Presentado por: Elena S. Sánchez Dirigido por: Francisco Quintanar

'Historia de nuestro cine' hace un repaso por lo mejor del cine español desde los años 30 hasta nuestros días, con la intención de revisar sus grandes títulos. Presentado por Elena S. Sánchez, coordinado por el historiador cinematográfico Luis E. Parés y dirigido por Francisco Quintanar, el espacio cuenta con un equipo habitual de expertos que introducirán cada película. La emisión de las cinco películas cada semana se completará con un coloquio en el que participarán los colaboradores fijos junto a figuras relevantes del cine que tengan relación con las películas a emitir esa semana.

Las películas se programarán en bloques temporales. Los lunes será el turno de las películas de la década de los 30 y 40; los martes de los 50 y 60; miércoles de los 70, jueves de los 80 y viernes de los 90.

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Historia de nuestro cine - A la pálida luz de la luna - ver ahora
Transcripción completa

(Abril BSO "A la pálida luz luna")

(OFF) "Fueron unos tiempos en que vivir

era una apasionante y cotidiana aventura.

Era la prehistoria de la informática.

Los albores de nuestra actual sociedad científica.

Era la de entonces una sociedad

con una burocratización incipiente.

Aún no había trabajo para todos.

En aquellos años todavía quedaban árboles.

Y no era extraño tropezarse con familias numerosas

de dos y hasta tres hijos.

Pero también había gentes que trabajaban sin pausa,

en jornadas agotadoras.

Poseídos quizás,

por una insaciable ambición económica, o tal vez,

por el deseo atávico de sobrevivir.

Eran muchos y dedicaban todo su esfuerzo

a lo que entonces se llamó economía sumergida.

Y en las calle había alegría,

y músicos ambulantes,

que llenaban los ámbitos de la ciudad

con sus canciones y melodías.

(Continúa la música)

La pátina del tiempo embellece las cosas.

Pero seamos objetivos.

Existía también un cierto temor,

y una cierta inseguridad ciudadana

provocada por algunos presuntos delincuentes.

Sin embargo,

contrastando con las acciones aisladas

de drogados, violentos y desaprensivos,

el habitual espectáculo colectivo,

era el de la convivencia y relajante vida social.

(Continúa la música)

Esta es la crónica nostálgica

de los años mil novecientos ochenta y tantos".

(Tintineo)

(Tintineo)

(Tintineo)

¿Le parece bien así?

Diez minutos más, Simply.

No, no.

Hay que machacarlo más.

El guacamole tiene que ser como un puré.

¿Un beso de buenas noches, Rosa Pinchosa?

Que no soy Rosa Pinchosa.

Bueno, pues un beso de todas maneras y a la cama. ¿Okey?

Okey.

Bye, Simply. -Bye.

De momento solo tenemos este ejemplar,

lo acabamos de recibir.

¿Habéis visto lo que dice "Newsweek"?

"Un mensaje claro, profundo y esperanzador

sobre el futuro de la humanidad.

Gracias, profesor Gil de Larios".

¿Y se publicará en España?

Sí, probablemente.

Señores, la cena está casi a punto.

Bueno, ya está aquí el famoso sabio.

Enhorabuena, Miguel. -¿Por el libro? Gracias.

Y por las críticas, profesor.

Viviendo 30 años en un país

siempre se acaban haciendo amistades.

¿Y de qué tratan? -Igual que los anteriores.

Es un análisis prospectivo de la sociedad del futuro.

¿Como de ciencia ficción?

Puede ser.

Creo que tiene razón Blanca.

La prospectiva es como mirar una bola de cristal, ¿no?

Gonzalito, hijo.

Es verdad, ¿sirve para algo la prospectiva?

Pues tiene razón.

A lo mejor para nada. Para todo.

Lo utilizan grandes compañías para decidir qué fabrican.

Los gobiernos para prever necesidades sociales.

Energéticas, por ejemplo.

Cuando Miguel estuvo en Yale hizo un informe del año 2000

para el presidente de los EE. UU.

Nosotros trabajamos en parte de ese informe, en nuestro campo.

Allí colaboramos casi 200 científicos.

Desde economistas o sociólogos,

hasta especialistas en ingeniería genética, por ejemplo.

Qué interesante. ¿Y cómo va a ser el año 2000?

Bueno, pues depende.

Cuando se publicó el informe surgieron dos grandes corrientes.

Los catastrofistas y los optimistas.

Hasta Walter Cron Graig hizo un chiste sobre el tema.

Señor, el horno suena otra vez. -Ah, sí.

¿Y el chiste? -Es muy viejo.

Una fábrica de zapatos, una multinacional,

como decís.

Manda a dos expertos en marketing al centro de África.

A la semana siguiente se reciben dos telegramas.

En uno dice: "Nada que hacer. Aquí nadie usa zapatos".

Y el otro: "Fabuloso mercado. Van todos descalzos".

-¡Estás solo!

"¿Quién es?". ¿Cómo?

"¿Que quién es?". -¡Papá!

Déjame que te vea.

Qué morena estás.

¿Qué, lo has pasado bien en la playa?

Sí, muy bien.

¿Vas a venir tú el año que viene?

Pues no lo sé, hija, la verdad. A lo mejor.

¿Ese coche es nuestro? Sí. Anda con él.

Hola. Hola.

Os sienta muy bien el moreno. Gracias.

¿Dónde has veraneado, papá?

En ningún sitio. He tenido mucho trabajo.

No he podido salir un solo día, pero no lo he echado de menos.

Como tengo un apartamento tan agradable.

Es un penhouse. Se dice así, ¿no?

Pequeño pero con una terraza enorme,

y unas vistas maravillosas.

Venga, pa, vámonos.

Hasta luego. Adiós.

A las 19:30 aquí,

que hay que bañarse, cenar y estar en la cama a las 21.

Vale.

Hasta luego. Adiós.

(Claxon)

(Abril BSO "A la pálida luz luna")

Espera un poco.

¿Lo puedo ver ya?

Un momento, no seas impaciente.

Jolín, has dicho cinco minutos.

Ya está. Ven a ver.

¿Qué te parece?

Papá está bien. ¡Qué nariz!

Qué gracioso. Son quinientas.

Oiga, fíjese. La tapo, la destapo, la vuelvo a tapar.

Para ganar hay que jugar.

No cobro nada por mirar. ¿Dónde está la bolita?

Hombre, padre, haga usted el favor, que me está pelando.

¿No tiene usted que hacer naen la parroquia?

El Espíritu Santo que me ilumina.

Como sabe que es para mis pobres.

¿Quiere jugar conmigo? -Venga, sí, anímese.

Es que no sé yo sí... -Ahora que sean diez mil,

que sean diez mil, diez mil.

Para ganar hay que jugar, no cobro nada por mirar.

¿Dónde está la bolita?

Qué vergüenza.

No sé donde vamos a llegar. Cosas que pasan.

¿Qué te parece esto? ¿Te gusta? Sí.

Doctor, nueve de máxima y seis y media de mínima.

Son doscientas pesetas.

-Hipotenso, amigo, una suerte.

Vivirá usted muchos años.

Nada de grasas, mucha fruta, mucha verdura,

los fritos ni verlos y los embutidos prohibidos.

Muchas gracias, doctor.

¿Qué hacen los médicos, daddy?

No me llames daddy, soy papá.

Pa pá. Mira, papá.

Los Osos Amorosos.

Para ganar hay que jugar. ¿Dónde está la bolita, señor cura?

Aquí.

Vaya por Dios, el Espíritu Santo ha vuelto a distraerse.

Pero ahora va la buena, vamos a doblar.

Conmigo no cuente, padre, yo ya estoy pelao.

Que Dios te bendiga, hijo.

Escondo la bola, la vuelvo a esconder.

Ya estamos.

Ahora nos vamos a comer. Sí.

¿Lo has pasado bien?

(Abril BSO "A la pálida luz luna")

Mira mamá, lo que me ha regalado papá.

Un poco tarde.

Es el Oso Animoso.

Muy bonito. Voy a enseñárselo a Miguel.

Un beso a papá, ¿no? Ahora vuelvo.

La quiniela de hoy parece que es de las de época.

Han perdido el Madrid y el Barcelona en su campo.

Si te digo la verdad no hago quinielas, no tengo tiempo.

A ver si nos vemos un día y hablamos con tranquilidad.

Tú y yo ya lo tenemos todo hablao, Julio.

Adiós, buenas tardes. -Adiós, Andrés.

Esa. -Venga.

¡Ay, qué susto! -¡Ven pacá!

¡No, no, no, no, no me haga nada! -¡Suelta!

¡Que no llevo nada! ¡Que no llevo nada!

¡Por favor!

¡Suelta o te rajo, zorra!

¡No, no, escuche!

¡Ay!

¡Socorro!

¡Socorro! -¡Vámonos, vámonos!

¡Ladrones! ¡A por ellos! ¡Ayúdame!

¿Se encuentra bien, doña Charo? -Sí.

(Radio)

Joder.

(RADIO) "Zaragoza Hércules...".

He manchado. Mierda...

Toma ya, anticuerpo.

"Huelva Málaga, uno.

Cartagena Aragón, equis".

La madre que la parió.

"Las variantes equis están...".

-Qué susto. -¿Cómo va a subir usted así?

Con ese sofocón. -Don Francisco ya no está en casa.

Siéntese ahí un poquito mientras le preparo una tila.

-Hija, gracias.

¿Qué pasa?

Doña Charo, que le han dao el tirón y vienen nerviosa.

