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Historia de nuestro cine - No es bueno que el hombre esté solo - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Reloj)

(BOSTEZA)

(TARAREA)

Hasta luego, cariño. Te llamaré.

(Gaviotas)

(Bocina barco)

(Bocina barco)

(Bocina barco)

(Motores, bocinas barcos)

Buenos días, don Martín. Buenos días, Mónica.

¿Quiere venir, por favor?

Hola, cariño.

¿Te he despertado?

Perdona.

Hace mucho frío.

Has de tener cuidado.

No, no son cosas mías, Elena. Lo sabes muy bien.

Bueno, ahora tengo que dictar a Mónica.

Sí, volveré a llamarte.

Hasta luego, cariño. ¿Se encuentra mejor su esposa?

No, no acaba de ponerse bien.

Tome nota.

A Cantieri Banotti de Génova.

Referencia... Desguace Motonave Rontín.

Bueno, es más o menos lo que dijimos a la Lionet de Marsella.

Si quiere busque la copia y hágala igual.

Es todo. Gracias.

(Bullicio)

(Música)

¿Estás cansado? Un poco.

¿Prefieres que nos acostemos ya?

Bueno. Si tú quieres...

(Para la música)

Anda, vamos.

Déjame llevarte, ¿eh?

(RÍE) Sí...

Qué cosas se te ocurren. Estabas deseándolo.

(RÍEN)

Hoy hablé con el director general.

Estuvo muy amable conmigo.

No quiero hacerme ilusiones, pero la empresa se rumorea

que van a ascenderme a un puesto más importante.

También me dijo don Alfonso que quiere dar una fiesta

para la inauguración de la nueva planta.

Ya sabes...

El Consejo en pleno con sus esposas...

Y nos ha invitado a los dos.

Le anticipé que es algo pronto para hacerte salir todavía.

Ya sé que a ti te gustaría venir conmigo...

y a mí también que vinieras. Pero, de momento, no conviene.

Podrías recaer.

He de evitarte las emociones, que trasnoches...

Si para entonces estás mejor... prometo llevarte.

No creas que me gusta verte siempre encerrada entre cuatro paredes.

Perdona.

No te dejo dormir.

Perdóname.

Buenas noches, cariño.

(Claxon)

(Claxon)

Como todas las noches.

(RÍEN)

Guapa, ¿nos invitas a una copa?

Ya os he dicho que mañana.

¿Y por qué no ahora? -Oh... No seas así...

Lina, ¿qué te pasa?

¿No os marchabais? Pues adiós.

Vámonos.

Cati, ¿qué haces aquí? Se escapó Marilyn.

¿Cómo va a escaparse? Que sí, mamá.

Es que ha venido Mauro

y, cuando abrió la puerta, salió corriendo.

¿Ha venido Mauro?

¿Te das cuenta por qué no quiero que salgas?

Me subleva que puedas encontrarte con gente así.

Ya sé que es triste estar siempre tan sola...

Pronto tendrás compañía.

Es una sorpresa.

Vamos, vete a dormir. ¿Vienes a arroparme?

Métete en la cama enseguida. ¿Me has oído? Anda...

¿Cómo la has dejado que salga fuera a estas horas?

Tranquila, Lina.

Demasiado tengo con ser tu niñera. ¿Mi niñera?

¿Desde cuándo se llaman así los chulos como tú?

No seas ordinaria.

Mira que te lo tengo dicho...

Todavía no me ha saludado

como debe hacer una señorita como tú.

¡Déjame!

Oye, ¿sabes que hoy estás un poquito nerviosa?

Estoy como me da la gana. Lina, que te estás pasando.

Vete a la mierda. Cuidado, que sabes que te doy, ¿eh?

¡Vas a dar a tu madre! ¡Ah!

(GRITA)

"¡Hijo de perra! ¡Te mato!"

(Golpes, gritos)

"¡Te mato!"

(Bocina barco)

¡Marilyn! ¡Marilyn!

Ay...

Hola.

Siempre se me escapa.

¿Y no te estarán buscando a ti también?

Yo estoy con mi mamá. Vivimos ahí.

