'Hundidos' es una serie documental que combina aventura y documentación histórica y que se adentrará en el misterio y la belleza de las profundidades marinas. De la mano del experto en buceo Karlos Simón, descubrirá la historia de 13 grandes barcos hundidos.

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Hundidos - Cavour - ver ahora
Transcripción completa

Óskar, Luca,

¿podremos penetrar?

Bastante peligroso.

Ten cuidado porque...

el barco está seccionado, partido.

Interferencias todo el rato. No sé.

¿No decían que era el barco maldito?

Espectral, pero mágico.

Tenemos el día perfecto para encontrar el Cavour.

Ha sido fantasmagórico al 100 %.

(NARRADOR) "El mar está lleno de fantasmas.

Para algunos son las almas de los marineros muertos.

Para otros, criaturas legendarias

con poder sobre las corrientes y las olas.

Pero ¿y si solo fueran producto de nuestra fantasía?".

Existen barcos fantasmas,

barcos del tesoro y barcos malditos.

¿Sabéis que en algunas partes del mundo

dicen que los barcos verdes traen mala suerte?

Justo de eso vamos a hablar hoy,

del Cavour, un barco gafe.

(NARRADOR) "El Cavour era un trasatlántico de 115 metros de eslora

y 14 de manga.

Desplazaba 5000 toneladas.

Su ruta unía Italia con Nueva York y algunos puertos de Sudamérica.

En sus viajes transportaba mercancía y pasajeros,

tanto de clase baja como alta.

El 11 de diciembre de 1917

se hundió al colisionar contra uno de los barcos

con los que navegaba en un convoy.

No hubo que lamentar víctimas mortales,

aunque su naufragio sirvió para alimentar

su propia leyenda negra.

Los hombres del mar han sido siempre grandes supersticiosos.

¿Quién no lo sería cuando tu vida depende de fuerzas incontrolables,

como el viento, el mar y las tormentas?".

Por cierto, ¿qué opinas de las supersticiones

que hay en el mar? Yo soy muy supersticioso.

Pero total.

Como buen gallego, además... Y como todos los marineros.

Y por hechos y experiencias que vas observando,

es verdad que... tienen una relación

las supersticiones con hechos que pasan.

Por ejemplo, los barcos verdes traen muy mala suerte.

Y yo he visto muchos naufragios

con víctimas de barcos verdes.

¿Sí? Sí, de verdad.

Eso es inglés.

Me gusta que el Eureka esté pintado de blanco.

Claro.

He oído también

que llevar plátanos a bordo da mala suerte.

¿Sí? La primera vez que lo oigo. ¿Es verdad?

Eso es lo que dicen. Pues aquí han entrado algunos.

Y no lo sabía.

Nada, Charly, seguimos.

Os cuento una anécdota sobre el tema de los plátanos.

Hace 30 años,

navegando en el Adriático,

navegué dos horas en medio de plátanos.

Plátanos flotando.

Imagino que ha sido un naufragio...

Ha sido mala suerte seguro. Pero ¿en serio?

Sí. Y de hecho tengo una fotografía

donde la cubierta está llena de plátanos.

Por favor, tiremos los plátanos que llevamos a bordo.

La comida no se tira en el mar nunca.

Da mal fario tirar la comida cuando estás llegando a tierra.

"Sobran víveres, está todo caducado, lo tiramos".

Y a los dos minutos te quedas sin máquina.

Y estás viendo la tierra cada vez más lejos.

Por favor, todo a la basura.

Lo que se dice en Italia:

"En la botadura, no se rompe la botella".

Ah, sí. Malísimo, malísimo.

Claro. Sí, eso también.

(NARRADOR) "Durante la Primera Guerra Mundial

muchos barcos navegaban por la noche con las luces apagadas.

Eso impedía que los detectaran los submarinos alemanes

que estaban al acecho.

Esa estrategia seguía el Cavour con los otros dos barcos

que le acompañaban la noche de su naufragio.

Pero esa táctica de defensa

se convirtió en la causa de que se fuera a pique.

El Eureka navega con unas condiciones inmejorables.

Su objetivo, el Cavour, está cuatro millas mar adentro.

El equipo se siente muy optimista".

¡Cómo está el mar! Está como un plato.

