Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Vieiras al horno y arroz con faisán - ver ahora
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Ay...

(Sintonía)

(Sintonía)

Ay...

Escúchame, vaya... Vaya no puntería que tienes.

Dani, ¿qué hago? Si soy un paquete jugando a fútbol.

Estaban los chavales jugando con la pelota y yo se la doy...

Menos mal que la ventana estaba abierta.

Menos mal, bueno... Hoy va a venir un futbolista.

Por eso estoy tranquilo. Te has venido arriba por eso.

(RÍE) Y, además, cocinero.

Buenos días, hoy vamos a tener la visita de Jorge Brazales,

además de ser el ganador de "MasterChef V",

ha sido futbolista profesional. ¿Mejor futbolista que cocinero?

No lo sabemos, lo demostraremos. No sé.

Seguro que es mejor futbolista que Antonio.

Seguro, seguro. ¿O no?

Seguro que sí. Vamos a hacer un menú

de los que dejan a los invitados con la boca abierta.

Vieiras a la gallega

(Timbre) y arroz con faisán y trompetas.

Voy yo, que lo conozco, que me enseñe nociones de fútbol.

Tengo ganas de conocerle, lo vi en la tele y ha ganado,

me apetece saludarle, personalmente, no le conozco.

Pasa, por favor. ¿Se puede?

¿Qué tal? Bienvenido a mi casa. Qué alegría.

Un placer. Un placer.

Te he visto en la tele bajo presión.

Yo coincidí contigo en una clase que nos diste de atún en vivo.

¡Ah, bueno...! Nos dio una clase increíble.

A mí no me diste nada. ¿Cómo? Te doy todos los días.

Tú tienes suerte. Dice que no le di.

Jorge. Huy, qué maravilla.

Un poquito, hoy hay que currar, un poquito.

Antonio, pónmelo.

¿Atrás? Sí, pónmelo.

Gente, soy un privilegiado. Que no esté muy apretado.

Tengo mucha curiosidad sobre tu época de futbolista,

creo que todos hemos querido ser futbolistas.

Antonio, ahora, ha querido ser futbolista en la calle.

Pero nunca quise ser futbolista, no me veía cualidades, Dani.

Sí, en principio, era a lo que me iba a dedicar,

pero me ha cambiado la vida mucho y estoy en este sector precioso.

Con quince años me fui al Atlético de Madrid

y, luego, he estado en el Levante, en Las Palmas, en Santander,

en Colombia, en Vietnam... He estado en muchos sitios.

No veas... Tela, ¿no?

Lo dejé, me fui a trabajar a Formentera

y se me ocurrió presentarme a "MasterChef, al cuatro,

pero estaba fuera de plazo. Eso te iba a decir.

Y entré en la quinta edición. ¿Imaginabas que ganarías?

No me imaginaba nada de lo que ha pasado,

pero, sin embargo; todo está siendo muy normal, al mismo tiempo...

Tengo mil preguntas que hacerte. Yo, más a ti, Dani, yo más.

Vamos a ponernos "manos a la obra". Vale, perfecto.

Vamos a explicar los ingredientes que necesitamos,

evidentemente, las vieiras; luego, vamos a hacer un sofrito

con jamón, tomate, cebolla, vino blanco, pimentón dulce,

aceite de oliva y sal. Y para el típico pan de encima,

le vamos a dar un toque especial, de otra forma,

con miga de pan fresco, mantequilla y chalota.

¿Nos ponemos ya? (ANTONIO Y JORGE) Vamos.

Antonio, Jorge, vamos a empezar con el sofrito;

Antonio con la cebolla del sofrito y tú con el jamón del sofrito.

Yo os enseñaré cómo se limpia, rápidamente, una vieira;

hay veces que vienen con arenilla y hay que saber limpiarlas.

Por lo pronto, necesitamos una puntilla.

Hay que tener en cuenta que la vieira es un músculo,

ese músculo está pegado a un lado y a otro de la concha;

por tanto, recomiendo darle con una puntilla, como veis aquí.

En la parte plana de la vieira vamos a ir metiendo,

porque ya sé que tiene una barba y la vamos a ir separando;

luego, como sé que la carne de la vieira está aquí pegada,

deslizaré el cuchillo, siempre pegadito para dejarnos

el mínimo de carne de la vieira. Veis como ya se ha despegado y...

Hemos sacado la concha.

