'Héroes invisibles' es una serie de ocho documentales cuyo protagonista es un español que abandonó su cómoda vida en España para intentar mejorar las condiciones de los más desfavorecidos en el extranjero. Violencia, narcotráfico, inmigración, terrorismo o pobreza extrema son algunos de los temas que se retratan en los destinos de los ocho capítulos: Kenia, Camboya, Honduras, Mauritania, México, Costa Rica, Jordania o Nepal.

La serie de documentales está dirigida por Víctor Cerdán y cuenta con los reporteros, Merche Forner, Omar Razzak y Tábata Peregrín, y con los operadores de cámara, Elena Fernández y Alberto González. Un equipo con larga experiencia en la elaboración de este tipo de documentales bajo la dirección de producción de Marta Manzano y la producción ejecutiva del periodista y escritor Manuel Cerdán.

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Héroes invisibles - Camboya - ver ahora
Transcripción completa

(CANTAN)

Si algo es importante en la vida de las personas

es poder crecer con educación y la tragedia de Camboya,

del régimen de Pol Pot,

que prohibió, totalmente, el aprendizaje formal,

esto nos ha sumido en Camboya en un colapso social.

Yo quiero y queremos aquí todos que los niños que crecen ahora

y nacen ahora, que tengan oportunidades,

las que no tuvieron sus padres, que las tengan.

(Cánticos)

(ORAN EN SU IDIOMA)

(ORA EN INGLÉS)

(ORA EN INGLÉS)

Mi identidad, aunque soy camboyano en muchos aspectos,

sigo siendo el asturiano

que vino a Camboya, el españolito que está aquí

y que hace que el corazón

del asturiano se ensanche en Camboya

y, también, de alguna manera, que los camboyanos,

aquí se sientan queridos por los de mi tierra.

Llevo una relación con Camboya de más de 30 años,

así que llevo más tiempo aquí

que en mi tierra natal, que en Asturias,

o sea, aquí me encuentro

en mi casa, pero sé que es mi segunda casa.

Yo soy aquí un huésped de honor, la gente me quiere

como parte de la familia camboyana,

aquí me ha salido la barriguita, me han salido las canas,

me ha salido todo esto,

y todos los sentimientos,

o sea, aquí he crecido como persona, ¿no?

Bueno, soy José Mari, soy jesuita y hace 2 años,

más o menos, hablando con una voluntaria

que pasó un tiempo en Battambang,

me contó que es una historia donde pensé:

"Esto hay que contarlo", pero, por ser una historia

que cualquiera de nosotros encontraría ecos de su propia vida.

No se trata, simplemente, de conocer relatos

sobre vivencias de gente

que no encuentras tan tremendas como el del camboyano,

atravesado por una guerra civil de 20 año, pasó por la mutilación,

por la guerra, por el exilio

y, después, encontró esperanza y respuestas y, bueno,

uno lo admira desde lejos, pero, en el fondo es una enseñanza

sobre la capacidad de la gente buena para hacer el bien,

pero, no la gente heroica, inhumana o espectacular

o especial, yo, como otras personas,

tenía mitificado a Kike,

oí hablar de él, lo he visto en sillas de ruedas

y, en ese sentido, había una sana y real admiración y, ahora,

eso no ha desaparecido, sigue siendo igual,

pero, lo que da el pasar 7 semanas con una persona,

verlo en el día a día con personas

con las que trabaja, las que cuida, pues te das cuenta

de que no es un superhéroe, sino un héroe más cotidiano.

Ver en lo que se esfuerza en dejar una huella buena.

(EMITE SONIDOS PARA COMUNICARSE)

(SE COMUNICAN POR SIGNOS)

(EMITE SONIDOS PARA COMUNICARSE)

Bueno, se nos acabó la conversación, ¿eh?

Una cosa que, para mí, es muy significativa,

cuando Kike habla con una persona,

un niño pequeño, por ejemplo, y aparece otra persona,

Kike no deja de hablar

con el niño pequeño para atender al mayor,

porque Kike considera que cada persona es especial

y cada persona merece ese trato,

entonces, él no trata a unos por encima de otros

y para mí es bastante especial, ¿no?