Ahora vamos a la parroquia. Tengo que hacer la primera comunión.

Ah, muy bien. Anda, vete a hacerla.

No, hombre. Ahora me están preparando.

Me enseñan a ser buena.

Claro, claro. Vete a ser buena.

¿Cómo te llamas? Yo me llamo... ¡Cati, no molestes!

Siempre estoy corriendo detrás de ella. Perdónela.

¡Cati, deja tranquilo al señor y ven!

Buenos días y perdone.

No hay de qué.

(Música suspense)

(Maquinas)

Es fundamental modificar estos procedimientos de desguace.

Hay sistemas más modernos que habría que adoptar

para incorporarlos a la nueva programación.

A propósito...

La inauguración de la nueva planta de control se acerca

y espero que venga usted acompañado de su esposa.

Ojalá pudiera, don Alfonso.

¿Qué le ocurre a su mujer que no termina de recuperarse?

¿Quiere que le mande a mi médico para que la visite?

No. No, no. Muchas gracias. No. Se lo agradezco mucho.

Lo suyo no es grave. Es lento.

Quizá este verano cambiando de clima...

¿No le sienta bien esto? No.

¿De dónde es? Del sur.

Si tuviera cinco chicos como la mía verías que pronto se aclimataba.

(Música suave)

Hola.

Has vuelto a perder tu gato. Es gata.

Tu madre estará buscándote.

No, si ha sido ella la que me ha mandado a jugar.

Pero no aquí.

¿Has comprendido? Anda... Vete.

¿No tienes niños?

Pero alguien vive contigo. La he visto.

¿Cuándo?

Ahí, en esa ventana.

Fue el otro día, cuando estabas arreglando la persiana.

Vete a jugar a otro sitio, anda.

Está rota. Antes decía papá, mamá y más cosas, pero ya no habla.

Arréglamela.

¿Y por qué sabes que se arreglarla? Porque eres mayor.

Se ha parado de pronto.

¿Lo ves?

Una muñeca que no habla no sirve para nada, ¿verdad?

(MUÑECA) "Me llamo Mae. Soy muy buena.

Os quiero...". -Gracias. ¿Ves como sí sabías?

Vete a jugar. "Quiero ir al cine".

Adiós.

"Dame un beso.

Os quiero mucho a todos.

Quiero ir al cine.

Dame un beso.

Elena, soy yo.

(Música)

(Truenos)

"¡Mamá!"

(Timbre)

¿No la mandaste al jardín? Mauro, ¿no ves que está lloviendo?

Oh...

Hija, cómo te has puesto... Mira, ya habla otra vez.

La has arreglado muy bien.

Si no he sido yo, ha sido el señor del hotelito.

Vamos.

Te dije que no hablaras con nadie.

Es más raro... ¿Por qué es raro?

Me tiene miedo.

(Truenos)

No te distraigas, Elena.

Si es muy fácil...

Dame.

¿Te das cuenta?

Si lo sabes hacer muy bien cuando quieres...

Bordar es muy aburrido.

Es tranquilizador.

Cuando ocupas las manos en algo...

la mente descansa. Si tú lo dices...

(Mosca)

Perdona, a lo mejor no ves bien.

Tuve que bajar las persianas.

Odio a los que se meten en la vida de los demás.

Y, por desgracia,

estamos rodeados de gente así.

¿No te parece extraña esa casa?

Solo se ve entrar y salir a un tipo antipático

de esos que ni te miran.

Tu hija ha dicho que es raro y ya estás imaginando historias.

Es raro de verdad. Si no, ¿por qué tiene siempre la casa tan cerrada?

Le molestará la luz.

O tu niña, porque cuidado que es pesada la cría...

La pobre no tiene con quién jugar y se entretiene como puede.

Igual que su madre. Y tú sí que tienes con quien jugar.

(RÍE) No digas tonterías.

(Música suave)

Tenga. Gracias.

De nada, don Martín.

(Música ambiente)

(RÍE)

No, ven aquí. Vamos a bailar. -Bueno...

Un whisky sin hielo, muñeca. Me llamo Lina.

Bah... Qué más da...

Oye, ¿todo eso es tuyo? Deja que te vea bien.