Ahora veis que la vieira se divide en varias partes:

la barba, que veis que tiene mucha tierra;

la parte del músculo y la parte que se llama coral.

Ahora, la ponemos hacia abajo, ya es fácil, y con la puntilla

vamos a ir recortando y va a ir cayendo.

Una vez que la tenemos aquí le quitamos la parte de la barba

y, sobre todo, la arena. Antonio, te han ganado cortando...

Me ha dejado lo fácil, debo decir. Gracias, Jorge, gracias.

Me encanta traer a gente que es como mi hermana.

Es la verdad, muy bien.

Entre los dos, vais a limpiar las vieiras, yo estoy explicando.

Yo me voy a tomar un vinito, ¿no? ¿Hay un vinito o algo por ahí?

Mirad... Cebollita picada, Dani.

Hemos separado en tres partes la vieira:

la barbita, que se la echaremos al sofrito;

el coral, que se lo echaremos al sofrito;

y la vieira, que tiene una cosa que los cocineros llamamos callo,

que es esto que está aquí, que sí lo desecharemos,

y se corta así de fácil, prácticamente, sale solo.

Solo empujándolo, ¿no?

Ahí está, casi sin tocar. Esto sí que lo vamos a desechar.

Lo que quiero que hagáis es picar el coral de esta manera.

Vale. La barbita, también,

para aprovechar, absolutamente, todo.

Insisto, todo lo vamos a echar en el sofrito,

y la vieira la cortaremos en cuatro trozos.

Cuatro trozos. Y la echaremos al final.

Id cortando las vieiras y yo me pongo con el sofrito.

Vale, vamos limpiándolas.

Para el sofrito hemos cogido un jamón serrano,

normal y corriente, y no le echaré nada de aceite,

simplemente voy a calentarlo y voy a sofreírlo de verdad.

Jorge, ¿dónde vives? ¿Qué haces con tu vida? Cuéntanos, un poco.

Estoy encontrando, por fin, la estabilidad en mi vida

y estamos montando un restaurante en Ibiza, en el puerto;

es lo que me va a permitir estar allí todo el año.

Antonio y yo vamos a ir allí. Nos invitarán, creo yo, ¿no?

Es vuestra casa. Yo no he dicho eso.

Cuando queráis. Si Antonio no paga, yo sí.

Dani, no... Invítame, Dani, prefiero eso.

¿Sabes por qué le invito? Tiene más restaurantes que yo,

me conviene que me invite a los suyos.

¿Con quién estás viviendo en Ibiza? ¿Solo?

Pues sí, estoy viviendo solo, estoy muy volcado en el tema,

hay mucho trabajo. Qué voy a decir lo que es montar un restaurante.

Pero bueno, ahí estamos y estoy muy contento, la verdad.

Voy a echar la cebollita ya, ¿vale? Todavía no he echado nada de grasa.

Ahora va a ser el momento, encima de la cebollita;

ahora llega el momento de cocinar.

Vamos a mezclar esto por aquí...

Todavía le falta, un poco, al sofrito, pero voy a echar

el vino blanco para que la cebolla se cocine antes;

luego, esperaré a que se seque para poder añadirle el pimentón.

Si no es pimentón no es gallego, como decía un amigo mío.

Si no hay pimentón... No es gallego.

El siguiente paso es echar el pimentón, ¿vale?

Una vez que hemos echado el pimentón, removemos...

Es importante este toque de pimentón, ¿no?

A mí me gusta. Y que sea rápido.

Muy rápido, si no, se quema. Ah.

Echo el vino y subo el fuego para que reduzca lo antes posible.

Vino, prácticamente, reducido, como veis.

Qué textura, ¿no? Sí, va a quedar bonito

y, además, son fáciles estas vieiras a la gallega.

Tomate frito, además, como está frito,

prácticamente, con darle para que se integre...

Voy a bajar el fuego.

Ya está todo picado, la carne irá al final,

le voy a echar el coral y las barbas.

Dani, la concha es el símbolo

de los peregrinos del Camino de Santiago.

Cuentan que iban los peregrinos por algún lado de la costa,

cogían las conchas de las vieiras y, una vez, terminado,

lo que sería, el peregrinaje, se la cosían y ponérsela aquí.

Aparte, servía para beber agua.

Por último, hay que añadir lo que sería la vieira.

Vamos a dejarla cocinar, absolutamente, nada;

mientras, os voy a enseñar a hacer el pan, mientras termina.

