Presentado por: Elena S. Sánchez Dirigido por: Francisco Quintanar

'Historia de nuestro cine' hace un repaso por lo mejor del cine español desde los años 30 hasta nuestros días, con la intención de revisar sus grandes títulos. Presentado por Elena S. Sánchez, coordinado por el historiador cinematográfico Luis E. Parés y dirigido por Francisco Quintanar, el espacio cuenta con un equipo habitual de expertos que introducirán cada película. La emisión de las cinco películas cada semana se completará con un coloquio en el que participarán los colaboradores fijos junto a figuras relevantes del cine que tengan relación con las películas a emitir esa semana.

Las películas se programarán en bloques temporales. Los lunes será el turno de las películas de la década de los 30 y 40; los martes de los 50 y 60; miércoles de los 70, jueves de los 80 y viernes de los 90.

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Historia de nuestro cine - Experiencia prematrimonial - ver ahora
Transcripción completa

¡Déjame, idiota, tonta! (RÍE)

¡Déjame, que tengo mucho sueño! ¡Déjame!

¡Levántate, dormilona!

Supongo que esta noche pondrás otra cara,

aunque solo sea para cubrir las apariencias.

-Estoy tan acostumbrada a cubrir las apariencias

que no me costará ningún trabajo fingir una vez más.

Ni a ti tampoco. Lo hacemos tan bien

que da la impresión de que somos un matrimonio feliz.

-Y lo somos, por eso vamos a celebrar nuestras bodas de plata.

¡25 años de felicidad!

-Querrás decir 25 años de mentiras, por tu parte, claro.

-La gente no lo sabe.

-Pero yo sí. Por eso no quiero celebrar nada.

¿O es que lo haces para seguir humillándome?

-Uno de tus mayores defectos es dramatizar a destiempo.

-Y uno de tus mayores virtudes es el cinismo.

A veces me pregunto si alguna vez has sido sincero conmigo.

¡Hace un día estupendo y el agua estaba fenomenal!

A lo mejor esta noche se bañan unos cuantos.

¿Y vosotros creéis que habrá alguien que se crea

que lleváis tantos años casados?

Mamá parece mi hermana y tú un tipejo de fin de curso.

No te olvides de invitar a Luis y a sus padres.

Esta noche quiero que venga todo el mundo.

Es un día muy importante para nosotros

y lo pasaremos muy bien, ya lo veréis.

Será una fiesta estupenda.

-¿Qué fiesta?

¿No se acuerda la "Bella durmiente" del bosque

que hoy hace 25 años que se casaron

cierto guapo muchacho

y cierta bella señorita

que tienen mucho que ver en esta casa?

Ah ya, eso significa que hoy me tengo que aburrir de otra manera.

-Ya nos explicarás cómo te has arreglado

para soportar estos años de esclavitud.

-Con mucha paciencia, querido Jorge.

-Y un montón de mentiras mensuales.

-Calla, que el enemigo se acerca.

-Le estaba diciendo a tu marido que es como un milagro

que hayáis llegado hasta aquí, ¿cómo lo habéis conseguido?

-Con un poco de inteligencia, ¿verdad, cariño?

Perdonen.

¿Cómo estás, Beatriz?

-Mal, tengo una jaqueca horrible. -Lo siento.

-He venido por ti, ¿verdad, tesoro?

-Desde hace una temporada su hobby son las jaquecas.

-(SILBA)

Daría cualquier cosa porque me dieras la mano de tu hija.

-Pídesela tú, a ver qué dice ella.

-¿Quieres casarte conmigo, Alejandra?

Lo siento, Pepito pero llegas tarde.

¿Y quién es el afortunado que ha llegado antes?

Un chico muy guapo

¡que está empezando a ponerme nerviosa!

¡Papá, por favor, que vamos a llegar los últimos!

Es que esta camisa ha encogido.

No, no es la camisa la que ha encogido.

Lo que pasa es que tú has engordado. Déjame a mí.

¡Ay! ¡Sin pellizcar!

Si me muero esta noche será por culpa de tu madre.

¡Daos prisa o me voy yo solo! Anda, ponte la corbata.

Y tú no te preocupes que llegaremos a tiempo.

-¿Estás contenta? Todavía no.

Porque no ha venido Luis, ¿verdad?

-¿Puedes cederme a esta preciosa criatura?

-No me hace mucha gracia

pero como hay que ser atento con los invitados...

-¿A que bailo mejor que tu padre?

Oye, Jorge, ¿y tú cuando te vas a casar?

Nunca, no tengo fe en el matrimonio.

¿Es que no crees en el amor?

Naturalmente que no, ¿y sabes por qué?

Porque la única diferencia que hay

entre un amor eterno y una aventura

es que una aventura dura un poco más.

¿No estás de acuerdo conmigo, Alejandra?

Perdona. Sí, sí.

-Se retrasa un poco, ¿no crees?

¿Lo estás pasando bien? Muy bien.

Mentira, lo estás pasando fatal.

Es que me siento un poco más vieja.

25 años de matrimonio son muchos años.

Anda, diviértete, yo voy a atender a los invitados.

Hola.

Ten cuidado con ella,

está enfadada pero te está esperando.

Si te descuidas llegas cuando esto termina.

Oye, que no estamos solos.

Para mí como si lo estuviéramos. Solo te veo a ti.

Son un encanto, ¿verdad?

-Sí, todos los jóvenes son un encanto.

¿Y tu marido?

Por ahí anda.

Pues mientras aparece, voy a demostrarle a esta señora

que yo también soy joven.

(RÍEN)

(Música)

¿Sabes por lo único que siento estar casado contigo?

No.

Porque no podemos volver a casarnos.

Podemos hacernos novios otra vez.

Sería bonito.

Aunque así estamos mejor.

(Música)

Te quiero, Beatriz.

Te quiero mucho.

Y tú lo sabes.

-No, Andrés, no es verdad.

No me quieres.

-¿Por qué dices eso?

-Porque si me quisieras, como dices,

lo habrías dejado todo por mí.

-Y lo dejaré, pero ten un poco de paciencia, cariño.

(Música tensa)

-Ya era hora de que se hablara de un tema importante en un coloquio.

-Oh, lo dices con tanto entusiasmo

que parece que te vas a casar mañana.

-Es que el matrimonio, que es la sociedad doméstica,

es el tema más discutido. -No empieces con el rollo, Sócrates.

-¿Cuántas veces he de decirte que me molesta el cinismo?

-¡Ey, mirad quién viene!

-¿A que no sabes el tema que nos han preparado?

-El matrimonio y sus consecuencias. -Es que la vida conyugal

desde el punto de vista filosófico...

-¿Quieres callarte?

-¿Por qué no dices nada? ¿Es que te pasa algo?

-De todo lo expuesto se desprende

que el matrimonio es indisoluble

y está obligado a permanecer firme

para toda la vida,

pase lo que pase.

Ya que el matrimonio es la institución

que más defiende a la sociedad

porque la estabilidad matrimonial

es lo único que protege

a la mujer y a los hijos.

Yo no estoy de acuerdo con ese sistema.

O mejor dicho, estoy de acuerdo con solo cambiar una palabra.

