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Historia de nuestro cine - Coloquio: Ecos de la Guerra Civil - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

¿Qué tal? Bienvenidos. Es viernes, son las 21:00,

y en La 2 hablamos de cómo ha evolucionado nuestro cine.

Esta semana con la mirada puesta en la Guerra Civil

y en cinco títulos que hablan de la huella que dejó

en la sociedad española.

Para aquellos que sigáis pensando

que nuestro cine ha vuelto una y otra vez a la contienda,

conviene deciros que, por ejemplo,

de las 1249 películas estrenadas en España desde 2010,

solo un 1 %, es decir, 14 títulos,

están relacionados directa o indirectamente con el conflicto.

Repasemos las cinco películas que hemos visto esta semana

y enseguida comenzamos el coloquio.

-Siete vidas tiene un gato. -Arriba, chimpún, chimpún.

(Explosiones)

-¿Qué hacemos? ¿Pescamos? -¡Pescamos!

(Música flamenca)

(Quejío)

-Se parece usted mucho a su madre.

-Lo que hicimos estaba bien. -¿Y qué hicimos?

-¿Quién mató al comisario? -El pueblo.

(Explosiones de fondo)

Estoy cansado.

Yo también, pero aquí no me quedo.

-Tú, date la vuelta.

(Disparo)

¿No te acuerdas de nada?

(Música de piano)

¿Qué pensaría Federico si hubiese sobrevivido?

-Rafael Sánchez Maza, hay orden de trasladarte.

Cogieron a 50 y los llevan hasta un bosque cercano.

Empezó la ráfaga, y cuando estaban en el otro extremo,

él salió corriendo.

¿Por qué me alejo, España, de ti?

¿Por qué me arrancan de mi rosal?

Vamos a saludar ya a los invitados de esta noche.

Dos de ellos nos acompañan por primera vez.

No es el caso de Miguel Hermoso, al que ya damos la bienvenida.

Él es director, entre otras, de "La luz prodigiosa",

la película que vimos anoche. ¿Cómo estás?

Hola, muy bien, gracias.

Es tu segunda vez con nosotros. Sí.

Gracias por volver. No hay de qué.

También saludamos al periodista, escritor, guionista

y director de documentales Javier Rioyo.

Junto a José Luis López Linares, estrenó en 2001

"Extranjeros de sí mismos", un documental sobre extranjeros

que combatieron en la guerra civil española

y posteriormente en la División Azul.

¿Cómo estás? Muy bien.

Gracias, porque estás viviendo en Lisboa.

Hombre, sí. Director del Instituto Cervantes.

Exactamente, es una forma razonable de vivir en la península Ibérica.

Contento. Y contento de estar aquí.

Nos alegramos de que hayas podido estar aquí esta noche.

Nuestro siguiente invitado es Antonio Altarriba,

Premio Nacional del Cómic en 2010 con "El arte de volar"

y autor también, junto a Quim, de "El ala rota",

un repaso de la historia política española del siglo XX

desde el punto de vista de los españoles

obligados a guardar silencio durante la dictadura franquista.

¿Cómo estás? Muy bien.

Gracias por acompañarnos. Gracias a ti, Elena.

También hay muchas historias dentro del cómic

que abordan la Guerra Civil y lo vamos a hablar.

De acuerdo.

Javier Ocaña, buenas noches. Buenas noches, ¿qué tal?

Muy bien. Vamos a hablar de ese dato que daba en la presentación.

Desde 2010, se han estrenado más de 1200 películas

en España,

y tan solo un 1 %, 14 títulos de ficción,

abordan el tema de la Guerra Civil de manera directa o indirecta.

Es decir, eso de "otra película más de la Guerra Civil" es un tópico.

No hay tantas. Es un tópico.

Pero ya sabes que los tópicos tienen mucho éxito.

Los tópicos consiguen engañar y vencer al discurso muchas veces.

Muchas veces hacemos referencia a cosas

que pertenecen a la sublimación de la realidad,

no a la realidad en sí.

Y es verdad que hemos hecho no tantas películas

sobre la Guerra Civil, ni siquiera en la Guerra Civil.

Por razones muy distintas.

Yo creo que unas veces por razones de querer cerrar un poco la página,

de querer no volver al dolor,

y sin embargo qué necesario es volver

para cerrar las heridas de una puñetera vez,

para que podamos hablar con normalidad de lo que pasó,

que es lo que hacen las sociedades avanzadas y civilizadas.

Poder abrir cualquier caja.

Las guerras son todas cajas negras.

Pues poderlas abrir de un lado y de otro.

Aquí, naturalmente,

al principio se hicieron películas muy pro un bando.

Pro bando franquista. Eran las que estaban permitidas.

Y se colaron algunas que tímidamente hacían otro discurso, poco a poco.

Después, la Transición, quizá,

deja un poco de lado porque dice: "Ay, otra vez el recuerdo".

Hasta que gracias a mucha gente que se ha empeñado

en que no les van a robar sus recuerdos

ni la memoria histórica, y se han seguido haciendo películas,

no en la medida que creo que se deben hacer.

Más datos. Por ejemplo, estábamos pensando...

Vamos camino de emitir 800 películas aquí, en "Historia de nuestro cine".

Tan solo 35 hablan de manera directa o indirecta de la Guerra Civil.

Cinco de ellas son las de esta semana.

¿Estás de acuerdo con Javier?

¿Es importante que la Guerra Civil siga estando presente

en nuestro cine?

(SUSPIRA)

Vamos a ver, yo que soy director, te diría...

Es imprescindible que esté más presente.

Pero lo que pasa es que el cine en sí es un lenguaje

que tiene sus reglas.

Yo creo que la opinión generalizada de los españoles, negativa,

con respecto a las películas, que dicen, de la Guerra Civil,

es decepción. ¿Por qué?

Porque una guerra, cinematográficamente hablando,

exige una épica.

Y esa épica quiere decir que se vean muchos tanques,

muchos soldados, muchas batallas, grandes batallas.

Eso es lo que realmente a la gente le impresiona.

En España no hemos tenido posibilidad de hacer esa...

No tenemos industria para hacer películas de guerra.

Tú no puedes hacer "Salvar al soldado Ryan" en España.

Porque no tienes presupuesto para ello.

Si los directores se tienen que enfrentar

a una historia de la guerra civil española

en la que cada día, cuando van a rodar,

el productor dice:

"Oye, que en vez de 40 enemigos tenemos solo 25.