Por un lado, chalotita fina. ¿Cómo hago el pan, Dani?

Esto es con las manos, fácilmente; lo único que vamos a desechar,

digamos, es la parte de la corteza, pero, aún, así, echamos esto aquí.

Vale, quieres la miga. Solo quiero la miguita.

Y la miguita, con la misma mano, hacemos así.

No hace falta que quede fina, fina.

Sí, que se note que no es el típico.

Le vamos a meter esa chalota que le dará un perfume especial.

¿La pico? Sí, en este caso, escúchame...

Nivel pro. Nivel pro.

"Brunoise" de chalota perfectamente picada y fina.

Superexamen ahora mismo.

Jorge, este es el examen al que me enfrento cada día.

Como el de los trimestres. Pero eso es un superpremio.

Si yo no tengo problemas. Eres muy afortunado.

Tiene control cada segundo. Y de balón, regular, ¿no?

La toca regular. ¿Sí, no?

Quería darle con el empeine y le ha dado con la espinilla.

Qué exagerado... Tú solo participas, ¿no?

No cortes más, con eso ya nos vale.

Dani, ya me he venido arriba.

Esto está ya. Espera, me tiene que poner nota.

"Brunoise" nivel pro Antonio. Oh, Dios mío, un aplauso.

Esas cosas me hacen ilusión que me las diga Dani, ojito.

Pásame el perejil, pon el "grill" del horno,

echo el perejil y nos vamos a poner a rellenar.

El pan, el poquito de perejil,

la chalota y la miga de pan fresco. Antonio, una bandejita.

Ahora mismo, Dani. ¿Te sirve esta, por ejemplo?

Vamos a hacer cinco, ¿vale? Para que él pruebe una.

Y corta la manquilla en daditos.

-O sea, que estáis a gustísimos.

Muy a gusto. La verdad, lo pasamos bien.

Hombre, con los exámenes pertinentes, Jorge, pero...

¡Qué bien huele esto, huele a Galicia, de verdad!

Pues sí que huele bien.

¿Has hecho el Camino de Santiago? ¡Yo lo he hecho! ¿Ahora qué?

Yo hago el Camino en avión y me siento a comer centollas

y esas cosas, voy al restaurante de mis amigos...

¿Vale así? Así vale, mira.

Ya tenemos aquí, lo hemos enharinado y echamos pan.

Sin miedo, eh.

Venga, Jorge, un limpiadito de mesa, por favor.

-Por favor, te lo hago ahora mismo. ¡Ahora mismo!

Si no os da tiempo y queréis poner pan rallado. Es fácil pero...

Ese toquecito de pan fresco le va a venir de lujo

con el perfume de la chalota, eh.

Mira y unos daditos de mantequilla aquí.

¡No hay cosa más difícil que cortar la mantequillita chiquitita!

Ojito, prefiero cortar cebolla, chalota, puerro...

Pero la zana... ¡no he dicho nada!

Mira, esto está ya y nos vamos al horno para gratinarlo un poco.

¡Al lío! Pasa, Dani.

Yo voy recogiendo, Dani.

Depende de cómo tengáis el grill,

pero en 1,5 o 2 minutos está perfecto.

Antonio, el horno... Voy.

Ya huele... ¡Ya huele a tostadito!

Vamos a hacer una cosita. Te voy a preparar un platito.

-¡Hombre! No me voy a sentir mal, Dani.

Nosotros las vamos a emplatar...

Fijaos qué fácil, qué bonito y qué colorido.

Un poquito de sal gorda, pimienta rosa y tomillito tirado.

Con eso es suficiente para que nos quede un plato precioso.

Como eres nuestro invitado,

te voy a dar los honores de que cojas la primera.

Te voy a dar la primera, como eres deportista.

-La pequeña me vale.

Y yo, mientras, voy a ir emplatando y tú vas a ir probando.

Espérate que pase por aquí delante...

Toma, Dani. -Voy probando.

Prueba, no te cortes y cuéntanos. ¡Ponle nota!

-Lo único es que está vasta la chalota.

¡No, no...! ¡Eh, que me lo he currado aquí!

-¡Está buenísima!

Mira, mira qué fácil

y qué bonito... tú sigue, que veo que no...

-Yo siempre he querido dar a un 3 estrellas Michelín de comer.

Te voy a dar ahora mismo. ¡Por favor!

Y a ti también, Antonio. Venga.

-No voy a comer yo solo.

