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No recomendado para menores de 12 años Hora punta - 07/12/17 - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

¿Qué tal? Buenas noches. Bienvenidos.

Muchas gracias por estar con nosotros

en "Hora Punta".

Hoy tenemos un programa muy especial

porque tenemos a Jorge Luengo, el gran mago.

También al Mago Marín, ganador de "Pura Magia".

Y también estará una mujer especial,

será la primera y última vez que esté en un plató de televisión,

nos ha comentado, y viene porque nos ve cada noche

y porque vio cómo tratamos el tema del Expediente de Vallecas,

donde falleció su hermana.

Fue un expediente muy comentado porque es el único caso,

hay pocos en España, donde la propia Policía

no ha dado ningún tipo de explicación

o no encontró explicación a lo que ocurrió.

Objetos que volaban solos por la casa;

armarios que se abrían y cerraban sin explicación aparente.

Todo eso está detallado por la Policía en un informe,

en un expediente que acabó con el fallecimiento de esa chica,

que es la hermana de Mayra, que está con nosotros.

Y entenderán que no quiere que se le vea la cara

para evitar que sus hijos pasen por lo que pasó ella,

por un episodio de bullying en el colegio

por culpa de darse a conocer la noticia.

Tendremos a Javier Colorado, ese español que ha dado

la vuelta al mundo en bicicleta y ha sobrevivido

Pero antes empezamos con el gran Mago Marín,

ganador de "Pura Magia".

(Aplauso)

(Música)

(Aplauso)

(Aplauso)

(Aplauso)

Eres enorme, de verdad.

El gran Mago Marín, ganador de "Pura Magia".

Gracias. Gracias, un placer.

Pero justamente hoy vendrá el gran Jorge Luengo,

profesor vuestro en la academia. Cierto.

Pero antes vamos a este suceso sin explicación

por parte de la Policía y por todos los periodistas

que allí se congregaron,

el Expediente Vallecas, donde ocurrió lo siguiente.

Hace unos días nos hicimos eco en "Hora Punta"

del espeluznante caso de la niña de Vallecas,

el mayor poltergeist de la historia de este país.

Estefanía Gutiérrez Lázaro practicaba una sesión de ocultismo

con dos amigas cuando las descubrió su profesora.

Rompió la tabla de la mesa, salió humo del vaso

y el humo fue derecho a mi hija.

Estefanía empieza a tener convulsiones y alucinaciones.

Varios médicos la examinan, pero empeora.

"Ella sabía que algo la estaba llamando.

Sí que dijo eso, que iba a morir antes, que lo sabía".

El 14 de agosto de 1991,

Estefanía fallece en extrañas circunstancias.

Lejos de terminar con el clima paranormal,

se acentúa la pesadilla de la familia.

"Mi madre pasa al salón

y se encuentra la foto de mi hermana tirada.

Cuando le da la vuelta,

se encuentra con que está quemada.

Hay que aclarar que físicamente es imposible que un papel

metido entre un cristal y una madera se queme si no hay oxígeno".

Los cuadros y crucifijos de la vivienda empiezan a dar vueltas

y un Jesucristo es arrancado de su cruz.

Llaman a la Policía que, siendo testigo

de los extraños fenómenos, decide recogerlos por primera vez

en un informe policial.

Un armario que hay en el salón,

se abre la puerta del armario súbitamente,

pero vamos, ¡zas!

Una cosa muy rara.

El caso es tan insólito que sigue vigente.

Hoy la hermana de Estefanía está preparada para dar su verdad.

Nos cuenta en primera persona el calvario que vivió

la familia Gutiérrez Lázaro.

Mayra, buenas noches. Hola, buenas.

Primero, gracias por estar con nosotros

porque tenías ofertas para ir a otros canales de televisión.

Has venido de forma gratuita, cosa que te agradecemos mucho.

Nos ves cada noche, viste el programa.

Sí. Y querías venir por una razón

que a mí me parece de mucho peso y es que se vio todo el tiempo

la imagen de que tu padre era una persona...

Que pegaba a mi madre. Que era un maltratador

y tú quieres desmentirlo. Quiero un respeto a la familia.

Sobre todo estoy aquí porque se están diciendo

muchas mentiras sobre la familia.