Y creo que es un poco en torno a lo que gira

la historia de Kike en Camboya, el hacer ver que la gente,

a pesar de su situación difícil, en un país pobre,

y Kike les hace ver que todos son igual de valiosos

y ellos son válidos, capaces

y conseguirán cualquier cosa en la vida.

(CANTA)

(Aplausos)

Espera, vamos a hacer que os queremos.

(HABLA EN SU IDIOMA)

Bueno, pues aquí estamos con Sombrita,

que Sombrita es, por decirlo así, un símbolo de...

de lo que quisiéramos que pasara

con las personas discapacitadas que ayudamos.

(EMITE SONIDOS) Están introducidas en nuestra vida

y nos dan vida.

No es que estemos aquí para

ayudarles, sino que ellos nos ayudan.

Sombrita, es una niña que se llama, de verdad, Jong,

pero, la llamamos Sombrita porque es como una sombra,

cuando viene, está cerca y no se va a otro sitio

y es una sombra de cariño y de amistad.

Oye, ¿qué tal, eh?

(Música)

(Aplausos)

(HABLA EN SU IDIOMA)

La primera vez que vi yo a Kike fue en aquel pasillo de allí,

ya vino a saludar: "Oye, tú eres nuevo", y tal.

Y mira, aquí pusieron todas las orlas.

-Aquí estamos, mira.

-Ahí estamos, sí.

Mira, ahí está, mira, ah, sí, ahí arriba está Kike,

¿lo ves?, ahí en la quinta fila.

Y, luego, yo estoy ahí arriba.

Jaime y Perico son del grupo de amigos del colegio,

de mis amigos íntimos, ¿no?,

con los que crecimos juntos y, pues eso, jugamos al fútbol,

estuvimos en el patio, en clase, salimos juntos,

las primeras pandillas...

Ligamos las primeras veces,

bueno, son con los que compartí mucho.

El colegio no es solo un lugar de aprender conocimientos,

también, nos enseñaron a pensar, a conocernos a nosotros mismos,

hoy en día, tras mucho años, seguimos teniendo un cariño

especial al colegio porque es un lugar donde crecimos,

en profundidad y, también, crecimos como personas en tamaño,

pero, también, en profundidad de corazón, ¿no?

Los jesuitas siempre nos abrieron los ojos al mundo

y, aunque estudiamos en un momento

de que España, las libertades eran distintas a las de ahora,

nosotros en el colegio siempre tuvimos acceso a todo

y nos estimularon para pensar y hablar de todas las cosas.

Y a tener amplitud de miras, inquietudes y ahí es donde nació

la vocación de Kike y sintió la llamada del sacerdocio

y se quiso hacer jesuita y lo llevó muy en secreto.

-Sí, muy en secreto.

Kike siempre fue un niño muy alegre,

muy simpático, jugaba él solo, así de su cosecha,

después, ya jugaban a que él era un sacerdote

y que venía y a los muñecos de Ana los bautizaba

y les ponía,

bueno, nombres, este muñeco se llama Pepito

y Pepito venía y todos a adorar a Pepito.

Decidí entrar de jesuita y me costó muchísimo

decírselo a mis padres

porque era, por decirlo así, la primera vez que iba

no en la corriente en la que en casa se me educó

de estudiar la carrera, buscar trabajo, hacer una familia...

Sino que iba a entrar, como que saldría del clan.

Y aquello me costó mucho, me costó mucho decirlo en casa,

sé que causé un disgusto en aquel momento.

A mí, no me pareció mal,

pero, a su padre no le entusiasmó la idea.

Cuando mis padre vinieron a verme a los campos de refugiados,

mi padre que fue el que más estaba

contrariado, ofendido, por tomar otro camino,

se dio cuenta enseguida y dice:

"Oye, ya sé por qué quieres ser jesuita

aquí, entre los refugiados,

ya no me tienes que explicar nada ni decir nada, ya lo entiendo".

Nuestra historia aquí en Camboya

comienza en los campos de refugiados,

eran lugares donde recogían

a los camboyanos que salían del país

y Tailandia no quería recibirles

y ahí es donde conocí a Jub,

un chico tailandés, voluntario, ingeniero mecánico,

que es con el que, en al comienzo, en los campos, empezamos a montar

talleres ocupacionales para personas con discapacidad.