Qué país, no hay más que aficionados.

Antes le quitaban la cartera, no digo que no,

pero sin violencia, con arte.

Si es que ahora vivimos de milagro, doña Charo.

¿Le han hecho algo? -No. Solo el susto.

Tómese el agua del Carmen que enseguida le traigo la tila.

¿Qué es esto? -No sé.

Sería del ladrón.

Como me agarré a su cuello. -Bien hecho. Con permiso.

Si es que las personas decentes ya no vamos a salir ni a la calle.

Sí, hija, sí.

¿Le han quitado algo de valor? -Nada.

Unas cadenitas de bisutería que no valían nada.

Pues, señora, para tirón el suyo, porque esto mal vendido

no baja de las 200 000 pesetas.

Enhorabuena.

¿Y cuánto le calculan ustedes a este afortunado lance?

No sé, porque han sido una de trece y seis de doce.

Exactamente, don Julio.

Yo, estudiando antecedentes, de jornadas similares,

he calculado unas 300 000 pesetas.

Muy bonita suma.

Supongo que esta noche se quedará a cenar con nosotros.

Lo siento, pero es que tengo un poco de prisa.

Nada, nada. Estas victorias hay que celebrarlas en su momento.

Cenaremos rápidamente.

Aquí las cenas las hacemos sobrias.

Benito, por favor, prepara un buen vino blanco, seco,

que esta noche tenemos que brindar.

Ya lo tenía preparado, señor.

Ya ve que aquí le tratamos con confianza.

Gracias, don Federico.

Gracias, Benito.

Gracias, Benito.

Benito, tu copa, que tenemos que brindar.

Bueno, pues... pues... por las quinielas.

Chinchín.

Bueno, puntualicemos, por las quinielas

de fútbol, porque de las de hípica no sabemos nada. ¿Verdad?

Nada, señor.

Como no tenemos televisión. Ni la tendremos, Benito.

No se trata de un problema económico,

se trata de preservar la intimidad.

Ya.

Es un muchacho excelente.

Algo proclive a la sociedad de consumo.

Eso sí, nos ha preparado unos chicharros meniere,

que ya me contará usted.

No, si Benito es una joya, sí.

Y a los chicharros les tiene tomado el punto justo.

La cena está servida, señor. Gracias, Benito.

El azar solo favorece a las mentes preparadas.

Ya lo dijo Pasteur.

Yo, maestro, sin despreciar el chicharro de Benito,

vengo aquí como quien se matricula en al universidad.

Por favor, Julio, no exagere.

Son solo pequeñas experiencias de un hombre que dedicó su vida

al estudio de la ruleta francesa

que es el juego rey.

Benito, me da la impresión de que me voy a cenar su chicharro.

Por Dios, don Julio, no diga eso.

Yo nunca tomo salsa meniere por la noche.

Excelente. Gracias.

Si alguien me llega a decir que es un chicharro

me querello por difamación. Por favor, no me abrume.

(Abril BSO "A la pálida luz luna")

(OFF) "Desde la más elemental indagación antropológico cultural

nuestros ancestros optaron

entre la eterna ecuación entre lo mágico y lo racional,

por la magia en sus más imaginativas y lúdicas representaciones.

Se adoraron distintos tótem

a través de los cuales

se invocaba tribalmente a la fortuna.

El bingo, el frontón,

la Lotería Nacional, la de los ciegos,

las quinielas, carreras de galgos,

carreras de caballos,

la máquinas tragaperras,

los grandes casinos.

Los mismos gobiernos poseídos de un sentido lúdico

y, por qué no decirlo, también empresarial,

organizaban juegos,

o bien alentaban a la iniciativa privada

a emprender el negocio del azar

compartiendo con ella, amistosamente,

los beneficios".

Treinta y seis, veintiuno y veintidós.

Trece y caballo. Trece y caballo.

Catorce, veinte y veintiséis.

No va más.

Veintidós. Negro par y pasa.

Caballo y pleno.

Qué noche, eh, don Federico.

¡Señora! -Usted perdone.

Por un pleno de quinientas,

cinco, diez, quince, diecisiete mil quinientas.

-Yo no entiendo a la señora de su derecha.

¿Qué sistema juega? Ninguno.

Pura brujería. Sin base científica alguna.

Pero gana siempre.

Por favor...

Diecisiete mil quinientas para la señora.

Catorce... Muchas gracias.

Veinte y veintidós.

Empleados.

Yo es que juego al diecisiete porque le tengo mucha devoción.

También al cuatro y al veintiocho, porque nacieron mis hijos.

Es que usted, doña Remedios, es una sentimental.

Dos millones quinientas sesenta y cinco mil.

Hagan juego.

Empleado. -Gracias, señor.

Es que en esta mesa el mínimo es de quinientas.

Hagan juego, señores. -Segunda docena, por favor.

Perdón, con permiso.

Trece y caballos. Trece y caballos.

¿Cómo vas, Julio?

Fatal. Yo peor.

No va más.

Cuatro, negro, par y falta. -Es mi gafe particular.

Me la tiene jurada. -Vamos a levantarnos.

Me levanto, le asesino y me vuelva a sentar.

Hagan juego, señores. -Y treinta y seis.

Siete, diez...

Veintinueve y cuadros.

Hagan juego, señores.

Perdón. Trece y caballos.

Perdone. No va más.

Diez, negro, par y falta.

Caballo pleno.

Ya era hora.

Pues mil por mil a la primera docena.

Caballo de quinientas. Mío, mío.

Dos, cinco, ocho mil quinientas, señor.

Ocho mil quinientas. Muchas gracias. Empleado.

Empleado. Velero de quinientas.

Dale esto a don Federico a cuenta del mes que viene.

Don Julio nos anticipa el alquiler del penhouse.

El cielo nos envía su maná. Gracias, Julio.

Quememos nuestras naves. Quemémoslas.

Vamos allá.

Ocho y cuadros. Ocho y cuadros.

Catorce y cuadros. Catorce y cuadros.

(HABLA INGLÉS)

Treinta y dos y caballos otra vez, por favor.

Ocho y cuadros por mil y trece y caballos por mil.

Como dice maestro, alea jacta est.

Cero, tres y veinticuatro.

Diecisiete.

-Diecisiete.

Que vicio tiene esto, don Federico.

No nos damos cuenta del dinero y del tiempo

que perdemos en la ruleta.

Sobre todo el tiempo.

Hay que ver lo que tarda en tirar la bola el crupier.

Hagan juego.

No va más.

Thats great!

Pleno.

Bien. Buenas noches, señores.

Suerte, doña Remedios. Gracias, don Federico.

Su pleno. Diez, quince, diecisiete mil quinientas.

Pase diecisiete mil quinientas.

Diecisiete mil quinientas, señora.

Empleado. -Empleado. Gracias.

(TARAREA)

(TARAREA)

(TARAREA)

(TARAREA)

# De alma... #

No me ha salido la voz.

Buenos días, princesas.

(TARAREA)

(Cláxones)

(Sirena)

(Ladridos)

Quieto, Pirulo. Ya lo sabemos, es un sinvergüenza.

Pero no tiene arreglo. No le ladres que no tiene arreglo.

Buenos días, doña Mercedes.

Buenos días.

Calla.

Buenos días. ¿Cómo está Venancio?

Muy bien, trabajando.

Es lo que hace falta, salud y trabajo.

(TARAREA)

Excelente el ponche.

Excelente. Gracias.

Toma la servilleta.

Dame las gafas. Tenga.

Gracias.

(Timbre)

Debe ser don Julio.

Con su permiso, señor. Sí.

Ya tengo comprados los cupones de la ONCE.

Pero con su permiso he cambiado de ciego.

Has hecho muy bien porque el Nicasio está gafao.

Este debe ser mano de santo.

He tenido que estar media hora en la cola.

¿Has estudiao las quinielas? A conciencia, señor.

Les tengo preparados los resultados de los últimos cinco años.

Luego tomaremos decisiones.

Sobre el papel parece fácil.

Mejor. Así sabremos lo que no tenemos que hacer.

La fortuna solo sonríe a los audaces.

Eso es.

Para, para.

Sí. De parte de Julio González Alonso.

El mismo de siempre, sí.

¿Por qué no te compras una electrónica de esas?

Claro, y después un ordenador y me despido a mí mismo.

Para un momentito. Espera.

Si alguna vez dejase de estar reunida

hágame el favor de decirle que volví a llamar. Gracias.

¿Te has enterado de lo que le pasó ayer a Charo?

No.

¿Qué le pasó? Le dieron el tirón a la pobre.

Al salir del Jesús de Medinaceli.

La verdad es que ya no respetan nada.

Hay mucho paro. Y mucho vicio, qué leche.

Los de la tuna estamos todos paraos.

Nos dedicamos a tocar la pandereta y no a dar sustos a las mujeres.

¿Te hicieron daño?

No, el susto nada más.

Si es que hay una vasca borde. -Sí, hijo, sí.

¿Ya te vas? -Sí.

Pero no vengas tarde.

Tranqui.

¡Julio, ya está el café!

¡Voy!

¿Tú no quieres café? No, ahora no.

Chao, rockeros.

Los viejos rockeros nunca mueren, tronco.

Pero se quedan calvos, colega.

Gracias.

¿Hoy tampoco?

Estaba reunida, como siempre.

Y si no es indiscreción, ¿por qué os separasteis?

Pues porque ella es muy seria y ordenada y yo soy...

como soy, ya me conoces.