Mi padre jamás pegó a mi madre.

Era el mejor padre del mundo entero.

No se puede pedir mejor padre.

Y han dicho tantas barbaridades.

Creo que las barbaridades son gratuitas.

(ASIENTE)

Pero hacen mucho daño.

De hecho, si me permites, hablando de daño.

Hay que decirle a los espectadores que si no le ven la cara a Mayra,

no es por ella, ella sufrió bullying en el colegio

después de toda la historia cuando se hizo pública

y no quiere dar la cara para que no le pase a sus hijos.

Efectivamente. Quieres proteger a tus hijos.

Quiero protegerlos en todo momento.

Por eso estoy aquí. Muy inteligente por tu parte.

Si no tuviera hijos... Te daría igual.

Pero lo he pasado muy mal. Es que haces muy bien.

No quiero que le pase a mis hijos.

Vamos a entrar en detalles que dices que no ocurrieron

y algunos que han quedado en poca cosa

para todo lo que pasó. Sí.

Ya que hablamos de los vecinos, Alejandra.

Vamos a ver a quienes aseguran ser sus vecinos,

de Estefanía y su familia, y vamos a ver qué opinan ellos

¿Recuerda el caso Vallecas?

Sí. -De la niña que murió.

La chica era amiga de mi hija,

iban al colegio.

Y mis hijos estaban mucho con la chica de abajo,

con la que ha pasado esto.

Ellos decían que no querían bajar.

Que se movían las cosas, que había como temblores.

La familia no es pacífica.

Creo que era un poco conflictiva.

Muy rarita, muy rarita. Sí, sí.

Tú dices que ha hablado gente a los que no conoces de nada.

No los conocemos de nada, pero de nada de nada.

Es posible que haya gente que ha escuchado otros relatos

y los ha hecho suyos. Sí.

Es una pena porque hace daño a la familia.

Lo que vosotros veíais, habrá gente que diga

que igual fue histeria colectiva. No.

Pero acaba con el fallecimiento de tu hermana.

Se ha dicho también que mi hermana hizo la tabla ouija

para contactar con un novio o una amiga de ella.

Eso es mentira porque mi hermana no tenía novio en esa época.

Usó la tabla ouija como un juego. Como tantos lo han hecho.

Sin pensar las consecuencias. Quiero dejar claro que nosotros,

antes de pasar todo esto, jamás en mi casa se ha hablado

de nada de nada. De hecho, le decías a mi equipo:

"Es que sigo sin creer, es que no creo en esto".

Siempre he dicho que creo en lo que veo.

¿Acabasteis durmiendo todos en el comedor como se ha dicho?

Sí, eso es. Era tal el miedo de tus padres...

Mucho miedo. Era pánico. ¿Qué es lo que tú veías

que hacía tu hermana que no era normal?

Se ha comentado que nos daban ataques de "epelesia"

a toda la familia. Epilepsia.

Sí. Eso es mentira, se pueden ir al hospital.

A mí nunca me ha dado un ataque de epilepsia.

Tú has trabajado en un hospital. Sí, en un hospital.

Has visto ataques de epilepsia... Jamás le vi un ataque de epilepsia,

nunca en mi vida. La cara se le cambiaba, los ojos.

Te hablaba, pero no se le entendía.

Nos dijeron que era otro idioma, mi hermana no hablaba idiomas.

Levitaba, se subía para arriba. ¿Cómo puedes explicar eso?

¿Qué pasó la noche en que falleció Estefanía, tu hermana?

Pues que estaba dormida. Mi hermana falleció durmiendo.

Hizo un gruñido. Un gruñido.

Un gruñido.

Dormíamos juntas...

y encendí la luz. (ASIENTE)

Mi hermana tenía los dedos encogidos.

Agarrotados. Así.

Una cara que... Estaba sentada.

Una cara que no era ella.

Y ya se echó para atrás.

¿Qué dijeron los médicos? ¿De qué había fallecido tu hermana?

Los médicos dijeron muerte súbita.

Afección pulmonar, muerte súbita. También ponen muerte sospechosa.

Entonces los médicos tampoco supieron.

Una niña de 17 años que no tenía ninguna enfermedad.

