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Historia de nuestro cine - Crónica sentimental en rojo - ver ahora
Transcripción completa

"A primeras horas de la mañana del martes 28 de mayo...

...fue hallado en la playa de San Salvador, en Vendrell,...

...el cuerpo sin vida de una mujer".

Mira, capullo.

Dame los nombres y apellidos de los que estaban contigo en esa fiesta...

...de Primera Comunión o te excomulgo.

"Dos días más tarde en la jefatura de policía de Barcelona...

...se recibía una llamada para el comisario Méndez desde el Vendrell".

¡Méndez!

Es para ti.

Una voz femenina.

¿Sí?

Hola, ¿qué tal, señoría?

¿Sigue usted tan guapa?

¿Y cómo va el veraneo?

Pero este caso lo lleva la Guardia Civil, ¿no?

Usted manda.

Estoy a sus órdenes.

Quiero que me acompañe al cementerio.

Estoy a su disposición, señor juez.

Pero podría haber llamado para ir a otro sitio más divertido.

¡Coño!

¿Qué le parece? La encuentro desmejorada.

En serio, ¿la conocía?

Es Virtudes, una prostituta de mi distrito.

¿Qué opina de su muerte?

La gente mata por odio, por amor, por dinero o por sexo.

Esta desgraciada no tenía dinero ni inspiraba grandes pasiones.

Mata a una mujer y cortarle el pecho es la obra de un maníaco, un sádico.

Eso mismo pienso yo.

Pero hay más, han dejado en pecho en mi casa de San Salvador.

¿Y por qué en su casa? Por eso lo he llamado.

Quizá tengo relación con lo que le enseñaré.

¿Otro fiambre? Un cuadro.

Vamos al Palacio de Vía Augusta.

Forma parte de la herencia de Óscar Basegoda.

"Ha sido la residencia de la familia durante dos generaciones".

"Yo soy la depositaria del testamento".

Usted es la depositaria de todo esto.

De mucho dinero, alhajas, solares, depósitos bancarios.

Toda la herencia...

...está bajo administración judicial. Hay pleito entre los herederos.

No, todavía no, pero debo controlar sus bienes.

Y no serán pocos.

¿Y qué tiene que ver todo eso con la teta cortada.?

Dese la vuelta.

Fíjese en ese retrato.

¿Se da cuenta de que le falta un pecho?

¿Qué está pensando?

Que una mujer con uno solo da menos trabajo.

¿Usted nunca habla en serio?

Casi nunca, señora juez, o casi siempre. No lo sé.

Pero ¿qué tiene que ver el cuadro con el pecho que mandaron a su casa?

Este cuadro es de Wenceslao Cánovas.

Un pintor maniático que desapareció tras morir Nuria Basegoda, la modelo.

Sigo sin entenderlo, señoría.

El que ha depositado el pecho en mi casa sabe...

...que administro los bienes de Óscar Basegoda.

Lo relaciono con el cuadro de su hermana.

Como si ambas cosas fueran hechas por la misma mano.

¿Basegoda tenía familia, herederos?

Por eso lo llamé.

Ahora puede relacionarse con la familia sin levantar sospechas.

Blanca, la hija, y principal heredera de Óscar...

...ha pedido protección para defenderse de su marido.

Es un sinvergüenza que la amenaza y la maltrata.

Veremos qué se puede hacer por la rica heredera.

¿Está buena? Es atractiva y muy distinguida.

Timbre

Pase, tenga la bondad.

¿A quién anuncio?

Comisario Méndez.

Me mandan de la comisaría, monada.

Wenceslao Cánovas.

No conozco esa firma.

Era un pintor de la familia. Ya.

Permítame que me presente. Me llamo Méndez, comisario Méndez.

Me han pedido que me ocupe de su protección.

Se lo agradezco.

¿Qué pasa con su marido?

Lo que usted ya sabrá. Quiere volver conmigo.

No me extraña. No me deja tranquila.

Me persigue, me hace escenas. Ha llegado incluso a amenazarme.

Yo al principio no acababa de tomármelo en serio.

Pero ahora estoy asustada.

Me matará si no vuelvo a vivir con él.

Empiezo a creer que es capaz de hacerlo.

¿Le ha pegado?

Dos veces. ¿No denunció?

La primera vez no.

Por no confesar mi fracaso a un funcionario que miraría mis piernas.

Siéntese. La segunda vez sí.

¿Y qué pasó?

Que declaré ante un funcionario que se limitó a mirarme las piernas.

Tiene sentido del humor. Nos entenderemos.

¿Y qué hizo la policía?

Llamaron a Eduardo. Mi marido se llama Eduardo.

Le advirtieron para que no reincidiera.

Puro trámite. ¿Qué puedo hacer?

Esto no es un problema legal, es una situación de hecho.

Hay que olvidarse de los libros y bucear en la calle.

¿Me aconseja ver al Defensor del Pueblo?

Acudir a las cerraduras, a los perros guardianes,...

...a los hombres contratados.

¿Un guardaespaldas? Busque un hombre, invéntese un amor.

¿Qué?

Si ese hombre fuese campeón de boxeo, ¿qué haría su marido?

Quizás acabaría abandonando.

Yo tengo a ese hombre.

No sé.

Es todo muy complicado. Un hombre, un desconocido...

Respondo por él. Si no, no se lo propondría.

La solución está en tres cosas:

Un hombre fuerte, un amor fingido y el paso conciliador del tiempo.

No puedo estar pegada a ese hombre. Quizá un año sea suficiente.

Para entonces a su marido se le habrá pasado el furor testicular.

Con perdón.

Quizá tenga usted razón.

Y con probar no pierdo nada.

Es usted un hombre inteligente, señor Méndez.

Me alegro de haberle conocido.

Soy un policía desengañado y rabiosamente moderno.

¿Y su boxeador cómo es?

Exactamente lo que necesitamos, un hombre de buena fe.

Un hombre...

"...que se ha visto comprometido por defender a una mujer".

Que tengas suerte. Gracias.

"Tal vez un poco primario y también un poco tímido".

"Una persona que va recibiendo los palos que se merecen los demás".

"Alguien en quien se puede confiar".

Hola, Méndez.

Hola, campeón.

Estás en buena forma. Algo me he entrenado en la cárcel.

Y además sin ver a una tía. Eso está bien, Richard.

¿Qué planes tienes?

Se hacen muchos ahí dentro, pero una vez fuera...

Yo te ofrezco algo.

Una mujer con pasta.

¿Busca chófer? No, guardaespaldas.

Tú eres ideal para eso. Le he hablado de ti y es cosa hecha.

Yo no soy un matón de oficio.

Alguien presentable, fuerte y de fiar. Ése eres tú.

Y no está la cosa para remilgos. Le he dicho que irías a verla.

Le veo muy interesado.

¿Qué gana usted en todo eso?

Hacerte un favor a ti y a ella.

Y no me irá mal tener un amigo metido en esa familia.

Aún pego bien y no me asusto ante una navaja.

En la cárcel dos cabrones quisieron abusar de mí.

¿Les zumbaste?

Uno fue a la enfermería.

El otro tiene el hígado reventado.

Deberían caparlos a todos.

Volviendo a lo de ese trabajo.

¿Y mis antecedentes?

Ya le he dicho a esa señora todo lo que había que decirle.

Y si piden informes, imagina lo que diré.

Hombre de confianza, adicto al régimen...

¿A qué régimen?

Pues no sé, a la democracia, supongo.

Te lo advertí, lagarto.

¡Vosotras, fuera!

Te dije que pasarías un año en chirona si te veía por mi distrito.

Iba de paso, se lo juro.

¡No jures en falso, joder!

Inspector, he vuelto con la Trini y con los críos.

No puedo ir a la cárcel.

La cárcel no es buena para nadie. Déjele.

