'Hundidos' es una serie documental que combina aventura y documentación histórica y que se adentrará en el misterio y la belleza de las profundidades marinas. De la mano del experto en buceo Karlos Simón, descubrirá la historia de 13 grandes barcos hundidos.

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Para todos los públicos Hundidos - Participation - ver ahora
Transcripción completa

Es un barco realmente poco conocido.

¡Está estupendo, Karlos! Está muy bueno hoy.

Charly cree que es un tema de corriente.

Siempre en dirección oeste.

Me he enganchado al cabo, he empezado a bajar...

¡Bum! Me he dado con el fondo.

En 1918, el submarino alemán U-64

hundió al mercante italiano Participation,

que iba con un cargamento de naranjas y limones.

Se dice que es un pecio increíble,

aunque realmente hay poca información sobre él.

Nosotros vamos a intentar desvelar los secretos de este barco fantasma

y, además, contar por qué las naranjas

tuvieron un papel fundamental en la historia de España

durante la Primera Guerra Mundial.

(NARRADOR) "El Participation era un barco italiano

que se dedicaba al transporte de mercancías.

Tenía 91 metros de eslora, 12 de manga

y desplazaba 2.400 toneladas.

Fue hundido en 1918 sin víctimas mortales.

A diferencia de otros mercantes, este iba dotado de un sistema

que permitía eliminar las minas submarinas

y despejar el camino a los convoyes.

Durante la Primera Guerra Mundial, los barcos mercantes aliados

no solo se enfrentaban al peligro de los submarinos alemanes.

Las minas submarinas, cargadas de explosivos,

también eran una gran preocupación.

Por eso, algunos barcos como el Participation

llevaban sistemas de desminado

y se colocaban al frente de los convoyes

para despejar el camino".

Tenemos todas las botellas preparadas

para empezar la aventura de hoy.

(NARRADOR) "La aventura que les espera es un buceo

a casi 60 metros de profundidad en una zona donde la visibilidad

es imprevisible y muy cambiante.

El Participation zarpó de Catania rumbo a Liverpool

con un cargamento de naranjas y limones en sus bodegas.

El 4 de febrero de 1918, frente a la costa de Villajoyosa,

el barco fue hundido por un torpedo alemán.

La tripulación abandonó el barco a tiempo".

El Participation fue hundido

por el comandante alemán Robert Moraht.

Como dato curioso, el día después del hundimiento,

el mar estaba lleno de cajas de naranjas.

La tripulación las cogió y las puso a secar en cubierta,

pero no fueron capaces de comérselas todas. Muchas se echaron a perder.

Todo esto y muchas historias del hundimiento

quedaron reflejadas en un libro, una autobiografía del comandante

que se llama "Lobo de mar".

(NARRADOR) "El libro 'Lobo de mar' se publicó en 1933

y desde entonces no ha sido reimpreso.

Eso lo convierte en una pieza de coleccionista

para los apasionados de la Primera Guerra Mundial

y de la guerra submarina.

Uno de ellos es el historiador Fernando García Sanz".

¿Cuántos barcos hundió Robert Moraht?

Exactamente, 45.

Cuarenta y cinco y en torno a 129.000 o 130.000 toneladas.

Su mayor éxito, que es por el que recibe la medalla...

la máxima condecoración alemana, es por el hundimiento

del acorazado francés Danton,

que es el buque de mayor tonelaje hundido durante toda la guerra.

Precisamente en el Mediterráneo, en las costas de Córcega.

¿Se puede considerar a Robert Moraht como otro as de la guerra submarina?

Yo creo que cualquier comandante

que se metía en un cacharro de esos...

(RÍE) Ya tiene mucho mérito.

Digamos que, fríamente, haciendo un ranquin,

estaría ocupando, si no recuerdo mal, el octavo puesto

del mayor tonelaje hundido a lo largo de la guerra, lo cual...

Sí, está dentro de los mejores.

¿Y qué fue del U-64 en la Primera Guerra Mundial?

El U-64 se pierde, lo pierde en un combate

en las costas de Sicilia,

perdiendo, además, a la mayor parte de su tripulación.

De 36 miembros de la tripulación, mueren 30.