Mi hermana no fumaba, no bebía. Era una niña súper sana.

Es muy duro lo que he vivido, es muy duro.

Es muy duro porque básicamente, te lo repito,

oigo un relato absolutamente equilibrado

de alguien que explica algo que no es para nada fácil de creer.

Y no te digo que no te crea. Que no, que es respetable.

No te digo que no te crea. Lo que sí puedo entender

es que mucha gente pueda pensar que quizá al decir eso ella,

vosotros tuvierais como esa, entre comillas,

esa histeria colectiva. No, porque en esa época no creíamos.

Si hubiéramos creído en esas cosas,

a mi hermana se le hubiera llevado a médicos o gente especialista

en esos temas y no se le llevó. Sí.

Yo quería decir sobre todo que estoy aquí

para defender a mi familia. Y a tu padre sobre todo.

Y a mi padre. Pero no lo haces por él exactamente,

que sí, sino por su memoria porque tu padre ya no está.

No. Se fue no hace mucho.

Tú podías haber dicho: "Como está en vida,

quiero que vea cómo lo defiendo". Pero tu padre ya no está.

Es simplemente para decir que es injusta la imagen que se dio.

Muy injusta la imagen que se dio.

Muy injusta. Mayra,

si quieres, aprovecha para decir lo último que quieras decir,

es tu momento.

Yo solo quiero agradeceros el trato;

el respeto que habéis tenido.

Solo quiero agradeceros eso. Muchísimas gracias.

Muchas gracias de corazón. Muchas gracias.

Me voy a otro expediente. Quédate de momento, Mayra,

porque tenemos a Javier Colorado. Javier.

¿Qué tal estás? Muy bien.

Buenas noches. Por favor. Un placer.

Tú le has dado la vuelta al mundo; has sobrevivido un atentado.

Después de oír todo esto,

ostras, qué sensación te queda en el cuerpo.

Me quedo sin palabras. Desde luego que sí.

Igual que tu vida. Un buen día decides coger la bicicleta

e irte a dar la vuelta al mundo, ante el miedo de tus padres

y de tu familia.

Esta es la historia de este aventurero, Javier Colorado.

Con 27 años y con el dinero ahorrado, en 2013 Javier Colorado

empieza su sueño: dar la vuelta al mundo en bicicleta.

Un largo recorrido que le llevará tres años y dos meses pedaleando.

Su punto de partida es la Puerta del Sol de Madrid.

En su viaje Javier pasa auténticas torturas.

Pedalea a menos 20 grados por los paisajes de Turquía

y en los Andes está a punto de abandonar

por las condiciones adversas que supone estar

a 4500 metros de altura.

Voy a alcanzar un puerto de montaña a 4000 metros sobre el nivel del mar.

Pero su peor momento llega en Pakistán,

donde vive dos atentados terroristas.

Nos han disparado.

Nos han disparado.

Estoy sangrando.

Por suerte sale ileso, pero el miedo es tal

que es el único país donde decide no coger la bicicleta,

Tras 65 000 km, 48 países y 1159 días pedaleando,

llega de nuevo al kilómetro cero, donde le esperan

sus amigos y familiares y seguidores.

Él se siente mejor que nunca

ya que puede decirles que logró su sueño.

Dios mío, Javier.

Es que parece una locura. A los que creemos

que seríamos incapaces de hacerlo, dices: "Qué narices has tenido".

Es una locura.

Pero, bueno, vivir un sueño es una locura,

sí, el más loco del patio. No me importa.

Pero irte solo por todo el mundo.

Desde los 20 años empecé a viajar, a conocer un poco de mundo, Europa,

y me empezó a picar el gusanillo de la aventura de verdad.

Se me metió en la cabeza: "Quiero dar la vuelta al mundo".

Llega un momento en que mi futuro parecía muy encasillado.

"Búscate un trabajo, una señora, ten hijos;

pilla una hipoteca". ¡Una señora!

Sí, una señora.

Yo decidí romper un poco con el camino establecido

y me dije: "Me voy a dar la oportunidad y el tiempo

de luchar por la ilusión de mi vida, dar la vuelta al mundo".

¿Creías que lo ibas a conseguir? Dijiste: "A ver hasta dónde llego".