Sólo por esta vez.

Por favor.

Que no vuelva a verte, lagarto.

O te acordarás de mí más que de tus muertos.

¡Hala!

Me sacan de quicio esos tipos.

¿Un chorizo? Menores.

De los que esperan a la puerta de las escuelas.

No debería haber cárceles. Allí la gente se pudre o se muere.

Tampoco debería haber chorizos ni camellos ni navajeros.

A lo mejor ni policías.

Ahí viví muchos años hasta que murió mi madre.

¡Cuántos planes hace uno en la vida, eh!

Y luego...

Luego te duelen los pies de tanto patear la calle.

Oiga, este estanco es nuevo.

Sí, antes era un bar de señoras.

¿Qué? ¿Te apetece una tía?

Te invito si quieres.

No, hoy no.

Bueno, otro día. No creo que se acaben.

De modo que tú eres Ricardo Arce, Richard.

Sí, señora, me envía el inspector Méndez.

Para empezar no me llames señora.

Tendrás que tutearme.

¿Qué bebes? Nada, gracias.

Sí, olvidaba que eras boxeador.

¿Sigues pegando bien? Puede ser que tengas que usar los puños.

Sin problema, en la cárcel he practicado.

Gracias por decir lo de la cárcel. Se habría enterado.

¿Tu amigo te dijo que estoy separada y mi marido no me deja en paz?

Sí.

Amenazas, agresiones...

Ya puedes imaginártelo.

Visitas a la comisaría, a los juzgados de guardia.

¿En qué piensas?

Estoy asustado.

¿Por mi marido?

No, por usted.

¿Miedo de mí?

No exactamente. Miedo a no estar a su altura.

Tendrás que salir conmigo y no es tan difícil.

Acompañarme a cenar, ir a algún espectáculo,...

...a exposiciones, comprar cosas...

¿Comprar?

Con mi dinero naturalmente.

Deberás alojarte en un buen hotel.

Un sitio propio de un hombre que pueda ir conmigo. Siéntate.

¿Y todo eso no va a ser...?

¿Indigno? ¿Ibas a decir eso?

Pues sí.

Le doy dinero a mi administrador y le pago el hotel al representante.

Forma parte del trabajo.

Y el tuyo es defenderme a mí.

Hay que aceptarlo así.

Deberás aprender a vestir de otro modo.

Deberás comportarte como un señor.

No te ofendas.

No, aprenderé si usted me enseña.

Hemos quedado en que nos tutearíamos.

Si tú me enseñas.

Tendrás que ser cariñoso conmigo en público.

Y si es necesario, besarme en la boca.

No debería cobrar por eso.

Forma parte del programa.

Sí, señora. Perdona, sí, Blanca.

No es fácil, pero te acostumbrarás.

Deberá parecer que es tuyo todo lo que estará prohibido para ti.

¿Entiendes?

Lo has explicado de una forma muy clara.

Yo siempre seré muy clara contigo, Richard.

Éste es uno de los restaurantes clásicos de Barcelona.

Tiene todas las cualidades menestrales de este pueblo.

Algunos se quejan de que hay pocas novedades en su carta.

Pero las cosas buenas no necesitan ser inventadas otra vez.

A la cocina y a las mujeres es mejor tomarlas por sus virtudes conocidas.

Y no darles demasiadas vueltas.

A mí me traerá una paella.

Pero si está recién hecha.

Acaba de salir.

Vino tinto y una copa de orujo para animar boca.

Sí, señor. Tenga.

Bien.

Bien, señoría.

Ahora explíqueme usted eso de la herencia de Óscar Basegoda.

Hay cuatro herederos: Blanca, su marido...

¿Su marido también? Trabajó con Óscar Basegoda.

Hay también un primo de Blanca, Daniel Ponce.

Se dedica a negocios de importación.

Y Carlos Bey, periodista.

¡Hombre, Bey!

De "La Vanguardia". Lo conozco.

Un buen muchacho.

Recibirá una parte y dará una suma importante para obras de caridad.

Así lo dispuso Óscar Basegoda. Ya.

Quiere acallar su conciencia.

Eso parece.

¿Y qué puñeta tiene eso que ver con la señora de un solo pecho?

Nuria Basegoda era hermana de Óscar.

Murió antes que él de cáncer de mama.

¿Y se pinto así...

...por masoquismo?

Sería un acto de amor.

Wenceslao Cánovas y ella estuvieron muy enamorados.

La pintó siempre vestida hasta que le cortaron el pecho.

Y la pintó así para demostrar...

...que la seguía queriendo.

Ya.

Ella vivía en Vía Augusta y él en un estudio de la Plaza Real.

Una historia romántica. Ya no se usan.

¿Y del pinto nunca más se supo?

Se volvió loco.

Cuando ella murió provocó un incendio en el estudio de la Plaza Real.

Abrió la tumba de Nuria e intentó cortarle el pecho a otro mujer.

Y desapareció.

¿Qué edad tendría ahora ese Cánovas?

No sé.

Unos 60 supongo.

Más o menos como yo. -Señor.

Una generación romántica.

Oye, ¿te sirvo yo, inspector?

Emilia, ¿quieres que me enchironen por corruptor de menores?

Usted.

¿Qué quiere?

Policía.

Sólo quiero hacerle unas preguntas.

No, se habrá confundido.

Ésta es una casa decente.

Aquí no hay motivo para detener a nadie.

Busco a Wenceslao Cánovas.

¿Le dice algo ese nombre? Nunca lo oí.

Pero aquí tampoco se pregunta nada.

Antes de la pensión aquí hubo el estudio de un pintor, era su nombre.

Pues sería antes. ¿Qué había cuando usted llegó?

Lo mismo que ahora. Otra pensión.

¡Pero qué diferencia, oiga!

¿Ve los que hacen cola con el papel higiénico?

Entonces ni conocían el papel higiénico. Imagínese.

Siento no haber disfrutado de sitio tan ilustre.

Haga memoria.

Dígame.

¿Usted oyó que un pintor trabajara en esta casa?

Bueno, sí, algo oí una vez.

Y hasta puede que queden algunos trastos en el desván.

Si quiere, puede mirar.

Le daré la llave.

Mis piernas, ¿sabe?, no están ya para tantas escaleras.

Gracias.

Dile a García...

...que obtenga una orden judicial y vaya con ella a la Plaza Real, 18.

¡No, 18!

Eso es, sí. Y que retire dos cuadros del desván.

La llave está en la pensión del primer piso.

Quiero tener mañana los cuadros en comisaría.

Claro que iré.

¡Es día de cobro!

¡Otra vez el capullo!

Ahora vas a declarar ahí dentro.

Y como te dejes no una palabra, sino una coma, te capo aquí mismo.

Bueno, si te la encuentro.

Usted se confunde, señor inspector.

¿Me confundo?

¡Capullo flor de loto!

Que le tomen declaración.

Que me pongan con el juzgado de instrucción número 12.

Quiero hablar con el juez. Sí.

-¡Qué cuento la de la pensión! Casi me mete en el váter con un moro.

Sólo estaba este cuadro. El otro ha desaparecido.

¡Mierda!

¿Cómo dice?

He dicho que mierda.

¿Miraste bien?

Estoy pringado de revolver porquería.

El otro no estaba. -¡Méndez!

Que hagan un examen pericial.

Quédate ahí con ese...

Gracias.

¿Olvido?

Hola, señoría.

Encontré dos cuadros de Wenceslao Cánovas.

Un paisaje y otro de Nuria Basegoda todavía con los dos pechos.

Pues sí, una cosa hemos adelantado.

Creo que Cánovas sigue vivo.

Conseguimos la orden judicial para retirar los cuadros.

Y el de Nuria Basegoda había desaparecido.

