Presentado por: Elena S. Sánchez Dirigido por: Francisco Quintanar

'Historia de nuestro cine' hace un repaso por lo mejor del cine español desde los años 30 hasta nuestros días, con la intención de revisar sus grandes títulos. Presentado por Elena S. Sánchez, coordinado por el historiador cinematográfico Luis E. Parés y dirigido por Francisco Quintanar, el espacio cuenta con un equipo habitual de expertos que introducirán cada película. La emisión de las cinco películas cada semana se completará con un coloquio en el que participarán los colaboradores fijos junto a figuras relevantes del cine que tengan relación con las películas a emitir esa semana.

Las películas se programarán en bloques temporales. Los lunes será el turno de las películas de la década de los 30 y 40; los martes de los 50 y 60; miércoles de los 70, jueves de los 80 y viernes de los 90.

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Historia de nuestro cine - Flores de otro mundo - ver ahora
Transcripción completa

¿De verdad? ¿Pero hay gente que ya ha decidido casarse?

(Automóvil)

(Música)

Es mi soledad, una tristeza que yo no puedo más.

Miedo de perderte para siempre, tú ven por caridad.

Y ven por caridad para entregarte mi ternura

y solamente tú, que tú terminarás con esta soledad.

Es que están en todas partes. -Está así.

Tía, que mayores.

-¿A que están muy bonitos? -Muy bonitos.

Se ve que los bañaron y los peinaron para la foto, ¿eh?

-¿Tiene mucho que no los ves?

Hace un año que no les veo. Guárdate esa vaina, hombre.

¿Sabes tú de algún hombre que quiera cargar con dos negritos?

-No, mi amor, cargar con ellos no, pero hacerlos, sí que la hacen bien.

Lo que más les gusta a los hombres es la jodedera y la jodedera.

-Está el ginecólogo y ella está muy nerviosa, y dice:

"Relájate, niña, relaja". Se pone el hombre a auscultarla

y en esto que suena de pronto el móvil:

"Hombre, Pepe, ¿qué pasa? Claro que vamos a vernos.

Esa avenida, la coges todo recto y te encuentras con una rotonda,

haces el giro entero, y ahí preguntas que estás ahí mismo.

Venga, nos vemos luego". Cuelga, y se queda así, dice:

"¿Dónde nos habíamos quedado, señora?",

y dice ella: "En la rotonda".

-Bueno, chicas, que llegamos.

Para que veas si te quiero. Mira, mira, mírate.

Mira que yo estoy solito aquí, muy solito y aguardándote.

Es mi soledad una tristeza que yo no puedo más.

Miedo de perderte para siempre, tú ven por caridad.

Y ven por caridad para entregarte mi ternura

y solamente tú, que tú terminarás con esta soledad.

Que solamente tú, que tú terminarás con esta soledad.

Que solamente tú, que tú terminarás con esta soledad.

¡Cuánta gente! ¿Has visto?

Buenas tardes, señoras. -Hola, gracias.

¿Qué tal? ¿Habéis tenido buen viaje? De ensueño.

Muy bien, pues ahora vais a ir bajando y os vamos hacer un pasillo,

¿De acuerdo? Vale.

Venga, vamos.

Oye, que yo también soy soltero, ¿eh?

(GRITAN)

-Tías buenas.

-Guapas.

-Te daba yo un pellizco...

(Música)

Hola.

Hola.

Silencio, vale ya.

Gracias, muchas gracias. Como miembro de la organización

de la fiesta, brevemente explicaré aquí

que después de tomar un piscolabis va a haber baile en la plaza.

Con orquesta y todo.

Y ahora, os dejo con el alcalde.

En primer lugar, quiero saludaros y desearos una feliz estancia

entre nosotros. Al tiempo que doy la bienvenida

a nuestras visitantes, quiero dar la bienvenida

a iniciativas como estas, que dentro de un marco lúdico y festivo

como el que tenemos hoy aquí, posibilitan la solución

del problema que se da hoy en el mundo rural.

Se han hecho ya muchas experiencias de este tipo

buscando dar una oportunidad a la gente para que se encuentre

y se conozca.

Bueno, yo no me quiero alargar más porque supongo que estaréis deseando

hablar entre vosotros, así que yo me callo.

Simplemente deciros para terminar,

que como alcalde de este ayuntamiento,

os felicito por esta iniciativa que espero se repita muchos años.

Muchas gracias y a divertirse.

Contamíname, pero no con el humo que asfixia el aire.

Ven, pero sí con tus ojos y con tus bailes.

Ven, pero no con la rabia y los malos sueños.

Ven, pero sí con los labios que anuncian besos.

Contamíname, mézclate conmigo,

que bajo mi rama tendrás abrigo.

Contamíname, mézclate conmigo...

Y estas son también muy sabias, y muy viejas para mí.

Y las que no lo son, yo les parece muy viejo a ellas.

Que seamos viejos pero nos conservamos bien.

-¿Cuántos años tienes?

Ahora, las morenitas, son más fáciles para hablar.

Bueno, para hablar y para todo, porque les gusta.

Las otras no se sabe si las gusta o no les gusta.

Hala, venga. Acércate ahí.

¿Y si vamos los dos?

A mí esas no me interesan.

Esas son todas muy casamenteras, y para eso ya tengo a mi cubana;

cuando me entran ganas...

Aquí no hay nada que rascar.

Lo que tienes que hacer es venirte conmigo a La Habana.

Lo digo en serio.

Yo me voy en agosto cuando acabe la obra de Alfonso.

Te vienes y ves lo que es aquello.

Así las vas a tener allí. Sí, hombre, en agosto.

Y me recoges la cosecha tú. No sé, más adelante igual sí.

No. Más adelante no, porque...

Me la voy a traer y se acabaron los viajes.

(Música)

Verás, tengo aquí unas fotografías.

Mira, esta es la casa. Donde el pato.

La casa es muy grande. Vieja pero amplia.

¿Quieres venir a ver mi invernadero?

Muy deprisa vais todos aquí, ¿no? Hombre, tú verás.

El cura tiene un servicio de bodas listo para mañana a las nueve.

¿De verdad? ¿Pero hay gente que ya ha decidido casarse?

¿Que si la hay? Tenemos que esperar hasta el segundo turno.

Por cierto, ¿cómo te llamas, cariño? Alfonso, ¿no?

Sí, yo, Alfonso.

Marirrosi. De Bilbao.

Sí. Enfermera, desayunas té

y vives en la casa de la esquina. ¿Y tú cómo lo sabes?

Porque es mi casa. Qué bobo.

(Continúa música)

Caballo viejo no puede perder la flor que le dan,

porque después de esta vida no hay otra oportunidad.

(Continúa música)

Me voy a marchar. Cóbrame. Nada, hombre.

Cóbrame, anda. Me pones un vaso de agua, por favor.

(Continúa música)

¿Qué? ¿Tú también me piensas tocar el culo?

No.

Me alegro. Porque ya me tienen loca de estarme manoseando.

¿A ti te gusta bailar?

¿Quieres que nos sentemos un ratito?

(Aplausos)

Gracias, muchas gracias.

Seguimos con una canción para bailar agarraditos.

¿De dónde eres? Yo, dominicana.

De Santo Domingo capital. Llevo cuatro años aquí.

Eso está en el Caribe, ¿no? Sí.

Yo soy de aquí.

Me llamo Damián. ¿Y tú? Patricia.

Encantado. Igual. ¿Qué haces?

Un poco de todo. Con el rebaño si toca.

Si no, pues con el tractor.

En el prado o haciendo alguna faena ahí para otro.

Si no, pues en casa, siempre hay alguna chapuza que hacer por ahí.

Trabajo hay para hartarse, la verdad.

Pero... Pero no se vive mal.

Ahora, mucha diversión no hay.

Yo no le tengo miedo al trabajo.

Yo estoy mirando por mis hijos, ¿me entiendes?

Por tenerlos cerca. Tampoco pienso en mí.

(Fuegos artificiales)

Qué bonito.

¿Qué hora es? Las cuatro.

