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Historia de nuestro cine - Coloquio: Comedias de episodios - ver ahora
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Buenas noches, de nuevo,

y bienvenidos al coloquio de "Historia de nuestro cine".

Lo único que tienen en común las dos películas de esta noche

es que ambas son comedias de episodios.

Para hablar de "Ataque verbal", la película que acabamos de ver,

y de "El arte de no casarse", que veremos tras el coloquio,

nos acompañan el actor Roberto Álvarez,

protagonista de una historia de "Ataque verbal".

¿Qué tal? ¿Cómo estás? Bien, del hígado, bien.

Cómo está ese hígado, te iba a decir.

(RÍEN)

Te lo siguen recordando por la calle.

El otro día una señora por la calle: "¿qué tal el hígado?".

Y yo: "¿perdón?".

Anda que no ha llovido desde entonces.

Totalmente, por eso me sorprendió.

Gracias por estar con nosotros hoy. Faltaría más.

Saludamos también a Esteve Soler, autor y director de teatro.

El próximo 5 de abril estrena su debut en el largometraje,

"Siete razones para huir".

Una comedia negra con varias historias

que ha dirigido junto a Gerard Quinto y David Torras.

¿Cómo estás? Muy bien, muchas gracias.

Con nervios por estrenar.

Sí, sí. Se acerca.

Enseguida hablamos de tu película. Por supuesto.

Fernando Méndez-Leite, ¿cómo estás? Muy bien, Elena.

Me gustaría que nos remontásemos cuando empiezan en el cine español

a hacerse este tipo de películas.

Si hay algún momento o etapa

en la que proliferan de una manera especial.

Creo que ya en la posguerra,

Eduardo García Maroto hizo una película de episodios cómicos

y cuando hubo, digamos, más variedad

de estas películas fue en los 50.

Cuando se hizo "Historias de la radio",

de José Luis Sáenz de Heredia,

con esos tres episodios coordinados por una historia que iba uniéndolos.

Y también, "La ironía del dinero",

que hizo Edgar Neville en colaboración con un director francés

que hizo uno de los episodios.

En el cine español de esa época ya empiezan películas corales,

películas de episodios entremezclados,

como "Las chicas de la Cruz Roja", "El día de los enamorados",

esas películas de ese tipo.

Forqué hizo algunas de estas películas.

Realmente, el cine de episodios cuando se populariza muchísimo

en el cine europeo es en los años 60.

Hay una serie de películas que tienen mucho éxito.

Por ejemplo, en Italia, "Ayer, hoy y mañana",

de Vittorio de Sica, con Sophia Loren y Mastroianni.

Creo que el cine de episodios se ha dado en todas partes,

porque también en Hollywood, hasta la más rabiosa actualidad,

hay películas como las de los Coen que se acaba de estrenar,

o "Relatos salvajes". Tuvo mucho éxito.

Y una película que me gusta muchísimo, "Historias de New York",

que hicieron Coppola, Scorsese y, sobre todo, Woody Allen.

Volviendo a cine español y a la película

que acabamos de ver hace un instante.

Como su propio título indica,

son siete ataques verbales donde la palabra

realmente es la gran protagonista de todo lo que sucede.

Las historias están contadas...

Recuerdo muy bien la nuestra, como si fuera teatralmente.

Hacíamos una vez, dos, tres o cuatro veces,

ponían la cámara en algún sitio y ya está.

El lenguaje no es lo importante, le preocupa el lenguaje verbal,

es una maravilla porque, efectivamente,

está llenos de sorpresas, tiene un ritmo trepidante,

con mucho sentido del humor,

con unos finales magníficos en cada historia.

Es una gran película,

y me duele que Miguel Albadalejo

no esté ahora mismo haciendo una película o dos al año,

como si fuera Woody Allen, porque se lo merece.

-La combinación con Elvira Lindo es maravillosa,

creo que es una guionista brutal

y hace que la película crezca un montón jugando con los diálogos.