Que cierres el plano para que no se vean".

De verdad, lo digo como director,

me he enfrentado a ese problema muchas veces.

Entonces, claro, el espectador,

cuando le hablas de una película de la guerra civil española,

pues inmediatamente la conecta con lo que es la Guerra Civil.

Por ejemplo, en España se conoce más la guerra civil norteamericana

que la guerra civil española,

porque en las películas de la norteamericana se ve épica,

se ven cientos de caballos, cientos de combatientes.

Aquí en España las películas que vemos,

que dicen que son de Guerra Civil, como bien ha dicho Javier antes,

no son película de guerra,

son películas ambientadas en la guerra.

Donde el 80 % de las secuencias son de personajes en una casa

y en "off" oímos explosiones, tiros y tal.

Pero se oyen en "off", no se ven.

Pero Miguel, yo estoy muy de acuerdo,

pero es que la guerra también ha sido eso.

La guerra es también lo cotidiano y lo disparatado, y lo pequeño...

Lo que está presente en las 5 películas de esta semana.

O sea, creo que hacen falta película épicas.

Porque la guerra es una épica, y también una antiépica.

La guerra es una crueldad

y puede ser estéticamente muy apropiada para ser filmada

Pero yo creo que la historia que cuentan en "La vaquilla"

o en "Las bicicletas son para el verano",

o en "La lengua de las mariposas", esas historias pequeñas.

La que tú cuentas con este personaje tan sorprendente.

No quiero adelantarme, ¿no?

Todo eso nos va indicando cosas de la guerra muy importantes

y creo que eso también forma parte de la guerra.

-Sí, pero mira, te voy a decir: "La luz prodigiosa", por ejemplo.

Lo puedo contar ya.

Hay una secuencia que ocurre en un pueblo

que está teóricamente tomado y no sé qué.

Esa secuencia estaba prevista que se viera un pueblo tomado.

Pero como había tan poco presupuesto, al final eso fue...

"Que la hagamos de noche para que haya menos gente"...

Entonces eso, lo que quiero decir,

es que si yo tengo que contar una escena

e impresionar al espectador dramáticamente,

yo necesito tener esos elementos dramáticos en mi mano.

Si no los tengo, si los voy reduciendo y reduciendo

y al final se queda una escena con cuatro actores

pues lo que no le puedo pedir al espectador es que se emocione

con algo que no tiene, digamos, las herramientas para emocionar.

Antonio, ¿estáis de acuerdo?

¿Creéis que ese prejuicio de "otra película de la Guerra Civil"

responde a que quizá no hay medios suficientes para plasmarla?

¿O es más también una razón ideológica?

No es un problema que afecte únicamente al cine.

En el mundo de la literatura ocurre lo mismo.

Es más, creo recordar que hasta Isaac Rosa

escribió una novela titulada

"Otra novela más sobre la Guerra Civil", ¿no?

Entonces, yo creo que esta idea muy extendida

de la saturación sobre el tema,

independientemente...

En las novelas no se puede hablar de que sea una cuestión

que tenga relación con los presupuestos.

Yo creo que forma parte de un contexto

en el que nuestra relación con la Guerra Civil

no está para nada normalizado.

Yo creo que existen,

todavía siguen existiendo, hasta hace poco,

pues corrientes ideológicas muy fuertes

que nos hablan de que para qué volver a la Guerra Civil,

olvidar, pasar página...

Entonces, yo creo que esa sensación de saturación que tenemos

de las novelas, de las películas, etcétera,

viene muy ambientada,

viene muy motivada

por unos intereses ideológicos que dicen: "No volvamos a esto".

Yo he visto en algunos reportajes en televisión

encuestas entre los jóvenes y les preguntas sobre la Guerra Civil

hasta sobre los bandos, y no tienen ni idea.

No tienen ni idea de quién estaba en un lado y quién en el otro.

Algunos historiadores han ayudado a que no se tenga mucha idea también.

-También es cierto.

Javier, y en la actualidad tenemos, por ejemplo, a Amenábar

que sí que ha anunciado que prepara un trabajo sobre la Guerra Civil.

Últimamente hemos tenido, recuerdo, tres grandes películas.

Una un poco invisible,

que fue la versión que hizo Michael Radford de "La mula",

la novela de Eslava Galán,

que era una película que se llegó a ver,

que estaba muy bien esa película.

Independientemente de "La mula", que estaba muy bien,

hay dos películas alrededor de la Guerra Civil muy importantes.

Las dos de Agustí Villaronga: "Pa negre" e "Incierta gloria".

Y demuestran también ese tipo de películas

algo que es lo que quizá a mí más me interese.

Aun estando de acuerdo en parte en lo que dice Miguel,

que es evidente que no hay medios para hacer determinadas cosas,

a mí al final, en torno a la Guerra Civil,

quizá me interesa, más que las batallas,

las grandes guerras que tiene uno consigo mismo

en una época de guerra.

Entre sí mismo, sus ideales, y su instinto de supervivencia.

Esas grandes batallas interiores de la gente

que estaba sufriendo lo que estaba sufriendo.

Y esas historias están, algunas contadas y muchas por contar.

Antonio, me interesa porque leí hace poco un reportaje que decía:

"Quien piense que la Guerra Civil está muy presente en el cine español

es porque no ha leído cómics".

Es decir, se vuelve una y otra a la Guerra Civil.

Sí.

Quizá porque la novela gráfica también es más fácil.

La falta de presupuesto del cine, en la novela...

Los problemas que evocaba Miguel, efectivamente...

El cómic, siendo un medio visual,

y que tiene unos vínculos muy estrechos con el cine,

comparte algunas pautas de lenguaje, de encuadre y todo esto,

pues no tiene esas limitaciones presupuestarias.

En "El arte de volar", por ejemplo,

en los libros que yo he podido hacer sobre este tema,

no he tenido ningún problema en decirle al dibujante,

a Quim en este caso:

"Oye, pues 300 000 españoles pasando la frontera

en febrero de 39".

"Ah, pues estupendo.

Me lleva un poquito más, pero al fin y al cabo,

el presupuesto no es más que papel y tinta".

Vamos a analizar de qué manera esos ecos de la Guerra Civil

a los que hacías alusión antes están presentes

en las cinco películas que hemos seleccionado esta semana.

