titanic del Mediterráneo.

Así se conoce al Sirio, un trasatlántico italiano

que transportaba pasajeros desde Europa hasta el Nuevo Mundo.

Se hundió frente a la costa de Cabo de Palos.

El recuento oficial recogió 240 víctimas,

pero algunos expertos hablan de más de 500.

El pecio del Sirio está dividido en dos,

a unos 50 metros de profundidad.

En su primera inmersión investigaron la popa

y se encontraron una fuerte corriente a la salida.

Hoy parece que las condiciones no han mejorado".

¿Qué, cómo lo ves?

(RÍE) Divertido. Sí.

Tenemos que ir.

Vamos a intentarlo, ¿eh?

La cosa no pinta bien.

La verdad es que no pinta nada bien esto.

La corriente parece ser bastante fuerte.

Y, además, la tenemos en contra para llegar al pecio.

Eso dificulta mucho nuestro consumo. Vamos a consumir

muchísimo más y vamos a ver si realmente podemos estar

el tiempo suficiente para poder grabarlo.

La cosa se complica aún más.

Venga, que haya suerte.

(NARRADOR) "La corriente es muy fuerte

y se mueve en contra del equipo.

Desde el comienzo, la inmersión requiere

un gran esfuerzo por parte de los buzos.

Tienen que luchar contra la corriente para llegar a la pared del bajo.

El jardín del Bajo de Fuera sigue intacto,

iluminado perfectamente por el sol.

Los buzos descienden flotando como astronautas.

La pendiente está repleta de vida.

Karlos se resguarda unos segundos antes de continuar.

Indica a Óscar que la corriente es muy fuerte.

Las gorgonias parecen estirarse para tocar a sus visitantes.

Sus colores son un regalo para la vista.

Sin embargo, bajo este jardín descansa la catástrofe del Sirio.

El pecio aparece de la nada.

Esto debería ser la proa.

La vida marina ha integrado

los restos del barco casi por completo,

haciendo muy difícil reconocer sus diferentes partes.

Karlos quiere penetrar dentro del pecio.

No parece fácil. Tal vez deban buscar otro punto de acceso.

Las barandillas permanecen en buen estado.

Cuando se desató el pánico a bordo,

muchas personas cayeron o fueron empujadas por las barandillas al mar.

Fueron momentos terribles.

Los buzos continúan la búsqueda de un hueco por el que entrar

entre hierros y tuberías amontonadas.

Mientras graba, Óscar encuentra un punto viable

para intentar la penetración.

Karlos y Luca acuden a inspeccionarlo.

Karlos llega a un pasillo de aspecto tenebroso.

No es difícil imaginar a los tripulantes

caminar por esta parte del barco.

Al salir del pasillo encuentran una abertura mucho mayor.

Esas cuadernas parecen costillas gigantes perfectamente alineadas.

Los buzos recorren esta enorme cavidad submarina,

como una cueva metálica que puede encerrar los misterios del Sirio.

El equipo tiene que estar muy atento.

Pasos angostos y hierros cortantes son los principales peligros.

Este tipo de penetraciones exigen la máxima concentración.

Casi sin luz natural, iluminados con sus focos,

los buzos avanzan lentamente, extremando las precauciones.

La falda del Bajo de Fuera parece un puzle gigante

formado por hierros y concreciones.

Los buzos continúan buscando las piezas

que guardan el eco de aquel drama.

Mientras tanto, la vida marina se muestra siempre apacible.

Su belleza casi hace olvidar

la tragedia que supuso este naufragio.

Los buzos aprovechan el ascenso para buscar otros restos alrededor.

Karlos y su equipo recorren la pared del bajo.

Podrían retirarse, pero no renuncian a encontrar algún pez sorprendente

o algún otro objeto del Sirio.

De repente, entre las rocas, una figura clara.

El ancla.

Tendida sobre la ladera de la pirámide,

casi envuelta en un perfecto camuflaje.

Aquí permanece, aislada de los demás restos del pecio.

Solitaria, excepto por los peces.

La larga cadena que la sujetaba

permanece extendida en el mismo lugar en el que cayó el día del naufragio.

El equipo está fascinado,

pero el tiempo de inmersión no les permite disfrutar más

con la observación del ancla.

Esta vez la corriente es favorable.

Es el último regalo del Sirio,

que permite a los buzos un plácido regreso a casa.

Justo lo que el trasatlántico no pudo hacer.

Así termina para Karlos y su equipo la expedición en el Sirio,

uno de los pecios más importantes de nuestra costa

y una tragedia que aún resuena en nuestros días".

La llegada al Sirio ha sido un poco complicada,

un poco cansada. Pero luego, cuando hemos llegado allí,

hemos podido estar mucho más tranquilos

y disfrutar de las penetraciones. Muy emocionante estar dentro.

Muy emocionante.

Muy bien.

¡Muy bien, Luca!

Ángel, gracias. A vosotros.

Charly. ¡Venga!

¡Vamos!

(NARRADOR) "Karlos y su equipo vinieron buscando las huellas

de una de las mayores tragedias marítimas de nuestro país:

la del Sirio.

Pero lo que recordarán no es solo la imagen de un lúgubre cementerio,

sino también la del jardín que acompaña a esos muertos".

Hundidos - Sirio

49:29 30 dic 2018

El equipo de Hundidos sale a la caza de uno de los pecios con más historia de nuestras costas, el Sirio, también llamado el Titanic del Mediterráneo. Un trasatlántico italiano hundido frente a las costas de Cabo de Palos, en Murcia. Una delas mayores tragedias de la historia de España e Italia. Una catástrofe que costó la vida de aproximadamente 500 personas, muchas de ellas inmigrantes ilegales camino del nuevo mundo, que no constaban en los registros. Karlos y su equipo trabajan para rememorar a estas víctimas, en un pecio espectacular a casi 70 metros de profundidad.

El equipo de Hundidos sale a la caza de uno de los pecios con más historia de nuestras costas, el Sirio, también llamado el Titanic del Mediterráneo. Un trasatlántico italiano hundido frente a las costas de Cabo de Palos, en Murcia. Una delas mayores tragedias de la historia de España e Italia. Una catástrofe que costó la vida de aproximadamente 500 personas, muchas de ellas inmigrantes ilegales camino del nuevo mundo, que no constaban en los registros. Karlos y su equipo trabajan para rememorar a estas víctimas, en un pecio espectacular a casi 70 metros de profundidad.

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Añadir comentario ↓

  1. Clipeus

    por todos los dioses, quitad el "ping" del sonar!!

    07 ene 2019
  2. Samuel

    Será frente a Cabo de Palos, CARTAGENA (Región de Murcia o España). Un saludo.

    02 ene 2019

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  • 1:10 03 sep 2018 Serie documental que combina aventura y documentación histórica y que se adentrará en el misterio y la belleza de las profundidades marinas. De la mano del experto en buceo Karlos Simón, descubrirá la historia de 13 grandes barcos hundidos.

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