Es que, Julio, a las mujeres nos gusta el orden,

la seguridad. Sobre todo cuando se tienen hijos.

Mira ese pobre.

Se sienta ahí a las 9 de la mañana

y lleva la contabilidad de siete u ocho tiendas.

Entre eso y la tuna de parados,

saca más que en la empresa.

Aún suspira por entrar en nómina.

Eso lo odio. El horario fijo, el sueldecito.

Sin embargo, Carmela es como tu marido.

Entonces tendrás que ir haciéndote a la idea de vivir solo.

No, si ya me la iba haciendo, Charo.

Ella en su casa con la niña y yo en la mía.

Pero desde hace unos meses ha cambiado todo.

Y la quieres aún, ¿verdad?

Charo, qué novelera eres.

Pues claro, claro que la quiero.

No lo abras hasta el día de tu cumpleaños.

Vale.

Adiós, eh. Adiós.

Hola. Hola.

Y el domingo que viene ven más temprano.

Carmela.

¿Por qué no te pones al teléfono?

No insistas, Julio, por favor.

Al Oso Animoso le va a gustar mucho.

Miguel, ¿a que es igualita a las de verdad?

Idéntica a las que hay en Las Vegas.

¿Has estado en Las Vegas? -Sí, una vez.

¿Y ganaste mucho dinero?

¿Se ha hecho algo? No, creo que no. Me parece que no.

Perdone, no le he visto. Ha sido culpa mía,

voy tan agotado que ni veo donde me meto.

¿Quiere que le lleve a algún sitio? No. Vivo aquí al lado.

Le llevo a alguna parte, de verdad. César, la matrícula.

Por si acaso. Un momento.

Un momento. ¿Ha dicho César? He dicho lo que me da la gana.

Estas calles son privadas, que lo sepa.

¿César?

César Gómez Arce.

Sí. La madre...

Colegio Mayor San Pablo. Vini, vidi, vinci.

¿Julio? ¡César!

¡Julio!

Dele caña, don Julio, está a punto de abrirse.

Arquímedes te tenías que llamar tú.

Si es que se pican hasta los monos del zoológico,

que te lo digo yo.

En eso lleva razón el Triles.

Para qué te crees que vienen tantos extranjeros.

Colombianos, marselleses, sicilianos.

Eso antes no pasaba, desde luego.

Si es que no estamos protegidos. No, señor.

Aquí lo que hace falta es mano dura.

Eso es.

Vamos recogiendo, Arquímedes.

Hola, guapo. Hola, Paulita.

Arquímedes, prepárame otras quinientas, anda.

¿Tienes ya eso? -Claro, chata.

A ver qué te parece.

Pablo.

Está muy bien.

¿Qué te debo? -A ver, hermosa.

No sé. Yo es que estas cosas...

a los amigos no tengo costumbre de cobrarlas.

Dame... cualquier cosa.

Cinco mil duros.

¿Y a eso llamas cualquier cosa?

¿Qué dices, muchacha? Si es una ganga.

Te ha hecho una obra de arte.

Este Limosnas tiene unas manos.

Qué calor.

¿Y tú para qué necesitas eso, chica?

Lo mismo que Casimiro el traje de cura, para dar el pego.

Hoy día si vas por lo legal no te comes una rosca.

¿O no?

Así es, hija mía. Y aun así.

Y en lo mío más.

No sabéis lo raros que se están volviendo los hombres.

Y cuando el cliente vea que no hay lo que tiene que haber,

¿qué?

Yo estoy operado en Tánger.

Buenas noches, señores. Buenas noches.

Ordóñez, compostura, por favor.

Vamos, señores. Venga, venga, venga.

Sacando pecho.

Clavelitos. Al estribillo.

# Clavelitos, clavelitos,

# Clavelitos de mi corazón.

# Hoy te traigo clavelitos.

# Colorados igual que un fresón.

# Si algún día clavelitos.

# No lograra poderte traer... #

Vaya por Dios.

Estamos teniendo una noche afortunada.

Nos hemos encontrado con la tuna.

Así se llaman estas agrupaciones musicales de estudiantes,

que vestidos a la antigua usanza, rondan a sus novias.

No se bajen, por favor.

Aún les espera el espectáculo flamenco.

# La tarde que a media luz.

# Vi tu boquita de guinda.

# Yo no he visto en Santa Cruz.

# Otra boquita... #

Son viejas costumbres de los estudiantes españoles,

que por desgracia se van perdiendo.

Quizá ustedes han tenido

la oportunidad de contemplarlas por última vez.

# Mirándolo creí ver.

# Un pedacito de cielo.

# Clavelitos, clavelitos,

# Clavelitos de mi corazón.

# Hoy te traigo clavelitos.

# Colorados igual que un fresón.

# Si algún día clavelitos.

# No lograra poderte traer...

# No te creas que ya no te quiero.

# Es que no me dejó mi mujer. #

Doña Mercedes, es que son ya cuatro recibos.

Y con este cinco.

Se lo he dicho muchas veces.

Yo no pago hasta que no se pinte la escalera.

Está de vergüenza.

Sabe que don Federico solo tiene el usufructo de la finca.

La propiedad, por decisión testamentaria de su señora tía,

que Dios tenga en su gloria... -Amén.

...corresponde a las Madres Dolorosas.

Y la comunidad no tiene dinero para sufragar ese gasto.

A mí todo eso me tiene sin cuidado.

¿Quién cobra los recibos? -Don Federico.

Que pague la pintura don Federico. -Pero, doña Mercedes...

Y punto. -¡Doña Mercedes!

Vamos que...

Benito, perdone que no le atendamos como se merece,

pero es que esta semana vamos un poco retrasados.

No, si yo disfruto solo con ver esta laboriosidad de ustedes.

Pero una cervecita si le apetecerá, ¿verdad?

Pues eso sí, mire. Bueno, si no es mucha molestia.

Por Dios.

¿Me da usted el recibo?

Ay, si todos los vecinos fueran tan cumplidores como ustedes.

Usted ya llevará muchos años con don Federico, ¿verdad?

Pues dentro de siete meses hará cuarenta. Figúrese.

Como de la familia ya.

No sé si estará muy fría.

Y con un buen sueldo.

Porque tendrá un buen sueldo.

Bueno, lo nuestro ya no es una relación laboral.

Es otra cosa.

Gracias.

En fin, a ustedes se lo puedo contar.

Yo soy el heredero universal de don Federico.

Pero con documento notarial, eh.

Eso demuestra un gran afecto.

Y generosidad. -Sí, sí.

Antes de hacer testamento,

y nombrarme heredero de todos sus bienes,

llevábamos nuestras cuentas.

Llegó a deberme casi cuatro millones de pesetas.

Pero como dijo un día don Federico:

"Benito, hijo, el que entre tú y yo

haya pagos y cobros y asuntos de dineros,

resulta tercermundista. Esto se ha acabao".

Y fuimos al notario y se acabó.

Es que don Federico es todo un caballero.

Qué suerte tiene usted, Benito. -Sí, sí.

En eso no me puedo quejar.

Siempre pendiente de todo.

Para mí es como un padre.

¿Querrán ustedes creer que lo primero que apartamos de aquí

es mi cuota de la Seguridad Social?

Que detalle tan bonito.

Ah, por cierto,

¿podrían ustedes tomarme la tensión arterial?

Bueno, si no es abusa demasiado. -Ahora mismo, faltaría más.

No te muevas, Teresa. Ya voy yo.

(Sirenas)

Que buena persona es.

No sé qué hubiera sido de mí sin este hombre.

Aquí encerrada, sin familia, sin hijos.

Todos los días le doy las gracias a San Judas Tadeo.

Le conocí en "El Submarino".

Me refiero en el almacén donde nos dan el trabajo.

Como es todo tan secreto, un negocio de economía sumergida,

Venancio lo llama así.

Benito, quítese la chaqueta

y remánguese la camisa.

Déjame a mí, Venancio.

Yo tengo mucha costumbre, ¿sabe?

Casi cinco años tomándosela tres veces diarias

al pobre Matías, que en paz descanse.

Está usted como un roble.

Once y seis y medio.

Bajita pero compensada.

Hipotenso, querido Benito. Una suerte.

¿Usted cree?

Vivirá usted mucho años, si Dios quiere.

Ahora eso sí, no me coma nada de grasas.

Mucha fruta, mucha verdura.

Los fritos ni verlos.

Y jamón... muy poquito.

No, si yo el jamón, ni lo pruebo.

Y con doña Mercedes seguimos igual, ¿verdad?

Igual, señor. Igual.

Sigue emperrada. Con perdón. No, si está muy bien dicho.

Bueno, ya sabes que estás despedido.

Como el señor ordene.

Exquisita la vichyssoise.

Exquisita. Gracias, señor. Gracias.

Sí, le he tomado el punto.

Jo, papá, esto no funciona.

Hay un ovni que le das con el láser y no estalla.

El programa está sin repasar, os lo he dicho.

Mañana lo terminaré. No, mañana no.

Ahora.

Dejad tranquilo a papá.

Venga, a jugar a la calle que hace muy buen día.

Siempre igual.

Entre tú y yo, el rollo este de los ordenadores, ¿de qué va?

¿Cómo que de qué va? De todo. Es la nueva era.

Los ordenadores cambiarán el mundo

más que la rueda o la máquina de vapor.

¿Tú sabes que los ordenadores se comunican?

Se hablan entre ellos.

No le hagas mucho caso, puedes acabar tan loco como él.

No, si es inútil.

Para mí es como si fuera chino.

No me lo puedo creer. Qué casualidad.