En lugar de estabilidad matrimonial

yo diría hipocresía matrimonial.

(Murmullos)

¿Quiere explicarse, señorita Espinosa?

Todos sabemos que los que se casan

lo hacen por creer que están enamorados

pero al poco tiempo la mayoría de los matrimonios

empiezan a odiarse y es cuando eso que ustedes llaman

"estabilidad matrimonial" se convierte en el arte de engañar

el marido a la mujer o la mujer al marido,

y el arte de soportarse aparentando que se siguen queriendo.

Y todo porque la gente se casa sin conocerse.

(Murmullos)

Por favor.

Es posible que algunos matrimonios fracasen

porque no se hayan conocido lo suficiente.

Es un riesgo que muchos vencen con amor

y otros tratan de superarlo

con esa

"hipocresía"

que usted dice.

Pero me parece que de esa posibilidad de error

no puede sacarse la conclusión de que todo matrimonio

sea un fracaso.

Además, ¿qué solución habría para evitarlo?

Un hombre y una mujer tendrían que conocerse

antes de atarse definitivamente.

Yo no estoy contra el matrimonio,

estoy contra la improvisación.

¿Y usted no cree que el noviazgo es suficiente para conocerse?

No.

En el noviazgo todos nos dedicamos a aparentar

que somos mejor de lo que somos.

Un hombre y una mujer tienen que verse despeinados,

sin sonrisitas.

¿Entonces qué es lo que usted propondría?

Para que un matrimonio sea más sólido y más auténtico

un hombre y una mujer tendrían que vivir juntos antes de casarse.

Chúpate ese dulce que amarga.

(Risas)

Es una idea genial.

-Es un disparate. -Se ha vuelto loca.

-Convivo cuando quieras. -Cállate, idiota.

-Ha dicho un contrasentido. -Tú sí que eres un contrasentido.

No estoy diciendo ninguna novedad.

Hay países en los que se han impuesto

esas experiencias prematrimoniales.

Por eso creo que después de haberlas vivido

es como se puede ir al matrimonio con verdadero conocimiento de causa.

Y admitiendo esa novedad, ¿quiere decirme que ocurriría

en el caso de que esas experiencias prematrimoniales fracasaran?

Pues que cada uno volvería a su vida normal

como si no hubiera pasado nada.

De modo que para evitar algunos fallos del matrimonio,

usted destruye el matrimonio mismo.

Señorita, no quisiera yo apelar ahora a recordarle

que el matrimonio es un sacramento.

Me voy a mover en un plano puramente humano.

Lo que un hombre y una mujer se dan en el matrimonio,

es una cosa muy seria con la que no se puede jugar

ni ponerse a prueba.

El matrimonio es sobre todo amor

y el amor lleva siempre un poco de riesgo.

Dos muchachos que inicien esa experiencia

no pueden quererse demasiado cuando dudan el uno del otro.

Si no están seguros de conocerse, que esperen un poco más.

Pensar que un hombre y una mujer puedan unirse así,

y luego separarse como si nada hubiese ocurrido

es conocer muy poco de la vida.

Usted, en lugar de defender el amor,

lo que pretende es jugar al amor.

Porque esa teoría que defiende

va en contra de todos los principios.

¿Piensas estar toda la tarde así?

Si es que no hago más que darle vueltas

a la que has formado con el prematrimonio.

En la Universidad no se habla de otra cosa.

Hasta me han preguntado qué cuando nos vamos a vivir juntos.

Porque son una pandilla de estúpidos

que solo ven el lado malo de las cosas.

Es que te pasaste.

Ya sé que tienes motivos para criticar el matrimonio

pero de eso a decir que la experiencia prematrimonial

es la única salvación...

Ya veo que tú tampoco lo has entendido.

Es posible que yo sea distinta a los demás

pero de todas maneras sería conveniente

que un chico y una chica vivieran esa experiencia

antes de casarse.

¿Para qué? Para conocerse mejor.

Tú y yo, por ejemplo, ¿nos conocemos de verdad?

Yo creo que sí.

Lo crees pero no estás seguro. Ni yo tampoco.

Es que seguro no hay nada.

Si nosotros hiciéramos esa prueba

estoy convencida que descubriríamos muchas cosas que ahora no sabemos.

Es lógico porque al convivir dos personas

es cuando empiezan a conocerse.

Lo ves, luego estás de acuerdo conmigo.

Hombre.

Desengáñate de Luis.

Las personas no se conocen bien

hasta que han vivido juntas, un poco de tiempo.

Y si no, hagamos la prueba tú y yo.

A ver qué pasa.

No hablarás en serio.

Completamente.

¿Pero sabes lo que dices?

Sí. Y estoy dispuesta a empezar cuando quieras.

Comprendo que lo que pasó el otro día en tu casa

te haya afectado.

Pero no hasta el extremo de que me quieras poner a prueba

como si fuera un desconocido.

Yo te quiero.

Y tú lo sabes. Y yo a ti.

Pero en el matrimonio hay muchas cosas

que nosotros no sabemos.

Porque todavía no estamos casados.

Hablas igual que el profesor.

Hablo lo que siento.

¿Por qué dudas ahora de mí?

Porque no tengo confianza en nadie.

No quiero arrepentirme nunca de haberme equivocado.

Tengo miedo, ¿comprende?

Miedo a la hipocresía, a la mentira.

Quiero estar segura de que voy a ser feliz.

Y por eso estoy dispuesta a hacer esa experiencia

y todas las que hagan falta para no fracasar.

Y si yo te dijera que no quiero hacer esa experiencia.

Comprendería que lo nuestro había sido un pasatiempo...

y me harías un gran favor.

Lo que no entiendo es, cómo pensando de esa manera

no nos hemos ido ya juntos a la cama.

Eso no tiene nada que ver.

Pero si me lo hubieras pedido a lo mejor lo habríamos hecho.

¿Y por qué no lo hacemos ahora?

¿Tú quieres?

Sí. Pues vamos.

(Teléfono)

Castellana, Hilton al habla. Dígame.

Ah, eres tú. ¿Qué quieres?

Oye, ¿podrías desaparecer del apartamento un par de horas?

¿Quién es ella?, ¿la conozco?

No la has visto en la vida.

Anda, desaparece y déjame el campo libre.

Está bien, me iré al cine.

Pero tú lo pagas, ¿eh?

Si hombre, sí.

Debajo del felpudo.

Y que te aproveche.

Entra.

No tengas miedo.

Estamos solos.

Vienes mucho por aquí, ¿verdad?

De vez en cuando venimos a estudiar.

Nunca me lo había dicho.

¿Por qué no enciende la luz?

No hace falta, pero si quieres.

Ahí la tienes.

¿Qué te pasa?

Nada. Que no me gusta esto.

¿Por qué?

No lo sé.

Pero no es esto lo que yo quiero.

Entonces para qué hemos venido aquí.

Las relaciones prematrimoniales

no consisten solamente en acostarse juntos.

¿Ah, no?

¡No!

A ti lo único que te interesa es mi cuerpo.

Pero si estamos en la cama, ¿qué quieres que hagamos?

Además, en las experiencias esas,

supongo que se tiene que hacer el amor.

Pero no así.