Una pasada.

Hoy cualquiera es marinero.

Ver esto así me motiva aún más para meterme al agua.

¿Qué previsión tenemos? Pues calma chicha.

¿Cuánto queda? Nada, queda...

Eh... tres cuartos de milla.

Estamos ahí ya. Estamos al lado.

Hacemos como siempre.

Revisamos. Hacemos varias pasadas, chequeamos,

vemos si la profundidad de 54 es la correcta en el punto.

Y cuando lo tengamos claro, entramos.

Aquí no tiene... Ten cuidado

porque tenemos información de que el barco está seccionado,

está partido. Eso puede dar, quizá, una mala información

o que las coordenadas que nos han dado

sean de distintas partes del barco.

Depende de donde tiremos el fondeo,

que seguro que lo vas a tirar preciso

y caeremos encima de alguna de las dos partes,

miraremos lo que hay.

Cuando salgamos, contaremos lo que hemos visto

y así planificaremos la siguiente inmersión.

Vale. Gracias, Charly.

A ti.

(NARRADOR) "Los buzos se reúnen en popa

para establecer la estrategia de inmersión.

Luca es quien ha estudiado más a fondo este pecio".

Óskar, Luca,

escuchadme un segundo.

He estado hablando con Charly

sobre cómo va a estar el tiempo.

Luca, tú has estudiado un poco más el pecio.

Cuéntame un poco

cómo está, en qué condiciones nos lo podemos encontrar.

Parece...

que la proa está hacia noreste.

Los objetivos más interesantes son tres:

la enfermería, que está en la popa;

bodegas, en la parte central;

y la proa.

¿Crees que podremos penetrar o no?

Bastante peligroso, porque...

hay muchas estructuras que están precarias.

Están un poco móviles.

¿Sabemos la visibilidad que tenemos hoy?

15 metros. 15 metros.

Pero ya que estamos cerca del Ebro,

puede cambiar completamente las condiciones.

Puede ser que la visibilidad sea muy buena y luego cambie.

Hay que estar muy atento a eso. Ya.

(NARRADOR) "Cuando llegan a las coordenadas que les han facilitado

comienzan a sondar.

El Cavour no tarda en aparecer en la pantalla".

Mira, aquí hay mucho barco.

Aquí hay mucho barco.

Ahora mismo.

Parece que hay aquí una parte y aquí otra, ¿no?

Más o menos. Sí.

Hay que ir con cuidado con el fondeo,

sobre todo si hay ancla grande

que por aquí está el cañón,

y parece ser que con algún barco se enganchó

y tiró al suelo.

Quizá sea mejor tirar boya. Claro, con la cadena.

Para no hacer daño al barco. ¡Nos cambiamos!

Tenemos hoy el día perfecto para encontrar el Cavour.

(NARRADOR) "El 9 de diciembre de 1917

el Cavour partió de Génova con destino a América.

Para mejorar su defensa se unió al Deepwater y al Caprera,

un barco italiano artillado con cuatro cañones.

Lo que sucedió después lo conoce bien Josep María Castellví,

uno de los documentalistas submarinos más reputados de nuestro país".

¿Se puede decir

que la mala suerte fue la que hundió al Cavour?

Podemos decir que fue mala suerte

porque es una de sus facetas que era un barco gafe.

La noche del 11 de diciembre de 1917

navegaba con las luces apagadas

acompañado de un barco escolta, el Caprera,

y un barco petrolero que iba en lastre, el Deepwater.

Y en una mala maniobra, a 25 millas del cabo de Tortosa,

por mala mar,

el barco escolta, el Caprera, abordó el Cavour

y le provocó una vía de agua a la altura del cuadro eléctrico

que lo dejó totalmente sin maniobra.

A partir de ahí la tripulación

y los 890 pasajeros que iban a bordo

fueron transferidos a las otras naves

en medio de la mala mar y en la oscuridad,

en medio de una tempestad,

y el Cavour, aprovechando el viento favorable que le llevaba a la costa,

intentó embarrancar el barco en las playas de l'Hospitalet de l'Infant.

Y a cuatro millas no lo consiguió y se hundió.

Hay que decir que el Deepwater acabó también hundido

por un submarino en la Segunda Guerra Mundial

cerca de la costa de EE. UU.