Comenzábamos el lunes con "Posición avanzada",

de Pedro Lazaga, estrenada en 1965.

¡Eh!

-Ha muerto, mi comandante.

¡Cochinos extranjeros!

-¡Les voy a dar lo suyo! -¡Sargento!

En primer lugar vamos a hablar de Pedro Lazaga

porque él participó de la guerra civil española

en el bando republicano. Con una trayectoria muy especial,

porque él luchó en el bando republicano

y sin embargo luego, supongo que para purgar pecados,

y para poder salir del campo en el que estaba prisionero,

pues se alistó en la División Azul

y se fue a luchar en la División Azul.

Y luego, posteriormente, a partir de los años 50 y 60,

pues hizo hasta cinco películas

en los alrededores de la Guerra Civil.

Yo he hecho de la guerra nuestra, aparte de "Posición avanzada",

"La fiel infantería", "El frente infinito",

"La patrulla", que tocaba tangencialmente,

porque terminaba la guerra y empezaba la película.

Y... "Torrepartida",

que también tenía un poco de contacto.

-"Posición avanzada" parece dos películas distintas.

La primera, por tono, parece una comedia con tintes negros.

Y la segunda parte es una parte es una película bélica pura y dura.

Y también tiene dos partes muy diferenciadas en su ideología,

porque la primera parte parece que hay un respeto mutuo

a ambos bandos, y una posición conciliadora.

Aunque sea nada más que para fastidiar al comisario político.

Dice que no debemos confraternizar con el enemigo.

¡Le he mandado a hacer puñetas!

(RÍEN)

¡Salud!

-Y sin embargo, en la segunda parte,

creo que hay una cierta demonización del bando republicano.

Y con un "travelling" final heroico muy llamativo.

El lunes en la presentación Carlos Aguilar decía

que Pedro Lazaga intentaba alejarse del cine sobre la Guerra Civil

hecho hasta entonces.

No sé si creéis que es así, si lo consigue con esta película.

Hombre, que se haya hecho hasta el momento, sí.

Quizá haya alguna excepción, pero no muchas.

Pero lo que decía Javier, claro, Pedro Lazaga de repente se encuentra

con que tiene que pedir casi perdón por lo republicano que fue.

Entonces, se pasa de frenada.

O sea, a la División Azul van Berlanga, Luis Ciges,

va mucha gente que era de izquierdas

porque tenían que salvar su pasado,

reivindicar su pasado y hacerse perdonar, ¿no?

O salvar al padre, lo que fuera, había muchas razones distintas.

Pero luego vieron el disparate que era aquello del franquismo.

Y Pedro Lazaga se encontró cómodo, digamos.

Y eso no es que se vea en la película,

porque es verdad que guarda un cierto equilibrio,

pero al final el equilibrio se desequilibra un poco.

Y lo que pasa de ser primero paródico y un poco del chiste ese...

El chiste es realidad, como pasaba en "La vaquilla".

Es una guerra cotidiana, casi de barrios.

Se gritan: "¡Mira, ese es mi vecino!".

Es el capitán Trueba, mi paisano. Es la hora de pescar.

-¿De qué? -De pescar.

Eso que parece un disparate, que parece una guerra de Gila,

también fue así la Guerra Civil.

Fue otras muchas cosas, fue mucho más dramática.

Pero también hubo esas historias humanas, Miguel.

No, es que estoy moviendo la cabeza porque me parece que esa película

trivializa un poco lo que fue una tragedia absoluta.

Para mí la guerra civil española...

No digo que haya que tapar la tragedia.

La primera mitad se parece mucho a "La vaquilla".

-Y "La vaquilla" tiene algo inolvidable

que es la mano de Berlanga, y nadie lo puede sustituir.

-Berlanga, haga lo que haga... -Claro.

-Era tan bueno que hiciera lo que hiciera, era bueno.

Ahora, en esta película concretamente no puedo olvidarme...

Me parece que es en los títulos del principio.

No deja Pedro Lazaga de decir:

"Gracias al Ejército español se pudo hacer esta película,

sin cuya colaboración hubiera sido imposible".

-Obligadísimo en esa época. -Eso habla mucho de...

Rótulo bien grande. Muy grande, sí.

-Años 60, Miguel. -Claro, 65. Pero ¿qué iba a hacer?

Yo le quito responsabilidad. ¿Qué iba a hacer en el 65?

Con Fraga Iribarne de ministro de Información y Turismo.

Pues lógicamente da las gracias al Ejército español,

porque sería el que le prestó los mosquetones

con los que todos hemos hecho la mili.

Esos mosquetones que se ven, esas ametralladoras y ese cañón.

Que se ve un solo cañón en toda la película.

Pues claro. Vamos, yo le disculpo.

Pero que me parece que trivializa algo

que a mí me parece que fue mucho más trágico.

¿Cuál es la mirada de Antonio?

No sé si la has descubierto o ya la habías visto.

Sí, la he descubierto, no la conocía, la verdad.

Y me ha resultado muy curiosa,

porque dentro de lo que es este ciclo de "Ecos de la Guerra Civil",

esta podríamos decir que es la que tiene menos eco

porque transcurre, salvo una escena inicial

que resulta bastante chocante

porque es la que pone en situación el resto de la película.

Resulta que todo esto se lo cuenta el único superviviente

de esa posición avanzada, a su hijo, que es un niño pequeño.

El dueño de este casco se llamaba Vélez. Buen chico.

Tenía la cabeza muy grande.

Y este casco le venía pequeño.

Claro, desde nuestra perspectiva podemos decir:

"Jo, a este chaval, el mensaje que le está transmitiendo".

Entonces, salvo eso que son unos pocos minutos

en el principio de la película...

El niño encuentra el casco y es lo que provoca el recuerdo.

El resto transcurre en la Guerra Civil.

Pero yo creo que hay ahí una voluntad como de decir:

"No, si aquí, en el fondo...

El problema, mientras estábamos entre españoles, entre paisanos,

esto era...".

Porque no sé si os habéis dado cuenta de que en la película

todos los personajes que aparecen enseguida se identifican

como de una ciudad o de otra.

Yo nací en Salamanca.

Mi madre es de Cáceres, mi padre nació en Alicante.

Y he vivido en Sevilla desde niño.

