Presentado por: Elena S. Sánchez Dirigido por: Francisco Quintanar

'Historia de nuestro cine' hace un repaso por lo mejor del cine español desde los años 30 hasta nuestros días, con la intención de revisar sus grandes títulos. Presentado por Elena S. Sánchez, coordinado por el historiador cinematográfico Luis E. Parés y dirigido por Francisco Quintanar, el espacio cuenta con un equipo habitual de expertos que introducirán cada película. La emisión de las cinco películas cada semana se completará con un coloquio en el que participarán los colaboradores fijos junto a figuras relevantes del cine que tengan relación con las películas a emitir esa semana.

Las películas se programarán en bloques temporales. Los lunes será el turno de las películas de la década de los 30 y 40; los martes de los 50 y 60; miércoles de los 70, jueves de los 80 y viernes de los 90.

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Historia de nuestro cine - Siempre es domingo - ver ahora
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Gritos y risas.

¡Venga! ¡Corre!

(TARAREA) (ABUCHEA)

Sí, sí, sí, sí.

Siempre es domingo.

No me preocupa ni me asusta el porvenir.

Cada día, cada hora...

...es domingo, es domingo para mí.

Sí, que sí, sí, sí.

Siempre es domingo...

...y no me importa lo que digan los demás.

Solamente necesito...

...que me quieras, que me quieras de verdad.

Poder reír, poder bailar, poder vivir, poder soñar...

...y aturdirse con la velocidad.

Poder reír, poder bailar, poder vivir, poder soñar...

...y siempre, siempre, siempre cantar.

Sí, sí, sí, sí.

Siempre es domingo.

No me preocupa ni me asusta el porvenir.

Cada día, cada hora...

...es domingo, es domingo para mí.

Cada día, cada hora...

...es domingo, es domingo para mí.

Siempre es domingo. Siempre es domingo.

Dubidubi dubiá.

Dubidubi dubiá.

Ni lunes, ni martes, ni jueves, ni viernes,...

...estando muy cerca de ti. Siempre es domingo.

¡Ah, domingo!

Siempre es domingo.

¡Ah, domingo!

Siempre es domingo.

(TARAREAN)

¡Buenas noches, bambinas! -¡Adiós!

¡Chao! Ah, pero ¿es de noche?

-¡Tú siempre tan despistada!

¡Oh! -¡Chez Francis!

¡Ay! ¡Oh!

Si te pusieras las gafas... Búscalas.

Si no las encuentro no puedo buscarlas.

¡Ah, mis gafas! No grites.

No puede ser. Anda, vamos.

Tus labios rojos, tu piel morena,...

...desde que te vi.

-¡Yupi!

Tus labios rojos, tu piel morena,...

...desde que te vi. -¿Chez Francis?

-Si se enteran...

..los viejos de qué hora es... Avisa con tiempo.

-Adiós. -Bye, bye.

(LOS DEL COCHE TARAREAN)

Chez Francis habéis dicho, ¿no? -Sí, cuando deje de dormir.

(SILBA)

Campanas.

Buenos días, Teresa. -Buenas noches, David.

Te sigue gustando madrugar. -Y a ti.

¿A misa? Claro, es domingo. -Tengo idea de que antes...

...ibas tú también. Y ahora, pero por la tarde.

La misa por la tarde es una gran comodidad.

-Y, para vosotros, la comodidad es una virtud cristiana.

Rock & roll.

-El rock es el invento de nuestro tiempo,...

...el ritmo nuclear. -Miguel, insiste.

-Incinérame el cilindrín. -¿No lo es atómico?

-Alucinante. Yo lo encuentro alucinante.

-Deprimente. -¿Por qué deprimente?

-No sé, me gusta la palabra. Deprimente...

-Es una sortija preciosa, Paco, con una perla rodeada de brillantes.

Si no aparece, no sé qué haré. Sería horrible.

-Tranquilícese, señorita Doris, la tengo yo. No puede ser otra.

-Eres inmenso, Paco. ¿Dónde la encontraste?

-En el suelo, junto a la barra.

Estaba lleno y me dio no sé qué empezar a preguntar de quién era.

Me dije: "Ya la reclamarán". La guardé aquí.

-¡Vaya! Ya no contaba con usted. Yo siempre cumplo.

-822... Lástima que ganara el 59:

Diez Gemelas. ¿Trae el dinero? Traigo una garantía suficiente.

Lo reuniré en tres o cuatro días; pongamos una semana.

Si en una semana no le pago, la vende usted y santas Pascuas.

-Por ahí no vamos bien, don David. No quiero líos.

Me la prestó mi hermana para salir del apuro.

-Mire, don David, le voy a dar 24 horas más y un consejo:

devuelva la sortija a su "hermana". Yo me lavo las manos.

-Creí haberla dejado aquí. -¿Y si alguien la...?

-No se preocupe. Debí llevarla a mi casa.

Recuerdo que lo pensé al ver que era una joya de valor.

Esta noche la buscaré. -La necesito mañana sin falta.

La saqué del joyero de mamá sin decírselo...

...y tendría un gran disgusto. Era un regalo de papá...

...por su aniversario de boda. -Aparecerá.

-¿Y si la han robado? -Removeré cielo y tierra.

Si es preciso, avisaré a la Policía.

-¿A la Policía? Sería peor. El escándalo es peligroso.

¡Menudo genio tiene papá! Y a ti tampoco te conviene.

-Tiene usted razón, señorita Doris.

Si investigan, me juego el negocio.

Vamos, vamos, no se apure.

Todo tiene arreglo. Aparecerá tarde o temprano.

Y si no aparece, conseguiré otra igual.

-Vale mucho, Paco.

-No importa el precio. -Gracias. Eres un amor.

-¿Qué pasa, Paco? ¿Te has quedado de un aire?

-Me parece que acabo de hacer una tontería.

-Es lo que hacemos los hombres por chicas como ésa.

-Y el loro dijo: "¡Anda, qué juego más bestia!".

-Cotiza más vidrios, estamos sin fiducias.

-Te agitan y no cae ni para la hoja parroquial.

-Y tú naciste para el chiste imbécil.

-Yo invito. ¿Cómo os apetece? Seco.

-Gordon's. Sal.

-Urgente. -¡Marchen seis con cebollita!

-Seis martinis para don Gonzalo.

-¿Crédito ilimitado? -Ellas sí.

A ellos tengo que fiarles semanas, meses, años...

Y, a veces, mandarles las facturitas a los padres.

-¿El libro de familia?

Whisky doble, Paco, me hace falta.

-¿Cómo va todo? Pasando el rato.

¿Qué haríamos de no estar aquí?

-Quién sabe, quizá catedrales, como en la Edad Media.

¿Acertijo? -¿Molestia?

-Le ha tocado. Terminó la carrera de arquitecto hace un año.

Pero no le sirve de nada.

-¿Y ese figurín?

-Otro que tal. Menuda carrera la suya.

Va para marido de rica. -¿Ya tiene plaza?

-De momento, tres suspensos, pero llegará. Es muy estudioso.