Solo se salva él y los hombres que estaban con él

en el castillo del submarino.

Es rescatado del mar y es llevado a un campo de prisioneros

hasta el final de la guerra.

(NARRADOR) "En la Segunda Guerra Mundial,

Robert Moraht fue llamado de nuevo a filas,

pero nunca volvió a estas aguas que tanto le temieron

y en las que hundió, entre muchos otros, al Participation".

Es un barco realmente poco conocido.

Se descubrió hace, más o menos, 14 o 15 años.

Se dice, por las pocas inmersiones que se han hecho,

que está entre 55 y 65 metros, aproximadamente.

Puede ser una de las dificultades que podemos encontrar.

¿Hay imágenes? Hay muy pocas imágenes.

A nivel profesional, esto nunca se ha grabado.

¿Qué papel ha tenido en la Guerra Mundial?

Pues tiene un papel bastante curioso.

Aunque vamos a ver si iba artillado,

que yo creo que no, era un barco que guardaba

a los barcos que iban en convoy.

Tenía la precaución de ir viendo si había, por ejemplo, minas.

Y eso, ¿cómo lo hacía?

Tenía unos aparatos que se llaman "paravanes".

¿Paravanes? Los paravanes son como una especie

de avioncitos, por así decirlo.

Imaginaos la forma de un avión pequeño con las alas.

Como si fuera un torpedo con alas.

Y eso iba situado... El barco y salían unos cables

con esos avioncitos. Iban sumergidos para detectar minas.

Entonces, uno de los objetivos que tenemos hoy,

además de identificar un poco lo que es el exterior del barco,

ver si encontramos alguno de los paravanes,

porque, en principio, tiene que haber dos.

(NARRADOR) "Un paraván era un sistema con forma de torpedo

que permitía eliminar las minas submarinas.

El barco arrastraba uno a cada lado, unidos por un cable de acero.

Cada paraván iba rematado por una cuchilla.

Cuando el sistema tocaba el cabo que unía a la mina con el fondo,

la cuchilla cortaba ese cabo.

Una vez en superficie, la mina era destruida con artillería.

Si la cuchilla no llegaba a cortar el cabo,

el paraván chocaba contra la mina y la hacía explotar.

El paraván, entonces, era sustituido por otro.

De este modo, se podía despejar el camino

para que avanzara un convoy con seguridad.

El equipo lo tiene claro y las condiciones parecen buenas".

¡Está estupendo, Karlos! Está muy bueno hoy.

(NARRADOR) "Charly, con la ayuda de Óscar,

prepara el fondeo del barco.

Sobre un fondo de arena debería ser fácil de localizar".

Venga, ¡fondo!

¡Va!

Vale, 56 metros.

(NARRADOR) "La profundidad es la correcta

y Karlos tiene buenas expectativas".

Charly, yo creo que está bien.

Tenemos una visibilidad bastante buena,

así que vamos a ello.

(NARRADOR) "Karlos marca las últimas pautas antes de la inmersión.

El pecio está a gran profundidad y cada detalle es importante".

Yo creo que lo mejor es hacer de la parte del centro del barco

hacia proa, siempre y cuando

tengamos bien localizado por el fondeo

en qué posición caemos, ¿vale, Luca?

Y vamos a intentar ver si están los paravanes.

Y si da tiempo, aunque va a ser más complicado,

intentamos penetrar. ¿"OK"? Vale.

Luca, ¿saltas tú primero?

Cuando está el mar así, planchadito, tenemos este sol

y la visibilidad, que parece ser espectacular,

me motiva mucho más hacer las inmersiones en pecios.

Y más, tan desconocidos como este.

Vale, ¡al agua!

Al agua. Sí.

(NARRADOR) "El equipo está confiado.

Les habían prevenido contra la posible mala visibilidad

de estas aguas y parece que ese, su peor enemigo,

hoy no está presente.

Bajo la superficie, el azul del mar es de una intensidad fascinante.

La visibilidad es muy buena, supera los 20 metros de distancia.

El cabo dibuja una línea recta perfecta en el agua.

Karlos y su equipo sobrepasan los 20 metros de profundidad.

Cuarenta más para el fondo.

Solo un poco más abajo, los buzos descubren que la inmersión

no va a ser tan placentera como parecía.