Tía. (SE QUEJA)

¿Tú estás despierta? No, estoy durmiendo.

Estoy pensando en el calvito ese. ¿Qué? Tú estás loca.

-Pero ¿quién está loca? -Mi sobrina, que ahora,

se quiere quedar aquí. -¿Y cuándo ha sido eso, chica?

-¿Quién es él? -El calvito ese

que estaba en la fiesta. -¿Qué te dijo?

Que no quería estar solo, que vive con su mamá.

¿Pero tú hablaste con su mamá? No, no, con ella no.

Era una de las viejecitas que estaba sentada en la plaza.

¿Cuándo ha sido? -Cuando estábamos todos sentados,

todos ellos, yo que sé.

¿Pero hablaste de boda? Sí, me dijo que quería casarse

cuanto antes.

(DESDE FUERA) Un poquito de silencio ya, hombre.

-Oye, ¿tú le dijiste lo de Fran?

Tú no estás loca, tú estás para que te encierren.

Anda, ven aquí, ven.

(Música)

(Cencerros)

(Continúa música)

Esto se ha quedado sin caldo.

No hace falta más caldo, así está bien.

¡Janay!

Hola. Hola.

Janay.

Ponte la servilleta.

No tiene caldo. Las habichuelas son así, mi vida.

Las judías de toda la vida de Dios se hacen con caldo.

¿Tú quieres patatas, hijo? Sí.

¿Qué tal el colegio?

Responde a lo que te preguntan, mami.

No quiero patatas.

¿No llegaba hoy la novia de Carmelo?

(AL TELÉFONO) Eso sería fantástico.

Pues claro que no, mujer.

¿De verdad?

¿Que vas a venir en tu coche o te voy a buscar al autobús?

¿Seguro? A mí no me importa nada, ¿eh?

De acuerdo.

¿Qué quieres? -Un litro de leche.

-Un litro de leche, toma.

¿Qué?

-¿Eso prospera o no prospera? -Aquí el único que ligó, fue Alfonso.

La virgen, el año que viene lo organizo yo a ver si pillo.

-Alfonso y Damián. -¿Viene o no viene?

Vendrá a pasar el fin de semana. Entero.

Esto que lo pague Alfonso, que es el que moja el viernes.

-Si paga Alfonso ponte un White Label, Aurora.

-Coño.

-¿Qué pasa? -El Carmelo.

(Música)

Qué buena está. Esta, ¿"cuala" es? -La cubana.

-¿No era la dominicana? -Que no, la dominicana

es la del Damián. Que no te enteras.

-Pues creo que está mejor esta que la otra.

-Si bastante mejor, bastante mejor. -Qué dentadura, qué labios.

-Qué besazos tiene que pegar. Madre mía, quién fuera.

-Quién tuviera ahora 20 años.

(Continúa música)

Ven para acá, chaval.

En cuanto comas, encargas todo esto y te vas para casa.

Hola, yo soy Milady.

Hoy no se trabaja más.

Venga, te enseñaré esto. Chao.

Mañana a las ocho.

(Música)

Madre de Dios, no nos faltaba más que esto.

-¿Qué pasa, mujer? ¿No te gusta la chavala?

-Pues a mí sí. -Pues a mí también, nos ha jodido.

-¿Qué? ¿Quieres postre?

Vamos a ver lo que dura esa aquí.

-¿Acaba de llegar la muchacha y ya la estás echando?

-¿Por qué no va durar? -Porque todas estas buscan lo mismo.

El dinero y los papeles, y cuando los tienen, aire.

No seas tan mal pensada, Aurora. ¿Mal pensada? Vosotros parece

que os habéis caído de un guindo. A ver si es pensáis

que buscan otra cosa. -¡Quieto ahí!

¿Ya has acabado los deberes? -Sí.

-Como la de Damián, que como se descuide le va a sacar

hasta los hígados. -No, mujer, eso es distinto.

Ella tiene a los hijos aquí, es otra cosa.

-Es peor. Porque ya se casó y ahora esto es suyo también,

y si quiere, puede traerse a la familia entera.

¿Y cuál es el problema con eso? Que yo no tengo nada

contra esa gente. Yo solo digo, que cada oveja con su pareja

y cada cual en su casa.

-Quien lejos va a casar, o va engañado o va a engañar.

El horno y la vitrocerámica, todo nuevo. 300 000.

La madera, madera, nada de conglomerado.

Madera de castaño. Y la cenefa, esa es cara, ¿sabes?

Pero me la han dejado a buen precio. Los tiradores, de cobre.

Nada de latón. ¿Qué te parece?

No dices nada.

Que tú no pierdes el tiempo.

50 m², y pico.

A mí las cosas pequeñas no me gusta nada.

¿Has visto la chimenea? La he diseñado yo.

Tiene Canal Plus, parabólica, 65 canales y pico.

(Televisor)

También es la más grande que había en la tienda.

Estarás cansada después de tanto viaje.

No, estoy bien. ¿No quieres echarte un rato?

Déjame. Sí, ahora te quejas.

Espera.

Espera, espera. Coño, espera.

(JADEA)

Ya verás cuando me reponga. Ya verás.

(Música)

Oye, vaca. Oye, vaca bonita, mi amor.

Anda, corazón, que nos vamos para la casa.

¿Me entiendes? Venga, que nos vamos para la casa.

Estás viendo el camino ahí atrás, ¿eh, bonita?

Anda, linda, que nos vamos para el camino.

Anda, corazón. Venga, vamos.

¿Tú me estás oyendo, vaca del coño? Que te vayas para el camino,

jodida vaca del carajo.

Que te muevas, cojones. Oye, tú eres Patricia, ¿no?

Sí. Yo soy Milady.

Hola. ¿Tú no tienes frío?

Abrígate, mi hija, que te va a dar algo.

¿Llegaste hoy de tu tierra? Sí, esta mañana.

¿Te gusta aquí?

¿Y el verano es tan feo así, como ahora?

¿El qué? Pues todo.

No lo sé, llevo poco tiempo aquí. Se te nota.

Mira, las vacas para que puedan caminar tienes que hacerle esto,

sino te quedas en eso. ¡Dale, vaca, camina! ¡Dale!

¿Viste? Así. Yo tengo experiencia de eso,

si cada vez que yo veía a mi abuelo, ya.

(OFF) "Querido Alfonso, te escribo porque esto del teléfono

me desespera y me da mucha angustia oírte la voz

y no poder verte la cara.

Me preguntas que cómo estoy, pues hijo, en el trabajo bien,

porque me entretengo, pero en casa que no doy una.

Mi hijo Alejandro no está casi nunca y la verdad es que no hago

más que acordarme de ti y de las charlas

y de los paseos que dimos. Bueno, ayer con la tontería,

se me quemó el arroz.

Además, Bilbao está tan romántico estos días.

El sábado fui de paseo y está todo rojo y amarillo,

precioso, tan otoñal.

Mira, a partir de la próxima semana tengo turno de mañana en el hospital,

así que por la tarde ya me encontrarás aquí.

Estoy deseando volver a verte este fin de semana.

Te abraza, Marirrosi".

(Viento)

Ay, que frío. Chica, yo pensaba que aquí los carros

tenían calefacción para el frío, o aire.

¿Cómo no vas a tener frío con eso que llevas puesto?

¿No has traído otra cosa? ¿Te gusta? Es una licra italiana.

Buenísima, me la regaló Errico.

Ay, Dios mío, yo tenía a ese hombre tirado en plancha conmigo.

Si no hubiera sido por su familia,

estaría yo ahora en Roma. ¿Ah, sí?

Sí.

¿Y dónde te fuiste a sacar la licencia aquí para conducir?

Es muy larga y muy cara. Yo no tengo.

¿No te da miedo que te agarren? No, cuando me paran, les cuento

que deje los papeles en casa, que salí rápido a buscar

a los niños. Qué se yo, cualquier cosa.

Oye, vamos a tirarnos una foto. Esto le va a dar envidia

a mis amigas, ninguna sabe manejar.

Ríete. Pero mira, a la carretera no, a la camarita.