Mira que ser el padre de Rosita.

No pensarías que una niña tan guapa podía ser hija del sabio distraído.

Todos sabíamos que Carmela estaba divorciada.

Separada. Ya, ya.

A ti tampoco se parece. Afortunadamente.

Solo le faltaba a la pobre haber sacado la nariz de su padre.

Bueno, os dejo.

Si me necesitáis para algo me llamáis.

Oye, explícame una cosa. ¿Cómo es eso de que se comunican?

Verás, te voy a enseñar algo.

Esto es un secreto. Pero bueno, estamos entre amigos.

Yo he colaborado un poco en el diseño de algunos programas

de centros oficiales.

Dime tu número de carné de identidad.

Doscientos quince, cinco, cuarenta y nueve.

Cuesta de Santo Domingo, 18.

Bueno, pues no ha llovido desde que yo dejé aquello.

Oye, ¿tú has pagado algo a Hacienda alguna vez?

Nunca, jamás. No, no, que va.

Pero si no aparecen ni cuotas líquidas, ni deducciones,

ni incrementos del patrimonio,

ni rendimientos del trabajo personal, nada.

No te saldrá nada. Yo no tengo nada.

¿Y ese coche maravilloso? No existe, imaginaciones.

Pues aún tengo la rodilla hinchada.

Oye, ¿y eso qué es, mi ficha de Hacienda?

Sí, señor. El último ejercicio

en el ordenador de los servicios centrales,

concretamente.

Desenchufa, César, que las carga el diablo. Quita.

¿Ves como se comunican?

Los ordenadores están en todas partes.

Por ejemplo, eso que se ha puesto tan de moda, las tragaperras.

¿Cuántos millones de personas juegan todos los días

sin saber que juegan con un ordenador?

Un momento. ¿Las de los bares?

Las cerezas, los limones... ¿Las que dan dinero?

Sí, hombre, sí. Lleva una memoria

con una tabla de números aleatorios.

¿Quieres decir que ese cacharro

sabe cuando dará dinero una tragaperras?

Hombre, ese, y el micro de los niños.

Si eso no es nada.

Tú me das 20 o 30 posiciones consecutivas de una máquina,

y yo te digo cuando dará los premios.

¿Pero...? ¿Así de fácil? Claro.

Venga, no me lo creo.

Eso es imposible, César.

¿Has visto mis gafas?

Pero que cabeza tienes.

Además, ¿para qué quieres la gafas? -Pues tienes razón.

No sé, nunca se sabe.

Si vuelves a encontrarte con el chico ese del otro día...

Dios no lo quiera. -Fíjate si lleva cadena nueva,

porque si no ni caso, vamos, ni saludarle.

Estás tú hoy muy gracioso, eh.

Pues si vieras a mi madre no te reirías tanto.

Cada día está más torpe la pobre mujer.

Si no fuera por esto de la novena, no saldría de casa.

Como que el día menos pensado

vamos a traerla a vivir con nosotros.

No, eso nunca. Tú dale paseos, dale paseos.

Hola. -Hi.

Pero bueno, ¿otra vez?

Pasa, tía, no te cortes.

¿Los quieres dejar en paz que no hacen daño a nadie?

Además, ¿no estará mejor aquí que en la calle?

¿Querías algo, hijo?

¿Querías algo?

Jo, tía, vaya vara.

Entro en plan legal, y te das de morros.

Hijo, tu padre trabaja muchas horas, necesita hacer ejercicio.

Se lo ha mandado el médico.

El que se mete en su sweet, es que corta cantidad.

Se me ha quedado alucineta.

¿Pero qué ha dicho?

¿Me quieres traducir que es lo que ha dicho?

Que hagas los ejercicios en tu dormitorio

para que no te vea, Pitiflú.

¿Cómo es posible esto?

Tengo un hijo que no estudia, ni trabaja,

que lleva 20 años comiendo a mi costa.

Es músico. -Y trago.

¡Que tiene todos los trastos llenos de unas plantas rarísimas!

Cualquier día paramos todos en Carabanchel.

Y trago.

¡Lleva una pinta estrafalaria!

Los chicos visten así ahora.

¡Y trago!

Y ahora se trae a su amiguita para beneficiársela...

Paco... -...en mi casa, y sigo tragando.

(Batería) Y encima se avergüenza de su padre.

(Música rock) El muy cabrón.

Una fotito, señores.

No, no, gracias. -"Picture for memory".

Catherine es la primera vez que visita Europa.

¿Sí?

Un premio por sus excelentes notas en Harvard.

¿Sabe que es el autor de moda para estudiantes americanos?

Es cierto.

Ya debe haber visto los seis repórter que envié. Seguro.

Sí, sí.

Estoy sorprendido.

Es un maravilloso libro.

Sale mañana.

Mire que número más bonito le doy. -No, gracias.

Ande, señorito, que le va a tocar.

No somos jugadores. Vaya por Dios.

Tendrías derechos millonarios

si no fuera por los abogados de tu exesposa.

Qué le vamos a hacer.

De todas maneras hay una buena cantidad de dinero

esperándote en Nueva York.

Mándamelo.

¿Seguro?

¿No piensas volver?

No.

Mi vida está aquí.

# Adiós...

# mi universidad,

# cuyo reloj

# no volveré a escuchar.

# Las calles están mojadas... # -¿Quiénes son los músicos?

Son estudiantes.

¿Estudiantes?

Antiguamente los estudiantes se vestían así para rondar.

¿Rondar? ¿Puede deletrearlo?

Erre, o...

# Triste y sola,

# sola se queda Fonseca.

# Triste y llorosa,

# queda la universidad.

# Y los libros... # -Oh, "great".

# Y los libros encerrados...

# en el monte,

# en el Monte de Piedad.

# No te acuerdas cuando te decía,

# a la pálida luz de la luna,

# yo no puede querer más que a una,

# y esa una, mi vida eres tú. # Gracias, muy amable.

Hombre, César. Hola.

Si te parece, te espero abajo.

No, hombre, no, pasa, pasa.

Aquí César, un amigo. Aquí don Pablo, un conocimiento.

Mucho gusto. El gusto es mío.

Oye, Julio,

no te preocupes, volveré en otro momento.

No te vayas, espera.

Venía a probar el programa de las tragaperras.

¿Ya lo has hecho?

Sí, he dejado el ordenador en el coche, no me vayan a...

Encantado. Adiós.

Espera un momento que voy contigo.

Con tu permiso voy a... No, no, ahí no.

No sé de qué te extrañas.

Los habrás más lujosos, más íntimos,

pero ¿con mejores vistas? Eso sí.

(Ladridos)

Calla, Pirulo, calla, que es un amigo.

No te asustes, no hace nada. La que tiene peligro es la dueña.

Joder, con el perrito. Estate quieto, Pirulo.

Buenos días, doña Mercedes. Buenos días.

A lo nuestro.

Deja pasar. Adiós, guapa. Hasta ahora.

Ave María Purísima.

A lo que hemos llegao en esta casa.

Cerezas, cerezas, erre efe.

Vale.

Sandía, limón, cerezas.

Vale. La última.

La última. Campana.

Naranja, limón.

Muy bien. Espera un momento.

Anda, si nada más que salen números.

Chico, tú a lo tuyo, anda. ¿Te gusta más así?

¡Ahí va! -¡Arquímedes!

A lo que estamos, Fernanda, y déjate de cotillería.

Voy, jefe.

Si es que esto parece cosa de brujas.

Venga, venga.

Mete otra, Julio.

Te saldrá ciruela, ciruela, erre efe,

y dará cuatro monedas.

Hay cinco jugadas sin premio,

a la sexta te saldrá sandía, sandía, sandía,

y dará veinte monedas. Vamos a ver.

Una.

¿Has visto, colega? Esto es como lo nuestro, truco.

Natural, si es que no se puede confiar en el azar.

Ahora donde esté el arte y la habilidad del hombre...

que se quiten las máquinas. -Eso ni dudarlo.

Tres.

¿Qué pasa con esa cerveza?

¡Arquímedes! Cuatro.

Pero, chico, ¿estás tonto? -Perdone, jefe.

¡Y seis! Joder, César, eres un genio.

¡Eres un genio! Ya está bien de experimentos.

Con esto ya tenemos controladas

todas las máquinas que queramos.

Este programa sirve para este modelo,

para este tipo de memoria.

Habrá otras diferentes.

Lástima. Pensaba que...

Bueno, en informática no hay imposibles.

Se podía hacer un programa más amplio

que abarcase prácticamente

todos los tipos de máquinas del mercado.

¿Sí?

Serían necesarios más medios.

Un ordenador más potente, disco duro...

Claro, y esos aparatos ya no están a nuestro alcance.

No, por ese lado no habría problema.

En mi empresa tenemos

el ordenador privado más potente de España.

Entonces vuelven los viejos tiempos.

Julio y César. Vini, vidi, vinci.

¿Dónde tenías escondido a este hombre tan maravilloso?

César, un momento, por favor.

Perdona, es un instante.

Solo vengo para saber cómo llevas el programa para la convención.

Bien. Estamos en ello.

Tiene sus pegas.

En una semana lo tendré perfilado. Lo que no consigas con un ordenador,

no lo consigue nadie en España. Hombre, Gutiérrez.

Estoy deseando ver la cara del presuntuoso de Jean Rouge.

El año pasado en París nos dio una tabarra

con sus estudios del IVA.

Así que este año nos toca lucirnos a nosotros.

Hala, al toro.