Tu hombre. (SUSPIRA)

-Sí, sí, yo suspiro por él y él por ti.

-Te arrebata, ¿verdad? -Te envenena.

-Me emborracha más que esto. Eso tiene fácil arreglo. Aparta.

Luis.

¡Carlota, mi por qué! Paco, mándame un jugo de vaca.

¿Estás griposo? No, los domingos empiezo así.

Doris, diplomática por parte de padre.

-Hola. Y nada mal hecha.

Otro día. Estaba preocupado.

Creí que irías a lo blanco a hacer bronce y que no te vería.

No, tuvimos que quedarnos para darle coba a la tiíta:

sus jaquecas. ¿Qué tiíta?

¿Estás tonto? La de Doris, la que ha regalado 50 millones...

...para la beneficencia. Viene en todos los periódicos.

Eres muy mona, Doris, y estás muy bien acabadita.

Te gustaría conocerla. Parece una vieja rara,...

...pero no lo es: simpática, sencilla...

Las personas que valen son sencillas.

Y los bombones que me gustan tratan de parecerse a ti.

¿Por qué no me habíais dicho nada de esa tiíta?

-La has visto muchas veces, pero estarías sin gafas.

50 millones para beneficencia... Claro que tiene jaqueca,...

...le debe doler todo. Claro.

-Le duele desde antes. Está muy pachucha.

El año pasado, en Biarritz, en la fiesta de los Clemens,...

...nos dio un susto horrible. Cuéntale sin omitir nada.

Le encantan los detalles. Volvemos.

Estás más despistada que un pulpo en un garaje.

Un lápiz. ¿Inscribiréis a la tiíta...

...en el Registro Civil? -Si vas a escribir, bebe.

Sorpréndenos. -Paga él, salvo orden contraria.

Pero... -No insistas, bebemos mucho.

Como si tú te chuparas el dedo. (LEE) Ataque.

¿Va a haber un ataque?

(LEE) Heredera...

Espera. Juan.

Dale esto al señor Lara. Y yo no lo sé.

Para regalar 50 millones... -Pero es que tiene...

¿Ah, sí? -Señor Lara...

Perdón.

Gracias. No sabía que eras casamentera.

-¿Va a haber boda?

-¿Siempre beben tanto? -¿A qué vendrían si no?

Sin alcohol se sienten inseguros; el alcohol los hace superiores.

Después de unas copas se creen más fuertes.

-Y más hermosas. -Y avivan su inteligencia.

¿Qué más quieren por unos tragos? ¡Por los tontos!

Hasta aquí llegó la sequía de 1962.

-¡Que suba el nivel de los pantanos!

¡Otro detalle, David! Paco, otra.

-Enseguida, don David.

A mi casa, que beber siempre en la misma taberna es de borrachos.

Estará tu padre. No parará mucho.

Andando. -Mejor corriendo.

Choque. ¡Oh!

-Claro, claro, como locos. ¡Hala, hala, como locos!

¡Qué suer...! ¡Qué bárbaros! ¡Granuja!

Oiga, guardia, a esto no hay derecho.

Esto se va a poner muy negro. Anda, Clara Eugenia, date prisa.

-¡La culpa ha sido de ellos! Nos lo hemos buscado.

Tranquila, todo está previsto.

-No se excite, cuéntelo con calma. -Está bien claro, por la derecha.

Yo venía... -¡Agente! Por favor, agente...

¡Agente, socórrame! Gracias a Dios que aparece.

¡Qué apuro! ¡Qué vergüenza! ¡Canalla, viejo verde!

¡Gracias a ellos no se ha salido con la suya!

-¿Qué dice? Está loca. ¿Usted quién es?

-Ahora querrá negarlo. Dígale al agente...

...lo que me dijo, dígale dónde me llevaba.

Oiga, guardia, yo vi cómo ella le suplicaba de rodillas...

...y llorando. -Señor agente, qué palabras.

¡No me dejaba apearme! ¡Estoy muerta de vergüenza!

-Yo no traía a nadie, voy a encerrar.

-¡Acaba de poner el cartelito! -¡Sí, sí!

-¡Lo hemos visto! -¡Lo ha puesto!

-¿Y a usted quién le mete en esto, pollito?

-Calma, vamos a ver. -Llévenme de aquí enseguida,...

...por lo que más quiera. -Me vienen toreando...

...desde la plaza. -¡Deténganse!

(TODOS GRITAN)

-¡Gamberros, más que gamberros! (PITA)

(TODOS RÍEN Y GRITAN)

Vaya, visita habemus. -Ya me iba, no os estorbaré.

Quédate, vamos a mover los huesos. ¿No te gusta bailar?

-Sí, pero es tarde.

-Me ha traído papeletas de una rifa y se lleva ropa que no hace falta.

Tu jersey azul, ¿no te importa? Está muy pasado.

Lo que no quieras para ti, dáselo a los pobres.

Se ponen tan pesados con el frío. -Bueno, adiós, y muchas gracias.

-¿Quién es? -Una pesada, le da por la caridad.

-Que os divirtáis. ¿Te lo llevo?

-¿Tú? Enseguida vuelvo.

-Mírala, parece una santita de cera.

-Nos ha gafado la imagen.

-Y se nos lleva a David. Vamos a repartir...

-Esto es lo bueno, carburante.

-Un rayo para mí. -Y otro para mí.

Risas.

-Divertíos mucho; pero no arméis bulla, me duele la cabeza.

-A mí una vez me dieron una pastilla redonda...

-Cállate, bestia. (AMBOS RÍEN)

Sublime...

Como baje tu madre.

Para eso se esconde en boca.

¡Papi!

-Sin abusar, sin abusar, un par de vasos y mucho ejercicio, eso sí.

Es el primer vidrio. -Bueno, pero no hagáis ruido.

Tu madre, ya sabes... ¿San Sebastián?

-Sí, toda la noche al volante.

Me llamaron y no quería perderme el Madrid-Athletic.

Pasado mañana estoy de vuelta. -Marcos.

Te dejas la cartera. -Gracias, querida.

¿Qué sería de mí sin ti?

Deberías acostarte, Rita. -Vaya rostro que tiene.

-Más o menos el que tenemos todos. -Adiós a todos, hasta la vuelta.

¿Quieres que te traiga algo? -Déjalo, estarás ocupado.

-¿Por qué me has acompañado? Soy un caballero.

No lo sé. -Hace unos años estábamos aquí.

Más jóvenes, con más ilusiones. Tú querías ser arquitecto, ¿no?

Yo quise darte un beso. -Siempre fuiste un fresco.

Y tú una buena chica. -Buenas noches.

Buenas noches.

Recibí un telegrama de casa, me mandan 10 000, ¿habrá bastante?

Sí, pero hay que untar a muchos.

Van a estar de un pringoso. No hay más remedio.

Perdona un minuto.

-¿Me das unas vueltas, tonto?

-Te gusta la intimidad, ¿eh?

Depende, contigo sí.

-Parece que han cogido bien la autopista.

-Unas gotas de "tía rica" en el carburador...

Y Luis se pone como loco. (AMBOS RÍEN)

Hace bien.