(RÍEN)

(Música)

Pero tan mala no será, ¿verdad? Si mala no es, lo que pasa

es que todo lo ve mal hecho si no es como dice ella.

Y siempre está que si compro mucho, que si gasto mucho.

Óyeme, a esa vieja le molesta hasta que me bañe todos los días.

Y dice que con bañar a mis hijos los domingos, con eso está bien.

Y eso sí que no, mis hijos se bañan todos los días para ir a la escuela.

No, señor, que para trabajar de sirvienta de nadie,

me hubiera quedado en Madrid. Mira, te cojo arroz y habichuelas.

Que si me caso es para que mis hijos estén conmigo.

Para que tengan su buena educación. Yo mal agradecida no soy, coño.

Pero que me den cera a mi manera. Además, yo tengo mis estudios.

Yo soy profesional de la belleza, amiguita.

Yo soy técnico medio en laboratorio azucarero. Mira tú.

¿Y eso para qué vale? Ay, hija, para qué va a valer,

para nada. Tres años en una escuela.

Oye, ¿tú puedes hacerme algo en el pelo?

Claro, mi amor, y mírate las uñas, que las tienes de lo más feas.

Mira lo que te traigo.

Hola, mi amor. ¿Qué tal, mi vida?

¿Qué haces aquí? ¿Cuándo llegaste? ¿Y cómo se te ocurrió venir aquí?

Vengo aquí, hasta aquí nada más para verte.

¿Cómo me has encontrado?

¿Qué pasa, mamita? No me toques.

¿Qué pasa, mami? ¿Que ya no quieres a tu papito?

Dime. ¿O es que el blanquito ese te da lo que a ti te gusta?

¿A que no?

Qué bien están los niños, ¿no? ¿Cuándo llegaste de Santo Domingo?

¿Qué pasa, mamita? Nada más que les estaba saludando.

No va a pasar nada, ¿vale? Tranquila. Estoy con mi primo, ¿ok?

Me ha dicho Carmelo de casarnos. ¿Ah, sí?

Sí, pero yo primero quería mirar todo esto a ver si me cuadraba

y entonces después decidir si me caso o no me caso.

Eso está muy bien si eres blanca

y la policía no te para por la calle.

Yo estuve cuatro años loca con los papeles,

llegue a tener el permiso de residencia y lo perdí.

Porque en el trabajo no me hicieron la Seguridad Social.

Y no hacen más que pedirte un papel y luego otro.

Y cuando te vas, no sabes si te van a poner problemas

para volver a entrar otra vez.

Por eso te digo, si te quieres quedar aquí,

es mejor que resuelvas eso.

Agarra.

¿Aquí se usa la luna de miel? Sí, pero ni lo sueñes,

son muy tacaños. ¿De verdad?

Tacaños y sucios. Pues cuando nosotros nos conocimos,

él iba a Cuba y era totalmente diferente.

Cuando me iba a ver, nos íbamos para la playa,

cuando veníamos de la playa, Palacio de la Salsa, Comodoro,

La Maison. De todo. Ay, espera un momento

que te traje una cosa.

Mira.

Pero si yo no fumo. No son para ti, querida,

son para ese amigo tuyo, si lo vende, puede sacar algún dinerito.

Yo no puedo coger eso. Muchas gracias, pero no puedo.

Y la plata que te pide, ¿se la vas a pedir al gallego?

No lo sé. Pero no seas tonta, Patricia.

Yo lo traje para una necesidad y tú necesitas plata.

Así que se lo mandas y le dices de que no te joda más, ¿está bien?

Muchas gracias. Nada, bobita.

Venga, siéntate.

Dame la mano.

Cuéntame, ¿cómo es la gente en Madrid?

En la tele se ve de lo más lindo. Lindo, sí es, y grandísimo.

Pero yo no salía mucho. ¿Y ganabas mucho?

No, no se gana bien para todo el trabajo que es.

Desde las 7:00 de la mañana que te pones en desayuno

hasta las 12:00 o la 1:00 de la noche.

Si vas a trabajar en una casa de familia,

es mejor de externa. ¿Y cómo es la gente?

No sé, ¿andan por la noches? Hay buenas discos.

¿Por qué no le dices a Carmelo que te lleve un fin de semana?

Tú estás loca, ¿no? Tú no ves que ese hombre

nada más que piensa en poner ladrillo.

Oye, ¿y por qué esta tarde no nos vamos tú y yo?

Yo no puedo, mi amor.

Tengo un montón de trabajo por hacer.

No me digas que te vas a poner igual que ellos, ¿no?

(SUSPIRA)

(Muelles)

¡Uhm!

Espera.

Cuidado con el ruido.

¡Uhm! Que aquí se oye todo.

(Jadeos)

(CHISTA)

"No hagas tanto ruido".

(JADEAN)

Bueno,

¿qué hay de malo en que oigan a uno joder?

Cállate, mujer.

Es que se oye todo, coño.

(JADEA)

"Luego yo arriba, ¿vale?". "Vale".

(Muelles)

¡Uhm!

(CHISTA) Cuidado, cuidado, cuidado.

(JADEAN)

Venga, va.

Ya tu madre debe saber lo que es eso.

Si no, tú no estuvieras aquí. (CHISTA)

(JADEA)

(RÍE)

Igual si nos oye, se acuerda,

se busca un novio y nos deja tranquilos.

Cállate, por favor. (RÍE)

Eso estaría bien.

(RÍE)

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Eso estaría bonito.

(RÍE) (CHISTA)

(Ladrido)

(Mugido)

(SUSPIRA)

(Motor)

Hola. Hola.

(RÍE)

(RÍE)

¿Qué? ¿Cómo estás? Bien, muy bien. ¿Y tú?

Bien.

Entonces, ¿tú? Bien, bien. Muy bien.

(RÍE) ¿Y tú? (RÍE) Bien.

Estás más delgado.

Y tú más fea.

Y tú más bobo. (RÍE)

Ven.

A ver. ¿Qué traes?

Verás. A ver.

Toma, que como no tienes de nada en esa casa que parece un chabolón...

(CHISTA) Decoración minimalista. Sí, ya. Es un chabolón.

¡Uy! Recoge eso.

He cogido estas cosas para el baño.

Yo las quería en verde, pero bueno, no había.

He cogido los detallitos en verde. ¿Te gusta?

Sí. Está bien de precio. No sé.

¿Lo dejamos para luego? Espera, voy a sacar primero...

Hay comida y se puede estropear. Déjalo para luego, Mari.

¡Ay, qué hombre! Te quiero enseñar una cosa.

¿Qué me quieres enseñar?

(Música)

(RÍEN)

Mira.

¿Qué son? Orquídeas.

Ah, qué bonitas.

Es la primera vez que las planto, ¿sabes?

¿Sí? (ASIENTE)

¿De dónde son?

Africanas.

Ah. (ASIENTE)

¿Y tú crees que crecerán aquí?

Cuidándolo, cree todo.

¿Tú crees? Hijo, ¿qué haces?

¿Tú qué crees que hago? ¿Eh? Ay, hijo, que puede venir alguien.

Y qué más da. Ay, Alfonso.

(RÍEN)

(Música)

(Silbido)

(Campanadas)

Hola. -Hola.

"Hello". Hola.

Hola. Hola.

¿Qué? ¿Vas a tomar algo? No.

Entonces, vas a dar un paseo, ¿no? Vamos a Guadalajara con los niños.

¡Ay, qué bueno!

Bueno, mi vida, te veo luego.

Hasta luego. Chao.

Claro, piensa que tú debes conocerla.

Si no la conoces, no te enteras de nada.

Y lo hace porque la da la gana,

que no lo necesita para nada. Si quiere trabajar,

me viene muy bien que me echen una mano.

-Y lo que te alegra el ojo.

(Televisión)

(TELEVISIÓN) "Más de 150.000 personas

en las gradas del circuito permanente de velocidad de Jerez.

Una competición...".

-Hola.

¿Adonde tú vas tan lindo?

Oye, chino,

¿tú sabes qué sería una maravilla?

Fumarse unas hierbitas, ¿verdad?

(RÍE)

¿Tú tienes?