La visibilidad en el fondo es muy reducida.

Ni siquiera se ve la arena.

El equipo decide seguir el cabo hasta el fondo.

Tal vez allí encuentren alguna pista del pecio.

A 60 metros de profundidad, solo encuentran arena.

Los buzos deciden atar una línea al cabo de fondeo

y realizar una búsqueda circular.

¿Estará el Participation oculto

tras esa bruma de sedimentos en suspensión?

Óscar se aleja de sus compañeros para comprobar

hasta donde puede grabar.

A los tres metros, ya apenas distingue a los buzos.

Ellos no le ven en absoluto.

Bajo el agua, la cámara de Óscar capta más que el ojo humano.

Deben intentarlo todo antes de abortar la inmersión.

El esfuerzo para bajar a esta profundidad ha sido grande.

No abandonan la esperanza.

Luca y Karlos se alejan 25 metros desde el cabo de fondeo.

Después girarán como un compás para trazar una circunferencia.

Es el método más efectivo para rastrear un área y garantizar

que no se perderán cuando vuelvan al cabo de fondeo

para regresar al Eureka.

El equipo comienza a buscar alrededor.

Nada. Ni siquiera una pequeña pieza de metal

que les garantice que el barco está cerca.

Tampoco encuentran vida marina.

Es la desolación típica de las profundidades.

Incluso empleando esta estrategia de búsqueda

pueden pasar cerca del pecio sin verlo.

La búsqueda es inútil, no hay visibilidad suficiente.

Los buzos se rinden ante las circunstancias.

Han hecho todo lo que han podido, pero a veces el mar gana la partida.

El equipo decide regresar al cabo de guía para ascender al Eureka.

Cuando emergen de la bruma,

la visibilidad vuelve a mejorar poco a poco.

El equipo se reagrupa y comienza el ascenso.

La inmersión de hoy no ha dado el resultado que esperaban.

O las coordenadas que les han dado no son las correctas

o han interpretado mal alguna indicación de la sonda.

Deben volver al Eureka y analizar lo que ha sucedido

de cara a la siguiente inmersión.

A pesar de la frustración por no haber hallado el pecio,

Óscar encuentra algo de belleza.

La descompresión del equipo será larga.

Tendrán que subir lentamente.

Aún tardarán casi media hora en llegar a la superficie.

Cuando el equipo realiza la descompresión

tras una inmersión exitosa,

este tiempo les sirve para saborear lo que han visto.

Cuando no han encontrado lo que esperaban,

ese tiempo se hace pesado, interminable.

Charly y Teresa están ansiosos por recibir

las noticias de la inmersión".

No está el barco.

¿Que no está el barco?

Hasta 40 metros, visibilidad de 20 o 25 metros. Perfecto.

Entonces, me he enganchado al cabo, he empezado a bajar, a bajar...

Y.. ¡Bum! Me he dado con el fondo. Imposible.

Si no cae encima, imposible.

Visibilidad cero. Visibilidad cero.

Hoy hemos tenido mala suerte.

El fondeo no ha caído en el pecio.

Una pena.

Mira que me fastidia esto, ¿eh?

Pero bueno, hay veces que no se acierta.

Volveremos a intentarlo.

Mañana volvemos a buscar el Participation.

(NARRADOR) "Después del fracaso de la inmersión,

Karlos acude a hablar con Terencio,

el buzo que descubrió la ubicación del Participation

y quien mejor lo conoce".

¿Cómo encontraste el Participation?

Bueno, Karlos, esto es una historia larga.

Los barcos pesqueros de la Vila nos habían hablado de un barco

que hay aquí, que hay allá. Y empezamos,

precisamente, por el Participation, porque era el que menos agua tiene.

Es el menos profundo. Lo descubrimos, lo vimos...

Hará, aproximadamente, entre 12 y 15 años

que estuvimos trabajando en él.

Y llegamos a conclusiones de por qué es el Participation y demás.

El día que descubriste el Participation, ¿cómo te sentiste?

Bueno, pues fue un subidón, porque es

el primer pecio virgen que he visto en mi vida.

He buceado en otros pecios, en muchos, pero en este

estaba seguro que era...