Por favor, Julio, necesito verte.

Mal... cada vez peor.

No puedo explicártelo ahora, atiéndeme sólo unos minutos.

¿Mañana? Tiene que ser hoy mismo.

Sí... sí. Está bien.

Como tú digas.

(TODOS RÍEN)

-¿A quién llamabas? A quien quería.

-Está claro. Hay que animarse.

Si me dais un whisky seco os lo pago en atracción.

-No seas loca. Yo hago lo que quiero.

¡Aaaah! (TODOS RÍEN)

-Esta vez estaré más tiempo, hasta el martes.

-¿Hasta el martes, gusanito? No sé si hay víveres para dos días.

-Mañana compra lo que quieras.

-"Nociones de economía" y "Contabilidad" de Pobleson.

Sí, estos son, muchas gracias.

¿Me los envuelve? -Con mucho gusto, señorita.

-¿Y para esto necesitabas mi buen gusto?

Mi prima tenía que ir a no sé dónde.

Y yo sola... Es una tontería, ya lo sé; pero vamos donde quieras.

-¿Vas a estudiar? Las oposiciones son...

...un pretexto para seguir en Madrid.

No sabes lo que es...

...una capital de provincia. -Señorita, tenga.

Si me dieran el piso, le diría a mi madre que venga.

-250 pesetas. -¿Qué hace ahí esa gente?

-Néstor Navarro firma ejemplares de su libro.

Néstor Navarro, el gran poeta. Hay quien dice...

...que si no fuera por los amigos de su padre, no vendía ni un libro.

-Buenos días. El padre riquísimo...

...y muchos adoran al santo por la peana.

¿Vamos a verle? -Venga.

-Su nombre. -Valona, Enrique Valona.

Con "V" de Valencia.

Nos mira.

-Muchas gracias y un saludo a su señor padre.

Nos mira otra vez. -Ése no es motivo...

...para que te lo comas con las gafas.

Lo compro, ya metida en gastos y si quieres dedicatoria,...

...te rascas el bolso. -El usía no me da dinero...

...para versos ni nada. Ven.

-Gracias. Oh...

-¿De quién es? Mío...

Ponga Gloria nada más, por favor.

-¿Y usted? -Me gustaría tenerlo, pero...

Es un lujo que no está a mi alcance.

-Oh, eso tiene fácil arreglo.

¿No lo sabías? Parálisis infantil.

-¿Su nombre, por favor?

¿Por qué dejó de sonreír? -Me apura darle tantas molestias.

Me llamo Clara Eugenia Andoneli.

-Espero que le guste. -Muchas gracias por todo.

¿A qué viene la prisa? Ni has leído la dedicatoria.

-Su invalidez me ha puesto enferma, necesito un trago.

¿Estoy peor, Julio?

-Escucha, Carlota, tú no tienes nada, absolutamente nada.

Pero ¿y este dolor? -Figuraciones.

Tal vez... exceso de diversiones.

Lo hago para no pensar. -Parece que tienes problemas.

Tengo uno grave: me siento sola, falta de cariño.

-¿Y eso y tu familia?

¿Y tú me preguntas eso? Mamá fuera del mundo.

Papá a sus negocios y... San Sebastián.

Me falta algo muy importante, mi vida no puede seguir vacía.

-Hablas como en el cine.

Guárdate tus bromas, soy una mujer, ¿no te das cuenta?

Una mujer enamorada... -No sabes qué dices.

Todavía no sabes nada de nada.

Aún eres una niña que quiere jugar a un juego peligroso.

Lo que quieras, lo que me pidas. -Bebe menos...

...y olvida las fantasías. No lo conseguiré.

-Lo siento, pero tienes que irte.

Enfermera, acompañe a la señorita.

Gracias. -Carlota, ¿cómo no me has avisado?

He venido a consulta y se me hacía un poco tarde.

-¿Te encuentras bien? No.

Aunque tu marido diga que son figuraciones mías.

-Es que los médicos... como ellos no sienten.

No te preocupes, te recomendaré, por algo eres mi debilidad.

Da muchos besos en casa. Adiós. Adiós.

-¿De veras no tiene nada? -De veras.

Aprensiones, cada día se queja de una cosa distinta.

Ha venido cuatro veces. -¿Y qué te cuesta...

...hacerle caso? Síguele la corriente, dale algo.

-Conozco mi profesión. -Está bien, perdona.

-Perdóname tú...

Tu hermana me pone nervioso, ha estado siempre demasiado mimada.

Demasiado consentida, ésa es su única enfermedad.

Es buena, ¿cuánto puede darme?

-Entre mi clientela no será fácil colocarla,...

...a lo mejor se queda dos años en la vitrina.

Por favor, ¿cuánto? -Más de 25 000 imposible.

Vale el doble. -En fin, quizá pueda subir algo.

Tráigame la factura y llegaremos a un acuerdo.

¿La factura?

No sé dónde está. -Búsquela o pida un duplicado.

Es que me urge mucho. -Lo supongo.

Pero sin la factura no puedo hacer nada.

Cuéntalos.

Traje el sobre. ¿Qué sobre?

No se lo darás así, como quien paga unas lechugas.

Se dice dar el sobre o sobrecito. Lo que a ti se te escape...

Déjalo en mis manos, es cuestión de 3 ó 4 semanas.

Dile que tiene que ser en el bloque de Castellana.

Naturalmente. Por si sale con uno de las afueras.

Para ese viaje no necesitamos alforjas.

Tranquila, todo está previsto. ¡Ah! Llave en mano.

Te digo que tranquila, yo te tendré al corriente.

-David...

Ojos que le ven. ¿Cómo no me ha dicho que estaba aquí?

Acabo de llegar. -Tengo ganas de charlar.

¿Me trae algo? Sí, sí... desde luego.

Perdóneme un momento. Señorita, encantado de saludarla.

Qué descaro. -Queremos en la Castellana.

-¿Castellana? Todo ocupado. Pueden elegir entre el bloque...

...del Pacífico o la carretera de Toledo.

-No lo entiendo, yo contaba con algún proyecto terminado.

¿Terminado?

Pues no, uno o dos comenzados, tengo ideas.

-Ya lo sé, pero hay que convertirlas en algo práctico.

La práctica nunca fue mi fuerte. -Es incomprensible e indignante.

Tiene talento, se le ofrece un trabajo de envidia...

...y sólo pierde el tiempo.

El tiempo es lo que me sobra. -No diga disparates.

El tiempo es la riqueza que no podemos guardar.

Se dará cuenta de ello cuando sea tarde, cuando alguien...

Yo mismo, que soy su amigo, le diga que lleve sus planos a otro sitio.

En todo caso no proyectaré esas conejeras que construyen ustedes.

Son hormigueros para personas, para eso no hace falta imaginación.

No sé si algún día haré algo; pero si lo hago, será distinto.

Mejor, de eso estoy seguro.

10 000, para el resto concédame un plazo lo más largo posible.

Está resuelto...

Prácticamente resuelto. -¿Una semana?

Pongamos dos. De acuerdo.

-Y para otra vez, don David, sea más prudente.

