Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Quesadillas y steak tartar - ver ahora
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(Sintonía)

Un poquito de agua por aquí.

Qué bonita te estás poniendo. Cómo me gusta que estéis verdes.

Y tú, cilantrito, conmigo a la encimera.

Muy buenos días. Estaba regando las plantas,

porque cuidar las plantas, cocinar y comer con buenos amigos

son algunas de las actividades que más me gustan.

Y hoy me voy a pegar un homenaje porque lo voy a hacer todo.

Voy a preparar unas quesadillas mexicanas

y luego se va a pasar por aquí Fran Perea,

para que le ayude con el "steak tartar",

que parece que se le resiste un poquito.

Empecemos con las quesadillas.

Vamos a ir lavándonos las manos y os voy a explicar

los ingredientes de estas quesadillas,

que vamos a hacer de una manera artesana

y, además, las vamos a hacer con harina de trigo.

Podríamos hacerlas con harina de maíz

o cualquier otra harina pensando

en la gente que es intolerante al gluten.

Estos son los ingredientes

que utilizaremos para estas quesadillas:

harina, sal, queso cabrales,

aguacate, tomate, lima, cebolla roja,

aceite de oliva, cilantro. Y usaremos también un poco de agua.

Así que vamos a empezar ya con la tortilla.

Como habéis visto, son ingredientes superbásicos

y relativamente sencillos.

Primero vamos a poner la harina.

Voy a echarle un poquito de agua.

Ahí.

Ya sabéis que me gusta mucho la cocina artesana

y voy a intentar daros esta receta

para que la podáis hacer en casa.

¿Que luego la puedes comprar fuera? También.

Bueno, he echado un poco de aceite de oliva

y vamos a empezar a mover con la manita.

Y muchos os estaréis preguntando... Quesadillas, ¿no?

¿Qué diferencia hay entre quesadilla?

¿Qué diferencia hay entre burrito?

¿Qué diferencia hay entre taco?

Muchas veces es la forma de doblar.

¿Pero sabéis la diferencia entre "tex-mex"

y cocina mexicana real?

La cocina "tex-mex" es la que se da en la frontera

de EE.UU. con México.

Y, básicamente, pues los americanos cogieron

este tipo de recetas tradicionales mexicanas

y la adaptaron a su gusto.

Y de ahí, han salido recetas como las fajitas o como el burrito.

Que aunque podamos pensar que es cocina mexicana,

realmente, es cocina "tex-mex". Como veis, se trabaja

relativamente fácil, poco tiempo.

La he sacado del bol. En el bol está bien integrarla.

Pero en cuando esté integrada,

a mí me resulta más fácil sacarla a la encimera.

Y luego, mirad. Por ejemplo, para bolear bien,

lo que hay que hacer, es meter la masa hacia abajo.

Y yo lo que voy haciendo, es empujar así, poco a poco.

Y voy haciendo una bola.

Esto valdría para cualquier tipo de masa.

Bueno, masa lista. De esta masa, vamos a partirla

en cuatro. De esos cuatro trozos, vamos a hacer cuatro tortitas.

Y de esas cuatro, vamos a sacar dos quesadillas.

Vamos a poner una encima de otra. Es una de las razones

por las que se llama quesadilla, que es su forma.

La segunda razón: por el queso.

Viene del queso y la tortilla. Quesa-dilla.

En este caso, hemos elegido un queso cabrales.

Podéis elegir cualquier otro tipo de queso

un poco más suave, dependiendo del gusto.

Partimos, ¿vale? Muy sencillito.

Aquí, sin miedo. Una.

Y otra. Y ahora ya volvemos a hacer

otras cuatro microbolas, en este caso.

Yo voy a utilizar dos. Y las otras dos, ojito, eh.

Papel film, bien guardaditas y al congelador,

que nos pueden servir perfectamente para otro día.

Podemos estirarlo directamente en la encimera.

Yo lo voy a hacer en un papel.

¿Vale? Que es el típico papel de horno que encontráis.

Ponemos aquí, uno encima.

Echo aquí. Y ahora voy estirando.

Hay un dato curioso de la tortilla

y es que forma parte indispensable de la dieta de los astronautas.

¿Y sabéis por qué? Porque no echa miga.

Esta está ya casi. Solo hay que darle un poco más

de forma circular.

Yo lo primero que hago es siempre un poco aplastarla

con la mano.