Eran chicos jóvenes utilizados en la guerra y que les faltaba

una pierna, por pisar una mina.

Se encontraban sin piernas,

o sin una pierna o sin un ojo y una pierna

y, entonces, empezamos a montar unos talleres para que aprendieran

oficios, oficios básicos que requerían poco material

porque en el campo no tenemos nada, pero, también, que estuvieran

preparándose para volver,

cuando la repatriación a Camboya, que ofrecieran algo.

Y Jub fue uno de los que ayudó a montar los talleres

y es cuando llega Totet.

Totet viene como joven jesuita filipino para acompañar

a los jóvenes discapacitados que tenemos en Bonteng y Prietg.

Bueno, fue un éxito, el éxito de las escuelas

fue tan bonito que, cuando volvimos a Camboya,

montamos más talleres aquí.

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLAN EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLAN EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(Sonidos de radar)

(HABLA EN INGLÉS)

Trabajamos para los discapacitados, nosotros y miles de grupos.

A un grupo que se llama Veteranos del Vietnam,

Handicap International, la Cruz Roja Internacional.

Y todos ellos, nos ayudaron a reflexionar a que las minas

se podían eliminar. Era un artefacto militar

que no respetaba las reglas de la guerra.

Porque es un arma indiscriminada.

Y, también, porque no reconoce la paz.

Cuando hay un acuerdo de paz, la mina está allí.

Y con esos argumentos, empezó a completarse la campaña.

Canadá tomó el liderazgo, alentando a las ONGs

que había que crear una nueva legalidad.

Entonces, se creó un ambiente legal

y en el Tratado de Ottawa empezaron a firmar países.

Y cada vez que un país se adhería, la legalidad que se creaba,

era más internacional. Y cuando pasaron de 140 países,

es una ley internacional.

Entonces, aunque haya países en el mundo,

como puede ser Estados Unidos, o la India, o China, o Israel,

que no hayan firmado,

son... moralmente, saben que están haciendo

una actividad económica, o sea, producir las minas,

que está legalmente en el mundo prohibida.

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

La eliminación de las campañas de donación

y la enorme cantidad de minas antipersonas en el país,

hicieron que hubiese una enorme cantidad de casos

de mutilados de mina y de gente con polio.

Entonces, cuando Kike entró en Camboya,

vieron que una de las principales necesidades del país,

era ayudar a gente con esas discapacidades.

Así empezó. Creó el centro Banteay Prieb,

que aloja a gente con discapacidad, les dan formación profesional.

Fabrican las sillas Mekong,

específicamente diseñada para Camboya.

Barata y que se puede usar en los caminos complicados.

Todo alrededor de la gente con discapacidad.

La silla de ruedas Mekong la pudimos crear

con un grupo inglés que vino, que vio nuestros talleres.

Vieron los talleres de carpintería, de soldadura.

Vio cómo formábamos a la gente.

"Aquí hay atmósfera para montar una silla de ruedas".

Entonces, les pedimos que trabajaran con nosotros.

Y durante un año, nos ayudaron a diseñar una silla de ruedas,

la silla Mekong, que ha transformado

la vida de muchos y ha transformado mi vida.

Yo veo en una silla de ruedas,

un instrumento de transformación de la vida de la gente.

La silla de ruedas Mekong tiene de particular,

primero, que es un diseño hecho para este país.

Está diseñada de tal manera,

que para las superficies irregulares

y del campo, es perfecta.

Tiene solo tres ruedas, con lo cual,

es estable en el campo. Tiene otra cosa,

que te puedes también bañar. Como es de madera,

una persona sentada puede coger un cazo y bañarse.

Y también, se quita la madera y es como un retrete.

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(Suena un claxon)

A ver si lo encontramos a la primera.

Un momentín. A ver. Para aquí un momento, a ver.

No, no. Yo creo que nos hemos pasado.

Hay que dar la vuelta. Sí. Nos hemos pasado.

A ver.

En 2013, el equipo Outreach conoció a un chico

que se llama Chen, que acababa de tener un accidente de mina.