Tú solo ves el aspecto material y me da mucha pena

porque eso demuestra que yo tenía razón.

¡Razón de qué!

No nos conocemos Luis para mí ahora eres otro.

Casi un desconocido.

Claro, porque solo he sido el novio serio

que se ha limitado a las vulgaridades corrientes.

Pero como tú te has destapado, tengo que ser de otra manera.

Lo que queda bien claro es que tu prematrimonio

no son mas que palabras de una chica de filosofía

que no sabe lo que quiere. ¡Yo sí sé lo que quiero pero tú no!

Y si me conocieras bien y me quisieras.

¡Nunca hubieras traído aunque te lo hubiera pedido!

Tú me has obligado a hacerlo.

Y quería saber hasta dónde ibas a llegar.

Pero a fin de cuentas no ha pasado nada.

Sí ha pasado, porque de pronto he descubierto

que estamos muy lejos el uno del otro.

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

¿Pasa algo muchacho?

No.

Como no has dicho nada desde que has venido.

Es que estaba pensando en una tontería.

¿Sabéis lo que está de moda estos días en la Universidad?

No. Las relaciones prematrimoniales.

Vosotros con tal de no estudiar estáis siempre inventando cosas.

Eso ya está inventado mamá

y es más importante de lo que tú crees.

¿Es eso lo que te preocupa?

No, a mí no.

Pero me gustaría saber qué opinas tú.

Por simple curiosidad.

No es que sepa mucho del asunto pero estoy un poco al corriente.

Y la verdad.

No me divierte demasiado.

¿Por qué? Pues...

Porque ese tipo de relaciones, son muy delicadas.

Y habría que ser poco menos que excepcional

para que diera buen resultado.

Y aunque fueran excepcionales.

Esas relaciones no se pueden admitir.

Porque son una inmoralidad.

No exageres mamá.

Es un problema muy complejo.

Porque si el hombre y la mujer se limitasen

a una relación de tipo espiritual,

valdría la pena considerarla.

Pero eso es casi imposible.

¿Tú crees? Claro.

Y lo más seguro.

Es que el hombre abandonaría a la mujer

una vez satisfecho su deseo sexual.

Y luego, si te he visto no me acuerdo.

Porque como no les liga ningún compromiso.

Entonces...

Vosotros lleváis tanto tiempo juntos porque os liga un...

Compromiso, un contrato como quien dice.

No es lo mismo.

Nosotros estamos casados.

Y nos queremos.

Supongo que también se querrán los que hagan esa prueba.

¿O es que hace falta un contrato para quererse?

El matrimonio, no es solo un contrato Luis.

Es el amor, el entendimiento, la comprensión y el respeto.

Y saber aguantar las épocas malas,

y encajar los disgustos y cuando se discute, saber perdonar.

Porque el matrimonio, Luis, es sagrado.

Todo eso está muy bien.

Pero muchos se han casado

convencidos de que iban a ser felices

y luego han sido unos desgraciados.

Porque se casan deprisa.

Sin acabar de conocerse.

Claro, porque un hombre y una mujer

no se conocen, hasta que viven juntos bajo el mismo techo.

Lo dices como si tuvieras una gran experiencia.

¿Por qué no hablas de esto de Alejandra?

¿A ver qué opina?

Alejandra es una chica muy sensata.

Y pensará lo mismo que yo.

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

Oye, ¿a dónde vas tan de prisa? A casa.

-¿Has visto la faena que me ha hecho don Leandro?

Seguro que me carga en antropología.

No te preocupes, quedan dos meses para terminar el curso.

-No es por nada, pero desde hace unos días.

Te has vuelto muy poco comunicativa.

-Es verdad, antes nos lo contabas todo y ahora...

¿Y qué queréis que os cuente?

-Algo sobre tus experiencias prematrimoniales.

-Eso, ¿cuándo las pones en marcha?

Ah, ¿pero no lo sabéis?

(TODAS) No.

Pero si lo sabe todo el mundo.

Cuenta, cuenta. -Eso, venga.

Que ya las estoy practicando.

¿Y qué, cómo te manifiestas?

Es algo tan extraordinario que no se puede contar.

Hay que vivirlo.

¿Qué ha querido decir?

-En concreto, nada.

-Yo creo que nos ha tomado el pelo.

(SILBA)

¿Qué haces tú aquí?

Tienes la manía de dejarte el coche abierto

y un día te vas a quedar sin él.

¿Quieres que te lleve alguna parte?

Sí, tomar algo.

Bueno, ¿qué te pasa?

¿A mí?, nada.

Sigues enfadada conmigo, ¿verdad?

Olvídalo ya, quieres.

¿O es qué no vas a perdonarme?

Si no lo hubiera olvidado no estaría aquí.

Me porté como un burro, lo sé.

Y ahora me alegro de lo que pasó

por qué me diste una gran lección.

Es posible que no nos conozcamos como tú dices.

Pero de lo que estoy seguro es de que eres una chica, estupenda.

Y además, tienes toda la razón.

Así que lo mejor que podemos hacer es vivir esa experiencia.

Cuanto antes mejor.

Ahora mismo. No.

La margarita me ha dicho que no puedo confiar en ti.

Déjate ahora de margaritas y contéstame.

¿Por qué has cambiado tan de repente?

Porque te quiero.

También me querías el otro día.

Pero ahora te quiero más.

¿Y si todo esto no fuera más que un capricho?

No.

ú sabes lo que quieres y yo también.

Por eso lo vamos a hacer.

¿Y si nos equivocamos?

No nos equivocaremos, ya lo verás.

Lo importante, es que los dos estemos de acuerdo

y lo primero que tenemos que hacer, es buscar un piso.

(Música)

No es de lujo, pero para empezar, no está mal.

¿No te parece?

Cuando esté arreglado parecerá otro.

Y lo que se ve desde aquí no es ninguna tontería.

Mira.

¿Y con qué dinero vamos a pagar esto?

Yo tengo algunos ahorros.

Yo también, pero no mucho.

Para los primeros gastos, será suficiente.

(RÍE) ¿Y luego qué?

¡Bah!, luego... Ya veremos.

Tengo la impresión de que aquí vamos a conocernos de verdad.

Y seremos muy felices.

Yo trataré de que lo seas.

Y si algún día te digo una burrada...

Me pegas un tortazo.

¿Y si te la digo yo?

Te daré un beso.

¿Qué te pasa ahora?

No sé, de pronto me he acordado de tus padres y de los míos.

¿Qué pensarán de todo esto?

Que piensen lo que quieran.

Ellos ya tienen su vida y nosotros tenemos derecho a la nuestra.

De todas maneras habrá que decírselo

y yo no sé cómo hacerlo.

Te has vuelto loca.

¿Sabes lo que vas a hacer?

Sí.

¿Crees que haciendo esa barbaridad vas a asegurar tu felicidad?

Por lo menos voy a intentarlo.

Lo que harás será destruir tu vida para siempre.

Es posible, pero no quiero que me pase lo que a ti.

Has vivido engañada desde el principio.

¿O creéis que no sé lo que pasa entre papá y tú?

Lo sé desde hace mucho tiempo.

Y no os habéis separado porque os ata el matrimonio.