éramos los primeros buceadores que tocábamos esa cubierta.

(NARRADOR) "Tras aquel primer encuentro,

el Participation y Terencio han seguido unidos durante años,

a veces de la forma más insospechada".

En una conferencia que hicimos aquí

para hablar de los pecios, precisamente, de la zona,

una señora se me acercó y me comentó, con un reloj en la mano,

me dijo: "Este reloj se lo regaló

uno de los tripulantes del Participation a mi padre,

que iba como pescador en una de las barcas que faenaban

la noche que recogieron a los supervivientes".

La señora me lo dio y lo tuve en la mano,

pero pensé que era mejor que lo guardara ella,

porque era un recuerdo demasiado valioso como para quedármelo.

Sería una sensación tremenda tener eso en la mano.

Tener eso en la mano pues casi...

te digo que se me saltan las lágrimas.

De los pecios que hay en la zona, ¿se puede decir que el Participation

es uno de los más especiales? Se puede decir,

porque está entero, está en posición de navegación.

Tiene una posición más o menos suroeste,

aproximadamente suroeste.

Si tienes suerte con la visibilidad, verás un fantasma.

Te va a encantar.

Con este tiempo que tenemos, cuando calme,

¿cómo estará ese pecio para poder bucearlo?

Mira, nosotros tenemos una teoría

y es que el levante limpia el agua

y el poniente, en esta zona, la enturbia.

Entonces, yo creo que en la zona donde está el pecio

vas a tener suerte y vas a encontrar una buena visibilidad.

(NARRADOR) "El pronóstico de Terencio

devuelve el optimismo a nuestro equipo.

¿Se habrá limpiado el sedimento?

Después de la nula visibilidad que tuvieron ayer,

parece imposible que, en solo 24 horas,

el fondo vaya a cambiar su aspecto.

Para Karlos, grabar un pecio es mucho más que un reto deportivo

o una experiencia personal. Sus motivos son otros".

Tarde o temprano, los barcos hundidos acabarán desapareciendo.

Las inclemencias del tiempo, el mar, las tormentas...

acabarán con el metal del que están hechos.

Esto, en tierra, seguro que duraría mucho más.

Por eso es importante el trabajo que estamos haciendo.

Todas las imágenes que estamos grabando

quedarán para siempre

y serán un gran recuerdo que nunca se destruirá.

(NARRADOR) "No solo Karlos. Todo el equipo

es consciente de la importancia de su trabajo.

Cuando estos pecios hayan desaparecido,

las imágenes que han filmado servirán a los historiadores del futuro

para comprender nuestro pasado.

Como Omar Inglese, quien estudia los pecios

que la Primera Guerra Mundial dejó en estas costas".

¿Cómo fue la neutralidad de España en la Primera Guerra Mundial?

La neutralidad española la han llamado algunos

"forzada" y otros "impotente",

porque, en aquel momento, España la verdad es que no tenía

otra cosa que podía hacer.

Ni económica ni militar ni demográficamente

podían hacer mucho más de lo que hicieron.

¿El bloqueo también afectó a los barcos españoles?

Se intentó... Alemania intentó que no afectara,

sobre todo porque no le interesaba que España,

digamos, se posicionara a favor de los aliados.

Hubo incidentes muy puntuales, como el del Patricio,

aquí en las costas de Denia, donde el U-34

atacó a este vapor español.

Se dice que le dio el alto y no paró. Hay que pensar que en el mar

era muy común lo de las banderas de conveniencia para...

Claro. Para engañar al enemigo

durante conflictos armados.

(NARRADOR) "El hundimiento del Patricio

no fue el único que afectó

a las relaciones entre España y Alemania.

En 1916, los submarinos alemanes habían provocado

la pérdida de barcos, vidas y mercancías españolas

hasta tal punto que el gobierno alemán

decidió intervenir.

Para compensar las pérdidas de España,

compró un millón de marcos en naranjas

a los productores valencianos.

La cantidad de naranjas era tan inmensa

que no había trenes suficientes para llevarlas a Alemania a tiempo.

Al final, tuvieron que convertirlas en conserva".