Como consecuencia del accidente, perdió las dos piernas.

Entonces, se vio que necesitaba una silla de ruedas.

Desde el 2013, se le ha ayudado con las sillas.

El trabajo del equipo fue visitarle,

preocuparse por él, hablar con la familia,

hacerle muchísimo seguimiento.

Y ahora va al colegio, tiene muchos amigos

y está superfeliz.

Chen estará supercontento

de que le hayamos arreglado la silla.

Sí. El pobre dejó de ir a clases tres o cuatro días.

Porque estudia muy bien.

Ve despacio, que la casa está por aquí.

A ver. Sí. Está aquí.

Mira su padre. Está ahí su padre.

A ver.

(HABLAN EN CAMBOYANO)

Bueno, mira. La rueda de adelante

está muy bien arreglada. Está derecha.

Tira, tira.

Va fenomenal.

Muy bien. Estos son los frenos.

La acabamos de traer de arreglar, para que la rueda de adelante...

La rueda de adelante sufre mucho porque es la que abre el camino.

Es la que más sufre.

Y los rodamientos se rompen facilísimos.

(HABLA EN CAMBOYANO)

Esta silla de ruedas tan sencilla, permite a la gente

que la utiliza, al niño, ir a la escuela.

A la persona mayor, ir al templo o al mercado, trabajar.

Yo he visto gente que con la silla de ruedas,

ha pasado a tener mejor color.

Porque cuando no tenían silla, estaban en casa paliditos.

Y cuando tienen la silla de ruedas,

les mejora el color y les mejora la sonrisa.

Muchas personas, una persona discapacitada se cree

como que no es persona, que no tiene tanto valor.

Y la silla de ruedas es un empujón al decirte: "Puedes integrarte".

(HABLA EN CAMBOYANO)

(HABLAN EN CAMBOYANO)

La primera vez que conocí a Kike, que vine a Camboya,

que conocí todo lo que había hecho, aluciné.

No me cabía en la cabeza que en 30-35 años

que lleva en Camboya, cómo una persona

podía haber hecho tantas cosas.

Es alguien a quien admiro mucho. Tiene una energía,

una alegría, una paciencia que he conocido

a pocas personas en mi vida así.

En el proyecto de Outreach, trabajan,

más o menos, 20 personas. Cuatro con discapacidad.

Que esto es el ejemplo de lo que quiere conseguir

el proyecto, que es que todo el mundo tenga un trabajo

y ayude, sea discapacitado o no.

(HABLA EN CAMBOYANO)

Bari es una niña Joom Noon, a unos 60 kilómetros de aquí.

La descubrí en la Cruz Roja Internacional.

Ahí estaba esa pequeñita aprendiendo a manejar

la silla de ruedas en Mekong. Y le saqué 50 000 fotos

porque era una monada. Cogí su dirección

y la fui a visitar a su pueblo.

Y cuando fui a Joom Noon le dije a su padre que la niña

tenía silla de ruedas para poder ir a estudiar.

Y el padre me dijo que estudiar no, que era tonta.

El padre me estaba diciendo que la niña tenía que cuidar

a sus hermanitos porque era la mayor.

Le dije que no, que la niña tenía que estudiar

y para eso tenía la silla. Y cuando terminó

vino al centro, donde siguió estudiando y acabó bachiller.

Y esta niña empezó a estudiar la universidad,

y cuando estaba en medio de la universidad le dije:

"Bari, sería muy bueno que empezaras a trabajar

en una oficina". Acabó los estudios

y le ofrecí trabajar con el grupo que va al servicio

de los discapacitados en los pueblos.

Y no solo aceptó, sino que está contentísima.

Es de las niñas que tienen una historia feliz, ¿no?

Hace un par de años, cuando estaba acabando

la carrera vino su padre aquí a verme y me dice:

"No sabes lo que te agradezco que no me hayas escuchado

y que no me hayas seguido". Y le digo: "¿Qué dices?"

"Cuando te dije que mi hija era tonta no me escuchaste,

me dijiste que tenía que estudiar.

Y ahora estoy muy contento, muy orgulloso de mi hija".