Y el Caprera acabó hundido en febrero de 1918

cerca de Villajoyosa.

O sea, que ambos barcos que iban con el Cavour

acompañaron su mala suerte...

Todos los barcos que se relacionaron con él acabaron hundidos

igual que el Republic en su momento.

¿Qué pasó con el Republic?

En 1909, el Cavour había zarpado casi un mes antes

del Puerto de Nápoles

y llevaba emigrantes italianos a EE. UU.

Y a unas 250 millas del puerto de Nueva York

colisionó con el Republic, que era el barco

de la White Star Line, que era el predecesor del Titanic.

Con la consecuencia de que el Cavour rompió prácticamente su proa,

quedó completamente aplastada, pero consiguió seguir navegando.

Y en cambio, el Republic, que le triplicaba en tamaño,

quedó afectado en su cuadro eléctrico,

le dejó sin posibilidad de maniobrar

y durante un día y medio aproximadamente

fue agonizando hasta que se hundió.

(NARRADOR) "Aquel accidente fue un hito

en la historia del Salvamento marítimo.

De las 800 personas que iban a bordo, solo murieron 6,

a pesar de que se produjo en alta mar, en el Atlántico norte.

La proeza se logró gracias al empleo

de la telegrafía sin hilos de Marconi,

que permitió enviar un mensaje de auxilio a tierra".

Hasta que llegaron los barcos a ayudar, había pasado un día y pico.

Lo que sí permitió esto fue salvar casi a 2000 personas,

que navegaban entre las dos naves,

y ha pasado a la historia por ser el rescate del siglo en aquella época,

por ser la primera vez que se usó la radiotelegrafía en alta mar,

y la tripulación del Republic,

como premio a su labor y su esfuerzo,

fueron transferidos luego, cuando se inauguró el Titanic, al Titanic.

Con lo cual no te explico cómo terminaron otra vez.

Ahí empezó un poco la mala suerte... El Cavour,

todo lo que tocaba, se hundía.

(NARRADOR) "El Cavour embistió al Republic de frente.

Su proa quedó totalmente destrozada, pero pudo navegar a puerto.

Las fotografías que se tomaron entonces

dan una idea clara de la violencia de aquel choque.

Antes de volver a la mar,

al Cavour tuvieron que construirle una proa nueva.

Republic, Deepwater, Caprera y Titanic,

cuatro barcos que sufrieron la influencia aciaga del Cavour.

La maldición le toca ahora al Eureka.

Sin previo aviso la sonda y el GPS han dejado de funcionar

antes de que pudieran lanzar el cabo de fondeo".

¿Qué tal, Charly?

Bueno, aquí estamos que se va, viene...

Interferencias todo el rato. No sé.

¿De la sonda?

De la sonda y del GPS.

¿No decían que era el barco maldito?

Empieza la maldición.

Mira, ya tenemos posición. A ver.

Venga.

Pues yo creo mucho en eso, ¿eh?

¿En que es un barco maldito? En las supersticiones.

Como buen gallego...

soy muy supersticioso.

Esperemos que los problemas o estas situaciones raras

se den en superficie y no debajo del agua.

Sí, porque en superficie son más fáciles de solucionar

que debajo del agua. Pues sí.

Que el Cavour no nos dé sorpresas ahí abajo.

Toca madera, mira.

Aquí hay. Y de la buena. Toca, toca.

Antigua pero buena.

Por eso es buena, porque es antigua, precisamente.

(NARRADOR) "Sin que Charly pueda explicarse el motivo,

la sonda funciona por momentos.

Cuando está activa,

el equipo no puede desaprovechar la oportunidad".

Amplía un poco... el GPS.

Eso es.

Va a haber que marcar rápido

porque me temo que este nos va a dar otra...

Nos va a hacer otro chiste.

Antes de llegar. Con el fondeo y todo.

Sí. Fondeo solo hay que tirar la cadena.

¿Quieres que la tire yo? Vale.

Chequead con Charly a ver si puedo fondear en la zona de la proa.

Yo estoy atento cuando me digáis. Vale.

A ver si este barco maldito, el Cavour,

nos permite fondear en el sitio correcto.