Pues no es mala combinación, ¿eh? (RÍE)

Yo creo que Lazaga intenta, con muy buena voluntad,

establecer como una especie de concordia entre españoles.

Aquí si se desmanda todo es porque hay intervención extranjera

que es la que introduce el mal.

Pero si no, entre nosotros...

Que me parece que también es un poco...

Se le olvida la intervención extranjera,

hablar de la intervención que viene de África,

hablar de la intervención de los voluntarios de Alemania,

o que vienen de Italia o de Portugal. -Bueno...

Hubo desde el principio.

-Fue un conflicto internacional. -Pero el mal venía de aquí.

Tampoco podemos ser tan ingenuos para decir que esta fue una guerra

que fue únicamente provocada por unos intereses externos, ¿no?

El mal estaba aquí también,

no es que nos lo trajeran las Brigadas Internacionales

o la Legión Cóndor, o las tropas coloniales del Rif.

Eso no...

Uno de los extranjeros que demoniza "Posición avanzada"

es el protagonista de la película que veíamos el martes,

"España otra vez", de Jaime Camino, estrenada tan solo 4 años después.

Vinimos un lunes por la noche.

El martes por la mañana nos bombardearon.

Vinieron... 20 minutos más tarde.

No había más ciudad.

Primero conviene que nos detengamos en la figura de Jaime Camino,

porque esta es la primera aproximación a la Guerra Civil

dentro de su trayectoria, muy vinculada al tema.

De hecho, en todas las películas que no son de la Guerra Civil

también hay un momento en que hablan de la Guerra Civil por lo que sea.

Es que después de hacer "España otra vez"

hace dos películas tan importantes como "Las largas vacaciones del 36"

y como "Dragon Rapide", y un par de documentales

como "La vieja memoria" y "Los niños de Rusia".

Toda su trayectoria está muy centrada en la Guerra Civil

y aquí muy centrado también en el personaje

de ese brigadista internacional y de la figura de Alvah Bessie,

del que seguro que hablamos y conocéis.

Era un ex brigadista estadounidense que era guionista

y represaliado por la caza de brujas del senador McCarthy.

Por el empeño del tema

y por la realización, que era muy difícil de realizar

por muchas razones,

es la que yo estimo como mi mejor obra.

Aquí hay otro de los temas recurrentes en su filmografía

Esos personajes que no encuentran su lugar,

que llegan a un sitio con unas expectativas

y se van con el fracaso entre los dientes.

-El guion es de Román Gubern. -También es de Román Gubern.

Camino, Gubern y Alvah Bessie.

Que yo creo que también

pone una pequeña huella,

aunque solo sea, no sé...

Es también esa Barcelona que ha cambiado,

esa Barcelona de los años 60,

esa Barcelona que entonces Román Gubern

conocía y frecuentaba muy bien.

Este brigadista que regresa a España después de tanto tiempo,

va detrás del recuerdo de esa mujer

que acaba encontrando.

Entonces, hay en este caso, yo creo,

que más que la Guerra Civil

se trata también de esa imposibilidad de volver al pasado.

Hay un problema personal, creo que era Javier el que decía

que lo que le interesaba a él eran los conflictos internos

que provocaban estas situaciones.

Aquí yo creo que hay como un intento

por parte del protagonista

de volver a ese pasado,

de que se reencarne ese amor que vivió en tiempo,

pero, de manera literal, pierde el tren.

¿No? Es decir, al final, no sabemos hasta el último momento,

hay un paseo por el recuerdo cogidos de la mano

entre las ruinas y todo esto.

Y cuando al final decide que:

"Bueno, entre el avión para EE.UU. y el tren que sale la otra,

voy a la estación".

-Me parece que vista ahora es un poco naíf.

Admiro mucho a Román Gubern y a Jaime Camino,

y a Alvah Bessie de otra manera,

pero ahora vista...

Vamos a ver, un brigadista internacional

que ha dado aquí todo, que ha venido con 20 años,

que ha dado su vida, ¿luego es tan cobarde en la vida?

¿Es tan valiente en la guerra y tan cobarde en la vida?

Ya no me lo creo. Primero, mal elegido el actor.

Mal elegido el actor.

Lo de Manuela Vargas me parece un exotismo de la época.

Era una imposición. Luego hablaremos de ello.

Está más o menos bien porque es guapa pero poquita cosa.

Y lo otro, Enrique "el Cojo", eso ya da risa.

Vamos, me pareció un personaje

que era absolutamente paródico. Qué bien se lo han pasado.

O cuánto disimulo han tenido que hacer

para que pasara la censura ese guion.

Porque al contar como coguionista a Alvah Bessie,

que era un conocido brigadista internacional,

y al estar dos personalidades

que no eran proclives o cercanas al régimen,

han tenido que hacer estos recovecos que ahora vista...

Yo la había visto hace mucho tiempo y me había gustado. Ahora menos.

Javi, expliquemos la presencia de la protagonista, Manuela Vargas.

¿Por qué es una imposición?

El proyecto nace de una propuesta de Manuel Fernández Palacios,

que era el productor, y amante de Manuela Vargas,

para que hiciera una película para Manuela Vargas.

Y Jaime Camino se va por los cerros de Úbeda y dice:

"Sí, sí, voy a hacerte una película para Manuela Vargas

y vas a tener tu número de baile.

Ahora, voy a contar lo que a mí me dé la real gana".

Pero hay temas que me parecen muy interesantes de todos modos.

No sé si vosotros lo veis. Por ejemplo:

No es solo, que también, es evidente, como decía Antonio,

que va buscando un pasado irrecuperable y demás.

Es que yo creo que es importante

la desesperanza que él encuentra en España.

Cuando él está aquí décadas antes,

luchaban por una revolución.

Y ahora encuentra un país, una Barcelona, más o menos normal.

En dictadura, pero más o menos normal.

Donde dice: "Aquí los españoles están ya como anestesiados.

¿Ya no luchan por la revolución?".

-Hay que hacer un bucle con eso que estás diciendo.

Un brigadista internacional era miembro del Partido Comunista

en su 90 % en EE.UU.

Prohibidos, cuando vuelven,

a ejercer con normalidad su profesión.

Si ahondas un poco en lo que puede ser la realidad del personaje,

el personaje tenía que ser alguien que había admitido carros y carretas

para tener su profesión libre en EE.UU.

Es decir, no puede venir exigiendo: "¿Qué país es este?",

cuando él ha tenido... -No es que lo exija.