Buenas tardes. Buenas tardes.

-Lo siento, Srta. Doris, no ha aparecido todavía.

Pero mantengo lo que dije: si no la encuentro,...

...le compraré otra. -Otra igual es muy difícil, Paco.

¿Cómo le hablo yo a mamá de una indemnización?

Figúrate que se le ocurre ponérsela hoy mismo.

Qué disgusto, si ya sé que haces lo que puedes...

(FUERA) -¡Dorotea!

-¡Voy, señora! Ahora no podemos seguir hablando, papá...

...tiene invitados. Los embajadores de Japón acaban de llegar.

Te llamaré luego, ¿eh? Adiós, Paco.

-El almuerzo, por favor. -Enseguida.

-When do eat? Necesario to eat. -Yes, mister Cleamant.

Inmediatly, mister Cleamant.

-Tendrá que preparar nuestro equipaje.

Mañana nos vamos a Rota.

Ligero... Sport lonely. -¿Para muchos días?

For how many days, mister Cleamants?

-Cuatro o cinco, maybe a week.

-Una semanita...

Vivan los pactos de ayuda mutua. ¡Ay la Luna sí, ay, la Luna no!

¡Ay, la luna de Benidorm!

La Luna sí, la Luna no, la luna, luna de Benidorm.

-¿Qué haces? -La comida de los gringos.

¡Al rico bocadillo!

Tengo unas ganas de comer un buen cocido.

-Si me das un paquete de Chester, te paso unos garbanzos.

-Vale. Avísame cuando esté.

Ay, la luna sí, ay, la luna no, ay, la luna de Benidorm.

-Estás muy contenta. ¿Apareció la sortija?

-Aparecerá. Paco no me deja en la estacada.

Está por mis huesos.

-Cualquier día te descubrirán y...

-Mientras dura, vida y dulzura.

Por ahora, una semana para mí sola con lo mejor del ropero.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

-Si tus amigos no son tontos, se darán cuenta.

-¿Por qué? Lo único que distingue a una mujer es su ropa.

Tengo los mejores trajes, joyas y perfumes.

Y además, hablo bien el inglés. ¿Qué más quiero?

Ay, la luna sí, ay, la luna no, ay, la luna de Benidorm.

-¿Que qué más quiero?

¿Sólo tengo este vestido y aún me lo preguntas?

¿De qué me sirve ser la hija de un usía...

...y ser de familia honorable?

-Claro, todo lo que no se traduzca en dinero no cuenta.

-Reconoce que el dinero es necesario.

-Sin duda, pero tú crees que es lo único necesario.

En vuestra vida sólo hay el éxito económico.

Quien no lo tiene, es un fracasado.

Tu padre, por ejemplo.

-Yo no dije eso. -Pero lo piensas.

Mira, Clara Eugenia, sólo te pido que tengas en cuenta...

...qué es lo que consideras un fracaso.

Me costó mucho estudio y esfuerzo.

-Y oposiciones. Cuando las hiciste,...

...¿te dijo alguien que pasarías estos apuros?

-Nadie tenía que decirme nada. Lo hice por vocación.

-¿Y les preguntaste a tus hijas si tenían vocación de pobres?

-No nos entendemos.

-No tienes derecho a hablarle así. Hace lo que puede por nosotras.

Si te parece poco, trabaja.

-¿A qué viene esa idiotez?

¿Quieres que me coloque en una oficina...

...a despachar correo, o en una clínica?

Tú has nacido para enfermera.

"Señorita Lucía, el instrumental. Le vamos a abrir la tripa al 5."

Tú te lo hubieras tomado en serio y no lo hiciste por él.

Qué deshonra para el usía. -Baja la voz. Te oye.

-Mejor. Estoy harta de tanto juez y de tanto quiero y no puedo.

El día menos pensado me caso y os pierdo de vista.

Oye, ¿qué te parecería un poeta en la familia?

-Creo que ganan menos que los jueces.

-Éste es la excepción.

-Néstor Navarro.

¿Sabes que es inválido?

-Sí, pero sus rentas son válidas y cómo.

¿Néstor Navarro? Clara Eugenia. ¿Me recuerda?

Sí, lo acabo de terminar. Por eso le llamo.

Estoy emocionada.

Gracias a usted, vuelvo a creer...

...en la belleza de las personas y de las cosas.

Me gustaría tanto oírselo leer a usted.

(LEE) Charco de luz inmóvil,...

...duro lecho donde la frente busca tu regazo,...

...indiferencia inerte de tu brazo,...

...para la sed callada de mi pecho.

Pedazo de papel, imagen muda,...

...mínima intimidad, verdad desnuda...

...de la verdad tremenda de tu ausencia.

-De la verdad tremenda de tu ausencia.

Néstor es... No, no puedo explicarlo.

Otro lenguaje, otros sentimientos más puros y más nobles.

Yo... -Quisiera decirte tantas cosas.

Parece mentira que, en tan poco tiempo,...

...hayamos llegado a este entendimiento.

Pero no puedo, no debo.

Soy... -Eres el hombre más maravilloso.

Puedes decirlo todo, decírmelo todo.

-Clara Eugenia...

-Perdón, no sabía que tuvieras visita.

-Tendrás que acostumbrarte a su presencia.

-¿Por qué no esperas a que me vaya?

-Sólo quiero tu consentimiento.

-Yo me lo imaginaba desde la segunda vez que vino.

Quiero decir...

Pensé en la posibilidad...

En fin, procuré informarme de quién es, de su familia.

Tú me comprendes, ¿eh, hija?

Tuve la satisfacción de saber que es hija de un juez...

...y que es de familia honorable.

-Intachable, honorable...

¡Al fin me ha servido el usía!

Me caso por mis buenos informes. ¿Qué os parece?

Que haces un negocio redondo, quiero decir,...

...que la poesía contemporánea da mucho dinero.

-De modo que... (TARAREA LA MARCHA NUPCIAL)

-¿Estáis muy enamorados? ¿Y dónde vais a casaros?

-Néstor quiere una boda sencilla. -¡Vivan los novios!

(TARAREAN LA MARCHA NUPCIAL)

-¿Queréis por esposa a la señorita Clara Eugenia...?

¿Cómo te apellidas? -¡Sí quiero!

Oye, he vuelto a soñar contigo.

Quiero verte, necesito verte.

-No me es posible. Acaban de llegar.

Claro, papá y mamá. Han traído invitados.

¡Uf, mucho jaleo!

¿Mañana? No sé si podré.

Timbre. Ya te avisaré.

No vuelvas a llamar. Adiós, Luis.

Tengo la noche en blanco, Si quieres, vamos a esa casa.

¿Son de confianza? Sí, gente bien.

Lo hacen por pasar el rato. Lo único que merece la pena.

Con suerte te forras. Hay buenos puntos...

...y siempre cae algún pardillo. Sí, espérame.

Dame unas 60 pesetas. -Me parece que hoy cae pardillo.

Eso nunca se sabe.

Es cuestión de suerte. -¿Se puede ir de mirón?

Con un resto de 500 para cumplir y pagar la bebida.