¿Cómo está eso? ¡Qué buena gente!

Tengo que decirte que sabe a Galicia 100%,

sabe a vieira a la gallega. ¡Brutales!

Muchas gracias por haber venido. Bueno, tu casa...

-Muchas gracias. Un abrazo.

A cuidarse. Yo me voy contigo, te acompaño.

-¡Adiós, Dani! Hasta luego.

Nos vemos, tío, cuídate...

Esto ya está.

Y ahora vamos a preparar un arrocito con faisán

y trompetas de la muerte.

Vieiras terminadas.

Vamos a ponernos con un arroz con faisán.

Para hacer el arroz con faisán necesitaremos, primero un faisán

evidentemente, si no, lo tendríamos bastante chungo.

Luego, a partir del faisán, vamos a hacer un caldo

con la carcasa del faisán. Para ese caldo vamos a necesitar:

vino tinto, ajo, puerro, cebolla,

un poquito de tomillo fresco y agua.¡Pero, ojo,

cómo vamos a utilizar esa agua! Porque vamos a aromatizar

con la guarnición. ¿Qué va a llevar?

Trompetas de la muerte. En este caso deshidratadas.

Arroz, mantequilla, chalotas

y más tomillo fresco para el final. Y evidentemente aceite de oliva.

¡Hombre! Pues nada, ¿empezamos?

Dani, lo que tú mandes. Tenemos la trompeta de la muerte,

vamos a utilizar un poco

para hacer un polvo.

El resto lo vamos a poner aquí.

Necesito agua... esta agua aquí, que tenemos ya preparada.

Vamos a cubrir.

Las setas se deshidratan por una cuestión de conservación.

¿Qué es lo que hacemos? Hidratarlas. ¿Cómo? Con agua.

¿Cómo utilizar esa agua? Muy sencillo.

U golpecito en el microondas.

Ponle... dos minutitos. Dos minutitos.

Dos va a ser mucho. Un minuto.

Un minuto y medio. Minuto y medio, 600 vatios

para que se hidrate y podamos utilizar esa agua para el caldo.

Lo dejaremos ahí. Mientras, yo voy deshuesando el faisán.

Dani, voy. Que no tenéis microondas,

agua caliente. Incluso, la verdad,

si hervís el agua y se lo echáis, muchísimo mejor.

Os voy a enseñar cómo limpiar un faisán.

Mientras, Antonio va a ir cortando un poco de ajo, puerro

y la cebolla para nuestro caldo. Perfecto, Dani.

Empezamos de la siguiente manera. Abrimos un poco aquí

y con el cuchillito separamos lo que es...

¿Vale? Lo que es la pechuga; le damos un corte para separar

de los muslos y contramuslos.

No se tira absolutamente nada, porque todo va a ir para el caldo.

Las alitas

es lo siguiente que vamos a quitar.

Caldo, caldo...

Vamos a dejar la pechuga por aquí para enseñaros cómo...

Hacemos los muslos, ¿vale? Abrimos.

Y cortamos por aquí.

Bueno, le quitamos un poquito más de grasa,

si no también nos va a salir un caldo grasiento.

Bueno, para deshuesar. Importante:

simplemente seguir el hueso Uno aquí,

hasta esta articulación;

y otro aquí.

Oye, esto se lo podemos pedir a nuestro amigos carniceros.

Si no queremos coger el faisán...

¿No, Dani? ¿Se lo podemos decir a los carniceros?

Es lo ideal. Que lo despiecen..

Le meto los dos deditos por aquí...

Sacamos aquí.

Mirad qué facilito en el fondo. Muy fácil.

Con el dedito ya así, si queréis. Y ahora aquí, pues...

Cojo y corto.

Caldo.

Vale. Sigo viendo que hay mucha grasa en este faisán.

Por lo tanto, en el caso del muslo y el contramuslo,

vamos a desechar la piel, ¿vale?

Prepara una olla para el caldo. Venga, al lío.

Un poco de aceite, ¿no? Primero vamos a dorar...

Todo lo que es la carcasa y todo lo demás.

Separamos lo que habrá en el arroz

y lo que habrá en el caldo. Pechuga...

Siempre lo ideal es pegarle aquí

y dejar lo que es la pechuguita entera limpia.

Para hacer el caldo sí que os pido

que me quitéis todo lo que es la parte...

Todo el interior. Esto está calentito, Dani.

Vamos aquí, buscando siempre...