Pero sí que hay una cierta desesperanza.

Y me recuerda un poco, y adelantamos un poco,

cuando viene Max Aub en el 69,

y lo escribe en "La gallina ciega",

no le gusta lo que ve.

Y ve también un país anestesiado. Y a mí esto me recuerda.

Él quería ver lo que él quería ver, no lo que de verdad estaba.

Para mí, Max Aub, al que admiro muchísimo.

La ceguera de Max Aub...

La "ceguera" no se le puede llamar, porque es un lúcido.

La obsesión de Max Aub cuando "La gallina ciega"

es que él quiere un país que ya no existe, el país es otro.

Y él se irrita, se enfada contra esa realidad.

Y la realidad es tozuda, no la puedes reinventar.

La puedes reinventar desde el lado artístico,

desde el lado literario.

Estáis hablando de Max Aub y me lleva a la tercera película:

"Soldados", de Alfonso Ungría, estrenada en 1977.

Madrid se ha rendido. Se acabó la puñetera guerra.

-¿Y aquí? -Ya lo ves.

Muchos desgraciados como nosotros.

Dicen que hay unos barcos extranjeros en el puerto.

Es la única solución: largarse a cualquier parte.

Está basada en una novela, "Las buenas intenciones" de Max Aub.

Novela que has vuelto a repasar.

Este fin de semana lo has releído. Me ha picado la curiosidad.

Me interesa ahora que lo tienes tan reciente,

cómo es esta adaptación, si es fiel o no al original.

Además, he hecho un ejercicio contrario a lo que se suele hacer.

Vi primero la película, no me gustaba demasiado,

y luego, estos últimos días, he leído la novela.

La novela me ha encantado

y ha hecho que me guste algo más la película.

Sorprendentemente. O paradójicamente.

Es decir, es una novela muy difícil de adaptar

que lo que hace el director, Alfonso Ungría,

es cambiar la estructura completamente.

Esa estructura, el hilo conductor de la Guerra Civil.

La Guerra Civil sale en la novela en las 50 últimas páginas

pero no es lo más importante.

La novela se ambiente entre 1924 y 1939.

Tú ves la película y hay momentos en los que no sabes

en qué época están exactamente.

Todo son continuos "flashbacks" al núcleo de la historia.

Convierte la película en una película con dos protagonistas muy claros,

que son este pánfilo que interpreta Ovidi Montllor,

y la chica que tiene un hijo del padre del primero.

Entonces, lo que hace es variar completamente la estructura

y convierte la película

casi en una película de "flashes" impresionista

que a veces no se entiende muy bien ni la época en la que están y demás,

que me parece una tentativa valiente, arriesgada, que no le sale.

Pero bueno, interesante en todo caso.

La novela es bastante interesante pero era poco cinematográfica.

Entonces, tuvimos que hacer una adaptación de guion

bastante importante.

Realmente, fue una serie de personajes

que una vez perdida la guerra están huyendo hacia Alicante.

Otros huían hacia la frontera de Francia.

Entonces, se cuenta un poco esta huida.

Esta frontera del miedo que una vez perdida la guerra

iba avanzando hacia unos límites

en los que la gente no sabía cómo podría escapar

o de qué tendría que escapar.

-Viendo ahora la película,

quizá entiendes las limitaciones.

Y la voluntad que tuvo Ungría de hacer un melodrama.

Que era de un riesgo inusitado tratando un tema de la guerra.

Cuando dices: "Voy a hacer guerra pero también un melodrama".

Todas las intrahistorias que hay en la película,

que no nos sacan de la guerra pero nos llevan a otras pasiones.

Al comportamiento del macho ibérico,

al ocultamiento de la burguesía en ciertas cosas,

al silencio, a la abnegación, a la prostitución,

a todo eso que lleva la vida

pues injusta, ¿no?

Que hace que se rebelen unos

y que otros quieran luchar por mejorarla.

Entonces, siendo ese trasfondo, me ha parecido interesante.

Fallida pero interesante la película.

Hablaba Javier Ocaña de la complejidad de la novela

para ser llevada al cine.

¿Qué te parece la estructura narrativa de la película?

¿Cómo está contada? -Es difícil.

Difícil, difícil. El problema...

Yo sé que Alfonso, al que quiero muchísimo,

tenía que hacer este proyecto.

Y él optó por irse, como ha dicho Javier, al melodrama.

Lo que más le interesaba era ese hijo que asume

la paternidad, que el niño es del padre y tal.

Y a él, sobre todo, lo que más le interesó fue ese melodrama.

Incluso recuerdo que en aquella época en entrevistas que le hacían, decía:

"Yo he optado por esto".

Realmente, la estructura es muy complicada,

muy difícil de entender.

De todas formas, todas las películas tienen algo.

Esta película tiene algo que me encanta

que es esa belleza que era Claudia Gravy.

-¡Ay, qué estupenda! -Era un bellezón.

De esas veces... Esto tiene el cine.

Dices: "Yo quiero que salga otra vez este personaje".

Y Ovidi Montllor, otro actor que siempre me ha...

Desgraciadamente, lo perdimos hace muchos años.

-Que no era actor, era cantante. -Era cantante y actor.

Era cantante pero tiene un recorrido interesante

por el cine español.

Y siempre con un papel duro.

Y uno inevitable y muy querido: Paco Algora.

Paco era... Entrañable.

Tan recordado, entrañable.

De nuevo, aquí aparecen los conflictos psicológicos

y vemos la guerra, en este caso, con su suciedad, con su drama.

-A mí una de las cosas

que más me ha interesado de esta película,

que comparto con vosotros que es un poco complicada,

yo creo que ha jugado un poco al rompecabezas, ¿no?

Antes de que existiera la idea esta,

que luego estuvo tan de moda, de la deconstrucción.

Construyó la película, la deconstruyó,

y luego nos la tenemos que volver a montar como un puzle.

Pero lo que más me interesa es que se ve de manera muy clara

cómo las mujeres...

Hay dos mujeres: Remedios y Tula,

que son las dos grandes víctimas

de toda esa situación

derivada de la guerra, ¿no?

Son las que pagan.

Además, acaban todas, acaban ambas

en la prostitución como consecuencia de su...

-Acaban mal otras. Julieta Serrano que tiene un pequeño papel

también acaba... -También, efectivamente.