5000, mañana te lo devuelvo y te pago lo de la libreta.

-Que ya sube mucho.

Si las cosas empeoran, está mi padre.

Sermón para mí y dinero para ti. Como no llegará ese caso...

-Está bien.

-Mil más.

-Yo no voy. -Veo.

-Full de jotas y nueves. -Color.

-Deme cartas.

-¿Resto? -Adelánteme 30 sobre el coche.

En fin, matrícula 220 000.

Mamita, ¿y mi comisión?

El viejo lleva perdidas 500 y ése 5000.

-Aún le quedan.

-1000. -Voy.

-Adiós. Restado.

-Voy.

-Paso. -Paso.

-Escalera al as.

-20. 25.

-Bueno, un mes justo.

-Tres picos. -Perdón, tres nulos.

No, en billetes.

-Conforme.

Cuando quiera, ya sabe que sigue teniendo crédito.

-¡Taxi!

¡Taxi! ¡Taxi!

¿Taxi, señorita?

No es muy elegante, pero te llevamos adonde sea.

-Voy lejos. ¿Tendrás que hacer? No, no doy golpe hace tiempo.

-¿No te avergüenza decirlo?

Sí. Borro y empiezo de nuevo. Estoy ocupadísimo.

Soy tan importante... El famoso arquitecto.

Pero lo sacrifico todo por una amiga.

¿Dónde vamos? -Sigue derecho. Yo te guío.

Sólo llevo gasolina hasta Cuenca. -Es antes.

¿Te has convertido en recadera? -Frío, frío.

Ya está. Sí, reina maga. -Caliente, caliente.

Entonces, al portal de Belén. -Algo parecido.

¿Voy contigo? -No hace falta. Espérame aquí.

Hasta ahora.

Música en la radio.

¿He tardado mucho? No, no me he dado cuenta.

-¿Es su novio? -No, qué disparate.

-¿Por qué? Es muy guapo.

Premio a la indiscreción.

-¡Ahí va!

No mires eso. Son tonterías. -Yo veo una casa.

Sólo un pequeño hormiguero.

-Para hormigas con alma.

Hola, ¿puedo ver a mi padre? -Naturalmente, señorita Carlota.

Llaman a la puerta. -Pase.

Hola, papi. -Hola.

Un minuto y me marcho. -Como siempre.

Pues sí que paras tú en casa.

-¿Qué hay? -Semanales de la planta B.

-Ahora se lo firmaré.

Bueno, ¿qué pasa? Me he quedado sin gasolina.

Necesito un crédito bancario.

-¿Y a mí quién me lo da? Esta vez al menos vine a verte.

Otras te lo pido por teléfono. -¿Cuánto?

Aparte de gasolina, peluquería, medias y cuenta del bar.

-¿Y tu asignación? Dura menos que un pastel.

-Toma. La semana de un tornero.

Con esto no tengo ni para empezar. Necesito otros dos jornales más.

¡Qué bueno eres, papá! Ni siquiera me obligas a insistir.

Julio.

-Perdonen.

Tengo que hablar contigo ahora, se trata de mamá.

Ella no quiere que... -Discúlpenme. Enseguida subiré.

¿A qué viene esta comedia? Quiero verte.

Tengo el coche ahí fuera. Podemos ir al campo, adonde quieras.

-No puedo dejar mi trabajo. Esperaré lo que haga falta.

Estar cerca de ti. -¿Qué ha sido? ¿Martini?

Hay que reconocer que estimula tu atrevimiento.

¿Eres un hombre o qué?

Si lo eres, debemos aclarar nuestra situación.

-No hay nada que pueda llamarse nuestra situación.

Por favor, sé razonable,...

...no hay motivo... ¿Qué es? ¿De veras no hay motivo?

Quiero estar contigo. ¡Te necesita todo mi ser!

No pienses quién soy, no pienses en nada.

-No pensar en nada,...

...eso es lo que tú haces. Y lo que no puedo hacer de ninguna manera.

Siempre quieres lo de los demás y ahora quieres romper...

...la felicidad de tu hermana. Sigue. Me gusta oírte.

Digas lo que digas.

Si supieras cómo te quiero. Y tú también me quieres.

Lo noto en tus ojos, en tu mirada. -¡Sólo quiero a tu hermana!

Vale mil veces más que tú.

¡Pájaro!

Lo he hecho polvo. ¡Tengo una vista!

-Sí, que Santa Lucía te la conserve.

-No comprendo cómo os gusta matar. Ah, el instinto ancestral.

El salvajismo primitivo que corre por nuestras venas.

-No seas cursi, matamos porque nos divierte.

-¡Listos! ¡Pájaro!

-Ni Búfalo Bill. Bien, peque.

Tira tú ahora. -No, no me atrevo.

Anda, esto tiene emoción, hay que probarlo.

-Quizá es de la protectora de animales. Y eso te conviene.

¡Qué gracioso! Hola, chicos.

Hola. ¿Vienes a tirar? Mato pájaros más grandes.

¿Con liga? Con veneno.

Ah.

Bienvenida, endiablada criatura. Mira lo que te espera.

Si estás de buen humor te acompaña.

Está de malo. Si estás de malo te lo quita.

Pídeme un doble seco. Enseguida volvemos.

Ya has oído, Pedro. Ten cuidado, Gloria, no te vaya a morder.

Anda, ponte las gafas. Tienes que escribir.

En mayúsculas todo.

Señora, dos puntos. Me da pena verla tan confiada.

Pero, oye, ¡esto es un anónimo! Claro.

Búscate otro memorialista. ¿Qué te imaginas?

¿Por quién me tomas? Es una broma. Venga, escribe.

Su marido la engaña miserablemente.

-¿Otro? -Esta vez por debajo de la puerta.

Van cuatro.

A dos por semana.

-¿Te preocupa? -No, te quiero. Confío en ti.

¿Quieres leerlo?

Teléfono.

¿Qué hay? -¿En casa a estas horas?

¿Qué pasa, estás malo?

Volví al portal de Belén. Aquella niña que me acompañó al coche...

Te lo agradezco mucho yo también.

Buenas noches. Buenas noches.

La alianza es preciosa.

Y la pulsera un sueño. -Me la compró en Venecia.

Eso sí es una luna de miel. -Esto es regalo de mis suegros.

Sensacional. Yo diría que demasiado.

Bueno, quiero decir que, para una chica joven...

-El caso es que lo tengo. Tiene razón, eso es lo importante.

-Y ahora unas gotitas de Pernaut.

-Se va a subir por las paredes.

-Y cuando tire las muletas gritaremos: ¡Milagro, milagro!

-Esperemos que se cansen pronto.

Néstor no está acostumbrado a tanto ruido.

-Sí, Clara Eugenia no se da cuenta. -Está tan contenta.

-Ya está. Aparta el pitillo, que explota.

-Te preparamos una bebida especial en ocasión...

...de tus primeras nupcias. ¿Te importa que te tutee?

-Pedimos tu opinión como poeta porque lo consideramos un poema.

Bébetelo de un trago, sin respirar. Se llama soneto etílico.