¡Fondo!

(NARRADOR) "El fondeo está lanzado,

pero no han podido realizar las comprobaciones

a las que están acostumbrados.

El problema con la sonda no les ha dejado alternativa.

¿Estarán en el sitio correcto?

Y en ese caso, ¿será la proa como esperan?".

¡Nos vamos en busca del barco maldito: el Cavour!

(NARRADOR) "Hoy el mar es de un extraordinario color azul.

El pecio del Cavour les espera a 53 metros de profundidad.

Los problemas que han tenido con la sonda

provocan cierta desconfianza en los buzos.

El fondo de arena les recibe sin rastro del pecio.

Karlos propone a Óscar y Luca que comiencen la búsqueda.

La visibilidad no alcanza los 10 metros,

deberán observar con atención en el gran azul

para no pasar junto al pecio sin verlo.

A los pocos minutos, de pronto,

el Cavour surge en el agua espesa e impenetrable, como una aparición.

Karlos está contento, han dado con el barco maldito.

El equipo tenía serias dudas,

pero el esfuerzo de Charly ha sido un éxito.

Ayudados, también, por un poco de buena suerte.

Lo primero que deben hacer es ascender

desde los 53 metros de profundidad hasta los 42.

Ahora toca explorar este coloso de 115 metros de eslora.

Mientras avanzan, la visibilidad se reduce un poco.

No pueden alejarse del barco para tener una visión de conjunto.

Esa cadena es uno de los pocos objetos de la cubierta

que resulta inconfundible.

La cubierta está salpicada de hierros,

como si fuera un cementerio de objetos destrozados.

Los buzos aún no saben si han caído en la zona central

en la proa o en la popa.

Estén donde estén, parece que la superficie

está un poco torcida hacia un lado.

Mientras avanzan, los objetos se multiplican.

Los escobenes son los agujeros por los que se pasa el cabo

con el que se amarra el barco al puerto.

Estos se mantienen en buen estado.

Eso significa que se acercan al extremo del barco,

sea la popa o la proa.

El Cavour iba armado con un cañón de 77 milímetros en popa.

El arma asoma ahora por encima de la borda,

aunque la mala visibilidad apenas permite disfrutar de sus detalles.

Un poco más adelante llegan al extremo de la popa.

Los buzos regresan para explorar el castillo de popa.

Esta estructura es lo que queda de la enfermería

y de la zona de cuarentena.

El viaje desde Italia hasta América era largo.

Muchos emigrantes mostraban enfermedades

que podían ser contagiosas y debían ser apartados del resto.

Una nube de peces sobrevuela el Cavour.

Ni siquiera la proximidad de Karlos y Luca parece inmutarles.

Los restos del Cavour alimentan su leyenda de barco maldito.

La imagen parece sacada de una historia gótica de terror.

Al recorrer el casco, se aprecian perfectamente los ojos de buey

que distinguían al Cavour antes de hundirse.

El Cavour está cubierto de concreciones marinas,

como una segunda piel.

Las concreciones son una mezcla de arena,

varios tipos de minerales y colonias de microorganismos

que se adhieren al metal aprovechando su imperceptible porosidad.

Los buzos se mueven despacio,

absortos por las figuras fantasmales

que dibujan los perfiles del Cavour.

La cubierta del pecio parece un desguace.

El tiempo y los explosivos que usó la Armada

para proteger el pecio del expolio, le han dejado este aspecto.

El Cavour tenía varias bodegas.

Estas escaleras conducen a las de popa.

En ellas se ha enredado una red,

como ocurre tantas veces en los barcos hundidos.

Karlos decide penetrar en las entrañas del pecio.

No es fácil.

La mayor parte está colapsado o bloqueado por hierros sueltos.

Karlos comprueba en su ordenador

que el tiempo de inmersión se está agotando.

Solo les quedan unos minutos.

El Cavour les ha permitido ver

una parte muy importante de su estructura,

probablemente la más espectacular.

En esta ocasión, no tienen gas suficiente

para regresar al cabo de guía y subir por donde han bajado.

Deben improvisar una salida en este punto.

Mientras ascienden, Óscar no deja de grabar.

Está fascinado por ese aura lúgubre que rodea al pecio.