-Es muy interesante en ese sentido porque aquí en la película no se ve

pero en la novela se sabe por qué acaba de prostituta la protagonista

pero no la otra.

La otra, en la novela, acaba de prostituta

porque ve algo relacionado con su novio

y con una escena incestuosa en la que está liado con su madre.

Ella lo cuenta y nadie la cree.

Ni su familia, ni la sociedad,

y la repudian por eso. -En la película sí se ve.

-Pero no tan claramente. -Ah, bien, sí.

Lo que sí hay en la película que está claro en la novela

es como si fueran los presentimientos de la guerra que puede llegar.

Unos conflictos sociales entre burguesía y pueblo muy claros.

-Y la doble moral, el ocultamiento y todo eso está ahí.

-Es una olla que está ahí... -Es esa olla.

Esa olla está en la novela y eso...

Es que las familias, daros cuenta, de que el tema...

Es decir, tenemos al hijo que asume la paternidad del padre,

pero luego tenemos, en el caso de Tula,

que se casa con un hombre

que con quien tiene relaciones es con su madre, ¿no?

Es decir, es un...

Es esa especia de olla a presión de lo que es la familia,

como decía Javier, con sus hipocresías,

con sus disimulos.

Claro, es la fórmula del folletín.

Una fórmula muy utilizada en el folletín,

todos estos conflictos familiares.

Vamos a hablar de la película que veíamos ayer:

"La luz prodigiosa". Miguel la estrena en 2003.

También es una adaptación literaria de la obra de Fernando Marías.

Aquí dice que a García Lorca lo fusilaron

el 18 de agosto de 1936.

Más o menos cuando yo te encontré.

Esta película plantea la posibilidad de que Federico García Lorca

no hubiese muerto en aquel fusilamiento

y hubiese vivido sin memoria

durante unos años

Y ese el personaje... -Durante muchos años.

Muchos años. Hasta la vejez.

La gran idea de la película es esa.

Y lo que lleva a la gran pregunta de la película,

que si no recuerdo mal...

¿Qué pensaría Federico

si hubiese sobrevivido?

Cuéntales a los espectadores que no la hayan visto la trama,

porque el punto de partida es realmente interesante.

Sí, esta película...

Te voy a contar una cosa que no he contado nunca

pero es de esas curiosas del cine español.

La productora compró los derechos del libro.

Primero, sin tener director.

Y lo curioso es que cuando me llamaron a mí,

los de productora no sabían que yo era de Granada.

Entonces, me dijeron: "Mira, este libro, tal".

Que yo no conocía el libro, no lo había leído.

Y bueno, pues yo leí el libro

y entonces, antes de firmar el contrato, dije:

"Yo quiero hablar con el autor del libro".

Fernando Marías, tengo que decir, es un enamorado del cine.

Le encanta el cine.

Y la primera vez que nos vimos él me dijo:

"De entrada te voy a decir una cosa. Yo he escrito el libro,

pero creo que las películas son de los directores.

Lo que tú digas yo lo voy a aceptar, siempre que me resulte...".

Y entonces yo le planteé una cosa muy personal.

Que está en la película.

Porque la película tiene poco que ver con la novela en la que está basada.

Yo dije: "Mira, yo voy a aceptar esta película

si me dejas que pague una deuda".

Y es que mucha gente no lo ha pensado.

Creé un personaje, el que hace José Luis Gómez,

que menciona esto en la película.

Federico García Lorca estaba aterrado el día 11 de agosto,

que fue cuando mataron al teniente Castillo

y por la madrugada metieron a Calvo Sotelo.

Federico García Lorca estaba absolutamente aterrado.

El 12, creo, estuvo cenando en casa de Neruda y dijo:

"Aquí en Madrid me matan, yo me voy a mi pueblo, a Granada,

que allí es donde me siento acogido y me siento protegido".

Y se fue a Granada el día 13 mismo.

Porque él pensaba que Granada era su tierra,

que en Granada no le podía pasar nada.

Entonces yo, como granadino,

he sentido siempre esa deuda que tenemos los granadinos

con Federico García Lorca.

Él se vino a Granada a refugiarse

y justamente allí los granadinos fueron los que le mataron.

Y yo le dije a Fernando Marías:

"Mira, si me dejas que yo esto lo lleve a este terreno,

yo acepto la película".

Y Fernando Marías dijo: "Me parece estupendo".

Es más, él me dijo:

"Yo tenía la historia con alguien, con un escritor,

que deambulaba como un mendigo por unas calles.

Pero no sabía, hasta que de pronto pensé:

'Anda, Federico García Lorca. Pues me viene bien'.

Y escogí a Federico García Lorca".

Pero me dijo: "Me parece perfecto el planteamiento que tienes".

Y entonces yo firmé esa película.

Pero ¿cuándo volvió Federico a Granada?

Pues un par de días antes del alzamiento del 18 de julio.

Había rumores por todo el país de que se iba a producir algo gordo,

y sus amigos le aconsejaron que se quedase en Madrid.

Una de las grandes decisiones de un director

está en el reparto, que ahora se dice "casting",

pero siempre hemos dicho "reparto". ¿Verdad, Javier?

-Sí, señor, reparto. -Es una palabra preciosa.

Y es un reparto magnífico el que tienes.

-El papel de Alfredo Landa lo tenía muy claro desde el principio

y el que no tenía claro era el papel de Federico García Lorca con 80 años.

¿Por qué?

Pues porque, primero, pensé en actores españoles.

Y ninguno de esa edad me daba.

Luego, yo tenía que hacer que ese personaje...

Y eso es un problema de director.

Que ese personaje que era teóricamente un mendigo

que andaba por la ciudad,

fuera para el espectador atractivo desde el primer instante.

Porque yo tenía que hacer que el espectador quisiera saber

quién es ese personaje.

Y para eso necesitaba algo de fantasía.

Entonces fue cuando pensé: "No lo va a hacer un actor...

Lo va a hacer un actor que sea un hito en la historia del cine

y que no sea español".

Entonces fue cuando le propuse a la productora:

"Mira, estoy pensando en un actor francés o italiano".

Y le dije tres actores italianos que son hitos y que me encantan:

Nino Manfredi,

Raf Vallone y Alberto Sordi.

Finalmente me convenció Nino Manfredi.

Vamos, Galápago.

Ea, arriba, ánimo.

Ven conmigo.