¡Qué extraño! ¿Y está seguro de que eran de Cánovas?

¿Partiremos de un error?

Mire, señoría.

Hay expertos en Cézanne, en Watteau...

Pero nadie se ha dedicado a estudiar la pintura de ese Cánovas.

Pero yo creo que son de él.

Van a hacer un dictamen para ver si coincide...

...con la época en que vivía Nuria.

Eso quiero decir que quizá le hayan seguido.

Sí y que mi vida corre peligro. Ya lo sé.

Mándeme una corona si me ocurre algo. Una baratita, claro.

Téngame al corriente de todo lo que sepa.

Sólo he averiguado...

...que Blanca Basegoda tiene un novio, un tal Ricardo Arce.

¡No me diga!

Aprendes rápido, Richard.

Mi trabajo me cuesta.

Ni yo mismo me conozco, como si interpretara una función.

Todo en la vida es una función.

¿O crees que yo no finjo y represento en todas partes?

Sólo dejo de hacerlo cuando estoy ante el espejo del baño.

Y a veces ni eso.

Odio disfrazarme para entrar en el mundo de los demás.

Todo el mundo entra disfrazado en todas partes.

Para casarte te disfrazan de blanco.

Así entras en el reino de las mujeres decentes.

No siempre es así.

Son las reglas del juego.

Todo el mundo engaña.

Tu madre te engaña cuando te da el chupete y no el pecho.

Fue muy divertido.

Adiós.

La de pelo blanco va por la vida de marquesa.

Y el joven que va con ella es su gigoló.

Mañana toda Barcelona sabrá que iba con un joven elegante.

¿Te has fijado?

Hasta tu marido.

Sobre todo mi marido.

Señor Méndez, han venido a preguntar por usted.

¿Aquí? No iban a preguntar en el obispado.

Pues es extraño. Casi nadie sabe dónde vivo.

Algún compañero, supongo.

A sus dos o tres compañeros los conozco de sobra.

No era ninguno.

Pues más extraño aún.

¿Y qué dijo? Quería verlo, me dio su nombre.

Aunque a lo mejor es falso.

¿Dónde lo he apuntado?

¡Ah, sí!

Aquí está. Wenceslao Cánovas.

¿Qué?

Eso, Wenceslao Cánovas.

¿Lo conoce?

No sé, ¿cómo era?

No me fijé bien. Alto, vestía de forma anticuada, era mayor.

¿Muy mayor?

No le vi bien la cara.

Llevaba un sombrero con el ala baja, como en las películas de antes.

Dijo que quería devolverle una cosa. Una cosa...

¿Un cuadro?

Pues no lo dijo.

Le espera en el restaurante Costa.

En la Barceloneta.

Esta noche a las diez.

Pues iré.

Me gusta el marisco y más si paga otro.

Yo en su lugar no iría.

Disparos

Disparo

Ladridos

¡Alto, policía!

¡Alto!

¡La madre que te parió!

Sirena de policía

¡Policía, alto!

Déjenme subir.

Vamos a dar una batida.

Vámonos.

Balística.

Méndez, de la comisaría 5.

Manden a alguien a la calle del Juicio.

Está el restaurante Costa. Esperamos allí.

Ese tipo se ha esfumado.

Volvamos allá.

Dispararon detrás de aquel coche. A ver si encuentran los casquillos.

Fueron dos disparos. Sí, señor.

Aquí están los impactos.

Si no ando listo, me vuelan el tarro.

Tal vez un nueve largo, ¿no? Quizá.

"Se han analizado las balas halladas".

"Fueron disparadas con una pistola del nueve largo...

...de un modelo actualmente en desuso".

"Las estrías que ha dejado el cañón del arma son inconfundibles".

"Se han efectuado disparos de comprobación...

...con una pistola de la misma época y parecida a la utilizada".

"Y no dejan lugar a dudas".

¿Con qué arma se disparó?

Una Start del año 60.

Se encontró una de las vainas.

Vamos.

Hola.

¿Habéis mirado lo de ese nueve largo?

¿Identificaron el arma?

Sí, es una pistola rarísima.

Hay pocas registradas aquel año.

¿A qué nombre están las licencias?

Wenceslao Cánovas... Sí, es ése.

Plaza Real, 18.

Ya tiene el pájaro, comisario.

¡Y una leche!

Hace años que no pasaba por aquí.

¡Qué pintas!

Aquí hay que andar con el seguro puesto.

No creas.

Aquí no hay tanta delincuencia como se piensa.

La gente está resignada.

Son más sinceros porque nadie tiene necesidad de fingir.

Tú naciste aquí, ¿no?

No, yo nací en el Pueblo Seco, casi junto a la montaña.

Aunque me crié en este barrio.

Mira.

Aquí en el 34 al ver que la revolución catalana fracasaba...

...Jaume Compta y González Alba...

...salieron al balcón para que las tropas los matasen.

Y ahora ningún joven se acuerda de ellos.

O ni saben que existieron.

¿No eres muy joven para haber vivido todo eso?

Mi padre me traía a las Ramblas. Él me lo contaba.

El mío venía aquí, pero sin mí.

En el Hotel Continental tenía una habitación alquilada y una tertulia.

Acababa con chicas desnudas y con sueño a las 5 de la mañana.

No te lo contaba él, supongo.

No, él no, mi madre.

Cuando se cansaba de llorar.

Gracias por estar conmigo.

Hoy no quiero beber sola.

Perdona, ¿no crees que estás bebiendo demasiado?

Por ese mundo tuyo más sincero.

No, tú me contrataste para meterme en el tuyo.

Sí, pero eso era cuando no te conocía.

¿Me conoces ahora?

Sé que puedo confiar en ti.

Mereces un mundo mejor que el nuestro.

Naces en una buena familia.

Te educan y adquieres la dosis de orgullo que hace falta...

...para defenderte de todo y de todos, incluso de ti misma.

Te casas, tienes un orgasmo al año, te cargas con un hijo.

Le dejas un poco más de lo que te dejaron a ti y mueres.

Viendo a tu familia bien establecida.

Pero es posible armonizar esos dos mundos.

Mi tía Nuria lo consiguió con su pintor.

Un hombre de condición humilde.

La izquierda es un largo camino hacia la derecha.

Antes me hablabas de la revolución.

Acuérdate de los militantes de la FAI.

Ocupaban pisos en la zona alta para vivir con dos o tres criadas.

La izquierda no existe, Richard.

Es una derecha que no ha llegado.

Al menos eso decía mi padre.

Entre juerga y juerga le daba por pensar.

No creas, a veces era un sabio.

O un cínico.

Como su hija.

¿Tú crees que yo soy cínica?

Un poco.

Teléfono

¿Sí?

Dime.

No tengo ganas de verte ni ahora ni nunca.

Es Eduardo.

Todo lo que teníamos que decirnos ya está dicho.

No me convencerás gritando.

Y menos con amenazas.

Inténtalo y quizá alguien te dé la respuesta que mereces.

No estoy sola y no tengo que darte explicaciones.

Es un cerdo.

Coño, tú, ¿eh?

Yo diría que ya no te gusta esto. Ahora vengo poco por este barrio.

Ya, ya.

Éste ha dejado de ser tu mundo.

¿Dónde vives ahora?

Estoy en el Avenida Place.

¡Joder!

¿Y no te da vergüenza?

En esos sitios llamas a un timbre, viene una camarera.

Y te trae papel de fumar para que te limpies el pito.

Eso no es para nosotros.

Blanca dice que debo acostumbrarme a esos ambientes.

Lo del hotel es como ir a la escuela.

¿Y aprendes algo?

No sé qué decirle. El lujo me molesta.

A mí me haría la puñeta.

Pero me gusta ir con Blanca a librerías,...

...a exposiciones, a conciertos.

No se trata de vivir bien.