Para que me veas mejor. ¿Qué haces?

Eres una estúpida.

Dile a Lina que no empiece con su mala uva.

Oye, Lina, dice tu Mauro que te andes con cuidado.

¿Qué te ocurre? Nada. Que el cegato

es de los que se pasan y puedo partirle la cara.

Si se pasa, aguántale, no vaya ser que te la partan a ti.

-Oye, muñeca, ¿es que te gusta dártelas de dura?

¿Acaso no lo estoy? A ver, a ver...

-Mauro, ya está tu amiga poniéndose patosa.

Adviértela que, como me harte, la pongo de patitas en la calle.

El gafas es un pesado. Es un buen cliente.

Oye, Darío... ¿Qué tienes tú contra Lina?

Lo sabes muy bien.

Tiene muy mal estilo. ¿Y qué quieres que yo le haga?

Ella tiene sus faltas, lo mismo que tú.

Dejadme los dos en paz.

Con esas zorra acabarás hundiéndote.

En cambio conmigo... Ya empezamos...

No te pongas puritano... que no te va nada.

Anda, ven a que hablemos más tranquilos.

Te conviene.

Elena, soy yo.

(Música suspense)

(CATI TARAREA)

Hola. No me habías dicho que tenías una muñeca.

Es preciosa. Más que todas las mías juntas.

¿Por dónde has entrado? No te lo digo.

¿Te ha visto entrar alguien? No sé.

Bueno, vamos. Espera...

¿Cómo se llama tu muñeca? Elena.

¿No me dejas que siga peinándola? No. No, no.

Por hoy has jugado bastante. Qué rabia...

Anda, vamos.

¿Estás enfadado conmigo?

No debe entrarse en las casas ajenas sin permiso.

¿Vas a decírselo a mi mamá?

Óyeme bien, Cati...

Yo no diré nada a tu mamá... con una condición.

¿Cuál?

Que tú tampoco has de decírselo.

Será un secreto entre los dos.

¿Te gusta que tengamos un secreto juntos?

Sí.

Pero no has de contárselo a nadie.

A nadie.

Verás...

Yo...

Yo tengo esa muñeca...

porque me la han dejado para que la arregle.

¿Quién?

Una amiga mía.

¿La tienes que devolver?

Sí.

Pero recuerda que has prometido guardar bien nuestro secreto.

Te haré un regalo muy bonito. ¿Cuándo?

Di. ¿Cuándo me vas a hacer ese regalo?

Pronto. Un día de estos.

¿Hasta que devuelvas a Elena puedo jugar con ella?

Ya te avisaré.

Lo que tienes que hacer es no decírselo a nadie. A nadie.

Anda.

Vete a casa. Adiós.

(SUSPIRA)

Para ti.

Para ti. Y este para mí.

Por ti, Lina. Chin chin.

Chin chin. -Salud.

-No es por nada, Lina,

pero tu Mauro y el jefe llevan un buen rato encerrados.

(Música ambiente)

Ah...

(LLORA) ¡Cerdo! ¡Asqueroso! ¿Qué haces, golfa? ¡Quita!

¡Guarro! ¡Ay!

Elena, no puedo enfadarme contigo.

¿Cómo voy a reprocharte nada porque la hayas dejado subir?

Y hasta peinarte.

Aunque eso... solo deba hacerlo yo.

¿Quieres que salgamos a dar un paseo como hacíamos antes?

Los dos necesitamos un poco de aire.

(Música suave)

(Claxon)

Puedes subir sola. Mañana te llamo.

¿Y tú? ¿Te vas con ese baboso? He dicho que te llamo mañana.

Que no se te ocurra. ¿Me oyes? Lina, no empecemos.

No quiero volverte a ver más.

¿Le has dicho ya que la he despedido?

Mañana se lo diré.

Por teléfono.

Maricas de mierda...

(Música suave)

(Llaman)

(Música suspense)

Abran.

Buenas noches. Buenas noches.

¿No sabe que no puede estacionarse así, sin las luces de situación?

Perdone. La documentación, por favor.

Sí... Vámonos ya, Martín.

Estoy cansada.

No crea... es mi mujer. Ah, ¿sí?