¿Qué?

¿Fue aquí?

Y luego Kiti Mánver, que siempre está bien,

pero es que vamos, está para comérsela.

Cómo sale de borde primero, y luego de querible...

Enhorabuena. Antonio, "La luz prodigiosa".

El personaje de Silvio, de José Luis Gómez,

a mí me parece un personaje muy curioso, muy interesante.

Además, es el que parece tener la clave de los enigmas y misterios.

Y muy curiosamente, el personaje de la memoria

es un personaje totalmente desmemoriado del presente,

y está en un estado de borrachera

y de coloque permanente entre los porros y el licor.

No sabe de qué está hablando en ese momento, pero del pasado,

y sobre todo lo que concierne

al pasado de Federico García Lorca, lo sabe todo.

Sabe todo los detalles.

Y curiosamente, él es hijo.

Él evoca la figura de su madre,

que también tiene problemas con la memoria.

Porque, al final, es una mujer que termina diciendo:

"Prefiero no enterarme".

Cuando algún pariente le insinuaba algo,

mi madre cortaba el tema diciendo:

"Prefiero no enterarme".

A mí ese personaje que evoca José Luis Gómez,

para mí es, de alguna manera, una metáfora de muchos españoles

en relación con este tema de la Guerra Civil.

Miguel, aquí están Granada, Lorca,

esos actores a los que hemos hecho alusión.

Decía ayer Luis Martínez en la presentación

que a pesar de ser un encargo,

quizá es uno de tus proyectos más personas,

donde estás más tú.

Hombre, un director siempre deja su impronta, lo quiera o no,

en todas las películas, es imposible que no.

Pero qué duda cabe que rodar en mi ciudad...

Tengo que agradecerles a mis paisanos toda la colaboración del mundo.

Porque yo rodé donde quise y no tuve ningún problema.

Ahí sí que no me faltó figuración.

La tenía toda porque había gente que quería venir gratis al rodaje.

Cuidado, era un reto importante hablar de Federico García Lorca

y pensar en que pudiera estar vivo,

pues estaba siempre un poco... -Era de difícil salida.

Sí, estás en el límite.

Yo quisiera mencionar una cosa,

que supongo que los espectadores lo saben.

Esta película estuvo desde el principio

tocada por una varita mágica.

Por ejemplo, yo planteé lo de rodar con actores italianos

que cobraban tres veces más que los españoles

y no tuve problema.

No solamente eso, sino que la productora italiana dijo:

"Oye, queremos participar más. Queremos más participación".

Lo cual es difícil.

Y la productora española me dijo:

"Quieren participar, se ofrecen a poner la fotografía".

Pero yo quería a Carlos Suárez. No puede ser.

"Se ofrecen a poner el vestuario".

Yo tenía a Sonia Grande y no quería cambiarla.

Y al final dije: "Pues el montaje, venga.

Que me venga el montador". Y vino.

"Que quieren más participación". Y dije en broma:

"Pues quiero a Ennio Morricone".

Y entonces... ¡Y está Ennio Morricone!

Tres días después recibo una llamada del productor italiano y me dijo:

"Oye, le he mandado este guion a Ennio Morricone

y ha dicho que quiere hacerlo".

Cuando llega el puente,

se detiene y canta.

El mismo año que estrenabas "La luz prodigiosa"

también David Trueba estrenó la película que veremos esta noche,

"Soldados de Salamina", en 2003.

"Por esas mismas fechas, en el norte de Cataluña,

en el santuario del Colell, fusilaban a otro poeta y escritor:

Rafael Sánchez Mazas".

¡Fuego!

(Disparos)

Primero hablemos de la novela,

porque es la adaptación de esa novela de Cercas,

y ahora también vamos hablando de cómo es la adaptación.

La novela de Cercas me parece que es también de alto riesgo.

Porque quiere novelar un hecho histórico.

Un hecho que le sorprende, que conoce,

que es un hecho real, el mal fusilamiento a Sánchez Mazas,

uno de los ideólogos del falangismo

en los momentos finales de la Guerra Civil,

cuando ya está casi todo perdido, cuando el ejército republicano se va.

Bueno, pues también hay un deseo de aquellos que te hacen irte

te vas a vengar un poco, ¿no?

Y estas cosas hechas un poco mal y un poco deprisa. Eso era un hecho.

Un hecho ya cinematográfico potente, fuerte,

con lo que representaba Sánchez Mazas.

Pero es que Cercas decide ponerse él de personaje,

de buscarse él como el que está haciendo la investigación,

y elucidar lo que pasó, plantearse cosas,

dudar de cómo lo está escribiendo... Mucho riesgo.

Y ya en la película que decida David

que en vez de ser un Cercas va a ser unas Cercas,

ya me parece... De Javier a Lola Cercas.

Lola Cercas. Me parece un bucle de dificultad.

Y sin embargo qué bien salió.

Hay dos guerras en curso aquí, en esta película.

La guerra del personaje protagonista, que está en guerra consigo misma,

que no encuentra su sitio ni profesional ni sentimental,

que está en crisis.

Y también una guerra,

que fue la guerra civil española, los últimos días,

donde sucedió el fusilamiento de un escritor que consigue huir.

También esta es una manera muy diferente,

tanto en la novela como en la película,

de hablar de la Guerra Civil.

Yo creo que hay una búsqueda por parte, primero de Cercas,

de huir de la narrativa tradicional de la Guerra Civil

y eso también está en David Trueba.

De huir de la estética habitual de otra película de la Guerra Civil

y por eso compone eso tan arriesgado también.

Por ejemplo, los personajes que compartieron las andanzas

con Sánchez Mazas posteriores a su mal fusilamiento,

son ellos mismos, como en un documental,

los que interpretan el papel de sí mismos.

Esa mezcla entre ficción, documental, autoficción...

-Sale Chicho Sánchez Ferlosio, uno de los hijos de Sánchez Mazas,

tan querido y recordado.

-En toda esa mezcla creo que hay una búsqueda de una estética

por parte de ambos,

de huir de la narrativa tradicional en torno a la Guerra Civil.

Eso a lo que hacía alusión Javier Ocaña

es una de las cosas más interesantes de la película.

Esa mezcla de ficción, documental, de introducir personajes reales.

Sí, yo creo que es...

