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Historia de nuestro cine - Coloquio: Productores - ver ahora
Transcripción completa

(Bobina cinematográfica)

Hola de nuevo y bienvenidos al coloquio

de "Historia de nuestro cine".

Aprovechando que mañana se celebra la 24 edición

de los Premios Forqué,

creados por EGEDA, la Entidad de Gestión de Derechos Audiovisuales,

queremos dedicar esta noche

a la figura del productor cinematográfico.

Nos acompaña un buen amigo del programa,

Enrique López Lavigne, fundador de la productora Apache Films.

Un productor inquieto, arriesgado, romántico podríamos decir.

Pues no sé, qué bien me has...

Definido no creo, pero por lo menos, como introducción...

Un productor diferente.

Bueno, no sé. Bienvenido.

Gracias.

Enrique es un buen amigo del programa

y teníamos muchas ganas de tener con nosotros a Tristán Ulloa.

Lo hemos intentado en varias ocasiones

y por fin está con nosotros para presentar "Lucía y el sexo".

Una película que rodaste hace ya 18 años.

Sí, hace 18 años, nada, antes de ayer.

También está con nosotros Nuria Vidal, crítica de cine,

escritora y gran amiga de este programa.

¿Cómo estás? Bienvenida. Encantada de volver a estar aquí.

Ya que mañana se entregan los Premios Forqué,

vamos a hacer un breve balance de cómo ha sido el 2018,

que ha terminado hace poquito, cinematográficamente hablando.

Yo creo que ha sido un año de diversidad.

Porque cada vez se intensifica más la sensación

de que empieza a penetrar una generación nueva

para votar en todos estos premios.

Y aparecen películas como la de Isaki Lacuesta, que es estupenda,

"Carmen y Lola"...

A partir de 150 o casi 200 películas que, este año,

estaban compitiendo para esta temporada de premios.

"El reino" y "Campeones" son dos peliculones.

Además, son películas que yo creo que han permeado en el espectador.

-Yo creo que ha habido muy grandes películas,

de estas que se van a recordar y que van a marcar el año.

Pero creo que el problema principal que ha habido este año,

sobre todo, en el último trimestre,

las películas se han matado unas a otras.

Se han debido estrenar, no sé,

un montón de películas españolas que no han dejado que tengan vida.

Que se comían unas a otras.

Esto creo que es un problema que hay que intentar resolver.

Vamos a hablar ya de la película que acabamos de ver,

"Lucía y el sexo", como decía, han pasado ya 18 años.

Era la cuarta película que producías de Julio Medem.

Lo hiciste con Sogecine, donde comentaste como productor.

¿Qué tenía la mirada de Julio Medem que te atraía para,

hasta en cinco ocasiones, producir películas suyas?

A mí me gustan mucho las películas donde no sabes

lo que va a suceder en el fotograma de después.

Las que rompen las convenciones, la narrativa.

Y eso tiene su cine, que cruza géneros, situaciones,

hay un lirismo, una poética absolutamente única.

Y creo que es algo muy perturbador.

Me parece que es una película que abraza una nueva espiritualidad

que todavía se está empezando a dar, la del siglo XXI.

Dice Enrique: "Me encantan las películas en las que no sabes

lo que va a suceder en el fotograma siguiente".

No sé si a ti, como actor, también te atrae.

Era la primera y única vez que has trabajado con Julio Medem.

¿Cómo llegas a este proyecto y qué te atrapa cuando lees ese guion?

A mí me llega a través de Julio.

Un día me lo encuentro en La Latina, paseando, y me dice:

"Tengo una historia que me apetece que leas".

Reconozco que la primera vez que lo leí, no entendí mucho.

Me pasó una versión del guion lineal cronológicamente,

y luego,

entendí qué había hecho con la estructura.

Cómo le había cambiado los tiempos.

Tan críptico como suelen ser sus historias en el tiempo

y en el espacio.

A mí, al principio, me resultó bastante complicada de entender.

Luego ya la entendí, la sentí y la disfruté como un enano.

La disfruté muchísimo.