¿Puedo ver su documentación..., señora?

(Música tensión)

Está bien. Váyase.

Buenas noches.

Cada vez entiendo menos a la gente.

Habrá que renunciar a los paseos.

Hemos pasado un mal rato.

Perdóname.

¿Recuerdas que te prometí una sorpresa?

Bueno, te lo voy a decir.

Mañana viene tu hermana.

¿Estás contenta?

Con Paula te sentirás más acompañada...

cuando yo no esté contigo.

(RADIO) "Después de saludarla muy atentamente,

paso a exponerle mi problema:

soy una chica de 21 años y tuve relaciones con un chico

pero mis padres se enteraron y me prohibieron que saliera con él...".

-Con nata no.

"...y de familia inferior a la nuestra.

Yo no quiero hacer caso de lo que dicen

ya que el chico tiene mucho interés por mí.

Usted, que da tan buenos consejos, ¿Podría ayudarme, señora?".

¿Quieres tomarte ya la leche? Está muy caliente.

"Margarita Muñoz. -Querida Margarita, sus padres...".

(Teléfono)

¿Diga?

¿Qué es lo que quieres?

Los dos sois unos hijos de perra. ¿Sabes lo que te digo?

Que tú y ese cerdo podéis iros a lo que os gusta tanto.

Saldré adelante sola.

"...debe influir demasiado en una decisión.

Al fin y a la postre, no tenemos mayor fortuna

que nuestros valores morales, y estos no se compran con dinero.

Averigüe, pues, si cuánto le dicen sus padres es cierto

y, una vez comprobado, actúe en consecuencia,

Aunque a mí me parece que no está enamorada de ese joven

y solo le une a él una simpática y cordial...".

-¿Estás enfadada?

-" Si los temores de sus padres se confirmasen huelga decir...".

-¿Quieres que te cuente un secreto?

Pero no tienes que decírselo a nadie, ¿eh?

El señor de al lado tiene una muñeca rubia.

Es tan alta como tú.

Qué tonterías dices. Tómate la leche.

No digo tonterías.

No tiene ninguna mujer. Solo una muñeca grande.

Se llama Elena y la tiene en su cuarto.

Déjame en paz. ¡Es verdad, es verdad, es verdad!

(Música suave)

Paula,

queremos que te encuentres aquí...

como en tu casa.

Tu hermana te echaba mucho de menos.

Te necesitaba.

Nos has dado una gran alegría viniendo.

Por vosotras.

Por mi familia.

(Música jazz)

Señoras y señores, "ladies and gentlemen",

"mesdames et messieur"..., "meine Damen und Herren",

querida familia...,

esta noche soy muy feliz

y quiero que participen de mi felicidad...

los dos únicos seres...

que llenan mi vida:

Paula...

y, sobre todo, Elena.

(Música animada)

(Teléfono)

¿Diga?

"Por favor, quisiera hablar con la señora".

¿A qué número llama? "Al 32 21 35".

Sí, ese es el número.

Pero aquí no hay ninguna señora.

(Para la música)

(Música suave)

Lo hemos pasado muy bien.

Tu hermana es una chica encantadora.

Ya lo vi.

¿El qué?

Eso, que te parecía encantadora.

No sé qué quieres decir.

Le has hecho más caso que a mí.

Elena...,

no irás a tener celos.

Jamás hemos reñido.

No vas a enfadarte conmigo precisamente hoy.

¿Por qué no te acuestas?

De acuerdo.

Hasta mañana, cariño.

Buenas noches.

(CINTA ESTROPEADA) "Buenas noches".

Elena... Elena...

Hasta mañana.

Hasta mañana, Elena.

(Continúa la música)

(Timbre)

¿Sí?

"Don Martín, su señora por el dos".

¡Mónica! "Dígame".

¿Quién dice? "Su señora".

¿Está segura? "Sí, señor".

Bien, póngame.

¿Diga? "Hola, querido. Soy Elena".

¿Quién dice que es? "Tu mujer. Elena".

No es posible. "¿Por qué no ha de ser posible?".

¿Quién es usted? ¿Qué quiere?