Por tanto, en la tercera línea la contestación correcta sería:

ce, e y efe.

Esta batería de test psicométricos,

nos ayudará a evaluar las condiciones que posee

cada uno de ustedes entre las requeridas

para el puesto a cubrir, por la empresa que nos ha encargado

esta selección. Perdón. Buenos días.

De cualquier manera...

De cualquier manera,

esto será solo una primera aproximación.

Luego tendremos una entrevista personal para conocernos mejor.

Lamentablemente los test denotan inconstancia para el trabajo,

inmadurez...

Incapacidad para llevar a buen término

cualquier asunto serio.

Eso no es cierto. Mis test son perfectos.

Tuve una maestra que me enseñó todos los trucos.

Aunque así fuera,

quedaría aún un pequeño inconveniente,

y es que para optar a este puesto hay que ser ingeniero agrónomo.

Y tú, si mal no recuerdo,

no lograste terminar ni la carrera de Derecho.

Mujer, yo pensaba que ese detalle mínimo

con tu influencia... Sin embargo, a ver...

Sí.

La semana que viene tenemos una selección para solista de tuna.

Y ahí sí que no te puede quitar a ti nadie el puesto.

No cambiarás nunca.

Tú ves a unos antiguos amigos de colegio mayor divirtiéndose,

recordando los viejos tiempos y lo interpretas mal.

No lo puedes entender, pero hay gente que añoramos el pasado.

Algunos nos gustaría volverlo a vivir.

Cambiando alguna cosilla, por supuesto.

Ya, Julio, te comprendo perfectamente.

Pero el pasado no vuelve, la vida no tiene marcha atrás.

(Pitidos)

(Risas)

¿Qué es eso?

Un momento.

¡Bingo!

(Pitidos)

¿Todo bien, señores?

Un millón quinientas, seiscientas.

Buenas noches.

Setecientas... -Buenas noches, Mauricio.

Buenas noches. Diez, veinte, treinta.

Un millón setecientas y pico mil pesetas.

Todo en menos de media hora.

Qué listo es mi cielo.

Mi más cordial enhorabuena, Arturo.

Esto hay que celebrarlo como se merece.

No es por insistir, pero es el momento perfecto

para que te compres el coche.

¿Y dices que no quieres insistir?

Si llevas dos meses lavándome el cerebro.

Ese coche que llevas es como ir de uniforme.

Con la mujer que llevas... Lupe no se merece esto.

¿Tengo o no tengo razón?

Desde luego ese coche que dice Julio

es una divinidad. Y que lo digas.

Anda, eh.

Tú, Julio, eres capaz de venderle hielo a un esquimal.

¿Han elegido ya los señores?

Vamos a ver.

Yo me apunto a lo que elija don Federico.

Yo también.

Y yo.

Me ponen ustedes en un compromiso.

¿Cómo está la lubina? Maravillosa, don Federico.

¿Y las ostras? De Arcade.

¿Qué les parecería empezar

con una ensalada de lubina con ostras?

Estupendo. -Qué rico.

Yo, si a ustedes no les importa, tomaré un poco de jamón serrano.

-Cien al cuatro.

-Hagan juego, señores.

-Cien al seis.

Cero.

Ocho.

-Ocho. No va más.

Veinticinco, rojo, impar y pasa.

Cuadro, pleno.

Ahora en mi negocio lo hago todo sencillo.

Toma y daca.

Ni facturas, ni nóminas, ni Seguridad Social, ni gaitas.

Economía sumergida. Pues sí, señor.

Nos ha fastidiao.

Aquí en cuanto asomas un poco, zas, te dan en la cresta.

Pues ya ve, Arturo, yo en eso no estoy conforme con usted.

A mí la Seguridad Social me parece una institución modélica.

Hombre... Verá usted, a Benito,

que oficialmente es el portero de la finca,

lo tengo en nómina durante un año cotizando al máximo.

Después le despido,

y entonces cobramos seis meses de desempleo,

la indemnización y los salarios de trámite.

Pues no lo entiendo.

Eso lo tendría que pagar usted.

Eso sería si fuera solvente.

Pero yo demuestro mi solvencia.

Entonces se hace cargo de todo el Fondo de Garantía Salarial

que para eso está.

(Pitido)

Vale.

La primera vez que yo conocí la ruleta francesa

fue a bordo de un paquebote.

Hacía la línea Le Havre, Nueva York.

Aquellos barcos eran auténticos casinos flotantes.

De un lujo refinadísimo.

Me llevó mi padre, que hacía la travesía con frecuencia.

¿Y cómo era Nueva York entonces?

Yo no vi más que la Estatua de la Libertad

y unos rascacielos al fondo.

Mi padre no consintió nunca el desembarcar

en un país que tiene dos ceros en la ruleta.

Él era muy estricto en eso.

Está usted hablando con don Ramiro de Gaula.

Lo que usted dice es una infamia.

Voy a denunciarle ante la Comisión Nacional de Juego.

Es usted muy dueño.

Antes tal vez desee ver unas escenas muy interesantes grabadas.

¿Qué dice usted?

Ha salido muy favorecido

en la mesa siete, nueve y también en la diez.

Bueno. ¿Es que ya no tiene derecho uno a su propia imagen?

Eso es totalmente anticonstitucional.

Y encima la Canterbury española se ha portado bien conmigo.

Nada de escándalos.

He presentado mi dimisión.

Ellos me han dado un talón

y una carta agradeciéndome los servicios prestados,

y lamentando mi decisión de irme. De irme a hacer puñetas, claro.

¿Ahora qué le digo yo a Blanca?

¿Me explicas qué le cuento yo a Blanca?

Nada. A las mujeres, cuanto menos se les cuente mejor.

No nos comprenden, César. ¿Por qué te habré conocido a ti?

Veinte años metiéndome en unos líos espantosos.

Qué exagerado, hacía 12 que no nos veíamos.

Claro, los 12 años más felices de mi vida.

No te lo tomo en cuenta porque estás nervioso,

pero vamos a lo nuestro.

Tendrás el programa general de las tragaperras.

Ese es nuestro futuro, César.

Ni tenemos futuro,

ni tengo el programa de las tragaperras,

ni quiero volverte a ver en mi vida.

Te pido por favor, que te olvides hasta de mi nombre.

Pero, César...

Ahí va, este sí que es guay.

Por la otra puerta.

Hola. Hola.

Hala, sube.

Espera.

Adiós, Rosita.

¿Y esto?

"El Proceso Penal".

Ya lo ves, al cabo de los años voy a darte la razón.

Que es una pena tener colgada una carrera por dos asignaturas.

Como vivimos en la titulitis... Cuídamelo bien,

y dale de comer a sus horas. Vale.

Hasta luego. Adiós.

(Villancico "Noche de Paz")

(Continúa la música)

Ahí.

Pero bueno, ¿qué te pasa a ti hoy? Nada, estoy harta.

¿De qué? De la vida en general.

O sea, de César.

Por eso le has castigado gastándote un dineral en modelitos.

Le voy a dejar las tarjetas de crédito si relieve.

Lisas, como la palma de la mano.

¿Qué os ha pasado? Nada.

A partir de ahora estaré en plan señora maravillosa.

Saunas, masajes, peluquerías, perfumes, trajes...

Y el pitillito en la mano a todas horas.

No pienso dar ni golpe en casa. No me digas que César...

¿También lo has notado? ¿Qué voy a notar?

Yo sí.

Desde hace un tiempo está como un zombi. Ido totalmente.

No se entretiene ni con el ordenador, no te digo más.

Mujer, ¿y solo por eso...? ¿Y tú eres psicóloga?

Como decía mi pobre madre, verde y con asas.

Bueno...

Además, es que tampoco se entretiene con...

Con nada, tú ya me entiendes.

Los hombres son muy complejos.

También tienen sus crisis.

Sí, y la de este debe tener 20 añitos.

Tendría que ser, si acaso, a partir de las 0 de la noche.

Sí, eso sí es posible.

Ahora mismo lo dejo anotado.

No, no, en absoluto.

No, no hace falta reconfirmar.

No, no.

La nuestra no es la tuna de Derecho. -Hola, Charo.

Es una tuna interfacultades.

Cary, Charito...

Qué buena estás. -Estate quieto, pesao.

Hablo con un cliente. -Venga, venga.

Sí. Perdone.

Es una selección de lo mejor.

Y con amplia experiencia.

Claro.

Nosotros no andamos por ahí dando el parche.

Además ese es un servicio que no nos gusta hacer.

Hombre, mira que gracioso.

Tres meses sin recibir correspondencia

y ahora me mandan dos cartas del banco juntas.

Esto de los bancos funciona cada día mejor.

Usted me comprende, ¿verdad?

Eso sí, ya ve usted.

Pero coño, pero ¿qué dicen estos tíos?

La madre que los parió. -Te quieres callar.

Entonces, el miércoles 18,

a las 11 en el hotel Miguel Ángel. Ah, no, perdone.

Dieciocho mil novecientas doce. ¡Toma ya, ordenadores!

Primero me quitan el trabajo y ahora quieren quitarme ahorros.

Es verdad, a las 12.

Y el jueves 19

a las 11 en el hotel Barajas.

No, perdone, el hotel Milá... -Esta vez les ha salvado la campana,

pero mañana a las 9 estoy en la puerta esperando a que abra.

Y por mi madre que se van a enterar quien es Francisco Laguna Gutiérrez.

¿Seguro?

Sí. ¿Por qué? Por nada.

Pero si hubieras movido esta

me habrías comido esta otra tan rica, y me habrías doblado.