En esta película, Nuria,

está el amor, la muerte, el sexo, el peso del pasado...

Esos temas sobre los que una y otra vez vuelve Julio Medem.

También en su última película.

Tú puedes coger una película de Julio Medem,

entras en un cine a media película y sabes que es de Julio.

No sé, tiene algo,

tiene una calidad en la imagen y en la manera de filmar...

Que reconoces que es suya.

Y esta, yo creo, es una de las más hermosas que tiene.

-Fíjate, la primera película que hicimos con una cámara digital.

-Pues se nota y se nota que se sabe usar y que se está experimentando.

Toda la película es una experimentación formal,

estructural y también a nivel de fotografía.

-Y de temática también. -Y de temática, sí.

Pero una de las cosas que me hizo más gracia es pensando

que venía de "Los amantes del círculo polar",

que es una película polar, fría, negra.

Es como si se hubiera caído

por un agujero de la playa y al salir, hubiera dicho:

"Voy a hacer una película luminosa, mediterránea, llena de amor,

de sexo, de luz".

Y llena de misterio también.

Me interesaba de Lucía, en un principio,

cuando empecé a escribirla, la idea de la fuga,

del escape, la huida de Lucía que, para mí,

significaba escaparme de mi película anterior.

Especialmente del final,

de la tragedia final, la muerte de Ana.

Yo me llevé a la isla a Ana con el nombre de Lucía

y quería darle un poco una vida nueva.

¿Cómo recordáis el rodaje?

¿Cómo condicionó también la tecnología ese rodaje?

Hay que hacer esa alusión.

Hay dos espacios,

el productor siempre está en el espacio detrás de la cámara,

en el que está mucho más preocupado

por las variables de la cámara nueva

que has adquirido, que además,

se está rompiendo la luz y eso le viene bien a la película,

porque una de las grandes preocupaciones de los técnicos

de la época es que no queremos equiparar esto, sino experimentar.

Antes lo has dicho perfectamente,

esa fue la razón principal por la que nos acercamos al digital.

Y otra es todo lo que hay al otro lado de la cámara.

Cómo lo viven los actores.

Con un cierto misterio e intensidad.

-Yo me identifico con la hija.

Entiendo perfectamente cómo se siente.

Asqueada de culpabilidad

y de egoísmo ante los celos de su madre.

Pero es que está obligada a elegir.

Entre el amor-pasión hacia un hombre y el amor a una madre.

Y después del rodaje,

también viene una fase que es igual de intensa que el rodaje o más,

posiblemente, la de reconstruir la película,

que se ha construido ya dos veces.

Escribiéndola y rodándola.

Y recuerdo las tres fases

como una de las grandes aventuras de mi vida como productor.

Y uno de los grandes recuerdos de los más grandes cineastas

que ha dado este país, que es Julio.

-Yo recuerdo un comentario tuyo cuando me acababas de ver:

"Es la mejor película que hemos producido".

(RÍEN)

Y es una cosa que me acabo de acordar, de esa imagen tuya.

-Sí, porque cuando acabas, nadie sabe lo que ha hecho en realidad,

solamente lo sabe él.

-Sí, pero estabais todos entusiasmados, con una euforia...

Es muy bonito ver a un productor tan enamorado

de su criatura también.

He leído tu novela.

Varias veces.

Y ya no he podido leer nada más.

En el 2001, cuando la estrenó,

Medem decía que era su película más arriesgada.

¿Esto se mantiene?

No sé, yo creo que Medem se arriesga en cada película.

De una manera o de otra.

A veces le sale mejor, a veces, peor.

A veces le sale lo que él quiere y, a veces,

no llega a hacer lo que él quiere.

Pero siempre se arriesga.

-Yo añoro un poco esa época del campo de la experimentación

en la que el público todavía podía responder.

Esta película hizo en su momento 1200 millones de pesetas, ojo.

Por una película con unas dosis de sexo brutales,

un sexo que no era especialmente mediterráneo,

también un poco perturbador, con muchas dosis de fantasía.

Ese punto críptico del que hablábamos.

Ese punto críptico, onírico del que hemos hablado, espiritual.