Qué lástima.

(Televisión y conversaciones)

(Televisión y conversaciones)

(TELEVISIÓN) "Kiko se ha quedado en la caseta. Ha salido Correa".

-¿Dónde va? ¿Dónde va? Mira.

-No, joder.

Va a quedar como yo te dije, cero a cero.

¿Has visto al árbitro? Encima es casero.

Hay que joderse con el argentino.

Son más malos que el sebo, hombre. Sí, pero este, especialmente.

Míralo.

Con ese entrenador, no me jodas. Así pone el culo.

(TELEVISIÓN) "La estadística de posesión en la primera parte...".

¡Ay!

(RÍE) Algo bueno tenía que tener este sitio.

(Motor y música electrónica)

Voy para dentro.

-¿Cómo van? (CARRASPEA)

-A cero. -Joder, macho.

¿Qué pasa, chaval? No saludas, ¿o qué?

-¿Qué hay? -¿Qué tal lo lleva tu hermano?

-Bien. -¿Cuándo le dan otro permiso?

-Pues ya igual hasta Navidades nada. -Dile que cuando salga, macho,

que nos pegue un telefonazo.

-Oye, ¿y las negras? ¿Dónde las tenéis?

(RÍEN)

¿Eh? ¿Dónde están las negras? -Déjale, coño.

-Venga, chavales, tengamos la fiesta en paz. ¿Eh?

-Bueno, tío, lo dicho, si sale tu hermano, que nos llame.

(Televisión)

-Mira, ahora que me acuerdo,

llegando a Aranda, allí, en el mismo cruce,

ahí tienes de todo. Las tienes negras, feas,

malas y lo que tú quieras. -Venga, vale ya, ¿no?

¡Oye, tú!

¿Querías algo?

¿Cómo?

Que si quieres algo, porque si no, igual lo encuentras.

¿Qué pasa? No se puede venir a ver fútbol, ¿o qué?

-Venga, tío, déjalo.

Hala, vete ya por ahí, hombre. Joder.

¿Pero tú de qué vas, viejo?

¿Qué pasa? ¿Qué?

Sí, a ver cuál es el problema. ¿Qué pasa contigo, tío?

(HABLAN A LA VEZ)

Suéltalo.

Suéltalo.

¡Te voy a meter, hostia!

-Vámonos, venga, vámonos.

-Venga, vale ya.

-Vale ya. ¡Me cago en la leche!

Me cago en la mar. Ese es gilipollas.

Sí, pero siempre lo mismo. (HABLAN A LA VEZ)

Si es un niñato, ¿no le ves?

-Son las fiestas del pueblo de al lado...

La culpa es mía. ¡Se ha acabado tanta tontería!

¡Ni copas, ni nada! ¡Para casa!

¡Venga, vámonos!

Toma. Hace frío.

(TELEVISIÓN) "11 minutos de la segunda parte en el Calderón".

(Televisión)

(Puertas)

Venga, Janay, vamos a la cama.

(Televisión)

¿Quiere que le traiga algo? ¿Un vaso de leche?

No, gracias.

¿Qué está viendo?

Nada, ya está terminando.

(Música)

Pones canalón de 30,7... ¿Cojo ese?

Y lo separas... ¡Claro que es ese, joder!

Y lo separas unos tres centímetros. ¡Tres!

Venga, va. Hasta luego. Buenos días.

¿Qué?

¿Echando la siesta? Y a ti qué cojones te importa.

¿Has hecho la pasta?

Está ahí.

-"Ay, sí.

Aquí todo es muy bonito, muy pintoresco.

Todo son montañas".

Sí.

No, nada. Estoy bien.

No, nada.

Que no, que no me pasa nada. Estoy bien.

No.

No, un poquito... Un poquito sola. Que...

Que los añoro mucho, pero nada.

(Televisión)

Sí.

(RÍE)

¿El gallego? Ese solo piensa en templar.

(RÍE)

¿Qué?

¿Que llamó Errico?

¿Y qué fue lo que tú le dijiste?

¿Le diste mi teléfono?

(RÍE)

¡Ay, pero qué descarado!

¿Y qué más te contó?

¡Ay, mi madre!

Está bien.

Te quiero mucho.

Chao.

(SUSPIRA)

¿Quieres más refresco?

(TELEVISIÓN) "Me han dicho que cuide de mi hermanita.

Y tú deberías cuidar de tu hermanito".

-"¡Eh! ¿Os venís al parque?".

-"Bueno, ¿y tu hermana?". -"Aquí estoy".

-"Pues vamos".

"¡Eh! ¿Adónde vais?".

Ahora...

toma tu refresco.

y unas patatas.

(Televisión)

Mira,

esta es mi mamá.

Esta es Mari Ros.

(RÍE) Esta soy yo.

Y este es mi hermano.

-¿Y cuántos años tiene? -Tres.

(Música emotiva)

¿Te digo un secreto?

-Sí.

-Pero tienes que prometerme que no se lo vas a decir a nadie.

-Te lo prometo.

-Pero ni a tu mamá.

-No. (RÍE)

-Me llamó mi novio.

Es este.

-¿Eh? -Es este.

-Ah. -Se llama Errico y vive en Italia.

-Ah. -¿Tú sabes dónde está Italia?

-No.

-Está un poquito lejos.

-¡Uhm!

(Música animada)

Ahí va la de Carmelo.

-Como no la dome pronto...

(Música animada)

-¿Y tú adónde vas?

-Yo voy para Ayllón. ¿Y tú? -Yo voy a Valencia.

-¡Ah!

¿Y qué tiempo se demora de aquí a Valencia?

-Oye, tú eres cubana, ¿no?

(RÍE) -Sí.

-Estuve allí una vez.

-Uf. No veas como es aquello, ¿eh?

Oye, ¿tú vives por aquí?

-No.

Estoy pasándome una semana en casa de una amiga.

Yo vivo en Italia.

-En tres horitas y media estamos en Valencia.

-¿Y qué cosa es lo que se hace allí?

-¿En Valencia? Bueno,

no tantas cosas como en La Habana. -¡Ay!

(RÍE) ¿Y qué hiciste en La Habana?

-Si yo te contara.

¡Bah!

Pues yo controló más la zonilla del puerto, ¿sabes?

-De La Habana. -No, de Valencia.

-¿Y en Valencia hay mar?

-Pero bueno, ¿dónde has estudiado?

Claro que hay mar en Valencia. -Si tú supieras las ganas que tengo

de coger el sol en la playa.

-¿Te quieres venir?

¿Te invito a una paellita a muerte y nos venimos? ¡Venga!

¿Te animas o no?

Venga, estamos en un momento y venimos, y yo te traigo.

Di que sí.

(RÍE) -Yo que sé. No.

(Mugidos)

(Ladridos)

(Música melancólica)

(MARIRROSI) "Querido Alfonso, ¿cómo estás?

Yo bien, muy liada, eso sí, porque en el hospital

hay mucho follón estos días.

He mirado cómo están las cosas para un traslado

o incluso para una excedencia, pero no lo veo muy posible.

Si me planteo ir para allá tendría que ser dejando el trabajo.

Bueno, ya hablaremos cuando estemos más tranquilos.

¿Cómo va todo por ahí?

He hablado a Alejandro de ir un día a conocer aquello,

pero le ha hecho mucha ilusión.

¿Por qué no vienes tú?

Podíamos ir al cine, o al Guggenheim o lo que tú quieras.

Te echo de menos.

Un abrazo grande, grande y muchos, muchos besos.

Marirrosi".

(Música melancólica)

(Música electrónica)

(Música electrónica)

Come.

Es que no me gusta.

-Pues hay que comérselo todo.

(RÍEN)

La de Carmelo estuvo aquí esta mañana.

¿Y?

Pues que a saber cómo tendrá la casa esa.

Todo el día por ahí.

(CHISTA)

Sabe Dios lo que le enseñaría su madre.

A tratar con hombres, seguro.

A la chica esa no quiero volverla a ver más por aquí.

¿Me oyes?

Pues díselo a Patricia.

¿Quieres un poco más, mi amor? No.