Un matrimonio que se ha mantenido a fuerza de mentiras

porque papá no te quiere.

¡Te equivocas, tu padre me quiere!

Cuando una mentira dura tantos años...

Es porque no era mentira.

Si no verdad.

Lo que dura no es el amor sino la hipocresía.

¿Y cuánto va a durar tu aventura?

No es una aventura.

No, es peor.

Porque lo nuestro será un error.

En cambio lo que tú pretendes es vivir con ese muchacho

como si fueras una cualquiera.

Pero no lo voy a consentir.

Por lo visto hay que salvar son las apariencias.

Piensa lo que quieras, pero no te dejaré hacer esa locura.

Por lo menos mientras yo viva. ¡No podrás impedirlo!

¡Lo impediré aunque tenga que encerrarte!

Harías mal.

No olvides que soy mayor de edad y puedo decidir por mí misma.

Que deprisa pasa el tiempo

y como han cambiado las cosas.

Antes no sabías hacer nada sin mí...

y ahora ya no me necesitas.

Pero, te equivocas.

Porque ahora es cuando empiezas a necesitarme de verdad.

Bueno muchacho por eso no te preocupes.

No es que nos sobre el dinero.

Pero para pagarte la entrada de un piso

y ayudarte mientras acabas la carrera.

No nos va a faltar.

Si tenéis prisa en casaros. Os casáis y en paz.

No lo has entendido papá.

O no has querido entenderlo.

La verdad es que he preferido no entenderlo.

Porque esa idea me parece absurda.

O qué queréis, ¿vivir amancebados?

No es eso.

Alejandra y yo nos cansaremos.

Pero cuando hayamos comprobado que nos entendemos.

Pues si no estáis seguros todavía, esperad entonces como novios.

Los novios no nos conocemos nunca,

porque todos nos dedicamos a fingir lo que no somos.

No lo finjáis vosotros y asunto terminado.

Además, ¿quién te asegura que tú y ella

no os dedicareis a fingir mientras durante esa experiencia?

Viviendo juntos uno verá realmente cómo es el otro.

Mira hijo.

Cuando dos novios son sinceros,

saben perfectamente cómo es cada uno.

Solo los precipitados, los hipócritas y los tontos.

Se llevan grandes sorpresas.

Si he de serte sincero.

Yo bien pocas cosas supe de tu madre después de que nos casamos.

Y ella de mí.

Tal vez aprendiera lo feo que estoy en pijama.

Y lo que me fastidia tener que afeitarme todas las mañanas.

Ni ella ni yo aprendimos nada nuevo que no pudiera superarse

con un poco de amor.

Tú siempre juzgas por ti y por mamá, pero no todo el mundo es así.

Por cada matrimonio que acierta hay 100 que fracasan.

Yo estoy muy orgulloso de vosotros,

pero me doy cuenta de que sois una excepción.

¿Y por qué no sois vosotros otra excepción?

Mira, muchacho.

El mundo se divide en egoístas y generosos.

Los egoístas fracasan en el matrimonio,

en el prematrimonio, en el amor libre

y hasta en un convento.

Pero los generosos triunfan en todas partes.

Pues déjame a mí triunfar en el prematrimonio.

Estás imaginando el prematrimonio como si fuera una valentía,

solo porque es algo distinto de lo que hacen los demás.

Pero es una cobardía.

Lo que pasa es que no te atreves a entregarte a ella para toda la vida

y queréis andar con pruebas.

Si quieres equivocarte, equivócate,

pero no te engañes a ti mismo disfrazándote de valiente.

Está visto que no nos entendemos.

Siempre te he respetado y te he admirado más que a nadie

y siempre nos hemos entendido.

Pero esta vez estamos a mucha distancia

el uno del otro y lo siento, porque una vez me dijiste

que lo mejor que podía haber entre un padre y un hijo

es la amistad.

Ahora me doy cuenta de que solo fueron palabras.

¿Qué crees? ¿Que la amistad es darte la razón en todo?

Te equivocas.

Nunca me he sentido más amigo tuyo que en este momento.

Como te traicionaría sería aconsejándote

que hicieras esa estupidez.

Pero yo no te obligo a nada.

Tienes 24 años y puedes obrar como te plazca,

pero no me pidas que te ayude a equivocarte.

¿Pasa algo?

No. No pasa nada.

¿Y por qué la has dejado marchar? ¡Di!

¿Por qué no la has obligado a esperar a que yo viniera?

-Se lo dije, pero no me hizo caso.

Cuando salió esta mañana se fue como todos los días y no noté nada.

Al contrario, se despidió muy cariñosa de mí.

Cómo iba a pensar que ya no iba a volver.

-La buscaré aunque tenga que remover la tierra...

y cuando la encuentre... -Ya será tarde.

La culpa es tuya porque has sido un mal ejemplo para ella.

-¿Por qué no me lo dijiste?

¿Para qué?

Hubiera hablado con él y a lo mejor le habría convencido.

-Más de lo que yo le dije no le hubieras dicho tú.

-Las madres hablamos de otra manera

y a veces conseguimos más que vosotros.

-Con tu hijo no hubieras conseguido nada

porque estaba decidido a hacerlo contra la opinión de todos.

-Pero irse así, sin avisar...

-Nosotros ya no contamos para nada.

Uno se pasa la vida tratando de hacer las cosas lo mejor posible

y luego resulta que todo ha sido inútil.

(Alarma)

(VECINOS) Ronco porque me da la gana, estoy en mi casa.

(VECINOS) -Tú tan educado como siempre.

(VECINOS) Maldita la hora en la que me casé contigo.

Se ve que es un matrimonio muy bien avenido.

No se parecen a nosotros, ¿verdad?

¿Me quieres todavía? Más que ayer.

¿Lo juras? ¡Lo juro!

Y juro también por las cosas más altas que existen,

por el teorema de Pitágoras y por la raíz cuadrada de 3,14 16

que estoy feliz, radiante y entusiasmado

por la locura que acabamos de hacer.

(RÍEN) ¡Eh! ¿A dónde vas?

(RÍE)

(RÍE)

Ya eres mía otra vez.

¿Por qué no me llevas a desayunar?

Me muero de hambre. Perdonen.

Soy la portera.

Es que venía a limpiar, pero si quieren vengo luego.

No, es mejor que lo haga ahora.

Bueno.

¡Oye, que lo estás enseñando todo!

No me ve nadie. ¿No?

Pues ese tío no te quita ojo de encima.

A las cinco tiene junta en el Colegio de Abogados

y le recuerdo que a las siete...

(Timbre)

Don Andrés Espinosa pregunta por don Eduardo.

Dice que es urgente. Que pase enseguida.

El señor Benítez le está esperando también. ¿Qué le digo?

Déjenos solos, por favor.

¿Cómo estás?

Perdone que le moleste, pero ya te figurarás que...

Siéntate.

Mi mujer y yo no hemos podido dormir en toda la noche.

Nosotros tampoco.

No, gracias.

¿Sabes algo de ellos?

Es horrible.

¿Por qué han hecho esto?

Todos hemos hecho locuras de muchachos

y todos hemos soñado cambiar el mundo con nuestras ideas.

Y tú no has podido impedirlo.

¿Has podido impedirlo tú?