Se trata de vivir de otra manera.

¿Te acuestas con ella? El pacto no es ése.

La besas al menos.

Sólo en público cuando interesa que alguien nos vea.

Cuando hay gente somos novios. Cuando estamos solos somos amigos.

Y eso es maravilloso. Sería mejor al revés.

¿Y cuando esto se acabe?

¿Lo has pensado? Pues...

No, no lo has pensado.

¿Tú la quieres? No tengo derecho a quererla.

O al menos a decírselo.

Yo te diré dos cosas.

La primera: Si te engolfas con una mujer, no harás nada en la vida.

Y la segunda: Ten cuidado con el marido.

Es un vividor sin escrúpulos.

Y no dejará escapar tan fácilmente un mirlo blanco como ella.

Todavía la molesta.

Sí, sigue llamándola y amenazándola.

¿Y tú qué haces?

Lo que ella me dice. De momento nada.

¿Ha intentado verla alguna vez?

No, ella va a sitios donde sabe que no van a coincidir.

Y usa la barrera de la gente.

Blanca hace bien de mujer enamorada.

Quizá le gustas. ¡Qué tontería!

Blanca está por encima de eso.

¿De que le guste un hombre? De que le guste un hombre como yo.

Los grandes hombre se distraen con las putas.

Las grandes mujeres se enamoran de hombres como tú. Camarero.

¿Qué te debo?

Quieto, estás en mi terreno.

"Ahora conocerás a Dani".

El tercer heredero de mi padre.

Somos primos y se crió con nosotros.

Es un vividor y un golfo. Ya lo verás.

La puerta está abierta.

Hola, Blanca.

Mi primo Dani. Daniel Ponce.

Richard. Encantado.

Eres su novio. Quería que os conocierais.

Te dije que reharía mi vida.

Claro, Eduardo se ha pasado de rosca.

No me llamarías para hablarme de él.

¿Para qué querías verme? Pasad y sentaos.

Vienes un día y lo encuentras todo hecho una mierda.

No te preocupes.

Ya no tienes la secretaria. Está de baja.

Le hiciste abortar.

No recuerdo haberte dicho eso.

Pero yo lo adivino.

Eres el diablo.

Me ha metido en un lío.

Quizá ha pensado que era la primera que quedaba preñada en esta mesa.

No le hagas caso.

Me alegro de que viváis juntos. No vivimos juntos.

Yo sólo la acompaño.

Hasta donde puede acompañarme.

Esto hay que celebrarlo.

¿Qué bebes, Richard? No bebo.

Me queda una botella.

Se la saqué al último cliente que tuve la última semana.

No me has dicho para qué querías verme.

No es importante.

Hablamos cualquier otro día. No hay prisa.

Si es por Richard, no tengo secretos para él.

Te espero abajo.

Ya nos has presentado y no tengo que estar en la conversación.

No quiero que te vayas.

Tú dirás.

Iba a pedirte un favor.

Otro día hablamos. Ésta no es la mejor ocasión.

Problemas de dinero, seguro.

Papá le sacó de apuros más de una vez.

Y ahora te salvará con tu parte de la herencia.

Tu marido no tiene derecho a nada.

Ni el otro periodista.

No dirás que no tenía huevos tu padre.

Lo podría haber repartido él o mejor dejarlo para nosotros.

No respetas ni la memoria de los muertos.

Si me correspondiera el Palacio de Vía Augusta...

Significó mucho para mí.

¿Recuerdas las tardes de verano cuando subíamos al desván?

Sí, las recuerdo.

Yo le tiraba los tejos.

Fue un niño precoz. ¡Qué tiempos aquellos!

Si quiero el Palacio de Vía Augusta, es sólo por eso.

No me vengas con chorradas.

¿Sabes qué vale Villa Augusta? Sí, un huevo de la cara.

Eso decían los del Círculo Ecuestre.

Si Vía Augusta fuera tuya, la venderías.

No es verdad.

¿Por qué iba a venderla?

Porque no podrías mantenerla y porque necesitas dinero.

Te gusta vivir bien y estás cargado de deudas.

No nos engañemos.

Adiós, Dani.

Adiós.

Hasta siempre.

Y cuídala, no la dejes escapar.

Lo haré, descuida.

¿Qué diablos haces aquí?

Vengo por ti. Aún soy tu marido.

Estoy harta de tus fantochadas. ¿Qué quieres?

Vente conmigo.

Así que es ése.

¿Ése qué? No sé cómo los llaman ahora.

Pon tú misma el nombre.

Ricardo Arce. ¿Quieres algo con él?

Contigo no necesito intermediarios.

Y mucho menos mirones.

Si este hombre da un paso más, aviso a la policía.

Déjale. No vale la pena ensuciarse los puños con él.

Quizá vale la pena.

Déjale. No puedes meterte en líos, cariño.

¿Qué, no avanza tu gorila?

¿No sabe pegar? Mi gorila es más hombre que tú.

¿Lo has probado?

Maldito, vete de aquí.

¡Fuera, vete!

Claro, me iré ahora mismo.

Y tú vendrás conmigo.

Si crees que por nacer millonaria debo besarte el culo, vas lista.

Cuando tengo una mujer es mi mujer.

Y no la de cualquiera, como pasa contigo.

¡Puta!

No, Richard.

¿Te ha hecho daño? No, el pecho.

¿Qué ocurre ahí?

Pero ¿qué es esto?

¿Qué te pasa? Nada que no tenga remedio.

Volvamos al despacho.

Era Eduardo, ¿no?

¡Sí, Eduardo!

Estás nerviosa, Blanca. Claro que estoy nerviosa.

Esto te sentará bien.

Me hace daño, me duele.

Toma. No, me cuesta respirar.

¿Le ha pegado? Tenía que haberlo machacado.

Déjalo, te lo ruego.

Ve a buscar el coche. No tengo ánimos para ir andando.

Sí.

Dame esa copa ahora.

Escucha, Dani.

Si yo te lo pagara bien,...

...si te pagara como el asunto merece,...

...si te lo pidiera como el favor más grande de mi vida,...

...¿matarías a un hombre?

Vamos a ver.

Me hablas de dinero y de un favor.

Sí, Dani.

Lo de hoy ha llegado al límite. Ha sido el colmo.

No puedo aguantar más, no puedo.

Necesito tu ayuda.

Para eliminar a Eduardo.

Tú sabes manejar un arma.

Encuentra una que no esté a tu nombre.

Al hacerlo te las arreglarás para que no queden pruebas.

Comprendo que es una forma brutal de decir las cosas.

Cuando hay que decirlas hay que decirlas. Sigue.

Háblame del dinero. ¿Cuánto quieres?

Es un asunto arriesgado.

No voy a regatear. Dame una cifra.

Te daré dos.

10 millones y el palacio.

De acuerdo con el dinero.

Pero el palacio no sé si me toca a mí.

¡A quién si no!

No sé, a Eduardo.

¿A Eduardo?

Al final será tuyo.

Está bien.

10 millones y el Palacio de Vía Augusta. Sí.

Esto nos compromete a los dos.

Y te convendrá cumplir con tu parte.

Lo sé. Lo cumpliré.

Okey, Blanca.

No nos queda nada para brindar por el muerto.

Hola, Bey.

Hola, comisario.

Mucho tiempo sin vernos.

Es que tú y yo solamente nos vemos cuando nos necesitamos.

Como las putas y sus clientes.

Eso es.

Esta vez me corresponde a mí hacer de meretriz.

¡Qué fino!

¿Qué hiciste para que Basegoda tuviera tanta confianza en ti?

Se trata de eso. Simple curiosidad.

Intentó sobornarme dos veces.

Y tú no picaste.

Pensé que eras incorruptible.

Debió intentarlo por tercera vez. Desde luego.