Los náufragos que aparecían en las costas españolas,

¿cómo eran recibidos? Es curioso,

los náufragos que llegaban a las costas españolas

llegaban a la costa y lo primero que hacían era ser interrogados.

Un interrogatorio diciendo dónde, cuándo

y en qué posición, sobre todo, habían sido hundidos

y confirmar que habían sido,

sus barcos, hundidos fuera de aguas españolas.

Para preservar la neutralidad.

(NARRADOR) "Después de navegar por un mar en calma,

el Eureka está próximo a la zona

donde esperan encontrar el Participation.

Este buque fue hundido en 1918 por un submarino alemán

sin lamentar víctimas.

Su pecio se encuentra a 60 metros de profundidad

en unas aguas de escasa visibilidad.

Por eso, los buzos deben tener muy clara la estrategia de hoy".

Hoy el objetivo va a ser distinto.

También depende de dónde caiga el fondeo.

Pero, en principio, nos interesa ver la popa.

Según cuentan, en la popa fue donde impactó el torpedo.

Vamos a ver si eso es realmente cierto.

¿Vale?

Vamos a intentar penetrar en alguna de las bodegas

por si encontramos algún resto interesante.

Confirmamos "run time" de ayer. Eso es.

(NARRADOR) "Como ha previsto Karlos,

dependiendo de la posición del fondeo,

irán a la popa o a la proa.

Si es la popa, podrán ver el impacto del torpedo.

Y si es la proa, ¿encontrarán los famosos paravanes?

Charly, con la ayuda de Oscar,

rastrea las marcas para encontrar el pecio.

Fallar otra vez no es una opción".

¿Está preparado?

Venga, ¡fondo!

Cincuenta y seis, ¡cincuenta y seis!

¡Estamos encima!

(NARRADOR) "Sí. Como es habitual,

todo apunta a que el fondeo ha caído junto al pecio.

Pero mientras los buzos se terminan de equipar,

la boya comienza a alejarse".

Charly cree que es un tema de corriente.

Está la boya, pero que el cabo viene hacia acá.

Vale. La idea sería dejaros en el cabo,

que vayáis bajando por el cabo pensando que baja en diagonal

y siempre en dirección oeste.

(NARRADOR) "En unas aguas con mala visibilidad

y corrientes como estas, el Sibiu Nano

es un aliado excelente para encontrar un pecio huidizo".

Vale.

Empezamos a bajar.

(NARRADOR) "La suerte está echada.

¿Será este el punto correcto donde descansa el pecio?

¿Habrá mejorado la visibilidad respecto a la inmersión anterior?

Sesenta metros, la altura de un edificio de 20 plantas.

Esa es la distancia que nuestros buzos

tienen que recorrer en su descenso.

La corriente les obliga a hacer un esfuerzo extra

que reducirá su tiempo disponible en el fondo.

Viendo las burbujas,

podemos saber la intensidad y la dirección de la corriente.

Descender 60 metros les llevará dos minutos.

No parece mucho, pero son dos minutos llenos de suspense.

¿Estará el fondeo en el lugar correcto?

En el Eureka, el Sibiu Nano ha llegado al fondo.

¿Está ahí el Participation?".

Haz un barrido 360 grados. Voy, giro.

¡Ahí! A ver, aquí hay algo, ¿no? Aquí.

Ahí, ¿qué hay?

No. Bueno.

Hago 360 grados. Sí.

A ver si localizamos... Me había parecido ver algo, pero no.

(NARRADOR) "A 30 metros, la corriente se reduce

y las condiciones parecen favorables.

Sin embargo, poco después el agua se enturbia.

La visibilidad no es buena,

pero es suficiente para explorar un pecio.

El fondo está cerca.

Ya deberían ver la cubierta del barco, que está a 50 metros.

Y sí, ahí está. El Participation.

Esta vez el fondeo ha sido perfecto.

Karlos, Luca y Óscar se sienten aliviados.

El fallo del día anterior había sembrado la incertidumbre.

Lo primero que deben hacer

es determinar si están en la zona de popa o de proa

y, así, establecer sus objetivos.

Si es la proa, buscarán los paravanes.

Si es la popa, el impacto del torpedo.

Lo primero que encuentran es una bita de amarre.