-Elvira Lindo ya estaba en el guion

de "La primera noche de mi vida",

el debut de Miguel Albadalejo,

quien ganó el primer Festival de Cines de Málaga,

lo ganó esta película con estricta justicia, debe decir.

Ya estaba ahí Elvira Lindo.

Luego, hacen "Manolito gafotas" que, de alguna manera,

es una película más de Elvira Lindo,

porque es el personaje de Elvira Lindo,

uno de esos casos en los que el guion y la historia

pesan más en la autoría de una película

que en lo que es la dirección, exclusivamente.

Creo que se compenetraban muy bien.

-Ahí pueden estar mis palabras,

pero el ojo del director les da la personalidad que él quiere.

Eso es lo que crea el verdadero equilibrio

entre todas las historias.

Ahora, viendo la película completa, veo que tiene unidad.

Siete historias en las que no hay acción.

La palabra, como decimos, es la gran protagonista.

En todas hay dos actores y en todas hay un conflicto, una discusión.

¿Qué es lo que más te interesa de esta película?

Precisamente eso.

Para mí, es la combinación perfecta, en el momento adecuado y, además,

así como las primeras películas se percibe

que lo que más funciona es el diálogo,

aquí está todo encima de la mesa.

Lo que hace que todo vuele.

Creo que se llame "Ataque verbal" y que el diálogo sea lo más poderoso

hace que sea increíble, y luego, los actores estáis fantásticos.

Ariadna, tú, Sergi también tiene un momento increíble.

Todos están geniales.

-¿Me ha soltado todo este rollo de las palabras para aquí, para allá,

solo para intentar sacarme dinero?

-Pero, cómo puedes pensar... -Que si una está vulnerable...

-Que no, Pepa.

-Hay algo que dice Aaron Sorkin, el guionista de "La red social".

Este magnífico y oscarizado guionista y director,

que dice que cuando era pequeño,

sus padres le llevaron al teatro a Broadway,

y le hicieron ver "¿Quién tiene a Virginia Wolf?".

Y decía que él no entendió absolutamente nada,

pero que se quedó con la musicalidad de aquello.

Y ahora vuelves a ver "Ataque verbal", y dices:

"solo con ese ritmo, esa música, ya quedas completamente prendado".

Creo que es algo que realmente hay que reivindicar de la peli.

-En el teatro lo llamamos "ir a pie".

Esto en el cine no, tiene otro lenguaje,

porque lo impone el director.

Lo imponéis ir a la hora de montar, los silencios tienen un peso,

un sentido.

En general, en el teatro, le decimos "ir a pie".

Me llama mucho la atención, porque aquí no es que vaya a pie,

es lo siguiente.

Es exactamente una música, y eso sí está marcada por Miguel.

En todas las historias hay una persona que machaca

y otra que es la que recibe los golpes.

En tu caso, eres quien recibe los golpes.

Cuéntanos cómo fue rodar ese capítulo.

El pobre.

Cuando le dice ella...

-¿Viene ella muy a menudo a verle? -No.

-¿Qué quiere decir con ese "no"? ¿Cuántas veces?

-Dos o tres, yo qué sé.

-¿Dos o tres veces en estas semanas?

-Es una escena muy divertida.

Se rodó en un día o dos, como mucho.

Es esa magia de Miguel.

Vas y lo haces, lo hicimos varias veces, y él ponía la cámara aquí.

Y, luego, hay una cosa que dice mucho Mario Gas.

"A los actores no se les dirige, se les elige".

-Hay quien dice que los castings son el 70%,

y a lo mejor ahí es el 95%.

Y cómo es el casting de esta película, están todos.

-Están todos muy bien, pero claro, es lo que dice Roberto,

si tienes un buen guion, unos buenos diálogos,

unos personajes que tienen carne y tienen cómo defenderlos,

un buen actor los va a hacer bien si está bien elegido para el papel.

Si lo eliges mal, malo, no hay solución.

Fíjate Marta Fernández-Muro y Lucrecia en el último episodio.

Qué maravilla. Lucrecia, que debutaba.

Está eminente en este episodio. Lucrecia está muy bien.