El hueco, ¿vale? Esto es lo que se llama...

Que lo vamos a quitar también, el solomillo.

Y esto aquí también para luego. Luego..

¿Vale? Carcasita limpita; insisto,

no pasa nada porque haya un poco de grasa

y estas pechuguita está preciosa.

Hagamos un pequeño repaso: aceite calentando,

Antonio me ha cortado la cebolla,

el puerro, el ajo y el tomillo fresco;

todos los restos del faisán para hacer este caldo.

Un caldo de faisán no tiene que ser blanco.

Quiere decir que estamos acostumbrados a echar agua

y a echar las carcasas para hacer un caldo de ave, ¿no?

No, aquí queremos un caldo oscuro porque es un arroz.

¿Vale? Y me apetece que el arroz tenga un poco de colorcito

y, además, no tiene nada que ver

si cogieras este faisán y lo hierves,

a si lo marcas como vamos a hacer ahora.

Es lo primero que vamos a hacer.

Por otro lado, tenemos

un contramuslo, los dos solomillitos y las pechugas.

Vamos a dejar una pechuguita, los solomillos y un contramuslo.

Y luego, la pechuguita y el muslo con la contra

lo vamos a congelar para otro día.

Dani, ¿y para congelar, mejor fiambrera, papel film...?

Yo creo que el producto siempre tiene que ir tapado a ras.

Quiero decir, filmado. Sí.

A partir de ahí, lo puedes meter en una bolsa, una fiambrera,

en lo que quieras. Pero lo importante y lo vital

es que no le dé el aire,

no se queme. Porque, a lo mejor, se te olvida y lo dejas...

Un mes. No pasa nada. Entonces voy cogiendo el film.

Vamos a coger lo que es la piel, la parte que sufre menos

y lo vamos a guardar así.

Ojito. ¿No?

¿Y cuánto tiempo puedo tenerlo en el congelador?

Eso, en el fondo, dos meses no va a pasar nada.

Venga, vamos a empezar ya a hacer

el caldito. Ajo... primero.

A ver, mirad lo que estoy haciendo. Sal...

Pimienta.

A las carcasas, eh, que también parece

que porque no nos lo vayamos a comer directamente no lo llevan.

Ajito dorado, ha sacado su esencia.

Cebolla y puerro.

Ahí vamos.

Bueno, tomillo... para adentro. Roto.

Dani, yo es la primera vez que pruebo el faisán en mi vida.

Y tú dirás... yo no he comido faisán en mi vida.

Pichoncito sí, ves tú, pichoncito sí.

Las setas. Setitas.

Sácalas. Os vamos a enseñar una cosa.

¡Se ha puesto oscurito, Dani! ¿Has visto?

Mira qué arte. Tócala ahora.

Vamos a hacer una cosa. Cuélamelo y vais a ver...

Bueno, dile a la gente cómo huele.

¡Huele de muerte! Huele a setas.

Pues en vez de echar agua, ya tenemos ese caldo.

Caldo sobre caldo de faisán, ¡ojito, eh!

Vamos a tener un grandísimo caldo de setas y faisán.

¿Se puede utilizar todo el caldo?

Se debe utilizar todo, el arroz se lo va a comer.

Ahora, que también os digo una cosa, eh.

Que con este caldo haces una sopita de setas y faisán

como el que no quiere la cosa.

Ahora entiendo por qué se llaman "trompetitas de la muerte".

Ojito. ¿Por qué?

Por el olor. Tienen un olor... Ah, de muerte.

Realmente, porque es como una trompeta y es negra.

¿No? ¿Una trompeta?

Una trompetita. (RÍE)

Cuando las ves frescas, lo ves.

No, es verdad. Hombre, esto, más que trompeta,

parece un trompón. Un trombón, ¿no?

Como se llame. Pero es verdad. Es verdad.

Tiene forma de trompeta. Por aquí se sopla.

Por aquí se sopla y por aquí...

Sale el aire. Digo yo.

(IMITA EL SONIDO DE UNA TROMPETA)

Pues mira, no está mal. Esta la desecho.

Esta la desecho.

Pareces un pregonero. (RÍEN)

Pregonero, que llegan las carcasas

y los restos del faisán. Para adentro.

Y aquí, superimportante, bien doradito, muy bien doradito.

¡Oh! Ya huele. En cuanto lo echas, ya...

Dani, fuego vivo, ¿no? Fuego vivo.