Mi madre me ha dicho que Milady ha estado aquí.

La verdad es que nunca le han gustado las visitas.

Es mejor que vayas tú donde Milady, en lugar de venir ella aquí.

Estamos en su casa, ¿entiendes?

Oye, ¿yo te gusto?

¿Cómo?

Que si te gusto.

Claro. ¿Y por qué no me lo dices?

Pero si ya lo sabes.

Muchacho, no seas tan desabrido.

A nosotras, las mujeres, nos gusta que nos lo digan.

Pero, ¿qué?

Que te gusto.

Pues eso.

Pues eso, ¿qué? Que sí.

Venga, dime lo que te gusta.

No sé. Me gusta...

Me gusta todo.

Y de mi boca, ¿qué te gusta?

El color.

¿Y de mi pelo?

El olor.

Venga, dime más. Dime no más.

Me gusta el sabor.

Y el calor.

Cuqui. (RÍE)

Y me gusta que te rías.

¿Y yo?

¿Yo te gusto?

No me gustas nada.

(RÍE) Mira que eres bruja, ¿eh?

(RÍE)

(CHISTA) (RÍE)

(Música)

(TELEVISIÓN) "Ja, ja".

(AMBAS) "Hola".

-"Vamos".

(Murmullos)

(Jadeos)

(Risas)

Sí, la he recibido esta mañana.

Coño, Mari, es que no puedo hablar más alto.

(TV) "Quiero enseñarte mi colección de papiroflexia".

(Risas)

Vale.

¿Quién? ¿Yo? Pues claro.

¿Y tú?

Venga, hasta mañana.

(Jadeos)

Hombre, Carmelo. ¿Qué pasa?

¿Qué quieres tomar?

Un coñac.

Felipe, un coñac.

Marchando.

¿Qué tal Milady?

¿Se va adaptando al pueblo?

Bien, supongo.

(Jadeos)

Ahí tienes.

(Risas)

(Jadeos)

(Música)

Hola. -Hola.

-¿De dónde vienes?

-De Valencia.

-¿De dónde? -De la playa, mi hijo, de Valencia.

Oye, ¿tú vas para el pueblo?

-Sí. -Llévame.

-Bueno, sube.

¿De Valencia?

Vamos.

(Música)

Ay, Carmelo, todo lo que te tengo que contar

de lo que me pasó...

¡Ah!

(GRITA) ¿Qué hago?

¡Carmelo! ¿Qué hago?

¡Carmelo, joder, Carmelo! ¡Suelta!

(GRITA) ¡Que me sueltes!

(GRITA) ¡Puta!

¡Puta! ¡Carmelo, joder, Carmelo!

¡Que te he dicho que me sueltes, coño!

(LLORA) ¿Tú que hacías paseando con ella?

La he cogido en la carretera. ¿En la carretera?

¡Te voy a dar, hijo de puta!

(LLORA)

¡Vale ya, Carmelo! ¡Déjame!

¡Vale, Carmelo! ¡Hostias!

¡La voy a matar! (GRITA)

(LLORA) ¡Tranquilízate!

¡Que te tranquilices, hostias! ¡Fuera de mi casa!

(LLORA)

(RESPIRA AGITADO)

¡Venga, hostia! ¡Vámonos!

Ella no se va de aquí hasta que no se calme.

(RESPIRA AGITADO)

(LLORA)

A ver. (LLORA)

Venga, tranquila.

Tranquila, ya se le pasará.

(LLORA) Tranquila.

(LLORA)

Venga, vamos. Tranquila.

Toma.

Apriétate un poquito. Ya verás, es mano de santo.

¿Quieres una tila?

(SOLLOZA)

(SOLLOZA)

(SOLLOZA)

(SOLLOZA)

(SOLLOZA)

(CACAREA)

¡Uy! ¡Madre mía! -Cuidado, cuidado.

-Maldito bajo hay aquí. -Maldito bajo.

-Con esta vaina no se puede caminar. -Es una cosa seria. Me voy a caer.

(RÍEN)

-Esa gallina.

-Mujer, ¿dónde es que tú vives? (RÍEN)

-Esto parece el dormitorio de Patricia.

(RÍEN)

-¿Para qué nos ha traído? (RÍEN)

-¡Madre mía! -¡Anca vaina!

-Cuidado, Emperatriz.

-¡Ay, ay, ay! ¡Espérate! -En mi casa había puercos y chivos.

(RÍEN) Tenemos vacas, ¿quieren verlas?

No, mi amor, deja eso. Ya me las imagino.

Grandes y sucias, como las de allá. ¡Qué va!

Venga, mujeres, vamos para dentro. ¡Madre mía!

¡Ay! (RÍEN)

¡Coño! ¡Ya me he llenado de mierda!

Estaban avisadas que mirarán para abajo.

¡Coño, Patricia! ¿Dónde me has metido aquí?

(RÍEN)

-¡Espérate, espérate!

(RÍEN) -Avancen, avancen.

-Vale, vale. -Qué lentitud. Por Dios, caminen.

-Patricia, ¿dónde ponemos esto?

-¿Qué te parece? Hay que ponerse ropa.

Bueno, ¿y quién va a cocinar aquí?

-Yo hago la ensalada. -Yo, no.

(SUSPIRA)

¿Te los parto?

No, mi vida, ya lo hacemos nosotras.

¿Y queréis algo más? No, mi amor.

¿Seguro? No, mi vida. Gracias.

Vaya, Patricia. Mucho cariñito y mucha cosa con ese hombre, ¿eh?

-Mira, mira, Patricia. ¿Y qué de esto?

-¡Joder! -¿Resuelve bien?

¿Y como va a ser? Como todos.

A ver si una moledera va a ser igual que otra.

-Los gallegos son todos lo mismo.

-¿Tú crees? -No, no. ¿Tú crees?

No. Ni hablar. Conocí uno que no parecía gallego.

-Tú sabes mucho, ¿eh?

Tú sabes mucho, Daisy. -¿No hay una radio por ahí?

Sí, hay una. ¿La pongo yo? ¿De quién son esas cintas?

-Espérate. Echa para acá.

Así que muévelo...

-Como quieras.

-Así que muévelo...

-Como tú quieras.

-Así que muévelo...

-Como quieras.

-Así que muévelo...

-Como tú quieras.

-Aunque tú no quieras, yo te pongo.

¿Quieres una cerveza?

-¡Ay, sí!

-Destapador, destapador.

¿No hay un destapador en esta casa? Sí, aquí hay uno.

Gracias.

Pégate un poquito más. Pégate un poquito más.

Pégate un poquito más. ¡Uy!

¡Ah! Que te quiero sentir.

Buenos días, señora. Que te quiero sentir. ¡Ah!

Que te quiero sentir. ¡Ah!

Que te quiero sentir. ¡Ah! Patricia.

Así que muévelo...

-Como quieras.

-Así que muévelo...

-Como tú quieras.

-Así que muévelo...

La próxima vez que vaya a venir gente, me avisas.

Hace dos semanas que se lo dije

y nos ha escuchado a los niños y a mí decirlo todos los días.

¡Uhm!

Como que no somos bien recibidas aquí en esta casa, ¿eh?

(ENFADADA) Ustedes son mis amigas y esta es su casa.

A ver si va a venir la bruja con un fusil y nos vuela la cabeza.

Como quieras.

-Así que muévelo...

-Como tú quieras.

Que te quiero sentir. ¡Ah!

Que te quiero sentir. ¡Ah!

Ay, qué descarado eres.

¿"Capito"?

Nada, que eres un bandido.

Ah, ¿sí?

¿Y todas las cartas que te he mandado?

¡Ay, "arrivato" solo una!

"Bye.

Eso no me sirve y tu lo sabes desde ayer".

A ver esa artista.

¡Muy bien!

"No, no tengo permiso, solo tengo el pasaporte".

No, con eso no puedo ir,

tiene que ser con una carta de invitación.

¡Ay!

(RÍE) (MILADY RÍE)

"Qué bobo eres". (RÍE) ¡Ay, estate quieta!