Por aquí se pasaba el cabo

con el que se amarraba el barco al muelle.

El espirógrafo es un animal con un aspecto poco común

al que se conoce como 'plumero de mar'.

En su camino se levanta la estructura de uno de los puentes.

Aquí, la tripulación hacía su vida diaria,

aunque hoy no quede nada más que un esqueleto mortecino.

Los buzos se sienten observados.

Cientos de ojos controlan sus movimientos.

Son los pequeños peces que custodian el buque,

aunque salen huyendo en cuanto se acercan demasiado.

El Participation tenía 91 metros de eslora.

Ya llevan recorridos más de 20 y aún no pueden ver el final.

El equipo sigue tener claro dónde se encuentra,

pero el espectáculo es hermoso.

Los buzos avanzan despacio.

Cuando la visibilidad no es óptima, deben extremar las precauciones.

Como en la primera inmersión, la cámara de Óscar

capta las formas del barco mejor que el ojo humano.

Karlos y Luca apenas alcanzan a ver a tres o cuatro metros de distancia.

Este es el extremo del barco.

Han completado su primer objetivo.

Están en la proa. Para despejar cualquier duda,

el ancla certifica su posición.

La proa dibuja un perfil espectacular a contraluz.

Su figura recuerda a la de un barco vikingo,

los famosos 'drakkar'.

Casi parece un mascarón de proa,

la estatua decorativa que llevaban los barcos en la Antigüedad.

La visión es hermosa,

pero el equipo no olvida lo que significa este hallazgo.

Que deben buscar los paravanes.

Los paravanes eran un sistema para destruir las minas submarinas.

Tenían forma de torpedo con aletas

e iban unidos al barco por cables de acero.

El Participation llevaba varios de estos aparatos

y los buzos esperan encontrar alguno.

Comienza la búsqueda de los paravanes.

Puede que estén anclados a sus soportes

o que el paso del tiempo los haya soltado y hayan rodado.

Tienen por delante unos diez minutos

antes de que deban regresar a superficie.

Karlos y Luca rastrean de forma minuciosa.

Iluminan con sus linternas

para contrarrestar la mala visibilidad.

Tal vez alguna pieza, como largos cables de acero,

les sirvan de indicio sobre la proximidad de los paravanes.

Aquí hay unos cables, pero no son los que buscan.

Estos están unidos a la maquinilla.

Pueden ser los que hacían funcionar la grúa

o los restos de algún aparejo de pesca.

El pecio es abundante en vida.

Las concreciones pueden haber cubierto

también los paravanes. Deben estar atentos.

Los buzos encuentran un acceso a las bodegas de proa.

A lo mejor los paravanes iban almacenados bajo la cubierta

o han sido empujados hasta aquí por efecto de las corrientes.

No obstante, este lugar es demasiado estrecho

para intentar una penetración.

Este tubo sería uno de los respiraderos

de las cubiertas inferiores o de las bodegas.

Karlos parece que ha visto algo.

Indica a Óscar que se acerque.

Casi con toda seguridad, esta es una pieza de un paraván.

En concreto, el timón trasero.

Los paravanes fueron diseñados por la Armada británica

durante la Primera Guerra Mundial.

Fueron de gran utilidad para proteger el avance de los convoyes.

En la Segunda Guerra Mundial volvieron a emplearse,

pero poco a poco fueron siendo sustituidos

por otros recursos más efectivos.

No muy lejos encuentran, por fin, un paraván casi entero.

Lo mismo le ocurrió a las minas submarinas.

Es una pieza de ingeniería magnífica y de gran tamaño.

Los buzos nunca habían visto uno de estos aparatos fuera de un museo.

No es fácil encontrarlos en los pecios que los transportaban.

El Participation, un pecio poco explorado,

se ha mostrado misterioso y huidizo.

Ha sido una inmersión profunda, con poca visibilidad,

pero ha merecido la pena.

Esa es la sensación que los tres buzos disfrutan

mientras ascienden por el cabo de fondeo.

En la primera inmersión, cada minuto de ascenso

tuvo el sabor ingrato de la frustración.

Fue un ascenso que parecía no acabar nunca.

El de hoy, en cambio, es bien distinto.