Que no se nos cuezan las carcasas. Exacto. Cómo vas pillando, eh.

Dani, no paro de aprender. Esponja.

Absorber, absorber. Eso soy yo.

Y ahora vamos a echar el vino, ¿vale?

Todo el vino y a reducir a la mitad.

Venga, échame el caldito aquí de las setas.

El caldito y un colador. Venga, al lío.

Venga, tíramelo aquí.

Voy a meterle caña. Tírale. Sin miedo.

¿Tienes miedo hoy o qué? No. No tengo miedo.

Si lo echas dentro, mejor.

Tenemos un colador un poquito extraño.

Vamos a dejarlo cocer 20 minutos.

Con 20 minutos tenemos de sobra para tener la mejor base

que puedas imaginar para este arroz con faisán.

Caldito ya que ha hervido 20 minutitos. No necesitamos más.

He puesto ya mi cazuelita para hacer el arroz.

Antonio me está cortando la chalota.

Pechuga, solomillo, muslo, contramuslo.

Lo primero que voy a hacer, como siempre, sal.

Y un poquito de pimienta.

En vez de echar la mantequilla, primero voy a echar aceite.

Y luego, la mantequilla.

Dani, ¿por qué a veces se utiliza mantequilla

con aceite y no sola? Cuando se utiliza

mantequilla con aceite, es para que no se queme

la mantequilla. Ahí.

Voy a echar la pechuguita por la parte...

de la piel.

Y vamos a lo que se dice "rustir".

Lo hacemos un poco. Bañamos.

Ojo, porque a la pechuga le voy a dar muy poca cocción.

La cocción que le dé ahora y luego, a lo mejor,

calentarla ligeramente, es la definitiva.

El caldo está ya. ¿Me lo cuelas? Claro que te cuelo el caldo.

Mirad. Este color dorado es el que quiero, ¿vale?

Que vaya todo un poco más rápido.

Aquí, en este ladito, vamos a poner la chalota que se vaya haciendo.

Y ojo al olorcito de esta chalota.

Mira. Saco ya la pechuguita.

Que para mí, le falta nada de cocción.

Y por este lado también voy echando

para ir un poco más rápido.

Y dejo que se cocine un poquito. Listo, Dani.

La pechuga la quito porque si la dejo aquí,

la cocción del arroz se nos pasaría,

cosa que no nos va a pasar con el muslo y con el contramuslo.

Esto está ya. Pásame la trompeta. Pásamela.

¿Te la paso? No la picamos ni nada. Así, directamente.

Venga, trompetita.

Listo.

Lo asamos. Ya verás como la trompeta nos va a coger

toda la mantequilla que había por aquí,

la que sobraba, la grasita

también que nos ha aportado el muslo y el contramuslo.

Vamos a dejarla que seque

un poco porque está húmeda. Mira cómo huele.

Llevo muchos años cocinando trompeta de la muerte

y tiene un olor característico. Pero es suave, es elegante.

Sí, sí. No es una seta que tenga

un sabor excesivo y, a lo mejor, agresivo.

Invasivo. Invasivo. Sabes que nos gusta

esa palabra. No es una seta invasiva.

Es una seta tremendamente elegante.

De todas maneras, cuando os pase eso,

si a lo mejor lo hacéis con una seta que sea

muy potente de sabor y estáis haciendo el arroz...

Sabe mucho a seta. Me da miedo que la gente...

Nuez de mantequilla al final y traca.

Y ya, si queréis... Esto es cremarlo.

No lo recomiendo. Pero si queréis también,

un poquito de nata.

En el caso de que os salga muy potente.

Una solución por si te sale un arroz,

incluso, salado o sabroso,

o con un sabor excesivo de algo que le hayas echado.

Mantequilla y nata. Sería cremarlo.

Ya no sería arroz como tal. Estaría más cerca de un "risotto".

A la trompeta de la muerte

también se la conoce como "la trufa de los pobres",

por este sabor tan... Tiene un sabor característico.

Delicado, exquisito. Se parece a la trufa,

pero no llega a ello. Es diferente.

La trufa es solo aroma. En la trompeta hay

más sabor que aroma. Hay aroma también, pero hay sabor.

A mí me encanta.

A la hora de hacer un arroz,

siempre echamos el arroz y un poco de grasa,

para que el arroz se tueste también, ¿vale?

Importante. El caldito echarlo poco a poco.

¿Se seca? Otro poquito. ¿Vale?