Mis padres me conocen muy bien y se preocuparon mucho

cuando se lo dije porque sabían que no volvía a casa

Hagamos una cosa.

Hace un momento en el vídeo veíamos cómo sobreviviste a un atentado

y además al inicio de tu viaje, más o menos.

Alejandra. Vamos a ver uno de los momentos

más duros para Javier, gracias a que lo grabó,

y es cuando una cúpula de Al Qaeda les tira una granada

y les empiezan a disparar.

Nos han disparado.

Nos han disparado.

Nos han disparado.

Estoy sangrando.

(Gritos)

Vámonos de aquí, colegas.

¡"Go", "go"! ¡Vámonos!

Es impresionante cómo ante un atentado

mantienes la calma de una forma increíble.

Una serenidad

casi de película. Me llegó de la mano.

Yo qué sé, fue instintivo.

Lanzaron una granada al coche intentando,

creo yo porque explotó, a la estela del coche

meterla debajo para hacernos volcar.

Explotó la estela del coche porque iba cubierto,

pero la parte de atrás iba abierta.

Bueno, y un trozo de metal me dio en la cabeza;

me caí al suelo, dispararon.

La persona que iba armada dentro del coche también disparó.

Aceleró, salimos de ahí lo más rápido posible

y con la suerte de que el único herido fui yo y leve.

Se ve mucha sangre porque fue una herida en la cabeza

y empiezas a sangrar, hay muchos capilares.

Llegó un momento en que pensé que me quedaba sin cara.

Notaba la abrasión, mucho calor en la cara, dolor.

No podía escuchar por un oído. Me tocaba la oreja diciendo:

"¿Me habré quedado sin oreja?".

Me tocaba la nariz, me tocaba la boca.

Me decía "Tienes todos los dientes".

No sabía de dónde venía la sangre porque me dolía la cara.

No sabías en qué estado estabas. No tenía ni idea.

Y, de hecho, la persona que estaba armada,

el militar que iba detrás mía, lo único que me decía: "Tápate".

No sabía inglés. Me enseñaba el pañuelo que llevaba naranja

y me decía: "Tápate". Y me señalaba la cara.

Y yo diciendo: "¿Qué me pasa en la cara?".

O sea, una suerte tremenda. ¿Temiste mirarte al espejo?

Fue lo primero que pregunté. Cuando me llevaron a una clínica,

pegué un bote de la furgoneta y yo decía: "¿Dónde hay un espejo?".

"Oye, ven aquí". "¿Dónde hay un espejo?

¿Qué me ha pasado?". De repente digo:

"Si no tienes nada. ¿De dónde viene la sangre?".

"Nada, nada". "Pues dabuti".

No te imaginas el respiro. Por los pelos.

Sin embargo, a tus padres les quitaste diez años de vida.

Apareció en toda la prensa lo que había ocurrido.

Mi familia se enteró antes de que la prensa se enterara.

A los 30 minutos yo tenía un teléfono diciendo:

"No os preocupéis que estoy bien. Probablemente os enteréis de esto;

pero no me ha pasado nada".

Ya, pero... El susto viene después

porque todo esto empezó a coger una inercia

y a malversarse la información,

se me empezó a tachar de asesino.

Ahí tuve que tomar cartas en el asunto y dar la cara:

"Oye, que esto no es así". Fue muy grave

porque una parte de la prensa te acusó de eso justamente.

De hecho, tuvieron que ser fuentes diplomáticas

del propio país los que dijeron que no tuviste nada que ver.

Se te acusó de que por tu culpa había muerto gente.

Para mí, personalmente, fue la experiencia más dramática,

la peor de toda mi vida.

Voy a soltar algo que no se lo he dicho a nadie,

ni siquiera lo conté en el libro que publiqué del viaje.

Y es que después de publicar el vídeo,

la prensa paquistaní manipuló el vídeo,

puso voces de fondo y después me acusaron

de ser un espía al servicio de la India

porque publiqué el libro cuando estaba en la India.

Me acusaron de espionaje. Es increíble.

Me dijeron: "No vuelvas en tu vida a Paquistán porque ya no sales".

Fue el 22 de enero de 2014.