Ahora voy a darle una última pasada.

Voy a ir poniendo ya la sartén a calentar.

Y vamos a darle un minuto por cada lado.

En una sartén antiadherente y, como siempre, en seco.

No necesitamos nada, ni mantequilla, ni aceite,

ni absolutamente nada de grasa.

Las tortillas siempre se hacen en seco.

Ahí. Quitamos por aquí.

Así. Sartén bien caliente.

Aquí.

Y vamos a darle un minuto por cada lado.

Bueno, mirad el color dorado, eh.

Quema, eh, pero quiero enseñároslo.

Es el doradito, así, como me gusta.

Un toquecito ahí más tostadito y perfecto.

Yo la voy a meter en este platito,

que habéis visto que tengo un trapito.

Y las voy a cerrar

para que no entre nada de aire y conserve un poco su humedad

y no se pongan crujientitas.

Y las voy a dejar por aquí. Y ahora pasamos al guacamole.

Mientras se tostaba la tortilla, he cortado el tomatito,

la cebolla morada y el cilantro.

Nos queda todavía el aguacate y la lima.

Aguacate.

Ya sabéis que muchas veces os digo

que la mejor manera, sin duda, de hacerlo, es así.

Y mira. Siempre a la mitad, ¿vale?

Fijaos qué aguacate más bonito.

Cogemos la zona donde está el hueso.

Y... ¡Pom!

Metemos el cuchillo hasta aquí.

Y ahora giramos un poquito y lo sacamos, ¿vale?

Vamos a dejar el hueso por aquí.

Yo, con los años, soy defensor de que al aguacate

no le dé el aire ni la luz,

que son esos elementos más peligrosos

a la hora de oxidarse.

Ya sabéis que, de toda la vida, hay mucha gente

que le pone el hueso.

Parece ser que hay una explicación científica para ello,

porque desprende una enzima, la cual hace que no se oxide.

Yo, por si acaso, voy a hacerlo todo, la verdad.

Y, al final, mucho mejor. No os he enseñado.

Lo he hecho rápido. Y ahora quiero enseñároslo bien.

Una vez que esté el aguacate partido a la mitad,

siempre aquí en el medio,

tirar hacia atrás, ¿vale?

Y una vez que tengamos esto así, fijaos qué fácil

tirando de aquí. ¡Pom! Sacamos...

La piel entera sin dejarnos absolutamente

un gramito de aguacate dentro.

Bueno, este aguacate está precioso.

Ya sabéis que en mi tierra y en la costa granadina

y en la costa de Málaga,

están los mejores aguacates de Europa. Ojito.

Qué rabia cuando compras un aguacate y está duro.

Esto es como la chirimoya.

Yo, cuando voy al supermercado y quiero comprar aguacate

o chirimoya, siempre le digo:

Dame uno para hoy y otro para mañana.

Pero sabéis también de sobra que la chirimoya

o el aguacate se mete en papel de periódico

para madurarlo antes.

A mí me gusta que esté maduro,

pero no tanto, evidentemente, porque si no, va a perder color.

Me gusta en este punto el aguacate.

Entonces, sí que necesitamos trabajarlo un pelín.

Y para trabajarlo, me apoyo en un ladito y le doy.

Otra manera de hacerlo es en un mortero, tranquilamente.

Pero, por favor, no quiero ver un solo aguacate metido

en una batidora eléctrica para hacer un guacamole.

Por una razón muy sencilla y es su textura.

Yo necesito que el guacamole no sea un puré exacto,

sino que sean trozos de aguacate, se note la textura.

Ya voy a ir aquí ayudándonos. Mira. Cebollita morada.

Como veis, la he cortado finita.

Tomate madurito.

Finito también. Lo voy a echar, prácticamente, todo.

Y ahora llega el toque de cilantro.

Sé que a mucha gente el cilantro le echa para atrás

porque tiene esa sensación casi jabonosa.

Yo, de pequeño a ahora, he ido creciendo y madurando

en mis pensamientos sobre el cilantro

y hoy día, no solo lo acepto, sino que me gusta.

Pero comprendo que, a lo mejor, le echaríais esto.

Pero yo creo que hay que ser generoso en el cilantro.

Es un aroma especial. Y yo le voy a echar todo esto.

Y ahora, un poquito de aceite de oliva.

Así.

Y un poquito de sal.

Momento de añadirle la lima.