Eso te da la plena confianza

de que nada puede salir mal.

Y así lo dejas en el punto que quieras.

Nosotros vamos a hacer un arrocito que va a estar meloso.

Nos falta un detalle que seguro os habíais olvidado.

Las setitas secas que hemos dejado por ahí.

Y que Antonio lo va a pasar

por un instrumento al que le tengo un cariño especial

porque siempre olía a café en casa cuando mi madre lo molía.

Y siempre tenía ese aroma de café.

Bueno, Dani, ¿introducimos aquí trompetita de la muerte?

¿Se pueden echar todas? A ver...

Echa todas, sin miedo.

Ya le estamos dando la vuelta.

Cerramos, Dani. Cerramos.

Y cuando tú digas, le doy al turbo. Dale.

(Sonido de turbina)

Ahí. A ver.

Ya. Levanta ahí.

Cómo huele, eh. Bueno.

Vamos a seguir cocinando el arroz.

La pechuga, en el último momento, solo quiero darle un toque.

Además, quiero sacarla después de este toque y laminarla.

Y el polvito, que ya lo tenemos aquí hecho.

Cuando ya haya hervido un poquito,

yo ya sé que va a estar espectacular.

También sé que ahora está soso.

Pero esperaré un poco. Va a haber que añadirle sal.

15 minutos y pongo a punto de sal. Toquecito.

Sal que hemos añadido ya.

Pechuga. A mí me gusta poquito hecho.

La voy a sacar ya, ¿vale? Lleva nada, dos minutitos.

La voy a limpiar, ya que tenemos aquí, en el caldo. Mucho mejor.

Y la voy a dejar aquí.

El arroz. Mirad.

Veis que ese caldito está melosito. Meloso.

Hoy lo quiero meloso.

Dani, te voy a poner

en un colador las setitas. Venga, tírale.

Yo voy a ir ya sacando esta fuentecita.

Y vamos a ir poquito a poco...

echando el arroz.

Cómo huele. Si lo queréis un poco más pasado,

podéis, evidentemente, un poco más pasado.

Pero yo, de verdad, os recomiendo

este punto de cocción. La pechuga. ¿Tienes la tablita ahí?

Toma. Pechuga. Venga, pechuga.

Este es toque ya... toque chef. Bueno, yo creo que...

A mí me encanta este punto.

Si queréis más, yo lo comprendo. Si queréis más, más.

Pero yo... Eso, como he dicho, son dos minutitos

ahí cociendo en el caldo.

Rosadito. Es una pechuguita.

De todas maneras, también os digo. Si no os gusta,

lo ponemos así, lo mezcláis con el arroz ahí

y se va a cocinar. Tal como está, se cocinará.

Teníamos un tomillo por ahí. ¿Te acuerdas?

¿Quieres tomillo? Sí. Fresco.

Y antes... Antes de ponerle la pechuguita,

vamos a hacer esto.

Vamos a cubrir sin miedo de este polvo.

Cuando llegue a la mesa, ya esto huele a gloria, vaya.

Un poquito de tomillo, que también huele.

Esta pechuguita en el medio.

Ya que la laminamos, la enseñamos.

Y solo nos queda el toque de tomillito,

que lo vamos a poner aquí.

Y a comer arrocito

de setas con faisán. Listo.

(Canción "Give Your Heart Away")

Antonio, a comer.

¡Uy, Dani!

No me extraña que estas trompetas se llamen "de la muerte"

porque esto está de muerte, vamos.

Brutal. Como decía al principio,

hemos hecho un menú especial para sorprender a invitados.

Espero que no tan voraces como Antonio.

Dani, no me podía resistir. Lo siento.

Al final, estas vieiras a la gallega

y este arroz con faisán tienen una pintaza tremenda.

Espero que lo disfrutéis en casa. Nos vemos mañana.

Haz la comida y mejora tu vida. Yo quiero arroz.

Dani, pues come. Al final, un poco más,

me descuido y... Tú eres el que tarda.

Estás hablando demasiado. ¡Qué pinta!

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Hacer de comer - Vieiras al horno y arroz con faisán

22 abr 2019

Jorge Brazalez, ganador de MasterChef 5, viene a cocinar junto a Dani García y a Antonio unas ricas vieiras a la gallega y también habla de cómo le ha cambiado la vida después de ganar "MasterChef". Además, Dani prepara un arroz con faisán asado acompañado de trompetas de la muerte.

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