Soy la madre de Cati, la niña que estuvo en su casa.

¿Me recuerda ya?

Sí.

Pero no entiendo esta broma estúpida.

Cati me lo ha contado todo.

"Ahora ese secreto lo compartimos los tres".

Bueno, los cuatro, contando a su muñeca.

"¿Qué les parece?".

Que no entiendo lo que se propone.

Ya se lo explicaré luego en su casa. No, en mi casa no.

Pues entonces ahí, en su oficina. No, aquí tampoco.

¿Dónde preferiría?

Está bien.

La espero en mi casa.

A las nueve.

De acuerdo.

¿Qué líos te traes ahora?

Cosas mías. No seas cotilla.

Siempre acabas metiéndote en algún jaleo.

Por eso cada vez te es más difícil encontrar trabajo.

¿Quieres que te dé un consejo?

Guárdatelo.

Además, esta vez todo va a acabar muy bien.

Primero su hija y ahora usted.

¿Por qué ese empeño en no dejarme tranquilo?

No se ponga así.

¿Qué clase de mujer es usted?

¿Es que todavía no se ha dado cuenta?

En cambio yo sé muy bien qué clase de hombre es usted.

¿Yo? Sí.

Tímido, apasionado, reprimido...

Pero, sobre todo, rico. En eso está usted equivocada.

No, me he enterado muy bien.

¿Y a usted qué le importa?

No tiene derecho a meterse en mi vida.

Depende. Oiga, a mí no me choca nada ese jueguecito con su muñeca.

He visto cosas mucho más extrañas.

Si yo le contara...

¿Pero qué pasará si lo saben también sus amigos?

Yo no tengo amigos.

O cuando se enteren en su empresa.

No es ningún delito.

No hace falta que sea un delito. Basta que sea un escándalo.

¿Ha pensado lo que podrían decir sus jefes?

Me pagan por mi trabajo allí, no por lo que haga en mi casa.

Uy, lo que se hace fuera del trabajo importa mucho en este país.

Le puede costar su carrera.

Acabemos de una vez.

¿Cuánto quiere?

Hay cosas más importantes.

No la entiendo.

Usted está solo y yo también.

Vamos a ayudarnos... mutuamente.

Yo no la necesito. ¿Está seguro?

¿Cree que podrá seguir ocultando su vida íntima

estando yo en el secreto también?

Dígame cuánto y márchese.

Ya le he dicho que no es solo un problema de dinero.

Mire, yo también vivo en un mundo que me asquea.

Estoy harta de ir de un lado para otro con una hija a cuestas.

Lo que necesito es...

esto.

¿Esto?

No irá a decirme que quiere...

Vivir con usted. Sí. Eso es.

A pesar de tanto lujo

se nota que aquí falta una mujer de carne y hueso.

Lo que está diciendo es absurdo.

¿Cómo puede hablar de absurdos

un hombre que se acuesta con una muñeca?

¿Quiere que se lo vaya gritando a todos?

Si tiene herederos acabarán encerrándole en un manicomio.

No estoy loco.

¿Seguro? No, no lo estoy.

Y no me dan miedo sus amenazas. Usted no es más que una prosti...

Eh, chist... Cuidado con lo que dice.

Márchese de aquí. Fuera.

Por poco tiempo.

Le dejo que lo piense un par de días.

Luego volveremos a vernos.

Fuera.

(Música suave)

Quiere quedarse aquí.

Y no sé cómo impedirlo.

Sabe que el escándalo arruinaría mi carrera.

Quizá toda mi vida.

¿Por qué no puedo vivir como quiera? Si no hago daño a nadie...

Si yo no cedo...

acabará...

aceptando solo el dinero.

Y si sigue amenazando con quedarse aquí yo...

yo le daré más dinero. Más, más, todo. Todo el dinero.

No.

No se quedará a vivir aquí.

No.

No se atreverá.

(Risas)

Hola, querido.

Don Martín, qué alegría conocer a su esposa.

No parece que haya estado enferma.

¿Cómo dice, Mónica? Ya está distraído, como siempre.

Solo piensa en su trabajo.

Perdona que haya venido aquí, querido,

pero necesitaba verte esta mañana.