Cuando se acercan a la superficie, están deseando contar

al resto del equipo lo que han visto allí abajo.

Mientras tanto, una lancha de la Guardia Civil

se aproxima al Eureka.

¿Habrá pasado algo?

A tres metros de profundidad, los buzos permanecen ajenos

a lo que sucede en superficie".

¿Permiso para subir a bordo? Sí, cómo no.

Buenos días. Buenos días.

Buenos días, ¿qué tal? Hola.

Soy el sargento Antonio, del grupo de aquí, de Alicante.

¿Qué tal? Mucho gusto. Hola.

(NARRADOR) "Los GEAS de la Guardia Civil suben a bordo.

Van a realizar una inspección rutinaria.

Su misión es asegurarse de que el barco y la inmersión

cuentan con los permisos pertinentes.

Además, deben velar para que ningún submarinista

expolie el patrimonio subacuático.

Karlos, Luca y Óscar llegan a superficie".

¡Vale!

Me gusta esa "V".

La verdad es que tenemos ya el Participation con nosotros.

Pero hemos encontrado lo que estábamos buscando.

Buenos días. Buenos días.

(NARRADOR) "Los GEAS comprueban con Luca

que la inmersión se ha realizado

siguiendo los requisitos de seguridad".

Perfecto. ¿De acuerdo?

Gracias. Encantado de conocerte.

Igualmente.

¡Pues venga! Bueno...

Que vaya bien. Buena guardia.

Gracias. ¡Hasta luego!

(NARRADOR) "Karlos y el resto del equipo han logrado su objetivo.

El Participation por poco escapa a la mirada de nuestros buzos,

pero, al final, les ha revelado todos sus secretos".

("Viva la vida" de Coldplay)

(NARRADOR) "Los paravanes, de hecho, han sido un premio poco habitual.

Aunque recompensas bajo el mar no faltan nunca".

Hundidos - Participation

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    49:27 25 nov 2018 Carlos y su equipo se embarcan en la busqueda de un espectacular trasatlántico, el Don Pedro, al que llaman el Titanic gallego. Una catástrofe que causó 90 víctimas en su hundimiento en 1895 contra los bajos de Corrubedo, en las costas de Galicia.

  • Stanfield

    Stanfield

    49:21 18 nov 2018

    49:21 18 nov 2018 El stanfield, era un imponente carguero con 115 metros de eslora y 15 de manga, desplazada más de 3 toneladas y una tripulación de 29 personas. En el momento de su hundimiento transportaba carbón para el ejército italiano desde EEUU.

  • El Carbonero

    El Carbonero

    49:31 11 nov 2018

    49:31 11 nov 2018 Hoy os hablaremos de los ases de la guerra submarina, en concreto del comandante que hundió el barco por el que hoy vamos a bucear, conocido como El Carbonero y que naufragó durante la 1ª Guerra Mundial.

  • Skyro

    Skyro

    49:14 04 nov 2018

    49:14 04 nov 2018 El objetivo de Hundidos esta semana es el Skyro, un carguero inglés construido en 1880 y hundido once años después frente a los bajos de Os Meixidos en A Coruña. La esperada recompensa del esquipo en esta inmersión: lingotes de plomo y rescatar la leyenda del mítico buzo Ángel Erostarbe.

  • RMS Soleay

    RMS Soleay

    50:18 28 oct 2018

    50:18 28 oct 2018 Nuestro equipo de buzos, con Carlos a la cabeza, sale en busca del Solway, un vapor inglés construido en 1841, hundido a 20 metros de profundidad en los Bajos de Baldaio, en A Coruña.

  • Cisneros

    Cisneros

    49:28 21 oct 2018

    49:28 21 oct 2018 Carlos y su equipo se embarcan a la aventura para realizar una inmersión en el Cardenal Cisneros. Uno de los mayores cruceros de la armada española, hundido el 28 de octubre de 1905 a la altura de los Bajos de Os Meixidos, frente a la localidad de Muros.

  • 1:10 03 sep 2018 Serie documental que combina aventura y documentación histórica y que se adentrará en el misterio y la belleza de las profundidades marinas. De la mano del experto en buceo Karlos Simón, descubrirá la historia de 13 grandes barcos hundidos.

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