Para avisar al Eureka de su posición,

lanzarán una boya de descompresión.

Tras atar la boya a un carrete,

Luca la hincha usando el gas de sus botellas.

Cuando la boya sale a superficie, Luca y Karlos tensan el carrete.

El ascenso es lento, metro a metro,

recogiendo el cabo según se alejan del fondo.

Este es un proceso que requiere mucha paciencia.

Pero cuando el mar ofrece esta belleza,

los buzos pierden la noción del tiempo.

Cuando están a 6 metros,

Karlos lanza su propia boya para asegurase

de que arriba les han localizado".

¡Eh! ¡Eh!

Genial.

Parecía que el Cavour

iba a seguir con su maldición

porque hemos caído fuera del barco.

Parecía que el Cavour nos iba a jugar una mala pasada.

Pero hemos buscado un poco y lo hemos encontrado.

Me he encontrado con la pared del pecio.

Así que no ha podido con nosotros el Cavour.

(NARRADOR) "Una inmersión dura y confusa,

pero han conseguido que el Cavour

muestre una parte muy importante del pecio.

Pero el equipo quiere más".

Mañana hay que intentar

fondear en la proa e investigaremos esa parte que no hemos visto.

Así que mañana a por la proa.

(NARRADOR) "Una primera victoria sobre la maldición del Cavour.

El equipo vuelve a puerto exultante.

Karlos aprovecha para entrevistarse con Xavier Figueres,

un historiador local que conoce bien las tragedias sucedidas

en esta parte de la costa española.

Estos pueblos tuvieron un papel destacado

en el rescate de los supervivientes".

¿Tuvo mucho impacto el bloqueo alemán

en este pueblo? En algunas ocasiones

fue dramático porque al navegar las embarcaciones cerca de la costa

y con las luces apagadas,

en más de una ocasión las embarcaciones de pesca

fueron embestidas por los barcos

y afortunadamente navegaban en parejas, de dos en dos,

y entonces siempre había la posibilidad de socorrer

a los compañeros de la otra embarcación.

Cuando había un hundimiento

como el del Cavour, ¿qué se hacía con los supervivientes?

Lo más habitual es que se aprestaran los mismos pescadores

a acercar

a los náufragos hacia el puerto de Amelda.

Es verdad que se había creado ya

la Sociedad española de Salvamento de Náufragos,

pero los que más se acercaban a la zona

del hundimiento eran los mismos pescadores.

Y luego, la dinámica que se seguía

era que venía un delegado del cónsul y lo repatriaba.

(NARRADOR) "Después de conocer un poco más

la historia de los naufragios de esta zona,

el equipo se siente preparado para iniciar un nuevo viaje.

Pero la maldición del Cavour parece contraatacar".

Se ha vuelto a ir

la señal de la sonda y del GPS.

Sí, esto solo pasó en este barco.

Al final va a ser el barco de la mala suerte,

pero no va a poder con nosotros. No, no va a poder.

De hecho, ayer no pudo.

Entonces hoy...

Bueno, cuando recuperemos señal vamos a intentar

ir a la otra parte del barco, yo creo.

Ayer estábamos orientados

hacia el sur, ¿verdad, Luca? Suroeste.

Vamos a ir hacia noreste.

A ver... Ahí empieza, mira. Ahora.

Mira, 43, 44...

Treinta y cuatro.

Eso me gusta. Esto me gusta.

34, 40...

Venga. Vamos a cambiarnos, Charly. Venga.

(NARRADOR) "El equipo quiere ganar tiempo,

pero el Cavour tiene otros planes".

¿Otra vez sin señal?

Otra vez.

Acaba de saltar ahora mismo.

Si ya es complicado fondear en un barco hundido,

sin elementos electrónicos es mucho más difícil.

Espero que el Cavour

no siga con su maldición.

(NARRADOR) "Nunca antes había ocurrido en el Eureka

que la tecnología funcionase y dejara de funcionar de esta forma".

Aquí seguimos en posición.

¡Ahí tienes! Sí.

Bueno, algo es algo. Sí, ahí.

Vas hacia ello, ¿no? Rumbo 34, sí.

Ahora.

Ahora tiene que aparecer ahí algo.

Ahora está, ahora ahí. Empieza a subir.