Si no tenemos lima, podemos utilizar limón. Ahí.

Hay bastante diferencia de sabor entre la lima y el limón.

Muchas veces, nos parece lo mismo, pero, en el fondo,

lo único en que se parecen, es en su acidez.

Pero la lima tiene un punto mucho más aromático,

mucho más elegante, mucho menos basto.

Ahí.

Si hago una mayonesa con lima o una mayonesa con limón,

notarías la diferencia.

Mira. El guacamole lo tenemos listo.

Lo voy a dejar en este recipiente.

Pero le voy a meter el hueso y lo que voy a hacer,

es limpiarlo bien, porque no quiero que la parte

de fuera se me oxide

y luego caiga abajo. ¿Veis?

Esto es importante hacerlo, ¿vale?

Yo voy a hacer las dos cosas. Le voy a poner papel de aluminio

y el hueso. Pero, antes de nada, evidentemente,

siempre hay que probarlo.

Y... le falta un poquito de sal, la verdad.

Y un poco de aceite de oliva también me acepta.

Pero está muy bueno, eh. Es profundo, es largo.

Ahora cojo otra cucharita y lo muevo.

A lo mejor estáis pensando

que la lima puede curar el aguacate.

En el caso del aguacate, no es así.

La lima puede estar todo el tiempo que queramos.

Sacamos. Papelito de aluminio.

Y así.

Intentemos que no entre absolutamente nada

de aire en el guacamole.

Perfecto. Mucho más protegido. Venga.

Ahora sí, nos vamos a ir

con el relleno de estas quesadillas,

que van a ser de cabrales.

Ya sé que muchos estaréis pensando: "Cabrales.

No podía haber elegido otro queso".

Podéis elegir el queso que más os guste,

siempre que sea un queso que funda.

Se puede hacer una mezcla de quesos.

Como si queréis una quesadilla cuatro quesos,

como una pizza, y coger los quesos que más os gusten

o más os apetezcan.

Tenemos que calentar la sartén.

Volvemos al mismo proceso que antes,

solo que, en este caso, un poco menos de calor.

Y vamos a ir poniéndolo aquí.

Le voy a echar el queso en la misma sartén.

Y seguro que tenéis amigos de estos que os dicen:

"Otro plato con queso. No me gusta el queso".

No le insistáis,

porque siempre tengo el defecto

de decirle: "Seguro que hay un queso que te gusta,

hay uno más suave, más fuerte, algo te tiene que gustar,

cómo no te gusta el queso", pues, científicamente,

está probado que hay algo cerebral que se activa debido al aroma

del queso y eso hace que a la gente no le gusta

y no le gusta de verdad por mucho que insistamos

y mucho que le digamos.

Y voy a poner ahora la otra tortilla encima.

Y esperaré que se funda

un poco, ¿podríamos hacerlo en el horno? Sí, ciertamente,

también es un ejercicio que podíamos hacerlo en el horno,

pero hoy lo haré en la sartén.

Coloco la otra tortillita encima, ¿qué es lo maravilloso

de una quesadilla? Que puedes añadir lo que quieras.

¿Bacon? Pues, por ejemplo, el bacon le viene genial

y encontraréis muchas quesadillas de bacon por ahí.

Lo importante de la quesadilla, sobre todo, que coja calor

para que el queso quede como nos gusta, todo fundido.

Por eso puse el fuego no muy alto, una temperatura media

para que poco a poco... Voy a ver aquí ya.

¿Veis como ya va sudando el quesito? Ya huele genial

a ese olor y aroma que yo no tengo ese problema

que los científicos franceses dicen.

El aroma del queso no me genera ninguna aversión,

lo que me genera es hambre, sobre todo.

Vamos a quitar esto de aquí.

Aquí, este platito, voy a sacar una tablita

para cortarlo. La verdad que guacamole viene genial

en esta receta porque siempre la tortilla

cuando tienes la sensación que te quedará un poco más seca

siempre tienes ese aguacate que le dará un toque de frescura,

de hecho, este plato tiene todo el sentido del mundo

porque, al final, el queso no deja de ser algo

que tiene un poco de grasa y esa grasa hay que lavarla

de alguna forma y contrarrestarla.

Y en este caso será el aguacate que lo ponemos aquí.

Y yo no me resisto a ponerle un poquito más de cilantro.

Así, y, cómo no,

un chorrito de aceite de oliva.