Yo estaba fuera.

Me he enterado por la noche.

La verdad es que lo han hecho por sorpresa, sin avisar.

¿Y qué podemos hacer? Nada.

Pero tú, como abogado...

Ni como abogado ni como padre puedo hacer nada.

Pero habrá alguna ley que prohíba o castigue...

No hay ninguna.

Los dos son mayores de edad y pueden hacer lo que quieran.

¿Y por el hecho de que sean mayores de edad

pueden cometer todo tipo de inmoralidades?

Desgraciadamente,

si esas inmoralidades no se cometen en público,

no hay ninguna ley que pueda impedirlas.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Esperar.

¿Esperar a qué?

A que se den cuenta de lo que han hecho.

¿Por qué no me compras ese vestido?

¿Cuál? Ese.

Con ese vestido lo vas a enseñar todo, pero si quieres te lo compro.

Si no me gusta, tonto.

Además, ¿de dónde ibas a sacar el dinero?

De ese banco que tú y yo vamos a atracar ahora mismo.

Pam pam.

Pero algo tendremos que hacer porque el alquiler del apartamento

nos ha dejado tiritando.

Oye, ¿sabes que siento como si de repente

me hubiera hecho hoy muy mayor?

¿Tú no?

Sí, y me gusta, porque me siento más responsable.

(RÍE)

(Disparos)

(Frenazo)

(Disparos)

(RÍEN)

(GIME)

Tengo la impresión de que las salchichas y los espárragos

se han ensalzado en una guerra fría y me van a dar la noche.

Claro, es que has comido demasiado.

Eso ha sido lo malo.

Tenemos que empezar organizarnos.

Desde mañana comeremos en casa y yo guisaré para ti.

Estupendo, porque a mí las comidas de cafetería...

Ahora me doy cuenta de que es más importante saber freír un huevo

que conocer "La crítica de la razón pura".

Esa es la verdadera filosofía.

(RÍEN)

No sé cómo he podido afeitarme en ese espejo.

Y fíjate qué toalla.

Tendremos que comprar unas nuevas.

Y jabón, y pasta de dientes...

Si supieras cómo me han mirado en el mercado...

No me extraña nada. Siempre vas provocando.

¿Y tú por qué estás desnudo?

Bueno, pues tápate un poquito más porque sino el tío ese de enfrente

se va a quedar sin vista.

Mírale.

¿Qué es esto? Un libro de cocina.

¿Y te has gastado el dinero en esto? Es para alimentarte mejor.

Así que elija el señor la cocina que prefiere

y el plato que más le guste.

Capullos de gusanos de seda al vapor.

Una vez hervidos, se extrae de los capullos la mariposa...

muerta.

Como todos sean así...

Es uno de los manjares de la cocina china.

Pues yo prefiero albóndigas.

¿Albóndigas? Bueno, pues voy a ver si me salen.

¿Le has puesto perejil? No hay.

(SUSPIRA)

¿Y el ajo? Tampoco hay.

(SUSPIRA)

Pues vaya unas albóndigas que te van a salir.

Bueno, ¿ahora qué tengo que hacer?

Echarlas en la salsa.

¿Qué salsa? Pues la salsa.

Aquí lo dice bien claro.

¡Mi madre hace una salsa...!

Podemos traérnosla de cocinera.

¡Que se están achicharrando!

Me gusta estar aquí y respirar este aire.

A mí no. Pues debería gustarte.

Aquí nos hemos conocido.

Ya, pero me recuerda que hay que estudiar.

¡Es verdad! Casi lo había olvidado.

¿Lo ves? Por eso no quería venir.

Ya hemos hecho el vago bastante tiempo, ¿no crees?

¡Se vive tan bien aquí, sin pensar en los libros ni en nada!

Solamente en ti.

Sí, pero los exámenes se echan encima

y tienes que acabar tu carrera y yo la mía.

¡Oh! ¿Quién piensa ahora en eso?

Yo. Quiero que seas un gran arquitecto

y que hagas las casas más bonitas del mundo.

Lo pones tan bien que no voy a tener más remedio

que obedecer.

(RÍEN)

Y así como Le Corbusier defendía la gran concentración humana,

Wright pensaba en su ciudad, llamada Broadacre, como...

(Murmullos)

como un caso extremo de dispersión...

-(RÍEN Y BROMEAN)

(Murmullos)

-y como los problemas del urbanismo inciden...

(Murmullos)

...los núcleos tradicionales de las ciudades,

lo que suele llamarse...

-(TARAREAN HIMNO NUPCIAL)

-¿Es que se ha casado alguno de ustedes?

-(RÍEN)

-¡Alejandra, espera!

¡Espera, Alejandra!

¡Espera! -¿A dónde vas tan de prisa?

-¡Vaya luna de miel que te has pasado, hija!

-¡Más de tres semanas! ¡Qué bien lleváis la cuenta!

Creíamos que habías dejado el curso. Pues ya veis que no.

¿Cómo te va la vida de precasada? Fantástica.

No sabéis lo independiente que se siente uno.

Pues eso de encontrarme con un señor en la cama todas las mañanas...

(RÍEN) Aseguro que no es ninguna tontería.

¿Y cómo se porta? Divino.

Oye, ¿por qué no nos enseñas tu casa?

A lo mejor algún día os llevo a merendar.

Ay, sí. Me gustaría veros en vuestro nido.

(RÍEN) Bueno, hasta mañana,

que tengo muchas cosas que hacer. Ya te contaré.

Yo la encuentro muy rara y muy cambiada.

-Naturalmente, porque ya es una pre señora con un pre marido

llena de pre problemas. (RÍEN)

Yo les daría una fiesta para que vieran lo felices que somos.

¿Una fiesta? ¿En dónde?

En casa. ¡En casa!

¿Pero qué dices? Son nuestros amigos.

Es lo menos que podemos hacer.

¿Pero tú sabes lo que cuesta eso?

¡Nada! Si es un pretexto para tomar una copa.

¡Tomar una copa!

¡Tú no sabes lo que come el gordo!

(Música)

Me gusta esto.

Tiene gracia y tiene algo que...

¿Quieres decirme a quién se le ocurrió esta gracia?

El cartelito fue cosa mía.

-Y los enamorados los hemos hecho un poco entre todos.

-Es nuestro regalo de pre boda. (RÍEN)

Pues os felicito porque son un encanto.

Yo ya les he tomado cariño.

Oye, ¿no tenéis más cosas? Porque aquí no habéis dejado nada.

-¡Calla, muerto de hambre! Que no piensas más que comer.

En la cocina encontrarás algo. Ni hablar.

Este es capaz de acabar con todo.

¡Pero si nos habéis despachado con cuatro almendras!

Bueno, haced lo que queráis.

Comprendo que te hayas olvidado del curso y de nosotras.

Yo me olvidaría de toda la filosofía,

pero para eso hay que ser tan decidida como tú

y encontrar un chico como Luis.

Eso no es difícil.

Lo importante es saber lo que se quiere hacer y por qué se hace,

porque esto es una cosa muy seria.

Desde luego, tú has sabido entenderlo.

La experiencia esta es bárbara porque os lo pasais muy bien.