Recuerda lo que te dije.

Bueno, encantada.

Tenía tantas ganas de conocerla, señora...

Yo también, Mónica.

¿Me necesita para algo? No, gracias.

¿Cómo ha podido atreverse? Te lo advertí..., querido.

Han pasado tres días.

Terminemos de una vez. Cuánto.

Le dije que no quería solo dinero.

¿No se da cuenta que ante los demás ya soy su mujer?

¿O prefiere que salga a contar toda la verdad?

Mónica me ha hablado de una fiesta

con motivo de no sé qué inauguración.

Una buena oportunidad para que todos conozcan a su legítima esposa.

Hombre, no lo vea tan negro. Es muy sencillo.

Usted siga viviendo a su manera.

Yo soy muy comprensiva.

¿De acuerdo, Martín?

Ya veo que, además de tímido, apasionado, reprimido y rico...

es también inteligente.

Señoras...,

señores...,

miembros del Consejo...,

entrañables compañeros de esta gran familia que es nuestra empresa,

quiero comenzar esta reunión

haciéndoles escuchar las palabras de mi padre,

el hombre que fundó nuestra sociedad.

(CINTA) "Mis queridos...". -¿Conocías a la mujer de Freire?

-No lo conocía nadie. -Yo es la primera vez que la veo.

-No está nada mal. -Está pero que muy bien.

-Quieres decir que está estupenda.

¿Por qué será tan extraño teniendo una mujer así?

¿Qué enfermedad tiene? -Nadie lo sabe.

-Parece algo descarada.

-Todas las mujeres guapas te parecen descaradas.

-La noto muy vulgar. -Yo la noto divina.

-Por fin la conocemos. Qué pandilla de fantoches.

La conocerá alguno. Se van a dar cuenta.

"...en pasadas y parecidas situaciones...".

No me has dirigido la palabra desde que salimos...

y creo que no lo he hecho nada mal.

Martín...

¿No quieres nada de mí?

¡Mamá!

¡Mamá!

¡Mamá! (CHISTA) Cati..., duérmete.

(Música suave)

(LLORA)

¿Has visto? Tenemos nuevo jefe. -Ya, parece buena persona.

-Todos los jefes son jefes.

-¿Y nos quedaremos siempre a vivir aquí?

Siempre. Puedes estar segura.

Claro, que tú irás a un colegio interna.

Debes estudiar y tener amiguitas de tu edad.

¿Cuándo iré? Luego nos lo dirá Martín.

Él lo está arreglando todo.

¿Y porque no puedo subir a jugar con la muñeca grande?

Recuerda muy bien lo que te he dicho:

puedes jugar en el jardín, estar en este piso,

pero nunca se te ocurra subir arriba. ¿Entendido?

¿Nunca nunca? Harás lo que yo te diga.

No quiero complicaciones.

(Timbre)

¡Es Martín! Quieta. Iré yo. Vete a jugar.

Hola, Lina.

Oye, no me tengas aquí fuera. Qué poco amable eres.

¿Quién te ha dicho que estaba aquí?

Vamos, cariño. Tratándose de ti, siempre acabo enterándome de todo.

¿Qué quieres?

Lo primero, felicitarte.

Te has instalado pero que muy bien.

Oye, eres más lista de lo que yo creía.

Y a ti, ¿qué tal te va con tu amo? ¿Mi qué?

Óyeme, Lina, lo sabes muy bien...

Yo soy mi propio amo. Ya que me has dado la buena noticia

puedes marcharte. ¡Pero qué imbécil eres!

Tú crees que cambiar de vida y amigos es como cambiar de peinado.

¡Lárgate! Cariño...

Lo que quiero es ayudarte.

Tú sabes muy bien que no puedes hacer nada sin mí.

Me necesitas. Reconócelo.

(Puerta)

Hola, Martín.

He preparado una cena estupenda, ¿vienes?

No tengo apetito.

¿Arreglaste lo del internado de Cati?

Hay que llevarla el próximo domingo.

Aquí había otras cosas, ¿dónde están?

Eran tan cursis...

Además, no he visto un solo calendario en toda la casa.