Así, vamos a ver cómo va. Esto cada vez huele mejor.

Voy a sacarla ya porque esto está ya

y voy a hacerla perfecta.

Ya sabéis que nos gusta lo artesano y lo perfecto.

(Música)

Vais a ver ahora, ahí.

Uf, mirad, ese ese es el punto, qué hambre, por eso es importante

que usemos quesos grasos

típicos que funden, ¿vale?

Así y ahora, vamos a ponerlo. Si queremos añadir un quesito

curado en este caso, lo tendríamos que mezclar un pocos

con cualquier otro queso que funda porque hay gente

que le gustan los quesos más curados, pues se puede juntar

con cualquier otro queso que luego funda.

Aquí tengo ya la quesadilla lista de cabrales con ese maravilloso

y refrescante guacamole.

(Música)

Entra, Fran, sin miedo. Qué bonito.

Oye, qué ilusión me hace que estés aquí.

Me ilusiona que me visite todo el mundo, pero malagueño

ya ni te digo. De la casa.

Y luego, que nos conocemos hace muchísimos años.

Sí, qué fuerte. La verdad que sí, pasa el tiempo,

no diremos cuántos años. La primera vez que fui

a un restaurante así de alta cocina

fue a tu restaurante de Ronda.

Pero allí no hacía ese tartar. No, ¿no?

Ahora ya sí, a ver, dime qué te pasa con este tartar.

Mira, el "steak tartar" me gusta muchísimo,

me encanta, pero cuando lo hago no me sale bonito,

no me queda bien, se me desarma. Se te viene abajo.

No sé qué tamaño ponerle a la carne,

no sé cuándo picar la carne si al hacerlo o no.

Estas dudas, igual las sabes tú resolver.

Bueno, hay recetas que hago más y otras menos y a este tartar

le tengo pillado el truco.

Vete lavando las manos. Vale.

Yo diré los ingredientes de la receta:

yema de huevo, pimienta, pistachos, salsa Worcestershire,

tabasco, cebollino, puntas de solomillo,

alcaparras, pepinillos, cebolla fresca,

sal y aceite de oliva. Estos son los ingredientes

que, más o menos, usas tú también. Sí, son estos.

Te pongo la tabla de cortar las verduritas.

Muy bien. Nos organizamos, dejamos las cosas

que no usaremos por ahora y te voy a dar aquí

la alcaparra, el pepinillo. Vale, entonces, empiezo a cortarlo.

Sí, ¿tú cómo lo cortarías? Lo corto muy fino,

intento que sea muy discreto. Sí, que tenga un poco...

Mira, te hago un ejemplo, mira, yo lo que hago

es solo una mitad, no más que eso y ya...

¿Sabes qué pasa? Que a mí me gusta que tenga cuerpo.

Encontrártelo. Claro, porque si no,

no tiene sentido. Es verdad que muchos

lo hacen casi pasta y tritura mucho el pepinillo

y la alcaparra por eso lo cortamos así,

la alcaparrita. Un par de cortes y tal.

Un poquito y la cebollita finita también.

Vale. Sería, mira, aquí.

Vale. Ahora aquí a la mitad

y yo siempre digo...

Pom, pom, pom, finita.

Dos cortes aquí y taca, taca, taca.

Perfecto, muy bien. De todas formas estaré aquí

a tu lado. Me pongo de pinche, de pinche.

Venga. Mientras me iré aquí

a por la carne. La carne la cortamos a cuchillo

es una de las primeras normas indispensables para hacer cualquier

"steak tartar" y digo "stik tartar" porque siempre dije "stik tartar",

hasta que un inglés me dijo: "No se dice 'stik tartar'

se dice: 'stek tartar".

Bueno, la primera norma fundamental es una carne magra

que suele ser, sobre todo, de la parte del solomillo

que, entre comillas, nos sobra porque ese centro lo dejamos

para hacer otro tipo de preparaciones

en este caso, un Wellington, ¿por qué no?

¿Por dónde cortamos? Siempre un poco a contrafibra,

no me hagáis ese corte así sino lo que sería un poco la parte

de lo que es el solomillo y la cortamos y os digo una cosa,

y es importantísimo para cortarlo, solo hay una oportunidad

¿Qué quiere decir que hay una oportunidad solo?