El trabajo del equipo de la Prefectura apostólica

de Battambang es sobre todo de acompañar a las familias.

Nos montamos en el coche todos los días,

nos vamos de pueblos, conducimos una o dos horas

y llegamos a la familia. Es mucho de acompañamiento,

de visita. Una vez que conoces a las familias

en cuando de verdad te cuentan los problemas que tienen,

cuando de verdad les puedes ayudar.

Ese trabajo es fundamental.

(HABLAN EN SU IDIOMA)

Por ejemplo, la familia que tenemos aquí al lado,

la familia de Pet. Pet es una chica huérfana,

discapacitada, que su hermano también es discapacitado,

los dos en silla de ruedas. Y a Pet, cuando la conocimos,

le ofrecimos tener clases de costura y nos pidió

ser costurera pero en el campo.

Y como tenía muchas tierras, vino aquí a vivir.

Esto es lo que buscamos aquí, que la gente pueda vivir

por sí mismos, ellos se ganan su vida

pueden alimentar a su familia y viven con dignidad

como cualquier persona.

Y este proyecto es lo que está haciendo

que discapacitados que no tienen tierras,

que no tienen oficio ni perspectiva de futuro,

en este momento tienen un presente

y un futuro precioso con sus familias.

El centro Arrupe nace de una iniciativa

que tenemos para niños discapacitados que han sido

operados y que necesitan rehabilitación.

La rehabilitación no la podían tener yendo a su casa.

Necesitan una pierna ortopédica o una silla

de ruedas y hay que ayudarles para sus estudios

encontrando a un hogar, y para eso está Arrupe.

(HABLAN EN SU IDIOMA)

Les damos una vivienda, toda la comida,

financiamos la educación, todo el material escolar

para poder ir a la escuela, las clases extra,

clases de inglés, deportes... Y son niños que normalmente

vienen del proyecto de Outreach,

que va integrando cada vez más familias y en esa búsqueda

de nuevas familias de vez en cuando se encuentra

una familia con un niño discapacitado.

Y si reúne las condiciones adecuadas,

se le incluye en el centro.

Ser un niño de Arrupe es la manera positiva

de llamar a un niño discapacitado.

O sea, no los llamamos niños discapacitados,

es uno de Arrupe.

Y uno de Arrupe es un niño que tiene una discapacidad

pero está estudiando, va para adelante

y pertenece a un grupo.

En el centro Arrupe solo viven niños con discapacidad,

entonces el hecho de vivir todos juntos y tener todos

una discapacidad hace que les resulte

mucho más fácil aceptar esa discapacidad.

Si viviesen solos en su casa podría pasar

que durante mucho tiempo no conociesen otra persona

con discapacidad y a veces creen que son los únicos

en el mundo con discapacidad. Entonces, si viven juntos

les resulta más fácil el proceso

de normalización de la discapacidad.

El centro de salud de Pet Yei Chi fue fundado

en 1905 por las Hermanas de la Providencia.

Con la llegada de los jemeres rojos al poder,

la dirección del centro de salud

tuvo que ser cedida a los jemeres rojos.

Estos jemeres rojos que se instalaron en la zona

aprendieron todas las técnicas de las hermanas

y finalmente las asesinaron.

A día de hoy es un día principalmente de acogida

a enfermos sin recursos y a personas desamparadas.

Y además damos apoyo a familias con miembros de SIDA

en diferentes pueblos de la zona.

(HABLAN EN SU IDIOMA)

¿Qué tal, guapa? -Bien, ¿y tú?

Muy bien.

Tenemos otros casos como niños que han sufrido accidentes

de coche. Por ejemplo, tenemos una niña que acaba

de entrar y era una niña sin discapacidad

pero andando por la calle un día fue atropellada.

Que lo tome 3 veces al día con el estómago lleno.

Vale. (HABLAN EN SU IDIOMA)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

El proyecto de Obrum es un proyecto de educación

en pueblos remotos. Obrum es la palabra camboyana

que significa "educación".

Es un proyecto que nace como una extensión

del proyecto de Outreach. Cuando en las visitas

que Outreach hacía a familias con discapacitados

en pueblos remotos, se detecta una falta de escuela.