Es mejor saber el día en que estamos.

(ENFADADA) ¡Me he pasado horas enteras arreglándolo todo!

Esperaba que me lo agradecieras.

Esta indecencia no quiero verla aquí.

¡Oye!

Deje todo como estaba, ¿entiende?

Quedamos en que usted... ¡No hemos quedado en nada!

¡Esta casa está llena de porquerías ridículas!

Es horrible, Elena.

Pero yo no tengo la culpa.

Tú tampoco, lo sé.

Han invadido nuestro hogar.

Han destruido nuestra intimidad.

Tiene que haber una solución.

Y la encontraré.

(Pasos, puerta)

¿Qué...? ¿Qué hace usted aquí? ¿Qué quiere?

Antes estuve algo brusca. Vengo a que me perdones.

Y además, a demostrarte que aquí...

también sé hacer el papel de... esposa.

No... No... Márchese.

¡Márchese!

Hay cosas que no se puede obligar hacer a ciertos hombres.

Pero quiero que saques de la cama a ese monigote asqueroso.

(Portazo)

(Música)

Mamá, ¿no has oído gritar a Marilyn? Sigo sin encontrarla.

Calla, hija, vámonos a dormir. Mañana arreglaré lo de tu gatita.

Te lo aseguro.

(Sirena de barco)

(Música)

Paula.

(Música)

Paula...

Paula...

¿Qué te han hecho?

Paula...

Así que se llamaba Paula.

Te dije que no soporto esos monigotes en mi casa.

Esta casa es mía.

Retira de ahí esa basura o la quemo yo.

(Música)

Despréndete de la otra también o me encargo yo de ella.

A Elena, no.

No te atreverás. Te atreverás tú.

O si lo prefieres,

invitamos a tus jefes a tomar el té y se la presentamos.

(Música)

¿Qué vas a hacer con eso?

(Música)

Es la mejor solución, Elena.

Será sencillo.

Hemos de tener valor.

Después, estaremos siempre juntos. Siempre.

(Música)

Elena,... perdóname. Perdóname.

Soy un cobarde.

(LLORA) Soy un cobarde.

(Música)

(LLORA)

(Música)

(Reloj)

(Frenazo)

¡Ah!

(Ruidos)

(Música)

(CANTA) "Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis,

siete, ocho, nueve y diez.

Mi pelota salta y bota.

Mi pelota salta y bota. Mi pelota salta y bota".

¿Cómo no estás durmiendo a estas horas?

(Risas, conversación lejana)

Un hombre tan educado como tú no debería entrar sin llamar.

¿Quién es ese? Qué pregunta más tonta.

¿Cómo has atrevido a recibirle en mi casa?

Que se marche, ¿me oye? Que se marche ahora mismo.

Oiga, oiga,

el que tiene que irse de aquí ahora mismo es usted.

Y tómelo con calma.

Ya que no quieres que haga el amor en tu cuarto,

por lo menos, déjame hacerlo en el mío.

Esta no es una casa de citas. Claro que no.

Ni Lina unas zorra. Así que largo ya...

(RÍE) ¿Has visto?

(RÍEN) Que se vaya de aquí.

(CANTA) "Gatita de madera,

ven conmigo a navegar

en un barco de madera.

La, la, la, la, la, la, la.".

Todo va perfectamente. Te felicito. Gracias.

Y yo a ti con mayor motivo. A mí, ¿por qué?

¿Aún no lo sabes?

Ya he metido la pata... ¿Qué tengo que saber?

Van a nombrarte consejero.

Y don Alfonso, para celebrarlo,

quiere daros una cena el domingo en su casa por todo lo alto.

Darnos, ¿a quiénes?

¿A quiénes va a ser? A ti y a tu mujer, hombre.

Estate quieta, hija.

Y aparta esa dichosa muñeca, ¿no ves que me está estorbando?

¿Dónde has puesto los guantes?

Vamos a llegar tarde al tren.

Mamá, ¿dónde estará Marilyn?

Quiero despedirme de ella antes de irme.

No digas tonterías.

Estará sin comer.

¡Marilyn!

¡Marilyn!

Marilyn, ¿dónde estás?