"¿Yo?". ¿Qué quieres? ¿Lavarte las manos?

Vamos a lavarnos para comer.

¿De verdad que me extrañas?

Errico, ¿y por qué no me pones un billete?

¡Ay, Errico! ¿Cómo tú me vas a decir que me lo pague yo,

si te digo que no tengo ni un medio partido por la mitad?

¡Ay!

¡Déjame, déjame, déjame! (RÍE)

Oye, mira.

Dile que deje de hablar por teléfono,

que me va a arruinar. ¿Vale?

(RÍE)

Dice Carmelo que le vas a arruinar.

-Oye,

tengo que colgar. Después yo te llamo.

¿Quién era?

Mi hermano. ¿Quién va a ser?

Jana,

vete para casa, que te estarán esperando.

Me va a llegar una cuenta de la hostia.

Me pasó todo el día encerrada en la casa.

¿Qué es lo que tú quieres que haga?

(Música)

(RADIO) "¡Radio Olé!".

(Pasodoble)

Ven aquí.

¿Qué es lo que tú quieres? Anda, ven aquí.

Tú no has oído un pasodoble en tu vida.

Con un par de chavalitos por aquí,

verías cómo no tenías tiempo para aburrirte.

¿Probaste la carne? (ASIENTE)

(Móvil)

Perdón, es el mío.

¿Aló?

¡No!

¿Qué? (RÍEN)

¿Esta mañana?

¿Pero estaban despiertos? (RÍEN)

Mira, yo estoy aquí.

Yo te dije que yo venía para acá.

Que yo iba a estar fuera, que yo no iba a estar en Madrid.

Pero es que yo no estoy para eso.

¿Pero cómo va a ser eso si yo no estoy allí?

Pero yo te dije que no podía,

para que se lo dieran a Lolo o a Miguelín.

Pero es que yo no estoy allí, mi amor, yo estoy aquí.

(Música)

¿Por qué te vas, mi amor? ¿Por qué me das?

Si yo te amo tanto y motivos no hay.

Y aunque la gente digan que yo soy un llorón.

Si no me importa el mundo, solo me importa tu amor.

Hola. -Hola.

-¿Cómo va eso?

-Mejor. Gracias.

-Como hacía tanto que no se te veía...

-Claro, porque no salía de la casa.

¿Y tú qué tal? -¿Yo? Bien... Bien.

-Bueno... Hasta luego.

-¡Oye!

Te quiero decir una cosa. -¿El qué?

-Que me haces cantidad. -¿Qué?

-Que me haces, tía. Que me haces.

-Ah... (RÍE)

Bueno, ¿y?

-Pues eso, que me haces.

Bueno, hasta luego.

(Música)

Yo lo que sé es de la hija. ¿Sabes que salió preñada?

-¿Quién, Josefina? -Esa misma. La morenita.

-Pero que no se sabe de quién es. -De loca vieja...

-Salió preñada y tuvo que largarse para Santo Domingo.

-Allá que le puede echar una mano. -Qué va. En el barrio está ella.

-El que se fue para Nueva York fue Pancholo.

(RÍEN)

-Pero no me digas que se fue... -Ay, yo no sé.

El hombre se desapareció del barrio.

-Hola. Hola, Milady.

Te voy a presentar a mis amigas. Daisy.

Hola. -Hola.

Milagros. Hola.

Lorna, mi tía. Hola.

¿Y a ti qué te pasó ahí?

-Nada. Me di con un armario. -Oh... Vaya.

Mira, ella es Graciela.

Hola. -Hola.

-¿Qué tal? -Muy bien.

-¿Seguro que eso fue con un armario? -Claro.

¿Qué sé yo?

Supongo que si uno hace algo malo, pues tiene que pagarlo, ¿no?

-¿Y qué es lo que has hecho mal? Si se puede saber.

-Venirme para acá, así, con un hombre sin quererlo.

Qué sé yo.

-Eso se arregla dejándolo, mi amor,

cogiendo la maleta y saliendo por la puerta.

-¿Pero tú crees que eso se hace tan fácil?

Yo aquí no conozco a nadie, yo no tengo para dónde irme.

-Y el calvito, además de la cama, ¿qué tal se porta contigo?

Damián es un hombre muy bueno. Me respeta.

(RÍE) Yo creo que tú estás enamorada, ¿eh?

No sé, tía. Quiere a los niños, me trata bien...

Me hace reír.

Le entregué los puros a Fran.

Dice que no le sirve para nada, que eso no alcanza.

¿Pero es que ese hombre no me piensa dejar tranquila?

Ya le di todo el dinero que tenía, ¿qué más quiere?

Anda muy mal. Está sin trabajo.

Vaya novedad, si a ese nunca le ha gustado dar un golpe.

Bueno, pero tú no le debes nada. Chica, que se busque la vida.

Te voy a dar un dinero para que se lo entregues

y le dices se acabó, que ya no puedo con más.

Que no se le ocurra venir por aquí, que es lo último que me faltaba.

Tanto que te lo dijimos.

Tanto que te aconsejamos que no te metieras con ese hombre.

-¡Chochos! -¡Maldita madre, huevón!

-¡Chochetes!

Venga, ¿nos vamos para la casa? Vamos a la casa.

-Vámonos de aquí. (RÍEN)

Esta foto es para la familia, esta de los niños, de la boda.

Y mira si llega este dinero a mi mamá.

Está bien. ¿Tienes la comida ahí dentro?

Sí. ¿Seguro?

Seguro, que sí. ¿De verdad?

Claro. Bueno, nos vamos. -Bueno, hasta luego.

-Adiós.

Oye, la una, limpiando caca de vaca,

la otra que se da golpes con los armarios,

esto a mí no me gusta nada.

-Y eso por no hablar del agente secreto.

(RÍEN)

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Oye, si la cosa se pone muy mal, me llamas, ¿eh? ¿Oíste?

No te preocupes, vete tranquila.

¿Seguro? Seguro.

Bueno... Venga, buen viaje. Hasta luego.

Hasta mañana. Hasta mañana.

¿Se lo dices tú o se lo digo yo?

No quiero volver a ver a esas mujeres en esta casa.

¿Me has oído? Mire, señora,

esas mujeres son mi gente, son mi familia.

Y donde esté yo, nunca les faltará un plato.

Mientras estés en mi casa, las cosas se hacen a mi manera.

Si no te gusta, ya sabes dónde está la puerta.

¿Me quiere decir qué tiene contra mí?

¿Qué le he hecho yo?

Si siempre la he tratado con respeto. ¡Hago mi trabajo!

Hago la compra, voy a los recados... Ya he dicho lo que tenía que decir.

Por favor, ¿me quiere decir

qué tengo que hacer para que se sienta bien?

Es que ya no sé qué hacer. Por favor...

Ya está, vale. Es que no sé qué hacer ya.

Déjanos un momento, ¿quieres?

Mire, si quiere vivir con nosotros, bien, si prefiere vivir aquí sola,

nos marchamos a la otra casa y ya está,

pero así no podemos seguir.

Pero hijo, yo no quiero que tú te vayas, si es que...

Pero es que Patricia es mi mujer. Y a donde vaya yo, viene ella.

Si no le gusta, dígalo de una vez y nos marchamos a la otra casa.

¿Pero me vas a dejar aquí sola?

Usted verá.

(Música)

La última pareja que quedaba se murió hace 10 años.

La gente se iba marchando y, poco a poco,

iban quedando menos niños para la escuela.

Hasta que cerró

y nos mandaron a la escuela de un pueblo más grande.

Que también acabó cerrando.

¿Vamos?

Mira, allí vivían mis primas.

Se fueron a Madrid.

Y aquella era la casa del médico.

A mí me da como miedo, tanta... Tanta tierra y tanto silencio.

Me siento pequeña.

Da miedo porque está muerto.

A veces, en Santa Eulalia también me siento así.

¿De verdad? Sí.

Pues yo es donde más a gusto me encuentro.

Donde conozco la gente que vive alrededor.

Creo que no sería capaz de volver otra vez a una ciudad.

Oye, ¿por qué no le dices a tu hijo que venga un día? Y así conoce esto.