Y a la vez un interés por parte de las familias

de esos pueblos, de esas zonas remotas

en que sus hijos estudien.

A raíz de eso se crea este equipo

que en los últimos 8 o 10 años aproximadamente ha creado

16 escuelas de educación primaria.

El proyecto Obrum, por tanto, está focalizado

principalmente en un valor que para Kike

y para todos los que trabajamos aquí es fundamental,

que es la educación.

(CANTAN EN SU IDIOMA)

Lo que queremos hacer es darles esas herramientas,

esas armas, esas posibilidades y que ellos, que son

quienes conocen el país y sus necesidades,

las implementen y desarrollen y saquen adelante el país.

Y yo creo que eso es lo que hacemos en Obrum:

construimos una escuela pero no damos clase.

Los profesores son locales que dan el temario local,

establecido por el gobierno que es el que se da

en todas las escuelas públicas del país.

La labor de todos los proyectos que hacemos va más allá

de la mera educación.

Yo creo que Kike insiste mucho en la importancia

del acompañamiento. Nosotros no damos clase,

pero venimos a los colegios diariamente.

Es importante venir y hablar con los profesores,

hablar con los alumnos, entender qué es

lo que necesitan. Entonces, muchas veces

la ayuda o el acompañamiento que hacemos va más allá

de la mera educación, ¿no? De los servicios de educación.

Una de las cosas que he descubierto es

que sacar fotografías ayuda muchísimo a la relación

con la persona con quien estás. O sea, le saco una foto

a un niño, a un amigo o a un discapacitado

y le estoy diciendo que es importante.

Y cuando le regalo la foto, le estoy diciendo

que le quiero.

Y cuando hago que esa foto llegue a otros sitios

le estoy diciendo que es una persona tan importante

que todo el mundo tiene que saber que existe.

Y le pido que sonría, que no muestre cosas raras

quiero que muestre su vida. Quiero mostrar que la vida

es difícil, pero también que la vida es alegre, ¿no?

Thograt es una chica discapacitada que viene

del pueblo de Soblot.

Es una zona aquí en Camboya que es medio del bosque

y donde los jemeres rojos han sido muy fuertes.

(HABLAN EN SU IDIOMA)

Ella pisó una mina y estaba acabando el bachiller.

Entonces vino a Arrupe a seguir estudiando.

(HABLAN EN SU IDIOMA)

Lo único que sentía de irse de su casa y venir aquí

para estudiar era que tiene dos vacas,

y quién iba a cuidar de ellas porque su madre es ciega.

Y cómo va a dejar a su madre con las vacas, ¿no?

Y ya cuando vino aquí a acabar el bachiller

venía con su vocación de ser profesora.

Entonces tenemos una pequeña escuela y la hemos llamado

a ella a que venga de profesora.

Ella es feliz con su marido y con sus 3 niños,

y como maestra, con su casita y su huerta y va para adelante.

(Música)

Los Jemeres Rojos, básicamente, eliminaron cualquier cosa

que tuviese que ver con la vida moderna,

con la ciencia, la tecnología, la educación.

Mataban a los profesores, mataban a los médicos

o los echaban del país. A los que no mataban, se iban.

Todo lo que no fuese la vida del campo,

había que eliminarla.

Era una de las creencias de los Jemeres Rojos.

Lo que tenía que ver con la medicina moderna desapareció,

en concreto, las campañas de vacunación.

Volvió a aparecer la polio y hubo muchos casos de polio.

(HABLA EN INGLÉS)

(Voz en otra lengua)

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLAN EN INGLÉS)

(HABLAN EN INGLÉS)

(Piadas de pájaros)

Mi tío vino a Camboya en los 80, antes de que yo naciera.

Mi primer recuerdo que tengo con mi tío es él con camboyanos.

Entonces, yo conozco cómo Camboya era parte de su identidad,

cuando yo le conocí, y crecí con esa noción.

Entonces, yo he tenido la suerte, yo lo considero un privilegio

de haber crecido en España con una noción,

un conocimiento muy directo de una realidad

que no cabe en la mente de muchas personas

con las que yo he crecido. Y todo gracias a mi tío.

