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Historia de nuestro cine - El invierno en Lisboa (presentación) - ver ahora
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Buenas noches.

Amores fatales bajo la estela del jazz

recorren esta adaptación cinematográfica

de la segunda novela de Antonio Muñoz Molina.

José Antonio Zorrilla quiso rendir tributo

a las esencias del cine negro

con la presencia legendaria de Dizzy Gillespie

en su reparto y en su banda sonora.

Es el dueño del club.

-Entonces, ¿lo quiere para su colección?

-Será mío.

-Vámonos, llévame a Lisboa.

-Nos veremos en el hotel, preguntar por Rigoreto de mi parte.

Si en media hora no he aparecido... -Aviso a la policía.

-No, más bien a la funeraria.

-Busco a Lucrecia para hacerle unas preguntas.

-Ella no está aquí.

-Oye, ¿por qué no olvidas a esa mujer?

Jordi, ¿qué tal? Muy bien.

¿Crees que tanto la novela como la película

están marcadas por una cierta mitomanía?

Claramente, una mitomanía por lo que significa la novela negra

y el cine negro.

Lo hacen de manera muy distinta.

Cuando publicó su novela, Muñoz Molina comparo su labor

con la de un músico de jazz en una jam session.

El músico de jazz se aparta de la melodía

e improvisa su propio duelo.

Del mismo modo, Muñoz Molina trabaja con una especie de arquetipo

y lugares comunes muy marcados.

He ido creando la novela a medida que la escribía,

fui a Lisboa para saber cómo era porque tenía que escribir sobre ella,

fue como salir del papel y seguir escribiendo en medio de una ciudad.

Nos damos cuenta que una producción de estas características

ya que José Antonio Zorrilla hubiese necesitado otro tipo de producción

para hacer lo que realmente quería hacer.

Fue una producción muy problemática,

no hubo director de arte ni jefe de producción,

hubo, incluso, una huelga durante el rodaje

y hay una serie de limitaciones que resultan bastante palpables.

El espíritu está ahí

pero hay bastantes contrariedades por el camino.

¿Cómo fue el trabajo de Dizzy Gillespie?

Y si tiene que ver el personaje que interpreta con el propio artista

En la película interpreta a Billy Swann

y antes hemos dicho que era una película con problemas de producción

pero es un auténtico lujo haber tenido a un músico como él

que no sólo interpreta uno de los papeles de la película

sino que se responsabiliza de la banda sonora.

Su personaje es como las esencias del músico del jazz

un poco cruzadas por una mítica y poética del perdedor.

A mi me recuerda bastante al papel que hizo otro músico de jazz

en Alrededor de la medianoche de Bertrand Tavernier

que también es un gran amante

de la mitología de la cultura popular americana, del jazz

y del cine negro en particular.

Billy Swann es un tipo carismático, afectuoso

pero que sólo sale de sus casillas

cuando alguien quiere grabar sus actuaciones.

Tiene una especie de mística del jazz según la cuál

la música sólo existe como una belleza efímera

sólo en el espacio del club de jazz.

No me gusta que graben mi música

porque mi música está aquí hoy y se irá conmigo mañana.

Por supuesto, Dizzy Gillespie no era tan extremista.

Los críticos de jazz definían su toque

como el sonido de la sorpresa

precisamente por la libertad que tenían sus improvisaciones

y por la capacidad de invención.

Desgraciadamente, un año después de participar en esa película,

no pudo participar en un concierto de su banda

que se hacía para conmemorar su 75 cumpleaños

y en el 93 murió víctima de un cáncer de páncreas.

El invierno en Lisboa es un buen testimonio audiovisual

de este último tramo de su carrera.

Es también la última película de ficción de José Antonio Zorilla,

¿por qué tuvo una trayectoria tan corta?

Había debutado en el 83 con "El arreglo",

una película de cine negro

que gustó mucho a los aficionados de este género

porque era un trabajo de género especialmente sólido,

hecho con muy buen conocimiento de causa

y tenía también a Eusebio Poncela en el reparto.

Fue una película muy celebrada.

Antes hizo "Los cuatro vientos"

sobre la figura de un poeta y activista vasco

que fue fusilado por las tropas franquistas

y "El invierno en Lisboa" tuvo una carrera comercial no esperada

y después de eso, Zorilla intentó llevar adelante algunos proyectos

que no se materializaron

y volvió a lo que había sido su primera vocación que era la escritura

Tenemos un reparto muy heterogéneo. Sí y bastante poco cohesionado,

muy propio y sintomático de este tipo de coproducciones.

Es una coproducción hispano francesa franco portuguesa

y en el reparto,

todas esas distintas participaciones se tienen que materializar.

Eso hace que la figura de este pianista

que vive una historia de amor con el arquetipo de la mujer fatal

sea Christian Vadim que a pesar de haber sido actor romeriano,

aquí no transmite el arrebato amoroso

y la perturbación que debería tener ese personaje

en ese tipo de historia romántica tan desaforada.

Yo veo en esta película que los puntos de interés

no son siempre los que ocupan el foco central.

Por supuesto, está Dizzy Gillespie

pero papeles como el de Fernando Guillén o Eusebio Poncela

que aparece con la sotana muy extemporánea,

de repente dan la medida de la convicción y de la fuerza

que necesitaba el conjunto del reparto

para que esta película tuviera la fuerza que merecía tener.

En pleno verano hablar de "El invierno en Lisboa",

gracias. Gracias.

La conspiración para ejecutar un golpe de estado en Portugal

y el robo de una pintura,

adornan la intriga de este thriller dónde el deseo y la muerte

desarrollan un intrincado baile de desencuentros

entre San Sebastián y Lisboa.

Os dejamos con el salto a la pantalla de la novela

que le valió a Antonio Muñoz Molina el premio de la crítica

y el Premio Nacional de Literatura.

  • El invierno en Lisboa (presentación)

Historia de nuestro cine - El invierno en Lisboa (presentación)

29 jun 2017

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