Cada 21 y 22 de enero,

me tomo un copazo para celebrar que estoy vivo.

Realmente tuve una suerte que te cagas.

Por eso siempre me acuerdo de esa fecha entre otras cosas.

Hablando de copazos, cuéntame el que se toma

en una calavera... ¡Por Dios!

Este líder espiritual en la India.

Cuéntanos la historia,

esa tradición que tienen de cremar a los muertos.

Es una de las curiosidades que más me ha llamado la atención

de todos mis viajes.

Tuve cara a cara un necro-caníbal en la India.

Paré en Benarés, que es una ciudad que está a orillas del río Ganges,

y desembarcamos en una choza. Y yo: "¿Esta choza de dónde aparece?".

No la veía desde el otro lado. Entro y me encuentro

con un señor medio desnudo. Y había un gallo en esa tienda

que estaba correteando, rodeando un montón de abalorios,

estaba llena de cosas.

Empiezo a seguir al gallo con la vista

y de repente se para al lado de un santuario

que habían montado a Shiva. Se gira el gallo, me mira

y me doy cuenta que el gallo está tuerto.

Digo: "Joder, qué mal rollo". Aparto la vista del gallo

y veo que al lado hay una calavera humana pintada de rojo

al lado de la imagen de Shiva. Y digo:

"A la mierda, vámonos ya a la otra orilla.

¿Qué es esto? ¿Dónde me has traído?". Es con la que él bebe.

Por el trayecto empezó a explicarme: "No, es un monje,

es una persona especial para nosotros".

Hay que conocer todos los puntos de vista.

Javier Colorado, vaya aventurero.

Te agradecemos que hayas estado con nosotros

para contarnos parte de tu historia. Gracias a vosotros

y por la oportunidad ante todo.

Muchas gracias, guapísimo.

Hablando de historias, de Javier Colorado,

atentos cuando llegó finalmente del viaje

y se abrazó con una persona tan especial como es su abuela.

(GRITAN)

(Silbidos)

(Aplauso)

No puede ser más entrañable ese abrazo a su abuela.

¡Jorge Luengo! Buenas noches.

Alejandra Castelló. Buenas.

¿Qué tienes para nosotros?

Hoy traigo un poco de magia que tiene que ver con un recuerdo.

Es un regalo que me hicieron hace años,

la primera vez que viajé al Tíbet.

Lo traigo por aquí. La primera vez,

de las muchas que ha ido. Me gusta.

Y a nosotros. He ido algunas.

He tenido el placer de ir varias veces.

Y unos cuantos premios de magia

sí que has ganado. Alguno que otro.

Ha habido suerte en esta carrera.

Este cuenco tiene una característica especial

y es que no todo el mundo sabe tocarlo.

Y aquellas personas que saben tocarlo tienen cualidades especiales.

(Tintineo)

Me voy a acercar al público. Por favor.

(RÍEN)

(Tintineo)

(Tintineo)

(RÍE)

(Tintineo)

(RÍE) (RÍE)

(Tintineo)

¡Hombre!

Un momento, que se ha quedado con las ganas.

Perdona. Te has quedado con las ganas.

Estabas criticando a tus compañeros.

Tiene que ser con él. Claro.

(Tintineo)

(Leve tintineo)

¡Oh! ¡No lo ha hecho mal!

Enseña. (RÍE)

(Tintineo)

¡Muy bien! A ver.

(Aplauso)

Dicen que las personas que tocan el cuenco

tienen una serie de características.

Sí, no sabes cómo lo toco.

Una de ellas es que son capaces de predecir el futuro

y saber lo que va a ocurrir antes de que ocurra.

Cuando he dicho: "Que lo toque el público".

Has dicho: "Esta vez me libro y no me toca a mí".

Más o menos. Y al final te ha tocado.

Te enseño por aquí, quiero que lo veáis,

una serie de vasos. ¿Tiene algo el vaso?

No. Javier, ¿tiene algo dentro?

No. ¿Tiene algo dentro?

No. Y os enseño por aquí una venda.

Alejandra, pruébatela.

Mira que no se vea nada.

No tiene trampilla. Nada de nada.

Esto es como lo del Grey, "Las 50 sombras".