Lucrecia está estupenda.

Y a mí me encanta Fedra Lorente en el episodio con Resines.

Resines estaba en su mejor momento, además, lo hacía muy bien.

Pero Fedra Lorente es una belleza de interpretación, tan fina,

tan pequeñita...

Vamos a viajar hasta 1966,

cuando se estrena la película que vamos a ver a continuación,

"El arte de no casarse".

En esta ocasión, hay detrás dos directores,

Jorge Feliu y José María Font.

Eran dos directores de Barcelona,

dos jóvenes estudiantes de cine

en la Escuela Oficial de Cine de Madrid,

que se conocen ahí y hacen algún documental.

Finalmente, ruedan una película más o menos política

que se llamaba "Diálogos de la paz",

muy promocionada por el régimen en su momento,

pero que no tuvo mucha repercusión y mucho éxito.

E, inmediatamente después, al año siguiente,

hacen esto que no tiene nada que ver,

que es el díptico de "El arte de casarse"

y "El arte de no casarse".

Son comedias muy características del momento en que se hacen,

aunque con un cierto tono personal.

Hay algo que las diferencia de las películas

que están en ese momento produciendo Pedro Masó,

José Luis Dibildos, las más comerciales de la época.

-Vas a ser padre.

(GRITA) ¡Ah, no! ¡Eso sí que no!

Que yo soy soltero.

-Y yo también.

Esteve, no sé si conocías la película,

si la has descubierto ahora. La acabo de descubrir, sí.

¿Qué sensaciones te ha dejado?

Buenas, realmente es interesante la perspectiva

que tiene sobre el amor,

la idea de intentar hacer una tesis sobre ella.

Y coincide en el 66, por ejemplo, con "Alfie" en la cartelera,

o "¿Quién teme a Virginia Wolf?", precisamente.

Y son películas que de alguna manera están intentando cambiar

un poco los clichés sobre las relaciones sentimentales,

por lo que es muy interesante.

Es curioso porque es una película que tiene frases muy machistas

pero, sin embargo, ridiculiza esa imagen del macho.

Empieza aquí la apertura, esa frase de Alfredo Landa...

-Dile,

¿qué delito hay en que un chico y una chica jóvenes

quieran estar solos aunque no sean novios?

-Yo creo que ya estaba esto,

la pérdida de influencia

de la Iglesia Católica he querido ver aquí,

y la nueva influencia de las sociedades,

del entorno en el que vivía España.

Esto está manchado también de eso que dices,

de un cierto concepto machista.

La mujer solo busca al hombre para casarse solo con él,

y el hombre solo busca a la mujer para no casarse con ella

y llevarla a la cama.

Es verdad que ese macho,

que no tiene nada que ver con el macho que yo creía recordar,

ese militar machista de verdad que en su casa manda él,

sino que es un hombre ridículo también.

-Si quieren que muera de amor...

-Pascual, qué temperamentos tienes.

-Creo que las comedias de la época,

el ligón era siempre ridiculizado de una manera o de otra.

-¿Y por qué?

-Bueno, porque era un ligón que no era un galán.

Si el ligón era Arturo Fernández,

era distinto que si era Alfredo Landa.

A estos actores los utilizaban, a Landa o a López Vázquez,

los utilizaban más para hacer

una imagen más ridícula de ese personaje.

Es cierto, como sugiere Roberto,

que en esta película hay cosas chocantes desde el punto de vista

del planteamiento ideológico.

-Ahora se viene conmigo y hace las paces con doña Consolación.

-¿Pero tú te crees que de verdad son novios?

¿A esas edades?

-Roberto, el cine en los 60 es un cine enormemente hipócrita.

Es un cine donde ya hay una apertura de la censura,

una primera apertura cuando entra Fraga

en el Ministerio de Información y Turismo.

Y, entonces,

se puede hablar de estas cosas dentro de unos tonos determinados.

La censura ahí actúa de una manera absolutamente hipócrita,

esa creo que es la clave.

Tenemos que hablar de Conchita Velasco, bueno, de Concha Velasco,

y de Alfredo Landa.