-Ana, por qué no te animas y la ponemos en marcha tú y yo, ¿eh?

-Si yo hago eso mi padre me mata de una paliza.

-Pues yo, después de ver esto, me estoy animando.

¿Tú qué opinas?

-Que es una estupidez, que a mí no me va.

-¿Donde duermes tú?

Aquí...

o aquí.

No tenemos sitio fijo.

Tiene que ser emocionante.

Primero: insuficiencia de la superficie habitable por persona.

Segundo: mediocridad de las aperturas al exterior.

Tercero: falta de sol...

Hace siglos que no te veo.

Las tres, a ver si me la sé:

Cuando la densidad de la población

alcanza en algunos barrios 300, 600

o incluso 1000 habitantes,

se trata de tugurios caracterizados por los siguientes signos.

Primero: mediocridad de las aperturas...

No, insuficiencia

de la superficie habitable

por persona.

No puedo concentrarme.

Luego lo repasamos juntos en casa y mañana...

Y mañana vuelvo a equivocarme.

Esta asignatura se me ha atragantado.

Anda, invítame a un helado.

(GRITA)

¡Espera!

¡Espera, tonto! ¡No corras!

Venga, paga.

Aquí no hay nada.

¿No tienes nada más que esto?

Aquí no, pero en casa tenemos muchos millones.

Bah, déjate de bromas. Estoy hablando en serio.

Estamos en las últimas, pero eso es lo de menos.

Pues habrá que pensar en algo

porque si no nos vamos a morir de hambre.

¿Qué se te ocurre?

Trabajar, mira qué gracia.

¿En qué?

Pues en algo.

¿Y los estudios?

Se pueden hacer las dos cosas.

Toma.

¿Y si tuviera un tablero de dibujo?

¿Para qué? Para trabajar en casa.

Así podría estudiar y trabajar.

Eso sería estupendo.

Y podría ganar mucho dinero.

¿Y si fuera a ver a don Joaquín?

¿Quién es ese señor?

Un amigo de mi padre y un arquitecto fuera de serie.

De momento no se me ocurre nada pero, no sé, ya pensaré algo.

Necesito trabajar enseguida, don Joaquín.

¿Por qué tanta prisa?

¿Es que ha pasado algo entre tu padre y tú?

No, no, no señor.

Es que no quiero seguir sacrificándole.

Si necesitas dinero, dímelo.

Yo también he sido estudiante.

Yo lo que quiero es trabajar y como estoy terminando cuarto,

aprendería mucho practicando con usted.

Aunque también necesito dinero, pero eso es lo de menos.

Te

quiero.

Hola, arquitecto,

¿cuánto tiempo hace que no me das un beso?

¿Qué te ha dicho don Joaquín?

¿Quién ha traído esto?

Los Reyes Magos.

Déjate de bromas.

Pues ¿quién lo va a traer, tonto?

¿Y de dónde has sacado el dinero?

Eso qué importa.

Sí que importa. ¿De dónde lo has sacado? Di.

He vendido el coche.

¿El coche? (ASIENTE)

Era un lujo para nosotros

y de momento nos ha sacado del apuro.

¿Y a ti quién te manda hacer las cosas por su cuenta?

Necesitabas esto para trabajar y por eso...

¡Yo me las hubiera arreglado de cualquier manera!

Además necesitábamos dinero.

¡Ya lo sé, no hace falta que me lo recuerdes!

Pero el coche era tuyo y no has debido hacerlo.

Era de los dos porque todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío.

De todas maneras, podías haberme consultado.

Mi madre nunca hace nada sin decírselo a mi padre.

Por lo visto tu madre todo lo hace muy bien.

Porque sabe sus obligaciones.

Y yo no, claro.

Lo siento.

Porque lo he hecho con la mejor intención.

Pero si llego a saber que te iba a dar este disgusto,

no lo hubiera vendido.

¡Y tampoco hubiera comprado esto!

Pero no te preocupes,

a partir de ahora te lo consultaré todo.

(Música dramática)

Perdóname, ¿quieres?

(LLORA)

Te dije que si algún día te decía una burrada,

me dieras un tortazo.

Anda, dámelo.

Pero fuerte, que me lo merezco.

Gracias por haberme comprado eso.

Me ha gustado mucho y lo voy a necesitar, ¿sabes?

Porque desde mañana empezaré a trabajar.

Y a lo mejor te compro un coche nuevo.

Oye,

¿te has fijado?

El nuevo lo ha cogido con unas ganas...

-Querrá hacer méritos porque lleva así desde que entró.

-Ciertas insuficiencias

de nuestros funcionamientos psíquicos,

cuyo carácter común determinaremos a continuación más precisamente.

Y ciertos actos aparentemente intencionales...

-Apunta cebollas y ajos. Los ajos le gustan mucho, gracias.

Por motivos desconocidos de la conciencia

cuando se les somete ¡a la investigación!

A ver, ¿quiere decirnos de qué estamos hablando?

-Pues de eso,

de psicología.

¿Y usted que está tomando tantos apuntes sí lo sabrá?

Pues hablábamos de la psicología de los desconocidos

y de la investigación.

(RÍEN)

-Les recuerdo que los exámenes están muy próximos

y si todos ustedes están

tan preparados como estas dos señoritas

vale más que no se presenten.

¿Cómo cree que se te iba a escapar la psicología de la cebolla?

Lo que me importa a mí la psicología con todo el lío

que tengo yo de la compra.

Como Luis come tanto, me paso el día en el supermercado.

Pues, chica, acostúmbrale a... -(GRITA)

Idiota. Tú no le conoces. Es un protestón.

Él quiere que yo esté pendiente de todo y, claro,

se me escapan muchas cosas.

Se mete hasta con mis vestidos.

Dice que provoco.

¿Tú te crees que provoco?

No te creo.

Y el otro día me armó una... Y su madre...

Ah, ¿pero también se mete su madre?

No, a su madre la saca a relucir poniéndomela de ejemplo.

Te digo que todo parece muy bonito, pero la experiencia tiene sus pegas.

A ver si va resultar que no os entendéis.

Eso sí.

Pero de vez en cuando hay su roces, como todo mundo.

¡Y me voy que no llego a la compra!

¡No te olvides de los ajos!

(RÍE)

¡Ah! Perdón.

Hola, señorita Espinosa,

hace mucho tiempo que no la veo en mi clase,

aunque sé que viene a la facultad.

Ya me enteré de que puso en práctica sus teorías.

Y no encaja en sus ideas de moral, ¿verdad?

No, no es eso, pero me sorprendió.

¿Por qué no me dice claramente que le molesta que lo haya hecho?

¿Por qué iba a molestarme?

Pero si yo hubiera sabido qué iba a hacer esa experiencia,

le habría aconsejado que no lo hiciera.

Pues ya es tarde.

Lo sé.

Y desearía que fuera usted muy feliz.

Lo soy.

Bien hecho.

Los profesores deseamos lo mejor para nuestros alumnos.

Y terminamos por quererles un poco,

aunque ustedes no lo crean.

¿Sabes lo que he pensado?

Que no voy a ir más a la facultad.

Para lo que queda de curso...

Yo pienso hacer lo mismo.

Tú eres el que tienes que examinarte.