Ahí hay. Ahí estamos, 43. Ahí.

Ahora vamos a fondear, ¿fondeas tú? Venga.

Venga.

Cuando tú me digas, Charly.

¡Fondo!

En 43.

La suerte está echada. Vamos al agua.

Como no sabemos dónde vamos a caer,

tendremos que sacar otra vez las boyas si no estamos cerca

del cabo de fondeo. Así que la boya siempre nos va a dar la seguridad

para la salida.

(NARRADOR) "¿Permitirá el pecio maldito

que los buzos descubran la parte que queda sin explorar?

Solo lo sabrán adentrándose en las profundidades

de este mar cargado de misterio".

¡Al agua!

(NARRADOR) "Los buzos se lanzan

con la esperanza de encontrar la proa del Cavour.

No debería haber problema.

Tienen bien marcado el punto donde bucearon ayer,

pero uno nunca debería fiarse de los barcos malditos.

El agua parece algo más transparente que en la inmersión de ayer.

Cuando están a 30 metros, Karlos y Luca

clavan la mirada en el fondo,

pero la visibilidad no es suficiente.

O tal vez el problema es otro.

A 40 metros, donde se supone que tiene que estar

la cubierta del Cavour, una espesa bruma lo cubre todo.

Karlos quiere avanzar un poco y adentrarse en esa espesa bruma.

Ahí está el pecio.

Pero apenas puede distinguirse más que algún entorno.

Con estas condiciones resulta imposible saber

si están en la proa o en la popa.

Los buzos están desconcertados.

¿Qué deberían hacer?

En lugar de abortar la misión, continúan buceando.

No sería la primera vez que el mar transforma un obstáculo en un premio.

Karlos parece reconocer esta chapa.

En la inmersión anterior bucearon junto a ella,

aunque no puede estar seguro.

Esta bruma provoca muchas dudas.

En la espesa blancura, Karlos y Luca parecen dos fantasmas

que son engullidos por el mar.

Los pequeños peces parecen nadar

tan desconcertados como nuestros buzos.

Karlos indica otra dirección con la esperanza de que, allí,

la visibilidad sea algo mejor.

En otras ocasiones, su intuición ha tenido premio.

Con esta bruma todo parece nuevo,

como si el pecio se hubiera transformado en otro.

Todo parece una maniobra de ocultación,

de camuflaje, para no ser visto.

Pero, bajo el mar, nada es del todo lúgubre.

Los peces flotan como un universo de estrellas en movimiento.

En un instante, Karlos desaparece.

Solo se ven sus burbujas.

Misteriosamente, los peces se acercan a Karlos cuando emerge de la niebla.

Después se alejan y todo se funde a blanco.

Karlos y Luca se internan juntos en la gran nada.

Lo que están viendo no es normal.

Karlos aún no da crédito a lo que están viendo.

Es un espectáculo magnífico, del todo singular,

que muy pocas veces se puede contemplar.

Sus gestos de asombro le delatan.

Por debajo se atisba el pecio del Cavour,

que actúa de imán

para todos los actores de esta película fantasmagórica.

Karlos está exultante. Parece no dar crédito a este escenario.

Buscaban una cosa, la proa de un pecio,

y han encontrado algo mejor.

Algo que muy poca gente ha visto con esta dimensión.

El pecio parece dar pistas de su posición

para que no abandonen este lugar.

El Cavour adopta formas de ensueño,

como la espina dorsal de un gran monstruo submarino.

El océano es el lugar de los sueños,

una fuente inagotable de leyendas y mitos.

Aquí el hombre se sabe diminuto y su imaginación... infinita.

Karlos y Luca intentan acordar qué hacer,

si adentrarse en el misterio de la bruma con un cabo guía

o seguir buscando una grieta de claridad.

No queda mucho tiempo.

El Cavour sigue ahí. ¿O es, quizás, un espectro?

Finalmente, deciden no intentar penetrar más

en ese manto blanco, absorbente, peligroso.

Karlos le indica a Óscar que es momento

de salir de la espesura y regresar.

Los peces les acompañan inicialmente en su ascenso,

mientras la bruma permanece inmóvil,

salvaguardando los restos de su protegido, el barco maldito.