Venga, que me voy al colegio.

Sal...

(Música)

¡Marilyn!

Anda, Marilyn, que me están esperando más niñas.

Marilyn...

(Continúa la música)

Marilyn...

¡Marilyn!

¡Marilyn!

¿Dónde te has metido?

¡Marilyn!

(SUSURRA) No es nada.

¡Marilyn!

¡Marilyn!

¿Te has quedado encerrada?

¿Qué haces en el desván? ¿Se llama desván?

¿Qué hacías? Buscando a mi gata.

Oye, Cati,

una vez no quisiste guardar el secreto que teníamos juntos.

Ahora, sé que vas a hacerlo.

No tienes que decir a nadie que estaba aquí arriba. ¿Lo harás?

Júramelo.

Lo juro.

Voy a comprarte un perrito pequeño,

lo tendrás cuando vuelvas de vacaciones.

Pero no tienes que decir a nadie

que estaba aquí centro. No se lo diré a nadie.

Recuerda que lo has jurado.

¡Cati! ¡Cati!

¿Puede saberse dónde te metes?

¡Aquí, mamá!

Ya bajo.

Estaba diciéndole adiós a Martín.

Vamos, date prisa, que no llegamos.

Si quiere...

yo puedo llevar a la niña.

No, gracias, prefiero hacerlo yo

y hablar con la monja que las acompaña. Es mejor.

¿Puedo llevarme el coche?

Gracias.

Ah, volveré tarde. No suelo salir en domingo.

Adiós, Martín.

Cati,

¿qué te decía Martín cuando estabais arriba?

(TARAREA)

¿No me has oído?

¿Qué te decía Martín?

A un perro chiquitito, ¿qué nombre le pondrías?

(Música)

No me creas un cobarde.

Estoy tan aturdido...

Pero ahora, sin la niña, será distinto.

Ya lo verás.

Todo será como antes.

Nadie volverá a usurpar tu puesto en esta casa. Te lo aseguro.

Ten confianza en mí.

(Pasos)

No tardo, Elena.

Voy a aclararlo con esa mujer.

(Puerta)

Hola.

¿Qué tal la familia?

(RÍE)

Te han dejado solito, como a un perro fiel,

guardando la casa. (RÍE)

¿Quién le ha dado esas llaves? Vamos... Déjate de preguntas ahora.

Puesto que estamos solos, vamos a hablar de negocios.

Como buenos amigos.

¿Me invitas a un trago?

Está bien.

Entonces, te invitaré yo.

Esta es Elena, claro.

La dulce, tierna, fiel,

abnegada y perfecta esposa. (RÍE) Vaya, vaya.

A sus pies, señora.

¿Sabes que no está nada mal?

Palabra. Y yo de mujeres, entiendo.

Y, además, no habla.

Es prudente, discreta, perfecta.

Y seguro que nunca te habrá puesto los cuernos.

Oye, no estás tan loco como me parecía.

Qué bien peinada...

No le falta un detalle. Eres un exquisito.

(Música)

¡Ah!

¡Ah!

Mauro...

Mauro... ¡Mauro!

¡Ah! (LLORA) Mauro... Oh, Mauro...

Así que se llamaba Mauro.

Retira de ahí esa basura o la quemo yo.

(Frenazo)

¡Ah!

(Música)

¡Ah!

(Música)

Señores...

-No, gracias.

(Continúa la música)

Gracias.

Este Freire es un tipo muy raro. -Pues a mí me cae muy bien.

-Dan la fiesta en su honor y todavía no ha aparecido.

Son casi las once

y solamente falta nuestro homenajeado.

Tiene que estar al llegar. Es muy puntual.

(Timbre)

Ese es Freire.

(Música)

Historia de nuestro cine - No es bueno que el hombre esté solo

20 abr 2017

Martín es un hombre raro en una casa extraña. Cati, su pequeña vecina, ha visto que tiene una muñeca que habla, como la suya, solo que la de Martín es de tamaño natural; y se lo ha contado a su madre, Lina, que chantajea a Martín con revelar su vida secreta, si no la deja ir a vivir con él.

Contenido disponible hasta el 27 de Abril de 2017.


 

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