¿Qué le vamos a hacer?

¿Lo ves?

Ahora te como yo a ti y prácticamente he ganado.

¿Qué te ha dicho el abogado?

¿Qué abogado? ¿Qué abogado va a ser?

López de Arellano, el que lleva el asunto de tu divorcio.

¿No ibas a verle hoy?

Sí, pero no podía. Hemos quedado para la semana que viene.

Perdona. ¿Ves? Son gestos mecánicos.

Ahora no te apetecía. Di la verdad.

Daniel ha vuelto a insistir.

Está empeñado en que colabore en la evaluación del proyecto

para el instituto del futuro.

Eso puede ser muy interesante, ¿no? Ya.

Tendríamos que vivir una temporada en California.

Aunque Park te encantaría. Es un sitio precioso.

Y la niña podría perfeccionar su inglés.

Para eso tendría que dejar mi trabajo.

Si nos fuéramos me gustaría

(Gritos) que nos casáramos aquí antes.

-¡Que no!

Carmela, ¿tú crees que nos daría tiempo?

Traiga.

Déjelo, lo hago yo. ¿Preparado, Mickey Mouse?

Lo siento, señora. -Preparado.

Oye, ¿te gustaría ir a Disneylandia?

¿Cuándo? -Pues este verano, por ejemplo.

Si un señor que se llama López de Arellano se da prisa.

¡Gol!

(Pitido)

(Pitido)

(RADIO) "Buenos días, son las 8 de la mañana.

Las 7 en Canarias.

Victoria socialdemócrata en la elecciones de Suecia.

Les permite seguir en el gobierno con el apoyo comunista,

aunque los liberales han aumentado

espectacularmente su número de escaños.

Las elecciones parlamentarias suecas han resultado...".

César.

¿Te has dado cuenta de la hora que es?

Sí, las 8 de la mañana.

Las 7 en Canarias.

¿Te pasa algo?

¿Te encuentras bien? Perfectamente.

¿Entonces?

Pues hoy me voy a levantar tarde.

Haré un poquito de footing,

desayunaré tranquilo,

me daré un baño como un señor,

y me iré a comprar el periódico dando un paseíto.

¿Pero por qué?

Pues porque estoy harto de parques,

de cafés, de exposiciones,

de cines de programa doble, de andar por ahí.

¿La conozco yo?

¿A quién?

César, no me engañes, por favor.

¿Crees que no lo he notado?

Desde hace meses... Estoy sin trabajo, es todo.

¿Solo es eso?

¿Y por qué no me lo habías dicho?

Me daba vergüenza o no sé...

miedo. ¿Miedo de qué?

¿Eres tonto?

Tenemos para unos meses, pero luego...

Pero nada.

Ya nos arreglaremos como podamos.

Enseguida encontrarás algo.

Tú eres muy inteligente, y muy trabajador.

Muchas gracias, señora, es usted muy amable.

Y yo que pensaba

que habías encontrado a otra más joven.

Y la he encontrado, efectivamente.

Todos los días encuentro varias más jóvenes,

pero ninguna se llama Blanca Hidalgo,

ni ha compartido conmigo tantos años de su vida,

ni me ha dado dos hijos,

ni siquiera tienen este culo tan hermoso,

que cada día me gusta más.

Que tonto eres.

Estoy engordando mucho, ¿verdad?

Y no sabes como te lo agradezco.

Bobo.

¿Han venido ustedes sin abogado?

La razón no necesita de abogados.

Lo mismo digo, señoría.

Gracias.

¿Estos son los motivos del despido?

¿Le parece poco a su señoría?

La escalera la tenía totalmente desatendida, sucia.

Y el trato que daba a los vecinos y a mí mismo,

era ineducado, hasta grosero.

Con doña Mercedes,

una gran dama con toda la extensión de la palabra,

llegó casi al insulto. Eso no es verdad.

Yo soy un hombre correcto y cumplidor.

Lo que pasa es que don Federico

quiere ahorrarse mi sueldo con un portero automático.

¿Pero qué dice este energúmeno?

La parte demandada deberá mostrar la corrección debida,

o me veré obligado... Perdóneme su señoría,

pero la parte demandante saca de quicio a la parte demandada.

¿Tiene algo más que alegar el demandado?

Pues no quería decirlo, pero lo voy a decir.

Sepa, su señoría, que la parte demandante,

es bebedora.

Eso es falso. Calumniador.

El demandante deberá pedir excusas a la parte demandada

y a la sala por esa expresión impropia.

Perdón. Lo retiro, señoría.

Aquí no hay más motivo que el portero automático.

Quiere cambiarme por una máquina que no cotice

a la Seguridad Social.

¿Algo más que alegar?

Visto para sentencia.

Mañana podrán recoger la sentencia declarando el despido improcedente

y condenando a la parte demandada

a la readmisión o al pago de la indemnización

y los correspondientes salarios de trámite.

Pueden retirarse.

Tome. -Gracias.

Buenas tardes, doña Charo. -Hola.

Siga, siga.

Adiós.

Oye, perdona, que se me olvidaba.

Tengo tantos líos en la cabeza.

El otro día haciendo limpieza

me encontré con estas fotos antiguas...

Como soy tan desastre, he pensado que las tengas tú.

Algún día a la niña les gustará verlas.

Gracias. No hay por qué darlas.

Son bienes gananciales. Un lamentable descuido del juez.

Hasta luego. Adiós.

Mira, esta es en La Toja, cuando estrenamos el Mercedes.

La niña debía tener menos de un año.

Esta fue en Tenerife. Un fin de semana.

La niña no había nacido aún.

Qué elegantes.

Sí, es una fiesta en Marbella.

Mira esta es del viaje de novios.

En Montecarlo, claro.

Hija, vaya vida que os dabais.

Algunas veces.

Lo que pasa

que hay fotos de los momentos que se quiere recordar.

Por ejemplo, cuando nació Rosita me llenó la habitación de flores.

No podían ni entrar las enfermeras.

De eso sí hay foto. Debe estar por ahí.

Pero no hay foto de la mañana siguiente.

Cuando nos fuimos de la clínica sin pagar.

¿Sí? Anda,

y pasar unas vacaciones a todo plan en la Costa Brava

y encontrar a la vuelta una orden de desahucio.

¿Por qué?

Porque es un fantasioso capaz de liar al Lucero del Alba.

Sin engañar a nadie, eso sí.

El primero que se cree sus fantasías es él.

Hemos tenido negocios fabulosos.

Movimientos de tierra y extracción de áridos en Uruguay,

una millonada.

Nos embargaron hasta mi sueldo, no te digo más.

Sí, ríete, ríete.

Eso hay que vivirlo.

Y encima el juego.

¿Es jugador?

¿No te has dado cuenta

que en todas esas playas hay casino?

Creo que hay otros sitios preciosos en España,

incluso en el extranjero,

pero yo no los conozco.

Como no tienen casino.

Viéndole ahora cualquiera lo diría.

Parece un ejecutivo.

Y tan simpático, ¿verdad? Sí.

Y tan amable, tan divertido.

A mí me lo vas a contar.

¿No te he dicho que lía a San Pedro bendito?

Mira, yo he llegado a tirarle una vajilla entera a la cabeza,

y a continuación, no sé cómo,

nos hemos pasado todo un día en la cama bebiendo champán,

y haciendo el amor.

Pues, hija, eso se tiene que echar mucho de menos.

(Música suave de guitarra)

# En España

# bendita tierra.

# Donde puso su trono el amor.

# Solo en ella el beso entierra.

# Alegrías, sentir y calor.

# When España me besa... # ¡Olé!

# ...de aquí...

¡Olé!

# El beso, el beso...

# El beso en España... #

"Thank you".

(CANTA IMITANDO EL JAPONÉS)

¡Olé!

Bueno. ¿No le importa que le ponga notable en esta?

Es que dos aprobadillos pelaos me saben a poco.

Un poco exagerao me parece, pero bueno, vamos allá.

Ya está doña Mercedes armando la bronca como siempre.

Joder.

Vamos, vamos, vamos. Ha sido una tontería.

Cuatro gotas de nada. -No es la primera vez.

Ni será la última.

Mi pobre Pirulo tiene cistitis.

No le da tiempo de llegar a la calle.

Claro, como a la terraza no podemos subir las personas decentes.

Es que la terraza tampoco es sitio para...

Claro, claro, faltaría más.

La terraza se queda para el amigote de su señor.

Señora.

Se pasea en paños menores por la casa.

Y, que además, sube a su buhardilla,

cuando le viene en gana.

Buenos días. Hasta luego, don Julio.

Es la casa de Tócame Roque.

Unos días te atruena los oídos con música de caníbals.

Otra te encuentras a un señor vestido de carnaval.

Y además, hasta hay señoras,

por llamarlas de alguna manera,

que mucho golpe de pecho,

pero viven arrejuntadas con un señor.

Doña Mercedes, le ruego a usted

que tenga más consideración y respeto por sus vecinos.

Esta es una casa decente...

Vámonos, Pirulo. Vámonos.

Aquí todo es muy decente, muy normal.

El único malo eres tú, por tener cistitis.

Que sitio más bonito.

Vengo siempre que puedo, aunque sea a dar unas bolas.

El golf relaja mucho.

¿Qué es esto?

El pago de una antigua deuda, más vale tarde que nunca.

Te he pedido un vermú.

Lo seguirás tomando. Sí, sí, gracias.

Qué barbaridad. Nada menos que un notable.