A la tercera a lo mejor cedo.

¿Quieres café? No.

¿Y si a ti te ocurriera algo?

¿Ocurrirme qué?

Pues eso.

Que la espicharas.

El último mandado de Óscar Basegoda...

...quedaría sin efecto y no habría que repartir nada.

Entonces ten cuidado.

No quiero tropezarme con tu cadáver.

Caray, no me asustes.

¿Qué hago para evitarlo?

Ayúdame a encontrar a un hombre.

Husmeé por los archivos y nada.

Apareció en los periódicos hace años.

Wenceslao Cánovas. Un pintor.

Y tuvo algo que ver con la familia Basegoda, con Nuria.

Lo recuerdo.

Causó bastante revuelo.

Se volvió loco y desapareció.

Daría la mitad de mi paga por charlar un rato con él.

Mira en la Seguridad Social.

Quizá Cánovas cobra una pensión. Podrías sacar su domicilio.

Ya lo hice. Cánovas no cobra nada de nada.

He visitado la tumba de Nuria Basegoda.

¿Para qué, te has vuelto necrófilo?

Por si había flores. Hay enamorados perseverantes.

¿Tampoco nada?

Ni recientes ni marchitas.

Polvo y olvido.

Dame otra pista.

¿Pista?

No sé.

Cánovas solía comer en un vegetariano de la ronda de San Pablo.

¿Sabes cuál digo?

Lo encontraré.

Y si te vienen a la memoria más pistas...

Pierde cuidado.

Te llamaré. Vale.

Buenas.

Yo venía a tomarme un vino, pero aquí no...

Mosto.

Me he equivocado.

Esto es muy nuevo.

70 años, como yo.

Pero se he reformado. Claro.

¿Le sirvo un mosto?

Sí, sí, sí.

Yo tenía un buen amigo que venía a comer aquí.

Quisiera contactar con él.

Es pintor. Se llama Wenceslao Cánovas.

¿Lo conoce?

No sé. Viene mucha gente por aquí.

Ni idea.

Normal, hablo ya de tantos años...

Yo soy abogado y le llevaba algunos asuntillos.

He heredado una finca.

No es gran cosa, pero algún milloncejo sí, vale.

Por eso quiero encontrarle.

Si por casualidad viniera por aquí,...

...usted me avisa enseguida a este teléfono.

Y puede contar con una gratificación cuando...

¿Méndez?

Sí, ése soy yo. Abogado Méndez.

Sí, señor, le sirvo el mosto.

Es verdad.

Teléfono

Teléfono

Teléfono

¿Dígame?

Dani, ¿eres tú?

No, no nos oye nadie.

Va a ser esta noche.

¿No irás a rajarte ahora?

Saldrá bien. Lo tengo todo estudiado.

En su parking.

Él va al cine todos los viernes.

Llega al parking sobre la una y media.

Tiene plaza reservada.

Lo tengo todo controlado.

Sí, te lo explico.

Espera.

¿Sigues ahí?

Bien, verás.

Iré a un bingo a las once a dejarme ver.

Quedará registrada mi entrada.

Saldré antes de la una.

Nadie sabrá si me he marchado un poco antes o un poco después.

Me dirigiré a la calle Enrique Granados.

"Allí me haré con cualquier coche".

"Un coche vulgar que pase inadvertido".

"Me habré puesto los guantes para no dejar huellas".

"Luego sin prisas, con prudencia para evitar contratiempos...

...me dirigiré al parking".

"Y me largaré del parking por la salida de peatones".

Así de fácil.

Puedes estar tranquila.

Sí, estoy tranquila.

No te preocupes por mí.

Pero cuando nos interroguen no puede haber contradicciones.

Harán hablar hasta al obispo y nosotros salimos beneficiados.

Yo tengo mi coartada. Los Robles.

¿Te acuerdas de ellos?

Personas de confianza.

Tienen bricks todas las noches y he prometido ir alguna vez.

Les llamaré ahora mismo y a Richard para que me acompañe.

Sí, descuida.

No te preocupes. Estaré tranquila.

Suerte, Dani.

Buenas noches.

Buenas noches.

Lleva el intermitente de la izquierda fundido.

Y así no se puede circular.

No me había dado cuenta.

Vivo a la vuelta. Lo arreglaré ahora.

Sí, pero sin intermitente no se puede circular.

Gracias, agente.

Ahora le cambiaré la lámpara. Buenas noches.

Coche

Vamos arriba.

Buenos días, señoría.

¡Méndez! ¿Usted por aquí?

Sí, ya ve.

El médico me recomienda aire puro una vez al mes.

Pero creo que me estoy pasando.

¿Y este chequeo visual...

...forma parte de su visita?

Nunca había visto a un juez en calzoncillos.

Quiero decir, en bañador.

No puedo ofrecerle nada.

¿Andamos un poco? Si no hay más remedio...

¿Cómo me ha encontrado? Su secretario, es muy servicial.

La playa del Salvador es larga.

Dígaselo a mis pies.

¿Ha averiguado algo? Todavía no.

¿A qué ha venido? A pedirle una cosa.

Espero que sea legal.

¡Como si no me conociera!

Precisamente por eso.

Si la molesto, dicte providencia y yo me retiro sin ulterior recurso.

¿Qué quiere que haga?

En Barcelona habrá una exposición de pintura de los años 50 a 60.

¿Y qué tiene que ver conmigo?

Tiene en custodia un cuadro que destacaría.

¿Cuál?

El de Nuria Basegoda. ¿El del pecho cortado?

Sí.

A eso se le llama cazar con reclamo.

¿Y cree que Cánovas picará el anzuelo?

A lo mejor.

¿Cuántos días?

Dura dos semanas.

¿Quién la organiza? Un marchante llamado Clos.

Sin intención comercial. No se venderán.

Es para prestigiar un local que acaba de inaugurarse.

El cuadro estará asegurado. Sí, todos los cuadros lo están.

De acuerdo.

Pase el lunes por el juzgado y extenderé la orden.

Gracias, juez, y la dejo.

Mis bronquios no resisten más el aire puro.

Buenos días nos dé Dios.

Le propondré un negocio.

Ya no ayudo a pasar por la frontera objetos robados y usted lo sabe.

Si no lo supiera, no habría venido, Clos.

¿Y qué quiere?

Sencillo.

Vender un cuadro. ¿Qué le parece?

Es una pintura extraña.

¿Quién es el autor?

Wenceslao Cánovas. ¿Lo conoce?

Me suena, pero hace ya muchos años.

Un tipo algo raro, ¿no?

Hizo un par de exposiciones.

No me interesa.

Tiene usted buena memoria.

Pero si la tuviera buena de verdad, buena del todo,...

...recordaría que hay una orden de busca y captura contra usted...

...en el juzgado número 11.

Esculturas románicas llevadas a Toulouse.

La orden está archivada.

Los papeles se archivan, se desarchivan...

Pero tranquilícese, amigo Clos.

Yo he venido aquí a buscar su honrada colaboración.

Vender un cuadro. Que lo exponga y tramite la venta.

Y que obtenga un buen precio.

Necesita dinero.

Pues sí.

Puestos en este terreno le hago una pregunta.

¿Qué título de propiedad tiene sobre ese cuadro?

Ninguno. Un asunto sucio.

Yo no le pregunto, usted no me pregunta.

Me pasa las ofertas cuando haya alguna, digo sí y en paz.

¡Lo que hay que ver! ¿Hay que ver qué?

Un policía que parecía intachable y es como todos.

¿Todos los policías?

Como todo el mundo. Mierda y corrupción.

El mundo es así, Clos.

Y ni usted ni yo vamos a cambiarlo.

Teléfono

Teléfono

¿Sí?

¿Qué ha pasado?

Busco una nueva oportunidad.