Miles de peces regresan a su guarida,

a salvo entre los hierros del Cavour y sus paredes de camuflaje.

Desde más arriba, los buzos pueden observar

el escenario tan extraordinario que acaban de atravesar.

Un mundo etéreo, asombroso,

al que dicen adiós con la satisfacción de saber

que no ha sido producto de su imaginación.

Haber cruzado este universo blanco casi sin orientación

les obliga a utilizar el mismo sistema de ascenso del día anterior,

marcando su posición con las boyas de seguridad.

Luca va recogiendo cabo a medida que ascienden en la descompresión.

Karlos llena la segunda boya de seguridad

y la suelta para confirmar al Eureka que siguen ahí.

En los metros finales no pueden dejar de mirar al fondo,

recordando los momentos tan singulares que acaban de vivir.

Para un buzo,

este escenario es un regalo del océano.

El equipo no ha podido seguir

con la exploración prevista en el Cavour.

Por fortuna, ayer vieron una gran parte del pecio.

El barco maldito ha preferido esconderse bajo la bruma.

No obstante,

los buzos pueden estar felices.

Van a poder mostrar imágenes prácticamente irrepetibles.

La llegada a la superficie les permite dar rienda suelta

a su satisfacción por lo vivido. Es hora de contarlo".

¿Bien?

No hay barco,

pero es igual. Hay mejor.

(NARRADOR) "Cuando los buzos suben al Eureka,

aún no dan crédito a lo que han visto".

Totalmente fantasma este barco. Espectral.

Niebla...

Se generó un valle... La niebla parecía que caía.

Ha habido un momento que parecía que esta montaña de niebla

estuviera cayendo hacia nosotros.

Mágico. Espectral, pero mágico.

Estoy emocionado de lo que he visto ahí abajo,

porque había un contraste tan brutal, de una niebla blanca,

tupida, compacta.

De repente, en el horizonte,

teníamos una visibilidad muy buena arriba.

¡Salían picos del barco!

Nos acercábamos y la niebla venía con nosotros

y nos tapaba.

Ha sido fantasmagórico al 100 %. ¡Qué espectáculo hemos tenido abajo!

Señores. ¡Sí!

(RÍEN)

Qué bien.

(NARRADOR) "En su primera inmersión, el Cavour, el barco maldito,

les permitió descubrir sus secretos.

Pasado el tiempo,

más que un recuerdo parece un espejismo tenebroso.

La ciencia ha logrado explicar

muchos procesos físicos del océano.

Se puede afirmar que esta maravilla

es producto de los sedimentos que levantan las redes de arrastre

y empujan los ríos y las corrientes. Una bruma que se condensa

por efecto de la distinta temperatura del agua.

Pero donde la ciencia aún no ha logrado llegar

es al corazón mismo de la fascinación humana".

Hundidos - Cavour

50:05 16 dic 2018

Carlos y su equipo se embarcan tras la pista de un barco maldito, el Cavour. Un trasatlántico de 115 metros de eslora, que unía Europa con el nuevo mundo. Este barco se ganó a pulso su fama de gafe, puesto que durante años todos los barcos con los que se relacionó fueron hundidos, incluso colisionó con dos de ellos. Finalmente se hundió en 1917 frente a las costas españolas cerca de Tarragona, al colisionar con otro barco. Allí va a su encuentro el equipo de Hundidos que no tiene miedo a su posible maldición.

Carlos y su equipo se embarcan tras la pista de un barco maldito, el Cavour. Un trasatlántico de 115 metros de eslora, que unía Europa con el nuevo mundo. Este barco se ganó a pulso su fama de gafe, puesto que durante años todos los barcos con los que se relacionó fueron hundidos, incluso colisionó con dos de ellos. Finalmente se hundió en 1917 frente a las costas españolas cerca de Tarragona, al colisionar con otro barco. Allí va a su encuentro el equipo de Hundidos que no tiene miedo a su posible maldición.

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  1. Nitrox

    Un barco maldito... jajaja. ¿hay algún centro que lleve gente allí? obviamente alguno que tenga un GPS en condiciones rodeado de ajos u otros elementos antimaldiciones...