Y es curioso que,

en esas épocas, cineastas como él es se atrevieran,

con el casting adecuado.

Porque en el casting hay apuestas,

pero también hay actores

que ya son importantes en ese momento.

Y con eso conseguirá una conexión con el público tan grande

y completa.

-Ahora es más difícil.

Os voy a pedir que viajemos,

cinematográficamente hablando,

40 años antes del estreno de "Lucía y el sexo",

que es cuando Ignacio F. Iquino estrena "Juventud a la intemperie",

la película que vamos a ver a continuación.

Lo que ha significado, qué prolífico.

Era nuestro Ed Wood, de alguna manera.

(RÍEN)

Había hecho más de 120 películas y 30 cortometrajes.

Había montado sus estudios en paralelo.

Tenía una máxima,

que era, ya cuando era muy mayor,

entre hacer una película mala y no hacerla,

siempre lo primero.

Yo creo que esa regla de oro me parece

que está muy bien en un tipo que vivía de cine.

Os abrasaré a ti, los gamberros.

Llame a la comisaría,

que vengan inmediatamente dos guardias y un agente.

Haga lo que le ordeno, soy el nuevo comisario del distrito.

Poneos ahí, granujas. Pasa.

¿Es que no me has oído?

Pertenece a la raza de los Orson Welles,

Corman, la gente que necesita morir con la cámara en la mano.

-De hecho, Corman sería el modelo.

Porque con Iquino aprendieron muchísimo.

De directores técnicos, sobre todo.

Cantidad de técnicos del cine español que, luego,

han tenido carreras muy largas.

Empezaron trabajando en los Estudios Ifi. Era una fábrica.

Hablemos de este retrato sociológico

que también nos plantea la película.

Habla de temas que están hoy en día también de actualidad.

Sí, él sexismo es tremendo.

Cómo se trata a la mujer y cuál es el rol del tipo, qué hombres,

jóvenes, se retratan en esta historia.

Qué tipo más...

(RÍE)

Depravados, por otro lado, y tan... -Desagradables.

Lo peor.

Son lo peor de lo peor, no sé qué tipo de retrato quería hacer.

Yo veo mucha referencia a un cine norteamericano, de pandilla...

Pero ha habido otra cosa que me ha llamado la atención,

que me ha gustado mucho,

que es cómo maneja mucho los planos cortos todo el rato.

Son todo primeros planos. Y cómo cambia de un rostro a otro.

De repente, me parecía estar viendo una película de casa.

Formalmente, me ha parecido estupenda,

me ha gustado mucho.

-¿Sabes cuál es el punto de actualidad que le encuentro más?

Esta especie de rebelión contra los padres.

Si la gente que la vaya a ver después,

los letreros que hay en el bar,

"no tenemos nada que ver con nuestros padres,

no queremos saber nada de lo que hicieron nuestros padres,

que nos dejen en paz...".

Esto es muy de actualidad, porque en realidad,

es lo que está pasando ahora también.

De "dejarnos en paz ya de lo que hicisteis o dejasteis de hacer".

Y eso es un punto que lo conecto mucho con ahora mismo.

-Pero hay una gran paradoja.

Es moralista y se inicia con un texto,

que es para enmarcarlo en tu habitación,

pero es una película que tiene una doble versión

donde salen desnudos.

¿Pero eso cómo se compra?

Para la versión internacional,

están cortados, de hecho en la versión española, obviamente.

Y hay un cebo que es de la época, como actriz,

esa persona que tiene un nombre absolutamente increíble,

que es Greta Cadillac, ¿no?

una bailarina del Crazy Horse parisino.

Y que canta una canción muy bonita. -En francés.

-Canta una canción muy bonita.

-Pero que, realmente,

es un señuelo pseudosexual para atraer

este tipo de público de la doble versión.

(CANTA)

Documentándote,

ves que tiene un título internacional muy interesante.

"Los insatisfechos".

Y además, se vende de otra manera,

casi como una especie de película de explotación.

Tenía esa doble vertiente entre director y productor.