La encontraré. No lo dudes.

Estaba en el parking.

Me haces organizar una coartada y todo igual.

No tengo la culpa de que aparcara de espaldas y fuera acompañado.

Lo habría intentado otra noche.

Pero ya no va los viernes al cine.

No te pongas nerviosa.

Me pongo nerviosa.

Me ha vuelto a amenazar por teléfono, no me atrevo a salir.

Échale al perro.

Sí, Richard. Lo haría encantado.

Una paliza y a ser posible delante de la jefatura de la policía.

Luego haces el trabajo y ya tienen el culpable: El amigo de Blanca.

Si me entero de que va a algún sitio inesperado, te aviso.

Pero no confíes en eso. Adiós.

Aguza el ingenio, aunque sea por una vez.

Perdona que haya entrado.

Creía que era Eduardo, iba a ponerme para decirle unas cuantas cosas.

Era Dani. Perdona, no debí entrar.

No, quédate.

¿Preocupado?

Si me dejaras, le daría un buen escarmiento.

Se le quitarían las ganas.

Ya hemos hablado de eso.

Quítatelo de la cabeza.

Con tus antecedentes sabes qué te pasaría si te detienen de nuevo.

Tarde o temprano acabará.

¿Y qué harás?

Bueno, no sé.

Vivir.

¿Y tú?

Buscarme la vida, no sé.

No te quedarás sin nada.

Encontraré algo para ti.

No es eso, no pensaba en el trabajo.

¿En qué pensabas entonces?

Dejémoslo. No tiene importancia.

Siéntate y ven aquí.

¿Y qué ganamos con eso? ¿Quieres que siga pensando aún más?

¿Pensar en qué? En mil cosas.

¿Cómo te lo explico?

Hay cosas que no habían ocurrido antes de ti y no volverán a ocurrir.

¿Has salido perdiendo?

No en todo. He descubierto que la vida es hermosa.

He tenido ese privilegio.

Mucha gente lo tiene desde que nace y no lo ve.

No han mirado al cielo desde las callejas del barrio chino.

Pero no es eso lo que me importa. ¿Y qué es?

Tú.

Mi tía Nuria y su pintor tendrían una conversación parecida a ésta.

La historia se repite.

La única diferencia es que ella está muerta y yo estoy viva.

Ten cuidado, Richard.

A veces me hacen daño.

Te agradezco que no te hayas portado como si cumplieras una obligación.

Es fácil ser apasionado contigo.

¿Desde cuándo no estabas con una mujer?

Hace mucho tiempo. Desde antes de la cárcel.

¿Cómo era?

Rubia.

Y muy triste, nunca la vi sonreír.

¿Vivíais juntos?

Ella tenía un hombre y el cuerpo marcado por las palizas que le daba.

Y tú fuiste a la cárcel por ella.

Sí, el tipo era un chulo.

Le rompí el espinazo y estuvo en el hospital.

¿Y ella?

No se apartó ni un momento de su cama.

A veces ocurren cosas así.

¿Tú la querías?

No lo sé.

Quizá sólo me daba mucha pena.

Pero nunca fue como contigo.

Tú parece que estás dentro de mí, ¿comprendes?

Creo que sí.

Ahora cuando estemos en público te costará menos fingir.

Hace tiempo que he dejado de hacerlo.

Yo también.

Pero mientras esté ligada a Eduardo...

...no podremos seguir juntos.

Me basta poder acariciarte sin que sea una representación.

Me gustaría poder estar siempre así.

Como ahora.

Abrázame.

¿"La Vanguardia"?

¿Me pone con Carlos Bey?

¿Es usted Carlos Bey?

Le daré noticias de Wenceslao Cánovas.

Dio mucho que hablar a la prensa.

-¿De qué me habla? ¿De Wenceslao Cánovas?

¿Qué tengo que ver con él?

-¿Le interesa una noticia de escándalo?

Sí, pero ¿por qué no viene usted a la redacción?

-"No puedo, estoy vigilado".

-¿Y quién lo vigila? -"Se lo diré cuando nos veamos".

-Si busca dinero...

-"Le veo en la Torre de los Basegoda".

-No cuelgue.

¿Dónde dice? -"En la Torre de los Basegoda".

-La torre está cerrada. -"No se preocupe, tengo la llave".

-¿No sería más práctico vernos en una cafetería?

-"¿Tiene usted miedo?"

-No, ¿de qué iba a tenerlo?

-"Bien, entonces le espero".

-De acuerdo, sí.

Iré, pero... -"Hasta ahora".

-Hay rueda de prensa en el ayuntamiento.

Es dentro de dos minutos. Habrá follón.

-Ve tú. Yo no puedo ir. Tengo otra cosa que hacer.

-¡No fastidies!

-Lo siento.

Teléfono

¿Diga?

Buenas tardes. ¿Está Carlos Bey?

¿Sabe si volverá?

¿Dónde puedo localizarlo?

Vaya, si aparece, dígale que ha llamado Méndez.

Y que no acuda a ninguna cita sin hablar antes conmigo.

¿Ha comprendido?

Déjele una nota.

Es importante para su seguridad.

Gracias.

¿Hay alguien ahí?

¿Hay alguien?

¿Está usted ahí?

Teléfono

¿Diga?

¿El abogado qué?

¿Méndez?

Sí, espere, voy a buscarlo.

¡Señor Méndez!

¡Señor Méndez! ¿Qué?

¡Al teléfono!

Ya voy.

No sabía que fuera usted abogado.

Practico por correspondencia.

¿Diga?

Sí, sí.

El abogado Méndez para lo que haga falta.

Cánovas reservó una mesa, pero no se ha presentado.

Pero...

¿Y no llamó anulando o cosa parecida?

No ha vuelto a dar señales de vida, ya.

Avíseme cuando aparezca.

¿La recompensa? Cuando le eche la vista encima.

Si usted lo ve antes, que le pinte el dinero, pinta bien.

¡Manolo!

¡Sal con las manos en alto!

¡Sal o echo la puerta abajo!

No se atreverá, Méndez.

¡Y no puede detenerme!

¿Que no puedo?

¡Avise a mi abogado!

A tu abogado lo he detenido esta mañana.

¡Sal de ahí!

¡La mierda, la mierda, dámelo!

No llevo nada, regístreme si quiere.

¡La has tirado por el retrete!

¿Quiere pillarme con la mierda y meterme en el talego?

Al talego te llevo no por camello, sino por cabrón.

¡Venga, lárgate!

No voy a perder el tiempo contigo. Lárgate.

¿Me suelta, señor Méndez? Te suelto.

Porque me sale de las pelotas.

O porque eres un desgraciado o porque llevas 3 años parado.

Y otro día elige otro sitio que no sea éste para tus contactos, fuera.

Sí, señor.

Me he gastado el sueldo de un mes llamándote.

¿Qué pasa con esta herencia?

¿Es que pasa algo?

Por poco me ensartan con este artefacto.

¿Dónde?

O mejor sería preguntarte quién.

En la torre de los Basegoda. Un tipo con una gabardina y sombrero.

Y no lo reconociste. No.

Sólo sé que esto pasó silbando junto a mi cabeza.

¿Y qué hacías tú en la torre de los Basegoda?

Me citaron por teléfono para hablarme de Cánovas.

¿No sería Cánovas? No lo sé.

Pero tal vez tú sí lo sepas.

Sólo puedo decirte que un muchacho como tú no puede salir solo.

Y si vuelven a llamarte, me avisas.

No juegues a policías, ves a qué te expones.

Me quedo con esta joya de matarife a ver qué averiguo.

¿No puedes decirme nada? ¿Qué pasa?

No sé, me huele a dinero o a algo de locos.

O a las dos cosas a la vez.

Tranquila, nena. Tenemos tiempo.