Pues que no vale pasarlo más de una vez

porque es cuando ya el solomillo coge una textura

que no es agradable, se oxida, etc. ¿Y esto lo haces justo antes

de prepararlo o lo haces...? Lo puedes hacer un poco antes

y no pasa nada, lo guardas en papel film,

de aluminio para que no le dé la luz.

Porque se oxida mucho. Claro, pero superimportante

es esto y luego, el corte, ojito, que tenemos esa sensación

de que el "steak tartar" tiene que ser un corte

casi machacado y no es eso. Nos pasa como aquí

que haya un poco de cuerpo en la carne, entonces,

lo que haría sería así y poco a poco lo pongo,

lo estiro y aquí lo corto, pero de una vez.

Solo necesito esa pasada hacia ese lado

y ahora lo cambio así, lo vuelvo a coger

y lo pongo para el otro lado y hago una segunda y última pasada.

No te vuelvas loco. No hay segunda oportunidad.

¿Cocinas en casa, no? Sí, cocino mucho,

en mi casa cocinaba mi padre y yo le hacía de pinche

y ahí aprendí y tal y como me fui pronto de casa

y siempre me gustó, me llamó la atención,

me relajó mucho así con estas profesiones

de incertidumbre que tenemos nosotros de estrés

yo me meto en la cocina... Y se te quita todo.

Y, la verdad, me ayuda, me relaja.

Oye, estás grabando una serie. He grabado en nuestra tierra.

Ahí, ahí. Grabé en la costa,

entre Fuengirola, Marbella y Málaga grabé una serie,

una coproducción hispano-finlandesa.

Y nada, muy bien, muy interesante,

mi primer trabajo de televisión para fuera.

Para el que no lo sepa, es que, contemos lo de Finlandia.

Sí, cuéntalo. Bueno, yo hice "Los Serrano" que se emitió

en muchos países alrededor del mundo

y entre países está Finlandia, Polonia, Serbia, Macedonia,

Montenegro, Croacia y soy muy conocido

en estos países y, de hecho, ahora el hecho de hacer la serie

para Finlandia tiene mucho que ver con esto.

Yo sé que había muchas carpetas de niñas finlandesas

forradas con tu foto. La sorpresa que te da la profesión

que nunca te esperas. Sí, cosas que pasan.

Vaya tela, cómo cortaste eso, madre mía, qué maravilla.

Yo me lo comía así. ¿Sabes cuándo se nota

que está perfecto? Cuando no hay líquido en la tabla

ni nada, con la parte cruda hay que ser, tremendamente,

maniático a nivel de lavarte las manos siempre.

No es lo mismo que cuando cocinamos algo

que coge cierta temperatura que mata todo microbio viviente.

Mira, vamos a hacer una cosa. Venga.

Vamos a colocar ya porque esto lo podemos, casi,

prácticamente, mezclar, ¿vale?

Aquí hemos puesto el pepinillo, la alcaparra, la cebolleta

y por otro lado, vamos a poner la carne.

Mucha carne. Aquí, y ahora viene

el momento del aliño, o sea, hay que aliñarlo.

Que es el momento donde yo creo que lo llevo peor.

Oye, dime y te ayudo, macho. No te preocupes.

Bueno, nada, es tu cocina Bueno, vamos a hacer

lo que sería un sabayón en frío, cómo lo haces.

Pues cojo la yema,

la mezclo con la salsa y tal y lo muevo todo.

La montas como una mayonesa, entre comillas.

No lo llego a montar. ¿No lo llegas a montar?

No, digamos que lo mezclo.

Vale, hazlo tú así. Sí.

Toma, mira... Déjame para separar las...

Ahí. Sabía que me lo pedirías. Es que si no...

Yo lo voy a hacer a mi manera. Vale.

Tengo preparado, lo que se llama, un baño María inverso;

el baño María es caliente, nosotros lo hacemos inverso,

que es en frío, ¿vale? Ojo un poco de hielo y agua.

Te voy a explicar el porqué, porque este paso es fundamental.

Ahora os cuento, pero antes, te voy a corregir una cosa.

Pero es por... A ver, a ver.

Es una cuestión higiénica, sanitaria; por salud.

Te he visto separar la claras de la yemas con la misma cáscara,

y eso es un gesto habitual. Eso no se hace, ¿no?

Lo hacemos muchas veces en casa, pero tenemos que ser conscientes

de que puede traernos problemas de salud,

en la cáscara está la salmonella, es mejor con la manos limpias.