    19 dic 2018
  2. Vitriolo

    ¿"Barco maldito" envuelto en una "misteriosa bruma" que provoca la desconexión del GPS y de la sonda al acercarse? ¿Esto qué es, un documental o un programa de Iker Jiménez?

    17 dic 2018

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    49:53 23 dic 2018

    49:53 23 dic 2018 El nuevo objetivo de Carlos y su equipo es el Mardinian, un carguero británico hundido por un submarino alemán el 19 de mayo de 1917, cerca de la isla de Tabarca, en Alicante.

  • Cavour

    Cavour

    50:05 16 dic 2018

    50:05 16 dic 2018 Carlos y su equipo se embarcan tras la pista de un barco maldito, el Cavour. Un trasatlántico de 115 metros de eslora, que unía Europa con el nuevo mundo. Este barco se ganó a pulso su fama de gafe, puesto que durante años todos los barcos con los que se relacionó fueron hundidos, incluso colisionó con dos de ellos. Finalmente se hundió en 1917 frente a las costas españolas cerca de Tarragona, al colisionar con otro barco. Allí va a su encuentro el equipo de Hundidos que no tiene miedo a su posible maldición.

  • HMS. Serpent

    HMS. Serpent

    49:09 09 dic 2018

    49:09 09 dic 2018 Los buzos de Hundidos se lanzan esta semana en busca de un pecio cuya tragedia salvó miles de vidas en el futuro. El Serpent, un buque militar de la Armada británica, que se hundió, en 1890, en Punta do Boi (Galicia), dejando 172 víctimas.

  • Coila

    Coila

    50:31 02 dic 2018

    50:31 02 dic 2018 Carlos y su equipo se introducen en el mundo de los espías durante la Primera Guerra Mundial para investigar el hundimiento del Coila. Un carguero británico hundido por un torpedo alemán en 1917 frente al puerto de Sagunto (Valencia).

  • Don Pedro

    Don Pedro

    49:27 25 nov 2018

    49:27 25 nov 2018 Carlos y su equipo se embarcan en la busqueda de un espectacular trasatlántico, el Don Pedro, al que llaman el Titanic gallego. Una catástrofe que causó 90 víctimas en su hundimiento en 1895 contra los bajos de Corrubedo, en las costas de Galicia.

  • Stanfield

    Stanfield

    49:21 18 nov 2018

    49:21 18 nov 2018 El stanfield, era un imponente carguero con 115 metros de eslora y 15 de manga, desplazada más de 3 toneladas y una tripulación de 29 personas. En el momento de su hundimiento transportaba carbón para el ejército italiano desde EEUU.

  • El Carbonero

    El Carbonero

    49:31 11 nov 2018

    49:31 11 nov 2018 Hoy os hablaremos de los ases de la guerra submarina, en concreto del comandante que hundió el barco por el que hoy vamos a bucear, conocido como El Carbonero y que naufragó durante la 1ª Guerra Mundial.

  • Skyro

    Skyro

    49:14 04 nov 2018

    49:14 04 nov 2018 El objetivo de Hundidos esta semana es el Skyro, un carguero inglés construido en 1880 y hundido once años después frente a los bajos de Os Meixidos en A Coruña. La esperada recompensa del esquipo en esta inmersión: lingotes de plomo y rescatar la leyenda del mítico buzo Ángel Erostarbe.

  • RMS Soleay

    RMS Soleay

    50:18 28 oct 2018

    50:18 28 oct 2018 Nuestro equipo de buzos, con Carlos a la cabeza, sale en busca del Solway, un vapor inglés construido en 1841, hundido a 20 metros de profundidad en los Bajos de Baldaio, en A Coruña.

  • Cisneros

    Cisneros

    49:28 21 oct 2018

    49:28 21 oct 2018 Carlos y su equipo se embarcan a la aventura para realizar una inmersión en el Cardenal Cisneros. Uno de los mayores cruceros de la armada española, hundido el 28 de octubre de 1905 a la altura de los Bajos de Os Meixidos, frente a la localidad de Muros.

  • 1:10 03 sep 2018 Serie documental que combina aventura y documentación histórica y que se adentrará en el misterio y la belleza de las profundidades marinas. De la mano del experto en buceo Karlos Simón, descubrirá la historia de 13 grandes barcos hundidos.

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