Pero muchas veces, primaba la del productor,

pero no en el lado positivo, sino en hacer las películas rápidas...

Yo no sé si eso se ve reflejado o es una película con una factura...

Pues yo creo que lo que ha dicho Tristán.

Hay una forma de desenvolverse con la cámara

que no sabes hasta qué punto es la necesidad

de cumplir un horario, un calendario.

Pero tiene muchos hallazgos.

Y hay decisiones de casting que son fantásticas.

-Yo no sabía en cuánto tiempo se rodaba este tipo de películas.

-En tres semanas.

-O dos, no más.

-Pues qué se podía hacer también en tres semanas.

-Y se rodaba en estudio todo.

-Y creo que hay personajes muy arquetípicos.

Es difícil trabajar la profundidad, la psicología,

hay ciertos personajes con ese tiempo y esa...

No sé, es muy complicado. Creo que bastante bien.

Ya que estamos hablando de los productores,

ya que decíamos que Iquino era un productor

al que le gustaba hacer de todo, mirar a muchos géneros distintos,

imagino que es uno de los grandes estímulos de los productores.

A ti te vemos en proyectos absolutamente diferentes.

A mí me hubiese gustado vivir esa época, si te soy sincero.

Había una capacidad de experimentar brutal.

Además, se empapaban de cosas que venían de fuera,

que también eran muy experimentales.

A mí, lo que me parece más perturbador en un tipo como Iquino,

era no solo la capacidad de recibirlo y reciclarlo,

era cómo hacerlo posible aquí en España,

con una censura tan presente.

Donde lo didáctico se tenía que imponer.

Tenías una especie de equilibrio entre...

Cuanta más violencia, más morbo, más didáctico tenía que ser,

porque si no, los censores iban a reaccionar negativamente.

Es un director que dices: "Dónde está el director, el productor...".

Es un hombre de cine.

Es un tipo que, constantemente, quería estar viendo cine.

Enseguida vamos a ver "Juventud a la intemperie".

Pero antes, quiero preguntaros en qué estáis trabajando.

Hace muy poquito que has terminado en el Teatro Kamikaze "El precio",

de Arthur Miller.

Una obra estupenda que he tenido la suerte de ver.

¿Estáis girando ya?

Estoy en eso ahora, girando por todo el país, con el carromato.

(RÍEN)

Bien, el viaje a ninguna parte, que es hermoso siempre.

Si miramos al 2019,

tenemos el nuevo proyecto de Víctor García León,

que nos dejó un sabor de boca maravilloso con "Selfie".

Y vuelves a apostar por él.

Había un reto muy complicado, que era adaptar a Azcona,

su primera novela: "Los europeos".

Y hacerla...

Es una épica, pero contemporánea,

porque cuenta exactamente lo mismo que contaba en el 59,

60 años más tarde.

Quiénes somos nosotros.

Por qué decimos que somos europeos, si en el fondo, somos lo que somos.

Es una película en la que participa TVE.

Lo mismo que "Adiós",

una película de Paco Cabezas que también empezaremos a rodar.

Los planes inmediatos son estos.

Nuria, tus planes inmediatos.

Pues tengo una cosa para celebrar en 2019,

hará 10 años que llevo el blog de cine.

10 años de un blog de cine semanal.

Fantástico. No es fácil.

-Creo que es algo, sinceramente, debería ser algo para celebrarlo.

Aunque solo sea decirlo aquí.

No, ya lo celebraremos fuera.

Gracias a los tres por haber pasado este rato.

A ti, a ti.

La problemática de la delincuencia juvenil,

la corrupción o los problemas de la vivienda convierten

a "Juventud en la intemperie" en un interesantísimo

retrato sociológico de un tiempo concreto,

principios de los 60,

tiempo para recuperar este thriller dirigido por Ignacio F. Iquino.

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Historia de nuestro cine - Coloquio: Productores

12 ene 2019

En una noche dedicada a "Productores", Elena S. Sánchez, Enrique Lavigne, Tristán Ulloa y Nuria Vidal charlan sobre las películas de esta noche "Lucía y el Sexo" "Juventud a la intemperie".

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