No lo hagáis en casa.

Nos limpiamos las manos, es lo mejor, lávatelas.

Lo mejor, sin duda, es separarlas, como te voy a enseñar rápidamente.

El fallo es echarlo en la cáscara, lo dejamos entre los deditos,

que vaya cayendo la clara, y lo pasamos a la otra mano.

Exactamente lo mismo. Ahí y aquí.

Mientras tú haces la salsa a tu manera, yo explico la mía.

¿Por qué poner un baño María frío? Baño María inverso, que se llama.

El baño María es caliente, con vapor o agua caliente debajo.

En este caso, lo haré en frío porque monta bastante mejor.

Es la diferencia que tendrá tu sabayón, por ejemplo,

o tu aliño, frente al mío. Vale.

El sabayón es, normalmente, la yema de huevo montada,

a veces, con mantequilla o, en este caso, con aceite.

Sobre todo, es la yema de huevo. Voy a coger mi varilla.

Fíjate, yo lo haría con un tenedor, como una tortilla.

Tú a tenedor, en plan... En plan macarra, ¿no?

En plan casero. Quiero ver cómo lo haces, venga.

Por lo pronto, voy a poner un poco de sal.

Yo, lo que tú hagas. (RÍEN)

Un poquito de sal. Le podríamos meter vinagre.

Y, luego, añado la salsa perrins. Luego se la añades ahí.

Le pongo una cucharada de salsa. Muy bien.

Y... El tabasquito, ¿no?

Y el tabasco. ¿Tú eres picantito?

A mí me gusta el picante. Te gusta.

No me gustaba mucho, pero... Sí, yo creo que es la edad.

Sí. Yo acepto cosas como el cilantro...

Estuve viviendo en Londres y allí o comes picante o no comes.

O no vives en Londres. Le dan al picante muchísimo.

Para que nos nos perdamos, tengo las yemas con un poco de sal,

ya os he dicho que podéis añadir acidez para que monte mejor.

Vale, yo no... Mirad la diferencia,

esto es lo que te pasa, básicamente.

Y el mío no está nada, lo voy a montar más.

Pero vais viendo la diferencia de montarlo en frío,

¿veis la textura que tiene? Como si fuese una mayonesa.

Con esta textura que le está quedando a Fran.

Exactamente, es como una mayonesa, pero el aceite se lo echo al final.

Otra posibilidad, mostaza, yo os digo cosas por si os gustan.

También, le echo mostaza, sí. Hay mucha gente que se la echa.

Hay tantos "steak tartar" como cocineros.

Acércame el aceite, por favor. ¿Lo echo?

La salsa, el picantito, el tabasco, la worcester...

¿Voy añadiendo? Sí, sin miedo.

El aceite con un hilito, poco a poco, para que se integre.

Al final, es como una mayonesa. Sí, es verdad, una mayonesa.

Así es como se hace, el aceite con la yema montada es mayonesa.

Mezclamos bien hasta que esté, perfectamente, integrado.

Dale tú que, mientras tanto, voy a explicar, un poco,...

Una decoración que vamos a hacer muy rápida y muy sencilla.

Tengo un poco de hielo, voy a echarle agua.

Es algo que podéis hacer en casa, es un gesto sencillo,

pero ya veréis lo bonito que nos va a quedar.

Cogemos el cebollino y, a mitad del cebollino,

hacemos un corte y desde aquí, subimos;

ahora, nos vamos a la otra parte y le hacemos otro cortecito;

si queremos rizar el rizo, le damos otro cortecito aquí.

Importante, meterlo en agua y hielo.

Con lo que estamos haciendo, el cebollino se irá rizando

y va a quedar superbonito para ponerlo de decoración.

Siempre agua fría, ¿vale? Ya está, no te preocupes, listo.

(RESPIRA AGOTADO) (RÍEN)

Te veo bien, te veo bien.

Empezamos a mezclar, voy a echarle la salsa...

La salsa es impronunciable, yo digo worcester,

pero, realmente, es Worcesterchire o algo así.

Ah, vale.

Todos sabemos cuál es y todos me entendéis.

Le voy a echar este poquito, no más. En frío, todavía, ¿vale?

Que integre bien, perfecto. Tabasco, ahí.

Bueno, es vital probadlo

y os voy a explicar por qué, es importante en la receta.