¿Para qué? Si me van a cargar en todas.

¿Es que piensas pasarte la vida siendo un simple delineante?

¿Dónde está la arquitecto revolucionario que querías ser?

Oye, este café no hay quien se lo trague.

Pues es como el de todos los días.

Es que todos los días está fatal.

Con lo fácil que es hacer un café.

Mi madre lo hace fenomenal.

¡Está visto que tu madre es perfecta y yo soy un desastre!

¿Cuántas veces tengo que decirte

que no me gusta que estés así en casa?

¿Y cómo quieres que esté con el calor que hace?

¿Con un abrigo?

¿Pero no ves al tío ese?

Vamos, métete dentro.

Y como sigas así dentro de poco seremos la atracción del barrio.

Desde que estás trabajando no hay quien te aguante.

Es necesario dar a los ascensores una capacidad superior.

Vete al estudio y hazme las rectificaciones.

Sí, señor. Las necesito mañana a primera hora.

También he pensado en unos cambios para las esquinas.

(Música melódica)

¿Te queda mucho?

Esto no se acaba nunca.

Yo creía que era una simple rectificación,

pero hay que calcular de nuevo toda la obra.

Bueno, pues ahí te quedas.

(Música dramática)

Buenas noches, ¿no?

¿A qué viene esta sandez?

¿No es esto lo que tú querías?

Si lo que pretendes es tomarme el pelo,

te advierto que no estoy de humor.

Yo tampoco estoy de humor y sin embargo me aguanto.

¿Es que no piensas cenar?

Cena tú si quieres, yo tengo que terminar esto.

¿Y no lo puedes dejar para mañana?

No. Porque mañana lo necesita don Joaquín.

Si es que me dejas trabajar...

¡Y quítate eso de una vez si no quieres que te lo quite yo!

¿Puedo entrar?

Le traigo las rectificaciones que me encargó ayer...

¿Qué haces aquí?

Joaquín me ha dicho que estás trabajando con él.

Y quería decirte

que no utilices mi nombre para molestar a mis amigos.

Si necesitas ayuda por qué no me la pides a mí.

Ahora soy yo el que tiene que resolver mis problemas.

Sí, ya veo cómo los resuelves.

Trabajando aquí poco menos que de favor.

Y abandonando tu carrera.

Eso es cosa mía.

¿Pero no te das cuenta que lo que quiero es ayudarte?

Porque como sigas así, esa chica y tú vais a terminar muy mal.

Si has venido para decirme todo esto, es mejor que te calles.

He venido porque necesitaba verte.

Porque quería saber cómo te iban las cosas.

Y para decirte que desde que nos dejaste

tu madre y yo te echamos mucho de menos.

Pero ya veo que todo esto

no te importa demasiado.

Hace un momento te hubiera abrazado.

Incluso te hubiera pedido perdón,

por algo de lo que no me siento culpable.

Pero sería inútil.

Por lo visto

seguimos sin entendernos.

Y lo siento.

Porque hasta hace poco tiempo nos entendíamos muy bien.

¡Hola, muchacho!

No ha debido decirle nada a mi padre.

De todas maneras gracias por todo.

Me parece mentira, y hasta me suena raro eso de ser mamá.

Pero me gusta y estoy muy contenta.

Lo comprendo, siempre ocurre la primera vez.

Me gustaría que fuera niño y a él también.

Cuando se lo diga no se lo va creer.

Conviene que a partir de este momento

evite cualquier ejercicio violento.

Y sobre todo las emociones.

Pues ahora estoy emocionada.

Es natural.

Le mandaré un plan a su casa para que lo siga.

Y vuelva por aquí dentro de dos meses.

Mañana y todos los días,

soy tan feliz que haré todo lo que usted quiera.

(Música dramática)

Adivina qué vestido me he puesto.

¡Déjate ahora de adivinanzas!

Tenía para ti un noticia que te iba a gustar,

pero ahora no sé si decírtela.

¿Qué haces? ¿Por qué rompes eso?

¡Tú cállate!

¿Qué te pasa?

Nada, no me pasa nada.

¿Entonces por qué te portas así?

¡Porque estoy harto de portarme bien!

¡Y de hacer lo que todo el mundo quiere!

Pero esto se va a terminar.

¿Qué es lo que se va a terminar?

¡Todo!

¿Qué es todo?

Tú y tu experiencia.

¿Qué quieres decir?

Lo que oyes, desde que empezamos esta estúpida prueba

las cosas han ido de mal en peor.

¿Y sabes por qué?

Porque todo es mentira.

Porque es peor que si estuviéramos casados.

¿Y si te ocurre decirlo ahora

después de haber vivido juntos todo este tiempo?

Precisamente por eso.

¿Quieres decir que todo esto no ha servido para nada?

Eso es.

¿Y cuándo te has dado cuenta?

Casi desde el principio.

¿Y has esperado tanto tiempo para decírmelo?

Si estabas tan seguro de que esto es una estupidez,

no comprendo por qué no lo dijiste.

O es que no tuviste la suficiente valentía

para resolverlo en aquel momento.

No.

Porque estaba tan ciego como tú.

Y si me lo hubieras dicho entonces todo hubiera sido más fácil.

En cambio ahora...

¿Ahora qué?

Nada,

ya no tiene remedio.

Claro, porque lo que hemos hecho nunca ha tenido sentido.

Para que dos personas se entiendan no basta con comer y dormir juntos.

Dime una cosa,

¿tengo yo la culpa de que hayas cambiado tan de repente?

No lo sé.

A lo mejor la tengo yo.

Pero de lo que estoy seguro

es de que hubiera preferido seguir

como antes porque aquello

era mucho más bonito.

O por lo menos más de verdad.

Aunque no nos conociéramos tanto como ahora.

(Música dramática)

(LLORA)

En todas...

Te han cargado en todas.

Como a mí.

Ya me lo esperaba.

Pues vamos a tomar una copa,

después de todo repetir no es ninguna deshonra.

Yo llevo tres pepinazos en cuarto y aquí me tienes.

Hasta le he tomado cariño, fíjate.

# -Desde Santurce a Bilbao

# vengo por toda la orilla. #

-Bebe y olvida, muchacho.

Los que pasamos aquí te invitan.

Y tú, gordo mío, consúelate también

y tómate un par de tragos para olvidar.

-Lo siento, Luis.

De veras que lo siento.

Me hubiera gustado que terminásemos la carrera juntos.

Y a mí.

Pero no te preocupes, a lo mejor te alcanzo.

Todavía queda septiembre.

Reconozco que los catedráticos han sido injustos contigo,

porque no han tenido en cuenta que tú estabas practicando

un experimento prematrimonial

que podría servir como ejemplo a la juventud.

¿No es verdad, muchachos? No tiene ninguna gracia, imbécil.

A este no se le puede gastar una broma.

-Si es que te has pasado, bigotes. -Claro, hombre.

-¡Eh, Luis!

¿A dónde vas tan solo? ¿Y tú qué haces aquí?

Esperando a Chus.

Ha dicho que me iba a llevar al cine.

Pero si tú me invitas a algo, prefiero ir contigo.

Tengo la impresión de que necesitas compañía.

¿Lo quieres con hielo?