-¿Y si salgo volando? -Te acompañamos a las nubes.

-Prefiero que te lo tomes tú. -¿Yo?

Pero si lo preparamos para él. -Tú.

-Claro que sí. -¡Que se lo tome!

-Total, un borracho más qué importa al mundo.

¿Lo veis? ¡Como una rosa! ¡Ah! -Más bien como un crisantemo.

(CANTAN LA MARCHA FÚNEBRE)

-¿Por qué todo esto, Clara Eugenia? No entiendo.

¿No les entiendes? Pues yo tampoco, pero lo paso bárbaro.

-Se divierten a... Su manera. Como enanos.

-No lo dudo. Pero a Néstor le conviene descansar un poco.

Es demasiado ajetreo. -Pero es el único que no se mueve.

-¡Clara Eugenia! -Bueno, quiero decir...

Lo mejor es que se marchen. -Nadie ha dicho tanto.

-Me gusta estar así, solos, tranquilos.

¿Estás cansada?

Te aburres, ¿verdad? -Un poco.

Música de rock and roll. -¡Todos!

Otra carga y para ti la vuelta.

-¡Viva la reina de copas! -¡Y el caballo!

Más amigos que nunca.

Cada vez os entiendo menos. Es que no hay nada que entender.

¿Tampoco lo del piso? ¿Qué pasa con lo del piso?

Que pasa el tiempo. ¿No recibiste la notificación?

No, una carta de Lugo que levanta ronchas.

Habrá que dar otro toque. Nada, ni recuerdos.

-¿Está usted seguro? -Tengo seguridad mental.

Se ligan la descripción y la procedencia y no puede fallar.

-Entonces, ¿sabe quién fue? -Pero no pienso decírtelo.

En realidad no quieres saberlo. -Quizás.

-¿Por qué no me dijo antes dónde estaba la sortija?

-Hasta hoy no se podía disponer de ella. Te va a costar cara.

-Señorita Doris.

Buenas noticias, voy a recuperar la sortija.

-Ay, menos mal. Estaba viéndome la catástrofe encima.

Salieron para Zaragoza y, en el último momento, pidió el joyero.

En Zaragoza tenemos una finca grandísima. Gracias, Paco.

-Como don Hernán Cortés.

-¿Decía usted? -Has quemado tus naves.

Hoy están embalados.

-Es la marcha que llevan los coches cuando van a chocar.

De acuerdo, a casa de Doris. -Ya era hora.

-¿Qué vamos a celebrar?

-La puesta en órbita de un satélite.

-¿Llevamos whisky? -No hace falta, allí tenemos.

-Si te casas, que sea inválido. Sí, no persiguen.

Los jóvenes cantan.

(CANTAN)

-Poneos cómodos, muchachos, voy a visitar a la sirvienta.

Petri, Petri. Échame una mano, tengo invitados.

-¡Qué valor tienes! ¿Y si vienen los señoritos?

-Están camino de Zaragoza.

Anda, ponte las puntillitas y ven corriendo.

-Mira, ¡qué amable! ¿Hay juerga? -Por lo grande.

-¡Qué alegría! ¡Con las ganas que yo tenía de echar un rizo al aire!

-Oye, no te animes, tú vienes a servir.

-Oye, rica, eso es otra cuestión. Una está sindicada.

-¿Y qué quieres decir con eso?

-Quiero decir que esto no se arregla con un paquete de Chester.

Que esto son horas extraordinarias. Más el incremento de nocturnidad.

-¡Oh! ¡Qué frescura! Te doy 20 duros.

-A partir de las 10, las horas son con el 40.

Y desde las doce, con el 140%.

Que entramos en festivo.

-30 duros.

-Y además, el seguro de accidentes por si los hay.

Y las 40 pesetas del sello del montepío.

-40 duros y un bote de guisantes.

-Con otro de pepinillos y el whisky de Peppers, trato hecho.

-Chantajista. Venga, date prisa. -¡Huy, volando!

Música de rock an roll.

-¡Qué cara tienes!

¿Qué te ha dicho? -Habla de lo caro que está todo.

Esto no le iba a gustar a tu tía. -No, está chapada a la antigua.

No, rica, y como debe ser. No creas que no me gusta la formalidad.

¡Y el whisky frío! Porque es que sabe a caldo.

-¡Esta chica! Ahora vuelvo.

¡Pero, bueno!

-¿Sabes que seco está mejor? -A servir, que es tu obligación.

-¡Qué humos, mandas más que un general! A ver si me chivo.

¡De gotea! -Está bien, no nos peleemos.

Lleva hielo enseguida. -¡Hay chicos muy guapos aquí!

¡Vaya tipazos! Luego me marcaré un baile...

Timbre. ...con ese alto, moreno.

¿Han llamado, qué hago? -Abre, espero una visita.

Yo me ocuparé del hielo.

-Buenas noches. -Buenas noches.

-¿Vive aquí la señorita Doris? -De momento sí. Pasen ustedes.

Estoy por llamar a mi Rafael y que se venga con el regimiento entero.

Bueno, me permitiréis que descanse, ¿no?

-Doris, tienes visita. -Perdona.

¿Qué hay, Paco? -Aquí está.

-¡Eres un sol!

Tome una copa, está en su casa. Y tú, ¿qué quieres?

-Bailar contigo. -Tenga. Y cuidado, está gafada.

-40 000 pesetas le ha costado el rescate después de regatear.

¿Hablaba conmigo? -No, no. Pensaba en voz alta.

Loa años. ¡Bah!

-¡A la una andaba la mula! ¡A las dos daba la coz!

¡A las tres saltó otra vez! ¡A las cuatro, brinco y salto!

¿Pensando en la santita de cera? ¡Me están entrando unos celos!

¡Déjame tranquilo!

Timbre.

-Chis, chis, ¡Dorotea, tus señoritos!

¡Callaos!

-Lo siento, perdónenme, ya sé que he hecho mal. No merecen esto.

He querido vivir como si fuera rica. ¿Y qué, hice daño a alguien?

¿Qué les importará unos paquetes de cigarrillos y unas botellas?

Ustedes... No saben lo que es ser pobre.

¡Comerse de envidia, sufrir!

(HABLA EN INGLÉS)

-¿Por qué no nos lo dijo?

La hubiéramos autorizado a recibir a sus amigos.

¿Por qué no tuvo confianza?

-Paco, yo...

-Aguanta, muchacha, ya tendrás tiempo de llorar.

-Escuche, Dorotea, no venimos a sorprenderla.

Hemos vuelto por la sortija.

La de Cartier. ¡No está en el joyero! ¿Sabe algo de ella?

Si no aparece tendremos que llamar a la policía.

-Excúsenme.

Oh, perdón, señora, estoy avergonzado.

¡Qué torpe soy!

-¡Mi sortija, estaba aquí! No lo entiendo.

(HABLAN EN INGLÉS)

-Lo demás tiene fácil arreglo. ¿Puedo ayudarte en algo?

-Sí, haga que se marche esta caterva. Buenas noches.

-¿Conque Doris tenía su intríngulis?