(RÍEN) Nada.

Era solo para comprobar. Vale.

Ahora voy a sacar unos posavasos. Quiero que me digas, Javier,

si el primero es duro, es fuerte. Podéis dejar los vasos.

Lo es. Son fuertes.

El siguiente también.

Sí. Y este último quiero que lo veáis,

que tiene un pincho que no se dobla ni se quita.

Alejandra, ¿nos guardas la caja? Por supuesto.

Qué pedazo de ayudante. Si me permitís rápidamente.

Tocadlo, tocadlo.

Veis que no se quita, ¿vale?

Los tiramos todos. Ahí. (RÍE)

Javier, pon el dedo encima.

El pincho pincha. Hombre, nene.

Es un picho que pincha. ¡Me encanta! "Hombre, nene".

Sí. Era solo para comprobar.

Ya, pero más flojito. Sí, hubiera valido.

Mira cómo me ha dejado... ¡Ostras!

Has dado fe. No, he dado fe. Correcto.

La noche que llevamos. Ahora pon un vaso encima de cada uno.

si no lo encuentras rápido. Ya.

Los pones así y Alejandra y yo nos ponemos delante

para que lo remuevas y que nadie lo vea.

Uf. Perfecto.

Así no lo ves tú, no lo ve ella, no lo ve nadie.

Ni yo lo veo. Remuévelo. Que en casa

tampoco lo vean estaría bien. Perfecto.

Alejandra, ve poniéndome la venda.

Pónmela en los ojos.

Aprieta fuerte y haz un doble nudo.

Lo he movido lo máximo que he podido.

¿Te acuerdas dónde estaba el pincho?

No lo levantes. No, yo no.

¡Ya la has liado!

(Aplauso)

Aquí. Atentos.

Los que me habéis visto moverlo por ahí,

¿sabéis dónde está el pincho? (TODOS) ¡No!

Hagamos una cosa. Sí.

Si alguien ha señalado, para que no quede duda,

porque alguien podría pensar que lo has visto,

te tapamos y Alejandra remueve ahora.

Perfecto. Para que lo pueda remover.

Tú no mires, que no mire el público, nadie.

Te voy a tapar así. ¿Ya está?

Ya está. Está.

Alejandro. ¡Alejandra!

¡Normal, tiene los ojos tapados! Me distraigo.

Por la voz. La voz.

Alejandra. Sí.

Javier, te pido que te pongas a mi lado.

Pon tu mano sobre la mía. Sí.

Y ponla encima de un vaso. Vale.

El primero.

Pregunta fácil y sencilla.

Javier, ¿está aquí el pincho? No tengo ni idea.

Te recuerdo, la persona que toca el cuenco tibetano

sabe lo que va a ocurrir. Ese eres tú, ¿vale?

Se supone que tú lo sientes. Se supone que lo sabes.

¿Está aquí el pincho sí o no? Ostras.

¡No tengo ni idea! (RÍE)

Menuda situación. Piensas mucho.

Monosílabo: sí o no.

Vamos a hacer una cosa. Creo que sí.

¡Ay, ay! Abre los dedos.

Ahí. Pon la mano encima.

¡No, no! (RÍEN)

¡No!

¡Alguien del público! No, Javier.

¡Una de ellas!

¡No! ¡Ella, ella! No, Javier...

No se preocupe. Sí, es ella.

No, Javier. No, no.

¡Que esta mujer no ha tocado el cuenco!

Es verdad. Ella quiere hacerlo.

Aquí tienes la mano. Javier,

España entera está deseando que seas tú.

Aquí tienes mi mano, Jorge.

Esta mano suena a mano de chica; pulsera de chica.

Alejandra, dile algo a Javier.

Javier, ponte, va. No, no.

Te lo pide Jorge. ¡No!

Me he puesto muy nervioso.

En serio, no. Javier, acércate.

No va a parar hasta que no lo hagas.

¿Ves que aún tengo la marca? Sí.

Vale. Es que es de verdad.

No, no. Jorge, no soy capaz.

Soy un cagón.

Lo es. Un aplauso.

Ojo, ojo,

soy un cagón sano. (RÍEN)

O sea, sin agujeros en la mano.