Tiene que estar salado; o sea, no quiero echarle sal a la carne

porque sabemos que al echarle sal de los poros de la propia carne

va a salir liquido; no queremos, no nos apetece y no es positivo.

Por osmosis. Exactamente.

Como yo lo veo soso, le voy a poner bien de sal,

y, ahora, vamos a mezclar

el pepinillo, la alcaparra y la cebolleta.

Para ver la diferencia, cuando lo mezcle, le daré a Fran

para que mezcle con su salsa y, luego, vamos a hacer el otro.

En recetas como está la clave está en la calidad del producto

y, también, en el proceso; el proceso es fundamental.

Te doy un poquito, ¿no? Sí, dame un poquito.

Te voy a echar ahí. Vamos allá. Vale.

Ahora, viene una parte importante. Vamos a sacarlo del hielo...

Me lo traigo para acá y echo una...

Joder, qué bien, vaya la textura de tu mezcla.

Dos cucharaditas y lo voy a echar, porque veo que le falta, todavía.

Sin miedo, pero, ojito, ¿eh?

No nos pasemos.

Tiene que saber a carne, muchas veces pasa...

Yo se lo digo mucho a mi equipo, que al hacer un "steak tartar"

tiene que saber a "steak", es un "steak tartar"

no aliño de "steak tartar". Claro. Ahí ya lo tienes.

Ahora, voy a probar un poquito.

Te doy una cucharita para ti.

Yo, todavía, le echaría un poco más de sal.

Lo bueno del plato es que puedes ir rectificando a tu gusto.

Te voy a dar un platito para que emplates.

Me da vergüenza ponerlo al lado del tuyo.

Mientras tú emplatas, yo voy recogiendo.

Te voy a tener que robar el cebollino ese.

Mirad, voy a utilizar un molde para emplatar, ¿vale?

Ah, vale, ya empezamos... ya empezamos así.

Vamos ahí.

Te voy a robar pistachos. Sí, ponle.

¿Cómo lo haces? ¿Los pones entero? Lo voy a trocear con la misma mano.

El tuyo se podría comer, no pasa, absolutamente, nada.

Sí, pero está mucho más...

¿Sabes lo que yo hago? Lo parto entre dos.

Ah, claro, claro.

Os voy a enseñar un truquito para machacar el pistacho

sin macharos los dedos, nunca mejor dicho.

Tienes que poner dos juntos, pones dos juntos y presionas.

Así, con los dos juntos, es mucho más fácil.

Fran. Dime.

Mira el tuyo. Terrorífico.

Hay que montar muy bien las yemas para que quede perfecto.

Yo lo voy a subir aquí. Ahí...

Y, ahora, voy a colocar por aquí el cebollino en manojitos.

Fíjate qué tonto el cebollino y lo bien que queda.

Yo los veo parecidos.

(RÍEN)

¿Te gustan los trucos de cocina? Sí.

Pues, tengo algo para ti.

El libro "Hacer de comer", las mejores recetas.

Además, de trucos y consejos, encontrarás muchas de las recetas

que hacemos en el programa, explicadas de forma sencilla

para que las hagas con las cosas que tengas.

Qué bien. Para ti.

Me lo tendrás que firmar.

Te lo guardo y, luego, te lo firmo, pero antes vamos a comer.

Sí, hombre, por favor.

("Ring Of Fire", Johnny Cash)

("Ring Of Fire", Johnny Cash)

Fran, ¿con qué quieres empezar, quesadilla de cabrales

el "steak tartar" que hemos hecho, por el tuyo...?

El mío lo vamos a dejar ahí, discretamente.

Voy a probar la quesadilla, porque este lo he probado

mientras lo hacíamos, me apetece mucho la quedadilla de cabrales.

Lo que has hecho es perfecto, es la frescura del guacamole,

el punto punzante del cabrales que se nota...

Está buenísima. Está muy buena, sí.

Ay, por favor... Quesadillas y "steak tartar",

dos platos facilísimos de hacer pero que lucen en un menú.

Anímate a ponerlo en el tuyo y, sobre todo...

Haz la comida y mejora tu vida.

Yo voy a hacer como tú, voy a hacer un Fran Perea.

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Hacer de comer - Quesadillas y steak tartar

21 jun 2019

Hoy Dani García empieza haciendo un plato típico de la gastronomía mexicana: una quesadilla. Después, Dani ayuda a Fran Perea a resolver su problema con el steak tartar.

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