Tenemos que terminar la fiesta, se molestaron unos vecinos.

-Déjate de cuentos. Eso no lo cree ni mi madre.

-¿Vamos a salir en "El caso"? Ya lo comentaremos. ¡Vámonos!

Sí, vámonos.

Yo soy un señor.

-Y yo una chacha. Sólo que yo lo soy de verdad.

Siento que se cortara la juerga. -Podemos continuarla,...

...el mundo no se acaba en Doris. -Vamos a ver a los hipiosos.

Cantan "La conga".

Música de flamenco.

(TODOS) ¡Ole! ¡Ole!

-Hola, don Goya, ¿qué haces ahí arriba tan solito?

¿Quieres un trago? Ahora subo, hombre.

¿Pero dónde va ese loco?

-Voy a dar de beber a este señor. -¡Dale a la señora! ¡Tendrá frío!

-Tienes razón. Toma un trago, chiquita.

¡Huyamos, dos hombres de gris nos acechan!

(TODOS GRITAN)

-¡Ay, no corráis!

Campanadas de un reloj.

Risas.

-¡Ya has llegado a casita!

-Hasta mañanita, guapa. -Hasta mañana.

-Adiós. -¡Vete por la sombra!

-Good bye!

-Buenas noches.

¿Qué pasa?

¿A qué viene esto? -Nunca he hecho feliz a mi hijo.

Evitaré que tú le hagas un desgraciado.

¿Entiendes? -No.

-Eres su mujer, debes estar a su lado.

-¿No le parece que eso es cosa mía? -Sólo quiero que veas tu conducta.

Tus andanzas nocturnas no le gustan a tu marido.

Aunque él trate de disimularlo. -¿Se lo ha dicho? A mí no.

-No necesito que me lo diga. Está deprimido, desmoralizado.

Todo esto retrasará su recuperación.

-Y yo no importo nada, ¿verdad? Debo quedarme con un enfermo...

...encarcelada. Yo, que estoy sana. -¡Cállate, estúpida! Si te oyera.

-Es hora de que le diga la verdad.

-¿Te atreves a hablar de verdad? Has engañado a todos.

No te importa más que el dinero, ¡el dinero...!

Sólo me sirvió para comprarle la mercancía más despreciable.

¡Una mujerzuela!

-Eso piensa de mí. ¿Por qué no se lo dice? ¡Vamos, ahora mismo!

-Estás borracha. -Sí,...

...que se entere el delicado poeta inválido.

A ver si se entera que no es más que una caricatura de hombre.

-Es mi mujer. Si alguien puede hacerle reproches soy yo.

Y yo no se los hago.

No me importan las razones por las que se ha casado conmigo.

Me ha dado la única felicidad que he conocido.

Te ruego que le perdones.

-Eso tiene fácil arreglo.

Se vuelve a llenar, luego se bebe y ya no se piensa en nada.

¿Llenamos? Ya han cerrado.

-Paco nos sirve. Él es así, servicial.

¿Sabe algo? -Por mí no, ni lo sabrá nunca.

¿Tengo el deber de decírselo? -Yo nunca opino.

Y de deberes entiendo poco. Paco, ¿nos pones otra?

-Bueno, la última por cuenta de la casa.

-La penúltima, la última no se toma nunca.

-Beban sin prisa. Ya terminé el arqueo pero me queda cambiar...

...unas bombillas y reponer los ceniceros.

-Es incansable, ¡qué afición le tiene al trabajo!

-Usted dice que los que trabajamos no servimos para otra cosa.

Pero el caso es que a mí me gusta.

A lo mejor, si ustedes probaran... -De ninguna manera.

¡Como llegara a gustarme...!

Usted sí podría probar todavía. ¿Le preocupa mucho lo que haga?

¿Por qué tiene que fijarse en mí? Ni soy nadie ni le importo a nadie.

-Eso no. Le importa a alguien, y mucho. A usted mismo.

Literatura. -No. Realidad. Y muy amarga.

Ya me ve. ¿Tengo problemas? No. Al menos no lo parece.

¿Lo paso bien? Sí, desde luego. Sólo tengo un momento difícil.

Por las mañanas, cuando me miro al espejo y veo...

...a alguien que me da pena.

Pienso que traicioné a un joven que era como usted,...

...para acabar siendo como yo.

A veces se me ocurre quitar el espejo.

Pero lo necesito para afeitarme. Y no me puedo dejar la barba.

Sale ya muy blanca, ¿comprende?

Créame, joven, se puede escapar de todo menos de uno mismo.

No se convierta en su peor enemigo.

Sálvese, todavía puede.

Teléfono.

-¿Diga?

Oye, Teresa, ¿va mañana la lección 23 de historia?

Es que perdí los apuntes, ¿sabes? ¿Los tienes tú?

-¿Qué dices? ¿Pero qué significa?

Ah, sí. Sí, ya te entiendo.

Tengo los apuntes.

No te preocupes, te haré una chuleta con nombres y fechas.

¿De latín?

El capítulo 4 "De bello Galico". Sí, te ayudaré en la traducción.

Gracias, Teresa. Eres el ángel del quinto curso. ¿Qué haría yo sin ti?

Perdóname, Teresa, creo que puedes comprenderlo.

No sé qué hora es, ni me importa.

Pero he necesitado volver atrás un momento.

Me hacía falta recordar cómo era, cómo sentía.

Perdóname.

-Oye, David.

Claro que te perdono, David, y te comprendo.

Es bueno que hayas querido volver atrás.

Puede ser muy bueno.

Estoy desesperado, papá. Te aseguro que se trata de algo importante.

Por eso he recurrido a ti. -No insistas.

Decidí no reprocharte nada ni pedirte cuentas de tu conducta.

Tienes tu carrera, tienes casa y una asignación para tus gastos.

Si tienes problemas, aprende a resolvértelos tú mismo.

Sí, tienes razón. Pero no tengo salida.

Necesito 50 000 pesetas. Se trata...

Te doy mi palabra de honor, papá. Es un asunto de conciencia.

-¿Sabes qué significa esa palabra?

Será la última vez. Y te devolveré hasta el último céntimo.

-Lo aseguras sin creerlo.

Yo sí te digo que será la última vez. Estoy dispuesto a que lo sea.

Me avergüenzo de ti. Dudo, incluso, de que tengas talento.

Hace tiempo de que estoy convencido de que no trabajas.

No porque no quieres,...

...sino porque no sabes.

Toma, 50 000 pesetas.

Nunca sabrás lo que cuesta ganarlas. Porque no eres digno.

Espero que no te arrepientas de esto.

-Una esperanza falsa, hijo. Acabo de dártelo y ya estoy arrepentido.

Sólo hay una persona que todavía cree en ti. Tú sabes quién es.

Me habló ilusionada de unos diseños tuyos.

Los ha llevado a una asociación que proyecta construir un barrio.

Me dio pena decirle que era inútil.

Gracias.

No entiendo nada.

¿Qué vas a hacer? ¿Han salido las chicas?

Sí. ¿Y mamá?

De compras. Feliz, ni siente ni padece.