Aquí nunca llama nadie.

Teléfono

Daniel Ponce. Dígame.

Soy Blanca. Necesito verte enseguida.

En tu coche.

Lauria con Mallorca, frente al Colegio de Abogados.

Ahora mismo.

Pero ¿qué haces?

Hasta mañana, preciosa.

Chao.

Al salir cierra con llave.

¿Qué querías?

Puede ser hoy. ¿Hoy?

Esta noche, a las once.

Esto no es un juego. Hay que asegurarse bien.

Ya sé que no es un juego.

Las ocasiones se presentan cuando se presentan.

Eduardo me ha llamado.

Me ha suplicado que nos veamos.

No puedes ni imaginarte cómo está.

No te fíes. Claro que no me fío.

Como si lo viera.

Primero me pedirá perdón.

Luego dinero y al final me pedirá que me muera.

No voy a ir.

Vas a ir tú.

¿Dónde tenéis la cita?

Él quería en su casa.

Pero yo le he dicho que no quería subir. En el coche.

En la avenida del Tibidabo, una manzana más arriba de su casa.

Frente al parque.

Solitario y oscuro.

El sitio ideal.

¿Qué piensas?

Me habría gustado más combinar las cosas a mi manera.

Pero es una ocasión magnífica.

Aprovéchala.

¿Crees que irá armado?

Él piensa que va a encontrarse conmigo.

Es verdad. No usaré mi pistola. Buscaré una que no esté controlada.

Espero que esta vez no falles.

No fallaré.

Escucha. Yo esta noche cumpliré mi parte del trato.

Después tú deberás cumplir la tuya. No lo olvides.

Sí, 10 millones y la torre de Vía Augusta.

No lo olvido.

Cuando sea mía, será como si fuera de los dos.

Mis piernas no van incluidas en el precio.

Es una lástima. Sería un buen estímulo.

Procura que todo salga bien.

Vámonos. Es tarde.

Tengo que preparar mi coartada.

Tengo lo mismo que las tiendas, pero más barato.

Lo que yo busco no está en las tiendas.

Yo se lo traigo. ¿Qué busca?

Colecciono pistolas.

¿Qué clase de pistolas?

Comienzo hoy la colección.

Un nueve corto, por ejemplo.

Cuarenta de los verdes. Con un cargador completo.

45. Los tengo en el bolsillo.

De acuerdo. Vuelvo en cinco minutos.

Campanas

Música clásica

Suelta la pistola, Dani.

Eduardo, no te precipites.

¡Es una broma, no jodas!

Yo vengo a preparar el terreno para que Blanca y tú habléis en paz.

Ella está al llegar.

¿Me tomas por imbécil?

Has caído en la trampa.

Eres el más estúpido de la familia.

Lárgate.

Apaga la música

Todo como habíamos previsto.

A ése le ha matado Wenceslao Cánovas.

Ahora todo será nuestro.

Ya tenía ganas de acabar con esta comedia.

Hay que extremar las precauciones para que nadie sospeche.

Un poco más de paciencia.

Tú lo planeaste todo.

Y hasta ahora ha salido bien.

No nos apartemos ni un solo milímetro de lo pensado.

Está bien.

Seguiremos así unas semanas más.

Pero me jode que andes todo el día con ese Richard.

Ese infeliz es la mejor coartada. Gracias a él todo es más fácil.

Sí, es cierto.

Lo hemos hecho muy bien, cariño.

Resucitar a Cánovas fue una idea genial.

Y poder utilizar su vieja pistola una suerte.

Ahora hay que hacer desaparecer la de Dani.

Yo me ocuparé de ello. Y yo de Bey.

Esta vez Wenceslao Cánovas tampoco fallará.

Me haces daño, Eduardo.

El pecho.

Desde que me diste aquel golpe...

No pensé que te diera tan fuerte.

No tiene importancia.

Ya pasará.

Un beso. No vamos a separarnos así.

Claro que no, cariño.

Dispara

Siento hacerte sufrir, pero no puedo acabar contigo.

La policía debe pensar que te quedaron fuerzas...

...para disparar cuando él huía.

Teléfono

Consulta del doctor Clavería. ¿Dígame?

No, el doctor no está.

Por las tardes de cinco a ocho.

¿La atiendo en algo?

Quería saber el resultado de unos análisis.

Llamaré por la tarde. Gracias.

"Son las 10 de la mañana, las 9 en Canarias".

"Ofrecemos un resumen de las noticias".

"Las ampliaremos en el boletín del mediodía".

"En la avenida del Tibidabo, Barcelona,...

...se han encontrado los cadáveres de Daniel Ponce y Eduardo Contreras".

"Las armas halladas indican una cuestión personal entre los dos".

Apaga la radio

Buenos días. ¿Quién le ha dejado entrar?

La doncella naturalmente.

Aunque no es mérito mío.

Es sólo de la placa.

Por algo en el mundo del hampa la llaman la milagrosa.

¿Qué quiere?

¿Sabe ya la noticia?

Acabo de oírlo. Lo de mi marido y el pobre Dani.

Siento de verdad lo de Dani.

A él lo quería. No le sorprenderá mi visita.

Ya no sé lo que me sorprende y lo que no.

Pero aún no he reaccionado.

Me hago cargo.

¿Puedo sentarme?

Sí, claro.

Lamento lo que ha pasado.

Yo lo siento sólo en parte. No le mentiré.

Todos sabían que usted y su marido no se hablaban.

Los que siempre andan peleándose como él...

...suelen terminar así.

Ahora quedan unos trámites como la identificación.

Pero todo acabará en un soplo.

Ya lo verá.

Yo precisamente iba a llamarle, cuando usted ha venido.

¿Cómo ha sido?

¿Cómo ha ocurrido una cosa así?

¿Su marido y su primo eran enemigos?

Eduardo era enemigo de todo el mundo.

¿Y sabe si había algo pendiente entre ellos?

Mujeres, deudas o cosa parecida.

No lo sé, no creo.

Dígame qué ha pasado exactamente.

Verá. Hemos hecho una primera reconstrucción de los hechos.

Y más o menos las cosas sucederían así.

Su marido y su primo se citan para discutir algo, no sabemos qué.

Pelean.

Y su primo dispara al vientre de su marido.

Da media vuelta y trata de huir.

Pero a su marido le quedan fuerzas para disparar sobre él.

Y lo alcanza en la espalda.

Ya ve. Un asunto sin culpables. Los dos culpables han muerto.

Haré los trámites que me pida la policía.

Ahora perdóneme.

Y cuanto antes terminemos será mucho mejor.

Queda un detalle, señora.

El arma que utilizó su marido.

Su calibre es inusual, con balas que no se encuentran en el mercado.

Al ver las balas, me he hecho mi composición de lugar.

A mí me obsequiaron con dos.

Y las estudiamos a fondo.

En resumen.

La pistola estaba registrada en 1960...

...a nombre de Wenceslao Cánovas.

Usted ya lo conoce. Sí, Cánovas estaba loco.

Puede.

Pero me pregunto cómo tenía su marido el arma de Cánovas.

A no ser que la conservara desde entonces.

Hay una forma muy fácil de saberlo. Pregúntele a Cánovas.

Difícil.

Muy difícil.

Cánovas hace casi 10 años que no existe.

¿Cómo lo sabe?

Empecé a sospecharlo cuando lo del cuadro.

El de Nuria Basegoda con un solo pecho.

Lo llevé a un marchante conocido.

Lo tuvo expuesto. Lo tuvo expuesto en catálogos, publicidad...

Si Cánovas hubiera vivido, se habría hecho con la pintura.

¿Por qué?

Estaba enamorado de la modelo.

Todo eso son suposiciones.

A pesar de todo, podía no enterarse o no estar tan interesado.

Puede que sí, pero está esto.