Concha ya era la "chica ye-ye", era una estrella absoluta.

Alfredo Landa todavía no tenía tanto recorrido.

Es interesante verlos en distintos fragmentos.

Realmente, puedes ver su talento a través de cómo van enfocando

diferentes situaciones,

por mucho que el género sea muy concreto.

El género es comedia y están jugando siempre a lo mismo.

Pero, en todo caso, se puede percibir el talento,

uno entiende por qué Conchita era un auténtico fenómeno social.

-¿Los hay de frambuesa?

-De lo que tú quieras, bombón. -Qué cosas tiene.

-¿Sabes que eres un bombón? -¿Sí?

-Sí, de frambuesa con chocolatina.

-Y ahora, suélteme, debo irme.

-Su modo de interpretar no lo ha estropeado el tiempo.

Hacen una comedia finísima,

dentro de las estructuras y los guiones

que había en aquella época, que ya hemos comentado.

Eran finísimos,

Alfredo Landa hablando a cámara

durante 15 minutos con una capacidad de convicción,

y Concha Velasco en distintas situaciones,

haciendo distintos puntos de vista de personajes totalmente diferentes.

En el fondo, es siempre el mismo personaje,

pero ella haciendo cosas muy diferentes,

con una inteligencia y un talento muy grande.

Decíamos que detrás de "El arte de no casarse" hay dos directores.

Detrás de tu película,

"Siete razones para huir", sois tres.

¿Cómo ha sido ese trabajo? ¿Cómo os habéis organizado?

Supongo que todavía más complicado.

Siendo muy previsores, es decir,

cualquier idea tiene que consensuarse inmediatamente.

Y supone un poco que todo tiene que quedar más o menos repartido.

Gerard asumía más la parte técnica,

yo asumía más la parte de dirección de actores

y coordinación dramatúrgica, y David asumía más la producción.

Pero es completamente importante que todo esté clarísimo,

porque si no, se pueden producir conflictos,

y es muy recomendable que no pase.

Te iba a decir que nos hablases de la película,

pero como sé que Fernando la ha visto,

que nos hagas un poco la crítica, porque sé que te ha gustado.

Siendo una película con un tipo de construcción dramática

y de humor muy distinto de la película de la de Albadalejo,

pero coincide con ella

en que hay unos guiones muy precisos,

muy originales, muy bien inventados,

y que también los actores están estupendamente.

-Mil gracias, es un honor que piense lo mismo.

5 de abril estrenas la película. Estreno comercial.

Antes, en el South by Southwest de Austin,

aproximadamente a mediados de marzo.

Roberto,

estás en "Servir y proteger" aquí en esta casa.

También a punto de estrenar una película, "Buelos".

Es una especie de comedia melodramática,

no una comedia de humor, no va al humor directamente.

Sobre todo, tiene un gran reparto también,

y que también la ha visto Fernando y le ha gustado.

O sea que bien.

Lo que voy a hacer también es teatro,

lo digo porque tiene que ver con que es de cine.

Voy a hacer "Intocable", la película, pero en teatro.

Empiezo a ensayar dentro de unos días.

¿Dónde podremos verla?

En el teatro Reina Victoria en septiembre,

pero antes haremos una gira.

Me hace ilusión porque tiene muy buena pinta.

El cine y el teatro. Eso es.

Os seguiremos la pista.

Muchísimas gracias a los tres por haber estado hoy con nosotros.

Han pasado más de 50 años desde que Jorge Feliu

y José María Font estrenaron "El arte de no casarse",

es una comedia de episodios

que narra, en tono irónico y caricaturesco,

las argucias de un soltero incapaz de comprometerse.

Espero que os guste. Nos vemos la semana que viene.

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Historia de nuestro cine - Coloquio: Comedias de episodios

22 feb 2019

Elena S. Sánchez, Roberto Álvarez Ruiz , Esteve Soler Miralles y Fernando Méndez Leite; charlan sobre las comedias de episodios que emitimos hoy "Ataque verbal" y "El arte de no casarse".

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