Perfecto, impecable. Ahora vete al cuarto de baño,...

...en el botiquín hay Noctinal. Tráemelo.

Pero... Haz lo que te digo.

Ven enseguida, Julio, me encuentro muy mal. No podía resistir más.

Me he tomado un tubo entero de Noctinal.

Sí, ahora. Lo he hecho por ti, ¡estoy arrepentida, ven pronto!

-María Luisa.

Mi cartera.

Se ha roto el tubo. Pero lo dejé de forma que no se note.

No importa.

Trae.

Tiras las demás. ¿Pero vas a tomarte eso?

Es muy listo, si descubre la mentira enseguida no me sirve.

Ahora baja al vestíbulo y abre en cuanto le oigas llegar.

No conviene que llame.

Motor de un coche.

En su habitación, ¡deprisa, por favor!

-Gloria, tú eres una buena chica. Dime la verdad.

¿De qué? -¿Tu prima ha tomado Noctinal?

Sí, yo lo vi.

-¿Que tú lo has visto? Quiero decir que me consta.

Estoy segura, no pierdas tiempo.

Ah, ah.

Lo he hecho por ti, Julio, para que te convencieras...

...de que tú también me quieres.

-¿Estás segura de haber tomado Noctinal?

Sí, un tubo entero. Menos eso.

-Esto no es Noctinal.

Dime la verdad, ¿qué ha ocurrido? Ven conmigo, te lo explicaré.

¡Julio! ¡Julio!

-Llama a este número,...

...que manden una ambulancia. Sí, ya voy.

¡Me encuentro muy mal, Julio!

¡Sálvame! ¡No me dejes morir! -Haré lo posible, ten confianza.

¿Dónde están tus padres?

Papá está fuera, como siempre. Pero yo sé dónde.

Ahí, en el tocador, está la agenda. Donde dice San Sebastián...

Está el número... ¡Llámalo! ¡Oh!

Teléfono.

-¿Diga? Sí.

¿Cómo?

Es para ti, de tu casa. Tu hija, la pequeña, está muy grave.

-Ocho litros.

Cálmate, Gloria, cálmate.

-¿Se salvará, doctor? ¿Hay esperanzas?

-No podemos decir nada, se están poniendo todos los medios.

Lamento decirle que, dadas las circunstancias del accidente,...

...hemos denunciado el caso a las autoridades.

El juzgado de guardia está tomando declaración al doctor Salcedo.

-Agradezco mucho la sinceridad con que me ha hablado.

Es la explicación lamentable pero clara de la conducta de esa chica.

-¿Sería posible que no llegara a conocimiento de mi esposa...

...y, sobre todo, de sus padres?

-Procuraremos evitarlo.

Aunque a ellos, a los padres, podría enseñarles muchas cosas.

-Ingirió algo de Noctinal, pero mezclado con un tóxico.

Lo que supuso desde el principio.

No hay reacción favorable pero,...

...es joven, tiene recursos y en unas horas ya veremos.

-Bien. por el momento no le necesito. Gracias.

-Venga conmigo, Julio.

-Esta declaración la añadiremos a la diligencia,...

...como complemento a la de Salcedo, por si hubiera lugar.

-Sí, señor.

-Agradezco a la providencia que ponga este asunto en mis manos.

Conozco a su hija y a sus amigos y sé hasta dónde pueden llegar.

En la excitación artificial en que viven.

-¿Pero cómo ha podido? Es incomprensible.

-Seguro que no tuvo intención de suicidarse.

Era una de sus bromas.

Más peligrosas que las otras.

Legalmente se considerará un accidente fortuito.

Todo ha sido culpa mía. -No.

-Usted fue un eslabón más de la cadena de azares infortunados.

Pero no debió ayudarla.

Ella me obligó. Me obligaba siempre.

-Y para resistir, necesitaba sentido de la responsabilidad.

Que le falta a todos ustedes. -Si la hubiésemos educado mejor.

Yo soy el único culpable. -Todos lo somos.

Unas veces por torpeza y otras por algo de inhibición.

Yo mismo he fracasado como educador.

Tenemos los defectos de nuestra sociedad.

Un estado de ánimo contra el que no luchamos porque somos cobardes.

La persecución del placer a la que se lanzan los jóvenes es falsa...

...y peligrosa. Sin embargo, la toleramos.

-Dios nos ha abandonado.

-No, le hemos abandonado nosotros.

¿Cómo vamos a pedirle que nos ayude...

...si no estamos dispuestos a obedecer sus mandatos?

-Ha recobrado el conocimiento. No puede hablar pero oye y ve.

-Y llora.

-¿Qué ha pasado, papá? ¿Cómo está Carlota?

-Está mejor. Ahora la verás. No has debido molestar a tu marido.

-Hemos decidido ir siempre juntos. -Lo ha decidido ella.

-Entrad, entrad.

Ojalá dure. Durará.

De nosotros se puede esperar todo lo malo. Y, a lo mejor, algo bueno.

Bien, si quieres algo para Lugo. Es lo mejor que puedes hacer.

Nunca llegaste a comprendernos y eso es buena señal.

Ah, toma. Cógelos son tuyos.

También a ti te engañé, soy un... No entiendo.

Ya te he dicho que eso es buena señal.

Disculpe que le haya hecho venir. Se han empeñado en empezar...

...y no me dejan vivir.

-Mejor para usted. No crea. A veces tengo...

...que hacer un esfuerzo para no dejarlo todo y marcharme.

Pero me aguanto.

-David, ¿puedes venir un momento? Tenemos que consultarte una cosa.

¿Lo ve? -Se aguanta más a gusto...

...de lo que dice. Lo que a usted se le escape...

-Justos.

-Y cabales. Después de darlos por perdidos.

-He cumplido este encargo como secreto de confesión.

-De acuerdo. No se hable más del caso. Terminado.

-Del todo no.

-Me daba vergüenza venir. Pero estoy en deuda contigo y no sé...

-No hay tal deuda. He tenido suerte.

-Te engañé, os engañé a todos.

-En estos casos siempre participan dos.

El que engaña y el que se deja engañar.

-Los otros no me importan. Pero tú, quiero decir que por ti...

-Te han puesto en la calle. -Sí. Estoy buscando empleo.

Si quisieras guardarme la maleta... -Me haces falta aquí.

Si quieres. -Pero yo...

-Por los de la pandilla, no te preocupes. Ya no vuelven.

-¿Y voy a servir para...? -Claro que sí. Ponte en la caja.

Y fíjate bien en todo.

Juan.

Toma.

¿Le sirvo algo? -Un medio whisky.

Si estamos aquí, hay que beber. Si no, qué hacemos.

-¿Le gusta esta música? -Suena a rayos,...

...pero le va bien a la tormenta en que vivimos.

-Un escocés con pepinillos. -¡Emborráchame con la colección!

-Danos un latigazo.

-¡Ay, para ellos siempre es domingo!

-¿Y para usted? -¿Eh?

(RÍEN)

No me preocupa ni me asusta el porvenir.

Historia de nuestro cine - Siempre es domingo

20 jul 2019

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