Porque claro, además, lo ves incluso en el registro interpretativo

cuando estás enfrente de un personaje

que claro, no está interpretando un papel,

sino que está contando realmente su propia historia

y está actuando como testigo,

como dando testimonio, no interpretando.

Y yo creo que, efectivamente, coincido también con Javier

en que el hacer femenino al personaje central,

le da yo creo que un mayor...

A mí, no sé, me preguntaba si me resultaría tan creíble

esas incertidumbres, esas angustias

por las que pasa Lola Cercas, Ariadna Gil,

que la vemos cómo incluso respira con dificultades,

en los problemas que tiene para ese desbloqueo creativo.

Se me haría menos creíble, creo yo,

en la piel de un hombre.

Además, claro, eso permite también

plantear el tema de una relación lesbiana, ¿no?

Eso me ha parecido por parte de David

que ha sido un acierto de la puesta en escena.

-Yo tengo que advertir

que yo tengo auténtica debilidad por todo lo que escribe Javier Cercas

y por lo que escribe Davis Trueba.

A mí me gustó mucho la novela y me gustó mucho la película.

Y voy a decir algo que me parece otro atractivo añadido

en esta película.

Supongo que los dos Javier me darán la razón.

Tiene unas referencias con la "nouvelle vague"

que es la época donde yo empecé. -Sello Trueba.

-Sí, pero sobre todo... -David Trueba.

Pero es David Trueba, no estamos hablando de Fernando.

Tiene unos homenajes literarios...

Incluso el personaje de María Botto es tan de la "nouvelle vague",

y el personaje de Ariadna,

que a mí particularmente me conmueve mucho.

-Pero hay una cosa que no es "nouvelle vague".

No voy a desvelar nada importante, de verdad, Elena.

Pero es fundamental.

Es una canción que llega a emocionar como pocas cosas.

Elegir "Suspiros de España" y bailarlo con un fusil...

No estoy desvelando nada importante. No.

Y hacerlo entre esa lluvia, en ese momento,

es un momento mágico.

Cuando hay una lucidez en alguien que dice: "Voy a poner esto".

Los dos son muy lúcidos.

Javier Cercas y David Trueba son dos personas muy lúcidas

cuando hacen cine o cuando escriben.

Tienen suerte, yo les envidio.

-Hasta de amigos son lúcidos, fíjate. -Hasta de amigos, les envidio.

-Hay una cosa que me parece fascinante también

del personaje Sánchez Mazas,

que es esa especie de lírica de la épica.

O sea, él vivió un momento épico

pero luego lo convierten en los años posteriores

en un método...

...para vender su ideología y su triunfo.

Y se dedica a contar su hazaña por diversas conferencias.

Una conferencia que, por cierto, sale en "Caudillo",

de Basilio Martín Patino.

Sale Sánchez Mazas explicando eso.

El día 30 de enero me fusilaron con otros 30 compañeros.

Sonaron las dos primeras ráfagas.

Oí el chasquido de las balas. Ninguna bala me había tocado.

Me recuerda a "El asesinato de Jesse James

por el cobarde de Robert Ford".

Robert Ford, después de matar al mítico Jesse James,

se pasó unos años contando la hazaña de haberlo matado.

Algunas de las historias...

Quedan muchas que contar de la Guerra Civil.

Pero queda esa parte

de los peculiarísimos falangistas líricos

Figuras tan variables luego.

Como Dionisio Ridruejo. Pasan de hacer la División Azul

a hacer la democracia.

Pasan de la épica franquista

a la separación del franquismo

o a la discrepancia, o al silencio.

Es muy interesante lo que pasa en esa pandilla.

Tenemos que terminar ya.

Además, nos vamos animando y al final contamos la película

y no es de lo que se trata.

¿Qué estás haciendo ahora?

¿Había escuchado "Eugenia de Montijo" por ahí?

Uy, sí, es un proyecto que tengo

en el que estoy trabajando desde hace un par de años.

Me parece que es un personaje que en España se ha tratado muy poco.

Hubo una película de los años 50 que se llamaba "Violetas imperiales".

Es un personaje fantástico en la historia de España y Francia.

Eugenia de Montijo.

Y estoy trabajando en él desde hace un par de años.

Es complicado porque es época. Una vez más, volvemos a lo mismo.

Yo te digo una cosa,

si tú me das a mí la producción que tuvieron los americanos,

yo hago también "Lo que el viento se llevó".

Antonio, ¿en qué estás trabajando ahora?

Bueno, pues yo estoy...

Últimamente me reparto un poco entre literatura y guion de cómic.

Y estoy en un guion de cómic

que aparecerá en septiembre.

No tiene nada que ver con el tema de la memoria histórica.

¿Con qué tiene que ver? Es un "thriller".

Publiqué hace un año o una cosa así uno que se llamaba "Yo, asesino",

que era sobre un catedrático de universidad asesino en serie,

que es bastante frecuente.

Más de lo que... Madre mía, ¡qué susto!

...de lo que parece.

Y esto es la segunda entrega de esa trilogía.

Este es "Yo, loco". Y luego habrá un "Yo, mentiroso".

Javier, el tercer año ya.

Llevas tres años en Lisboa. Tres años en Lisboa, sí.

Yo tengo por delante Lisboa,

pero como tengo el gusanillo de los documentales

estoy preparando dos documentales, pero uno antes que otro.

Sobre uno de los malos más malos

de la historia oficial española del siglo XX.

Pero no voy a decir de quién.

¿No vas a decirlo? No.

Bueno, tendremos que... No, porque estamos en el momento

que hay que hacer acopio de muchas cosas,

ver familiares, ver cosas...

Pues ya nos lo contarás cuando lo tengas ya encarrilado.

Muchísimas gracias, de verdad, a los cuatro por este rato.

No es habitual que un escritor elogie

la adaptación cinematográfica de su obra,

pero Javier Cercas no escatimó halagos

para el trabajo de David Trueba.

Película espléndida, divertida, austera, inteligente y necesaria.

15 años después de su estreno, coincidimos completamente

con la definición del escritor.

Enseguida estamos de vuelta para presentarla.

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Historia de nuestro cine - Coloquio: Ecos de la Guerra Civil

18 may 2018

Elena S. Sánchez, Miguel Hermoso, Javier Rioyo, Antonio Altarriba y Javier Ocaña, hablan sobre las películas emitidas en la semana en las que la Guerra Civil tiene una importancia decisiva en la trama.

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