El tribunal en el que estamos es

el Extraordinary Chambers in the Courts of Cambodia,

tribunal híbrido entre el Tribunal Internacional

y el Ministerio de Justicia Camboyano,

que lo forman en 2007 para juzgar los crímenes de guerra

de los Jemeres Rojos en Camboya entre 1975 y el 79.

El primer caso fue el de Iew, el que era el director

de la prisión conocida como S-21 o Tuol Sleng.

(HABLA EN SU LENGUA)

(HABLA EN SU LENGUA)

(HABLA EN SU LENGUA)

(HABLA EN SU LENGUA)

(HABLA EN SU LENGUA)

(HABLA EN SU LENGUA)

Y Chum Mey en el juicio estuvo cara a cara

con el que fue su torturador, digamos, el director del S-21,

Kang Kek Iew. Entra dentro de la idea

de este juicio confrontar la historia,

de reconstruir un país.

(HABLA EN SU LENGUA)

(Murmullo)

(Aplausos)

-El libro que sobre esta historia maravillosa, de Kike Figaredo

y su presencia en Camboya, escribió José María Rodríguez Olaizola,

se llama "El corazón del árbol solitario".

Y detrás de esto hay una bonita historia.

-El árbol solitario, es real, existe,

está en un arrozal, es una metáfora que identifica

la labor de Kike y de otra mucha gente.

Por una parte, hay un punto de soledad que forma parte

de todas las vidas, de la del cooperante, del obispo;

pero echa raíces en una tierra, y en esa tierra te comprometes,

estás y permaneces. Entonces, esa metáfora

y ese encuentro en un país donde la vegetación es exuberante,

encontrarse un árbol solo es muy llamativo.

Ahí está contado cómo Kike lo encuentra

recorriendo el país y cómo lo va visitando, ¿no?

Y transmitiendo esa mística.

La idea es que todos somos árboles solitarios.

Siempre que pasábamos lo mirábamos.

Una vez, mirándolo, vimos dos grupos del Ejército,

uno de Jemeres Rojos y otro del Gobierno,

tirándose tiros. Entonces, nos paramos, nos escondimos ahí,

detrás de un montículo.

Y pasaron los Jemeres Rojos, pasaron los militares de Gobierno.

No sabíamos qué hacer y seguimos.

Seguimos al lado del árbol solitario.

O sea, el árbol solitario fue un testigo que lo veía todo.

Y, cuando le pregunté a la gente que vive en el pueblo de alrededor,

pues un señor mayor me dijo: "Este árbol tiene más de 100 años.

Aquí hay muchos espíritus también porque,

a la sombra de árboles como este,

los Jemeres Rojos han matado a mucha gente".

Sus ramas dan cobijo, no solo a los pajaritos

y a las hormigas que andan por allí,

sino que también dan cobijo a los espíritus de la gente.

Héroes invisibles - Camboya

55:21 23 oct 2016

Kike Figaredo, apodado como "el obispo de las sillas de ruedas" en su labor humanitaria en Camboya. Uno de cada 250 habitantes está mutilado por las minas antipersona y los accidentes de tráfico.

Kike Figaredo, apodado como "el obispo de las sillas de ruedas" en su labor humanitaria en Camboya. Uno de cada 250 habitantes está mutilado por las minas antipersona y los accidentes de tráfico.

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  1. Paloma

    Gracias por mostrarnos que cada persona puede ayudar a transformar la realidad y por animarnos a no desfallecer aunque las condiciones sean adversas. Gracias por dedicar amor, esfuerzo y sonrisas y por reavivar la esperanza en un mundo cada vez más justo.

    03 nov 2016
  2. ANA

    Una persona admirable, una labor admirable por una gente que se merece vivir en paz y vivir mejor. Gracias por abrir una ventana a esta gente que lucha por un mundo mejor,...gracias a personas como kike figaredo, vicente ferrer, y a todos los misioneros y voluntarios porque son la voz de otros, que, sin ellos, no tendrian esa oportunidad pero sobre todo, porque nos permitis volver a creer en el ser humano y su capacidad, convuestra generosidad, alegria y sabiduria.

    23 oct 2016

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