Querrás creer que me ha acabado apasionado

la filosofía del Derecho.

Enhorabuena, señor abogado. Gracias.

O sea que para eso has aceptado, para hablarme del divorcio.

Mira, Julio, ya llevamos dos años de separación legal.

Es una cosa automática, no te va a dar molestia.

¿Vas a casarte con él?

Sería lo normal. ¿No crees?

¿Le quieres?

Claro, es muy bueno.

A la niña la adora, y ella a él.

¿No has notado que ha hecho que le cambie el carácter?

Está más tranquila, el informe... Te he preguntado si le quieres.

Eso no tiene nada que ver con lo que estamos hablando.

Como no va a tener que ver. Carmela, ¿crees que no te conozco?

Lo haces por la niña.

Por darle una seguridad, una estabilidad.

También es mi hija.

Soy yo el que la tiene que mantener.

Es mi obligación. ¿Comprendes? No la de ese señor.

Carmela, ¿tú sabes lo que cuesta ponerse a estudiar a los 42 años?

¿Tú sabes la vergüenza que yo he pasado en esos exámenes?

Pero estoy cambiando, estoy ordenando mi vida.

Y lo hago por ella, solo por ella.

Por ella y por ti, no... no quiero

que te sacrifiques toda la vida por mi culpa.

¿Me das un cigarrillo, por favor?

(Música dramática)

Solo me dejan tomar chicle sin azúcar.

Bye, David. -Bye, Rose.

¡Papá!

¡Hola, mamá osa!

Hola, papá oso.

Qué alegría. Esto sí que no me lo esperaba.

Gracias.

(CARRASPEA)

Señor.

Buenas noches, don Federico.

Buenas noches, aquí me tiene usted,

investigando como siempre.

No quisiera molestarle.

Puedo venir en otro momento. No molesta nunca.

Ande, pase y siéntese. Venga.

¿Quiere usted tomar algo?

¿Una copita de oporto?

¿Un jerez? No, muchas gracias.

No tengo costumbre.

Bueno, pues usted me dirá.

Don Federico,

yo ya hace tiempo que quería tener esta conversación con usted.

No, por favor, Benito, no se vaya.

Vamos, si a usted no le importa.

Faltaría más. Benito, por favor. Señor.

Ustedes saben que yo soy viuda.

Efectivamente.

Y que mi marido era funcionario del ministerio de Obras Públicas.

Ese preciso detalle lo ignoraba. Pues sí.

Y me quedó una pensioncita,

pequeña, pero que es una ayuda.

Por favor, léalo, pero que no lo sepa nadie.

Un matrimonio secreto.

Que romántico.

Pero válido ante Dios, que es lo que importa.

Y no válido ante la Caja de Pensiones.

Fue idea de Venancio.

Su marido vale mucho. Por favor, no diga lo de marido.

Ah, bueno.

A lo mejor les parece a ustedes una tontería,

pero para mí era muy importante que ustedes no creyeran...

Teresa, por favor.

Para nosotros siempre ha sido usted una señora.

Hola, mi vida, buenas noches.

Hoy has venido más temprano, ¿no?

¿No has ido a la novena con tu madre?

¿No me digas que has tenido alguna dificultad

para entrar en Jesús de Medinaceli? -Pues sí.

Por lo visto ahora tengo prohibida la entrada en los templos de Madrid

y provincia. -No. ¿Qué me dices?

¿En toda la comunidad autónoma?

Pero te vas a acordar. De esta te vas a acordar.

Te lo juro.

Podías haber avisado para que no hiciera el ridículo.

No fastidies.

Te has beneficiado una fortuna con los cartoncitos esos.

Qué graciosa.

Debiste advertirme para que no fuera al banco.

Eso sí que fue hacer el ridículo.

Entrar como un miura y salir más manso que un cabestro.

¿Quién te has creído para ponerme el veto ante la Comisión de Juego?

Hola.

Hola, hijos. -Hola.

¿De qué va hoy?

Yo qué sé, tía.

Pasa dentro. -No me toques.

Tápate.

Oye, ¿tus viejos se lo montan con el Tenorio?

Será.

¿Y un café?

Me voy corriendo, si aún no he pasado por casa.

Mira un cigarrillo sí que os aceptaría.

César, un cigarrillo para Carmela.

Lo que es el egoísmo humano, nunca me habíais tratado así.

Que tonta eres.

Venga, cuenta. Si no hay nada que contar.

Empiezas el lunes. ¿El director general que ha dicho?

A mí lo que me gustaría saber es lo que le ha dicho César.

El currículum ya le impresionó mucho.

La entrevista personal ha sido el remate.

Cuando me ha llamado estaba encantado.

¿Lo sabes desde esta mañana y no nos has llamado?

Es que quería ver la carita que poníais.

Qué sádica.

Lo sabías y nos has tenido en vilo. Ah.

O sea, que está hecho. Pues claro.

No sé como agradecértelo.

Bueno... ¿Les invitamos esta noche?

No sé si nos va a llegar.

Anda, rácano, que vas a ganar más que un torero.

Corten.

Muy bien. -Gracias, Luis.

-¡Silencio! No se animen, que no hay motivo para la alegría.

Te he dicho expresión de placer no de felicidad.

¿Me entiendes?

Sintiéndolo.

Esta es una escena onírica y tú eres masoquista

y debes aullar de placer.

Perdón, Luis.

Es que no me gusta que me den latigazos.

No me va. No me va.

Qué raras sois las mujeres, coño.

A ver esos pechos.

¿Y esos pezones? Maquillaje. -Señor.

Los quiero turgentes, erectos.

Están alicaídos, ¿no lo veis?

Vamos, rápido, hielo. -En la mano, señor.

Buenos días.

Buenas.

Hola, Benito. Buenos días.

¿Y el maestro? Matao.

Está matao el pobre señor.

Figúrese, tres días levantándose a las 8 de la mañana.

¿Y el cupón?

Ah, sí, luego.

Ahora perdóneme pero necesitamos hielo

para los pezones de una señorita.

¿Sabes de que son hoy los bocatas? -Creo que de chorizo.

-Vale.

Digo yo, Luis, que podíamos cortar ahora para el bocadillo.

Ni bocadillos ni leches.

Aquí hasta que no aúlle como Dios manda no se mueve ni el tito.

Cuarenta, cuarenta y cinco y cincuenta mil.

Muchas gracias.

¿Si me quiere firma aquí? Faltaría más.

Ahí.

Supongo que terminará ya hoy, ¿verdad?

Hoy no. Si todo va bien, mañana.

Nos queda todavía lo de los enanos.

Espero que nadie sepa que esta película

se ha rodado en mi casa.

No lo digo por mí,

que soy un gran admirador del señor Berlanga,

lo digo por las monjas.

Le aseguro, don Federico,

que rodamos una película de especial calidad.

Vamos de festival. Ya me entiende usted.

Si ya veo que se trata de una cosa cultural,

pero un poquito atrevidilla, ¿no?

No, no crea, qué va.

Ah, bueno.

Motor.

"Noches austrohúngaras". Sesenta y nueve. A. Quinta.

¡Ay!

-¡Acción!

No, que has sacado un doble y te quedan dos seises por jugar.

Es verdad.

¿Qué te pasa, estás nerviosa?

No.

¿Por qué?

¿Y ahora me comes esta?

Miguel,

me parece que la niña y yo no vamos a ir a EE. UU.

¿Y yo?

¿Voy a ir yo?

No sé, es que... Es que he estado pensando que...

Que difícil resulta decir adiós, ¿verdad?

No, déjalo. Toma.

Gracias.

Entonces ¿lo entiendes? Sí.

Hace tiempo que lo he entendido, Carmela.

Algunos dicen que el primer amor es el más importante.

Pero es simplemente porque no han conocido el último.

¿Por qué eres así?

No lo sé.

Deben ser los años.

Y ahora, ¿qué piensas hacer?

¿Volver con tu marido?

No.

Voy a vivir sola con la niña.

¿Dónde?

No sé, en Madrid.

En un piso pequeño, un apartamento.

No.

Quedaros aquí.

No debes sacar a Rosita de su ambiente.

No, eso no.

Esta casa es tuya.

Yo no la voy a necesitar.

Ni siquiera sé si volveré a España.

-Venga, Rosita, déjame que acabe de secarte el pelo.

-Mamá lo hace mejor.

Anda, vete a tu sitio, Mickey Mouse.

Okey, Rosa Pinchosa.

"Ready".

"Ready".

Que tiro, eh.

¡Golazo!

-"Nombre ruso muy común". A ver...

¿"Nombre ruso muy común"?

Verás, Charo...

Bueno, a lo mejor el otro día...

Lo que pasa es que yo tengo un pronto muy fuerte y...

Ya me conoces y sabes que luego...

No te preocupes, Paco.

Yo ya lo he olvidado todo.

Yo... yo te quiero mucho, Charo.

Y por ti...

Tú lo sabes. Yo por ti sería capaz de...

No, no...

No, no, no, no, no, eso no te lo quites, Charo.

Por favor, el liguero no.

El liguero no.

Ven aquí, Charito. Te lo he dicho mil veces, mi amor.

El liguero es la base de un buen matrimonio, corazón.

Quita.

¿Pero qué pasa, mi vida?

Nada. Una cosa muy sencilla.

Te he puesto el veto ante la Comisión de Sexo y Erotismo.

Pero bueno...

¿Pero qué quieres decir?

Pues lo que oyes.

Así que... hala, hala, a tu camita.

Oye, oye, oye, que yo tengo mis derechos.