Y muy guapo. Lo reconoce públicamente.

(PÚBLICO) ¡Javier, Javier!

¿Tu no querías hacerlo?

¡Ella, ella!

¿Cómo te llamas? -Ana.

Ana, te voy a decir,

te vamos a dar un fuerte aplauso como pedazo de voluntaria

y te vas a sentar. Muchísimas gracias.

Javier. Alejandra.

¡No, no! ¡A mí no me líes, que no!

Va, Javier, como presentador del programa.

Como presentador decido que lo hace ella.

¡Tú eres el mago y el mago elige!

La nota de autoridad es importante. Alejandra, tu mano.

¡Hala, hala! Claro.

Cuánta injusticia. Claro.

No te lo tomes a mal. No.

Ahora solo tienes un 25%. Y si me quedo sin mano, ¿qué?

(Risas)

Imagínate que la siguiente le toca a Javier

y así él ya tiene solo un tercio. Si te salvas, es mejor.

Alejandra, tranquila. Tranquila no estoy.

Pon tu mano. Ahora voy yo.

Pon tu mano encima de un vaso.

Pon la mano.

El que tú quieras. Vale.

Alejandra, ¿está aquí el pincho? ¿Sí o no?

¡Y yo qué sé, si no toqué el cuenco!

Puede que lo supieras tocar.

¡Pues no!

No tires que tengo que apretar.

Una, dos

y tres.

Bien, ya solo quedan tres.

Yo pensaba que estaba ahí el pincho.

La gente no está aplaudiendo a rabiar por la emoción, pero tranquila.

¡Un aplauso! Tranquila.

Yo entiendo perfectamente que desde casa

el truco no es para tanto. Sí lo es, sí.

Cuando te has pinchado como yo,

piensas que te va a atravesar la mano.

Pon la mano encima de otro vaso.

Pregunta sencilla: ¿está aquí el pincho? ¿Sí o no?

No tengo ni idea. Creo que no.

Monosílabo: sí o no. No.

Vamos para allá.

Te está chorreando la mano.

No me extraña. Una, dos...

(Aplauso)

Javier. Te digo una cosa,

aprietas con muy poca fuerza.

Qué gracioso. Tú apretarías más.

¡Hala, te ha tocado otra vez!

Pon la mano en cada lado. Dame la otra mano.

¿Qué otra? La izquierda y la derecha.

¡Vas a pringar igual! Pon la mano en el vaso.

Para que digas lo de apretar con fuerza.

Pon una mano encima de cada vaso.

Javier, ahora.

Es que no tengo por qué hacerlo.

Mira... No tengo necesidad ninguna.

Pues deja de invitar a magos. No tengo...

Tranquilo, Javier.

Relájate y disfruta. ¡Ay, ay!

Javier,

pregunta fácil y sencilla. ¿Qué?

¿La izquierda o la derecha?

Ninguna, ninguna.

¿Izquierda o derecha? Izquierda o derecha.

Izquierda. ¿Izquierda?

¿Seguro que está en la izquierda? ¡No, seguro no!

¿Está en la izquierda? Es tu mano, ¿eh?

Ahí va.

No te emociones y aprietes las dos, ¿eh?

Una, dos...

y tres.

¡Ay!

Levanta y enseña el pincho.

¡Qué grande!

Lo he pasado muy mal, ¿eh? Muy mal.

Alejandra, se pasa muy mal. Se pasa muy mal.

Porque yo confío en él, pero ¿y si se equivoca?

Entiendo perfectamente que igual desde aquí

no da la misma impresión. Pero cuando te pinchas y notas...

Me tiembla la mano. Que esto te puede atravesar la mano.

¡Jorge, eres enorme! Él sí que es enorme.

¡El gran Jorge Luengo!

Premios y premios de magia.

Y para nosotros el mejor es contar cada noche

con su presencia. Muchísimas gracias.

"Hora Punta".

Un placer.

(Aplauso)

(Música)

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Hora punta - 07/12/17

07 dic 2017

Programa de entrevistas y reportajes que va desde la actualidad a los contenidos más impactantes de internet y redes sociales. Cuenta con entrevistas a invitados famosos y una serie de colaboradores que comentan las diferentes secciones.

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