(RÍE) Ese pasa de todo.

¿Le has hablado de mí? No mucho, pero no hace falta.

A él lo que le importa

es que este fin de semana no estoy y no le voy a dar la lata.

Y, bueno, que con un poco de suerte habrá más fines de semana así.

Si tú quieres, claro que los habrá.

También podrías venir tú el próximo, ¿no? Y salíamos un poco.

No, el sábado tenemos junta de vecinos.

Ya...

¿Y no lo puedes cambiar? No, Mari,

está convocada desde hace dos semanas.

No le voy a ir diciendo a la gente que me voy por ahí, a hacer turismo.

¿Y para qué es la reunión?

Para ver si conseguimos

que nos construyan la piscina municipal...

¿Sí? Sí.

Y para que nos extiendan la línea de autobuses...

hasta el pueblo. (RÍE)

Y para que nos aumenten el presupuesto

de la casa de cultura.

¿Sí? Sí.

Si los europeos nos dan ayudas para el turismo rural...

Ay, Alfonso, espera, espera, que... (RÍEN)

-Parece mentira. Ocho años ya.

Mira, coge eso y llévatelo a casa.

¿Lo quiso mucho?

Era un buen hombre.

Y me trató bien.

Como Damián.

Buenos días. Buenos días.

Si como caminas, cocinas, guárdame un chin del concón, negra.

¿Dónde vas?

No me has entendido.

Eso no da ni para que un muchacho se compre un vicio en la escuela.

Y tú a mí me debes mucho más.

Yo a ti no te debo nada. Eres tú el que me debe

todo lo que he mandando a Santo Domingo y a Madrid.

El billete para que vinieras para aquí, ¿quién te lo pagó?

Eso hace cuatro años, Fran. Coño, no me jodas más.

Oye, Patricia, estoy mal.

¿No tienes más?

Mira, pues dame algo más y ya...

Te dejo feliz allá, en el pueblecito, con los animales y el peloncito ese.

¿Ah, sí? Después que te has desaparecido,

que no has querido saber más de tus hijos, ¿vienes así? Rastrero.

¿Pero es que no tienes vergüenza?

La vergüenza no da dinero.

Ahora, que...

cuando hable con el peloncito ese tuyo...

se va a llevar un disgusto.

¿Eh? Fran, por favor, déjame tranquila.

Te lo pido.

(RÍE) Que puedo, ¿eh? Eso de...

De contar mentiras, ¿verdad, negra?

Cuántas cosas tienes desde que eres española, ¿no?

Fran, no tengo dinero.

Si no se lo pides tú, voy a tener que pedírselo yo.

No te atreverás.

Claro que sí, amor. Claro que sí.

¿Qué hay?

¿Puedo hablar contigo?

Y cuando me quise divorciar, él andaba desaparecido.

Así es que me arreglé un documento y ya está.

¿Falsificaste los papeles?

Mira, muchacho, las cosas son así allá.

¿No me crees?

Yo que sé.

Es que ya no entiendo nada.

Ni sé qué se puede hacer.

Él ya no quiere nada conmigo. Yo mucho menos con él, Damián.

Lo único que busca es dinero y se irá. Él está mal,...

¿Pero es que no te das cuenta?

¿De qué? De que no estamos casados.

¿Y qué? ¿Cómo que y qué?

Sí, ¿y qué?

Tú no dices nada, yo tampoco, y las cosas siguen igual que antes.

¿Tu marido? Mi marido, nada.

Ya te lo he contado todo, ya no me va a joder más.

¿Pero no te das cuenta de que si lo dice os deportan

o os mandan a la cárcel? No, mi amor,

Fran no tiene cojones para armar un lío tan grande como ese,

te lo digo yo. Vaya garantía que me lo digas tú,

si todo lo que me has contado es mentira.

Y el dinero que enviabas, ¿para quién era?, ¿para este?

Porque para tu madre, no.

Solo sé que lo enviaba a casa. Qué hacían con él, no lo sé.

Yo no lo sé, desde luego. Yo ya no sé nada.

Solo falta que me digas que trabajabas de puta en Madrid.

Yo nunca he trabajado de puta, aunque ganas no me han faltado.

¿Cómo sé que eso no es mentira?

¿Eh? Dilo.

Porque yo no me invento cómo son las cosas.

Lo único que he querido es un trabajo digno

para poder criar a mis hijos y vivir tranquila

y como en mi país no puedo, me he tenido que venir al tuyo,

donde tampoco puedo ganarme la vida honradamente,

porque aquí la cosa no es fácil. Si no tienes trabajo,

no hay residencia, y si no la hay, no hay trabajo,

entonces, tú me dirás por dónde le entra algo.

Por la boda. Pues sí, así, sí, rápido.

¿Te crees que me voy a casar contigo

si con mi trabajo yo pudiera tener a mis hijos y poder tener mi casa?

No. Parece que no.

Pero yo ya no pienso así, mi amor. Yo quiero vivir contigo, en paz.

Por eso te lo cuento, porque no quiero más mentiras.

Claro.

Ahora me lo cuentas, ¿no? Ahora no quieres más mentiras.

Y si no viene tu marido, no hubieras dicho nada, ¿verdad?

No. Contesta.

No.

Y yo hubiera seguido dándote dinero para él...

Para él y para quién sabe qué.

Y cualquier día, te hubieras largado.

Total, en unos meses vas a tener la residencia española ya.

No tienes porqué seguir aguantando al paleto.

Es eso, ¿no?

Pero yo no me quiero ir.

Damián, yo quiero vivir aquí, contigo.

¿Dónde está tu marido?

Pues quiero que recojas tus cosas y te marches con él.

Oye, mi amor, tú no me has entendido.

Que te quites de mi vista.

Coges a tus hijos y te marchas, ¿vale?

Baja de ahí.

Que bajes de ahí, coño.

Que te bajes del puto tractor.

Janay, que te bajes. Venga.

¡Que te bajes de ahí! Que te bajes del tractor.

¿No me oyes? Que te bajes del tractor.

Muévete. Si te hablo, te mueves. Cuando te hablan, obedece, ¿oíste?

(GRITA) ¡Janay!

(Música)

Hola. -Hola.

¿Qué pasa, te dan miedo? -Sí.

-No hace nada, ¿eh?

Mira, Jaco, esta chica tan guapa es Milady. Venga, atrás.

-¿Y esto? -Es el de mi hermano.

Es que con la moto no llegábamos ni a Guadalajara.

(Música)

Toda esta zona está de puta madre. Muy verde y eso.

Cuando nos instalemos,

nos damos un paseo para que lo conozcas, ¿vale?

Mi hermana se enrolla cantidad, ya verás.

Y hasta que encuentre curro, nos podemos quedar con ella.

Bueno, si a ti te mola el sitio y te apetece, vamos.

(Música)

Llévate tus cosas abajo. Sí.

Bien, llévate esto.

(Continúa la música)

Adiós, hija. -Seguid bien.

-Igualmente.

-¿Tú no me dices nada?

-Nos vamos a ir con Lorna y vamos a ir a un cole nuevo.

-Tu familia se va.

¿Tú quieres que se vaya?

(Continúa la música)

(Niños jugando)

Desde luego, con el Alfonso no puede ser,

igualico que papá, llegando tarde siempre en la Nochebuena.

-Estarán al caer.

Habrán tenido alguna niebla en la carretera.

¡Aquí están!

-¿Qué tal? -Muy bien, ¿eres Olvido?

-Sí. -Encantada.

-¿Qué tal, guapa? -Hola, Felipe. Muy bien.

Ya ves, tardísimo... -¿Qué pasa?

-Por tu culpa... No me hagas de reír. No me vas a hacer de reír esta vez.

Quítate el abrigo. Venga, siéntate. Corre.

-¿Y dónde me siento yo? -Siéntate ahí.

-Vale. Hola, Luisín. -Hola.

-Ya tenía ganas de conocerte. Alfonso no para de hablar de ti.

-¿Ah, sí? A mí también me ha hablado mucho de ti.

-¿Cenamos o no?