Sí, muchos, y muy frecuentes.

Pero yo también tengo los míos.

Tu me recusas en el bingo, y yo te recuso en la cama.

Pero esto no es justo, Charo. -Y si no te parece bien,

puedes acudir al defensor del pueblo.

(Música dramática)

Es bonito, ¿verdad?

¿A que no te lo esperabas?

Te lo dije bien claro, lo que pasa es que no me haces caso.

Es un penhouse.

Penhouse. De pen, terraza. Y house, casa.

Muy pocos habrá en Madrid más Penhouse que este.

Mira, ven aquí.

Desde aquí los días claros, y no tiende doña Mercedes,

se llega a ver el mar.

Aunque no todos los días se puede ver el cielo.

(Continúa la música)

¿Te digo el menú de la casa?

Zumo de albaricoque, vodka helado, yogur pasado de fecha,

leche cortada y un limón.

A elegir.

¿Y café? ¿Cómo lo quieres?

¿Solo, americano, largo de agua, largo de café, largo de largo?

No, no, no, no, ahí no.

Condiciones higiénicas no tienes muchas, ¿verdad?

¡Qué dices! Espera.

¿Con gas o sin gas?

Esto es lo que tuvo toda su vida mi abuela.

Y era de las más limpias de Quintanilla Vivar.

Figúrate como sería... He dejado a Miguel.

¿Qué has dicho?

Ha vuelto a EE. UU.

Madre mía, lo que he esperado este momento.

Sabía que tenía que llegar. De siempre, de toda la vida.

Ayer mismo he visto un piso precioso.

Un dúplex en Majadahonda. Piscina, pista de tenis, jardines.

¿Por qué no en Torrelodones junto al casino?

Mucho mejor. Donde tú digas, cariño.

Faltaría más. No, Julio, no.

Voy a volver a vivir sola con la niña.

Pero, Carmela, ahora todo va a ser diferente.

Yo soy un hombre nuevo.

He cambiado. Tú ya no me conoces.

¿No me digas?

Además, estamos hechos el uno para el otro.

¿Dónde vas a encontrar un hombre como yo?

En ninguna parte, gracias a Dios.

Y ano queda gente tan sinvergüenza.

Anda, el café.

Sí, hombre, está claro. El ordenador te da en cada momento,

los kilómetros recorridos desde que arrancaste,

el tiempo transcurrido, la velocidad media,

y el consumo total medio o instantáneo.

Lo he dicho en cuanto lo he visto.

Este coche está hecho para mi amigo César.

Si lo programas te dice la gasolina que te queda,

las distancia por recorrer,

y la hora de llegada a tu destino. Es una pequeña maravilla.

Creo que te lo pongo a tiro.

Si descontamos mi comisión...

Faltaría más, para eso están los amigos.

Puedo conseguir que valoren tu bote como un coche de verdad.

Te van a quedar una letras pero que muy llevaderas.

No, es demasiado para mí.

Entre Carmela y yo te hemos hecho un hombre.

Carmela sí, pero ¿tú? Yo más que nadie.

Si no llega a ser por mí no te echan los americanos.

Ahora no estarías ganando el dineral que ganas.

Si todavía te doy las gracias. Claro.

Tenías razón,

esto de los ordenadores sirve para todo.

Fíjate, fíjate.

La alemana esta...

Tres años llevaba cobrando la nómina del marido

después de muerto.

Gracias a Dios estas cosas aquí no pueden pasar

porque estamos aún muy atrasados.

¿Qué dices?

España es uno de los primeros países

en análisis de sistemas.

Entonces estamos vendidos, ¿no?

Tampoco es para tanto.

Si los ordenadores son facilones, cualquier día un listo

tira de aparato y se mete en nómina para toda la vida.

En un sitio donde haya mucha gente.

Una gran empresa, un organismo oficial...

¿Quién se iba a enterar?

Pues sí, es perfectamente posible.

Pero, que yo sepa eso aún no se le ha ocurrido a nadie.

No casarían las cuentas y se descubriría enseguida.

No, si el programador es hábil podría hacerlas cuadrar al céntimo.

César, por lo que más quieras, por tus hijos, por Blanca,

que es la salvación de mi vida. No te entiendo.

Tú conoces las claves de entrada de varios ministerios.

Eres el que más sabe de esto en España.

Hazlo por Carmela, por la niña.

¿Pero qué dices?

Por favor, escúchame, que es lo último que te pido,

ayúdame a sentar la cabeza.

César, quiero ser funcionario.

Tú no estás bien, tú estás loco.

De verdad, tú estás loco.

Para ti es fácil, no se enterará nadie.

¡Que no! ¡De ninguna manera!

Te lo repito por última vez, olvídate de mi nombre, coño.

César.

(Música animada)

(Sirenas)

Hola. Por lo menos podías haberme recogido en tu coche.

No tengo coche. Me los dejaban para venderlos.

Uno de mis trucos para fascinar a mis mujeres.

A Rosita y a ti, se entiende.

Señorita Rey, por favor. Un momentito, ahora mismo viene.

Ahora comprenderás, por qué tiene que ser antes de las 14.

¿Qué pinto yo aquí? Ahora te lo explico.

Buenos días. Buenos días, señor González.

Mi esposa, Carmela Crespo. Encantada.

Mucho gusto. El documento nacional de identidad.

Entonces, señorita, una vez que mi esposa haya firmado,

su firma será imprescindible para retirar dinero.

En eso habíamos quedado.

Cuenta conjunta, pero no indistinta. Muchas gracias.

Mire, tiene que firmar donde están las cruces.

Voy a por los talonarios.

Bueno, ya lo ves, milagros del amor.

Aquí me tienes, convertido en funcionario.

¿Cómo?

Bueno, de momento, personal contratado solo.

En comisión de servicios en la Junta Castilla León.

Como soy de Burgos. Ahora eso sí, con domicilio en Madrid.

Para llevar las relaciones con el ministerio de Cultura,

para agilizar transferencias, coordinar un poco las actividades.

Sin horario fijo, desde luego.

Bueno, pues aquí tienen.

No, dele los dos a ella. Yo no los voy a necesitar.

No voy a utilizar esta cuenta.

Esto es para la niña y para ti.

Yo me iré arreglando con mis otros asuntos.

¿Me da los abonos, por favor?

Gracias.

¿La correspondencia a su esposa?

Sí, como habíamos quedado, por supuesto.

Pero... pero qué barbaridad...

Qué monstruosidad de descuentos.

Fíjate. Fíjate. Fíjate la nómina.

Doscientas cuarenta y siete mil brutas,

que se dice pronto,

y que se quedan en ciento noventa mil.

Es que son insaciables.

Cuarenta y siete.

Ocho.

Sesenta y dos. Seis, dos.

Setena y dos. Siete, dos.

Cuarenta y nueve.

Setenta y seis. Siete, seis.

Dieciséis.

Sesenta y cinco. Seis, cinco.

Treinta y tres.

Cuarenta. -¡Ah!

¡Bingo!

(Música rock)

¿Oyes?

Señor.

Treinta y cinco mil, gracias. Gracias.

Empleados. Gracias.

Empleados.

Hagan juego, señores.

Dos, cinco y catorce.

Diecisiete y treinta y dos por dos mil.

Señor, tómese la pastilla

que hoy es un día de muchas emociones.

Catorce.

Final cinco.

NO va más. Gracias.

¿Has visto, Benito? Hay alguna que pierde la cabeza.

Si solo fuera la cabeza, señor.

Diecisiete. Negro, impar y falta.

Qué bien.

Cuadro, caballo y pleno.

Mientras queden letras en los estancos,

en este país el que no vive bien es porque no le da la gana.

Qué valor tienes. No, gracias.

Si fuera por Julio viviríamos en un chalé en Somosaguas.

Di que sí, Julio, que solo se vive una vez.

Si no llega a ser por ti César no hubiera cambiado de coche.

Ahora está como loco.

Hágase lo que se deba, aunque se deba lo que se haga.

Por desgracia tengo yo aquí a mi director financiero

que me tiene a raya.

Sube la tele que darán la quiniela.

¿Ahora te interesan las quinielas?

Ya sabe como es Julio, dice que tengo intuición.

Pero mil pesetas a la semana, ni un duro más.

Callaros un momento, por favor.

"...las bases del Plan Informático Nacional.

Y mañana también serán noticia

las auditorías que se iniciarán

en todos los centros oficiales

para detectar presuntas irregularidades

en la contratación de personal,

y delimitar las responsabilidades que pudieran corresponderse".

¡César! ¡César!

El... el... el champán.

El champán que se le ha ido por otro lado.

No pasa nada. Tranquilo.

Levantadle los brazos, algo.

Tranquilo, César.

# Triste y sola,

# sola se queda Fonseca.

# Triste y llorosa... # -Que suerte tenemos esta noche,

nos hemos encontrado con la tuna.

# Y los libros... #

-Así se llaman estas agrupaciones musicales de estudiantes,

que vestidos a la antigua usanza cantan a sus novias.

# En el monte,

# en el Monte de Piedad.

# No te acuerdas cuando te decía.

# A la pálida luz de la luna.

# Yo no puedo querer más que a una.

# Y esa una mi vida eres tú. #

(OFF) "Son viejas costumbres de los españoles,

que, por desgracia, se van perdiendo.

Quizá ustedes hayan tenido la fortuna

de contemplarlas por última vez".

(Abril BSO "A la pálida luz luna")

Historia de nuestro cine - A la pálida luz de la luna

09 nov 2018

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