Como quieras.

¿Dónde está Alejandra?

Yo qué sé.

¿Estáis enfadados?

¿Te importa mucho?

Simple curiosidad.

Anda,

cuéntamelo todo y desahógate.

Los amigos estamos para eso.

¿Y qué quieres que te cuente?

Cualquier cosa.

Lo que se te ocurra.

Estoy empezando a sentir un calor asfixiante.

¿Tú no?

(ASIENTE)

(Música dramática)

(Música de tensión)

(Música)

(LLORA)

Quizás sea yo un poco el culpable de todo esto.

-Creo que no es este el momento de culpar a nadie,

lo importante es que estés aquí y que todo vuelve a ser como antes.

-Tienes razón, esta es tu casa nosotros somos tus padres

para lo bueno y para lo malo.

-Nos iremos a la casita de la sierra y pasaremos el verano juntas,

hasta que olvidemos todo esto y así podremos ocultar tu embarazo.

No pienso ocultarlo, mamá.

¿Y qué piensas hacer?

Nada.

Pues tendrás que casarte con él.

¿Por qué?

Él es el único que no debe enterarse de nada,

mi hijo me tendrá a mí.

¿Sabes lo que eso significa?

Sí, y no me importa. Pues a mí sí.

Soy tu madre y no consentiré que vuelvas a equivocarte.

-Tu madre tiene razón.

Lo mejor que podéis hacer es casaros y olvidar este asunto para siempre.

Pero eso no puede ser.

¿Por qué? Porque no quiero verle más.

Entonces para qué ha servido lo que habéis hecho.

Para darme cuenta de que todo esto no sido más que un fracaso.

Un día abandoné esta casa llena de ilusiones y de esperanzas

y hoy vuelvo muy desengañada.

Debe de ser porque habíamos olvidado algo muy importante

que está por encima de nosotros mismos,

pero si creéis que esto es una vergüenza

para la familia, por mi no os preocupéis,

porque yo me voy otra vez.

(Música)

(Música)

Está raro, Eduardo,

desde que hemos venido se pasa el día solo

y apenas habla con nosotros.

Compréndelo, cariño.

Todo está muy reciente y es lógico que llore.

Deberías hacer algo.

Oye, mira lo que acaba de comprarme tu madre.

Esto te va mejor a ti que a mí.

Aquí se respira, eh muchacho. Esto es vida.

Vamos, anímate.

Ya sé que lo estás pasando mal, pero tienes que sobreponerte.

Los hombres pasamos por momentos difíciles,

pero todo se puede arreglar.

Lo nuestro no, papá, porque yo lo he deshecho.

Pero cuando hay amor todo se perdona.

Lo mío no es fácil.

Ya verás. Ve a buscarla.

Habla con ella y verás cómo cambian las cosas,

y si no cambian es porque ninguno de los dos

sabéis lo que queréis.

Y habéis jugado con una cosa muy seria.

Lo peor de todo es que no sé lo que hacer.

Entonces deja que pase el tiempo.

Pero si yo estuviera en tu lugar,

la llamaría ahora mismo.

(Teléfono)

(Tono de llamada)

(Murmullo)

Dejadme en paz.

Te voy a dar una... Cuando te pille ya verás.

(Teléfono)

Diga.

"¿Puedo hablar con Jandra, por favor?"

No está. "¿Pero dónde está?"

No lo sé. "Y cuando puedo hablar..."

¿Quién era? -Él.

-¿Por qué le has dicho que no está?

-Ella dijo que no quería saber nada de él.

-De todas maneras deberías decírselo.

-¿Para qué?

-Es mi hija y no quiero verla sufrir.

(Música)

"Querida Jandra,

te he llamado muchas veces pero siempre me dicen que no estás.

Para mí es peor que si tú misma dijeras

que hemos terminado para siempre, ¿comprendes?

Pienso en ti a todas horas

y recuerdo cómo empezó todo.

El coloquio en la facultad,

cuando lo discutimos y decidimos vivir juntos

porque por encima de todo estaba nuestro amor.

¿Cómo voy a olvidar los momentos maravillosos

que hemos vivido juntos?

Ya sé que no me he portado bien contigo,

pero tienes que comprenderme, te lo suplico.

¿Qué habías creido?

Que yo era distinto de los demás...

No, amor mío, yo soy un hombre como todos,

con sus debilidades y su egoísmo.

A veces nosotros caemos en el error de pensar que solo por ser jóvenes,

somos mejores que los mayores,

pero en realidad todos somos iguales,

¿por qué íbamos a ser diferentes?

¿Qué hemos hecho amor mío? ¿Qué hemos hecho?

¿Por qué hemos puesto a prueba nuestro amor?

¿Por qué hemos querido ser diferentes?

Jandra, mi vida, te necesito, no puedo vivir sin ti.

Ahora pienso en tantos hombres y mujeres

que por que se querían se han casado jugándoselo todo,

poniendo cada uno su vida al servicio del otro,

juntos para siempre, para sufrir y para gozar.

Dios mío, nos hemos equivocado.

Jandra, mi vida,

yo te quiero, te quiero."

Hola, papá. -¿Qué hay pequeña?

¿Y tú cómo estás? Bien.

En casa tenías una carta...

del colegio.

-Pero bueno, que me dejen en paz, estoy de vacaciones.

Es para que recojas los libros y pagues la matrícula.

Y el día 20 otra vez a levantarme a las 8:00 y a estudiar.

-¿Cómo se ha portado el verano con vosotras chicas?

-Conmigo fatal, porque soy alérgica al sol.

-Y yo las clases. -Pues no te queda a ti nada, rica.

-Mirad quién va por ahí.

Vamos a preguntarle por Alejandra.

-Déjale en paz.

(Tormenta)

(Música)

(Música)

Le he visto y por eso he subido a ver si me paga usted,

porque la dueña ha venido varias veces a cobrar

y no vea usted cómo se ha puesto.

Esta carta la trajeron a los pocos días de irse ustedes,

dijeron que era del médico de la señora.

(Música)

Oiga, que me dijo que tú me pagabas.

(Música)

Y Jandra, ¿dónde está? Quiero verla.

No está.

No está, no está.

Siempre me decís lo mismo,

necesito verla, tengo que hablar con ella.

Está en una clínica.

¿Qué dices?

Se la llevaron anoche.

Si quieres ir, yo te diré dónde está.

(Música)

¿Qué quieres? ¿Dónde está?

¿A qué has venido?

Quiero verla, por favor.

No le hagas demasiadas preguntas,

ella está bien, pero el niño ha nacido muerto.

(Música)

Yo he tenido la culpa,

yo he tenido la culpa de todo.

Y ahora,

¿por qué no me lo dijeron?

Yo no sabía nada.

Alejandra no quiso que tú lo supieras.

Jandra, si yo lo hubiera sabido antes...

Es mejor que no digas nada.

Pero yo te quiero y te necesito.

Tú lo terminaste y ahora es demasiado tarde.

Vete, déjame sola.

Pero, ¿y yo?

Vete, por favor.

Te esperaré, Jandra. Te esperaré siempre.

(LLORA)

(Música)

Historia de nuestro cine - Experiencia prematrimonial

27 jul 2016

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