-¿Pues no lo ves que está puesto aquí ya?

-Qué pinta tiene el cordero. Cómo está el jamón.

Estaba poniendo al día a tu hermana. Ya me imagino.

Lo de la cubana, que hizo lo que yo había dicho.

-¿Qué ha sido de ella? -No sabemos nada.

-Vete tú a saber dónde andará.

-Dónde va a andar, con alguno por ahí.

-Pero se fue con el ayudante de Carmelo, ¿no?

-Que no, que también le dejó a ese. -¿De verdad?

-Ha repetido la misma operación y le ha dejado colgado también.

Si lo hace una vez, ¿por qué te extraña que lo haga dos?

-Ya está bien, que no es conversación para Nochebuena.

Muy bien, Felipe. ¡Feliz Navidad!

-¿Cuándo vamos de boda? Que ya tengo el vestido.

Eso digo yo, ¿cuándo vamos de boda?

Yo que sé, ¿por qué me lo preguntas a mí?

Ah, claro... ¿Por qué te lo voy a preguntar a ti?

Se lo tengo que preguntar a Luisín, ¿verdad

Sí. ¿Cuándo nos vamos de boda?

No lo sé. (RÍEN)

-Si estos del norte no se casan, nada más que se rejuntan, ¿a que sí?

(RÍEN) -Solo se casan los del sur.

-Qué burra eres.

-¿Te gusta?

Toma, Juan, esto es para ti. -Gracias.

-Muchas gracias. -De nada.

-Qué guay.

-En el colegio, con este estuche, voy a alucinar.

-¡Cuánto te cuesta, por Dios! -Anda, ponnos champán, que sino...

Niños, ¿cómo se dice? Gracias.

-Es el mejor regalo que me has hecho. -Me gusta. Un montón.

(TELEVISIÓN) "En estos momentos

en los que nos disponemos a celebrar la Nochebuena,

deseo felicitaros las Pascuas

en mi nombre y en el de toda mi familia

y transmitiros un mensaje de paz, ilusión y esperanza.

Al calor de los recuerdos familiares que se avivan en estas fechas,

os agradecemos una vez más

las muestras constantes de afecto que la familia real recibe

y correspondemos a vuestros espontáneos sentimientos

con los nuestros más cordiales.

En un breve y rápido repaso al año que termina...".

(Música)

Que vuelvas cuando quieras, ¿eh? -Adiós, Aurora. Gracias.

Lo he pasado muy bien.

-A ver si nos vemos pronto, ¿eh? -Adiós, Olvido, guapa.

Y encantada de conocerte. -Igualmente. Nos tenemos que ver.

-Vale, a ver si voy un día a Zaragoza.

-Claro, me llamas. -O te vienes tú a Bilbao.

-Te llamo. -Vale.

-Un beso, buen viaje. -Adiós, guapas. Adiós.

-A mí me gusta.

Lo que yo no me la imagino es viviendo aquí.

-Entonces, ¿para qué ha venido?

-Pues a buscar novio.

-¿Has hecho los deberes? -No.

-¿No? Venga, para dentro,

que llevas todas las vacaciones sin marcarla. Leche.

-Alfonso, podías venirte conmigo. No puedo.

Pero ahora no tienes tanto trabajo, ¿no?

Ya, pero no puedo, Mari.

¿Y vendrás para Nochevieja?

No creo que pueda.

En Nochevieja es cuando tengo más follón de centros y de encargos.

¿Por qué no vienes tú? Ya no me quedan días.

Y, además, yo no quiero pasar la Nochevieja sin Alejandro.

Ya.

Voy a dejar esto, ¿vale?

¿Quieres agua? No.

¿Un bocadillo?

¿Una revista?

¿Qué te pasa? Parece que te has levantado con mal pie.

Nada, que me canso de ir y venir. Pues quédate, coño.

Sabes que no puedo.

Eso no es verdad, Mari. Puedes hacer lo que te dé la gana.

Y no me salgas con lo de siempre,

porque en el trabajo, no estás a gusto,

en tu casa, no tienes nada que hacer y tu hijo, pasa de ti.

¿Y tú quién eres para decir todo eso?

Yo lo que quiero es que dejes de ir y venir.

Pues vente a Bilbao.

¿Lo dices en serio? Sí.

Y con todo esto, ¿qué hago? ¿Lo has pensado?

Véndelo. ¿A quién?

Alguien habrá que lo compre, digo yo.

O sino, se lo dejas a Felipe y vienes tú de vez en cuando, ¿no?

No voy a ir a Bilbao, mi vida está aquí.

¿Esa es tu última palabra?

¿No vas, ni siquiera, a pensarlo? No tengo nada que pensar, ya lo sé.

Quiero vivir aquí, contigo. Hala, venga, vamos.

-Eso quieres ahora, pero después, ¿qué?

Un día te cansas de Marirrosi y Marirrosi ha dejado la casa

y ha dejado el trabajo, el hijo... ¿Qué pasa con Marirrosi?

Ya sé lo que vamos a hacer.

¿Por qué no te quedas y lo hablamos más tranquilamente?

Que no, que no puedo. Anda... Por favor.

No puedo, no puedo.

Llamamos al hospital y les decimos lo que sea mañana.

Venga, mujer, quédate. No, que se me va el autobús.

(Música)

Que sí, mujer, que es verdad. Sí...

El 28 de junio. Sí.

Muy bonito. Sí. No, no, no, vosotras no pagáis nada.

¿Cómo va a ser? Lo pagamos todo nosotros. Sí.

(MARIRROSI) "Querido Alfonso, he estado pensando mucho estos días

y creo que no iré para semana Santa como quedamos.

No creo tampoco que debamos seguir así.

Ni tú quieres venir aquí ni yo me veo capaz de estar allí.

Te lo he intentado explicar muchas veces, pero es que...

No puedo si me estás mirando.

Y es que allí echaría a faltar demasiadas cosas,

no es solo mi trabajo, como hemos venido hablando.

Es el ruido, la gente... Fíjate qué tontería, pero...

no creo que pudiera levantarme todos los días con ese silencio.

Me pesa, me asfixia, me parece que se ha acabado el mundo.

Ya te puedes imaginar cómo me siento

y lo que me está costando dar este paso, pero...

es que no se me ocurre de otra manera.

Ninguno de los dos queremos un amante de fin de semana,

por eso, a lo mejor, es bueno que no nos veamos más,

¿tú qué dices?

Bueno, yo es lo que pienso, es lo que siento.

No te lo quiero decir

para no hacerte, aún, más difíciles las cosas.

Debo parecerte una cobarde, pero es que si te miro,

no voy a hacer más que llorar y pasarlo fatal.

Me despido ya, Alfonso.

Cuídate mucho y dales a todos besos de mi parte.

Un abrazo de tu amiga, siempre. Marirrosi".

-Alfonso, que dicen estos que las tenemos que invitar además.

Lo que tenéis que hacer es...

lavaros y cambiaros de ropa y afeitaros.

¿Qué? ¡Que os apañéis!

Y que las invitéis.

Pero si yo ya he puesto mi dinero. Que no...

Que eso es aparte, eso es para el autobús y la banda.

Además, las tenéis que invitar a lo que quieran tomar.

¡Además!

Oye, ¿vosotros creéis? ¿Vendrá alguna para mí?

-Qué va, hombre. Para ti, ninguna. -Tienes ganas de guerra, ¿eh?

Eso nunca se sabe, Antonio. A lo mejor.

(Coro)

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

-¡Daisy! Daisy, vamos para la foto.

Gregoria... Ey, doñita...

Orlandito... Orlandito...

Gregoria, en el medio, en el medio. Ahí, delante de Damián.

Póngase ahí.

Joder, pero qué lentos son.

Agárrense.

Damián, sonríe un poquito, hijo. (RÍEN)

Ahí va. Una...

(Niños jugando)

¡Ya viene, ya viene! -¡Ya viene!

-¡Que ya viene!

-Mira, ya viene.

(Claxon)

(Banda de música)

(Música)

(Música créditos)

Historia de nuestro cine - Flores de otro mundo

26 may 2017

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