Y esto que llegó ayer a mis manos no es ninguna suposición.

Wenceslao Cánovas falleció, Hospital General de Cuenca,...

...el 22, febrero, 1977.

Nadie reclamó cadáver. Enterrado en aquel cementerio.

Firmado: Calvo Andújar, jefe del departamento de Identificación.

¿Y adónde nos lleva todo eso?

El mal nacido de su marido pudo montar toda esa tramoya...

...de que Cánovas estaba vivo para que nosotros,...

...la gente podrida de la bofia, persiguiéramos a un fantasma.

Ya.

Pudo seguir todos mis pasos dejando supuestas huellas de Cánovas.

¿Me permite?

Sí.

Ir disfrazado al bar de mi casa para citarme en la Barceloneta...

...o llamar por teléfono al restaurante vegetariano.

Y él o su socio coger el cuadro...

...de su tía Nuria del desván de la pensión.

Le bastaba para ello utilizar la vieja llave del estudio.

Es una teoría interesante.

Y así, eliminando a su primo, al que después seguiría Carlos Bey,...

...la herencia sería para él y su socio.

Así que mi marido tenía un socio.

Claro.

¿Quién lo mató si no?

Un socio que debió de pensar que es estúpido repartir entre dos...

...lo que puede y debe ser para uno.

Por eso eliminó al cabrón de su marido, con perdón,...

...cuando éste había terminado casi todo el trabajo.

Ya no le servía para nada. Bien hecho.

Entiendo.

Una brillante exposición, Méndez.

Y dígame: ¿Quién es el socio?

Usted.

No probará esta sarta de mentiras. Le demandaré por difamación.

Haré que le expedienten, que le echen.

Lo enviaré a la perrera. Ya estoy.

Y usted pronto estará en el infierno.

Hay cosas que no perdono.

Por ejemplo, cortar el pecho a esa infeliz de la playa de San Salvador.

Por ejemplo, el atentar contra Carlos Bey...

...y contra mí, que casi no lo cuento.

Por ejemplo, el utilizar a Richard.

Por cierto, ¿qué proyectos tiene para él?

¿Quitarle también del medio?

Aunque eso no es necesario.

Richard será siempre su perro.

El perro no hace preguntas ni juzga a su amo.

Basta ya, Méndez.

Ha montado una teoría que jamás podrá probar.

Se equivoca. Puedo.

¿Ah, sí? ¿Dónde estuvo la pasada madrugada?

¿Qué dice?

Le he hecho una pregunta. Conteste.

Estuve aquí.

¿Qué testigos tiene? El servicio.

El servicio no me sirve. No se entera de nada o no habla.

Aunque hábilmente interrogado, puede soltar cosas increíbles, ya lo verá.

De todos modos le seré sincero. Ni eso necesito.

Tengo un testigo de que salió.

¿Quién?

Yo.

Cánovas no existía y yo debía averiguar quién lo había sustituido.

Podían ser usted o su marido.

Y la vigilé a usted.

La vi salir a una hora muy comprometida.

Y la vi regresar a una hora más comprometida todavía.

Y entre su salida y su regreso...

...hay dos hombres muertos.

¿Me da fuego, por favor?

Si yo fuera un policía inteligente y preparado,...

...habría tenido medios para seguirla,...

...pero soy un policía viejo, solitario, con reuma...

...y que viaja en autobús.

No pude seguirla.

Y tuve que esperar su regreso.

No crea que no la comprendo.

Su manera de sentir proviene de una sabiduría muy antigua...

...que estaba en el viejo derecho romano y en el catalán.

El heredero debe ser uno solo.

O de lo contrario los matrimonios se dispersan...

...y se pierden.

En fin, será mejor que me acompañe.

No lo haré, Méndez.

¿Por qué no?

No me ha cazado en flagrante delito.

Traiga la orden de detención.

La traeré, pero no trate de huir. Sería inútil.

No me escaparé para darle la oportunidad que necesita.

Mañana por la tarde voy al médico. Puede comprobarlo.

A las cinco, doctor Clavería. Puede encontrarme allí.

Ya ve, soy sincera.

Dígale al doctor que le dé algo contra el reuma.

En las cárceles suele haber mucha humedad.

¿Da usted su permiso?

Pasa, Méndez.

¿Me mandaste llamar?

Siéntate.

He leído tu informe. Bien, muy bien.

Has tramado una buena historia. Complicada, pero creíble.

Lo único que hice fue ajustarme a la realidad de los hechos.

La realidad de los hechos es que ya tenemos un culpable.

Y una confesión firmada.

Una confesión voluntaria.

¿Un culpable? ¿Y quién es ese culpable?

¡Quién va a ser, el más lógico! Ricardo Arce.

El amiguito de la viuda.

¡No me jodas!

Lo ha confesado todo.

Celos del marido, celos del primo.

Quería que la mujer y el dinero...

...fueran sólo para él.

Ricardo Arce no mataría ni a una mosca.

Fue el primero al que interrogamos.

Se hundió en un santiamén.

Nos explicó lo que sabíamos y lo que no sabíamos.

En fin, lo siento.

Un trabajo brillante el tuyo, pero es difícil que las cosas cambien.

Sigo afirmando que la única culpable es Blanca Basegoda.

¿Y por qué iba a confesar ese Arce algo que no ha hecho?

Porque está enamorado, encoñado. Para taparla a ella.

Con mujeres y dinero por medio...

...todo es posible.

Pero tenemos una confesión y ese hombre será juzgado.

Y lo tiene muy mal.

Yo hablaré con él.

¿Es amigo tuyo? No.

Pero me jode que cargue con algo que no ha hecho.

Me gustaría que el asunto no se archivase, a pesar del juicio.

Si te digo que lo dejes, tampoco me harás caso.

No.

Bueno, que tengas suerte, aunque no lo creo.

¿Dónde está Ricardo Arce?

Irá en el coche celular camino de la modelo.

Gracias.

Dime qué leches pasa, Richard.

Te los debería patear aquí mismo si aún te quedan.

Y quizá lo hago.

Déjela en paz. No toque a Blanca.

¡Me cago en...!

Pero ¿por qué?

Ella me dio algo que yo no habría tenido nunca.

¿Darte, qué te dio?

Algo para recordar y yo jamás tuve nada para recordar.

Te ha utilizado, Richard.

Esa tía se reía de ti, hasta en la cama.

Eso te ha dado.

Llámelo como quiera. Usted no tiene que entenderlo.

Puedes ir enredando las cosas, que yo las aclararé.

Te sacaré de aquí aunque no quieras. Deme un año.

No lo intente antes de un año. Es lo más importante de mi vida.

¿Un año para qué?

A Blanca le van a cortar un pecho. Tiene un cáncer muy grave.

Ella no lo sabe, pero no tiene ni un año de vida.

¿Me da su palabra, Méndez?

¡No!

Doña Blanca Basegoda. Ha llamado varias veces.

-Hola, Blanca.

Ya tengo el resultado de la biopsia.

Positivo. Ya hablaremos.

Procura tranquilizarte.

Oye, Blanca.

Oye.

Blanca.

¿Estás ahí?

Te decía que te tranquilizaras.

Hoy en día tenemos muchos recursos.

Cortar es sólo una posibilidad.

No tiene por qué ser irreversible. Tranquilízate.

Te espero mañana, Blanca.

Historia de nuestro cine - Crónica sentimental en rojo

14 feb 2018

Una muchacha es encontrada muerta y con un pecho amputado en la playa de San Salvador. El pecho aparece, después, sobre la mesa de trabajo de la juez Olvido, como si alguien quisiera relacionar el hecho con la fabulosa herencia de Don Carlos Bassagoda, de la que la señora juez es albacea.

Contenido disponible hasta el 14 de noviembre de 2037.

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